Pregunta: En cuanto a qué exactamente se entiende por obedecer y seguir al hombre y qué exactamente se entiende por obedecer y seguir a Dios, la mayoría de las personas no entienden este aspecto de la verdad. Por favor, habladnos de esto.

Respuesta: ¿En qué consiste exactamente obedecer y seguir a Dios? Leamos primero un pasaje de las palabras de Dios Todopoderoso sobre este aspecto de la verdad: “Al seguir a Dios, todo debería ser según Sus palabras actuales, y esto es de vital importancia: ya sea que estéis buscando la entrada a la vida o el cumplimiento de la voluntad de Dios, todo se debería centrar alrededor de las palabras actuales de Dios. Si lo que comunicas y lo que buscas no se centra alrededor de las palabras actuales de Dios, entonces eres un extraño a Sus palabras y careces por completo de la obra del Espíritu Santo. […] Los que pueden seguir la obra actual del Espíritu Santo y que pueden seguir los pasos de Dios, de tal manera que lo sigan dondequiera que Él los guíe, estas son las personas a las que Dios bendice. Los que no siguen la obra actual del Espíritu Santo, no han entrado en la obra de las palabras de Dios y, no importa cuánto se esfuercen o cuán grande sea su sufrimiento o cuánto vayan de aquí para allá, esto no significa nada para Dios y Él no los elogiará. […] ‘Seguir la obra del Espíritu Santo’ quiere decir entender la voluntad de Dios hoy, poder actuar de acuerdo con los requisitos actuales de Dios, poder obedecer y seguir al Dios de hoy, y estar en consonancia con Sus más nuevas declaraciones. Solo alguien así sigue la obra del Espíritu Santo y está en la corriente del Espíritu Santo. Tales personas no solo pueden recibir la alabanza de Dios y pueden verlo, sino que también pueden conocer Su carácter en Su última obra y pueden conocer las nociones del hombre y su desobediencia y su naturaleza y esencia; además, durante su servicio, pueden poco a poco lograr cambios en el carácter. Solo las personas como estas son las que pueden ganar a Dios y las que genuinamente han encontrado el camino verdadero” (‘Conoce la nueva obra de Dios y sigue Sus huellas’ en “La Palabra manifestada en carne”). Seguir a Dios se refiere principalmente a seguir la obra actual de Dios, someterse a las palabras actuales de Dios y practicarlas, ser capaces de obedecer los mandamientos de Dios, buscar Su voluntad en todas las cosas, practicar según la palabra de Dios y someterse por completo a la obra y guía del Espíritu Santo. Finalmente, se refiere a convertirse en una persona que practica la verdad y sigue la voluntad de Dios. Sólo este tipo de persona sigue a Dios y es capaz de obtener Su salvación. Si en nuestra fe confiamos abiertamente en la Biblia y la exaltamos, mientras, en realidad, nuestra práctica y experiencia concuerda con las palabras y enseñanzas de los humanos de la Biblia en lugar de someternos y practicar la palabra de Dios en ella; si no captamos las intenciones de Dios y en vez de eso nos adherimos a las ceremonias y reglas religiosas; entonces eso no es seguir a Dios; es seguir al hombre. Si seguimos y practicamos las palabras de la gente de la Biblia como si fueran las palabras de Dios, pero consideramos al Señor Jesús como una mera figura, ignorando Sus palabras y sin hacer nada por seguir Sus mandamientos, entonces seguramente seremos despreciados y maldecidos por el Señor Jesús, tal y como lo fueron los fariseos hipócritas. Hay muchas personas que tienen fe en el Señor, pero que adoran ciegamente a celebridades espirituales o a pastores y ancianos: veneran a hipócritas fariseos. Cuando algo les ocurre, acuden a los pastores y ancianos en busca de guía, al igual que cuando investigan el verdadero camino. A consecuencia de ello, los fariseos hipócritas y líderes religiosos las engañan y ellas comienzan a seguir una senda de resistencia a Dios; estas son las consecuencias y el resultado de seguir al hombre en vez de a Dios. La única manera de seguir verdaderamente a Dios es basar nuestra fe únicamente en seguir la obra del Espíritu Santo, en seguir las palabras actuales de Dios, las huellas de la obra del Espíritu Santo, y en dar lo máximo para cumplir con nuestros deberes. En particular, desde que Dios hace Su obra de juicio en los últimos días, el mundo religioso ha perdido la obra del Espíritu Santo y ha quedado desolado. Cuando nos vemos obligados a buscar el verdadero camino, debemos dirigir aún más nuestra atención a buscar las palabras del Espíritu Santo para las iglesias; debemos buscar las palabras y declaraciones de Dios y la obra del Espíritu Santo. Si no buscamos las palabras y la obra del Espíritu Santo, si somos incapaces de escuchar la voz de Dios, si somos incapaces de obtener el sustento de las palabras actuales de Dios, entonces seremos eliminados, desechados durante la obra de Dios en los últimos días y caeremos en la oscuridad llorando y rechinando los dientes. La gente que verdaderamente sigue y se somete a Dios nunca será abandonada por Él. Aquellos que adoran a pastores religiosos y ancianos se están sometiendo al hombre y son seguidores del hombre. Estas personas serán finalmente expuestas por la obra de Dios: serán eliminadas y desechadas.

Aunque clamamos que creemos en Dios y sólo debemos seguirlo y someternos a Él, la realidad es diferente. Esto lo vemos claramente en la manera en que quienes profesaban la fe judía trataron al Señor Jesús en la Era de la Gracia, en contraste con cómo lo hicieron Pedro, Juan y otros. El Señor Jesús llevó a cabo Su nueva obra, dio a conocer la verdad y trajo el camino del arrepentimiento, pero la mayoría del pueblo judío de aquel tiempo sólo escuchaba las enseñanzas de los principales sacerdotes y de los fariseos. No aceptaban la obra y las palabras del Señor Jesús y, a consecuencia de ello, perdieron la salvación del Señor Jesús. Teóricamente, creían en Dios, pero en realidad creían en los principales sacerdotes, escribas y fariseos. Sin embargo, Pedro, Juan, Mateo, Felipe y los demás vieron que las palabras y la obra del Señor Jesús tenían autoridad y poder, y que eran la verdad. Vieron que las palabras y la obra del Señor Jesús venían de Dios y por eso lo siguieron de cerca. Ellos no estaban sujetos en absoluto al control de los fariseos, sino que de verdad seguían y obedecían a Dios. En los últimos días, la única manera de seguir y someterse realmente a Dios es aceptar y someterse a la obra de juicio de Dios Todopoderoso, y esto cumple la profecía que se encuentra en el Libro de Apocalipsis: “Estos son los que siguen al Cordero adondequiera que va” (Apocalipsis 14:4). Actualmente, los líderes del mundo religioso están desempeñando el papel de los fariseos judíos, haciendo todo lo posible para exaltar las palabras del hombre en la Biblia, pero traicionan las palabras del Señor Jesús. Y, lo que es más absurdo, abusan de la Biblia citando versículos fuera de contexto para condenar la obra que Dios hace en los últimos días. Hacen esto para engañar, constreñir y controlar a los creyentes. Por ejemplo, el Señor Jesús claramente declaró que sólo “el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” entrará en el reino de los cielos. Sin embargo, los líderes del mundo religioso dicen que lo único que hay que hacer en la fe es trabajar duro y con eso basta para entrar en el reino de los cielos, que el reino de los cielos es algo que puede ser tomado por la fuerza. El Señor Jesús nos pidió: “Al Señor tu Dios adorarás”, sin embargo, algunas de las llamadas celebridades espirituales llevan a los creyentes a buscar cómo llegar a ser Dios o ser rey y ejercer poder sobre todas las naciones y pueblos, algo completamente absurdo. Teóricamente, los líderes del mundo religioso obran para el Señor y predican sermones, pero en realidad sólo están difundiendo las enseñanzas del hombre, promoviendo sus propias ideas como la verdad que debemos cumplir. Son como los hipócritas fariseos; son los ciegos que tratan de mostrar el camino. Se resisten a Cristo y tratan de oponerse a Él en igualdad de condiciones; son anticristos obrando para crear reinos separados e independientes. Cuando los fieles comenzamos a seguir a los líderes y celebridades del mundo religioso, empezamos a tomar nuestra propia senda y a desviarnos de la del Señor; es un caso muy serio de resistencia y traición a Dios. Si no nos arrepentimos, seguramente seremos desechados y eliminados por Dios.

Extracto del guion de la película de “Ser arrebatados en el peligro”

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