La entrada en la vida VI
Palabras diarias de Dios Fragmento 556
Solo al perseguir la verdad puede uno lograr un cambio en el carácter: esto es algo que la gente debe entender totalmente y todas las personas necesitan ver este asunto claramente. Si entiendes demasiado poco de la verdad, te equivocarás y te descarriarás fácilmente. Para buscar el crecimiento en la vida debes buscar la verdad en todo. Hagas lo que hagas, debes buscar la forma de comportarte en consonancia con la verdad y descubrir qué impurezas hay en tu interior que la vulneran; debes tener claras estas cosas. Hagas lo que hagas, debes considerar si se ajusta a la verdad, y si tiene valor y significado. Puedes hacer cosas que se ajusten a la verdad, pero no puedes hacer cosas que no. Con respecto a las cosas que podrías hacer o no, si puedes abandonarlas, debes hacerlo. Si no, si las haces durante un tiempo y luego descubres que deberías abandonarlas, toma entonces una decisión rápida y abandónalas enseguida. Este es el principio que has de seguir en todo lo que hagas. Algunas personas plantean esta pregunta: ¿por qué es tan difícil buscar la verdad y ponerla en práctica, como si estuvieras remando en un barco a contracorriente y la corriente te empujara hacia atrás si dejaras de remar hacia adelante? Y sin embargo, ¿por qué es en realidad mucho más sencillo hacer cosas malvadas o sin sentido, tan sencillo como navegar en un barco aguas abajo? ¿Por qué es así? Porque está en la naturaleza de la humanidad traicionar a Dios. La naturaleza de Satanás ha adoptado un papel dominante dentro de los seres humanos, lo cual es una fuerza antagonista. Aquellos seres humanos con una naturaleza traidora a Dios son, claro está, muy propensos a hacer cosas que lo traicionen y, por supuesto, es difícil para ellos llevar a cabo acciones positivas. Esto lo decide en su totalidad la esencia-naturaleza de la humanidad. Una vez que entiendas realmente la verdad y empieces a amarla desde tu interior, te resultará fácil hacer cosas que sean acordes a ella. Harás tu deber y practicarás la verdad con normalidad, incluso sin esfuerzo y con alegría, y sentirás que supondría un grandísimo esfuerzo hacer algo negativo. Esto se debe a que la verdad ha adoptado un papel dominante en tu corazón. Si realmente entiendes las verdades sobre la vida humana, tendrás una senda que seguir con respecto a qué clase de persona ser, cómo ser franco y recto, alguien honesto, además de cómo ser alguien que da testimonio de Dios y lo sirve. Y una vez que entiendas estas verdades, nunca más serás capaz de cometer actos malvados que se resistan a Él ni desempeñarás jamás el papel de un falso líder, un falso obrero o un anticristo. Incluso si Satanás intenta desorientarte o alguien malvado te incita, no cometerás maldad ni te resistirás a Dios; no importa quién intente desorientarte o instigarte, no cometerás maldad. Si las personas obtienen la verdad y esta se convierte en su vida, llegarán a ser capaces de odiar el mal y sentir repulsión por las cosas negativas, y les resultará difícil cometer maldad. Esto se debe a que los caracteres-vida de estas personas han cambiado y han sido perfeccionadas por Dios.
Si, en el fondo, realmente comprendes la verdad, sabrás cómo practicarla y someterte a Dios y, naturalmente, te embarcarás en la senda de perseguir la verdad. Si la senda por la que vas es la correcta y cumple con las intenciones de Dios, la obra del Espíritu Santo no te abandonará, en cuyo caso serán cada vez menores las posibilidades de que traiciones a Dios. Sin la verdad es fácil hacer el mal, y no podrás evitar hacerlo. Por ejemplo, si tuvieras un carácter arrogante y vanidoso, que se te diga que no te resistas a Dios no serviría de nada, ya que no podrías controlarte; sería algo involuntario. No lo harías intencionadamente, sino que lo harías bajo el dominio de tu naturaleza arrogante y vanidosa. Tu arrogancia y vanidad te harían despreciar a Dios e ignorarlo; harían que tendieras a ensalzarte a ti mismo y que te exhibieras en todo momento; te harían menospreciar a los demás y no dejar a nadie en tu corazón más que a ti mismo; te quitarían el lugar que ocupa Dios en tu corazón, y finalmente harían que te sentaras en el lugar de Dios y exigieras que la gente se sometiera a ti y harían que veneraras tus propias ideas, pensamientos y nociones como la verdad. ¡Cuántas cosas malas hacen las personas bajo el dominio de esta naturaleza arrogante y vanidosa! Para resolver el problema de hacer el mal, primero deben resolver su naturaleza. Sin un cambio de carácter, no sería posible obtener una resolución fundamental a este problema. Cuando tienes algún entendimiento de Dios, cuando puedes ver tu propia corrupción y reconocer lo despreciable y desagradable que es la arrogancia y la vanidad, te sientes indignado, asqueado y angustiado. Serás capaz de hacer conscientemente algunas cosas para satisfacer a Dios, y entonces te sentirás en paz. Podrás leer la palabra de Dios, exaltarlo, dar testimonio de Dios de forma consciente, y en tu corazón sentirás gozo. Te quitarás la máscara conscientemente, con lo que quedará al descubierto tu fealdad y, al hacerlo, te sentirás bien por dentro y tu estado de ánimo mejorará. El primer paso para buscar un cambio en tu carácter es procurar entender la palabra de Dios y entrar en la verdad. Solo puedes tener discernimiento cuando entiendes la verdad; solo puedes desentrañar las cosas si tienes discernimiento; solo puedes conocerte de verdad a ti mismo si desentrañas las cosas; solo puedes rebelarte contra la carne y poner en práctica la verdad cuando te conoces realmente a ti mismo, y llegas a someterte poco a poco a Dios. De esta manera, paso a paso, te embarcarás en el camino correcto en tu fe en Dios. Esto depende de cómo es la determinación de uno hacia la búsqueda de la verdad. Si alguien posee realmente determinación, al cabo de seis meses o un año empezará a ir por el buen camino. En un plazo de tres a cinco años, verá resultados y notará que progresa en la vida. Si las personas creen en Dios, pero no persiguen la verdad y nunca se centran en practicar la verdad, entonces podrán creer diez o veinte años sin experimentar ninguna transformación. E incluso acabarán pensando que esto es lo que es la fe en Dios; pensarán que es más o menos igual a como vivían antes en el mundo secular y que no tiene sentido estar vivo. Esto muestra realmente que, sin la verdad, la vida está vacía. Tal vez sean capaces de pronunciar algunas palabras y doctrinas, pero seguirán sintiéndose desconsoladas e inestables. Si la gente tiene algo de conocimiento de Dios, sabe vivir con sentido y es capaz de hacer algunas cosas para satisfacer a Dios, le parecerá que esta es la vida real, que solo al vivir de esta manera su vida tiene sentido y que solo al vivir de esta manera puede satisfacer a Dios, retribuirle y sentirse en calma. Si es capaz de satisfacer conscientemente a Dios, de poner en práctica la verdad y rebelarse contra sí misma, así como abandonar sus propias ideas y, así, ser sumisa y considerada hacia las intenciones de Dios —si es capaz de hacer conscientemente todas estas cosas—, pondrá en práctica la verdad de forma precisa y genuina. No es como antes, que simplemente dependía de imaginaciones, seguía los preceptos y pensaba que eso era practicar la verdad. De hecho, lo más agotador es confiar en las imaginaciones y seguir los preceptos, así como hacer las cosas sin entender la verdad y sin principios; es incluso más agotador hacer las cosas a ciegas sin objetivos. Cuando entiendas la verdad, no estarás limitado por ninguna persona, acontecimiento ni cosa. Actuarás con principios y con tranquilidad y alegría. No sentirás que estás dedicando un montón de esfuerzo ni que sufres mucho. Si tienes este tipo de estado, eres alguien que tiene la verdad y tiene humanidad, alguien cuyo carácter ha cambiado.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo persiguiendo la verdad puede uno lograr un cambio en el carácter
Palabras diarias de Dios Fragmento 557
En el proceso de la experiencia de la vida, pase lo que pase, debes aprender a buscar la verdad. Debes reflexionar a fondo sobre el asunto de acuerdo con las palabras de Dios y la verdad y saber qué forma de actuar está completamente de acuerdo con las intenciones de Dios; así, serás capaz de dejar de lado esas cosas que provienen de tu propia voluntad. Una vez que sepas cómo actuar de acuerdo con las intenciones de Dios, simplemente debes actuar de esa manera; parecerá como que todo fluye de manera natural y es muy relajado y fácil. Así es como la gente que entiende la verdad hace las cosas. Si puedes mostrar a los demás que eres realmente eficaz cuando haces tu deber y que hay principios en tu forma de hacer las cosas, que tu carácter-vida ha cambiado realmente, que has hecho muchas cosas buenas por el pueblo escogido de Dios, entonces eres alguien que entiende la verdad y ciertamente tiene semejanza humana; y como era de esperar, se produce un efecto en tu comer y beber las palabras de Dios. Una vez que alguien entienda realmente la verdad, será capaz de discernir sus diversos estados, será capaz de ver claramente los asuntos complejos, y así sabrá cómo practicar de manera apropiada. Si una persona no entiende la verdad y no puede discernir su propio estado, entonces, aunque quiera rebelarse contra sí misma, no sabe contra qué rebelarse ni cómo hacerlo, e incluso si quiere abandonar su propia voluntad, no sabe qué tiene esta de malo y sigue pensando que su propia voluntad está muy de acuerdo con la verdad y tal vez incluso considere que su propia voluntad es el esclarecimiento del Espíritu Santo. ¿Cómo puede entonces una persona así abandonar su propia voluntad? Ciertamente no podrá, y que se rebele contra la carne está fuera de discusión. Por tanto, cuando no entiendes la verdad, puedes confundir fácilmente las cosas que provienen de tu propia voluntad, las cosas que se ajustan a las nociones humanas y la bondad, el amor, el sufrimiento y el sacrificio humanos con cosas correctas y conformes a la verdad. Entonces, ¿cómo podrías rebelarte contra estas cosas humanas? No entiendes la verdad y no sabes lo que significa practicarla. Estás completamente a oscuras y sin saber qué hacer, así que solo puedes hacer lo que crees que es bueno y, como resultado, hay distorsiones en algunas de tus acciones. Algunas de ellas consisten en seguir preceptos, otras se hacen por entusiasmo y otras más provienen precisamente de las perturbaciones de Satanás. Así son las personas que no entienden la verdad. Cuando hacen cosas, se desvían hacia un lado o hacia el otro, siempre tienen desviaciones, e incluso si quieren captar los principios, no son precisas en lo más mínimo. Las personas que no entienden la verdad ven las cosas de una manera absurda, al igual que los no creyentes. ¿Cómo podrían practicar la verdad? ¿Cómo podrían resolver los problemas? Comprender la verdad no es una cuestión sencilla. Por muy alto o bajo que sea el calibre de uno, incluso después de una vida de experiencia, la cantidad de verdad que puede entender es limitada, y la cantidad de la palabra de Dios que puede entender también lo es. Las personas que son relativamente experimentadas son personas que entienden algunas verdades, y como mucho pueden dejar de hacer cosas que se oponen a Dios y dejar de hacer cosas obviamente malvadas. Es imposible que actúen sin ninguna adulteración proveniente de su propia voluntad. Como los seres humanos tienen un pensamiento normal y sus pensamientos puede que no siempre concuerden con la palabra de Dios, la adulteración de su propia voluntad es inevitable. Lo importante es tener discernimiento de todas las cosas que provienen de la propia voluntad y van en contra de la palabra de Dios, de la verdad y del esclarecimiento del Espíritu Santo. Esto requiere que te esfuerces en entender la palabra de Dios; solo cuando entiendas la verdad tendrás discernimiento, y solo entonces podrás asegurarte de no hacer el mal.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo persiguiendo la verdad puede uno lograr un cambio en el carácter
Palabras diarias de Dios Fragmento 558
Para conocerte a ti mismo, debes conocer tus revelaciones de corrupción, tus actitudes corruptas, tus defectos capitales y tu esencia-naturaleza; debes reflexionar sobre ti mismo basándote en tus revelaciones en cada asunto que encuentres en tu vida diaria. Mientras comes y bebes las palabras de Dios, debes examinar tus motivos, perspectivas y actitud hacia cada cosa, y llegar a conocerte a ti mismo a partir de tus revelaciones en estos asuntos. Por supuesto, para conocerte a un nivel más profundo, debes usar las palabras de Dios; solo conociéndote a ti mismo basándote en las palabras de Dios puedes lograr resultados. En lo que respecta a aceptar el juicio de las palabras de Dios, no temas sufrir dolor en tu corazón, no temas perder tu dignidad y tu imagen cuando las palabras de Dios te expongan y, más aún, no temas que tus feos estados queden al descubierto y que los demás los desentrañen. Solo sufriendo estos dolores puedes conocer tus actitudes corruptas, desentrañar la verdad de tu profunda corrupción, odiarte a ti mismo y a Satanás de corazón, así como llegar fácilmente a rebelarte contra tu carne y contra Satanás. Cuando seas capaz de poner en práctica la verdad, te habrás despojado de tus actitudes corruptas. Es muy beneficioso para las personas sufrir de esta manera mientras aceptan el juicio. Como creyente en Dios, deberías leer más palabras de Dios que juzgan y castigan a las personas, especialmente aquellas que exponen la esencia de la corrupción de la humanidad. Deberías vincularlas más a tu estado real y aplicártelas más a ti mismo y menos a los demás. Los diversos estados que Dios expone aparecen bastante en cada persona y todos se pueden encontrar en todas ellas. Si no te lo crees, intenta experimentarlo. Cuanto más experimentes, más te conocerás a ti mismo y más te parecerá que las palabras de Dios son muy exactas. Tras leer las palabras de Dios, algunas personas son incapaces de vincularlas a sí mismas; piensan que parte de estas palabras no tratan de ellas, sino de otras personas. Por ejemplo, cuando Dios desenmascara a las personas como jezabeles y rameras, algunas hermanas creen que, al haber sido inequívocamente fieles a sus maridos, esas palabras no deben de referirse a ellas. Otras creen que, como no están casadas y nunca han mantenido relaciones sexuales, esas palabras tampoco deben de referirse a ellas. Algunos hermanos piensan que estas palabras solo se dirigen a las mujeres y no tienen nada que ver con ellos. Alguna gente piensa que las palabras de Dios para desenmascarar al hombre son demasiado severas, que no se ajustan a la realidad, así que no pueden aceptarlas. Incluso hay quienes dicen que, en algunos casos, las palabras de Dios son inexactas. ¿Es esta la actitud correcta hacia las palabras de Dios? Obviamente es la errónea. Todas las personas se ven a sí mismas según sus comportamientos externos. Son incapaces de reflexionar sobre sí mismas y llegar a conocer su esencia corrupta a través de las palabras de Dios. Aquí, “jezabeles” y “rameras” aluden a la esencia de la corrupción, la suciedad y la promiscuidad de la humanidad. Hombre o mujer, casado o no, todo el mundo tiene pensamientos corruptos de promiscuidad; por tanto, ¿cómo es posible que no tenga nada que ver contigo? Las palabras de Dios exponen el carácter corrupto de la gente; trátese de un hombre o de una mujer, el nivel de corrupción es el mismo. ¿No es así? En primer lugar, debemos reconocer que todo lo que Dios dice es la verdad, que concuerda con los hechos y que por muy severas que sean Sus palabras que juzgan y ponen en evidencia a la gente, o por muy amables que sean Sus palabras de enseñanza de la verdad o de exhortación, sean tales palabras de juicio o bendiciones, sean condenas o maldiciones, sea amarga o dulce la sensación que nos den, todas las personas deben aceptarlas. Esa es la actitud que la gente debe tener hacia las palabras de Dios. ¿Qué clase de actitud es esta? ¿Es una actitud devota, una actitud paciente o una actitud de soportar el sufrimiento? Estáis algo confundidos. Os digo que no se trata de ninguna de estas. En su fe, las personas deben mantener firmemente que las palabras de Dios son la verdad y, dado que son la verdad, la gente debería aceptarlas con razón. Sean o no capaces de reconocerlo o admitirlo, su primera actitud debería ser la de aceptar plenamente las palabras de Dios en su corazón; solo esta es una actitud de sumisión a Dios. Si piensas que las palabras de Dios no te están desenmascarando a ti, bueno, ¿acaso no eres tú también un miembro de la humanidad corrupta? Todos los miembros de la humanidad corrupta deben aceptar el juicio y el castigo de Dios; ¿podrías ser tú realmente la excepción? Cada miembro de la humanidad corrupta tiene parte en los problemas que exponen las palabras de Dios. Cada frase pronunciada por Dios desenmascara a la humanidad corrupta, y todos tienen parte en esto; por supuesto, tú no eres la excepción. Ni una sola frase de las palabras de Dios expone las apariencias externas, o un tipo de estado, y mucho menos un precepto externo o una simple forma de comportamiento en las personas. No son así. Si piensas que cada frase de las palabras de Dios solo está dejando en evidencia un simple tipo de comportamiento humano o apariencia externa, entonces no tienes entendimiento espiritual y no entiendes qué es la verdad. Las palabras de Dios son la verdad. La gente siente que son profundas. ¿En qué sentido son profundas? Cada palabra de Dios expone las actitudes corruptas de las personas y las cosas profundamente arraigadas en sus vidas. Son cosas esenciales, no apariencias externas y, en particular, no son comportamientos externos. Si te fijas en sus apariencias externas, muchos individuos podrían parecer buenas personas. ¿Pero por qué, entonces, Dios dice que algunas personas son espíritus malvados y otras son espíritus inmundos? Este es un asunto que no es visible para ti. Así pues, las palabras de Dios no deben tratarse a la luz de las nociones y figuraciones humanas ni de las habladurías humanas, y ciertamente tampoco a la luz de las declaraciones del partido gobernante. Solo las palabras de Dios son la verdad; las palabras del hombre son todas falacias. Tras estas enseñanzas, ¿habéis cambiado de actitud hacia las palabras de Dios? Por muy grande o pequeño que sea el cambio, la próxima vez que leáis las palabras de Dios que juzgan y desenmascaran a la gente, al menos no deberíais intentar discutir con Dios. Deberíais dejar de quejaros de Dios diciendo: “Las palabras de Dios que desenmascaran y juzgan a las personas son muy severas; no voy a leer esta página. ¡Me la salto sin más! Déjame que busque algo que leer sobre las bendiciones y las promesas para hallar un poco de consuelo”. Debes dejar de leer la palabra de Dios seleccionando y eligiendo según tu propia voluntad. Debes aceptar la verdad y el juicio y el castigo de las palabras de Dios, así como reflexionar sobre ti mismo y llegar a conocerte. Esta es la única manera de purificar tus actitudes corruptas y solo de este modo podrás alcanzar la salvación.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. La importancia y la senda de perseguir la verdad
Palabras diarias de Dios Fragmento 559
¿Cómo entiendes la naturaleza humana? En realidad, entender tu naturaleza significa diseccionar las cosas en lo profundo de tu alma —las cosas dentro de tu vida, y toda la lógica y las filosofías de Satanás según las que has estado viviendo—, que es la vida de Satanás según la cual has vivido. Solo puedes entender tu naturaleza si desentierras las cosas más profundas dentro de tu alma. ¿Cómo pueden desenterrarse estas cosas? No pueden desenterrarse o diseccionarse con apenas uno o dos asuntos. Muchas veces, después de que has terminado de hacer algo, sigues sin haber llegado a un entendimiento. Se podrían requerir tres o cinco años antes de que seas capaz de obtener aunque sea una ínfima comprensión o entendimiento. Así pues, en muchas situaciones, debes reflexionar y llegar a conocerte a ti mismo. Debes profundizar y diseccionarte a ti mismo, según las palabras de Dios, a fin de ver algunos resultados. A medida que tu comprensión de la verdad se hace cada vez más profunda, poco a poco llegarás a conocer tu propia esencia-naturaleza a través de la autorreflexión y el autoconocimiento.
Para conocer tu naturaleza, debes ganar entendimiento de ella mediante algunas cosas. Primero, debes tener un entendimiento claro de lo que te gusta. Esto no se refiere a lo que te gusta comer o vestir, más bien, se refiere al tipo de cosas que disfrutas, las cosas que envidias, que adoras, que buscas y a las que prestas atención en tu corazón, el tipo de personas con las que te gusta entrar en contacto, y el tipo de personas que admiras e idolatras en tu fuero interno. Por ejemplo: a la mayoría de la gente le gustan las personas de gran prestigio, personas que son elegantes en su discurso y comportamiento o las que tienen labia o las que aparentan lo que no son. Lo anterior se refiere a con qué personas les gusta interactuar. En cuanto a las cosas que disfrutan las personas, incluyen el estar dispuestas a hacer ciertas cosas fáciles de hacer, disfrutar hacer cosas que a los demás les parecen buenas y que aprobarían y alabarían. En la naturaleza de las personas, existe una característica común en las cosas que les gustan. Es decir, les gustan las personas, acontecimientos y cosas que otros envidian debido a su apariencia externa; les gustan las personas, acontecimientos y cosas que se ven muy hermosos y lujosos y les gustan las personas, acontecimientos y cosas que hacen que otros las adoren. Estas cosas a las que la gente les tiene cariño son geniales, deslumbrantes, magníficas e imponentes. Todas las personas adoran estas cosas. Puede verse que no tienen nada de la verdad y tampoco tienen la semejanza de seres humanos auténticos. No tiene el más mínimo sentido adorar estas cosas, pero a las personas de todos modos les gustan. Estas cosas que les gustan les parecen especialmente buenas a los que no creen en Dios, y son todas cosas que la gente está particularmente dispuesta a perseguir. […] Las cosas que la gente persigue y anhela pertenecen a las tendencias mundanas, estas cosas son propias de Satanás y los diablos, Dios las detesta y carecen de verdad alguna. Las cosas que la gente tiende a anhelar permiten desentrañar su esencia-naturaleza. Se pueden observar las preferencias de la gente en su forma de vestir: algunas personas están dispuestas a llevar ropa llamativa y colorida, o conjuntos estrafalarios. Están dispuestas a llevar accesorios que nunca ha llevado nadie y les encantan las cosas que puedan atraer al sexo opuesto. Que lleven esta ropa y estos accesorios demuestra su preferencia por estas cosas en su vida y en lo más profundo de su corazón. Las cosas que les gustan no son dignas ni decentes. No son cosas que debería perseguir una persona normal. Es inicuo su afecto hacia ellas. Su perspectiva es exactamente la misma que la de la gente mundana. No es posible apreciar que ninguna parte de esto se corresponda con la verdad. Por tanto, lo que te gusta, aquello en lo que te centras, lo que adoras, lo que envidias y aquello en lo que piensas en tu corazón cada día, todo ello es representativo de tu naturaleza. Tu predilección por estas cosas mundanas es suficiente para demostrar que a tu naturaleza le gusta la iniquidad y que, en situaciones graves, es perversa e incurable. Debes diseccionar tu naturaleza de este modo: examinar aquello que te gusta y aquello a lo que renuncias en tu vida. Puede que seas bueno con alguien durante un tiempo, pero esto no demuestra que le tengas cariño. Lo que te gusta de verdad es, precisamente, lo que está en tu naturaleza; aunque tuvieras los huesos rotos, lo seguirías disfrutando y no podrías renunciar a ello jamás. Esto no resulta fácil de cambiar. Tomemos como ejemplo el encontrar una pareja; la gente busca a otros del mismo tipo que ellos. Si una mujer en verdad se enamorase de alguien, entonces nadie podría detenerla. Aunque le rompieran las piernas, ella querría estar con él; querría casarse con él aunque para ella eso significara la muerte. ¿Cómo es posible? Esto se debe a que nadie puede cambiar lo que está metido muy dentro en los huesos de una persona, en lo más profundo de su corazón. Aunque muriera, a su alma le seguirían gustando las mismas cosas; estas son las cosas de la naturaleza humana, y representan la esencia de la persona. Las cosas que les gustan a las personas contienen cierta iniquidad. Algunas son obvias en su cariño por esas cosas, mientras que otras no; a algunas personas les gustan mucho, mientras que a otras no; algunas personas pueden controlarse y otras no. Algunas personas tienden a hundirse en cosas oscuras y perversas, lo que demuestra que no poseen vida. Algunas personas son capaces de superar las tentaciones de la carne y no andar ocupadas o limitadas por esas cosas, lo que demuestra que tienen un poco de estatura y que su carácter se ha transformado un poco. Ciertas personas entienden algunas verdades y sienten que tienen vida y que aman a Dios, pero en realidad, sigue siendo demasiado pronto y experimentar la transformación del carácter propio no es un asunto sencillo. ¿Acaso es fácil de entender la esencia-naturaleza de una persona? Aunque alguien comprenda un poco, debe pasar por muchos avatares para lograr esa comprensión, e incluso con un poco de comprensión, el cambio no es fácil. Estas son todas las dificultades a las que se enfrenta la gente, y las personas no pueden conocerse a sí mismas sin la determinación de perseguir la verdad. Independientemente de cómo puedan cambiar las personas, acontecimientos y cosas que te rodean, e independientemente de cómo pueda ponerse el mundo al revés, si la verdad te guía desde dentro, si ha echado raíces dentro de ti y las palabras de Dios guían tu vida, preferencias, experiencias y existencia, te habrás transformado de verdad. En la actualidad, la supuesta transformación de las personas consiste sencillamente en que cooperen un poco, en que sean capaces de aceptar con reticencia ser podadas, en que hagan activamente sus deberes y tengan un poco de entusiasmo y fe, pero esto no puede considerarse una transformación del carácter ni demuestra que las personas tengan vida. Estas solo son sus preferencias e inclinaciones y nada más.
Para llegar a la comprensión de la naturaleza de las personas, además de desenterrar las cosas que le gustan a la gente en ella, también hay que desenterrar los varios aspectos más importantes dentro de dicha naturaleza. Por ejemplo, los puntos de vista de las personas sobre las cosas, sus métodos y sus metas en la vida, sus valores vitales y sus perspectivas sobre la vida, así como sus puntos de vista y opiniones sobre todas las cosas relacionadas con la verdad. Estas cosas están, todas, en lo profundo del alma de la gente y guardan una relación directa con la transformación del carácter. ¿Cuál es, entonces, la perspectiva vital de la especie humana corrupta? Se puede decir que es la siguiente: “Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda”. Toda la gente vive para sí misma; para hablar claro, vive para la carne, y vive solo para llevarse comida a la boca. ¿En qué se diferencia esta existencia de la de las bestias? No tiene ningún valor vivir así, y menos aún sentido. La perspectiva vital de uno consiste en aquello de lo que depende para vivir en el mundo, aquello para lo que vive y cómo vive, y todas estas son cosas esenciales que se encuentran dentro de la naturaleza humana. Al diseccionar la naturaleza de las personas, verás que todas se oponen a Dios. Todas ellas son diablos y no hay ninguna genuinamente buena. Solo si diseccionas la naturaleza de la gente puedes conocer de verdad su corrupción y su esencia y entender qué es realmente la gente, de qué carece en realidad, con qué debería equiparse y cómo debería vivir con semejanza humana. No es fácil diseccionar verdaderamente la naturaleza de una persona ni puede hacerse sin experimentar las palabras de Dios o tener experiencias reales.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Lo que se debe saber sobre el cambio de carácter
Palabras diarias de Dios Fragmento 560
¿Cómo conocer la propia naturaleza? ¿Qué cosas componen la naturaleza de una persona? Solo eres consciente de las deficiencias, los defectos, las intenciones, las nociones, la negatividad y la rebeldía del hombre, sin embargo eres incapaz de descubrir las cosas dentro de la naturaleza del hombre. Solo conoces la capa exterior, no eres capaz de descubrir su origen. Esto no implica el conocimiento de la naturaleza del hombre. Algunas personas admiten sus deficiencias y negatividades, y dicen: “Entiendo mi naturaleza. Ves que reconozco mi arrogancia. ¿Acaso no es eso conocer mi naturaleza?”. La arrogancia es una parte de la naturaleza del hombre, eso es verdad. Sin embargo, no basta con admitir esto en el sentido doctrinal. ¿Qué significa conocer la propia naturaleza? ¿Cómo puede conocerse? ¿A partir de qué aspectos se la conoce? ¿Cómo en concreto debería percibirse la propia naturaleza a través de las cosas que uno revela? Primero que nada, puedes ver la naturaleza de una persona a través de sus intereses. Por ejemplo, algunas personas sienten una particular adoración hacia la gente famosa y eminente, a otras les gustan especialmente los cantantes o las estrellas de cine, y otras tienen un gusto particular por jugar a juegos. A partir de estos intereses, podemos ver cuál es la naturaleza de estas personas. Un simple ejemplo: algunas personas podrían tener una gran idolatría por cierto cantante. ¿Hasta qué punto lo idolatran? Hasta obsesionarse con cada uno de sus movimientos, con cada sonrisa y cada palabra de este cantante. Se obsesionan con él e incluso fotografían todo lo que lleva puesto y luego lo imitan. ¿Qué problema demuestra este nivel de idolatría respecto a una persona? Muestra que esa persona solo tiene esas cosas de no creyente en su corazón, que no tiene la verdad, no tiene cosas positivas y mucho menos tiene a Dios en su corazón. Todas las cosas sobre las que esta persona piensa, lo que ama y busca, son de Satanás. Tales cosas ocupan el corazón de esta persona, que acaba por dedicarse por entero a ellas. ¿Podéis decir cuál es su esencia-naturaleza? Si se ama algo hasta un extremo, eso puede convertirse en la propia vida y ocupar su corazón, demostrando plenamente que la persona es una idólatra que no quiere a Dios y en su lugar ama a un diablo. Por lo tanto, se puede concluir que es la naturaleza de una persona que ama y adora a un diablo, que no ama la verdad y no quiere a Dios. ¿Es esta una forma correcta de ver la naturaleza de alguien? Es completamente correcta. Así es cómo se debe diseccionar la naturaleza del hombre. Por ejemplo, algunas personas idolatran de manera particular a Pablo. Les gusta salir a pronunciar discursos y trabajar, les gusta celebrar reuniones y predicar; les gusta que los demás las escuchen, que las idolatren y las rodeen. Les gusta ocupar un lugar en el corazón de los demás y que otros presten atención a la imagen que muestran. Diseccionemos su naturaleza a partir de estas manifestaciones. ¿Cuál es su naturaleza? Si de verdad exhiben tales manifestaciones, entonces basta para demostrar que son arrogantes y vanidosas, que no adoran a Dios en absoluto y que buscan estatus elevado y quieren tener autoridad sobre otros, poseerlos y ocupar un lugar en sus corazones. Esta es la imagen clásica de Satanás. Los aspectos de su naturaleza que destacan particularmente son que son arrogantes y vanidosas, que no adoran a Dios y que intentan que otros las adoren a ellas. Tales manifestaciones pueden darte una visión muy clara de su naturaleza. Por ejemplo, a algunas personas les encanta de verdad aprovecharse de manera injusta de las cosas, y buscan satisfacer sus propios intereses en todos los asuntos. Hacen todo en función de si las beneficia o no. Si las beneficia, lo hacen; si no hay ningún beneficio para sí mismas, no lo hacen. Siempre hay motivos ocultos detrás de sus acciones. Hablan bien de cualquiera que las beneficie y promocionan a quien las adula. Incluso cuando sus personas favoritas tengan problemas, dirán que tienen razón e intentarán con esmero defenderlas y encubrirlas. ¿Qué naturaleza tiene esta gente? Puedes ver con total claridad su naturaleza a partir de estas conductas. Se esfuerzan por aprovecharse de manera injusta de las cosas a través de sus acciones y participan constantemente en un comportamiento transaccional en toda situación, por lo que puedes estar seguro de que su naturaleza es mercenaria. Lo hacen todo para sí mismos. No mueven un dedo a no ser que se pueda obtener alguna ganancia. Son las personas más egoístas, y son completamente insaciables. Su naturaleza se demuestra mediante su amor por el beneficio y la falta de cualquier amor por la verdad. Algunos hombres están cautivados por las mujeres, siempre tonteando con ellas dondequiera que van. Las mujeres hermosas son el objeto de su afecto y tienen la más alta estima en su corazón. Están dispuestos a dar su vida y sacrificarlo todo por las mujeres hermosas; las mujeres son lo que llenan sus corazones. ¿Cuál es la naturaleza de estos hombres? Su naturaleza es amar a las mujeres hermosas y adorarlas, y amar la perversidad. Son lascivos, con una naturaleza perversa y avariciosa. ¿Por qué digo que esta es su naturaleza? Porque estas son manifestaciones de avaricia que se han convertido en la propia naturaleza. Estos comportamientos no solo son transgresiones ocasionales, y estas personas no son solo un poco peores que la gente corriente; en vez de eso, han llegado a estar completamente ocupadas por estas cosas que se han convertido en su naturaleza y en su esencia. Así, estas cosas se han convertido en revelaciones de su naturaleza. Lo que reside en la naturaleza de una persona se revela en todo momento. Haga lo que haga una persona, su naturaleza es revelada. Las personas tienen sus propios motivos y propósitos para todo lo que hacen, ya sea hacer el deber de acogida, predicar el evangelio o cualquier otra clase de obra, pueden revelar sin darse cuenta las cosas que residen en su naturaleza, ya que la naturaleza de una persona es su vida; todas las personas viven bajo el gobierno de su naturaleza. Las revelaciones de la naturaleza de una persona no son manifestaciones ocasionales, momentáneas; más bien, pueden representar completamente la esencia de la persona. Todo lo que se revela desde el interior de los huesos y de la sangre de las personas es representativo de su naturaleza y su vida. Unos aman a las mujeres hermosas. Otros el dinero. Algunos sienten un amor particular por el estatus. Algunos valoran sobre todo la reputación y su imagen personal. Algunos aman o adoran en particular a ídolos. Y algunas personas son especialmente arrogantes y engreídas, no ceden ante nadie en sus corazones y se esfuerzan por obtener estatus, les gusta destacar por encima de los demás y tener autoridad sobre ellos. Existe una diversidad de naturalezas distintas. Pueden diferir entre las personas, pero sus elementos comunes son la resistencia y la traición a Dios. En esto son todas idénticas.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo conocer la naturaleza del hombre
Palabras diarias de Dios Fragmento 561
Satanás ha corrompido a toda la humanidad y está en la naturaleza del hombre traicionar a Dios. Sin embargo, entre todos los seres humanos corrompidos por Satanás, algunos son capaces de someterse a la obra de Dios y aceptar la verdad. Estas son las personas que pueden recibir la verdad y alcanzar la transformación de su carácter. Algunas personas no persiguen la verdad y, en cambio, se dejan llevar por la corriente. Obedecen y hacen todo lo que se les dice, pueden renunciar a cosas y gastarse, y pueden soportar cualquier sufrimiento. Tales personas tienen un poco de conciencia y razón, y tienen la esperanza de ser salvadas y sobrevivir, pero su carácter no puede cambiar, ya que no persiguen la verdad, y solo se conforman con entender la doctrina. No dicen ni hacen cosas que vulneren la conciencia, pueden realizar sinceramente sus deberes, y pueden aceptar la comunicación sobre la verdad respecto a cualquier problema. Sin embargo, no hacen un esfuerzo serio cuando se trata de la verdad, tienen la mente confundida y nunca pueden entender la esencia de la verdad. Es imposible que cambien su carácter. Si deseas purificarte de la corrupción y someterte a una transformación de tu carácter-vida, debes tener amor por la verdad y ser capaz de aceptarla. ¿Qué significa aceptar la verdad? Aceptar la verdad significa que, sean cuales sean las actitudes corruptas que tengas o los venenos del gran dragón rojo —los venenos de Satanás— que estén presentes en tu naturaleza, cuando las palabras de Dios desenmascaran estas cosas deberías admitirlas y someterte, no puedes hacer una elección diferente, y deberías conocerte a ti mismo en concordancia con las palabras de Dios. Esto significa ser capaz de aceptar las palabras de Dios y aceptar la verdad. Supón que, diga lo que diga Dios, por muy duras que sean Sus palabras y sean cuales sean las palabras que emplee, puedes aceptarlas siempre que lo que Él diga sea la verdad y puedes reconocerlas siempre que se ajusten a la realidad. Puedes someterte a las palabras de Dios sin importar cuán profundamente las entiendas, e incluso si son los hermanos y hermanas quienes comparten la luz del esclarecimiento del Espíritu Santo, sigues siendo capaz de aceptarla y someterte a ella. Cuando una persona así ha perseguido la verdad hasta cierto punto, puede obtener la verdad y lograr una transformación de su carácter. Incluso si las personas que no aman la verdad tienen un poco de humanidad, pueden hacer algunas cosas buenas y pueden renunciar y entregarse para Dios, son atolondradas y no son meticulosas con respecto a la verdad, por lo que su carácter-vida nunca cambia. Puedes ver que la humanidad de Pedro y la de los otros discípulos eran más o menos iguales, pero una característica destacada de Pedro era el hecho de que perseguía especialmente la verdad. Independientemente de lo que Jesús dijera, él lo meditaba con seriedad, reflexionando sobre sí mismo a través de estas palabras y buscando las intenciones de Dios. Jesús le preguntó: “Simón Barjona, ¿me amas?”. Pedro respondió con sinceridad: “Solamente amo al Padre que está en el cielo, pero no he amado al Señor en la tierra”. Luego lo comprendió y pensó: “Esto no es correcto; el Dios de la tierra es el Dios del cielo. ¿Acaso no existe solo este único Dios en el cielo y en la tierra? Si únicamente amo al Dios del cielo, mi amor no es práctico; debo amar al Dios de la tierra, y solo entonces será práctico mi amor”. De este modo, Pedro llegó a entender el verdadero significado de la palabra de Dios a partir de lo que Jesús le había preguntado. El amor de uno por Dios solo es práctico si ama al Dios encarnado en la tierra. Amar al Dios difuso e invisible no es realista ni práctico, mientras que amar al Dios práctico y visible es la verdad. A partir de las palabras de Jesús, Pedro recibió la verdad y entendió la intención de Dios. Evidentemente, la fe de Pedro en Dios se había centrado exclusivamente en la búsqueda de la verdad. En última instancia, consiguió amar al Dios práctico, al Dios de la tierra. Pedro era especialmente serio al perseguir la verdad. Cada vez que Jesús le daba una indicación, reflexionaba seriamente acerca de Sus palabras. Puede que reflexionara sobre ellas durante meses, un año y hasta años antes de que el Espíritu Santo le diera esclarecimiento y entendiera la esencia de las palabras de Dios. Así, Pedro entró en la verdad y, al hacerlo, su carácter-vida se transformó y renovó. Si una persona no persigue la verdad, nunca la entenderá. Puedes hablar sobre palabras y doctrinas diez mil veces, pero no seguirán siendo nada más que palabras y doctrinas. Dicen algunos: “Cristo es la verdad, el camino y la vida”. Aunque repitas estas palabras diez mil veces, seguirá siendo inútil; no entiendes su significado. ¿Por qué se dice que Cristo es la verdad, el camino y la vida? ¿Puedes expresar tu conocimiento vivencial acerca de esto? ¿Has entrado en la realidad de la verdad, del camino y de la vida? Dios ha declarado Sus palabras para que podáis experimentarlas y adquirir conocimiento. Decir meramente palabras y doctrinas no sirve de nada. Solo podrás conocerte a ti mismo una vez que hayas entendido y entrado en las palabras de Dios. Si no las entiendes, no puedes conocerte. Solo puedes ganar discernimiento cuando entiendes la verdad. Sin entenderla, eres incapaz de discernir. Solo puedes ver las cosas claramente cuando entiendes la verdad. Sin entenderla no puedes verlas con claridad. Solo puedes conocerte a ti mismo cuando entiendes la verdad. Sin entenderla no puedes conocerte. Tu carácter solo puede transformarse cuando has ganado la verdad. Sin ella, no puede transformarse. Solo tras haber obtenido la verdad puedes servir de acuerdo con las intenciones de Dios. Sin ganar la verdad no puedes servir de acuerdo con las intenciones de Dios. Solo cuando has obtenido la verdad puedes adorar a Dios. Sin entenderla, aunque le adores, tu adoración no será más que una representación de ritos religiosos. Sin la verdad, nada de lo que haces es realidad. Al ganar la verdad, todo lo que haces tiene realidad. Todas estas cosas dependen de que recibas la verdad de las palabras de Dios.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo conocer la naturaleza del hombre
Palabras diarias de Dios Fragmento 562
Llegar a un verdadero entendimiento de las palabras de Dios no es tarea fácil. No pienses de esta manera: “Yo puedo interpretar el significado literal de las palabras de Dios y todos dicen que mi interpretación es buena y me dan el visto bueno, así que implica que entiendo las palabras de Dios”. Eso no es lo mismo que entender las palabras de Dios. Si has obtenido algo de luz a partir de las declaraciones de Dios y has obtenido una cierta percepción del verdadero significado de Sus palabras, y si puedes decir la intención tras ellas y qué efecto lograrán finalmente, si tienes un claro entendimiento de todas estas cosas, se puede considerar que tienes un cierto nivel de entendimiento de las palabras de Dios. Así pues, entender las palabras de Dios no es tan sencillo. Solo porque puedas dar una bella explicación exagerada de su significado literal no significa que las entiendas. Independientemente de qué tanto puedas explicar su significado literal, tu explicación se sigue basando en la imaginación humana y en una forma humana de pensar. ¡Es inútil! ¿Cómo puedes entender las palabras de Dios? La clave es buscar la verdad en ellas. Solo de esta manera puedes entender de verdad las palabras de Dios. Él nunca dice palabras vacías. Cada frase que declara contiene detalles que con seguridad se dejarán en evidencia posteriormente en Sus palabras, y que pueden expresarse de una forma diferente. El hombre no puede comprender las formas en que Dios expresa la verdad. Las declaraciones de Dios son muy profundas y no se pueden desentrañar fácilmente con el pensamiento del hombre. Las personas pueden más o menos descubrir el significado completo de cada aspecto de la verdad siempre que hagan el esfuerzo. El resto de los detalles se les proporcionará durante su experiencia posterior, mediante el esclarecimiento del Espíritu Santo. Una parte consiste en reflexionar y entender la palabra de Dios y buscar su contenido específico al leerla. Otra parte es entender el significado de las palabras de Dios al experimentarlas y obtener el esclarecimiento del Espíritu Santo. Mediante un progreso constante en estos dos aspectos, puedes llegar a entender la palabra de Dios. Si la interpretas a un nivel literal, textual o desde tu propio pensamiento e imaginaciones, entonces, aunque la expliques con adornos floridos, sigues sin entender realmente la verdad, y todo sigue basándose en el pensamiento y las imaginaciones humanos. No se obtiene por medio del esclarecimiento del Espíritu Santo. Las personas son propensas a interpretar las palabras de Dios basándose en sus nociones e imaginaciones, e incluso pueden malinterpretar las palabras de Dios fuera de contexto, lo que les vuelve propensos a malinterpretar y juzgar a Dios, y esto es un problema. Por tanto, la verdad se obtiene principalmente por la comprensión de las palabras de Dios y el esclarecimiento por el Espíritu Santo. Ser capaz de entender y explicar el significado literal de la palabra de Dios no significa que se haya obtenido la verdad. Si entender el significado literal de la palabra de Dios significara que has entendido la verdad, entonces bastaría con tener un poco de educación y conocimiento, entonces ¿para qué ibas a necesitar el esclarecimiento del Espíritu Santo? ¿Es la obra de Dios algo que la mente humana puede comprender? Por tanto, la comprensión de la verdad no se basa en nociones o imaginaciones humanas. Se necesita la iluminación, el esclarecimiento y la guía del Espíritu Santo para tener un verdadero conocimiento vivencial. Este es el proceso para comprender y obtener la verdad, y también es una condición necesaria.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo conocer la naturaleza del hombre
Palabras diarias de Dios Fragmento 563
¿Cómo comprendes la naturaleza del hombre? Lo más importante es discernirla desde la perspectiva de la visión del mundo del hombre, de la vida y de los valores. Todos los que son propios de los diablos viven para sí mismos. Su visión de la vida y sus lemas proceden principalmente de los dichos de Satanás, como “Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda”, “El hombre muere por la riqueza como las aves por el alimento” y otras falacias similares. Las palabras pronunciadas por esos reyes demonios, figuras importantes y filósofos se han convertido en la vida del hombre. En particular, la mayor parte de las palabras de Confucio, proclamado por el pueblo chino como un “sabio”, se han convertido en la vida del hombre. También están los dichos famosos del budismo y el taoísmo, y los dichos clásicos que diversas figuras famosas han repetido con frecuencia. Todos estos son resúmenes de las filosofías de Satanás y de su naturaleza. También son las mejores ilustraciones y explicaciones de la naturaleza de Satanás. Todos estos venenos que se han inoculado en el corazón del hombre proceden de Satanás y ninguno de ellos procede de Dios. Tales palabras endiabladas también están en directa oposición a la palabra de Dios. Queda absolutamente claro que las realidades de todas las cosas positivas vienen de Dios, y todas las cosas negativas que envenenan al hombre proceden de Satanás. Por tanto, puedes discernir la naturaleza de una persona y a quién pertenece fijándote en su visión de la vida y en sus valores. Satanás corrompe a las personas mediante la educación y la influencia de gobiernos nacionales, de los famosos y los grandes. Sus palabras endiabladas se han convertido en la vida y naturaleza del hombre. “Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda” es un conocido dicho satánico que se ha filtrado en todos y se ha convertido en su vida. Hay otras palabras de filosofías para los asuntos mundanos que son así. Satanás utiliza la cultura tradicional de cada nación para educar, desorientar y corromper a las personas, haciendo que la especie humana caiga en un abismo sin fondo de destrucción y, al final, sea destruida por Dios porque sirve a Satanás y se resiste a Dios. Algunas personas han servido como funcionarios públicos en la sociedad durante décadas. Imagina hacerles la siguiente pregunta: “Dado que pudiste convertirte en funcionario y tener una carrera tan fluida, ¿cuáles son los principales dichos famosos mediante los cuales lograste esto?”. Podrían decir: “Lo único que entiendo es esto: ‘Los funcionarios facilitan las cosas a quienes traen obsequios, los que no adulan ni halagan no consiguen nada’”. Confiaron en esta filosofía satánica para convertirse en funcionarios. ¿Acaso no son estas palabras representativas de la naturaleza de tales personas? Recurrir a medios sin escrúpulos para obtener un puesto se ha convertido en su naturaleza. Ser un funcionario que destaque y logre un ascenso meteórico es su objetivo. Hay muchos otros venenos de Satanás en la vida, las acciones y la conducta propia de las personas. Por ejemplo, sus filosofías para los asuntos mundanos, sus tácticas para hacer las cosas y sus máximas están todas llenas de los venenos del gran dragón rojo, y todos estos provienen de Satanás. Por tanto, todas las cosas que impregnan los huesos y la sangre de las personas son de Satanás. Todos esos funcionarios, aquellos que están en el poder y quienes logran el éxito tienen sus propias sendas y sus propios secretos para llegar al éxito. ¿No son tales secretos perfectamente representativos de su naturaleza? Son capaces de llevar a cabo cosas muy grandes en el mundo y nadie puede desentrañar los planes e intrigas que se esconden tras ellas. Esto muestra lo insidiosa y malévola que es su naturaleza. Satanás ha corrompido profundamente a la humanidad. El veneno de Satanás fluye por la sangre de todas las personas, y se puede decir que la naturaleza del hombre es corrupta, perversa, antagonista y opuesta a Dios, llena e inundada de las filosofías y los venenos de Satanás. Se ha convertido por entero en la esencia-naturaleza de Satanás. Por este motivo la gente se resiste y es hostil a Dios. La gente puede llegar fácilmente a conocerse a sí misma si su naturaleza puede ser diseccionada así.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo conocer la naturaleza del hombre
Palabras diarias de Dios Fragmento 564
La clave para la autorreflexión y el conocimiento de ti mismo es esta: cuanto más sientas que en ciertas áreas lo has hecho bien o has hecho lo correcto, y más creas que puedes satisfacer las intenciones de Dios o que eres capaz de jactarte en ciertas áreas, más vale la pena que te conozcas en esas áreas y que profundices en ellas para ver qué impurezas existen en ti, así como qué cosas en ti no pueden satisfacer las intenciones de Dios. Tomemos a Pablo como ejemplo. Pablo era especialmente culto, sufrió mucho cuando predicaba y obraba y muchos particularmente lo adoraban. En consecuencia, después de terminar mucho trabajo, supuso que ya había una corona reservada para él. Esto lo llevó a ir cada vez más lejos por la senda equivocada, hasta que finalmente Dios lo castigó. Si hubiera reflexionado sobre sí mismo y se hubiera diseccionado en aquel momento, no habría pronunciado esas palabras arrogantes y carentes de razón. Durante el tiempo que predicó el evangelio, Pablo solo se centró en hacer la obra y no persiguió la verdad. A partir de sus epístolas, se puede ver que nunca buscó ni recopiló las palabras pronunciadas por el Señor Jesús ni las propagó en ellas. Evidentemente, Pablo nunca reflexionó sobre sí mismo en el marco de las palabras del Señor Jesús ni vio la preciosidad de Sus palabras, por lo que es difícil decir qué conocimiento verdadero tenía del Señor Jesús. Pablo solo pensaba que entendía la Biblia y solo creía en sus propias nociones y figuraciones. Pensaba que mientras tuviera algunas buenas prácticas y exhibiera algunos buenos comportamientos, podría obtener la aprobación de Dios y ser recompensado por Él. Como resultado, se embarcó en la senda de servir a Dios y, sin embargo, oponerse a Él. Y, aun así, durante los últimos dos mil años, los creyentes en el Señor han carecido de discernimiento sobre él. No han sabido quién era Pablo ni qué senda recorrió. Simplemente porque sus epístolas quedaron registradas en la Biblia, la gente siempre ha adorado a Pablo, lo ha identificado como el objetivo de su búsqueda y lo ha considerado un ídolo al que aspirar y en el que buscar convertirse. En consecuencia, todos los que adoran e imitan a Pablo se han embarcado en la senda de los anticristos. El caso de Pablo sirve de advertencia para cada uno de los escogidos de Dios. Especialmente cuando nosotros, que seguimos a Dios, podemos sufrir y pagar un precio en nuestros deberes y en nuestro servicio a Dios, y así sentir que somos devotos y que somos personas que aman a Dios, deberíamos reflexionar sobre nosotros mismos y entendernos aún más en lo concerniente a la senda que estamos tomando, lo cual es muy necesario. Esto se debe a que determinarás que las cosas que consideras tus puntos buenos y las cosas que crees que has hecho de la manera correcta, son correctas, y no dudarás de ellas, ni reflexionarás sobre ellas, ni diseccionarás si hay algo en ellas que se oponga a Dios. Por ejemplo, hay personas que se creen extremadamente bondadosas. Nunca odian ni hieren a los demás y siempre echan una mano a un hermano o hermana cuya familia está en apuros para que su problema no se quede sin resolver. Tienen gran benevolencia y hacen todo lo que está en su mano para ayudar a todo el que puedan. No obstante, jamás se centran en practicar la verdad, y no tienen ninguna entrada en la vida. ¿Cuál es la consecuencia de esa ayuda? Obstaculizan su propia vida. No obstante, están muy contentas consigo mismas y sumamente satisfechas con todo lo que han hecho. Es más, se enorgullecen de ello, pues creen que en todo lo que han hecho no hay nada que vaya contra la verdad, que definitivamente satisfará las intenciones de Dios y que son auténticas creyentes en Él. Ven su benevolencia natural como capital y dan por hecho que es la verdad. En realidad, lo único que ejercen es la bondad humana. No practican la verdad en absoluto, ya que hacen esto ante los hombres, no ante Dios, y ni mucho menos practican de acuerdo con las exigencias de Dios y la verdad. Por tanto, todas sus acciones son en vano. Nada de lo que hacen representa practicar la verdad ni las palabras de Dios, y mucho menos seguir Su voluntad; más bien, utilizan la benevolencia humana y la buena conducta para ayudar al prójimo. En resumen, no buscan las intenciones de Dios en todo lo que hacen ni actúan según Sus requisitos. Dios no aprueba esta clase de buena conducta del hombre; para Dios, se la debe condenar, y no merece que Él la recuerde.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo conociendo las propias opiniones equivocadas puede uno transformarse realmente
Palabras diarias de Dios Fragmento 565
La clave para lograr un cambio de carácter es conocer la propia naturaleza, y esto debe hacerse de acuerdo con que Dios te desenmascare. Solo en las palabras de Dios puede una persona llegar a conocer su naturaleza horrenda, los diversos venenos de Satanás que se encuentran en su naturaleza, su necedad e ignorancia y los elementos frágiles y negativos de su naturaleza. Después de que conozcas a fondo estas cosas y seas verdaderamente capaz de odiarte a ti mismo, de rebelarte contra la carne, de persistir en la práctica de las palabras de Dios, de persistir en la búsqueda de la verdad mientras haces tu deber para lograr un cambio de carácter y de convertirte en alguien que ama de verdad a Dios, te habrás embarcado en la senda de Pedro. Sin la gracia de Dios ni el esclarecimiento y la guía del Espíritu Santo, sería difícil recorrer esta senda, pues, sin la verdad, las personas no pueden rebelarse contra sí mismas. Recorrer la senda de Pedro de ser perfeccionado depende principalmente de tener determinación, poseer fe y confiar en Dios. Además, una persona debe someterse a la obra del Espíritu Santo y nunca desviarse de las palabras de Dios en todas las cosas. Estos son los aspectos cruciales que nunca pueden ser vulnerados. Durante el transcurso de las propias experiencias, es muy difícil conocerse a uno mismo, y sin la obra del Espíritu Santo, no se obtendrá ningún resultado. Para recorrer la senda de Pedro, una persona debe centrarse en conocerse a sí misma y en transformar su carácter. La senda de Pablo no consistía en perseguir la vida ni en centrarse en el conocimiento propio, sino en poner especial atención a la realización de la obra y a la grandeza y el prestigio de la obra realizada. Su intención era intercambiar su obra y sufrimiento por las bendiciones y recompensas de Dios. Esta intención era incorrecta. Pablo no se centró en la vida ni le dio ninguna importancia a la transformación de su carácter. Se centró solo en las recompensas. El objetivo que perseguía era incorrecto; naturalmente, entonces, la senda que recorrió también era incorrecta. Esto fue provocado por su naturaleza arrogante y vanidosa. Es evidente que Pablo no perseguía la verdad en absoluto, no poseía ni un ápice de la realidad-verdad ni tenía conciencia ni razón alguna. Al salvar y cambiar a las personas, Dios cambia principalmente las actitudes de estas. El propósito de las palabras de Dios es provocar la transformación en las actitudes de las personas, así como permitirles llegar a conocerlo y someterse a Él y que sean capaces de adorarlo de manera normal. Este es el propósito de las palabras y la obra de Dios. La manera de buscar de Pablo iba directamente en contra de las intenciones de Dios y entraba en conflicto con estas. Era completamente contraria a ellas. Sin embargo, la manera de buscar de Pedro era plenamente conforme a las intenciones de Dios. Pedro se centró en la vida y en los cambios de carácter, que es precisamente lo que Dios quiere lograr en las personas con Su obra. Por tanto, la senda de Pedro fue bendecida y aprobada por Dios, mientras que la senda de Pablo era precisamente la que Dios detestaba y maldecía porque iba en contra de Sus intenciones. Para recorrer la senda de Pedro, una persona debe conocer las intenciones de Dios. Alguien solo puede tener un entendimiento preciso de qué senda seguir si de verdad es capaz de comprender plenamente las intenciones de Dios a través de Sus palabras, lo que significa entender lo que Dios quiere lograr en el hombre y, en última instancia, qué tipo de resultados desea alcanzar. Si no entiendes plenamente la senda de Pedro y simplemente deseas seguirla, no podrás embarcarte en ella. En otras palabras, puede que conozcas muchas doctrinas, pero al final, no podrás entrar en la realidad. Aunque tengas cierta entrada superficial, serás incapaz de lograr resultados reales.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte
Palabras diarias de Dios Fragmento 566
La mayoría de las personas tienen un entendimiento muy superficial de sí mismas. No conocen en absoluto con claridad lo que hay en su naturaleza. Solo tienen conocimiento de algunos de los estados corruptos que revelan, de las cosas que es probable que hagan o de las carencias que tienen, y esto les hace pensar que se conocen a sí mismas. Si luego se atienen a unos cuantos preceptos, se aseguran de no cometer errores en ciertos ámbitos y logran evitar cometer ciertas transgresiones, llegan a pensar que poseen realidad en su fe en Dios y asumen que se salvarán. Esto no son más que figuraciones humanas. Si te atienes a esas cosas, ¿de verdad serás capaz de abstenerte de transgredir? ¿Habrás alcanzado de verdad un cambio en tu carácter? ¿Habrás vivido de verdad la semejanza de un ser humano? ¿Serás capaz de satisfacer a Dios de verdad? En absoluto. De eso no cabe duda. La gente debe tener un estándar alto en su fe en Dios: deben obtener la verdad y experimentar algunos cambios en su carácter-vida. Para ello, primero es necesario que las personas se esfuercen en conocerse a sí mismas. Si el conocimiento que una persona tiene de sí misma es demasiado superficial, esto no resolverá ningún problema en absoluto y su carácter-vida no cambiará en lo más mínimo. Debes conocerte a ti mismo a un nivel profundo. Esto significa conocer tu naturaleza y saber qué elementos contiene, dónde se originan estas cosas y de dónde provienen. Además, ¿eres realmente capaz de odiar estas cosas? ¿Has visto tu fea alma y tu naturaleza perversa? Si de veras ves la verdad sobre ti mismo, te odiarás. Cuando te odies a ti mismo y luego intentes poner en práctica las palabras de Dios, serás capaz de rebelarte contra la carne y obtendrás la fuerza para practicar la verdad, y ya no lo sentirás como una lucha. ¿Por qué muchas personas actúan según sus preferencias carnales? Porque se consideran a sí mismas bastante buenas y sienten que sus acciones son muy adecuadas, están muy justificadas, no tienen ningún fallo e incluso son completamente correctas, por lo que actúan con seguridad en sí mismas. Cuando de veras sepan cuál es su naturaleza —lo fea, despreciable y lastimosa que es—, dejarán de tenerse en tan alta estima y de ser tan arrogantes, y ya no se sentirán tan complacidas consigo mismas. Pensarán: “Debo practicar algunas de las palabras de Dios con los pies firmemente plantados en la tierra. Si no, no estaré a la altura del estándar de ser humano y me avergonzaré de vivir en la presencia de Dios”. De veras se verán a sí mismas como pequeñas y verdaderamente insignificantes. En este punto, les resultará fácil practicar la verdad y se parecerán un poco a como debería ser un ser humano. Solo cuando una persona se odia de verdad a sí misma es capaz de rebelarse contra la carne. Si no se odia a sí misma, será incapaz de rebelarse contra ella. Odiarte de verdad a ti mismo no es tarea fácil. Requiere que entiendas algunas verdades: primero, debes poseer conocimiento de tu naturaleza. Segundo, debes ver que eres pobre y miserable, que eres extremadamente pequeño e insignificante, así como debes ver tu alma miserable y sucia. Cuando llegas a ver plenamente lo que eres en realidad —cuando se logra este resultado—, obtienes de verdad conocimiento de ti mismo y se puede decir que tu conocimiento de ti mismo es acertado. Solo en este punto puedes odiarte a ti mismo, incluso maldecirte y sentir de verdad que Satanás ha corrompido profundamente a las personas, hasta el punto de que están desprovistas de cualquier semejanza humana. Un día, si de veras te enfrentas a la amenaza de morir, pensarás: “Este es el justo castigo de Dios. Dios es ciertamente justo. ¡Merezco morir!”. En este punto, no expresarás tus quejas y, mucho menos, te quejarás de Dios; simplemente sentirás que eres absolutamente pobre, miserable, inmundo y corrupto, así como que Dios debería descartarte y destruirte y sentirás que un alma como la tuya no es apta para vivir en la tierra. Por tanto, no te quejarás de Dios ni te resistirás a Él y, mucho menos, lo traicionarás. Pero si no te conoces a ti mismo y aun así te consideras bastante bueno, entonces, cuando se acerque la amenaza de la muerte, pensarás: “Lo he hecho muy bien en mi fe. He perseguido la verdad con gran ahínco y me he sacrificado y he sufrido mucho, pero al final, dios me está dejando morir. No sé dónde está la justicia de dios. ¿Por qué me deja morir? Si incluso alguien como yo tiene que morir, ¿quién puede salvarse? ¿Acaso no está acabada toda la raza humana?”. En primer lugar, tendrás nociones sobre Dios. En segundo lugar, te quejarás de Él y no tendrás sumisión alguna. Eres como Pablo, que no se conocía a sí mismo, ni siquiera cuando estaba a punto de morir. Cuando el castigo de Dios caiga sobre ti, ya será demasiado tarde.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte
Palabras diarias de Dios Fragmento 567
Para ser precisos, tomar la senda de Pedro en la propia fe significa recorrer la senda de la búsqueda de la verdad, que es también la de conocerse verdaderamente a uno mismo y cambiar el carácter propio. Una persona solo estará en la senda de ser perfeccionada por Dios si transita por la senda de Pedro. Debe tener claro exactamente cómo caminar por la senda de Pedro y cómo ponerla en práctica. En primer lugar, uno debe dejar a un lado sus propias intenciones, sus búsquedas inadecuadas y hasta su familia y todas las cosas de su propia carne. Tiene que ser devoto de todo corazón, es decir, entregarse por completo a la palabra de Dios, centrarse en comer y beber las palabras de Dios, concentrarse en la búsqueda de la verdad y de los deseos de Dios contenidos en Sus palabras e intentar captar las intenciones de Dios en todo. Este es el método de práctica más fundamental y vital. Es lo que Pedro hizo después de ver a Jesús, y solo practicando de esta manera se pueden lograr los mejores resultados. La devoción sincera hacia la palabra de Dios implica, principalmente, buscar la verdad y los deseos de Dios en Sus palabras, centrarse en captar las intenciones de Dios, y entender y obtener más verdad a partir de Sus palabras. Cuando leía las palabras de Dios, Pedro no se centraba en entender las doctrinas y, menos aún, en obtener conocimiento teológico, sino que se concentraba en entender la verdad y captar las intenciones de Dios, así como en lograr conocer el carácter y la hermosura de Dios. Pedro también intentaba conocer los diversos estados corruptos del hombre, así como su esencia-naturaleza y sus deficiencias reales a partir de las palabras de Dios. Solo de esta manera pudo cumplir fácilmente con los requisitos de Dios para satisfacerlo. Pedro tuvo muchas prácticas acertadas en lo relativo a las palabras de Dios. Esto estuvo sumamente de acuerdo con las intenciones de Dios y fue la mejor forma en la que una persona podía cooperar al tiempo que experimentaba Su obra. Cuando experimentó los centenares de pruebas enviadas por Dios, Pedro se comparó de un modo estricto con cada palabra del juicio y el desenmascaramiento de Dios hacia el hombre, y con cada palabra de Sus requisitos al hombre, se autoexaminó y se esforzó por captar con precisión el significado de las palabras de Dios. Meditó sinceramente sobre todo aquello que Jesús le dijo, grabándose cada palabra en la mente con firmeza; este enfoque dio muy buenos resultados. Al practicar de esta manera, fue capaz de conocerse a sí mismo a través de las palabras de Dios, y no solo llegó a conocer los diversos estados corruptos y defectos del hombre, sino que también llegó a conocer la esencia y la naturaleza del hombre. Esto es lo que significa conocerse a sí mismo de verdad. A partir de las palabras de Dios, Pedro, por un lado, obtuvo un verdadero conocimiento de sí mismo y, por otro lado, vio el carácter justo que Dios expresaba, lo que Él tiene y es, las intenciones de Dios con Su obra y Sus exigencias hacia la especie humana. A partir de estas palabras llegó de verdad a conocer a Dios. Llegó a conocer Su carácter y Su esencia; llegó a conocer y entender lo que Dios tiene y es, así como Su hermosura y Sus exigencias para el hombre. Aunque en ese tiempo Dios no habló tanto como lo hace hoy, en Pedro, sin embargo, se produjeron resultados en estos aspectos. Fue algo raro y precioso. Pedro atravesó centenares de pruebas, no sufrió en vano. No solo llegó a conocerse a sí mismo a partir de las palabras y la obra de Dios, sino que también llegó a conocer a Dios. Además, dentro de las palabras de Dios, prestó especial atención a los requisitos de Dios para el hombre y a los aspectos en los que el hombre debe satisfacer a Dios para ser conforme a Sus intenciones, y él pudo emplear un gran esfuerzo en estas cosas, con lo cual alcanzó la claridad completa. Esto fue extremadamente beneficioso en relación con su entrada en la vida. Independientemente de qué aspecto de las palabras de Dios fuese, siempre que esas palabras fueran capaces de servir como vida y fueran la verdad, Pedro se las grabó en su corazón, donde las meditaba y comprendía con frecuencia. Después de escuchar las palabras de Jesús, fue capaz de interiorizarlas, lo cual demuestra que estaba especialmente centrado en las palabras de Dios y, al final, alcanzó verdaderamente resultados. Es decir, fue capaz de poner hábilmente en práctica las palabras de Dios, de practicar la verdad y de actuar de acuerdo a las intenciones de Dios con exactitud, de hacer las cosas por completo conforme a los deseos de Dios y de renunciar a sus propias opiniones e imaginaciones personales. De esta forma Pedro entró en la realidad de las palabras de Dios. El servicio de Pedro fue acorde con las intenciones de Dios, principalmente porque había hecho eso.
Si una persona puede satisfacer a Dios al tiempo que realiza su deber, si basa sus palabras y sus acciones en principios y entra en la realidad de todos los aspectos de la verdad, entonces es una persona perfeccionada por Dios. Puede decirse que la obra y las palabras de Dios han logrado por completo su efecto en ella: las palabras de Dios se han convertido en su vida, y ha obtenido la verdad y es capaz de vivir de acuerdo con Sus palabras. Después de esto, la naturaleza de su carne —es decir, el fundamento original de su existencia— se sacudirá y se derrumbará. Solo después de que las personas tengan las palabras de Dios como su vida se convierten en personas nuevas. Si las palabras de Dios se convierten en la vida de las personas, si la visión de la obra de Dios, Su desenmascaramiento y requisitos hacia la humanidad, y los estándares para una vida humana que Dios les exige a las personas cumplir se convierten en su vida, si las personas viven conforme a estas palabras y a estas verdades, entonces son perfeccionadas por las palabras de Dios. Tales personas han renacido y se han convertido en personas nuevas a través de Sus palabras. Esta es la senda por la cual Pedro persiguió la verdad. Es la senda de ser perfeccionado. Pedro fue perfeccionado por las palabras de Dios, ganó la vida a partir de ellas, la verdad expresada por Dios se convirtió en su vida, y solo entonces se convirtió en una persona que obtuvo la verdad.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo caminar por la senda de Pedro
Palabras diarias de Dios Fragmento 568
Antes de que las personas experimenten la obra de Dios y comprendan la verdad, la naturaleza de Satanás es la que toma las riendas y las domina desde el interior. ¿Qué cosas específicas conlleva esa naturaleza? Por ejemplo, ¿por qué eres egoísta? ¿Por qué proteges tu propio estatus? ¿Por qué estás tan influenciado por tus sentimientos? ¿Por qué te gustan esas cosas injustas y esas cosas malvadas? ¿En qué se basa tu gusto por tales cosas? ¿De dónde proceden? ¿Por qué te gustan y las aceptas? Para este momento, todos habéis llegado a comprenderlo: la razón principal es que los venenos de Satanás están dentro del hombre. Por tanto, ¿qué son los venenos de Satanás? ¿Cómo se pueden expresar? Por ejemplo, si preguntas: “¿Cómo debería vivir la gente? ¿Para qué debería vivir?”, todo el mundo responderá: “Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda”. Esta sola frase expresa justamente la raíz del problema. La filosofía y la lógica de Satanás se han convertido en la vida de las personas. Sea lo que sea lo que persiga la gente, en realidad lo hace para sí misma, por tanto, toda ella vive para sí misma. “Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda”; esta es la filosofía de vida del hombre y también representa la naturaleza humana. Estas palabras se han convertido ya en la naturaleza de la humanidad corrupta y son el auténtico retrato de su naturaleza satánica. Dicha naturaleza satánica se ha convertido por completo en la base de la existencia de la especie humana corrupta. La especie humana corrupta ha vivido según este veneno de Satanás durante varios miles de años y hasta nuestros días. Todo lo que hace Satanás es en aras de sus propios deseos, ambiciones y objetivos. Quiere superar a Dios, liberarse de Él y apoderarse de todas las cosas que Dios ha creado. En la actualidad, las personas han sido corrompidas hasta este punto por Satanás. Todas tienen una naturaleza satánica, todas tienden a negar a Dios y oponerse a Él, desean controlar su porvenir en sus propias manos y tratan de oponerse a las orquestaciones y arreglos de Dios. Sus ambiciones y deseos ya son exactamente los mismos que los de Satanás. Por lo tanto, la naturaleza del hombre es la de Satanás. De hecho, los muchos lemas y aforismos que sostienen las personas representan la naturaleza humana y reflejan la esencia corrupta del hombre. Las cosas que la gente elige reflejan sus propias preferencias, y todas estas cosas representan el carácter y la búsqueda de las personas. En cada palabra que dice una persona, así como en todo lo que hace, por muy camuflado que esté, tal disimulo no puede ocultar su naturaleza. Por ejemplo, los fariseos solían predicar muy bien, pero cuando escuchaban los sermones y las verdades expresados por Jesús, en lugar de aceptarlos, los condenaban. Eso dejaba en evidencia la esencia-naturaleza de los fariseos de sentir aversión por la verdad y odiarla. Algunas personas hablan muy bien y son buenas disfrazándose, pero después de que otros se asocien con ellas durante un tiempo, estos descubren que tales personas son sumamente falsas por naturaleza y no son honestas en lo más mínimo. Al cabo de mucho tiempo de asociarse con ellas, descubren su esencia-naturaleza. Al final, llegan a la siguiente conclusión: estas personas nunca dicen una palabra de verdad y son falsas. Esta declaración representa la naturaleza de esa gente, y es la mejor muestra y prueba de su esencia-naturaleza. Su filosofía para los asuntos mundanos consiste en no decirle la verdad a nadie y, también, en no confiar en nadie. La naturaleza satánica del hombre contiene una gran cantidad de filosofías y venenos de Satanás. A veces tú mismo no eres consciente de ellos. Si no entiendes la verdad, eres incapaz de discernir el carácter de Satanás. Y, sin embargo, vives según el carácter de Satanás cada minuto de cada día, piensas que esto es bastante correcto y razonable y no está en absoluto equivocado. Esto basta para demostrar que cuando vives según las filosofías de Satanás estás viviendo según el carácter de este, así como que sus filosofías y su carácter se han convertido en tu naturaleza. Con demasiada frecuencia, las personas viven según las filosofías de Satanás pero aun así piensan que esto es bastante bueno, y no tienen ningún sentido de arrepentimiento en absoluto. ¿Por qué sucede esto? Porque las personas no entienden la verdad. Por tanto, revelan constantemente su naturaleza satánica a cada paso y viven constantemente según las filosofías de Satanás en todo momento. La naturaleza de Satanás es la vida del hombre y es su esencia-naturaleza.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo caminar por la senda de Pedro
Palabras diarias de Dios Fragmento 569
Ahora contáis con cierto discernimiento de las actitudes corruptas que reveláis. Una vez que podáis ver claramente las actitudes corruptas que todavía sois susceptibles de revelar en circunstancias corrientes y las cosas que aún es probable que hagáis y que no concuerdan con la verdad, purificar vuestras actitudes corruptas será fácil. ¿Por qué, en muchos asuntos, la gente no puede llegar a controlarse a sí misma? Porque en todo momento, y en todos los aspectos, están siendo controlados por sus actitudes corruptas, que los limitan y perturban en todo. Cuando todo marcha bien y no han tropezado o se han vuelto negativos, algunas personas sienten siempre que poseen estatura, y no le dan importancia cuando ven a una persona malvada, a un falso líder o un anticristo, revelados y descartados. Incluso presumen ante todos: “Cualquier otro podría tropezar, pero yo no. Cualquier otro podría no amar a Dios, pero yo lo amo”. Piensan que pueden mantenerse firmes en su testimonio en cualquier situación o circunstancia. Pero al final, llega un día en que se los pone a prueba, se quejan de Dios y protestan de Él. ¿No es esto fallar, no es tropezar? Nada revela más a las personas que las pruebas. Dios escruta el corazón más íntimo del hombre, y la gente no debe jactarse en ningún momento. Sea lo que sea de lo que se jacten, ahí es donde un día tropezarán, tarde o temprano. Cuando ven que otros tropiezan y fracasan en determinadas circunstancias, no le dan importancia e incluso piensan que ellos mismos no pueden fallar, que podrán mantenerse firmes; pero ellos también acaban tropezando y fracasando en esas mismas circunstancias. ¿Por qué? Porque no comprenden a fondo su propia esencia-naturaleza; su conocimiento de los problemas que hay en esta no es lo suficientemente profundo, por lo que les resulta muy agotador poner en práctica la verdad. Por ejemplo, hay quienes son muy falsos y deshonestos de palabra y obra, pero si les preguntas en qué sentido es más grave su carácter corrupto, responden: “Soy un poco falso”. Se limitan a decir que son un poco falsos, pero no que su naturaleza es falsa ni que son personas falsas. Su conocimiento de su propio estado corrupto no es tan profundo y no lo considera tan serio ni tan exhaustivo como otras personas. Desde la perspectiva de otras personas, esta persona es tremendamente falsa y torcida, hay engaño en todo lo que dice y sus palabras y actos nunca son honestos, pero es incapaz de conocerse a sí misma con tanta profundidad. Incluso cuando tiene algo de conocimiento, es meramente superficial. Cada vez que habla y actúa, revela parte de su naturaleza, pero no es consciente de ello. Cree que actuar de esta manera no revela la corrupción; piensa que ya ha puesto la verdad en práctica, pero, para quienes la observan, esta persona sigue siendo bastante torcida y falsa y sus palabras y acciones siguen siendo profundamente deshonestas. Es decir, las personas tienen un conocimiento muy superficial de su propia naturaleza, y hay una enorme discrepancia entre esto y las palabras de Dios que las juzgan y desenmascaran. Esto no es un error en lo que Dios pone al descubierto, sino más bien que los seres humanos carecen de un entendimiento adecuadamente profundo de su propia naturaleza. Las personas no poseen una comprensión fundamental o esencial de sí mismas; en cambio, se concentran y dedican su energía a llegar a conocer sus actos y revelaciones externas. Aunque algunas personas, ocasionalmente, puedan ser capaces de decir algo sobre su autoconocimiento, este no será muy profundo. Nadie ha pensado jamás que sea cierto tipo de persona ni que tenga una cierta naturaleza por haber realizado determinada cosa o por haber revelado algo concreto. Dios ha dejado en evidencia la naturaleza y la esencia del hombre, pero lo que la gente entiende es que su forma de hacer las cosas y de hablar es errónea y defectuosa; como resultado de ello, poner la verdad en práctica es una tarea relativamente extenuante para ella. Piensan que sus equivocaciones son meras manifestaciones momentáneas que se revelan descuidadamente en lugar de ser revelaciones de su naturaleza. Cuando las personas piensan de este modo, les resulta muy difícil conocerse de verdad a sí mismas, así como entender y practicar la verdad. Como no conocen la verdad ni tienen sed de esta, cuando la ponen en práctica, se limitan a seguir los preceptos de manera superficial. Las personas no consideran que su propia naturaleza sea muy mala y creen que no son tan malas como para exigir que perezcan o sean castigadas. Sin embargo, según los estándares de Dios, las personas están demasiado profundamente corrompidas, todavía están lejos de los estándares de salvación, pues solo poseen ciertos enfoques que, por fuera, no parecen vulnerar la verdad y, de hecho, no practican la verdad y no son sumisas a Dios.
Los cambios en el comportamiento o la conducta de las personas no implican una transformación de su naturaleza. Esto se debe a que los cambios en la conducta de las personas no pueden alterar sustancialmente su apariencia original y mucho menos su naturaleza. Solamente cuando la gente entienda la verdad, conozca su propia esencia-naturaleza y sea capaz de poner la verdad en práctica, podrá ser adecuadamente profunda dicha práctica, más allá de la observancia de un conjunto de preceptos. La manera en la que la gente practica la verdad hoy en día todavía no está a la altura y no puede alcanzar plenamente todo lo que la verdad requiere. La gente solo practica parte de la verdad, y únicamente cuando se halla en determinados estados y circunstancias pueden poner un poco de la verdad en práctica; no se da el caso de que puedan poner la verdad en práctica en toda circunstancia y situación. Cuando, ocasionalmente, una persona es feliz y su estado es bueno o cuando está hablando con otros y tienen una senda que practicar en su corazón, son temporalmente capaces de hacer algunas cosas que se ajustan a la verdad. Pero, cuando viven con personas que son negativas y no persiguen la verdad, y son influenciados por estas personas, en su corazón pierden la senda y son incapaces de practicar la verdad. Esto demuestra que su estatura es demasiado pequeña y que todavía no comprenden realmente la verdad. Hay algunos individuos que, si las personas adecuadas los guían y los conducen, son capaces de poner en práctica la verdad; sin embargo, si un falso líder o un anticristo los desorienta y los perturba, no solo son incapaces de practicar la verdad: también son susceptibles de ser desorientados para que sigan a esas personas. Tales personas aún están en peligro, ¿no es así? Gente como esta, con esta clase de estatura, no podría ser capaz de practicar la verdad en todos los asuntos y situaciones. Incluso si practican la verdad, solo lo hacen cuando su estado de ánimo es bueno u otros los guían; sin alguien bueno que los guíe, habría momentos en los que serían capaces de hacer cosas que vulneran la verdad, y se apartarían de las palabras de Dios. ¿Y a qué se debe esto? A que solo has llegado a conocer algunos de tus estados, no tienes conocimiento de tu propia esencia-naturaleza y aún no has alcanzado la estatura de rebelarte contra la carne y practicar la verdad; por tanto, no tienes control sobre lo que harás en el futuro, y no puedes garantizar que serás capaz de mantenerte firme en cualquier circunstancia o prueba. En ocasiones te encuentras en un estado en el que puedes poner en práctica la verdad y pareces haber experimentado un pequeño cambio, pero, en circunstancias diferentes, no puedes poner en práctica la verdad. Esto es algo que escapa a tu control. A veces puedes practicar la verdad, y, a veces, no. En determinado momento lo entiendes, y, al siguiente, estás confundido. Ahora no estás haciendo nada malo, pero quizás lo hagas dentro de poco. Esto demuestra que aún hay cosas corruptas dentro de ti, y si eres incapaz de conocerte verdaderamente a ti mismo, no será fácil corregirlas. Si no puedes entender en profundidad tu carácter corrupto y eres, en definitiva, capaz de hacer cosas que se oponen a Dios, estás en peligro. Si eres capaz de desentrañar tu naturaleza y detestarla, podrás controlarte, rebelarte contra ti mismo y poner en práctica la verdad.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte
Palabras diarias de Dios Fragmento 570
El objetivo de compartir la verdad con claridad es facilitar que las personas comprendan y practiquen la verdad, y logren cambios en su carácter. No pretende simplemente traer luz y un poco de felicidad a sus corazones una vez que han comprendido la verdad. Si comprendes la verdad, pero no la practicas, entonces se pierde el significado de compartir y comprender la verdad. ¿Cuál es el problema cuando las personas comprenden la verdad, pero no la practican? Es una prueba de que no aman la verdad, de que en sus corazones no aceptan la verdad y, en este caso, perderán las bendiciones de Dios y la oportunidad de salvación. En cuanto a si las personas pueden lograr la salvación, lo esencial es si son capaces de aceptar y practicar la verdad. Si pones en práctica las verdades que comprendes, recibirás el esclarecimiento, la iluminación y la guía del Espíritu Santo y serás capaz de entrar en la realidad-verdad, lograrás tener una comprensión más profunda de la verdad y, al final, ganarás la verdad y la salvación de Dios. Algunas personas son incapaces de practicar la verdad y siempre se quejan de que el Espíritu Santo no las esclarece ni las ilumina, de que Dios no les da fuerza. Ese es un error, es malinterpretar a Dios. El esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo se construyen sobre la base de la cooperación de las personas. Estas deben tener un corazón sincero y estar dispuestas a practicar la verdad y, tanto si su comprensión es profunda como superficial, deben ser capaces de poner en práctica la verdad. Solo entonces serán esclarecidas e iluminadas por el Espíritu Santo. Si las personas comprenden la verdad, pero no la ponen en práctica y solo esperan que obre el Espíritu Santo y las obligue a hacerlo, ¿acaso no están siendo extremadamente pasivas? Dios nunca obliga a la gente a hacer nada. Si las personas entienden la verdad, pero no están dispuestas a ponerla en práctica, esto demuestra que no aman la verdad, o que su estado es anormal y hay algo que las obstaculiza. Pero si las personas son capaces de orar a Dios, Él también obrará; la auténtica preocupación es que si no están dispuestas a poner en práctica la verdad y tampoco le oran a Dios, entonces el Espíritu Santo no dispondrá de medios para obrar en ellas. De hecho, no importa qué tipo de dificultad tenga la gente, siempre puede ser resuelta; lo que es clave es si es capaz o no de practicar según la verdad. Ahora, vuestros problemas de corrupción no son un cáncer, no son enfermedades incurables. Si os decidís a practicar la verdad, recibiréis la obra del Espíritu Santo, y será posible que cambien estas actitudes corruptas. Todo depende de si puedes decidirte a practicar la verdad, eso es lo fundamental. Si practicas la verdad y caminas por la senda de la búsqueda de la verdad, entonces podrás recibir la obra del Espíritu Santo y sin duda serás salvado. En caso de que recorras la senda equivocada, perderás la obra del Espíritu Santo, un paso incorrecto dará lugar a otro y todo terminará para ti; por muchos años que sigas creyendo, no podrás alcanzar la salvación. Por ejemplo, cuando trabajan, algunas personas nunca piensan en cómo hacer el trabajo de manera que beneficie al trabajo de la casa de Dios y se ajuste a Sus intenciones. En consecuencia, hacen muchas cosas que son egoístas y viles, se ganan resultarle detestable a Dios y que Él las odie, así que son reveladas y descartadas. Si las personas son capaces de buscar la verdad y practicar según ella en todo, entonces ya han entrado en el camino correcto de la fe en Dios y cuentan así con la esperanza de llegar a ser alguien que se ajusta a las intenciones de Dios. Algunas personas comprenden la verdad, pero no la ponen en práctica. En cambio, creen que la verdad no es para tanto y que es incapaz de resolver el problema de su propia voluntad y sus actitudes corruptas. ¿No son estas personas realmente irrisorias? ¿Acaso no son totalmente absurdas? ¿No se creen muy listas? Si la gente es capaz de practicar de acuerdo con la verdad, sus actitudes corruptas pueden cambiar. Si su fe y servicio a Dios están en función de su propia personalidad natural, ni uno solo de ellos podrá lograr una transformación en su carácter. Hay algunas personas que se pasan todo el día revolcándose en la ansiedad causada por sus propias decisiones equivocadas. A pesar de que las verdades están a su alcance, no las investigan ni tratan de ponerlas en práctica, sino que insisten en elegir su propia senda. ¡Qué manera tan absurda de actuar! En realidad, no saben cómo disfrutar de las bendiciones que tienen; nacen para sufrir. Practicar la verdad es así de sencillo; lo único que importa es que la practiques o no. Si eres alguien que tiene la determinación de practicar la verdad, entonces tu negatividad, debilidad y carácter corrupto se resolverán y cambiarán poco a poco, esto depende de que tu corazón ame la verdad, de que puedas aceptarla, de que puedas sufrir y pagar un precio para obtenerla. Si de verdad amas la verdad, serás capaz de sufrir todo tipo de pesares con el fin de obtenerla, con independencia de si eso significa que la gente te calumnie, juzgue o rechace, deberías soportar todo esto con paciencia y tolerancia. Dios te protegerá y bendecirá, no te abandonará ni ignorará, de esto no cabe duda. Si le oras con un corazón temeroso de Dios y te amparas y recurres a Él, no habrá ninguna dificultad que no puedas superar. Puede que poseas un carácter corrupto, que cometas transgresiones, pero si cuentas con un corazón temeroso de Dios y si caminas con cautela por la senda de la búsqueda de la verdad, entonces no cabe duda alguna de que podrás mantenerte firme y serás guiado y protegido por Dios.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte
Palabras diarias de Dios Fragmento 571
Si quieres lograr la comprensión de la verdad, es fundamental que sepas comer y beber las palabras de Dios. Si lees muy poco las palabras de Dios, si no las lees con seriedad y no las contemplas en tu corazón, entonces no podrás entender la verdad. Lo único que podrás entender es un poco de doctrina, y así te resultará muy difícil entender las intenciones de Dios y los propósitos de Dios en Sus palabras. Si no entiendes los objetivos y resultados que las palabras de Dios pretenden conseguir, si no entiendes qué buscan lograr y perfeccionar en el hombre Sus palabras, eso demuestra que todavía no comprendes la verdad. ¿Por qué dice Dios lo que dice? ¿Por qué habla en ese tono? ¿Por qué es tan serio y sincero en cada palabra que pronuncia? ¿Por qué decide usar ciertas palabras? ¿Lo sabes? Si no lo puedes decir con certeza, es que no entiendes las intenciones de Dios ni Sus propósitos. Si no entiendes el contexto subyacente a Sus palabras, entonces, ¿cómo puedes entender o practicar la verdad? Para obtener la verdad, primero debes comprender lo que Dios quiere decir en cada palabra que Él pronuncia, y luego ponerlas en práctica, causando que las palabras de Dios vivan en ti, y se conviertan en tu realidad. Al hacerlo, entrarás en la realidad-verdad. Solo cuando tienes un entendimiento exhaustivo de la palabra de Dios puedes comprender realmente la verdad. Al entender únicamente algunas palabras y doctrinas, crees comprender la verdad y estar en posesión de la realidad. Esto es autoengaño. Ni siquiera entiendes por qué Dios requiere que la gente practique la verdad. Esto demuestra que no entiendes las intenciones de Dios y que todavía no entiendes la verdad. De hecho, Dios exige esto a las personas para purificarlas y salvarlas, para que puedan despojarse de su carácter corrupto y se conviertan en personas que se someten a Dios y Lo conocen. Este es el objetivo que Dios quiere alcanzar al exigir a las personas que practiquen la verdad.
Dios expresa la verdad para la gente que la ama, que tiene sed de la verdad y la busca. En cuanto a aquellos que se preocupan por palabras y doctrinas, y gustan de dar extensos y pomposos discursos, nunca obtendrán la verdad, se están engañando a sí mismos. Su perspectiva de la verdad y de las palabras de Dios es equivocada; retuercen el cuello para leer lo que es recto, su perspectiva es equivocada. Algunas personas prefieren estudiar las palabras de Dios. Siempre estudian cómo las palabras de Dios hablan del destino o de cómo ser bendecidos. Lo que más les interesa es este tipo de palabras. Si las palabras de Dios no se corresponden con sus nociones y no satisfacen su deseo de bendiciones, se volverán negativos, dejarán de perseguir la verdad y no querrán esforzarse por Dios. Esto muestra que no están interesadas en la verdad. En consecuencia, no son sinceras respecto de la verdad; solo pueden aceptar la verdad que se amolda a sus nociones y figuraciones. Aunque esas personas son fervorosas en su fe en Dios y tratan por todos los medios de hacer algunas cosas buenas y presentarse correctamente, lo hacen exclusivamente para tener un buen destino en el futuro. Pese a que también participan en la vida de iglesia, comen y beben de las palabras de Dios, no practican la verdad ni la obtienen. Hay algunas personas que comen y beben de las palabras de Dios, pero se limitan a hacerlo mecánicamente; creen haber alcanzado la verdad simplemente por haber logrado entender algunas palabras y doctrinas. ¡Qué necias son! La palabra de Dios es la verdad. Ahora bien, uno no necesariamente entiende y alcanza la verdad por leer las palabras de Dios. Si no la alcanzas comiendo y bebiendo de Sus palabras, lo que tendrás serán palabras y doctrinas. Si no sabes cómo practicar la verdad ni cómo actuar de acuerdo con los principios, sigues sin tener la realidad-verdad. Puede que a menudo leas las palabras de Dios, pero posteriormente eres incapaz de entender Sus intenciones, y solo adquieres algunas palabras y doctrinas. ¿Cómo hay que comer y beber las palabras de Dios para entender la verdad? Ante todo, deberías ser consciente de que la palabra de Dios no es tan sencilla; la palabra de Dios es totalmente profunda. Incluso una frase de las palabras de Dios lleva una vida entera para experimentarla. Sin varios años de experiencia, ¿cómo podrías entender la palabra de Dios? Si cuando lees las palabras de Dios no entiendes Sus intenciones, y no entiendes los propósitos de Sus palabras, su origen, el efecto que buscan lograr, o qué buscan conseguir, entonces ¿significa esto que entiendes la verdad? Es posible que hayas leído las palabras de Dios muchas veces, y quizás puedas recitar muchos pasajes de memoria, pero no puedes practicar la verdad ni has cambiado en absoluto, y tu relación con Dios es tan distante y alienada como siempre. Cuando te topas con algo que contradice tus nociones, sigues teniendo dudas respecto a Él y no lo entiendes, sino que discutes con Él y albergas nociones y malentendidos sobre Él, con lo que te resistes e incluso blasfemas contra Él. ¿Qué tipo de carácter es este? Este es un carácter de arrogancia, de aversión a la verdad. ¿Cómo pueden aceptar o practicar la verdad personas que son tan arrogantes y reacias a ella? Tales personas nunca serán capaces de obtener la verdad o a Dios en absoluto.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte
Palabras diarias de Dios Fragmento 572
Se ha dicho que “el que sigue hasta el final sin duda será salvado”, ¿pero es esto fácil de poner en práctica? No lo es, y muchos que son cazados y perseguidos por el gran dragón rojo se vuelven demasiado tímidos o temerosos para seguir a Dios. ¿Por qué sucumbieron? Porque carecen de auténtica fe. Algunas personas pueden aceptar la verdad, orar a Dios, confiar en Él, y se mantienen firmes en las pruebas y tribulaciones, mientras que otras no pueden seguir hasta el final. En cierto punto, durante estas pruebas y tribulaciones, sucumbirán, perderán su testimonio y serán incapaces de recomponerse y continuar. Todas las cosas que surgen cada día, sean grandes o pequeñas, que pueden sacudir tu resolución, ocupar tu corazón o limitarte en tu deber y constreñirte en tu progreso hacia delante requieren un tratamiento diligente y deberías examinarlas cuidadosamente y buscar la verdad. Todos estos problemas deben resolverse a medida que experimentas. Algunas personas se vuelven negativas, se quejan y renuncian a su trabajo cuando se encuentran con dificultades, y son incapaces de volverse a poner de pie después de cada revés. Todas estas personas son necios que no aman la verdad y no la obtendrán aunque vivan toda una vida de fe. ¿Cómo podrían seguir hasta el final tales necios? Si te pasa lo mismo diez veces pero no ganas nada con ello, entonces eres una persona mediocre e inútil. Las personas astutas y las que tienen verdadero calibre que tienen comprensión espiritual son buscadoras de la verdad; aunque les pase algo diez veces, en tal vez ocho de esos casos serán capaces de lograr algún esclarecimiento, aprender alguna lección, entender algo de verdad y hacer algún progreso. Cuando le acaecen las cosas a un necio diez veces, a uno que no tiene comprensión espiritual, ni una sola va a beneficiar a su vida, ni lo va a cambiar, ni le hará conocer su feo rostro; en cuyo caso será su fin. Caen cada vez que les ocurre algo, y cada vez que caen necesitan de alguien que los apoye y los persuada. Si no los apoyan o persuaden, no pueden levantarse, y cada vez que ocurre algo, hay peligro de que caigan y se degeneren. ¿No es este el final para ellos? ¿Existen otros fundamentos para que estas personas inútiles sean salvadas? La salvación de Dios para la especie humana es una salvación de aquellos que aman la verdad, de la parte de ellos con voluntad y determinación, así como de la parte de ellos que anhela la verdad y la rectitud en su corazón. La determinación de una persona se refiere a la parte de ella dentro de su corazón que anhela la rectitud, la bondad y la verdad, y que posee conciencia. Dios salva esta parte y, a través de ella, Él cambia sus actitudes corruptas para que puedan comprender y obtener la verdad, para que su corrupción pueda ser purificada y su carácter-vida pueda transformarse. Si no posees estas cosas en ti, la redención ya no está a tu alcance. Si dentro de ti no existe amor por la verdad y si no aspiras a la rectitud y a la luz, si cuandoquiera que te encuentres con cosas malignas no tienes la voluntad para liberarte de ellas ni la determinación para padecer dificultades; si, además, tu conciencia está adormecida, tu facultad para recibir la verdad también lo está, si no logras percibir la verdad o los acontecimientos que surjan, y si no tienes discernimiento en todas las cosas y, ante cualquier cosa que te suceda, eres incapaz de buscar la verdad para las resoluciones y eres siempre negativo, entonces no existe forma alguna de que te salves. Tal persona no tiene nada por lo que se la pueda recomendar, nada en lo que a Dios le merezca la pena obrar. Su conciencia está adormecida, su mente nublada, no ama la verdad ni anhela la rectitud en el fondo de su corazón. Por muy clara o lúcidamente que explique Dios la verdad, no muestra la menor reacción, es como si su corazón ya estuviera muerto. ¿Acaso no han acabado las cosas para ella? Es como una persona que está en su último aliento a la que se la puede salvar si se le hace el boca a boca, pero si la persona ya ha muerto y su alma ha partido, eso será inútil. Si, ante los problemas y las dificultades, una persona se encoge y los evita, no busca la verdad en absoluto y opta por ser negativa y negligente en su trabajo, entonces se revela como lo que realmente es. Esas personas no tienen ningún testimonio vivencial. Son solo gorrones, basura, son inútiles en la casa de Dios, y están totalmente condenados. Solo aquellos que pueden buscar la verdad para resolver los problemas son personas con estatura, y solo ellos pueden mantenerse firmes en el testimonio. Cuando te encuentres con problemas y dificultades, debes enfrentarte a ellos con la cabeza fría, tratarlos de la manera correcta, y tomar una decisión. Debes aprender a utilizar la verdad para resolver los problemas. Ya sea que las verdades que comprendas habitualmente sean profundas o superficiales, debes hacer uso de ellas. Las verdades no son meras palabras que salen de tu boca cuando te sucede algo, ni se utilizan expresamente para resolver los problemas de los demás; en cambio, deben utilizarse para resolver los problemas y las dificultades que tienes. Eso es lo más importante. Y solo cuando resuelvas tus propios problemas podrás resolver los de los demás. ¿Por qué se dice que Pedro es un fruto? Porque hay cosas de valor en él, cosas que merecen la pena perfeccionar. Buscaba la verdad en todas las cosas, tenía determinación y era de una voluntad firme; tenía razón, estaba dispuesto a sufrir dificultades, amaba la verdad en su corazón, cuando las cosas le ocurrían, no permitía que no sirvieran de nada y era capaz de aprender lecciones de todas las cosas. Todos estos son puntos fuertes. Si no tienes ninguno de estos puntos fuertes, eso implica problemas. No te resultará fácil obtener la verdad ni ser salvado. Si no sabes experimentar o no tienes experiencia, no podrás resolver las dificultades de los demás. Como eres incapaz de practicar y experimentar las palabras de Dios, no tienes idea de qué hacer cuando te sucede algo, te alteras y rompes a llorar cuando te encuentras con problemas, y te vuelves negativo y huyes cuando sufres algún pequeño contratiempo, y eres incapaz de tratarlo de la manera correcta. Por eso, te resulta imposible lograr la entrada en la vida. ¿Cómo puedes proveer a los demás sin entrada en la vida? Para proveer a la vida de las personas, debes tener una clara enseñanza de la verdad y ser capaz de tener una clara enseñanza de los principios de la práctica para resolver los problemas. Para alguien que tiene corazón y espíritu, basta con decir un poco y lo entenderá. Pero no es suficiente con entender un poco de la verdad. Debe tener también la senda y los principios de práctica. Solo esto le ayudará a practicar la verdad. Incluso cuando las personas tienen entendimiento espiritual, y solo se necesitan unas pocas palabras para que las entiendan, si no ponen en práctica la verdad no habrá entrada en la vida. Si no pueden aceptar la verdad, entonces todo habrá terminado para ellos, y nunca podrán entrar en las realidades-verdad. Puedes sostener la mano de algunas personas mientras les enseñas, y parecerán entender en ese momento, pero en cuanto las sueltas, se confunden de nuevo. No se trata de alguien que tenga entendimiento espiritual. Si, independientemente de los problemas que encuentres, eres negativo y débil, no tienes ningún testimonio en absoluto, y no haces tu parte en lo que respecta a las cosas que las personas deberían hacer y a aquellas en las que deberían desempeñar su parte, eso demuestra que no tienes a Dios en el corazón y que no eres una persona que ama la verdad. Dejando a un lado cómo la obra del Espíritu Santo conmueve a las personas, simplemente al experimentar la obra de Dios durante tantos años y al escuchar tantas verdades, además de tener un poco de conciencia y restringirse a sí mismas mediante la fuerza de voluntad, las personas deberían al menos ser capaces de cumplir con el estándar mínimo de que su conciencia no se lo reproche y no deberían estar tan adormecidas y débiles como lo están ahora. Es simplemente impensable que se encuentren en este estado. Tal vez hayáis estado saliendo del paso estos pocos años atrás, sin perseguir la verdad en absoluto ni hacer ningún progreso. De lo contrario, ¿cómo podéis seguir estando tan adormecidos y torpes? Esto se debe enteramente a que eres necio e ignorante y no buscas la verdad ni la aceptas; no puedes culpar a nadie más. La verdad no es parcial respecto a ciertas personas sobre otras. Si no aceptas la verdad ni la buscas para resolver los problemas, ¿cómo vas a cambiar? Algunas personas sienten que su calibre es demasiado escaso y que no tienen capacidad de comprensión, así que emiten veredictos sobre sí mismas. Creen que no importa cuánto persigan la verdad, no podrán satisfacer los requisitos de Dios, y que por mucho que se esfuercen, simplemente son así. Siempre son negativas. Como resultado, incluso después de años de creer en Dios, no han ganado ninguna verdad. Sin esforzarte en perseguir la verdad, dices que tu calibre es demasiado escaso, te das por vencido y siempre vives en un estado negativo. En consecuencia, no entiendes la verdad que deberías entender ni practicas la verdad que eres capaz de practicar; ¿no eres tú mismo quien te está frenando? Siempre dices que tu calibre es escaso y no está a la altura; ¿no es esto evadir y eludir la responsabilidad? Si puedes sufrir, pagar un precio y ganar la obra del Espíritu Santo, entonces de seguro serás capaz de entender algunas verdades y entrar en algunas realidades. Si no acudes a Dios ni confías en Él, y te das por vencido sin hacer ningún esfuerzo ni pagar un precio, y simplemente te rindes, entonces eres un inútil y careces de una pizca de conciencia y razón. Independientemente de tu calibre, mientras tengas un poco de conciencia y razón, deberías cumplir tu deber y completar tu misión diligentemente. Ser un desertor es un acto de una rebeldía atroz; cuando una persona ha traicionado a Dios, esto es irredimible. Perseguir la verdad requiere una voluntad firme, y las personas que son demasiado frágiles y tienen demasiada negatividad en su interior no lograrán nada. No podrán creer en Dios hasta el final, y hay aún menos esperanza de que ganen la verdad y logren la transformación de su carácter. Solo aquellos que persiguen la verdad y tienen determinación pueden ganarla y ser perfeccionados por Dios.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte
Palabras diarias de Dios Fragmento 573
Hay muchas personas que, en cuanto su deber los mantiene ocupados, se vuelven incapaces de experimentar y de mantener un estado normal, y en consecuencia, piden constantemente una reunión y que se les comparta la verdad. ¿Qué sucede aquí? No comprenden la verdad, carecen de un fundamento en el camino verdadero, tales personas se dejan llevar por el fervor cuando hacen su deber, y son incapaces de aguantar durante mucho tiempo. Cuando la gente no entiende la verdad, no existe un principio en nada de lo que hacen. Si se dispone que hagan algo, lo estropean, son descuidados con lo que hacen, no buscan principios y no hay sumisión en sus corazones, lo que demuestra que no aman la verdad y son incapaces de experimentar la obra de Dios. No importa lo que hagas, primero deberías entender por qué lo estás haciendo, qué intención te impulsa, qué relevancia tiene que lo hagas, cuál es la naturaleza del asunto y si es positivo o negativo. Debes tener claras todas estas cuestiones; esto es necesario para que puedas actuar con principios. Si estás haciendo algo que cuenta como hacer tu deber, entonces deberías meditar: “¿Cómo debería actuar para cumplir con este deber y hacerlo sin ser negligente?”. Deberías orar y acercarte a Dios en este asunto. El propósito de orar a Dios es buscar la verdad, una senda de práctica, el deseo de Dios y cómo satisfacer a Dios; es lograr este resultado. Las prácticas de orar a Dios, acercarse a Dios y leer las palabras de Dios no son participar en rituales religiosos o acciones superficiales. Se hacen con el propósito de buscar las intenciones de Dios y luego practicar de acuerdo con la verdad. Si siempre dices “Gracias a Dios” antes de hacer algo, y pareces muy espiritual y capaz de desentrañar las cosas, pero cuando llega el momento de actuar sigues tu voluntad sin buscar la verdad en absoluto, entonces este “Gracias a Dios” tuyo no es más que un mantra. Es falsa espiritualidad. Al hacer tu deber, siempre deberías pensar: “¿Cómo debería hacer este deber? ¿Cuál es el deseo de Dios? ¿Cuáles son los requerimientos de Dios?”. Orar a Dios y acercarse a Él para buscar la verdad y los principios para tus acciones, buscar en tu corazón cuál es el deseo de Dios y no apartarte de las palabras de Dios ni de los principios-verdad en nada de lo que hagas; solo hacer esto indica que verdaderamente crees en Dios. Aquellos que no aman la verdad no pueden hacer estas cosas. Hay muchas personas que, hagan lo que hagan, no buscan los principios-verdad y en su lugar siempre actúan según sus propias ideas. Piensan en las cosas en términos muy simples, y nunca consideran cómo actuar de acuerdo con los requerimientos de Dios, o cómo actuar para poder satisfacer a Dios. Solo saben seguir su propia voluntad de manera obstinada al hacer las cosas. Tales personas no tienen ningún lugar en absoluto para Dios en su corazón, ni la más mínima pizca de un corazón temeroso de Dios. Algunas personas dicen: “Solo oro a Dios cuando me encuentro con dificultades, pero no siento que esto sirva de nada. Así que cuando me encuentro con cosas comunes no oro a Dios porque no sirve de nada”. Dios está completamente ausente de los corazones de tales personas. No buscan la verdad, sin importar lo que estén haciendo en tiempos normales. Solo siguen sus propias ideas. Entonces, ¿hay principios en sus acciones? Desde luego que no. Ven todo en términos simples. Incluso cuando las personas comparten los principios-verdad, no los aceptan. Porque nunca ha habido ningún principio en sus acciones y en su corazón no hay lugar para Dios, solo para ellos mismos. Sienten que sus ideas son buenas, que no son las de cometer maldad o ir en contra de la verdad. Piensan que actuar según sus propias ideas es practicar la verdad y que hacerlo es someterse a Dios. En realidad, no están orando verdaderamente a Dios ni buscando la verdad en los asuntos que encuentran, sino que actúan según su propia voluntad e ideas. No están haciendo su deber de acuerdo con los requerimientos de Dios, no tienen un corazón sumiso a Dios y mucho menos tienen el deseo de satisfacer a Dios. Este es el mayor error que cometen las personas en su práctica. Si crees en Dios pero Él no está en tu corazón, ¿acaso no estás engañando a Dios? ¿Y qué resultados puede dar tal fe? ¿Qué puedes obtener exactamente de ella? ¿Cuál es el significado de tal fe?
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte
Palabras diarias de Dios Fragmento 574
¿Cómo debes reflexionar sobre ti mismo e intentar conocerte, cuando has hecho algo que vulnera los principios-verdad y es desagradable para Dios? Cuando estabas a punto de hacer eso, ¿le oraste? ¿Consideraste alguna vez: “¿Hacer las cosas de este modo concuerda con la verdad? ¿Cómo vería Dios este asunto si fuera llevado ante Él? ¿Se alegraría o se irritaría si se enterara? ¿Lo odiaría o lo detestaría?”? No lo buscaste, ¿verdad? Incluso si te lo recordaran, seguirías pensando que el asunto no tenía importancia, no iba en contra de ningún principio ni era pecado. Como resultado, ofendiste el carácter de Dios y lo enfureciste, hasta tal punto que te odió. Esto lo causa la rebeldía de la gente. Por lo tanto, deberías buscar la verdad en todas las cosas. Eso es lo que debes seguir. Si puedes presentarte con seriedad ante Dios para orar de antemano, y luego buscar la verdad según Sus palabras, no te equivocarás. Tal vez haya algunas desviaciones en tu práctica de la verdad, pero eso es difícil de evitar, y serás capaz de practicar correctamente tras adquirir cierta experiencia. Sin embargo, si sabes actuar de acuerdo con la verdad pero no la practicas, el problema es que esta te desagrada. Quienes no aman la verdad jamás la buscan, sin importar lo que les suceda. Los que aman la verdad son los únicos que tienen un corazón temeroso de Dios, y cuando suceden cosas que no comprenden, son capaces de buscar la verdad. Si no puedes captar las intenciones de Dios y no sabes practicar, deberías hablar con algunas personas que entiendan la verdad. Si no encuentras a quienes comprenden la verdad, deberías buscar a algunas personas que tengan un entendimiento puro para orar juntos a Dios en unión de mente y espíritu, buscar a partir de Dios, aguardar Su momento, y esperar a que Él os abra un camino. Siempre y cuando todos anhelen la verdad, la busquen y compartan sobre ella juntos, quizá llegue el momento en que a alguno de vosotros se le ocurra una buena solución. Si a todos os parece que la solución es adecuada y un buen camino, entonces eso tal vez haya sido gracias al esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo. Si, entonces, seguís compartiendo juntos a fin de descubrir una senda de práctica más correcta, sin duda concordará con los principios-verdad. En tu práctica, si descubres que tu camino de práctica sigue siendo algo inadecuado, debes corregirlo de inmediato. Si erras levemente, Dios no te condenará, porque tus intenciones en lo que haces son correctas, y estás practicando de acuerdo con la verdad. Solo estás un poco confundido acerca de los principios y has cometido un error en tu práctica, lo cual es excusable. Pero cuando la mayoría de la gente hace cosas, las hace en función de cómo imagina que han de hacerse. No utilizan las palabras de Dios como base para contemplar cómo practicar conforme a la verdad o cómo recibir el visto bueno de Dios. En cambio, lo único en lo que piensan es en cómo beneficiarse, y cómo hacer que los demás los respeten y los admiren. Hacen las cosas enteramente según sus propias ideas y exclusivamente para satisfacerse a sí mismos, lo que es un problema. Tales personas jamás harán las cosas de acuerdo con la verdad, y Dios siempre las aborrecerá. Si de veras eres alguien con conciencia y razón, pase lo que pase, deberías ser capaz de presentarte ante Dios a orar y buscar, de analizar seriamente las motivaciones e impurezas de tus actos, de determinar qué corresponde hacer según las palabras y los requisitos de Dios, y de ponderar y contemplar reiteradamente qué acciones complacen a Dios, cuáles le disgustan y cuáles reciben Su visto bueno. Debes repasar mentalmente estas cuestiones una y otra vez hasta que las comprendas claramente. Si sabes que tienes tus propias motivaciones al hacer algo, debes reflexionar sobre cuáles son, si se trata de satisfacerte a ti mismo o de satisfacer a Dios, si te beneficia a ti o al pueblo escogido de Dios, y qué consecuencias acarrearán… Si buscas y contemplas más de esta manera en tus oraciones, y te haces más preguntas para buscar la verdad, entonces las desviaciones de tus actos serán cada vez menores. Quienes pueden buscar la verdad de esta manera son los únicos que son considerados con las intenciones de Dios y le temen, porque buscas de acuerdo con los requisitos de las palabras de Dios y con un corazón sumiso, y las conclusiones a las que llegues a partir de buscar así coincidirán con los principios-verdad.
Si los actos de un creyente están desconectados de la verdad, entonces es igual que un no creyente. Este es el tipo de persona que no lleva a Dios en el corazón y se desvía de Él, y esa persona es como un jornalero en la casa de Dios que hace chapuzas para su amo, recibe una pequeña remuneración y luego se va. Sencillamente, no es una persona que crea en Dios. Cuando haces las cosas, lo primero que has de examinar y en lo que has de trabajar es en qué hacer para ganarte el reconocimiento de Dios; debe ser el principio y el alcance de tus acciones. Debes determinar si lo que haces está en consonancia con la verdad porque, si lo está, seguro que se ajusta a las intenciones de Dios. No es que debas calibrar si el asunto está bien o mal, si concuerda con los gustos de los demás ni si está en consonancia con tus deseos, sino determinar si está de acuerdo con la verdad y si beneficia o no al trabajo y los intereses de la iglesia. Si consideras estos aspectos, cada vez estarás más en consonancia con las intenciones de Dios al hacer las cosas. Si no consideras estos aspectos y simplemente te atienes a tu propia voluntad al hacer las cosas, está garantizado que las harás de forma incorrecta, ya que la voluntad del hombre no es la verdad y, por supuesto, es incompatible con Dios. Si deseas el reconocimiento de Dios, debes practicar de acuerdo con la verdad, no según tu voluntad. Algunos se dedican a ciertos asuntos particulares con el pretexto de llevar a cabo el deber. Sus hermanos y hermanas lo consideran inadecuado y se lo reprochan, pero estas personas no admiten su culpa. Piensan que se trataba de un asunto personal sin relación con el trabajo, las finanzas o la gente de la iglesia, y no era una mala acción, por lo que la gente no debería inmiscuirse en ello. Puede que algunas cosas te parezcan asuntos particulares no relacionados con ningún principio ni ninguna verdad. Sin embargo, si se mira lo que hiciste, fuiste muy egoísta. No consideraste el trabajo de la iglesia o los intereses de la casa de Dios ni si esto resultaría satisfactorio para Dios; solo consideraste tu propio beneficio. Esto ya guarda relación con el decoro de los santos, así como con la humanidad de una persona. Aunque lo que estuvieras haciendo no tuviera relación con los intereses de la iglesia ni con la verdad, dedicarte a un asunto particular mientras afirmas estar haciendo el deber no está en consonancia con la verdad. Independientemente de lo que estés haciendo, de lo grande o pequeño que sea el asunto y de si es tu deber en la casa de Dios o tu propio asunto privado, debes considerar si lo que estás haciendo es conforme a las intenciones de Dios, así como si es algo que una persona con humanidad debería hacer. Si buscas la verdad de esta manera en todo lo que haces, entonces eres una persona que verdaderamente cree en Dios. Si tratas cada asunto con seriedad y cada verdad de este modo, serás capaz de lograr cambios en tu carácter. Hay quienes piensan: “Hacer que practique la verdad cuando hago mi deber es lo justo, pero cuando me ocupo de mis asuntos privados, no me importa lo que tenga que decir la verdad; haré lo que me plazca, lo que sea necesario para mi beneficio”. En estas palabras se puede apreciar que no son amantes de la verdad. No hay principios en lo que hacen. Harán cualquier cosa que les beneficie, sin considerar siquiera el efecto que tendrá en la casa de Dios. En consecuencia, cuando han hecho algo, Dios no está presente en ellos, y se sienten sombríos y disgustados, y no saben lo que está pasando. ¿No es este su merecido desierto? Si no practicas la verdad en tus acciones y deshonras a Dios, entonces estás pecando contra Él. Si alguien no ama la verdad y, con frecuencia, actúa según su propia voluntad, entonces ofenderá a Dios a menudo. Él desdeñará a esa persona y la dejará de lado. Lo que tal persona hace a menudo no recibe el reconocimiento de Dios y, si no se arrepiente, entonces su castigo no está lejano.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte
Palabras diarias de Dios Fragmento 575
Cualquier deber que hagas implica entrada en la vida. Ya sea que tu deber sea bastante habitual o impredecible, aburrido o animado, siempre debes lograr la entrada en la vida. Los deberes de algunas personas son bastante monótonos; hacen lo mismo todos los días. Sin embargo, al llevarlos a cabo, los estados que revelan estas personas no son tan homogéneos. En ocasiones, cuando están de buen humor, son un poco más diligentes y trabajan mejor. Otras veces, debido a alguna influencia desconocida, sus actitudes corruptas satánicas hacen de las suyas en su interior, provocando que tengan puntos de vista inapropiados; caen en malos estados y en un mal estado de ánimo, y acaban haciendo sus deberes de manera superficial. Los estados internos de las personas cambian de acuerdo con su entorno, pero por mucho que cambien, si alguien entiende la verdad, puede actuar de acuerdo con los principios. Es un error hacer las cosas según tu estado de ánimo; eso es hacerlas basándote en tus preferencias. Cuando estás de buen humor, puedes ponerle un poco de corazón a lo que haces, y cuando estás de mal humor, no le pones el corazón a lo que haces y actúas de manera superficial; ¿es esta una forma de hacer las cosas basada en principios? ¿Te permitirá esto realizar el deber de manera acorde al estándar? Sea cual sea su estado de ánimo, la gente debe saber orar a Dios y buscar la verdad; solo de esta manera podrá evitar estar constreñida e influida por los vaivenes a los que la somete su estado de ánimo. Al hacer el deber, debes examinarte siempre para ver si haces las cosas según los principios, si tu realización del deber es acorde al estándar, si lo haces de manera superficial, si has sido evasivo y has holgazaneado, y si tienes algún problema en cuanto a tu actitud y forma de pensar. Una vez que hayas hecho introspección y te hayan quedado claras estas cosas, te será más fácil cumplir con el deber. Con independencia de lo que te encuentres al hacer el deber —negatividad y debilidad, o mal humor tras haber sido podado—, debes tratarlo de forma adecuada y también debes buscar la verdad y entender las intenciones de Dios. Al hacer estas cosas, tendrás una senda de práctica. Si deseas hacer bien tu deber, no debe afectarte tu estado de ánimo. Por más negativo o débil que te sientas, debes practicar la verdad, cumplir con tus obligaciones y responsabilidades, y atenerte a los principios en todo lo que hagas. Si lo haces, no solo otras personas te darán su aprobación, sino que también agradarás a Dios. Así serás una persona responsable que puede asumir la responsabilidad, que es buena de verdad, y que realmente realiza el deber acorde al estándar, y vivirás íntegramente a semejanza de una persona auténtica. Esas personas se purifican y logran la verdadera transformación cuando hacen el deber y se puede decir que son personas honestas a los ojos de Dios. Solamente las personas honestas son capaces de perseverar en la práctica de la verdad a fin de lograr actuar con principios y ser capaces de realizar su deber acorde al estándar. Los que actúan con principios realizan el deber meticulosamente cuando están de buen humor; no trabajan de manera superficial, no son insolentes ni se lucen para que los demás los tengan en gran estima. Cuando están de mal humor, pueden realizar sus tareas cotidianas con la misma seriedad y responsabilidad y, aunque se encuentren con algo fastidioso que los atosigue o los perturbe mientras realizan sus deberes, siguen siendo capaces de sosegar el corazón ante Dios para orar, diciendo: “Por muy grande que sea el problema al que me enfrente, aunque se hunda el cielo, mientras esté vivo, debo cumplir mi deber. Cada día que vivo es un día en que debo realizar bien el deber para ser digno de este deber que Dios me ha dado, así como de este aliento que ha soplado en mi cuerpo. Por muchas dificultades que tenga, lo dejaré todo de lado, ¡pues el cumplimiento del deber es de suma importancia!”. Aquellos a quienes no afecta ninguna persona, acontecimiento, cosa ni entorno, a quienes no limita ningún estado de ánimo ni situación externa y priorizan los deberes y las comisiones que Dios les ha encomendado son las personas leales a Dios, que se someten sinceramente a Él. Esta clase de personas han logrado entrar en la vida y en la realidad-verdad. Esta es una de las manifestaciones más auténticas y prácticas de vivir la verdad.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. La entrada en la vida comienza con la ejecución del deber
Palabras diarias de Dios Fragmento 576
Algunas personas, sin importar el problema al que se enfrenten cuando hacen sus deberes, no buscan la verdad y siempre actúan de acuerdo con sus propias nociones, imaginaciones, pensamientos y deseos. De principio a fin, están satisfaciendo sus propios deseos y actuando bajo el gobierno de sus actitudes corruptas. Puede parecer que siempre han estado haciendo sus deberes, pero como nunca han aceptado la verdad y no han hecho las cosas según los principios-verdad, al final no consiguen la verdad y vida y se convierten en servidores dignos de ser llamados así. Así pues, ¿en qué confían estas personas en la realización de sus deberes? No confían ni en la verdad ni en Dios. Ese poco de verdad que entienden no ha reinado en su corazón; confían en sus propios dones y talentos, en cualquier conocimiento que hayan adquirido, así como en su propia fuerza de voluntad o buenas intenciones, para hacer sus deberes. Y siendo este el caso, ¿serán capaces de hacer sus deberes de una manera que sea acorde al estándar? Cuando las personas confían en sus nociones, figuraciones, conocimiento y aprendizaje para hacer sus deberes, aunque exteriormente estén haciendo sus deberes, y no parezcan haber cometido ningún mal, no han puesto la verdad en práctica. En ese caso, ¿es todo lo que han hecho verdadera sumisión a Dios? ¿Puede satisfacer a Dios? También hay otro problema que no se puede ignorar: durante el proceso de hacer tu deber, si tus nociones, figuraciones y tu propia voluntad nunca cambian, esto prueba que nunca has aceptado la verdad y, en ese caso, en todo lo que haces actúas por tu propia voluntad y no actúas de acuerdo con los principios-verdad. ¿Cuál será entonces el resultado final? No tendrás entrada en la vida, te convertirás en un servidor, cumpliendo así las palabras del Señor Jesús: “Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’. Y entonces les declararé: ‘Jamás os conocí; apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad’” (Mateo 7:22-23). ¿Por qué llama Dios malhechores a estas personas que se esfuerzan y rinden servicio? Hay un aspecto del que podemos estar seguros, y es que, independientemente de los deberes o la obra que hagan estas personas, sus motivaciones, ímpetus, intenciones y pensamientos surgen enteramente de sus propios deseos y son completamente en aras de sus propios intereses y perspectivas, así como también en aras de resguardar su orgullo y estatus y satisfacer su vanidad. Todas sus consideraciones y sus cálculos se centran en torno a estas cuestiones, no existe la verdad en su interior y no tienen un corazón que tema y se someta a Dios. Esta es la raíz del problema. En la actualidad, ¿de qué manera es fundamental que abordéis vuestra búsqueda? En todas las cosas, debéis buscar la verdad y debéis hacer vuestro deber adecuadamente según las intenciones de Dios y lo que Él pide. Si lo haces, recibirás la aprobación de Dios. Entonces, ¿qué es lo que se necesita específicamente para hacer el deber de acuerdo con lo que Dios pide? En todo lo que hagas, debes aprender a orar a Dios, debes reflexionar sobre qué intenciones tienes, qué pensamientos, y si estas intenciones y pensamientos concuerdan con la verdad; si no lo hacen, deben abandonarse, tras lo cual debes actuar según los principios-verdad y aceptar el escrutinio de Dios. Así te asegurarás de poner en práctica la verdad. Si eres bien consciente de que las intenciones y objetivos detrás de tus palabras y acciones vulneran la verdad y no cumplen con las intenciones de Dios, pero aun así no le oras, no haces introspección ni buscas la verdad para resolverlos, esto es peligroso y es fácil que cometas maldades y hagas cosas que se resisten a Dios. Si cometes maldades una o dos veces y te arrepientes, sigues teniendo esperanza de salvación. Si sigues cometiendo maldades y continúas sin arrepentirte en este punto, estás en problemas: Dios te dejará de lado o renunciará a ti, lo que significa que corres el riesgo de ser descartado; la gente que comete toda clase de acciones malvadas sin duda será castigada y descartada.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte
Palabras diarias de Dios Fragmento 577
La gente debe entender que hay un principio fundamental sobre la forma en la que el Creador trata a los seres creados, que también es el principio más alto. La forma como el Creador trata a los seres creados se basa completamente en Su plan de gestión y en las necesidades de Su obra; Él no necesita consultar a nadie y tampoco necesita obtener la aprobación de ninguna persona. Él hace lo que tiene que hacer y trata a las personas como tiene que tratarlas y, haga lo que haga o trate como trate a las personas, todo está alineado con los principios-verdad, y los principios por los cuales actúa el Creador. Como un ser creado, lo único que se debe hacer es someterse al Creador; uno no debería elegir nada por sí mismo. Esta es la razón que los seres creados deberían poseer, y si una persona no la posee, entonces no es digna de ser llamada un ser humano. La gente debe entender esto: el Creador siempre será el Creador; Él tiene el poder y está cualificado para instrumentar y tener soberanía sobre cualquier ser creado como le plazca y no necesita ninguna razón para hacerlo. Esta es Su autoridad. Los seres creados no tienen el derecho ni están cualificados para emitir juicio sobre si cualquier cosa que haga el Creador está bien o mal, ni sobre cómo debe actuar. Ningún ser creado tiene el derecho de elegir si aceptar la soberanía y los arreglos del Creador; y ningún ser creado tiene el derecho a exigir cómo el Creador tiene soberanía sobre su porvenir y lo dispone. Esta es la verdad suprema. Sin importar lo que el Creador haya hecho a Sus seres creados, y sin importar tampoco cómo lo haya hecho, las únicas cosas que los humanos creados deberían hacer son: buscar, someterse, llegar a conocer y aceptar todo lo hecho por el Creador. El resultado final será que el Creador habrá llevado a cabo Su plan de gestión y habrá completado Su obra, y que Su plan de gestión habrá avanzado sin obstrucciones; entretanto, puesto que los seres creados han aceptado la soberanía y los arreglos del Creador, así como se han sometido a Su soberanía y a Sus arreglos, ellos habrán obtenido la verdad, habrán entendido las intenciones del Creador y habrán llegado a conocer Su carácter. Además, hay otro principio que debo contaros: haga lo que haga el Creador, sin importar la clase de manifestaciones que Él exhiba y sea grande o pequeña la obra que lleve a cabo, continúa siendo el Creador, mientras que toda la humanidad, creada por Él, sigue estando integrada por seres creados, independientemente de lo que hayan hecho y de cuántos talentos o dones tengan. En lo que respecta a la humanidad creada, por más gracia, bendiciones, misericordia, cariño o tratamiento con gracia que haya recibido del Creador, no debería creerse distinta de las masas ni pensar que puede estar en pie de igualdad con Dios y que ocupa un rango superior entre los seres creados. Con independencia de cuántos dones te haya otorgado Dios, de cuánta gracia te haya concedido, con cuánta amabilidad te haya tratado o qué talentos especiales te ha dado, ninguna de estas cosas es tu capital. Eres un ser creado y, por tanto, siempre lo serás. Nunca debes pensar: “Soy un pequeño tesoro en las manos de Dios. Él no me abandonará nunca; la actitud de Dios hacia mí siempre será de amor, cuidado y suaves caricias con cálidos susurros de consuelo y exhortación”. Por el contrario, a ojos del Creador, eres igual a todos los demás seres creados; Dios puede utilizarte como desee y orquestarte como lo desee, así como disponer a voluntad que desempeñes cualquier función entre toda clase de personas, acontecimientos y cosas. Esto es lo que ha de saber la gente y la razón que debería tener. Si las personas pueden entender y aceptar estas palabras que dice Dios, su relación con Dios se convertirá en normal y entre ellas y Dios se establecerá la clase de relación más normal; si las personas pueden entender y aceptar estas palabras que dice Dios, realinearán naturalmente su posición, asumirán el lugar que les corresponde, se atendrán a su deber y se someterán a todas las disposiciones de Dios.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo al entender la verdad se pueden conocer los hechos de Dios
Palabras diarias de Dios Fragmento 578
Se debe conocer a Dios a través de la lectura de Sus palabras, y la práctica y experimentación de las palabras de Dios, además de experimentar muchas pruebas, refinamientos y poda; solo así es posible tener verdadero conocimiento de la obra y el carácter de Dios. Algunas personas dicen: “Yo no he visto a Dios encarnado; así pues, ¿cómo debería llegar a conocer a Dios?”. De hecho, las palabras de Dios son una expresión de Su carácter. A partir de las palabras de Dios, puedes ver Su amor y salvación hacia los seres humanos, además de Su método para salvarlos… Esto se debe a que Sus palabras las expresa Dios mismo, no las escriben los seres humanos. Han sido expresadas personalmente por Dios; Él mismo está expresando Sus propias palabras y la voz de Su corazón, que también pueden llamarse las palabras de Su corazón. ¿Por qué se les llama las palabras de Su corazón? Porque se emiten desde lo más profundo y expresan Su carácter, Sus intenciones, Sus ideas y pensamientos, Su amor por la humanidad, Su salvación de la humanidad y las expectativas que tiene de esta… Las declaraciones de Dios incluyen palabras severas y palabras amables y consideradas, además de algunas palabras reveladoras que no tienen en consideración los sentimientos de las personas. Si solo te fijas en las palabras reveladoras, te podría parecer que Dios es bastante estricto. Si solo te fijas en las palabras amables, te parecería que Dios no es muy autoritario. Por lo tanto, no debes sacarlas de contexto, sino verlas desde todos los ángulos. Algunas veces Dios habla desde una perspectiva misericordiosa y entonces las personas ven Su amor por la humanidad; otras, Él habla desde una perspectiva muy estricta y entonces las personas ven que Su carácter no tolera ninguna ofensa, que el hombre es deplorablemente inmundo y no es digno de ver el rostro de Dios o de acudir ante Él, y que se debe meramente a Su gracia que tengan ahora permitido acudir ante Dios. La sabiduría de Dios puede verse a partir de la forma en la que Él obra y a partir del significado de Su obra. Las personas todavía pueden ver estas cosas en las palabras de Dios, incluso sin tener contacto directo con Él. Cuando alguien que tiene un auténtico entendimiento de Dios entra en contacto con Cristo, su encuentro con este se puede corresponder con su conocimiento existente de Dios, pero cuando alguien que únicamente tiene un entendimiento teórico se encuentra con Cristo, no puede ver la correlación. La verdad de la encarnación de Dios es el misterio más profundo; es difícil de desentrañar para el hombre. Reúne las palabras de Dios sobre el misterio de la encarnación, obsérvalas desde todos los ángulos y luego ora junto a otros, reflexiona y comparte más acerca de este aspecto de la verdad. Al hacerlo, podrás obtener el esclarecimiento del Espíritu Santo y llegar a entender. Porque los seres humanos no tienen oportunidad alguna de tener contacto directo con Dios, deben basarse en este tipo de experiencia para ir buscando su camino y entrar un poco cada vez, si quieren lograr en última instancia tener un verdadero conocimiento de Dios.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte
Palabras diarias de Dios Fragmento 579
¿Qué significa conocer a Dios? Significa entender Su alegría, ira, tristeza y felicidad, y tener conocimiento de Su carácter; esto es conocer verdaderamente a Dios. Aseguras que lo has visto, pero no entiendes la alegría, la ira, la tristeza y la felicidad de Dios y no entiendes Su carácter. Tampoco entiendes Su justicia ni Su misericordia y tampoco sabes lo que le gusta o lo que odia. Esto no es tener conocimiento de Dios. Algunas personas son capaces de seguir a Dios, pero no creen necesariamente en Él de veras. Creer de verdad en Dios implica someterse a Él. Aquellos que no se someten verdaderamente a Dios no creen realmente en Él, ahí radica la diferencia. Cuando llevas varios años siguiendo a Dios, y tienes conocimiento y comprensión de Él, cuando tienes algún entendimiento y comprensión de Sus intenciones, cuando eres consciente de las intenciones meticulosas de Dios de salvar al hombre, entonces es cuando crees de verdad en Dios, te sometes a Él de verdad, lo amas y lo adoras de verdad. Si crees en Él, pero no buscas el conocimiento de Dios, y no tienes comprensión de Sus intenciones, de Su carácter y de Su obra, entonces no eres más que un seguidor que anda alrededor de Dios y acata lo que hace la mayoría. No puede decirse que eso sea auténtica sumisión, y mucho menos adoración verdadera. ¿Cómo surge la verdadera adoración? Sin excepción, todo el que ve a Dios y lo conoce auténticamente lo adora y teme; se ve obligado a postrarse y adorarle. Actualmente, mientras Dios encarnado está obrando, cuanto más entendimiento tengan las personas de Su carácter y de lo que Él tiene y es, más atesorarán estas cosas y más lo temerán. Generalmente, mientras menos entendimiento tengan las personas de Dios, más descuidadas son y, por tanto, tratan a Dios como humano. Si las personas realmente conocieran a Dios y lo vieran, temblarían de terror y se postrarían en el suelo. “El que viene detrás de mí es más poderoso que yo, a quien no soy digno de quitarle las sandalias” (Mateo 3:11), ¿por qué dijo esto Juan? Aunque en el fondo no tenía un conocimiento muy profundo de Él, sabía que Dios es imponente. ¿Cuántas personas son capaces hoy en día de temer a Dios? Si no conocen Su carácter, entonces ¿cómo pueden temer a Dios? Si las personas no conocen la esencia de Cristo ni el carácter de Dios, serán todavía menos capaces de adorar verdaderamente al Dios práctico. Si ven únicamente la apariencia externa común y normal de Cristo y sin embargo no conocen Su esencia, entonces es fácil que traten a Cristo como si fuera una mera persona común. Pueden adoptar una actitud irreverente hacia Él y engañarle, oponerse a Él, rebelarse en Su contra y pronunciar un juicio sobre Él. Pueden ser sentenciosos y no tomarse en serio Sus palabras, pueden incluso hacer que surjan nociones, condenas y blasfemias contra Dios. Para resolver estos asuntos, uno debe conocer la esencia y la divinidad de Cristo. Este es el principal aspecto de conocer a Dios; es en lo que todos los que creen en el Dios práctico deben entrar y deben lograr.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte