La entrada en la vida V
Palabras diarias de Dios Fragmento 520
Durante el tiempo en el que siguió a Jesús, Pedro formó muchas opiniones acerca de Él y siempre lo juzgaba desde su propia perspectiva. Aunque Pedro tenía un cierto grado de comprensión del Espíritu, su entendimiento no era muy claro, razón por la que dijo: “Debo seguir a aquel a quien el Padre celestial ha enviado. Debo reconocer al que el Espíritu Santo ha escogido”. No entendía las cosas que Jesús hizo y no tenía claridad acerca de ellas. Después de seguirlo por algún tiempo, Pedro se interesó más en lo que Él hacía y decía y en Jesús mismo. Llegó a sentir que Jesús inspiraba tanto afecto como respeto; le gustaba asociarse con Él y estar a Su lado y escuchar las palabras de Jesús le daba alimento y ayuda. Durante el tiempo en que siguió a Jesús, Pedro observó y grabó en su corazón todo acerca de Su vida: Sus acciones, palabras, movimientos y expresiones. Adquirió un entendimiento profundo de que Jesús no era como los hombres ordinarios. Aunque Su apariencia humana era muy normal, estaba lleno de amor, misericordia y tolerancia hacia el hombre. Todo lo que hacía y decía era de mucha ayuda para los demás y Pedro vio y obtuvo cosas que nunca antes había visto o tenido de Jesús. Vio que aunque Jesús no tenía una gran estatura ni una humanidad inusual, tenía un aire verdaderamente extraordinario y poco común. Aunque Pedro no podía explicarlo plenamente, podía ver que Jesús actuaba diferente a todos los demás, porque las cosas que hacía eran muy diferentes a las del hombre normal. Del tiempo que estuvo en contacto con Jesús, Pedro también vio que Su personalidad era diferente a la de un hombre común. Siempre actuaba con firmeza y nunca con prisa; nunca exageraba ni le restaba importancia a un tema y conducía Su vida de una forma que revelaba una personalidad tanto normal como admirable. Al conversar, Jesús hablaba de manera simple y con gracia, comunicando siempre de forma alegre pero serena, y nunca perdía Su dignidad al llevar a cabo Su obra. Pedro vio que Jesús algunas veces era taciturno mientras que, otras, hablaba sin cesar. A veces estaba tan contento que parecía una paloma ágil y de movimiento vivaz y, sin embargo, otras veces estaba tan triste que no hablaba para nada, y parecía abrumado por la aflicción, como una madre que ha soportado incontables adversidades. A veces estaba lleno de ira como un soldado valiente que corre para matar a un enemigo y otras veces, incluso, parecía un león rugiente. Algunas veces reía; otras veces oraba y lloraba. No importa cómo actuara Jesús, Pedro llegó a tener un amor y respeto sin límites por Él. La risa de Jesús lo llenaba de alegría, Su tristeza lo hundía en la pena y Su ira lo atemorizaba, mientras que Su misericordia, perdón y las duras exigencias que les hacía a las personas lo hicieron llegar a amar a Jesús de verdad y desarrollar verdadero temor y anhelo por Él. Por supuesto, no fue hasta que hubo vivido junto a Jesús durante algunos años que llegó a darse cuenta de todo esto poco a poco.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cómo Pedro llegó a conocer a Jesús
Palabras diarias de Dios Fragmento 521
Hubo un clímax en las experiencias de Pedro, cuando su cuerpo estaba casi totalmente quebrado, pero Jesús lo alentó desde dentro. Y se le apareció una vez. Cuando Pedro estaba viviendo un sufrimiento tremendo y su corazón estaba roto, Jesús lo instruyó: “Estuviste conmigo en la tierra y Yo estuve aquí contigo. Y aunque antes estuvimos juntos en el cielo, eso pertenecía, después de todo, al reino espiritual. Ahora Yo he regresado al reino espiritual y tú estás en la tierra, porque Yo no soy de la tierra y aunque tú tampoco eres de la tierra, has de cumplir tu función en la tierra. Ya que eres un siervo, debes cumplir con tu deber”. Pedro se consoló al escuchar que podía regresar al lado de Dios. En aquel entonces, Pedro estaba en semejante agonía que estaba casi postrado en cama, sintió remordimiento hasta el punto de decir: “Soy tan corrupto que no soy capaz de satisfacer a Dios”. Jesús se le apareció y le dijo: “Pedro, ¿puede ser que hayas olvidado la decisión que una vez tomaste ante Mí? ¿Realmente has olvidado todo lo que dije? ¿Has olvidado el compromiso que hiciste conmigo?”. Al ver que era Jesús, Pedro se levantó de la cama y Jesús lo consoló: “Yo no soy de la tierra, ya te lo he dicho, esto debes entender pero, ¿has olvidado algo más que te dije? ‘Tú tampoco eres de la tierra ni del mundo’. Justo ahora hay una obra que necesitas hacer. No puedes estar así de apenado, no puedes sufrir así. Aunque los hombres y Dios no pueden coexistir en el mismo mundo, Yo tengo Mi obra y tú tienes la tuya, y un día cuando tu obra esté terminada, estaremos juntos en un reino y Yo te voy a guiar para que estés conmigo para siempre”. Pedro se consoló y se tranquilizó después de escuchar estas palabras. Sabía que este sufrimiento era algo que tenía que soportar y experimentar y se inspiró a partir de entonces. Jesús se le apareció de manera especial a él en cada momento clave, dándole un esclarecimiento y guía especiales y haciendo mucha obra en él. ¿Y qué es lo que más lamentaba Pedro? Poco después de que Pedro hubiera dicho: “Tú eres el Hijo del Dios viviente”, Jesús le hizo otra pregunta a Pedro (aunque no está registrada en la Biblia de esta manera). Jesús le preguntó: “¡Pedro! ¿Alguna vez me has amado?”. Pedro entendió lo que Él quería decir y le dijo: “¡Señor! Una vez amé al Padre que está en el cielo, pero admito que nunca te he amado a Ti”. Jesús entonces le dijo: “Si la gente no ama al Padre que está en el cielo, ¿cómo puede amar al Hijo que está en la tierra? Y si la gente no ama al Hijo que envió Dios Padre, ¿cómo puede amar al Padre que está en el cielo? Si la gente verdaderamente ama al Hijo que está en la tierra, entonces en verdad ama al Padre que está en el cielo”. Cuando Pedro escuchó estas palabras se dio cuenta de su carencia. Siempre sintió remordimiento hasta el punto del llanto por sus palabras, “Una vez amé al Padre que está en el cielo, pero nunca te he amado a Ti”. Después de la resurrección y ascensión de Jesús sintió aún más remordimiento y dolor por estas palabras. Al recordar su obra pasada y su estatura presente, a menudo iba a Jesús en oración, siempre sintiendo pesar y una deuda debido a que no había satisfecho las intenciones de Dios y no había estado a la altura de los estándares de Dios. Estos problemas se convirtieron en su mayor carga. Él dijo: “Un día voy a dedicarte todo lo que tengo y todo lo que soy, te voy a dar lo que sea más valioso”. Él dijo: “¡Dios! Solo tengo una fe y solo tengo un amor. Mi vida no vale nada y mi cuerpo no vale nada. Solo tengo una fe y solo tengo un amor. En mi mente tengo fe en Ti y amor por Ti en mi corazón; solo tengo estas dos cosas para darte y nada más”. Las palabras de Jesús alentaron mucho a Pedro, porque antes de que Jesús fuera crucificado, Él le había dicho: “No soy de este mundo y tú tampoco eres de este mundo”. Después, cuando Pedro llegó a un punto de gran dolor, Jesús le recordó: “Pedro, ¿lo has olvidado? Yo no soy del mundo y solo fue por Mi obra que me fui antes. Tú tampoco eres del mundo, ¿de verdad lo has olvidado? Te lo he dicho dos veces, ¿no lo recuerdas?”. Al escuchar esto, Pedro dijo: “¡No lo he olvidado!”. Entonces Jesús le dijo: “Una vez pasaste un tiempo feliz junto a Mí en el cielo y un periodo de tiempo a Mi lado. Me extrañas y Yo te extraño. Aunque los seres creados no son dignos de mencionarse a Mis ojos, ¿cómo puedo no amar a uno que es inocente y encantador? ¿Has olvidado Mi promesa? Debes aceptar Mi comisión en la tierra; debes cumplir la tarea que te encomendé. Un día sin duda te llevaré para que estés a Mi lado”. Después de escuchar esto, Pedro se alentó todavía más y recibió una inspiración todavía mayor, tal que cuando estaba en la cruz pudo decir: “¡Dios! ¡No te puedo amar lo suficiente! Incluso si me pidieras que muriera, todavía no te puedo amar lo suficiente. A dondequiera que envíes a mi alma, cumplas o no Tus promesas del pasado, lo que sea que hagas después, te amo y creo en Ti”. A lo que se aferró fue a su fe y a su amor verdadero.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cómo Pedro llegó a conocer a Jesús
Palabras diarias de Dios Fragmento 522
Ahora deberías poder ver con claridad qué senda tomó Pedro exactamente. Si puedes ver la senda de Pedro con claridad, entonces estarás seguro de la obra que se está haciendo actualmente, de modo que no te quejarás o serás negativo ni anhelarás nada. Debes experimentar el ánimo de Pedro en ese momento: la tristeza lo golpeó; ya no pedía por un futuro ni ninguna bendición. No buscaba fama, provecho, felicidad ni fortuna en el mundo, solo buscaba vivir la vida más plena de significado, que conllevaba retribuir el amor de Dios y dedicar lo más absolutamente precioso que tenía a Dios. Entonces estaría satisfecho en su corazón. Muchas veces oró a Jesús con las palabras: “Señor Jesucristo, una vez te amé, pero no te amé sinceramente nunca. Aunque dije que tenía fe en Ti, nunca te amé con un corazón sincero. Solo alzaba la vista a Ti, te adoraba y te extrañaba, pero nunca te amé ni tuve verdadera fe en Ti”. Él oró constantemente para tomar su determinación, las palabras de Jesús siempre lo alentaban y obtenía motivación de ellas. Más tarde, después de un periodo de experiencia, Jesús lo puso a prueba, provocándolo a que lo anhelara más. Él dijo: “¡Señor Jesucristo! Cuánto te extraño, y cuánto anhelo verte. Tengo muchas carencias y no puedo compensar Tu amor. Te suplico que me lleves pronto. ¿Cuándo me necesitarás? ¿Cuándo me llevarás? ¿Cuándo veré otra vez Tu rostro? Ya no deseo vivir más en esta carne, ni seguir corrompiéndome, y tampoco quiero rebelarme más. Estoy listo para dedicarte todo lo que tengo tan pronto como pueda y ya no te quiero entristecer más”. Así es cómo él oraba, pero en ese momento no sabía lo que Jesús perfeccionaría en él. Durante la agonía de su prueba, Jesús se le apareció otra vez y le dijo: “Pedro, deseo hacerte perfecto, de tal manera que te conviertas en una pieza del fruto, uno que es la cristalización de Mi perfección en ti y de la cual gozaré. ¿Puedes realmente dar testimonio de Mí? ¿Has hecho lo que te pedí que hicieras? ¿Has vivido las palabras que he hablado? Una vez me amaste, pero aunque me amaste, ¿me has vivido? ¿Qué has hecho por Mí? Reconoces que no eres digno de Mi amor, pero ¿qué has hecho por Mí?”. Pedro vio que no había hecho nada por Jesús y recordó su promesa anterior de dar su vida por Dios. Y de esta manera, ya no se quejó y sus oraciones prosperaron mucho mejor a partir de entonces. Oró diciendo: “¡Señor Jesucristo! Una vez te dejé y Tú también una vez me dejaste. Hemos pasado tiempo separados y tiempo juntos en compañía. Sin embargo, me amas más que a todo lo demás. En repetidas ocasiones me he rebelado contra Ti y en repetidas ocasiones te he afligido. ¿Cómo puedo olvidar tales cosas? Siempre tengo en mente y nunca olvido la obra que has hecho en mí y lo que me has encomendado. He hecho todo lo posible por la obra que has hecho en mí. Sabes lo que puedo hacer y también sabes qué papel puedo desempeñar. Deseo ponerme a merced de Tus instrumentaciones, y voy a dedicarte todo lo que tengo. Solo Tú sabes lo que puedo hacer por Ti. Aunque Satanás me engañó tanto y me rebelé contra Ti, creo que Tú no recuerdas mis transgresiones debido a esto y que Tú no basas en ello Tu trato hacia mí. Deseo dedicarte toda mi vida. No pido nada y tampoco tengo otras esperanzas o planes; solo deseo actuar de acuerdo a Tus intenciones y seguir Tu voluntad. Beberé de Tu amarga copa y estoy a Tus órdenes”.
Vosotros debéis tener claro la senda que transitáis; debéis tener claro la senda que tomaréis en el futuro, qué es lo que Dios hará perfecto y qué os ha sido encomendado. Un día, tal vez, seréis puestos a prueba y, cuando llegue ese día, si sois capaces de sacar inspiración de las experiencias de Pedro, esto mostrará que verdaderamente estáis caminando por la senda de Pedro. Dios dio su aprobación a Pedro por su fe y amor verdaderos y por su lealtad a Dios. Y fue por su honestidad y su deseo de Dios en su corazón que Dios lo perfeccionó. Si tú verdaderamente tienes el mismo amor y fe que Pedro, entonces Jesús con toda seguridad te perfeccionará.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cómo Pedro llegó a conocer a Jesús
Palabras diarias de Dios Fragmento 523
Cuando Dios lo estaba castigando, Pedro oró: “¡Dios! Mi carne es rebelde y Tú me castigas y me juzgas. Me regocijo en Tu castigo y en Tu juicio, e incluso si no me quieres, en Tu juicio contemplo Tu justo y santo carácter. Cuando me juzgas, si los demás pueden contemplar Tu carácter justo en Tu juicio, entonces me siento contento. Basta con que Tu juicio pueda expresar Tu carácter, permitir que Tu carácter justo sea visto por todos los seres creados, además de hacer que mi corazón que te ama sea más puro, de modo que yo pueda lograr la imagen de alguien que es justo. Este juicio Tuyo es bueno, porque así es Tu buena intención. Sé que todavía hay mucha rebeldía en mí y que todavía no soy digno de venir ante Ti. Quiero que me juzgues aún más. Ya sea que me sometas a entornos hostiles o a grandes tribulaciones, hagas lo que hagas, lo considero precioso. Tu amor es tan profundo y estoy dispuesto a estar a merced de Tu instrumentación sin la más mínima queja”. Este es el conocimiento que Pedro tiene después de haber experimentado la obra de Dios y también es un testimonio de su amor por Dios. Después de que ahora habéis sido conquistados, ¿cómo se expresa esa conquista en vosotros? Algunas personas dicen: “Mi conquista es la gracia y la exaltación inmensas de Dios. Solo ahora me doy cuenta de que la vida del hombre es hueca y sin sentido. Una generación tras otra, el hombre pasa su vida corriendo por todas partes y engendrando y criando hijos y, al final, no le queda nada. Hoy, solo después de que Dios me conquistó, he visto que no tiene valor vivir de esta manera; realmente es una vida sin sentido. ¡Será mejor morir y terminar con esto!”. ¿Puede ganar Dios a tales personas que han sido conquistadas? ¿Se pueden convertir en especímenes y modelos? Tales personas son un ejemplo negativo; no tienen determinación y no se esfuerzan por progresar. Aunque cuentan como conquistadas, tales personas negativas no pueden ser perfeccionadas. Cerca del final de su vida, después de haber sido perfeccionado, Pedro dijo: “¡Dios! Si viviera unos cuantos años, me gustaría alcanzar un amor más puro y más profundo por Ti”. Cuando estaba a punto de ser clavado en la cruz, en su corazón oró: “¡Dios! Tu tiempo ha llegado ahora; el tiempo que Tú preparaste para mí ha llegado. Debo ser crucificado por Ti, debo dar este testimonio por Ti y espero que mi amor pueda satisfacer Tus exigencias y que se pueda hacer más puro. Para mí, poder morir por Ti hoy y ser clavado en la cruz por Ti, me hace sentir consuelo y paz, pues puedo ser crucificado por Ti y satisfacer Tus deseos. Entregarme a Ti y ofrecerte mi vida me aporta una gratificación máxima. ¡Dios! ¡Eres tan amoroso! Si me permitieras vivir, estaría aún más dispuesto a amarte. Mientras esté vivo, te amaré. Quisiera amarte con mayor profundidad. Me juzgas y me castigas y me pruebas porque no soy justo, porque he pecado. Y Tu carácter justo se me hace más evidente. Esto es una bendición para mí porque puedo amarte con mayor profundidad. Estoy dispuesto a amarte de esta manera incluso si Tú no me amas. Estoy dispuesto a contemplar Tu carácter justo porque esto me capacita más para vivir una vida que tenga sentido. Siempre siento que mi vida es ahora más significativa porque soy crucificado por Tu causa y es significativo morir por Ti. Pero todavía no me siento satisfecho porque sé muy poco de Ti, sé que no puedo cumplir por completo Tus deseos y te he retribuido demasiado poco. En mi vida no he sido capaz de retribuirte por completo; estoy lejos de eso. Al echar la vista atrás a este momento, me siento muy en deuda contigo y solo tengo este momento para compensar todos mis errores y todo el amor que no te he retribuido”.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio
Palabras diarias de Dios Fragmento 524
Todas las personas deben buscar vivir una vida que tenga sentido y no deberían contentarse con sus circunstancias actuales. Deben llegar a vivir la imagen de Pedro, y deben poseer el conocimiento y las experiencias de Pedro. Deben buscar las cosas que son más elevadas y más profundas. Deben buscar un amor más profundo y más puro por Dios, y una vida que tenga valor y sentido. Solo esto es vida; solo entonces serán iguales a Pedro. Te debes enfocar en entrar de manera proactiva en el lado positivo y no debes ser negativo y permitirte retroceder por conformarte con la comodidad temporal, ignorando al mismo tiempo verdades más profundas, más detalladas y más prácticas. Debes poseer un amor práctico y debes buscar todas las maneras posibles de liberarte de esta vida decadente y despreocupada que no es diferente a la de un animal. Debes vivir una vida que tenga sentido, una vida que tenga valor y no debes engañarte a ti mismo ni tratar tu vida como un juguete con el que se juega. Para cualquiera que tenga determinación y ame a Dios, no hay verdades imposibles de alcanzar ni ninguna rectitud por la que no pueda mantenerse firme. ¿Cómo deberías vivir tu vida? ¿Cómo debes amar a Dios y usar ese amor para satisfacer Sus intenciones? No hay asunto mayor que estos en tu vida. Sobre todo, debes tener este tipo de determinación y perseverancia, y no debes ser un débil sin carácter. Debes aprender a experimentar una vida con sentido y a experimentar verdades significativas; no deberías tratarte a ti mismo de manera superficial de esa forma. Sin que te des cuenta, se te pasará la vida; después de eso, ¿tendrás aún esa clase de oportunidad para amar a Dios? ¿Puede el hombre amar a Dios una vez que haya muerto? Debes tener la misma determinación y conciencia que Pedro; debes vivir una vida con sentido y no jugar juegos contigo mismo. Como ser humano y como una persona que busca a Dios, debes considerar y abordar tu vida cuidadosamente, considerando cómo deberías ofrecerte a Dios, cómo deberías tener una fe más significativa en Él y cómo, ya que amas a Dios, lo debes amar de una manera que sea más pura, más hermosa y más buena. Hoy no puedes solo conformarte con cómo has de ser conquistado, sino que también debes considerar cómo deberías recorrer la senda que tienes por delante. Debes tener la determinación y el valor para ser hecho perfecto y no debes estar pensando siempre que no eres capaz. ¿Puede la verdad tratar a las personas con parcialidad? ¿Puede la verdad oponerse de manera deliberada a las personas? Si persigues la verdad, ¿te puede abrumar? Si te mantienes firme por la rectitud, ¿te derribará? Si tu determinación realmente es buscar la vida, ¿puede la vida eludirte? Si no tienes la verdad, no es porque la verdad no te preste atención, sino porque te mantienes alejado de la verdad; si no puedes mantenerte firme por la rectitud, no es porque haya algo malo con ella, sino porque crees que esta distorsiona los hechos; si no has obtenido la vida tras muchos años de búsqueda, no es porque la vida no te demuestre conciencia, sino porque tú no le demuestras conciencia a la vida y la has ahuyentado; si vives en la luz pero no la has obtenido, no es porque la luz sea incapaz de iluminarte, sino porque no has puesto atención a la existencia de la luz, y por eso la luz se ha apartado de ti en silencio. Si no buscas, entonces solo se puede decir que eres una basura despreciable y que careces de coraje para vivir y no tienes el espíritu para resistir las fuerzas de la oscuridad. ¡Eres demasiado cobarde! Eres incapaz de liberarte del asedio de las fuerzas de Satanás y solo estás dispuesto a pasar tu vida en este tipo de paz y seguridad y a morir en la ignorancia. La búsqueda de ser conquistado es lo que debes lograr; esta es tu obligación ineludible. Si te contentas solo con ser conquistado, entonces estás expulsando la existencia de la luz. Debes sufrir adversidades por la verdad, debes sacrificarte por la verdad, debes soportar humillación por la verdad y debes padecer más sufrimiento para obtener más de la verdad. Esto es lo que debes hacer. No debes desechar la verdad en beneficio de disfrutar de armonía familiar y no debes perder toda una vida de dignidad e integridad por el bien de un disfrute temporario. Debes buscar todo lo que es hermoso y bueno, y debes buscar una senda en la vida que sea de mayor significado. Si llevas una vida tan terrenal y mundana y no tienes ningún objetivo que perseguir, ¿no es eso malgastar tu vida? ¿Qué puedes obtener de una vida así? Debes abandonar todos los placeres de la carne en aras de una verdad y no debes desechar todas las verdades en aras de un pequeño placer. Las personas así no tienen integridad ni dignidad; ¡su existencia no tiene sentido!
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio
Palabras diarias de Dios Fragmento 525
Dios castiga y juzga al hombre porque Su obra así lo exige y, más aún, porque el hombre lo necesita. El hombre necesita ser castigado y juzgado; solo entonces puede alcanzar el amor a Dios. Hoy habéis sido completamente convencidos, pero cuando os encontráis con el menor contratiempo estáis en problemas; vuestra estatura todavía es demasiado pequeña y todavía necesitáis experimentar más este tipo de castigo y juicio con el fin de adquirir un conocimiento más profundo. Hoy tenéis más o menos un poco de corazón temeroso de Dios y le tenéis miedo y sabéis que Él es el Dios verdadero, pero no tenéis mucho amor por Él, mucho menos aún habéis alcanzado un amor puro; vuestro conocimiento es demasiado superficial y vuestra estatura todavía tiene carencias. Cuando realmente os enfrentáis con un entorno, todavía no habéis dado testimonio; tenéis muy poca entrada positiva y no tenéis idea de cómo practicar. La mayoría de las personas son negativas y pasivas; solo aman a Dios en secreto en sus corazones, pero no tienen un camino de práctica ni tampoco tienen claro cuáles son sus metas. Los que han sido perfeccionados no solo poseen una humanidad normal, sino que poseen verdades que exceden las medidas de la conciencia y que son más elevadas que los estándares de la conciencia. No solo usan su conciencia para retribuir el amor de Dios, sino que, más que eso, han conocido a Dios y han visto que Dios es amoroso, que es digno del amor del hombre, que hay tanto que amar en Dios, que el hombre no puede evitar amarlo. El amor por Dios que tienen los que han sido perfeccionados es con el fin de cumplir su propia determinación personal. El suyo es un amor espontáneo, un amor que no pide nada a cambio ni es una transacción. Aman a Dios por ninguna otra razón que por conocerlo. A esas personas no les importa si Dios les otorga gracias y están contentas solo con satisfacer a Dios. No negocian los términos con Dios ni tampoco miden su amor por Él según su conciencia: “Tú me has dado a mí, así que a cambio yo te amo a Ti; si Tú no me das nada, entonces no tengo nada que darte a cambio”. Los que han sido perfeccionados siempre creen: “Dios es el Creador y Él lleva a cabo esta obra en nosotros. Ya que tengo esta oportunidad, condición y cualificación para poder ser perfeccionado, mi búsqueda debería ser vivir una vida que tenga sentido y debería satisfacerlo”. Es justo como lo que Pedro experimentó, cuando él se encontraba en su punto más débil, oró a Dios y dijo: “¡Dios! Tú sabes que, independientemente del tiempo o el lugar, siempre te extraño y que, sin importar el tiempo o el lugar, quiero amarte, pero mi estatura es demasiado pequeña y soy demasiado débil e impotente, mi amor es demasiado limitado, y mi sinceridad hacia Ti es demasiado escasa. Comparado con Tu amor, simplemente no soy apto para vivir. Solo quiero que mi vida no sea en vano y que pueda, no solo devolverte Tu amor, sino, lo que es más, dedicarte todo lo que tengo. Si te puedo satisfacer, entonces, como ser creado, tendré tranquilidad y no pediré nada más. Aunque soy débil e impotente ahora, no olvidaré Tus instrucciones y no olvidaré Tu amor. Ahora no estoy haciendo otra cosa que retribuirte Tu amor. ¡Dios, me siento muy mal! ¿Cómo puedo devolverte el amor que hay en mi corazón; cómo puedo hacer todo lo que pueda y poder cumplir Tus deseos y poder ofrecerte todo lo que tengo? Conoces la debilidad del hombre; ¿cómo puedo ser digno de Tu amor? ¡Dios! Sabes que soy de pequeña estatura, y que mi amor es muy escaso. ¿Cómo puedo hacer lo mejor que pueda en esta clase de ambiente? Sé que debo retribuir Tu amor; sé que debo darte todo lo que tengo, pero hoy mi estatura es muy pequeña. Te pido que me des fuerza y fe, a fin de que sea más capaz de dedicarte un amor puro, dedicarte a Ti todo lo que tengo y no solo para poder retribuirte Tu amor, sino, de manera más importante, para experimentar Tu castigo, juicio y pruebas y hasta maldiciones más severas. Me has permitido contemplar Tu amor y me es imposible no amarte y, aunque soy débil e impotente hoy, ¿cómo podría olvidarte? Tu amor, castigo y juicio, todos me han hecho conocerte, pero también me siento incapaz de satisfacer Tu amor, ya que eres tan grandioso. ¿Cómo puedo dedicar todo lo que tengo al Creador?”. Esa fue la petición de Pedro, pero su estatura tenía carencias. En ese momento se sentía como si le retorcieran un cuchillo en el corazón. Estaba sumido en un dolor extremo; no sabía qué hacer bajo tales condiciones. Sin embargo, siguió orando: “¡Dios! El hombre es de una estatura infantil, su conciencia es débil, y lo único que puedo lograr es retribuirte Tu amor. Hoy, no sé cómo satisfacer Tus intenciones y solo deseo hacer todo lo que pueda, dar todo lo que tengo y dedicarte todo lo que tengo. Independientemente de Tu juicio, independientemente de Tu castigo, independientemente de si me otorgas cosas o me las quitas, por favor, libérame de la más leve queja contra Ti. Muchas veces, cuando me castigabas y juzgabas, siempre me quejaba en mi interior y era incapaz de alcanzar la pureza o de cumplir Tus deseos. Mi retribución por Tu amor nació de la obligación y, en este momento, me odio aún más”. Pedro oró de esta manera porque buscó tener un amor más puro por Dios. Estaba buscando y suplicando y, más aún, se estaba recriminando y le estaba confesando sus pecados a Dios. Se sentía en deuda con Él y sentía odio por sí mismo, aunque también estaba algo triste y negativo. Siempre se sintió así, como si no estuviera a la altura de las intenciones de Dios y como si fuera incapaz de hacerlo lo mejor posible. Bajo tales condiciones, Pedro siguió buscando la fe de Job. Vio lo grande que había sido la fe de Job, porque Job había visto que todo lo que tenía se lo había otorgado Dios y era natural que Dios le quitara todo, que Dios se lo diera a quien Él quisiera; tal era el carácter justo de Dios. Job no se quejó y aun así pudo alabar a Dios. Pedro también se conocía y en su corazón oró: “Hoy no debería conformarme con retribuir Tu amor usando mi conciencia, ni con cuánto amor te retribuya, porque mis pensamientos son muy corruptos y porque no puedo verte como el Creador. Porque todavía no soy apto para amarte, debo llegar a dedicarte todo lo que tengo, y hacerlo de buena gana; debo saber todo lo que has hecho y no realizar ninguna elección personal, debo contemplar Tu amor y ser capaz de expresar Tus alabanzas y ensalzar Tu santo nombre, para que puedas obtener gran gloria a través de mí. Estoy dispuesto a mantenerme firme en este testimonio por Ti. ¡Dios! Qué precioso y hermoso es Tu amor, ¿cómo iba a estar yo dispuesto a vivir en las manos del maligno? ¿Acaso no fui hecho por Ti? ¿Cómo podría vivir bajo el poder de Satanás? Preferiría que todo mi ser viviera en medio de Tu castigo a vivir bajo el poder del maligno. Estoy dispuesto a ofrecer mi cuerpo y mi corazón a Tu juicio y castigo siempre que pueda ser purificado y dedicar todo mi ser a Ti, porque detesto a Satanás y no estoy dispuesto a vivir bajo su poder. A través de Tu juicio sobre mí, expresas Tu carácter justo; estoy plenamente dispuesto y no tengo la más mínima queja. Mientras pueda cumplir el deber de un ser creado, estoy dispuesto a que mi vida entera esté acompañada de Tu juicio, y a que por tanto llegue a conocer Tu carácter justo y a deshacerme de la influencia del maligno”. Pedro siempre oró así, siempre buscó así, y llegó a un nivel relativamente alto. No solo pudo retribuir el amor de Dios, sino que, lo más importante, también cumplió su deber como ser creado. No solo su conciencia no lo acusó, sino que también pudo trascender los estándares de la conciencia. Sus oraciones siguieron alcanzando a Dios de tal manera que sus determinaciones cada vez fueron más grandes y poseía un corazón cada vez más amante de Dios. Aunque sufrió un dolor agonizante, aun así no se olvidó de amar a Dios y aun así buscó adquirir la habilidad para entender Sus intenciones. En sus oraciones, pronunció las siguientes palabras: “No he alcanzado nada más que la retribución por Tu amor. No he dado testimonio por Ti ante Satanás, no me he liberado de la influencia de Satanás y todavía vivo en medio de la carne. Quiero usar mi amor para derrotar a Satanás y avergonzarlo, y así satisfacer Tus intenciones. Quiero darte mi todo, no darle a Satanás lo más mínimo de mí, porque Satanás es Tu enemigo”. Cuanto más buscó en esta dirección, más se conmovía y más grande se volvió su conocimiento de estos asuntos. Sin darse cuenta, llegó a conocer que se debía liberar de la influencia de Satanás y que debía darse por completo a Dios. Ese fue el nivel que él alcanzó. Estaba trascendiendo la influencia de Satanás y deshaciéndose de los deleites y las preferencias de la carne, y estaba dispuesto a experimentar con mayor profundidad tanto el castigo de Dios como Su juicio. Él dijo: “Aunque yo viva en medio de Tu castigo y en medio de Tu juicio, por muy doloroso que pueda ser, aun así no estoy dispuesto a vivir bajo el poder de Satanás, ni tampoco estoy dispuesto a vivir una vida de ser engañado por Satanás. Considero que vivir en medio de Tus maldiciones es felicidad y que vivir en medio de las bendiciones de Satanás es dolor. Te amo mientras vivo en medio de Tu juicio y esto llena mi corazón de un gran gozo. Tu castigo y Tu juicio son justicia y santidad; son con el fin de purificarme y, lo que es más, de salvarme. Preferiría pasar toda mi vida en medio de Tu juicio recibiendo Tu cuidado, antes que vivir bajo el poder de Satanás ni por un solo momento. Quiero que me purifiques; incluso si tengo que sufrir, no estoy dispuesto a que Satanás me explote y me engañe. Yo, este ser creado, debería ser usado por Ti, poseído por Ti, debería ser también juzgado por Ti y castigado por Ti, incluso maldecido por Ti. Mi corazón se regocija cuando estás dispuesto a bendecirme, porque he visto Tu amor. Tú eres el Creador y yo soy un ser creado: no debo traicionarte ni vivir bajo el poder de Satanás, ni tampoco ser explotado por Satanás. Debería ser Tu caballo o buey, en vez de vivir para Satanás. Preferiría vivir en medio de Tu castigo, sin felicidad carnal, y esto me daría placer incluso si perdiera Tu gracia. Aunque Tu gracia no estuviera conmigo, seguiría recibiendo placer de Tu castigo y Tu juicio. Esta es Tu mejor bendición, Tu mayor gracia. Aunque siempre eres majestuoso y siempre estás lleno de ira hacia mí, sigo sin poder dejarte, y sigo sin poder amarte lo suficiente. Preferiría vivir en Tu casa, preferiría ser maldecido, castigado y golpeado por Ti, en lugar de vivir bajo el poder de Satanás o correr ajetreado de un lado a otro solo por la carne o, ya no digamos, vivir para la carne”. El amor de Pedro era un amor puro. Esta es la experiencia de ser hecho perfecto y es el nivel más elevado de ser perfeccionado; no hay una vida que tenga más sentido. Aceptó el castigo y el juicio de Dios, atesoró el carácter justo de Dios, y ninguna otra cosa de Pedro era más preciosa. Él dijo: “Satanás me da placeres materiales, pero no los atesoro. El juicio y el castigo de Dios vienen sobre mí; considero esto una gracia, una fuente de disfrute y una bendición. Si no fuera por el juicio de Dios, nunca amaría a Dios; todavía viviría bajo el poder de Satanás, controlado por él, atrapado en sus garras. Si ese fuera el caso, nunca me haría un verdadero ser humano, puesto que sería incapaz de satisfacer a Dios y no sería capaz de dedicar mi todo a Dios. Aunque Dios no me bendijera, dejándome sin consuelo por dentro, como si un fuego me estuviera quemando, y me dejara sin paz ni alegría y aunque el castigo y la disciplina de Dios nunca se apartaran de mí, en el castigo y el juicio de Dios puedo contemplar Su carácter justo. Me deleito en esto; no hay cosa más valiosa o que tenga más sentido en la vida. Aunque Su protección y cuidado se han vuelto despiadados castigos, juicios, maldiciones y azotes, todavía disfruto estas cosas porque pueden purificarme y cambiarme mejor, me pueden acercar más a Dios, me pueden capacitar más para amar a Dios y pueden hacer que mi amor por Dios sea más puro. Esto me capacita para cumplir mi deber como ser creado, me lleva ante Dios, lejos de la influencia de Satanás, haciendo que ya no sirva a Satanás. Cuando no vivo bajo el poder de Satanás y puedo dedicar todo lo que tengo y todo lo que puedo hacer a Dios, sin retener nada, en ese momento será cuando esté completamente satisfecho. Lo que me ha salvado es el castigo y el juicio de Dios, y mi vida es inseparable del castigo y del juicio de Dios. Para mí, vivir en la tierra es lo mismo que vivir bajo el poder de Satanás y, si no fuera por el cuidado y la protección del castigo y el juicio de Dios, siempre habría vivido bajo el poder de Satanás y, más aún, no hubiera tenido la oportunidad o los medios para vivir una vida que tuviera sentido. Solo cuando el castigo y el juicio de Dios no me dejen nunca y me permitan ser constantemente purificado por Dios, las palabras duras, el carácter justo de Dios y Su majestuoso juicio estén conmigo, obtengo la protección suprema, llego a vivir en la luz y obtengo las bendiciones de Dios. Poder ser purificado y librarme de Satanás y vivir bajo el dominio de Dios, esta es la mayor bendición de mi vida”. Esta es la mayor altura que alcanzó Pedro en sus experiencias.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio
Palabras diarias de Dios Fragmento 526
El hombre vive en medio de la carne, lo que quiere decir que vive en un infierno humano y, sin el juicio y el castigo de Dios, el hombre es tan inmundo como Satanás. ¿Cómo puede el hombre ser santo? Pedro creía que el castigo y el juicio de Dios son la mejor protección del hombre y la mayor gracia. Solo a través del castigo y el juicio de Dios puede despertar el hombre y odiar la carne y odiar a Satanás. La disciplina estricta de Dios libera al hombre de la influencia de Satanás; lo libera de su propio pequeño mundo y le permite vivir en la luz del rostro de Dios. ¡No hay mejor salvación que el castigo y el juicio! Pedro oró: “¡Dios! Siempre que me castigues y me juzgues, sabré que no me has abandonado. Aunque no me des alegría ni paz y me hagas vivir en sufrimiento y me inflijas innumerables reprensiones, mientras no me dejes, mi corazón estará tranquilo. Hoy, Tu castigo y juicio se han vuelto mi mejor protección y mi mayor bendición. La gracia que me das me protege. Hoy me otorgas gracia y esta gracia es una revelación de Tu carácter justo y es castigo y juicio; más aún, es una prueba y una vida de sufrimiento”. Pedro pudo desprenderse de los placeres de la carne y buscar un amor más profundo y una protección mayor debido a que, con el castigo y el juicio de Dios, había ganado mucha gracia. En su vida, si el hombre quiere ser purificado y lograr cambios en su carácter, si quiere vivir una vida que tenga sentido y cumplir su deber como ser creado, entonces debe aceptar el castigo y el juicio de Dios, y no debe dejar que se aparten de él la disciplina de Dios ni Sus azotes, para que se pueda liberar de la manipulación y la influencia de Satanás y pueda vivir en la luz de Dios. Debes saber que el castigo y el juicio de Dios son la luz, y la luz de la salvación del hombre, así como que para el hombre no hay mejor bendición ni mayor gracia o mejor protección. El hombre vive bajo la influencia de Satanás y existe en la carne; si no es purificado y no recibe la protección de Dios, entonces el hombre se hará cada vez más depravado. Si quiere amar a Dios, entonces debe ser purificado y salvado. Pedro oró: “Dios, cuando me tratas benignamente me deleito y siento consuelo; cuando me castigas, siento aún más consuelo y alegría. Aunque sea débil y haya soportado un sufrimiento indescriptible, aunque tenga lágrimas y pena, sabes que esta pena se debe a mi rebeldía y a mi debilidad. Lloro porque no puedo satisfacer Tus intenciones, siento pena y remordimiento porque soy insuficiente para Tus requisitos, pero estoy dispuesto a llegar a este nivel; estoy dispuesto a hacer todo lo que pueda para satisfacerte. Tu castigo me ha servido de protección y ha sido la mejor salvación para mí; Tu juicio eclipsa Tu tolerancia y paciencia. Sin Tu castigo y juicio, no disfrutaría de Tu misericordia y benevolencia. Hoy veo más que nunca que Tu amor ha trascendido los cielos y ha superado a todas las demás cosas. Tu amor no solo es misericordia y benevolencia; es más que eso, es castigo y juicio. He ganado mucho de Tu castigo y juicio. Sin Tu castigo y juicio, ni una sola persona sería purificada y ni una sola persona podría experimentar el amor del Creador. Aunque he soportado cientos de pruebas y tribulaciones e incluso he evitado la muerte por poco, eso me ha permitido conocerte realmente y obtener la inmensa salvación. Si Tu castigo, juicio y disciplina se apartaran de mí, entonces viviría en la oscuridad, bajo el poder de Satanás. ¿Qué beneficios tiene la carne del hombre? Si Tu castigo y juicio me dejaran, sería como si Tu Espíritu me hubiera abandonado, como si ya no estuvieras conmigo. Si eso fuera así, ¿cómo podría seguir viviendo? Me hiciste caer enfermo y me quitaste mi libertad; pude seguir viviendo, pero si Tu castigo y juicio me dejaran alguna vez, no tendría manera de seguir viviendo. Si estuviera sin Tu castigo y juicio, habría perdido Tu amor. Tu amor es demasiado profundo para que lo exprese con palabras. Sin Tu amor viviría bajo el poder de Satanás y no podría ver Tu glorioso rostro. ¿Cómo podría seguir viviendo? Apenas podría continuar en tal oscuridad, en tal vida. Tenerte conmigo es como verte, así que, ¿cómo podría dejarte? Te suplico con toda sinceridad, te imploro que no me quites mi mayor consuelo, incluso si es solo una pizca de Tus reconfortantes palabras. He disfrutado Tu amor y hoy no puedo estar lejos de Ti; ¿cómo no podría amarte? He derramado muchas lágrimas de tristeza por Tu amor, pero siempre he sentido que una vida como esta tiene más sentido, que puede enriquecerme más, más capaz de cambiarme, más capaz de permitirme alcanzar la verdad que los seres creados deberían poseer”.
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Palabras diarias de Dios Fragmento 527
Toda la vida del hombre se vive bajo el poder de Satanás, y no hay ni una sola persona que, por su cuenta, se pueda liberar de la influencia de Satanás. Todas viven en un mundo inmundo, en la corrupción y el vacío, sin el menor sentido o valor; viven una vida despreocupada, para la carne, la lujuria y Satanás. Su existencia no tiene el más mínimo valor. El hombre es incapaz de encontrar la verdad que lo libere de la influencia de Satanás. Aunque el hombre cree en Dios y lee la Biblia, no entiende cómo liberarse del control de la influencia de Satanás. A lo largo de las eras, muy pocas personas han descubierto este secreto y muy pocas lo han captado. Como tal, aunque el hombre detesta a Satanás y detesta la carne, no sabe cómo deshacerse de su influencia dañina. En la actualidad, ¿no estáis todavía bajo el poder de Satanás? No te lamentas de tus actos rebeldes y mucho menos sientes que eres inmundo y rebelde. Después de oponerte a Dios, te sientes incluso en paz en tu conciencia y sientes una gran tranquilidad. ¿No se debe tu tranquilidad a que eres corrupto? ¿No proviene este sentido de tranquilidad de tu rebeldía? El hombre vive en un infierno humano; vive bajo la oscura influencia de Satanás; por toda la tierra, los fantasmas viven con el hombre, invadiendo su carne. En la tierra no vives en un hermoso paraíso. El lugar en el que estás es el ámbito de los diablos, un infierno humano, un inframundo. Si el hombre no es purificado, entonces es propio de la inmundicia; si Dios no lo protege y lo cuida, entonces todavía es un cautivo de Satanás; si no es juzgado y castigado, entonces es incluso menos capaz de escapar de la opresión de la oscura influencia de Satanás. El carácter corrupto que manifiestas y el comportamiento rebelde que vives, son suficientes para probar que todavía estás viviendo bajo el poder de Satanás. Si tu mente y tus pensamientos no han sido purificados y tu carácter no ha sido juzgado y castigado, entonces todo tu ser sigue en las garras del poder de Satanás, tu mente la controla Satanás, tus pensamientos los manipula Satanás, y todo tu ser está en manos de Satanás. ¿Sabes qué tan lejos estás ahora de los estándares de Pedro? ¿Posees ese calibre? ¿Cuánto sabes del juicio y el castigo en la actualidad? ¿Qué tanto posees de eso que Pedro llegó a saber? Si hoy no eres capaz de saberlo, ¿podrás lograr ese conocimiento en el futuro? Alguien tan flojo y tan cobarde como tú es sencillamente incapaz de conocer el castigo y el juicio. Si buscas la paz y los placeres de la carne, entonces no tendrás los medios para ser purificado y, al final, serás entregado a Satanás, porque lo que vives es Satanás y la carne. Como las cosas están hoy, muchas personas no buscan la vida en absoluto, lo que quiere decir que no se preocupan por ser purificadas o por entrar en una experiencia de vida más profunda. Al ser así, entonces, ¿cómo pueden ser perfeccionadas? Los que no buscan la vida no tienen oportunidad de ser perfeccionados, y los que no buscan el conocimiento de Dios y no buscan los cambios en sus actitudes son incapaces de escapar de la oscura influencia de Satanás. No se toman en serio su conocimiento de Dios ni su entrada en el cambio de sus actitudes, como los que creen en la religión y que meramente siguen rituales y asisten a servicios. ¿No es eso inútil? Si, en su creencia en Dios, el hombre no es serio acerca de los asuntos de la vida, no busca la entrada a la verdad, no busca los cambios en su carácter y mucho menos busca tener un conocimiento de la obra de Dios, entonces no puede ser perfeccionado. Si quieres ser perfeccionado, debes entender la obra de Dios. En particular, debes entender el significado de Su castigo y juicio, y por qué esta obra se lleva a cabo en el hombre. ¿Puedes aceptar esta obra? Durante el castigo de este tipo, ¿puedes alcanzar las mismas experiencias y conocimiento que Pedro? Si buscas tener un conocimiento de Dios y de la obra del Espíritu Santo, y buscas cambios en tu carácter, entonces tienes la oportunidad de ser perfeccionado.
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Palabras diarias de Dios Fragmento 528
Para los que van a ser perfeccionados, es indispensable este paso de la obra de ser conquistados; solo cuando el hombre ha sido conquistado puede experimentar la obra de ser perfeccionado. No hay gran valor en solo desempeñar el papel de ser conquistado, ya que no te hará apto para que Dios te use. No tendrás los medios para desempeñar tu parte cuando se difunda el evangelio, porque no buscas la vida y no buscas el cambio ni la renovación de ti mismo, y por eso no tienes una experiencia práctica de vida. Durante esta obra paso a paso, hubo una vez que actuaste como servidor y como un contraste, pero si al final no buscas ser Pedro, y tu búsqueda no es de acuerdo con el camino por el cual Pedro fue perfeccionado, entonces, naturalmente, no experimentarás cambios en tu carácter. Si eres alguien que busca ser perfeccionado, entonces habrás dado testimonio y dirás: “En esta obra paso a paso de Dios, he aceptado Su obra del castigo y el juicio, y aunque he soportado gran sufrimiento, he llegado a conocer cómo Dios perfecciona al hombre, he obtenido la obra que Él hace, he adquirido el conocimiento de Su justicia y Su castigo me ha salvado. Su carácter justo ha venido sobre mí y me ha traído bendiciones y gracia; es Su juicio y castigo lo que me ha protegido y purificado. Si Dios no me hubiera castigado y juzgado, y si Sus palabras duras no hubieran venido sobre mí, no hubiera llegado a conocer a Dios ni tampoco hubiera sido salvado. Hoy veo que, como ser creado, no solo uno disfruta de todas las cosas que el Creador hizo, sino que, lo más importante, todos los seres creados deben disfrutar el carácter justo de Dios y Su juicio justo, porque el carácter de Dios es digno de que el hombre lo disfrute. Como un ser creado al que Satanás ha corrompido, uno debe disfrutar el carácter justo de Dios. En Su carácter justo hay castigo y juicio e, incluso más, hay un gran amor. Aunque hoy soy incapaz de obtener completamente el amor de Dios, he tenido la buena fortuna de verlo y en esto he sido bendecido”. Esta es la senda que caminan los que experimentan ser perfeccionados, y este es el conocimiento del que hablan. Tales personas son las mismas que Pedro; tienen las mismas experiencias que Pedro. Tales personas son también las que han ganado la vida, y las que poseen la verdad. Cuando experimentan hasta el final, serán capaces de liberarse por completo de la influencia de Satanás entre el juicio de Dios y Él las ganará.
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Palabras diarias de Dios Fragmento 529
Adán y Eva, a quienes Dios creó en el principio, eran personas puras, es decir, que mientras estuvieron en el jardín del Edén fueron puros; no estaban manchados con la inmundicia. También eran leales a Jehová y no sabían nada de la traición a Jehová. Esto era así porque no tenían la perturbación de la influencia de Satanás y no tenían el veneno de Satanás. Fueron los más puros de toda la humanidad. Vivían en el jardín del Edén, sin mancha alguna de inmundicia, sin estar poseídos por la carne, con temor de Jehová. Después, cuando Satanás los tentó, tuvieron el veneno de la serpiente y el deseo de traicionar a Jehová y vivieron bajo la influencia de Satanás. Al principio, eran puros y temían a Jehová; solo en esta condición eran humanos. Más tarde, después de que Satanás los tentó, comieron el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, y vivieron bajo la influencia de Satanás. Poco a poco, Satanás los corrompió, y perdieron la imagen original del hombre. Al principio, el hombre tenía el aliento de Jehová, no era en lo más mínimo rebelde y no tenía maldad en su corazón. En ese tiempo, el hombre era verdaderamente humano. Después de que Satanás lo corrompió, el hombre se volvió una bestia. Sus pensamientos se llenaron con el mal y la inmundicia, sin el bien ni la santidad. ¿No es esto Satanás? Has experimentado mucho de la obra de Dios, pero no has cambiado ni se te ha purificado. Todavía vives bajo el poder de Satanás y sigues sin someterte a Dios. Así es alguien que solo ha sido conquistado pero que no ha sido perfeccionado. Y ¿por qué se dice que tal persona no ha sido perfeccionada? Porque esta persona no busca la vida ni un conocimiento de la obra de Dios y nada codicia más que los placeres de la carne y una comodidad momentánea. Como resultado, no hay cambios en su carácter-vida y no ha vuelto a obtener su semejanza original de hombre como Dios lo creó. ¡Tales personas son los cadáveres vivientes, son los muertos que no tienen espíritu! Los que no buscan conocimiento de los asuntos del espíritu, que no buscan la santificación y no buscan vivir la verdad, que están contentos solo con ser conquistados en el lado negativo y son incapaces de vivir según las palabras de Dios y convertirse en humanos santificados; estas son personas que no han sido salvadas. Porque si no tiene la verdad, el hombre es incapaz de mantenerse firme durante las pruebas de Dios; solo los que pueden mantenerse firmes durante las pruebas de Dios son los que han sido salvados. Lo que quiero son personas como Pedro, personas que buscan ser perfeccionadas. La verdad de hoy se les concede a los que la anhelan y la buscan. Esta gracia salvadora se les concede a aquellos que anhelan que Dios los salve. Esta gracia salvadora no solo está destinada a que vosotros la recibáis; también permite que Dios pueda ganaros; ganáis a Dios con el fin de que Dios os pueda ganar a vosotros. Hoy os he hablado estas palabras y vosotros las habéis escuchado y debéis practicar de acuerdo con estas palabras. Si al final ponéis en práctica estas palabras, os habré ganado por medio de ellas; al mismo tiempo, vosotros también habréis ganado estas palabras, es decir, habréis recibido esta inmensa gracia salvadora. Una vez que estéis purificados, os habréis convertido en verdaderos seres humanos. Si no eres capaz de vivir la verdad, o de vivir a semejanza de uno que ha sido perfeccionado, entonces se puede decir que no eres un humano, sino un cadáver viviente, una bestia, porque no tienes la verdad, ¡lo que quiere decir que estás sin el aliento de Jehová, y por eso eres una persona muerta que no tiene espíritu! Aunque es posible dar testimonio después de haber sido conquistado, lo que recibís es solo una pequeña gracia salvadora y no te has vuelto un ser viviente que posee un espíritu. Aunque has experimentado el castigo y el juicio, tu carácter no se ha renovado ni cambiado como resultado; sigues siendo tu antiguo yo, eres propio de Satanás y no eres alguien que ha sido purificado. Solo los que han sido perfeccionados son de valor, y solo las personas como estas han ganado una verdadera vida.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio
Palabras diarias de Dios Fragmento 530
En la actualidad algunas personas buscan que Dios las use, pero después de ser conquistadas no se las puede usar de un modo directo. En cuanto a las palabras que se hablaron hoy, si, cuando Dios usa a las personas, todavía no eres capaz de alcanzarlas, entonces no has sido perfeccionado. En otras palabras, la llegada del fin del periodo cuando el hombre sea perfeccionado, determinará si Dios descarta o usa al hombre. Los que han sido conquistados no son más que ejemplos del aspecto pasivo y negativo; son especímenes y modelos, pero no son nada más que un contrapunto. Solo cuando el carácter-vida del hombre haya cambiado y él haya logrado cambios por dentro y por fuera, habrá sido hecho totalmente completo. ¿Qué quieres hoy? ¿Ser conquistado o ser perfeccionado? ¿Cuál de esas dos cosas quieres lograr? ¿Has cumplido las condiciones para ser perfeccionado? ¿Qué condiciones te faltan todavía? ¿Cómo debes equiparte y cómo debes compensar tus deficiencias? ¿Cómo deberías embarcarte en la senda para ser perfeccionado? ¿Cómo te debes someter por completo? Pides ser perfeccionado, así que, ¿buscas la santificación? ¿Eres una persona que busca experimentar el castigo y el juicio para poder ser purificada? Buscas ser purificado, entonces ¿estás dispuesto a aceptar el castigo y el juicio? Pides conocer a Dios, pero ¿tienes un conocimiento de Su castigo y de Su juicio? Hoy, la mayor parte de la obra que Él hace en ti es castigo y juicio; ¿qué conocimiento tienes de esta obra que se ha llevado a cabo en ti? ¿Te han purificado el castigo y el juicio que has experimentado? ¿Te han cambiado? ¿Han tenido algún efecto en ti? ¿Estás cansado de mucha de la obra de hoy (maldiciones, juicios y exposiciones) o crees que estas cosas son de gran beneficio para ti? Amas a Dios, pero ¿por qué lo amas? ¿Amas a Dios porque has recibido un poco de gracia? ¿O amas a Dios después de haber obtenido la paz y el gozo? ¿O amas a Dios después de que Su castigo y juicio te purificaron? ¿Qué es exactamente lo que te hace amar a Dios? ¿Qué condiciones cumplió Pedro con el fin de ser perfeccionado? Después de que fue perfeccionado, ¿cuál fue la forma crucial en la que lo expresó? ¿Amó al Señor Jesús porque lo anhelaba o porque no lo podía ver o porque se sintió reprochado? ¿O amó al Señor Jesús aún más porque había aceptado el sufrimiento de las tribulaciones y así había llegado a conocer su propia inmundicia y rebeldía, además de la santidad del Señor? ¿Se volvió más puro su corazón amante de Dios por el castigo y juicio de Dios o por otra cosa? ¿Por cuál? Tú amas a Dios por la gracia de Dios y porque te ha dado hoy alguna pequeña bendición. ¿Es esto verdadero amor? ¿Cómo debes amar a Dios? ¿Debes aceptar Su castigo y juicio y, después de contemplar Su carácter justo, poder amarlo verdaderamente, al punto de que estés completamente convencido y tengas un conocimiento de Él? Como Pedro, ¿puedes decir que nunca puedes amar a Dios lo suficiente? ¿Lo que buscas es ser conquistado después del castigo y el juicio o ser purificado, protegido y cuidado después del castigo y el juicio? ¿Cuál de estas cosas buscas exactamente? ¿Es tu vida una vida que tiene sentido o es inútil y no tiene valor? ¿Quieres la carne o quieres la verdad? ¿Quieres el juicio o quieres la comodidad? Luego de haber experimentado tanto de la obra de Dios y luego de haber contemplado la santidad y la justicia de Dios, ¿cómo debes buscar? ¿Cómo debes recorrer esta senda exactamente? ¿Cómo deberías practicar amar a Dios? El castigo y el juicio de Dios ¿han logrado algún efecto en ti? ¡Tener o no conocimiento del castigo y el juicio de Dios depende de lo que vivas y hasta qué punto ames a Dios! Tus labios dicen que amas a Dios, pero lo que vives es el carácter antiguo y corrupto; no tienes un corazón temeroso de Dios, mucho menos tienes una conciencia. ¿Aman tales personas a Dios? ¿Son leales esas personas a Dios? ¿Son aquellos los que aceptan el castigo y el juicio de Dios? Dices que amas a Dios y que crees en Él, pero no te desprendes de tus nociones. En tu trabajo, en tu entrada, en las palabras que hablas y en tu vida, no existe la menor manifestación de tu amor por Dios y no hay un corazón temeroso de Él. ¿Es acaso así alguien que ha obtenido el castigo y el juicio? ¿Podría ser Pedro alguien así? ¿Tienen los que son como Pedro solo el conocimiento, pero no el vivir? En la actualidad, ¿cuál es la condición que se le exige cumplir al hombre para vivir una vida real? ¿Fueron las oraciones de Pedro nada más que palabras que salieron de su boca? ¿No fueron acaso palabras que salieron de lo profundo de su corazón? ¿Acaso Pedro solo oró, sin poner en práctica la verdad? ¿Por el bien de quién es tu búsqueda? ¿Cómo debes posibilitarte recibir protección y purificación durante el castigo y el juicio de Dios? El castigo y el juicio de Dios ¿no son beneficiosos para el hombre? ¿Es todo juicio un castigo? ¿Será que solo la paz y la alegría, las bendiciones materiales y la comodidad momentánea, son beneficiosas para la vida del hombre? Si el hombre vive en un ambiente de tranquilidad y comodidad, una vida sin juicio, ¿podría ser purificado? Si el hombre quiere cambiar y ser purificado, ¿cómo debe aceptar ser hecho perfecto? ¿Qué senda deberías escoger hoy?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio
Palabras diarias de Dios Fragmento 531
Tan pronto como se menciona a Pedro, todo el mundo se vuelca en elogios hacia él. De inmediato recuerdan las tres veces que negó a Dios, cómo lo tentó al prestar servicio a Satanás, y cómo, al final, fue crucificado de cabeza por Dios, y así sucesivamente. Ahora voy a enfocarme en describiros cómo Pedro llegó a conocerme y cuál fue su resultado final. Pedro tenía buen calibre, pero sus circunstancias eran diferentes a las de Pablo: sus padres me persiguieron, eran demonios que habían sido poseídos por Satanás, como consecuencia, no le enseñaron a Pedro nada sobre Dios. Pedro era inteligente, talentoso y mimado por sus padres desde la infancia. Sin embargo, ya como adulto, se convirtió en su enemigo, porque él nunca dejó de buscar conocerme y, posteriormente, les dio la espalda. Esto sucedió porque, por encima de todo, él creía que el cielo y la tierra y todas las cosas están en las manos del Todopoderoso, y que todas las cosas positivas provienen de Dios y surgen directamente de Él sin ser procesadas por Satanás. El ejemplo contrario de los padres de Pedro le dio a este un mayor conocimiento de Mi bondad amorosa y Mi misericordia, y así se removió incluso más su deseo de buscarme. Él se enfocó no solo en comer y beber Mis palabras, sino, más aún, en captar Mis intenciones, y siempre estuvo alerta en su corazón. Como consecuencia, él siempre fue sensible en su espíritu y, por ende, fue conforme a Mis intenciones en todo lo que hizo. Él solía prestar atención a cómo extraer lecciones de personas que habían fracasado en el pasado con el fin de incentivarse a sí mismo, profundamente temeroso de quedar atrapado él mismo en el fracaso. También le dio importancia a asimilar la fe y el amor de todos aquellos que habían amado a Dios a lo largo de las eras. De este modo —no solo en los aspectos negativos, sino, mucho más importante, en los aspectos positivos—, creció más rápido, tanto, que su conocimiento se volvió el más grande de todos en Mi presencia. Así pues, no es difícil imaginar cómo puso en Mis manos todo lo que tenía; cómo, incluso, renunció a tomar decisiones sobre la comida, la ropa y el sueño y sobre dónde vivir y, en cambio, disfrutó de Mis riquezas para satisfacerme en todas las cosas. Lo sometí a incontables pruebas —y por supuesto, se le atormentó hasta dejarlo con un hilo de vida—, pero, en medio de estos cientos de pruebas, jamás perdió la fe en Mí ni se sintió desilusionado de Mí. Incluso cuando dije que lo había abandonado, siguió sin desanimarse ni decepcionarse y continuó amándome de una manera práctica de acuerdo con los principios de práctica del pasado. Le dije que Yo no lo elogiaría aunque me amara; que, al final, lo arrojaría a las manos de Satanás. Pero en medio de tales pruebas, pruebas que no vinieron sobre su carne, sino que consistían en palabras, él continuó orando a Mí y dijo: “¡Oh, Dios! Entre los cielos y la tierra y todas las cosas, ¿hay alguna persona, alguna cosa o algún acontecimiento que no esté en Tus manos, las manos del Todopoderoso? Cuando eres misericordioso conmigo, mi corazón se regocija enormemente en Tu misericordia. Cuando me juzgas, aunque yo pueda ser indigno, tengo una mayor percepción de lo insondable de Tus obras, porque estás lleno de autoridad y sabiduría. Aunque mi carne sufra penurias, mi espíritu se consuela. ¿Cómo podría no alabar Tu sabiduría y Tus obras? Incluso si muriese después de conocerte, ¿cómo podría no hacerlo gustoso y feliz? ¡Todopoderoso! ¿En verdad no quieres permitir que yo te vea? ¿En verdad no soy apto para recibir Tu juicio? ¿Podría ser que haya algo en mí que no desees ver?”. Aunque Pedro no fue capaz de captar con exactitud Mis intenciones durante tales pruebas, era evidente que se sentía orgulloso y honrado de ser usado por Mí (aunque él recibió Mi juicio para que la humanidad pudiese ver Mi majestad y Mi ira) y que no se sintió angustiado por estas pruebas. Debido a su lealtad hacia Mí y a Mis bendiciones hacia él, ha sido un ejemplo y un modelo para el hombre durante miles de años. ¿No es esto, precisamente, lo que deberíais emular? Pensad largo y tendido acerca de por qué os he dado tan largo relato acerca de Pedro; estos deben ser los principios que rijan vuestras acciones.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 6
Palabras diarias de Dios Fragmento 532
Pedro siguió a Jesús durante varios años y vio en Él muchas cosas que no había en otras personas. Después de seguirlo durante un año, Jesús escogió a Pedro de entre los doce discípulos. (Por supuesto, Jesús no habló de esto en voz alta y los demás no estaban conscientes de ello en absoluto). En la vida, Pedro consideraba cada acción de Jesús como un ejemplo. En especial, los mensajes que Jesús predicaba se grababan en su corazón. Era sumamente considerado y leal con Él, y nunca se quejó de Él. Como consecuencia, se convirtió en el fiel compañero de Jesús dondequiera que Él iba. Pedro observaba las enseñanzas de Jesús, Sus amables palabras, lo que Él comía, lo que vestía, dónde se hospedaba y cómo viajaba. Seguía el ejemplo de Jesús en cada aspecto. Jamás fue sentencioso, sino que se despojó de todo lo que era obsoleto y siguió el ejemplo de Jesús en palabra y acto. Fue entonces cuando Pedro sintió que los cielos, la tierra y todas las cosas estaban en las manos del Todopoderoso. Por esta razón, Pedro no tenía una opción personal y asimilaba todo lo que Jesús era y lo utilizaba como un ejemplo. En la vida de Jesús, Pedro vio que Él jamás era sentencioso en lo que hacía y nunca se vanagloriaba de sí mismo, sino que conmovía a las personas con amor. Pedro vio en varias cosas lo que Jesús era y, por esta razón, todo lo relacionado con Jesús se convirtió en objeto de que Pedro lo emulara. Las experiencias de Pedro le permitieron percibir cada vez más la hermosura de Jesús, y Pedro dijo cosas como: “He buscado al Todopoderoso que está en los cielos y he visto las maravillas de los cielos y la tierra y todas las cosas, y, solo así, he obtenido una percepción profunda de la hermosura del Todopoderoso. Sin embargo, nunca había sentido un amor genuino en mi corazón y jamás había visto la hermosura del Todopoderoso con mis propios ojos. Hoy, con Sus ojos, el Todopoderoso me ha mostrado Su favor y finalmente he sentido la hermosura de Dios. He descubierto finalmente que no es solo que Dios haya creado todas las cosas lo que hace que la humanidad lo ame; en mi vida diaria he encontrado Su hermosura infinita. ¿Cómo podría limitarse a lo que puede descubrirse en este momento?”. Conforme pasaba el tiempo, muchas cosas hermosas también surgieron en Pedro. Se volvió muy sumiso a Jesús y, por supuesto, también sufrió varios reveses. Cuando Jesús lo llevó a diversos lugares a predicar, Pedro siempre fue humilde y escuchó los sermones de Jesús. Nunca se volvió arrogante por razón de sus años de seguirlo. Después de que Jesús le contara que la razón por la que Él había venido era para ser crucificado con el fin de poder terminar Su obra, Pedro a menudo sentía angustia en su corazón y lloraba a solas, en secreto. Sin embargo, ese “desafortunado” día finalmente llegó. Después de que Jesús fue arrestado, Pedro lloró solo en su bote de pesca y oró mucho por esto, pero en su corazón sabía que esta era la voluntad de Dios Padre y que nadie podía cambiarla. Estaba constantemente afligido y se le llenaban los ojos de lágrimas, solo por su amor. Por supuesto, esto es una debilidad humana. Así pues, cuando supo que Jesús sería clavado en la cruz, le preguntó: “¿Después de partir, volverás para estar entre nosotros y cuidarnos? ¿Podremos seguir viéndote?”. Aunque estas palabras eran bastante ingenuas y llenas de nociones humanas, Jesús conocía la amargura del sufrimiento de Pedro, así que, a través de Su amor, Él fue considerado con su debilidad: “Pedro, Yo te he amado. ¿Lo sabes? Aunque no hay razón en lo que dices, el Padre ha prometido que después de Mi resurrección me apareceré a las personas durante cuarenta días. ¿No crees que Mi Espíritu os otorgará gracia frecuentemente a todos?”. Aunque Pedro se sintió un tanto confortado por esto, seguía sintiendo que había algo que faltaba y, así, después de resucitar, Jesús se le apareció abiertamente por vez primera. Sin embargo, con el fin de evitar que Pedro siguiera aferrándose a sus nociones, Jesús declinó la abundante comida que Pedro había preparado para Él y desapareció en un abrir y cerrar de ojos. A partir de ese momento, Pedro tuvo finalmente una comprensión más profunda del Señor Jesús y lo amó aún más. Después de Su resurrección, Jesús se apareció a menudo a Pedro. Pasados los cuarenta días y tras haber ascendido al cielo, se apareció tres veces más a Pedro. Cada aparición se dio justo cuando la obra del Espíritu Santo estaba a punto de completarse y una nueva obra estaba a punto de comenzar.
A lo largo de su vida, Pedro se ganó la vida con la pesca, pero, más que eso, vivió para predicar. En sus últimos años, escribió la primera y segunda epístolas de Pedro, así como varias cartas a la iglesia de Filadelfia de aquella época. Él conmovió mucho a las personas de su tiempo. En lugar de sermonear a las personas utilizando su propio capital, les brindó un sustento de vida adecuado. Nunca olvidó las enseñanzas de Jesús antes de Su partida y fue inspirado por ellas a lo largo de toda su vida. Mientras seguía a Jesús, decidió corresponder al amor del Señor con su muerte y seguir Su ejemplo en todas las cosas. Jesús estuvo de acuerdo con esto, así que cuando Pedro tenía cincuenta y tres años (más de veinte años después de la partida de Jesús), Jesús apareció ante él para ayudarle a cumplir su anhelo. En los siete años posteriores, Pedro pasó su vida conociéndose a sí mismo. Un día, al final de estos siete años, fue crucificado cabeza abajo, terminando así su extraordinaria vida.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El desvelamiento de los misterios de “Las palabras de Dios al universo entero”, Sobre la vida de Pedro
Palabras diarias de Dios Fragmento 533
¿Cuál es la influencia de las tinieblas? Esta llamada “influencia de las tinieblas” es la influencia con la que Satanás desorienta, corrompe, ata y controla a las personas; la influencia de Satanás es una influencia que tiene un aura de muerte. Todos los que viven bajo el poder de Satanás están condenados a perecer. ¿Cómo puedes escapar de la influencia de las tinieblas después de obtener la fe en Dios? Cuando hayas orado sinceramente a Dios, volverás tu corazón a Él por completo y, en ese momento, tu corazón será conmovido por el Espíritu de Dios y te vuelves dispuesto a entregarte completamente a Él y, en ese momento, habrás escapado de la influencia de las tinieblas. Si todo lo que el hombre hace es lo que agrada a Dios y está de acuerdo con Sus exigencias, entonces se trata de alguien que vive en las palabras de Dios y bajo Su cuidado y protección. Si las personas no pueden practicar las palabras de Dios, si siempre están intentando engañarle actuando de una forma superficial con Él y sin creer en Su existencia, entonces tales personas están todas viviendo bajo la influencia de las tinieblas. Los hombres que no han recibido la salvación de Dios están viviendo bajo el poder de Satanás, es decir, viven todos bajo la influencia de las tinieblas. Quienes no creen en Dios viven bajo el poder de Satanás. Incluso aquellos que creen en la existencia de Dios pueden no estar necesariamente viviendo en Su luz, porque los que creen en Él puede que, en realidad, no estén viviendo dentro de Sus palabras, ni sean capaces de someterse a Dios. El hombre se limita a creer en Dios y, como no tiene conocimiento de Dios, sigue viviendo dentro de los viejos preceptos, entre palabras muertas con una vida que es oscura e incierta, sin haber sido completamente purificado ni ganado por Dios. Por tanto, aunque no hace falta decir que quienes no creen en Dios están viviendo bajo la influencia de las tinieblas, incluso quienes sí creen en Dios, siguen viviendo bajo su influencia, porque carecen de la obra del Espíritu Santo. Los que no han recibido la gracia de Dios ni Su misericordia, así como los que no pueden ver la obra del Espíritu Santo, viven todos bajo la influencia de las tinieblas y, la mayor parte del tiempo, también lo hacen las personas que simplemente disfrutan de la gracia de Dios, pero no lo conocen. Si una persona cree en Dios, pero pasa la mayor parte de su vida bajo la influencia de las tinieblas, entonces la existencia de esta ha perdido su significado, ¿y para qué mencionar a las personas que no creen en la existencia de Dios?
Todos aquellos que no pueden aceptar la obra de Dios o que aceptan la obra de Dios, pero son incapaces de cumplir Sus exigencias, viven bajo la influencia de las tinieblas. Solo los que persiguen la verdad y son capaces de cumplir las exigencias de Dios recibirán bendiciones de Él, y solo ellos escaparán de la influencia de las tinieblas. Aquellos que no han sido liberados, que están siempre constreñidos por determinadas cosas y son incapaces de entregar su corazón a Dios, son personas que están bajo la esclavitud de Satanás y viven en un aura de muerte. Quienes no son devotos a sus propios deberes, que no son devotos a la comisión de Dios y que no logran desempeñar sus funciones en la iglesia, viven bajo la influencia de las tinieblas. Los que perturban deliberadamente la vida de iglesia, los que plantan la semilla de la discordia a propósito entre los hermanos y las hermanas o que forman sus propias pandillas, viven aún más profundamente bajo la influencia de las tinieblas, en la esclavitud de Satanás. Quienes tienen una relación anormal con Dios, que siempre tienen deseos extravagantes y quieren siempre tener la ventaja, los que nunca buscan una transformación de carácter, tales personas viven bajo la influencia de las tinieblas. Quienes siempre son descuidados y nunca serios en su práctica de la verdad, que no buscan satisfacer las intenciones de Dios, sino que solo buscan satisfacer su propia carne, estas son también personas que viven bajo la influencia de las tinieblas, envueltas en la muerte. Quienes emplean tortuosidad y engaño cuando obran para Dios, que tratan con Él de una forma superficial, los que lo engañan y siempre hacen planes por su cuenta, son personas que viven bajo la influencia de las tinieblas. Todos aquellos que no pueden amar sinceramente a Dios, que no persiguen la verdad y que no se centran en transformar su carácter, son personas que viven bajo la influencia de las tinieblas.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Escapa de la influencia de las tinieblas y Dios te ganará
Palabras diarias de Dios Fragmento 534
Si quieres ganar la aprobación de Dios, entonces debes escapar primero de la influencia oscura de Satanás, debes abrir tu corazón a Dios y volverlo por completo a Él. ¿Aprobaría Dios las cosas que estás haciendo ahora? ¿Has vuelto tu corazón a Dios? Las cosas que has hecho, ¿son las que Dios exige de ti? ¿Están de acuerdo con la verdad? Examínate en todo momento, concéntrate en comer y beber las palabras de Dios, expón tu corazón delante de Él, ámalo con sinceridad y gástate por Él con lealtad. Las personas que hacen esto recibirán sin duda la aprobación de Dios. Todos los que creen en Dios, pero no persiguen la verdad, no tienen forma de escapar de la influencia de Satanás. Todos los que no se comportan con ingenuidad, que se comportan de una manera delante de los demás, pero de otra a sus espaldas, los que dan la apariencia de humildad, paciencia y amor, aunque su esencia sea insidiosa, maliciosa y desleal a Dios, tales personas son los representantes típicos de quienes viven bajo la influencia de las tinieblas. Son la estirpe de la serpiente. Aquellos que solo creen en Dios por su propio beneficio, que son sentenciosos y soberbios, que presumen y protegen su propio estatus, son personas que aman a Satanás y se oponen a la verdad. Estas personas se resisten a Dios y pertenecen completamente a Satanás. Los que no son considerados con las cargas de Dios, que no sirven a Dios incondicionalmente, que están siempre preocupados con sus propios intereses y los de su familia, que son incapaces de renunciar a todo y gastarse para Dios, y que nunca viven conforme a Sus palabras, están viviendo fuera de Sus palabras. Tales personas no recibirán la aprobación de Dios.
Cuando Dios creó a las personas, lo hizo para que pudieran disfrutar de Su abundancia y para que lo amaran genuinamente; de esta forma, vivirían en Su luz. Hoy, en todos los que no pueden amar a Dios, no son considerados con Sus cargas, no pueden entregarle por completo su corazón, ni tomar el corazón de Dios como suyo, ni llevar Sus cargas como si fueran propias, la luz de Dios no brilla sobre ninguno de ellos y, por tanto, viven todos bajo la influencia de las tinieblas. Estas personas contradicen por completo las intenciones de Dios y no hay una pizca de verdad en nada de lo que hacen. Se revuelcan en el fango con Satanás; son personas que viven bajo la influencia de las tinieblas. Si puedes comer y beber a menudo las palabras de Dios y ser considerado con Sus intenciones y practicar Sus palabras, entonces eres escogido por Dios y eres una persona que vive dentro de Sus palabras. ¿Estás dispuesto a escapar del poder de Satanás y vivir en la luz de Dios? Si vives dentro de las palabras de Dios, el Espíritu Santo tendrá la oportunidad de llevar a cabo Su obra. Si vives bajo la influencia de Satanás, el Espíritu Santo no tendrá tal oportunidad. La obra que el Espíritu Santo realiza en las personas, la luz que hace brillar sobre ellas y la fe que Él les da solo duran un momento; si las personas no son conscientes ni prestan atención, entonces la obra del Espíritu Santo las pasará por alto. Si las personas viven en las palabras de Dios, entonces el Espíritu Santo estará con ellas y llevará a cabo la obra en ellas. Si ellas no viven en las palabras de Dios, entonces viven en las ataduras de Satanás. Si las personas viven dentro de actitudes corruptas, entonces no tienen la presencia ni la obra del Espíritu Santo. Si vives dentro de los límites de las palabras de Dios y en el estado exigido por Él, entonces eres escogido por Dios y Su obra se llevará a cabo en ti. Si no vives en los límites de las exigencias de Dios, sino bajo el poder de Satanás, entonces sin duda estás viviendo dentro de la corrupción de Satanás. Solo puedes cumplir las exigencias de Dios si vives dentro de Sus palabras y le entregas tu corazón. Debes hacer lo que Dios dice, convertir Sus palabras en el fundamento de tu existencia y en la realidad de tu vida cotidiana; solo entonces eres alguien escogido por Dios. Si practicas realmente conforme a las intenciones de Dios, Él llevará a cabo Su obra en ti y entonces vivirás bajo Sus bendiciones, en la luz de Su rostro; captarás la obra del Espíritu Santo y sentirás el gozo de la presencia de Dios.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Escapa de la influencia de las tinieblas y Dios te ganará
Palabras diarias de Dios Fragmento 535
Para escapar de la influencia de las tinieblas, primero debes ser leal a Dios y estar ansioso de perseguir la verdad; solo entonces puedes tener un estado correcto. Vivir en el estado correcto es una condición previa para escapar de la influencia de las tinieblas. No tener un estado correcto es no ser leal a Dios y no tener entusiasmo de corazón por buscar la verdad y escapar de la influencia de las tinieblas es imposible. Mis palabras son la base para que el hombre escape de las influencias de las tinieblas y las personas que no puedan practicar conforme a Mis palabras no podrán escapar de la esclavitud de la influencia de las tinieblas. Vivir en el estado correcto es vivir bajo la guía de las palabras de Dios, vivir en un estado de lealtad a Dios, vivir en un estado de búsqueda de la verdad, vivir en la realidad de entregarse sinceramente para Dios y vivir en el estado de amar a Dios genuinamente. Quienes vivan en estos estados y dentro de esta realidad, se transformarán gradualmente a medida que entren en la profundidad de la verdad y se transformarán con la profundización de la obra; y al final sin duda se convertirán en personas a las que Dios ganará y que amarán a Dios genuinamente. Quienes han escapado de la influencia de las tinieblas pueden captar poco a poco las intenciones de Dios y entenderlas gradualmente y, al final, convertirse en confidentes de Dios. No solo no albergarán nociones acerca de Dios ni se rebelarán contra Él, sino que también detestarán aún más las nociones y la rebelión que antes poseían y engendrarán un amor genuino por Dios en su corazón. Las personas que son incapaces de escapar de la influencia de las tinieblas están completamente ocupadas con la carne y llenas de rebelión; su corazón está lleno de nociones humanas y filosofías para los asuntos mundanos, así como de sus propios propósitos y deliberaciones. Lo que Dios exige es un amor singular del hombre; lo que requiere es que el hombre esté ocupado por Sus palabras y por un corazón lleno de amor por Él. Vivir dentro de las palabras de Dios, buscar dentro de Sus palabras, buscar lo que debe buscar, amar a Dios por Sus palabras, correr por Sus palabras, vivir por Sus palabras, estos son los objetivos que el hombre debería intentar alcanzar. Todo debe edificarse sobre las palabras de Dios; solo entonces será capaz el hombre de cumplir las exigencias de Dios. Si el hombre no está equipado con las palabras de Dios, entonces ¡no es más que un gusano poseído por Satanás! Considera esto: ¿cuánta palabra de Dios se ha arraigado en tu interior? ¿En qué cosas vives conforme a Sus palabras? ¿En qué cosas no has estado viviendo de acuerdo a ellas? Si las palabras de Dios no se han adueñado de ti del todo, ¿qué es lo que ocupa tu corazón, entonces? En tu vida cotidiana, ¿te está controlando Satanás o estás ocupado por las palabras de Dios? ¿Son Sus palabras la base de tus oraciones? ¿Saliste de tus estados negativos debido al esclarecimiento de las palabras de Dios? Tomar las palabras de Dios como fundamento de tu existencia, es en eso en lo que todos deberían entrar. Si las palabras de Dios no están presentes en tu vida, entonces vives bajo la influencia de las tinieblas, te estás rebelando contra Dios, te estás resistiendo a Él y deshonrando Su nombre. La creencia en Dios de estas personas es pura farsa y perturbación. ¿Qué proporción de tu vida has vivido conforme a las palabras de Dios? ¿Qué proporción de tu vida no has vivido según Sus palabras? ¿Cuánto de lo que te ha exigido la palabra de Dios se ha cumplido en ti? ¿Cuánto se ha perdido en ti? ¿Has mirado estas cosas con detenimiento?
Escapar de la influencia de las tinieblas requiere de la obra del Espíritu Santo y la dedicada colaboración del hombre. ¿Por qué digo que el hombre no está en el camino correcto? La gente que está en la senda correcta, en primer lugar, puede entregar su corazón a Dios. Esta es una tarea que requiere un largo período de tiempo para entrar en ella porque la humanidad siempre ha vivido bajo la influencia de las tinieblas y ha estado bajo la esclavitud de Satanás durante miles de años. Por tanto, esta entrada no puede lograrse en uno o dos días. Hoy he traído este tema a colación para que las personas puedan entender su propio estado; cuando el hombre pueda discernir lo que es la influencia de las tinieblas y lo que significa vivir en la luz, entonces la entrada se hará mucho más fácil. Esto se debe a que debes saber qué es la influencia de Satanás antes de poder escapar de ella; solo después de eso podrás encontrar la manera de librarte de dicha influencia. En cuanto a qué hacer después, eso es asunto de los propios humanos. Entra en todo desde un aspecto positivo y nunca esperes pasivamente. Solo así es como Dios te podrá ganar.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Escapa de la influencia de las tinieblas y Dios te ganará
Palabras diarias de Dios Fragmento 536
Cada una de las palabras de Dios golpea nuestros puntos mortales y nos deja heridos e inspira temor en nosotros. Él deja en evidencia nuestras nociones, nuestras imaginaciones y nuestras actitudes corruptas. Desde cada palabra y acción, cada uno de nuestros movimientos, hasta cada uno de nuestros pensamientos e ideas, nuestra esencia-naturaleza se revela en Sus palabras, lo que nos coloca en un estado de miedo y temblor sin tener donde esconder nuestra vergüenza. Uno a uno, nos dice sobre todas nuestras acciones, nuestras metas e intenciones, hasta las actitudes corruptas que nosotros mismos nunca hemos descubierto, haciéndonos sentir expuestos en toda nuestra miserable imperfección e incluso completamente convencidos. Nos juzga por oponernos a Él, nos castiga porque blasfemamos y lo condenamos, nos hace sentir que a Sus ojos no tenemos ni una sola cualidad positiva y que somos satanases vivientes. Nuestras esperanzas se truncan; ya no nos atrevemos a hacerle ninguna demanda excesiva ni a albergar ningún designio sobre Él, y hasta nuestros sueños se desvanecen de la noche a la mañana. Este es un hecho que ninguno de nosotros se puede imaginar y que ninguno de nosotros puede aceptar. Por espacio de un momento, perdemos nuestro equilibrio interno y no sabemos cómo continuar en el camino que está por delante, ni cómo continuar en nuestras creencias. Parece como si nuestra fe volviera a empezar desde cero, y como si nunca hubiéramos conocido al Señor Jesús ni nos hubiéramos familiarizado con Él. Todo lo que está delante de nuestros ojos nos llena de perplejidad y nos hace vacilar indecisos. Estamos consternados, estamos desilusionados, y en lo profundo de nuestro corazón hay una cólera y una vergüenza irreprimibles. Tratamos de desahogarnos, de encontrar una salida y, es más, tratamos de seguir esperando a nuestro Salvador Jesús, para poder derramar nuestro corazón ante Él. Aunque hay veces en las que desde fuera no parecemos altivos ni humildes, en nuestro corazón tenemos una sensación de pérdida que nunca hemos sentido antes. Aunque a veces parezcamos inusualmente calmados por fuera, nuestra mente se agita con tormento como un mar tempestuoso. Su juicio y Su castigo nos han despojado de todas nuestras esperanzas y sueños, poniendo fin a nuestros deseos extravagantes, y dejándonos reacios a creer que Él es nuestro Salvador y es capaz de salvarnos. Su juicio y Su castigo han abierto un abismo entre nosotros y Él, tan profundo que nadie siquiera está dispuesto a cruzarlo. Su juicio y Su castigo es la primera vez que hemos sufrido un revés tan grande y una humillación tan grande en nuestra vida. Su juicio y Su castigo han hecho que sintamos verdaderamente el honor de Dios y Su intolerancia ante la ofensa del hombre; en comparación, somos sumamente vulgares y sumamente inmundos. Su juicio y Su castigo nos han hecho ser conscientes por primera vez de nuestra arrogancia y vanidad, y de cómo el hombre nunca será igual a Dios ni comparable a Él. Su juicio y Su castigo nos han hecho anhelar dejar de vivir en semejantes actitudes corruptas, deshacernos de esta esencia-naturaleza tan pronto como sea posible, y dejar de ser aborrecidos por Él y de resultarle repugnantes. Su juicio y Su castigo nos han dispuesto a someternos y obedecer Sus palabras, dejar de rebelarnos contra Sus orquestaciones y disposiciones. Su juicio y Su castigo nos han dado una vez más el deseo de sobrevivir, y nos han hecho sentir felices de aceptarlo como nuestro Salvador… Hemos salido de la obra de conquista, del infierno, del valle de sombra de muerte… ¡Dios Todopoderoso nos ha ganado, a este grupo de personas! ¡Ha triunfado sobre Satanás y ha derrotado a las multitudes de Sus enemigos!
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Apéndice IV: Contemplando la aparición de Dios en Su juicio y Su castigo
Palabras diarias de Dios Fragmento 537
Solo cuando hayáis desechado vuestras actitudes corruptas y hayáis logrado vivir una humanidad normal, seréis perfeccionados. Aunque serás incapaz de expresar profecías o algún misterio, estarás viviendo y revelando la imagen de un ser humano. Dios creó al hombre, pero entonces Satanás lo corrompió, tanto que las personas se convirtieron en “muertos”. Así, después de que hayas cambiado, ya no serás como esos muertos. Son las palabras de Dios las que otorgan la luz a los espíritus de las personas y hacen que revivan, y cuando los espíritus de las personas revivan, entonces habrán cobrado vida. Al hablar de “muertos” me refiero a cadáveres que no tienen espíritu, a personas cuyos espíritus han muerto en su interior. Cuando los espíritus de las personas se encienden, estas cobran vida. Los santos de los que antes se hablaba se refieren a las personas que han cobrado vida, aquellas que estuvieron bajo la influencia de Satanás pero que lo derrotaron. El pueblo escogido de China ha sufrido la persecución cruel e inhumana y el engaño del gran dragón rojo, lo que los ha dejado mentalmente devastados y sin la más mínima pizca de valor para vivir. Por consiguiente, el despertar de sus espíritus debe comenzar con su esencia: poco a poco, sus espíritus han de ser despertados en su esencia. Cuando un día estos cobren vida, ya no habrá más obstrucciones y todo marchará sin problemas. Por el momento, esto sigue siendo inalcanzable. La mayoría de la gente vive de una manera que produce muchas corrientes mortales; están envueltos en un aura de muerte y carecen de muchas cosas. Las palabras de algunas personas acarrean muerta, sus acciones acarrean muerte y casi todo lo que viven consiste en muerte. Si hoy las personas públicamente dan testimonio por Dios, entonces fracasarán en esta tarea, pues todavía no han cobrado vida completamente y existen demasiados muertos entre vosotros. Hoy, algunas personas se preguntan por qué Dios no muestra señales y prodigios para que Él pueda rápidamente difundir Su obra entre los gentiles. Las personas muertas no pueden dar testimonio por Dios; eso es algo que solo los vivos pueden hacer y, sin embargo, la mayoría de las personas son ahora muertas, demasiadas viven bajo un velo de muerte, viven bajo la influencia de Satanás y no pueden superarla. Siendo esto así, ¿cómo podrían dar testimonio por Dios? ¿Cómo podrían difundir el trabajo evangélico?
Todos aquellos que viven bajo la influencia de la oscuridad son los que viven en medio de la muerte, son a los que Satanás posee. Sin que Dios las salve, las juzgue y las castigue, las personas no pueden escapar de la influencia de la muerte; no se pueden convertir en los vivos. Los muertos que son así no pueden dar testimonio por Dios, Él tampoco los puede usar y mucho menos pueden entrar al reino. Dios quiere el testimonio de los vivos, no el de los muertos, y Él pide que los vivos, no los muertos, trabajen para Él. “Los muertos” son los que se oponen a Dios y se rebelan contra Él; son los que son insensibles en espíritu y no entienden las palabras de Dios; son los que no ponen la verdad en práctica y no tienen la más mínima lealtad a Dios, y son los que viven bajo el poder de Satanás y a los que este explota. Las manifestaciones de los muertos están oponiéndose a la verdad, rebelándose contra Dios y siendo viles, despreciables, implacables, prepotentes, taimados e insidiosos. Incluso si esas personas comen y beben las palabras de Dios, no pueden vivir Sus palabras; aunque estas personas están vivas, solo son cadáveres andantes, los muertos que respiran. Los muertos son totalmente incapaces de satisfacer a Dios, mucho menos de ser completamente sumisos a Él. Solo pueden engañarlo, blasfemar contra Él y traicionarlo, y solo viven enteramente conforme a las revelaciones de la naturaleza de Satanás. Si las personas quieren convertirse en seres vivientes, dar testimonio de Dios y que Él las considere dignas, entonces deben aceptar la salvación de Dios; se deben someter gustosamente a Su juicio y castigo y deben aceptar de buen grado la poda de Dios. Solo entonces podrán poner en práctica todas las verdades que Dios exige y solo entonces recibirán la gracia salvadora de Dios y se convertirán verdaderamente en seres vivientes. Los vivos son a los que Dios salva; Dios los ha juzgado y castigado, están dispuestos a consagrarse, están felices de dar su vida por Dios y con gusto entregarían toda su vida para Él. Solo cuando los vivos dan testimonio de Dios, Satanás puede ser humillado; solo los vivos pueden difundir el trabajo evangélico de Dios, solo los vivos cumplen con las intenciones de Dios y solo los vivos son personas reales. Originalmente el hombre que Dios hizo estaba vivo, pero debido a la corrupción de Satanás, el hombre vive en medio de la muerte y bajo la influencia de Satanás y, de esta manera, la gente se ha convertido en muertos sin espíritu, se han convertido en enemigos que se oponen a Dios, se han convertido en las herramientas de Satanás y en los cautivos de Satanás. Las personas vivientes que Dios creó se han convertido en muertas y por eso Dios ha perdido Su testimonio y ha perdido a la especie humana que Él creó y que es lo único que tiene Su aliento. Si Dios ha de recuperar Su testimonio, y recuperar a los que Su propia mano hizo pero que Satanás ha tomado cautivos, entonces Él los debe resucitar para que se conviertan en seres vivientes y Él los debe reclamar a todos para que vivan en Su luz. Los muertos son los que no tienen espíritu, son extremadamente insensibles, se oponen a Dios e, incluso más, no conocen a Dios. Estas personas no tienen la más mínima intención de someterse a Dios; solo se rebelan contra Él y se oponen a Él, y no tienen la más mínima lealtad. Los vivos son aquellos cuyos espíritus han revivido, que saben someterse a Dios, que son leales a Dios y poseen verdad y testimonio; solo estas personas son agradables a Dios en Su casa. Dios salva a los que pueden cobrar vida, pueden ver la gracia salvadora de Dios, pueden ser leales a Dios, que están dispuestos a buscar a Dios, que creen en la encarnación de Dios y que creen en Su aparición. Algunas personas pueden cobrar vida y algunas no; esto depende de si su naturaleza puede ser salvada o no. Muchas personas han oído un montón de palabras de Dios pero no entienden las intenciones de Dios, y todavía no son capaces de ponerlas en práctica. Tales personas son incapaces de vivir ninguna verdad y además perturban deliberadamente la obra de Dios. Son incapaces de hacer ninguna obra para Dios y no pueden gastarse para Él; por el contrario, gastan el dinero de la iglesia en secreto y gorronean en la casa de Dios. Estas son personas muertas que no se pueden salvar. Dios salva a todos los que están en medio de Su obra, pero hay una parte de ellos que no puede recibir Su gracia salvadora; solo unos pocos pueden recibirla. Esto se debe a que la mayoría de las personas han sido corrompidas muy profundamente y se han convertido en muertas y están más allá de la salvación; Satanás las ha explotado por completo y su naturaleza es demasiado malévola. Esa minoría de personas tampoco es capaz de someterse a Dios completamente. No son esos que han sido absolutamente leales a Dios desde el principio, ni que han tenido el mayor amor por Dios desde el principio; más bien, se han vuelto sumisos a Dios gracias a Su obra de conquista, ven a Dios gracias a Su amor supremo, logran transformar su carácter gracias al carácter justo de Dios y llegan a conocer a Dios gracias a Su obra, que es tanto práctica como normal. Sin esta obra de Dios, no importa lo buenas que sean estas personas, todavía serían propias de Satanás, todavía serían propias de la muerte y seguirían estando muertas. El hecho de que estas personas puedan recibir hoy la gracia salvadora de Dios es solamente porque están dispuestas a cooperar con Él.
Gracias a su lealtad a Dios, Dios ganará a los vivos y vivirán en medio de Sus promesas, y por su oposición a Dios, a los muertos Dios los desdeñará y vivirán en medio de Su castigo y maldiciones. Tal es el justo carácter de Dios, que ningún hombre puede cambiar. Gracias a su propia búsqueda, las personas reciben la aprobación de Dios y viven en la luz; por sus argucias, Dios maldice a las personas y estas descienden al castigo; por sus acciones malvadas, Dios castiga a las personas; y gracias a su anhelo y lealtad, las personas reciben las bendiciones de Dios. Dios es justo: Él bendice a los vivos, y maldice a los muertos para que siempre estén en medio de la muerte y nunca vivan en la luz de Dios. Dios llevará a los vivos a Su reino y a Sus bendiciones para que existan junto a Él por siempre. En cuanto a los muertos, Él los entregará a la muerte eterna; son aquellos que perecerán y que siempre le pertenecerán a Satanás. De ninguna manera tratará Dios a nadie injustamente. Todos los que verdaderamente buscan a Dios seguramente permanecerán en la casa de Dios, y todos los que son rebeldes contra Dios e incompatibles con Él seguramente vivirán en medio de Su castigo. Tal vez, no tienes certeza de la obra que ha hecho Dios encarnado, pero un día la carne de Dios no va a arreglar directamente el fin del hombre; en cambio, Su Espíritu va a arreglar el destino del hombre y en ese momento las personas sabrán que la carne de Dios y Su Espíritu son uno, que Su carne no comete errores y Su Espíritu mucho menos. Por último, Él seguramente llevará a todos los que han venido a la vida a Su reino; ni uno más ni uno menos. En cuanto a los muertos, los que no han cobrado vida, ciertamente serán arrojados a la guarida de Satanás.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Eres alguien que ha cobrado vida?
Palabras diarias de Dios Fragmento 538
El primer paso de la senda del Espíritu Santo en los hombres es, antes que nada, apartar sus corazones de todas las personas, acontecimientos y cosas y ponerlos en las palabras de Dios para hacer que el corazón del hombre crea que las palabras de Dios son totalmente incuestionables y completamente verdaderas. Si crees en Dios, debes creer en Sus palabras; si, después de muchos años de fe en Dios, sigues sin conocer la senda por la que camina el Espíritu Santo, ¿realmente eres un creyente? Para alcanzar una vida humana normal, una vida humana normal con una relación normal con Dios, primero debes creer en Sus palabras. Si no has alcanzado el primer paso de la obra del Espíritu Santo en las personas, entonces no tienes ningún fundamento. Si incluso el menor de los principios excede a tu capacidad, ¿cómo recorrerás la senda que tienes por delante? Embarcarse en el camino correcto por el que Dios perfecciona al hombre significa entrar en el camino correcto de la obra actual del Espíritu Santo; significa embarcarse en la senda por la que camina el Espíritu Santo. Justo ahora, la senda por la que el Espíritu Santo camina es la de las palabras actuales de Dios. Así que, si la gente ha de emprender la senda que toma el Espíritu Santo, debe someterse a las palabras actuales de Dios encarnado y comerlas y beberlas. Él hace la obra de las palabras; todo empieza desde Sus palabras y todo se construye sobre Sus palabras, Sus palabras actuales. Ya sea estar completamente seguro acerca del Dios encarnado o conocerlo, cada cosa requiere poner más esfuerzo en Sus palabras. De lo contrario, la gente no puede lograr nada y se quedará sin nada. Solo si se construye sobre los cimientos de comer y beber las palabras de Dios para así llegar a conocerlo y satisfacerlo, las personas pueden construir una relación normal con Dios poco a poco. Comer y beber Sus palabras y ponerlas en práctica es la mejor forma que tienen las personas de cooperar con Dios. Esta es la práctica mediante la cual son más capaces de mantenerse firme en el testimonio del pueblo de Dios. Cuando la gente comprende y es capaz de someterse a la esencia de las palabras actuales de Dios, vive en la senda que guía el Espíritu Santo y ha entrado en el camino correcto de la perfección del hombre por parte de Dios. Anteriormente, las personas podían obtener la obra de Dios con tan solo buscar Su gracia o buscar paz y gozo, pero las cosas ahora son diferentes. Sin las palabras del Dios encarnado, sin la realidad de Sus palabras, no pueden ganar la aprobación de Dios y todas serán descartadas por Él. Para lograr una vida espiritual normal, primero la gente debe comer y beber las palabras de Dios y ponerlas en práctica; y, entonces, sobre este fundamento, establece una relación normal con Dios. ¿Cómo cooperas? ¿Cómo te mantienes firme en el testimonio del pueblo de Dios? ¿Cómo construyes una relación normal con Dios?
Cómo ver si tienes una relación normal con Dios en tu vida diaria:
1. ¿Crees el propio testimonio de Dios?
2. ¿Crees en tu corazón que las palabras de Dios son verdaderas e infalibles?
3. ¿Eres alguien que pone Sus palabras en práctica?
4. ¿Eres devoto a Su comisión? ¿Qué haces para ser devoto a Su comisión?
5. ¿Es todo lo que haces en aras de satisfacer y ser devoto a Dios?
Por medio de los puntos mencionados anteriormente, puedes evaluar si tienes una relación normal con Dios en la etapa presente.
Si puedes aceptar la comisión de Dios, aceptar Su promesa y seguir la senda por la que camina el Espíritu Santo, entonces estás siguiendo la voluntad de Dios. Por dentro, ¿conoces de manera clara la senda del Espíritu Santo? ¿Actúas ahora mismo de acuerdo con la senda por la que camina el Espíritu Santo? ¿Se acerca tu corazón a Dios? ¿Deseas seguir el ritmo de la luz más nueva del Espíritu Santo? ¿Deseas ser ganado por Dios? ¿Deseas convertirte en una manifestación de la gloria de Dios en la tierra? ¿Tienes la determinación de lograr lo que Dios te exige? Si, cuando Dios declara Sus palabras, tienes dentro la determinación de cooperar y satisfacerlo, si esta es tu actividad mental, esto quiere decir que las palabras de Dios han tenido su efecto en tu corazón. Si no tienes esa determinación, si no tienes metas que perseguir, esto quiere decir que tu corazón no ha sido conmovido por Dios.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Aquellos cuyo carácter ha cambiado son los que han entrado en la realidad de las palabras de Dios
Palabras diarias de Dios Fragmento 539
En la búsqueda de cambio en el carácter-vida de una persona, la senda de práctica es muy sencilla. Si, en tu experiencia real, eres capaz de seguir las palabras actuales del Espíritu Santo y experimentar la obra de Dios, entonces tu carácter puede cambiar. Si sigues todo lo que dice el Espíritu Santo y buscas de acuerdo a lo que dice el Espíritu Santo, entonces eres alguien que se somete a Él, y tendrás un cambio de carácter. El carácter del hombre cambia con las palabras actuales del Espíritu Santo; si siempre te aferras a tus experiencias y preceptos del pasado, tu carácter no puede cambiar. Si las declaraciones del Espíritu Santo de hoy le piden a toda la gente que entre en la vida de la humanidad normal, pero tú sigues obsesionado con las cosas superficiales y estás confundido en cuanto a la realidad y no lo tomas en serio, entonces eres alguien que ha fallado a la hora de seguir el ritmo de la obra del Espíritu Santo, alguien que no ha entrado en la senda liderada por el Espíritu Santo. Si tu carácter puede o no cambiar depende de si mantienes o no el ritmo de las palabras actuales del Espíritu Santo y de si tienes verdadero conocimiento. Esto es diferente a lo que entendíais antes. El cambio en tu carácter que entendiste antes era que tú, que juzgas rápidamente, has dejado de hablar arbitrariamente a través de la disciplina de Dios; pero ese es solo un aspecto del cambio. Justo ahora, el punto más crítico es seguir la guía del Espíritu Santo: seguir lo que sea que Dios diga y someterse a lo que sea que Él diga. Las actitudes de las personas no pueden cambiarlas ellas mismas; deben experimentar el juicio y castigo, así como las pruebas y el refinamiento de las palabras de Dios, o ser podadas y disciplinadas por Sus palabras. Solo entonces pueden lograr la sumisión y lealtad a Dios y dejar de ser superficiales respecto a Él. Es mediante el refinamiento de las palabras de Dios que el carácter de las personas cambia. Solo a través del desenmascaramiento, el juicio, la disciplina y la poda de Sus palabras ya no se atreverán a actuar precipitadamente, sino que se volverán calmadas y sosegadas. El punto más importante es que podrán someterse a las palabras actuales de Dios y a Su obra. Incluso si esto no coincide con las nociones humanas, podrán desprenderse de estas nociones y someterse intencionadamente. En el pasado, el discurso sobre el cambio de carácter se refería principalmente a ser capaz de rebelarse contra uno mismo, permitir que la propia carne sufra, disciplinar el propio cuerpo y deshacerse de las preferencias carnales, lo cual es un tipo de cambio de carácter. Hoy, todo el mundo sabe que la verdadera expresión de un cambio de carácter es someterse a las palabras actuales de Dios y conocer de verdad Su nueva obra. De esta manera, el conocimiento basado en nociones anteriores de Dios por parte de las personas puede ser eliminado y pueden conseguir un verdadero conocimiento de Dios y sumisión a Él. Solo esta es una expresión genuina de un cambio de carácter.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Aquellos cuyo carácter ha cambiado son los que han entrado en la realidad de las palabras de Dios
Palabras diarias de Dios Fragmento 540
La búsqueda de las personas de la entrada en la vida se basa en las palabras de Dios. Se ha dicho antes que todo se lleva a cabo por las palabras de Dios, pero nadie ha visto este hecho. Si entras en la etapa actual y la experimentas, todo estará completamente claro para ti y estarás construyendo un buen fundamento para pruebas futuras. No importa qué diga Dios, céntrate solo en entrar en Sus palabras. Cuando Dios dice que Él comenzará a castigar a las personas, acepta Su castigo. Cuando Dios pide que las personas mueran, acepta esa prueba. Si siempre estás viviendo dentro de Sus declaraciones más nuevas, al final las palabras de Dios te perfeccionarán. Cuanto más entres en las palabras de Dios, más rápido serás perfeccionado. ¿Por qué, en charla tras charla, os pido que conozcáis las palabras de Dios y entréis en ellas? Solo cuando buscas y experimentas en las palabras de Dios y entras en la realidad de Sus palabras, el Espíritu Santo tiene la oportunidad de obrar en ti. Por tanto, todos vosotros sois participantes en cada método por el que Dios obra y, sea cual sea el grado de vuestro sufrimiento, al final todos recibiréis un “recuerdo”. Con el fin de que acabéis por ser hechos perfectos, debéis entrar en todas las palabras de Dios. El perfeccionamiento de las personas por parte del Espíritu Santo no es unilateral; Él requiere la cooperación de las personas. Necesita que todos cooperen con Él de manera intencionada. No importa lo que Dios diga, solamente concéntrate en entrar en Sus palabras; esto será más beneficioso para vuestra vida. Todo es en aras de conseguir un cambio de carácter en vosotros. Cuando entres en las palabras de Dios, tu corazón será conmovido por Él, y serás capaz de entender todo lo que Dios desea lograr en esta etapa de Su obra y tendrás la determinación para lograrlo. Durante el tiempo del castigo, había personas que creían que este era un método para obrar ni creían en las palabras de Dios. Como resultado, no experimentaron el refinamiento y salieron del tiempo del castigo sin ganar nada ni entender nada. Hubo algunos que verdaderamente entraron en estas palabras sin una pizca de duda; que dijeron que las palabras de Dios son ciertas e infalibles y que la humanidad debería ser castigada. Lucharon allí durante un tiempo y renunciaron a su futuro y sino; cuando salieron, su carácter había sufrido algún cambio y habían logrado un entendimiento más profundo de Dios. Todos aquellos que salieron del castigo sintieron la hermosura de Dios y se dieron cuenta de que esta etapa de la obra personificaba el gran amor de Dios que desciende en ellos, de que era la conquista y salvación del amor de Dios. También dijeron que los pensamientos de Dios siempre son buenos y que todo lo que Dios hace en el hombre es amor, no odio. Aquellos que no creyeron en las palabras de Dios, que no les prestaron atención, no experimentaron el refinamiento durante el tiempo del castigo y, como resultado, el Espíritu Santo no los acompañó y no ganaron nada. Para aquellos que entraron en el tiempo del castigo, aunque sí experimentaron el refinamiento, el Espíritu Santo estaba obrando escondido dentro de ellos y su carácter-vida cambió a causa de ello. Algunos parecían ser muy positivos en toda apariencia externa, llenos de alegría todo el día, pero no entraron en el estado del refinamiento de las palabras de Dios y así no cambiaron nada, lo que era la consecuencia de no creer en las palabras de Dios. Si no crees en Sus palabras, entonces el Espíritu Santo no obrará en ti. ¡Dios se aparece a todos aquellos que creen en Sus palabras y aquellos que creen y aceptan Sus palabras serán capaces de ganar Su amor!
Para entrar en la realidad de las palabras de Dios, deberías encontrar la senda de práctica. Tu carácter-vida solo puede cambiar cuando eres capaz de poner en práctica las palabras de Dios. Solo a través de esta senda puedes ser perfeccionado por Dios y solo las personas que han sido perfeccionadas por Dios de esa manera pueden alinearse con Sus intenciones. Para recibir nueva luz, debes vivir dentro de Sus palabras. Ser conmovido por el Espíritu Santo solo una vez no servirá de nada: debes profundizar. Aquellos que han sido conmovidos solo una vez meramente tienen un fervor interior y desean buscar, pero esto no puede durar mucho; deben ser conmovidos por el Espíritu Santo constantemente. En muchas ocasiones anteriores he mencionado Mi esperanza de que el Espíritu de Dios pueda conmover los espíritus de las personas, para que puedan buscar un cambio en su carácter-vida, y mientras buscan ser conmovidas por Dios, que entiendan sus propias deficiencias, y que, en el proceso de experimentar Sus palabras, se despojen de las cosas inmundas (sentenciosidad, altivez, nociones, etcétera) que hay en ellas. No creas que simplemente ser proactivo al recibir la nueva luz es suficiente, también debes despojarte de todo lo que es negativo. Por una parte, debéis entrar desde un aspecto positivo, y por la otra, debéis deshaceros de todo lo que es inmundo desde un aspecto negativo. Te debes examinar constantemente para ver qué cosas inmundas todavía existen dentro de ti. Las nociones religiosas, intenciones, esperanzas, sentenciosidad y altivez de las personas son todas cosas impuras. Mira dentro de ti y compáralo todo con todas las palabras de la exposición de Dios para ver qué nociones religiosas tienes. Solo puedes despojarte de ellas cuando realmente las reconoces. Algunas personas dicen: “Ahora basta simplemente con seguir la luz de la obra presente del Espíritu Santo. No es necesario molestarse con nada más”. Pero entonces, cuando surjan tus nociones religiosas, ¿cómo las desecharás? ¿Crees que seguir las palabras actuales de Dios es algo sencillo? Si eres una persona religiosa, pueden surgir trastornos de tus nociones religiosas y de las teorías teológicas tradicionales en tu corazón, y cuando estas cosas surgen, perturban tu aceptación de cosas nuevas. Todos estos son problemas reales. Si solo buscas las palabras actuales del Espíritu Santo no puedes satisfacer las intenciones de Dios. Al tiempo que buscas la luz presente del Espíritu Santo, debes reconocer qué nociones e intenciones albergas, qué sentenciosidad humana tienes y qué comportamientos son rebeldes contra Dios. Y después de que hayas reconocido todas estas cosas, debes despojarte de ellas. Hacerte rebelar contra tus acciones y comportamientos anteriores es todo en aras de permitirte seguir las palabras que el Espíritu Santo pronuncia hoy. Un cambio de carácter, por un lado, se logra a través de las palabras de Dios, y por el otro, exige que las personas cooperen. Existe la obra de Dios y también existe la práctica humana, y ambas son indispensables.
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Palabras diarias de Dios Fragmento 541
En tu futura senda de servicio, ¿cómo puedes satisfacer las intenciones de Dios? Un punto crucial es buscar entrada en la vida, buscar un cambio de carácter y buscar una entrada más profunda en la verdad; esta es la senda para lograr ser perfeccionado y ser ganado por Dios. Todos vosotros sois los que recibís la comisión de Dios, pero ¿qué tipo de comisión es? Esto está relacionado con el siguiente paso de la obra, que va a ser una obra mayor que se lleva a cabo en todo el universo, así que ahora debéis buscar cambios en vuestro carácter-vida para que en el futuro verdaderamente podáis convertiros en la prueba de que Dios ha alcanzado la gloria por medio de Su obra y puede que os haya convertido en especímenes para Su obra futura. La búsqueda de hoy es por completo en aras de establecer las bases de la obra futura, para que puedas ser usado por Dios y dar testimonio de Él. Si haces que este sea el objetivo de tu búsqueda, podrás ganar la presencia del Espíritu Santo. Cuanto más alto fijes el objetivo de tu búsqueda, más podrás ser perfeccionado. Cuanto más persigas la verdad, más obrará el Espíritu Santo. Cuanto mayor sea tu impulso de búsqueda, más ganarás. El Espíritu Santo perfecciona a las personas de acuerdo con su estado interno. Algunas personas dicen que no están dispuestas a ser usadas o perfeccionadas por Dios, que solo quieren que su carne esté a salvo y no sufra ningún infortunio. Algunas personas no están dispuestas a entrar al reino, pero están dispuestas a descender al abismo sin fondo. En ese caso, Dios también te concederá tu deseo. Lo que sea que busques, Dios lo hará realidad. Así que, ¿qué estás buscando ahora? ¿Ser perfeccionado? ¿Son tus acciones y comportamientos presentes en aras de ser perfeccionado por Dios y ser ganado por Él? Constantemente te debes medir de esta manera en tu vida diaria. Si dedicas tu corazón por completo a la búsqueda de una sola meta, definitivamente Dios te perfeccionará. Esta es la senda por la que camina el Espíritu Santo. La senda que guía el Espíritu Santo se alcanza por medio de la búsqueda de las personas. Cuanto más anheles ser perfeccionado y ganado por Dios, más obrará el Espíritu Santo dentro de ti. Cuanto menos busques y cuanto más negativo y retrógrado seas, menos oportunidades tiene el Espíritu Santo para obrar; con el paso del tiempo, el Espíritu Santo te abandonará. ¿Deseas ser perfeccionado por Dios? ¿Deseas ser ganado por Dios? ¿Deseas ser usado por Dios? Debéis buscar hacer todo en aras de ser perfeccionados, ganados y usados por Dios, para que el universo y todo lo que hay puedan ver las acciones de Dios manifestadas en vosotros. Vosotros sois los amos de todas las cosas y, entre todo lo que existe, deberíais hacer que Dios goce del testimonio y la gloria a través de vosotros. ¡Solo esto es lo que prueba que vosotros sois la generación más bendecida de todas!
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Palabras diarias de Dios Fragmento 542
Cuanto más considerado seas con las intenciones de Dios, mayor será la carga que llevarás a cuestas, y cuanto mayor sea la carga que lleves a cuestas, más rica será tu experiencia. Cuando seas considerado con las intenciones de Dios, Él pondrá una carga sobre ti y luego te esclarecerá sobre las tareas que te ha encomendado. Cuando Dios te dé esta carga, prestarás especial atención a las verdades relacionadas mientras comes y bebes Sus palabras. Si tienes una carga por los estados de vida de los hermanos y hermanas, entonces se trata de una carga que Dios te ha encomendado y siempre llevarás esta carga contigo en tus oraciones diarias. Se ha hecho recaer sobre ti lo que Dios hace, y estás dispuesto a llevar a cabo lo que Él quiere hacer; esto es lo que significa hacer tuya la carga de Dios. En este punto, centrarás el que comas y bebas las palabras de Dios alrededor de este tipo de asuntos y te preguntarás: “¿Cómo voy a resolver estos problemas? ¿Cómo puedo ayudar a mis hermanos y hermanas para que se liberen y tengan gozo en su espíritu?”. También te enfocarás en resolver estos problemas mientras compartes enseñanza, y cuando comas y bebas las palabras de Dios te enfocarás en comer y beber las palabras que se relacionan con estos temas. Al comer y beber Sus palabras con sentido de la carga, llegas a entender Sus requisitos y, así, el camino a seguir se hace más claro. Esto es el esclarecimiento e iluminación del Espíritu Santo que se producen cuando tienes una carga, y también es la guía que Dios te ofrece. ¿Por qué digo esto? Si no llevas a cuestas ninguna carga, no prestarás atención cuando comas y bebas las palabras de Dios; cuando comas y bebas las palabras de Dios con una carga en tu corazón, podrás captar su esencia, encontrar tu camino y ser considerado con las intenciones de Dios. Por tanto, deberías orar a Dios para que disponga más cargas sobre ti y te encomiende comisiones aún mayores, de modo que tengas una senda más clara para tu práctica futura, para que dé mayores resultados que comas y bebas las palabras de Dios, para que seas capaz de captar la esencia de Sus palabras y para que seas más capaz de ser conmovido por el Espíritu Santo.
Comer y beber las palabras de Dios, formarse en la oración, aceptar la carga de Dios y las comisiones que Él te encomienda, todo esto es para que tengas un camino hacia delante. Cuanta más carga tengas por la comisión de Dios, más fácil será que Él te perfeccione. Algunas personas incluso no están dispuestas a cooperar con otras en el servicio a Dios cuando se las llama a hacerlo; estas son personas perezosas que codician las comodidades. Cuanto más se te pida cooperar con otras personas para servir, más experiencias tendrás. Debido a que tienes más cargas y experiencias, tendrás más oportunidades de ser perfeccionado. Por tanto, si puedes servir a Dios con sinceridad, serás considerado con Su carga; así pues, tendrás más oportunidades de que Él te perfeccione. Un grupo de personas semejante está siendo perfeccionado actualmente. Cuanto más te conmueva el Espíritu Santo con mayor intensidad, más considerado serás con la carga de Dios, más serás perfeccionado por Él y más serás ganado por Dios, hasta que, al final, te convertirás en alguien a quien Dios utiliza. En la actualidad, hay algunas personas que no llevan cargas por la iglesia. Estas personas son flojas y lentas y solo les preocupa su propia carne. Son extremadamente egoístas y, también, ciegas. Si no puedes ver este asunto con claridad, no llevarás ninguna carga. Cuanto más considerado seas con las intenciones de Dios, mayor será la carga que Él te dará. Las personas egoístas no están dispuestas a sufrir tales cosas ni a pagar el precio y, como resultado, perderán oportunidades para que Dios las perfeccione. ¿Acaso no se están haciendo daño a sí mismas? Si eres alguien considerado con las intenciones de Dios, desarrollarás una carga auténtica para la iglesia. De hecho, en lugar de considerar que esto es una carga que llevas para la iglesia, sería mejor que la consideraras como una carga que llevas para tu propia vida, porque desarrollas una carga para la iglesia a fin de que Dios pueda perfeccionarte por medio de tales experiencias. Por tanto, quien lleve la mayor carga para la iglesia, quien lleve una carga para la entrada en la vida, ese es al que Dios perfecciona. ¿Has visto esto claramente? Si la iglesia en la que estás se encuentra dispersa como la arena, pero tú no te preocupas ni te alteras e incluso haces la vista gorda cuando tus hermanos y hermanas no pueden comer ni beber normalmente las palabras de Dios, entonces esto es una manifestación de no tener carga. Esas no son las personas que ama Dios. Aquellas a las que Dios ama tienen hambre y sed de justicia y son consideradas con Sus intenciones. Por tanto, debéis ser considerados con la carga de Dios, aquí y ahora; no debes esperar que Dios revele Su carácter justo a la miríada de personas antes de ser considerado con Su carga. ¿No sería demasiado tarde entonces? Ahora es una buena oportunidad para que Dios te perfeccione. Si dejas que esta oportunidad se te escape de las manos, lo lamentarás por el resto de tu vida, del mismo modo que Moisés no pudo entrar en la buena tierra de Canaán y lo lamentó por el resto de su vida y murió con remordimientos. Cuando se revele el carácter justo de Dios a la miríada de personas, te llenarás de remordimiento. Aunque Dios no te castigue, te castigarás tú mismo por tu propio remordimiento. Algunas personas no están convencidas de esto, pero si no lo crees, simplemente espera y verás. Algunas personas son precisamente las que verán que estas palabras se hacen realidad en ellas mismas. ¿Estás dispuesto a convertirte tú mismo en un sacrificio por estas palabras?
Si no buscas oportunidades para ser perfeccionado por Dios y si no luchas por llevar la delantera en tu búsqueda de ser perfeccionado, entonces al final lo lamentarás. El presente es la mejor oportunidad para perfeccionar a las personas; ahora es un momento extremadamente bueno. Si no buscas seriamente que Dios te haga perfecto, una vez que Su obra haya concluido, habrás perdido la oportunidad; será demasiado tarde. No importa lo grande que sea tu determinación, si Dios ya no está llevando a cabo obra alguna, nunca serás capaz de alcanzar la perfección, aunque te mates a trabajar. Debes aprovechar esta oportunidad y cooperar mientras el Espíritu Santo lleva a cabo Su gran obra. Si pierdes esta oportunidad, no se te dará otra, por mucho que te esfuerces. Algunos de vosotros claman: “¡Dios, estoy dispuesto a ser considerado con Tu carga y a satisfacer Tus intenciones!”. Sin embargo, tú no tienes una senda de práctica, así que tus cargas no perdurarán. Si tienes una senda delante de ti, adquirirás experiencia, un paso a la vez, y tu experiencia se estructurará y organizará. Después de que hayas completado una carga, se te dará otra. A medida que tu experiencia de vida sea más profunda, tus cargas se harán más profundas también. Algunas personas solo llevan una carga cuando el Espíritu Santo las conmueve; después de un tiempo, una vez que ya no tienen una senda de práctica, dejan de llevar cargas a cuestas. No puedes desarrollar por completo cargas simplemente comiendo y bebiendo las palabras de Dios. Solo desarrollarás cargas al comprender muchas verdades, obtener discernimiento ser capaz de resolver problemas mediante el uso de la verdad y de este modo tener un entendimiento más preciso de las palabras de Dios y de Sus intenciones. Solo una vez que tengas cargas serás capaz de realizar obra de manera apropiada. Si tenéis una carga, pero no tenéis un entendimiento claro de la verdad, no funcionará tampoco. Debéis experimentar las palabras de Dios en persona y saber cómo practicarlas. Solo después de que hayas entrado en la realidad tú mismo podrás proveer para los demás, guiarlos y ser perfeccionado por Dios.
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Palabras diarias de Dios Fragmento 543
En este momento, la obra de Dios consiste en que todos entren en la senda correcta, tengan una vida espiritual normal y experiencias auténticas, que el Espíritu Santo los conmueva y, teniendo todo esto como fundamento, que acepten las comisiones que Dios les da. El propósito de entrar en la formación del reino es que todas vuestras palabras, actos, movimientos, pensamientos e ideas entren en las palabras de Dios, que seáis conmovidos más por Dios y, así, desarrolléis un corazón amante de Él y que llevéis a cabo más de una carga por las intenciones de Dios, de forma que todos estén en la senda de ser perfeccionados por Dios, para que todos estén en el camino correcto. Una vez que estás en esta senda de ser perfeccionado por Dios, estás en el camino correcto. Una vez que tus pensamientos y tus ideas, así como tus intenciones equivocadas, puedan corregirse y puedas pasar de ser considerado con la carne a ser considerado con las intenciones de Dios; una vez que puedas resistirte a la perturbación de las intenciones equivocadas cuando surjan y actúes de acuerdo con las intenciones de Dios, si eres capaz de lograr tal transformación, entonces estás en la senda correcta de la experiencia de vida. Una vez que tu formación en la oración esté en el camino correcto, el Espíritu Santo te conmoverá en tus oraciones. Cada vez que ores, el Espíritu Santo te conmoverá; cada vez que ores, serás capaz de aquietar tu corazón delante de Dios. Cada vez que comas y bebas un capítulo de la palabra de Dios, si eres capaz de captar la obra que Él está llevando a cabo en el presente y puedes entender cómo orar, cómo cooperar y cómo entrar en ella, solo entonces el que comas y bebas las palabras de Dios dará resultados. Cuando a través de las palabras de Dios puedas encontrar la senda de entrada y discernir la dinámica presente de la obra de Dios, así como la guía de la obra del Espíritu Santo, habrás entrado en el camino correcto. Si no has captado los puntos clave mientras comes y bebes las palabras de Dios y si, posteriormente, no eres capaz de encontrar una senda de práctica, esto mostrará que sigues sin saber cómo comer y beber Sus palabras y que no has descubierto el método o el principio para hacerlo. Si no puedes captar la obra que Dios está llevando a cabo en el presente, serás incapaz de aceptar las tareas que Él desearía confiarte. La obra que Dios lleva a cabo en el presente es, precisamente, aquella en la cual los seres humanos deben entrar y la que deben comprender en el presente. ¿Comprendéis estas cosas?
Si coméis y bebéis las palabras de Dios de manera eficaz, vuestra vida espiritual se vuelve normal e, independientemente de las pruebas con las que os enfrentéis, de las circunstancias con las que os podáis topar, de las dolencias físicas que puedas soportar, del distanciamiento de los hermanos y hermanas o de las dificultades familiares que puedas experimentar, puedes comer y beber las palabras de Dios de manera normal, orar de manera normal y continuar con tu vida de iglesia de manera normal; si puedes conseguir todo esto, demostrará que has entrado en el camino correcto. Algunas personas son demasiado frágiles y no tienen perseverancia. Cuando se enfrentan con un pequeño problema, lloriquean y se vuelven negativas. La búsqueda de la verdad exige perseverancia y determinación. Si no habéis satisfecho las intenciones de Dios esta vez, debéis ser capaces de detestaros a vosotros mismos, y, en el fondo, tener la determinación silenciosa de alcanzar éxito la próxima vez. Si esa vez no fuerais considerados con la carga de Dios, deberíais estar decididos a rebelaros contra la carne cuando os enfrentéis al mismo problema en el futuro y decidir satisfacer las intenciones de Dios. Así es como os volvéis dignos de elogio. Algunas personas ni siquiera saben si sus propios pensamientos o ideas son correctos; ¡tales personas son necias atolondradas! Si deseas someter a tu corazón y rebelarte contra la carne, primero debes saber si tus intenciones son correctas; solo entonces puedes someter a tu corazón. Si no sabes si tus intenciones son correctas, ¿puedes someter a tu corazón y rebelarte contra la carne? Aun si te rebelaras, lo harías de una manera confusa. Deberías saber rebelarte contra tus intenciones equivocadas; eso es lo que significa rebelarse contra la carne. Una vez que reconoces que tus intenciones, pensamientos e ideas están equivocados, debes dar la vuelta rápidamente y caminar por la senda correcta. Lo primero es dar un paso decisivo en este asunto, y fórmate a este respecto para entrar, porque tú sabes mejor que nadie si tus intenciones son correctas o no. Una vez que tus intenciones erróneas se corrijan, de modo que tus intenciones son para Dios, entonces habrás cumplido la meta de someter a tu corazón.
Lo más importante que debéis hacer ahora es obtener conocimiento de Dios y de Su obra; también debes saber cómo hace obra el Espíritu Santo en las personas. Esto es esencial para entrar en el camino correcto. Te será más fácil entrar hacerlo una vez que hayas comprendido este punto vital. Crees en Dios y lo conoces, lo cual muestra que tu fe en Él es digna de su nombre. Si continúas adquiriendo experiencia, pero al final sigues siendo incapaz de conocer a Dios, entonces eres, sin duda, una persona que se opone a Dios. Aquellos que solo creen en Jesucristo, sin creer en el Dios encarnado de hoy, están condenados. Todos son fariseos de los últimos días, ya que no reconocen al Dios de hoy y todos se oponen a Dios. Incluso si creen en Jesús tan adecuadamente como es posible, todo será en vano; Dios no los aprobará. ¡Todos aquellos que portan un letrero que dice que creen en Dios, pero no tienen un conocimiento verdadero de Él en su corazón, son hipócritas!
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Palabras diarias de Dios Fragmento 544
Para buscar ser perfeccionada por Dios, una persona debe entender primero lo que significa ser perfeccionada por Él, así como las condiciones que debe cumplir para ello. Una vez que comprende tales asuntos, debe encontrar una senda de práctica. Para ser perfeccionado, uno debe tener determinada aptitud. Muchas personas no tienen la aptitud innata suficiente, en cuyo caso debes pagar un precio y trabajar duro de manera subjetiva. A menor aptitud, mayor será el esfuerzo subjetivo que debes hacer. Cuanto mayor sea tu comprensión de las palabras de Dios y cuanto más las pongas en práctica, más rápidamente podrás entrar en la senda de ser perfeccionado por Dios. Por medio de la oración, puedes ser hecho perfecto durante la oración; también puedes ser perfeccionado al comer y beber las palabras de Dios, captar su esencia y vivir su realidad. Mediante la experiencia diaria de las palabras de Dios, deberías llegar a saber qué es lo que te falta; sobre todo, debes reconocer tu principal falla y tus debilidades, y orar y suplicar a Dios. Al hacerlo, poco a poco serás perfeccionado. La senda que lleva a la perfección es: orar, comer y beber las palabras de Dios, captar su esencia, entrar en la experiencia de las palabras de Dios, llegar a conocer lo que te falta internamente, someterte a la obra de Dios, ser considerado con la carga de Dios y rebelarte contra la carne por medio de tu corazón amante de Dios, además de comunicarte frecuentemente con tus hermanos y hermanas, lo cual puede enriquecer tus experiencias. Trátese de la vida comunitaria o de tu vida personal, o de grandes congregaciones o pequeñas, todas ellas pueden permitirte tener experiencias, recibir formación y permitir que tu corazón pueda se aquiete delante de Dios y se vuelva hacia Él. Todo esto forma parte del proceso de ser perfeccionado. Experimentar las palabras de Dios, tal como se mencionó anteriormente, significa poder experimentarlas en persona y permitirte vivirlas —para que obtengas mayor fe y amor a Dios— y, al hacer esto, despojarte gradualmente de tus actitudes satánicas corruptas, despojarte de tus intenciones inadecuadas y vivir la semejanza de una persona normal. Habrá cada vez más amor por Dios dentro de ti; es decir, habrá cada vez más partes de ti que Dios haya hecho perfectas y, entonces, las partes de ti que están corrompidas por Satanás serán cada vez menos. Por medio de tus experiencias prácticas, gradualmente entrarás en la senda de la perfección. Por lo tanto, si deseas ser perfeccionado, entonces resulta especialmente importante que seas considerado con las intenciones de Dios y experimentes Sus palabras.
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Palabras diarias de Dios Fragmento 545
Actualmente, Dios quiere ganar a un grupo determinado de personas, un grupo compuesto por aquellos que dan el máximo por cooperar con Él, que pueden someterse a Su obra, que creen que las palabras que Dios habla son verdaderas y que pueden poner en práctica Sus requisitos; son las que tienen un verdadero entendimiento en su corazón, las que pueden ser perfeccionadas, y ellas, inevitablemente, podrán recorrer la senda de la perfección. Las que no pueden ser perfeccionadas son personas que carecen de un entendimiento claro de la obra de Dios, que no comen ni beben las palabras de Dios, que no prestan atención a Sus palabras y que no tienen un corazón amante de Dios. Aquellas que dudan de Dios encarnado, que siempre sienten incertidumbre sobre Él, que nunca se toman en serio Sus palabras y que siempre tratan de engañar a Dios son personas que se resisten a Dios y son propias de Satanás; no hay forma de perfeccionar a este tipo de personas.
Si deseas ser perfeccionado, entonces primero debes ganarte el favor de Dios, pues Él perfecciona a aquellos a quienes muestra favor y a los que son conformes a Sus intenciones. Si deseas ser conforme a las intenciones de Dios, entonces debes tener un corazón que se someta a Su obra, debes dar el máximo por perseguir la verdad y aceptar el escrutinio de Dios en todas las cosas. ¿Acaso todo lo que haces ha pasado por el escrutinio de Dios? ¿Es correcta tu intención? Si tu intención es correcta, entonces Dios te dará Su aprobación; si tu intención es incorrecta, esto muestra que lo que tu corazón ama no es a Dios, sino a la carne y a Satanás. Por lo tanto, debes utilizar la oración como una forma de aceptar el escrutinio de Dios en todas las cosas. Cuando oras, aunque Yo no esté delante de ti en persona, el Espíritu Santo está contigo y estás orando tanto a la persona que Yo soy como al Espíritu de Dios. ¿Por qué crees en esta carne? Crees porque Él posee el Espíritu de Dios. ¿Creerías en esta persona si no tuviera el Espíritu de Dios? Cuando crees en esta persona, estás creyendo en el Espíritu de Dios. Hacer que temas a esta persona es hacer que temas al Espíritu de Dios. La fe en el Espíritu de Dios es la fe en esta persona, y la fe en esta persona es también la fe en el Espíritu de Dios. Cuando oras, sientes que el Espíritu de Dios está contigo y que Dios está frente a ti; por lo tanto, oras a Su Espíritu. Hoy en día, la mayoría de las personas temen presentar sus acciones delante de Dios; aunque puedes engañar a Su carne, no puedes engañar a Su Espíritu. Cualquier asunto que no pueda resistir el escrutinio de Dios no cumple con la verdad y debe hacerse a un lado; no hacerlo así es ofender a Dios. Así pues, ya estés orando, hablando y compartiendo con tus hermanos y hermanas o bien haciendo tu deber y realizando tus tareas, debes poner tu corazón ante Dios. Cuando cumples con tus funciones, Dios está contigo y, siempre que tu intención sea correcta y sea para la obra de la casa de Dios, Él aceptará todo lo que hagas; deberías cumplir con tus funciones sinceramente. Cuando ores, deberías tener un corazón amante de Dios y buscar el cuidado, la protección y el escrutinio de Dios. Si estas son tus intenciones, tus oraciones serán eficaces. Por ejemplo, si, cuando oras en las reuniones, abres tu corazón y oras a Dios, y le dices lo que hay en tu corazón sin falsedades, entonces con toda seguridad tus oraciones serán eficaces. Si tienes un sincero corazón amante de Dios, entonces hazle este juramento: “Dios, que estás en los cielos, en la tierra y entre todas las cosas, yo te juro: que Tu Espíritu escrute todo lo que hago y me proteja y me cuide en todo momento, de modo que todo lo que haga pueda mantenerse firme en Tu presencia. Si mi corazón no te amara o si incluso te traicionara, castígame y maldíceme con gran severidad. ¡No me perdones ni en esta vida ni en la próxima!”. ¿Te atreves a hacer semejante juramento? Si no te atreves, esto muestra que eres tímido y que aún te amas a ti mismo. ¿Tenéis esta determinación? Si verdaderamente tenéis esta determinación, debéis hacer este juramento. Si tienes la determinación y haces semejante juramento, Dios satisfará tu determinación. Cuando haces un juramento a Dios, Él escucha. Dios determina si eres pecador o justo según tu oración y tu práctica. Ahora estáis en el proceso de ser perfeccionados y, si verdaderamente tienes fe en que serás perfeccionado, entonces llevarás delante de Dios todo lo que haces y aceptarás Su escrutinio. Si haces algo excesivamente rebelde o si traicionas a Dios, entonces Él hará que tu juramento se cumpla; en ese punto, ya afrontes la perdición o afrontes el castigo, será cosa tuya. Hiciste el juramento, así que debes cumplirlo. Si haces un juramento, pero no lo cumples, sufrirás la perdición. Como el juramento era tuyo, Dios hará que tu juramento se cumpla. Algunos tienen miedo después de orar y dicen: “¡Todo ha terminado! Mi oportunidad de ser disoluto ya no existe. Mi oportunidad de hacer cosas malvadas se ha ido. ¡Mi oportunidad de entregarme a mis antojos mundanos se ha ido!”. Estas personas siguen amando el mundo y el pecado, y, ciertamente, sufrirán la perdición.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios perfecciona a quienes son conformes a Sus intenciones
Palabras diarias de Dios Fragmento 546
Como creyente en Dios, debes ser capaz de traer todos tus actos y acciones ante Él y aceptar Su escrutinio. Si lo que haces puede ser llevado delante del Espíritu de Dios, pero no delante de Su carne, esto muestra que no has aceptado el escrutinio de Su Espíritu. ¿Quién es el Espíritu de Dios? ¿Quién es la persona de quien Dios da testimonio? ¿No son uno? La mayoría los ve como dos seres separados, pues cree que el Espíritu de Dios es el Espíritu de Dios y que la persona de quien Dios da testimonio es meramente un humano. Pero ¿acaso no te equivocas? ¿En nombre de quién obra esta persona? Aquellos que no conocen a Dios encarnado no tienen entendimiento espiritual. El Espíritu de Dios y Su encarnación son uno porque el Espíritu de Dios se ha materializado en la carne. Si esta persona no es amable contigo, ¿será amable el Espíritu de Dios? ¿Acaso no estás confundido? Hoy, todos aquellos que no pueden aceptar el escrutinio de Dios no pueden recibir Su aprobación, y aquellos que no conocen a Dios encarnado no pueden ser perfeccionados. Mira todo lo que haces y ve si puede ser llevado delante de Dios. Si no puedes llevar delante de Dios todo lo que haces, esto muestra que eres un malhechor. ¿Pueden los malhechores ser perfeccionados? Todo lo que haces, cada acción, cada intención y cada reacción deben ser llevados delante de Dios. Esto significa que todo, desde tu vida espiritual diaria —orar, acercarte a Dios, comer y beber Sus palabras, compartir con tus hermanos y hermanas y vivir la vida de iglesia— hasta tu servicio en cooperación con los demás, se debería llevar ante Dios para Su escrutinio. Es esta práctica la que te ayudará a crecer en la vida. El proceso de aceptar el escrutinio de Dios es el proceso de la purificación. Cuanto más puedas aceptar el escrutinio de Dios, más eres purificado y más estás conforme a las intenciones de Dios, de modo que no caerás en un estado disoluto y tu corazón podrá vivir en Su presencia. Cuanto más aceptes Su escrutinio, mayor es la humillación de Satanás y tu capacidad de rebelarte contra la carne. Así pues, la aceptación del escrutinio de Dios es una senda de práctica que las personas deben seguir. No importa lo que hagas, incluso cuando compartes con tus hermanos y hermanas, deberías llevar tus actos ante Dios y buscar Su escrutinio y deberías someterte intencionadamente a Dios mismo; esto hará tu práctica mucho más precisa. Solo si llevas todo lo que haces delante de Dios y aceptas Su escrutinio, puedes ser alguien que vive en la presencia de Dios.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios perfecciona a quienes son conformes a Sus intenciones
Palabras diarias de Dios Fragmento 547
Aquellos que no tienen un entendimiento de Dios jamás pueden someterse a Él plenamente. Las personas como estas son hijas de la rebelión. Son demasiado ambiciosas y hay demasiada rebeldía en ellas, así que se distancian de Dios y no están dispuestas a aceptar Su escrutinio. Las personas como estas no pueden ser fácilmente perfeccionadas. Algunas personas son selectivas en lo referente a cómo comen y beben las palabras de Dios y en cómo las aceptan. Aceptan ciertas porciones de las palabras de Dios que se ajustan a sus nociones, al tiempo que rechazan las que no. ¿Acaso no es esta la rebeldía y resistencia más descarada contra Dios? Si alguien cree en Dios durante muchos años sin obtener siquiera un poco de entendimiento sobre Él, es un incrédulo. Aquellos que están dispuestos a aceptar el escrutinio de Dios son los que buscan tener un entendimiento de Él y están dispuestos a aceptar Sus palabras. Son quienes recibirán la herencia de Dios y heredarán Sus bendiciones y son los más bendecidos. Dios maldice a aquellos que no tienen un lugar para Él en su corazón, y castiga y abandona a esas personas. Si no amas a Dios, entonces Él te abandonará, y, si no escuchas lo que digo, te prometo que el Espíritu de Dios te abandonará. ¡Pruébalo, si no lo crees! Hoy te aclaro una senda de práctica, pero que la pongas en práctica o no depende de ti. ¡Si no lo crees, si no lo pones en práctica, verás por ti mismo si el Espíritu Santo obra o no en ti! Si no buscas comprender a Dios, el Espíritu Santo no obrará en ti. Dios obra en aquellos que persiguen y atesoran Sus palabras. Cuanto más atesores las palabras de Dios, más obrará Su Espíritu en ti. Cuanto más atesore una persona las palabras de Dios, más oportunidades tendrá de ser perfeccionada por Él. Dios perfecciona a aquellos que verdaderamente lo aman y a aquellos cuyo corazón está tranquilo delante de Él. Deberías atesorar toda la obra de Dios, Su esclarecimiento, Su presencia, Su cuidado y protección y la forma en que Sus palabras se convierten en tu realidad y proveen para tu vida; esto es lo que más concuerda con las intenciones de Dios. Si atesoras la obra de Dios —es decir, si atesoras toda la obra que Él ha hecho en ti—, Dios te bendecirá y hará que todo lo que es tuyo se multiplique. Si no atesoras las palabras de Dios, Él no obrará en ti; solo te otorgará un poco de gracia por tu fe, permitiéndote tener un poco de bendición material o dándole a tu familia un poco de seguridad. Deberías buscar hacer que las palabras de Dios sean tu realidad, poder satisfacerlo y ser una persona conforme a Sus intenciones; no debes buscar simplemente disfrutar de Su gracia. Nada es más importante para los creyentes que recibir la obra de Dios, alcanzar la perfección y convertirse en quienes siguen la voluntad de Dios. Esta es la meta que debes perseguir.
Todo lo que el hombre persiguió en la Era de la Gracia ahora ya es obsoleto, porque actualmente hay un estándar de búsqueda más elevado; lo que se busca es tanto más elevado como más práctico y puede satisfacer mejor lo que el hombre requiere en su interior. Dios no obró sobre las personas de las eras y generaciones pasadas como lo hace hoy; Dios no les habló tanto como lo hace hoy y Sus exigencias tampoco eran tan elevadas como lo son hoy. Que Dios tenga estas exigencias de vosotros en estos momentos muestra que la intención final de Dios se centra en vosotros, en este grupo de personas. Si realmente deseas ser perfeccionado por Dios, entonces busca esto como tu meta central. No importa si vas corriendo de aquí para allá, si te entregas, si cumples una función o aceptas la comisión de Dios, apunta siempre a ser perfeccionado y satisfacer las intenciones de Dios para alcanzar esta meta. Si una persona dice que no busca que Dios la haga perfecta ni la entrada en la vida, sino que solo busca la paz y la alegría carnales, entonces es la más ciega entre las personas. Aquellos que no buscan la realidad-vida, sino que solo buscan la vida eterna en el mundo venidero y la seguridad en esta vida, son los más ciegos entre las personas. Así pues, todo lo que hagas debes hacerlo con el propósito de ser perfeccionado y ganado por Dios.
La obra que Dios lleva a cabo en las personas consiste en proveer para ellas según sus diferentes necesidades. Cuanto mayor es la vida de una persona, más necesita y más busca. Si en esta fase no estás buscando nada, esto prueba que el Espíritu Santo te ha abandonado. Todos los que buscan la vida jamás serán abandonados por el Espíritu Santo; esas personas siempre tienen algo que buscar y siempre tienen anhelo en su corazón. Ese tipo de personas nunca están contentas con su estado actual. Cada fase de la obra del Espíritu Santo tiene como objetivo lograr un efecto en ti, pero si te conformas con tu estado actual, si ya no tienes necesidades, si ya no aceptas la obra del Espíritu Santo, Él te abandonará. Las personas necesitan el escrutinio de Dios a diario; necesitan abundante provisión proveniente de Dios todos los días. ¿Pueden las personas arreglárselas sin comer ni beber la palabra de Dios todos los días? Si alguien siente siempre que no puede comer o beber lo suficiente de la palabra de Dios, si siempre busca y tiene hambre y sed de justicia, el Espíritu Santo siempre obrará en él. Cuanta más hambre y sed de justicia tiene una persona, más capaz es de compartir cosas prácticas. Cuanto más se centra una persona en buscar la verdad, más rápidamente logra el crecimiento en su vida, lo cual la hace rica en experiencia y la convierte en la pudiente de la casa de Dios.
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Palabras diarias de Dios Fragmento 548
El Espíritu Santo tiene una senda que recorrer en cada persona, y a cada una le concede la oportunidad de ser perfeccionada. A través de tu negatividad, se te hace conocer tu corrupción y, después, al sacar de ti la negatividad, encontrarás una senda de práctica; todas estas son maneras en las que eres perfeccionado. Además, continuamente recibes guía e iluminación internas a través de algunas cosas positivas, lo que te permite cumplir proactivamente tu función, así como crecer en percepción y ganar discernimiento. Cuando tus condiciones son buenas, estás especialmente dispuesto a leer las palabras de Dios, a orar a Él, y puedes relacionar los sermones que oyes con tus propios estados. En ocasiones así, Dios te esclarece e ilumina en tu interior y hace que te des cuenta de algunas cosas desde el aspecto positivo. Así es como eres perfeccionado en el aspecto positivo. En estados negativos, eres débil y negativo; sientes que no tienes a Dios en tu corazón, pero Él te ilumina, y te ayuda a encontrar una senda de práctica. Salir de esto es alcanzar la perfección en el aspecto negativo. Dios puede perfeccionar al hombre tanto en los aspectos positivos como en los negativos. Depende de si puedes experimentar y de si buscas que Dios te perfeccione. Si verdaderamente buscas que Dios te perfeccione, entonces lo negativo no te puede quitar nada, sino que te puede traer cosas que son más reales y te puede hacer más capaz para saber qué es lo que falta dentro de ti y más capaz de comprender tus estados reales y ver que el hombre no tiene nada y no es nada; si no experimentas pruebas, no sabes esto, y siempre vas a sentir que estás por encima de los demás y que eres mejor que todos los demás. A través de todo esto vas a ver que todo lo que pasó antes, Dios lo hizo y Dios lo protegió. La entrada a las pruebas te deja sin amor ni fe, te falta oración y no puedes cantar himnos; y, sin darte cuenta, en medio de esto llegas a conocerte. Dios tiene muchos medios para perfeccionar al hombre. Emplea toda clase de ambientes para podar las actitudes corruptas del hombre y usa varias cosas para poner al hombre en evidencia; en un sentido poda al hombre, en otro lo revela, en otro pone al hombre al descubierto, escarbando y dejando en evidencia los “misterios” en las profundidades del corazón del hombre, y mostrándole al hombre su naturaleza al dejar en evidencia muchos de sus estados. Dios perfecciona al hombre a través de muchos métodos —por medio de la exposición, por medio de la poda, por medio del refinamiento y por medio del castigo— para que el hombre pueda saber que Dios es práctico.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo los que se enfocan en la práctica pueden ser perfeccionados
Palabras diarias de Dios Fragmento 549
¿Qué es lo que buscáis ahora? Ser perfeccionados por Dios, conocer a Dios, obtenerle o tal vez es la manera de un Pedro de los noventa o una fe mayor que la de Job, o tal vez es que Dios os llame justos y llegar ante Su trono, o ser capaces de manifestar a Dios en la tierra y dar un testimonio fuerte y resonante por Él. Independientemente de lo que busquéis, en general es todo el fin de ser salvados por Dios. No importa si buscas ser una persona justa, si buscas a la manera de Pedro o buscas la fe de Job o ser perfeccionado por Dios; todo es la obra que Dios hace en el hombre. En otras palabras, sin importar lo que busques, todo es en aras de ser perfeccionado por Dios, de experimentar Sus palabras, de satisfacer el corazón de Dios; busques lo que busques, todo es en aras de descubrir la hermosura de Dios, de buscar una senda de práctica en la experiencia real, con el objetivo de ser capaz de desechar tu carácter rebelde, alcanzar un estado normal en tu interior, estar completamente conforme a las intenciones de Dios, convertirte en una persona correcta y tener un motivo acertado en todo lo que haces. La razón de que experimentes todas estas cosas es llegar a conocer a Dios, y conseguir el crecimiento de la vida. Aunque lo que experimentas son las palabras de Dios y son acontecimientos reales, al igual que las personas, los acontecimientos y las cosas que te rodean, finalmente eres capaz de conocer a Dios y de ser perfeccionado por Él. Procurar recorrer la senda de una persona justa o buscar poner en práctica las palabras de Dios: estas cosas son la pista por la que corres, mientras que conocer a Dios y ser perfeccionado por Él son el destino. Ya busques ahora ser perfeccionado por Dios o busques dar testimonio por Él, en términos generales, el fin último de todo es conocer a Dios; para que la obra que Él hace en ti no sea en vano, de modo que llegues por fin a conocer la practicidad de Dios, Su grandeza y, más aún, Su humildad y Su escondimiento, y conocer la gran cantidad de obra que Él hace en ti. Dios se ha humillado hasta un nivel tal, que lleva a cabo Su obra en esta gente inmunda y corrupta y perfecciona a este grupo de personas. Dios no solo se hizo carne para vivir y comer entre las personas, pastorearlas y proveer lo que estas necesitan. Más importante es que Él realiza Su inmensa obra de salvación y conquista en estas personas extremadamente corruptas. Él vino al corazón del gran dragón rojo para salvar a estas, las más corruptas de las personas, de forma que todas las personas puedan cambiar y renovarse. El inmenso sufrimiento que Dios soporta no es solo el que sufre al hacerse carne, sino principalmente que el Espíritu de Dios sufre una humillación extrema; Él se humilla y oculta tanto que se convierte en una persona corriente. Dios se encarnó y tomó la forma de carne para que las personas vean que Él tiene una vida humana normal y necesidades humanas normales. Con esto basta para demostrar que Dios se ha humillado en gran medida. El Espíritu de Dios se materializa en la carne. Su Espíritu es tan supremo y grande, pero Él toma la forma de un ser humano corriente, de un ser humano insignificante, para así hacer la obra de Su Espíritu. En cuanto al calibre, la percepción, la razón, la humanidad y la vida de cada uno de vosotros, sois realmente indignos de recibir esta clase de obra de Dios y realmente indignos de que Él soporte semejante sufrimiento por vuestra causa. Dios es muy elevado. Él es supremo hasta tal punto y las personas son despreciables hasta semejante extremo, y sin embargo, Dios sigue obrando en ellas. Él no solo se encarnó con el fin de proveer para las personas, para hablarles, sino que también vive con ellas. Dios es tan humilde, tan adorable. Si tan pronto como se menciona el amor de Dios, tan pronto como se menciona Su gracia, derramas lágrimas al tiempo que pronuncias gran alabanza; si llegas a este estado, entonces tienes un conocimiento verdadero de Dios.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo los que se enfocan en la práctica pueden ser perfeccionados
Palabras diarias de Dios Fragmento 550
Existe una desviación en la búsqueda de las personas hoy día. Ellas solo buscan amar a Dios y satisfacerlo, pero no tienen conocimiento alguno de Él, y han descuidado el esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo en ellas. No poseen el fundamento de un conocimiento verdadero de Dios. De esta forma pierden energía conforme pasan por experiencias. Todos aquellos que buscan tener un conocimiento verdadero de Dios, a pesar de que en el pasado no gozaban de buenas condiciones, tendían hacia la negatividad y la debilidad, derramaban lágrimas con frecuencia, caían en el desánimo y perdían la esperanza, ahora están mejorando en cuanto a sus condiciones a medida que tienen más experiencias. Después de experimentar el ser podadas y quebrantadas y de una experiencia de ser probado y refinado, han tenido un gran progreso. Los estados negativos se reducen y ha habido algo de cambio en su carácter-vida. Al someterse a más pruebas, sus corazones comienzan a amar a Dios. Existe una regla para el perfeccionamiento de las personas por parte de Dios, y es que Él te esclarece usando una parte deseable de ti, de forma que tengas una senda de práctica, y puedas apartarte de todos los estados negativos, para ayudar a tu espíritu a alcanzar la liberación y hacerte más capaz de amarlo. Así, eres capaz de despojarte de tus actitudes corruptas satánicas. Si eres sencillo y abierto, estás dispuesto a conocerte y a poner en práctica la verdad, Dios va a bendecirte naturalmente y, cuando estás débil y negativo, Él te esclarecerá doblemente, ayudándote a conocerte más, a estar más dispuesto a sentir remordimiento en tu corazón, así como a ser más capaz de practicar las cosas que deberías practicar. Solo de esta forma puede estar tranquilo y en paz tu corazón. Aquel que normalmente presta atención a conocer a Dios, a conocerse a sí mismo y a su propia práctica, será capaz de recibir con frecuencia la obra de Dios, así como Su guía y Su esclarecimiento. Aunque una persona así pueda encontrarse en un estado negativo, es capaz de cambiar las cosas de inmediato, ya sea debido a la acción de la conciencia o al esclarecimiento de las palabras de Dios. El cambio de carácter de una persona siempre se consigue cuando conoce su propio estado real, el carácter y la obra de Dios. Una persona que esté dispuesta a conocerse y a abrirse será capaz de practicar la verdad. Esta clase de persona es una persona leal a Dios. Una persona que es leal a Dios tiene entendimiento de Él, ya sea este entendimiento profundo o superficial, escaso o abundante. Esta es la justicia de Dios, y es algo que las personas alcanzan; es su propia ganancia. Una persona que tiene conocimiento de Dios es alguien que tiene una base, que tiene visión. Esta clase de persona está segura respecto a la carne de Dios y respecto a las palabras de Dios y Su obra. Independientemente de cómo obre o hable Dios, o de cómo otras personas causen perturbaciones, ella puede ser firme y mantenerse firme en su testimonio de Dios. Cuanto más sea así la persona, más puede practicar la verdad que entiende. Como ella siempre está practicando las palabras de Dios de esta manera, obtiene más entendimiento de Él y posee la determinación para siempre mantenerse firme en su testimonio por Dios.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo los que se enfocan en la práctica pueden ser perfeccionados
Palabras diarias de Dios Fragmento 551
Tener discernimiento, sumisión y la capacidad de ver el interior de las cosas, de forma que seas de espíritu sagaz, significa que tienes las palabras de Dios iluminándote y esclareciéndote en tu interior en cuanto te enfrentas con algo. Esto es ser de espíritu sagaz. Todo lo que Dios hace es en aras de ayudar a reavivar el espíritu de las personas. ¿Por qué dice Dios siempre que las personas son insensibles y torpes? Es porque el espíritu de las personas ha muerto, y ellas se han vuelto insensibles hasta un punto en el que son completamente inconscientes de las cosas del espíritu. La obra de Dios consiste en hacer progresar la vida de las personas, ayudar a que su espíritu cobre vida, de manera que puedan ver al interior de las cosas del espíritu, así como que sean siempre capaces de amar a Dios en su corazón y satisfacerlo. Alcanzar este punto muestra que el espíritu de una persona ha sido reavivado, y la próxima vez que encuentre algo, puede reaccionar inmediatamente. Es receptiva a los sermones, y reacciona con rapidez ante las situaciones. Esto es lograr la sagacidad de espíritu. Hay muchas personas que tienen una reacción rápida a un acontecimiento externo, pero tan pronto como se menciona la entrada a la realidad, o las cosas detalladas en el espíritu, se vuelven insensibles y torpes. Solo entienden algo si se lo explican en detalle. Todas estas son manifestaciones de ser espiritualmente insensibles y torpes, de tener poca experiencia de las cosas del espíritu. Algunas personas son de espíritu sagaz y tienen discernimiento. En cuanto oyen palabras que ponen al descubierto sus estados, no pierden tiempo en escribirlas. En cuanto oyen palabras sobre principios de práctica, son capaces de aceptarlas y aplicarlas a su experiencia subsiguiente, logrando así un cambio en sí mismos. Esta es una persona de espíritu sagaz. ¿Por qué son capaces de reaccionar tan rápidamente? Es porque se centran en estas cosas en la vida cotidiana. Cuando leen las palabras de Dios, son capaces de contrastar sus estados con ellas y reflexionar sobre sí mismos y conocerse a sí mismos. Cuando oyen la enseñanza y los sermones, además de palabras que traen el esclarecimiento y la iluminación, son capaces de recibirlas inmediatamente. Es como dar comida a una persona hambrienta; es capaz de comérsela de inmediato. Si das de comer a alguien que no tiene hambre, no reacciona con tanta rapidez. Tú oras con frecuencia a Dios, y eres capaz de reaccionar enseguida cuando te enfrentas con algo, al pensar en lo que Dios exige en este asunto, cómo deberías actuar y cómo Dios te guio en un asunto similar la última vez. Cuando te encuentres hoy con esta misma clase de cosa, sabrás naturalmente cómo practicar de una manera que satisfaga el corazón de Dios. Si siempre practicas y experimentas de esta forma, en algún punto te sale más fácil. Cuando leas las palabras de Dios, sabrás a qué clase de persona se está refiriendo Dios, sabrás de qué tipo de estado del espíritu está hablando, serás capaz de captar el punto clave y de ponerlo en práctica; de esta manera, serás capaz de experimentar. ¿Por qué son deficientes algunas personas a este respecto? Es porque no ponen mucho esfuerzo en el aspecto de la práctica. Aunque están dispuestas a poner en práctica la verdad, no tienen una perspectiva verdadera de los detalles del servicio, de las verdades mínimas en su vida. Se quedan confundidas cuando ocurre algo. De esta forma, se te puede engañar para descarriarte cuando llegue un falso profeta o un falso apóstol. Debes comunicar a menudo sobre las palabras y la obra de Dios; solo de esta manera serás capaz de comprender la verdad y desarrollar discernimiento. Si no comprendes la verdad, no tendrás discernimiento. Por ejemplo, las cosas que dice Dios, cómo obra Dios, cuáles son Sus exigencias para las personas, con qué tipo de personas deberías entrar en contacto, y qué tipo de personas deberías rechazar; debes comunicar a menudo sobre estas cosas. Si siempre experimentas las palabras de Dios de esta forma, entenderás la verdad y entenderás plenamente muchas cosas, y también tendrás discernimiento. Qué es la disciplina por el Espíritu Santo, qué es la culpa nacida de la voluntad humana, qué es la dirección del Espíritu Santo, qué es la instrumentación de un entorno, qué es que las palabras de Dios esclarezcan el interior; si no tienes claras estas cosas, no tendrás discernimiento. Qué viene del Espíritu Santo, qué es un carácter rebelde, cómo someterte a las palabras de Dios y cómo desechar tu propia rebeldía: si obtienes un entendimiento de estas cosas a través de tus experiencias, tendrás una base; cuando ocurra algo, tendrás una verdad apropiada con la cual medirlo y visiones adecuadas como base. Tendrás principios en todo lo que hagas y serás capaz de actuar según la verdad. Entonces tu vida estará llena del esclarecimiento de Dios, de Sus bendiciones. Él no tratará injustamente a nadie que lo busque sinceramente. Él no tratará injustamente a nadie que lo viva, que dé testimonio por Él y no maldecirá a nadie que sea capaz de estar sinceramente sediento de la verdad. Si mientras comes y bebes las palabras de Dios puedes prestar atención para conocer tu propio estado real, tu propia práctica y tu propio entendimiento, entonces, cuando te encuentres con alguna cuestión, recibirás esclarecimiento y obtendrás entendimiento práctico. Entonces tendrás una senda de práctica, y tendrás discernimiento en todo. A una persona que tiene la verdad no se la desorientará, no se comportará de forma trastornadora ni actuará con excesos. Gracias a la verdad, está protegida y, también gracias a la verdad, obtiene más entendimiento. Gracias a la verdad tiene más sendas de práctica, consigue más oportunidades para que el Espíritu Santo obre en ella, y más ocasiones de ser perfeccionada.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo los que se enfocan en la práctica pueden ser perfeccionados
Palabras diarias de Dios Fragmento 552
Si vas a ser perfeccionado hay criterios que debes cumplir. Por medio de tu determinación, tu perseverancia, tu conciencia y tu búsqueda, debes tener experiencia en lo que respecta a la vida y satisfacer las intenciones de Dios. Esta es tu entrada y esto es lo que se requiere en la senda de ser perfeccionado. La obra de perfección puede ser hecha en todas las personas. Cualquiera que busque a Dios puede ser perfeccionado y tiene la oportunidad y las cualificaciones para ser perfeccionado. No es algo que esté predeterminado. Que alguien pueda ser perfeccionado depende principalmente de lo que busque. Las personas que aman la verdad y son capaces de vivir la verdad pueden sin duda ser perfeccionadas. Dios no aprueba a las personas que no aman la verdad; no poseen la vida que Dios requiere y no pueden ser perfeccionadas. La obra de perfección es solo en aras de ganar personas. No es parte de la obra de luchar contra Satanás; la obra de conquista es solo en aras de luchar contra Satanás, lo que significa usar la conquista del hombre para derrotar a Satanás. La obra de conquista es la obra principal, la obra más nueva que jamás se haya hecho en todas las épocas. Se puede decir que la meta de esta etapa de la obra es principalmente conquistar a todas las personas para derrotar a Satanás. La obra de perfeccionar a las personas no es una obra nueva. La meta de toda la obra que hace Dios durante el tiempo en el que Él está obrando en la carne es primordialmente la conquista de las personas. Esto es como en la Era de la Gracia, cuando la obra principal era la redención de toda la humanidad por medio de la crucifixión. “Ganar personas” era adicional a la obra en la carne y se llevó a cabo solo después de la crucifixión. Cuando Jesús vino y llevó a cabo Su obra, Su meta fue principalmente usar Su crucifixión para triunfar sobre la esclavitud a la muerte y al Hades, triunfar sobre la influencia de Satanás, es decir, derrotar a Satanás. Solo después de que Jesús fuera crucificado se embarcó Pedro, paso a paso, en la senda de la perfección. Por supuesto que Pedro estaba entre los que siguieron a Jesús mientras Jesús obraba, pero no fue perfeccionado en ese momento. Más bien, fue después de que Jesús terminó Su obra cuando Pedro entendió gradualmente la verdad y entonces fue perfeccionado. Dios encarnado viene a la tierra solo para completar una etapa clave y crucial de la obra en un periodo corto de tiempo, no para vivir a largo plazo entre las personas en la tierra, con la intención de perfeccionarlas. Él no hace esa obra. Él no espera hasta ese momento en que el hombre esté completamente perfeccionado para concluir Su obra. Eso no es la meta y el significado de Su encarnación. Él solo viene a hacer la obra a corto plazo de salvar a la humanidad, no para hacer la obra a largo plazo de perfeccionar a la humanidad. La obra de salvar a la humanidad es representativa, capaz de introducir una nueva era. Puede ser finalizada en un periodo corto de tiempo. Perfeccionar a la humanidad requiere trabajar al hombre hasta un cierto nivel; y es una obra que toma un largo tiempo. Es una obra que debe ser hecha por el Espíritu de Dios, pero se hace sobre el fundamento de la verdad que se habló durante la obra de Dios en la carne o de otro modo se hace al Él levantar a los apóstoles para que lleven a cabo la obra de pastoreo a largo plazo; de esta manera, se logra Su meta de perfeccionar a la humanidad. Dios encarnado no hace esta obra. Solo habla del camino de vida para que las personas entiendan y solo provee a la humanidad de la verdad, en lugar de acompañar constantemente al hombre en la práctica de la verdad, porque eso no está incluido en Su ministerio. Por tanto, Él no va a estar acompañando al hombre hasta el día en que este entienda por completo la verdad y la obtenga por completo. Su obra en la carne concluye cuando el hombre formalmente emprende el camino correcto de la creencia en Dios, cuando el hombre emprende el camino correcto de ser perfeccionado. Por supuesto, este será también el momento en que Él haya derrotado por completo a Satanás y triunfado sobre el mundo. A Él no le preocupa si, en ese momento, el hombre habrá entrado finalmente en la verdad, ni le preocupa si su vida es grande o pequeña. A Él en la carne no debe preocuparle nada de eso; nada de eso está dentro del ministerio de Dios encarnado. Una vez que Él termine la obra que a Él le corresponde, concluirá Su obra en la carne. Así que, la obra que Dios encarnado hace es solo la obra que el Espíritu de Dios no puede hacer de forma directa. Además, es la obra de salvación a corto plazo, no la obra que Él llevará a cabo en la tierra a largo plazo.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo los perfeccionados pueden vivir una vida significativa
Palabras diarias de Dios Fragmento 553
Esta obra que se hace entre vosotros se está llevando a cabo en vosotros de acuerdo a las necesidades de la obra. Después de la conquista de estas personas, un grupo de personas será perfeccionado. Por lo tanto, mucha de la obra actual también es en preparación para la meta de perfeccionaros, porque hay muchas personas hambrientas de la verdad que pueden ser perfeccionadas. Si la obra de conquista fuera el único paso llevado a cabo en vosotros y después no se hiciera más obra, entonces ¿no se daría el caso de que algunos que anhelan la verdad no la obtendrían? La obra presente apunta a abrir un camino para perfeccionar a las personas más adelante. Aunque Mi obra es solo la obra de conquista, el camino de vida del que hablo es, no obstante, una preparación para perfeccionar a las personas más adelante. La obra que viene después de la conquista se centra en perfeccionar a las personas y la conquista se hace para crear las bases para la obra de perfeccionamiento. El hombre puede ser perfeccionado solo después de ser conquistado. En este momento, la tarea principal es conquistar; más adelante, los que buscan y anhelan la verdad serán perfeccionados. Ser perfeccionado involucra los aspectos positivos de la entrada de las personas: si tienes un corazón amante de Dios, cuánto has experimentado el recorrido por esta senda, cómo de puro es tu amor por Dios y cómo de exacta es tu práctica de la verdad. Para ser perfeccionado, uno debe tener un conocimiento básico de la humanidad a todos los respectos. Este es un requisito básico. Todos los que no pueden ser perfeccionados tras ser conquistados se convierten en objetos de servicio; al final, aún serán echados al lago de fuego y azufre y seguirán cayendo en el pozo sin fondo; esto se debe a que tu carácter no ha cambiado y todavía perteneces a Satanás. Si una persona no cumple las condiciones para la perfección, entonces no es útil, es basura, un simple instrumento, ¡algo que no puede soportar la prueba de fuego! ¿Qué tan grande es el corazón amante de Dios que posees ahora mismo? ¿Qué tan grande es tu corazón de odio hacia ti mismo? ¿Qué tan profundamente conoces realmente a Satanás? ¿Habéis fortalecido vuestra determinación? ¿Hay orden en la manera en la que vivís dentro de vuestra humanidad? ¿Ha cambiado vuestra vida? ¿Estáis viviendo una nueva vida? ¿Ha cambiado la perspectiva de vuestra vida? Si estas cosas no han cambiado, no puedes ser perfeccionado, incluso si no te retiras; más bien, solo has sido conquistado. Cuando sea el momento de probarte, no tendrás la verdad, tu humanidad será anormal y serás tan rastrero como una bestia. Todo lo que habrás alcanzado es haber sido conquistado; serás un mero objeto que Yo he conquistado. Al igual que un burro, una vez que ha experimentado el látigo del amo, se vuelve asustadizo y le da miedo portarse mal cada vez que ve al amo, tú serías simplemente un burro que ha sido conquistado. Si una persona carece de esos aspectos positivos y en cambio es negativa y temerosa, tímida e indecisa en todo, incapaz de ver cualquier cosa con claridad, incapaz de comprender la verdad y todavía no tiene una senda para practicar y, más aún, no tiene un corazón amante de Dios, si una persona no sabe cómo amar a Dios, cómo vivir una vida significativa ni cómo ser una persona real, ¿cómo puede tal persona dar testimonio de Dios? Esto demostraría que tu vida tiene poco valor y no eres sino un burro conquistado. Serías conquistado, pero eso solo querría decir que te has rebelado contra el gran dragón rojo y que te has negado a someterte a su poder; querría decir que crees que hay un Dios, que quieres someterte a todos los arreglos de Dios y que no tienes queja alguna. Sin embargo, en cuanto a los aspectos positivos, ¿puedes vivir la palabra de Dios y manifestar a Dios? Si no tienes ninguno de estos aspectos, quiere decir que Dios no te ha ganado y no eres sino un burro conquistado. No hay nada deseable en ti y el Espíritu Santo no está obrando en ti. Tu humanidad es demasiado insuficiente, es imposible que Dios te use. Dios tiene que considerarte digno y ser cien veces mejor que las bestias no creyentes y que los muertos andantes, solo aquellos que alcanzan este nivel están cualificados para ser perfeccionados. Alguien solo es apto para que se le use si tiene humanidad y una conciencia. Solo cuando hayáis sido perfeccionados podréis ser considerados humanos. Solo las personas perfeccionadas son las que viven una vida significativa. Solo tales personas pueden dar un testimonio más rotundo por Dios.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo los perfeccionados pueden vivir una vida significativa
Palabras diarias de Dios Fragmento 554
¿Cuál es el camino mediante el que Dios perfecciona al hombre? ¿Qué aspectos incluye? ¿Estás dispuesto a ser perfeccionado por Dios? ¿Estás dispuesto a aceptar Su juicio y castigo? ¿Qué sabes sobre estas cuestiones? Si no tienes conocimiento del que hablar, entonces esto prueba que todavía no conoces la obra de Dios, que no has sido en absoluto esclarecido por el Espíritu Santo. Es imposible que este tipo de persona sea perfeccionada. Solo se les da una pequeña cantidad de gracia para que la disfruten brevemente, y no durará mucho. Las personas no pueden ser perfeccionadas por Dios si únicamente disfrutan Su gracia. Algunos se conforman cuando su carne tiene paz y disfrute, cuando tienen una vida fácil, sin adversidades ni infortunios, cuando su familia al completo vive en armonía, sin contiendas ni disputas, e incluso podrían creer que solo esto es la bendición de Dios. En realidad, simplemente es la gracia de Dios. No debéis conformaros con solo disfrutar la gracia de Dios. Esa manera de pensar es demasiado vulgar. Aunque leas la palabra de Dios y ores cada día, y tu espíritu sienta un gran gozo y esté especialmente en paz, si al final no tienes nada que decir sobre tu conocimiento de Dios ni de Su obra, si no has experimentado nada y, no importa cuánto de la palabra de Dios hayas comido y bebido, si solamente sientes paz y disfrute espirituales y que la palabra de Dios es incomparablemente dulce, como si no la pudieras disfrutar lo bastante, pero no tienes ninguna experiencia práctica de las palabras de Dios y careces totalmente de la realidad de Sus palabras, entonces, ¿qué puedes obtener de semejante tipo de fe en Dios? Si no puedes vivir la esencia de la palabra de Dios, entonces tu comer y beber de estas palabras y tus oraciones solo son creencia religiosa. Tales personas no pueden ser perfeccionadas ni ganadas por Dios. Los ganados por Dios son los que persiguen la verdad. Lo que Dios gana no es la carne del hombre ni las cosas que le pertenecen a este, sino la parte dentro de él que pertenece a Dios. Así, cuando Dios perfecciona a las personas, Él no perfecciona su carne, sino sus corazones, haciendo que estos sean ganados por Dios. Es decir, el hecho de que Dios perfeccione al hombre es, en esencia, que perfeccione el corazón del hombre para que este pueda volverse a Dios y amarlo.
El cuerpo del hombre es de carne y hueso. A Dios no le sirve de nada ganar la carne del hombre, puesto que esta es algo que se descompone inevitablemente y no puede recibir Su herencia ni heredar Sus bendiciones. Si ganara la carne del hombre, y solo la carne del hombre estuviera en esta corriente, entonces, aunque el hombre estuviera nominalmente en la corriente, su corazón pertenecería a Satanás. Siendo este el caso, las personas no solamente serían incapaces de convertirse en la manifestación de Dios, sino que además se convertirían en Su carga y la elección de Dios de las personas carecería entonces de sentido. Todos aquellos a los que Dios pretende perfeccionar heredarán Sus bendiciones y recibirán Su herencia. Es decir, ellos aceptan lo que Dios tiene y es para que se convierta en lo que ellos llevan dentro. Tienen todas las palabras de Dios obradas dentro de ellos; y sea Dios lo que sea, tienen la capacidad de aceptarlo todo tal y como es. De esta manera, viven la verdad. Este es el tipo de persona que es perfeccionada y ganada por Dios. Solo alguien así es elegible para heredar las bendiciones otorgadas por Dios:
1. Obtener todo el amor de Dios.
2. Actuar de acuerdo con las intenciones de Dios en todas las cosas.
3. Obtener la guía de Dios, vivir en la iluminación de Dios y obtener Su esclarecimiento.
4. Vivir en la tierra la imagen que ama Dios; ser como Pedro, que amó a Dios de verdad, al que crucificaron por Dios y digno de morir para retribuir Su amor; tener la misma gloria que Pedro.
5. Ser amado, estimado y admirado por todos en la tierra.
6. Vencer todos los aspectos de las cadenas de la muerte y el Hades, sin dar oportunidad alguna a Satanás para hacer su obra, siendo ocupado por Dios, viviendo dentro de un espíritu fresco y vivaz, sin hartarse.
7. Poseer un inefable sentido de júbilo y emoción en todos los momentos a lo largo de la vida, como si uno hubiera presenciado la llegada del día de la gloria de Dios.
8. Obtener gloria junto a Dios y tener un semblante que se parezca al de los amados santos de Dios.
9. Convertirse en lo que Dios ama en la tierra, esto es, un amado hijo de Dios.
10. Cambiar de forma, ascender con Dios al tercer cielo y trascender la carne.
Solo las personas que pueden heredar las bendiciones de Dios son perfeccionadas y ganadas por Él. ¿Has ganado algo en este momento? ¿Hasta qué punto te ha perfeccionado Dios? Dios no perfecciona al hombre al azar. Su perfeccionamiento del hombre es condicional y tiene resultados claros, visibles. No es como imagina el hombre, que mientras tenga fe en Él, puede ser perfeccionado y ganado por Dios y puede heredar en la tierra las bendiciones de Dios y recibir la herencia de Dios. Tales cosas son extremadamente difíciles, por no hablar del cambio de forma de las personas. Por ahora, lo que vosotros deberíais perseguir principalmente es ser perfeccionados por Dios en todas las cosas, ser perfeccionados por Dios a través de todas las personas, acontecimientos y cosas a los que os enfrentáis para que Él obre más de lo que Dios es dentro de vosotros. Primero debéis recibir la herencia de Dios en la tierra; solo entonces os convertiréis en elegibles para heredar más y mayores bendiciones de Dios. Todas estas son cosas que deberíais buscar y entender antes que todo lo demás. Cuanto más busquéis ser perfeccionados por Dios en todas las cosas, más podréis ver la mano de Dios en todas las cosas, con el resultado de que, a través de diferentes perspectivas y en diferentes asuntos, buscaréis activamente entrar en el ser de la palabra de Dios y en la realidad de Su palabra. No podéis estar conformes con estados negativos tales como simplemente no cometer pecados o no tener nociones, filosofía para los asuntos mundanos ni voluntad humana. Dios perfecciona al hombre de múltiples maneras; en todos los asuntos hay una posibilidad de que seas perfeccionado, y Él puede perfeccionarte no solo en términos positivos, sino también en términos negativos, para que lo que obtengas sea más abundante. Cada día hay oportunidades para ser perfeccionado y ocasiones para ser ganado por Dios. Después de experimentar así por un tiempo, estarás muy cambiado y de forma natural llegarás a ver con claridad muchas cosas que antes no entendías. No habrá necesidad de enseñanzas de otros; sin que lo sepas, Dios te esclarecerá para que recibas esclarecimiento en todas las cosas y entres en todos los pormenores de tus experiencias. Sin duda, Dios te guiará para que no te desvíes a derecha o izquierda y emprenderás así el camino de ser perfeccionado por Él.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Promesas a aquellos que son perfeccionados
Palabras diarias de Dios Fragmento 555
Ser perfeccionado por Dios no puede limitarse a la perfección mediante el comer y beber la palabra de Dios. Experimentar las cosas de esta manera sería demasiado unilateral, incluiría demasiado poco y solo restringiría a las personas a un ámbito muy pequeño. Siendo esto así, las personas carecerían de mucho del alimento espiritual que requieren. Si deseáis ser perfeccionados por Dios, debéis aprender cómo experimentar en todas las cosas y ser capaces de obtener esclarecimiento en todo lo que os ocurre. Sea malo o bueno, debe proporcionarte beneficio y no debe volverte negativo. En cualquier caso, deberías poder ver las cosas estando del lado de Dios y no analizarlas o estudiarlas desde la perspectiva del hombre. (Esto sería una desviación en tu experiencia). Si experimentas así las cosas, entonces tu corazón se llenará de las cargas de tu vida, vivirás constantemente en la luz del semblante de Dios y no es probable que tengas desviaciones en tu práctica. Las personas así tienen un brillante futuro por delante. Existen muchas oportunidades de ser perfeccionados por Dios. Todo depende de si realmente amáis a Dios y de si poseéis la determinación de ser perfeccionados por Dios, de ser ganados por Él y de heredar Sus bendiciones y recibir Su herencia. La mera determinación no es suficiente; debéis tener mucho conocimiento, si no siempre tendréis desviaciones en vuestra práctica. Dios está dispuesto a perfeccionaros a cada uno de vosotros. En la actualidad, aunque la mayoría de las personas ya ha aceptado la obra de Dios durante mucho tiempo, se han limitado a meramente disfrutar de la gracia de Dios y solo están dispuestas a permitir que Dios les dé un poco de las comodidades de la carne, sin embargo, no están dispuestas a recibir más revelaciones y más elevadas. Esto muestra que el corazón del hombre siempre sigue siendo externo a esto. Aunque la obra del hombre, su servicio y su corazón amante de Dios tienen menos impurezas, por lo que respecta a su sustancia interna y su pensamiento retrógrado, el hombre todavía busca constantemente la paz y el disfrute de la carne y no se preocupa nada por cuáles puedan ser las condiciones y los propósitos de Dios al perfeccionar al hombre. Y así, las vidas de la mayoría son todavía vulgares y decadentes. Sus vidas no han cambiado en lo más mínimo, simplemente no contemplan la fe en Dios como algo de importancia, es como si solo tuvieran fe en aras de otros, actuando por inercia, sobreviviendo como pueden y arrastrando una existencia innoble. Pocos son aquellos que pueden buscar entrar en la palabra de Dios en todas las cosas, ganar más cosas y más abundantes, convertirse hoy en personas de mayores riquezas en la casa de Dios y recibir más bendiciones de Dios. Si buscas ser perfeccionado por Dios en todas las cosas y eres capaz de heredar lo que Dios ha prometido en la tierra, si buscas ser esclarecido por Dios en todas las cosas y no dejar que los años pasen ociosamente, esta es la mejor senda para entrar activamente. Solo así estarás cualificado y serás elegible para ser perfeccionado por Dios. ¿Eres realmente alguien que busca ser perfeccionado por Dios? ¿Eres realmente alguien que es serio en todas las cosas? ¿Tienes el mismo espíritu de amor por Dios que tenía Pedro? ¿Tienes la determinación de amar a Dios como hizo Jesús? Has tenido fe en Jesús durante muchos años; ¿has visto cómo Jesús amó a Dios? ¿Es realmente Jesús en quien crees? Crees en el Dios práctico de hoy; ¿has visto cómo el Dios práctico en la carne ama al Dios celestial? Tienes fe en el Señor Jesucristo y eso es porque la crucifixión de Jesús para redimir a la humanidad y los milagros que Él llevó a cabo son hechos generalmente aceptados. Sin embargo, la fe del hombre no viene del conocimiento y la verdadera comprensión de Jesucristo. Solo crees en el nombre de Jesús, pero no crees en Su Espíritu, puesto que no prestas atención a cómo Jesús amaba a Dios. Tu fe en Dios es demasiado ingenua. A pesar de creer en Jesús durante muchos años, desconoces cómo amar a Dios. ¿No te convierte esto en el tonto más grande del mundo? Esto demuestra que durante años has comido “el alimento del Señor Jesucristo” en vano. No solo me desagradan a Mí estas personas, sino que confío en que tampoco le agradarán al Señor Jesucristo, a quien tú adoras. ¿Cómo pueden ser perfeccionadas estas personas? ¿Acaso no te sonrojas de vergüenza? ¿No te da vergüenza? ¿Aún tienes el descaro de afrontar a tu Señor Jesucristo? ¿Entendéis todos vosotros el significado de lo que he dicho?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Promesas a aquellos que son perfeccionados