Al creer en Dios deberías establecer una relación normal con Dios

Las palabras relevantes de Dios:

En tu creer en Dios, por lo menos debes resolver tener una relación normal con Dios. Sin una relación normal con Dios, pierdes el significado de tu creer en Dios. Establecer una relación normal con Dios depende totalmente de que acalles tu corazón ante Dios. Una relación normal con Dios quiere decir no dudar ni negar nada de la obra de Dios, sino poder obedecer la obra de Dios, quiere decir tener los motivos correctos delante de Dios, sin pensar en ti mismo, poniendo siempre los intereses de la casa de Dios en primer lugar sin importar lo que estés haciendo, y aceptar la observación de Dios y obedecer Sus arreglos. Quiere decir poder sosegar tu corazón en la presencia de Dios en todo lo que hagas e incluso cuando no entiendas la voluntad de Dios, seguir cumpliendo tu deber y responsabilidades lo mejor que puedas; cuando la voluntad de Dios se te revele, entonces no es tarde para que la acates en tu práctica. Cuando tu relación con Dios se haya vuelto normal, tu relación con las personas será normal. Todo se construye sobre el fundamento de las palabras de Dios: por medio de comer y beber las palabras de Dios, practica de acuerdo a lo que Dios pide, enmienda tus opiniones, y no hagas cosas que se opongan a Dios o perturben la iglesia. No hagas cosas que no tengan ningún beneficio para las vidas de tus hermanos y hermanas, no digas cosas que no edifiquen a los demás ni hagas nada vergonzoso. Sé justo y honorable en todas las cosas que hagas y permite que sean presentables delante de Dios. Aunque haya veces en que la carne sea débil, serás capaz de poner los intereses de la casa de Dios en primer lugar, no procurar tus propios beneficios, y actuar con justicia. Si puedes practicar de esta manera, entonces tu relación con Dios será normal.

Extracto de ‘¿Cómo está tu relación con Dios?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Siempre que hagas algo, debes examinar si tus motivos son correctos. Si puedes actuar conforme a los requerimientos de Dios, entonces tu relación con Dios es normal. Este es el criterio mínimo. Si, cuando examinas tus motivos, surgen los que son incorrectos, y si puedes darles la espalda y actuar conforme a las palabras de Dios, entonces te volverás alguien que es correcto delante de Dios, lo que mostrará que tu relación con Dios es normal, y que todo lo que haces es por amor a Dios y no para ti mismo. Debes enmendar tu corazón, ser justo, y tus emociones no te deben controlar ni debes actuar de acuerdo a tu propia voluntad siempre que hagas o digas algo: estos son los principios por los cuales los que creen en Dios se conducen. Los motivos de una persona y su estatura se revelan en lo pequeño y, así, si las personas quieren entrar en la senda para que Dios las perfeccione, primero deben resolver sus propios motivos y su relación con Dios. Sólo cuando tu relación con Dios es normal Dios te podrá hacer perfecto y sólo entonces el tratamiento, la poda, la disciplina y el refinamiento de Dios en ti podrán lograr su efecto deseado. Es decir, las personas son capaces de tener a Dios en su corazón, de no buscar beneficios personales ni pensar en su futuro personal (en referencia al pensamiento de la carne), sino que más bien llevan la carga de entrar en la vida, hacer todo lo que pueden para perseguir la verdad, y someterse a la obra de Dios. De esta forma, los objetivos que buscas son correctos, y tu relación con Dios es normal. Se puede decir que arreglar tu relación con Dios es el primer paso en la entrada a tu viaje espiritual. Aunque el destino de los hombres está en las manos de Dios, y Dios lo ha predestinado y no lo pueden cambiar, que Dios pueda o no perfeccionarte y ganarte depende de si tu relación con Dios es normal o no. Tal vez haya partes de ti que son débiles o desobedientes, pero en tanto que tu actitud sea correcta y tus motivos sean correctos, y en tanto que hayas enmendado tu relación con Dios y la hayas hecho normal, entonces estarás calificado para que Dios te perfeccione. Si no tienes la relación correcta con Dios, y actúas por el bien de tu carne o de tu familia entonces, independientemente de qué tan duro trabajes, todo será en balde. Si tu relación con Dios es normal, entonces todo lo demás encajará en su lugar. Dios no ve nada más, sino que Él sólo ve si tus opiniones en la creencia en Dios son correctas: en quién crees, por el bien de quién crees y por qué crees. Si puedes ver las cosas con claridad y puedes enmendar tus opiniones y puedes practicar, entonces tu vida progresará y seguro podrás entrar en el camino correcto. Si tu relación con Dios no es normal, y tus opiniones sobre la creencia en Dios están desviadas, entonces esto excluirá todo lo demás: no importa cómo creas en Dios, no vas a ganar nada. Sólo si tu relación con Dios es normal, Dios te aprobará cuando le des la espalda a la carne, ores, sufras, soportes, obedezcas, ayudes a tus hermanos y hermanas, le dediques a Dios más esfuerzos, etc.

Extracto de ‘¿Cómo está tu relación con Dios?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las personas creen en Dios, lo aman y lo satisfacen cuando tocan al Espíritu de Dios con su corazón y, de ese modo, logran la satisfacción de Dios; al comprometerse con las palabras de Dios con su corazón, por lo tanto, el Espíritu de Dios las conmueve. Si se quiere alcanzar una vida espiritual adecuada y establecer una relación adecuada con Dios, primero hay que entregarle el corazón a Dios y tranquilizar el corazón ante Él. Sólo después haber derramado el corazón en Dios se puede, poco a poco, tener una vida espiritual adecuada. Si, al creer en Dios, las personas no le dan su corazón a Él, si su corazón no está en Dios y no tratan la carga de Dios como la suya propia, entonces todo lo que hacen es engañar a Dios y este es el comportamiento de las personas religiosas, por lo que no pueden recibir elogios de Dios. Dios no puede conseguir nada de este tipo de personas, que sólo puede servir de contraste con la obra de Dios, a modo de decoración en la casa de Dios, ocupando espacio y sin servir para nada; Dios no usa a esta clase de personas. No sólo es que no haya oportunidad para la obra del Espíritu Santo en semejante persona, sino que tampoco hay valor de perfección. Este tipo de personas son los verdaderos “muertos vivientes”. No tienen componentes que el Espíritu Santo pueda usar; Satanás se ha apropiado de todas ellas, las ha corrompido en extremo, son el objeto de la eliminación de Dios. En la actualidad, el Espíritu Santo no sólo usa a las personas y pone en juego sus virtudes, sino que también perfecciona y cambia sus deficiencias. Si tu corazón se puede derramar en Dios, y mantenerse tranquilo delante de Él, tendrás la oportunidad y las cualificaciones para que el Espíritu Santo te use, para recibir Su esclarecimiento e iluminación, y lo que es más, para tener la oportunidad de que el Espíritu Santo compense tus deficiencias. Cuando das tu corazón a Dios, puedes entrar de forma más profunda en el lado positivo, y estar en un plano más elevado de entendimiento; en el lado negativo, tendrás más entendimiento de tus propias faltas y deficiencias, estarás más dispuesto a buscar satisfacer la voluntad de Dios y, en un estado no pasivo, entrarás activamente. Esto significará que eres una persona correcta.

Extracto de ‘Es muy importante establecer una relación adecuada con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si quieres tener una relación adecuada con Dios, tu corazón debe volverse a Él y, sobre este fundamento, también tendrás una relación adecuada con otras personas. Si no tienes una relación adecuada con Dios, no importa qué hagas para mantener tus relaciones con las demás personas, no importa qué tan duro trabajes o cuánta energía inviertas, esto sigue perteneciendo a una filosofía de vida humana. Mantienes tu posición entre las personas a través de una perspectiva humana y una filosofía humana para que ellas te alaben. No estableces relaciones adecuadas con las personas de acuerdo con la palabra de Dios. Si no te centras en tus relaciones con las personas, sino que mantienes una relación adecuada con Dios, si estás dispuesto a darle tu corazón a Dios y aprendes a obedecerle, de una manera muy natural, tus relaciones con todas las personas serán adecuadas. De esta manera, estas relaciones no se establecen en la carne sino sobre el fundamento del amor de Dios. Casi no hay interacciones que se basen en la carne, pero en el espíritu hay comunión así como amor, consuelo y provisión de los unos para los otros. Todo esto se hace sobre el fundamento de un corazón que complace a Dios. Estas relaciones no se mantienen por confiar en una filosofía de vida humana, sino que se forman de una manera muy natural por medio de la carga para Dios. No requieren del esfuerzo humano; se practican a través de los principios de la palabra de Dios. ¿Estás dispuesto a ser considerado con la voluntad de Dios? ¿Estás dispuesto a ser una persona “sin razón” delante de Dios? ¿Estás dispuesto a darle tu corazón por completo a Dios, y no pensar en tu posición entre las personas? Entre todas las personas con las que tienes contacto, ¿con cuáles de ellas tienes la mejor relación? ¿Con cuáles de ellas tienes la peor relación? ¿Son adecuadas tus relaciones con las personas? ¿Tratas a todas las personas de manera equitativa? ¿Se mantienen tus relaciones con los demás según tu filosofía de vida, o se edifican sobre el fundamento del amor de Dios? Cuando uno no da su corazón a Dios, su espíritu se vuelve obtuso, insensible e inconsciente. Esta clase de persona nunca entenderá las palabras de Dios ni tendrá una relación adecuada con Él; esta clase de persona nunca cambiará su carácter. Cambiar el carácter propio es el proceso de entregarle el corazón por completo a Dios, y de recibir esclarecimiento e iluminación de las palabras de Dios. La obra de Dios puede, por un lado, permitir que uno entre activamente, y también librarse de sus aspectos negativos después de obtener conocimiento. Cuando seas capaz de entregarle tu corazón a Dios, podrás percibir cada movimiento sutil en tu espíritu, y conocerás todo el esclarecimiento y la iluminación recibidos de Dios. Aférrate a esto, y entrarás poco a poco en la senda donde el Espíritu Santo te perfeccione. Cuanto más tranquilo esté tu corazón delante de Dios, más sensible y delicado será tu espíritu, y más capaz será de observar el movimiento del Espíritu Santo; entonces, tu relación con Dios se volverá más y más adecuada. Una relación adecuada entre las personas se establece sobre el fundamento de darle el corazón a Dios; no se alcanza por medio del esfuerzo humano. Sin Dios en su corazón, las relaciones interpersonales entre las personas son solamente relaciones de la carne. No son adecuadas, sino que son indulgentes con los deseos físicos; son relaciones que Dios aborrece, que Él abomina. Si tú dices que tu espíritu ha sido tocado, pero siempre quieres tener comunión con las personas que te atraen, con quienes estimas, y si hay otro buscador que no te atrae, contra el que tienes un prejuicio y con quien no participarías, esto prueba más que eres una persona emocional y que no tienes una relación para nada adecuada con Dios. Estás tratando de engañar a Dios y cubrir tu propia fealdad. Incluso si puedes compartir algo de entendimiento, pero tus intenciones son erróneas, todo lo que haces es bueno sólo según los estándares humanos. Dios no te elogiará, estás actuando de acuerdo a la carne, no de acuerdo a la carga de Dios. Si puedes tranquilizar tu corazón delante de Dios y tener interacciones adecuadas con todos los que aman a Dios, sólo entonces eres apto para que Dios te use. De esta manera, sin importar cómo te relaciones con otros, no será de acuerdo con una filosofía de vida, sino que será viviendo delante de Dios, estando atento a Su carga.

Extracto de ‘Es muy importante establecer una relación adecuada con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Porque cada declaración de Dios, tras haberla leído y haber obtenido un entendimiento, debes ponerla en práctica. Independientemente de cómo solieras practicar antes —quizás en el pasado tu carne era débil, eras rebelde, y te resistías— esto no es gran cosa ni puede obstruir el crecimiento de tu vida hoy. Mientras seas capaz de tener una relación normal con Dios hoy, hay esperanza. Si cada vez que lees las palabras de Dios tienes cambios, y permites que otras personas vean que tu vida se ha transformado para una mejora, ello muestra que tienes una relación normal con Dios, y que esta se ha enmendado. Dios no trata a las personas en base a sus transgresiones. Mientras seas capaz de no rebelarte ni resistirte de nuevo después de haber entendido y ser consciente, Dios seguirá teniendo misericordia de ti. Cuando tengas este entendimiento y la voluntad de buscar el ser perfeccionado por Dios, tu condición en la presencia de Dios será normal. Hagas lo que hagas, considera: ¿Qué pensará Dios si hago esto? ¿Beneficiará esto a los hermanos y hermanas? ¿Será benéfico para la obra de la casa de Dios? Examina tus propósitos en tu oración, en tu comunicación, en tu hablar, en tu trabajo y en tu contacto con las personas, y examina si tu relación con Dios es normal o no. Si eres incapaz de distinguir tus propósitos y pensamientos, no tienes discriminación, y esto demuestra que entiendes demasiado poco sobre la verdad. Si puedes tener un entendimiento claro de todo lo que Dios hace, ver las cosas según la palabra de Dios y ver las cosas adoptando la perspectiva de Dios, entonces tus puntos de vista serán correctos. Por tanto, construir una buena relación con Dios es una prioridad máxima para cualquiera que crea en Él; todos deberían tratarlo como la tarea más importante y como su principal acontecimiento vital. Todo lo que haces debería sopesarse, tomando por referencia si tienes o no una relación normal con Dios. Si tu relación con Dios es normal, y tus propósitos son correctos, entonces hazlo. Con el fin de mantener una relación normal con Dios, no puedes temer perder en tus intereses personales, no puedes permitir que Satanás impere, no puedes permitir que Satanás encuentre nada contra ti ni que te convierta en un hazmerreír. Un propósito así es una manifestación de que tu relación con Dios es normal. No es para la carne, sino más bien para la paz de espíritu, para obtener la obra del Espíritu Santo y satisfacer la voluntad de Dios. Si has de entrar en un estado correcto, debes construir una buena relación con Dios, enmendar tu punto de vista de la creencia en Dios. Es para permitir que Dios te obtenga, que Él revele los frutos de Sus palabras en ti, te esclarezca y te ilumine aún más. De esta forma entrarás en la manera correcta. Come y bebe continuamente las palabras actuales de Dios, entra en el camino actual de la obra del Espíritu Santo, actúa según los requerimientos actuales de Dios, no sigas prácticas obsoletas ni te aferres a las formas de actuar antiguas, y entra rápidamente en la manera de la obra de hoy. Así, tu relación con Dios será completamente normal, y entrarás en la senda correcta de creer en Dios.

Extracto de ‘¿Cómo está tu relación con Dios?’ en “La Palabra manifestada en carne”

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