X. Palabras esenciales sobre lo que es la verdad

294. Dios mismo es la vida y la verdad, Su vida y verdad coexisten. Los que no pueden obtener la verdad nunca obtendrán la vida. Sin la guía, el apoyo y la provisión de la verdad, solo recibirás letras, doctrinas y, por encima de todo, la muerte. La vida de Dios siempre está presente, Su verdad y vida coexisten. Si no puedes encontrar la fuente de la verdad, entonces no obtendrás el alimento de la vida; si no puedes obtener la provisión de vida, entonces, seguramente no tienes la verdad, y así, aparte de las imaginaciones y las nociones, la totalidad de tu cuerpo no será nada más que carne, tu apestosa carne. Debes saber que las palabras de los libros no cuentan como vida, los registros de la historia no se pueden consagrar como la verdad, y las normas del pasado no pueden servir como un registro de palabras que Dios pronuncia en el presente. Sólo lo que Dios expresa cuando viene a la tierra y vive entre los hombres es la verdad, la vida, la voluntad de Dios y Su manera actual de obrar.

Extracto de ‘Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna’ en “La Palabra manifestada en carne”

295. La verdad es el más real de los aforismos de la vida, y el más alto de tales aforismos en toda la humanidad. Debido a que es el requisito que Dios hace al hombre, y es la obra realizada personalmente por Dios, que esta es la razón por la que se llama el “aforismo de la vida”. No es un aforismo que se resume de algo, ni tampoco es una famosa cita de una gran figura. Sino que es la declaración del Soberano de los cielos y la tierra y de todas las cosas, a la humanidad; on son algunas palabras resumidas por el hombre, sino que es la vida inherente de Dios. Y por ello es que se le llama el más alto de los “aforismos de la vida”.

Extracto de ‘Sólo los que conocen a Dios y Su obra pueden satisfacer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

296. La verdad es algo que no puede faltar en la vida de las personas, y es algo de lo que no puede pasarse; también podrías decir que es lo más grande. Aunque no puedas verlo ni tocarlo, no puedes ignorar la importancia que tiene para ti; es lo único que puede traer reposo a tu corazón.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne”

297. La verdad viene del mundo del hombre, pero la verdad entre los hombres es transmitida por Cristo. Se origina en Cristo, es decir, en Dios mismo, y esto no es algo de lo que sea capaz el hombre. Sin embargo, Cristo sólo provee la verdad; Él no viene a decidir si el hombre tendrá éxito en su búsqueda de la verdad. Por tanto, se deduce que el éxito o el fracaso en la verdad depende de la búsqueda del hombre. El éxito o fracaso del hombre sobre la verdad nunca ha tenido nada que ver con Cristo, sino que viene determinado por su búsqueda. El destino del hombre y su éxito o fracaso no pueden achacarse a Dios, haciendo que Él mismo cargue con ello, porque este no es un asunto de Dios mismo, sino que está directamente relacionado con el deber que las criaturas de Dios deben cumplir.

Extracto de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

298. La verdad no es formulada ni es una ley. No está muerta; es vida, es algo vivo, es la regla que un ser creado debe seguir en la vida y la norma que un ser humano debe tener en la vida. Esto es algo que debes entender lo mejor posible a través de la experiencia. Independientemente de la etapa que hayas alcanzado en tu experiencia, eres inseparable de la palabra de Dios y de la verdad, y lo que entiendes de Su carácter y lo que sabes que Dios tiene y es, todo esto está expresado en Sus palabras; están inextricablemente vinculados a la verdad. El carácter de Dios y lo que Él tiene y es, son en sí mismos, la verdad. Esta es una manifestación auténtica del carácter de Dios y de lo que Él tiene y es. Concreta lo que Dios tiene y es, y lo declara de forma expresa; te indica de un modo más directo lo que le agrada a Dios, lo que le desagrada, lo que Él quiere que hagas y lo que no te permite hacer, a qué personas desprecia y en quiénes se deleita. Tras las verdades que Dios expresa, las personas pueden ver Su placer, Su enojo, Su tristeza y Su felicidad, así como Su esencia; esta es la revelación de Su carácter.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne”

299. Mis palabras son la verdad que jamás cambia. Soy el suministro de vida para el hombre y la única guía para la humanidad. El valor y el significado de Mis palabras no se determinan basándose en si son reconocidas o aceptadas por la humanidad, sino en la esencia de las palabras mismas. Incluso aunque ni una sola persona en esta tierra pudiera recibir Mis palabras, el valor de Mis palabras y su ayuda para la humanidad son inestimables para cualquier hombre. Por lo tanto, cuando me enfrento con los muchos hombres que se rebelan en contra de Mis Palabras, las refutan o las desdeñan por completo, Mi posición es simplemente esta: dejar que el tiempo y los hechos sean Mis testigos y muestren que Mis palabras son la verdad, el camino y la vida. Dejar que muestren que todo lo que he dicho es correcto y que eso es de lo que el hombre debe estar provisto y, además, que eso es lo que el hombre debe aceptar. Voy a dejar que todos los que me siguen conozcan este hecho: los que no pueden aceptar completamente Mis palabras, los que no pueden practicar Mis palabras, los que no pueden encontrar un propósito en Mis palabras y los que no pueden recibir la salvación por causa de Mis palabras, son los que han sido condenados por Mis palabras y, además, han perdido Mi salvación y Mi vara nunca se apartará de ellos.

Extracto de ‘Deberíais considerar vuestros hechos’ en “La Palabra manifestada en carne”

300. Ya sea que las palabras habladas por Dios sean sencillas o profundas en apariencia, todas ellas son verdades indispensables para el hombre cuando entra en la vida; son la fuente de aguas vivas que le permiten sobrevivir tanto en espíritu como en carne. Proveen lo que el hombre necesita para seguir vivo; los principios y el credo para conducir su vida cotidiana; la senda, la meta, y la dirección por donde debe pasar a fin de recibir la salvación; toda verdad que él debería poseer como un ser creado delante de Dios y toda verdad sobre cómo obedece y adora el hombre a Dios. Son la garantía que asegura la supervivencia del hombre, el pan diario del hombre, y también el apoyo robusto que le permite ser fuerte y mantenerse en pie. Son ricas en la realidad de la verdad de la humanidad normal tal como la viven los seres humanos creados, ricas en la verdad por la cual los seres humanos se liberan de la corrupción y eluden los lazos de Satanás, ricas en la enseñanza, la exhortación, el aliento y el consuelo diligentes que el Creador da a la humanidad creada. Son el faro que guía y esclarece a los hombres para que comprendan todo lo que es positivo, la garantía que asegura que los hombres vivirán y tomarán posesión de todo lo que es justo y bueno, el criterio por el que todas las personas, acontecimientos y objetos son medidos, y también el indicador de navegación que lleva a los hombres hacia la salvación y la senda de la luz.

Extracto de ‘Conocer a Dios es el camino para temer a Dios y apartarse del mal’ en “La Palabra manifestada en carne”

301. El Cristo de los últimos días trae la vida y el camino de la verdad, duradero y eterno. Esta verdad es el camino por el que el hombre obtendrá la vida, y el único camino por el cual el hombre conocerá a Dios y por el que Dios lo aprobará. Si no buscas el camino de la vida que el Cristo de los últimos días provee, entonces nunca obtendrás la aprobación de Jesús y nunca estarás cualificado para entrar por la puerta del reino de los cielos, porque tú eres tanto un títere como un prisionero de la historia. Aquellos que son controlados por los reglamentos, las letras y están encadenados por la historia, nunca podrán obtener la vida ni el camino perpetuo de la vida. Esto es porque todo lo que tienen es agua turbia que ha estado estancada por miles de años, en vez del agua de la vida que fluye desde el trono. Aquellos que no reciben el agua de la vida siempre seguirán siendo cadáveres, juguetes de Satanás e hijos del infierno. ¿Cómo pueden, entonces, contemplar a Dios? Si sólo tratas de aferrarte al pasado, si sólo tratas de mantener las cosas como están quedándote quieto, y no tratas de cambiar el estado actual y descartar la historia, entonces, ¿no estarás siempre en contra de Dios? Los pasos de la obra de Dios son vastos y poderosos, como olas agitadas y fuertes truenos, pero te sientas y pasivamente esperas la destrucción, apegándote a tu locura y sin hacer nada. De esta manera, ¿cómo puedes ser considerado alguien que sigue los pasos del Cordero? ¿Cómo puedes justificar al Dios al que te aferras como un Dios que siempre es nuevo y nunca viejo? ¿Y cómo pueden las palabras de tus libros amarillentos llevarte a una nueva era? ¿Cómo pueden llevarte a buscar los pasos de la obra de Dios? ¿Y cómo pueden llevarte al cielo? Lo que sostienes en tus manos es la letra que solo puede darte consuelo temporal, no las verdades que pueden darte la vida. Las escrituras que lees solo pueden enriquecer tu lengua y no son palabras de sabiduría que te ayudan a conocer la vida humana, y menos aún los senderos que te pueden llevar a la perfección. Esta discrepancia, ¿no te lleva a reflexionar? ¿No te hace entender los misterios que contiene? ¿Eres capaz de entregarte tú mismo al cielo para encontrarte con Dios? Sin la venida de Dios, ¿te puedes llevar tú mismo al cielo para gozar de la felicidad familiar con Dios? ¿Todavía sigues soñando? Sugiero entonces que dejes de soñar y observes quién está obrando ahora, quién está llevando a cabo ahora la obra de salvar al hombre durante los últimos días. Si no lo haces, nunca obtendrás la verdad y nunca obtendrás la vida.

Extracto de ‘Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna’ en “La Palabra manifestada en carne”

302. La palabra de Dios no puede hacerse pasar por la del hombre, y menos aún puede hacer uno que la palabra del hombre sea la de Dios. Un hombre usado por Dios no es el Dios encarnado, y el Dios encarnado no es un hombre usado por Dios. En esto, hay una diferencia esencial. Tal vez después de leer estas palabras no las reconozcas como palabras de Dios, sino sólo como el esclarecimiento que un hombre ha obtenido. En ese caso, eres demasiado ignorante. ¿Cómo pueden ser las palabras de Dios lo mismo que el esclarecimiento que un hombre ha obtenido? Las palabras del Dios encarnado abren una nueva era, guían a toda la humanidad, revelan misterios y le muestran al ser humano la dirección que ha de tomar en la nueva era. La iluminación obtenida por el hombre no es otra cosa que simples instrucciones para la práctica o el conocimiento. No puede guiar a toda la humanidad a una nueva era ni revelar el misterio de Dios mismo. A final de cuentas, Dios es Dios, y el hombre es hombre. Dios tiene la esencia de Dios y el hombre la del hombre. Si este considera las palabras habladas por Dios como una simple iluminación del Espíritu Santo, y las de los apóstoles y profetas como palabras habladas personalmente por Dios, eso sería un error del hombre.

Extracto de ‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”

303. La verdad es la vida de Dios mismo. Representa Su carácter, Su esencia y todo lo que hay en Él. Si afirmas que tener un poco de experiencia significa poseer la verdad, ¿puedes representar entonces el carácter de Dios? Puedes tener cierta experiencia o cierta luz en relación con un determinado aspecto o lado de una verdad, pero no puedes proveer a los demás con ella por siempre, así que esta luz que has obtenido no es la verdad; es, simplemente, un cierto punto que las personas pueden alcanzar. Es, simplemente, la experiencia y el entendimiento apropiados que una persona debe poseer: cierta experiencia real y cierto conocimiento de la verdad. Esta luz, este esclarecimiento y este entendimiento experiencial, nunca pueden sustituir a la verdad, aunque todas las personas hubieran experimentado por completo esta verdad y juntado todas este entendimiento experiencial, todavía no podría ocupar el lugar de esa verdad. Como se ha dicho en el pasado: “Resumo esto con una máxima para el mundo humano: Entre los hombres no hay uno que me ame”. Esto es una declaración de la verdad; la verdadera esencia de la vida. Esta es la cosa más profunda, esta es una expresión de Dios mismo. Puedes seguir experimentándola, y si la experimentas durante tres años tendrás un entendimiento superficial de ella. Si lo haces durante siete u ocho años, obtendrás incluso mayor entendimiento, pero cualquier entendimiento que obtengas nunca podrá sustituir a esa única declaración de la verdad. Otra persona, después de experimentarla un par de años, podría obtener algo de entendimiento, y luego un entendimiento ligeramente más profundo tras experimentarla 10 años, y luego todavía más al experimentar durante toda la vida. Pero si ambos combináis el entendimiento que habéis obtenido, entonces, independientemente de cuánto entendimiento, de cuánta experiencia, de cuántas perspectivas, de cuánta luz, o de cuántos ejemplos que ambos poseáis, nada de ello puede remplazar esta única declaración de verdad. ¿Qué quiero decir con esto? Que la vida del hombre siempre será la vida del hombre, y que por mucho que tu entendimiento pueda estar de acuerdo con la verdad, con las intenciones de Dios y Sus requisitos, nunca podrá sustituirla. Decir que las personas han obtenido la verdad significa que poseen alguna realidad, que han ganado algún entendimiento de la verdad, han logrado alguna entrada real en las palabras de Dios, han tenido alguna experiencia verdadera con Sus palabras, y están en el camino correcto en su fe en Dios. Basta con una sola declaración de Dios para que una persona experimente durante toda una vida; aun si las personas tuvieran que experimentar varias vidas o varios miles de años, seguirían sin poder experimentar una sola verdad de manera plena y total. Si las personas nada más entienden unas pocas palabras superficiales y sin embargo aseguran que han obtenido la verdad, ¿no sería eso una total y completa tontería?

Extracto de ‘¿Sabes qué es realmente la verdad?’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

304. Por muy bien que comprenda la gente la verdad, su esencia sigue siendo la de la humanidad, en absoluto comparable a la esencia de Dios. Como su experiencia de la verdad no tiene fin, es imposible que viva la verdad completamente. Las personas solo pueden vivir la limitadísima parte de la verdad que los seres humanos pueden recibir. ¿Cómo podrían, entonces, convertirse en dioses? […] Si tienes un poco de experiencia con las palabras de Dios, y vives según tu entendimiento de la verdad, entonces las palabras de Dios se convierten en tu vida. Sin embargo, sigues sin poder decir que la verdad es tu vida o, que lo que estás expresando es la verdad; si esa es tu opinión, entonces estás equivocado. Si tienes alguna experiencia con un aspecto de la verdad, ¿puede esto en sí mismo representar la verdad? Definitivamente, no. ¿Puedes explicar la verdad a fondo? ¿Puedes descubrir el carácter de Dios y Su esencia a partir de la verdad? No, no puedes. Todo el mundo experimenta con un aspecto y un ámbito de la verdad. Al experimentarla en tu limitado ámbito, no puedes tocar todos los aspectos de la verdad. ¿Puede vivir la gente el significado original de la verdad? ¿A cuánto equivale tu poca experiencia? Un único grano de arena en una playa, una sola gota de agua en el océano. Por tanto, sin importar cuán valioso sea el entendimiento y esos sentimientos que has obtenido de tus experiencias, siguen sin poder considerarse como la verdad.

Extracto de ‘¿Sabes qué es realmente la verdad?’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

305. Dios mismo es la verdad, Él mismo posee la verdad y Él es la fuente de la verdad. Cada cosa positiva y cada verdad provienen de Él. Él puede emitir un juicio sobre lo correcto y lo incorrecto de todas las cosas y todos los acontecimientos; Él puede emitir un juicio sobre las cosas que han ocurrido, las cosas que están ocurriendo en este momento y las cosas futuras aún desconocidas para el hombre. Él es el único juez que puede emitir un juicio sobre lo correcto y lo incorrecto de todas las cosas, y esto significa que lo correcto y lo incorrecto de todas las cosas sólo puede ser juzgado por Él. Él conoce las reglas de todas las cosas. Esta es la encarnación de la verdad, lo cual significa que Él mismo posee la esencia de la verdad. Si el hombre comprendiera la verdad y alcanzara la perfección, entonces ¿tendría él algo que ver con la encarnación de la verdad? Cuando el hombre es perfeccionado, tiene un juicio exacto de todo lo que Dios hace ahora y de las cosas que Él requiere, y tiene un camino de práctica preciso; también comprende la voluntad de Dios y distingue lo correcto de lo incorrecto. Sin embargo, hay algunas cosas que el hombre no puede alcanzar, cosas que solo puede conocer después de que Dios se las dice. ¿Puede el hombre conocer cosas que aún son desconocidas, cosas que Dios aún no le ha dicho? (No puede). El hombre no puede hacer predicciones. Además, aún si el hombre obtuviera la verdad de Dios y tuviera la realidad de la verdad y conociera la esencia de muchas verdades y tuviera la capacidad de distinguir lo correcto de lo incorrecto, ¿tendría, entonces, la capacidad de controlar y gobernar todas las cosas? (No). Esa es la diferencia. Los seres creados solo pueden obtener la verdad de la fuente de la verdad. ¿Pueden obtener la verdad del hombre? ¿Puede el hombre proveerla? ¿Puede el hombre proveer al hombre? No puede hacerlo, y esa es la diferencia. Tú sólo puedes recibir, no proveer. ¿Puedes ser llamado la encarnación de la verdad? ¿Cuál es, con exactitud, la esencia de la encarnación de la verdad? Es la fuente que provee la verdad, la fuente de gobierno y soberanía sobre todas las cosas y es, también, los estándares y reglas a través de los cuales se juzgan todas las cosas y todos los acontecimientos. Esta es la encarnación de la verdad.

Extracto de ‘Para los líderes y obreros, escoger una senda es de la mayor importancia X’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

306. Al expresar la verdad, Dios expresa Su carácter y esencia; Su expresión de la verdad no se basa en las síntesis de la humanidad de las diversas cosas y afirmaciones positivas que ella reconoce. Las palabras de Dios son las palabras de Dios; las palabras de Dios son la verdad. Son el fundamento y la ley que deben regir la existencia humana y Dios condena esos presuntos principios que tienen su origen en la humanidad. No reciben Su aprobación, y ni mucho menos son origen o fundamento de Sus declaraciones. Dios expresa Su carácter y esencia con Sus palabras. Todas las palabras nacidas de la expresión de Dios son la verdad, ya que Él tiene la esencia de Dios y es la realidad de todas las cosas positivas. Que las palabras de Dios son la verdad es un hecho inalterable independientemente de cómo las oriente, las defina, las contemple o las entienda esta humanidad corrupta. Por muchas palabras que Dios haya pronunciado y por más que las condene esta humanidad corrupta y pecadora, que llega hasta el extremo de no difundirlas y despreciarlas, incluso en estas circunstancias sigue habiendo una realidad que no se puede cambiar: aunque se den los motivos indicados, las mal llamadas cultura y tradiciones que valora la humanidad no pueden convertirse en cosas positivas ni en la verdad. Esto es inalterable.

Extracto de ‘Qué es la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

307. La cultura y el modo de vida tradicionales de la humanidad no se convertirán en la verdad a consecuencia de los cambios o del paso del tiempo, y tampoco las palabras de Dios se convertirán en palabras del hombre porque la humanidad las condene o las olvide. Esta esencia nunca cambiará; la verdad es siempre la verdad. Aquí hay una realidad: todos esos refranes sintetizados por la humanidad tienen su origen en Satanás; son fantasías y nociones humanas, que incluso surgen de la pasión humana, y no tienen absolutamente nada que ver con las cosas positivas. Las palabras de Dios, por otra parte, son expresión de la esencia y el estatus de Dios. ¿Por qué expresa estas palabras? ¿Por qué digo que son la verdad? Porque Dios gobierna sobre todas las leyes, los principios, las causas, las esencias, las realidades y los misterios de todas las cosas, que toma en Sus manos, y solamente Dios conoce todos los principios, realidades, hechos y misterios de todas las cosas; conoce su procedencia y sus auténticas causas. Por lo tanto, solo las definiciones de todas las cosas a las que aluden las palabras de Dios son las más exactas, y las exigencias a la humanidad que contienen las palabras de Dios son la única norma para la humanidad, los únicos criterios que deben regir su existencia.

Extracto de ‘Qué es la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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