Pregunta 4: Dios usó a Moisés para llevar a cabo la obra de la Era de la Ley, así que ¿por qué Dios no usa personas para llevar a cabo Su obra de juicio en los últimos días? ¿Debe hacerse carne realmente para realizarla Él mismo?

Respuesta:

La razón por la cual Dios debe encarnarse para realizar la obra del juicio en los últimos días es un tema que preocupa a muchas personas que ansían la verdad y buscan la aparición de Dios. También es una cuestión que guarda relación con el hecho de que podamos ser arrebatados al reino de los cielos, por lo cual es muy importante comprender este aspecto de la verdad. ¿Por qué debe encarnarse Dios para realizar Su obra del juicio en los últimos días en vez de utilizar al hombre para ello? Esto viene determinado por la naturaleza de la obra del juicio. Porque la obra del juicio es la expresión de la verdad de Dios y de Su carácter justo para conquistar, purificar y salvar a la humanidad.

[…]

La obra del juicio de Dios en los últimos días consiste en expresar muchos aspectos de la verdad; expresar el carácter de Dios, todo lo que tiene y es; revelar todos los misterios; juzgar la naturaleza satánica del hombre, que se resiste a Dios y lo traiciona; exponer y diseccionar la palabra y la conducta del hombre corrupto y revelar a toda la humanidad la esencia santa y justa de Dios y Su carácter, que no admite ofensa. Cuando los elegidos de Dios se someten a juicio por Su palabra, es como si estuvieran cara a cara con Él, siendo expuestos y juzgados por Él. Cuando Dios juzga a los hombres, Él debe permitir que veamos la manifestación de Su carácter justo, como si estuviéramos viendo la esencia santa de Dios y la gran luz que desciende de los cielos; y que veamos que la palabra de Dios es como una espada de doble filo que penetra en el corazón y en el espíritu, causándonos un tormento indescriptible. Sólo así, podemos llegar a reconocer nuestra propia esencia pervertida y la verdad de nuestra perversión; a sentir una profunda humillación, ocultar nuestro rostro, avergonzados, y postrarnos ante Dios verdaderamente arrepentidos. Entonces podremos aceptar la verdad y vivir según la palabra de Dios, liberarnos por completo de la influencia de Satanás y ser salvados y perfeccionados por Dios. Obras tales como el juicio, la purificación y la salvación del hombre sólo pueden ser realizadas personalmente por Dios encarnado.

Tras haber experimentado el juicio por la palabra de Dios Todopoderoso, nos hemos dado cuenta de que la santidad y el carácter justo de Dios no admiten ofensa por parte de los hombres. Cada letra de la palabra de Dios contiene majestad e ira, cada palabra nos golpea en lo más profundo del corazón; descubriendo completamente nuestra naturaleza satánica, que se opone a Dios y lo traiciona, así como los elementos de nuestro carácter pervertido tan enterrados en nuestros corazones que ni nosotros los vemos; permitiéndonos reconocer que nuestra naturaleza y esencia está llena de arrogancia, petulancia, egoísmo y traición y que vivimos conforme a estas cosas como demonios vivos que vagan por la tierra, sin el más ligero asomo de humanidad. Dios considera esto abominable y odioso. Nos sentimos humillados y atormentados por el arrepentimiento. Vemos nuestra propia vileza y maldad y sabemos que no merecemos vivir ante Dios, por lo que nos postramos en el suelo, deseando recibir Su salvación. Al experimentar el juicio por la palabra de Dios Todopoderoso, verdaderamente presenciamos la aparición de Dios. Vemos que la santidad de Dios no puede ser profanada y que Su justicia no admite ofensa. Reconocemos las sinceras intenciones y el verdadero amor con que Dios procura salvar a la humanidad y vemos la verdad y la esencia de nuestra perversión a manos de Satanás. Así, empezamos a venerar a Dios en nuestros corazones, y con gusto aceptamos la verdad y obedecemos los órdenes y disposiciones de Él. De esta forma, nuestro carácter pervertido se limpia poco a poco. Los cambios que hemos logrado hoy son el resultado de la encarnación de Dios para realizar la obra del juicio. Por eso, únicamente cuando la encarnación de Dios expresa la verdad, está expresando el carácter justo de Dios y todo lo que Él tiene y es para llevar a cabo la obra del juicio; sólo entonces, vemos la aparición de la luz verdadera, la aparición de Dios, y comenzamos a conocerlo de verdad. Sólo así podemos ser purificados y salvados. Aparte de Cristo, ningún hombre puede realizar la obra del juicio en los últimos días.

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La obra del juicio de Dios en los últimos días debe llevarse a cabo mediante la expresión de la verdad, del carácter justo de Dios y de Su omnipotencia y sabiduría para conquistar, purificar y perfeccionar al hombre. Dios se aparece para realizar esta obra del juicio en los últimos días. Esta obra marca el inicio de una era y el fin de otra. Esta obra debe ser realizada por la encarnación de Dios, ningún hombre puede hacerla en Su lugar. ¿Por qué creen muchos que, Dios debería utilizar a los hombres para realizar toda Su obra, en vez de encarnarse para hacerla Él mismo? ¡Esto es increíble! ¿De verdad que la humanidad da la bienvenida a la llegada de Dios? ¿Por qué siempre hay tantas personas deseando que Dios utilice a los hombres para realizar Su obra? Esto se debe a que los hombres obran según sus nociones, sólo actúan como la gente cree que deben actuar. En consecuencia, la mayoría de la gente adora fácilmente al hombre, lo coloca sobre un pedestal y lo sigue. Sin embargo, el modo de obrar de Dios nunca concuerda con las nociones e imaginaciones del hombre, Él no hace las cosas como el hombre cree que deben hacerse. Así pues, a nosotros nos cuesta mucho ser compatible con Dios. La esencia de Dios es la verdad, el camino y la vida. El carácter de Dios es santo y justo y no admite ofensa. Sin embargo, el hombre pervertido ha sido completamente corrompido por Satanás, rebosa de carácter satánico; le cuesta mucho ser compatible con Dios. Así pues, a nosotros nos cuesta mucho aceptar la obra de la encarnación de Dios y somos reacios a estudiar y observar; en cambio, adoramos al hombre, tenemos una fe ciega en su obra, y la aceptamos y seguimos como si fuera obra de Dios. ¿Qué problema hay aquí? Podría decirse que la humanidad no tiene la menor idea de lo que significa creer en Dios y experimentar Su obra, por lo que Su obra en los últimos días debe consistir en que la encarnación exprese la verdad para resolver todos los problemas de la humanidad pervertida. En cuanto a la pregunta de algunas personas sobre el motivo por el cual Dios no utiliza al hombre para realizar Su obra del juicio en los últimos días, ¿todavía hace falta responderla? La esencia del hombre es el hombre, que no posee esencia divina, por lo que el hombre no puede expresar la verdad, el carácter de Dios ni todo lo que Dios tiene y es, ni puede realizar la obra de salvación de la humanidad. Por no hablar de que todos nosotros, los seres humanos, hemos sido pervertidos por Satanás y tenemos una naturaleza pecaminosa, así que, ¿qué nos permite juzgar a otros hombres? Puesto que el hombre inmundo y corrupto no puede purificarse ni salvarse a sí mismo, ¿cómo espera él purificar y salvar a otros? Los hombres corruptos sólo se sentirían avergonzados cuando otros fueran reacios a aceptar su juicio. Sólo Dios es justo y santo y sólo Él es la verdad, el camino y la vida. De ahí que, la obra del juicio de Dios en los últimos días debe ser realizada por Su encarnación. Ningún hombre puede realizar esa obra, esto es así.

Entonces, ¿por qué Dios utilizó al hombre para que realizara Su obra en la Era de la Ley? Porque la obra de la Era de la Ley y la obra del juicio de los últimos días tienen naturalezas distintas. En la Era de la Ley, los hombres eran como si hubieran acabado de nacer, y Satanás sólo les había pervertido lo mínimo. La obra de Dios Jehová consistió principalmente en promulgar leyes y mandamientos para proporcionar al hombre primitivo unas directrices sobre la forma de vivir en la tierra. Esta etapa de la obra no pretendía cambiar el carácter del hombre, no hacía falta expresar más verdades. Dios simplemente tuvo que utilizar al hombre para transmitir a los israelitas las leyes que Él había decretado, de modo que los israelitas supieran cómo cumplirlas, adoraran a Jehová Dios y vivieran una vida normal en la tierra. Una vez hecho esto, terminó esa etapa de la obra. Por eso, Dios pudo utilizar a Moisés para realizar la obra de la Era de la Ley, no le hacía falta encarnarse para llevar a cabo la obra personalmente. Por el contrario, la obra del juicio de Dios en los últimos días pretende salvar a la humanidad, profundamente pervertida por Satanás. En este caso no bastará con divulgar unos pasajes de la palabra de Dios ni con promulgar leyes. Hay que expresar muchas verdades. Se debe expresar plenamente el carácter inherente de Dios, todo lo que Él tiene y es; es preciso ofrecer a la humanidad la verdad, el camino y la vida, como si Dios se revelara cara a cara a toda la humanidad, permitiendo que el hombre comprenda la verdad y lo conozca, y, de ese modo, Él purifica, salva y perfecciona totalmente a la humanidad. Dios debe hacer esto personalmente a través de la encarnación, ningún hombre puede realizar esta obra en Su lugar. Dios puede utilizar profetas para divulgar algunos pasajes de Su palabra, pero Él no les permite expresar Su carácter inherente, todo lo que Él tiene y es, ni expresar toda la verdad, porque la humanidad corrupta no es digna de hacerlo. Si Dios utilizara al hombre para expresar todo Su carácter y verdad, el hombre probablemente lo humillaría, porque el hombre tiene un carácter pervertido, es susceptible de demostrar sus propias nociones y fantasías, La obra del hombre debe ser impura, lo cual fácilmente humillaría a Dios y afectaría la eficacia de Su obra en general. Además, somos proclives a considerar como suyo todo lo que Dios tiene y es, y a considerar la impureza de su obra como verdad. Esto lleva a malinterpretar y humillar a Dios. Además, si Dios utilizara al hombre para expresar todo Su carácter y verdad, debido a la impureza del hombre, seríamos reacios a aceptarlo e incluso nos opondríamos. Entonces, Satanás encontraría defectos y lanzaría acusaciones, avivando la llama de nuestro descontento hacia Dios, fomentando las revueltas e instigándonos a fundar nuestro propio reino independiente. Este sería el resultado final de la obra de Dios realizada por el hombre. Sobre todo, en el caso de la salvación por parte de Dios del hombre profundamente pervertido en los últimos días, los hombres no aceptan ni obedecen fácilmente la obra de la encarnación de Dios. Así pues, si Dios utilizara a seres humanos para realizar esta obra, sería menos probable que los hombres aceptaran y obedecieran. ¿No son hechos evidentes? Mirad a los ancianos y pastores del mundo religioso, ¿existe alguna diferencia entre su oposición y su condena a la obra de la encarnación de Dios y la manera en que los sumos sacerdotes judíos y los fariseos se opusieron al Señor Jesús? La salvación de la humanidad corrupta por parte de Dios no es tarea fácil. ¡Debemos entender cómo piensa Dios!

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La obra del juicio de Dios en los últimos días a través de la encarnación es verdaderamente relevante. Dios se ha encarnado en la tierra en los últimos días, viviendo entre los hombres, proclamando Su palabra a la humanidad, expresando a las masas Su carácter y todo lo que tiene y es. A quién ama Dios y a quién aborrece, hacia quién va dirigida Su ira, quién sufre Su castigo, Su estado emocional, Sus exigencias a los hombres, Sus designios sobre ellos, la actitud ideal del hombre ante la vida, sus valores, etc., Dios nos informa de todas estas cuestiones, y permite que tengamos objetivos claros en la vida para que no necesitemos buscar sin rumbo en una religión abstracta. Como dice la palabra de Dios: “El Dios encarnado da fin a la época cuando sólo la espalda de Jehová aparecía a la humanidad y también concluye la época en que la humanidad tenía la creencia en el Dios ambiguo”. Todos los que hemos pasado por la palabra y la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días tenemos una experiencia común: a pesar de haber experimentado el juicio y el castigo de Dios, de haber soportado toda clase de pruebas y refinamientos, y de haber sufrido mucho por la búsqueda y persecución brutales y salvajes del PCCh, hemos visto el carácter justo de Dios descender sobre nosotros, hemos visto Su majestad, Su ira, Su omnipotencia y Su sabiduría y hemos visto la manifestación de todo lo que Dios tiene y es como si estuviéramos viendo a Dios mismo. Aunque no hayamos visto el cuerpo espiritual de Dios, Su carácter inherente, Su omnipotencia y Su sabiduría y todo lo que tiene y es nos han sido revelados plenamente, como si Dios hubiera venido ante nosotros, cara a cara, permitiéndonos conocerlo de verdad y tener un corazón temeroso de Dios, de modo que obedezcamos los planes que Él tiene para nosotros hasta la muerte. Todos creemos que, en Su palabra y obra vemos y conocemos a Dios de forma práctica y real, hemos abandonado por completo todas las nociones y fantasías y nos hemos convertido en personas que conocen verdaderamente a Dios. Antes pensábamos que el carácter de Dios era amable y misericordioso, y creíamos que Él siempre perdonaría y disculparía los pecados del hombre. Pero, tras haber experimentado el juicio de la palabra de Dios Todopoderoso, hemos llegado a comprender de verdad que el carácter de Dios no sólo es misericordioso y amable, sino también justo, majestuoso y airado. Todo aquel que ofenda a Su carácter será castigado. Así pues, podemos venerar a Dios, aceptar la verdad y vivir según Su palabra. Al experimentar la obra del juicio de Dios Todopoderoso en los últimos días, todos hemos llegado a comprender, de forma real y práctica, que el carácter de Dios es santo y justo y que no admite ofensa, hemos experimentado la misericordia y el amor de Dios, hemos llegado comprender de verdad Su omnipotencia y sabiduría, hemos reconocido cómo Dios humildemente se oculta, y hemos llegado a conocer Sus sinceras intenciones y muchas cualidades amables: Su estado emocional, Su fidelidad, Su belleza y bondad, Su autoridad, Su soberanía, Su escrutinio de todo, etc. Ante nosotros ha aparecido todo lo que Dios tiene y es como si viéramos al propio Dios, lo que nos ha permitido verlo cara a cara. Ya no creemos en Dios ni lo seguimos según nuestras nociones y fantasías, sino que sentimos verdadera reverencia y adoración por Él y lo obedecemos y confiamos en Él de verdad. Hemos reconocido realmente que, si Dios no se hubiera encarnado personalmente para expresar la verdad y llevar a cabo la obra del juicio, nunca lo habríamos conocido ni podríamos librarnos del pecado y alcanzar la santidad. Así pues, se mire por donde se mire, la obra del juicio de Dios en los últimos días debe ser realizada por el propio Dios encarnado, nadie puede sustituirlo. Dadas las nociones y fantasías del hombre, si Dios utilizara al hombre para realizar la obra del juicio en los últimos días, Él no lograría el efecto deseado.

Extracto de “Preguntas y respuestas clásicas sobre el Evangelio del Reino”

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Siguiente : Pregunta 5: ¿Por qué se dice que la humanidad corrupta debe ser salvada por Dios encarnado? Esto es algo que la mayoría de las personas no entiende, por favor compartid comunicación sobre esto.

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