D. Palabras sobre revelar lo que es la verdad
152. El Cristo de los últimos días trae la vida y el camino de la verdad, duradero y eterno. Esta verdad es el camino por el que el hombre obtendrá la vida, y el único camino por el cual el hombre conocerá a Dios y por el que Dios lo aprobará. Si no buscas el camino de la vida que el Cristo de los últimos días provee, entonces nunca obtendrás la aprobación de Jesús y nunca estarás cualificado para entrar por la puerta del reino de los cielos, porque tú eres tanto un títere como un prisionero de la historia. Aquellos que son controlados por los preceptos, las palabras y las cadenas de la historia, nunca podrán obtener la vida ni el camino perpetuo de la vida. Esto es porque lo único que consiguen es agua turbia a la que se han aferrado miles de años, en vez del agua de la vida que fluye desde el trono. A los que no se les provee del agua de la vida siempre seguirán siendo cadáveres, juguetes de Satanás e hijos del infierno. ¿Cómo pueden, entonces, contemplar a Dios? Solo buscas aferrarte al pasado, quedarte quieto y mantener las cosas como están y no buscas cambiar el estado actual y descartar la historia, entonces, ¿no serás siempre antagónico a Dios? Los pasos de la obra de Dios son vastos y poderosos, como las olas agitadas y el retumbar de los truenos, pero te sientas y pasivamente esperas la destrucción, apegándote a tu locura y sin hacer nada. De esta manera, ¿cómo puedes ser considerado alguien que sigue las huellas del Cordero? ¿Cómo puedes justificar al Dios al que te aferras como un Dios que siempre es nuevo y nunca viejo? ¿Y cómo pueden las palabras de tus libros amarillentos llevarte a una nueva era? ¿Cómo pueden llevarte a buscar los pasos de la obra de Dios? ¿Y cómo pueden llevarte al cielo? Lo que sostienes en tus manos son palabras que solo pueden darte consuelo temporal, no las verdades que pueden darte la vida. Las palabras de las escrituras que lees solo pueden enriquecer tu lengua y no son palabras de filosofía que te ayudan a conocer la vida humana, y menos aún la senda que te puede llevar a la perfección. Esta discrepancia, ¿no te lleva a reflexionar? ¿No te hace entender los misterios que contiene? ¿Eres capaz de entregarte tú mismo al cielo para encontrarte con Dios? Sin la venida de Dios, ¿te puedes llevar tú mismo al cielo para gozar de la felicidad familiar con Dios? ¿Todavía sigues soñando? Sugiero entonces que dejes de soñar y observes quién está obrando ahora, quién está llevando a cabo ahora la obra de salvar al hombre durante los últimos días. Si no lo haces, nunca obtendrás la verdad y nunca obtendrás la vida.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna
153. Mis palabras son la verdad que jamás cambia. Soy el suministro de vida para el hombre y la única guía para la raza humana. El valor y el significado de Mis palabras no se determinan basándose en si son reconocidas y aceptadas por el hombre, sino en la esencia de las palabras mismas. Incluso aunque ni una sola persona en esta tierra pudiera aceptar Mis palabras, el valor de Mis palabras y su ayuda para el hombre son inestimables para cualquier persona. Por lo tanto, cuando me enfrento con las muchas personas que se rebelan en contra de Mis palabras, las refutan o las desdeñan por completo, Mi actitud es simplemente esta: dejar que el tiempo y los hechos sean Mis testigos y demuestren que Mis palabras son la verdad, el camino y la vida. Dejar que demuestren que todo lo que he dicho es correcto y que eso es lo que el hombre debe poseer y, lo que es más, que eso es lo que el hombre debe aceptar. Voy a dejar que todos los que me siguen conozcan este hecho: los que no pueden aceptar completamente Mis palabras, los que no pueden practicar Mis palabras, los que no pueden encontrar un objetivo en Mis palabras y los que no pueden recibir la gracia de la salvación por causa de Mis palabras, son los que son condenados por Mis palabras y, lo que es más, son los que han perdido la gracia de Mi salvación y Mi vara nunca se apartará de ellos.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Deberíais considerar vuestros hechos
154. Dios mismo es la vida y la verdad, Su vida y verdad coexisten. Los que no pueden obtener la verdad nunca obtendrán la vida. Sin la guía, el apoyo y la provisión de la verdad, solo obtendrás palabras, doctrinas e, incluso más, la muerte. La vida de Dios siempre está presente, Su verdad y vida coexisten. Si no puedes encontrar la fuente de la verdad, entonces no obtendrás el alimento de la vida; si no puedes obtener la provisión de vida, entonces, seguramente no tienes la verdad y, aparte de las nociones y figuraciones, la totalidad de tu cuerpo no será nada más que carne, tu apestosa carne. Debes saber que las palabras de los libros no cuentan como vida, los registros de la historia no se pueden consagrar como la verdad, y los preceptos del pasado no pueden servir como un registro de palabras actuales de Dios. Solo las palabras que Dios expresa cuando viene a la tierra y vive entre los hombres son la verdad, la vida, las intenciones de Dios y Su manera actual de obrar.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna
155. La verdad es la máxima de vida más práctica y la máxima más alta de la vida para la especie humana. Debido a que es el requisito que Dios exige al hombre, y a que es la obra realizada personalmente por Dios, es que se llama una “máxima de vida”. No es una máxima que se resume de algo ni tampoco es una famosa cita de una gran figura. En cambio, es lo que declara a la humanidad el Soberano de los cielos y la tierra y de todas las cosas; no son algunas palabras resumidas por el hombre, sino la vida inherente de Dios. Y por ello es que se le llama “la máxima más alta de la vida”.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Sólo los que conocen a Dios y Su obra pueden satisfacer a Dios
156. La verdad viene del mundo del hombre, pero la verdad entre los hombres es transmitida por Cristo. Se origina en Cristo, es decir, en Dios mismo, y esto no es algo de lo que sea capaz el hombre. Sin embargo, Cristo solo está proveyendo la verdad; Él no ha venido aquí a decidir si el hombre tendrá éxito en su búsqueda de la verdad. Por tanto, tenga o no éxito el hombre en lo que se refiere a la verdad depende enteramente de su propia búsqueda. Este es un asunto que nunca ha tenido nada que ver con Cristo, sino que viene determinado por la búsqueda del hombre. El destino del hombre y su éxito o fracaso no pueden achacarse por completo a Dios, haciendo que Él mismo cargue con ello, porque este no es un asunto de Dios mismo, sino que está directamente relacionado con el deber que los seres creados deben cumplir.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine
157. La verdad no es formulada ni es una ley. No está muerta; es vida, es algo vivo, es la regla que un ser creado debe seguir en la vida y la norma que un ser humano debe tener en la vida. Esto es algo que debes entender lo mejor posible a través de la experiencia. Independientemente de la etapa que hayas alcanzado en tu experiencia, eres inseparable de la palabra de Dios y de la verdad, y lo que entiendes de Su carácter y lo que sabes que Dios tiene y es, todo esto está expresado en Sus palabras; están inextricablemente vinculados a la verdad. El carácter de Dios y lo que Él tiene y es, son en sí mismos, la verdad. La verdad es una manifestación auténtica del carácter de Dios y de lo que Él tiene y es. Hace concreto lo que Dios tiene y es y declara de forma expresa lo que Él tiene y es; te indica de un modo más directo lo que le agrada a Dios, lo que le desagrada, lo que Él quiere que hagas y lo que no te permite hacer, a qué personas desprecia y en quiénes se deleita. Detrás de las verdades que Dios expresa, las personas pueden ver Su placer, Su ira, Su tristeza y Su felicidad, así como Su esencia; esta es la revelación de Su carácter.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III
158. Ya sea que las palabras pronunciadas por Dios sean sencillas o profundas en apariencia, todas ellas son verdades indispensables para la entrada en la vida del hombre; son la fuente de aguas vivas que le permite sobrevivir tanto en el espíritu como en la carne. Proveen lo que el hombre necesita para seguir vivo; los principios y el credo para su propia conducta en su vida cotidiana; la senda que debe tomar hacia la salvación, así como la meta y dirección para lograr la salvación; cada verdad que él debería poseer como un ser creado delante de Dios y toda verdad sobre cómo se somete y adora el hombre a Dios. Son la garantía que asegura la supervivencia del hombre, el pan diario del hombre, y también el apoyo firme que le permite ser fuerte y mantenerse en pie. Son ricas en la realidad-verdad con la que los seres humanos creados viven la humanidad normal; ricas en la verdad por la cual los seres humanos se liberan de la corrupción y surgen de las trampas de Satanás; ricas en la enseñanza sincera y paciente, la exhortación, el aliento y el consuelo que el Creador brinda a la humanidad creada. Son el faro que guía y esclarece a los hombres para que comprendan todo lo que es positivo, la garantía que asegura que los hombres vivirán y tomarán posesión de todo lo que es recto, hermoso y bueno, el criterio por el que todas las personas, todos los acontecimientos y todas las cosas son medidos, y también la brújula que lleva a los hombres hacia la salvación y la senda de la luz.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Prefacio
159. La palabra de Dios no puede hacerse pasar por la del hombre, y menos aún puede hacerse que la palabra del hombre sea la de Dios. Un hombre usado por Dios no es el Dios encarnado, y el Dios encarnado no es un hombre usado por Dios. En esto, hay una diferencia esencial. Tal vez después de leer estas palabras no las reconozcas como palabras de Dios, sino solo como el esclarecimiento que el hombre ha obtenido. En ese caso, eres demasiado ignorante. ¿Cómo pueden ser las palabras de Dios lo mismo que el esclarecimiento que el hombre ha obtenido? Las palabras del Dios encarnado abren una nueva era, guían a toda la humanidad, revelan misterios y le muestran al ser humano la dirección que ha de tomar en la nueva era. El esclarecimiento obtenido por el hombre no es nada más que simples prácticas o conocimiento. No puede guiar a toda la humanidad a una nueva era ni revelar los misterios de Dios mismo. A fin de cuentas, Dios es Dios, y el hombre es el hombre. Dios tiene la esencia de Dios y el hombre tiene la del hombre. Si este considera las palabras habladas por Dios como un simple esclarecimiento del Espíritu Santo y toma las de los apóstoles y profetas como palabras habladas personalmente por Dios, eso sería un error por parte del hombre.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Prefacio
160. La verdad es la vida de Dios mismo. Representa Su carácter, Su esencia y todo lo que Él tiene y es. Si dices que, por tener algo de conocimiento vivencial, con ello tienes la verdad, entonces ¿has logrado la santidad? ¿Por qué sigues revelando corrupción? ¿Por qué no puedes discernir entre los diferentes tipos de personas? ¿Por qué no puedes dar testimonio de Dios? Aunque entiendas algunas verdades, ¿puedes representar a Dios? ¿Puedes vivir el carácter de Dios? Puede que tengas algo de conocimiento vivencial en cuanto a cierto aspecto de una verdad, y tal vez seas capaz de arrojar un poco de luz en tu discurso, pero lo que puedes proporcionar a la gente es extremadamente limitado y no puede durar mucho. Esto se debe a que tu conocimiento y la luz que has obtenido no representan la esencia de la verdad, y no representan la totalidad de ella. Solo representa un lado o un pequeño aspecto de la verdad, es apenas un nivel que el ser humano puede alcanzar, y aún está lejos de la esencia de la verdad. Este poco de luz, de esclarecimiento, de conocimiento vivencial, nunca podrá ocupar el lugar de la verdad. Incluso si todas las personas han logrado algunos resultados experimentando una verdad, y se juntara todo su conocimiento vivencial, no se alcanzaría la totalidad y la esencia de una simple línea de esta verdad. Se ha dicho antes: “Yo resumo esto con un aforismo para el mundo humano: entre los hombres, no hay ninguno que me ame”. Esta frase es la verdad, la auténtica esencia de la vida, algo sumamente profundo, y una expresión de Dios mismo. Pasas por experiencias y, después de tres años de experiencia, puedes tener un poco de comprensión superficial, y después de siete u ocho puedes tener un poco más de comprensión, pero esta comprensión nunca puede ocupar el lugar de esta línea de verdad. Después de dos años, otra persona puede tener un poco de comprensión, o un poco más después de diez años, o una comprensión relativamente elevada después de una vida, pero la comprensión conjunta de ambos no puede ocupar el lugar de esta línea de verdad. No importa cuánta comprensión, luz, experiencia o conocimiento podáis tener conjuntamente, nunca llegará a ocupar el lugar de esta línea de la verdad. Es decir, la vida humana es siempre una vida humana, y por mucho que tus conocimientos se ajusten a la verdad, a las intenciones de Dios o a Sus exigencias, nunca podrán ocupar el lugar de la verdad. Afirmar que las personas tienen la verdad significa que comprenden genuinamente la verdad, viven algunas de las realidades de la palabra de Dios, tienen algún conocimiento real de Dios, y pueden exaltarlo y dar testimonio de Él. Sin embargo, no se puede decir que la gente ya posea la verdad, porque esta es demasiado profunda. Una sola línea de la palabra de Dios puede llevarle a la gente toda una vida de experiencia, e incluso después de varias vidas de experiencia, o miles de años, una sola línea de la palabra de Dios no puede ser experimentada por completo. Está claro que el proceso de entender la verdad y conocer a Dios es realmente interminable, y que hay un límite a la cantidad de verdad que la gente puede entender en una vida de experiencia. Algunas personas dicen que poseen la verdad en cuanto comprenden el significado textual de la palabra de Dios. ¿No es un sinsentido?
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte
161. Cuando se habla de que la gente entiende la verdad y vive con ella como su vida, ¿qué significa aquí la “vida”? Se refiere a que la verdad reina soberana en sus corazones, que pueden vivir según las palabras de Dios, y significa que tienen un conocimiento real de las palabras de Dios y auténtico entendimiento de la verdad. Cuando la gente tiene esta nueva vida en su interior, se logra por completo practicando y experimentando las palabras de Dios. Se construye sobre la base de la verdad de las palabras de Dios, y se alcanza al vivir en el ámbito de la verdad; lo único que contiene la vida de las personas es su conocimiento y experiencia de la verdad. Ese es su fundamento, y no sobrepasa ese ámbito; esta es la vida a la que se alude cuando se habla de recibir la verdad y vida. Ser capaz de vivir según la verdad de las palabras de Dios no quiere decir que la vida de la verdad esté dentro de las personas, ni que si poseen la verdad como vida, estas se conviertan en la verdad y su vida interior se vuelva la vida de verdad; menos aún que ellos sean la verdad y vida. A fin de cuentas, su vida sigue siendo la de un ser humano. Si puedes vivir según las palabras de Dios y tener conocimiento de la verdad, si ese conocimiento se arraiga en ti y se convierte en tu vida y la verdad que has obtenido por medio de la experiencia se convierte en la base de tu existencia, si vives según las palabras de Dios, nadie puede cambiarlo, y Satanás no puede desorientarte ni corromperte, entonces habrás obtenido la verdad y vida. Es decir, tu vida contiene meramente la verdad, lo cual se refiere a tu comprensión, experiencia y perspectiva de la verdad; y hagas lo que hagas, vivirás según tales cosas y no sobrepasarás ese ámbito. Eso es lo que significa poseer la realidad-verdad, y tales personas son las que Dios quiere ganar en última instancia con Su obra. Sin embargo, por muy bien que comprenda la gente la verdad, su esencia sigue siendo la de la humanidad, en absoluto comparable a la esencia de Dios. Esto se debe a que nunca pueden experimentar toda la verdad, y es imposible que vivan la verdad completamente; solo pueden vivir la limitadísima parte de la verdad que los seres humanos pueden alcanzar. ¿Cómo podrían, entonces, convertirse en Dios? […] Si tienes un poco de experiencia con las palabras de Dios, y vives según tu conocimiento vivencial genuino de la verdad, entonces las palabras de Dios se convertirán poco a poco en tu vida. Sin embargo, sigues sin poder decir que la verdad es tu vida o que lo que estás expresando es la verdad; si esa es tu opinión, estás equivocado. Si solo tienes alguna experiencia con un aspecto concreto de la verdad, ¿puede esto en sí mismo representar que posees la verdad? ¿Puede esto considerarse como obtener la verdad? ¿Puedes explicar la verdad a fondo? ¿Puedes descubrir el carácter de Dios y lo que Dios tiene y es a partir de la verdad? Si no se logran estos efectos, esto demuestra que haber experimentado solo cierto aspecto de la verdad no se puede considerar como entender realmente la verdad o conocer a Dios, y mucho menos se puede decir que se ha obtenido la verdad. Todo el mundo experimenta con un solo aspecto y ámbito de la verdad. Lo experimentan dentro de su ámbito limitado y no pueden abarcar todos los innumerables aspectos de la verdad. ¿Puede vivir la gente el significado original de la verdad? ¿A cuánto equivale tu poca experiencia? Un único grano de arena en una playa, una sola gota de agua en el océano. Por tanto, sin importar cuán valiosos puedan ser el entendimiento y esos sentimientos que has obtenido de tus experiencias, siguen sin poder considerarse como la verdad. Tan solo puede decirse que concuerdan con la verdad.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte
162. Dios mismo es la verdad y Él posee todas las verdades. Dios es la fuente de la verdad. Cada cosa positiva y cada verdad provienen de Dios. Él puede emitir un juicio sobre lo correcto y lo incorrecto de todas las cosas y todos los acontecimientos; Él puede emitir un juicio sobre las cosas que han ocurrido, las cosas que están ocurriendo en este momento y las cosas futuras aún desconocidas para el hombre. Dios es el único juez que puede emitir un juicio sobre lo correcto y lo incorrecto de todas las cosas, y esto significa que lo correcto y lo incorrecto de todas las cosas solo puede ser juzgado por Dios. Él conoce los criterios para todas las cosas. Él puede expresar verdades en cualquier momento y lugar, Dios es la personificación de la verdad, lo cual significa que Él mismo posee la esencia de la verdad. Aunque el hombre comprenda muchas verdades y sea perfeccionado por Dios, ¿tendría entonces algo que ver con la personificación de la verdad? No. Eso es una certeza. Cuando el hombre es perfeccionado, con respecto a la obra actual de Dios y a las diversas normas que Él exige del hombre, este tendrá un juicio y métodos de práctica precisos, y comprenderá plenamente las intenciones de Dios. Puede diferenciar entre lo que viene de Dios y lo que viene del hombre, entre lo que es correcto y lo que es incorrecto. Sin embargo, hay algunas cosas que permanecen inalcanzables y nada claras para el hombre, cosas que este solo puede conocer después de que Dios las diga. ¿Podría el hombre conocer o predecir cosas que aún son desconocidas, cosas que Dios aún no le ha dicho? En absoluto. Además, aun si el hombre obtuviera la verdad de Dios, poseyera la realidad-verdad y conociera la esencia de muchas verdades y tuviera la capacidad de distinguir lo correcto de lo incorrecto, ¿tendría la capacidad de controlar y gobernar todas las cosas? No la tendría. Esa es la diferencia entre Dios y el hombre. Los seres creados solo pueden obtener la verdad de la fuente de la verdad. ¿Pueden obtener la verdad del hombre? ¿Es el hombre la verdad? ¿Puede el hombre proveerla? No puede, y ahí reside la diferencia. Tú solo puedes recibir la verdad, no proveerla. ¿Se te puede llamar una persona que posee la verdad? ¿Se te puede llamar la personificación de la verdad? ¡Por supuesto que no! ¿Cuál es, con exactitud, la esencia de la personificación de la verdad? Es la fuente que provee la verdad, la fuente de gobierno y soberanía sobre todas las cosas y es, también, el único criterio y estándar a través de los cuales se juzgan todas las cosas y todos los acontecimientos. Esta es la personificación de la verdad.
La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 8: Quieren que los demás se sometan solo a ellos, no a la verdad ni a Dios (III)
163. La verdad es la realidad de todas las cosas positivas. Puede ser la vida de una persona y la dirección en la que camina; puede permitir despojarse del carácter corrupto, llegar a temer a Dios y evitar el mal, ser alguien que se somete a Dios, acorde al estándar como un ser creado y una persona a la que Dios ama y considera aceptable. Dado el valor incalculable de la verdad, ¿qué actitud y perspectiva se deben tener hacia las palabras de Dios y la verdad? Es bastante obvio: para los que realmente creen en Dios y aquellos que tienen un corazón temeroso de Dios, Sus palabras son su fuerza vital. La gente debe atesorar las palabras de Dios, comerlas y beberlas, disfrutarlas y aceptarlas como su vida, como la dirección en la que camina, como una ayuda y provisión disponibles; la gente debe practicar y experimentar de acuerdo con las declaraciones y requisitos de la verdad, someterse a los diversos requisitos y principios que la verdad le concede. Solo así una persona puede ganar la vida. La búsqueda de la verdad consiste principalmente en la práctica y experiencia de las palabras de Dios, en lugar de someterlas a escrutinio, análisis, especulación y duda. Ya que la verdad es ayuda y provisión inmediata para las personas, y puede ser su vida, deberían considerarla la cosa más preciada. Esto es porque deben basarse en la verdad para vivir; para llegar a cumplir con los requerimientos de Dios; para llegar a temerle y apartarse del mal, y para encontrar en su vida diaria la senda de la práctica y captar sus principios y así lograr la sumisión a Dios. La gente también debe basarse en la verdad para despojarse de su carácter corrupto, convertirse en personas que han sido salvadas y en seres creados acordes al estándar.
La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 10 (VII)
164. Al expresar la verdad, Dios expresa Su carácter y esencia; Su expresión de la verdad no se basa en las diversas cosas y afirmaciones positivas que la gente cree que la especie humana ha resumido. Las palabras de Dios son las palabras de Dios; las palabras de Dios son la verdad. Son el único fundamento y ley que rige la existencia de la especie humana y Dios condena todos esos presuntos principios que tienen su origen en el hombre y están equivocados y son absurdos. No reciben Su aprobación, y ni mucho menos son origen o fundamento de Sus declaraciones. Dios expresa Su carácter y esencia con Sus palabras. Todas las palabras que expresa Dios son la verdad, ya que Él tiene la esencia de Dios y es la realidad de todas las cosas positivas. Independientemente de cómo esta especie humana corrupta posicione o defina las palabras de Dios, o de cómo las contemple o entienda, las palabras de Dios son eternamente la verdad, y esto es un hecho que nunca se altera. Por muchas palabras de Dios que se hayan pronunciado y por más que las condene y rechace esta especie humana corrupta y perversa, hay un hecho que es siempre inmutable: las palabras de Dios siempre serán la verdad, y el hombre nunca puede cambiar esto. Al final, el hombre debe admitir que las palabras de Dios son la verdad, y que la estimada cultura tradicional y el conocimiento científico de la especie humana nunca podrán convertirse en cosas positivas, y nunca podrán convertirse en la verdad. Esto es indiscutible. La cultura tradicional y las estrategias de supervivencia de la especie humana no se convertirán en la verdad a consecuencia de los cambios o del paso del tiempo, y tampoco las palabras de Dios se convertirán en palabras del hombre porque la especie humana las condene o las olvide. La verdad es siempre la verdad, esta esencia nunca cambiará. ¿Qué hecho existen en ello? Que estos dichos comunes que la especie humana ha resumido encuentran su origen en Satanás y en las figuraciones y nociones humanas, o surgen de la impulsividad y las actitudes corruptas de los humanos, y no tienen absolutamente nada que ver con las cosas positivas. Las palabras de Dios, por otra parte, son expresión de la esencia y la identidad de Dios. ¿Por qué expresa estas palabras? ¿Por qué digo que son la verdad? Porque Dios es soberano sobre todas las leyes, las reglas, las causas, las esencias, las realidades y los misterios de todas las cosas. Están bajo Su control. Por tanto, solo Dios conoce las reglas, las realidades, los hechos y los misterios de todas las cosas. Dios conoce el origen de todo, y sabe cuál es exactamente la raíz de todas las cosas. Solo las definiciones para todas las cosas presentadas en las palabras de Dios son las más exactas, y solo Sus palabras son los estándares y principios para la vida de los seres humanos y las verdades y criterios en base a los cuales viven los seres humanos.
La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 9 (I)