Palabras diarias de Dios: Revelación de la corrupción de la humanidad | Fragmento 347

13 Ago 2020

Vuestra carne, vuestros deseos extravagantes, vuestra codicia y vuestra lujuria están profundamente enraizados en vosotros. Estas cosas están controlando vuestros corazones de un modo tan constante, que sois incapaces de deshaceros del yugo de esos pensamientos feudales y degenerados. No anheláis cambiar vuestra situación presente ni queréis escapar de la influencia de la oscuridad. Esas cosas simplemente os atan. Aunque todos sabéis que la vida es muy dolorosa y el mundo de los hombres es muy oscuro, ni uno solo de vosotros tiene el coraje de cambiar su vida. Solo anheláis escapar de las realidades de esta vida, lograr la trascendencia del alma y vivir en un ambiente pacífico, feliz y parecido al cielo. No estáis dispuestos a soportar dificultades para cambiar vuestra vida actual; ni tampoco estáis dispuestos a buscar dentro de este juicio y castigo para la vida a la que debéis entrar. Más bien, soñáis con cosas absolutamente irrealistas acerca del hermoso mundo más allá de la carne. La vida que anheláis es una que se pueda obtener sin esfuerzo, sin sufrir ningún dolor. ¡Eso es absolutamente irrealista! Porque lo que vosotros esperáis no es vivir una vida significativa en la carne y obtener la verdad en el curso de una vida, es decir, vivir por la verdad y apoyar la justicia. Esto no es lo que consideraríais una vida radiante y resplandeciente. Creéis que esta no sería una vida glamorosa ni significativa. Ante vuestros ojos, vivir esa clase de vida ¡sería una injusticia! Aunque aceptáis este castigo hoy, lo que estáis buscando no es obtener la verdad o vivir la verdad en el presente, sino más bien, ser capaces de entrar a una vida feliz después, más allá de la carne. No estáis buscando la verdad, ni tampoco la apoyáis y ciertamente no existís por la verdad. No estáis buscando la entrada hoy, sino que vuestros pensamientos están ocupados en el futuro y en lo que podáis ser algún día: observáis el cielo azul y derramáis lágrimas amargas, esperando ser llevados al cielo algún día. ¿No sabéis que vuestra manera de pensar ya está fuera de contacto con la realidad? Seguís pensando que el Salvador de infinita misericordia y compasión vendrá sin duda un día para llevarte con Él, a ti que has soportado dificultades y sufrimiento en este mundo, y que Él te vengará a ti, que has sido acosado y oprimido. ¿No estás lleno de pecado? ¿Eres el único que ha sufrido en este mundo? Por ti mismo has caído en el campo de acción de Satanás y has sufrido, ¿de veras Dios necesita vengarte todavía? Los que no son capaces de satisfacer las demandas de Dios, ¿no son todos enemigos de Dios? Los que no creen en el Dios encarnado, ¿no son el anticristo? ¿De qué valen tus buenas acciones? ¿Pueden ocupar el lugar de un corazón que adora a Dios? No puedes recibir la bendición de Dios simplemente por realizar algunas buenas acciones. Y Dios no vengará los agravios por ti solo porque has sido acosado y oprimido. Los que creen en Dios, pero no conocen a Dios y realizan buenas acciones, ¿no son todos ellos también castigados? Tú solo crees en Dios, solo quieres que Dios repare y vengue los agravios por ti y quieres que Dios te dé tu día, un día en el que puedas finalmente alzar bien alto la cabeza. Pero te niegas a prestar atención a la verdad y no estás sediento de vivirla. Mucho menos eres capaz de escapar de esta vida difícil y vacía. En lugar de eso, mientras vives tu vida en la carne y tu vida de pecado, esperas que Dios resarza tus agravios y aparte la niebla de tu existencia. Pero ¿es esto posible? Si posees la verdad, puedes seguir a Dios. Si tienes el vivir, puedes ser manifestación de la palabra de Dios. Si tienes vida, puedes disfrutar la bendición de Dios. Los que poseen la verdad pueden gozar la bendición de Dios. Dios asegura compensación para los que lo aman sin reservas y soportan dificultades y sufrimientos, pero no para los que solo se aman a sí mismos y han caído presa de los engaños de Satanás. ¿Cómo puede haber bondad en los que no aman la verdad? ¿Cómo puede haber justicia en los que solo aman la carne? La justicia y la bondad, ¿no se refieren solo a la verdad? ¿No están reservadas para los que aman a Dios incondicionalmente? Los que no aman la verdad y no son sino cadáveres podridos, ¿acaso no albergan el mal todos ellos? Aquellos incapaces de vivir la verdad, ¿no son enemigos de la verdad? ¿Y qué hay de vosotros?

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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