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626 ¿Entendéis la actitud de Dios cuando lleva a cabo la retribución sobre el hombre?

1 Mi obra ha sido muy útil para vosotros; lo que espero conseguir de vosotros es un corazón sincero y positivo; pero, hasta ahora, Mis manos siguen vacías. Pensad en ello: un día, cuando Yo siga sintiéndome tan amargado que no se pueda expresar con palabras, ¿cuál será Mi actitud hacia vosotros? ¿Será así de amistosa? ¿Estará mi corazón tan calmado? ¿Entendéis los sentimientos de una persona que ha labrado laboriosamente y no ha cosechado un solo grano? ¿Entendéis cuán grande es la herida de alguien que ha recibido un gran golpe? ¿Podéis saborear la amargura de una persona llena de esperanza que tiene que separarse de alguien en malos términos? ¿Habéis visto el enojo de una persona que ha sido provocada? ¿Podéis conocer el sentimiento de la urgencia de venganza de una persona que ha sido tratada con hostilidad y engaño?

2 Si entendéis la mentalidad de esas personas, ¡creo que no os debería resultar difícil imaginar la actitud que Dios tendrá en el momento de Su retribución! Finalmente, espero que todos vosotros hagáis un serio esfuerzo por el bien de vuestro propio destino; no obstante, más os valdría no utilizar medios engañosos en vuestros esfuerzos, o seguiré decepcionado de vosotros en Mi corazón. ¿Adónde os conduce semejante decepción? ¿No os estáis engañando a vosotros mismos? Los que piensan en su destino, pero acaban destruyéndolo, son totalmente incapaces de ser salvos. Aunque esas personas se exasperen, ¿quién sentiría empatía por ellas? En general, sigo dispuesto a desear que tengáis un destino adecuado y bueno. Más aún, espero que ninguno de vosotros caiga en desgracia.

Adaptado de ‘Acerca del destino’ en “La Palabra manifestada en carne”

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