6. El significado del sufrimiento y qué clase de sufrimiento deben soportar los creyentes en Dios

Las palabras relevantes de Dios:

En la actualidad la mayoría de las personas no tienen ese conocimiento. Creen que sufrir no tiene valor y que el mundo las rechaza, su vida familiar es problemática, que Dios no las considera agradables y que sus perspectivas son sombrías. Algunas personas incluso quieren morir cuando sufren hasta tal punto. Este no es el verdadero amor hacia Dios; ¡esas personas son cobardes, no tienen perseverancia, son pusilánimes e incompetentes! Dios está ansioso de que el hombre lo ame, pero cuanto más ame el hombre a Dios, mayor es su sufrimiento, y cuanto más el hombre lo ame, mayores son sus pruebas. Si tú lo amas, entonces todo tipo de sufrimiento te sobrevendrá, y, si no, entonces tal vez todo marchará sin problemas para ti y a tu alrededor todo estará tranquilo. Cuando amas a Dios, siempre sentirás que mucho de lo que hay a tu alrededor es insuperable. Y como tu estatura es demasiado pequeña, serás refinado e incapaz de satisfacer a Dios; siempre sentirás que las intenciones de Dios son demasiado elevadas, que están más allá del alcance del hombre. Por todo esto serás refinado: como hay mucha debilidad dentro de ti y eres, en muchos sentidos, incapaz de satisfacer las intenciones de Dios, serás refinado internamente. Sin embargo, vosotros debéis ver con claridad que la purificación solo se logra a través del refinamiento. Por lo tanto, durante estos últimos días debéis dar testimonio por Dios. No importa qué tan grande sea vuestro sufrimiento, debéis caminar hasta el final e, incluso hasta vuestro último suspiro, debéis ser leales a Dios y poneros a merced de Su instrumentación; solo esto es amar verdaderamente a Dios y solo esto es el testimonio firme y rotundo.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer la hermosura de Dios

No te desanimes ni seas débil y Yo te pondré las cosas de manifiesto. El camino que lleva al reino no es tan llano: ¡Nada sale tan barato! Queréis que las bendiciones vengan a vosotros fácilmente, ¿no es así? Hoy, todos tendréis que enfrentar pruebas amargas. Sin esas pruebas, el corazón amoroso que tenéis por Mí no se hará más fuerte ni sentiréis verdadero amor hacia Mí. Aun si estas pruebas consisten únicamente en circunstancias menores, todo el mundo debe pasar estas pruebas; es solo que la intensidad de las pruebas variará. Las pruebas son una bendición proveniente de Mí. ¿Cuántos de vosotros os arrodilláis a menudo delante de Mí pidiendo que os dé Mi bendición? ¡Niños tontos! Siempre pensáis que unas cuantas palabras favorables cuentan como Mi bendición, pero nunca creéis que la amargura es Mi bendición. Los que participan de Mi amargura ciertamente compartirán Mi dulzura. Esa es Mi promesa y Mi bendición para vosotros.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Declaraciones de Cristo al principio, Capítulo 41

Cuando Dios obra para refinar al hombre, este sufre. Mientras mayor sea el refinamiento de una persona, más grande será su corazón amante de Dios y más del gran poder de Dios se revelará en ella. En cambio, cuanto menos refinamiento atraviesa una persona, más pequeño será su corazón amante de Dios y menos poder de Dios se revelará en ella. Cuanto mayor sea el refinamiento y el dolor de una persona, y más grande el tormento que experimente, más profundo se hará su amor por Dios, más auténtica se hará su fe en Él y más profundo será su conocimiento de Él. En tus experiencias, verás que esa gente que experimenta gran refinamiento y sufrimiento, a la que se poda y disciplina mucho, tiene un profundo amor por Dios y un conocimiento más hondo y completo de Él. Aquellos que no han experimentado la poda solo tienen un conocimiento superficial. Solo pueden decir: “Dios es tan bueno, les da gracia a las personas para que puedan disfrutar de Él”. Si ellos han experimentado la poda y la disciplina, entonces podrán hablar del verdadero conocimiento de Dios. Por tanto, cuanto más maravillosa es la obra de Dios en el hombre, más valiosa y significativa es; cuanto más impenetrable te resulte y cuanto más contradictoria sea con tus conceptos, más puede la obra de Dios conquistarte, ganarte y hacerte perfecto. ¡Qué inmenso es el significado de la obra de Dios! Si Dios no refinara al hombre de esta manera, si Él no obrara por este medio, entonces Su obra sería ineficaz y no tendría relevancia. Aquí radica la extraordinaria relevancia de lo que se mencionó en el pasado; la de que Dios selecciona y obtiene este grupo y lo hace completo en los últimos días. Cuanto mayor es la obra que Él lleva a cabo en vosotros, más profundo y puro es vuestro amor por Dios, y cuanto mayor es la obra de Dios, más puede el hombre entender algo de Su sabiduría y más profundo es el conocimiento que el hombre tiene de Él.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Los que serán hechos perfectos deben pasar por el refinamiento

Debes sufrir adversidades por la verdad, debes sacrificarte por la verdad, debes soportar humillación por la verdad y debes padecer más sufrimiento para obtener más de la verdad. Esto es lo que debes hacer. No debes desechar la verdad en beneficio de disfrutar de armonía familiar y no debes perder toda una vida de dignidad e integridad por el bien de un disfrute temporario. Debes buscar todo lo que es hermoso y bueno, y debes buscar una senda en la vida que sea de mayor significado. Si llevas una vida tan terrenal y mundana y no tienes ningún objetivo que perseguir, ¿no es eso malgastar tu vida? ¿Qué puedes obtener de una vida así? Debes abandonar todos los placeres de la carne en aras de una verdad y no debes desechar todas las verdades en aras de un pequeño placer. Las personas así no tienen integridad ni dignidad; ¡su existencia no tiene sentido!

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio

En lo que respecta a aceptar el juicio de las palabras de Dios, no temas sufrir dolor en tu corazón, no temas perder tu dignidad y tu imagen cuando las palabras de Dios te expongan y, más aún, no temas que tus feos estados queden al descubierto y que los demás los desentrañen. Solo sufriendo estos dolores puedes conocer tus actitudes corruptas, desentrañar la verdad de tu profunda corrupción, odiarte a ti mismo y a Satanás de corazón, así como llegar fácilmente a rebelarte contra tu carne y contra Satanás. Cuando seas capaz de poner en práctica la verdad, te habrás despojado de tus actitudes corruptas. Es muy beneficioso para las personas sufrir de esta manera mientras aceptan el juicio. Como creyente en Dios, deberías leer más palabras de Dios que juzgan y castigan a las personas, especialmente aquellas que exponen la esencia de la corrupción de la humanidad. Deberías vincularlas más a tu estado real y aplicártelas más a ti mismo y menos a los demás. Los diversos estados que Dios expone aparecen bastante en cada persona y todos se pueden encontrar en todas ellas. Si no te lo crees, intenta experimentarlo. Cuanto más experimentes, más te conocerás a ti mismo y más te parecerá que las palabras de Dios son muy exactas. […] En primer lugar, debemos reconocer que todo lo que Dios dice es la verdad, que concuerda con los hechos y que por muy severas que sean Sus palabras que juzgan y ponen en evidencia a la gente, o por muy amables que sean Sus palabras de enseñanza de la verdad o de exhortación, sean tales palabras de juicio o bendiciones, sean condenas o maldiciones, sea amarga o dulce la sensación que nos den, todas las personas deben aceptarlas. Esa es la actitud que la gente debe tener hacia las palabras de Dios. ¿Qué clase de actitud es esta? ¿Es una actitud devota, una actitud paciente o una actitud de soportar el sufrimiento? Estáis algo confundidos. Os digo que no se trata de ninguna de estas. En su fe, las personas deben mantener firmemente que las palabras de Dios son la verdad y, dado que son la verdad, la gente debería aceptarlas con razón. Sean o no capaces de reconocerlo o admitirlo, su primera actitud debería ser la de aceptar plenamente las palabras de Dios en su corazón; solo esta es una actitud de sumisión a Dios.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. La importancia y la senda de perseguir la verdad

Amar a Dios requiere buscar Sus intenciones en todas las cosas y que indagues en lo profundo de tu ser cuando te ocurra algo, para tratar de captar las intenciones de Dios y ver cuáles son en estos asuntos, qué te pide Dios que consigas y cómo debes ser considerado con Sus intenciones. Por ejemplo: ocurre algo que requiere que sufras, momento en el cual deberías entender cuál es la intención de Dios y cómo deberías ser considerado con ella. No debes satisfacerte a ti mismo: despréndete primero de ti mismo. Nada es más abyecto que la carne. Debes buscar satisfacer a Dios y cumplir bien con tu deber. Con tales pensamientos, Dios te esclarecerá especialmente en relación a este asunto y tu corazón también encontrará consuelo. Sea pequeño o grande, cuando te ocurra algo, primero debes desprenderte de ti mismo y considerar la carne como la más baja de todas las cosas. Mientras más la satisfaces, más libertades se toma; si la satisfaces esta vez, la próxima pedirá más. A medida que esto continúa, llegas a amarla aún más. La carne siempre tiene deseos extravagantes, siempre pide que la satisfagas y la gratifiques en su interior, ya sea al comer, al vestir, al perder los estribos o al complacer tu propia debilidad y pereza… Mientras más satisfaces la carne, mayores se vuelven sus deseos y más indulgente se vuelve, hasta llegar al punto de que tu carne alberga incluso las nociones más profundas y se rebela contra Dios, se ensalza a sí misma y duda de Su obra. […] Así pues, debes rebelarte contra la carne y no complacerla: “Mi esposo (esposa), mis hijos, mis perspectivas, mi matrimonio, mi familia, ¡nada de eso importa! En mi corazón solo existe Dios y debo esforzarme lo más posible por satisfacer a Dios y no satisfacer la carne”. Debes tener esta determinación. Si siempre posees tal determinación, cuando pongas en práctica la verdad y te desprendas de ti mismo, serás capaz de hacerlo con muy poco esfuerzo.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo amar a Dios es realmente creer en Él

Que puedas o no obtener la vida ante Dios y cuál sea tu final definitivo, depende de cómo practiques el rebelarte contra la carne. Dios te ha salvado, escogido y predestinado, pero si hoy no estás dispuesto a satisfacerle, a poner en práctica la verdad y a rebelarte contra tu propia carne con un auténtico corazón amante de Dios, te terminarás destruyendo y así padecerás un sufrimiento extremo. Si siempre complaces la carne, Satanás te devorará gradualmente y te dejará sin vida o sin el toque del Espíritu, hasta que llegue el día en que te encuentres totalmente en tinieblas en tu interior. Cuando vivas en la oscuridad, Satanás te habrá llevado cautivo; ya no tendrás más a Dios en tu corazón y en ese momento negarás Su existencia y lo abandonarás. Por tanto, si las personas desean amar a Dios, deben pagar el precio del dolor y sufrir. No hay necesidad de fervor y dificultades externos, como leer más e ir más de un lado a otro; más bien deberían desprenderse de las cosas que hay dentro de ellas: los pensamientos extravagantes, los intereses personales y sus propios planes, nociones y propósitos. Esa es la intención de Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo amar a Dios es realmente creer en Él

Dios pide a las personas que pongan en práctica la verdad, es principalmente para podar las cosas de su interior y podar sus pensamientos y sus nociones que no concuerdan con Sus intenciones; el Espíritu Santo las toca en su corazón y las esclarece e ilumina. Por tanto, existe una batalla detrás de todo lo que acontece: cada vez que las personas ponen en práctica la verdad o practican el amor a Dios, se desencadena una gran batalla y, aunque todo pueda parecer estar bien con su carne, de hecho, en lo profundo de sus corazones se estará desarrollando una batalla a vida o muerte. Solo después de esta intensa lucha, después de una gran cantidad de reflexión, puede decidirse la victoria o la derrota. Uno no sabe si reír o llorar. Como muchas de las intenciones internas de las personas son erróneas o como gran parte de la obra de Dios no se ajusta a sus nociones, cuando las personas ponen en práctica la verdad, se libra una gran batalla entre bambalinas. Una vez puesta en práctica esta verdad, las personas habrán derramado detrás del escenario innumerables lágrimas de tristeza antes de decidirse por fin a satisfacer a Dios. Las personas soportan el sufrimiento y el refinamiento debido a esta batalla; esto es sufrimiento real. Cuando la batalla llegue a ti, si eres capaz de ponerte verdaderamente del lado de Dios, podrás satisfacerlo. Mientras se practica la verdad, es inevitable sufrir por dentro; si, cuando pusieran en práctica la verdad, todo estuviese bien en su interior, no necesitarían que Dios las perfeccionase ni habría batalla alguna y no sufrirían. Al haber una gran cantidad de cosas en las personas que no son adecuadas para el uso de Dios y haber mucho del carácter rebelde de la carne en ellas, las personas deben aprender de un modo más profundo la lección de rebelarse contra la carne. Esto es lo que Dios llama el sufrimiento que le pidió al hombre que pasara junto con Él.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo amar a Dios es realmente creer en Él

Lo que las personas buscan al creer en Dios es obtener bendiciones para el futuro; este es el objetivo de su creencia. Todo el mundo tiene esta intención y esta esperanza, pero la corrupción en su naturaleza debe resolverse por medio de pruebas y refinamiento. Los aspectos en los que las personas no están purificadas y todavía revelan corrupción son los aspectos en los que deben ser refinadas: este es el arreglo de Dios. Dios dispone entornos para ti y te obliga a ser refinado en ellos para que puedas conocer tu propia corrupción. Finalmente, llegas a un punto en el que estarías dispuesto a renunciar a tus designios y deseos y someterte a la soberanía y el arreglo de Dios, aunque significara la muerte. Por tanto, si las personas no experimentan varios años de refinamiento, si no soportan una cierta cantidad de sufrimiento, no serán capaces de liberarse de la limitación de la corrupción de la carne en sus pensamientos y en su corazón. En aquellos aspectos en los que la gente sigue sujeta a la limitación de su naturaleza satánica y en los que todavía tiene sus propios deseos y sus propias exigencias, esos son los aspectos en los que debe sufrir. Solo a través del sufrimiento la gente puede aprender lecciones, lo que significa que puede obtener la verdad y comprender las intenciones de Dios. De hecho, muchas verdades se entienden al experimentar sufrimiento y pruebas. Nadie puede entender las intenciones de Dios, llegar a conocer la omnipotencia de Dios y Su sabiduría o apreciar el carácter justo de Dios cuando se encuentra en un entorno cómodo y fácil o cuando las circunstancias son favorables. ¡Eso sería imposible!

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte

Cuando Dios obra en cada persona, sin importar cuál sea Su método, qué clase de personas, acontecimientos y cosas use para que le rindan servicio o el tipo de tono que tengan Sus palabras, Él solo tiene una meta final: salvarte. ¿Y cómo te salva Dios? Cambiándote. Entonces, ¿cómo podrías no sufrir un poco? Vas a tener que sufrir un poco. Este sufrimiento puede implicar muchas cosas. Primero, las personas sufren cuando aceptan el juicio y el castigo de las palabras de Dios. Cuando las palabras de Dios son demasiado duras y explícitas, las personas malinterpretan a Dios, incluso desarrollan nociones, y también sufren un poco. A veces Dios suscita un entorno alrededor de las personas para revelar su corrupción y hacer que reflexionen y se conozcan a sí mismas, y entonces también sufren un poco. En ocasiones, cuando se las poda y se las expone directamente, las personas sufren. Resolver un carácter corrupto es como someterse a una cirugía: no se puede obtener ningún resultado sin sufrir. Si cada vez que te podan, y cada vez que un entorno te revela, esto conmueve tu corazón y te da impulso, lo que te incita a buscar la verdad y a reflexionar sobre ti mismo, a llegar a conocer tu corrupción y tu rebeldía, y a arrepentirte verdaderamente ante Dios; si experimentas las cosas de esta manera, entrarás en la realidad-verdad y tendrás estatura. Si cada vez que te sometes a la poda y se te pone en evidencia en un entorno, no sientes ningún tipo de dolor o incomodidad y no sientes nada y no te presentas ante Dios para buscar Sus intenciones ni oras ni buscas la verdad, ¡entonces eres muy insensible! Si no lees las palabras de Dios y no intentas reflexionar sobre la verdad, y mucho menos buscas la verdad cuando te enfrentas a cualquier situación, y no existe la más mínima conciencia o respuesta dentro de tu espíritu, igual que un muerto, entonces Dios ya no obrará en ti. Él dirá: “Esta persona es demasiado insensible y su corrupción es demasiado profunda. No importa cómo se la controle, se la pode o se la discipline, de alguna manera sigue sin estimular su corazón ni despertar su espíritu. No es probable que se salve”. Supón que Dios dispone ciertos entornos, personas, acontecimientos y cosas para ti; o Él te poda y aprendes lecciones de esto; aprendes a venir ante Dios, a buscar la verdad y, sin que te des cuenta, eres esclarecido e iluminado y obtienes la verdad; experimentas cambios en estos entornos, obtienes algo y haces progresos, y comienzas a tener un poco de entendimiento de la intención de Dios y dejas de quejarte. Esto significa que te has mantenido firme en medio de las pruebas de estos entornos y soportado la prueba. En ese caso, habrás superado este obstáculo.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Para ganar la verdad, uno debe aprender lecciones de las personas, los acontecimientos y las cosas cercanos

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