Palabras diarias de Dios | Fragmento 154 | "Dios mismo, el único VI"

523 |17 Jul 2020

Satanás usa el conocimiento como cebo. Escucha con atención: tan sólo es una clase de cebo. Se insta a las personas a “estudiar mucho y mejorar cada día” para que se armen de conocimiento, como si fuera un arma, y que más tarde lo usen para abrir la puerta de la ciencia; en otras palabras, cuanto más conocimiento obtengas, más comprenderás. Satanás les dice todo esto a las personas. Les indica que fomenten nobles ideales también, a la vez que aprenden conocimiento, y les dice que tengan ambiciones e ideales. Sin que se den cuenta, Satanás transmite muchos mensajes como este, haciendo que las personas sientan inconscientemente que esas cosas son correctas o beneficiosas. Sin saberlo, las personas recorren este tipo de camino, guiados por sus propios ideales y ambiciones. Paso a paso, los seres humanos aprenden sin notarlo del conocimiento que Satanás les da los pensamientos de la gente importante o famosa, y aceptan esas ideas. Aprenden, asimismo, una cosa tras otra de las acciones de algunos a los que consideran héroes. Tal vez conozcáis algo de lo que Satanás promueve para el hombre en los actos de estos héroes, o de lo que quiere inculcar en él. ¿Qué infunde Satanás en el hombre? El hombre debe ser patriota, tener integridad nacional y ser heroico. ¿Qué aprende el hombre de algunas narraciones históricas o de algunas biografías de personajes heroicos? Tener sentido de la lealtad personal o hacer cualquier cosa por un amigo o por un conocido. Dentro de este conocimiento de Satanás, el hombre aprende muchas cosas sin saberlo y muchas no positivas. En medio de la inconsciencia, Satanás planta en su mente inmadura las semillas que tiene preparadas para ellos. Estas semillas les hacen sentir que deberían ser personas importantes, ser famosos, héroes, patriotas, personas que aman a sus familias o que harían cualquier cosa por un amigo y que tienen sentido de la lealtad personal. Seducidos por Satanás, recorren sin saberlo el camino que él ha preparado para ellos. Al hacerlo, se ven obligados a aceptar las normas de vida de Satanás. Sin darse cuenta, e inconscientes por completo, desarrollan sus propias normas de vida, cuando no son más que las reglas que Satanás ha infundido con fuerza  en ellos. Durante el proceso de aprendizaje, Satanás hace que fomenten sus propios objetivos, determinen sus propios objetivos de vida, sus normas de vida y su dirección en ella, a la vez que inculca en ellos cosas satánicas, usando historias, biografías y todos los medios posibles para hacer que las personas muerdan el anzuelo poco a poco. De esta forma, las personas desarrollan sus propios hobbies y búsquedas durante el transcurso de su aprendizaje: unos llegan a amar la literatura, otros la economía, algunos la astronomía o la geografía. Y están aquellos a los que les acaba gustando la política, la física, la química y hasta la teología. Todas estas cosas forman parte del conocimiento y todos vosotros habéis entrado en contacto con ellas. En vuestro corazón, cada uno de vosotros sabe cómo funcionan estas cosas; cada uno ha tenido contacto con ellas antes. En cuanto a estas clases de conocimiento, todos podéis hablar sin cesar sobre una de ellas en concreto. Por tanto, queda clara la profundidad a la que este conocimiento ha penetrado en la mente del hombre, muestra la posición que ocupa en ella y el efecto tan profundo que tiene en el ser humano. Una vez que a alguien le gusta una faceta de conocimiento, cuando la persona se ha enamorado profundamente de una de ellas, desarrolla ideales sin saberlo: algunos quieren ser autores, escritores, hacer una carrera política, meterse en economía y convertirse en gente de negocios. Luego está un grupo de personas que quieren ser héroes, ser importantes o famosos. Independientemente del tipo de persona que alguien quiera ser, su objetivo consiste en tomar este método de aprender conocimiento y usarlo para sus propios fines, realizar sus propios deseos, sus propios ideales. No importa lo bien que suene —quieren lograr sus sueños, no vivir esta vida en vano o acometer una carrera—, fomentan estos nobles ideales y ambiciones, pero, básicamente, ¿para qué es todo esto? ¿Habéis pensado en esto antes? ¿Por qué quiere Satanás hacer esto? ¿Cuál es su propósito al inculcar estas cosas en el hombre? Vuestros corazones deben ser claros frente a esta pregunta.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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