La entrada en la vida III
Palabras diarias de Dios Fragmento 444
¿Cómo capta una persona los detalles del espíritu? ¿Cómo obra el Espíritu Santo en el hombre? ¿Cómo obra Satanás en el hombre? ¿Cómo obran los espíritus malignos en el hombre? ¿Cuáles son las manifestaciones? Cuando algo te pasa, ¿viene del Espíritu Santo? ¿Deberías someterte a ello o rebelarte contra ello? En la práctica real de las personas surgen muchas cosas que proceden de la voluntad humana, pero las personas invariablemente creen que estas provienen del Espíritu Santo. Algunas cosas vienen de los espíritus malignos, pero la gente sigue pensando siempre que han venido del Espíritu Santo y, algunas veces, el Espíritu Santo guía a las personas desde dentro, pero estas temen que tal guía venga de Satanás y, así, no se atreven a someterse, cuando, en realidad, esa guía es el esclarecimiento del Espíritu Santo. Por tanto, si alguien no ejerce el discernimiento, no será capaz de experimentar de verdad las cosas reales por las que pasa; si alguien no ejerce el discernimiento en sus experiencias, no será capaz de obtener vida. ¿Cómo obra el Espíritu Santo? ¿Cómo obran los espíritus malignos? ¿Qué proviene de la voluntad del hombre? ¿Y qué nace de la guía y el esclarecimiento del Espíritu Santo? Si captas los patrones de la obra del Espíritu Santo dentro del hombre, entonces, en tu vida diaria y durante tus experiencias reales, podrás aumentar tu conocimiento y obtener discernimiento; llegarás a conocer a Dios, podrás comprender y discernir a Satanás, no te confundirás en tu sumisión ni en tu búsqueda y serás alguien cuyos pensamientos son claros, que se somete a la obra del Espíritu Santo.
La obra del Espíritu Santo es para proveer guía y esclarecimiento en el lado positivo. No volverá negativas a las personas. Les trae consuelo, les da fe y determinación y les permite buscar que Dios las haga perfectas. Cuando el Espíritu Santo obra, las personas pueden entrar desde un aspecto positivo; no son pasivas ni son forzadas, sino que actúan por iniciativa propia. Cuando el Espíritu Santo obra, las personas están contentas y dispuestas, están dispuestas a someterse y son felices de humillarse. Aunque sufran y sean débiles por dentro, tienen la determinación de cooperar; sufren voluntariamente, pueden someterse y la voluntad humana no las contamina, no tienen la mancha del pensamiento del hombre e, incluso más aún, sin mancha de las expectativas y motivaciones del hombre. Cuando las personas experimentan la obra del Espíritu Santo son especialmente puras por dentro. Aquellos que poseen la obra del Espíritu Santo viven el amor por Dios y el amor por sus hermanos y hermanas; les gustan las cosas que deleitan a Dios y aborrecen las cosas que Dios aborrece. Las personas a las que toca la obra del Espíritu Santo son las que tienen una humanidad normal y suelen perseguir la verdad y poseen humanidad. Cuando el Espíritu Santo obra dentro de las personas, su condición se vuelve cada vez mejor y su humanidad se vuelve más y más normal y, aunque algo de su cooperación pueda ser una necedad, sus motivos son correctos, entran desde un aspecto positivo, no tratan de provocar trastornos y no albergan ninguna mala intención. La obra del Espíritu Santo es normal y práctica, el Espíritu Santo obra en el hombre de acuerdo con los patrones de vida de las personas normales y Él esclarece y guía a la gente por dentro de acuerdo con la búsqueda real de las personas normales. Cuando el Espíritu Santo obra en las personas, Él las guía y las esclarece de acuerdo con las necesidades de las personas normales. Él las provee de acuerdo con sus necesidades y las guía y esclarece según sus carencias y según sus deficiencias desde un aspecto positivo. La obra del Espíritu Santo es para esclarecer y guiar a las personas en la vida real; solo si experimentan las palabras de Dios en sus vidas reales pueden ver la obra del Espíritu Santo. Si en sus vidas diarias las personas están en un estado positivo y tienen una vida espiritual normal, entonces poseen la obra del Espíritu Santo. En tal estado, tienen fe cuando comen y beben las palabras de Dios, están inspirados cuando oran y no son negativas cuando se topan con algo; dentro de ello pueden ver las lecciones que Dios les exige que aprendan, no son negativas ni débiles y, aunque tengan dificultades reales, están dispuestas a someterse a todos los arreglos de Dios.
¿Qué efectos logra la obra del Espíritu Santo? Puedes ser necio o puedes carecer de discernimiento, pero basta con que el Espíritu Santo obre para que haya fe en ti, siempre sentirás que no puedes amar lo suficiente a Dios y estarás dispuesto a cooperar. Sin importar lo grandes que sean las dificultades venideras, seguirás estando dispuesto a cooperar. Cuando te sucedan cosas y no te quede claro si vienen de Dios o de Satanás, podrás esperar y no serás ni negativo ni negligente. Esta es la obra normal del Espíritu Santo. Cuando el Espíritu Santo obra dentro de ti, seguirás topándote con dificultades reales; algunas veces se te llenarán los ojos de lágrimas y, otras, habrá cosas que eres incapaz de vencer; todo esto no es más que una etapa de la obra ordinaria del Espíritu Santo. Aunque no lograrás vencer esas cosas y, aunque en aquel momento serás débil y te quejarás, posteriormente seguirás siendo capaz de amar a Dios, rebosante de fe. Tu negatividad no te impedirá tener experiencias normales y, sin importar lo que las demás personas digan y cómo te ataquen, seguirás pudiendo amar a Dios. Durante la oración, siempre sentirás que en el pasado estuviste muy en deuda con Dios y tomarás la decisión de satisfacer a Dios y rebelarte contra la carne cuando te encuentres nuevamente con tales cosas. Este impulso muestra que la obra del Espíritu Santo está dentro de ti. Este es el estado normal de la obra del Espíritu Santo.
¿Cuál es la obra que proviene de Satanás? En la obra que proviene de Satanás, las visiones dentro de las personas son vagas; las personas no tienen una humanidad normal, los motivos detrás de sus acciones están equivocados y, aunque desean amar a Dios, siempre hay acusaciones en su interior y estas acusaciones y pensamientos provocan una perturbación constante en su interior, limitando el crecimiento de su vida e impidiéndoles estar en una condición normal ante Dios. Es decir, tan pronto como la obra de Satanás está dentro de las personas, su corazón ya no puede estar en paz delante de Dios. No saben qué hacer consigo mismas: cuando ven que las personas se reúnen, quieren huir y no pueden cerrar los ojos cuando otros oran. La obra de los espíritus malignos arruina la relación normal entre el hombre y Dios y trastorna las visiones anteriores de las personas o su antigua senda de entrada en la vida; en su corazón nunca se pueden acercar a Dios, están constantemente perturbados y constreñidos por algo, así como su corazón no puede encontrar la paz. Se quedan sin fuerza para amar a Dios y su espíritu se hunde. Tales son las manifestaciones de la obra de Satanás. Las manifestaciones de la obra de Satanás son: que no puedas afianzar tu posición ni mantenerte firme en el testimonio, lo que hace que te conviertas en una persona incorrecta ante Dios y una persona que no tiene lealtad hacia Él. Cuando Satanás te perturba, pierdes el amor y la lealtad hacia Dios en tu interior, se te despoja de una relación normal con Él, no persigues la verdad ni el mejoramiento de ti mismo, retrocedes, te vuelves negativo, te complaces a ti mismo, das rienda suelta a la propagación del pecado y no aborreces el pecado. Además, causa que te vuelvas disoluto; hace que el toque de Dios desaparezca dentro de ti y que te quejes de Él y te pongas en Su contra, lo que te lleva a cuestionar a Dios; incluso existe el riesgo de que te marches. Todo esto viene de Satanás.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás
Palabras diarias de Dios Fragmento 445
Cuando algo te pasa en tu vida diaria, ¿cómo deberías discernir si viene de la obra del Espíritu Santo o de la obra de Satanás? Cuando las condiciones de las personas son normales, su vida espiritual y su vida en la carne son normales y su razón es normal y ordenada. En general puede decirse que, cuando están en esta condición, lo que experimentan y llegan a conocer dentro de sí mismas viene porque el Espíritu Santo las tocó. (Tener percepciones u obtener un conocimiento superficial cuando comen y beben las palabras de Dios o ser leales en ciertos asuntos o tener la fuerza para amar a Dios en algunas cosas: todo esto viene del Espíritu Santo). La obra del Espíritu Santo en el hombre es especialmente normal; el hombre es incapaz de sentirla y parece que viene a través del hombre mismo, aunque, de hecho, es la obra del Espíritu Santo. En la vida diaria, el Espíritu Santo obra en todo el mundo, lo cual puede ser grande o pequeño, y lo único que varía es el alcance de esta obra. Algunas personas son de buen calibre y comprenden las cosas con rapidez y el Espíritu Santo provee especial esclarecimiento en su interior. Mientras tanto, algunas personas son de un calibre pobre y les lleva más tiempo comprender las cosas, pero el Espíritu Santo las toca por dentro y ellas, también, pueden serle leales a Dios. El Espíritu Santo obra en todos los que buscan a Dios. Cuando en la vida diaria las personas no están en contra de Dios o no se rebelan contra Él, no hacen cosas que trastornan la gestión de Dios y no perturban Su obra, en cada una de ellas el Espíritu de Dios obra en un mayor o menor grado; Él las toca, las esclarece, les da fe, les da fortaleza y las conmueve para que entren de una manera positiva, sin ser holgazanas ni codiciar los placeres de la carne, dispuestas a practicar la verdad y anhelantes de las palabras de Dios. Todo esto es la obra que proviene del Espíritu Santo.
Cuando los estados de las personas no son normales, el Espíritu Santo las abandona. Las quejas dentro de su corazón, sus intenciones equivocadas, su holgazanería, la indulgencia de su carne y su deseo de traicionar la verdad; todo esto proviene de Satanás. Cuando las condiciones de las personas no son normales, cuando están oscuras por dentro y han perdido su razón normal, el Espíritu Santo las ha abandonado y no pueden sentir a Dios en su interior: ahí es cuando Satanás está obrando dentro de ellas. Si las personas siempre tienen fortaleza en su interior y siempre aman a Dios, entonces, por lo general, cuando les pasan cosas, estas vienen del Espíritu Santo y a quienquiera que se encuentren es el resultado de los arreglos de Dios. Es decir, cuando te encuentras en una situación normal, cuando te encuentras dentro de la gran obra del Espíritu Santo, es imposible que Satanás te haga titubear. Sobre este fundamento se puede decir que todo proviene del Espíritu Santo y, aunque puedes tener pensamientos incorrectos, puedes rebelarte contra ellos y no seguirlos. Todo esto proviene de la obra del Espíritu Santo. ¿En qué situaciones interfiere Satanás? Es fácil que Satanás obre dentro de ti cuando tus condiciones no son normales, cuando Dios no te ha tocado y no tienes la obra de Dios; cuando estás seco y estéril por dentro, cuando oras a Dios pero no captas nada y cuando comes y bebes las palabras de Dios pero no eres esclarecido ni iluminado. En otras palabras, cuando el Espíritu Santo te ha abandonado y no puedes sentir a Dios, entonces te pasan muchas cosas que proceden de la tentación de Satanás. A medida que el Espíritu Santo obra, Satanás obra al mismo tiempo. El Espíritu Santo toca al hombre por dentro, mientras que al mismo tiempo Satanás causa perturbaciones en el hombre. Sin embargo, la obra del Espíritu Santo toma la delantera y las personas cuyas condiciones son normales pueden vencer esto; se trata del triunfo de la obra del Espíritu Santo sobre la obra de Satanás. Mientras obra el Espíritu Santo, todavía existen en la gente actitudes corruptas; sin embargo, durante la obra del Espíritu Santo, a las personas les resulta fácil descubrir y reconocer su rebeldía, motivaciones y adulteraciones. Solo entonces la gente siente remordimientos y adquiere la voluntad de arrepentirse. Como tal, se despojan gradualmente de su rebeldía y sus actitudes corruptas dentro de la obra de Dios. La obra del Espíritu Santo es especialmente normal; a medida que Él obra en las personas, ellas siguen teniendo dificultades, siguen llorando, siguen sufriendo, siguen siendo débiles y todavía hay muchas cosas que no les quedan claras. Sin embargo, cuando están en estos estados pueden evitar retroceder y todavía pueden amar a Dios, y aunque lloran y están angustiadas, todavía pueden alabar a Dios; la obra del Espíritu Santo es especialmente normal y no es sobrenatural en lo más mínimo. La mayoría de las personas creen que, tan pronto como el Espíritu Santo comienza a obrar, ocurren cambios en el estado de las personas y desechan las cosas que son la sustancia de ellas. Tal entendimiento está distorsionado. Cuando el Espíritu Santo obra dentro del hombre, las cosas negativas del hombre siguen estando ahí y su estatura permanece igual, pero él obtiene la iluminación y el esclarecimiento del Espíritu Santo y está en un estado positivo más tiempo, las condiciones en su interior se vuelven normales y él cambia rápidamente. En las experiencias reales de las personas, experimentan principalmente la obra bien del Espíritu Santo o bien de Satanás y, si son incapaces de captar estos estados y no tienen discernimiento de ellos, entonces entrar en las experiencias prácticas es algo que está fuera de toda discusión, por no decir nada de los cambios en el carácter. Por lo tanto, la clave para experimentar la obra de Dios es poder comprender tales cosas; de esta manera, a ellas les será más fácil experimentarla.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás
Palabras diarias de Dios Fragmento 446
La obra del Espíritu Santo vuelve a la gente positiva y motivada, mientras que la obra de Satanás hace que esta se vuelva negativa y retroceda, que se rebele contra Dios y se oponga a Él, pierda la fe en Él y se debilite al hacer su deber. Todo lo que proviene del esclarecimiento del Espíritu Santo es bastante natural, no se fuerza en ti. Si te sometes a ello, entonces tendrás paz, si no, después te sentirás reprendido. Si es el esclarecimiento del Espíritu Santo, no se te perturbará ni se te constreñirá en nada de lo que hagas; serás liberado, habrá una senda de práctica en tus acciones y no estarás atado y podrás actuar de acuerdo con las intenciones de Dios. La obra de Satanás te causa perturbación en muchas cosas, hace que no te den ganas de orar, que seas muy flojo para comer y beber las palabras de Dios, que no estés dispuesto a vivir la vida de iglesia y te aleja de la vida espiritual. La obra del Espíritu Santo no interfiere con tu vida diaria y no interfiere con tu vida espiritual normal. Eres incapaz de discernir muchas cosas en el momento mismo en el que suceden; sin embargo, pasados un par de días, tu corazón está más iluminado y tu mente más clara. Llegas a tener cierta percepción de las cosas del espíritu y poco a poco puedes discernir si un pensamiento proviene de Dios o de Satanás. Algunas cosas claramente hacen que te pongas en contra de Dios y que te rebeles contra Dios, o que dejes de poner en práctica Sus palabras; todas estas cosas vienen de Satanás. Algunas cosas no son evidentes y no puedes discernirlas en ese momento; posteriormente, puedes ver sus manifestaciones y entonces emplear el discernimiento. Si puedes distinguir claramente qué cosas vienen de Satanás y cuáles son dirigidas por el Espíritu Santo, entonces no te vas a descarriar fácilmente en tus experiencias. A veces, tu condición no es buena y tienes un pensamiento que te saca de tu estado negativo. Esto muestra que, aun cuando tu condición sea desfavorable, algunos de tus pensamientos todavía pueden venir del Espíritu Santo. No es el caso que cuando estés negativo todos tus pensamientos los envíe Satanás; si eso fuera cierto, entonces ¿cuándo podrías hacer la transición a un estado positivo? Cuando has estado negativo por un tiempo, el Espíritu Santo te da una oportunidad para hacerte perfecto; te toca, causando que surjas de tu estado negativo y entres en un estado normal.
Cuando sabes cuál es la obra del Espíritu Santo y cuál la de Satanás, las puedes comparar con tu propio estado durante tus experiencias y con tus propias experiencias y de esta manera habrá muchas más verdades en tus experiencias que se relacionan con el principio Después de haber entendido estas verdades respecto al principio, serás capaz de captar tu estado real, podrás discernir a las personas y los acontecimientos y no tendrás que invertir tanto esfuerzo para obtener la obra del Espíritu Santo. Por supuesto, esto depende de que tus motivaciones sean correctas y de tu disposición a buscar y practicar. Este tipo de lenguaje —el lenguaje que se relaciona con los principios— es algo que deberías tener en tus experiencias. Sin él, tus experiencias van a estar llenas de la perturbación de Satanás y de conocimiento insensato. Si no entiendes cómo obra el Espíritu Santo, entonces no entiendes cómo orar a Dios o cómo debes entrar, y si no sabes cómo actúa Satanás para desorientar y perturbar a la gente, entonces no sabes cómo rechazar a Satanás y mantenerte firme en tu testimonio. La gente debe entender cómo obra el Espíritu Santo y cómo actúa Satanás; son cosas que se deben experimentar en la fe de la gente en Dios.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra del Espíritu Santo y la obra de Satanás
Palabras diarias de Dios Fragmento 447
¿Qué aspectos abarca la condición humana normal? Percepción, razón, conciencia e integridad. Si eres capaz de alcanzar la normalidad en cada uno de estos aspectos, tu humanidad será acorde al estándar. Debes tener la semejanza propia de un ser humano normal, parecer creyente en Dios. No tienes que lograr demasiado ni actuar con diplomacia; solamente tienes que ser un ser humano normal, con una razón normal de las personas, para poder comprender las cosas y, al menos, parecer un ser humano normal. Eso será suficiente. Todo lo que te exijo hoy está dentro de los límites de tu capacidad, no es pedir peras al olmo. No llevaré a cabo en ti palabras ni obras inútiles. Deberás despojarte de toda la fealdad expresada o revelada en tu vida. Satanás os ha corrompido y estáis rebosantes de su veneno. Todo lo que te pido es que te despojes de estas actitudes satánicas corruptas. No te estoy pidiendo que te conviertas en una figura de alto nivel ni en una persona famosa o importante. Eso no tiene sentido. La obra que realizo en vosotros tiene en cuenta lo que es inherente a vosotros. Lo que pido a la gente está definido dentro de sus límites. Si practicases de la misma manera y con el mismo tono con el que hablan los intelectuales, esto no serviría; no podrías hacerlo. Dado vuestro calibre, al menos deberíais ser capaces de hablar con sabiduría y tacto y explicar las cosas de manera clara y comprensible. Eso es todo lo que necesitáis para cumplir con Mis exigencias. Si, como poco, conseguís percepción y razón, con eso valdrá. Lo más importante ahora mismo es que rechacéis vuestras actitudes satánicas corruptas. Debes rechazar la fealdad que se manifiesta en ti. Si no, ¿cómo puedes hablar de la razón y la percepción supremas? Mucha gente, en vista del cambio de era, carecen de humildad o paciencia y bien podrían no tener tampoco amor ni santo decoro. ¡Qué absurdas! ¿Tienen tan siquiera un ápice de humanidad normal? ¿Tienen algún testimonio del que puedan hablar? Carecen por completo de percepción y razón. Por supuesto, es preciso corregir algunos aspectos de la práctica de las personas que están distorsionados: por ejemplo, se tienen que transformar sus rígidas vidas espirituales anteriores y su apariencia de torpes e imbéciles. La transformación no implica dejar que te vuelvas licencioso ni que te entregues a la carne diciendo lo que quieras. No debes hablar más de la cuenta. El discurso y comportamiento normales del ser humano suponen hablar con coherencia, decir “sí” cuando quieres decir “sí”, y “no” cuando quieres decir “no”. Cíñete a los hechos y di lo correcto. No engañes ni mientas. Tienes que entender los límites a los que puede llegar una persona normal en la transformación de su carácter. Si no, no podrás entrar en la realidad.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Elevar el calibre es en aras de recibir la salvación de Dios
Palabras diarias de Dios Fragmento 448
Que el hombre haga su deber es, de hecho, el cumplimiento de todo lo que es inherente a él; es decir, lo que es intrínsecamente posible para él. Es entonces cuando su deber se cumple. En cuanto a los defectos del hombre durante su servicio, estos se reducen gradualmente a través de la experiencia progresiva y del proceso de pasar por el juicio; no obstaculizan ni afectan el deber del hombre. Los que dejan de servir o ceden y retroceden por temor a que puedan existir defectos en su servicio son los más cobardes de todos. Si las personas no pueden expresar lo que deben expresar durante el servicio ni lograr lo que por naturaleza es posible para ellas y, en cambio, actúan de manera negligente, han perdido la función que un ser creado debe tener. A esta clase de personas se las conoce como “mediocres”; son basura inútil. ¿Cómo pueden esas personas ser llamadas seres creados en el sentido auténtico? ¿Acaso no son elementos podridos que brillan por fuera, pero que están descompuestos por dentro? Si una persona se llama a sí misma Dios, pero no es capaz de expresar el ser de la divinidad, ni hacer la obra de Dios mismo, ni representar a Dios, entonces no cabe duda de que no es Dios, porque no tiene la sustancia de Dios y lo que Dios puede lograr por naturaleza no existe dentro de ella. Si el hombre pierde lo que, por naturaleza, puede alcanzar, ya no se le puede considerar un hombre y no es digno de erigirse como ser creado ni de venir delante de Dios y servirlo, ni mucho menos es digno de recibir la gracia de Dios ni de ser cuidado, protegido y hecho perfecto por Dios. Muchos que han perdido la confianza de Dios pasan a perder la gracia de Dios. No solo no odian sus acciones malvadas, sino que propagan con descaro la idea de que el camino de Dios es incorrecto, y los rebeldes incluso niegan la existencia de Dios. ¿Cómo pueden esas personas, que poseen tal rebeldía, tener derecho a gozar de la gracia de Dios? Quienes no cumplen con su deber son muy rebeldes contra Dios, y le deben mucho, pero se dan la vuelta y arremeten contra Él diciendo que está equivocado. ¿Cómo podría una persona así ser apta para ser hecha perfecta? ¿Acaso no es esto un indicio de ser descartada y castigada? Las personas que no llevan a cabo su deber delante de Dios ya son culpables de los crímenes más atroces, para los cuales hasta la muerte es un castigo insuficiente, pero tienen el descaro de discutir con Dios y tratar de enfrentarse a Él. ¿Cuál es el valor de perfeccionar a semejantes personas? Cuando las personas no cumplen con su deber, deben sentirse culpables y en deuda; deben odiar su debilidad e inutilidad, su rebeldía y su corrupción y, más aún, deben ofrecerle todo a Dios, incluso su vida. Solo entonces son seres creados que aman verdaderamente a Dios y solo ese tipo de personas son aptas para disfrutar las bendiciones y las promesas de Dios y para que Él las haga perfectas. ¿Y qué pasa con la mayoría de vosotros? ¿Cómo tratáis al Dios que vive entre vosotros? ¿Cómo habéis llevado a cabo vuestro deber delante de Él? ¿Habéis hecho todo lo posible, incluso a expensas de vuestra propia vida? ¿Qué habéis sacrificado? ¿Acaso no habéis recibido mucho de Mí? ¿Podéis discernir? ¿Hasta qué punto me sois leales? ¿Cómo me habéis servido? ¿Y qué hay de todo lo que os he otorgado y he hecho por vosotros? ¿Habéis tomado medida de todo esto? ¿Habéis juzgado y comparado esto con la poca conciencia que tenéis dentro de vosotros? ¿De quién podrían ser dignas vuestras palabras y acciones? ¿Podría ser que ese minúsculo sacrificio vuestro sea digno de todo lo que os he otorgado? Me he dedicado a vosotros con todo el corazón, sin la menor reserva, sin embargo albergáis intenciones malvadas y mostráis tibieza hacia Mí. Ese es el deber que habéis realizado, la escasa función que habéis servido. ¿No es así? ¿No sabéis que habéis fracasado rotundamente en cumplir con el deber de un ser creado? ¿Cómo podéis ser considerados seres creados? ¿No os queda claro qué es lo que estáis expresando y viviendo? No habéis cumplido con vuestro deber, pero buscáis obtener la tolerancia y la gracia abundante de Dios. Esa gracia no ha sido preparada para unos tan inútiles y viles como vosotros, sino para los que no piden nada y se sacrifican con gusto. Las personas como vosotros, semejantes mediocres, sois totalmente indignos de disfrutar la gracia del cielo. ¡Solo dificultades y un castigo interminable acompañarán vuestros días! Si no podéis ser devotos de Mí, vuestro porvenir será el sufrimiento. Si no podéis ser responsables ante Mis palabras y Mi obra, vuestro desenlace será el castigo. Ni la gracia, ni las bendiciones ni la vida maravillosa del reino tendrán nada que ver con vosotros. ¡Este es el fin que merecéis tener y es una consecuencia de vuestras propias acciones!
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La diferencia entre el ministerio de Dios encarnado y el deber del hombre
Palabras diarias de Dios Fragmento 449
No solo esos arrogantes imprudentes no se esfuerzan al máximo ni llevan a cabo su deber, sino que incluso estiran las manos para recibir la gracia como si merecieran lo que piden. Y, si no obtienen lo que piden, se vuelven cada vez más traicioneros. ¿Cómo puede considerarse que esas personas poseen razón? Sois de bajo calibre y estáis desprovistos de razón, completamente incapaces de cumplir el deber que debéis cumplir durante la obra de gestión. Vuestra valía ya se ha desplomado. Vuestro fracaso en recompensarme por mostraros esa gracia ya es un acto de extrema rebeldía, suficiente para condenaros y demostrar vuestra cobardía, incompetencia, vileza y sordidez. ¿Qué os da derecho a mantener las manos extendidas? Que sois incapaces de ser de la más mínima ayuda para Mi obra, que sois incapaces de ser devotos y de manteneros firmes en vuestro testimonio de Mí, esas son vuestras fechorías y defectos, pero vosotros, en cambio, me atacáis, aseguráis falsamente que hago mal y os quejáis de que soy injusto. ¿Es esto lo que constituye vuestra lealtad? ¿Es esto lo que constituye vuestro amor? ¿Qué otra obra podéis hacer además de esta? ¿Cómo habéis contribuido a toda la obra que se ha hecho? ¿Qué tanto os habéis esforzado? Ya he mostrado gran tolerancia al no culparos, pero vosotros seguís poniendo excusas desvergonzadamente y os quejáis de Mí en privado. ¿Tenéis aunque sea un mínimo rastro de humanidad? Aunque el deber del hombre está adulterado con muchos pensamientos y nociones humanos, debes realizar tu deber y ser devoto. Las impurezas en la obra del hombre son un problema de su calibre, mientras que si el hombre no realiza su deber, eso muestra su rebeldía. No existe correlación entre el deber del hombre y que él reciba bendiciones o sufra calamidades. El deber es lo que el hombre debe cumplir; es la vocación que le dio el cielo y debe hacerlo sin buscar recompensa y sin condiciones ni excusas. Solo esto se puede llamar hacer el propio deber. Recibir bendiciones se refiere a las bendiciones que disfruta una persona cuando es hecha perfecta después de experimentar el juicio. Sufrir calamidades se refiere al castigo que recibe una persona cuando su carácter no cambia tras haber pasado por el escarmiento y el juicio; es decir, cuando no se la hace perfecta. Pero, independientemente de si reciben bendiciones o sufren calamidades, los seres creados deben cumplir su deber, haciendo lo que deben hacer y haciendo lo que son capaces de hacer; esto es lo mínimo que una persona, una persona que busca a Dios, debe hacer. No debes realizar tu deber en pos de recibir bendiciones, y no debes negarte a hacerlo por temor a sufrir calamidades. Dejadme deciros esto: lo que el hombre debe hacer es realizar su deber, y si no realiza su deber, eso es su rebeldía. Es por medio del proceso de hacer su deber como el hombre cambia gradualmente y es por medio de este proceso como él demuestra su lealtad. Así pues, cuanto más hagas tu deber, más verdades serás capaz de obtener y más práctica será tu expresión. Los que solo hacen su deber por inercia y no buscan la verdad, al final serán descartados, pues esas personas no realizan su deber en la práctica de la verdad y no practican la verdad en el desempeño de su deber. Ellos son los que permanecen sin cambios y sufrirán calamidades. No solo sus expresiones son impuras, sino que todo lo que expresan es malvado.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La diferencia entre el ministerio de Dios encarnado y el deber del hombre
Palabras diarias de Dios Fragmento 450
Si no tienes conocimiento de la obra de Dios, no sabrás cómo cooperar con Él. Si no conoces los principios de la obra de Dios e ignoras cómo obra Satanás en el hombre, no tendrás senda de práctica. La búsqueda ferviente por sí sola no te permitirá alcanzar los resultados que exige Dios. Esa forma de experiencia es parecida a la de Lawrence, que no hace distinción alguna y solo se centra en la experiencia, totalmente inconsciente de lo que es la obra de Satanás, de lo que es la obra del Espíritu Santo, del estado en el que el hombre está sin la presencia de Dios y de qué clase de personas quiere perfeccionar Dios. De qué principios deberían adoptarse cuando se trata con diferentes tipos de personas, de cómo comprender las intenciones de Dios en el presente, de cómo conocer el carácter de Dios y a qué personas, circunstancias y era son dirigidas la misericordia de Dios, Su majestad y Su justicia; Lawrence no diferencia estas cosas. Si las personas no tienen múltiples visiones como fundamento para sus experiencias, entonces la vida se hace imposible y la experiencia aún más; y pueden seguir sometiéndose y soportando tontamente todo. Es muy difícil que las personas así sean hechas perfectas. Puede decirse que si no tienes ninguna de las visiones mencionadas más arriba, hay pruebas de sobra de que eres un cretino, de que eres como una columna de sal siempre erigida en Israel. Tales personas son inútiles, ¡buenas para nada! Algunas personas solo se someten ciegamente, siempre se conocen a sí mismas y usan su propia forma de lidiar con el mundo cuando se enfrentan a nuevas situaciones o utilizan la “sabiduría” para tratar con asuntos triviales que no son dignos de mención. Estas personas están desprovistas de discernimiento y es como si estuviera en su naturaleza resignarse a que los atormenten y siempre son iguales; nunca cambian. Las personas así son necias y no tienen el más mínimo discernimiento. Nunca intentan adoptar las medidas adecuadas, según las circunstancias ni según las distintas personas. Las personas así no tienen experiencia. He visto a algunas que están tan focalizadas en el conocimiento de sí mismas que, de frente a personas poseídas por la obra de espíritus malignos, agachan la cabeza y confiesan sus pecados, sin atreverse a levantarse y condenarlas. Y de frente a la obra obvia del Espíritu Santo, tampoco se atreven a someterse. Creen que los espíritus malignos también están en las manos de Dios y no tienen el más mínimo valor para levantarse y resistirse a ellos. Tales personas causan vergüenza a Dios y son completamente incapaces de soportar cargas pesadas por Él. Esa gente atolondrada no hace distinción de ningún tipo. Esta forma de experiencia debería, por tanto, ser purgada, ya que es insostenible a los ojos de Dios.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Sobre la experiencia
Palabras diarias de Dios Fragmento 451
En la corriente actual, todos aquellos que aman verdaderamente a Dios tienen la oportunidad de que Él los perfeccione. Sean jóvenes o viejos, si tienen un corazón que se somete a Él y lo teme, pueden ser perfeccionados por Él. Dios perfecciona a las personas según sus diferentes funciones. Siempre que ejerzas toda tu fuerza y te sometas a la obra de Dios, puedes ser perfeccionado por Él. En la actualidad, ninguno de vosotros es perfecto. En ocasiones sois capaces de realizar un tipo de función, y a veces dos; mientras hagáis todo lo posible por entregaros por Él, seréis a la larga perfeccionados por Él.
Las personas jóvenes tienen pocas filosofías para los asuntos mundanos y carecen de sabiduría y conocimiento. Dios está aquí para perfeccionar la sabiduría y el conocimiento del hombre. Su palabra compensa sus deficiencias. Sin embargo, el carácter de las personas jóvenes es inestable y Dios debe transformarlo. Las personas jóvenes tienen menos nociones religiosas y menos filosofías para los asuntos mundanos. Piensan en todo en términos simples y sus reflexiones no son complejas. Esta es la parte de su humanidad que no se ha formado todavía y es un aspecto encomiable; pero las personas jóvenes son ignorantes y carecen de sabiduría. Esto es algo que necesita que Dios lo perfeccione. Ser perfeccionado por Dios permitirá que desarrolléis discernimiento. Seréis capaces de entender claramente muchas cosas espirituales y, poco a poco, os convertiréis en personas adecuadas para que Dios las use. Los hermanos y hermanas mayores también tienen sus funciones que llevar a cabo, y Dios no los abandona. Los hermanos y hermanas mayores también tienen aspectos tanto deseables como indeseables. Tienen más filosofías para los asuntos mundanos y más nociones religiosas. En sus acciones se adhieren a muchas costumbres rígidas, se apegan a los preceptos que aplican mecánicamente y sin flexibilidad. Este es un aspecto indeseable. Sin embargo, estos hermanos y hermanas mayores siguen tranquilos y sosegados pase lo que pase; su carácter es estable y no albergan estados de ánimo tempestuosos. Puede que tarden más en entender las cosas, pero esto no es un defecto grave. Siempre que podáis someteros; siempre que podáis aceptar las palabras actuales de Dios y no escudriñar las palabras de Dios; siempre que os preocupéis solo de someteros y seguir y nunca emitáis ningún juicio sobre las palabras de Dios ni alberguéis otros pensamientos malos acerca de ellas; siempre que aceptéis Sus palabras y las pongáis en práctica, entonces, al haber cumplido estas condiciones, podréis ser perfeccionados.
Seáis hermanos o hermanas más jóvenes o más mayores, sabéis la función que deberíais llevar a cabo. Los más jóvenes no son arrogantes; los más mayores no son negativos ni retroceden. Además, ellos son capaces de usar las fuerzas de los demás para compensar sus debilidades y pueden servirse los unos a los otros sin prejuicio alguno. Se construye un puente de amistad entre los hermanos y hermanas más jóvenes y los más mayores, y gracias al amor de Dios, sois capaces de entenderos mejor unos a otros. Los hermanos y hermanas más jóvenes no miran con desprecio a los más mayores ni estos son sentenciosos: ¿no es esto cooperación armoniosa? Si todos tenéis tal determinación, entonces la voluntad de Dios se cumplirá sin duda en vuestra generación.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Acerca de que todos cumplan su función
Palabras diarias de Dios Fragmento 452
En el futuro, que seas bendecido o sufras desgracias se decidirá sobre la base de tus acciones y comportamiento de hoy. Si vas a ser perfeccionado por Dios, debe ser en esta era presente; no habrá otra oportunidad en el futuro. Ahora Dios quiere perfeccionaros realmente, y esto no es una forma de hablar. En el futuro, independientemente de las pruebas que os lleguen, de los desastres con los que os topéis o de los acontecimientos que sucedan, Dios quiere perfeccionaros; es un hecho definido e indiscutible. ¿Dónde puede verse esto? Puede verse en el hecho de que, a lo largo de las eras y de las generaciones, la palabra de Dios no ha alcanzado nunca tanta altura ni ha entrado en su ámbito más elevado como lo ha hecho hoy. La obra del Espíritu Santo en todas las personas no tiene hoy precedentes. Prácticamente nadie, en las generaciones pasadas, ha tenido una experiencia así; ni siquiera en la era de Jesús existieron las revelaciones de hoy. Las palabras que se os han dicho, lo que entendéis y lo que experimentáis han llegado a su cénit. Incluso en medio de las pruebas y de los castigos, vosotros no os marcháis, y esto es prueba suficiente de que la obra de Dios ha alcanzado un esplendor sin precedentes. Esto no es algo que el hombre sea capaz de hacer. No es algo que mantenga el hombre, sino que es más bien la obra de Dios mismo. Así, a partir de muchos de los hechos de la obra de Dios, se puede ver que Él pretende perfeccionar al hombre y que, sin duda, Él es capaz de haceros completos. Si tenéis esta percepción y hacéis este nuevo descubrimiento, no esperaréis a la segunda venida de Jesús, sino que permitiréis que Dios os haga completos en la era presente. Por tanto, cada uno de vosotros debe hacer todo lo que pueda, y no escatimar esfuerzo alguno, para que podáis ser perfeccionados por Dios.
Ahora, no debes prestar atención a las cosas negativas. Primero tienes que dejar de lado e ignorar cualquier cosa que te haga sentirte negativo. Cuando estés manejando asuntos, hazlo con un corazón que busque y que avance a tientas, y un corazón sumiso a Dios. Siempre que descubráis una debilidad en vosotros pero no dejéis que os limite y, a pesar de ella, llevéis a cabo las funciones que deberíais, habéis dado un paso positivo hacia adelante. Por ejemplo, los hermanos y hermanas más mayores tenéis nociones religiosas, pero tú eres capaz de orar, someterte, comer y beber de la palabra de Dios, y cantar himnos… En síntesis, debes dedicarte con toda la fuerza que puedas reunir a lo que seas capaz de hacer, a cualquier función que seas capaz de desempeñar. No esperes pasivamente. Ser capaz de satisfacer a Dios en el cumplimiento de tu deber es el primer paso. Entonces, cuando seas capaz de entrar en la verdad de las palabras de Dios, habrás sido perfeccionado por Él.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Acerca de que todos cumplan su función
Palabras diarias de Dios Fragmento 453
Todo aquel que tiene determinación puede servir a Dios; sin embargo, solo aquellos que son considerados con las intenciones de Dios y las entienden son aptos para servirle y tienen derecho a hacerlo. He descubierto esto entre vosotros: Muchas personas creen que, siempre que prediquen con fervor el camino para Dios, viajen para Dios, se entreguen y renuncien a cosas por Él y así sucesivamente, eso es servir a Dios. La mayoría de las personas religiosas creen que servir a Dios significa correr de un lado para otro con una Biblia en las manos, predicar el evangelio del reino de los cielos y salvar a las personas haciendo que se arrepientan y se confiesen. Existen muchos funcionarios religiosos que piensan que servir a Dios consiste en predicar en las capillas después de cursar estudios avanzados y formarse en el seminario, así como enseñar a las personas a través de la lectura de los versículos de la Biblia. Además, hay personas en regiones pobres que creen que servir a Dios significa sanar a los enfermos y echar fuera demonios entre los hermanos y hermanas, orar por ellos y servirlos. Entre vosotros hay muchos que creen que servir a Dios significa comer y beber Sus palabras y orar a Dios cada día, así como visitar iglesias por todas partes y obrar en ellas. Hay otros hermanos y hermanas que creen que servir a Dios significa no casarse nunca ni formar una familia y dedicar todo su ser a Dios. No obstante, pocas personas saben lo que significa realmente servir a Dios. Aunque hay tantas personas que sirven a Dios como estrellas en el cielo, el número de los que pueden servir directamente y que pueden servir de acuerdo con las intenciones de Dios es insignificante, extremadamente pequeño. ¿Por qué digo esto? Lo digo porque no entendéis la esencia de la expresión “servir a Dios” y comprendéis muy poco de cómo servir de acuerdo con las intenciones de Dios. Existe una necesidad urgente de que las personas comprendan con exactitud qué clase de servicio a Dios está de acuerdo con Sus intenciones.
Si deseáis servir de acuerdo con las intenciones de Dios, primero debéis entender qué tipo de personas son agradables a Dios, a qué tipo de personas odia Dios, a qué tipo de personas hace perfectas Dios y qué tipo de personas están capacitadas para servir a Dios. Por lo menos, deberíais estar equipados con este conocimiento. Lo que es más importante, deberíais conocer el propósito de la obra de Dios y la obra que Dios hará en el presente. Después de entender esto y a través de la guía de Sus palabras, primero deberíais tener entrada y aceptar la comisión de Dios. Una vez que hayáis tenido la experiencia práctica de Sus palabras, y cuando verdaderamente conozcáis Su obra, estaréis calificados para servir a Dios. Y Dios abrirá vuestros ojos espirituales cuando lo sirváis a Él y os permitirá tener un mayor entendimiento de Su obra y verla con más claridad. Cuando entres en esta realidad, tus experiencias serán más profundas y prácticas, y todos aquellos de vosotros que hayáis tenido esas experiencias podréis caminar entre las iglesias y ofrecer provisión a vuestros hermanos y hermanas, de modo que cada uno pueda aprovechar las fortalezas del otro para compensar sus propios defectos y obtener un conocimiento más abundante en su espíritu. Solo después de lograr este efecto seréis capaces de servir de acuerdo con las intenciones de Dios y ser hechos perfectos por Él en el transcurso de vuestro servicio.
Los que sirven a Dios deben ser Sus íntimos; deben ser agradables a Él y capaces de mostrar completa lealtad a Él. Ya sea en privado o en público, en presencia de Dios tus acciones deberían poder agradarle y todas deberían poder mantenerse firmes ante Él e, independientemente de cómo te traten otras personas, siempre deberías caminar por la senda por la que deberías caminar para mostrar consideración por la carga de Dios. Solo las personas que son así son íntimas de Dios. Que los íntimos de Dios sean capaces de servirle directamente se debe a que Él les ha dado Su gran comisión y Su carga, a que pueden hacer suyo el corazón de Dios y a que toman la carga de Dios como propia, y no consideran las ganancias o las pérdidas de sus perspectivas de futuro; incluso cuando sus perspectivas son que no tendrán nada y no tienen nada que ganar, siempre creerán en Dios con un corazón amante de Él. Por tanto, este tipo de persona es íntima de Dios. Los íntimos de Dios son también Sus confidentes; solo estos podrían compartir Su urgencia y Sus pensamientos y, aunque su carne sufre y está débil, son capaces de soportar el dolor y abandonar lo que aman para satisfacer a Dios. Dios da más cargas a esas personas y lo que Él desea hacer queda demostrado en el testimonio de esas personas. Así, estas personas son agradables para Dios; son personas que sirven a Dios y cumplen con Sus intenciones y solo ellos pueden ostentar el poder como reyes junto a Él. Cuando hayas llegado a ser de verdad un íntimo de Dios, será precisamente cuando ostentarás el poder como rey junto a Él.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cómo servir de acuerdo con las intenciones de Dios
Palabras diarias de Dios Fragmento 454
Jesús fue capaz de llevar a cabo la comisión de Dios —la obra de redención de toda la humanidad—, precisamente porque pudo ser considerado con las intenciones de Dios, sin hacer planes ni arreglos para Sí mismo. Él era íntimo de Dios —Dios mismo—, lo cual es algo que todos vosotros entendéis muy bien. (De hecho, era el Dios mismo, del que Dios dio testimonio. Menciono esto aquí para ilustrar la cuestión mediante la realidad de Jesús). Él fue capaz de poner el plan de gestión de Dios en el centro, y siempre oró al Padre celestial y buscó Su voluntad. Él oró y dijo: “¡Dios Padre! Cumple aquello que sea Tu voluntad y no actúes según Mis deseos, sino de acuerdo con Tu plan. El hombre puede ser débil, ¿pero por qué deberías preocuparte por él? ¿Cómo podría el hombre ser digno de Tu preocupación, el ser humano que es como una hormiga en Tu mano? En Mi corazón, solo deseo cumplir Tu voluntad y deseo que Tú lleves a cabo lo que deseas hacer en Mí según Tus propios deseos”. En el camino hacia Jerusalén, Jesús estaba sufriendo, como si le estuvieran retorciendo un cuchillo en el corazón, pero no tenía la más mínima intención de dar marcha atrás; siempre había una poderosa fuerza que lo empujaba hacia adelante hacia el lugar de Su crucifixión. Finalmente, fue clavado en la cruz y se convirtió en semejanza de carne pecaminosa, completando la obra de redención de la especie humana. Transcendió todas las limitaciones de la muerte y el Hades. Delante de Él, la muerte, el infierno y el Hades perdieron su poder, y Él los venció. Vivió treinta y tres años a lo largo de los cuales siempre se esforzó al máximo por satisfacer las intenciones de Dios según la obra de Dios en ese momento, sin considerar jamás Su propia ganancia o pérdida personal y haciendo siempre planes en aras de las intenciones de Dios Padre. Por ello, después de que Jesús fuera bautizado, Dios dijo: “Este es mi Hijo amado en quien me he complacido”. Debido a Su servicio delante de Dios que estaba de acuerdo con las intenciones de Dios, Dios colocó sobre Sus hombros la pesada carga de redimir a toda la humanidad y le hizo cumplirla, y Él estaba calificado y autorizado para llevar a cabo esta importante tarea. A lo largo de Su vida, soportó un sufrimiento inconmensurable por Dios y Satanás lo tentó innumerables veces, pero nunca se descorazonó. Dios le encomendó una tarea tan importante porque confiaba en Él y lo amaba, y por eso Dios dijo personalmente: “Este es mi Hijo amado en quien me he complacido”. En ese momento, solo Jesús podía cumplir esta comisión y este fue un aspecto de las circunstancias reales de que Dios finalizara Su obra de redención de toda la humanidad en la Era de la Gracia.
Si, como Jesús, podéis ser considerados con la carga de Dios y rebelaros contra vuestra carne, Dios os encomendará Su pesada responsabilidad, de forma que cumpláis las condiciones requeridas para servir a Dios. Solo en tales circunstancias os atreveréis a decir que sois personas que siguen la voluntad de Dios, personas que completan la comisión de Dios y personas que de veras sirven a Dios. Comparado con el ejemplo de Jesús, ¿te atreves a decir que eres íntimo de Dios? ¿Te atreves a decir que eres una persona que sigue la voluntad de Dios? ¿Te atreves a decir que eres una persona que de veras sirve a Dios? Hoy, no entiendes cómo servir a Dios, ¿te atreves a decir que eres íntimo de Dios? Si dices que eres una persona que sirve a Dios, ¿no blasfemas contra Él? Piensa en ello: ¿estás sirviendo a Dios o a ti mismo? Sirves a Satanás, pero dices obstinadamente que estás sirviendo a Dios. ¿No estás blasfemando contra Dios en esto? Muchas personas, a Mis espaldas, disfrutan de los beneficios del estatus; disfrutan de la comida, aman dormir y se preocupan por la carne, siempre temerosas de que la carne no tenga salida. No cumplen con su función adecuadamente en la iglesia, sino que gorronean de la iglesia, o bien dan lecciones a los hermanos y hermanas con Mis palabras, limitando a los demás desde arriba. Estas personas continúan diciendo que son personas que siguen la voluntad de Dios y siempre dicen que son íntimas de Dios; ¿no es esto absurdo? Si tienes la motivación correcta, pero eres incapaz de servir de acuerdo con las intenciones de Dios, entonces estás siendo insensato, pero si tu motivación no es correcta y sigues diciendo que eres una persona que sirve a Dios, eres alguien que se opone a Dios, ¡y deberías ser castigado por Él! ¡No tengo simpatía por tales personas! En la casa de Dios gorronean, disfrutan siempre de las comodidades de la carne y no consideran los intereses de Dios. Siempre buscan beneficio personal y no prestan atención a las intenciones de Dios. No pueden aceptar el escrutinio del Espíritu de Dios en nada de lo que hacen. Siempre engañan a sus hermanos y hermanas siendo torcidas y falsas, tienen dos caras. Se parecen mucho a un zorro en una viña, siempre robando uvas y destrozando la viña. ¿Pueden ser tales personas íntimas de Dios? ¿Eres apto para heredar las bendiciones de Dios? No asumes cargas para tu vida y para la iglesia; ¿eres apto para recibir la comisión de Dios? ¿Quién se atrevería a confiar en alguien como tú? Cuando sirves así, ¿podría Dios confiarte una tarea mayor? ¿No causaría esto retrasos en la obra?
Os digo esto para que sepáis qué condiciones deben cumplirse con el fin de servir de acuerdo con las intenciones de Dios. Si no dais vuestro corazón a Dios, si no mostráis consideración por las intenciones de Dios como lo hizo Jesús, entonces os será difícil ganaros la confianza de Dios y acabará juzgándoos. Quizás hoy, en tu servicio a Dios, siempre albergas la intención de engañarlo, y siempre tratas con Él de manera superficial. En resumen, pase lo que pase, si engañas a Dios, caerá sobre ti un juicio despiadado. En este momento, ahora que acabáis de entrar en el camino correcto de servir a Dios, dadle primero vuestro corazón; no podéis tener un corazón dividido. Independientemente de si estás delante de Dios o delante de otras personas, tu corazón siempre debe estar orientado hacia Dios, y debes tener la determinación de amarlo tal como lo hizo Jesús. De esta forma, Dios te hará perfecto, para que te conviertas en una persona que sirve a Dios y se conforma a Sus intenciones. Si deseas sinceramente que Dios te perfeccione y que tu servicio esté de acuerdo con Sus intenciones, debes cambiar tus opiniones anteriores acerca de la fe en Dios y cambiar tus viejas prácticas de servirlo, de manera que Él haga perfecto más dentro de ti. Así, Dios no te abandonará y, como Pedro, estarás a la vanguardia de aquellos que lo aman. Si sigues sin arrepentirte, tendrás el mismo desenlace que Judas. Todos los que creen en Dios deben entender esto.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cómo servir de acuerdo con las intenciones de Dios
Palabras diarias de Dios Fragmento 455
Desde que Dios inició Su obra en el universo, Él ha predestinado a muchas personas para que lo sirvan, incluyendo a aquellos de toda condición social, con el objetivo de que Sus intenciones se pudieran satisfacer y Su obra en la tierra acabara por completarse sin problemas; este es el propósito de Dios al elegir a las personas para que lo sirvan. Toda persona que sirve a Dios debería entender esta intención Suya. A través de esta obra de Dios, la gente ve con mayor claridad Su sabiduría y omnipotencia y los principios de Su obra en la tierra. De manera práctica, Dios ha venido a la tierra para hacer Su obra e interactuar con las personas de tal modo que puedan conocer Sus acciones con mayor claridad. Hoy, vosotros, este grupo de personas, tenéis la fortuna de servir al Dios práctico. Esta es una bendición incalculable para vosotros; en verdad es la exaltación que Dios hace de vosotros. Cuando Dios selecciona a una persona para que lo sirva, Él siempre tiene Sus propios principios. No es el caso en absoluto, como la gente imagina, de que una persona pueda servir a Dios mientras tenga entusiasmo. Hoy veis que todos los que sirven ante Dios lo hacen debido a Su guía, a que tienen la obra del Espíritu Santo y son personas que persiguen la verdad. Estas son las condiciones mínimas para todos aquellos que sirvan a Dios.
Servir a Dios no es una tarea sencilla. Aquellos cuyo carácter corrupto permanece inalterado no pueden servir nunca a Dios. Si tu carácter no ha sido juzgado ni castigado por las palabras de Dios, entonces tu carácter aún representa a Satanás, lo que prueba que tu servicio a Dios solo consiste en ofrendar tus propias buenas intenciones, que tu servicio está basado en tu naturaleza satánica. Tú sirves a Dios con tu temperamento natural y de acuerdo con tus preferencias personales. Es más, siempre piensas que las cosas que estás dispuesto a hacer son las que deleitan a Dios, y que las cosas que no deseas hacer son las que son repugnantes para Dios; obras totalmente según tus propias preferencias. ¿Puede esto llamarse servir a Dios? En última instancia, tu carácter-vida no cambiará ni un ápice; más bien, tu servicio lo volverá incluso más obstinado, haciendo así que se arraigue profundamente tu carácter corrupto y, de esta manera, desarrollarás reglas en tu interior sobre el servicio a Dios que se basan principalmente en tu propio temperamento y experiencia derivada de tu servicio según tu propio carácter. Estas son la experiencia y las lecciones del hombre. Es la filosofía del hombre para los asuntos mundanos. Las personas como estas son fariseos y funcionarios religiosos. Si no despiertan ni se arrepienten ahora, seguramente se convertirán en los falsos cristos y los anticristos que desorientan a las personas en los últimos días. Los falsos cristos y los anticristos de los que se habló surgirán de entre esta clase de personas. Si aquellos que sirven a Dios siguen su propio temperamento y actúan en base a su propia voluntad, corren el riesgo de ser descartados en cualquier momento. Aquellos que confían en sus muchos años de experiencia al servir a Dios con el fin de ganarse el corazón de los demás, de sermonearlos, constreñirlos y enaltecerse a sí mismos, y que nunca se arrepienten, nunca confiesan sus pecados, nunca reniegan de los beneficios del estatus; estas personas caerán delante de Dios. Son de la misma especie que Pablo, presumen de su veteranía y hacen alarde de sus credenciales ante los demás. Dios no perfecciona a este tipo de personas. Este servicio constituye trastornar la obra de Dios. Las personas siempre se aferran a lo viejo. Se aferran a las nociones del pasado, a todo lo de tiempos pretéritos. Este es un gran obstáculo para su servicio. Si no las desechas, estas cosas arruinarán tu vida entera. Aunque te rompas las piernas mientras corres de un lado a otro, te partas la espalda con el trabajo duro o incluso seas martirizado en aras de “servir” a Dios, Él no te dará Su aprobación en lo más mínimo. Muy por el contrario: Él dirá que eres un malhechor.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Se debe depurar el servicio religioso
Palabras diarias de Dios Fragmento 456
A partir de hoy, Dios perfeccionará formalmente a aquellos que no tienen nociones religiosas, que están dispuestos a dejar a un lado su antiguo yo y que se someten a Dios de una manera sencilla. Él perfeccionará a aquellos que anhelan las palabras de Dios. Estas personas deben ponerse de pie y servir a Dios. En Dios hay abundancia infinita y sabiduría ilimitada. Su increíble obra y Sus preciosas palabras esperan el disfrute de un número mayor de personas. Tal y como están las cosas, a los que tienen nociones religiosas, a los que dan por sentada su primacía y a los que no pueden dejar su propio yo de lado, les resulta difícil aceptar estas cosas nuevas. El Espíritu Santo no tiene oportunidad de perfeccionar a estas personas. Si una persona no tiene la determinación de someterse y no tiene sed de las palabras de Dios, entonces no tiene manera de aceptar estas cosas nuevas. Simplemente se volverá cada vez más rebelde, cada vez más astuta y terminará así en la vía equivocada. Al hacer Su obra ahora, Dios levantará a más personas que verdaderamente lo amen y que puedan aceptar la nueva luz, y Él eliminará completamente a los funcionarios religiosos que presumen de su primacía; Él no quiere ni a una sola de tales personas que se resisten al cambio con obstinación. ¿Quieres ser una de estas personas? ¿Realizas el servicio de acuerdo con tus propias preferencias o con lo que Dios requiere? Esto es algo que debes saber por ti mismo. ¿Eres un funcionario religioso o un bebé recién nacido al que Dios perfecciona? ¿Cuánto de tu servicio lo aprueba el Espíritu Santo? ¿Cuánto de este no será recordado por Dios en absoluto? ¿Cómo de grande ha sido el cambio en tu vida a consecuencia de todos tus años de servicio? ¿Tienes claras todas estas cosas? Si tienes fe verdadera, desecharás tus antiguas nociones religiosas previas y servirás mejor a Dios de una manera nueva. No es demasiado tarde para que te levantes en este momento. Las antiguas nociones religiosas pueden echar a perder la vida entera de una persona. La experiencia que una persona adquiere puede causar que se aleje de Dios y confíe en sí misma para hacer las cosas. Si no apartas esas cosas a un lado, se convertirán en obstáculo para tu crecimiento en la vida. Dios siempre perfecciona a los que le sirven y no los descarta con ligereza. Si realmente aceptas el juicio y el castigo de las palabras de Dios, si puedes dejar de lado tus pasadas prácticas y preceptos religiosos, así como dejar de usar las antiguas nociones religiosas como la medida de la palabra de Dios de hoy, solo entonces tendrás alguna perspectiva que mencionar. Pero si te aferras a las cosas viejas de antes, si aún las atesoras, entonces no hay manera de que puedas ser salvado. Dios no les presta atención a tales personas. Si realmente estás dispuesto a ser perfeccionado, entonces debes decidirte a renunciar por completo a todo lo pasado. Incluso si lo que se hizo antes fue correcto, incluso si lo hiciera Dios, aun así, debes poder dejarlo de lado y no aferrarte a eso. Incluso si fue claramente la obra del Espíritu Santo, hecha directamente por el Espíritu Santo, hoy debes dejarla de lado. No debes aferrarte a ella. Esto es lo que Dios requiere. Todo debe ser renovado. En la obra de Dios y en las palabras de Dios, de manera uniforme, Él no hace referencia a las cosas antiguas que ocurrieron antes, Él no se refiere al antiguo almanaque. Dios es un Dios que siempre es nuevo y nunca viejo, y Él no se aferra ni siquiera a Sus propias palabras del pasado, lo que demuestra que Dios no sigue ningún precepto. Entonces si tú, como ser humano, siempre te aferras a las cosas del pasado, te niegas a dejarlas ir y las aplicas como una fórmula rígida, pero Dios no obra usando los medios que usaba antes, entonces, ¿acaso no trastornan tus palabras y tus acciones? ¿Acaso no son antagónicas a Dios? ¿Estás dispuesto a dejar que toda tu vida se destruya y arruine por estas cosas viejas? Estas cosas viejas te convertirán en alguien que trastorna la obra de Dios. ¿Ese es el tipo de persona que quieres ser? Si realmente no quieres eso, entonces rápidamente deja de hacer lo que estás haciendo y da la vuelta; comienza todo de nuevo. Dios no recordará tu servicio pasado.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Se debe depurar el servicio religioso
Palabras diarias de Dios Fragmento 457
En lo que se refiere a la obra, el hombre cree que consiste en correr de un lado a otro para Dios, predicar por todas partes y esforzarse por Él. Aunque esta creencia es correcta, es demasiado parcial; lo que Dios le pide al hombre no es únicamente que corra de un lado a otro para Él; más bien, le pide más ministerio y provisión dentro del espíritu. Aun después de todos estos años de experiencia, muchos hermanos y hermanas jamás han pensado en trabajar para Dios, porque la obra, tal y como el hombre la concibe, es incongruente con lo que Dios pide. Por tanto, el hombre no tiene el más mínimo interés en el asunto de la obra y esta es precisamente la razón de que la entrada del hombre sea también bastante parcial. Todos vosotros deberíais empezar vuestra entrada obrando para Dios, de manera que podáis pasar mejor por cada aspecto de la experiencia. Esto es en lo que deberíais entrar. La obra no se refiere a correr de un lado a otro para Dios, sino a si la vida del hombre y lo que este vive pueden dar disfrute a Dios. La obra se refiere a que las personas utilicen su lealtad a Dios y su conocimiento de Él para dar testimonio de Dios y para atender al hombre. Esta es la responsabilidad del hombre y es lo que debería entender todo el mundo. Se podría decir que vuestra entrada es vuestra obra y que estáis buscando entrar en el transcurso de obrar para Dios. Experimentar la obra de Dios no significa, solamente, que sabes cómo comer y beber Su palabra; lo más importante, debes saber cómo dar testimonio de Dios y poder servirle y atender y proveer al hombre. Esto es obra y también vuestra entrada; es lo que toda persona debe lograr. Hay muchas personas que solo se centran en correr de aquí para allá para Dios y en predicar por todas partes, pero pasan por alto su experiencia individual y descuidan su entrada en la vida espiritual. Esto es lo que ha llevado a quienes sirven a Dios a convertirse en quienes se resisten a Él. Estas personas, que han estado sirviendo a Dios y atendiendo al hombre todos estos años, han considerado, simplemente, la obra y la predicación como entrada y ninguno ha tomado su experiencia espiritual individual como una entrada importante. Más bien, han tomado el esclarecimiento que obtienen de la obra del Espíritu Santo como capital a partir del cual enseñar a otros. Cuando predican, sienten mucha carga y reciben la obra del Espíritu Santo, y a través de esto liberan la voz del Espíritu Santo. En ese momento, quienes obran se llenan de autocomplacencia, como si la obra del Espíritu Santo se hubiera convertido en su experiencia espiritual individual; sienten que todas las palabras que pronuncian son su propio ser individual, pero por otra parte, como si su propia experiencia no fuera tan clara como la han descrito. Es más, antes de hablar, no tienen idea de lo que van a decir, pero cuando el Espíritu Santo obra en ellos, sus palabras vienen desbordándose en una corriente interminable. Después de que hayas predicado así una vez, sientes que tu estatura real no es tan pequeña como creías y, cuando ha habido varios casos como este en los que el Espíritu Santo está obrando en ti, determinas que ya posees estatura y, erróneamente, crees que la obra del Espíritu Santo es tu propia entrada y tu propio ser. Cuando constantemente experimentas de esta manera, te vuelves laxo respecto a tu propia entrada, caes en la pereza sin darte cuenta y dejas de darle ninguna importancia a tu entrada individual. Por esta razón, cuando estés atendiendo a otros, debes distinguir con claridad entre tu estatura y la obra del Espíritu Santo. Esto facilitará más tu entrada y traerá un mayor beneficio a tu experiencia. Cuando el hombre considera la obra del Espíritu Santo como su experiencia individual, esto se vuelve una fuente de depravación. Por eso digo que, cualquiera que sea el deber que hagáis, debéis considerar vuestra entrada como una lección vital.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra y la entrada (2)
Palabras diarias de Dios Fragmento 458
Uno trabaja para satisfacer las intenciones de Dios, para llevar delante de Él a todos los que concuerdan con Sus intenciones, para llevar al hombre a Él y presentarle la obra del Espíritu Santo y la dirección de Dios, perfeccionando así los frutos de la obra de Dios. Por tanto, es imperativo que tengáis completamente claro la esencia de la obra. Cada persona que usa Dios es digna de trabajar para Él; es decir, todos tienen la oportunidad de ser usados por el Espíritu Santo. Sin embargo, hay algo que debéis entender: cuando el hombre lleva a cabo la obra encargada por Dios, se le ha dado la oportunidad de ser usado por Él, pero lo que dice y lo que sabe no corresponde del todo a su estatura. Lo único que podéis hacer es conocer mejor vuestras deficiencias en el transcurso de vuestra obra y obtener más esclarecimiento por parte del Espíritu Santo. De esta manera, se os permitirá obtener una mejor entrada en el transcurso de vuestra obra. Si el hombre considera la guía que viene de Dios como su propia entrada y como algo que es inherente a sí mismo, entonces no hay potencial para que la estatura del hombre crezca. El esclarecimiento del Espíritu Santo en las personas ocurre cuando estas se encuentran en una situación normal; en momentos así, las personas a menudo confunden el esclarecimiento que reciben con su propia estatura real, porque la forma como el Espíritu Santo esclarece es excepcionalmente normal, y Él utiliza lo que es inherente al hombre. Cuando las personas obran y hablan, o cuando están orando y llevando a cabo sus devociones espirituales, una verdad se les aclarará de forma repentina. Sin embargo, lo que el hombre ve en realidad es tan solo el esclarecimiento del Espíritu Santo (naturalmente, este esclarecimiento está conectado con la cooperación del hombre) y no representa su verdadera estatura. Después de un periodo de experiencia en el que el hombre se encuentra con algunas dificultades y pruebas, la verdadera estatura del hombre se revela bajo tales circunstancias. Solo en ese momento el hombre descubre que su estatura no es tan grande y surgen sus deseos egoístas, surgen sus consideraciones personales, su avaricia y otras cosas semejantes. Solo después de varios ciclos de experiencias como esta, las muchas personas que están despiertas en su espíritu se dan cuenta de que lo que experimentaron en el pasado no fue su propia realidad individual, sino una iluminación momentánea del Espíritu Santo, así como que el hombre solo había recibido esta luz. Cuando el Espíritu Santo esclarece al hombre para que entienda la verdad, con frecuencia lo hace de un modo claro y nítido, sin explicar cómo se produjeron las cosas o hacia dónde van. Es decir, en lugar de incorporar las dificultades del hombre en esta revelación, Él revela directamente la verdad. Cuando el hombre se encuentra con dificultades en el proceso de entrada y luego incorpora el esclarecimiento del Espíritu Santo, esto se convierte en la experiencia práctica del hombre. […] Por tanto, al mismo tiempo que recibís la obra del Espíritu Santo, debéis darle todavía más importancia a vuestra entrada, y ver exactamente cuál es la obra del Espíritu Santo y cuál es vuestra entrada, así como incorporar la obra del Espíritu Santo a vuestra entrada para que podáis recibir más de Su perfeccionamiento y, así, la esencia de Su obra pueda forjarse en vosotros. En el transcurso de vuestra experiencia de la obra del Espíritu Santo, llegáis a conocerle y a conoceros a vosotros mismos; además, en medio de incontables episodios de sufrimiento intenso, desarrollaréis una relación normal con Dios, y vuestra relación con Dios crecerá más cada día. Tras incontables ocasiones de poda y refinamiento, desarrollaréis un amor verdadero por Dios. Por esta razón debéis daros cuenta de que no debe tenerse miedo al sufrimiento, los golpes y las tribulaciones; lo que sí asusta es tener solamente la obra del Espíritu Santo, pero no vuestra entrada. Cuando llegue el día en que la obra de Dios esté acabada, habréis trabajado para nada; aunque experimentasteis la obra de Dios, no habréis llegado a conocer al Espíritu Santo ni habréis obtenido vuestra propia entrada. El esclarecimiento que el Espíritu Santo obra en el hombre no es para mantener su pasión, sino para abrir una senda para la entrada del hombre y para permitirle llegar a conocer al Espíritu Santo, y que, a partir de ahí, desarrolle un corazón de temor y adoración hacia Dios.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra y la entrada (2)
Palabras diarias de Dios Fragmento 459
Las desviaciones en la obra de quienes han pasado por la poda, el juicio y el castigo son mucho más pequeñas y la expresión de su obra es mucho más exacta. Los que confían en su naturalidad para obrar tienen desviaciones muy importantes. La obra de las personas sin perfeccionar expresa demasiado de su propia naturalidad, lo que plantea un tremendo obstáculo para la obra del Espíritu Santo. Por muy bueno que sea el calibre de una persona, también debe experimentar la poda y el juicio antes de poder llevar a cabo la obra de la comisión de Dios. Si no han sufrido tal juicio, su obra, por muy bien que la hagan, no puede estar de acuerdo con los principios de la verdad y es siempre un producto de su propia naturalidad y bondad humana. La obra de los que han pasado por la poda y el juicio es mucho más exacta que la obra de los que no han sido podados y juzgados. Los que no han sufrido el juicio no expresan nada sino carne y pensamientos humanos, mezclados con mucha inteligencia humana y talento innato. Esta no es la expresión exacta que el hombre hace de la obra de Dios. Los que siguen a tales personas son llevados ante ellos por su calibre innato. Como expresan demasiado la perspectiva y la experiencia del hombre, que están casi desconectadas de la intención original de Dios y se desvían demasiado de ella, la obra de este tipo de personas no puede llevar a la gente delante de Dios, sino más bien delante del hombre. Así que los que no han sufrido el juicio y el castigo no están calificados para llevar a cabo la obra de la comisión de Dios. La obra de un obrero acorde al estándar puede llevar a las personas al camino correcto y ayudarlas a entrar más profundamente en la verdad. Su obra puede llevar personas delante de Dios. Además, la obra que hace puede variar de individuo a individuo y no está sujeta a preceptos, lo que permite a las personas libertad y liberación, crecimiento gradual en la vida y tener progresivamente una entrada más profunda en la verdad. La obra de un obrero que no es acorde al estándar se queda demasiado corta; su obra es necia. Solo puede llevar a las personas a los preceptos y lo que demanda de las personas no varía de individuo a individuo; no obra de acuerdo con las necesidades reales de las personas. En este tipo de obra hay demasiados preceptos y demasiadas doctrinas y esto no puede llevar a las personas a la realidad ni a la práctica normal del crecimiento en la vida. Solo les puede permitir adherirse a unos cuantos preceptos inútiles. Esta guía lleva a las personas a descarriarse. Te guía para que te vuelvas como él, llevándote a lo que él tiene y es. Para que los seguidores disciernan si los líderes son acordes al estándar, la clave es examinar la senda por la que lideran a otros y los resultados de su obra, así como ver si los seguidores reciben principios de acuerdo con la verdad, y si reciben los caminos de práctica adecuados para su transformación. Deberías tener discernimiento sobre la diferente obra de diferentes tipos de personas; no deberías ser un seguidor atolondrado. Esto concierne a la cuestión de la entrada de las personas. Si no eres capaz de discernir el liderazgo de qué persona tiene una senda y cuál no, te desorientarán fácilmente. Todo esto tiene relación directa con tu propia vida. Hay demasiada naturalidad en la obra de las personas no perfeccionadas; se mezcla con demasiada voluntad humana. Su ser es la naturalidad, con lo que nacieron. No es la vida después de haber sido podado ni la realidad después de haber sido transformado. ¿Cómo puede una persona así apoyar a los que están buscando la vida? La vida que el hombre tiene originalmente es su inteligencia o su talento innatos. Esta clase de inteligencia o talento está bastante alejada de las exigencias exactas que Dios le hace al hombre. Si una persona no ha sido perfeccionada y sus actitudes corruptas no han sido podadas, habrá una gran brecha entre lo que expresa y la verdad: lo que expresa estará mezclado con cosas vagas tales como sus imaginaciones y experiencia unilateral. Además, haga lo que haga, las personas sienten que no hay un objetivo general ni ninguna verdad que sea adecuada para que entren todas las personas. La mayoría de lo que se exige a las personas supera sus habilidades, es como pedir peras al olmo. Esta es la obra de la voluntad humana. Las actitudes corruptas del hombre, sus pensamientos y nociones impregnan todas las partes de su cuerpo. El hombre no nace con el instinto de practicar la verdad ni tampoco tiene el instinto de entender directamente la verdad. Si se añaden a eso las actitudes corruptas del hombre, cuando esta clase de persona natural obra, ¿no causa trastornos? Pero una persona que ha sido perfeccionada tiene la experiencia de la verdad que las personas deben entender, y el conocimiento de sus actitudes corruptas. Las cosas vagas e imprácticas en su obra disminuyen poco a poco, las adulteraciones humanas se reducen y su obra y servicio se acercan cada vez más a los estándares requeridos por Dios. Así, su obra ha entrado en la realidad-verdad y también se ha vuelto realista. Los pensamientos en la mente del hombre en particular bloquean la obra del Espíritu Santo. El hombre tiene una imaginación rica, una lógica razonable y ha tenido una larga experiencia manejando asuntos. Si estos aspectos del hombre no sufren la poda y la corrección, todos son obstáculos para la obra. Por lo tanto, la obra del hombre no puede lograr el mayor grado de precisión, sobre todo la obra de las personas no perfeccionadas.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra de Dios y la obra del hombre
Palabras diarias de Dios Fragmento 460
Necesitas tener un entendimiento de los múltiples estados en los que las personas estarán cuando el Espíritu Santo lleve a cabo obra en ellas. En particular, quienes cooperan para servir a Dios deben tener una comprensión mucho mejor de estos estados. Si únicamente hablas de muchas experiencias o formas de lograr la entrada, eso demuestra que tu experiencia es demasiado parcial. Si no conoces tu verdadero estado y no comprendes los principios-verdad, no es posible que logres un cambio de carácter. Si no conoces los principios de la obra del Espíritu Santo ni comprendes el fruto que produce, será difícil que puedas discernir la obra de los espíritus malignos. Debes poner al descubierto la obra de los espíritus malignos, así como las nociones del hombre, y penetrar directamente en el meollo del asunto; también debes señalar muchas de las desviaciones que ocurren en la práctica de las personas y los problemas que podrían tener en su fe en Dios, de modo que puedan reconocerlos. Como mínimo, no debes hacer que se sientan negativas o pasivas. Sin embargo, debes entender las dificultades que existen de un modo objetivo para la mayoría de las personas, no debes ser irracional ni “pedirle peras al olmo”; esa conducta es insensata. Para resolver muchas dificultades que experimentan las personas, primero debes entender la dinámica de la obra del Espíritu Santo; debes comprender cómo el Espíritu Santo lleva a cabo obra en diferentes personas; debes tener un entendimiento de las dificultades que enfrentan las personas y de sus deficiencias, y debes desentrañar el punto crucial del problema y llegar a su origen, sin desviarte ni cometer ningún error. Solo entonces eres una persona que es acorde al estándar en cuanto a la cooperación al servicio de Dios.
Que seas o no capaz de comprender los asuntos clave y ver claramente muchas cosas depende de tus experiencias individuales. La manera en la que experimentas es, también, la manera en la que guías a los demás. Si entiendes palabras y doctrinas, entonces llevarás a los demás a entender palabras y doctrinas. La forma en la que experimentas la realidad de las palabras de Dios es la forma en la que guiarás a otros para que logren entrar en la realidad de las declaraciones de Dios. Si eres capaz de comprender muchas verdades y obtener una percepción clara de muchas cosas a partir de las palabras de Dios, entonces eres capaz de guiar a los demás para que también entiendan muchas verdades, y aquellos a quienes guíes tendrán un entendimiento claro de las visiones. Si te enfocas en comprender sentimientos sobrenaturales, aquellos a los que guíes harán lo mismo. Si descuidas la práctica, y, en cambio, pones énfasis en la discusión, aquellos a los que guíes también se enfocarán en la discusión y no practicarán en absoluto ni lograrán transformación alguna en su carácter; solo serán entusiastas de manera superficial, sin haber puesto en práctica ninguna verdad. Todas las personas proveen a los demás con lo que ellas poseen. La clase de persona que alguien es determina la senda a la que guía a los demás, así como el tipo de persona a la que guía. Para ser verdaderamente apto para ser usado por Dios, no solo debes tener determinación, sino que también necesitas una gran cantidad de esclarecimiento por parte de Dios, la guía de Sus palabras, la experiencia de ser podado por Él y el refinamiento de Sus palabras. Con esto como base, en tiempos normales debéis prestar atención a observar, pensar, reflexionar y resumir, así como participar en la absorción o eliminación, según corresponda. Todas estas son sendas para vuestra entrada en la realidad y cada una de ellas es indispensable. Esta es la forma en la que Dios obra. Si entras en este método a través del cual Dios obra, todos los días puedes tener oportunidades para que Él te perfeccione. Y, en cualquier momento, independientemente de si tu entorno es duro o favorable, de si estás siendo puesto a prueba o tentado, de si estás trabajando o no, y de si estás viviendo la vida como un individuo o como parte de un colectivo, siempre encontrarás oportunidades para ser perfeccionado por Dios, sin perder jamás ni una sola de ellas. Serás capaz de descubrirlas todas y, de esta forma, habrás encontrado el secreto para experimentar las palabras de Dios.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Qué debería poseer un pastor apto para el uso
Palabras diarias de Dios Fragmento 461
Hoy en día, muchas personas no reparan en qué lecciones hay que aprender al cooperar con otras. He descubierto que muchos no aprendéis ninguna lección al cooperar con los demás; la mayoría se aferra a sus puntos de vista. En el trabajo en la iglesia, tú haces una observación, otro hace la suya y no guardan relación entre ellas; en realidad no cooperáis en absoluto. Todos estáis muy concentrados nada más que en compartir vuestras ideas o en liberar vuestras “cargas” internas sin buscar la vida en lo más mínimo. Parece que simplemente trabajas sin interés, creyendo siempre que debes seguir tu propia senda independientemente de lo que digan o hagan otros; piensas que debes compartir a medida que te guíe el Espíritu Santo, sean cuales sean las circunstancias de los demás. No sois capaces de descubrir las fortalezas de los demás ni de examinaros a vosotros mismos. Vuestro entendimiento de las cosas está verdaderamente distorsionado. Puede afirmarse que todavía demostráis mucha sentenciosidad, como si hubierais recaído en esa antigua enfermedad. No compartís de manera que lleguéis a abriros del todo, por ejemplo, acerca del resultado que habéis conseguido trabajando en ciertas iglesias o sobre la situación reciente de tu estado interno, etc.; simplemente nunca compartís tales cosas. No os interesan nada prácticas tales como las de descartar vuestras propias nociones o rebelaros contra vosotros mismos. Los líderes y colaboradores únicamente piensan en cómo impedir que sus hermanos y hermanas sean negativos y en cómo darles la capacidad de seguir con dinamismo. Sin embargo, todos pensáis que seguir con dinamismo es suficiente de por sí y, fundamentalmente, no entendéis lo que significa conoceros y rebelaros contra vosotros mismos, y mucho menos comprendéis lo que significa cooperar con otros para servir. Solo pensáis en tener la determinación para retribuir el amor de Dios, de tener determinación para vivir a la manera de Pedro. Aparte de estas cosas, no pensáis en nada más. Tú incluso dices que, hagan lo que hagan los demás, no obedecerás a ciegas y que, sean como sean otras personas, buscarás ser perfeccionado por Dios y eso bastará. El caso, no obstante, es que tu determinación no ha encontrado ninguna expresión concreta en la realidad. ¿No son todas estas cosas el tipo de conducta que exhibís vosotros en la actualidad? Cada uno se aferra a su idea y todos deseáis ser perfeccionados. Veo que habéis servido mucho tiempo sin haber progresado demasiado; en concreto, ¡en esta lección de cooperación armoniosa no habéis logrado absolutamente nada! Cuando tú entras en las iglesias, compartes a tu modo y otros, al suyo. Rara vez se produce una cooperación armoniosa, lo que es aún más cierto entre los subordinados que te siguen. Es decir, rara vez alguno de vosotros entiende qué es servir a Dios o cómo hay que servirlo. Estáis confundidos y consideráis estas lecciones insignificantes. Incluso hay muchas personas que no solo no practican este aspecto de la verdad, sino que, además, actúan mal a sabiendas. Hasta aquellos que han servido muchos años riñen y conspiran unos contra otros y son celosos y competitivos; cada uno va a lo suyo y no cooperan en absoluto. ¿No representan todas estas cosas la estatura real que tenéis? Vosotros, que servís juntos a diario, sois como los israelitas, que servían directamente a Dios en el templo todos los días. ¿Cómo puede ser que vosotros, que servís a Dios, no tengáis ni idea de cómo cooperar ni de cómo servir?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Servid como lo hacían los israelitas
Palabras diarias de Dios Fragmento 462
Lo que se os exige hoy —que cooperéis en armonía— es justamente lo que Jehová requería de los israelitas en su servicio a Él; de lo contrario, simplemente dejad de hacer el servicio. Dado que sois personas que servís a Dios directamente, como mínimo debéis ser capaces de demostrar lealtad y sumisión en el servicio y también de aprender lecciones de manera práctica. Especialmente aquellos que trabajáis en la iglesia, ¿alguno de vuestros hermanos y hermanas subordinados se atrevería a podaros? ¿Se atrevería alguien a deciros vuestros errores a la cara? Estáis muy por encima de los demás; ¡reináis como monarcas! Ni siquiera estudiáis ni os adentráis en este tipo de lecciones prácticas, ¡pero seguís hablando de servir a Dios! En la actualidad se te pide que dirijas varias iglesias, pero no solo no te das por vencido, sino que incluso te aferras a tus nociones y opiniones y afirmas cosas como: “Creo que esto debe hacerse de esta manera, ya que Dios ha dicho que no debemos estar limitados por otros y que hoy en día no debemos obedecer ciegamente”. Por lo tanto, cada uno se aferra a su opinión y no os obedecéis unos a otros. Aunque tenéis claro que vuestro servicio se encuentra en un callejón sin salida, pese a ello decís: “A mi parecer, mi camino no está totalmente equivocado. En cualquier caso, cada uno de nosotros defiende una cosa: tú hablas de lo tuyo y yo hablo de lo mío; tú llevas a cabo tu charla sobre las visiones y yo llevaré a cabo mi charla sobre la entrada”. Nunca os responsabilizáis de las muchas cosas que hay que tratar o, sencillamente, cada cual se conforma con desahogar sus opiniones y proteger con prudencia su estatus, reputación e imagen. Ninguno está dispuesto a humillarse y ninguna de las partes tomará la iniciativa de entregarse a subsanar los defectos de los demás para que la vida evolucione más deprisa. Cuando cooperáis unos con otros, deberíais aprender a buscar la verdad. Podéis decir: “No tengo un claro entendimiento de este aspecto de la verdad. ¿Qué experiencia tienes tú con ello?”. O podéis decir: “Tú tienes más experiencia que yo en este aspecto; ¿podrías guiarme, por favor?”. ¿No sería esa una buena manera de ocuparse de ello? Habéis oído multitud de sermones y tenéis algo de experiencia con hacer servicio. Si no aprendéis unos de otros, os ayudáis y subsanáis los defectos de los demás cuando hacéis obra en las iglesias, entonces, ¿cómo vais a aprender ninguna lección? Cada vez que afrontéis algo, debéis hablar unos con otros para que vuestras vidas se beneficien. Además, deberíais hablar detenidamente de todo tipo de cosas antes de tomar decisiones. Ese es el único modo de responsabilizarse de la iglesia, en vez de limitarse a actuar sin interés. Tras visitar todas las iglesias, debéis reuniros a hablar de todos los asuntos que descubráis y de cualquier problema de trabajo, y luego compartir el esclarecimiento y la iluminación que hayáis recibido; esta es una práctica de servicio indispensable. Debéis conseguir una cooperación armoniosa a efectos de la obra de Dios, para beneficio de la iglesia y para estimular a vuestros hermanos y hermanas. Deberías cooperar con otros, compensar los defectos del otro y lograr mejores resultados en el trabajo, con el fin de mostrar consideración con las intenciones de Dios. Esta es la verdadera cooperación y solo aquellos que se dediquen a ella lograrán la verdadera entrada. Mientras cooperas, puede que algunas de tus palabras sean inadecuadas, pero no importa. Háblalo después y hazte una idea clara; no lo descuides. Cuando lo hayas hablado, podrás subsanar los defectos de tus hermanos o hermanas. Esta manera de profundizar cada vez más en tu trabajo es lo que te permitirá lograr mejores resultados. Cada uno de vosotros, como personas que sirven a Dios, debe ser capaz de defender los intereses de la iglesia en todo lo que haga, en lugar de tener en cuenta únicamente sus propios intereses. Es inaceptable actuar en solitario, desestabilizándoos unos a otros. ¡Las personas que se comportan así no son aptas para servir a Dios! Esas personas tienen un carácter horrendo; no les queda ni un ápice de calidad humana. ¡Son cien por cien Satanás! ¡Son bestias! Todavía siguen ocurriendo esas cosas entre vosotros; incluso llegáis a atacaros al hablar, buscando pretextos a propósito mientras se os enciende el rostro al discutir algún asunto trivial, sin nadie dispuesto a hacerse a un lado y con todos ocultando lo que piensan a los demás mientras miran fijamente a la otra parte y están siempre en guardia. ¿Es este tipo de carácter propio del servicio a Dios? ¿Es posible que un trabajo como el vuestro provea algo a vuestros hermanos y hermanas? Tú no solo no sabes guiar a la gente hacia una trayectoria vital correcta, sino que, de hecho, infundes tus actitudes corruptas en tus hermanos y hermanas. ¿No estás perjudicando a terceros? Tu conciencia es horrible ¡y está podrida por dentro! No entras en la realidad ni pones en práctica la verdad. Además, exhibes descaradamente tu naturaleza diabólica ante los demás. Sencillamente, ¡no conoces la vergüenza! Se te han encomendado estos hermanos y hermanas, pero los estás llevando al infierno. ¿No eres de esas personas cuya conciencia se ha podrido? ¡No tienes absolutamente ninguna vergüenza!
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Servid como lo hacían los israelitas
Palabras diarias de Dios Fragmento 463
¿Puedes comunicar el carácter expresado por Dios en cada era de una manera concreta, en un lenguaje que sea apropiado y tenga el significado de esa era? ¿Puedes tú, que experimentas la obra de Dios de los últimos días, describir en detalle el carácter justo de Dios? ¿Puedes dar testimonio del carácter de Dios de manera precisa y clara? ¿Cómo contarás lo que has visto y experimentado a esos creyentes religiosos lastimosos, pobres y devotos, hambrientos y sedientos de justicia, y que están esperando a que tú los pastorees? ¿Qué tipo de personas están esperando a que tú las pastorees? ¿Puedes imaginarlo? ¿Eres consciente de la carga que llevas a cuestas, de tu comisión y tu responsabilidad? ¿Dónde está tu sentido de misión histórica? ¿Cómo servirás correctamente como amo de la próxima era? ¿Tienes un fuerte sentido de ser amo? ¿Cómo debería explicarse el amo de todas las cosas? ¿Es realmente el amo de todas las criaturas vivientes y todas las cosas físicas del mundo? ¿Qué planes tienes para el progreso de la siguiente fase de la obra? ¿Cuántas personas están esperando a que las pastorees? ¿Es pesada tu tarea? Son pobres, lastimosos, ciegos, están desconcertados y se lamentan en las tinieblas; ¿dónde está el camino? ¡Cómo anhelan que la luz, como una estrella fugaz, descienda repentinamente y disperse a las fuerzas de la oscuridad que han oprimido a los hombres durante tantos años! Esperan esto con ansias y lo anhelan día y noche; ¿quién puede conocer esto por completo? Incluso el día en que la luz les pasa por delante, estas personas que sufren profundamente permanecen encarceladas en una mazmorra oscura, sin esperanza de liberación; ¿cuándo dejarán de llorar? Es terrible la desgracia de estos espíritus frágiles que nunca han tenido reposo y han estado mucho tiempo atrapados por ataduras despiadadas e historia congelada. Y ¿quién ha oído los sonidos de sus gemidos? ¿Quién ha visto su estado miserable? ¿Has pensado alguna vez cuán afligido e inquieto está el corazón de Dios? ¿Cómo puede soportar Él ver a la humanidad inocente, que creó con Sus propias manos, sufriendo tal tormento? Después de todo, los seres humanos son las víctimas que han sido envenenadas. Y, aunque el hombre ha sobrevivido hasta hoy, ¿quién habría sabido que el maligno envenenó a la humanidad hace mucho tiempo? ¿Has olvidado que eres una de las víctimas? ¿No estás dispuesto a esforzarte por salvar a todos estos sobrevivientes por tu amor a Dios? ¿No estás dispuesto a dedicar toda tu fortaleza para retribuir a Dios, que ama a la humanidad como a Su propia carne y sangre? ¿Cómo exactamente comprendes el ser usado por Dios para vivir tu extraordinaria vida? ¿Tienes realmente la determinación y la fe para vivir la vida llena de sentido de una persona piadosa y que sirve a Dios?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Cómo deberías ocuparte de tu misión futura?
Palabras diarias de Dios Fragmento 464
Las personas creen en Mí, pero son incapaces de dar testimonio por Mí ni pueden dar testimonio de Mí antes de que me haya revelado a Mí mismo. Las personas solo ven que sobrepaso a los seres creados y a todas las personas santas y que la obra que Yo hago no puede hacerla el hombre. Así, desde los judíos hasta las personas de la actualidad, todos los que contemplan Mis gloriosas acciones han estado llenos de simple curiosidad hacia Mí, pero la boca de ningún ser creado ha podido dar testimonio de Mí. Solo Mi Padre dio testimonio de Mí e hizo un camino para Mí entre todos los seres creados. Si no lo hubiera hecho, sin importar cómo Yo obrara, el hombre nunca habría sabido que Yo soy el Creador, porque el hombre solo sabe tomar cosas de Mí y no tiene fe en Mí a consecuencia de Mi obra. El hombre me conoce solo porque soy inocente y no tengo nada de pecador, porque puedo explicar muchos misterios, porque estoy por encima de la multitud o porque el hombre se ha beneficiado de Mí, sin embargo, pocos creen que Yo soy el Creador. Es por eso que digo que el hombre no sabe por qué debería tener fe en Mí; no sabe el propósito o la importancia de tener fe en Mí. La realidad del hombre es demasiado deficiente, de tal manera que es apenas apto para dar testimonio por Mí. Tenéis muy poca fe verdadera y habéis obtenido muy poco, así que tenéis poco testimonio. Además, entendéis muy poco y carecéis de mucho, de tal manera que casi no llegáis a lo necesario para ser capaces de dar testimonio de Mis acciones. Vuestra determinación es en efecto considerable, pero ¿podéis estar realmente seguros de que podréis dar testimonio de la esencia de Dios? Lo que habéis experimentado y visto supera lo que experimentaron y vieron los santos y profetas de todas las eras, pero ¿sois capaces de dar un testimonio de Mí que sea más grande que las palabras de estos santos y profetas de tiempos pasados? Lo que Yo os otorgo ahora excede a lo que otorgué a Moisés y a David, así que, de la misma manera, Yo pido que vuestro testimonio exceda al de Moisés y que vuestras palabras excedan a las de David. Os doy cien veces más, así que de igual manera os pido que me devolváis cien veces más. Debéis saber que Yo soy quien otorga vida a la especie humana y sois vosotros los que recibís vida de Mí y debéis dar testimonio por Mí. Este es vuestro deber, el cual envío sobre vosotros y el cual vosotros debéis hacer por Mí. Os he otorgado toda Mi gloria, os he otorgado la vida que el pueblo escogido de Israel nunca recibió. Debéis dar testimonio por Mí y dedicarme vuestra juventud y entregarme vuestra vida. A quienquiera que Yo le otorgue Mi gloria dará testimonio por Mí y dará su vida por Mí; esto ha sido preordinado por Mí desde hace mucho. Es una bendición que Yo os otorgue Mi gloria y es vuestro deber dar testimonio de Mi gloria. Si creyerais en Mí solo por bendiciones, entonces Mi obra tendría poco sentido y no estaríais haciendo vuestro deber. Los israelitas solo vieron Mi misericordia, benevolencia y grandeza y los judíos solo fueron testigos de Mi paciencia y redención. Solo vieron muy, muy poco de la obra de Mi Espíritu e incluso se dio el caso de que lo que entendieron fue solo una diezmilésima parte de lo que habéis escuchado y visto. Lo que vosotros habéis visto excede incluso lo que han visto sus sumos sacerdotes. Las verdades que entendéis hoy sobrepasan las de ellos; lo que habéis visto hoy excede lo que se vio en la Era de la Ley, así como en la Era de la Gracia, y lo que habéis experimentado sobrepasa incluso lo que Moisés y Elías experimentaron. Porque lo que los israelitas entendieron solo fue la ley de Jehová y lo que vieron solo fue la espalda de Jehová; lo que los judíos entendieron solo fue la redención de Jesús, lo que recibieron solo fue la gracia que Jesús les otorgó y lo que vieron solo fue la imagen de Jesús dentro de la casa de los judíos. Lo que vosotros veis hoy es la gloria de Jehová, la redención de Jesús y todas las acciones que ahora llevo a cabo. También oís las palabras de Mi Espíritu con vuestros propios oídos, y habéis llegado a apreciar Mi sabiduría, habéis llegado a conocer Mi maravilla y aprendido sobre Mi carácter. También os he dicho todo Mi plan de gestión. Lo que habéis visto no es solo un Dios amoroso y misericordioso, sino un Dios lleno de justicia. Habéis visto la maravilla de Mi obra y llegado a conocer que reboso majestad e ira; más aún, sois conscientes de que una vez hice descender Mi furia sobre la casa de Israel y que ahora esta ha caído sobre vosotros. Entendéis más de Mis misterios en el cielo que Isaías y Juan; sabéis más de Mi belleza y venerabilidad que todos los santos de eras pasadas. Lo que habéis recibido no son solamente Mi verdad, Mi camino y Mi vida, sino visiones y revelaciones mayores que las que recibió Juan. Entendéis muchos más misterios y también habéis contemplado Mi auténtico rostro; habéis aceptado más de Mi juicio y conocéis más de Mi carácter justo. Y así, aunque nacisteis en los últimos días, entendéis las cosas que vinieron antes y las del pasado; y también habéis experimentado las cosas de hoy, las cuales hice Yo personalmente. Lo que Yo pido de vosotros no es excesivo, porque os he dado muchísimo y habéis visto muchísimo en Mí. Así, os pido que deis testimonio de Mí a los santos de eras pasadas, y este es el único deseo de Mi corazón.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Qué sabes de la fe?
Palabras diarias de Dios Fragmento 465
Ahora, ¿realmente sabes por qué deberías creer en Mí? ¿Sabes realmente el propósito y el significado de Mi obra? ¿Realmente conoces tu deber? ¿Conoces realmente cuál es Mi testimonio? Si solamente crees en Mí, pero no hay señales de Mi gloria o testimonio en ti, entonces hace mucho que te he descartado. En cuanto a los que lo entienden todo, aún más son espinas en Mis ojos, y en Mi casa solamente son obstáculos en Mi camino, son cizaña que ha de ser completamente aventada en Mi obra, sin el menor uso en absoluto, sin peso alguno, y hace mucho los he detestado. A menudo Mi ira cae sobre todos los que están privados de testimonio, y Mi vara nunca se aparta de ellos. Hace mucho los he dejado en manos del maligno; están privados por completo de Mis bendiciones. Cuando llegue el día, su castigo será mucho más severo que el de las mujeres necias y obstinadas. Hoy solo hago la obra que es Mi deber hacer, atando todo el trigo en manojos, junto con esa cizaña. Esta es Mi obra hoy. Esa cizaña será toda aventada afuera en el tiempo en que Yo la aviente, después los granos de trigo serán recogidos en el granero y esa cizaña que ha sido aventada será puesta en el fuego para quemarse hasta convertirse en cenizas. Mi obra ahora es solamente unir a todas las personas en manojos, es decir, conquistarlas completamente. Después, comenzaré a aventar para revelar el fin de todas las personas. Y entonces deberías saber cómo deberías satisfacerme ahora y cómo te deberías embarcar en el camino correcto de tu fe en Mí. Lo que deseo ahora es tu lealtad y sumisión, tu amor y tu testimonio. Incluso si en este momento no sabes lo que es el testimonio o lo que es el amor, debes entregarte por entero a Mí y entregarme los únicos tesoros que tienes: tu lealtad y tu sumisión. Debes saber que el testimonio de Mi derrota de Satanás está en la lealtad y la sumisión del hombre, del mismo modo que lo está el testimonio de Mi conquista completa del hombre. El deber de tu fe en Mí es dar testimonio por Mí, ser leal a Mí y a ningún otro, y ser sumiso hasta el final. Antes de que Yo comience el siguiente paso de Mi obra, ¿cómo deberías dar testimonio por Mí? ¿Cómo deberías ser leal y sumiso a Mí? ¿Mostrarás devoción a tu función o simplemente te rendirás? ¿Preferirías someterte a todo lo que Yo arreglo para ti (aunque sea que mueras o perezcas) o huir a mitad de camino para evitar Mi castigo? Te castigo para que des testimonio por Mí y seas leal y sumiso a Mí. También se puede decir que el castigo actual es en aras de llevar a cabo el siguiente paso de Mi obra y del progreso sin obstáculos de la obra futura. Por lo tanto, te exhorto a que seas sabio y a que no trates tu vida ni el sentido de tu existencia como arena sin ningún valor. ¿Puedes saber exactamente cuál será Mi obra por venir? ¿Sabes cómo voy a obrar y cómo se llevará a cabo Mi obra en los días venideros? Debes conocer la relevancia de experimentar Mi obra y, aún más, la relevancia de tu creencia en Mí. He hecho tanta obra; ¿cómo podría rendirme a medio camino, como tú lo imaginas? He iniciado un proyecto tan grande; ¿cómo podría desmantelarlo? Es cierto que he venido para dar fin a esta era, pero lo que es más importante es que debes saber que voy a comenzar una nueva era, a llevar a cabo una nueva obra y, más aún, a difundir el evangelio del reino. Así que debes saber que la obra presente es solo para comenzar una era y sentar los cimientos para difundir el evangelio en lo venidero y para poner fin a la era en el futuro. Mi obra no es tan sencilla como imaginas, ni es tan inútil y sin sentido como crees. Por lo tanto, todavía debo decirte: deberías ofrecerte a ti mismo para Mi obra y, más aún, te tienes que dedicar en aras de Mi gloria. Lo que he anhelado aún más desde hace mucho es que des testimonio por Mí, y aún más he esperado mucho tiempo para ver que difundas Mi evangelio. Debes entender lo que hay en Mi corazón.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Qué sabes de la fe?
Palabras diarias de Dios Fragmento 466
Aunque vuestra fe es muy sincera, ninguno de vosotros puede explicar todo sobre Mí, ninguno puede dar testimonio de todos los hechos que veis. Pensad en ello: hoy, la mayoría de vosotros no os ocupáis de las tareas que os corresponden; en su lugar, buscáis la carne, la saciáis y disfrutáis de ella con avidez. Poseéis poca verdad. ¿Cómo podéis entonces dar testimonio de todo lo que habéis visto? ¿Confiáis realmente en que podéis ser Mis testigos? Si llega un día en el que seas incapaz de dar testimonio de todo lo que has visto hoy, entonces habrás perdido la función de un ser creado, y no habrá ningún sentido en absoluto en tu existencia. Serás indigno de ser un humano. ¡Se podría decir incluso que no serás humano! He hecho incalculable obra en vosotros, pero debido a que actualmente jamás tratas de aprender nada, sigues ignorándolo todo y contribuyes con mano de obra en vano, cuando sea el momento de que Yo difunda Mi obra, te limitarás a quedarte mirando inexpresivo, con la lengua trabada y totalmente inútil. ¿Acaso no pasarás así a la historia como un pecador? Cuando llegue ese momento, ¿no sentirás el arrepentimiento más profundo? ¿No te hundirás en el abatimiento? No estoy haciendo toda esta obra ahora por ociosidad y aburrimiento, sino para sentar las bases para Mi obra futura. No se trata de que Yo esté en un punto muerto y necesite inventarme algo nuevo. Debes entender la obra que llevo a cabo; esto no es un juego de niños, sino una obra hecha en representación de Mi Padre. Debéis saber que no es que Yo haga todo esto por Mí mismo, sino que represento a Mi Padre. Entretanto, vuestro papel es simplemente seguir, someteros, cambiar y dar testimonio. Lo que debéis entender es por qué debéis creer en Mí; esta es la pregunta más importante que cada uno de vosotros debe entender. Mi Padre, por el bien de Su gloria, os predestinó a todos vosotros para Mí desde el momento en que creó el mundo. Él os predestinó en aras de Mi obra y en aras de Su gloria. Es por causa de Mi Padre por lo que creéis en Mí; es por causa de la predestinación de Mi Padre por lo que me seguís. Nada de esto es decisión vuestra. Es más importante aún que entendáis que sois aquellos que Mi Padre me ha concedido con el propósito de que deis testimonio por Mí. Como Él os concedió a Mí, deberíais seguir el camino que os concedo, así como el camino y las palabras que os enseño, porque es vuestro deber respetar Mi camino, y este es el propósito original de vuestra fe en Mí. Por tanto, os digo esto: sois simplemente personas que Mi Padre me concedió para que respetasen Mi camino. Sin embargo, solo creéis en Mí, pero no me pertenecéis porque no sois de la familia israelita, sino que más bien sois de la calaña de la serpiente antigua. Todo lo que os estoy pidiendo es que deis testimonio por Mí, pero hoy debéis seguir Mi camino. Todo esto es en aras del testimonio futuro. Si solo escucháis Mi camino, es inútil, y el sentido de que Mi Padre os entregara a Mí se perderá. Lo que aún deseo deciros es esto: debéis seguir Mi camino.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Cuál es tu entendimiento de Dios?
Palabras diarias de Dios Fragmento 467
¿Cómo está obrando el Espíritu Santo dentro de la iglesia actualmente? ¿Tienes un conocimiento firme de esta cuestión? ¿Cuáles son las mayores dificultades de tus hermanos y hermanas? ¿De qué carecen más? Actualmente, algunas personas son negativas cuando se someten a las pruebas y algunas incluso se quejan. Otras personas ya no están avanzando, porque Dios ha terminado de hablar. Las personas no han entrado en la senda correcta de la creencia en Dios. No pueden vivir de forma independiente ni mantener su propia vida espiritual. Algunas personas siguen la corriente y tienen el impulso de buscar, así como están dispuestas a practicar cuando Dios habla, pero cuando Dios no habla, ya no avanzan más. Las personas siguen sin haber entendido las intenciones de Dios en sus corazones y no sienten un amor espontáneo por Él; siguieron a Dios en el pasado porque las obligaron. Ahora, algunas personas están cansadas de la obra de Dios. ¿Acaso no están en peligro? Muchas personas se encuentran en el estado de simplemente actuar por inercia. Aunque comen y beben las palabras de Dios y oran a Él, lo hacen todo a medias y ya no tienen el deseo que una vez tuvieron. La mayoría de las personas no están interesadas en la obra de refinamiento y perfección de Dios y es como si nunca tuvieran un impulso interno. Cuando las transgresiones las superan no se sienten en deuda con Dios, no tienen la conciencia para sentir remordimientos. No buscan la verdad ni dejan la Iglesia, sino que solo buscan placeres pasajeros. ¡Estas personas son las necias más tontas! ¡Cuando llegue el momento, serán todos abandonados! ¡No se salvará ni uno! ¿Piensas que si alguien se ha salvado una vez se salvará siempre? ¡Esta creencia es puro engaño! Todos los que no buscan la entrada en la vida serán castigados. La mayoría de las personas no tienen absolutamente ningún interés en la entrada en la vida, en las visiones ni en poner en práctica la verdad. No buscan la entrada, mucho menos un profundo progreso. ¿No se están destruyendo a sí mismas? Justo ahora, hay un grupo de personas cuyas condiciones están mejorando constantemente. Cuanto más obra el Espíritu Santo, más fe obtienen; cuanto más experimentan, más sienten que la obra de Dios es muy misteriosa. Cuanto mayor es la profundidad a la que entran, más entienden. Sienten que el amor de Dios es tan grande y por dentro sienten seguridad y claridad. Tienen un entendimiento de la obra de Dios. Estas son las personas en quienes el Espíritu Santo está obrando. Algunas personas dicen: “Aunque no hay nuevas palabras de Dios, debo seguir buscando entrar más profundamente en la verdad, en mi experiencia real debo ser serio en todo y entrar en la realidad de las palabras de Dios”. Esta clase de persona posee la obra del Espíritu Santo. Aunque Dios oculte Su rostro, se oculte de cada persona, y aunque no hable ni pronuncie con Su voz y haya ocasiones en las que las personas experimenten algún refinamiento interno, Dios no ha abandonado por completo a las personas. Si una persona no puede conservar la verdad que debería practicar, no tendrá la obra del Espíritu Santo. Durante el período de refinamiento, en el que Dios oculta Su rostro, si no tienes fe y te retiras, si no te centras en experimentar Sus palabras, entonces estarás huyendo de la obra de Dios. Después, serás uno de los que son abandonados. Quienes no buscan entrar en la palabra de Dios, de ninguna manera pueden mantenerse firmes en su testimonio de Él. Que las personas sean capaces de dar testimonio por Dios y satisfacer Sus intenciones lo gobierna completo por su empuje por buscar las palabras de Dios. La obra que Él lleva a cabo en las personas es, principalmente, permitirles que obtengan la verdad; hacer que busques la vida es enteramente para perfeccionarte y hacerte apto para el uso de Dios. Lo único que buscas ahora es oír misterios, escuchar las palabras de Dios, alegrarte la vista y echar un vistazo a lo que es nuevo o lo que está pasando y así satisfacer tu curiosidad. Si este es el propósito en tu corazón, entonces no hay forma de que cumplas las exigencias de Dios. Quienes no persiguen la verdad no pueden seguir hasta el final. Ahora mismo, no es que Dios no esté haciendo nada, sino que las personas no están cooperando con Él. Esto se debe a que sienten aversión por Su obra y solo quieren oír Sus palabras de bendiciones, mientras no están dispuestas a escuchar Sus palabras de juicio y castigo. ¿A qué se debe esto? La razón es que el deseo de las personas de obtener bendiciones no se ha cumplido y, por tanto, se han vuelto negativas y débiles. No es que Dios no permita deliberadamente que las personas lo sigan, ni que Él les esté repartiendo golpes de manera intencionada. Las personas son negativas y débiles solo porque sus propósitos son inapropiados. Dios es el Dios que da vida al hombre, y Él no puede traer al hombre a la muerte. Las personas provocan su propia negatividad, debilidad y reincidencia.
La obra actual de Dios otorga algún refinamiento a las personas, y solo quienes pueden mantenerse firmes en medio del refinamiento obtendrán la aprobación de Dios. Independientemente de cómo Él oculte Su rostro, ya sea al no hablar o no obrar, si aún puedes seguir buscando y si todavía puedes seguirlo incluso si dice que no te quiere, entonces esto es mantenerte firme en tu testimonio de Dios. Si Él oculta Su rostro de ti y dejas de seguirlo, ¿es esto mantenerte firme en tu testimonio de Dios? Si las personas no tienen entrada real, entonces no tienen una estatura real, y cuando se enfrenten realmente a una gran prueba, tropezarán. Ahora que Dios no está hablando, Dios no está actuando en sintonía con tus nociones, te vienes abajo; si Dios estuviera actuando en la actualidad de acuerdo con tus propias nociones y satisfaciendo tu voluntad, serías capaz de levantarte y de tener el impulso de buscar. ¿Cuál es exactamente el fundamento que estarías viviendo entonces? ¡Yo digo que muchas personas solo viven de manera que depende completamente de la curiosidad humana! No tienen en absoluto el deseo de buscar. Todos los que no buscan entrar en la verdad, sino que confían en su propia curiosidad en la vida, ¡son personas despreciables y están en peligro! Las diversas clases de obra de Dios se llevan a cabo todas para perfeccionar a la humanidad. Sin embargo, las personas son siempre curiosas, siempre les gusta preguntar sobre los rumores; siempre se preocupan por los temas de actualidad en el extranjero —por ejemplo, lo que está ocurriendo en Israel o si ha habido un terremoto en Egipto. Siempre están en busca de algo nuevo, de cosas novedosas para satisfacer sus deseos egoístas. No buscan la vida ni ser perfeccionados. Solo buscan que el día de Dios llegue antes para que su hermoso sueño pueda hacerse realidad, y que sus extravagantes deseos se cumplan. Esta clase de persona no es práctica; son personas con una perspectiva inapropiada. Solo la búsqueda de la verdad es el fundamento de la creencia de la especie humana en Dios, y si las personas no buscan la entrada en la vida, si no buscan satisfacer a Dios, se verán sometidas al castigo. Los que deben ser castigados son los que no han tenido la obra del Espíritu Santo durante el tiempo de obra de Dios.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Debes mantener tu lealtad a Dios
Palabras diarias de Dios Fragmento 468
¿Cómo deberían cooperar las personas con Dios durante esta etapa de Su obra? Dios está poniendo a prueba a las personas actualmente. Él no está pronunciando una palabra; Él está ocultando Su rostro y no está contactando directamente con las personas. Desde fuera, parece que Él no está haciendo ninguna obra, pero la verdad es que Él sigue obrando en el interior del hombre. Todos los que buscan la entrada en la vida tienen una visión para su búsqueda de la vida y no tienen dudas, aunque no entiendan plenamente la obra de Dios. Mientras te sometes a las pruebas, aunque no sepas qué quiere hacer Dios ni la obra que desea cumplir, deberías saber que los pensamientos de Dios para la humanidad son siempre buenos. Si lo buscas con un corazón sincero, Él nunca te dejará y, al final, te perfeccionará seguramente y traerá a las personas a un destino apropiado. Al margen de cómo esté Dios poniendo a prueba a las personas en la actualidad, llegará un día en el que les proporcionará el desenlace apropiado, y les dará la retribución adecuada en base a lo que hayan hecho. Dios no guiará a las personas hasta un determinado punto para después dejarlas sencillamente a un lado e ignorarlas. Esto se debe a que Él es un Dios fiel. En esta etapa, el Espíritu Santo está realizando la obra de refinamiento. Está refinando a cada persona. En las etapas de la obra que constituyeron la prueba de la muerte y la prueba del castigo, el refinamiento se realizaba por medio de palabras. Para que las personas experimenten la obra de Dios, deben entender primero Su obra actual y cómo deberían cooperar las personas. Esto es algo que todos deberían entender. Independientemente de lo que Dios haga, ya esté refinando a las personas o no esté hablando, ni un solo paso de Su obra está en línea con los conceptos de la especie humana. Cada paso de Su obra hace añicos y derrumba las nociones de las personas. Esta es Su obra. Pero debes creer que, ahora que la obra de Dios ha alcanzado una determinada etapa, pase lo que pase, Él no hará que toda la humanidad perezca. Él da promesas y bendiciones a la humanidad, y todos aquellos que lo buscan podrán obtener Sus bendiciones, mientras que Dios descartará a quienes no lo hagan. Esto depende de tu búsqueda. Pase lo que pase, debes creer que, cuando la obra de Dios haya concluido, cada persona tendrá un destino adecuado. Dios ha concedido hermosas aspiraciones a la humanidad, pero si las personas no las buscan, son inalcanzables. Deberías ser capaz de ver esto ahora: el refinamiento y el castigo de la gente por parte de Dios son Su obra; sin embargo, en el caso de las personas, ellas deben buscar en todo momento un cambio en el carácter. En tus experiencias reales, debes saber primero cómo comer y beber las palabras de Dios; en Sus palabras debes encontrar en qué deberías entrar, cuáles son tus propias deficiencias; deberías hacer la entrada mientras tienes en cuenta tus experiencias reales y tomar la porción de las palabras de Dios que debería ponerse en práctica e intentar hacerlo. Comer y beber las palabras de Dios es un aspecto. Asimismo, la vida de iglesia debe mantenerse, debes tener una vida espiritual normal, y ser capaz de entregar todos tus estados actuales a Dios. Independientemente de cómo cambie Su obra, tu vida espiritual debería mantenerse normal. Una vida espiritual puede mantener tu entrada normal. Al margen de lo que Dios haga, deberías continuar tu vida espiritual sin interrupción y cumplir con tu deber. Esto es lo que las personas deberían hacer. Todo ello es la obra del Espíritu Santo, pero mientras que para los que tienen una condición normal esto es la perfección, para los que tienen una condición anormal, es una prueba. En la etapa actual de la obra de refinamiento del Espíritu Santo, algunas personas dicen que la obra de Dios es muy extraordinaria y que las personas necesitan absolutamente el refinamiento, de otro modo su estatura será demasiado pequeña y no tendrán forma de alcanzar las intenciones de Dios. Sin embargo, para los que no están en una buena situación, esto se convierte en una razón para no buscar a Dios, para no asistir a las reuniones ni comer y beber la palabra de Dios. En la obra de Dios, no importa lo que Él haga o qué cambios efectúe, las personas deben como mínimo mantener una vida espiritual normal. Quizás no te hayas relajado en esta etapa actual de tu vida espiritual, pero sigues sin haber ganado mucho y no has recogido mucha cosecha. Bajo esta clase de circunstancias, aunque te ciñas a tu vida espiritual como si te atuvieras a un precepto, igualmente debes hacerlo; debes ceñirte a este precepto para no sufrir pérdidas en tu vida y satisfacer las intenciones de Dios. Si tu vida espiritual es anormal, no puedes ver con claridad la obra actual de Dios y siempre sientes que es del todo incompatible con tus propias nociones y, aunque estás dispuesto a seguirlo, te falta el empuje interno. Así que, independientemente de lo que Dios esté haciendo en la actualidad, las personas deben cooperar. Si las personas no cooperan, el Espíritu Santo no puede realizar Su obra, y si las personas no tienen un corazón de cooperación, apenas pueden ganar la obra del Espíritu Santo. Si quieres tener en ti la obra del Espíritu Santo, y obtener la aprobación de Dios, entonces debes mantener tu lealtad original ante Él. Ahora, no es necesario que tengas un entendimiento más profundo, una teoría más elevada, o cosas similares: lo único que se exige es que guardes la palabra de Dios sobre el fundamento original. Si las personas no cooperan con Dios ni buscan una entrada más profunda, Dios les quitará todas las cosas que tuvieron originalmente. En su interior, las personas siempre codician la comodidad y preferirían disfrutar de lo que tienen a mano. Quieren conseguir las promesas de Dios sin pagar precio alguno. Estos son los pensamientos extravagantes que alberga la humanidad. Ganar la vida sin pagar un precio, pero ¿ha sido algo tan fácil alguna vez? Cuando alguien cree en Dios y busca entrada en la vida y un cambio en su carácter, debe pagar un precio y alcanzar un estado en el que siempre siga a Dios sin importar lo que Él haga. Esto es algo que las personas deben hacer. Incluso si se sigue todo esto como un precepto, uno debe atenerse a ello y, sin importar lo grandes que sean las pruebas, no se puede abandonar la relación normal con Dios. Se debe poder orar, mantener la vida de iglesia y nunca dejar a los hermanos y hermanas. Cuando Dios te prueba, debes seguir buscando la verdad. Esto es el requisito mínimo para una vida espiritual. Que las personas deseen siempre buscar y se esfuercen por cooperar con todas sus fuerzas, ¿es algo que se puede hacer? Si las personas hacen que este sea su fundamento, lograrán fácilmente discernimiento y entrar en la realidad. Es fácil aceptar la palabra de Dios cuando estás en una condición normal; en estas circunstancias, no resulta difícil practicar la verdad y sientes que la obra de Dios es extraordinaria. Pero si tus condiciones son pobres, no importa qué tan extraordinaria sea la obra de Dios y no importa qué tan bonito hable alguien, harás caso omiso. Cuando la persona está en una condición anormal, Dios no puede obrar en ella y no puede lograr los cambios en su carácter.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Debes mantener tu lealtad a Dios
Palabras diarias de Dios Fragmento 469
Si las personas no tienen fe alguna, no es fácil para ellas continuar por esta senda. Todos pueden ver ahora que la obra de Dios no está conforme en lo más mínimo con las nociones e imaginaciones de las personas. Dios ha hecho tanta obra y ha pronunciado tantas palabras y, aunque la gente reconozca que son la verdad, sigue siendo propensa a albergar nociones acerca de Dios. Si la gente desea comprender la verdad y ganarla, debe tener fe y fuerza de voluntad, así como ser capaz de aferrarse a lo que ya ha visto y lo que ha obtenido en sus experiencias. Independientemente de lo que Dios haga en las personas, estas deben mantener lo que ellas mismas poseen, ser sinceras ante Él, y serle leales a Él hasta el final. Este es el deber de la humanidad. Las personas deben mantener aquello que deberían hacer. La creencia en Dios exige sumisión a Él y experiencia de Su obra. Él ha realizado mucha obra; se podría decir que, para las personas, todo es perfeccionamiento, refinamiento y, más aún, castigo. No ha habido un solo paso de la obra de Dios que haya estado en sintonía con las nociones humanas; lo que las personas han disfrutado son las duras palabras de Dios. Cuando Él venga, las personas deben disfrutar de Su majestad y de Su ira. Sin embargo, por muy duras que sean Sus palabras, Él viene a salvar y a perfeccionar al hombre. Como seres creados, las personas deberían cumplir con los deberes que les corresponden y mantenerse firmes en su testimonio de Dios en medio del refinamiento. En cada prueba deberían mantener el testimonio correspondiente y dar testimonio resonante por Dios. Una persona que hace esto es un vencedor. Independientemente de cómo te refine Dios, deberías mantenerte lleno de fe y no perder nunca la fe en Él, así como también deberías hacer lo que el hombre debería hacer. Esto es todo lo que Dios requiere del hombre; Él requiere que el corazón del hombre pueda volverse plenamente a Él y estar dirigido hacia Él en todo momento. Una persona tal es un vencedor. Aquellos a los que Dios alude como “vencedores” son personas que siguen siendo capaces de mantenerse firmes en el testimonio, de conservar su fe y su lealtad a Dios y, pase lo que pase, conservan un corazón puro ante Dios y mantienen su amor genuino por Él mientras están bajo la influencia de Satanás y se hallan bajo su asedio, es decir, cuando se encuentran entre las fuerzas de la oscuridad. De esta manera, se han mantenido firmes en el testimonio ante Dios. Tales personas son aquellas a las que Él alude como “vencedores”. Si tu búsqueda es excelente cuando Dios te bendice, pero retrocedes cuando Él no lo hace, ¿es esto pureza? Dado que estás seguro de que este camino es verdadero, debes seguirlo hasta el final; debes mantener tu lealtad a Dios. Dado que has visto que Dios ha venido a la tierra a perfeccionarte personalmente, debes entregarle del todo tu corazón. Si, sin importar lo que Dios haga —tal vez te da un desenlace desfavorable al final—, tú de todos modos puedes seguirlo, eso significa que has mantenido tu pureza ante Dios. La ofrenda de un cuerpo espiritual santo y una virgen pura a Dios, de lo cual se ha hablado, significa mantener un corazón sincero ante Él. La sinceridad del hombre es pureza, y aquellos que pueden ser sinceros hacia Dios han mantenido la pureza. Esto es lo que deberías poner en práctica. Cuando debes orar, oras; cuando debes reunirte en comunión, lo haces; cuando debes cantar himnos, cantas; y cuando debes rebelarte contra la carne, te rebelas contra ella. Cuando haces tu deber, no eres negligente; cuando te enfrentas a pruebas, te mantienes firme. Esto es lealtad a Dios. Si no mantienes lo que las personas deberían hacer, todo tu sufrimiento y tus determinaciones anteriores no han sido más que esfuerzos fútiles.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Debes mantener tu lealtad a Dios
Palabras diarias de Dios Fragmento 470
Para cada etapa de la obra de Dios, hay un camino de cooperación que las personas deben seguir. Dios refina a las personas para que tengan fe mientras se someten a los refinamientos. Dios perfecciona a las personas a fin de que tengan fe para ser perfeccionadas por Dios y estén dispuestas a aceptar Sus refinamientos y a ser podadas por Dios; El Espíritu de Dios obra en las personas para aportarles esclarecimiento e iluminación, y para que ellas cooperen con Él y practiquen. Dios no habla ni emite Su voz durante el refinamiento, pero, aun así, existe la obra que las personas deberían llevar a cabo. Deberías mantener lo que ya tienes y seguir siendo capaz de orar a Dios, estar cerca de Él y mantenerte firme en tu testimonio ante Él; de esta forma cumplirás bien con tu propio deber. Todos habéis visto claramente en la obra de Dios que Sus pruebas de la fe y del amor de las personas exigen que estas oren más a Dios y que saboreen Sus palabras ante Él con mayor frecuencia. Si Dios te esclarece y hace que entiendas Sus intenciones, pero no practicas en absoluto, no ganarás nada. Todavía deberías ser capaz de orar a Dios cuando pones Sus palabras en práctica; siempre deberías buscar a Dios cuando saboreas Sus palabras y deberías estar lleno de fe en Él, no de desaliento ni frialdad. Quienes no ponen en práctica las palabras de Dios están llenos de energía durante las reuniones, pero caen en las tinieblas cuando vuelven a casa. Algunas personas ni siquiera quieren reunirse. Así pues, debes ver con claridad qué deber deben hacer las personas. Tal vez no sepas cuáles son realmente las intenciones de Dios, pero deberías cumplir con tu deber, deberías orar cuando corresponda y deberías poner en práctica la verdad cuando debas hacerlo. Si haces todo lo que las personas deberían hacer y mantienes tu visión original, entonces serás más capaz de aceptar el siguiente paso de la obra de Dios. Cuando Dios obra de manera oculta, es un problema si no buscas. Cuando Él habla y predica durante las reuniones, escuchas con entusiasmo; pero cuando Él no habla, te falta energía y te retiras. ¿Qué clase de persona actúa de esta manera? Es alguien que sencillamente sigue al rebaño. ¡No tiene postura, testimonio ni visión! La mayoría de las personas son así. Si sigues adelante de esa forma, un día, cuando te enfrentes a una gran prueba, caerás en el castigo. Tener una postura es lo más importante en el proceso de Dios para perfeccionar a las personas. Si no dudas de un solo paso siquiera de la obra de Dios, si cumples con el deber del hombre, si mantienes sinceramente lo que Él te hace poner en práctica—es decir, si recuerdas las exhortaciones de Dios y no las olvidas, independientemente de lo que Él haga en el presente, no tienes dudas respecto a Su obra, mantienes tu propia postura, retienes tu testimonio y sales victorioso en cada paso del camino—, entonces, al final, serás perfeccionado por Dios, quien te convertirá en vencedor. Si eres capaz de mantenerte firme a través de cada paso de las pruebas de Dios, y puedes mantenerte firme hasta el final, entonces eres un vencedor y alguien que ha sido perfeccionado por Dios. Si no puedes mantenerte firme en tus pruebas actuales, en el futuro te será incluso más difícil. Si solo pasas por una cantidad de sufrimiento insignificante y no buscas la verdad, no ganarás nada al final. Te quedarás con las manos vacías. Algunas personas abandonan su búsqueda cuando ven que Dios no habla, y su corazón se distrae. ¿Acaso no es insensata esa persona? Estas clases de personas no poseen la realidad. Cuando Dios habla, ellas siempre corren de un lado a otro, ocupadas y entusiastas en apariencia; pero ahora que Él no está hablando, ya no siguen buscando. Esta clase de persona no tiene futuro. Durante los refinamientos, debes entrar desde una perspectiva positiva y aprender las lecciones que deberías aprender; cuando ores a Dios y leas Su palabra, deberías comparar tu propio estado con ella, descubrir tus deficiencias, y ver que todavía tienes muchas lecciones que aprender. Cuanto mayor sea la sinceridad con la que busques en mitad de los refinamientos, más verás que no eres adecuado. Esto es porque te encuentras con muchos problemas mientras eres refinado que no puedes ver con claridad y te puedes quejar y revelas tu propia carne. Solo entonces puedes descubrir que tienes demasiadas actitudes corruptas en ti.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Debes mantener tu lealtad a Dios
Palabras diarias de Dios Fragmento 471
En los últimos días, la obra de Dios exige una fe enorme, aun mayor que la de Job. Sin fe, las personas no serán capaces de seguir obteniendo experiencia, así que serán incapaces de ser perfeccionadas por Dios. Cuando llegue el día de las grandes pruebas, algunas personas abandonarán las iglesias, algunas aquí y otras allá. Habrá personas que lo habrán estado haciendo bastante bien en su búsqueda los días anteriores y la razón por la que dejan de creer no quedará clara. Ocurrirán muchas cosas que no comprenderás y Dios no mostrará señales ni prodigios, ni hará nada sobrenatural. Esto es para comprobar si puedes mantenerte firme; Dios usa hechos para refinar a las personas. Aún no has sufrido mucho. En el futuro, cuando lleguen grandes pruebas, en algunos lugares todas las personas de la iglesia se marcharán, y esos con los que has tenido una buena relación se irán y abandonarán su fe. ¿Serás capaz de mantenerte firme entonces? Hasta ahora, las pruebas que has afrontado han sido menores, y probablemente apenas has sido capaz de resistirlas. Este paso incluye refinamientos y perfeccionamiento a través de las palabras solamente. En el paso siguiente, los hechos vendrán sobre ti para refinarte, y entonces estarás en medio del peligro. Cuando la situación se vuelva realmente grave, Dios te aconsejará darte prisa y marcharte, y las personas religiosas tratarán de atraerte para que vayas con ellas. Esto es para ver si puedes seguir en la senda y todas estas cosas son pruebas. Las pruebas actuales son menores, pero llegará el día en el que habrá algunos hogares en los que los padres ya no crean y algunos en los que los hijos no crean. ¿Serás capaz de seguir adelante? Cuanto más lejos vayas, mayores serán tus pruebas. Dios lleva a cabo Su obra de refinamiento en las personas de acuerdo con sus necesidades y su estatura. Durante la etapa en que Dios perfecciona a la especie humana, es imposible que siga aumentando la cantidad de personas; solo disminuirá. Las personas solo pueden ser perfeccionadas a través de estos refinamientos. Ser podado, disciplinado, puesto a prueba, castigado, maldecido; ¿puedes resistir todo esto? Cuando ves una iglesia con una situación particularmente buena, donde las hermanas y los hermanos buscan todos con gran energía, tú mismo te sientes animado. Cuando llegue el día en el que todos se hayan marchado, algunos de ellos ya no crean, algunos se hayan ido para hacer negocios o casarse, y algunos se hayan unido a la religión; ¿serás capaz de mantenerte firme entonces? ¿Serás capaz de no dejar que nada te perturbe interiormente? ¡El perfeccionamiento del hombre por parte de Dios no es cosa tan simple! Él utiliza muchas cosas para refinar a las personas, quienes las consideran métodos, pero en la intención original de Dios no lo son en absoluto: son hechos. Al final, cuando Él haya refinado a las personas hasta un determinado grado y estas ya no tengan ninguna queja, se completará este paso de Su obra. La gran obra del Espíritu Santo es para perfeccionarte; cuando no obra y se esconde lo hace aún más con el propósito de perfeccionarte y de ver con mayor claridad si las personas tienen amor por Dios y si tienen verdadera fe en Él. Cuando Dios habla con claridad, no hay necesidad de que busques; solo cuando Él está oculto necesitas buscar y tantear tu camino. Deberías ser capaz de cumplir con el deber de un ser creado e, independientemente de cuáles sean tu desenlace y tu destino futuros, deberías ser capaz de buscar el conocimiento de Dios y el amor por Él durante tus años de vida; al margen de cómo te trate Dios, deberías ser capaz de no quejarte. Hay una condición para que el Espíritu Santo obre en las personas. Deben anhelar y buscar y no ser inconstantes ni dudar respecto a las acciones de Dios y ser capaces de mantener su deber en todo momento; solo de esta manera pueden ganar la obra del Espíritu Santo. En cada etapa de la obra de Dios, lo que se les exige a las personas es una enorme fe y que vayan ante Dios para buscar; solo por medio de la experiencia son capaces de descubrir cuán hermoso es Dios y cómo obra el Espíritu Santo en las personas. Si no experimentas, si no tanteas tu camino con ello, si no buscas, no ganarás nada. Debes tantear tu camino a través de tus experiencias, y solo a través de ellas puedes ver las acciones de Dios y reconocer lo maravilloso e insondable que Él es.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Debes mantener tu lealtad a Dios
Palabras diarias de Dios Fragmento 472
Dios te permite experimentar todo tipo de adversidades, frustraciones y tribulaciones, así como muchos fracasos y contratiempos. Al final, mientras tú experimentas estas cosas, Dios te hace darte cuenta de que todo lo que ha dicho es correcto y la verdad. Al mismo tiempo, Él también hace que repares en que lo que piensas e imaginas, además de tus nociones, conocimientos, teorías filosóficas, filosofías, y las cosas que aprendiste en el mundo y que te enseñaron tus padres son todos erróneos, y no pueden guiarte por la senda correcta en la vida ni llevarte a entender la verdad y a presentarte ante Dios. Si todavía vives según estas cosas, entonces estás caminando por la senda del fracaso, así como por la de la resistencia y la traición a Dios. Al final, Dios te hará ver esto claramente. Este proceso es algo que debes experimentar, y solo de esta manera se pueden lograr resultados, pero también es algo que Dios ve con dolor. Las personas son rebeldes y tienen actitudes corruptas, por lo que deben sufrir un poco, y experimentar estos reveses. Sin este sufrimiento, no tendrían manera de ser purificadas. Si una persona de veras tiene un corazón que ama la verdad y está dispuesta realmente a aceptar los diversos métodos de salvación de Dios y a pagar el precio, entonces no hace falta que sufra tanto por las pruebas y el refinamiento. En realidad, Dios no quiere hacer sufrir tanto a la gente, ni hacerle experimentar tantos reveses y fracasos. Sin embargo, las personas son demasiado rebeldes; no están dispuestas a hacer lo que se les manda ni a someterse, son incapaces de seguir la senda correcta o de tomar atajos; solo se descarrían siguiendo su propio camino y se rebelan contra Dios y se resisten a Él. Las personas son corruptas. Lo único que puede hacer Dios es entregárselas a Satanás y someterlas a diversas situaciones para templarlas de manera constante, lo cual permitirá que obtengan todo tipo de experiencias y aprendan toda clase de lecciones y lleguen a entender la esencia de todo tipo de cosas perversas. Después de eso, cuando la gente vuelva la vista atrás, se dará cuenta de que las palabras de Dios son la verdad, admitirá que Sus palabras son la verdad y que solo Él es la realidad de todas las cosas positivas y es Aquel que verdaderamente la ama, se interesa por ella y puede salvarla. Dios no quiere que la gente sufra tanto, pero los seres humanos son demasiado rebeldes, están dispuestos a tomar sendas retorcidas y a atravesar este sufrimiento. Dios no tiene más remedio que poner a las personas en diversas situaciones para templarlas de forma constante. Al final, ¿hasta qué punto se las templa? Hasta que dices: “He experimentado todo tipo de situaciones, y ahora al fin entiendo que, aparte de Dios, no hay ninguna persona, acontecimiento o cosa que pueda hacerme comprender la verdad, disfrutarla ni entrar en las realidades-verdad. Si practico con obediencia siguiendo las palabras de Dios, permanezco obediente en el lugar del hombre, mantengo mi estatus y los deberes de un ser creado, acepto con obediencia la soberanía y las disposiciones de Dios, no tengo más quejas ni deseo cosas extravagantes de Dios, y me puedo someter con sinceridad ante el Creador, solo entonces seré alguien que de verdad se someta a Dios”. Una vez que las personas han alcanzado este nivel, se postran sinceramente ante Dios y Él ya no necesita disponer otras situaciones para que las experimenten. Así pues, ¿qué senda queréis seguir? En sus deseos subjetivos, nadie quiere sufrir, nadie desea experimentar reveses, fracasos, dificultades, frustraciones o adversidad, pero no hay otra forma. Las personas tienen naturalezas satánicas, son demasiado rebeldes, y sus pensamientos y puntos de vista son demasiado complejos. Todos los días, tu corazón está en constante contradicción, pugna y agitación. Entiendes pocas verdades, tu entrada en la vida es superficial, y te falta fuerza para vencer las nociones, figuraciones y actitudes corruptas de la carne. Lo único que puedes hacer es adoptar el enfoque habitual del hombre: experimentar constantemente el fracaso y la frustración, caer constantemente, ser zarandeado por las dificultades y revolcarte en la inmundicia, hasta que llegue un día en el que digas: “Estoy cansado. Estoy harto. No quiero vivir así. No quiero experimentar estos fracasos. Estoy dispuesto a presentarme delante del Creador con obediencia. Escucharé y haré lo que diga Dios. Esta es la única senda correcta en la vida”. Únicamente el día que estés del todo convencido y admitas tu derrota, te podrás presentar delante de Dios. ¿Has llegado a entender algo sobre el carácter de Dios a partir de esto? ¿Cuál es Su actitud hacia la gente? Haga lo que haga, Dios quiere lo mejor para esta. No importa qué situaciones disponga o qué te pida hacer, siempre desea que el resultado sea el mejor. Digamos que pasas por una situación en la que te topas con reveses y fracasos. Dios no quiere que te desanimes cuando fracasas, que creas que estás acabado y Satanás te ha atrapado y que luego renuncies a ti mismo, para nunca volver a levantarte y acabar hundido en el abatimiento; Dios no quiere ver ese desenlace. ¿Qué es lo que desea ver Dios? Que, si bien es posible que hayas fracasado en este asunto, puedas buscar la verdad y reflexionar sobre ti mismo, encontrar la razón de tu fracaso, aceptar la lección que este te ha enseñado, recordarla en el futuro, comprender que fue un error actuar de este modo y que la única forma correcta de practicar es hacerlo de acuerdo con las palabras de Dios, y te des cuenta de que: “Soy una mala persona y tengo un carácter satánico corrupto. Hay rebeldía en mí. Estoy lejos de los justos de los que Dios habla y no poseo un corazón temeroso de Dios”. Has visto este hecho con claridad, has llegado a reconocer la verdad del asunto, y a través de este revés, de este fracaso, te has vuelto sensato y has madurado. Esto es lo que Dios quiere ver. ¿Qué significa madurar? Significa que Dios puede ganarte, que puedes ser salvado, que puedes entrar en las realidades-verdad, y que has emprendido la senda de temer a Dios y evitar el mal. Dios espera que las personas tomen la senda correcta. Dios hace las cosas con intenciones meticulosas, y todo esto es Su amor oculto, pero a menudo las personas no lo pueden percibir. Son estrechas de miras y extremadamente mezquinas. En el momento en que no pueden disfrutar de la gracia y las bendiciones de Dios, se quejan de Él, se vuelven negativas y actúan de mala manera, pero Dios no se lo tiene en cuenta, simplemente las trata como niños ignorantes y no se pone quisquilloso. Dispone circunstancias para la gente que le permiten saber cómo obtener gracia y bendiciones, entender qué significa la gracia para el hombre y lo que este puede sacar de ella. Supón que te gusta comer algo que Dios dice que, en exceso, es malo para la salud. No haces caso, y te empeñas en comerlo y Dios te permite decidirlo libremente. A resultas de ello, enfermas. Tras pasar por esto varias veces, te das cuenta de que las palabras que dice Dios en realidad tienen razón, que lo que Él dice es verdad, que debes practicar de acuerdo con Sus palabras, y que esta es la senda correcta. Por tanto, ¿qué sale a partir de esos reveses, fracasos y sufrimientos que experimentas? Por un lado, puedes llegar a apreciar las intenciones meticulosas de Dios. Por otro, te llevan a creer y tener la seguridad de que las palabras de Dios son correctas y son todas prácticas, y tu fe en Dios crece. Además, al experimentar ese período de fracaso, llegas a reconocer la veracidad y la exactitud de las palabras de Dios, ves que son la verdad y comprendes el principio de practicarla. Así pues, es bueno que la gente experimente el fracaso; sin embargo, al mismo tiempo la hace sufrir, de cierto modo la templa. Pero si, al final, ser templado de esa forma te hace regresar delante de Dios, te hace comprender Sus palabras y aceptarlas en tu corazón como la verdad, y te hace conocer a Dios, entonces el templado, esos reveses y esos fracasos que has experimentado no habrán sido en vano. Este es el resultado que Dios desea ver.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo discernir la esencia-naturaleza de Pablo
Palabras diarias de Dios Fragmento 473
Debes recordar que ahora se han dicho estas palabras: más adelante, ¡experimentarás una tribulación y un sufrimiento mayores! Ser perfeccionado no es cosa simple ni fácil. Como mínimo debes poseer la fe de Job, o una fe incluso mayor que la suya. Deberías saber que las pruebas futuras serán mayores que las de Job, y que debes experimentar el castigo prolongado. ¿Es esto cosa simple? Si tu calibre no puede mejorarse, si tu capacidad de comprensión es deficiente y si sabes muy poco, entonces, en ese momento no tendrás testimonio alguno, sino que te convertirás en el hazmerreír, un juguete para Satanás. ¡Si no puedes aferrarte a las visiones ahora, no tienes fundamento en absoluto y se te desechará en el futuro! Ninguna parte de la senda es fácil de recorrer, así que no te tomes esto a la ligera. Sopésalo con detenimiento y haz preparativos sobre cómo recorrer adecuadamente el último tramo de esta senda. Esta es la senda que debe transitarse en el futuro, la senda que todas las personas deben tomar. No debes ignorar este conocimiento; no pienses que todo lo que Yo te digo es un desperdicio de energía. Llegará el día en el que harás buen uso de todo; Mis palabras no pueden decirse en vano. Este es el momento de equiparte, el momento de allanar el camino para el futuro. Deberías preparar la senda que recorrerás en el futuro; deberías preocuparte e inquietarte por cómo serás capaz de mantenerte firme en el futuro, y prepararte bien para tu senda futura. ¡No seas glotón y perezoso! Debes hacer absolutamente todo lo que puedas con el fin de hacer el mejor uso de tu tiempo, para que puedas ganar todo lo que necesitas. Yo te lo estoy dando todo para que puedas entender. Habéis visto con vuestros propios ojos que, en menos de tres años, Yo he dicho muchas cosas y he hecho mucha obra. Una de las razones por las que he estado obrando de esta forma es porque las personas son muy deficientes, y otra es porque el tiempo es demasiado breve; no puede haber más retrasos. Tú imaginas que la gente primero debe lograr una perfecta claridad interna antes de poder dar testimonio y ser usada, ¿pero eso no sería demasiado lento? Así pues, ¿durante cuánto tiempo tendré que acompañarte? Si deseas que te acompañe hasta que seas viejo y tengas el pelo gris, ¡eso sería imposible! Al pasar por una tribulación mayor, se logrará un entendimiento genuino dentro de todas las personas. Estos son los pasos de la obra. Una vez que entiendas por completo las visiones compartidas hoy y logres tener una estatura genuina, cualesquiera sean los sufrimientos por los que pases en el futuro, no te abrumarán y serás capaz de mantenerte firme. Cuando Yo haya completado este último paso de la obra y terminado de pronunciar las últimas palabras, las personas necesitarán recorrer en el futuro su propia senda. Esto cumplirá las palabras antes declaradas: el Espíritu Santo tiene una comisión para cada persona y una obra que realizar en cada una de ellas. En el futuro, todos transitarán por la senda que deberían recorrer, guiados por el Espíritu Santo. ¿Quién será capaz de cuidar de los demás cuando pase por la tribulación? Cada individuo tiene su propio sufrimiento y su propia estatura. Nadie tiene la misma estatura que otro. Los maridos no serán capaces de cuidar de sus esposas ni los padres de sus hijos; nadie será capaz de cuidar de nadie. No será como ahora, que el cuidado y el apoyo mutuos siguen siendo posibles. Ese será el momento en que se revelará a cada tipo de persona. Es decir, cuando Dios hiera a los pastores, las ovejas del rebaño serán dispersadas, y en ese momento no tendréis ningún líder verdadero. Las personas serán divididas: no será como ahora, que podéis celebrar reuniones. En el futuro, los que no tienen la obra del Espíritu Santo mostrarán su verdadera esencia. Los maridos traicionarán a sus esposas, las esposas traicionarán a sus maridos, los hijos traicionarán a sus padres y los padres perseguirán a sus hijos; ¡el corazón humano es más que insondable! Lo único que se puede hacer es aferrarse a lo que uno tiene y recorrer de forma adecuada la última etapa de la senda. Ahora mismo, no veis esto con claridad; sois todos cortos de miras. No es cosa fácil experimentar con éxito este paso de la obra.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cómo debes caminar la recta final del sendero
Palabras diarias de Dios Fragmento 474
La mayoría de las personas creen en Dios en aras de su destino futuro o por un disfrute temporal. Aquellas personas que no se han sometido a ninguna poda, creen en Dios para poder entrar al cielo, para obtener recompensas. No creen con el fin de ser hechas perfectas ni de cumplir con el deber de un ser creado. Es decir, la mayoría de las personas no creen en Dios para cumplir con sus responsabilidades o completar su deber. Pocas personas creen en Dios con el fin de vivir vidas significativas ni hay quienes crean que, como el hombre está vivo, debe amar a Dios porque es perfectamente natural y justificado que lo haga, y es la vocación natural del hombre. Así, aunque las distintas personas buscan sus propios objetivos, la meta de su búsqueda y la motivación subyacente son todas parecidas; aún más, para la mayoría de ellas, los objetos de su adoración son, en gran parte, los mismos. Durante los últimos miles de años, muchos creyentes han muerto y muchos han muerto y nacido de nuevo. No son solo una o dos personas las que buscan a Dios, ni siquiera mil o dos mil; sin embargo, la mayoría de estas personas buscan por el bien de sus propias perspectivas o de sus esperanzas maravillosas para el futuro. Los devotos a Cristo son escasos. Muchos creyentes devotos han muerto aun así atrapados en sus propias redes y el número de personas victoriosas es, además, insignificantemente pequeño. Hasta este día, las razones por las que fracasan las personas o los secretos de su victoria siguen siendo desconocidos para ellas. Aquellos que están obsesionados con buscar a Cristo siguen sin despertar y no han llegado a la raíz de estos misterios, porque simplemente no saben. Aunque hacen esfuerzos concienzudos en su búsqueda, la senda por la que caminan estas personas es la del fracaso que ya transitaron sus predecesores y no es la senda del éxito que recorrieron otros que vinieron antes. De esta forma, independientemente de cómo busquen, ¿no andan ellas por la senda que lleva a las tinieblas? ¿Acaso lo que obtienen no es un fruto amargo? Es bastante difícil predecir si las personas que emulan a los que tuvieron éxito en tiempos pasados finalmente recibirán bendiciones o aflicción. ¿Cuán peores son las probabilidades, pues, para quienes buscan siguiendo los pasos de los que fracasaron? ¿No tienen más posibilidades de fracasar? ¿Qué valor hay en la senda que siguen? ¿No están desperdiciando sus esfuerzos? Independientemente de que las personas tengan éxito o fracasen en su búsqueda, existe, en pocas palabras, una razón por la que lo hacen y no se trata de que su ganancia o pérdida se determine por buscar como les plazca.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El éxito o el fracaso depende de la senda que uno recorra
Palabras diarias de Dios Fragmento 475
El requisito primordial de la creencia del hombre en Dios es que tenga un corazón honesto, que se pueda entregar por completo y someterse realmente. Lo más difícil para el hombre es entregar toda su vida a cambio de una creencia verdadera, a través de la cual puede obtener toda la verdad y cumplir con su deber como ser creado. Esto es inalcanzable para aquellos que fracasan y lo es incluso más para quienes no pueden encontrar a Cristo. Precisamente porque al hombre no se le da bien entregarse totalmente a Dios, porque no está dispuesto a hacer su deber por el Creador, porque ha visto la verdad pero la evita y camina por su propia senda, porque su búsqueda siempre sigue la senda de los que han fracasado y porque siempre se rebela contra el Cielo; por todo eso, el hombre siempre fracasa y se enreda en las intrigas de Satanás y en su propia red. Como el hombre no conoce a Cristo, como no es experto en el entendimiento y la experiencia de la verdad, como adora demasiado a Pablo y su deseo de ir al cielo es demasiado fuerte, como siempre está exigiendo que Cristo le obedezca y dándole órdenes a Dios, todas esas grandes figuras elevadas y aquellos que han experimentado las vicisitudes del mundo siguen siendo incapaces de escapar a la muerte y mueren en medio del castigo de Dios. Todo lo que puedo decir de tales personas es que tienen muertes nada naturales. La consecuencia que afrontan —su muerte— no se produce sin justificación y, aparte de eso, ¿no es su fracaso aún más intolerable para la ley del Cielo? La verdad viene del mundo del hombre, pero la verdad entre los hombres es transmitida por Cristo. Se origina en Cristo, es decir, en Dios mismo, y esto no es algo de lo que sea capaz el hombre. Sin embargo, Cristo solo está proveyendo la verdad; Él no ha venido aquí a decidir si el hombre tendrá éxito en su búsqueda de la verdad. Por tanto, que el hombre tenga éxito o no en lo que se refiere a la verdad depende enteramente de su propia búsqueda. Este es un asunto que nunca ha tenido nada que ver con Cristo, sino que viene determinado por la búsqueda del hombre. El destino del hombre y su éxito o fracaso no pueden achacarse por completo a Dios, haciendo que Él mismo cargue con ello, porque este no es un asunto de Dios mismo, sino que está directamente relacionado con el deber que los seres creados deben hacer. La mayoría de las personas tienen un poco de conocimiento sobre la búsqueda y los destinos de Pablo y Pedro, pero solo conocen el desenlace para Pedro y Pablo e ignoran el secreto subyacente al éxito de Pedro o las deficiencias que llevaron al fracaso de Pablo. Y así, si sois completamente incapaces de percibir la esencia de su búsqueda, la búsqueda de la mayoría de vosotros seguirá fracasando y, aunque un pequeño número de vosotros tengáis éxito, seguiréis sin ser iguales a Pedro. Si la senda de tu búsqueda es la correcta, tendrás una esperanza de éxito; si la senda que recorres en la búsqueda de la verdad es la errónea, siempre serás incapaz de tener éxito y encontrarás el mismo desenlace que Pablo.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El éxito o el fracaso depende de la senda que uno recorra
Palabras diarias de Dios Fragmento 476
Pedro fue un hombre que fue hecho perfecto. Solo después de experimentar el castigo y el juicio y de obtener, por tanto, un puro corazón amante de Dios, él fue totalmente hecho perfecto; la senda que él caminó fue la de ser hecho perfecto. Es decir que, desde el principio, la senda que Pedro caminó fue la correcta y su motivación para creer en Dios era la adecuada y, por tanto, pasó a ser alguien que fue hecho perfecto; anduvo por una nueva senda por la que el hombre nunca había caminado. Sin embargo, la senda que Pablo caminó desde el principio fue la senda de la oposición a Cristo y solo obró para Cristo durante varias décadas gracias a que el Espíritu Santo quiso usarlo y aprovechar sus dones y todos sus méritos para Su obra. Fue simplemente alguien utilizado por el Espíritu Santo; no fue usado porque Jesús viera su humanidad con buenos ojos, sino debido a sus dones. Pablo pudo obrar para Jesús porque fue derribado, no porque él se sintiera feliz de hacerlo. El esclarecimiento y la guía del Espíritu Santo hicieron posible que él realizara dicha obra, la cual no representaba en absoluto su búsqueda ni su humanidad. La obra de Pablo representaba la de un siervo, es decir, hizo la obra de un apóstol. Pedro, sin embargo, fue diferente: él también hizo alguna obra; no tan grande como la de Pablo, pero obró mientras buscaba su propia entrada y su obra fue distinta a la de Pablo. La obra de Pedro fue la realización del deber de un ser creado. Él no obró en el rol de apóstol, sino que obró mientras buscaba el amor por Dios. El curso de la obra de Pablo también contenía su búsqueda personal; esta solo era por el bien de sus esperanzas para el futuro y su deseo de un buen destino. Él no aceptó el refinamiento durante su obra ni tampoco aceptó la poda. Él creía que mientras la obra que él llevaba a cabo satisficiera las intenciones de Dios y que mientras todo lo que hacía agradara a Dios, finalmente le esperaría una recompensa. No hubo experiencias personales en su obra; todo fue por causa de la obra y no se llevó a cabo en medio de la búsqueda de un cambio. Todo en su obra fue una transacción, no contenía nada del deber ni la sumisión de un ser creado. Durante el transcurso de su obra, no se produjeron cambios en el viejo carácter de Pablo. Su obra fue, sencillamente, de servicio a los demás e incapaz de producir cambios en su carácter. Pablo llevó a cabo su obra de forma directa sin haber sido hecho perfecto ni podado y su motivación era la recompensa. Pedro fue diferente: era alguien que se había sometido a la poda y el refinamiento. El objetivo y la motivación de su obra fueron fundamentalmente diferentes a los de Pablo. Aunque Pedro no realizó una gran cantidad de obra, su carácter sufrió muchos cambios y lo que buscaba era la verdad y un cambio real. No llevaba a cabo su obra tan solo por el bien de la obra misma. Aunque Pablo realizó mucha obra, fue toda del Espíritu Santo y, aunque él cooperó en esta, no sobrevino como resultado de su experiencia. Que Pedro obrase menos únicamente se debió a que el Espíritu Santo no realizó tanta obra en él. La cantidad de obra no determinó si fueron hechos perfectos o no; la búsqueda de uno fue para recibir recompensas y la del otro fue para lograr un amor supremo a Dios y cumplir con su deber como ser creado, de modo que pudiera vivir una imagen adorable a fin de satisfacer las intenciones de Dios. Externamente eran diferentes y también lo eran sus esencias. No puedes determinar cuál de ellos fue hecho perfecto en función de la cantidad de obra que realizaron. Pedro buscó vivir la imagen de alguien que ama a Dios, ser alguien que se sometía a Dios, ser alguien que aceptaba la poda y ser alguien que cumplía con su deber como ser creado. Él fue capaz de entregarse a Dios, de poner todo su ser en Sus manos y de someterse a Él hasta la muerte. Él tenía esta clase de determinación y también lo consiguió. Esta es la raíz de por qué su desenlace fue en última instancia diferente al de Pablo. La obra que el Espíritu Santo llevó a cabo en Pedro fue la de hacerlo perfecto y la obra que el Espíritu Santo realizó en Pablo fue la de usarlo. Esto se debe a que sus naturalezas y las perspectivas detrás de sus búsquedas no eran las mismas. Ambos tenían la obra del Espíritu Santo. Pedro aplicó esta obra en sí mismo y también la proveyó a otros; Pablo, entretanto, solo proveyó la totalidad de la obra del Espíritu Santo a otros y no obtuvo nada de la misma para sí mismo. De esta forma, después de haber experimentado la obra del Espíritu Santo durante tantos años, los cambios en Pablo fueron casi inexistentes. Él siguió prácticamente en su estado natural y continuó siendo el Pablo de antes. Simplemente ocurrió que después de haber soportado las dificultades de muchos años de obra, había aprendido cómo “obrar” y a resistir, pero su vieja naturaleza —su naturaleza altamente competitiva y mercenaria— siguió siendo la misma. Después de haber obrado durante tantos años, no conocía su carácter corrupto ni se había despojado de su viejo carácter, el cual seguía siendo claramente visible en su obra. Tenía meramente más experiencia de obrar, pero esa poca experiencia fue incapaz de cambiarlo por sí sola y no pudo alterar su perspectiva sobre la existencia o el significado de su búsqueda. Aunque obró muchos años para Cristo y nunca más persiguió al Señor Jesús, en su corazón no hubo cambio alguno en su conocimiento de Dios. Significa que él no obró con el fin de entregarse a Dios, sino que más bien se vio obligado a hacerlo en aras de su destino futuro. Y es que, al principio, persiguió a Cristo y no se sometió a Él; inherentemente él era un rebelde que se opuso deliberadamente a Cristo y alguien sin conocimiento de la obra del Espíritu Santo. Cuando su obra estaba casi concluida, seguía sin conocer la obra del Espíritu Santo y se limitaba a actuar por su propia cuenta según su propio carácter, sin prestar la más mínima atención a las intenciones del Espíritu Santo. Así pues, su naturaleza estaba enemistada con Cristo y no se sometía a la verdad. ¿Cómo podría ser salvado alguien como él, abandonado por la obra del Espíritu Santo, que no conocía la obra del Espíritu Santo y que, además, se oponía a Cristo? Si una persona puede o no ser salvada no depende de cuánta obra realice ni de cuánto se dedique, en cambio, eso lo determina si conoce o no la obra del Espíritu Santo, si puede poner en práctica la verdad o no y si la perspectiva detrás de su búsqueda concuerda con la verdad.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El éxito o el fracaso depende de la senda que uno recorra
Palabras diarias de Dios Fragmento 477
Aunque Pedro tenía revelaciones naturales mientras seguía a Jesús, desde el principio él era, en su naturaleza, alguien dispuesto a someterse al Espíritu Santo y a buscar a Cristo. Su sumisión al Espíritu Santo era pura; no buscaba fama y provecho, sino que se sometía a propósito a la verdad. Aunque Pedro negó en tres ocasiones conocer a Cristo y aunque examinó al Señor Jesús, esas pequeñas debilidades humanas no tenían relación con su naturaleza ni afectaron su búsqueda futura; tampoco puede demostrar suficientemente que su examen fuera el acto de un anticristo. La debilidad humana normal es algo que comparten todas las personas del mundo. ¿Esperas que Pedro sea diferente? ¿No tienen las personas ciertas opiniones acerca de Pedro porque hizo varias cosas insensatas? ¿Y no adoran tanto las personas a Pablo debido a la gran cantidad de obra que realizó, así como por el número de epístolas que escribió? ¿Cómo podría ser una persona capaz de desentrañar la sustancia del hombre? ¿Acaso no pueden desentrañar algo tan insignificante los que de verdad poseen razón? Aunque los muchos años de dolorosas experiencias de Pedro no están documentados en la Biblia, esto no prueba que él no tuviera experiencias reales o que no hubiera sido hecho perfecto. ¿Cómo puede ser comprendida completamente por el hombre la obra de Dios? Jesús no seleccionó personalmente los relatos incluidos en la Biblia, sino que estos fueron recopilados por generaciones posteriores. De esta forma, ¿no se escogió todo lo registrado en la Biblia de acuerdo con las ideas del hombre? Además, los finales de Pedro y de Pablo no se declaran expresamente en las epístolas, por lo que el hombre los juzga a ambos según sus propias percepciones y preferencias. Y como Pablo llevó a cabo tanta obra y sus “contribuciones” fueron tan grandes, se ganó la confianza de las masas. ¿No se concentra el hombre solo en las apariencias? ¿Cómo podrían las personas desentrañar la sustancia del hombre? Por no mencionar que, habiendo sido Pablo objeto de adoración durante miles de años, ¿quién se atrevería a negar a la ligera su obra? Pedro solo era un pescador, así que ¿cómo podía ser su contribución tan grande como la de Pablo? En cuanto a sus contribuciones, Pablo tendría que haber sido recompensado antes que Pedro y debería haber sido el que podría obtener mejor la aprobación de Dios. Quién habría imaginado que, en Su trato a Pablo, Dios se limitó a aprovechar sus dones para que hiciera trabajo, mientras que Él hizo perfecto a Pedro. No se trata, en modo alguno, de que el Señor Jesús hubiera hecho planes para Pedro y Pablo desde el principio; más bien se les hizo perfectos o se les puso a obrar según su naturaleza inherente. Por tanto, lo que las personas ven no son más que las contribuciones externas del hombre, mientras que lo que Dios ve es la sustancia del hombre, así como la senda que él busca desde el principio y la motivación subyacente a su búsqueda. La gente mide a una persona de acuerdo con sus propias nociones y sus propias percepciones, pero el desenlace de alguien no se determina según su apariencia. Por esto digo que si la senda que tomas desde el principio es la del éxito y la perspectiva detrás de tu búsqueda es la correcta desde el inicio, entonces eres como Pedro; si la senda que transitas es la del fracaso, entonces cualquiera que sea el precio que pagues, tu final seguirá siendo el mismo que el de Pablo. Cualquiera que sea el caso, tu destino, tu éxito o tu fracaso están determinados por el hecho de que la senda que buscas sea o no la correcta, y no por tu dedicación ni por el precio que pagas. Las esencias de Pedro y de Pablo y los objetivos que buscaban eran diferentes; el hombre es incapaz de descubrir estas cosas y solo Dios puede conocerlas en su totalidad. Pues lo que Dios ve es la sustancia del hombre, mientras que el hombre no conoce nada sobre su propia esencia. El ser humano es incapaz de observar la esencia del hombre o su estatura real y por tanto es incapaz de identificar las razones del fracaso y del éxito de Pablo y Pedro. La razón por la que la mayoría de las personas adora a Pablo y no a Pedro es que Pablo fue usado para obrar públicamente, lo cual la gente puede percibir, así que las personas reconocen los “logros” de Pablo. Entretanto, las experiencias de Pedro son invisibles para el hombre y lo que él buscó es inalcanzable por el hombre, por tanto, este no tiene interés en Pedro.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El éxito o el fracaso depende de la senda que uno recorra
Palabras diarias de Dios Fragmento 478
Pedro fue hecho perfecto por medio de la experiencia de la poda y del refinamiento. Él dijo: “Debo satisfacer las intenciones de Dios en todo momento. En todo lo que hago solo busco satisfacer las intenciones de Dios e, incluso si soy castigado o juzgado, sigo sintiéndome feliz de hacerlo”. Pedro entregó su todo a Dios, y su obra, sus palabras y toda su vida fueron para amar a Dios. Él era una persona que buscaba la santificación y, cuanto más experimentaba, mayor era su amor por Dios en lo profundo de su corazón. Mientras que Pablo solo llevó a cabo una obra externa y, aunque también trabajó duro, sus esfuerzos eran en aras de realizar su obra adecuadamente y obtener así una recompensa. De haber sabido que no recibiría recompensa, habría abandonado su obra. Pedro se preocupaba por el amor verdadero en su corazón, por lo que era práctico y podía lograrse. No le preocupaba recibir una recompensa, sino si su carácter podía cambiar. Pablo se preocupaba de dedicar más esfuerzo a su trabajo, se preocupaba por el trabajo exterior y por su dedicación, así como por las doctrinas fuera del ámbito que experimentan las personas normales. No le importaban los cambios en su interior ni el amor verdadero por Dios. Las experiencias de Pedro fueron con el fin de lograr amor y conocimiento verdaderos de Dios. Sus experiencias tenían la finalidad de lograr una relación más estrecha con Dios y tener un vivir práctico. La obra de Pablo se realizó porque Jesús se la encomendó, lo hizo con el fin de obtener aquello que anhelaba, pero esto no guardaba relación con el conocimiento de sí mismo y de Dios. Su obra fue únicamente en aras de escapar del castigo y del juicio. Pedro buscaba el amor puro y Pablo, la corona de justicia. Pedro experimentó muchos años de la obra del Espíritu Santo y tenía un conocimiento práctico de Cristo, así como un profundo conocimiento de sí mismo. Por tanto, su amor a Dios era puro. Muchos años de refinamiento habían elevado su conocimiento de Jesús y de la vida, y su amor era un amor incondicional, era un amor proactivo y él no pedía nada a cambio ni esperaba beneficio alguno. Pablo obró por muchos años, pero no poseía un gran conocimiento de Cristo y su conocimiento de sí mismo era también lastimosamente pequeño. Él simplemente no sentía amor por Cristo, y su obra y su recorrido tenían como fin obtener los laureles finales. Él buscaba la mejor corona, no el amor más puro. No buscaba de forma activa, sino pasiva; no estaba realizando su deber, sino que se vio obligado en su búsqueda tras haber sido capturado por la obra del Espíritu Santo. Así pues, su búsqueda no demuestra que fuera un ser creado acorde al estándar; Pedro era el ser creado que era acorde al estándar y realizaba su deber. La gente piensa que todos aquellos que hacen una contribución a Dios deben recibir una recompensa y, cuanto mayor sea la contribución, más natural y correcto es que sean agradables para Dios. La esencia del punto de vista del hombre es transaccional y él no busca activamente cumplir con su deber como ser creado. Para Dios, cuanto más busquen las personas un amor verdadero y una sumisión total a Dios, lo que significa procurar realizar sus deberes como seres creados, más capaces serán de obtener Su aprobación. El punto de vista de Dios es exigir que las personas recuperen su deber y su estatus originales. El hombre es un ser creado y, por tanto, no debe excederse haciéndole ninguna exigencia a Dios y debe limitarse a cumplir con su deber como ser creado. Los destinos de Pablo y Pedro se midieron en función de su capacidad para cumplir su deber como seres creados, y no según cuán grande fuera su contribución; sus destinos se determinaron en función de lo que buscaron desde el principio y no según la cantidad de obra que llevaron a cabo ni según la estimación que otras personas hacían de ellos. Por tanto, buscar activamente realizar el propio deber como un ser creado es la senda del éxito; la senda de buscar el amor verdadero a Dios es la senda más correcta; buscar cambios en el viejo carácter propio y el amor puro a Dios es la senda del éxito. Esa senda hacia el éxito es la senda de la recuperación del deber original y de la apariencia original de un ser creado. Es la senda de la recuperación y también el propósito de toda la obra de Dios de principio a fin. Si la búsqueda del hombre está manchada con exigencias personales extravagantes y anhelos irrazonables, y el efecto que se obtiene no es el cambio en el carácter del hombre, entonces esto entra en conflicto con la obra de recuperación. Indudablemente, no es una obra del Espíritu Santo, y esto demuestra que Dios no aprueba este tipo de búsqueda. ¿Qué significado tiene una búsqueda que Dios no ha aprobado?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El éxito o el fracaso depende de la senda que uno recorra
Palabras diarias de Dios Fragmento 479
La obra realizada por Pablo se exhibió ante el hombre, pero respecto a cuán puro era su amor por Dios, cuánto amó a Dios en lo profundo de su corazón, el ser humano no puede ver estas cosas. El hombre solo puede observar la obra que realizó, por lo cual sabe que el Espíritu Santo ciertamente lo usó, y por ello piensa que Pablo fue mejor que Pedro, que su obra fue más grande, porque fue capaz de proveer a las iglesias. Pedro solo se fijaba en sus experiencias personales y ganó muy pocas personas durante su obra ocasional y existen apenas unas pocas epístolas suyas poco conocidas. Sin embargo, ¿quién sabe cuán grande era su amor por Dios en lo profundo de su corazón? Día tras día, Pablo obraba para Dios; mientras hubiera trabajo que hacer, él lo hacía. Sentía que de esta forma sería capaz de obtener la corona y que podría satisfacer a Dios, pero no buscó maneras de cambiar él mismo mientras hacía su trabajo. Cualquier cosa en la vida de Pedro que no satisfacía las intenciones de Dios hacía que se sintiera intranquilo. Si no complacía las intenciones de Dios, se sentía lleno de remordimiento y buscaba una forma adecuada de esforzarse para satisfacer el corazón de Dios. Incluso en las cuestiones más pequeñas e irrelevantes de su vida, seguía exigiéndose satisfacer las intenciones de Dios. No era menos severo cuando se trataba de su viejo carácter, siempre riguroso en sus exigencias a sí mismo para progresar más profundamente en la verdad. Pablo solo buscaba la reputación y el estatus superficiales. Buscaba exhibirse delante de la gente y no buscaba hacer progresos más profundos en la entrada en la vida. Lo que le preocupaba era la doctrina, no la realidad. Algunas personas dicen: “Pablo realizó mucha obra para Dios, ¿por qué Él no le recordó? Pedro llevó a cabo poca obra para Dios y no hizo una gran contribución para las iglesias; entonces, ¿por qué fue hecho perfecto?”. Pedro amaba a Dios hasta cierto punto, que era lo que Él quería; solo las personas así tienen testimonio. ¿Y qué hay de Pablo? ¿Sabes hasta qué punto amó él a Dios? ¿En aras de qué se hizo la obra de Pablo? ¿Y en aras de qué se hizo la de Pedro? Pedro no realizó mucha obra, pero ¿sabes lo que había en lo profundo de su corazón? La obra de Pablo concernía a la provisión de las iglesias y al sustento de las mismas. Pedro experimentó cambios en su carácter-vida, experimentó amor por Dios. Ahora que sabes las diferencias entre sus esencias, puedes ver quién, en última instancia, creía en Dios verdaderamente y quién no. Uno de ellos amaba a Dios de verdad y el otro no; uno pasó por cambios en su carácter y el otro no; uno sirvió humildemente y las personas no se percataban de él fácilmente y el otro era adorado por las personas y tenía una gran imagen; uno buscaba la santificación y el otro no y, aunque no era inmundo, tampoco poseía un amor puro; uno poseía humanidad verdadera y el otro no; uno poseía la razón de un ser creado y el otro no. Esas son las diferencias entre la esencia de Pablo y la de Pedro. La senda por la que Pedro caminó era la del éxito, que era la senda de lograr la recuperación de la humanidad normal y la recuperación del deber de un ser creado. Pedro representa a todos aquellos que tienen éxito. La senda transitada por Pablo era la del fracaso y él representa a todos los que solo se someten y se entregan superficialmente y no tienen un auténtico corazón amante de Dios. Pablo representa a todos los que no poseen la verdad. En su creencia en Dios, Pedro buscó satisfacerle en todas las cosas y someterse a todo lo que viniera de Él. Fue capaz de aceptar el castigo y el juicio, así como el refinamiento, la tribulación y el sufrir privaciones en su vida, sin emitir ni una sola queja. Nada de esto podía alterar su corazón amante de Dios. ¿No era esto el máximo amor a Dios? ¿No era esto el cumplimiento del deber de un ser creado? Ya sea en el castigo, el juicio o la tribulación, eres capaz de lograr la sumisión hasta la muerte y esto es lo que debe conseguir un ser creado; esta es la pureza del amor a Dios. Si el hombre puede conseguir esto, es un ser creado que es acorde al estándar y no hay nada que satisfaga más las intenciones del Creador. Imagina que eres capaz de obrar para Dios, pero no te sometes a Él y eres incapaz de amarlo verdaderamente. De esta forma, no solo no habrás cumplido el deber de un ser creado, sino que Él también te condenará, porque eres alguien que no posee la verdad, incapaz de someterse a Él y que se rebela contra Dios. Solo te preocupas de obrar para Dios y no de poner en práctica la verdad ni de conocerte a ti mismo; no entiendes ni conoces al Creador, no te sometes a Él ni lo amas y eres una persona que es rebelde contra Dios de manera innata. Por estas razones, al Creador no le gustan tales personas.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El éxito o el fracaso depende de la senda que uno recorra
Palabras diarias de Dios Fragmento 480
Algunas personas afirman: “Pablo hizo una cantidad tremenda de obra, soportó muchas cargas por las iglesias y las benefició mucho. Las trece epístolas de Pablo sustentaron 2000 años de la Era de la Gracia y solo las superan los Cuatro Evangelios. ¿Quién puede compararse con él? Nadie puede descifrar el Apocalipsis de Juan, mientras que las epístolas de Pablo proveen vida y la obra que realizó fue beneficiosa para las iglesias. ¿Quién más pudo haber logrado tales cosas? ¿Y cuál fue la obra de Pedro?”. Cuando el hombre evalúa a otros, lo hace según sus contribuciones. Cuando Dios evalúa al hombre, lo hace de acuerdo con la naturaleza del hombre. Entre los que buscan vida, Pablo fue alguien que desconocía su propia sustancia. No era en absoluto humilde ni sumiso ni tenía conocimiento de ningún tipo de su esencia, la cual se oponía a Dios. Por tanto, era alguien que no había pasado por experiencias detalladas ni puesto en práctica la verdad. Pedro era diferente. Tenía conocimiento de sus deficiencias, sus debilidades y su carácter corrupto como un ser creado y, por tanto, tenía una senda de práctica por medio de la cual cambiar su carácter; no era uno de esos que solo tenían doctrina, pero no realidad. Las que cambian son personas nuevas que han sido salvadas, son las acordes al estándar y persiguen la verdad. Las que no cambian son aquellas que permanecen en su estado natural y siguen siendo las mismas personas viejas; son las que no se han salvado, es decir, aquellas a las que Dios desdeña. No serán recordadas por Dios, por muy grande que haya sido su obra. Cuando comparas esto con tu propia búsqueda, debe ser evidente si al final eres el mismo tipo de persona que Pedro o Pablo. Si aún no hay verdad en tu búsqueda, si todavía hoy sigues siendo tan arrogante e insolente como Pablo y sigues siendo tan grandilocuente como él, sin duda eres un degenerado que fracasa. Si buscas de la misma manera que lo hizo Pedro, buscas prácticas y cambios verdaderos, no eres arrogante ni obstinado y en su lugar buscas hacer tu deber, serás un ser creado que puede lograr la victoria. Pablo no conocía su propia esencia ni corrupción y, mucho menos, su propia rebeldía. Nunca mencionó su despreciable oposición a Cristo ni sintió demasiados remordimientos. Solo ofreció una breve explicación y, en lo profundo de su corazón, no se doblegó totalmente ante Dios. Aunque cayó al suelo en el camino de Damasco, no se examinó a sí mismo desde el fondo de su corazón. Se contentó simplemente con seguir obrando y no consideró que conocerse a sí mismo y cambiar su viejo carácter fueran los asuntos más cruciales. Se conformaba con una verdad meramente de palabra, con proveer para otros como un bálsamo para su propia conciencia y con no perseguir más a los discípulos de Jesús para consolarse y perdonarse por sus pecados pasados. La meta que perseguía no era otra que una corona futura y una obra transitoria, la meta que perseguía era la gracia abundante. No buscaba suficiente verdad ni buscaba progresar más profundamente en la verdad, la cual no había entendido previamente. Por consiguiente, se puede decir que su conocimiento de sí mismo era falso y no aceptaba el castigo ni el juicio. Que fuera capaz de obrar no significa que poseyera un conocimiento de su propia naturaleza o de su esencia; su atención solo se centraba en las prácticas externas. Además, no se esforzaba por el cambio, sino por el conocimiento. Su obra fue, por completo, el resultado de la aparición de Jesús en el camino a Damasco. No fue algo que él hubiera decidido hacer en un principio ni estaba haciendo obra después de aceptar la poda de su viejo carácter. Independientemente de cómo obrara, su viejo carácter no cambió y, por tanto, su obra no expió sus pecados pasados, sino que únicamente desempeñó cierto papel entre las iglesias de la época. Para alguien como él, cuyo viejo carácter no cambió —es decir, que no recibió gracia salvadora y que, además, no tenía la verdad— era absolutamente incapaz de llegar a ser uno de los aceptados por el Señor Jesús. No era alguien lleno de amor y temor a Jesucristo ni alguien experto en buscar la verdad y, mucho menos, alguien que buscara el misterio de la encarnación. Era simplemente una persona habilidosa en la sofistería, que no cedía ante cualquiera más elevado que él o en posesión de la verdad. Envidiaba a las personas y las verdades contrarias a él, o enemistadas con él, prefiriendo a las que eran eruditas, presentaban una gran imagen y poseían un conocimiento profundo. No le gustaba interactuar con los pobres que buscaban el camino verdadero y que no amaban otra cosa que no fuera la verdad; en cambio, prefería a las figuras de un nivel superior de organizaciones religiosas que solo hablaban de doctrinas y que poseían un conocimiento abundante. No sentía ningún amor por la obra nueva del Espíritu Santo ni se preocupaba por el movimiento de la misma, sino que prefería esos preceptos y doctrinas que fueran más elevados que las verdades generales. En su sustancia innata y en la totalidad de lo que buscaba, no merece ser llamado un cristiano que perseguía la verdad y, menos aún, un siervo fiel en la casa de Dios, porque su hipocresía era demasiada y su rebeldía demasiado grande. Aunque se le conoce como un siervo del Señor Jesús, no era en absoluto digno de entrar por la puerta del reino de los cielos, porque sus acciones de principio a fin no pueden definirse como justas. Solo se le puede ver como una persona hipócrita, que hizo injusticias, pero que también obró para Cristo. Aunque no se le puede calificar de malvado, se le puede definir adecuadamente como un hombre que cometió injusticias. Llevó a cabo mucha obra, pero no se le debe juzgar por la cantidad de obra que realizó, sino solo por la calidad y esencia de la misma. Solo así es posible llegar al fondo del asunto. Él siempre creyó: “Soy capaz de obrar, soy mejor que la mayoría de las personas; soy considerado con la carga del señor como nadie más y nadie se arrepiente tan profundamente como yo, porque la gran luz resplandeció sobre mí y la he visto; por tanto, mi arrepentimiento es más profundo que cualquier otro”. En ese momento, esto es lo que él pensaba en su corazón. Al final de su obra, Pablo dijo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, y me está guardada la corona de justicia”. Su lucha, su obra y su carrera fueron enteramente en aras de la corona de justicia y él no avanzó de forma activa. Aunque no fue superficial en su obra, puede decirse que la realizó simplemente con el fin de compensar sus errores y las acusaciones de su conciencia. Él solo esperaba completar su obra, terminar su carrera y finalizar su batalla lo más pronto posible, de forma que pudiese obtener la anhelada corona de justicia cuanto antes. Lo que él anhelaba no era reunirse con el Señor Jesús con sus experiencias y su conocimiento verdadero, sino terminar su obra lo antes posible con el fin de recibir las recompensas que esta le había ganado cuando se encontrase con el Señor Jesús. Él usó su obra para consolarse y como una especie de transacción, esperando intercambiarla por una corona en el futuro. Lo que buscaba no era la verdad ni a Dios, sino únicamente la corona. ¿Cómo puede una búsqueda así cumplir con el estándar? Su motivación, su obra, el precio que pagó y todo lo que sacrificó, sus maravillosas fantasías lo impregnaron todo, y él trabajó en total acuerdo con sus propios deseos. En la totalidad de su obra, no hubo la más mínima voluntad en el precio que pagó; simplemente lo estaba haciendo transaccionalmente. Sus sacrificios no se hicieron voluntariamente en aras de su deber, sino que se hicieron voluntariamente para lograr su objetivo de realizar una transacción. ¿Valen algo esos sacrificios? ¿Quién aprobaría sus sacrificios impuros? ¿Quién tiene algún interés en tales sacrificios? Su obra estaba llena de sueños para el futuro, de planes maravillosos y no contenía una senda para cambiar el carácter humano. Rebosaba de falsa benevolencia; su obra no proveía vida, sino que era un refinamiento afectado; era transaccional. ¿Cómo puede una obra así llevar al hombre a la senda de la recuperación de su deber original?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El éxito o el fracaso depende de la senda que uno recorra
Palabras diarias de Dios Fragmento 481
Todo lo que Pedro buscaba era conforme a las intenciones de Dios. Buscó la satisfacción de Sus intenciones e, incluso si tenía que sufrir dificultad y aflicción, todavía estaba dispuesto a satisfacer las intenciones de Dios. No hay búsqueda mayor para un creyente en Dios. Lo que Pablo buscaba estaba manchado por su propia carne, por sus propias nociones y por sus propios planes y argucias. No era en absoluto un ser creado acorde al estándar; no era alguien que buscara satisfacer las intenciones de Dios. Pedro buscó ponerse a merced de las instrumentaciones de Dios y, aunque la obra que realizó no fue grande, la motivación subyacente a su búsqueda y la senda por la que caminó fueron correctas; es decir, que aunque no fue capaz de ganar a muchas personas, sí fue capaz de perseguir el camino de la verdad. Por esto se puede afirmar que él era un ser creado acorde al estándar. Hoy, aunque no seas un obrero, deberías ser capaz de cumplir con el deber de un ser creado y buscar poner todo a merced de Sus instrumentaciones. Debes ser capaz de someterte a lo que Dios dice y experimentar toda forma de tribulaciones y refinamiento; y aun siendo débil, en tu corazón debes seguir siendo capaz de amar a Dios. Las personas que asumen la responsabilidad de su propia vida están dispuestas a cumplir con el deber de un ser creado y la perspectiva detrás de la búsqueda de tales personas es la correcta. Estas son las personas que Dios necesita. Si has realizado mucha obra y otras reciben guía de ti, pero tú mismo no has cambiado, ni has dado testimonio alguno ni has tenido una experiencia verdadera, de tal forma que al final de tu vida nada de lo que hayas hecho aún dé testimonio, entonces, ¿eres tú alguien que ha experimentado cambio? ¿Eres alguien que busca la verdad? En ese momento, el Espíritu Santo te usó, pero cuando lo hizo, utilizó la parte de ti que podía ser utilizada para obrar y no usó la parte de ti que no podía ser utilizada. Si buscaras cambiar, entonces serías hecho perfecto gradualmente durante el proceso de ser usado. No obstante, el Espíritu Santo no es completamente responsable respecto a si al final eres ganado o no; esto depende de cómo vaya exactamente tu búsqueda. Si no hay cambios en tu carácter personal, se debe a que la perspectiva tras tu búsqueda es errónea. Si no se te ha otorgado una recompensa, eso es problema tuyo; pues tú mismo no has puesto en práctica la verdad y eres incapaz de satisfacer las intenciones de Dios. Nada es, pues, más importante que tus experiencias personales, ¡y nada es más crítico que tu entrada personal! Algunas personas acabarán diciendo: “He realizado tanta obra para Ti e incluso si no he logrado nada, he soportado dificultades. ¿No puedes sencillamente dejarme entrar al cielo para comer el fruto de la vida?”. Debes saber qué tipo de personas deseo; los inmundos no tienen permitido entrar en el reino, ni mancillar el suelo santo. Aunque puedes haber realizado muchas obras y trabajado durante muchos años, al final sigues siendo deplorablemente inmundo y ¡es intolerable para la ley del Cielo que desees entrar en Mi reino! Desde la creación del mundo hasta hoy, nunca he ofrecido un acceso tan fácil a Mi reino a cualquiera que busque congraciarse conmigo. Esta es una norma celestial ¡y nadie puede quebrantarla! Debes buscar la vida. Hoy, las personas que serán hechas perfectas son del mismo tipo que Pedro; son las que buscan cambios en su propio carácter y están dispuestas a dar testimonio de Dios y a cumplir con su deber como seres creados. Solo las personas así serán hechas perfectas. Si solo esperas recompensas y no buscas cambiar tu propio carácter-vida, entonces todos tus esfuerzos serán en vano. ¡Y esta verdad es inalterable!
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El éxito o el fracaso depende de la senda que uno recorra
Palabras diarias de Dios Fragmento 482
¡A partir de la diferencia entre las esencias de Pedro y Pablo deberías entender que todos aquellos que no buscan la vida se esfuerzan en vano! Al creer en Dios y seguirlo, debes tener un corazón amante de Dios, debes desechar tu carácter corrupto, debes buscar la satisfacción de las intenciones de Dios y debes cumplir con el deber de un ser creado. Como crees en Dios y lo sigues, debes ofrecerle todo a Él y no hacer elecciones o exigencias personales; debes lograr satisfacer las intenciones de Dios. Como eres un ser humano creado, debes someterte al Señor que te creó, porque eres intrínsecamente incapaz de controlarte y no tienes la capacidad inherente de controlar tu propio porvenir. Como eres una persona que cree en Dios, debes perseguir la santificación y el cambio. Como eres un ser creado, debes ceñirte a tu deber, mantener tu lugar y no excederte en tus deberes. Esto no es para limitarte ni para reprimirte por medio de la doctrina, sino que es la senda por medio de la cual puedes hacer tu deber; y pueden llevarlo a cabo —y deben llevarlo a cabo— todas las personas que actúan con justicia. Si comparas la esencia de Pedro y la de Pablo, sabrás cómo deberías buscar. De las sendas por las que ellos caminaron, una es la senda de ser hecho perfecto y la otra es la senda del descarte; Pedro y Pablo representan dos sendas diferentes. Aunque cada uno recibió la obra del Espíritu Santo, y cada uno obtuvo esclarecimiento e iluminación del Espíritu Santo, y cada uno aceptó lo que el Señor Jesús les había encomendado, el fruto que dio en cada uno de ellos no fue el mismo: uno dio fruto de verdad, y el otro no. A partir de sus esencias, de la obra que realizaron, de lo que ellos expresaron exteriormente y de sus desenlaces, debes entender qué senda debes tomar, cuál senda debes elegir para transitar. Ellos anduvieron por dos sendas claramente diferentes. Pablo y Pedro eran la personificación de cada senda y desde el principio se recurrió a ellos como ejemplos. ¿Cuáles son los puntos clave de las experiencias de Pablo y por qué no lo consiguió? ¿Cuáles son los puntos clave de las experiencias de Pedro y cómo experimentó el ser hecho perfecto? Si comparas lo que preocupaba a cada uno de ellos, sabrás qué tipo exacto de persona quiere Dios, cuáles son Sus intenciones, cuál es Su carácter, qué tipo de persona será hecha perfecta en última instancia y también qué tipo de persona no lo será, sabrás cuál es el carácter de las que serán perfeccionadas, y cuál el de las que no lo serán; estos temas sobre la esencia pueden verse en las experiencias de Pedro y de Pablo. Dios creó todas las cosas y por ende hace que toda la creación quede bajo Su dominio y se someta a este; Él gobernará todas las cosas para que todas estén en Sus manos. Toda la creación de Dios, incluyendo los animales, las plantas, la humanidad, las montañas, los ríos y los lagos, todo debe quedar bajo Su dominio. Todas las cosas en los cielos y sobre la tierra deben quedar bajo Su dominio. No pueden elegir nada y deben someterse todas a Sus orquestaciones. Esto fue decretado por Dios y es Su autoridad. Dios lo gobierna todo y lo hace de tal modo que todas las cosas están clasificadas y ordenadas, cada cosa según su clase y en el lugar que le corresponde de acuerdo con los deseos de Dios. Por muy grande que sea, ninguna cosa puede sobrepasar a Dios y todas las cosas sirven a la humanidad creada por Dios; nada se atreve a rebelarse contra Dios ni a imponerle exigencias. Por tanto, el hombre, como ser creado, también debe cumplir su deber. Independientemente de que sea el amo o el administrador de todas las cosas, por muy alto que sea el estatus del hombre entre todas las cosas, sigue siendo un ser humano diminuto bajo el dominio de Dios, solo un ser humano diminuto, un ser creado, y nunca estará por encima de Dios. Como ser creado, el hombre debe procurar conocer al Creador y cumplir con el deber de un ser creado y, lo que es más importante, buscar amar a Dios sin hacer otras elecciones en absoluto, porque Dios es digno del amor del hombre. Quienes buscan amar a Dios no deberían buscar ningún beneficio ni esperanza personales; esta es la forma más correcta de búsqueda. Si lo que persigues es la verdad, si lo que pones en práctica es la verdad y si lo que obtienes es un cambio en tu carácter, entonces, la senda que transitas es la correcta. Si lo que buscas son las bendiciones de la carne, si lo que pones en práctica es la verdad de tus propias nociones y no hay en absoluto cambio en tu carácter ni eres en absoluto sumiso a Dios en la carne, sino que sigues viviendo en la vaguedad, entonces lo que buscas te llevará sin duda al infierno, porque la senda que recorres es la del fracaso. Que seas perfeccionado o descartado depende de tu propia búsqueda, lo que equivale a decir que el éxito o el fracaso depende de la senda que uno recorra.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El éxito o el fracaso depende de la senda que uno recorra