a. El propósito de las tres etapas de la obra de Dios de Su gestión de la especie humana

Palabras de Dios Todopoderoso de los últimos días

Todo Mi plan de gestión, el plan de gestión de seis mil años, consta de tres etapas o tres eras: la Era de la Ley del principio, la Era de la Gracia (que también es la Era de la Redención) y la Era del Reino de los últimos días. Mi obra en estas tres eras difiere en contenido según cada era, pero en cada etapa se desempeña conforme a las necesidades del hombre o, para ser más preciso, se hace de acuerdo con los engaños que Satanás emplea en la guerra que libro contra él. El propósito es derrotar a Satanás, revelar Mi sabiduría y omnipotencia, exponer todos los engaños de Satanás y así salvar a toda la especie humana, que vive bajo su poder. Consiste en revelar Mi sabiduría y omnipotencia y sacar a la luz la insoportable monstruosidad de Satanás. Incluso más que eso, consiste en permitir que los seres creados disciernan entre el bien y el mal, que sepan que Yo soy el Soberano de todas las cosas, que vean claramente que Satanás es el enemigo de la humanidad, un degenerado, el malvado, y que diferencien con absoluta claridad el bien del mal, la verdad de la falacia, la santidad de la inmundicia, así como la grandeza de lo innoble. Es posibilitar que la humanidad ignorante dé testimonio por Mí de que no soy Yo quien la corrompe y de que solo Yo, el Creador, salvo a la humanidad y les concedo a las personas las cosas que pueden disfrutar. Es permitirles saber que Yo soy el Soberano de todas las cosas y que Satanás es simplemente un ser que creé y que después me traicionó. Mi plan de gestión de seis mil años se divide en tres etapas y obro así para lograr el efecto de permitir que los seres creados den testimonio por Mí, que entiendan Mis intenciones y sepan que Yo soy la verdad.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La verdadera historia de la obra de la Era de la Redención

La obra de gestión de seis mil años de Dios está dividida en tres etapas: la Era de la Ley, la Era de la Gracia y la Era del Reino. Estas tres etapas de la obra son todas por el bien de la salvación de la humanidad, es decir, son para la salvación de la humanidad que ha sido gravemente corrompida por Satanás. Sin embargo, al mismo tiempo, Dios también está batallando con Satanás. Por tanto, igual que la obra de salvación está dividida en tres etapas, la batalla contra Satanás también está dividida en tres etapas y estos dos aspectos de la obra de Dios se llevan a cabo simultáneamente. La batalla con Satanás es, en realidad, para la salvación del hombre y, al no ser esta obra de salvación algo que se pueda realizar con éxito en una sola etapa, esta batalla con Satanás también se divide en fases y periodos; se libra la guerra contra Satanás de acuerdo con las necesidades de la especie humana y el grado de corrupción que Satanás ha causado en el hombre. En la imaginación del hombre, quizás crea que en esta batalla Dios tomará las armas contra Satanás, del mismo modo en que lo hacen dos ejércitos que combaten entre sí. Esto es meramente lo que el intelecto del hombre es capaz de imaginar; es una idea supremamente difusa y poco realista; sin embargo, es lo que el ser humano cree. Y como afirmo aquí que el medio de la salvación del hombre es a través de la batalla con Satanás, la persona imagina y cree que así es como se desarrolla la batalla. La obra de salvación del hombre consta de tres etapas; es decir, la batalla con Satanás se ha dividido en tres etapas y Satanás será así derrotado de una vez y para siempre. Sin embargo, la historia real de la totalidad de la obra de la batalla contra Satanás es que sus efectos se logran a través de varios pasos de la obra: concediéndole gracia al hombre y convirtiéndose en la ofrenda por su pecado, perdonando los pecados, conquistando y perfeccionando al hombre. Dicho sin rodeos, la batalla con Satanás no es tomar las armas contra él, sino dar testimonio por Dios mediante la salvación del hombre, la obra en su vida y el cambio de su carácter y derrotar así a Satanás. Así es como se derrota a Satanás, mediante la transformación del carácter corrupto del hombre. Una vez vencido, es decir, cuando el hombre haya sido completamente salvado, entonces el humillado Satanás será atado por completo y, de ese modo, el hombre habrá sido totalmente salvado. Así, la esencia de la salvación del hombre es la batalla contra Satanás, y esta batalla se refleja principalmente en la salvación del hombre. Esta etapa final, en la que el hombre va a ser conquistado, es la última etapa de obra en la batalla con Satanás, y también es la obra de la completa salvación del hombre del poder de Satanás. El significado interior de la conquista del hombre es regresar a la personificación de Satanás —el hombre, que ha sido corrompido por él— al Creador luego de ser conquistado, por medio de lo cual se rebelará contra Satanás y volverá por completo a Dios. De este modo, el ser humano habrá sido completamente salvado. Por tanto, la obra de conquista es la última en la batalla contra Satanás y es la fase final de la gestión de Dios, que tiene como objetivo derrotar a Satanás. Sin esta obra, la plena salvación del hombre sería imposible en última instancia, también sería imposible la derrota total de Satanás y la humanidad no sería nunca capaz de entrar en el maravilloso destino, o liberarse de la influencia de Satanás. Por tanto, la obra de salvación del hombre no puede concluir antes de que la batalla con Satanás haya acabado, porque el núcleo central de la obra de gestión de Dios es por el bien de la salvación de la especie humana. Al principio del todo, la especie humana estaba en las manos de Dios, pero a causa de la tentación y la corrupción de Satanás, el hombre fue atado por Satanás y cayó en las manos del maligno. Satanás se convirtió, pues, en el objeto que debía ser derrotado en la obra de gestión de Dios. Al haber tomado Satanás posesión del hombre y al ser este el capital en toda la gestión de Dios, si el hombre ha de salvarse, es necesario rescatarlo de las manos de Satanás; esto significa que el hombre, que ha sido retenido cautivo por Satanás, debe ser recuperado. Así, Satanás debe ser derrotado mediante cambios en el antiguo carácter del hombre y la restauración de su razón original. De este modo, el hombre, que ha sido tomado cautivo, puede ser recuperado de las manos de Satanás. Si el hombre es liberado de la influencia y la esclavitud de Satanás, entonces este será avergonzado y el ser humano será rescatado en última instancia y Satanás derrotado. Al quedar el hombre libre de la oscura influencia de Satanás, se convertirá en el botín de esta batalla al completo y Satanás será objeto de castigo una vez acabada la batalla; después de esto, toda la obra de la salvación de la humanidad habrá concluido.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso

Debes saber que, sin importar qué obra lleve a cabo Dios, el propósito y el centro de Su obra no cambian, y Sus intenciones para con el hombre tampoco lo hacen. No importa lo duras que sean Sus palabras ni lo adverso que sea el entorno, los principios de Su obra no cambiarán, y Su intención de salvar al hombre, tampoco. Mientras no se trate de la revelación del final o del destino del hombre y no sea la obra de la fase final ni la obra de concluir la totalidad del plan de gestión de Dios, y mientras se lleve a cabo durante el tiempo en el que Él trabaja al hombre, entonces el centro de Su obra no cambiará. Siempre será la salvación de la humanidad. Este debería ser el fundamento de vuestra fe en Dios. El propósito de las tres etapas de la obra es la salvación de toda la especie humana; esto significa la salvación completa de la especie humana del poder de Satanás. Aunque cada una de las tres etapas de la obra tiene un objetivo y un significado diferentes, cada una forma parte de la obra de salvación de la humanidad, y cada una es una obra de salvación diferente que se lleva a cabo de acuerdo con los requisitos de la humanidad. Una vez que seas consciente del propósito de estas tres etapas de la obra, sabrás cómo comprender el significado de cada una de ellas, y reconocerás cómo practicar con el fin de satisfacer las intenciones de Dios. Si puedes alcanzar este punto, entonces esta, la mayor de todas las visiones, se convertirá en la base de tu creencia en Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios

Todas las personas necesitan entender el propósito de Mi obra en la tierra; es decir, lo que al final pretendo obtener y el nivel que debo alcanzar en esta obra antes de que pueda completarse. Si después de caminar conmigo hasta hoy, las personas no entienden de qué se trata Mi obra, entonces ¿acaso no han caminado conmigo en vano? Si las personas me siguen, deben conocer Mis intenciones. He estado obrando en la tierra durante miles de años y, hasta la fecha, sigo realizando Mi obra de este modo. Aunque Mi obra contiene muchos proyectos, su propósito permanece inmutable; aunque Yo estoy lleno de juicio y castigo hacia el hombre, por ejemplo, lo que hago sigue siendo en aras de salvarlo, de difundir mejor Mi evangelio y de expandir mejor Mi obra entre todas las naciones gentiles, una vez que el hombre haya sido hecho completo. Así pues, hoy, en una época en la que muchas personas desde hace mucho tiempo han sido decepcionadas grandemente, Yo sigo adelante con Mi obra; sigo adelante con la obra que debería llevar a cabo para juzgar y castigar al hombre. A pesar de que el hombre está harto de lo que digo y de que no tiene deseos de preocuparse por Mi obra, Yo sigo llevando a cabo la obra que me corresponde, pues el propósito de Mi obra sigue inmutable y Mi plan original no será quebrantado. El propósito de Mi juicio consiste en permitirle al hombre someterse mejor a Mí, y el propósito de Mi castigo es permitirle al hombre lograr mejor la transformación. Aunque todo lo que hago es en aras de Mi gestión, jamás he hecho ninguna obra que no haya sido beneficiosa para el hombre, pues pretendo hacer que todas las naciones más allá de Israel sean sumisas como los israelitas y convertirlas en verdaderos seres humanos para así poder establecerme en las tierras fuera de Israel. Esta es Mi gestión; es Mi obra entre las naciones gentiles. Aun ahora, muchos siguen sin entender Mi gestión porque estas cosas no les importan y, en cambio, se preocupan por su propio futuro y destino. Sin importar lo que Yo diga, la gente sigue siendo indiferente a la obra que realizo, en su lugar se enfocan de todo corazón en su destino futuro. Si las cosas siguen así, ¿cómo puede difundirse Mi obra? ¿Cómo puede predicarse Mi evangelio por todo el mundo? Deberíais saber que, cuando Mi obra se difunda, Yo os dispersaré y os azotaré, tal como Jehová azotó a cada una de las tribus de Israel. Todo esto se hará para que Mi evangelio pueda difundirse por toda la tierra, para que Mi obra pueda difundirse a las naciones gentiles, de modo que así se honre la grandeza de Mi nombre entre adultos y niños por igual y Mi santo nombre sea ensalzado en boca de las personas de todas las etnias y naciones. En esta era final, que la grandeza de Mi nombre se exalte entre las naciones gentiles, que las personas de las naciones gentiles vean Mis acciones, que me llamen el Todopoderoso en virtud de Mis acciones y que Mis palabras se cumplan pronto. Haré que todas las personas sepan que no solo soy el Dios de los israelitas, sino que también soy el Dios de las personas de todas las naciones gentiles, incluso de aquellas naciones que he maldecido. Haré que todos vean que Yo soy el Dios de todos los seres creados. Esta es Mi mayor obra, el propósito del plan de Mi obra para los últimos días y la única obra que pretendo llevar a cabo en los últimos días.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra de difundir el evangelio es también la obra de salvar al hombre

Quizás, cuando a la humanidad se le dé a conocer el acertijo de las tres etapas de la obra, aparecerá sucesivamente un grupo de personas talentosas que conozcan a Dios. Por supuesto, espero que ese sea el caso; además, me encuentro en el proceso de llevar a cabo esta obra. Espero ver el surgimiento de más personas talentosas como esas en un futuro cercano, y espero que pasen a ser testigos del hecho de estas tres etapas de la obra, lo cual, por supuesto, significa que se convertirán en los primeros en dar testimonio de dichas obras. Pero nada sería más angustiante y lamentable que si tales personas talentosas no surgieran el día en que la obra de Dios llegue a su fin, o si solo hubiera una o dos personas así que fueran quienes hubieran aceptado personalmente ser hechas perfectas por el Dios encarnado. Sin embargo, este es el peor de los casos. Cualquiera que sea el caso, sigo esperando que quienes persiguen sinceramente puedan obtener esta bendición. Desde el principio de los tiempos, nunca ha habido una obra como esta ni ha existido un proyecto así en la historia del desarrollo humano. Si en verdad puedes llegar a ser uno de los primeros que conocen a Dios, ¿no sería el mayor honor entre todos los seres creados? ¿Aprobaría Dios más a cualquier ser creado entre la especie humana? Semejante obra no es fácil de lograr, pero aun así producirá resultados en última instancia. Independientemente de su género o nacionalidad, todos los que sean capaces de lograr conocer a Dios poseerán al final Su mayor honra, y serán los únicos que posean Su autoridad. Esta es la obra de hoy, y también es la obra del futuro; es la última y más elevada obra que debe cumplirse en 6 000 años de obra, y es una forma de obrar que revela cada categoría de hombre. A través de la obra de hacer que el hombre conozca a Dios se revela el nivel de todo tipo de personas: los que conocen a Dios están cualificados para recibir Sus bendiciones y heredar Sus promesas, mientras que quienes no lo conocen no están cualificados para ello. Los que conocen a Dios son Sus íntimos y los que no conocen a Dios no pueden ser llamados así; los íntimos de Dios pueden recibir cualquiera de Sus bendiciones, pero quienes no lo son no están capacitados para ninguna obra. Ya sean tribulaciones, refinamiento o juicio, todas estas cosas son para permitir al hombre conocer, en última instancia, a Dios y someterse a Él. Este es el único efecto que se conseguirá finalmente.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios

Cuando toda la gestión de Dios se esté acercando a su fin, Él ordenará todas las cosas según su tipo. El hombre fue hecho por las manos del Creador y, al final, Él debe llevarlo de nuevo del todo bajo Su dominio; esta es la conclusión de las tres etapas de la obra. La etapa de la obra correspondiente a los últimos días y las dos etapas anteriores en Israel y Judea son el plan de gestión de Dios en todo el universo. Nadie puede negarlo y es el hecho de la obra de Dios. Aunque las personas no han experimentado ni presenciado mucho de esta obra, los hechos siguen siendo los hechos, y ningún hombre los puede negar. Todas las personas que creen en Dios en cada lugar del universo aceptarán las tres etapas de la obra. Si solo conoces una etapa particular de ella, y no entiendes las otras dos ni la obra de Dios en tiempos pasados, entonces eres incapaz de hablar toda la verdad del plan completo de gestión de Dios y tu conocimiento de Él es parcial, porque en tu creencia en Él no lo conoces ni lo entiendes y, por tanto, no estás cualificado para ser un testigo de Dios. Independientemente de si tu conocimiento actual de estas cosas es profundo o superficial, al final todos vosotros debéis tener conocimiento y estar totalmente convencidos, y todas las personas verán la totalidad de la obra de Dios y se someterán bajo Su dominio. Al final de esta obra, todas las religiones pasarán a ser una, todos los seres creados volverán bajo el dominio del Creador, todos los seres creados adorarán al único Dios verdadero y todas las religiones malvadas quedarán reducidas a la nada, para no aparecer más.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios

Dios creó a los humanos, los colocó sobre la tierra y los ha guiado desde entonces; después los salvó y sirvió como ofrenda por el pecado para la especie humana y, al final, Él aún debe conquistar a la especie humana, salvarla por completo y restaurar al hombre a su semejanza original. Esta es la obra a la que Él se ha dedicado de principio a fin; la de restaurar al hombre a su imagen y semejanza originales. Dios establecerá Su reino y restaurará la semejanza original del hombre, lo que significa que Él restaurará Su autoridad sobre la tierra y entre todos los seres creados. Los seres humanos, después de que Satanás los corrompiera, perdieron su corazón temeroso de Dios y la función que deberían tener los seres creados. Todos se convirtieron en enemigos rebeldes contra Dios, vivieron bajo el poder de Satanás y estuvieron sometidos a la manipulación de este; en consecuencia, Dios no tuvo manera de obrar entre Sus seres creados, y menos aún pudo obtener su temor. El hombre fue creado por Dios y debe adorarlo, pero en realidad le dio la espalda y, en cambio, adoró a Satanás. Satanás se convirtió en el ídolo de su corazón. De esta manera, Dios perdió Su lugar en el corazón del hombre, lo que quiere decir que se perdió el significado de Su creación del hombre. Por tanto, para restaurar el significado que hay detrás de Su creación del hombre, Él debe restaurar su semejanza original y librarlo de sus actitudes corruptas. Para rescatar al hombre de Satanás, debe salvarlo del pecado. Solo de esta manera puede Dios restaurar poco a poco su semejanza y función originales, y al final restaurar Su reino. La destrucción total de esos hijos de la rebelión al final también será en aras de permitir al hombre adorar mejor a Dios y vivir mejor sobre la tierra. Puesto que Dios creó a los humanos, Él hará que lo adoren; como desea restaurar la función original del hombre, la va a restaurar por completo y sin ninguna adulteración. Restaurar Su autoridad quiere decir hacer que el hombre lo adore y se someta a Él; quiere decir que va a hacer que el hombre viva por Él y que Sus enemigos sean destruidos debido a Su autoridad. Quiere decir que Dios hará que todo lo Suyo continúe entre los humanos sin resistencia por parte de nadie. El reino que Dios anhela establecer es Su propio reino. La especie humana que Él desea es una que lo adore, que se someta a Él por completo y que posea Su gloria. Si Dios no salvara a la especie humana corrupta, el significado de Su creación del hombre se perdería; no tendría más autoridad entre los humanos y Su reino ya no sería capaz de existir en la tierra. Si Dios no destruyera a esos enemigos que son rebeldes contra Él, no podría obtener Su gloria plena ni tampoco podría establecer Su reino sobre la tierra. Destruir completamente a aquellos entre la especie humana que son rebeldes contra Él y llevar al reposo a los que han sido hechos completos: estas serán las señales de la terminación de Su obra y de Su gran logro. Cuando los humanos hayan sido restaurados a su semejanza original y cuando puedan cumplir sus deberes respectivos, permanecer en su sitio adecuado y someterse a todos los arreglos de Dios, Él habrá ganado un grupo de personas sobre la tierra que lo adoren y también habrá establecido un reino sobre la tierra que lo adore. Tendrá una victoria eterna sobre la tierra y todos aquellos que se le oponen perecerán por toda la eternidad. Esto restaurará Su intención original al crear al hombre; restaurará Su intención al crear todas las cosas y también restaurará Su autoridad sobre la tierra, entre todas las cosas y entre Sus enemigos. Estas serán las marcas de Su victoria total. En adelante, la humanidad entrará en el reposo y empezará una vida que está en el camino correcto. Dios también entrará en el reposo eterno con la humanidad y comenzará una vida eterna que compartirán Dios y los humanos. La inmundicia y la rebeldía sobre la tierra habrán desaparecido, así como todos los lamentos sobre la tierra y todo lo que en este mundo se opone a Dios habrá cesado de existir. Solo Dios y esas personas a las que Él ha llevado a la salvación permanecerán; solo Su creación permanecerá.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo

Dios ha llevado a cabo Sus seis mil años de obra hasta el día de hoy y ha revelado muchas de Sus obras, principalmente para derrotar a Satanás y salvar a toda la especie humana. Por medio de esta oportunidad, Dios permite a todas las cosas en el cielo, todas las cosas sobre la tierra, todas las cosas en los mares y hasta a la última criatura en la tierra ver Su omnipotencia y todas Sus obras. Por medio de esta oportunidad de Su derrota de Satanás, Él pone de manifiesto todos Sus hechos al hombre, de modo que este pueda alabarlo y ensalzar Su sabiduría al derrotar a Satanás. Todas las cosas en la tierra, en el cielo y en los mares dan gloria a Dios, alaban Su omnipotencia, alaban cada una de Sus obras y gritan Su santo nombre. Esto es prueba de que ha derrotado a Satanás; es prueba de Su conquista de Satanás. Más si cabe, es prueba de Su salvación de la especie humana. Toda la creación de Dios le da gloria a Él, lo alaba por derrotar a Su enemigo y regresar victorioso y lo exalta como el gran Rey victorioso. Su propósito no es simplemente derrotar a Satanás, razón por la cual Su obra ha continuado durante seis mil años. Él usa la derrota de Satanás para salvar a la humanidad; Él usa la derrota de Satanás para revelar todas Sus obras y toda Su gloria. Él obtendrá gloria y toda la multitud de ángeles verá toda Su gloria. Los mensajeros en el cielo, los humanos sobre la tierra y todas Sus creaciones sobre la tierra verán la gloria del Creador. Esta es la obra que Él realiza. Todas Sus creaciones en el cielo y en la tierra presenciarán Su gloria, Él regresará triunfante después de derrotar a Satanás por completo, con toda la humanidad alabándolo; esta es la obra que logra dos objetivos a la vez. Al final, toda la humanidad será conquistada por Él, y Él acabará con cualquier persona que se resista o se rebele; en otras palabras, Él eliminará a todos los que son propios de Satanás.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Deberías saber cómo toda la especie humana se ha desarrollado hasta el día de hoy

Esa es la gestión de Dios: entrega a la humanidad a Satanás —una humanidad que simplemente no sabe qué es Dios, qué es el Creador, cómo adorar a Dios o por qué debe someterse a Él— y permite que Satanás la corrompa como quiera; entonces, paso a paso, Dios la recupera de las manos de Satanás, hasta que esta adore plenamente a Dios y rechace a Satanás. Esta es la gestión de Dios. Puede sonar a cuento mítico y parecer desconcertante. Las personas sienten que esto es un cuento mítico porque no tienen ni idea de cuánto le ha ocurrido al hombre a lo largo de los últimos milenios y, mucho menos, cuántas historias han ocurrido en el cosmos y en el firmamento. Y, más aún, se debe a que sencillamente no pueden ver con sus ojos mortales el mundo más maravilloso y atemorizante que existe más allá del mundo material. Les parece incomprensible porque no entienden la importancia de la salvación de la humanidad por parte de Dios ni el sentido de Su obra de gestión, y no entienden qué clase de humanidad desea Dios realmente. ¿Desea una humanidad que no esté corrompida en absoluto por Satanás, como lo fueron Adán y Eva? ¡No! El objetivo de la gestión de Dios es ganar a un grupo de seres humanos que adoren a Dios y se sometan a Él. Aunque esta especie humana ha sido corrompida por Satanás, esta ya no lo ve como su padre; en cambio, reconoce el horrible rostro de Satanás y lo rechaza, y viene delante de Dios para aceptar Su juicio y Su castigo. Llegan a conocer el contraste entre lo que es feo y lo que es santo, y a reconocer la grandeza de Dios y la maldad de Satanás. Una humanidad como esta no servirá más a Satanás ni lo adorará ni lo consagrará. Es porque se trata de un grupo de seres humanos que han sido ganados por Dios de verdad. Este es el sentido de la obra de Dios de gestionar a la humanidad. Durante esta obra de gestión, la humanidad es el objeto de la corrupción de Satanás y, al mismo tiempo, de la salvación de Dios, y es el producto por el que pelean Dios y Satanás. Al mismo tiempo que Dios lleva a cabo Su obra, recupera paso a paso al hombre de las manos de Satanás y, así, el hombre se acerca cada vez más a Dios…

[…]

El amor y la misericordia de Dios impregnan cada detalle de Su obra de gestión, e independientemente de si las personas son o no capaces de entender las intenciones meticulosas de Dios, Él lleva a cabo la obra que pretende cumplir con incesante perseverancia. Sin importar cuánto entienden las personas sobre la gestión de Dios, todos pueden experimentar los beneficios y la ayuda que ha traído al hombre la obra de Dios. Quizás hoy no hayas sentido nada del amor ni la provisión de vida por parte de Dios, pero mientras no lo abandones ni renuncies a tu determinación de perseguir la verdad, vendrá un día en el que el rostro sonriente de Dios se te aparecerá. Porque el propósito de la obra de gestión de Dios consiste en recuperar a la especie humana que se encuentra bajo el poder de Satanás, y no abandonar a la especie humana que ha sido corrompida por este y se opone a Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Apéndice III: El hombre solo puede salvarse en medio de la gestión de Dios

Himnos relacionados

La obra para gestionar a la especie humana es la obra para derrotar a Satanás

Dios restaurará el significado de Su creación del hombre

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