III. El juicio en los últimos días

Palabras diarias de Dios Fragmento 77

La obra de los últimos días es separar a todos según su especie, y concluir el plan de gestión de Dios, porque el tiempo está cerca y el día de Dios ha llegado. Dios trae a todos los que entran en Su reino, todos los que le son leales hasta el final, a la era de Dios mismo. Sin embargo, antes de la llegada de la era de Dios mismo, la obra de Dios no es la de observar las acciones del hombre ni la de indagar sobre la vida de este, sino la de juzgar la desobediencia del hombre, porque Dios purificará a todos los que vengan ante Su trono. Todos los que han seguido los pasos de Dios hasta el día de hoy son los que acuden ante el trono de Dios, y siendo esto así, cada persona que acepta la obra de Dios en su fase final es el objeto de la purificación de Dios. En otras palabras, todo el que acepta la obra de Dios en su fase final es el objeto del juicio de Dios.

En el juicio que comienza en la casa de Dios del que se habló en tiempos pasados, el “juicio” de estas palabras se refiere al juicio que Dios dicta hoy sobre aquellos que vienen ante Su trono en los últimos días. Tal vez hay quienes creen en imaginaciones sobrenaturales, como que cuando hayan llegado los últimos días, Dios erigirá una gran mesa en los cielos sobre la cual se extenderá un mantel blanco y, luego, sentado en un gran trono con todos los hombres de rodillas sobre el suelo, Él revelará los pecados de cada hombre y así determinará si van a ascender al cielo o a ser enviados al lago de fuego y azufre. No importa lo que imagine el hombre, no puede alterar la esencia de la obra de Dios. Las imaginaciones del hombre no son sino los constructos de sus pensamientos; provienen del cerebro del hombre, resumidas y juntadas a partir de lo que el hombre ha visto y oído. Digo, por lo tanto, que por más brillantes que sean las imágenes concebidas, no son más que representaciones y no pueden sustituir el plan de la obra de Dios. El hombre, a fin de cuentas, ha sido corrompido por Satanás, así que, ¿cómo podría comprender los pensamientos de Dios? El hombre concibe la obra de juicio de parte de Dios como algo fantástico. Cree que puesto que es Dios mismo quien hace la obra de juicio, entonces esta obra debe ser de la más colosal escala e incomprensible para los mortales, y debe resonar a través de los cielos y sacudir la tierra; si no, ¿cómo podría ser la obra de juicio de Dios? Cree que como esta es la obra de juicio, entonces Dios debe ser particularmente imponente y majestuoso a medida que obra, y los que están siendo juzgados deben gritar con lágrimas y suplicar de rodillas por misericordia. Tales escenas deberían ser espectaculares, y profundamente enardecedoras… Todos imaginan que la obra de juicio de Dios debe ser milagrosa. ¿Sabes, sin embargo, que en el momento que Dios ha comenzado hace tiempo Su obra de juicio entre los hombres, permaneces acurrucado en un sueño letárgico? ¿Que en el momento que creas que la obra de juicio de Dios ha comenzado formalmente, Dios ya habrá hecho de nuevo el cielo y la tierra? En ese momento, tal vez sólo habrás acabado de entender el significado de la vida, pero la implacable obra de castigo de Dios te llevará, todavía profundamente dormido, al infierno. Sólo entonces te darás cuenta repentinamente de que la obra de juicio de Dios ya habrá concluido.

Extracto de ‘Cristo hace la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 78

Al mencionar la palabra “juicio”, es probable que pienses en las palabras que Jehová habló a todos los lugares y en las palabras de reproche que Jesús habló a los fariseos. A pesar de su severidad estas palabras no fueron el juicio que Dios hace al hombre, sólo fueron palabras habladas por Dios en diferentes entornos, es decir, en diferentes contextos. Estas palabras no son como las palabras habladas por Cristo al juzgar al hombre durante los últimos días. En los últimos días, Cristo usa una variedad de verdades para enseñar al hombre, para exponer la esencia del hombre y para analizar minuciosamente sus palabras y acciones. Estas palabras comprenden verdades diversas tales como: el deber del hombre, cómo el hombre debe obedecer a Dios, cómo debe ser leal a Dios, cómo debe vivir una humanidad normal, así como la sabiduría y el carácter de Dios, etc. Todas estas palabras son dirigidas a la esencia del hombre y a su carácter corrupto. En particular, las palabras que exponen cómo el hombre desdeña a Dios se refieren a que el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Al emprender Su obra de juicio, Dios no aclara simplemente la naturaleza del hombre con unas pocas palabras; la expone, la trata y la poda a largo plazo. Estos métodos de exposición, de trato y poda, no pueden ser sustituidos con palabras ordinarias, sino con la verdad de la que el hombre carece por completo. Sólo los métodos de este tipo pueden llamarse juicio; sólo a través de este tipo de juicio puede el hombre ser doblegado y completamente convencido de la sumisión a Dios y, además, obtener un conocimiento verdadero de Dios. Lo que la obra de juicio propicia es el entendimiento del hombre sobre el verdadero rostro de Dios y la verdad sobre su propia rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre obtener mucho entendimiento de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que le son incomprensibles. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir su fealdad. Estos efectos son todos propiciados por la obra de juicio, porque la esencia de esta obra es, en realidad, la obra de abrir la verdad, el camino y la vida de Dios a todos aquellos que tengan fe en Él. Esta obra es la obra de juicio realizada por Dios. Si no consideras importantes estas verdades, si sólo piensas en cómo evitarlas o cómo encontrar una nueva salida que no las involucre, entonces Yo digo que eres un grave pecador. Si tienes fe en Dios, pero no buscas la verdad ni la voluntad de Dios, ni amas el camino que te acerca a Dios, entonces Yo digo que eres alguien que está tratando de evadir el juicio y que eres un títere y un traidor que huye del gran trono blanco. Dios no perdonará a ninguno de los rebeldes que se escabulla debajo de Sus ojos. Estos hombres recibirán un castigo aún más severo. Aquellos que vengan delante de Dios para ser juzgados y que, además, hayan sido purificados, vivirán para siempre en el reino de Dios. Por supuesto, esto es algo que pertenece al futuro.

Extracto de ‘Cristo hace la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 79

La obra de juicio es la propia obra de Dios, por lo que, naturalmente, debe ser llevada a cabo por Dios mismo; no puede ser hecha por el hombre en Su lugar. Puesto que el juicio es el uso de la verdad para conquistar a la humanidad, no hay duda de que Dios aparecería en la imagen encarnada para realizar esta obra entre los hombres. Es decir, en los últimos días Cristo usará la verdad para enseñar a los hombres alrededor del mundo y hacer que todas las verdades sean conocidas por ellos. Esta es la obra de juicio de Dios. Muchos tienen una mala sensación acerca de la segunda encarnación de Dios, ya que las personas encuentran difícil creer que Dios se haría carne para hacer la obra de juicio. Sin embargo, debo decirte que la obra de Dios a menudo excede en gran medida las expectativas del hombre y es difícil que las mentes de los humanos la acepten. Pues las personas son simplemente gusanos sobre la tierra, mientras que Dios es el Supremo que llena el universo; la mente del hombre es como un foso de agua fétida que sólo cría gusanos, mientras que cada etapa de la obra dirigida por los pensamientos de Dios es la síntesis de la sabiduría de Dios. Las personas desean constantemente contender con Dios, a lo que Yo digo que resulta evidente quién es el que saldrá perdiendo al final. Os exhorto a que no os creáis más valiosos que el oro. Si otros pueden aceptar el juicio de Dios, ¿por qué tú no? ¿Cómo de alto estás respecto a los demás? Si otros pueden inclinar sus cabezas ante la verdad, ¿por qué no puedes hacerlo tú también? La obra de Dios tiene un impulso incontenible. Él no repetirá la obra de juicio de nuevo por la “contribución” que has hecho, y te sentirás abrumado por el arrepentimiento al dejar escapar tan excelente oportunidad. ¡Si no crees Mis palabras, entonces sólo espera a que el gran trono blanco en el cielo te juzgue! Debes saber que todos los israelitas rechazaron y negaron a Jesús y, sin embargo, el hecho de la redención de Jesús de la humanidad aún se extendió por el universo y hasta los confines de la tierra. ¿No es esto una realidad que Dios forjó hace mucho tiempo? Si todavía estás esperando a que Jesús te lleve al cielo, entonces digo que eres un obstinado pedazo de madera muerta[a]. Jesús no reconocerá a un creyente falso como tú que es desleal a la verdad y que sólo busca bendiciones. Por el contrario, no mostrará piedad al arrojarte al lago de fuego para que ardas durante decenas de miles de años.

Extracto de ‘Cristo hace la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Nota al pie:

a. Un pedazo de madera muerta: un modismo chino que significa “sin remedio”.

Palabras diarias de Dios Fragmento 80

¿Entiendes ahora lo que es el juicio y lo que es la verdad? Si es así, te exhorto a someterte obedientemente a ser juzgado, de lo contrario nunca tendrás la oportunidad de ser elogiado por Dios o de ser llevado por Él a Su reino. Aquellos que sólo acepten el juicio, pero que nunca puedan ser purificados, es decir, los que huyan en medio de la obra de juicio, serán detestados y rechazados para siempre por Dios. Sus pecados son más numerosos y más graves que los de los fariseos, ya que han traicionado a Dios y son rebeldes contra Dios. Tales personas que no son dignas de realizar servicio, recibirán un castigo más severo, un castigo que es, además, eterno. Dios no eximirá a ningún traidor que alguna vez evidenció lealtad con palabras, pero que luego lo traicionó. Personas como estas recibirán retribución por medio del castigo del espíritu, del alma y del cuerpo. ¿Acaso no es esta precisamente una revelación del carácter justo de Dios? ¿Acaso no es esto el propósito de Dios al juzgar al hombre y revelarlo? Dios consigna a todos los que realizan todo tipo de acciones perversas durante el tiempo del juicio a un lugar infestado de espíritus malignos, y deja que estos espíritus malignos destruyan sus cuerpos carnales como deseen, y los cuerpos de estas personas despiden el hedor de los cadáveres. Tal es su apropiada retribución. Dios escribe en sus libros de registro todos y cada uno de los pecados de aquellos falsos creyentes desleales, falsos apóstoles y falsos colaboradores; entonces, cuando llegue el momento apropiado, Él los arrojará en medio de los espíritus inmundos, dejando que estos espíritus inmundos contaminen sus cuerpos enteros a voluntad para que nunca puedan ser reencarnados y nunca más vean la luz. Aquellos hipócritas que realizan servicio durante un tiempo pero son incapaces de permanecer leales hasta el final, son contados por Dios entre los malvados a fin de que caminen en el consejo de los malvados y se conviertan en parte de su desordenada chusma; al final, Dios los aniquilará. Dios echa a un lado y no presta atención a aquellos que nunca han sido leales a Cristo ni han contribuido nada de su fuerza, y en el cambio de era Él los aniquilará a todos. Ya no existirán en la tierra ni mucho menos obtendrán paso al reino de Dios. Aquellos que nunca han sido sinceros con Dios pero que han sido obligados por las circunstancias a lidiar indiferentes con Él, serán contados entre los que realizan servicio para Su pueblo. Solamente un pequeño número de tales personas podrán sobrevivir mientras que la mayoría perecerá junto con los que ni siquiera son aptos para realizar servicio. En última instancia, Dios llevará a Su reino a todos aquellos que son de la misma mente que Él, al pueblo y los hijos de Dios, y también a los predestinados por Él para ser sacerdotes. Serán la síntesis de la obra de Dios. En cuanto a los que no puedan ser clasificados en ninguna de las categorías establecidas por Dios, serán contados entre los incrédulos, y con toda seguridad os imaginaréis cómo terminarán. Ya os he dicho todo lo que debo decir; el camino que elijáis queda sólo a vuestra elección. Lo que debéis entender es esto: la obra de Dios nunca espera por nadie que no pueda seguir Su ritmo y el carácter justo de Dios no le muestra misericordia a ningún hombre.

Extracto de ‘Cristo hace la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 81

Dios no duplica Su obra en cada era. Como los últimos días han llegado, Él hará la obra de los últimos días, y revelará todo Su carácter en los últimos días. Cuando se habla de los últimos días, esto se refiere a una era independiente; una en la que Jesús dijo que sin duda deberéis afrontar desastres y terremotos, hambrunas y plagas, lo que señalará que es una nueva era, y no la antigua Era de la Gracia. Si, como afirman las personas, Dios es eternamente inmutable, Su carácter es siempre compasivo y amoroso, Él ama al hombre como a sí mismo, ofrece a cada hombre la salvación y nunca lo aborrece, ¿sería capaz de completar Su obra? Cuando Jesús vino, fue clavado en la cruz y se sacrificó por todos los pecadores ofreciéndose sobre el altar, Él ya había completado la obra de redención y puesto fin a la Era de la Gracia; ¿qué sentido tendría entonces repetir la obra de aquella era en los últimos días? ¿Actuar así no sería una negación de la obra de Jesús? Si Dios no hiciera la obra de la crucifixión cuando vino en esta etapa, pero siguiera siendo amoroso y compasivo, ¿sería capaz de poner fin a la era? ¿Podría concluirla un Dios amoroso y compasivo? En Su obra final de dar por concluida la era, el carácter de Dios es de castigo y juicio, revela todo lo que es injusto, juzga públicamente a todos los pueblos y perfecciona a aquellos que le aman con un corazón sincero. Solo un carácter así puede concluir la era. Los últimos días ya han llegado. Todas las cosas se clasificarán según su especie, y se dividirán en diferentes categorías en base a su naturaleza. Este es el momento en el que Dios revela el final y el destino del hombre. Si este no pasa por el castigo y el juicio, no habrá forma de revelar su desobediencia y su injusticia. Solo por este medio se puede manifestar el final de todas las cosas. El hombre solo muestra lo que realmente es cuando es castigado y juzgado. El mal se pondrá con el mal, el bien con el bien, y toda la humanidad será clasificada según su especie. A través del castigo y del juicio se revelará el final de todas las cosas, de forma que los malos serán castigados y los buenos recompensados, y todas las personas se someterán al dominio de Dios. Toda la obra debe lograrse por medio del castigo y juicio justos. Como la corrupción del hombre ha alcanzado su punto culminante y su desobediencia ha sido demasiado grave, solo el carácter justo de Dios, que es principalmente de castigo y juicio, y se revela durante los últimos días, puede transformar y completar totalmente al hombre. Solo este carácter puede dejar el mal al descubierto y castigar así con severidad a todos los injustos. Por tanto, un carácter como este está imbuido de la importancia de la era y la revelación y exhibición de Su carácter se hacen manifiestas en aras de la obra de cada nueva era. Dios no revela Su carácter de manera arbitraria y sin sentido. Si al revelar el final del hombre durante los últimos días, Dios fuera a concederle al hombre una compasión y un amor inagotables y fuera amoroso hacia él, sin someterle a un juicio justo, sino demostrándole tolerancia, paciencia y perdón, y perdonara al hombre por muy graves que fueran los pecados que cometiera, sin un atisbo de juicio justo, ¿llegaría entonces alguna vez a su conclusión toda la gestión de Dios? ¿Cuándo podría un carácter así guiar a la humanidad al destino apropiado? Por ejemplo, un juez que siempre es amoroso, bondadoso y amable, que ama a las personas independientemente de los crímenes que hayan cometido, y es amoroso y tolerante con las personas sean quienes sean, ¿cuándo será capaz de alcanzar un veredicto justo? Durante los últimos días, solo el juicio justo puede clasificar al hombre según cada especie y llevarlo a un nuevo reino. De esta forma, se pone fin a toda la era por medio del carácter justo de Dios de juicio y castigo.

Extracto de ‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 82

Su obra en la carne es de la máxima importancia, de la cual se habla con respecto a la obra, y Aquel que en última instancia concluye la obra es el Dios encarnado y no el Espíritu. Algunos creen que Dios puede en algún momento desconocido venir a la tierra y aparecerse al hombre, tras lo cual juzgar personalmente a toda la humanidad, probándola uno por uno sin omitir a nadie. Los que piensan de esta manera no conocen esta etapa de la obra de encarnación. Dios no juzga al hombre uno por uno y no prueba al hombre uno por uno; hacerlo así no sería la obra de juicio. ¿No es la corrupción de toda la humanidad la misma? ¿No es la esencia de la humanidad la misma? Lo que se juzga es la esencia corrupta de la humanidad, la esencia del hombre que Satanás corrompió y todos los pecados del hombre. Dios no juzga los errores frívolos e insignificantes del hombre. La obra de juicio es representativa y no se lleva a cabo especialmente para una cierta persona, más bien, es la obra en la que un grupo de personas es juzgado con el fin de representar el juicio de toda la humanidad. Al llevar a cabo personalmente Su obra en un grupo de personas, Dios en la carne usa Su obra para representar la obra de toda la humanidad, después de lo cual se extiende gradualmente. La obra de juicio también es así. Dios no juzga a una cierta clase de persona o a un cierto grupo de personas, sino que juzga la injusticia de toda la humanidad, la oposición del hombre a Dios, por ejemplo, o la irreverencia del hombre contra Él o la interferencia del hombre a la obra de Dios, etc. Lo que se juzga es la esencia de la humanidad en su oposición a Dios y esta obra es la obra de conquista de los últimos días. La obra y la palabra del Dios encarnado de las que el hombre es testigo, son la obra de juicio ante el gran trono blanco durante los últimos días, que el hombre concibió durante el tiempo pasado. La obra que actualmente está haciendo el Dios encarnado es exactamente el juicio ante el gran trono blanco. El Dios encarnado de hoy es el Dios que juzga a toda la humanidad durante los últimos días. Esta carne y Su obra, palabras y carácter completo son la totalidad de Él. Aunque la esfera de Su obra es limitada, y no involucra de manera directa todo el universo, la sustancia de la obra de juicio es el juicio directo de toda la humanidad; no es sólo para el pueblo escogido de China ni para un reducido número de personas. Durante la obra de Dios en la carne, aunque la esfera de esta obra no involucra todo el universo, representa la obra de todo el universo y después de que Él concluya la obra dentro de la esfera de la obra de Su carne, de inmediato expandirá esta obra a todo el universo, de la misma manera que el evangelio de Jesús se esparció a todo el universo después de Su resurrección y ascensión. Independientemente de si es la obra del Espíritu o la obra de la carne, es la obra que se lleva a cabo dentro de una esfera limitada pero que representa la obra de todo el universo. Durante los últimos días, Dios hace Su obra al aparecer en Su identidad encarnada y Dios en la carne es el Dios que juzga al hombre ante el gran trono blanco. Independientemente de si Él es el Espíritu o la carne, el que hace la obra de juicio es el Dios que juzga a la humanidad durante los últimos días. Esto se define basándose en Su obra y no se define de acuerdo a Su apariencia externa u otros diversos factores. Aunque el hombre alberga nociones de estas palabras, nadie puede negar el hecho del juicio de Dios encarnado y la conquista de toda la humanidad. Independientemente de lo que piense el hombre, los hechos son, después de todo, hechos. Nadie puede decir que, “Dios hace la obra pero la carne no es Dios”. Esto es erróneo, porque esta obra nadie la puede hacer excepto Dios en la carne. Puesto que esta obra ya se ha terminado, después de esta obra la obra del juicio de Dios para el hombre no aparecerá por segunda vez; Dios en Su segunda encarnación ya ha terminado por completo toda la obra de gestión y no habrá una cuarta etapa de la obra de Dios. Porque el que es juzgado es el hombre, el hombre que es de la carne y se ha corrompido, y no es el espíritu de Satanás el que es juzgado directamente, la obra de juicio no se lleva a cabo en el mundo espiritual sino entre los hombres.

Extracto de ‘La humanidad corrupta necesita más que nadie la salvación del Dios encarnado’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 83

Nadie es más adecuado y está más calificado que Dios en la carne para hacer la obra de juzgar la corrupción de la carne del hombre. Si el juicio lo llevara a cabo directamente el Espíritu de Dios, entonces no lo abarcaría todo. Además, sería difícil que el hombre aceptara esta obra, porque el Espíritu no puede venir cara a cara con el hombre y, por esta razón, los efectos no serían inmediatos, mucho menos el hombre sería capaz de contemplar con mayor claridad el carácter de Dios que no se puede ofender. Satanás solo puede ser completamente derrotado si Dios en la carne juzga la corrupción de la humanidad. Al ser igual que el hombre poseyendo una humanidad normal, Dios en la carne puede juzgar directamente la injusticia del hombre; esta es la marca de Su santidad innata y Su atributo extraordinario. Solo Dios está calificado y en la posición de juzgar al hombre porque Él es poseedor de la verdad y la justicia y por eso es capaz de juzgar al hombre. Los que no tienen la verdad y la justicia no son aptos para juzgar a los demás. Si esta obra la hiciera el Espíritu de Dios, entonces no significaría una victoria sobre Satanás. Por naturaleza el Espíritu es más exaltado que los seres mortales y por naturaleza el Espíritu de Dios es santo y victorioso sobre la carne. Si el Espíritu hiciera esta obra directamente, no sería capaz de juzgar toda la desobediencia del hombre y no podría revelar toda la injusticia del hombre. Porque la obra de juicio también se lleva a cabo por medio de las nociones que el hombre tiene de Dios y el hombre nunca ha tenido ninguna noción del Espíritu y así el Espíritu es incapaz de revelar mejor la injusticia del hombre, mucho menos de descubrir por completo tal injusticia. El Dios encarnado es el enemigo de todos aquellos que no lo conocen. Por medio de juzgar las nociones del hombre y su oposición a Él, descubre toda la desobediencia de la humanidad. Los efectos de Su obra en la carne son más aparentes que los de la obra del Espíritu. Y así, el juicio de toda la humanidad no lo lleva a cabo directamente el Espíritu sino que es la obra del Dios encarnado. El hombre puede ver y tocar al Dios en la carne y el Dios en la carne puede conquistar por completo al hombre. En su relación con Dios en la carne, el hombre avanza de la oposición a la obediencia, de la persecución a la aceptación, de la noción al conocimiento y del rechazo al amor. Estos son los efectos de la obra del Dios encarnado. El hombre solo es salvo a través de la aceptación de Su juicio, solo llega a conocerlo poco a poco a través de las palabras de Su boca, es conquistado por Él durante su oposición a Él, y recibe la provisión de Su vida durante la aceptación de Su castigo. Toda esta obra es la obra de Dios en la carne y no la obra de Dios en Su identidad como el Espíritu. La obra que hace el Dios encarnado es la obra más grande y la obra más profunda, y la parte crucial de las tres etapas de la obra de Dios son las dos etapas de la obra de encarnación. La profunda corrupción del hombre es un gran obstáculo a la obra de Dios encarnado. En particular, la obra que se lleva a cabo en las personas de los últimos días es tremendamente difícil y el ambiente es hostil y el calibre de cada clase de persona es bastante pobre. Sin embargo, al final de esta obra, todavía logrará el resultado apropiado, sin defectos; este es el resultado de la obra de la carne y este resultado es más persuasivo que el de la obra del Espíritu. Las tres etapas de la obra de Dios las concluirá en la carne y las debe concluir el Dios encarnado. La obra más importante y más crucial la hace en la carne, y la salvación del hombre la debe llevar a cabo personalmente Dios en la carne. Aunque toda la humanidad sienta que Dios en la carne no parece relacionado con el hombre, de hecho, esta carne tiene que ver con el destino y la existencia de toda la humanidad.

Extracto de ‘La humanidad corrupta necesita más que nadie la salvación del Dios encarnado’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 84

Hoy Dios os juzga, os castiga y os condena, pero debes saber que el propósito de tu condenación es que te conozcas a ti mismo. Él condena, maldice, juzga y castiga para que te puedas conocer a ti mismo, para que tu carácter pueda cambiar y, sobre todo, para que puedas conocer tu valía y ver que todas las acciones de Dios son justas y de acuerdo con Su carácter y los requisitos de Su obra, que Él realiza según Su plan para la salvación del hombre, y que Él es el Dios justo que ama, salva, juzga y castiga al hombre. Si sólo sabe que eres de un estatus humilde, que estás corrompido y que eres desobediente, pero no sabes que Dios quiere poner en claro Su salvación por medio del juicio y el castigo que Él hace en ti hoy, entonces no tienes manera de ganar experiencia, ni mucho menos eres capaz de continuar hacia delante. Dios no ha venido a matar ni a destruir sino a juzgar, maldecir, castigar y salvar. Hasta que Su plan de gestión de 6000 años llegue a su término —antes de que revele el destino de cada categoría del hombre— la obra de Dios en la tierra será en aras de la salvación, el único propósito es hacer totalmente completos a aquellos que lo aman y someterlos bajo Su dominio. No importa cómo Dios salve a las personas, todo se hace haciéndolas escapar de su antigua naturaleza satánica; es decir, Él las salva haciéndolas buscar la vida. Si ellas no buscan la vida, entonces no tendrán manera de aceptar la salvación de Dios. La salvación es la obra de Dios mismo y la búsqueda de vida es algo que el hombre debe asumir con el fin de aceptar la salvación. A los ojos del hombre, la salvación es el amor de Dios y el amor de Dios no puede ser castigo, juicio y maldiciones; la salvación debe contener amor, compasión y, además, palabras de consuelo y las bendiciones ilimitadas otorgadas por Dios. Las personas creen que cuando Dios salva al hombre lo hace conmoviéndolo con Sus bendiciones y Su gracia, de tal modo que puedan dar sus corazones a Dios. Es decir, tocar al hombre es salvarlo. Esta clase de salvación se hace mediante un trato. Solo cuando Dios le conceda cien, el hombre llegará a someterse ante el nombre de Dios y luchará por hacer el bien para Él y darle gloria. Esto no es lo que pretende Dios para la humanidad. Dios ha venido para obrar en la tierra con el fin de salvar a la humanidad corrupta, no hay falsedad en esto. Si la hubiera, Él ciertamente no habría venido a hacer Su obra en persona. En el pasado, Su medio de salvación implicaba mostrar el máximo amor y compasión, tanto que le dio Su todo a Satanás a cambio de toda la humanidad. El presente no tiene nada que ver con el pasado: La salvación que hoy se os otorga ocurre en la época de los últimos días, durante la clasificación de cada uno de acuerdo a su especie; el medio de vuestra salvación no es el amor ni la compasión, sino el castigo y el juicio para que el hombre pueda ser salvado plenamente. Así, todo lo que recibís es castigo, juicio y golpes despiadados, pero sabed que en este golpe cruel no hay la más mínima sanción. Independientemente de lo severas que puedan ser Mis palabras, lo que cae sobre vosotros son solo unas cuantas palabras que podrían pareceros totalmente crueles y, sin importar cuán enojado pueda Yo estar, lo que viene sobre vosotros siguen siendo palabras de enseñanza y no tengo la intención de lastimaros o haceros morir. ¿No es todo esto un hecho? Sabed esto hoy, ya sea un juicio justo o un refinamiento y castigo crueles, todo es en aras de la salvación. Independientemente de si hoy cada uno es clasificado de acuerdo con su especie, o de que las categorías del hombre se dejen al descubierto, el propósito de todas las palabras y la obra de Dios es salvar a aquellos que verdaderamente aman a Dios. El juicio justo se hace con el fin de purificar al hombre, y el refinamiento cruel con el de limpiarlo, las palabras severas o el castigo se hacen para purificar y son en aras de la salvación. Así, el método de salvación en la actualidad es diferente al del pasado. Hoy, se te da la salvación mediante el juicio justo, y es una buena herramienta para clasificaros a cada uno de acuerdo a la especie. Además, el castigo despiadado sirve como vuestra salvación suprema, ¿y qué tenéis que decir frente a tal castigo y juicio? ¿No habéis gozado siempre de la salvación, de principio a fin? Habéis visto a Dios encarnado y os habéis percatado de Su omnipotencia y sabiduría; además, habéis experimentado repetidos golpes y disciplina. Sin embargo, ¿no habéis recibido también la gracia suprema? ¿No son vuestras bendiciones mayores que las de los demás? ¡Vuestras gracias son incluso más abundantes que la gloria y las riquezas disfrutadas por Salomón! Pensad en esto: si Mi intención al venir fuera condenaros y castigaros en lugar de salvaros, ¿podrían vuestros días haber durado tanto? ¿Podríais vosotros, seres pecadores de carne y hueso, haber sobrevivido hasta el día de hoy? Si sólo fuera con el objetivo de castigaros, entonces ¿por qué me habría hecho carne y embarcado en tan gran empresa? ¿Acaso castigaros a vosotros, simples mortales, no me tomaría simplemente el tiempo que lleva pronunciar una palabra? ¿Todavía necesitaré destruiros después de condenaros deliberadamente? ¿No creéis todavía estas palabras mías? ¿Podría salvar al hombre sólo por medio del amor y la compasión? ¿O podría sólo usar la crucifixión para salvar al hombre? ¿No es Mi carácter justo más favorable para hacer al hombre completamente obediente? ¿No es más capaz de salvar completamente al hombre?

Extracto de ‘Debes dejar de lado las bendiciones del estatus y entender la voluntad de Dios para traer la salvación al hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 85

Aunque Mis palabras puedan ser severas, todas se dicen para la salvación del hombre, ya que sólo estoy hablando palabras y no castigando la carne del hombre. Estas palabras hacen que el hombre viva en la luz, que sepa que la luz existe, que sepa que la luz es preciosa y, más aún, que sepa cuán beneficiosas son estas palabras para Él, además de que sepa que Dios es salvación. Aunque he declarado muchas palabras de castigo y juicio, lo que representan no se ha hecho en vosotros en acción. He venido a hacer Mi obra y a hablar Mis palabras y, aunque Mis palabras puedan ser estrictas, se dicen como juicio de vuestra corrupción y vuestra rebeldía. El propósito de que Yo haga esto sigue siendo salvar al hombre del campo de acción de Satanás; estoy usando Mis palabras para salvar al hombre. Mi propósito no es dañar al hombre con Mis palabras. Mis palabras son severas para que se puedan obtener los resultados de Mi obra. Sólo por medio de esta obra puede el hombre conocerse a sí mismo y puede librarse de su carácter rebelde. El mayor significado de la obra de las palabras es permitirles a las personas poner la verdad en práctica después de haberla entendido, lograr cambios en su carácter y ganar el conocimiento de ellas mismas y de la obra de Dios. Sólo hacer la obra por medio de decir palabras puede hacer posible la comunicación entre Dios y el hombre, y sólo las palabras pueden explicar la verdad. Obrar de esta manera es el mejor medio para conquistar al hombre, aparte de la declaración de las palabras, ningún otro método puede darle al hombre un entendimiento más claro de la verdad y de la obra de Dios. Así, en Su última etapa de la obra, Dios le habla al hombre con el fin de desbloquear todas las verdades y los misterios que no entienden todavía, permitiéndole conseguir de Dios el verdadero camino y la vida, cumpliendo así Su voluntad. El propósito de la obra de Dios en el hombre es permitirle cumplir la voluntad de Dios y se hace para traerle la salvación. Por lo tanto, durante el tiempo de Su salvación del hombre Él no hace la obra de castigarlo. Mientras trae la salvación al hombre, Dios no castiga el mal o recompensa el bien, ni tampoco revela los destinos de varias clases de personas. En cambio, sólo después de que la etapa final de Su obra esté completa, Él hará la obra de castigar el mal y recompensar el bien y sólo entonces revelará los finales de todas las diferentes clases de personas. Los que son castigados serán aquellos que realmente son incapaces de ser salvados, mientras que los que son salvados serán aquellos que han obtenido la salvación de Dios durante el tiempo de Su salvación del hombre. Mientras Dios hace la obra de salvación, todos los que puedan ser salvados lo serán en todo lo posible, sin descartar a ninguno de ellos, ya que el propósito de la obra de Dios es salvar al hombre. Todos aquellos que durante el tiempo de la salvación del hombre por parte de Dios no puedan alcanzar un cambio en su carácter, además de todos aquellos que no puedan someterse completamente a Dios, se convertirán en objetos de castigo. Esta etapa de la obra —la obra de las palabras— desbloqueará para el hombre todos los caminos y misterios que no entiende para que el hombre pueda entender la voluntad y las demandas de Dios hacia el hombre, para que pueda tener los requisitos previos para poner en práctica las palabras de Dios y lograr cambios en su carácter. Dios sólo usa palabras para hacer Su obra y no castiga a las personas por ser un poco rebeldes. Esto es porque ahora es el tiempo de la obra de salvación. Si cualquiera que actúa con rebeldía fuera castigado, entonces nadie tendría la oportunidad de ser salvado; todos serían castigados y caerían en el Hades. El propósito de las palabras que juzgan al hombre es permitirle conocerse y someterse a Dios, no es para castigar por medio de ese juicio. Durante el tiempo de la obra de las palabras, muchas personas expondrán su rebeldía y desafío, además de su desobediencia hacia el Dios encarnado. Sin embargo, Él no castigará a todas estas personas a consecuencia de ello; en lugar de eso, sólo descartará a los que son corruptos hasta la médula y que no pueden ser salvados. Él le dará su carne a Satanás y, en unos cuantos casos, pondrá fin a su carne. Los que hayan quedado continuarán siguiendo y experimentando el trato y la poda. Si, mientras siguen, esas personas todavía no son capaces de aceptar ser tratados y podados y se vuelven cada vez más degenerados, entonces habrán perdido su oportunidad de salvación. Todas las personas que se hayan sometido a la conquista de las palabras tendrán una amplia oportunidad para la salvación. La salvación de Dios de cada una de estas personas les mostrará Su máxima indulgencia. En otras palabras, se les mostrará la máxima tolerancia. Siempre que las personas se vuelvan de la senda equivocada, y siempre que se puedan arrepentir, Dios les dará oportunidades de obtener Su salvación. Cuando los humanos se rebelan contra Dios por primera vez, Él no tiene el deseo de hacerles morir, sino que hará todo lo posible por salvarlos. Si alguien realmente no tiene cabida en la salvación, entonces Dios lo descartará. La razón de que Dios sea lento para castigar a ciertas personas es que Él quiere salvar a todas las personas que pueden ser salvadas. Él las juzga, ilumina y guía sólo con palabras y no usa una vara para hacerlas morir. Emplear palabras para traer salvación a los seres humanos es el propósito y el significado de la etapa final de la obra.

Extracto de ‘Debes dejar de lado las bendiciones del estatus y entender la voluntad de Dios para traer la salvación al hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 86

Dios realiza la obra de juicio y castigo para que el hombre pueda conocerle, y por amor a Su testimonio. Sin Su juicio sobre el carácter corrupto del ser humano, el hombre no podría conocer Su carácter justo que no permite ofensa, y no podría apartarse de su viejo conocimiento de Dios para adoptar el nuevo. Por amor a Su testimonio y a Su gestión, Él hace pública Su totalidad, capacitando así al hombre para lograr el conocimiento de Dios, que su carácter sea transformado y que dé resonante testimonio de Él por medio de Su aparición pública. El cambio en el carácter del hombre se logra a través de distintos tipos de la obra de Dios; sin estos cambios en el carácter del hombre, este sería incapaz de dar testimonio de Dios y no podría ser conforme a Su corazón. Los cambios en el carácter del hombre significan que se ha liberado de la atadura de Satanás y de la influencia de la oscuridad, y que se ha convertido de verdad en un modelo y una muestra de la obra de Dios, que ha llegado a ser un testigo suyo y alguien que es conforme a Su corazón. Hoy, el Dios encarnado ha venido a hacer Su obra en la tierra, y exige que el hombre logre conocerle, obedecerle, y dé testimonio de Él; que conozca Su obra práctica y normal, que obedezca todas Sus palabras y Su obra que no concuerdan con los conceptos del hombre, y dé testimonio de toda Su obra de salvación del hombre, y todos los hechos que Él hace para conquistar al hombre. Los que dan testimonio de Dios tienen que poseer un conocimiento de Él; sólo este tipo de testimonio es preciso, práctico y el único que puede avergonzar a Satanás. Dios usa a aquellos que han llegado a conocerle pasando por Su juicio y Su castigo, por Su trato y Su poda, para que lleven testimonio de Él; Él usa a los que han sido corrompidos por Satanás para que den testimonio de Él; así también usa a aquellos cuyo carácter ha cambiado y que se han ganado, así, Sus bendiciones, para que den testimonio de Él. No necesita que el hombre lo alabe con su boca, ni necesita la alabanza y el testimonio de quienes son de la clase de Satanás, que no han sido salvados por Él. Solo aquellos que conocen a Dios son aptos para dar testimonio de Él y aquellos cuyo carácter ha sido transformado también lo son. Dios no permitirá que el hombre acarree vergüenza sobre Su nombre deliberadamente.

Extracto de ‘Sólo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 87

¿A través de qué método se alcanza la perfección del hombre por parte de Dios? Se alcanza por medio de Su justo carácter. El carácter de Dios consiste principalmente de la justicia, la ira, la majestad, el juicio y la maldición y perfecciona al hombre principalmente por medio de Su juicio. Algunas personas no entienden y preguntan por qué es que Dios sólo puede perfeccionar al hombre por medio del juicio y la maldición. Dicen: “Si Dios maldijera al hombre, ¿no moriría el hombre? Si Dios juzgara al hombre, ¿el hombre no sería condenado? Entonces, ¿cómo puede todavía ser perfeccionado?”. Esas son las palabras de la gente que no conoce la obra de Dios. Lo que Dios maldice es la desobediencia del hombre y lo que Él juzga son los pecados del hombre. Aunque Él habla severamente y de manera implacable, Él revela todo lo que hay dentro del hombre y a través de estas palabras severas revela lo que es esencial dentro del hombre pero a través de ese juicio le da al hombre un conocimiento profundo de la esencia de la carne y, por lo tanto, el hombre se somete a Dios. La carne del hombre es del pecado y de Satanás, es desobediente y el objeto del castigo de Dios. Por tanto, para permitirle al hombre que se conozca a sí mismo, las palabras del juicio de Dios le deben suceder y todo tipo de refinamiento se debe emplear; sólo entonces puede ser efectiva la obra de Dios.

De las palabras que Dios ha hablado se puede ver que Él ya ha condenado la carne del hombre. ¿No son estas palabras, entonces, las palabras de maldición? Las palabras que Dios habló revelan lo que el hombre es en realidad y por medio de esa revelación es juzgado, y cuando ve que no puede satisfacer la voluntad de Dios, dentro de él siente aflicción y remordimiento, siente que está tan en deuda con Dios y que no puede alcanzar la voluntad de Dios. Hay veces en las que el Espíritu Santo te disciplina desde el interior, y esta disciplina procede del juicio de Dios; hay veces en las que Dios te reprende y esconde Su rostro de ti, cuando no te presta atención y no obra dentro de ti, castigándote silenciosamente con el propósito de refinarte. La obra que Dios hace en el hombre es principalmente para poner en claro Su justo carácter. ¿Qué testimonio de Dios da el hombre en última instancia? El hombre testifica que Dios es el Dios justo, que Su carácter es la justicia, la ira, el castigo y el juicio; el hombre da testimonio del justo carácter de Dios. Dios usa Su juicio para hacer perfecto al hombre, ha amado al hombre y salvado al hombre, pero, ¿cuánto está comprendido en Su amor? Hay juicio, majestad, ira y maldición. Aunque Dios maldijo al hombre en el pasado, no echó por completo al hombre en el abismo, sino que usó ese medio para refinar la fe del hombre; no hizo morir al hombre, sino que actuó con la intención de hacer perfecto al hombre. La esencia de la carne es aquello que es de Satanás, Dios lo dijo exactamente bien, pero los hechos que Dios lleva a cabo no se completan de acuerdo a Sus palabras. Te maldice para que lo ames y para que conozcas la esencia de la carne; te castiga con el propósito de que despiertes, para permitirte que conozcas las deficiencias que hay dentro de ti y para que conozcas la indignidad del hombre. Por consiguiente, las maldiciones de Dios, Su juicio y Su majestad e ira, todo es con el fin de hacer perfecto al hombre. Todo lo que Dios hace en la actualidad, y el justo carácter que deja claro dentro de vosotros, todo es con el fin de hacer perfecto al hombre. Ese es el amor de Dios.

Extracto de ‘Sólo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer el encanto de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 88

En las nociones tradicionales del hombre, cree que el amor de Dios es Su gracia, misericordia y compasión por la debilidad del hombre. Aunque estas cosas también son el amor de Dios, son demasiado unilaterales y no son el medio principal por el cual Dios perfecciona al hombre. Algunas personas empiezan a creer en Dios, a causa de la enfermedad. Esta enfermedad es la gracia de Dios para ti; sin ella, no creerías en Dios, y si no creyeras en Dios entonces no habrías llegado hasta aquí, y por eso incluso esta gracia es el amor de Dios. En el tiempo de la creencia en Jesús, la gente hizo muchas cosas que Dios no amaba porque no entendía la verdad, sin embargo Dios tiene amor y misericordia, y ha traído al hombre hasta aquí y aunque el hombre no entiende nada, todavía Dios le permite seguirlo y, además, ha guiado al hombre al día de hoy. ¿No es este el amor de Dios? Eso que se manifiesta en el carácter de Dios es el amor de Dios, ¡esto es absolutamente correcto! Cuando la construcción de la iglesia alcanzó la culminación, Dios llevó a cabo el paso de la obra de los “hacedores de servicio” y echó al hombre al abismo. Todas las palabras del tiempo de los hacedores de servicio fueron maldiciones: las maldiciones de tu carne, las maldiciones de tu corrupto carácter satánico y las maldiciones de las cosas sobre ti que no satisfacen la voluntad de Dios. La obra que Dios hizo en ese paso se manifestó como majestad; poco después Dios llevó a cabo el paso de la obra de castigo y ahí vino la prueba de la muerte. En esa obra el hombre vio la ira, la majestad, el juicio y el castigo de Dios, pero también vio la gracia de Dios, Su amor y Su misericordia. Todo lo que Dios hizo, y todo lo que se manifestó como Su carácter, fue el amor de Dios por el hombre, y todo lo que Dios hizo pudo satisfacer las necesidades del hombre. Lo hizo con el fin de perfeccionar al hombre y Él le proveyó de acuerdo con su estatura. Si Dios no hubiera hecho esto, el hombre no sería capaz de presentarse ante Dios y no tendría manera de conocer el verdadero rostro de Dios. Desde el momento en que el hombre comenzó a creer en Dios hasta el día de hoy, Dios le ha provisto gradualmente de acuerdo con su estatura, para que, en el interior, el hombre poco a poco llegue a conocerlo. Sólo después de haber llegado hasta hoy, el hombre se da cuenta qué maravilloso es el juicio de Dios. El paso de la obra de los hacedores de servicio fue la primera incidencia de la obra de maldición desde el tiempo de la creación hasta el día de hoy. El hombre fue maldecido al abismo. Si Dios no hubiera hecho eso, hoy el hombre no tendría un verdadero conocimiento de Dios; fue sólo por medio de la maldición de Dios que el hombre oficialmente se percató de Su carácter. El hombre fue revelado a través de las pruebas de los hacedores de servicio. Él vio que su lealtad era inaceptable, que su estatura era demasiado pequeña, que era incapaz de satisfacer la voluntad de Dios y que sus reclamos de que satisfacía a Dios todo el tiempo no fueron nada más que palabras. Aunque Dios maldijo al hombre en el paso de la obra de los hacedores de servicio, al recordarlo ahora, ese paso de la obra de Dios fue maravilloso: le trajo al hombre un gran punto de inflexión y provocó un gran cambio en su carácter de vida. Antes del tiempo de los hacedores de servicio, el hombre no entendía nada de la búsqueda de la vida, de lo que significa creer en Dios o de la sabiduría de la obra de Dios ni tampoco entendía que la obra de Dios puede probar al hombre. Desde el tiempo de los hacedores de servicio hasta el día de hoy, el hombre ve qué maravillosa es la obra de Dios; es insondable para el hombre. Este es incapaz de imaginar con su cerebro cómo obra Dios y también ve qué pequeña es su estatura y la mucha desobediencia que hay en él. Cuando Dios maldijo al hombre, fue con el fin de lograr un efecto y no hizo morir al hombre. Aunque maldijo al hombre, lo hizo a través de palabras, y Sus maldiciones en realidad no le sucedieron al hombre, porque lo que Dios maldijo fue la desobediencia del hombre y por eso las palabras de Sus maldiciones también se emitieron para hacer perfecto al hombre. Ya sea que Dios juzgue al hombre o lo maldiga, ambas cosas perfeccionan al hombre: ambas se hacen con el propósito de hacer perfecto eso que hay impuro dentro del hombre. A través de este medio, el hombre es refinado y Sus palabras y Su obra perfeccionan aquello de lo que carece el hombre en su interior. Cada paso de la obra de Dios, ya sean las palabras ásperas o el juicio o el castigo, perfeccionan al hombre y es absolutamente apropiado. Nunca a través de las eras ha hecho Dios una obra como esta; en la actualidad, Él obra dentro de vosotros para que apreciéis Su sabiduría. Aunque hayáis sufrido algo de dolor en vuestro interior, vuestros corazones se sienten firmes y en paz; es vuestra bendición poder disfrutar esta etapa de la obra de Dios. Independientemente de lo que podáis ganar en el futuro, todo lo que veis de la obra de Dios en vosotros hoy es amor. Si el hombre no experimenta el juicio y el refinamiento de Dios, sus acciones y su fervor siempre serán superficiales y su carácter siempre permanecerá inalterable. ¿Esto cuenta como que Dios te ganó? Hoy, aunque todavía hay mucha arrogancia y soberbia dentro del hombre, su carácter es mucho más estable que antes. El tratamiento que Dios lleva a cabo contigo lo hace con el fin de salvarte, y aunque puedas sentir algún dolor en el momento, vendrá el día cuando ocurra un cambio en tu carácter. En ese momento, mirarás al pasado y verás qué sabia es la obra de Dios, y en ese instante podrás entender realmente la voluntad de Dios. En la actualidad, hay algunas personas que dicen que entienden la voluntad de Dios, pero eso no es muy realista. De hecho, están diciendo mentiras, porque al presente todavía no han entendido si la voluntad de Dios es salvar al hombre o maldecir al hombre. Tal vez no lo puedas ver con claridad ahora, pero vendrá el tiempo en que verás que el día de la glorificación de Dios ha llegado, verás qué significativo es amar a Dios, que hace que llegues a conocer la vida humana y que tu carne viva en el mundo de amar a Dios; tu espíritu será liberado, tu vida estará llena de gozo, siempre estarás cerca de Dios y pondrás tu mirada en Él. Entonces, realmente sabrás qué valiosa es la obra de Dios el día de hoy.

Extracto de ‘Sólo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer el encanto de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 89

La obra que se está haciendo ahora es para hacer que la gente abandone a Satanás, su antiguo antepasado. Todos los juicios por la palabra tienen como meta exponer el carácter corrupto de la humanidad y permitirle a la gente entender la esencia de la vida. Estos juicios repetidos atraviesan los corazones de la gente. Cada juicio está relacionado de manera directa con su destino y tiene la intención de herir sus corazones para que ellos pudiesen soltar todas esas cosas y de esta manera llegar a conocer la vida, conocer este mundo inmundo, conocer la sabiduría y omnipotencia de Dios y también conocer a esta humanidad que Satanás ha corrompido. Cuanto más reciba este tipo de castigo y juicio el hombre, más se puede herir el corazón del hombre y más se puede despertar su espíritu. Despertar los espíritus de la gente extremadamente corrupta y más profundamente engañada es la meta de esta clase de juicio. El hombre no tiene espíritu, es decir, su espíritu murió hace mucho y no sabe que hay un cielo, no sabe que hay un Dios y ciertamente no sabe que está luchando en el abismo de la muerte: ¿cómo podría saber que está viviendo en este infierno malvado en la tierra? ¿Cómo sería posible ser capaz de saber que este cadáver podrido suyo, por la corrupción de Satanás, ha caído en el Hades de la muerte? ¿Cómo podría saber que todo en la tierra hace mucho ha sido arruinado más allá de ser reparado por la humanidad? ¿Y cómo podría saber que el Creador ha venido a la tierra hoy y está buscando un grupo de gente corrupta a quien Él pueda salvar? Incluso después de que el hombre experimente cada refinamiento y juicio posibles, su conciencia oscurecida apenas si se conmueve y es virtualmente insensible. ¡Qué degenerada está la humanidad! Aunque esta clase de juicio es como el cruel granizo que cae del cielo, esto es de gran beneficio para el hombre. Si no fuera porque se juzga a la gente de esta manera, no habría ningún resultado y sería absolutamente imposible salvar a la gente del abismo de la miseria. Si no fuera por esta obra, sería muy difícil que las personas salieran del Hades porque sus corazones hace mucho que murieron y sus espíritus hace mucho tiempo que fueron pisoteados por Satanás. Para salvaros a vosotros que os habíais hundido en lo más hondo de las profundidades de la degeneración requiere llamaros enérgicamente, juzgaros enérgicamente y solo entonces será posible despertar vuestros corazones congelados.

Extracto de ‘Sólo los perfeccionados pueden vivir una vida significativa’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 90

Dios se hizo carne en el lugar más atrasado y sucio de todos, y solo así puede mostrar claramente la totalidad de Su santo y justo carácter. ¿Y cómo se muestra Su justo carácter? Se muestra cuando juzga los pecados del hombre, cuando juzga a Satanás, cuando aborrece el pecado y desprecia a los enemigos que se oponen y se rebelan contra Él. Las palabras que digo hoy son para juzgar los pecados del hombre, para juzgar la injusticia del hombre, para maldecir su desobediencia. La tortuosidad y el engaño del hombre, sus palabras y actos; todo lo que está en desacuerdo con la voluntad de Dios debe ser sometido a juicio, y la desobediencia del hombre denunciada como pecado. Sus palabras giran en torno a los principios del juicio; Él utiliza el juicio de la injusticia del hombre, la maldición de su rebeldía y la exposición de los más feos rostros del hombre para manifestar Su propio carácter justo. La santidad es una representación de Su justo carácter, y de hecho esa santidad de Dios es en realidad Su justo carácter. Sus actitudes corruptas son el contexto de las palabras actuales, las uso para hablar y juzgar, y para llevar a cabo la obra de conquista. Solo esto es la verdadera obra y solo esto hace que brille por completo la santidad de Dios. Si no hay rastro de carácter corrupto en ti, entonces Dios no te juzgará ni te mostrará Su justo carácter. Dado que tienes un carácter corrupto, Dios no te abandonará y es así cómo demuestra Su santidad. Si Dios viera que la inmundicia y rebeldía del hombre es demasiado grande y sin embargo no te hablara, juzgara ni castigara por tu injusticia, entonces eso probaría que Él no es Dios, porque no odiaría el pecado; sería tan inmundo como el hombre. Hoy, te juzgo por tu inmundicia y te castigo por tu corrupción y rebeldía. No estoy alardeando de mi poder sobre vosotros ni oprimiéndoos deliberadamente; hago estas cosas porque vosotros, que habéis nacido en esta tierra de inmundicia, habéis sido muy gravemente contaminados por ella. Simplemente habéis perdido vuestra integridad y humanidad y os habéis convertido en cerdos nacidos en los confines más sucios del mundo, y por ello sois juzgados y desato mi ira sobre vosotros. Precisamente debido a este juicio, habéis podido ver que Dios es el Dios justo, que Dios es el Dios santo. Precisamente por Su santidad y justicia, os juzga y desata Su ira sobre vosotros. El hecho de poder revelar Su justo carácter cuando ve la rebeldía del hombre, y de poder revelar Su santidad cuando ve la inmundicia del hombre, basta para demostrar que es Dios mismo, que es santo y prístino, y sin embargo vive en la tierra de la inmundicia. Si una persona se revuelca en el fango con los demás y no tiene nada santo ni un carácter justo, entonces no está cualificado para juzgar la iniquidad del hombre, ni es apto para llevar a cabo el juicio de este. Si una persona juzgara a otra, ¿no sería como si esa persona se golpeara a sí misma en la cara? ¿Cómo podrían personas igualmente sucias estar capacitadas para juzgar a sus semejantes? Solo el mismo Dios santo puede juzgar a toda la humanidad inmunda. ¿Cómo podría el hombre juzgar los pecados del hombre? ¿Cómo podría el hombre ver los pecados del hombre y estar cualificado para condenarlos? Si Dios no estuviera cualificado para juzgar los pecados del hombre, entonces ¿cómo iba a ser Dios mismo justo? Cuando se revelan las actitudes corruptas de la gente, Dios habla para juzgarla, y solo entonces la gente ve que Él es santo. Cuando Él juzga y castiga al hombre por sus pecados, de paso exponiéndolos, ninguna persona o cosa puede escapar a ese juicio; Él juzga todo lo que es sucio, y solo así puede decirse que Su carácter es justo. Si fuera de otro modo, ¿cómo podría decirse que sois un contraste tanto en nombre como en hecho?

Extracto de ‘Cómo se logran los efectos del segundo paso de la obra de conquista’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 91

Existe una gran diferencia entre la obra realizada en Israel y la actual. Jehová guio la vida de los israelitas y no había tanto juicio y castigo porque en ese momento la gente entendía muy poco del mundo y tenía pocas actitudes corruptas. En aquel entonces, los israelitas obedecían a Jehová implícitamente. Cuando Él les decía que construyeran altares, eso hacían ellos; cuando les decía que usaran las vestiduras de los sacerdotes, le obedecían. En aquellos días, Jehová era como un pastor que cuidaba un rebaño de ovejas con las ovejas siguiendo la guía del pastor y comiendo hierba en el pasto; Jehová guiaba sus vidas, rigiendo su forma de alimentarse, vestirse, vivir y viajar. Aquel no era el momento de poner en claro el carácter de Dios, pues la humanidad de ese tiempo estaba recién nacida; había pocos rebeldes y antagonistas, no había mucha suciedad entre la humanidad, y por tanto la gente no podía actuar como un contraste del carácter de Dios. La santidad de Dios se muestra mediante la gente que viene de la tierra de la inmundicia; hoy en día, Él usa la suciedad que se muestra en esa gente y Él juzga, y así es lo que le es revelado en medio del juicio. ¿Por qué juzga? Él es capaz de decir las palabras de juicio porque desprecia el pecado; ¿cómo podría Él estar tan enfadado si no aborreciera la rebeldía de la humanidad? Si no hubiera dentro de Él asco o repugnancia, si no prestara atención a la rebeldía de la gente, entonces eso le haría tan sucio como el hombre. Que pueda juzgar y castigar al hombre se debe a que aborrece la inmundicia y en él está ausente eso que aborrece. Si también hubiera oposición y rebeldía en Él, no despreciaría a los que son antagónicos y rebeldes. Si la obra de los últimos días se estuviera llevando a cabo en Israel, no tendría sentido. ¿Por qué la obra de los últimos días se hace en China, el lugar más oscuro y atrasado de todos? Para mostrar Su santidad y justicia. En resumen, cuanto más oscuro es el lugar, más claramente se puede mostrar la santidad de Dios. De hecho, todo esto es por el bien de la obra de Dios. Solo ahora os dais cuenta de que Dios ha descendido del cielo para estar entre vosotros, ha aparecido por vuestra inmundicia y rebeldía, y solo ahora conocéis a Dios. ¿No es esta la mayor exaltación? De hecho, sois un grupo de personas en China que fuisteis escogidos. Y al haber sido escogidos y haber disfrutado de la gracia de Dios, y como no sois aptos para disfrutar de una gracia tan grande, esto demuestra que todo esto es vuestra suprema exaltación. Dios se os ha aparecido, os ha mostrado completamente Su santo carácter, os ha otorgado todo eso y ha hecho que disfrutéis de todas las bendiciones que podéis disfrutar. No solo habéis probado el justo carácter de Dios, sino que, además, habéis probado la salvación de Dios, Su redención e ilimitado e infinito amor. Vosotros, los más sucios de todos, habéis disfrutado de una gracia muy grande, ¿acaso no os sentís bendecidos? ¿Acaso no significa que Dios os está elevando? Vosotros sois los que tenéis los estatus más bajos de todos, sois inherentemente indignos de disfrutar de una bendición tan grande, sin embargo, Dios ha hecho una excepción al elevarte. ¿No te sientes avergonzado? Si eres incapaz de cumplir con tu deber, al final te avergonzarás y te castigarás a ti mismo. Ahora no eres disciplinado ni tampoco castigado; tu carne está sana y salva, pero al final, estas palabras te conducirán a la vergüenza. Hasta la fecha, todavía no he castigado abiertamente a nadie; Mis palabras pueden ser severas, pero ¿cómo actúo con la gente? Los consuelo, los animo y les advierto. No lo hago por otra razón que no sea salvaros. ¿De verdad no entendéis Mi voluntad? Deberíais entender lo que digo y encontrar inspiración en ello. Ahora hay muchas personas que lo entienden. ¿No es esta la bendición de ser un contraste? ¿Acaso serlo no es lo más bendecido que existe? En definitiva, cuando vayáis a difundir el evangelio, diréis esto: “Somos los típicos contrastes”. Os preguntarán: “¿Qué significa que eres un típico contraste?”. Y tú dirás: “Somos un contraste para la obra de Dios y para Su gran poder. La totalidad del justo carácter de Dios sale a la luz con nuestra rebeldía; somos los sujetos al servicio de la obra de Dios de los últimos días, somos los apéndices de Su obra, y también Sus herramientas”. Cuando oigan eso, quedarán intrigados. Entonces dirás: “Somos los especímenes y los modelos para la finalización de la obra de Dios en todo el universo, y para Su conquista de toda la humanidad. Seamos santos o sucios, en resumen, somos aún más bendecidos que vosotros, porque hemos visto a Dios y, mediante la oportunidad de Su conquista sobre nosotros, se muestra Su gran poder; como somos sucios y corruptos, Su justo carácter se ha puesto en marcha. ¿Sois capaces de dar así testimonio de la obra de Dios de los últimos días? ¡No estáis cualificados! ¡Esto no es más que la exaltación que Dios hace de nosotros! Aunque podamos no ser arrogantes, podemos alabar con orgullo a Dios porque nadie puede heredar una promesa tan grande ni disfrutar de tan enorme bendición. Nosotros, que somos tan sucios, nos sentimos muy agradecidos por poder obrar como contrastes durante la gestión de Dios”. Cuando pregunten: “¿Qué son los especímenes y los modelos?”, tú dices: “Somos los más rebeldes e inmundos de la humanidad; hemos sido profundamente corrompidos por Satanás y somos los más atrasados e insignificantes de la carne. Somos ejemplos clásicos de aquellos que han sido utilizados por Satanás. Ahora, hemos sido escogidos por Dios para ser los primeros entre la humanidad en ser conquistados y hemos contemplado el justo carácter de Dios y heredado Su promesa. Estamos siendo utilizados para conquistar a más personas, así que somos los especímenes y modelos de aquellos conquistados entre la humanidad”. No hay mejor testimonio que estas palabras, y esta es tu mejor experiencia.

Extracto de ‘Cómo se logran los efectos del segundo paso de la obra de conquista’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 92

La obra de conquista hecha en vosotros es de la más profunda importancia: por un lado, el propósito de esta obra es perfeccionar a un grupo de personas, es decir, perfeccionarlas, que se puedan convertir en un grupo de vencedores, como el primer grupo de personas hechas completas, las primicias. Por otro lado, es permitir que los seres creados disfruten del amor de Dios, reciban la mayor y plena salvación de Dios, para permitir al hombre disfrutar no sólo de la misericordia y la amorosa bondad, sino, lo que es más importante, el castigo y el juicio. Desde la creación del mundo hasta ahora, todo lo que Dios ha hecho en Su obra es amor, sin ningún odio hacia el hombre. Incluso el castigo y el juicio que has visto son también amor, un amor más verdadero y real; un amor que lleva a las personas al camino correcto de la vida humana. Desde otro punto de vista, es dar testimonio delante de Satanás. Y, desde otro distinto, es establecer un fundamento para extender la obra futura del evangelio. Toda la obra que Él ha hecho tiene el propósito de llevar a las personas al camino correcto de la vida humana, de forma que puedan vivir como personas normales, porque el hombre no sabe cómo vivir y, sin esta guía, sólo serás capaz de vivir una vida vacía; tu vida estará carente de valor y significado y serás totalmente incapaz de ser una persona normal. Este es el sentido más profundo de la conquista del hombre. Todos vosotros descendéis de Moab; cuando la obra de conquista se lleva a cabo en vosotros, es una gran salvación. Todos vosotros vivís en una tierra de pecado y libertinaje, y todos sois libertinos y pecadores. Hoy, no sólo podéis mirar a Dios, sino lo que es más importante, habéis recibido castigo y juicio, habéis recibido la más profunda salvación, es decir, el amor más grande de Dios. En todo lo que Él hace, Dios es realmente amoroso hacia vosotros. No tiene malas intenciones. Él os juzga por vuestros pecados, para que os examinéis y recibáis esta tremenda salvación. Todo esto se hace con el fin de que el hombre sea completo. De principio a fin, Dios, ha hecho todo lo posible para salvar al hombre y no alberga deseos de destruir completamente al hombre que creó con Sus propias manos. Hoy, Él ha venido entre vosotros para obrar; ¿no es esa salvación aún más grande? Si Él os odiara, ¿seguiría haciendo una obra de tal magnitud para guiaros personalmente? ¿Por qué iba a sufrir así? Dios no os odia ni tiene malas intenciones hacia vosotros. Deberíais saber que el amor de Dios es el más verdadero de todos. Él tiene que salvar a las personas por medio del juicio sólo porque estas son desobedientes; si no fuera por eso, salvarlas sería imposible. Ya que no sabéis cómo vivir y ni siquiera sois conscientes de cómo vivir, y ya que vivís en esta tierra libertina y pecadora y vosotros mismos sois diablos libertinos e inmundos, Él no soporta dejar que os volváis aún más depravados, Él no puede soportar veros vivir en esta tierra inmunda como hacéis ahora, pisoteados por Satanás a su antojo, y no soporta dejaros caer en el Hades. Él sólo quiere ganar a este grupo de personas y salvaros totalmente. Este es el propósito principal de hacer la obra de conquista en vosotros, es sólo para la salvación. Si no puedes ver que todo lo hecho en ti es amor y salvación, si crees que es sólo un método, una forma de atormentar al hombre y algo que no es digno de confianza, ¡entonces es mejor que vuelvas a tu mundo para sufrir dolor y dificultad! Si estás dispuesto a estar en esta corriente y disfrutar de este juicio y esta salvación inmensa, a disfrutar de todas estas bendiciones que no pueden encontrarse en ninguna parte del mundo humano y de este amor, entonces sé bueno; mantente en esta corriente para aceptar la obra de conquista de forma que puedas ser hecho perfecto. Hoy, puede que sufras un poco de dolor y refinamiento debido al juicio de Dios, pero existe un valor y un significado al sufrir este dolor. Aunque la gente es refinada y queda despiadadamente expuesta por el castigo y el juicio de Dios, con el objetivo de castigarlos por sus pecados, de castigar su carne, nada de esta obra tiene la intención de condenar su carne a la destrucción. Las duras revelaciones de la palabra tienen todas el propósito de guiarte por la senda correcta. Habéis experimentado personalmente mucho de esta obra y, claramente, ¡no os ha llevado a una senda mala! Todo es para hacerte vivir una humanidad normal y se puede lograr con tu humanidad normal. Cada paso de la obra de Dios se realiza en base a tus necesidades, según tus debilidades y según tu estatura real, y no se os coloca ninguna carga insoportable. Hoy no tienes esto claro y eres incapaz de verlo claramente y sientes que estoy siendo duro contigo y, de hecho, siempre crees que la razón por la que te castigo, juzgo y reprocho cada día es porque te detesto. Pero, aunque lo que sufres es castigo y juicio, esto es en realidad amor por ti, y es también la mayor protección. Si no puedes comprender el sentido más profundo de esta obra, será imposible para ti continuar experimentando. Esta salvación te traerá comodidad. No te niegues a entrar en razón. Habiendo llegado tan lejos, deberías tener claro el sentido de la obra de conquista, ¡y no deberías tener opiniones sobre ello de una manera u otra!

Extracto de ‘La verdad interna de la obra de conquista (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 93

Aquellos que puedan permanecer firmes durante la obra del juicio y el castigo de Dios durante los últimos días, es decir, durante la obra final de purificación, serán los que entrarán en el reposo final junto con Dios; por lo tanto, los que entran en el reposo se habrán librado de la influencia de Satanás y Dios los habrá adquirido después de que hayan pasado Su obra final de purificación. Estos humanos a los que Dios finalmente haya adquirido entrarán en el reposo final. El objetivo esencial de la obra del castigo y el juicio de Dios es purificar a la humanidad y prepararla para el día del reposo final. Sin esta purificación, nadie de la humanidad podrá ser clasificado en diferentes categorías según su especie ni entrar en el reposo. Esta obra es el único camino de la humanidad para entrar en el reposo. Solo la obra de purificación de Dios purificará a los humanos de su injusticia y solo Su obra de castigo y juicio traerá a la luz aquellos elementos rebeldes entre la humanidad, separando de ese modo a los que pueden ser salvos de los que no, y aquellos que permanecerán de los que no. Cuando esta obra termine, todas aquellas personas a las que se les permita permanecer serán purificadas y entrarán en un estado superior de humanidad en el que disfrutarán de una segunda vida humana más maravillosa sobre la tierra; en otras palabras, comenzarán su día del reposo humano y convivirán con Dios. Después de que aquellos a los que no se les permite permanecer hayan sido castigados y juzgados, su verdadera forma de ser se revelará por completo; después de esto todos serán destruidos y, al igual que Satanás, ya no se les permitirá sobrevivir sobre la tierra. La humanidad del futuro no incluirá ya a nadie de esta clase de gente; esta gente no es apta para entrar a la tierra del último reposo ni tampoco es apta para participar en el día del reposo que Dios y la humanidad compartirán, porque ella es el blanco del castigo, es malvada y no es gente justa. Fue redimida una vez y también fue juzgada y castigada; también le rindió servicio a Dios una vez. Pero, cuando el día final venga, será eliminada y destruida debido a su propia maldad y debido a su propia desobediencia e incapacidad de ser redimida; nunca volverán a existir en el mundo del futuro y tampoco vivirán entre la raza humana del futuro. Ya sean los espíritus de los muertos o personas que viven en la carne, todos los malhechores y todos los que no han sido salvados serán destruidos cuando los santos entre la humanidad entren en el reposo. En cuanto a estos espíritus y humanos malhechores y los espíritus de las personas justas y los que hagan justicia, sin importar en qué era estén, todos los que hacen el mal serán destruidos al final y todos los que son justos sobrevivirán. Que una persona o un espíritu reciba la salvación no se decide únicamente basándose en la obra de la era final, sino que se determina basándose en si ha resistido a Dios o le ha sido desobediente. La gente en la época anterior que hizo mal y no pudo conseguir la salvación, sin duda será blanco del castigo, y los de la era actual que hagan el mal y no puedan ser salvados, seguramente también serán blanco del castigo. Se categoriza a los humanos basándose en el bien y el mal, no en qué era vivan. Una vez son categorizados así, no serán castigados o recompensados de inmediato; más bien, Dios solo llevará a cabo Su obra de castigar el mal y recompensar el bien después de haber finalizado Su obra de conquista en los últimos días. De hecho, Él ha estado separando a los humanos en el bien y el mal desde que empezó a llevar a cabo Su obra entre ellos. Es simplemente que Él recompensará a los justos y castigará a los malvados solo después de que Su obra se haya completado; no es que los separe en categorías una vez se haya completado Su obra y después lleve a cabo Su tarea de castigar el mal y recompensar el bien inmediatamente. Su obra última de castigar el mal y recompensar el bien es para purificar por completo a todos los humanos para que Él pueda llevar a una humanidad completamente santa al reposo eterno. Esta etapa de Su obra es la más crucial. Es la etapa final de toda Su obra de gestión. Si Dios no destruyera a los malvados, sino que los dejara permanecer, entonces todo humano todavía no podría entrar en el reposo y Dios no podría llevar a toda la humanidad a un reino mejor. Esta obra no estaría completa. Cuando Él termine Su obra, toda la humanidad será completamente santa; solo de esta manera Dios podrá vivir con paz en el reposo.

Extracto de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 94

Mis pasos cruzan el universo hasta los confines de la tierra, Mis ojos examinan constantemente a cada persona y, además, vigilo el universo al completo. Mis palabras están realmente obrando en cada rincón del universo. Quienquiera que no se atreva a prestarme servicio, cualquiera que se atreva a serme desleal, cualquiera que se atreva a juzgar Mi nombre, y cualquiera que se atreva a injuriar y calumniar a Mis hijos, los que realmente son capaces de tales cosas deben someterse a severo juicio. Mi juicio caerá en su totalidad, lo que significa que ahora es la era del juicio, y mediante cuidadosa observación se verá que Mi juicio se extiende a través del mundo-universo. Por supuesto, Mi casa no estará exenta; les llegará el juicio a aquellos cuyos pensamientos, palabras o acciones no se ajusten a Mi voluntad. ¡Entended esto! Mi juicio está dirigido a todo el mundo-universo, no sólo a un grupo de personas o cosas. ¿Te has dado cuenta de esto? Si, en lo más profundo, tus pensamientos sobre Mí son confusos, entonces serás juzgado internamente de inmediato.

Mi juicio viene en todas las maneras y formas. ¡Sabe esto! ¡Yo soy el único y sabio Dios del mundo-universo! Nada está más allá de Mi poder. Mis juicios son todos revelados a vosotros: Si tus pensamientos sobre Mí son confusos, te esclareceré, a modo de advertencia. Si no escuchas, te abandonaré de inmediato (con esto no me refiero a dudar de Mi nombre, sino a los comportamientos exteriores relacionados con los placeres carnales). Si tus pensamientos hacia Mí son desafiantes, si te quejas a Mí, si repetidas veces aceptas las ideas de Satanás y no sigues los sentimientos de la vida, entonces tu espíritu estará en tinieblas y tu carne sufrirá dolor. Debes estar más cerca de Mí. Es imposible que restaures tus condiciones normales en sólo uno o dos días, y tu vida visiblemente se quedará muy atrás. Respecto a aquellos que son disolutos en sus palabras, disciplinaré vuestras bocas y lenguas y haré que vuestras lenguas se sometan al trato. A aquellos que son desenfrenadamente disolutos en hechos, Yo les advertiré en su espíritu, y castigaré severamente a los que no escuchen. A aquellos que abiertamente me juzguen y desafíen, que son los que exhiben desobediencia en palabras o hechos, los eliminaré y los abandonaré completamente, los haré perecer y perder las más altas bendiciones; estos son los que serán eliminados después de ser escogidos. A aquellos que son ignorantes, a aquellos cuyas visiones no son claras, aún los voy a iluminar y a salvar. Sin embargo, los que entienden la verdad pero no la practican, serán tratados según las reglas mencionadas anteriormente, ya sea que sean ignorantes o no. En cuanto a aquellas personas cuyas intenciones han estado equivocadas desde el principio, las haré para siempre incapaces de palpar la realidad y acabarán siendo eliminadas poco a poco, una a una. No quedará ninguna, pero ahora permanecen por Mi arreglo (ya que Yo no hago las cosas apresuradamente, sino más bien de una manera ordenada).

Mi juicio se revela completamente, está dirigido a varias personas, que deben tomar sus lugares apropiados. Administraré y juzgaré de acuerdo con la regla que hayan roto. En cuanto a los que no están en este nombre y no aceptan a Cristo de los últimos días, sólo se aplica una regla: tomaré inmediatamente los espíritus, almas y cuerpos de cualquiera que me desafíe y los arrojaré al Hades; respecto a los que no me desafían, esperaré que maduréis antes de llevar a cabo un segundo juicio. Mis palabras explican todo con absoluta claridad y nada está oculto. ¡Sólo deseo que vosotros podáis tenerlas en mente en todo momento!

Extracto de ‘Capítulo 67’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 95

Mi palabra está siendo implementada en todo país, lugar, nación y denominación, y está siendo cumplida en todo rincón en cualquier momento dado. Los desastres que ocurren en todas partes no son batallas entre personas ni luchas con armas. No habrá más guerras después. Todos están a Mi alcance. Todos se enfrentarán a Mi juicio y languidecerán en medio del desastre. Que aquellos que se resisten a Mí y quienes no toman la iniciativa de cooperar conmigo sufran el dolor de diversos desastres. Que lloren y crujan los dientes en la eternidad y permanezcan para siempre en la oscuridad. No sobrevivirán. Yo actúo de forma directa y ágil, y no considero cuán fiel me has sido en el pasado. Siempre y cuando te resistas a Mí, Mi mano de juicio desatará rápidamente ira sobre ti, sin ningún retraso en absoluto, ni siquiera un segundo, y sin una pizca de misericordia. Yo he dicho todo el tiempo que soy el Dios que mantiene Su palabra. Toda palabra que declaro se cumplirá y haré que todos las veáis. Esto es lo que se quiere decir verdaderamente con entrar en la realidad en todas las cosas.

Las grandes catástrofes no vendrán sobre Mis hijos, sobre aquellos que amo. Cada momento, cada segundo, Yo cuidaré de Mis hijos. Vosotros no necesitáis sufrir esas dificultades o calamidades. En cambio, se trata de perfeccionar a Mis hijos y cumplir Mis palabras en ellos. Como resultado, podréis reconocer Mi omnipotencia, crecer en vuestras vidas, soportar cargas por Mí antes y entregaros por completo para el cumplimiento de Mi plan de gestión. Debéis sentiros felices y alegres por ello. Os daré todo y os dejaré tener el control. Yo pondré todo en vuestras manos. Si es verdad que los hijos heredan todo del padre, entonces mucho más cierto será esto para vosotros, Mis hijos primogénitos. En verdad sois bendecidos. En vez de sufrir las grandes catástrofes, disfrutaréis de bendiciones eternas. ¡Qué glorioso! ¡Qué glorioso!

Aumentad vuestro ritmo y seguid Mis pasos en todo momento y lugar, y no os quedéis atrás. Que vuestro corazón siga al mío; que vuestra mente siga a la mía. Cooperad conmigo con Mi mismo sentir. Comed conmigo, vivid conmigo y disfrutad conmigo. Maravillosas bendiciones os esperan para que las disfrutéis y toméis. Hay tal incomparable abundancia dentro de Mí. No se ha preparado ni siquiera un poco para nadie más; Yo hago esto enteramente para Mis hijos.

Extracto de ‘Capítulo 68’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 96

Una voz estruendosa es emitida. Sacude a todo el universo. Ensordece tanto a las personas que no pueden salirse del camino a tiempo. Algunas mueren, otras son destruidas y otras son juzgadas. Es verdaderamente un espectáculo jamás visto. Escuchad atentamente, los truenos repican acompañados por el sonido de llanto, sonido que proviene del Hades, proviene del infierno. Es el sonido amargo de aquellos hijos de la rebelión que han sido juzgados por Mí. Los que no han escuchado lo que Yo digo y no han puesto en práctica Mis palabras han sido severamente juzgados y reciben la maldición de Mi ira. Mi voz es juicio e ira. No trato a nadie con gentileza y no muestro misericordia a nadie, porque Yo soy el Dios mismo justo, y estoy poseído de ira, estoy poseído de ardor, de purificación y de destrucción. En Mí, nada está oculto, nada es emocional. Por el contrario, todo está abierto, todo es justo e imparcial. Como Mis hijos primogénitos ya están conmigo sobre el trono, gobernando todas las naciones y pueblos, esas cosas y personas injustas e impías están empezando a ser juzgadas ahora. Yo las sondearé una por una, sin omitir nada, revelándolas completamente. Porque Mi juicio ha sido revelado y abierto plenamente y no me he guardado nada en absoluto; Yo desecharé todo lo que no sea acorde con Mi voluntad, y lo dejaré perecer en el pozo sin fondo eternamente. Allí dejaré que arda por siempre. Esta es Mi justicia y esta es Mi rectitud. Nadie puede cambiar esto y todo debe estar bajo Mi mandato.

La mayoría de las personas ignoran Mis declaraciones y piensan que las palabras son sólo palabras y que los hechos son hechos. ¡Están ciegas! ¿Acaso no saben que Yo soy el Dios mismo fiel? Mis palabras y hechos tienen lugar simultáneamente; ¿acaso no es este el caso? Las personas simplemente no comprenden Mis palabras y sólo las que han sido esclarecidas pueden entender verdaderamente. Esto es un hecho. Tan pronto como las personas ven Mis palabras se asustan en extremo y se escabullen por todas partes para esconderse. Esto sucede sobre todo cuando cae Mi juicio. Cuando creé todas las cosas, cuando destruyo el mundo, y cuando hago completos a los hijos primogénitos, todas estas cosas se cumplen por medio de una sola palabra de Mi boca. Esto es porque Mi palabra en sí misma es la autoridad, es el juicio. Se puede decir que la persona que soy es el juicio y la majestad. Este es un hecho inalterable. Este es un aspecto de Mis decretos administrativos; es solo una forma en la que juzgo a las personas. A Mis ojos, todo, incluyendo todas las personas, todos los asuntos y todas las cosas, está en Mis manos y bajo Mi juicio. Nada ni nadie se atreve a comportarse salvaje u obstinadamente, y todo debe cumplirse de acuerdo con las palabras que expreso. Desde las nociones humanas, todo el mundo cree las palabras de la persona que soy. Cuando Mi Espíritu se expresa, todo el mundo duda. La gente no conoce en absoluto Mi omnipotencia y hasta hacen imputaciones contra Mí. ¡Te lo estoy diciendo ahora! Cualquiera que dude de Mis palabras, cualquiera que menosprecie Mis palabras, será destruido, son los hijos perpetuos de la perdición. A partir de esto puede verse que hay muy pocos que sean hijos primogénitos, porque esta es Mi forma de obrar. Como he dicho antes, Yo logro todo sin mover un sólo dedo, sólo uso Mis palabras. En esto, pues, es donde reside Mi omnipotencia. En Mis palabras, nadie puede encontrar la fuente ni el propósito de lo que digo. Las personas no pueden lograr esto, sólo pueden actuar siguiendo Mi liderazgo y sólo pueden hacerlo todo en conformidad con Mi voluntad según Mi justicia, de forma que Mi familia tenga justicia y paz, viva por siempre, por siempre firme e inquebrantable.

Mi juicio llega a todo el mundo, Mis decretos administrativos tocan a todo el mundo, y Mis palabras y persona son reveladas a todo el mundo. Este es el tiempo para la gran obra de Mi Espíritu (en este momento, los que serán bendecidos y los que sufrirán infortunios son distinguidos unos de otros). Apenas Mis palabras se emiten, Yo he distinguido a los que serán bendecidos y a los que sufrirán infortunios. Todo está claro y cristalino y Yo puedo verlo a simpe vista. (Digo esto en relación con Mi humanidad, así que estas palabras no contradicen Mi predestinación y selección). Deambulo por las montañas y los ríos y por todas las cosas, a través de los espacios del universo, observando y purificando todo lugar, de forma que todos esos lugares inmundos y esas tierras promiscuas dejen de existir y sean incinerados hasta quedar en nada a causa de Mis palabras. Para Mí, todo es fácil. Si ahora fuera el momento predeterminado por Mí para la destrucción del mundo, Yo podría tragármelo con la declaración de una sola palabra. Sin embargo, ahora no es el momento. Todos deben estar preparados antes de que Yo lleve a cabo esta obra, para no perturbar Mi plan ni interrumpir Mi gestión. Yo sé cómo hacerlo razonablemente: Yo tengo Mi sabiduría y tengo mis propios arreglos. Las personas no deben mover ni un dedo; ten cuidado de que Mi mano no te aniquile. Esto ya toca Mis decretos administrativos. A partir de esto se puede ver la dureza de Mis decretos administrativos, así como sus principios, que tienen dos aspectos: por un lado, Yo aniquilo a todos los que no están en sintonía con Mi voluntad y que violan Mis decretos administrativos; por el otro, en Mi ira Yo maldigo a todos los que violen Mis decretos administrativos. Estos dos aspectos son indispensables y son los principios ejecutivos de Mis decretos administrativos. Todo el mundo es manejado según estos dos principios, sin emoción, por muy leal que pueda ser una persona. Esto es suficiente para mostrar Mi justicia, Mi majestad y Mi ira, las cuales incinerarán todas las cosas terrenales, mundanas y todas las cosas que no estén en sintonía con Mi voluntad. En Mis palabras hay misterios que permanecen ocultos y también en Mis palabras hay misterios que han sido revelados. Por lo tanto, de acuerdo a las nociones humanas y en la mente humana, Mis palabras son eternamente incomprensibles y Mi corazón es por siempre insondable. Es decir, debo despojar a los humanos de sus nociones y pensamiento. Este es el elemento más importante de Mi plan de gestión. Debo hacerlo de esta forma para obtener a Mis hijos primogénitos y cumplir las cosas que quiero hacer.

Extracto de ‘Capítulo 103’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 97

¡Regocíjate, Sion! ¡Canta, Sion! ¡Yo he regresado triunfante; he vuelto victorioso! ¡Pueblos todos! ¡Apresuraos a alinearos en orden! ¡Todas las cosas de la creación! ¡Deteneos por completo, porque Mi persona está frente a todo el universo y aparece en el Oriente del mundo! ¿Quién se atreve a no arrodillarse en adoración? ¿Quién se atreve a no llamarme el Dios verdadero? ¿Quién se atreve a no admirarlo con reverencia? ¿Quién se atreve a no dar alabanza? ¿Quién se atreve a no regocijarse? ¡Mi pueblo oirá Mi voz, y Mis hijos sobrevivirán en Mi reino! Las montañas, los ríos y todas las cosas lanzarán interminables vítores y saltarán sin cesar. En ese momento, nadie se atreverá a retroceder, y nadie se atreverá a levantarse en resistencia. ¡Este es Mi acto maravilloso y, más aún, es Mi gran poder! Yo haré que todas las cosas me veneren en su corazón y, más allá incluso de esto, ¡haré que todo me alabe! Esta es la meta final de Mi plan de gestión de seis mil años, y es lo que he ordenado. Ni una sola persona, objeto o evento se atreve a levantarse para resistirse a Mí o para oponerse a Mí. Todo Mi pueblo confluirá a Mi montaña (en otras palabras, el mundo que Yo crearé más adelante) y se someterá ante Mí, porque Yo tengo majestad y juicio, y poseo autoridad. (Esto se refiere a cuando estoy en el cuerpo. Yo también tengo autoridad en la carne, pero como las limitaciones de tiempo y espacio no pueden trascenderse en la carne, no puede decirse que he obtenido la gloria completa. Aunque Yo obtengo a los hijos primogénitos en la carne, no puede decirse que he obtenido la gloria. Es solo cuando regrese a Sion y cambie Mi aspecto que puede decirse que llevo autoridad; es decir, que he obtenido la gloria). Nada será difícil para Mí. Por las palabras de Mi boca todo será destruido y por esas mismas palabras todo se creará y se hará completo, así es Mi gran poder y así es Mi autoridad. Como estoy lleno de poder y repleto de autoridad, ninguna persona puede atreverse a obstaculizarme. Yo ya he triunfado sobre todo y he obtenido la victoria sobre todos los hijos de la rebeldía. Estoy trayendo conmigo a Mis hijos primogénitos para regresar a Sion. No estoy regresando a Sion solo. Por tanto, todos verán a Mis hijos primogénitos y, así, desarrollarán un corazón reverencial por Mí. Este es Mi objetivo al obtener a los hijos primogénitos y ha sido Mi plan desde la creación del mundo.

Cuando todo esté listo, ese será el día de mi regreso a Sion y ese día será conmemorado por todos los pueblos. Cuando Yo regrese a Sion, todas las cosas sobre la tierra guardarán silencio y todos en la tierra estarán en paz. Cuando Yo regrese a Sion, todo recuperará su aspecto original. En ese momento, comenzaré Mi obra en Sion. Castigaré al malvado y recompensaré al bueno, pondré en marcha Mi juicio. Usaré Mis palabras para lograrlo todo y haré que todas las personas y todas las cosas experimenten Mi mano que castiga, y haré que todas las personas vean Mi gloria completa, Mi sabiduría completa y Mi abundancia completa. Ninguna persona se atreverá a levantarse y a emitir un juicio, ya que todo se cumple en Mí, y aquí, que todos los hombres vean Mi dignidad completa y degusten Mi victoria completa, pues todas las cosas se manifiestan en Mí. A partir de esto es posible ver Mi gran poder y Mi autoridad. Nadie se atreverá a ofenderme ni a obstaculizarme. En Mí todo se pone al descubierto. ¿Quién se atrevería a esconder algo? ¡Estoy seguro de que no le prodigaré misericordia a esa persona! Esos miserables deben recibir Mi castigo severo y tal escoria debe ser quitada de Mi vista. Yo los gobernaré con una vara de hierro y usaré Mi autoridad para juzgarlos, sin la menor misericordia y sin evitar lastimar en absoluto sus sentimientos, porque Yo soy Dios mismo, que no tiene emociones, y es majestuoso y no puede ser ofendido. Todos deben entender y ver esto para que no sean derribados y aniquilados por Mí “sin causa ni razón”, pues Mi vara derribará a todos los que me ofendan. No me importa si conocen Mis decretos administrativos; eso no tendrá consecuencia alguna para Mí ya que Mi persona no tolera que nadie la ofenda. Es por eso que se dice que soy un león; derribo a quienquiera que todo. Es por eso que se dice que ahora es blasfemia decir que Yo soy el Dios de la compasión y la bondad. En esencia, no soy un cordero, sino un león. Nadie se atreve a ofenderme; a quienquiera que lo haga lo castigaré con la muerte, de inmediato y sin misericordia. Esto basta para mostrar Mi carácter. Por tanto, en la era final un grupo grande de personas se retirará, y esto será difícil de soportar para las personas, pero, en lo que a Mí toca, Yo estoy relajado y feliz y no veo esto, en absoluto, como una tarea difícil. Tal es Mi carácter.

Extracto de ‘Capítulo 120’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 98

En el reino, las innumerables cosas de la creación comienzan a revivir y a obtener de nuevo su fuerza vital. Debido a los cambios en el estado de la tierra, los límites entre una tierra y otra también empiezan a moverse. Yo he profetizado que, cuando la tierra se divida de la tierra, y la tierra se una a la tierra, este será el tiempo en que Yo haré pedazos a todas las naciones. En ese momento, renovaré toda la creación y la repartición de todo el universo, poniéndolo así en orden, y transformando lo viejo en nuevo. Este es Mi plan y estas son Mis obras. Cuando las naciones y los pueblos del mundo regresen todos delante de Mi trono, entonces tomaré de inmediato toda la abundancia del cielo y la concederé al mundo humano, de manera que, gracias a Mí, rebosará de una abundancia sin igual. No obstante, mientras el viejo mundo continúe existiendo, lanzaré Mi furia sobre sus naciones, promulgando abiertamente Mis decretos administrativos por todo el universo, y enviaré castigo a quienquiera que los viole:

Cuando vuelvo Mi rostro al universo para hablar, toda la humanidad oye Mi voz, y, así, ve todas las obras que en todo el universo Yo he forjado. Los que van en contra de Mi voluntad, es decir, los que se oponen a Mí con los hechos del hombre, caerán bajo Mi castigo. Yo tomaré las numerosísimas estrellas de los cielos y las haré de nuevo; gracias a Mí el sol y la luna serán renovados, los cielos ya no serán más como eran y las innumerables cosas sobre la tierra serán renovadas. Todos serán completados por medio de Mis palabras. Las muchas naciones que hay dentro del universo serán divididas de nuevo y reemplazadas por Mi reino, de forma que las naciones sobre la tierra desaparecerán para siempre y todas ellas se convertirán en un reino que me adorará; todas las naciones de la tierra serán destruidas, y dejarán de existir. De los seres humanos del universo, todos los pertenecientes al diablo serán exterminados y Mi fuego ardiente abatirá a todos los que adoran a Satanás, es decir que, excepto los que están ahora dentro de la corriente, el resto quedará reducido a cenizas. Cuando Yo castigue a los muchos pueblos, los del mundo religioso regresarán en grados diferentes a Mi reino, conquistados por Mis obras, porque habrán visto la llegada del Santo cabalgando sobre una nube blanca. Toda la humanidad seguirá a su propia especie, y recibirá castigos que variarán según lo que hayan hecho. Todos aquellos que se han opuesto a Mí perecerán; en cuanto a aquellos cuyos actos en la tierra no me han involucrado, seguirán existiendo en la tierra bajo el gobierno de Mis hijos y de Mi pueblo debido a la forma como se han comportado. Yo me revelaré a las innumerables personas y naciones, y con Mi propia voz resonaré por la tierra, proclamando la terminación de Mi gran obra, para que toda la humanidad la vea con sus propios ojos.

Conforme Mi voz aumenta en intensidad, también observo el estado del universo. A través de Mis palabras, las innumerables cosas de la creación son todas hechas nuevas. El cielo cambia y la tierra también. La humanidad queda expuesta en su forma original; lentamente, cada persona se separa según su tipo, y encuentra sin saberlo su camino de vuelta al seno de sus familias. Quedaré muy complacido con esto. Estoy libre de interrupciones e, imperceptiblemente, Mi gran obra se cumple y las innumerables cosas de la creación se transforman. Cuando creé el mundo, moldeé todas las cosas según su especie, colocando todas las cosas con forma junto a las de su especie. Cuando se acerque el final de Mi plan de gestión, restauraré el estado antiguo de la creación, lo restauraré todo a la forma en que estaba en su origen; lo cambiaré todo profundamente, para que todo retorne al seno de Mi plan. ¡El tiempo ha llegado! La última etapa de Mi plan está a punto de cumplirse. ¡Oh, viejo mundo inmundo! ¡Caerás sin duda bajo Mis palabras! ¡Sin la menor duda, Mi plan te reducirá a la nada! ¡Oh, las innumerables cosas de la creación! ¡Todos obtendréis nueva vida en Mis palabras; tendréis a vuestro Señor soberano! ¡Oh, nuevo mundo puro e inmaculado! ¡Revivirás sin duda en Mi gloria! ¡Oh, Monte Sion! No estés más en silencio. ¡He regresado en triunfo! Desde dentro de la creación, escudriño toda la tierra. Sobre esta, la humanidad ha comenzado una nueva vida, ha obtenido nueva esperanza. ¡Oh, pueblo mío! ¿Cómo puedes no volver a la vida en Mi luz? ¿Cómo no saltas de alegría bajo Mi guía? ¡Las tierras están gritando de júbilo, las aguas son una estridencia de alegres risas! ¡Oh, el Israel resucitado! ¿Cómo no sientes orgullo por causa de Mi predestinación? ¿Quién ha llorado? ¿Quién se ha lamentado? El antiguo Israel ha dejado de ser; Israel se levanta hoy enhiesto y alto, en el mundo, y se ha puesto en pie en los corazones de toda la humanidad. ¡Hoy Israel alcanzará sin duda la fuente de la existencia por medio de Mi pueblo! ¡Oh, odioso Egipto! ¿Seguro que sigues en pie contra Mí? ¿Cómo puedes aprovecharte de Mi misericordia e intentas escapar a Mi castigo? ¿Cómo puedes no existir en Mi castigo? Todos los que amo vivirán sin duda eternamente, y los que están contra Mí serán con seguridad castigados por Mí eternamente. Porque Yo soy un Dios celoso y no perdonaré a la ligera a los hombres por todo lo que han hecho. ¡Vigilaré toda la tierra y, apareciendo en el Este del mundo con justicia, majestad, ira y castigo, me revelaré a las innumerables huestes de la humanidad!

Extracto de ‘Capítulo 26’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Anterior: II. La aparición y la obra de Dios

Siguiente: IV. La encarnación

Los desastres son frecuentes. ¿Quieres saber cómo recibir al Señor antes de los grandes? Contáctanos ahora y exploremos juntos para encontrar el camino.
Contacta con nosotros por Messenger
Contacta con nosotros por WhatsApp

Contenido relacionado

Ajustes

  • Texto
  • Temas

Colores lisos

Temas

Fuente

Tamaño de fuente

Interlineado

Interlineado

Ancho de página

Índice

Buscar

  • Buscar en este texto
  • Buscar en este libro