La entrada en la vida (4)

Palabras diarias de Dios Fragmento 483

¿Por qué crees en Dios? La mayoría de las personas se confunden con esta pregunta. Siempre tienen dos puntos de vista completamente diferentes acerca del Dios práctico y del Dios que está en el cielo, lo que demuestra que creen en Dios, no con el fin de obedecerlo, sino para recibir ciertos beneficios o para escapar de sufrir el desastre. Sólo entonces son algo obedientes, pero su obediencia es condicional, es por el bien de sus propias perspectivas personales, y se les impone. Así que, ¿por qué crees en Dios? Si sólo es por el bien de tus perspectivas y de tu destino, entonces sería mejor que no creyeras. Una creencia como esta es autoengaño, autoconsuelo y autoapreciación. Si tu fe no se construye sobre el fundamento de la obediencia a Dios, entonces al final serás castigado como resultado de oponerte a Dios. Todos los que no buscan la obediencia a Dios en su fe están en contra de Dios. Dios pide que las personas busquen la verdad, que tengan sed de las palabras de Dios, que coman y beban las palabras de Dios y que las pongan en práctica para que puedan lograr la obediencia a Dios. Si tus motivos son realmente así, entonces con toda seguridad Dios te levantará y con toda seguridad será misericordioso contigo. Nadie puede dudar esto, y nadie lo puede cambiar. Si tus motivos no son en aras de obedecer a Dios, y si tienes otras metas, entonces todo lo que digas y hagas, tus oraciones ante Dios e incluso cada una de tus acciones, estará en contra de Dios. Puedes ser de voz suave y de trato afable, cada una de tus acciones y expresiones pueden parecer correctas, puedes parecer alguien que obedece, pero cuando se trata de tus motivos y tus puntos de vista acerca de la fe en Dios, todo lo que haces está en contra de Dios y es malo. Las personas que parecen tan obedientes como corderos, pero cuyo corazón alberga malas intenciones, son lobos con piel de cordero, ofenden directamente a Dios y Dios no perdonará a ni una sola de ellas. El Espíritu Santo pondrá de manifiesto a cada una de ellas para que todos puedan ver que cada una de esas personas que son hipócritas, el Espíritu Santo seguramente las aborrecerá y las rechazará. No te preocupes: Dios ajustará cuentas y resolverá a cada una de ellas, una por una.

Extracto de ‘Deberías obedecer a Dios al creer en Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 484

Si no puedes aceptar la nueva luz de Dios, y no puedes entender todo lo que Dios hace hoy, y no lo buscas o bien dudas de él, lo juzgas o lo estudias y lo analizas, entonces es que no tienes la menor intención de obedecer a Dios. Si, cuando la luz del aquí y ahora aparezca, todavía atesoras la luz de ayer y te opones a la nueva obra de Dios, entonces no eres más que un absurdo, uno de los que están en contra de Dios de manera deliberada. Un elemento clave para obedecer a Dios es apreciar la nueva luz y ser capaz de aceptarla y ponerla en práctica. Sólo esto es la verdadera obediencia. Los que no tienen la voluntad de tener sed de Dios son incapaces de tener una mente que obedezca a Dios, y sólo se pueden oponer a Dios como resultado de su satisfacción con el estatus quo. Que el hombre no pueda obedecer a Dios se debe a que lo posee lo que antes fue. Las cosas que fueron antes les han dado a las personas todo tipo de nociones e ilusiones acerca de Dios que se han convertido en la imagen de Dios que tienen en su mente. Por lo tanto, en lo que creen es en sus propias nociones y en los estándares de su propia imaginación. Si mides al Dios que hace una obra real el día de hoy contra el Dios de tu propia imaginación, entonces tu fe proviene de Satanás y va de acuerdo con tus propias preferencias y Dios no quiere una fe como esta. Independientemente de lo elevadas que sean sus credenciales e independientemente de su entrega, incluso si han dedicado toda una vida de esfuerzos a Su obra y se han martirizado, Dios no aprueba a nadie que tenga una fe como esta. Él sólo les muestra un poco de gracia y les permite disfrutarla por un tiempo. Personas como estas no pueden poner en práctica la verdad, el Espíritu Santo no obra en su interior y Dios las eliminará a cada una de ellas, una por una. Independientemente de si son viejos o jóvenes, los que no obedecen a Dios en su fe y tienen los motivos equivocados son los que se oponen e interrumpen, y Dios eliminará indiscutiblemente a esas personas. Los que no tienen la más mínima obediencia a Dios, que sólo reconocen el nombre de Dios y tienen cierta idea del afecto y hermosura, pero que no mantienen el ritmo de los pasos del Espíritu Santo, y no obedecen la obra y las palabras presentes del Espíritu Santo, esas personas viven en medio de la gracia de Dios y Dios ni las ganará ni las perfeccionará. Dios hace perfectas a las personas por medio de su obediencia, por medio de su comer, beber y disfrutar las palabras de Dios y por medio del sufrimiento y refinamiento en sus vidas. Sólo por medio de una fe como esta el carácter de las personas puede cambiar, sólo entonces pueden poseer el conocimiento verdadero de Dios. No estar satisfechos con vivir en medio de las gracias de Dios, tener sed de un modo activo de la verdad, buscar la verdad y buscar ser ganados por Dios, esto es lo que quiere decir obedecer conscientemente a Dios; esta es precisamente la clase de fe que Dios quiere. Las personas que no hacen nada más que disfrutar las gracias de Dios no pueden ser perfeccionadas o cambiadas, y su obediencia, su piedad, su amor y su paciencia, todo es superficial. Las que sólo disfrutan las gracias de Dios no pueden conocer a Dios realmente, e incluso cuando conocen a Dios, su conocimiento es superficial, y dicen cosas como que Dios ama al hombre o que Dios es compasivo con el hombre. Esto no representa la vida del hombre y no demuestra que las personas conozcan verdaderamente a Dios. Si, cuando las palabras de Dios las refinan, o cuando Sus pruebas vienen sobre ellas, las personas no pueden obedecer a Dios —si, en cambio, se vuelven indecisas y caen— entonces no son obedientes en lo más mínimo. Dentro de ellas hay muchas reglas y restricciones acerca de la fe en Dios, viejas experiencias que son el resultado de muchos años de fe o varias doctrinas que se basan en la Biblia. ¿Personas como estas podrían obedecer a Dios? Estas personas están llenas de cosas humanas, ¿cómo podrían obedecer a Dios? Todas obedecen de acuerdo a sus preferencias personales, ¿anhelaría Dios una obediencia como esa? Esto no es obedecer a Dios, sino ateniéndote a la doctrina, es satisfacerte y consolarte a ti mismo. Si dices que esto es obediencia a Dios, ¿acaso no blasfemas contra Él? Eres un faraón egipcio, haces maldad y expresamente te comprometes en la obra de oponerte a Dios, ¿podría Dios querer un servicio como este? Sería mejor que te apuraras y te arrepintieras y tuvieras algo de conciencia de ti mismo. Si no, sería mejor que te fueras a casa: eso te haría más bien que tu servicio a Dios, no interrumpirías ni molestarías, sabrías cuál es tu lugar y vivirías bien, ¿y no sería eso mejor? ¡De esa manera evitarías estar en contra de Dios y ser castigado!

Extracto de ‘Deberías obedecer a Dios al creer en Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 485

La obra del Espíritu Santo cambia día a día, elevándose más alto a cada paso; la revelación de mañana es superior a la de hoy, y va escalando paso a paso. Tal es la obra mediante la cual Dios perfecciona al hombre. Si el hombre no puede seguir el paso, puede quedarse atrás en cualquier momento. Si no tiene un corazón obediente, entonces no puede seguir hasta el final. La era anterior ya ha pasado; esta es una nueva era. Y en una nueva era, debe hacerse una obra nueva. En particular en la era final, en la cual el hombre será perfeccionado, Dios realizará una nueva obra con mayor rapidez. Por lo tanto, sin obediencia en su corazón, al hombre le resultará difícil seguir las huellas de Dios. Dios no se rige por ninguna regla, ni trata ninguna de las etapas de Su obra como inmutable. En cambio, la obra que hace siempre es más nueva y más suprema. Su obra se vuelve más y más práctica a cada paso, más y más conforme a las necesidades reales del hombre. Sólo después de que el hombre experimenta esta clase de obra, puede alcanzar la transformación final de su carácter. El conocimiento que tiene el hombre sobre la vida alcanza grados mucho más altos, y, de la misma manera, la obra de Dios alcanza grados mucho más altos. Sólo de esta manera el hombre puede ser perfeccionado y apto para el uso de Dios. Por un lado, Dios obra de esta manera para contrarrestar y revertir las nociones del hombre; y, por otro lado, para guiarlo a un estado superior y más realista, al ámbito más supremo de creencia en Dios, para que al final, la voluntad de Dios pueda hacerse. Todos aquellos que tienen una naturaleza desobediente y se oponen voluntariamente serán dejados atrás en esta etapa de la obra de Dios veloz y de frenético avance; sólo aquellos que obedezcan voluntariamente y se humillen de buen grado pueden llegar hasta el final del camino. En esta clase de obra, todos vosotros deberíais aprender a someteros y a dejar de lado vuestros conceptos. Deberíais tener cuidado en cada paso que deis. Si os mostráis imprudentes, sin duda formaréis parte de aquellos a quienes el Espíritu Santo rechazará, de los que perturban a Dios en Su obra. Antes de experimentar esta etapa de la obra, las antiguas reglas y leyes del hombre eran tan innumerables que se dejó llevar por el entusiasmo y, como resultado, se volvió engreído y se olvidó de sí mismo. Estos son todos los obstáculos que impiden que el hombre acepte la nueva obra de Dios; se transforman en enemigos para que el hombre llegue a conocer a Dios. Si el hombre no tiene obediencia en su corazón ni un anhelo por la verdad, estará en peligro. Si sólo te sometes a una obra y a palabras sencillas, y eres incapaz de aceptar cualquiera que presente una intensidad más profunda, entonces te estás apegando a las viejas costumbres y no puedes seguirle el paso a la obra del Espíritu Santo.

Extracto de ‘Los que obedecen a Dios con un corazón verdadero, con seguridad serán ganados por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 486

La obra hecha por Dios difiere de un período a otro. Si demuestras una gran obediencia en una fase, pero en la siguiente muestras menos o nada de obediencia, entonces Dios te abandonará. Si le sigues el paso a Dios a medida que Él sube este escalón, entonces debes continuar siguiéndole el paso cuando suba el siguiente. Sólo entonces serás alguien obediente al Espíritu Santo. Ya que crees en Dios, debes permanecer constante en tu obediencia. No puedes simplemente obedecer cuando te agrade y desobedecer cuando algo no te agrade. Esta clase de obediencia no tiene la aprobación de Dios. Si no puedes seguirle el paso a la nueva obra que comunico y sigues aferrándote a los viejos dichos, entonces ¿cómo puede haber progreso en tu vida? La obra de Dios pretende proveerte a través de Sus palabras. Si obedeces y aceptas Sus palabras, entonces el Espíritu Santo sin duda obrará en ti. El Espíritu Santo obra exactamente de la manera que digo. Haced lo que he dicho, y el Espíritu Santo obrará prontamente en ti. Emito una nueva luz para que veáis y para llevaros a la luz del tiempo presente. Cuando entres a esta luz, el Espíritu Santo obrará de inmediato en ti. Algunos pueden mostrarse desafiantes y afirmar: “Sencillamente, no haré lo que dices”. Entonces, te digo que ahora has llegado al final del camino, estás seco y ya no hay vida en ti. Por lo tanto, para experimentar la transformación de tu carácter, es sumamente crucial seguirle el paso a la luz presente. El Espíritu Santo no sólo obra en ciertos hombres que son usados por Dios, sino, aún más, en la iglesia. Podría estar obrando en cualquier persona. Puede obrar en ti en el presente y, cuando lo hayas experimentado, quizás Él obre en otra persona después. Apresúrate a seguir; cuanto más de cerca sigas la luz presente, más podrá crecer tu vida. No importa qué clase de hombre sea, siempre y cuando el Espíritu Santo obre en él, asegúrate de seguirlo. Asimila sus experiencias a través de las tuyas, y recibirás cosas incluso más altas. Al hacerlo, progresarás con mayor rapidez. Este es el camino de la perfección para el hombre y una manera mediante la cual la vida crece. El camino para ser perfeccionado se alcanza mediante tu obediencia a la obra del Espíritu Santo. No sabes a través de qué clase de persona Dios obrará para perfeccionarte, ni a través de qué persona, situación o cosa te permitirá obtener y captar algún discernimiento. Si puedes transitar este camino correcto, esto demuestra que hay gran esperanza de que seas perfeccionado por Dios. Si no puedes hacerlo, esto muestra que tu futuro es sombrío y carece de luz. Una vez que emprendas el camino correcto, obtendrás revelación en todas las cosas. No importa lo que el Espíritu Santo les revele a otros, si procedes según el conocimiento de ellos para experimentar las cosas por tu cuenta, entonces esta experiencia se transformará en parte de tu vida, y podrás proveer a otros gracias a ella. Los que proveen a otros repitiendo palabras como loros son personas que no han tenido ninguna experiencia; debes aprender a descubrir, a través del esclarecimiento y la iluminación de otros, una forma de práctica antes de que puedas empezar a hablar de tu propia experiencia y conocimiento reales. Esto será más provechoso para tu propia vida. Deberías experimentar de esta manera, obedeciendo todo lo que viene de parte de Dios. Deberías buscar la voluntad de Dios en todas las cosas y estudiar las lecciones en todas las cosas, para que tu vida crezca. Esta clase de práctica permite el progreso más rápido.

El Espíritu Santo te ilumina mediante tus experiencias prácticas y te perfecciona a través de tu fe. ¿Estás verdaderamente dispuesto a ser perfeccionado? Si estás verdaderamente dispuesto a ser perfeccionado por Dios, tendrás el valor de dejar de lado tu carne, y podrás poner en práctica las palabras de Dios y no ser pasivo ni débil. Podrás obedecer todo lo que provenga de Dios, y todas tus acciones, ya sean públicas o privadas, serán presentables para Dios. Si eres una persona honesta y practicas la verdad en todas las cosas, entonces serás perfeccionado. Aquellos hombres engañosos que actúan de cierta manera frente a los demás y de otra cuando están a sus espaldas no están dispuestos a ser perfeccionados. Son todos hijos de la perdición y la destrucción; no le pertenecen a Dios sino a Satanás. ¡No son la clase de hombre que Dios escoge! Si tus acciones y tu conducta no pueden presentarse ante Dios o no son escudriñados por el Espíritu de Dios, esto evidencia que algo está mal en ti. Sólo si aceptas el juicio y el castigo de Dios y le das importancia a la transformación de tu carácter, podrás entrar al camino que conduce al perfeccionamiento. Si estás verdaderamente dispuesto a ser perfeccionado por Dios y a hacer Su voluntad, entonces debes obedecer toda la obra de Dios, sin expresar ni una sola queja, sin evaluar o juzgar la obra de Dios a voluntad. Estos son los requisitos mínimos para ser perfeccionado por Dios. El requisito necesario para todo aquel que busca ser perfeccionado por Dios es el siguiente: hacer todas las cosas con un corazón que ame a Dios. ¿Qué significa “hacer todas las cosas con un corazón que ame a Dios”? Significa que todas tus acciones y tu conducta puedan presentarse delante de Dios. Si tienes las intenciones correctas, ya sea que tus acciones estén bien o mal, no tendrás temor de mostrarlas ante Dios o ante tus hermanos y hermanas; te atreves a hacer un voto ante Dios. Debes presentar todas tus intenciones, pensamientos e ideas ante Dios para Su escrutinio: si practicas esto y entras de esta manera, entonces habrá un rápido progreso en tu vida.

Extracto de ‘Los que obedecen a Dios con un corazón verdadero, con seguridad serán ganados por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 487

Como crees en Dios, debes poner tu fe en todas las palabras de Dios y en toda Su obra. Es decir, como crees en Dios, debes obedecerle. Si no puedes hacerlo, entonces no importa si crees en Dios. Si has creído en Dios muchos años, pero nunca le has obedecido ni has aceptado todas Sus palabras, sino que le has pedido que Él se someta a ti y actúe según tus propios conceptos, entonces eres la más rebelde de todas las personas, y eres un incrédulo. ¿Cómo puede alguien así obedecer la obra y las palabras de Dios que no se conforman a los conceptos del hombre? La persona más rebelde es aquella que intencionalmente desafía a Dios y se le resiste. Es el enemigo de Dios y el anticristo. Tal persona tiene constantemente una actitud hostil hacia la nueva obra de Dios, nunca ha demostrado la más mínima intención de someterse y jamás se ha sometido o humillado de buen grado. Este individuo se exalta a sí mismo ante los demás y nunca se somete a nadie. Ante Dios, se considera el más diestro para predicar la palabra y el más hábil para obrar en los demás. Nunca descarta los “tesoros” que ya posee, sino que los considera herencias familiares para adorar, para predicar al respecto a los demás, y los usa para sermonear a los necios que lo idolatran. Por cierto, hay una cierta cantidad de personas de esta clase en la iglesia. Se podría decir que son “héroes indómitos”, generación tras generación que habita en la casa de Dios. Consideran que predicar la palabra (doctrina) es su tarea suprema. Año tras año y generación tras generación, se dedican vehementemente a hacer que su obligación “sagrado e inquebrantable” se cumpla. Nadie se atreve a tocarlos ni a reprenderlos abiertamente. Se transforman en “reyes” en la casa de Dios, y causan estragos mientras tiranizan a los demás de una era a otra. Este grupo de demonios busca unirse y derribar Mi obra; ¿cómo puedo permitir que estos demonios vivientes existan delante de Mis ojos? Ni siquiera quienes obedecen a medias pueden seguir hasta el final, ¡cuánto menos estos tiranos que no tienen ni una pizca de obediencia en su corazón! El hombre no obtiene fácilmente la obra de Dios. Aun si usa toda su fuerza, sólo podrá obtener una porción y alcanzar la perfección al final. ¿Qué sucede entonces con los hijos del arcángel que buscan destruir la obra de Dios? ¿No tienen acaso menos esperanza de ser alcanzados por Dios? Mi propósito al hacer la obra de conquista no es exclusivamente conquistar por el simple hecho de conquistar, sino conquistar para revelar la justicia y la injusticia, obtener pruebas para el castigo del hombre, condenar al malvado y, más aún, conquistar para perfeccionar a aquellos que obedecen voluntariamente. Al final, todos serán separados según su clase, y aquellos que son perfeccionados tienen pensamientos e ideas llenos de obediencia. Esta es la obra que se completará al final. Pero todos aquellos que estén llenos de formas rebeldes serán castigados, enviados a arder en el fuego, y se transformarán en objeto de eterna maldición. Cuando llegue ese momento, esos “grandes héroes indómitos” de épocas pasadas se transformarán en los “cobardes débiles e impotentes” más ruines y rechazados. Sólo esto puede ilustrar cada aspecto de la justicia de Dios y revelar Su carácter, que no tolera ofensa alguna de parte del hombre. Sólo esto puede aplacar el odio de Mi corazón. ¿No coincidís acaso en que esto es completamente razonable?

No todos los que experimentan la obra del Espíritu Santo pueden alcanzar la vida, y no todas las personas en esta corriente pueden alcanzar la vida. La vida no es una propiedad común que comparte toda la humanidad, y la transformación del carácter no es algo que cualquiera pueda lograr fácilmente. La sumisión a la obra de Dios debe ser tangible y debe vivirse. La sumisión superficial no puede contar con la aprobación de Dios, y obedecer meramente los aspectos superficiales de la palabra de Dios, sin buscar una transformación del carácter, no podrá agradar al corazón de Dios. La obediencia a Dios y la sumisión a Su obra son la misma cosa. Los que se someten sólo a Dios pero no a Su obra no pueden considerarse personas obedientes, y menos aún aquellos que no se someten de verdad, sino que son aduladores por fuera. Aquellos que se someten verdaderamente a Dios pueden sacar provecho de la obra y alcanzar una comprensión del carácter y la obra de Dios. Sólo estos hombres se someten verdaderamente a Dios. Tales hombres pueden obtener un nuevo conocimiento de la obra nueva y experimentar cambios nuevos de la misma. Sólo estos hombres cuentan con la aprobación de Dios; sólo esta clase de hombre es perfeccionada, la que ha experimentado una transformación de su carácter. Los que reciben la aprobación de Dios son aquellos que se someten de buen grado a Él, así como a Su palabra y Su obra. Sólo esta clase de hombre está en lo correcto; sólo esta clase de hombre desea sinceramente a Dios y lo busca de corazón. En cuanto a los que sólo hablan de boca para afuera de su fe en Dios pero en realidad lo maldicen, estos son hombres que llevan una máscara, que portan el veneno de las víboras, la clase más engañosa de hombre. Tarde o temprano, las máscaras viles de estos canallas serán arrancadas. ¿No es acaso la obra que se está llevando a cabo ahora? Los hombres malvados siempre serán malvados y nunca escaparán al día del castigo. Los hombres buenos siempre serán buenos y se revelarán cuando la obra llegue a su fin. Ni uno de los malvados será considerado justo, y ninguno de los justos será considerado malvado. ¿Acaso permitiría Yo que se acuse injustamente a algún hombre?

Extracto de ‘Los que obedecen a Dios con un corazón verdadero, con seguridad serán ganados por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 488

A medida que tu vida progrese, siempre debes tener una nueva entrada y una perspicacia nueva y mayor, las cuales se van profundizando con cada paso. En esto debería entrar toda la humanidad. Al tener comunión, escuchar un mensaje, leer la palabra de Dios o manejar alguna cuestión, obtendrás nuevas perspicacias y una nueva iluminación. Y no vives dentro de las antiguas reglas y los tiempos antiguos. Siempre vives dentro de la nueva luz y no te apartas de la palabra de Dios. A esto se le llama entrar en el camino correcto. No alcanza con simplemente pagar el precio en un nivel superficial. Día a día, la palabra de Dios entra a un ámbito superior, y hay cosas nuevas que surgen cada día. También es necesario que el hombre tenga una nueva entrada cada día. A medida que Dios habla, también hace que todo lo que ha dicho dé fruto; si no puedes seguir el paso, te quedarás atrás. Debes profundizar más en tus oraciones; comer y beber la palabra de Dios no puede ser algo intermitente. Profundiza en el esclarecimiento e iluminación que recibas y tus nociones e imaginaciones deben disminuir gradualmente. También debes fortalecer tu juicio y, sea lo que sea con lo que te encuentres, debes tener tus propias ideas al respecto y tus propios puntos de vista. Al comprender algunas cosas en el espíritu, debes obtener un mayor conocimiento de las cosas externas y entender el meollo de cualquier asunto. Si no estás equipado con estas cosas, ¿cómo podrás guiar a la iglesia? Si tan sólo hablas de letras y doctrinas sin realidad alguna y sin camino de ponerlas en práctica, tan sólo podrás subsistir durante poco tiempo. Esto puede ser medianamente aceptable cuando se les habla a los nuevos creyentes, pero después de un tiempo, cuando los nuevos creyentes han tenido algo de experiencia práctica, ya no podrás proveerles nada. Entonces, ¿cómo puedes ser apto para que Dios te use? Sin una nueva iluminación, no puedes obrar. Las personas que carecen de una nueva iluminación son aquellas que no saben cómo experimentar, y esas personas nunca alcanzan ningún conocimiento o experiencia nuevos. Y en cuanto a suministrar vida, nunca pueden cumplir con su función, ni pueden volverse aptos para que Dios los use. Esta clase de hombre no es buena para nada; se trata de un mero holgazán. En realidad, tales hombres son absolutamente incapaces de cumplir con su función en la obra y son buenos para nada. No sólo no pueden cumplir con su función, sino que, de hecho, ejercen mucha presión innecesaria sobre la iglesia. Exhorto a estos “ancianos venerables” a apresurarse y dejar la iglesia, para que los demás ya no tengan que mirarlos. Tales hombres no entienden la nueva obra, sino que están llenos de conceptos interminables. No cumplen con ninguna función en la iglesia; más bien, siembran cizaña y esparcen negatividad por todas partes, incluso al punto de participar de toda clase de mal comportamiento y disturbios en la iglesia, arrojando así a la confusión y el desconcierto a aquellos que carecen de discernimiento. Estos demonios vivos, estos espíritus malignos, deberían irse de la iglesia lo antes posible, no sea que la iglesia quede arruinada por su culpa. Tal vez no le temas a la obra del presente, pero ¿no le temes acaso al castigo justo del mañana? Hay una gran cantidad de personas en la iglesia que son parásitos, así como también una gran cantidad de lobos que buscan trastornar la obra normal de Dios. Son demonios enviados por el Diablo, lobos feroces que buscan devorar a los corderos ignorantes. Si estos supuestos hombres no son expulsados, se transforman en parásitos en la iglesia y en polilla que devoran las ofrendas. Un día, ¡todos estos gusanos despreciables, ignorantes, ruines y repulsivos serán castigados!

Extracto de ‘Los que obedecen a Dios con un corazón verdadero, con seguridad serán ganados por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 489

Tener conocimiento de la practicidad, y ser capaz de ver claramente la obra de Dios, todo esto se ve en Sus palabras. Sólo en las palabras de Dios puedes adquirir esclarecimiento, por lo que deberías equiparte más con Sus palabras. Comparte tu entendimiento de las palabras de Dios en comunión y, a través de tu comunicación, otros pueden obtener esclarecimiento; esto puede guiar a las personas hacia la senda, y esta senda es práctica. Antes de que Dios establezca un entorno para ti, cada uno de vosotros debe equiparse primero con Sus palabras. Esto es algo que todos deberían hacer, una prioridad urgente. La primera cosa por hacer es ser capaz de comer y beber Sus palabras. Para las cosas que eres incapaz de hacer, busca una senda de práctica a partir de Sus palabras, y busca en ellas cualquier asunto que no entiendas o cualquier dificultad que tengas. Haz de las palabras de Dios tu provisión, permíteles ayudarte a resolver dificultades y problemas prácticos, y deja que ellas se conviertan en tu ayuda en la vida; esto exige que pongas esfuerzo en ello. Deben lograrse resultados de comer y beber la palabra de Dios. Debes ser capaz de sosegar tu corazón ante Él, y practicar de acuerdo con Sus palabras cuando encuentres problemas. Cuando no hayas encontrado problemas, limítate a comer y beber. En ocasiones puedes orar y pensar en el amor de Dios, y comunicar tu entendimiento de Sus palabras, así como el esclarecimiento y la iluminación que experimentas en tu interior y tu reacción al leerlas, y puedes guiar a las personas a la senda; esto es práctico. El objetivo de actuar así es permitir que las palabras de Dios se conviertan en tu provisión práctica.

En el transcurso de un día, ¿cuántas horas pasas verdaderamente ante Dios? ¿Cuánto de tu día se le da a Dios? ¿Cuánto se le da a la carne? Tener el corazón de uno mismo orientado siempre hacia Dios es el primer paso en la senda correcta hacia el ser perfeccionado por Dios. Puedes consagrar tu corazón y tu cuerpo y todo tu amor verdadero a Dios, ponerlos delante de Dios, serle completamente obediente y ser absolutamente considerado con Su voluntad. No para la carne, no para la familia y no para tus deseos personales, sino para los intereses de la casa de Dios. En todo lo que puedas toma la palabra de Dios como el principio, como el fundamento. De esa manera, todas tus intenciones, todas tus perspectivas estarán en el lugar correcto y serás alguien que Dios elogia delante de Él. A Dios le gustan las personas que son absolutas con Él, personas que le son leales y ninguna otra. Aquellos a quienes Él aborrece son las personas que son tibias con Él, y que se rebelan contra Él. Él aborrece a quienes creen en Él, y siempre quieren disfrutar de Él, pero no pueden erogarse completamente por Él. Él aborrece a quienes afirman amarlo, pero se rebelan contra Él en sus corazones. Él aborrece a quienes usan palabras pomposas para involucrarse en el engaño. Los que no tienen una dedicación genuina a Dios o una obediencia genuina a Él son personas traicioneras; son, por naturaleza, demasiado arrogantes. Los que no pueden ser auténticamente obedientes ante el Dios normal y práctico son incluso más arrogantes, y ellos en particular son la progenie obediente del arcángel. Los que se erogan de verdad por Dios ponen todo su ser ante Él. Ellos obedecen genuinamente todas Sus declaraciones, y son capaces de poner en práctica Sus palabras. Hacen de las palabras de Dios el fundamento de su existencia, y son capaces de buscar de forma genuina las porciones de la práctica en la palabra de Dios. Esto es alguien que vive realmente ante Dios. Si lo que haces es beneficioso para tu vida, si comiendo y bebiendo Sus palabras, puedes suplir tus necesidades interiores y tus deficiencias, de forma que tu carácter vital se transforme, entonces esto satisfará la voluntad de Dios. Si actúas de acuerdo a las exigencias de Dios, si no satisfaces a la carne sino a Su voluntad, esto es entrar en la realidad de Sus palabras. Cuando se habla de entrar de manera más realista en la realidad de las palabras de Dios, esto significa que puedes llevar a cabo tu obligación, y satisfacer las exigencias de Dios. Sólo estas clases de acciones prácticas pueden denominarse entrar en la realidad de Sus palabras. Si eres capaz de entrar en esta realidad, entonces tienes la verdad. Este es el principio de entrar en la realidad; primero debes llevar a cabo este entrenamiento, y sólo después de esto podrás entrar en realidades más profundas. Piensa en cómo guardar los mandamientos y en cómo ser leal ante Dios. No pienses siempre en cuándo serás capaz de entrar en el reino; ¡si tu carácter no cambia, cualquier cosa que pienses será inútil! Para entrar en la realidad de las palabras de Dios, primero debes ser capaz de hacer que todas tus ideas y pensamientos sean para Él; esta es la necesidad básica.

Extracto de ‘Aquellos que de verdad aman a Dios son los que pueden someterse completamente a Su practicidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 490

Muchas personas están experimentando pruebas en la actualidad; no entienden la obra de Dios. Pero Yo te digo: si no la entiendes, sería mejor que no emitieras juicios sobre ella. Quizás habrá un día en el que toda la verdad saldrá a la luz, y entonces la conocerás. No emitir juicios sería beneficioso para ti, pero no puedes limitarte a esperar pasivamente. Debes buscar entrar activamente; sólo una persona así tiene entrada práctica. Por su rebeldía, las personas siempre están desarrollando nociones sobre el Dios práctico. Esto exige que todas las personas aprendan a ser obedientes, porque el Dios práctico es una prueba enorme para la humanidad. Si no puedes mantenerte firme, todo se ha acabado; si no posees un entendimiento de la practicidad del Dios práctico, no podrás ser perfeccionado por Dios. Un paso crítico en cuanto a si las personas puedan ser perfeccionadas o no, consiste en entender la practicidad de Dios. La practicidad del Dios encarnado venido a la tierra es una prueba para cada persona. Si eres capaz de mantenerte firme en este aspecto, entonces eres alguien que conoce a Dios, y que lo ama de verdad. Si no puedes mantenerte firme en este aspecto, si sólo crees en el Espíritu y no puedes tener fe en la practicidad de Dios, por grande que sea tu fe en Dios, esta es inútil. Si no puedes creer en el Dios visible, ¿puedes creer en el Espíritu de Dios? ¿No estás intentando engañar a Dios? No eres obediente al Dios visible y tangible; ¿eres, pues, capaz de obedecer al Espíritu? El espíritu es invisible e intangible, así que cuando dices que obedeces al Espíritu de Dios, ¿no estás diciendo sencillamente un sinsentido? La clave para guardar los mandamientos es tener un entendimiento del Dios práctico. Una vez tengas dicho entendimiento, serás capaz de guardar los mandamientos. Guardar los mandamientos incluye dos componentes: uno es mantener la creencia firme en[a] la esencia de Su Espíritu y ser capaz de aceptar el examen del Espíritu ante Él. El otro es ser capaz de tener un entendimiento genuino de la carne encarnada, y lograr una obediencia genuina. Tanto si es ante la carne como ante el Espíritu, siempre debería mantenerse un corazón de obediencia a Dios y un temor de Él. Sólo esta clase de persona es apta para ser perfeccionada. Si tienes un entendimiento de la practicidad del Dios práctico, eso es, si te has mantenido firme en esta prueba, entonces nada será demasiado para ti.

Algunas personas afirman: “Los mandamientos son fáciles de guardar. Sólo necesitas venir ante Dios, hablar con franqueza y de manera devota, sin gesticular, y esto es guardar los mandamientos”. ¿Es esto correcto? Así que si haces algunas cosas a espaldas de Dios que se resistan a Él; ¿cuenta eso como guardar los mandamientos? Debéis entender plenamente el asunto de guardar los mandamientos. Está vinculado a que entiendas o no al Dios práctico; si tienes un entendimiento de la practicidad, no tropiezas ni caes en esta prueba, esto cuenta como que tienes un fuerte testimonio. Dar un testimonio contundente de Dios tiene relación principalmente con que tengas o no un entendimiento del Dios práctico, y con que seas o no capaz de obedecer ante esa persona que no sólo es corriente, sino normal, e incluso obedecer hasta la muerte. Si das verdaderamente un testimonio de Dios por medio de esta obediencia, eso significa que Dios te ha obtenido. Ser capaz de obedecer hasta la muerte, y estar libre de quejas ante Él, no emitir juicios, no difamar, no tener nociones ni ningún otro propósito, esta es la forma en que Dios obtendrá gloria. La obediencia ante una persona corriente, a la que el hombre mira con desprecio, y ser capaz de obedecer hasta la muerte sin noción alguna, esto es un testimonio verdadero. La realidad a la que Dios exige que entren las personas es ser capaz de obedecer Sus palabras, de ponerlas en práctica, de inclinarse ante el Dios práctico y conocer la propia corrupción; ser capaz de abrir el corazón ante Él y, al final, ser ganado por Él a través de estas palabras suyas. Dios obtiene gloria cuando estas palabras te conquistan y te hacen totalmente obediente a Él; a través de esto, Él avergüenza a Satanás, y completa Su obra. Cuando tú no tienes noción alguna de la practicidad del Dios encarnado, es decir, cuando te mantienes firme en esta prueba, entonces das un buen testimonio. Si algún día tienes un entendimiento pleno del Dios práctico y puedes obedecer hasta la muerte como Pedro, Dios te ganará, y te perfeccionará. Lo que Dios hace, que no está en sintonía con tus nociones, es una prueba para ti. Si estuviera en sintonía con tus nociones no exigiría que tú sufrieras ni que fueras refinado. Su obra exige que abandones tus nociones, porque es muy práctica, y no está en sintonía con estas. Por esta razón es una prueba para ti. Todas las personas se hallan en medio de pruebas por la practicidad de Dios; Su obra es práctica, no sobrenatural. Al entender plenamente Sus palabras y Sus declaraciones prácticas sin noción alguna, y al ser capaz de amarlo más de forma genuina, cuanto más práctica sea Su obra, Él te ganará. El grupo de personas que Dios ganará son aquellos que conocen a Dios, es decir, los que conocen Su practicidad, más aún, los que son capaces de obedecer la obra práctica de Dios.

Extracto de ‘Aquellos que de verdad aman a Dios son los que pueden someterse completamente a Su practicidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Nota al pie:

a. El texto original no contiene la frase “creencia firme en”.

Palabras diarias de Dios Fragmento 491

Durante el tiempo de Dios en la carne, la obediencia que Él exige de las personas no es lo que estas imaginan: no emitir juicios ni resistirse, sino que las personas hagan de Sus palabras su principio para la vida y el fundamento de su supervivencia, que pongan absolutamente en práctica la esencia de Sus palabras, y que satisfagan por completo Su voluntad. Un aspecto de exigir que las personas obedezcan al Dios encarnado se refiere a poner en práctica Sus palabras, y el otro, a ser capaz de obedecer Su normalidad y Su practicidad. Ambos deben ser absolutos. Los que pueden lograr ambos aspectos son todos aquellos que tienen un corazón de amor genuino por Dios. Todas ellas son personas que Dios ha ganado, y que lo aman como a su propia vida. El Dios encarnado lleva una humanidad normal y práctica en Su obra. De esta forma, Su revestimiento exterior de humanidad normal y práctica se convierte en una prueba enorme para las personas, en su mayor dificultad. Sin embargo, la normalidad y la practicidad de Dios no pueden evitarse. Él lo intentó todo para encontrar una solución, pero al final no se pudo librar del revestimiento exterior de Su humanidad normal porque, después de todo, Él es Dios hecho carne, no el Dios del Espíritu en el cielo. Él no es el Dios que las personas no pueden ver, sino el Dios que lleva el revestimiento de uno más de la creación. En esto, librarse del revestimiento de Su humanidad normal no sería en modo alguno fácil. Por tanto, pase lo que pase, Él sigue haciendo la obra que quiere hacer desde la perspectiva de la carne. Esta obra es la expresión del Dios normal y práctico; ¿cómo podría estar bien, pues, que las personas no obedecieran? ¿Qué diantre pueden hacer las personas respecto a las acciones de Dios? Él hace lo que quiere hacer; aquello con lo que Él esté contento, será como tiene que ser. Si las personas no obedecen, ¿qué otro plan sólido pueden tener? Hasta ahora, sólo la obediencia puede salvar a las personas; no hay otras ideas ingeniosas. Si Dios quiere poner a prueba a las personas, ¿qué pueden hacer ellas al respecto? Pero todo esto no es idea del Dios en el cielo; es la idea del Dios encarnado. Él quiere hacer esto, por lo que ninguna persona puede cambiarlo. El Dios en el cielo no interfiere con lo que Él hace; ¿no deberían, pues, las personas obedecerle aún más? Aunque Él es tanto práctico como normal, es completamente el Dios hecho carne. En base a Sus propias ideas, Él hace lo que quiere hacer. El Dios en el cielo le ha asignado todas las tareas a Él; se debe obedecer cualquier cosa que Él haga. Aunque Él tiene humanidad y es muy normal, todo esto es lo que Él ha dispuesto deliberadamente; ¿cómo pueden mirarlo entonces las personas con los ojos bien abiertos y desaprobación? Él quiere ser normal, así que es normal. Él quiere vivir en la humanidad, así que vive en la humanidad. Él quiere vivir en la divinidad, así que vive en la divinidad. Las personas pueden verlo como ellas quieran. Dios siempre será Dios, y las personas siempre serán personas. Su esencia no puede negarse por algún detalle menor ni se le puede empujar fuera de la “persona” de Dios por una pequeñez. Las personas tienen la libertad de los seres humanos, y Dios posee la dignidad de Dios; estos no se interfieren mutuamente. Las personas pueden condenar o entender a Dios como deseen. ¿No pueden tolerar que Dios sea un poco más distendido? ¡No seas tan serio! Todos deberían ser tolerantes los unos con los otros; ¿no estaría todo solucionado? ¿Seguiría habiendo algún distanciamiento? Si no se puede tolerar una cosa tan pequeña, ¿cómo se puede pensar siquiera en ser una persona magnánima, un hombre verdadero? No es que Dios le esté haciendo pasar un tiempo difícil a la humanidad, sino que es ella quien se lo pone difícil a Dios. Las personas siempre están manejando las cosas, y hacen una tormenta de un vaso de agua, de nada crean un verdadero problema, ¡y es tan innecesario! Cuando Dios obra en la humanidad normal y práctica, lo que hace no es la obra de la humanidad, sino de Dios. Sin embargo, las personas no ven la esencia de Su obra; siempre ven el revestimiento exterior de Su humanidad. No han visto una obra tan grande, pero insisten en ver la humanidad normal y corriente de Dios, y no abandonarán esto. ¿Cómo puede denominarse esto obedecer a Dios? El Dios en el cielo se ha “convertido” ahora en el Dios en la tierra, y el Dios en la tierra es ahora el Dios en el cielo. No importa si Sus apariencias externas son iguales ni cómo sea Su obra. En general, quien hace la propia obra de Dios es Dios mismo. Debes obedecer lo quieras o no; ¡esto no es algo que puedas elegir! Dios debe ser obedecido por las personas, y ellas deben obedecer absolutamente a Dios, sin la más mínima pizca de fingimiento.

El grupo de personas que el Dios encarnado quiere ganar hoy es el compuesto por aquellos que se conforman a Su voluntad. Las personas sólo tienen que obedecer Su obra, y no preocuparse siempre con las ideas del Dios en el cielo, vivir en la imprecisión ni dificultarle las cosas al Dios en la carne. Los que son capaces de obedecerle son quienes escuchan absolutamente Sus palabras, y obedecen Sus disposiciones. Estas personas no prestan atención en absoluto a cómo es realmente el Dios en el cielo ni qué clase de obra está haciendo Él en la actualidad, en la humanidad, sino que entregan por completo su corazón al Dios en la tierra, y ponen la totalidad de sus seres ante Él. Nunca consideran su propia seguridad ni arman un escándalo por la normalidad y la practicidad del Dios en la carne. Los que obedecen al Dios en la carne pueden ser perfeccionados por Él. Los que creen en el Dios en el cielo no ganarán nada. Esto se debe a que no es el Dios en el cielo quien concede las promesas y las bendiciones a las personas, sino el Dios en la tierra. Estas no deberían magnificar siempre al Dios en el cielo y considerar al Dios en la tierra como una persona corriente. Esto es injusto. El Dios en el cielo es grande y hermoso, de maravillosa sabiduría, pero esto no existe en absoluto. El Dios en la tierra es muy corriente e insignificante; Él también es muy normal. No tiene una mente extraordinaria ni actos que estremezcan la tierra. Él simplemente obra y habla de una manera muy normal y práctica. Aunque no hable por medio del trueno ni convoque al viento y la lluvia, Él es realmente la encarnación del Dios en el cielo, y es realmente el Dios que vive entre los humanos. Las personas no deben magnificar como Dios a aquel a quien son capaces de entender, que se corresponde con sus propias imaginaciones, ni considerar inferior a aquel a quien no pueden aceptar ni imaginar en absoluto. Todo esto es la rebeldía de las personas; todo es la fuente de la resistencia de la humanidad a Dios.

Extracto de ‘Aquellos que de verdad aman a Dios son los que pueden someterse completamente a Su practicidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 492

Las personas no serán capaces de sentir el encanto de Dios si sólo escuchan los sentimientos de su conciencia. si sólo se apoyan en su conciencia, su amor por Dios será débil. Si sólo hablas de recompensar la gracia y el amor de Dios, no tendrás energía alguna en tu amor por Él; amarlo en base a los sentimientos de tu conciencia es un enfoque pasivo. ¿Por qué digo que es un enfoque pasivo? Es un asunto práctico. ¿Qué clase de amor es vuestro amor hacia Dios? ¿Acaso no es limitarse a intentar engañar a Dios y dejarse llevar por la inercia? La mayoría de las personas creen que, ya que no hay recompensa por amar a Dios y uno será castigado igualmente por no amarlo, entonces, en general, no pecar basta. Así que amar a Dios y devolver Su amor, en base a los sentimientos de la conciencia de uno, es un enfoque pasivo, y no es amor por Dios que venga de forma espontánea del corazón de uno. El amor por Dios debería ser un sentimiento genuino desde lo profundo del corazón de la persona. Algunas personas dicen: “Yo mismo estoy dispuesto a buscar a Dios y a seguirlo. Ahora, aunque Dios quiera abandonarme, yo no dejaré de seguirlo. Tanto si Él me quiere como si no, yo seguiré amándolo, y al final debo ganarlo. Yo le ofrezco mi corazón a Dios, e independientemente de lo que Él haga, lo seguiré durante toda mi vida. Pase lo que pase, debo amar a Dios y ganarlo; no descansaré hasta que lo haya ganado”. ¿Tienes esta clase de determinación?

La senda de creer en Dios es la misma que la senda de amarlo. Si crees en Él, debes amarlo; sin embargo, amarlo no sólo hace referencia a corresponder a Su amor o amarlo en base a los sentimientos de tu conciencia: es un amor puro por Dios. A veces la gente es incapaz de sentir el amor de Dios basándose sólo en sus conciencias. ¿Por qué dije siempre: “Que el Espíritu de Dios conmueva nuestros espíritus”? ¿Por qué no hablé de conmover las conciencias de las personas para amar a Dios? Es porque las conciencias de las personas no pueden sentir Su encanto. Si estas palabras no te convencen, trata de usar tu conciencia para sentir Su amor. Puedes tener algún impulso en el momento, pero desaparecerá pronto. Si sólo sientes el encanto de Dios con tu conciencia, tendrás el impulso cuando ores, pero poco después el impulso se desvanecerá y desaparecerá. ¿Por qué es esto? Si sólo usas tu conciencia, serás incapaz de despertar tu amor por Dios; cuando realmente sientes el encanto de Dios en tu corazón, tu espíritu será conmovido por Él, y es sólo en ese momento cuando tu conciencia será capaz de desempeñar su función original. Esto significa que cuando Dios conmueve el espíritu del hombre y cuando el hombre tiene conocimiento y es alentado en su corazón, es decir, cuando ha obtenido experiencia, sólo entonces será capaz de amar a Dios de forma efectiva con su conciencia. Amar a Dios con la conciencia no es incorrecto; es el nivel más bajo de amor por Dios. Amar mediante “apenas hacer justicia a la gracia de Dios” simplemente no impulsará al hombre a entrar proactivamente. Cuando las personas obtienen algo de la obra del Espíritu Santo, a saber, cuando ven y sienten el amor de Dios en su experiencia práctica, cuando tienen algún conocimiento de Dios y ven verdaderamente que Dios es tan digno del amor de la humanidad y lo amoroso que es, sólo entonces son capaces de amarlo de forma genuina.

Extracto de ‘El amor genuino por Dios es espontáneo’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 493

Cuando las personas se ponen en contacto con Dios con el corazón, cuando su corazón es capaz de volverse a Él por entero, este es el primer paso en el amor del hombre hacia Dios. Si quieres amarlo, primero debes ser capaz de volver tu corazón a Él. ¿Qué es volver tu corazón a Dios? Es cuando todo lo que buscas en tu corazón es en aras de amar y ganar a Dios. Esto muestra que has vuelto por completo tu corazón a Dios. Aparte de Él y de Sus palabras, no hay casi nada más en tu corazón (familia, riqueza, esposo, esposa, hijos, etcétera). Aunque las haya, estas cosas no pueden ocupar tu corazón, y no piensas en tus planes futuros, sino que sólo buscas amar a Dios. En ese momento habrás vuelto por completo tu corazón a Dios. Supongamos que sigues haciendo planes para ti mismo en tu corazón y siempre estás buscando el beneficio personal, pensando siempre: “¿Cuándo puedo hacer una pequeña petición a Dios? ¿Cuándo será rica mi familia? ¿Cómo puedo conseguir buena ropa?…”. Si estás viviendo en ese estado, esto demuestra que tu corazón no se ha vuelto del todo a Dios. Si sólo tienes Sus palabras en tu corazón y eres capaz de orar a Dios y de acercarte a Él en todo momento —como si Él estuviera muy cerca de ti, como si estuviera en ti y tú en Él— si estás en esa clase de estado, significa que tu corazón está en presencia de Dios. Si oras a Dios, y comes y bebes de Sus palabras cada día, siempre estás pensando en la obra de la iglesia y si muestras consideración por la voluntad de Dios, usas tu corazón para amarlo genuinamente y satisfacer Su corazón, entonces tu corazón pertenecerá a Dios. Si tu corazón está ocupado por numerosas otras cosas, entonces sigue ocupado por Satanás y no se ha vuelto sinceramente a Dios. Cuando el corazón de las personas se ha vuelto hacia Dios con sinceridad, ellas tendrán un amor genuino, espontáneo por Él, y serán capaces de considerar la obra de Dios. Aunque puedan tener todavía momentos necios e irracionales, muestran preocupación por los intereses de la casa de Dios, por Su obra, y su propio cambio de carácter y las intenciones de su corazón son buenas. Algunas personas siempre afirman que todo lo que hacen es para la iglesia cuando, en realidad, están obrando para beneficiarse a sí mismas. La gente como esta tiene el tipo de intención equivocada. Son deshonestos y engañosos y la mayoría de las cosas que hacen son para su beneficio personal. Este tipo de persona no busca el amor de Dios; sus corazones todavía pertenecen a Satanás y no pueden volverse hacia Dios. Por lo tanto, Dios no tiene forma de obtener a este tipo de persona.

Si deseas amar sinceramente a Dios y ser ganado por Él, el primer paso es volver tu corazón por completo hacia Dios. En cada cosa que haces, examínate a ti mismo y pregunta: “¿Estoy haciendo esto en base a un corazón de amor a Dios? ¿Hay intenciones personales tras esto? ¿Cuál es mi meta real al hacer esto?”. Si quieres entregar tu corazón a Dios, debes someter primero tu propio corazón, abandonar todas tus intenciones propias y alcanzar un estado de estar totalmente para Dios. Esta es la senda para practicar la entrega de tu corazón a Dios. ¿A qué se refiere someter tu corazón? Es abandonar los deseos extravagantes de la propia carne, no codiciar el consuelo o las bendiciones del estatus. Es hacerlo todo para satisfacer a Dios y hacer que el corazón de uno pueda ser totalmente para Él y no para el interés propio. Esto es suficiente.

Extracto de ‘El amor genuino por Dios es espontáneo’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 494

El amor genuino por Dios procede de lo profundo del corazón; es un amor que sólo existe sobre la base del conocimiento de Dios por parte del hombre. Cuando el corazón de alguien se vuelve completamente hacia Dios, tiene amor por Él, pero ese amor no es necesariamente puro ni completo. Esto se debe a que existe algo de distancia entre el corazón de una persona que se vuelve por completo hacia Dios, y que esa persona tenga un entendimiento y una adoración genuinos de Dios. La forma por la que el hombre consigue el amor verdadero hacia Dios, y llega a conocer Su carácter, es volver su corazón hacia Dios. Cuando el hombre le entrega su corazón verdadero a Dios, entonces empieza a entrar en la experiencia de la vida. De esta manera, su carácter empieza a cambiar, su amor por Dios crece gradualmente, y su conocimiento de Dios también se incrementa poco a poco. Por tanto, volver el corazón de uno a Dios es sólo la condición previa para llegar a la senda correcta de la experiencia vital. Cuando las personas ponen sus corazones ante Dios, sólo tienen un corazón de anhelo por Él, pero no de amor, porque no tienen un entendimiento de Él. Aunque en esta circunstancia tienen algún amor por Él, este no es espontáneo ni genuino. Esto se debe a que cualquier cosa que deriva de la carne del hombre es producto de la emoción y no viene del entendimiento genuino. Es sólo un impulso momentáneo, y no puede resultar en una adoración duradera. Cuando las personas no tienen un entendimiento de Dios, sólo pueden amarlo en base a sus propias preferencias y nociones individuales; ese tipo de amor no puede llamarse amor espontáneo ni amor genuino. El corazón de un hombre puede volverse genuinamente hacia Dios, y ser capaz de pensar en los intereses de Dios en todo, pero si no tiene un entendimiento de Dios, no será capaz de tener un amor genuinamente espontáneo. Lo único que será capaz de hacer es cumplir algunas funciones para la iglesia, o llevar a cabo un poco de su obligación, pero lo hará sin base. El carácter de esta clase de persona es difícil de cambiar; tales personas o bien no buscan la verdad o no la entienden. Aunque una persona vuelva su corazón enteramente hacia Dios, no significa que su corazón de amor por Dios sea completamente puro, porque quienes tienen a Dios en sus corazones no tienen necesariamente amor en sus corazones por Él. Esto concierne a la distinción entre alguien que busca o no el entendimiento de Dios. Una vez que la persona tiene un entendimiento de Él, eso muestra que su corazón se ha vuelto totalmente hacia Dios, que su amor genuino por Él en su corazón es espontáneo. Sólo las personas de esta clase tienen a Dios en sus corazones. Volver el corazón de uno hacia Dios es una condición previa para que lleguen a la senda correcta, para entender a Dios, y para lograr el amor de Dios. No es un indicador de completar el propio deber de amar a Dios ni de poseer un amor genuino hacia Él. La única forma para que alguien consiga el amor genuino a Dios es volver su corazón hacia Él, y también es lo primero que debería hacer como una de Sus creaciones. Todos los que aman a Dios son personas que buscan vida, es decir, personas que buscan la verdad y que quieren verdaderamente a Dios; todos tienen el esclarecimiento del Espíritu Santo y Él los ha conmovido. Todos pueden obtener la guía de Dios.

Extracto de ‘El amor genuino por Dios es espontáneo’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 495

Hoy, cuando buscáis amar y conocer a Dios, en un aspecto debéis soportar dificultad y refinamiento, y en otro, pagar un precio. Ninguna lección es más profunda que la de amar a Dios, y puede decirse que la lección que las personas aprenden de una vida de creencia es cómo amar a Dios. Es decir, si crees en Dios debes amarlo. Si sólo crees en Él pero no lo amas, no has alcanzado el conocimiento de Él, y nunca lo has amado con un amor verdadero que procede de tu corazón, entonces tu creencia en Él es fútil; si, en tu creencia en Dios, no lo amas, vives en vano, y tu vida al completo es la más inferior de todas. Si, a lo largo de toda tu vida, nunca has amado o satisfecho a Dios, ¿cuál es, pues, el sentido de que vivas? ¿Y cuál es el sentido de tu creencia en Dios? ¿No es esto un esfuerzo desperdiciado? Es decir, si las personas van a creer y a amar a Dios, deben pagar un precio. En lugar de actuar de una determinada forma externamente, deberían buscar la verdadera percepción en lo profundo de sus corazones. Si te entusiasma cantar y bailar, pero eres incapaz de poner en práctica la verdad, ¿podría decirse de ti que amas a Dios? Amar a Dios requiere buscar Su voluntad en todas las cosas, que explores en lo profundo de tu ser cuando te ocurra algo y trates de comprender la voluntad de Dios, que procures ver cuál voluntad de Dios está en este asunto, qué desea Él que consigas y cómo debes ser consciente de Su voluntad. Por ejemplo: ocurre algo que requiere que soportes dificultades, momento en el cual debes entender cuál es la voluntad de Dios y cómo debes ser consciente de Su voluntad. No debes satisfacerte a ti mismo: primero ponte a un lado. Nada es más abyecto que la carne. Debes buscar satisfacer a Dios y cumplir con tu deber. Con tales pensamientos, Dios te traerá un esclarecimiento especial en este asunto, y tu corazón también encontrará alivio. Sea pequeño o grande, cuando te ocurre algo debes ponerte primero a un lado y considerar la carne como la más inferior de todas las cosas. Mientras más la satisfaces, más libertades se toma; si la satisfaces esta vez, la próxima pedirá más. Cuando esto tiene lugar, las personas llegan a amarla aún más. La carne siempre tiene deseos extravagantes, siempre pide que la satisfagas, y que la gratifiques en su interior, con las cosas que comes, con lo que vistes, perdiendo los estribos, o complaciendo a tu propia debilidad y pereza… Mientras más satisfaces a la carne, mayores se vuelven sus deseos, y más disoluta se vuelve ella, hasta llegar al punto de albergar incluso los conceptos más profundos, desobedecer a Dios, exaltarse y dudar de la obra de Dios. Mientras más satisfaces a la carne, mayores son sus debilidades; sentirás continuamente que nadie se compadece de tus debilidades, creerás que Dios ha ido demasiado lejos, y dirás: “¿Cómo podría Dios ser tan duro? ¿Por qué no les da un respiro a las personas?”. Cuando los seres humanos son demasiado indulgentes con la carne y la valoran demasiado, acaban por arruinarse. Si amas realmente a Dios, y no satisfaces a la carne, verás que todo lo que Él hace es correcto y muy bueno, y que Su maldición de tu rebeldía y el juicio de tu impiedad son justificados. Habrá momentos en los que Dios te castigue y discipline, y produzca un entorno para templarte, obligándote a venir delante de Él. Siempre sentirás que lo que Dios está haciendo es maravilloso. Por tanto, te parecerá que no hay tanto dolor, y que Dios es maravilloso. Si complaces las debilidades de la carne y dices que Dios va demasiado lejos, siempre sentirás dolor, estarás deprimido, confundido respecto a toda la obra de Dios, y parecerá que Él no se compadece en absoluto de las debilidades del hombre ni es consciente de sus dificultades. Por tanto, te sentirás miserable y solo, como si hubieras sufrido una gran injusticia, y esta vez comenzarás a quejarte. Cuanto más complaces las debilidades de la carne de esta forma, más sentirás que Dios va demasiado lejos, hasta que las cosas empeoran tanto que niegas Su obra, comienzas a oponerte a Él, y te llenas de desobediencia. Así pues, debes rebelarte contra la carne y no complacerla: “Mi esposo (esposa), mis hijos, mis perspectivas, mi matrimonio, mi familia, ¡nada de eso importa! En mi corazón sólo existe Dios y debo hacer mi mejor esfuerzo por satisfacer a Dios y no satisfacer a la carne”. Debes tener esta determinación. Si siempre posees tal determinación, cuando pongas en práctica la verdad, y te apartes a un lado, serás capaz de hacerlo con muy poco esfuerzo. Se dice que una vez hubo un campesino que vio una serpiente congelada en la carretera. La recogió y la sostuvo contra su pecho, y después de revivir esta le mordió mortalmente. La carne del hombre es como la serpiente: su esencia es hacer daño a su vida, y cuando consigue completamente lo que quiere, tu vida se pierde. La carne pertenece a Satanás. Dentro de ella hay deseos extravagantes, sólo piensa en sí misma, quiere disfrutar de comodidades, deleitarse en el ocio, y regodearse en la pereza y la holgazanería. Una vez que la hayas satisfecho hasta un determinado punto, te comerá finalmente. Es decir, si la satisfaces esta vez, la próxima vez vendrá pidiendo más. Siempre tiene deseos extravagantes y nuevas exigencias, y se aprovecha de que la complazcas para hacer que la valores aún más y vivas entre sus comodidades, y si no la vences, acabas por arruinarte finalmente. Que puedas o no obtener vida delante de Dios, y cuál sea tu final definitivo, depende de cómo lleves a cabo tu rebelión contra la carne. Dios te ha salvado, escogido y predestinado, pero si hoy no estás dispuesto a satisfacerle, a poner en práctica la verdad, a rebelarte contra tu propia carne con un corazón que le ame a Dios de verdad, te destruirás finalmente, y sufrirás un dolor extremo. Si siempre complaces a la carne, Satanás te devorará gradualmente, y te dejará sin vida o sin el toque del Espíritu, hasta que llegue el día en que te encuentres totalmente en tinieblas en tu interior. Cuando vivas en la oscuridad, Satanás te habrá llevado cautivo; ya no tendrás más a Dios en tu corazón y en ese momento negarás Su existencia y lo abandonarás. Por tanto, si las personas desean amar a Dios, deben pagar el precio del dolor y soportar las dificultades. No hay necesidad de fervor y dificultades externos, de leer y corretear más, más bien deberían poner de lado las cosas que hay dentro de ellos: los pensamientos extravagantes, los intereses personales, y sus propias consideraciones, conceptos y motivaciones. Esa es la voluntad de Dios.

Extracto de ‘Solo amar a Dios es realmente creer en Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 496

El tratamiento del carácter externo de las personas por parte de Dios es también una parte de Su obra; ocuparse de la humanidad externa, anormal, por ejemplo, o de sus estilos de vida y hábitos, sus maneras y costumbres, así como de sus prácticas externas y su fervor. Pero cuando Él pide que las personas pongan en práctica la verdad y cambien su carácter, lo que primordialmente está siendo tratado son las motivaciones y los conceptos en su interior. Tratar solamente con tu carácter externo no es difícil; es como pedirte que no comas las cosas que te gustan, lo cual es fácil. Sin embargo, no es fácil dejar lo que concierne a los conceptos en tu interior. Requiere que las personas se rebelen contra la carne, que pagues un precio, y que sufras delante de Dios. Esto es particularmente así con las motivaciones de las personas. Desde el momento de su creencia en Dios hasta hoy, las personas han albergado muchas motivaciones incorrectas. Cuando no estás poniendo en práctica la verdad, sientes que todas tus motivaciones son correctas, pero, cuando te ocurra algo, verás que hay muchas incorrectas dentro de ti. Así pues, cuando Dios hace perfectas a las personas, provoca que se den cuenta de los muchos conceptos que hay en ellas y que están obstruyendo su conocimiento de Dios. Cuando reconoces que tus motivaciones son erróneas, si eres capaz de dejar de practicar de acuerdo a tus conceptos y motivaciones, de dar testimonio de Dios y de mantenerte firme en tu posición en todo lo que te acontece, esto demuestra que te has rebelado contra la carne. Cuando lo has hecho, se produce inevitablemente una batalla en tu interior. Satanás intentará y hará que las personas lo sigan, que sigan los conceptos de la carne y defiendan los intereses de la carne, pero las palabras de Dios esclarecerán e iluminarán a las personas en su interior, y en ese momento está en ti seguir a Dios o a Satanás. Dios pide a las personas que pongan en práctica la verdad principalmente para ocuparse de las cosas de su interior, de sus pensamientos y sus conceptos que no son según Su corazón. El Espíritu Santo toca a las personas en su corazón y las esclarece e ilumina. Por tanto, existe una batalla detrás de todo lo que acontece: cada vez que las personas ponen en práctica la verdad, o el amor a Dios, se desencadena una gran batalla, y aunque todo pueda parecer estar bien con su carne, en lo profundo de sus corazones se estará desarrollando de hecho una batalla a vida o muerte. Sólo después de esta intensa lucha, después de una tremenda cantidad de reflexión, puede decidirse la victoria o la derrota. Uno no sabe si reír o llorar. Como muchas de las motivaciones internas de las personas son erróneas, o como gran parte de la obra de Dios entra en conflicto con sus conceptos, cuando las personas ponen en práctica la verdad, se libra una gran batalla entre bambalinas. Una vez puesta en práctica esta verdad, las personas derramarán detrás del escenario innumerables lágrimas de tristeza antes de decidirse por fin a satisfacer a Dios. Es gracias a esta batalla que las personas soportan el sufrimiento y el refinamiento; esto es sufrimiento real. Cuando la batalla llegue a ti, si eres capaz de ponerte verdaderamente en el lado de Dios, podrás satisfacerle. Mientras se practica la verdad, es inevitable sufrir por dentro; si, cuando pusieran en práctica la verdad, todo estuviese bien en su interior, no necesitarían que Dios los perfeccionase ni habría batalla, y no sufrirían. Por la gran cantidad de cosas no adecuadas en las personas para el uso de Dios, y por mucho del carácter rebelde de la carne, los seres humanos deben aprender de un modo más profundo la lección de rebelarse contra la carne. Esto es lo que Dios llama el sufrimiento que le pidió al hombre que pasara junto con Él. Cuando encuentres dificultades, date prisa y ora a Dios: “¡Oh Dios! Deseo satisfacerte, deseo soportar la dificultad final para satisfacer Tu corazón, e independientemente de lo grandes que sean los reveses que sufra, seguiré satisfaciéndote. Aunque tenga que entregar toda mi vida, ¡seguiré satisfaciéndote!”. Con esta determinación, cuando ores así serás capaz de mantenerte firme en tu testimonio. Cada vez que ponen en práctica la verdad, cada vez que pasan por refinamientos, cada vez que son probadas, y cada vez que la obra de Dios viene sobre ellas, las personas soportan un dolor extremo. Todo esto es una prueba para ellas y, por tanto, dentro de todas ellas hay una batalla. Este es el precio real que pagan. Leer más de las palabras de Dios y correr más de un lado a otro es un poco de precio. Es lo que las personas deberían hacer, es su deber y la responsabilidad que deberían cumplir, pero tienen que dejar de lado lo que es necesario dejar de lado dentro de ellas. Si no lo haces, por muy grande que sea tu sufrimiento externo, y por mucho que corretees, ¡todo será en vano! Es decir, sólo los cambios en tu interior pueden determinar si tus dificultades externas tienen valor. Cuando tu carácter interno ha cambiado y has puesto en práctica la verdad, todo tu sufrimiento externo obtendrá la aprobación de Dios; si no ha habido cambio en tu carácter interno, no importa cuánto sufrimiento soportes o cuánto corretees en el exterior, no habrá aprobación de Dios y las dificultades no confirmadas por Dios son en vano. Por consiguiente, si el precio que pagaste es aprobado por Dios depende de si se ha producido un cambio en ti o no, y si pones o no la verdad en práctica y te rebelas contra tus propias motivaciones y conceptos para alcanzar la satisfacción de la voluntad de Dios, el conocimiento de Dios y la lealtad a Dios. No importa cuánto corras de un lado para otro, si nunca has sabido rebelarte contra tus propias motivaciones, si sólo buscas acciones y fervor externos y nunca prestas atención a tu vida, tus dificultades habrán sido en vano. Si, en un entorno determinado, tienes algo que quieres decir, pero por dentro sientes que decirlo no es correcto, que decirlo no beneficia a tus hermanos y hermanas, sino que puede herirlos, entonces no lo dirás, y preferirás quedarte internamente adolorido, porque estas palabras son incapaces de satisfacer la voluntad de Dios. En ese momento, habrá una batalla en tu interior, pero estarás dispuesto a padecer dolor y entregar lo que amas, a soportar esta dificultad para satisfacer a Dios; y aunque tendrás dolor por dentro, no complacerás a la carne, y el corazón de Dios habrá sido satisfecho; por tanto, tú también te sentirás consolado por dentro. Esto es realmente pagar un precio, y es el que Dios desea. Si practicas de esta manera, Él te bendecirá sin duda; si no puedes lograrlo, no importa cuánto entiendas ni lo bien que puedas hablar, ¡no servirá para nada! Si, en el camino hacia el amor a Dios, eres capaz de ponerte de Su lado cuando lucha con Satanás, y no vuelves a este, habrás conseguido el amor a Dios, y te habrás mantenido firme en tu testimonio.

Extracto de ‘Solo amar a Dios es realmente creer en Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 497

En cada paso de la obra que Dios hace en las personas, externamente parece que se producen interacciones entre las personas, como nacidas de disposiciones humanas, o de la interferencia humana. Sin embargo, detrás de bambalinas, cada etapa de la obra, y todo lo que acontece, es una apuesta hecha por Satanás delante de Dios, y exige que las personas se mantengan firmes en su testimonio de Dios. Mira cuando Job fue probado, por ejemplo: detrás de la escena, Satanás estaba haciendo una apuesta con Dios, y lo que aconteció a Job fue obra de los hombres, y la interferencia de estos. Detrás de cada paso que Dios hace en vosotros está la apuesta de Satanás con Él, detrás de todo ello hay una batalla. Por ejemplo, si tienes prejuicios hacia los hermanos y hermanas, tendrás palabras que querrás decir —palabras que sientes que pueden ser desagradables para Dios—, pero que, si no las dices, te producirán una incomodidad interna y, en ese momento, una batalla comenzará dentro de ti: “¿Hablo o no hablo?”. Esta es la batalla. Por tanto, en todo aquello con lo que te encuentres hay una batalla, y cuando se produce una en tu interior, gracias a tu cooperación y tus sufrimientos reales, Dios obra en ti. En última instancia, dentro de ti eres capaz de poner el asunto a un lado y el enojo se extingue de forma natural. Ese es el efecto de tu cooperación con Dios. Todo lo que las personas hacen requiere que paguen un determinado precio en sus esfuerzos. Sin dificultades reales no pueden satisfacer a Dios; ni siquiera se acercan a ello, ¡y sólo están repitiendo eslóganes vacíos! ¿Pueden estos eslóganes vacíos satisfacer a Dios? Cuando Él y Satanás luchan en el ámbito espiritual, ¿cómo deberías satisfacer a Dios? ¿Y cómo deberías mantenerte firme en tu testimonio de Él? Deberías saber que todo lo que te ocurre es una gran prueba y el momento en que Dios necesita que des testimonio. Externamente podrían no parecer mucho, pero cuando estas cosas ocurren muestran si amas o no a Dios. Si lo haces, serás capaz de mantenerte firme en tu testimonio de Él, y si no has puesto en práctica el amor a Dios, esto muestra que no eres alguien que pone en práctica la verdad, que no la tienes ni tienes vida, ¡que eres paja! Todo lo que acontece a las personas tiene lugar cuando Dios necesita que se mantengan firmes en su testimonio de Él. No te ha ocurrido nada importante por el momento, y no das un gran testimonio, pero cada detalle de tu vida diaria tiene relación con el testimonio de Dios. Si puedes obtener la admiración de los hermanos y hermanas, tus familiares, y todos a tu alrededor; si un día llegan los incrédulos, y admiran todo lo que haces, y ven que todo lo que Dios hace es maravilloso, habrás dado testimonio. Aunque no tienes percepción y tu calibre es pobre, por medio de tu perfeccionamiento por parte de Dios, puedes satisfacerlo y ser consciente de Su voluntad, lo cual muestra a otros la gran obra que Él ha hecho en personas del calibre más pobre. Cuando las personas llegan a conocer a Dios y se vuelven vencedores delante de Satanás y leales a Dios en una gran medida, nadie tiene más agallas que este grupo de personas, y este es el más grande testimonio. Aunque eres incapaz de hacer una gran obra, puedes satisfacer a Dios. Otros no pueden poner a un lado sus conceptos, pero tú sí; otros no pueden dar testimonio de Dios durante sus experiencias reales, pero tú puedes usar tu estatura y tus acciones reales para retribuirle por Su amor y dar un testimonio rotundo de Él. Sólo esto puede considerarse amar realmente a Dios. Si eres incapaz de esto, no das testimonio entre tus familiares, entre los hermanos y hermanas ni delante de las personas del mundo. Si no puedes dar testimonio delante de Satanás, este se reirá de ti, se burlará de ti, te tratará como un juguete, te pondrá frecuentemente en ridículo, y te volverá loco. En el futuro, pueden sobrevenirte grandes pruebas; pero hoy, si amas a Dios con un corazón sincero, e independientemente de cuán grandes sean las pruebas por delante, de lo que te acontezca, puedes mantenerte firme en tu testimonio, puedes satisfacer a Dios, y después tu corazón será consolado, y no tendrás miedo por muy grandes que sean las pruebas que te encuentres en el futuro. No podéis ver qué pasará en el futuro; sólo podéis satisfacer a Dios durante las circunstancias presentes. Sois incapaces de hacer cualquier gran obra, y deberíais centraros en satisfacer a Dios experimentando Sus palabras en la vida práctica, y dando un testimonio sólido y rotundo que avergüence a Satanás. Aunque tu carne permanece insatisfecha y ha sufrido, habrás satisfecho a Dios y avergonzado a Satanás. Si siempre practicas de esta forma, Dios abrirá una senda delante de ti. Cuando, un día, venga una gran prueba, otros caerán, pero seguirás siendo capaz de mantenerte firme: debido al precio que has pagado, Dios te protegerá de forma que puedas mantenerte firme y no caer. Si, por lo general, eres capaz de poner en práctica la verdad y satisfacer a Dios con un corazón que lo ama de verdad, Dios te protegerá sin duda durante las pruebas futuras. Aunque eres necio, de una estatura pequeña y un pobre calibre, Dios no te discriminará. Depende de que tus motivaciones sean correctas. Hoy eres capaz de satisfacer a Dios, y por ello estás atento al detalle más pequeño, satisfaces a Dios en todas las cosas, tienes un corazón que lo ama sinceramente, le entregas tu corazón sincero, y aunque existen algunas cosas que no puedes entender, puedes venir delante de Él para rectificar tus motivaciones, y buscar Su voluntad; haces todo lo necesario para satisfacerle. Quizás los hermanos y hermanas te abandonarán, pero tu corazón será satisfactorio para Dios, y no codiciarás los placeres de la carne. Si siempre practicas de esta forma, estarás protegido cuando vengan sobre ti las grandes pruebas.

Extracto de ‘Solo amar a Dios es realmente creer en Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 498

¿A qué estado interno de las personas van dirigidas estas pruebas? Apuntan al carácter rebelde en los seres humanos que es incapaz de satisfacer a Dios. Hay mucha impureza dentro de las personas, y mucha hipocresía; por tanto, Dios las somete a pruebas con el fin de purificarlas. Pero si hoy eres capaz de satisfacer a Dios, las pruebas del futuro serán un perfeccionamiento para ti. Si hoy eres incapaz de satisfacer a Dios, las pruebas del futuro te tentarán, y caerás inconscientemente; en ese momento serás incapaz de ayudarte, porque no puedes estar a la altura de la obra de Dios ni posees una estatura práctica. Así pues, si deseas ser capaz de mantenerte firme en el futuro, satisfacer mejor a Dios, y seguirle hasta el final, hoy debes edificar un fundamento sólido, debes satisfacer a Dios poniendo en práctica la verdad en todas las cosas, y ser consciente de Su voluntad. Si practicas siempre de esta forma, habrá un fundamento en ti, y Dios inspirará en ti un corazón que le ame, y te dará fe. Un día, cuando una prueba te sobrevenga realmente, es posible que puedas sufrir algún daño y sentirte agraviado hasta cierto punto, sufrir un pesar devastador como si hubieras muerto; sin embargo, tu amor a Dios no cambiará y pasará a ser incluso más profundo. Esas son las bendiciones de Dios. Si hoy eres capaz de aceptar todo lo que Él dice y hace, con un corazón obediente, Él te bendecirá sin duda, y por tanto serás alguien bendecido por Dios, que recibe Su promesa. Si hoy no practicas, cuando las pruebas te sobrevengan un día no tendrás fe ni un corazón amoroso, y en ese momento la prueba se convertirá en tentación; serás sumergido en la tentación de Satanás y no tendrás forma de escapar. Hoy puedes ser capaz de mantenerte firme cuando te venga una pequeña prueba, pero no podrás hacerlo necesariamente cuando una prueba mayor te suceda algún día. Algunas personas son engreídas y se creen ya casi perfectas. Si no profundizas más en esos momentos, y permaneces complaciente, estarás en peligro. Hoy, Dios no hace la obra de las pruebas mayores; se diría que todo parece ir bien, pero cuando Él te pruebe, descubrirás que eres demasiado deficiente, porque tu estatura es demasiado pequeña, y eres incapaz de soportar grandes pruebas. Si sigues siendo como eres y te encuentras en un estado de inercia, entonces, cuando lleguen las pruebas, caerás. Deberíais considerar a menudo cuán pequeña es vuestra estatura; sólo así progresaréis. Si sólo ves que tu estatura es demasiado pequeña durante las pruebas, que tu fuerza de voluntad es muy débil, que hay muy poca realidad dentro de ti, y que no eres adecuado para la voluntad de Dios; si sólo eres consciente de estas cosas en ese momento, será demasiado tarde.

Si no conoces el carácter de Dios, caerás inevitablemente durante las pruebas, porque no sabes cómo perfecciona Él a las personas ni por qué medios lo hace; y cuando Sus pruebas te sobrevengan y no concuerden con tus conceptos, serás incapaz de mantenerte firme. El amor verdadero de Dios es todo Su carácter, y cuando este se muestra a las personas, ¿qué proporciona esto a tu carne? Cuando se muestra a las personas el carácter justo de Dios, su carne sufrirá inevitablemente mucho dolor. Si no lo padeces, Dios no puede perfeccionarte ni serás capaz de dedicarle amor sincero. Si Dios te perfecciona, te mostrará sin duda todo Su carácter. Desde el momento de la creación hasta hoy, Él nunca ha mostrado todo Su carácter al hombre; sin embargo, durante los últimos días se lo revelará a este grupo de personas a las que ha predestinado y seleccionado. Perfeccionando a las personas deja al descubierto Su carácter, por medio de esto completa a un grupo de personas. Ese es el amor verdadero de Dios por las personas. Experimentar el verdadero amor de Dios por ellas requiere que los seres humanos soporten un dolor extremo, y paguen un alto precio. Sólo después de esto las ganará Dios y serán capaces de devolverle su amor sincero; sólo entonces quedará satisfecho el corazón de Dios. Si las personas desean que Dios las perfeccione, hacer Su voluntad y darle todo su amor sincero, deben experimentar mucho sufrimiento y muchos tormentos a partir de las circunstancias, sufrir un dolor peor que la muerte y, en última instancia, se verán obligados a devolverle a Dios su corazón sincero. Durante las dificultades y el refinamiento se revela si alguien ama a Dios con sinceridad o no. Dios purifica el amor de las personas, y esto también se logra en medio de los sufrimientos y el refinamiento.

Extracto de ‘Solo amar a Dios es realmente creer en Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 499

Para la mayoría de las personas, la convicción religiosa es la esencia de su fe en Dios: son incapaces de amar a Dios y solo saben seguirlo como robots, sin anhelarlo ni adorarlo verdaderamente. Se limitan a seguirlo en silencio. Muchos creen en Dios, pero muy pocos son los que lo aman; simplemente “veneran” a Dios por temor a una catástrofe o lo “admiran” porque es grande y poderoso, pero en su veneración y admiración no hay amor ni verdadero anhelo. En sus experiencias buscan las nimiedades de la verdad o algunos misterios insignificantes. La mayoría solamente lo sigue para pescar bendiciones en río revuelto; no buscan la verdad ni obedecen sinceramente a Dios para recibir Sus bendiciones. La vida de fe en Dios de las personas carece de sentido y valor, y en ella se encuentran sus consideraciones y pretensiones particulares; no creen en Dios para amarlo, sino para que las bendiga. Muchos se comportan como les place; hacen lo que quieren y nunca tienen en cuenta los intereses de Dios ni si lo que hacen concuerda con la voluntad de Dios. Dichas personas no pueden alcanzar la fe verdadera, por no hablar del amor hacia Dios. La esencia de Dios no existe únicamente para que el hombre crea en ella, sino para que, asimismo, la ame. Sin embargo, muchos de aquellos que creen en Dios son incapaces de descubrir este “secreto”. La gente no se atreve a amar a Dios ni procura amarlo. Nunca ha descubierto que Dios tiene muchísimas cosas que lo hacen digno de ser amado; nunca han descubierto que Dios es el Dios que ama al hombre y el Dios que tiene el hombre para amar. La hermosura de Dios se manifiesta en Su obra: solo cuando experimente Su obra podrá descubrir la gente Su hermosura; solo con sus experiencias reales podrá apreciar la hermosura de Dios y nadie puede descubrirla sin observarla en la vida real. Dios tiene muchísimas cosas que lo hacen digno de amor, pero la gente no puede descubrirlo si no llega a relacionarse con Él. En otras palabras, si Dios no se hiciera carne, la gente no podría relacionarse realmente con Él y, en tal caso, tampoco podría experimentar Su obra, por lo que su amor por Él se contaminaría con muchas mentiras y fantasías. Su amor por el Dios del cielo no es tan auténtico como el que siente por el Dios de la tierra, pues su conocimiento del Dios del cielo se basa en sus fantasías, más que en lo que haya visto con sus propios ojos y en lo que haya experimentado personalmente. Cuando Dios viene a la tierra, la gente puede contemplar Sus actos propiamente dichos y Su hermosura, así como todo lo que hay en Su carácter práctico y normal, lo cual es miles de veces más auténtico que el conocimiento del Dios del cielo. Pese a lo mucho que la gente ame al Dios del cielo, este amor no tiene nada de auténtico y está lleno de ideas humanas. Por poco que ame al Dios de la tierra, este amor es auténtico y sigue siéndolo aunque solamente lo ame un poco. Dios hace que la gente lo conozca por medio de Su verdadera obra y se gana su amor mediante este conocimiento; igual que Pedro, que, si no hubiera vivido con Jesús, no habría podido adorarlo. Así pues, su lealtad a Jesús se basó en su relación con Él. Para que el hombre lo ame, Dios ha venido a vivir entre los hombres y Su realidad es todo cuanto Él hace que el hombre vea y experimente.

Extracto de ‘Quienes aman a Dios vivirán por siempre en Su luz’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 500

Dios perfecciona a las personas con la realidad y el advenimiento de los hechos; Sus palabras cumplen con parte de Su perfeccionamiento de las personas y esta es Su obra de guía y apertura del camino. Es decir, en las palabras de Dios debes hallar la senda de la práctica y el conocimiento de las perspectivas. Al entender estas cosas, el hombre tendrá una senda y perspectivas de su práctica real y podrá recibir esclarecimiento gracias a las palabras de Dios; comprenderá que estas cosas provienen de Dios y sabrá discernir bien. Cuando las haya entendido, el hombre deberá entrar inmediatamente en esta realidad y emplear las palabras de Dios para satisfacerlo en su propia vida. Dios te guiará en todo, te dará una senda de práctica y hará que percibas que es especialmente hermoso y que compruebes que cada etapa de Su obra en ti tiene por objeto perfeccionarte. Si deseas contemplar el amor de Dios, si deseas experimentar de verdad Su amor, debes ahondar en la realidad, en la vida real, para ver que todo cuanto Él hace es amor y salvación, que todo ello lo hace para que la gente deje atrás lo que es impuro y para refinar en el hombre aquellas cosas que no satisfacen la voluntad de Dios. Dios provee al hombre por medio de las palabras; dispone las circunstancias de la vida real para que la gente pase por ellas y, si la gente come y bebe abundantemente de las palabras de Dios, cuando realmente las ponga en práctica podrá resolver todas las dificultades de su vida empleando muchas de ellas. Es decir, debes tener las palabras de Dios para ahondar en la realidad; si no comes y bebes de las palabras de Dios y no tienes Su obra, no tendrás una senda en la vida real. Si nunca comes ni bebes de las palabras de Dios, estarás desconcertado cuando te pase algo. Solo sabes que deberías amar a Dios, pero eres incapaz de distinguir y no tienes una senda de práctica; estás despistado y confundido y a veces llegas a creer que satisfaciendo la carne satisfaces a Dios, todo lo cual es consecuencia de que no comes ni bebes de las palabras de Dios. Es decir, si no tienes la ayuda de las palabras de Dios y simplemente andas a tientas en la realidad, en el fondo eres incapaz de encontrar la senda de la práctica. Las personas que son así, sencillamente, no entienden lo que implica creer en Dios, y menos aún amarlo. Si con el esclarecimiento y guía de las palabras de Dios sueles orar, ahondar y buscar, y de ese modo descubres aquello que debes poner en práctica, encuentras oportunidades para la obra del Espíritu Santo, cooperas sinceramente con Dios y no estás despistado y confundido, entonces tendrás una senda en la vida real y satisfarás realmente a Dios. Cuando hayas satisfecho a Dios, en tu interior tendrás Su guía y serás especialmente bendecido por Él, lo que te aportará una sensación de gozo: te sentirás particularmente honrado por haber satisfecho a Dios, particularmente alegre por dentro, y tendrás claridad y paz en el corazón. Tu conciencia estará reconfortada y libre de acusaciones y para tus adentros te complacerás de ver a tus hermanos y hermanas. Esto es lo que implica gozar del amor de Dios, la única manera de gozar verdaderamente de Él. La experiencia es lo que consigue que la gente goce del amor de Dios: recibe Sus bendiciones al experimentar las penurias y poner en práctica la verdad. Si te limitas a decir que realmente Dios te ama, que en verdad ha pagado un alto precio por las personas, que ha pronunciado muchísimas palabras con paciencia y amabilidad y siempre salva a la gente, estas palabras que profieres son solamente una parte de tu gozo de Dios. Sin embargo, se produce un gozo mayor, el auténtico gozo, cuando las personas ponen en práctica la verdad en su vida real, tras lo cual tienen paz y claridad en el corazón. Se emocionan enormemente por dentro y perciben que Dios es muy digno de amor. Sentirás que el precio que has pagado es más que justo. Después de haber pagado un alto precio con tus esfuerzos, estarás especialmente alegre por dentro: notarás que en verdad gozas del amor de Dios y entenderás que Él ha llevado a cabo la obra de salvación de la gente, que Su refinación de las personas pretende purificarlas y que las pone a prueba para comprobar si de verdad lo aman. Si siempre pones en práctica la verdad de este modo, poco a poco adquirirás un conocimiento claro de gran parte de la obra de Dios y entonces percibirás Sus palabras ante ti con meridiana claridad. Si te resultan evidentes muchas verdades, tendrás la sensación de que es fácil poner en práctica todas las cuestiones, de que puedes superar cualquier problema y vencer cualquier tentación, y verás que nada te supone un problema, lo cual te liberará enormemente y te hará libre. En ese momento estarás gozando del amor de Dios y Su amor verdadero habrá llegado a ti. Dios bendice a quienes tienen perspectivas, tienen la verdad, tienen conocimiento y lo aman sinceramente. Si la gente desea contemplar el amor de Dios, debe poner en práctica la verdad en la vida real, estar dispuesta a soportar el dolor y a abandonar lo que ama para satisfacer a Dios y, pese a las lágrimas de sus ojos, debe ser capaz de satisfacer el corazón de Dios. Así, seguro que Dios te bendice y, si soportas penurias como estas, a continuación recibirás la obra del Espíritu Santo. En el transcurso de su vida real y de su vivencia de las palabras de Dios, la gente puede ver la hermosura de Dios y solo si ha probado Su amor puede amarlo sinceramente.

Extracto de ‘Quienes aman a Dios vivirán por siempre en Su luz’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 501

Cuanto más pones en práctica la verdad, más poseedor eres de ella; cuanto más pones en práctica la verdad, más poseedor eres del amor de Dios; y cuanto más pones en práctica la verdad, más te bendice Él. Si siempre practicas de esta manera, el amor de Dios por ti te irá permitiendo ver, tal como Pedro llegó a conocer a Dios: Pedro dijo que Dios no solo tiene sabiduría para crear los cielos, la tierra y todas las cosas, sino que, además, tiene sabiduría para llevar a cabo una obra real en las personas. Pedro dijo que Dios no solo es digno del amor de la gente por haber creado los cielos, la tierra y todas las cosas, sino, asimismo, por Su capacidad de crear al hombre, salvarlo, perfeccionarlo y legarle Su amor. Pedro también afirmó que Dios tiene muchas cosas que lo hacen digno del amor del hombre. Le dijo a Jesús: “¿Es la creación de los cielos, la tierra y todas las cosas el único motivo por el que mereces el amor de la gente? Tienes más cosas dignas de amor. Actúas y te mueves en la vida real, Tu Espíritu me conmueve por dentro, me disciplinas, me reprendes... Estas cosas son incluso más dignas del amor de la gente”. Si deseas ver y experimentar el amor de Dios, debes ahondar y buscar en la vida real y estar dispuesto a dejar de lado tu propia carne. Debes tomar esta determinación. Debes ser una persona decidida y capaz de satisfacer en todo a Dios, sin pereza y sin codiciar el goce carnal ni vivir para la carne, sino para Dios. Puede que no satisfagas a Dios en algunos momentos. Eso te pasa por no entender la voluntad de Dios; la próxima vez, aunque te suponga un mayor esfuerzo, deberás satisfacerlo a Él, no A la carne. Con esta experiencia habrás llegado a conocer a Dios. Comprobarás que Dios puede crear los cielos, la tierra y todas las cosas y que se ha hecho carne para que la gente realmente pueda contemplarlo y relacionarse con Él; comprobarás que puede caminar en medio de los hombres y que Su Espíritu puede perfeccionar a las personas en la vida real para que contemplen Su hermosura y experimenten Su disciplina, Su castigo y Sus bendiciones. Si esa es siempre tu vivencia, en la vida real serás inseparable de Dios, y si un día tu relación con Él deja de ser la adecuada, podrás ser reprendido y tener remordimientos. Cuando tengas una relación adecuada con Dios, jamás desearás abandonarlo, y si un día Él dice que te va a abandonar, tendrás miedo y dirás que preferirás morir a que te abandone. Tan pronto como tengas estas emociones te sentirás incapaz de abandonar a Dios y, de este modo, tendrás una base y gozarás verdaderamente del amor de Dios.

Extracto de ‘Quienes aman a Dios vivirán por siempre en Su luz’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 502

La gente suele decir que permite que Dios se convierta en su vida, pero su experiencia aún no ha llegado a ese punto. Tú te limitas a afirmar que Dios es tu vida, que cada día te guía, comes y bebes de Sus palabras y le oras, por lo que se ha convertido en tu vida. Quienes afirman esto tienen un conocimiento bastante superficial. Muchas personas no tienen una base; las palabras de Dios han sido plantadas en ellas, pero aún tienen que germinar, y ni mucho menos han dado fruto. ¿Hasta dónde ha llegado tu experiencia hoy? Ahora que Dios te ha obligado a llegar hasta aquí es cuando te sientes incapaz de abandonarlo. Algún día, cuando tu experiencia haya alcanzado cierto punto, si Dios te obligara a abandonarlo, no podrías. Siempre sentirás que no puedes estar sin Dios dentro de ti; puedes estar sin marido, sin mujer, sin hijos, sin familia, sin madre o padre o sin goce carnal, pero no sin Dios. Estar sin Dios sería como perder la vida; no podrías vivir sin Él. Cuando tu experiencia haya llegado hasta aquí, tu fe en Dios habrá sido un éxito y, así, Él se habrá convertido en tu vida, en la base de tu existencia. Nunca más podrás abandonar a Dios. A estas alturas de tu experiencia habrás disfrutado de verdad del amor de Dios y, cuando tu relación con Él sea lo bastante estrecha, Él será tu vida, tu amor, momento en que le orarás para decirle: “¡Oh, Dios mío! No puedo abandonarte. Eres mi vida. Puedo prescindir de todo lo demás, pero no puedo continuar viviendo sin Ti”. Esta es la auténtica estatura de las personas, la vida real. Algunas se han visto obligadas a llegar hasta aquí hoy: tienen que seguir quieran o no y siempre se sienten atrapadas entre la espada y la pared. Tienes que experimentar de tal manera que Dios sea tu vida; de tal manera que, si te lo arrebataran del corazón, sería como si perdieras la vida; Dios debe ser tu vida y tú has de ser incapaz de abandonarlo. Así habrás experimentado realmente a Dios y, ahora que lo amas, lo amarás sinceramente con un amor único y puro. Un día, cuando tu experiencia te haya conducido hasta cierto punto en la vida, cuando ores a Dios y comas y bebas de Sus palabras, no podrás dejártelo dentro ni olvidarte de Él aunque quieras. Dios se habrá convertido en tu vida; puedes olvidarte del mundo, de tu esposa, tu esposo o tus hijos, pero te costará olvidarte de Dios. Sería imposible, esta es tu verdadera vida y tu verdadero amor por Dios. Cuando el amor de las personas por Dios alcanza determinado punto, nada lo iguala; primero está su amor por Dios. De este modo eres capaz de renunciar a todo lo demás y estás dispuesto a aceptar todo el trato y la poda de Dios. Cuanto tu amor por Dios haya llegado a prevalecer sobre cualquier otra cosa, vivirás en la realidad y en el amor de Dios.

Extracto de ‘Quienes aman a Dios vivirán por siempre en Su luz’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 503

En cuanto Dios se convierte en la vida de las personas, estas se vuelven incapaces de abandonarlo. ¿Acaso no es este un acto de Dios? ¡No hay testimonio más grande! Dios ha obrado hasta cierto punto; ha dicho que la gente debe prestar servicio, ser castigada o morir, y la gente no se ha apartado, lo que demuestra que Dios la ha conquistado. Los que tienen la verdad son aquellos que, en su experiencia real, saben mantenerse firmes en su testimonio, mantenerse firmes en su posición, permanecer del lado de Dios sin retroceder jamás y tener una relación adecuada con las personas que aman a Dios, las cuales, ante lo que les sucede, son capaces de obedecer totalmente a Dios y obedecerlo hasta la muerte. Tu práctica y tus revelaciones en la vida real son testimonio de Dios, lo que vive el hombre y testimonio de Dios, y este es el auténtico goce del amor de Dios; a estas alturas de tu experiencia habrás obtenido las consecuencias correspondientes. Tienes una vida real y los demás admiran cada uno de tus actos. Tu vestimenta y apariencia externa son corrientes, pero vives con suma devoción y, cuando transmites las palabras de Dios, Él te guía y da esclarecimiento. Sabes expresar la voluntad de Dios con tus palabras y transmitir la realidad, y entiendes bien el servicio en espíritu. Eres sincero en tu discurso, digno y recto, nada conflictivo, decoroso, capaz de obedecer las disposiciones de Dios y de mantenerte firme en el testimonio ante lo que te suceda, y estás sereno frente a lo que sea. Este tipo de persona ha comprobado de verdad el amor de Dios. Algunas personas son todavía jóvenes, pero se comportan como las de mediana edad; son maduras, poseen la verdad y son admiradas por los demás: son las personas que tienen el testimonio y son manifestación de Dios. Es decir, cuando hayan llegado a un determinado punto de su experiencia, en su interior tendrán una percepción clara de Dios y su actitud externa también se estabilizará. Muchas no ponen en práctica la verdad ni se mantienen firmes en el testimonio. En esas personas no hay amor ni testimonio de Dios y son las que Él más aborrece. Leen las palabras de Dios en las reuniones, pero lo que viven es Satanás, y eso es deshonrar, vilipendiar y blasfemar a Dios. En tales personas no hay señal alguna del amor de Dios; no tienen en absoluto la obra del Espíritu Santo, así que las palabras y acciones de las personas representan a Satanás. Si tu corazón siempre está en paz ante Dios, si te fijas siempre en la gente, las cosas y los sucesos que te rodean y si eres consciente de la carga de Dios y siempre lo veneras de corazón, a menudo Él te dará esclarecimiento interior. En la iglesia hay “supervisores”: se dedican a observar los defectos de los demás para luego copiarlos y emularlos. No saben diferenciar, no odian el pecado y no aborrecen ni les dan asco las cosas de Satanás. Estas personas están llenas de cosas de Satanás y Dios las acabará rechazando completamente. Tu corazón debe venerar siempre a Dios, debes ser moderado de palabra y obra y no querer nunca oponerte o molestar a Dios. Nunca debes desear que la obra de Dios en ti haya sido en vano ni permitir que queden en nada todas las penurias que has soportado y todo lo que has puesto en práctica. Debes estar dispuesto a trabajar más y a amar más a Dios en la senda que tienes por delante. Estas son las personas que se basan en una perspectiva, las personas que aspiran a progresar.

Extracto de ‘Quienes aman a Dios vivirán por siempre en Su luz’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 504

Si las personas creen en Dios y experimentan Sus palabras venerándolo de corazón, es posible contemplar la salvación y el amor de Dios en estas personas. Saben dar testimonio de Dios; viven la verdad y aquello de lo que dan testimonio también es la verdad, lo que Dios es y el carácter de Dios. Viven rodeadas del amor de Dios y lo han comprobado. Si las personas desean amar a Dios, deben probar y contemplar Su hermosura; solo entonces puede despertarse en ellas un corazón que ame a Dios, un corazón que inspire a la gente a entregarse lealmente a Dios. Dios no hace que las personas lo amen por medio de palabras, expresiones o su imaginación ni las obliga a amarlo. Por el contrario, deja que lo amen por propia voluntad y que contemplen Su hermosura en Su obra y Sus declaraciones, tras lo cual nace en ellas el amor por Él. Esta es la única manera de que den verdadero testimonio de Dios. Las personas no aman a Dios porque les hayan incitado a ello ni por un impulso emocional pasajero. Aman a Dios porque han visto Su hermosura, porque han comprobado que tiene muchas cosas dignas de amor, porque han visto Su salvación, Su sabiduría y Sus maravillosos actos; por consiguiente, alaban y anhelan sinceramente a Dios y en ellas se ha despertado tal pasión que no podrían sobrevivir sin recibirlo. Aquellas que verdaderamente dan testimonio de Dios saben dar rotundo testimonio de Él porque este se basa en el conocimiento y anhelo sinceros de Dios. No dan un testimonio así por un impulso emocional, sino en función de su conocimiento de Dios y Su carácter. Puesto que han logrado conocer a Dios, creen que, ciertamente, deben dar testimonio de Él y hacer que todos aquellos que lo anhelan lo conozcan y sean conscientes de Su hermosura y realidad. Al igual que el amor de la gente hacia Dios, su testimonio es espontáneo; es real y tiene una relevancia y un valor reales. No es pasivo ni vacío e irrelevante. Los que sinceramente aman a Dios son los únicos cuya vida tiene un valor y una relevancia máximos, los únicos que sinceramente creen en Dios, porque son capaces de vivir en la luz de Dios y de vivir por Su obra y Su gestión, porque no viven en tinieblas, sino en la luz; no tienen una vida irrelevante, sino una vida bendecida por Dios. Aquellos que aman a Dios son los únicos capaces de dar testimonio de Él, Sus únicos testigos, los únicos bendecidos por Él y capacitados para recibir Sus promesas. Los que aman a Dios son los que están cerca de Él, Su pueblo amado, y pueden gozar de las bendiciones en Su compañía. Estas personas son las únicas que vivirán hasta la eternidad y para siempre bajo el cuidado y la protección de Dios. Dios está para que las personas lo amen y es digno del amor de todas ellas, pero no todas son capaces de amarlo ni de dar testimonio de Él y ostentar el poder con Él. Dado que son capaces de dar testimonio de Dios y de dedicar todos sus esfuerzos a Su obra, aquellos que verdaderamente aman a Dios pueden caminar bajo el cielo sin que nadie se atreva a oponerse a ellos y ejercer el poder en la tierra para gobernar a todo el pueblo de Dios. Estas personas se han congregado procedentes de todo el mundo. Hablan diferentes idiomas y tienen distintos colores de piel, pero su existencia tiene la misma relevancia; todas ellas aman a Dios de corazón, dan el mismo testimonio y tienen la misma determinación y el mismo deseo. Quienes aman a Dios pueden caminar libremente por el mundo y quienes dan testimonio de Dios pueden viajar por el universo. Dios los ama y bendice y vivirán por siempre en Su luz.

Extracto de ‘Quienes aman a Dios vivirán por siempre en Su luz’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 505

¿Cuánto amas a Dios el día de hoy? ¿Y cuánto sabes de todo lo que Él ha hecho en ti? Esto es lo que debes aprender. Cuando Dios llegue a la tierra, todo lo que Él ha hecho en el hombre y le ha permitido al hombre ver es para que el hombre lo ame y lo conozca realmente. Que el hombre pueda sufrir por Dios y que haya podido llegar hasta aquí se debe, en un sentido, al amor de Dios y, en el otro, a la salvación de Dios; además, se debe a la obra del juicio y del castigo que Dios ha llevado a cabo en el hombre. Si no tenéis el juicio, el castigo y las pruebas de Dios, y si Dios no os ha hecho sufrir, entonces, a decir verdad, vosotros no amáis sinceramente a Dios. Cuanto mayor sea la obra que Dios hace en el hombre, y cuanto mayor sea el sufrimiento del hombre, más puede mostrar cuán significativa es la obra de Dios y más puede el corazón del hombre amar a Dios sinceramente. ¿Cómo aprendéis cómo amar a Dios? Sin la tribulación ni el refinamiento, sin las pruebas dolorosas, y si, aparte de esto, todo lo que Dios le diera al hombre fuera la gracia, el amor y la misericordia, ¿serías capaz de alcanzar el verdadero amor a Dios? Por un lado, durante las pruebas que Dios permite, el hombre llega a conocer sus deficiencias y ve que es insignificante, despreciable y vil, que no tiene nada y que no es nada; por el otro, durante Sus pruebas Dios crea para el hombre entornos diferentes que hacen que el hombre pueda experimentar más la hermosura de Dios. Aunque el dolor es grande y a veces insuperable, e incluso alcanza el nivel de un dolor abrumador, después de haberlo experimentado, el hombre ve qué preciosa es la obra de Dios en él y sólo sobre este fundamento nace en el hombre el amor verdadero por Dios. Hoy el hombre ve que únicamente con la gracia, el amor y la misericordia de Dios no es capaz de conocerse a sí mismo verdaderamente y mucho menos puede conocer la esencia del hombre. Sólo por medio del refinamiento y del juicio de Dios, sólo durante ese refinamiento puede el hombre conocer sus deficiencias y saber que no tiene nada. De esta manera, el amor del hombre por Dios se construye sobre el fundamento del refinamiento y el juicio de Dios. Si sólo gozas la gracia de Dios, con una vida familiar tranquila o con bendiciones materiales, entonces no has ganado a Dios y tu creencia en Él no se puede considerar satisfactoria. Dios ya ha llevado a cabo una etapa de la obra de la gracia en la carne y le ha otorgado al hombre bendiciones materiales, pero el hombre no puede ser perfeccionado sólo con la gracia, el amor y la misericordia. En las experiencias del hombre, este encuentra algo del amor de Dios y ve el amor y la misericordia de Dios, pero después de experimentar por un periodo de tiempo, ve que la gracia de Dios y Su amor y misericordia no pueden hacer perfecto al hombre y no pueden revelar lo que está corrupto dentro del hombre ni tampoco pueden librar al hombre de su carácter corrupto o hacer perfecto su amor y su fe. La obra de la gracia de Dios fue la obra de un periodo y el hombre no puede depender del disfrute de la gracia de Dios para conocer a Dios.

Extracto de ‘Sólo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer el encanto de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 506

En la actualidad la mayoría de las personas no tienen ese conocimiento. Creen que sufrir no tiene valor, el mundo reniega de ellas, su vida familiar es problemática, Dios no las ama y sus perspectivas son sombrías. El sufrimiento de ciertas personas alcanza un cierto punto y sus pensamientos se vuelven a la muerte. Este no es el verdadero amor a Dios; ¡esas personas son cobardes, no perseveran, son débiles e impotentes! Dios está ansioso de que el hombre lo ame pero cuanto más ame el hombre a Dios, mayor es su sufrimiento, y cuanto más el hombre lo ame, mayores sus pruebas. Si tú lo amas, entonces todo tipo de sufrimiento te acontecerá, y si no, entonces tal vez todo marchará sin problemas para ti y a tu alrededor todo estará tranquilo. Cuando amas a Dios, vas a sentir que mucho de lo que hay a tu alrededor es insuperable, y como tu estatura es muy pequeña, vas a ser refinado e incapaz de satisfacer a Dios; vas a sentir que la voluntad de Dios es muy elevada, que está más allá del alcance del hombre. Por todo esto vas a ser refinado, porque hay mucha debilidad dentro de ti y mucho que no puede satisfacer la voluntad de Dios, vas a ser refinado en el interior. Sin embargo vosotros debéis ver con claridad que la purificación sólo se logra a través del refinamiento. Por lo tanto, durante estos últimos días debéis dar testimonio de Dios. No importa qué tan grande sea vuestro sufrimiento, debéis seguir hasta el final, e incluso hasta vuestro último suspiro, debéis seguir siendo fieles a Dios y debéis seguir estando a merced de Dios; sólo esto es amar verdaderamente a Dios, y sólo esto es el testimonio fuerte y rotundo. Cuando seas tentado por Satanás, debes decir: “Mi corazón le pertenece a Dios y Dios ya me ganó. No te puedo complacer, debo consagrar mi todo para complacer a Dios”. Cuanto más complazcas a Dios, más Dios te bendice y mayor es la fuerza de tu amor por Dios; así que, también, vas a tener fe y determinación y vas a sentir que nada es más valioso o significativo que una vida que se dedica en amar a Dios. Se puede decir que el hombre sólo tiene que amar a Dios para no tener dolor. Aunque hay veces que tu carne es débil y muchos problemas prácticos te mortifican, durante estos momentos realmente dependes de Dios y dentro de tu espíritu vas a ser consolado y vas a sentir seguridad y que tienes algo en lo que depender. De esta manera vas a poder vencer muchos entornos y, por lo tanto, no te quejarás de Dios por la angustia que sufres; querrás cantar, bailar y orar, congregarte y tener comunión, reflexionar sobre Dios, y vas a sentir que todas las personas, asuntos y cosas a tu alrededor, que Dios organiza, son adecuadas. Si no amas a Dios, todo lo que consideres te será fastidioso, nada será agradable a tus ojos; en tu espíritu no vas a ser libre sino oprimido, tu corazón siempre se quejará de Dios, y siempre vas a sentir que sufres demasiado tormento y que eso es muy injusto. Si no buscas por el bien de la felicidad sino con el fin de complacer a Dios y de que Satanás no te acuse, entonces esa búsqueda te dará una gran fuerza para amar a Dios. El hombre es capaz de llevar a cabo todo lo que Dios dice, y todo lo que hace puede complacer a Dios, esto es lo que quiere decir que la realidad lo posee. Buscar la complacencia de Dios es usar el amor a Dios para poner en práctica Sus palabras; independientemente del tiempo, incluso cuando los demás no tengan fuerza, dentro de ti todavía hay un corazón que ama a Dios, que anhela profundamente a Dios y que extraña a Dios. Esta es la estatura real. Qué tan grande sea tu estatura depende de qué tan grande sea tu amor por Dios, de si eres capaz de permanecer firme cuando te ponen a prueba, de si eres débil cuando te encuentras en determinado entorno y de si puedes mantenerte firme cuando tus hermanos y hermanas te rechazan; cuando lleguen los hechos se mostrará cómo es tu amor por Dios. De la mucha obra de Dios se puede ver que Dios realmente sí ama al hombre, es sólo que los ojos del espíritu del hombre todavía tienen que ser completamente abiertos, y que él no es capaz de llegar a comprender mucho de la obra de Dios y de la voluntad de Dios y las muchas cosas que son preciosas acerca de Dios; el hombre tiene demasiado poco amor sincero por Dios. Tú has creído en Dios a lo largo de todo este tiempo y hoy Dios ha cerrado totalmente todos los medios de escape. Hablando realistamente, no tienes opción sino tomar el camino correcto, el camino correcto en el que el juicio severo y la salvación suprema de Dios te han guiado. Sólo después de experimentar las dificultades y el refinamiento, el hombre sabe que Dios es hermoso. Después de haber experimentado hasta el día de hoy, se puede decir que el hombre ha llegado a conocer parte de la hermosura de Dios, pero esto todavía no es suficiente porque al hombre le hace falta demasiado. Debe experimentar más de la maravillosa obra de Dios y más de todo el refinamiento del sufrimiento que Dios ha dispuesto. Sólo entonces puede cambiar el carácter de vida del hombre.

Extracto de ‘Sólo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer el encanto de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 507

Todos estáis en medio de las pruebas y el refinamiento. ¿Cómo deberíais amar a Dios durante el refinamiento? Después de haberlo experimentado, las personas pueden ofrecer una verdadera alabanza a Dios, y en medio del refinamiento pueden ver lo mucho que les falta. Mientras mayor sea tu refinamiento, más podrás renunciar a la carne; entre mayor su refinamiento, mayor el amor de las personas por Dios. Esto es lo que vosotros debéis entender. ¿Por qué las personas deben ser refinadas? ¿Qué efecto se aspira lograr? ¿Cuál es el significado de la obra de refinamiento que Dios hace en el hombre? Si tú verdaderamente buscas a Dios, entonces después de haber experimentado Su refinamiento hasta cierto punto vas a sentir que es muy bueno y que es muy necesario. ¿Cómo debe el hombre amar a Dios durante el refinamiento? Usando la determinación de amar a Dios para aceptar Su refinamiento: Durante el refinamiento, en tu interior estás atormentado, como si a un cuchillo le estuvieran dando vueltas en tu corazón, sin embargo, estás dispuesto a satisfacer a Dios usando tu corazón que lo ama, y no estás dispuesto a preocuparte por la carne. Esto es lo que significa practicar el amor por Dios. Te duele por dentro y tu sufrimiento ha alcanzado cierto punto, sin embargo todavía estás dispuesto a presentarte delante de Dios y orar diciendo, “¡Oh Dios! No te puedo dejar. Aunque en mi interior hay oscuridad, quiero satisfacerte; Tú conoces mi corazón y me gustaría que forjaras más de Tu amor en mí”. Esta es la práctica durante el refinamiento. Si usas el amor por Dios como el fundamento, el refinamiento te puede llevar más cerca de Dios y puede hacer que tengas más intimidad con Dios. Como crees en Dios, debes entregar tu corazón delante de Dios. Si ofreces y pones tu corazón delante de Dios, entonces durante el refinamiento va a ser imposible que niegues a Dios o que dejes a Dios. De esta manera tu relación con Dios se hará todavía más cercana y más normal y tu comunión con Dios se hará aún más frecuente. Si siempre practicas de esta manera, entonces vas a pasar más tiempo a la luz de Dios y más tiempo bajo la guía de Sus palabras, también habrá más y más cambios en tu carácter y tu conocimiento aumentará día con día. Cuando el día venga y las pruebas de Dios de repente caigan sobre ti, no sólo podrás permanecer al lado de Dios sino que también podrás dar testimonio de Dios. En ese momento vas a ser como Job y Pedro. Después de haber dado testimonio de Dios, en verdad lo vas a amar y con gusto vas a dar tu vida por Él; vas a ser testigo de Dios y alguien a quien Dios ama. El amor que ha experimentado el refinamiento es fuerte y no débil. Independientemente de cuándo o cómo Dios te someta a Sus pruebas, no te preocupa si vives o mueres, con gusto desechas todo por Dios y todo lo aguantas contento por Dios, y de esta manera tu amor será puro y tu fe real. Sólo entonces serás alguien a quien Dios verdaderamente ama y a quien Dios verdaderamente ha perfeccionado.

Extracto de ‘Solo experimentando el refinamiento puede el hombre poseer el verdadero amor’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 508

Si las personas caen bajo la influencia de Satanás, entonces en su interior no tienen amor por Dios y sus visiones, amor y determinación anteriores habrán desaparecido. Las personas solían sentir que debían sufrir por Dios, pero ahora piensan que es vergonzoso y no les faltan quejas. Esta es la obra de Satanás; muestra que el hombre ha caído bajo el campo de acción de Satanás. Si te encuentras en este estado debes orar y darte la vuelta tan pronto como puedas, eso te protegerá contra los ataques de Satanás. Es durante el amargo refinamiento que el hombre puede más fácilmente caer bajo la influencia de Satanás, así que, ¿cómo debes amar a Dios durante tal refinamiento? Debes armarte de tu determinación, poner tu corazón delante de Dios y consagrar lo último de tu tiempo a Él. No importa cómo te refine Dios, debes ser capaz de poner la verdad en práctica para cumplir la voluntad de Dios y asumir la responsabilidad de buscar a Dios y buscar la comunión. En momentos como estos, entre más pasivo seas, más negativo te volverás y más fácil te será retroceder. Cuando sea necesario que cumplas tu función, aunque no la cumplas bien, haces todo lo que puedes y lo haces usando nada más que tu amor por Dios; independientemente de lo que los demás digan —si dicen que has hecho bien o que has hecho mal— tus motivos son correctos y no eres un santurrón, ya que estás actuando en nombre de Dios. Cuando los demás te malinterpreten puedes orar a Dios y decirle: “¡Oh Dios! No pido que los demás me toleren ni que me perdonen. Sólo pido que pueda amarte en mi corazón, que esté seguro en mi corazón y que mi conciencia esté tranquila. No pido que los demás me elogien o me tengan en alta estima; sólo busco satisfacerte de corazón; cumplo mi función haciendo todo lo que puedo y aunque soy tonto y estúpido, y de un pobre calibre y ciego, sé que Tú eres maravilloso y estoy dispuesto a consagrarte todo lo que tengo”. Tan pronto como oras de esta manera, tu amor por Dios brota y sientes mucha más seguridad en tu corazón. Esto es lo que significa practicar el amor a Dios. A medida que experimentes, fracasarás dos veces y tendrás éxito una o fracasarás cinco veces y tendrás éxito dos veces, y a medida que experimentes de esta manera, sólo en medio del fracaso podrás ver la hermosura de Dios y descubrir lo que te hace falta. Cuando te vuelvas a encontrar en esas situaciones, debes tener cuidado, refrenar tus pasos y orar más con mayor frecuencia. Poco a poco desarrollarás la habilidad para triunfar en esas situaciones. Cuando eso suceda, tus oraciones habrán sido efectivas. Cuando veas que has tenido éxito esta vez, por dentro estarás complacido y cuando ores podrás sentir a Dios y que la presencia del Espíritu Santo no te ha dejado, y sólo entonces sabrás cómo obra Dios en tu interior. Practicar de esta manera te facilitará el camino a la experiencia. Si no pones la verdad en práctica, entonces no tendrás la presencia del Espíritu Santo en tu interior. Pero si pones en práctica la verdad cuando te topas con las cosas tal y como son, entonces, aunque te duele por dentro, el Espíritu Santo estará contigo después, podrás sentir la presencia de Dios cuando ores, tendrás la fuerza para poner en práctica las palabras de Dios y en la comunión con tus hermanos y hermanas no habrá nada que pese en tu conciencia y te sentirás en paz y, de esta manera, podrás traer a la luz lo que has hecho. Independientemente de lo que digan los demás, podrás tener una relación normal con Dios, los demás no te restringirán, te levantarás por encima de todo, y en esto demostrarás que tu práctica de las palabras de Dios ha sido efectiva.

Extracto de ‘Solo experimentando el refinamiento puede el hombre poseer el verdadero amor’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 509

Entre mayor sea el refinamiento que Dios lleve a cabo, más pueden los corazones de las personas amar a Dios. El tormento en sus corazones es benéfico para sus vidas, son más capaces de estar en paz delante de Dios, su relación con Dios es más cercana y están más capacitados para ver el amor supremo de Dios y Su suprema salvación. Pedro experimentó el refinamiento cientos de veces y Job pasó por varias pruebas. Si vosotros queréis que Dios os perfeccione, también debéis pasar por el refinamiento cientos de veces; sólo si tenéis que pasar por este proceso, y tenéis que depender de este paso, podréis ser capaces de satisfacer la voluntad de Dios y de que Dios os perfeccione. El refinamiento es el mejor medio por el cual Dios hace perfectas a las personas; sólo el refinamiento y las pruebas amargas pueden suscitar el verdadero amor por Dios en los corazones de las personas. Sin las dificultades, las personas carecen del verdadero amor por Dios; si no son probadas en su interior ni son realmente sometidas al refinamiento, entonces sus corazones siempre estarán flotando en el mundo exterior. Después de haber sido refinado hasta cierto punto, verás tu propia debilidad y dificultades, verás cuánto te hace falta, no podrás vencer los muchos problemas con los que te encuentres y verás qué tan grande es tu desobediencia. Sólo durante las pruebas podrás realmente conocer tu verdadera condición y las pruebas te capacitarán mejor para ser perfeccionado.

Durante su vida Pedro experimentó el refinamiento cientos de veces y pasó por muchos sufrimientos dolorosos. Este refinamiento se convirtió en el fundamento de su amor supremo por Dios y se convirtió en la experiencia más significativa de toda su vida. Que pudiera tener un amor supremo por Dios se debió, en un sentido, a su determinación de amar a Dios; más importante aún, sin embargo, se debió al refinamiento y al sufrimiento por el que pasó. Este sufrimiento se convirtió en su guía en el camino de amar a Dios y llegó a ser lo más memorable para él. Si las personas no pasan por el dolor del refinamiento cuando aman a Dios, entonces su amor está lleno de impurezas y de sus propias preferencias; amor como este está lleno de las ideas de Satanás y es sencillamente incapaz de satisfacer la voluntad de Dios. Tener la determinación de amar a Dios no es lo mismo que amar verdaderamente a Dios. Aunque todo lo que piensen en sus corazones sea por el bien de amar a Dios y de satisfacer a Dios, como si sus pensamientos no tuvieran ninguna idea humana, como si todos fueran por el bien de Dios, cuando sus pensamientos son llevados delante de Dios, tales pensamientos Dios no los elogia ni los bendice. Incluso cuando las personas han comprendido plenamente todas las verdades, cuando han llegado a conocerlas todas, no se puede decir que esto sea una señal de que aman a Dios, no se puede decir que estas personas realmente aman a Dios. A pesar de haber entendido muchas verdades sin pasar por el refinamiento, las personas son incapaces de poner estas verdades en práctica; sólo durante el refinamiento las personas pueden entender el verdadero significado de estas verdades, sólo entonces pueden las personas genuinamente apreciar su significado interno. En ese momento, cuando lo vuelven a intentar, pueden poner en práctica las verdades de manera correcta y de acuerdo con la voluntad de Dios; en ese momento, sus ideas humanas menguan, su corrupción humana se reduce y sus emociones humanas disminuyen; sólo en ese momento su práctica es una verdadera manifestación del amor a Dios. El efecto de la verdad del amor a Dios no se logra a través del conocimiento hablado o de la buena disposición mental, ni tampoco se puede lograr sólo porque se entienda. Se requiere que las personas paguen un precio y que pasen por mucha amargura durante el refinamiento y sólo entonces su amor se volverá puro y conforme al propio corazón de Dios.

Extracto de ‘Solo experimentando el refinamiento puede el hombre poseer el verdadero amor’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 510

Frente al estado del hombre y su actitud hacia Dios, Dios ha hecho una nueva obra permitiéndole al hombre poseer tanto el conocimiento de Él como la obediencia hacia Él, y tanto el amor como el testimonio. Por lo tanto, el hombre debe experimentar el refinamiento que Dios le hace así como Su juicio, tratando con él y podándolo, porque sin esto el hombre nunca conocería a Dios y nunca podría amar verdaderamente a Dios y dar testimonio de Él. El refinamiento que Dios le hace al hombre no es sólo en aras de un efecto unilateral sino en aras de un efecto multifacético. Sólo de esta manera Dios hace la obra de refinamiento en los que están dispuestos a buscar la verdad, con el fin de que Dios perfeccione la determinación del hombre y su amor. A los que están dispuestos a buscar la verdad, que anhelan a Dios, nada les es más significativo o de mayor ayuda que un refinamiento como este. El carácter de Dios, el hombre no lo conoce ni la entiende fácilmente, porque Dios, al final de cuentas, es Dios. En última instancia, es imposible que Dios tenga el mismo carácter que el hombre y por eso al hombre no le es fácil conocer Su carácter. El hombre no posee por naturaleza la verdad y los que Satanás ha corrompido no la pueden entender con facilidad; el hombre está privado de la verdad y desprovisto de la determinación de poner en práctica la verdad y si no sufre y si no es refinado ni juzgado, entonces su determinación nunca será perfeccionada. Para todas las personas, el refinamiento es penosísimo y muy difícil de aceptar, sin embargo, es durante el refinamiento que Dios deja en claro el carácter justo que tiene hacia el hombre y hace público lo que le exige al hombre y provee más iluminación, y una poda y un trato más reales; por medio de la comparación entre los hechos y la verdad, le da al hombre un mayor conocimiento de sí mismo y de la verdad y le da al hombre una mayor comprensión de la voluntad de Dios, permitiéndole así al hombre tener un amor por Dios más sincero y más puro. Esas son las metas que Dios tiene cuando lleva a cabo el refinamiento. Toda la obra que Dios hace en el hombre tiene sus propias metas y significado; Dios no obra sin sentido ni tampoco hace una obra que no sea benéfica para el hombre. El refinamiento no quiere decir quitar a las personas de delante de Dios ni tampoco quiere decir destruirlas en el infierno. Quiere decir cambiar el carácter del hombre durante el refinamiento, cambiar sus motivos y sus antiguos puntos de vista, cambiar su amor por Dios y cambiar toda su vida. El refinamiento es una prueba real del hombre y una forma de entrenamiento real y sólo durante el refinamiento puede su amor cumplir su función inherente.

Extracto de ‘Solo experimentando el refinamiento puede el hombre poseer el verdadero amor’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 511

Si crees en Dios, debes obedecerle, poner la verdad en práctica y cumplir con todos tus deberes. Adicionalmente, debes entender las cosas que deberías experimentar. Si solo experimentas el tratamiento, la disciplina y el juicio, si solo disfrutas a Dios, pero eres incapaz de sentir cuándo te está disciplinando o tratando, esto es inaceptable. Quizás en este caso de refinamiento te mantengas firme donde estás. Esto es aún insuficiente; debes seguir adelante. La lección de amar a Dios es infinita, y nunca tiene final. Las personas consideran que creer en Dios es demasiado simple, pero una vez que ganan alguna experiencia práctica, son conscientes de que la creencia en Dios no es tan simple como las personas imaginan. Cuando Dios obra para refinar al hombre, este sufre. Mientras mayor sea el refinamiento de una persona, mayor será su amor por Dios, y más del poder de Dios se revela en ellos. En cambio, cuanto menos refinamiento recibe una persona, menos crecerá su amor por Dios y menos poder de Dios se revela en ellos. Cuanto mayor sea el refinamiento y el dolor de una persona así, y más grande el tormento que experimente, en más profundo se convertirá su amor por Dios, más auténtica se hará su fe hacia Él y más profundo será su conocimiento de Él. En tus experiencias, verás a gente que pasa por gran refinamiento y dolor, a las que se trata y disciplina mucho, y verás que estas personas son las que tienen un profundo amor por Dios y un conocimiento más hondo y detallado de Él. Los que no han experimentado ningún trato solo tienen un conocimiento superficial y solo pueden decir: “Dios es tan bueno, les da a las personas gracia para que lo puedan gozar a Él”. Si las personas han experimentado el trato y la disciplina, entonces podrán hablar del verdadero conocimiento de Dios. Por tanto, cuanto más maravillosa es la obra de Dios en el hombre, más valiosa e importante es; cuanto más impenetrable te sea y cuanto más incompatible sea con tus concepciones, más puede la obra de Dios conquistarte, ganarte y perfeccionarte. ¡Qué inmenso es el significado de la obra de Dios! Si Dios no refinara al hombre de esta manera, si Él no obrara por este medio, entonces Su obra sería ineficaz y no tendría significado. En el pasado se dijo que Dios escogería y ganaría a este grupo, y los completaría en los últimos días; en esto hay un extraordinario significado. Cuanto mayor es la obra que Él lleva a cabo dentro de vosotros, más profundo y puro es vuestro amor por Dios, y cuanto mayor la obra de Dios, más puede el hombre entender algo de Su sabiduría y más profundo es el conocimiento que el hombre tiene de Él. Durante los últimos días, seis mil años del plan de gestión de Dios llegarán a su fin. ¿En serio puede acabar tan fácilmente? Una vez que Él conquiste a la humanidad, ¿habrá terminado Su obra? ¿Puede ser tan simple? De hecho, la gente cree que es así de sencillo, pero lo que hace Dios no es tan simple. No importa qué parte de la obra de Dios quieras nombrar, todo es insondable para el hombre. Si la pudieras desentrañar, entonces la obra de Dios no tendría relevancia ni valor. Por lo tanto, la obra hecha por Dios es insondable; es totalmente contraria a tus nociones, y, mientras más irreconciliable con ellas es, más significativa se demuestra; si la obra de Dios fuera compatible con tus nociones, entonces no tendría sentido. Ahora, te parece que la obra de Dios es tan maravillosa, y cuanto más la sientes así, más crees que Dios es insondable y ves qué grandes son las obras de Dios. Si Él solo hiciera un poco de obra superficial e insustancial para conquistar al hombre y después no hiciera nada más, entonces el hombre no podría contemplar la importancia de la obra de Dios. Aunque estás recibiendo un poco de refinamiento hoy, es muy beneficioso para tu crecimiento en la vida; entonces, es de suma necesidad para ti pasar por esa aflicción. Hoy has recibido un poco de refinamiento, pero después podrás verdaderamente contemplar las obras de Dios y finalmente dirás: “¡Las obras de Dios son tan maravillosas!” Esas serán las palabras en tu corazón. Después de haber experimentado el refinamiento de Dios por un tiempo (la prueba de los hacedores de servicio y los tiempos de castigo), algunas personas finalmente dijeron: “¡Creer en Dios es realmente difícil!” El hecho de que usaran las palabras “realmente difícil”, muestra que las obras de Dios son insondables, que la obra de Dios posee un gran significado y valor y que Su obra es altamente digna de ser atesorada por el hombre. Si, después de que he hecho mucha obra, no tienes el más mínimo conocimiento, entonces, ¿podría Mi obra todavía tener valor? Haré que digas: ¡El servicio para Dios es realmente difícil, las obras de Dios son tan maravillosas, y Dios es verdaderamente sabio! ¡Dios es tan precioso! Si, después de experimentar por un tiempo, puedes decir esas palabras, entonces eso prueba que has ganado la obra de Dios en ti. Un día, cuando estés fuera para difundir el evangelio y alguien te pregunte: “¿Cómo es tu fe en Dios?”, podrás responder: “¡Las acciones de Dios son tan maravillosas!”. Tan pronto como te oiga que dices esto, sentirá que hay algo dentro de ti y que las acciones de Dios son verdaderamente insondables. Esto es dar testimonio de verdad. Dirás que la obra de Dios está llena de sabiduría, Su obra en ti te ha convencido realmente y ha conquistado tu corazón. ¡Tú siempre lo amarás, porque Él es más que digno del amor de la humanidad! Si puedes decir estas cosas, puedes conmover los corazones de las personas. Todo esto es dar testimonio. Si eres capaz de ser un testimonio resonante, de conmover a las personas hasta las lágrimas, eso muestra que eres verdaderamente alguien que ama a Dios, ya que eres capaz de dar un testimonio de amor hacia Dios y, a través de ti, Sus acciones pueden corroborarse en el testimonio. Por medio de tu testimonio, otras personas pueden buscar la obra de Dios y experimentarla, y serán capaces de estar firmes en cualquier entorno en el que se encuentren. Dar testimonio de esta forma es dar un testimonio genuino, y esto es exactamente lo que se te exige ahora. Deberías ver que la obra de Dios es extremadamente valiosa y digna de ser valorada por las personas, que Dios es muy valioso y abundante, que Él no sólo puede hablar, sino que, además, puede juzgar a las personas, refinar su corazón, proporcionarles disfrute, y puede ganarlos, conquistarlos, y perfeccionarlos. A partir de tu experiencia verás que Dios es adorable. Entonces, ¿cuánto amas a Dios ahora? ¿De verdad puedes decir estas cosas desde tu corazón? Cuando seas capaz de expresar estas palabras desde el fondo de tu corazón serás capaz de dar testimonio. Una vez que tu experiencia haya alcanzado este nivel serás capaz de dar testimonio de Dios, y estarás cualificado para ello. Si no alcanzas este nivel en tu experiencia, seguirás estando demasiado alejado. Es normal que tengan debilidades las personas en el refinamiento, pero después de este deberías ser capaz de decir: “¡Dios es tan sabio en Su obra!”. Si eres verdaderamente capaz de asimilar un reconocimiento práctico de esto, es de gran valor, y tu experiencia es valiosa.

Extracto de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 512

¿Qué deberías buscar ahora? Que seas capaz o no de dar testimonio de la obra de Dios, que puedas o no convertirte en un testimonio y en una manifestación de Dios, y que seas adecuado o no para que Él te use, estas son las cosas que debes buscar. ¿Cuánta obra ha hecho Dios realmente en ti? ¿Cuánto has visto, cuánto has tocado? ¿Cuánto has experimentado y probado? Si Dios te ha probado o no, si te ha tratado o no, o si te ha disciplinado o no, independientemente de todo ello, Sus acciones y Su obra se han llevado a cabo en ti. Sin embargo, como creyente en Dios, como persona que está dispuesta a buscar el ser perfeccionada por Él, ¿eres capaz de dar testimonio de la obra de Dios en base a tu experiencia práctica? ¿Puedes vivir las palabras de Dios a través de ella? ¿Eres capaz de proveer para los demás a través de tu propia experiencia práctica y esforzarte toda tu vida para dar testimonio de la obra de Dios? Para poder dar testimonio de la obra de Dios debes confiar en tu experiencia, en tu conocimiento y en el precio que has pagado. Solo así puedes satisfacer Su voluntad. ¿Eres alguien que da testimonio de la obra de Dios? ¿Tienes esta determinación? Si eres capaz de dar testimonio de Su nombre, e incluso de Su obra, así como de vivir la imagen que Él exige de Su pueblo, eres un testigo para Dios. ¿Cómo das realmente testimonio para Dios? Buscas y anhelas vivir las palabras de Dios, dando testimonio a través de tus palabras, permitiendo que las personas conozcan Su obra y vean Sus acciones. Si de verdad procuras todo esto, Dios te perfeccionará. Si todo lo que buscas es que Dios te perfeccione y que te bendiga al final, entonces la perspectiva de tu fe en Dios no es pura. Debes estar buscando cómo ver las obras de Dios en la vida real, cómo complacerlo cuando Él manifieste Su voluntad en ti; debes buscar cómo dar testimonio de lo maravilloso que Él es y de Su sabiduría, y cómo dar testimonio de cómo Él te disciplina y te trata. Todas estas son cosas que debes estar tratando de comprender ahora. Si tu amor por Dios es sólo para que puedas compartir la gloria de Dios después de que Él te perfeccione, todavía no es suficiente para alcanzar las exigencias de Dios. Necesitas poder dar testimonio de las acciones de Dios, satisfacer Sus demandas y experimentar la obra que Él ha hecho en las personas de una manera práctica. Trátese de dolor, lágrimas o tristeza, debes experimentar todas estas cosas en tu práctica. Tienen como objetivo perfeccionarte como alguien que da testimonio de Dios. ¿Qué es exactamente lo que ahora te impulsa a sufrir y buscar la perfección? ¿Tiene realmente tu sufrimiento actual el fin de amar a Dios y dar testimonio de Él? ¿O su fin son las bendiciones de la carne o tus perspectivas futuras y tu destino? Todas tus intenciones, motivos y metas personales que persigues deben ser rectificados y no los puede guiar tu propia voluntad. Si una persona busca la perfección para recibir bendiciones y para reinar con poder, mientras otra persona busca la perfección para complacer a Dios, para dar testimonio práctico de la obra de Dios, ¿cuál de los dos medios de búsqueda escogerías? Si escoges el primero, entonces sigues estando demasiado lejos de los estándares de Dios. Ya lo dije antes para que Mis acciones se conocieran abiertamente en todo el universo y que Yo reinaría supremo en el universo. Por otro lado, lo que se os ha encomendado es que salgáis a dar testimonio de la obra de Dios, no que os convirtáis en reyes y aparentéis ante todo el universo. Deja que los actos de Dios llenen el cosmos y el firmamento. Deja que todos las vean y las reconozcan. De esto se habla con relación a Dios mismo y lo que los seres humanos deben hacer es dar testimonio de Dios. ¿Qué tanto de Dios sabes ahora? ¿De cuánto de Dios puedes dar testimonio? ¿Cuál es el propósito de que Dios perfeccione al hombre? Una vez que entiendes la voluntad de Dios, ¿cómo debes mostrar consideración hacia Su voluntad? Si estás dispuesto a ser perfeccionado y a dar testimonio de la obra de Dios mediante tu vivir, si tienes esta fuerza impulsora, entonces nada es demasiado difícil. Lo que la gente necesita hoy es confianza. Si tú tienes esta fuerza impulsora, entonces es fácil soltar cualquier negatividad, pasividad, flojera y concepciones de la carne, filosofías para vivir, carácter rebelde, emociones, etc.

Extracto de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 513

Cuando las personas atraviesan pruebas, es normal que sean débiles, internamente negativas o que carezcan de claridad sobre la voluntad de Dios o sobre la senda en la que practicar. Pero en cualquier caso, como Job, debes tener fe en la obra de Dios, y no negarlo. Aunque Job era débil y maldijo el día de su propio nacimiento, no negó que Jehová le concedió todas las cosas en la vida humana, y que también es Él quien las quita. Independientemente de cómo fue probado, él mantuvo esta creencia. En tu experiencia, da igual cuál sea el tipo de refinamiento al que te sometas mediante las palabras de Dios, lo que Él exige de la humanidad, en pocas palabras, es su fe y su amor por Él. Lo que Dios perfecciona al obrar de esa manera es la fe, el amor y las aspiraciones de las personas. Dios realiza la obra de perfección en la gente y ellos no pueden verla ni sentirla; es en tales circunstancias en las que se requiere tu fe. Se exige la fe de las personas cuando algo no puede verse a simple vista, cuando no puedes abandonar tus propias nociones. Cuando no tienes clara la obra de Dios, lo que se requiere es tu fe y que adoptes una posición firme y que seas testigo. Cuando Job alcanzó este punto, Dios se le apareció y le habló. Es decir, sólo podrás ver a Dios desde el interior de tu fe. Cuando tengas fe, Dios te perfeccionará. Sin fe, Él no puede hacerlo. Dios te concederá cualquier cosa que esperes obtener. Si no tienes fe, Dios no puede perfeccionarte y serás incapaz de ver Sus acciones, y menos aún Su omnipotencia. Cuando tengas una fe con la que puedas ver Sus acciones en tu experiencia práctica, entonces Dios aparecerá ante ti, y te esclarecerá y te guiará desde dentro. Sin esa fe, Dios no podrá hacer esto. Si has perdido la esperanza en Dios, ¿cómo podrás experimentar Su obra? Por tanto, sólo cuando tengas fe y no albergues dudas hacia Dios, cuando tu fe en Él sea verdadera, haga lo que haga, Él te esclarecerá e iluminará en tus experiencias, y sólo entonces podrás ver Sus acciones. Todas estas cosas se consiguen por medio de la fe. La fe sólo llega mediante el refinamiento, y en ausencia de refinamiento, la fe no puede desarrollarse. ¿A qué se refiere la fe? La fe es la creencia genuina y el corazón sincero que los humanos deberían poseer cuando no pueden ver ni tocar algo, cuando la obra de Dios no está en línea con las nociones humanas, cuando está más allá del alcance humano. Esta es la fe de la que hablo. Las personas necesitan fe durante los momentos de dificultad y de refinamiento, y, junto a la fe, viene el refinamiento. Esto es inextricable. No importa cómo obre Dios y tampoco importa tu entorno, eres capaz de buscar la vida y la verdad, y buscas el conocimiento de la obra de Dios, y posees un entendimiento de Sus acciones y eres capaz de actuar según la verdad. Hacer esto es tener fe verdadera, y hacer esto muestra que no has perdido la fe en Dios. Sólo puedes tener auténtica fe en Dios si eres capaz de insistir en buscar la verdad a través del refinamiento, eres capaz de amar verdaderamente a Dios y no desarrollas dudas sobre Él; si independientemente de lo que Él haga, sigues practicando la verdad para satisfacerlo y si eres capaz de buscar en las profundidades de Su voluntad y ser considerado con esta. En el pasado, cuando Dios dijo que reinarías como un rey, lo amabas, y cuando Él se mostró abiertamente a ti, lo buscaste. Pero, ahora, Dios está oculto; no puedes verlo, y los sufrimientos han venido sobre ti. En este momento, ¿pierdes la esperanza en Dios? Así pues, debes buscar la vida en todo momento y satisfacer la voluntad de Dios. Esto se llama fe genuina, y es el tipo de amor más verdadero y hermoso.

Solía ocurrir que las personas tomaban todas sus determinaciones delante de Dios y decían: “No importa quién no ama a Dios; yo debo amarlo”. Pero ahora, te enfrentas al refinamiento. No está en línea con tus nociones, por lo que pierdes la fe en Dios. ¿Es esto amor genuino? Has leído muchas veces sobre los hechos de Job; ¿te has olvidado de ellos? El amor verdadero sólo puede tomar forma desde el interior de la fe. Desarrollas un amor real por Dios a través de tus refinamientos, en tus experiencias reales tienes en cuenta la voluntad de Dios a través de tu fe, y por medio de ella, abandonas tu propia carne y buscas la vida; esto es lo que deberían hacer las personas. Si haces esto serás capaz de ver las acciones de Dios, pero si careces de fe no serás capaz de hacerlo ni de experimentar Su obra. Si quieres que Dios te use y te perfeccione, debes poseerlo todo: la voluntad de sufrir, la fe, la paciencia, la obediencia, así como la capacidad de experimentar la obra de Dios, obtener un entendimiento de Su voluntad, ser considerado con Su pesar, etcétera. Perfeccionar a una persona no es fácil, y cada refinamiento que experimentas requiere de tu fe y de tu amor. Si quieres ser perfeccionado por Dios, no basta con patear las calles, y erogarte por Dios únicamente tampoco lo es. Debes poseer muchas cosas para ser capaz de convertirte en alguien perfeccionado por Dios. Cuando te enfrentes a sufrimientos debes ser capaz de no considerar la carne ni quejarte contra Dios. Cuando Él se esconde de ti, debes ser capaz de tener la fe para seguirlo, para mantener tu amor anterior sin permitir que flaquee o desaparezca. Independientemente de lo que Dios haga, debes respetar Su designio, y estar más dispuesto a maldecir tu propia carne que a quejarte contra Él. Cuando te enfrentas a pruebas debes satisfacer a Dios, a pesar de cualquier reticencia a deshacerte de algo que amas o del llanto amargo. Sólo esto puede llamarse amor y fe verdaderos. Independientemente de cuál sea tu estatura real, debes poseer primero la voluntad de sufrir dificultades, una fe verdadera y tener la voluntad de abandonar la carne. Deberías estar dispuesto a soportar personalmente las dificultades y sufrir pérdidas en tus intereses personales con el fin de satisfacer la voluntad de Dios. Debes tener también un corazón arrepentido por no haber sido capaz de satisfacer a Dios en el pasado, y de arrepentirte ahora. Ni una sola de estas cosas puede faltar y Dios te perfeccionará a través de ellas. Si careces de estas condiciones, no puedes ser perfeccionado.

Extracto de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 514

Alguien que sirve a Dios no debería saber sólo cómo sufrir por Él; además, deben entender que el propósito de creer en Dios es que la gente busque amarlo. Dios se sirve de ti no solo para refinarte o hacerte sufrir, sino para que conozcas Sus acciones, para que conozcas el verdadero significado de la vida humana y, en particular, para que sepas que servir a Dios no es una tarea fácil. Experimentar la obra de Dios no consiste en disfrutar de la gracia, sino en sufrir a causa de tu amor hacia Él. Ya que disfrutas de la gracia de Dios, también debes disfrutar de Su castigo; debes experimentar todo esto. Puedes experimentar el esclarecimiento de Dios en ti, y también puedes experimentar cómo Él te trata y te juzga. De esta manera, tu experiencia será completa. Dios ha llevado a cabo su obra de juicio y castigo en ti. La palabra de Dios te ha tratado, pero no solo eso; también te ha esclarecido e iluminado. Cuando estás negativo y débil, Dios se preocupa por ti. La totalidad de esta obra es para hacerte saber que todo lo que concierne al hombre está dentro de las orquestaciones de Dios. Puedes pensar que creer en Dios consiste en sufrir o en hacer todo tipo de cosas por Él; podrías pensar que el propósito de creer en Dios tiene como fin que tu carne esté en paz o que todo en tu vida funcione sin problemas, o que te sientas cómodo y a gusto con todo. Sin embargo, ninguno de estos son propósitos que la gente debería vincular a su creencia en Dios. Si crees por estos propósitos, entonces tu perspectiva es incorrecta y resulta simplemente imposible que seas perfeccionado. Las acciones de Dios, el carácter justo de Dios, Su sabiduría, Su palabra, y lo maravilloso e insondable que Él es, todas son cosas que las personas deben tratar de entender. Como posees este entendimiento, debes utilizarlo para librar a tu corazón de todas las demandas, esperanzas y nociones egoístas. Solo eliminando estas cosas puedes cumplir con las condiciones exigidas por Dios, y solo haciendo esto puedes tener vida y satisfacer a Dios. El propósito de creer en Dios es satisfacerlo y vivir el carácter que Él requiere, para que Sus acciones y Su gloria se manifiesten a través de este grupo de personas indignas. Esta es la perspectiva correcta para creer en Dios, y este es también el objetivo que debes buscar. Has de tener el punto de vista correcto sobre creer en Dios y debes buscar obtener Sus palabras. Necesitas comer y beber las palabras de Dios y debe ser capaz de vivir la verdad, y, en particular, debes ser capaz de ver Sus obras prácticas, Sus maravillosas obras en todo el universo, así como la obra práctica que hace en la carne. La gente puede, a través de sus experiencias prácticas, apreciar cómo Dios hace Su obra en ellos y cuál es su voluntad respecto a ellos. El propósito de todo esto es eliminar el carácter satánico corrupto de las personas. Deshazte de todo lo que es impuro e injusto en tu interior; despójate de tus malas intenciones, y, de esa manera, podrás desarrollar una fe verdadera en Dios. Solo teniendo fe verdadera puedes realmente amar a Dios, y puedes amar genuinamente a Dios sobre los cimientos de tu creencia en Él. ¿Puedes conseguir amar a Dios sin creer en Él? Ya que crees en Dios, no puedes estar confundido al respecto. Algunas personas se llenan de vigor tan pronto como ven que la fe en Dios les traerá bendiciones, pero luego se quedan sin energía en cuanto ven que tienen que enfrentarse a los refinamientos. ¿Eso es creer en Dios? Al final, debes lograr una obediencia completa y total delante de Dios en tu fe. Crees en Dios, pero todavía le exiges; tienes muchas nociones religiosas que no puedes abandonar, intereses personales que no puedes soltar e, incluso, buscas las bendiciones de la carne y quieres que Dios rescate tu carne, que salve tu alma; estos son todos comportamientos de personas que tienen una perspectiva equivocada. Aunque las personas con creencias religiosas tienen fe en Dios, no buscan cambiar su carácter ni buscan el conocimiento de Dios; en cambio, solo buscan los intereses de la carne. Muchos entre vosotros tenéis creencias que pertenecen a la categoría de convicciones religiosas; esa no es la verdadera fe en Dios. Para creer en Dios, las personas deben poseer un corazón preparado para sufrir por Él y la voluntad de entregarse. A menos que cumplan estas dos condiciones, su fe en Dios no es válida, y no podrán lograr un cambio en su carácter. Solo las personas que genuinamente buscan la verdad, que tratan de conocer a Dios y buscan la vida son las que verdaderamente creen en Dios.

Extracto de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 515

La obra de refinamiento tiene lugar, principalmente, para perfeccionar la fe de las personas y alcanzar por fin un estado en el que quieres marcharte, pero no puedes; en el que algunas personas carecen de una pizca de esperanza, pero siguen teniendo su fe; es un estado en el que ya no se tiene esperanza en el propio futuro y es solo en este momento cuando concluirá el refinamiento de Dios. El hombre sigue sin haber alcanzado la etapa de rondar entre la vida y la muerte, no ha probado la muerte, por lo que el refinamiento no ha terminado. Incluso aquellos que se encontraban en la etapa de los hacedores de servicio no han sido refinados por completo, pero Job completó su refinamiento, sin nada en lo que apoyarse. Las personas deben pasar por refinamientos hasta el punto de no tener esperanza ni nada en lo que apoyarse; sólo entonces son verdaderos estos refinamientos. Durante el tiempo de los hacedores de servicio, si tu corazón siempre estuvo tranquilo delante de Dios y si independientemente de lo que Él hiciera y de cuál fuera Su voluntad para ti siempre obedeciste Sus disposiciones, entonces, al final del camino entendiste todo lo que Dios hizo. Pasar por las pruebas de Job es pasar también por las pruebas de Pedro. Cuando Job fue probado, fue testigo, y al final Jehová se reveló a él. Sólo después de ser testigo fue digno de ver el rostro de Dios. ¿Por qué se dice: “Me oculto de la tierra de inmundicia, pero Me muestro al reino santo”? Eso significa que sólo cuando eres santo y eres un testigo, puedes ser digno de ver el rostro de Dios. Si no puedes ser testigo de Él, no eres digno de ver Su rostro. Si te retiras o te quejas contra Dios frente a los refinamientos fallas en ser testigo de Él y eres el hazmerreír de Satanás, no obtendrás la aparición de Dios. Si eres como Job, quien en medio de las pruebas maldijo su propia carne, no se quejó contra Dios y fue capaz de detestar su propia carne sin quejarse ni pecar por medio de sus palabras, eso es ser testigo. Cuando pasas por refinamientos hasta un cierto grado y puedes seguir siendo como Job, totalmente obediente delante de Dios y sin otras exigencias de Él y sin tus propias nociones, Dios se te aparecerá. Ahora Él no se te aparece porque tienes muchas nociones propias, prejuicios personales, pensamientos egoístas, exigencias individuales e intereses carnales, y no eres digno de ver Su rostro. Si ves a Dios, lo medirás mediante tus propios conceptos; entonces, lo estarás clavando a la cruz. Si te sobrevienen muchas cosas no alineadas con tus nociones, pero eres capaz de dejarlas a un lado y de conocer las acciones de Dios a partir de ellas, y si en medio de los refinamientos revelas tu corazón de amor por Dios, eso es ser testigo. Si tu hogar es apacible, si disfrutas de las comodidades de la carne, si nadie te persigue, y tus hermanos y hermanas en la iglesia te obedecen, ¿puedes exhibir tu corazón de amor por Dios? ¿Puede esto refinarte? Tu amor por Dios solo puede mostrarse mediante el refinamiento, y solo puedes ser perfeccionado por medio de las cosas que ocurren y que no están en línea con tus conceptos. Con la ayuda de muchas cosas adversas y negativas, y empleando todo tipo de manifestaciones de Satanás, como sus acciones, sus acusaciones, sus perturbaciones y sus engaños, Dios te permite ver claramente el detestable rostro de Satanás, para que de ahí en adelante perfecciones tu habilidad para reconocerlo, para que puedas odiarlo y renunciar a él.

Extracto de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 516

Se podría decir que tus muchas experiencias de fracaso, de debilidad, y los momentos de negatividad son pruebas de Dios para ti. Esto se debe a que todo procede de Dios, todas las cosas y todos los eventos están en Sus manos. Si fracasas, eres débil y tropiezas, todo se sustenta en Dios y Él lo tiene agarrado. Desde el lado de Dios, esto es una prueba para ti, y si no lo puedes reconocer, esto se convertirá en tentación. Existen dos clases de estados que las personas deberían reconocer: uno procede del Espíritu Santo, y el otro probablemente de Satanás. En un estado, el Espíritu Santo te ilumina y te permite conocerte, detestarte y arrepentirte, así como ser capaz de tener amor genuino por Dios, y de disponer tu corazón para satisfacerlo. El otro estado es que te conoces, pero eres negativo y débil. Podría decirse que esto es el refinamiento de Dios. Podría decirse también que es la tentación de Satanás. Si reconoces que esto es la salvación de Dios hacia ti y sientes que ahora estás increíblemente en deuda con Él, y si de ahora en adelante intentas compensarlo y no caes más en tal depravación; si pones tu esfuerzo en comer y beber Sus palabras, si siempre consideras que eres deficiente y que tienes un corazón que anhela, esta es la prueba de Dios. Después de que el sufrimiento haya terminado y una vez que avances de nuevo, Dios seguirá dirigiéndote, iluminándote, esclareciéndote, y nutriéndote. Pero si no lo reconoces y eres negativo, si te limitas a abandonarte hasta la desesperación, si piensas de esta forma, la tentación de Satanás ha caído sobre ti. Cuando Job pasó por pruebas, Dios y Satanás estaban apostando entre sí y Dios permitió que Satanás afligiera a Job. Aunque era Dios quien probaba a Job, fue realmente Satanás quien cayó sobre él. Para Satanás, él estaba tentando a Job, pero este estaba del lado de Dios; de no haber sido este el caso, Job habría caído en tentación. Tan pronto como las personas caen en la tentación, caen en el peligro. Se puede decir que pasar por el refinamiento es una prueba de Dios, pero si no estás en buen estado puede decirse que es una tentación de Satanás. Si no tienes clara la visión, Satanás te acusará y te nublará en el aspecto de la visión. Antes de que te des cuenta, caerás en la tentación.

Si no experimentas la obra de Dios nunca podrás ser perfeccionado. En lo que se refiere a tu experiencia, también debes entrar en los detalles. Por ejemplo, ¿qué cosas te llevan a desarrollar conceptos y tantos motivos? Y, ¿qué clase de prácticas adecuadas tienes para abordarlos? Si puedes experimentar la obra de Dios, significa que tienes estatura. Si solo se aparenta tener vigor, esto no es verdadera estatura y no se será en absoluto capaz de luchar. Solo cuando seas capaz de experimentar la obra de Dios y puedas experimentarla y meditar sobre ella en cualquier momento y en cualquier lugar, cuando seas capaz de abandonar a los pastores y vivir de forma independiente confiando en Dios, cuando seas capaz de ver Sus acciones reales, se cumplirá la voluntad de Dios. Ahora la mayoría de las personas no sabe cómo experimentarla. Cuando se encuentran un problema no saben cómo ocuparse del mismo, no pueden experimentar la obra de Dios ni pueden llevar una vida espiritual. Debes adoptar las palabras y la obra de Dios en tu vida práctica.

A veces, Dios te da un determinado tipo de sentimiento; uno que causa que pierdas el disfrute interior y la presencia de Dios, de tal modo que caes en las tinieblas. Es un tipo de refinamiento. Siempre que haces algo, sale mal o te topas con una pared. Esa es la disciplina de Dios. A veces, cuando haces algo que desobedece o se rebela contra Dios, puede que nadie más lo sepa, pero Dios sí. Él no te perdonará y te disciplinará. La obra del Espíritu Santo es muy detallada. Él observa con mucho detenimiento cada palabra y cada acción de las personas, cada uno de sus actos y de sus movimientos, cada uno de sus pensamientos y de sus ideas, de forma que las personas puedan ganar una conciencia interna de estas cosas. Haces algo una vez y sale mal, lo haces de nuevo y sigue saliendo mal, y gradualmente llegarás a entender la obra del Espíritu Santo. Después de haber sido disciplinado muchas veces, sabrás qué hacer para estar en línea con la voluntad de Dios y saber lo que no está en línea con Su voluntad. Al final, tendrás respuestas precisas a la dirección del Espíritu Santo desde tu interior. En ocasiones serás rebelde y Dios te reprenderá desde dentro. Todo esto procede de la disciplina de Dios. Si no valoras las palabras de Dios, si menosprecias Su obra, Él no te prestará atención. Cuanto más en serio te tomes las palabras de Dios, más te esclarecerá Él. Justo ahora, algunas personas en la iglesia tienen una fe atolondrada y confusa, y hacen muchas cosas inapropiadas sin disciplina; por tanto, la obra del Espíritu Santo no puede verse claramente en ellas. Algunas personas dejan sus deberes atrás en aras de ganar dinero, yendo a dirigir un negocio sin ser disciplinadas; esa clase de persona está en un peligro aún mayor. No sólo no tienen en la actualidad la obra del Espíritu Santo, sino que en el futuro serán difíciles de perfeccionar. Existen muchas personas en las que no puede verse la obra del Espíritu Santo y en quienes no puede verse la disciplina de Dios. Están aquellas que no tienen clara la voluntad de Dios y que no conocen Su obra. Los que se mantienen firmes en medio de los refinamientos, que siguen a Dios haga lo que haga y, como mínimo, son capaces de no abandonar y de lograr el 0.1% de lo que Pedro logró, lo están haciendo bien, pero no sirven para ser usadas. Muchas personas entienden las cosas con rapidez, sienten un amor verdadero por Dios y pueden superar el nivel de Pedro, y Dios realiza en ellos la obra de la perfección. La disciplina y el esclarecimiento le llega a tales personas, y si hay algo en ellas que no concuerde con la voluntad de Dios, lo pueden desechar de inmediato. Esta clase de personas son como el oro, la plata y las piedras preciosas: ¡tienen un enorme valor! Si Dios ha hecho muchas clases de obra, pero tú sigues siendo como la arena, como una piedra, ¡entonces no vales nada!

Extracto de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 517

La obra de Dios en el país del gran dragón rojo es maravillosa e insondable. Él perfeccionará a un grupo de personas y eliminará a otras, porque hay todo tipo de personas en la iglesia: están las que aman la verdad y las que no lo hacen; hay quienes experimentan la obra de Dios, y los que no; hay quienes cumplen con su deber, y los que no lo hacen; hay quienes dan testimonio a favor de Dios, y los que no, y una parte de ellos son incrédulos y hombres malvados y, sin duda, serán eliminados. Si no conoces claramente la obra de Dios serás negativo; esto se debe a que la obra de Dios sólo puede verse en una minoría de personas. En ese momento quedará claro quién ama de verdad a Dios y quién no. Aquellas personas que aman verdaderamente a Dios tienen la obra del Espíritu Santo y las que no lo aman de verdad serán reveladas a través de cada etapa de Su obra; se convertirán en los objetos de la eliminación. Estas personas serán reveladas en el transcurso de la obra de conquista, no tienen valor para ser perfeccionadas. Y aquellas que han sido perfeccionadas han sido ganadas por Dios en su totalidad, y son capaces de amar a Dios como Pedro. Las conquistadas no tienen un amor espontáneo, sino sólo pasivo y se sienten obligadas a amar a Dios. El amor espontáneo se desarrolla por medio del entendimiento obtenido a través de la experiencia práctica. Este amor ocupa el corazón de una persona y hace que le sea fiel voluntariamente a Dios; Sus palabras se convierten en su fundamento y es capaz de sufrir por Él. Por supuesto, estas son cosas que alguien posee porque ha sido perfeccionada por Dios. Si sólo buscas ser conquistado, no puedes dar testimonio de Dios; si Él sólo logra Su meta de salvación por medio de la conquista de las personas, entonces el paso de los hacedores de servicio sería adecuado. Sin embargo, conquistar personas no es la meta final de Dios, Su meta final es perfeccionar a las personas. Por tanto, en lugar de decir que esta etapa es la obra de conquista, di que es la obra de perfeccionar y eliminar. Algunas personas no han sido conquistadas del todo y, en el transcurso de su conquista, un grupo de personas será perfeccionado. Estas dos partes de la obra se llevan a cabo al unísono. Las personas no se han marchado durante un largo período de obra; esto demuestra que la meta de conquistar se ha logrado, es la realidad de ser conquistado. Los refinamientos no se producen en aras de ser conquistados, sino de ser perfeccionados. Sin refinamientos, las personas no podían ser perfeccionadas. Así pues, ¡los refinamientos son demasiado valiosos! Hoy un grupo de personas está siendo perfeccionado, un grupo de personas está siendo ganado. Las diez bendiciones mencionadas anteriormente iban todas dirigidas a aquellos que han sido perfeccionados. Todo lo relativo a cambiar su imagen en la tierra va dirigido a los que han sido perfeccionados. Los que no lo han sido no están cualificados para recibir las promesas de Dios.

Extracto de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 518

Creer en Dios y conocerle es ley del Cielo y principio de la tierra y, hoy, durante una era en la que el Dios encarnado hace personalmente Su obra, es un momento oportuno para conocer a Dios. Satisfacerle es algo que se consigue sobre el fundamento de entender Su voluntad y, para ello, es necesario conocerle. Este conocimiento de Dios es la visión que el creyente debe tener; es la base de la creencia del hombre en Dios. Si no posee este conocimiento, su creencia en Dios es imprecisa y se basa en una teoría vacía. Aunque este tipo de persona está decidida a seguirle, no consigue nada. Todos aquellos que no logran nada por este camino son los que serán eliminados, y son personas que se limitan a hacer estrictamente lo mínimo. Cualquiera que sea el paso de la obra de Dios que experimentes, debería acompañarte una poderosa visión. Sin ella, te resultaría difícil aceptar cada paso de la nueva obra, porque el hombre es incapaz de imaginarla, es algo que supera su mente. Por tanto, sin un pastor que lo apaciente, que comparta sobre las visiones, el ser humano es incapaz de aceptar esta nueva obra. Si el hombre no puede recibir las visiones, no podrá recibir la nueva obra de Dios, y si no puede obedecerla, será incapaz de entender Su voluntad y su conocimiento de Él equivale a nada. Antes de que el hombre obedezca las palabras de Dios, debe conocerlas, es decir, comprender Su voluntad; sólo así podrá llevar a cabo lo que Él le pide con precisión y según Su corazón. Todo aquel que busca la verdad debe poseer esto, y es el proceso que todo el que procura conocer a Dios debe experimentar. El proceso de conocer las palabras de Dios es el de conocerle a Él, y también el de conocer Su obra. Por tanto, conocer las visiones no sólo alude a conocer la humanidad del Dios encarnado, sino que también incluye conocer las palabras y la obra de Dios. De Sus palabras, las personas llegan a entender Su voluntad y, a partir de la obra de Dios, a conocer Su carácter y lo que Él es. Creer en Dios es el primer paso para conocerle. El proceso de avanzar desde la creencia inicial en Dios hasta llegar a una más profunda es el proceso de conocerle y de experimentar Su obra. Si te limitas a creen en Él por creer, y no lo haces para conocerle, no habrá realidad en tu creencia, que no podrá llegar a ser pura; de esto no cabe la menor duda. Si, durante el proceso por el cual experimenta a Dios, el hombre llega progresivamente a conocer a Dios, su carácter irá cambiando de igual modo y su creencia será cada vez más verdadera. De este modo, cuando el hombre logra el éxito en su creencia en Dios, le habrá ganado por completo. Dios llegó a tales extremos que se hizo carne por segunda vez y llevó a cabo Su obra de forma personal, para que el hombre fuera capaz de conocerle y de verle. Conocer a Dios[a] es el efecto final que debe lograrse al final de Su obra; es el requisito final de Dios para la humanidad. Lo hace por amor a Su testimonio final y para que el hombre pueda, por fin y por completo, volverse a Él. El ser humano sólo puede amar a Dios conociéndolo, y para amarle debe conocerle. Independientemente de cómo lo busque, o de lo que procure ganar, debe ser capaz de obtener el conocimiento de Dios. Sólo así puede satisfacer Su corazón. Sólo conociendo a Dios puede el hombre creer de verdad en Él, reverenciarlo y obedecerle de verdad. Los que no conocen a Dios no le obedecerán nunca de verdad ni lo reverenciarán. Conocer a Dios incluye conocer Su carácter, entender Su voluntad y saber lo que Él es. A pesar de ello, cualquiera que sea el aspecto de conocer a Dios, cada uno de ellos requiere que el hombre pague un precio y exige la voluntad de obedecer, sin la cual nadie sería capaz de seguir hasta el final. La obra de Dios es demasiado incompatible con los conceptos humanos; el carácter de Dios y lo que Él es, son cosas demasiado difíciles para la capacidad del hombre, y todo lo que Dios dice y hace le resulta incomprensible por demás al ser humano; si el hombre desea seguir a Dios, pero no está dispuesto a obedecerlo, no conseguirá nada. Desde la creación del mundo hasta hoy, Dios ha realizado mucha obra que es incomprensible para el hombre y que le ha resultado difícil aceptar, y Dios ha dicho muchas cosas que hacen que sus conceptos sean complicados de sanar. Con todo, las muchas dificultades que representa Su obra para el hombre, Él no la ha dejado nunca, sino que ha seguido obrando y hablando; y aunque un gran número de “guerreros” han ido cayendo a los lados del camino, Él sigue realizando Su obra y sigue escogiendo a un grupo de personas tras otro que esté dispuesto a obedecer Su nueva obra. No se compadece de esos “héroes” caídos, sino que atesora a aquellos que aceptan Su nueva obra y Sus nuevas palabras. ¿Pero con qué fin obra de esta forma, paso a paso? ¿Por qué está siempre eliminando y escogiendo a personas? ¿Por qué emplea siempre un método así? El objetivo de Su obra es que el hombre le conozca y, así, poder ganarlo. El principio de Su obra es trabajar en aquellos que son capaces de obedecer la obra que Él hace hoy, y no obra en los que obedecieron Su obra pasada y se oponen a la presente. Esta es exactamente la razón por la que ha eliminado a tantas personas.

Los efectos de la lección de conocer a Dios no pueden obtenerse en uno o dos días: el hombre tiene que acumular experiencias, soportar sufrimiento y tener una obediencia verdadera. Lo primero es empezar desde la obra y las palabras de Dios. Debes entender lo que incluye conocer a Dios, cómo lograr el conocimiento de Él y cómo verle durante tus experiencias. Esto es lo que todos deben hacer cuando todavía tienen que conocer a Dios. Nadie comprende la obra y las palabras de Dios al momento, y nadie logra el conocimiento de la totalidad de Dios en un tiempo breve. Lo que se requiere es el proceso necesario de la experiencia, sin el cual nadie sería capaz de conocer a Dios y seguirle de verdad. Cuanta más obra realiza Dios, más conoce el hombre de Él. Cuanto más en desacuerdo esté la obra de Dios con los conceptos humanos, más renovado y profundo será el conocimiento que el hombre tenga de Él. Si la obra de Dios tuviera que permanecer inmutable para siempre, el hombre sólo tendría un pequeño conocimiento de Él. Desde la creación del mundo hasta nuestros días, debéis conocer con claridad las visiones de lo que Dios hizo durante la Era de la Ley, durante la Era de la Gracia y lo que ahora está haciendo durante la Era del Reino. Debéis conocer la obra de Dios.

Extracto de ‘Sólo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

Nota al pie:

a. El texto original dice: “La obra de conocer a Dios”.

Palabras diarias de Dios Fragmento 519

El hombre experimenta a Dios, se conoce a sí mismo, se despoja de su carácter corrupto y busca el crecimiento en la vida, todo ello por conocer a Dios. Si sólo buscas conocerte a ti mismo y tratar con tu propio carácter corrupto, sin tener conocimiento de la obra que Dios hace en el hombre, de lo grande que es Su salvación o de cómo experimentas a Dios y das testimonio de Sus hechos, tu experiencia es absurda. Si crees que ser capaz de poner la verdad en práctica y que ser capaz de soportar significa que la vida propia ha crecido, esto indica que sigues sin comprender el verdadero sentido de la vida y que todavía no entiendes el propósito de que Dios perfeccione al hombre. Un día, cuando estés en las iglesias religiosas, entre miembros de la Iglesia del Arrepentimiento o la Iglesia de la Vida, encontrarás a muchos devotos cuyas oraciones contienen visiones y que se sienten tocados y tienen palabras que los guían en su búsqueda de vida. Y, lo que es más, en muchos asuntos son capaces de soportar y renunciar a sí mismos, y no son guiados por la carne. En ese tiempo no serás capaz de ver la diferencia: creerás que todo lo que hacen es correcto, que es la expresión natural de la vida, y qué pena que crean en el nombre equivocado. ¿No son necias tales creencias? ¿Por qué se dice que muchas personas no tienen vida? Porque no conocen a Dios, y por ello se dice que no tienen a Dios ni tienen vida. Si tu creencia en Dios ha alcanzado un cierto punto en el que eres capaz de conocer a conciencia los hechos de Dios, Su realidad y cada fase de Su obra, entonces la verdad te ha poseído. Si desconoces la obra y el carácter de Dios, tu experiencia sigue siendo carente. La forma en que Jesús llevó a cabo aquella etapa de Su obra, cómo se está realizando esta fase, cómo hizo Dios Su obra en la Era de la Gracia, qué obra se hizo, cuál se está haciendo en esta fase, si no posees un conocimiento profundo de estas cosas, jamás te sentirás persuadido ni seguro. Si tras un periodo de experiencia eres capaz de conocer la obra hecha por Dios y cada etapa de Su obra, y posees un conocimiento concienzudo de los objetivos de las palabras de Dios y de por qué tantas palabras que Él pronunció no se han cumplido, puedes estar tranquilo y perseguir con valentía el camino que tienes por delante, libre de preocupación o refinamiento. Deberíais ver lo que Dios usa para realizar tan gran parte de Su obra. Usa las palabras que Él pronuncia, refina al hombre y trasforma sus conceptos por medio de muchas clases de palabras. Todo el sufrimiento que habéis soportado, todo el refinamiento que habéis experimentado, el trato que habéis aceptado en vuestro interior, el esclarecimiento que habéis percibido, todo ello se ha logrado mediante el uso de las palabras pronunciadas por Dios. ¿Por qué sigue el hombre a Dios? ¡Por Sus palabras! Las palabras de Dios son profundamente misteriosas, y pueden tocar el corazón del hombre, revelar cosas profundas dentro de su corazón, hacerle saber cosas que ocurrieron en el pasado y permitirle ver en el futuro. Y el hombre soporta el sufrimiento por las palabras divinas, y estas lo perfeccionan; sólo entonces sigue el hombre a Dios. Lo que el hombre debería hacer en esta fase es aceptar las palabras de Dios, e independientemente de que sea perfeccionado o refinado, la clave está en las palabras de Dios; esta es Su obra y la visión que el hombre debería conocer hoy.

Extracto de ‘Sólo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

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