Palabras diarias de Dios: Conocer la obra de Dios | Fragmento 207

20 Mar 2021

Hay actualmente algunos que siguen sin entender qué obra nueva ha empezado Dios. Él ha dado paso a un nuevo comienzo entre las naciones gentiles. Él ha empezado una era nueva y ha iniciado obra nueva, y está haciendo esta obra entre los descendientes de Moab. ¿No es esta Su obra más nueva? Nadie ha experimentado jamás esta obra en toda la historia. Nadie ha oído de ella ni tan siquiera, y ni mucho menos la ha apreciado. La sabiduría, el prodigio, la inescrutabilidad, la grandeza y la santidad de Dios se manifiestan a través de esta etapa de obra: la obra de los últimos días. ¿No es esta una obra nueva que destruye las nociones humanas? Hay algunos que piensan así: “Si Dios maldijo a Moab y dijo que abandonaría a sus descendientes, ¿cómo podría salvarlos ahora?”. Estos son los gentiles que fueron malditos por Dios y expulsados de Israel; los israelitas los llamaban “perros gentiles”. En la opinión de todos, no son solo perros gentiles, sino aun peor, los hijos de destrucción; es decir, no son el pueblo escogido de Dios. Aunque hayan nacido dentro de los límites de Israel, no forman parte de su pueblo y fueron expulsados a naciones gentiles. Son las personas más bajas de todas. Precisamente porque son los más bajos entre la humanidad, Dios lleva a cabo Su obra de lanzar una nueva era entre ellos, pues ellos representan a la humanidad corrupta. La obra de Dios es selectiva y enfocada; la obra que Él hace en estas personas hoy es también obra que se realiza en la creación. Noé era una criatura de Dios, así como sus descendientes. Cualquiera en el mundo que sea de carne y hueso es una criatura de Dios. La obra de Dios va dirigida a toda la creación; no depende de si uno es maldecido después de haber sido creado. Su obra de gestión se dirige a toda la creación, no a esas personas escogidas que no han sido malditas. Como Dios desea llevar a cabo Su obra en medio de Su creación, Él lo hará sin duda hasta su terminación exitosa, y Él obrará entre esas personas que son beneficiosas para Su obra. Por tanto, destruye todas las convenciones cuando obra entre las personas; ¡para Él, las palabras “maldito”, “castigado” y “bendito” no tienen sentido! El pueblo judío es bueno, y también lo es el pueblo escogido de Israel; son personas de calibre y humanidad buenos. Al principio, Jehová lanzó Su obra entre ellos y llevó a cabo Su obra más antigua, pero no tendría sentido hacer la obra de conquistarlos en la actualidad. Aunque ellos también pueden ser parte de la creación y tienen muchos aspectos positivos, no tendría sentido llevar a cabo esta etapa de la obra entre ellos. Dios no sería capaz de conquistar a las personas, ni podría convencer a toda la creación, y esto es justamente el motivo por el que Su obra pasó a estas personas de la nación del gran dragón rojo. Lo más importante aquí es Su lanzamiento de una era, Su destrucción de todas las normas y todas las nociones humanas y Su finalización de la obra de toda la Era de la Gracia. Si Su obra actual se llevara a cabo entre los israelitas, cuando Su plan de gestión de seis mil años llegara a su fin, todos creerían que Dios es solo el Dios de los israelitas, que solo estos son el pueblo escogido de Dios, que solo ellos merecen heredar la bendición y la promesa de Dios. La encarnación de Dios durante los últimos días en la nación gentil del país del gran dragón rojo cumple Su obra en la que Dios es el Dios de toda la creación; completa toda Su obra de gestión, y acaba la parte central de Su obra en la nación del gran dragón rojo. El núcleo de estas tres etapas de obra es la salvación del hombre, concretamente, hacer que toda la creación adore al Creador. Por tanto, cada etapa de obra tiene mucho sentido; Dios no hace nada que no tenga sentido o valor. Por un lado, esta etapa de la obra da paso a una nueva era y concluye las dos anteriores; por otro, destruye todas las nociones humanas y todas las viejas formas de creencia y conocimiento humanos. La obra de las dos eras anteriores se llevó a cabo de acuerdo a conceptos humanos diferentes; esta etapa, sin embargo, los elimina por completo, conquistando de esta forma completamente a la humanidad. A través de la conquista de los descendientes de Moab y la obra llevada a cabo entre ellos, Dios conquistará a todas las personas en todo el universo. Esta es la importancia más profunda de esta etapa de Su obra, y el aspecto más valioso de ella. Aunque ahora sepas que tu propio estatus es bajo y que vales poco, seguirás sintiendo que te has encontrado con la cosa más gozosa: has heredado una gran bendición, recibido una gran promesa, y puedes ayudar a realizar esta gran obra de Dios. Has contemplado Su verdadero rostro, conoces Su carácter inherente, y haces Su voluntad. Las dos etapas anteriores de la obra de Dios se llevaron a cabo en Israel. Si esta etapa de Su obra durante los últimos días también se llevase a cabo entre los israelitas, no solo toda la creación creería que solo estos eran el pueblo escogido de Dios, sino que todo el plan de gestión de Dios no conseguiría su efecto deseado. Durante el período en el que las dos etapas de Su obra se llevaron a cabo en Israel, no se realizó ninguna obra nueva, ni ninguna obra de lanzamiento de una nueva era, entre las naciones gentiles. La etapa de obra actual, la obra de lanzamiento de una era nueva, se lleva a cabo primero entre las naciones gentiles, y adicionalmente, se realiza inicialmente entre los descendientes de Moab, y así se lanza la era completa. Dios ha destruido cualquier conocimiento contenido en las nociones humanas y no ha permitido que quede nada de él. En Su obra de conquista ha destruido las nociones humanas, esas formas viejas y anteriores de conocimiento humano. Deja que las personas vean que con Dios no hay reglas, que no hay nada viejo en Él, que la obra que hace está totalmente liberada, es totalmente libre, y que Él acierta en todo lo que hace. Debes someterte completamente a cualquier obra que Él haga entre la creación. Toda la obra que hace tiene sentido y se lleva a cabo de acuerdo a Su propia voluntad y sabiduría, y no según las elecciones y nociones humanas. Si algo es beneficioso para Su obra, lo hace; si algo no lo es, no lo hace, ¡por muy bueno que sea! Él obra y selecciona a los destinatarios y el lugar de Su obra de acuerdo con el sentido y el propósito de esta. Él no se ciñe a normas pasadas cuando obra, ni sigue viejas fórmulas. En su lugar, planifica Su obra según su importancia. Al final, alcanzará un efecto auténtico y la meta prevista. Si no entiendes estas cosas hoy, esta obra no tendrá ningún efecto en ti.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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