Palabras diarias de Dios: La aparición y la obra de Dios | Fragmento 64

30 Jun 2020

Cuando los ángeles tocan música en alabanza a Mí, esto no puede sino provocar Mi compasión por el hombre. De repente Mi corazón se llena de tristeza y me es imposible deshacerme de esta dolorosa emoción. En las alegrías y tristezas de ser separado del hombre para luego reunirme con él, no podemos intercambiar sentimientos. Separados arriba en el cielo y abajo en la tierra, son pocas las ocasiones en las que el hombre y yo podemos encontrarnos. ¿Quién puede liberarse de la nostalgia por los antiguos sentimientos? ¿Quién puede dejar de recordar el pasado? ¿Quién no albergaría la esperanza de la continuación de los sentimientos pasados? ¿Quién no anhelaría Mi regreso? ¿Quién no anhelaría Mi reencuentro con el hombre? Mi corazón está profundamente atribulado y el espíritu del hombre está profundamente preocupado. Aunque somos iguales en espíritu, no podemos estar juntos a menudo y no nos podemos ver con frecuencia. Así pues, la vida de toda la humanidad está profundamente afligida y carente de vitalidad, ya que el hombre siempre me ha anhelado. Es como si los seres humanos fueran objetos arrojados desde el cielo; claman Mi nombre desde la tierra y levantan la vista a Mí desde el suelo, pero ¿cómo pueden escapar de las fauces del lobo hambriento? ¿Cómo se pueden liberar de sus amenazas y tentaciones? ¿Cómo pueden no sacrificarse a sí mismos los seres humanos en obediencia a los arreglos de Mi plan? Cuando suplican en voz alta, les volteo Mi rostro; ya no puedo soportar continuar viendo eso; sin embargo, ¿cómo podría no escuchar su clamor sollozante? Corregiré las injusticias del mundo humano. Llevaré a cabo Mi obra con Mis propias manos por todo el mundo, prohibiendo a Satanás que dañe otra vez a Mi pueblo, prohibiendo a los enemigos que hagan otra vez lo que les plazca. Me convertiré en Rey en la tierra y moveré allá Mi trono, haciendo que todos Mis enemigos se postren ante Mí y confiesen sus crímenes. Mi tristeza está mezclada con mi ira; pisotearé a todo el universo hasta aplastarlo, sin pasar por alto a nadie e infundiendo el terror en el corazón de Mis enemigos. Dejaré toda la tierra en ruinas y haré que Mis enemigos caigan entre ellas para que, a partir de entonces, ya no puedan corromper a la humanidad. Mi plan ya está determinado y nadie, sin importar quién sea, debe cambiarlo. Mientras deambulo en pomposa majestuosidad arriba del universo, toda la humanidad será renovada, y todo será revivido. El hombre ya no llorará y ya no clamará a Mí por ayuda. Entonces Mi corazón se regocijará y el pueblo regresará a Mí en celebración. Todo el universo, de arriba abajo, se estremecerá de júbilo…

El día de hoy, entre las naciones del mundo, estoy llevando a cabo la obra que me he propuesto lograr. Me muevo entre la humanidad, realizando toda Mi obra como la planeé, y toda la humanidad está separando las diversas naciones de acuerdo con Mi voluntad. Las personas en la tierra tienen fija su atención en su propio destino, pues el día se acerca, sin duda, y los ángeles hacen sonar sus trompetas. Ya no habrá más retrasos y toda la creación, por consiguiente, comenzará a bailar de júbilo. ¿Quién puede extender Mi día a voluntad? ¿Un terrícola? ¿Las estrellas en el cielo? ¿Los ángeles? Cuando Yo hago una declaración para comenzar la salvación del pueblo de Israel, Mi día se acerca a toda la humanidad. Todos los hombres temen el regreso de Israel. Cuando Israel regrese, será Mi día de gloria y también será el día en que todo cambie y se renueve. A medida que el juicio justo se acerca de forma inminente a todo el universo, todos los hombres se vuelven más tímidos y temerosos, porque en el mundo humano la justicia es insólita. Cuando aparezca el Sol de justicia, el Oriente será iluminado, y después este iluminará a todo el universo, alcanzando a todos. Si el hombre puede realmente implementar Mi justicia, ¿qué habría que temer? Todo Mi pueblo espera la llegada de Mi día; todos anhelan la venida de Mi día. Esperan que Yo retribuya a toda la humanidad y disponga su destino en Mi papel de Sol de justicia. Mi reino está tomando forma arriba del universo entero y Mi trono ejerce el dominio sobre el corazón de cientos de millones de personas. Con la ayuda de los ángeles, Mi gran logro pronto dará fruto. Todos Mis hijos y Mi pueblo esperan ansiosamente Mi regreso, anhelando que Me reúna con ellos, para nunca más volver a separarnos. ¿Cómo podría la multitudinaria población de Mi reino no correr los unos hacia los otros celebrando con júbilo que Yo esté junto a ellos? ¿Puede ser una reunión para la cual no es necesario pagar un precio? Soy honorable a los ojos de todos los hombres; soy proclamado en las bocas de todos. Cuando regrese, además, conquistaré a todas las fuerzas enemigas. ¡El momento ha llegado! ¡Pondré Mi obra en marcha, reinaré supremo entre los hombres! ¡Estoy en el punto de retorno! ¡Y estoy a punto de irme! Esto es lo que todos están esperando, lo que desean. ¡Permitiré que toda la humanidad contemple la llegada de Mi día y todos le darán la bienvenida al arribo de Mi día con júbilo!

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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