La entrada en la vida (2)

Palabras diarias de Dios Fragmento 406

La manera en que las personas creen en Dios, lo aman y lo satisfacen es llegando al Espíritu de Dios con el corazón, obteniendo de este modo Su satisfacción, y usando el corazón para comprometerse con las palabras de Dios y así poder ser conmovidos por Su Espíritu. Si se quiere alcanzar una vida espiritual normal y establecer una relación normal con Dios, entonces tienes que entregarle primero tu corazón a Dios. Sólo después de que hayas tranquilizado tu corazón ante Él y lo hayas derramado por completo en Dios, podrás desarrollar poco a poco una vida espiritual normal. Si al creer en Dios la gente no le entrega su corazón y lo tiene puesto en Él, si no consideran la carga de Dios como propia, entonces lo único que hacen es un acto de engaño a Dios, un acto común en las personas religiosas, y no pueden recibir la alabanza de Dios. Él no puede obtener nada de este tipo de personas; sólo sirven como contraste de la obra de Dios, como un adorno en la casa de Dios, algo superfluo e inútil. Él no hace uso de este tipo de personas. No es sólo que en ellas no haya oportunidad para la obra del Espíritu Santo, sino que ni siquiera aporta ningún valor que sean perfeccionadas. Este tipo de persona es, en verdad, un “muerto viviente”. Tales personas no poseen nada que pueda ser usado por el Espíritu Santo, sino que, al contrario, Satanás se ha apropiado de todas ellas y las ha corrompido profundamente. Dios se deshará de tales personas. En la actualidad, al usar a las personas, el Espíritu Santo no sólo aprovecha sus virtudes para hacer las cosas, sino que también perfecciona y cambia sus defectos. Si tu corazón se puede derramar en Dios, y mantenerse tranquilo delante de Él, tendrás la oportunidad y las cualificaciones para que el Espíritu Santo te use, para recibir Su esclarecimiento e iluminación y, es más, tendrás la oportunidad de que el Espíritu Santo compense tus deficiencias. Cuando entregas tu corazón a Dios, en el lado positivo, puedes lograr una entrada profunda y alcanzar un plano más alto de entendimiento; en el lado negativo, tendrás más entendimiento de tus propias faltas y deficiencias, estarás más dispuesto a buscar satisfacer la voluntad de Dios y, en un estado no pasivo, entrarás activamente. Así, te convertirás en una persona adecuada. Si tu corazón permanece tranquilo delante de Dios, la clave para saber si recibes o no la alabanza del Espíritu Santo y si agradas o no a Dios es si puedes entrar activamente. Cuando el Espíritu Santo esclarece y usa a una persona, nunca la vuelve negativa, sino que siempre la hace progresar de forma activa. Aunque esta persona tenga debilidades, es capaz de evitar basar su vida en ellas. Son capaces de evitar el retraso de su crecimiento vital, y de seguir buscando satisfacer la voluntad de Dios. Este es un estándar. Si puedes lograr esto, es prueba suficiente de que has obtenido la presencia del Espíritu Santo. Si una persona siempre es negativa, e incluso después de haber sido esclarecida y conocerse a sí misma sigue siendo negativa y pasiva, e incapaz de levantarse y actuar de común acuerdo con Dios, este tipo de persona simplemente recibe la gracia de Dios, pero el Espíritu Santo no está con ella. Cuando una persona es negativa, significa que su corazón no se ha vuelto hacia Dios y el Espíritu de Dios no ha tocado su espíritu. Todo el mundo debería comprender esto.

Extracto de ‘Es muy importante establecer una relación normal con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 407

Se puede aprender de la experiencia que uno de los problemas más importantes es tranquilizar el corazón ante Dios. Es un problema que tiene que ver con la vida espiritual de las personas y su avance en su vida. Sólo si tu corazón está en paz delante de Dios, tu búsqueda de la verdad y de los cambios en tu carácter dará fruto. Como te presentas delante de Dios llevando una carga, y siempre sientes que tienes todo tipo de carencias, hay muchas verdades que tienes que saber, mucha realidad que tienes que experimentar y le debes prestar atención completa a la voluntad de Dios, estas cosas siempre están en tu mente. Es como si estuvieran presionándote con tal fuerza que no te dejaran respirar, y por eso te sientes apesadumbrado (aunque no te halles en un estado negativo). Sólo esta clase de personas son aptas para aceptar el esclarecimiento de las palabras de Dios y que el Espíritu de Dios las toque. Es por su carga, porque se sienten apesadumbrados y, se puede decir, por el precio que han pagado y el tormento que han sufrido ante Dios, que reciben el esclarecimiento y la iluminación de Dios. Porque Dios no le da a nadie un tratamiento especial. Él siempre es justo en Su forma de tratar a las personas, pero tampoco provee a la gente de forma arbitraria o incondicional. Este es un aspecto de Su justo carácter. En la vida real, la mayoría de las personas aún tienen que alcanzar este ámbito. Como mínimo, sus corazones se tienen que volver completamente a Dios y por eso todavía no ha habido ningún gran cambio en su carácter de vida. Esto se debe a que sólo viven en la gracia de Dios y todavía han de ganar la obra del Espíritu Santo. Los criterios que las personas deben cumplir para ser usadas por Dios son los siguientes: volver Su corazón hacia Dios, llevar la carga de las palabras de Dios, sentir un anhelo del corazón y tomar la resolución de buscar la verdad. Sólo personas como estas pueden ganar la obra del Espíritu Santo y ser esclarecidas e iluminadas con mayor frecuencia. Desde fuera, las personas a las que usa Dios parecen irracionales y no tener relaciones normales con los demás, aunque hablan con propiedad, nunca con descuido, y siempre son capaces de mantener un corazón tranquilo ante Dios. Este es exactamente el tipo de persona que es suficiente para ser usada por el Espíritu Santo. Esta persona "irracional" de la que habla Dios parece no tener relaciones normales con los demás, y no presta la debida atención al amor o a las prácticas exteriores, pero cuando comunica asuntos espirituales es capaz de abrir su corazón y proveer desinteresadamente a los demás de la iluminación y el esclarecimiento que ha adquirido de su experiencia real ante Dios. Así es como expresan su amor por Dios y satisfacen Su voluntad. Cuando los demás los calumnian y ridiculizan, son capaces de evitar ser controlados por personas, asuntos o cosas externas, y a pesar de ello pueden permanecer tranquilos ante Dios. Una persona así parece tener sus propias ideas. Independientemente de lo que hagan otros, su corazón nunca abandona a Dios. Cuando los demás están conversando con alegría y con humor, su corazón sigue estando ante Dios, contemplando la palabra de Dios y orando en silencio a Dios en su corazón, buscando los designios de Dios. Nunca dan importancia a mantener relaciones normales con otras personas. Tal persona parece no tener una filosofía de vida. Por fuera es vivaz, amable e inocente, pero también posee un sentido de la calma. Esta es la semejanza del tipo de persona que usa Dios. Cosas como la filosofía de vivir o la "razón normal" simplemente no funcionan en este tipo de persona; se trata de alguien que ha dedicado todo su corazón a la palabra de Dios, y parece tener sólo a Dios en su corazón. Este es el tipo de persona a la que Dios se refiere como una persona "sin razón", y es precisamente este tipo de persona la que es usada por Dios. La marca de una persona que está siendo usada por Dios es que, no importa cuándo o dónde, su corazón está siempre delante de Dios, y no importa lo disolutos que puedan ser los demás, lo mucho que se entreguen a la lujuria y la carne, el corazón de esta persona nunca abandona a Dios, y no sigue a la multitud. Sólo este tipo de persona es adecuada para que la use Dios, y son los únicos a los que perfecciona el Espíritu Santo. Si no sois capaces de lograr estas cosas, entonces no sois aptos para ser ganados por Dios y ser perfeccionados por el Espíritu Santo.

Extracto de ‘Es muy importante establecer una relación normal con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 408

Si quieres tener una relación normal con Dios, entonces debes volver tu corazón hacia Él. Con esto como fundamento, también tendrás una relación normal con otras personas. Si no tienes una relación normal con Dios, entonces no importa lo que hagas para mantener tus relaciones con otras personas, no importa qué tan duro trabajes o cuánta energía inviertas, todo esto sólo se corresponderá con una filosofía humana de vida. Estás manteniendo tu posición entre las personas a través de una perspectiva y una filosofía humana para que la gente te alabe, pero no estás siguiendo la palabra de Dios para establecer relaciones normales con la gente. Si no te centras en tus relaciones con las personas, sino que mantienes una relación normal con Dios, si estás dispuesto a darle tu corazón a Dios y aprendes a obedecerle, entonces, de manera natural, tus relaciones con todas las personas serán normales. De esta manera, estas relaciones no se establecen en la carne sino sobre el fundamento del amor de Dios. Casi no hay interacciones carnales, pero en el espíritu hay comunicación mutua, así como mutuo amor, consuelo y provisión. Todo esto se hace sobre el fundamento de un corazón que complace a Dios. Estas relaciones no se mantienen por confiar en una filosofía humana de vivir, sino que se forman de una manera muy natural, llevando la carga de Dios. No requieren de un esfuerzo que provenga del hombre. Sólo necesitas practicar según los principios de la palabra de Dios. ¿Estás dispuesto a ser considerado con la voluntad de Dios? ¿Estás dispuesto a ser una persona “sin razón” delante de Dios? ¿Estás dispuesto a darle tu corazón por completo a Dios y no pensar en tu posición entre las personas? Entre todas las personas con las que tienes contacto, ¿con quiénes tienes mejor relación? ¿Con cuáles tienes peor relación? ¿Son normales tus relaciones con las personas? ¿Tratas a todas las personas de manera equitativa? ¿Se mantienen tus relaciones con los demás según tu filosofía de vivir, o se edifican sobre el fundamento del amor de Dios? Cuando una persona no da su corazón a Dios, su espíritu se vuelve obtuso, insensible e inconsciente. Esta clase de persona nunca entenderá las palabras de Dios ni tendrá una relación normal con Él; el carácter de esta clase de persona nunca cambiará. Cambiar el carácter propio es el proceso de entregarle el corazón por completo a Dios, y de recibir esclarecimiento e iluminación de Sus palabras. La obra de Dios puede, por un lado, permitir que una persona entre activamente, y también que purgue sus aspectos negativos después de obtener conocimiento sobre ellos. Cuando seas capaz de entregarle tu corazón a Dios, entonces podrás percibir cualquier movimiento sutil en tu espíritu, y conocerás todo el esclarecimiento y la iluminación recibidos de Dios. Aférrate a esto, y entrarás poco a poco en la senda donde el Espíritu Santo te perfeccione. Cuanto más tranquilo esté tu corazón delante de Dios, más sensible y delicado será tu espíritu, y más capaz será de percibir cómo lo conmueve el Espíritu Santo; entonces, tu relación con Dios se volverá todavía más normal. Una relación normal entre las personas se establece sobre el fundamento de entregar sus corazones a Dios, y no por medio del esfuerzo humano. Sin Dios en su corazón, las relaciones interpersonales son solamente relaciones carnales. No son normales, sólo un mero abandono a los deseos físicos; son relaciones que Dios aborrece, que Él abomina. Si dices que tu espíritu ha sido conmovido, pero siempre quieres tener comunión con personas que te agradan, con quienquiera que estimes, y si hay otra persona buscando que no te agrada, o contra la que incluso tienes un prejuicio y no te relacionas con ella , esto es otra prueba de que estás sometido a tus emociones y que no tienes una relación para nada normal con Dios. Estás tratando de engañar a Dios y cubrir tu propia fealdad. Incluso si puedes compartir algo de entendimiento, tus intenciones siguen siendo equivocadas, entonces todo lo que haces es bueno sólo según los estándares humanos. Dios no te elogiará, estás actuando de acuerdo a la carne, no de acuerdo a la carga de Dios. Si puedes tranquilizar tu corazón delante de Dios y tener interacciones normales con todos los que aman a Dios, sólo entonces eres apto para que Dios te use. De esta manera, sin importar cómo te relaciones con otros, no será de acuerdo con una filosofía de vivir, sino que será ante Dios, viviendo de una manera que es considerada con Su carga. ¿Cuántas personas como esta hay entre vosotros? ¿Son realmente normales tus relaciones con los demás? ¿Sobre qué fundamento se edifican? ¿Cuántas filosofías de vida hay dentro de ti? ¿Han sido desechadas? Si tu corazón no puede volverse por completo hacia Dios, no eres de Él, sino que procedes de Satanás, y al final volverás a él. No eres digno de pertenecer al pueblo de Dios. Todo esto requiere tu cuidadosa consideración.

Extracto de ‘Es muy importante establecer una relación normal con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 409

Al creer en Dios, al menos debes resolver el asunto de tener una relación normal con Él. Si no tienes una relación normal con Dios, entonces se pierde el significado de tu creencia en Él. Establecer una relación normal con Dios es completamente alcanzable si tienes un corazón que esté tranquilo en presencia de Dios. Tener una relación normal con Dios quiere decir ser capaz de no dudar y no negar nada de Su obra y ser capaz de someterse a ella. Eso significa tener las intenciones correctas en presencia de Dios, no hacer planes para ti mismo y tomar en consideración los intereses de la familia de Dios primero en todas las cosas; significa aceptar el escrutinio de Dios y obedecer Sus disposiciones. Debes poder aquietar tu corazón en presencia de Dios en todo lo que hagas. Incluso si no entiendes la voluntad de Dios, debes seguir cumpliendo tus deberes y responsabilidades lo mejor posible. Cuando la voluntad de Dios se te haya revelado, actúa conforme a ella y no será demasiado tarde. Cuando tu relación con Dios se haya vuelto normal, también tendrás relaciones normales con las personas. Todo se construye sobre la base de las palabras de Dios. Come y bebe las palabras de Dios, y luego pon en práctica Sus requisitos, corrige tus puntos de vista y evita hacer cualquier cosa que se resista a Dios o perturbe a la iglesia. No hagas nada que no beneficie la vida de tus hermanos y hermanas; no digas nada dañino para los demás ni hagas nada vergonzoso. Sé justo y honorable en todo lo que hagas y asegúrate de que cada acción sea presentable delante de Dios. Aunque la carne pueda algunas veces ser débil, debes poder ser capaz de poner los intereses de la familia de Dios en primer lugar, sin ambición de obtener un beneficio personal, y debes poder ser capaz de actuar de manera justa. Si puedes practicar de esta manera, entonces tu relación con Dios será normal.

En todo lo que hagas, debes examinar si tus intenciones son correctas. Si puedes actuar conforme a los requisitos de Dios, entonces tu relación con Dios es normal. Este es el estándar mínimo. Observa tus intenciones, y si descubres que han surgido intenciones incorrectas, dales la espalda y actúa conforme a las palabras de Dios; así te convertirás en alguien que es correcto delante de Dios, que a la vez demuestra que su relación con Dios es normal, y que todo lo que haces es en aras de Dios y no en aras de ti. En todo lo que hagas y digas, sé capaz de enderezar tu corazón y sé justo en tus acciones y no te dejes llevar por tus emociones ni actúes conforme a tu propia voluntad. Estos son principios por los cuales los que creen en Dios deben conducirse. Las cosas pequeñas pueden revelar las intenciones y la estatura de una persona y, así, para que alguien entre en la senda de ser perfeccionada por Dios, primero debe rectificar sus intenciones y su relación con Dios. Solo cuando tu relación con Dios es normal puedes ser perfeccionado por Él; solo entonces el trato, la poda, la disciplina y el refinamiento de Dios logran su efecto deseado en ti. Es decir, si los seres humanos pueden mantener a Dios en su corazón y no buscan una ganancia personal ni piensan en sus propias perspectivas (en un sentido carnal), sino que, en su lugar, llevan la carga de entrar en la vida, hacen su mejor esfuerzo por buscar la verdad y se someten a la obra de Dios; si puedes hacer esto, entonces las metas que buscas serán correctos y tu relación con Dios será normal. Enmendar la propia relación con Dios puede denominarse el primer paso de entrada en el propio viaje espiritual. Aunque el destino del hombre está en las manos de Dios y está predestinado por Él y el hombre no lo puede cambiar, que Dios pueda perfeccionarte y ganarte o no depende de si tu relación con Dios es normal. Puede haber partes de ti que son débiles o desobedientes, pero en tanto tus opiniones e intenciones sean correctas y en tanto tu relación con Dios sea correcta y normal, estás calificado para que Dios te perfeccione. Si no tienes la relación correcta con Dios y actúas por el bien de tu carne o de tu familia entonces, independientemente de qué tan duro trabajes, será en balde. Si tu relación con Dios es normal, entonces todo lo demás encajará en su lugar. Dios no ve nada más, sino solo si tus puntos de vista en tu creencia en Dios son correctos: en quién crees, por el bien de quién crees y por qué crees. Si puedes ver estas cosas con claridad y practicar con tus puntos de vista bien dispuestos, entonces progresarás en tu vida y también tendrás garantizada la entrada en el camino correcto. Si tu relación con Dios no es normal, y los puntos de vista de tu creencia en Dios están desviados, entonces todo lo demás es en vano, y, sin importar cuánto creas, no recibirás nada. Solo después de que tu relación con Dios se vuelva normal obtendrás elogios por parte de Él cuando abandones la carne, ores, sufras, soportes, te sometas, ayudes a tus hermanos y hermanas, te esfuerces más por Dios, etc. Que lo que hagas tenga valor e importancia depende de que tus intenciones y tus puntos de vista sean correctos. Hoy en día, muchas personas creen en Dios como si estuvieran inclinando la cabeza para mirar el reloj: sus perspectivas están distorsionadas y deben ser enderezadas con un logro. Si este problema se resuelve todo estará bien; si no, todo quedará en nada. Algunas personas se comportan bien en Mi presencia, pero, a Mis espaldas, lo único que hacen es resistirse a Mí. Esta es una manifestación de sinuosidad y engaño, y este tipo de persona es un siervo de Satanás; es la personificación típica de Satanás que viene para poner a prueba a Dios. Solo eres una persona correcta si eres capaz de someterte a Mi obra y a Mis palabras. Mientras seas capaz de comer y beber las palabras de Dios, mientras todo lo que hagas sea presentable ante Dios y te comportes de una manera justa y honorable en todo lo que hagas; mientras no hagas cosas vergonzosas o que dañen la vida de otros y mientras vivas en la luz y no te permitas ser explotado por Satanás, tu relación con Dios está en el orden adecuado.

Extracto de ‘¿Cómo es tu relación con Dios?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 410

Creer en Dios requiere que pongas tus intenciones y puntos de vista en el orden adecuado; debes tener un entendimiento correcto y una forma correcta de tratar las palabras de Dios y Su obra, todos los entornos que Dios dispone, el hombre por quien Dios da testimonio y el Dios práctico. No debes practicar según tus propias ideas ni elaborar tus propios planes insignificantes. Hagas lo que hagas, debes ser capaz de buscar la verdad y, en tu posición como ser creado, someterte a toda la obra de Dios. Si quieres buscar ser perfeccionado por Dios y entrar en el camino correcto de vida, entonces tu corazón debe vivir siempre en la presencia de Dios. No seas disoluto, no sigas a Satanás, no des a Satanás oportunidad alguna de hacer su obra y no permitas que Satanás te use. Debes entregarte por completo a Dios y dejar que Él gobierne sobre ti.

¿Estás dispuesto a ser el siervo de Satanás? ¿Estás dispuesto a que él te explote? ¿Crees en Dios y lo buscas de forma que puedas ser perfeccionado por Él o para que puedas convertirte en un contraste para la obra de Dios? ¿Preferirías una vida con significado en la que seas ganado por Dios o una vida inútil y vacía? ¿Preferirías ser usado por Dios o explotado por Satanás? ¿Preferirías dejar que las palabras y la verdad de Dios te llenen o dejar que el pecado y Satanás lo hagan? Sopesa estas cosas con cuidado. Debes comprender en tu vida diaria qué palabras dices y qué cosas que haces podrían provocar que tu relación con Dios sea anormal y luego corregirte para entrar de la manera correcta. En todo momento, examina tus palabras, tus acciones, todos y cada uno de tus movimientos y todos tus pensamientos e ideas. Obtén un entendimiento apropiado de tu verdadero estado y entra en la manera de la obra del Espíritu Santo. Esta es la única forma de tener una relación normal con Dios. Al evaluar si tu relación con Dios es normal, podrás corregir tus intenciones, comprender la naturaleza y la esencia del hombre y entenderte a ti mismo verdaderamente y, al hacerlo, podrás entrar en experiencias reales, renunciar a ti mismo de una manera real y someterte de manera intencional. A medida que experimentas estas cuestiones de si tu relación con Dios es normal o no, encontrarás oportunidades para ser perfeccionado por Dios y poder comprender muchos estados de la obra del Espíritu Santo. También podrás darte cuenta de muchas de las artimañas de Satanás y penetrar en sus conspiraciones. Solo esta senda lleva a ser perfeccionado por Dios. Corriges tu relación con Dios para poder someterte a todas Sus disposiciones y para poder entrar más profundamente en una experiencia real y recibir todavía más de la obra del Espíritu Santo. Cuando practicas tener una relación normal con Dios, en la mayoría de los casos tendrás éxito al renunciar a la carne y por medio de una cooperación real con Dios. Debes comprender que “sin un corazón dispuesto a cooperar es difícil recibir la obra de Dios; si la carne no sufre, no habrá bendiciones de Dios; si el espíritu no lucha, Satanás no será avergonzado”. Si practicas estos principios y los entiendes plenamente, los puntos de vista de tu creencia en Dios se enmendarán. En vuestra práctica actual, debéis descartar la mentalidad de “buscar pan para satisfacer el hambre”; debéis descartar la mentalidad de que “el Espíritu Santo lo hace todo y las personas son incapaces de intervenir”. Todas las personas que dicen esto piensan: “Las personas pueden hacer todo lo que quieran y, cuando llegue el momento, el Espíritu Santo llevará a cabo Su obra. Las personas no tienen necesidad de restringir a la carne o de cooperar; todo lo que importa es que el Espíritu Santo las conmueva”. Estas opiniones son, todas, absurdas. Bajo estas circunstancias, el Espíritu Santo es incapaz de obrar. Es esta clase de punto de vista lo que obstruye enormemente la obra del Espíritu Santo. A menudo, la obra del Espíritu Santo se lleva a cabo a través de la cooperación humana. Aquellos que no cooperan y carecen de determinación, pero quieren cambiar su carácter y recibir la obra del Espíritu Santo y el esclarecimiento e iluminación de Dios, ciertamente tienen pensamientos extravagantes. A esto se le llama “ser complaciente con uno mismo y perdonar a Satanás”. Esas personas no tienen una relación normal con Dios. Debes encontrar muchas revelaciones y manifestaciones del carácter satánico dentro de ti y encontrar cualquier práctica que tengas que se contraponga a lo que Dios requiere. ¿Serás capaz ahora de renunciar a Satanás? Debes lograr una relación normal con Dios, actuar según las intenciones de Dios, y convertirte en una nueva persona con una nueva vida. No te quedes atorado en las transgresiones pasadas; no estés arrepentido de manera indebida; sé capaz de levantarte y cooperar con Dios y cumple con las obligaciones que debes cumplir. De esta forma, tu relación con Dios será normal.

Extracto de ‘¿Cómo es tu relación con Dios?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 411

Si después de leer esto simplemente afirmas que aceptas estas palabras, pero tu corazón no se conmueve y no buscas hacer que tu relación con Dios sea normal, esto demuestra que no le das importancia a tu relación con Dios. Eso prueba que tus puntos de vista aún no se han enmendado, que tus intenciones no están puestas en que Dios te gane y en darle la gloria a Él, sino, más bien, en permitir que las conspiraciones de Satanás prevalezcan y en alcanzar tus propias metas. Este tipo de personas albergan intenciones equivocadas y puntos de vista incorrectos. Independientemente de lo que Dios diga o de cómo lo diga, esas personas siguen siendo completamente indiferentes y no son transformadas de modo alguno. Su corazón no siente temor y no tienen vergüenza. Estas personas son imbéciles sin alma. Lee cada declaración de Dios y ponla en práctica tan pronto como la comprendas. Quizá hubo ocasiones en las que tu carne fue débil, fuiste rebelde o te resististe; sea como sea que te hayas comportado en el pasado, tiene poca importancia y no puede impedir que tu vida madure hoy. Mientras seas capaz de tener una relación normal con Dios hoy, hay esperanza. Si hay un cambio en ti cada vez que lees las palabras de Dios y otras personas pueden decirte que tu vida ha cambiado para bien, ello muestra que tu relación con Dios es ahora normal, que se ha enmendado. Dios no trata a las personas con base en sus transgresiones. Una vez que hayas comprendido y te hayas hecho consciente, siempre que seas capaz de dejar de rebelarte o resistirte, Dios seguirá teniendo misericordia de ti. Cuando tienes el entendimiento y la determinación de buscar ser perfeccionado por Dios, tu estado en la presencia de Dios será normal. Hagas lo que hagas, considera lo siguiente cuando lo estés haciendo: ¿Qué pensará Dios si hago esto? ¿Beneficiará a mis hermanos y hermanas? ¿Será benéfico para la obra de la casa de Dios? Ya sea en la oración, en la comunicación, en el lenguaje, en el trabajo o en el contacto con otras personas, examina tus intenciones y verifica si tu relación con Dios es normal. Si no puedes distinguir tus propias intenciones y pensamientos, esto significa que no tienes discriminación, y esto demuestra que entiendes muy poco sobre la verdad. Si puedes tener un entendimiento claro de todo lo que Dios hace y puedes percibir las cosas a través de la lente de Sus palabras, estando de Su lado, entonces tus puntos de vista se habrán vuelto correctos. Por tanto, establecer una buena relación con Dios es de la máxima importancia para cualquiera que crea en Él; todos deberían considerarlo como una tarea de suma importancia y el más grande evento en su vida. Todo lo que haces se mide contra el hecho de si tienes o no una relación normal con Dios. Si tu relación con Dios es normal y tus intenciones son correctas, entonces actúa. Para mantener una relación normal con Dios, no debes tener miedo a sufrir pérdidas en lo referente a tus intereses personales; no puedes permitir que Satanás prevalezca ni que obtenga algo de ti y no puedes permitir que Satanás haga de ti un hazmerreír. Tener tales intenciones es una señal de que tu relación con Dios es normal, no en aras de la carne, sino, más bien, en aras de la paz de espíritu, de obtener la obra del Espíritu Santo y de satisfacer la voluntad de Dios. Para entrar en el estado correcto, debes establecer una buena relación con Dios y corregir los puntos de vista de tu creencia en Dios. Esto es para que Dios pueda ganarte, y para que Él pueda manifestar los frutos de Sus palabras en ti y para que te esclarezca y te ilumine aún más. De esta forma habrás entrado en la manera correcta. Sigue comiendo y bebiendo las palabras actuales de Dios, entra en la manera de obrar actual del Espíritu Santo, actúa según las exigencias de Dios en el presente, no sigas métodos de práctica anticuados, no te aferres a las formas antiguas de hacer las cosas y entra lo más pronto posible en el presente en la manera de obrar de hoy. Así, tu relación con Dios será completamente normal y te habrás embarcado en el camino correcto de creer en Dios.

Extracto de ‘¿Cómo es tu relación con Dios?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 412

Cuanto más acepta la gente las palabras de Dios, más esclarecimiento tiene, así como más hambre y sed en su búsqueda del conocimiento de Dios. Aquellos que aceptan las palabras de Dios son los únicos capaces de tener experiencias más ricas y profundas y cuyas vidas pueden seguir creciendo como las flores. Todos aquellos que se dediquen a la búsqueda de la vida deben considerarla su trabajo a tiempo completo; deben sentir que “sin Dios no puedo vivir, sin Dios no puedo lograr nada, sin Dios, todo está vacío”. Del mismo modo, deben tener la determinación de que “sin la presencia del Espíritu Santo no haré nada y, si leer las palabras de Dios no da resultado, todo me es indiferente”. No sean complacientes. Las experiencias vitales provienen del esclarecimiento y la guía de Dios y son la materialización de los esfuerzos subjetivos que ustedes hacen. Lo que deben exigirse a sí mismos es esto: “Cuando se trate de experiencias vitales, no puedo tener carta blanca”.

A veces, en condiciones anormales, pierdes la presencia de Dios y la capacidad de percibirlo cuando oras. Es normal sentir miedo en esos momentos. Debes ponerte a buscar inmediatamente. Si no, Dios se alejará más de ti y no tendrás la presencia del Espíritu Santo —ni de Su obra— durante un día o dos, incluso uno o dos meses. En estas situaciones te insensibilizas enormemente y, una vez más, Satanás te hace cautivo hasta tal punto que eres capaz de cometer todo tipo de actos. Codicias la riqueza, engañas a tus hermanos y hermanas, miras películas y videos, juegas a las cartas, y hasta fumas y bebes indisciplinadamente. Tu corazón se ha alejado mucho de Dios, has seguido tu propio camino en secreto y has juzgado arbitrariamente la obra de Dios. En algunos casos, la gente cae tan bajo que no le da vergüenza ni reparo cometer pecados de índole sexual. A este tipo de persona la ha abandonado el Espíritu Santo; de hecho, hace mucho tiempo que le falta la obra del Espíritu Santo. Solamente podemos ver que cada vez se hunde más en la corrupción conforme las manos del mal se van extendiendo. Al final niega la existencia de este camino y Satanás la hace cautiva a medida que peca. Si descubres que solo tienes la presencia del Espíritu Santo, pero te falta Su obra, ya te hallas en una situación peligrosa. Cuando ni siquiera sientes la presencia del Espíritu Santo, estás al borde de la muerte. Si no te arrepientes, habrás regresado del todo a Satanás y serás uno de los descartados. Así pues, cuando te descubras en un estado en el que únicamente tengas la presencia del Espíritu Santo (no pecas, te contienes y no te opones descaradamente a Dios), pero te falte la obra del Espíritu Santo (no te conmueves al orar, no recibes esclarecimiento ni iluminación evidentes cuando comes y bebes de las palabras de Dios, te es indiferente comerlas y beberlas, nunca maduras en la vida y llevas mucho tiempo desprovisto de gran iluminación), en esos momentos debes ser más cauteloso. No debes ser complaciente ni seguir dando rienda suelta a tu carácter. La presencia del Espíritu Santo puede desaparecer en cualquier momento. Por eso es tan peligrosa esa situación. Si te encuentras en ese estado, trata de cambiar las cosas lo antes posible. En primer lugar, debes hacer una oración de arrepentimiento para pedirle a Dios que extienda Su misericordia sobre ti una vez más. Ora con mayor fervor y aquieta tu corazón para comer y beber más de las palabras de Dios. Sobre esta base debes pasar más tiempo en oración; redobla tus esfuerzos por cantar, orar, comer y beber de las palabras de Dios y cumplir con tu deber. A Satanás le resulta más fácil poseer tu corazón en tus momentos de mayor debilidad. Cuando eso sucede, Satanás le arrebata tu corazón a Dios y lo recupera para sí, con lo que te quedas sin la presencia del Espíritu Santo. Entonces cuesta el doble recuperar la obra del Espíritu Santo. Es mejor buscar la obra del Espíritu Santo mientras Él aún esté contigo, de modo que Dios te conceda más esclarecimiento y no te abandone. Orar, cantar himnos, desempeñar tu papel y comer y beber de las palabras de Dios… Haces todo esto para que Satanás no tenga oportunidad de realizar su trabajo y el Espíritu Santo pueda obrar en ti. Si no recuperas así la obra del Espíritu Santo, si simplemente esperas, no te será fácil recuperarla cuando hayas perdido la presencia del Espíritu Santo, a no ser que Él te haya conmovido particularmente o te haya dado iluminación y esclarecimiento de manera especial. No obstante, no se tarda uno o dos días en recuperar tu estado; a veces es posible pasar hasta seis meses sin experimentar ninguna recuperación. Todo esto se debe a que la gente no se exige demasiado, es incapaz de experimentar las cosas de forma normal y, por lo tanto, el Espíritu Santo la abandona. Incluso si recuperas la obra del Espíritu Santo, podrías no tener muy clara todavía la obra actual de Dios, ya que te has quedado muy atrás en tu experiencia vital, como si te hubieran dejado a diez mil kilómetros. ¿No es terrible? Sin embargo, a esas personas les digo que no es demasiado tarde para arrepentirse ahora, pero con una condición: deben trabajar más y no entregarse a la pereza. Si otros oran cinco veces al día, tú debes orar diez; si otros comen y beben de las palabras de Dios dos horas diarias, tú debes hacerlo durante cuatro o seis; y si otros escuchan himnos durante dos horas, tú debes escucharlos la mitad del día como mínimo. Quédate a menudo en paz ante Dios y piensa en Su amor hasta que te conmuevas, tu corazón regrese a Él y ya no te atrevas a alejarte; solo entonces dará resultado tu práctica y podrás recuperar tu estado anterior, el normal.

Extracto de ‘Cómo entrar en un estado normal’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 413

Todos habéis recorrido una parte muy pequeña de la senda de un creyente en Dios, y aún tenéis que entrar en el camino correcto, así que seguís estando lejos de lograr el estándar de Dios. Justo ahora, vuestra estatura no es adecuada para satisfacer Sus exigencias. A causa de vuestro calibre, así como de vuestra naturaleza corrupta innata, siempre tratáis a la obra de Dios con descuido y no la tomáis en serio. Esta es vuestra mayor deficiencia. Además, sois incapaces de encontrar la senda del Espíritu Santo. La mayoría de vosotros no lo entiende ni lo puede ver con claridad. La mayoría de vosotros tampoco presta atención a este asunto, y menos aún se lo toma en serio. Si os seguís comportando así, y no conocéis la obra del Espíritu Santo, la senda que toméis como creyentes en Dios será inútil. Esto se debe a que no hacéis todo lo que podéis para procurar cumplir la voluntad de Dios, y a que no cooperáis bien con Él. No es que Dios no haya obrado en ti, o que el Espíritu Santo no te haya conmovido. Es que eres tan descuidado que no tomas en serio la obra del Espíritu Santo. Debes cambiar las cosas de inmediato, y recorrer la senda guiada por el Espíritu Santo. Este es el tema principal de hoy. Esta “senda guiada por el Espíritu Santo” consiste en que las personas obtengan esclarecimiento en su espíritu, tengan conocimiento de la palabra de Dios, consigan claridad sobre la senda que tienen por delante, sean capaces de entrar en la verdad paso a paso, y lleguen a entender más y más a Dios. La senda guiada por el Espíritu Santo es principalmente que las personas tengan un entendimiento más claro de la palabra de Dios, libre de desviaciones y errores, de forma que puedan caminar por ella. Con el fin de lograr este efecto, os será necesario trabajar en armonía con Dios, encontrar una senda correcta para poner en práctica, y recorrer el camino guiado por el Espíritu Santo. Esto concierne a la colaboración por parte del hombre; es decir, cómo hacéis para lograr cumplir con las exigencias que Dios os pone, y cómo os comportáis para entrar en el camino correcto de creer en Dios.

Suena bastante complicado recorrer la senda guiada por el Espíritu Santo, pero verás que este proceso es mucho más simple si la senda de la práctica está muy clara para ti. La verdad es que las personas son capaces de todo lo que Dios exige de ellas: Él no está tratando de enseñar a cantar a un cerdo. En todas las situaciones, Él busca resolver los problemas de las personas, y calmar sus preocupaciones. Todos vosotros debéis entender esto; no entendáis mala Dios. La senda del Espíritu Santo consiste en emplearla palabra de Dios para guiar a las personas. Tal como se mencionó antes, debéis entregar vuestro corazón a Dios. Esto es un requisito previo para recorrer la senda guiada por el Espíritu Santo. Debéis hacerlo con el fin de entrar en el camino correcto. ¿Cómo le da uno su corazón a Dios con propósito? Cuando experimentáis la obra de Dios y oráis a Él en vuestra vida cotidiana, lo hacéis con descuido: oráis a Dios mientras trabajáis. ¿Puede llamarse esto dar vuestro corazón a Dios? Estáis pensando en los problemas de la casa o en asuntos de la carne; siempre estáis entre dos mentes. ¿Puede considerarse esto acallar vuestro corazón en la presencia de Dios? Esto se debe a que tu corazón siempre se fija en los asuntos externos, y no es capaz de volverse a Dios. Si de verdad deseáis poner en paz vuestro corazón ante Él, debéis hacer deliberadamente la obra de cooperación. Es decir, cada uno de vosotros debe tomar tiempo alejado de toda persona, asunto u objeto para sus devocionales espirituales personales, donde seréis capaces de traer paz a vuestro corazón y de callar ante Dios. Deberíais tener vuestras notas devocionales individuales en las que podáis recoger vuestro conocimiento de la palabra de Dios y cómo ha sido conmovido vuestro espíritu, independientemente de que lo que escribáis sea profundo o superficial. Acallad vuestro corazón ante Dios de manera intencionada. Si puedes dedicar una o dos horas a una vida espiritual verdadera cada día, tu vida durante el día se sentirá enriquecida y tu corazón será brillante y claro. Si vives esta clase de vida espiritual a diario, entonces serás capaz de entregar cada vez más tu corazón a Dios, tu espíritu se volverá más y más fuerte, tu condición será cada vez mejor, serás más capaz de recorrer la senda guiada por el Espíritu Santo y Dios te concederá más y más bendiciones. El propósito de vuestra vida espiritual es buscar adrede la presencia del Espíritu Santo, y obtenerla. No consiste en observar reglas o celebrar rituales religiosos, sino en actuar de verdad en concierto con Dios y disciplinar vuestro cuerpo. Esto es lo que el hombre debería hacer; por consiguiente, debéis dar el todo con el fin de realizarlo. Cuanto mejor sea tu cooperación y cuanto más esfuerzo pongas en ello, más capaz serás de volver tu corazón hacia Dios, y más lo acallarás ante Él. Una vez hayas alcanzado un determinado estado, Dios ganará por completo tu corazón. Nadie será capaz de influir en tu corazón ni capturarlo, y pertenecerás del todo a Dios. Si recorres esta senda, la palabra de Dios se te revelará en todo momento, y te esclarecerá en todo lo que no entiendas; esto puede lograrse por tu cooperación. Por esta razón, Dios siempre declara: “A todos los que actúan en concierto conmigo, Yo los recompensaré el doble”. Debéis ver esta senda con claridad. Si deseáis recorrer la senda correcta, debéis hacer todo lo que podáis para satisfacer a Dios. Debéis hacer todo lo posible por alcanzar una vida espiritual. Al principio, es posible que no seas capaz de lograr mucho a este respecto, pero no debes permitirte dar marcha atrás ni revolcarte en la negatividad: ¡debes seguir esforzándote! Cuanto más vivas una vida espiritual, más ocupado estará tu corazón por las palabras de Dios, siempre preocupado por estos asuntos y siempre llevando esta carga. Después de eso, puedes revelar tu verdad más interna a Dios a través de tu vida espiritual, decirle lo que quieres hacer, lo que has estado pensando, tu entendimiento de la palabra de Dios y tus propios puntos de vista acerca de ella. ¡No escondas nada; ni siquiera un poco! Practica el comunicarle las palabras de tu corazón a Dios, decirle la verdad, y no dudar en expresar lo que hay en tu corazón. Cuanto más hagas esto, más sentirás el encanto de Dios, y tu corazón se verá cada vez más atraído hacia Dios. Cuando esto acontezca, sentirás que Dios es más querido para ti que cualquier otra persona. Pase lo que pase, nunca te apartarás de Su lado. Si practicas esta clase de devocional espiritual a diario y no lo sacas de tu mente, sino que lo tratas como tu llamamiento en la vida, la palabra de Dios ocupará tu corazón. Esto es lo que significa ser tocado por el Espíritu Santo. Será como si Dios hubiera poseído siempre tu corazón, como si siempre hubiera habido amor en tu corazón. Nadie puede quitarte esto. Cuando esto ocurra, Dios vivirá realmente en ti, y tendrá un lugar en tu corazón.

Extracto de ‘Una vida espiritual normal guía a las personas al camino correcto’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 414

El creyente debe tener una vida espiritual normal; este es el fundamento para experimentar las palabras de Dios y entrar en la realidad. ¿Pueden, en la actualidad, todas las oraciones, el acercarse a Dios, los cánticos, las alabanzas, la meditación y el intentar descifrar las palabras de Dios, que forman parte de vuestra práctica, satisfacer los estándares de una vida espiritual normal? Ninguno de vosotros tiene esto muy claro. Una vida espiritual normal no se limita a la oración, a los cánticos, a la vida de la iglesia, a comer y beber las palabras de Dios, y otras prácticas semejantes, sino que significa vivir una vida espiritual fresca y llena de vida. No se trata del método, sino del resultado. La mayoría de las personas piensan que, para tener una vida espiritual normal, uno tiene que orar, cantar, comer y beber las palabras de Dios, o intentar descifrarlas. Independientemente de que haya algún resultado, o un verdadero entendimiento, estas personas sólo se centran en pasar por los movimientos del exterior y no se enfocan en el resultado: son personas que viven dentro de los rituales de la religión, que no viven en el seno de la iglesia y, menos aún, son personas del reino. Las oraciones, los cantos y el comer y el beber las palabras de Dios por parte de este tipo de personas, todo ello cumple con las normas; están obligadas a hacerlo y lo hacen según las corrientes; no actúan de buen grado ni desde el corazón. Por mucho que estas personas oren o canten, no habrá resultado alguno, porque toda su práctica consiste en normas religiosas y rituales, y no practican la palabra de Dios. Al centrarse tan sólo en el método, y tomar las palabras de Dios como normas que observar, este tipo de persona no ponga en práctica la palabra de Dios, y que se limite a satisfacer la carne y a hacer cosas para presumir delante de los demás. Esta clase de ritual religioso y de normas proceden del hombre, no de Dios. Él no cumple normas ni se atiene a ley alguna; Él hace cosas nuevas cada día y realiza obra práctica. Como las personas de la Iglesia de las tres Autonomías, que están limitadas a la vigilia matinal diaria, las oraciones vespertinas, la acción de gracias antes de las comidas, expresar agradecimiento en todo, y otras prácticas semejantes, independientemente de cuánto hagan estas personas o el tiempo durante el cual practiquen, no tendrán en ellos la obra del Espíritu Santo. Si las personas viven con normas, con el corazón vertido en la práctica, entonces el Espíritu Santo no tiene forma de obrar, porque el corazón de las personas está ocupado por ellas y por los conceptos humanos; por tanto, Dios no tiene manera de obrar; las personas vivirán siempre bajo el control de la ley, y este tipo de persona no será nunca capaz de recibir el elogio de Dios.

Una vida espiritual normal es vivir una vida ante Dios. Cuando uno ora, puede acallar su corazón ante Él y, a través de la oración, puede buscar el esclarecimiento del Espíritu Santo, entender las palabras de Dios, y entender la voluntad de Dios. Al comer y beber las palabras de Dios, se puede ser más claro y más lúcido respecto a lo que Dios quiere hacer ahora mismo, tener una nueva senda de práctica y no ser conservador de manera que toda la práctica de uno tenga el propósito de lograr el progreso en la vida. Por ejemplo, la oración de uno no tiene como propósito pronunciar algunas palabras bonitas o llorar a gritos delante de Dios para expresar la deuda propia, sino, más bien, practicar ejercitando el espíritu propio, acallar el propio corazón delante de Dios, practicar la búsqueda de la guía de las palabras de Dios en todas las cosas, hacer del corazón propio un corazón que sea atraído hacia la nueva luz cada día; no ser pasivo ni perezoso y entrar en la senda correcta de practicar las palabras de Dios. En la actualidad, la mayoría de las personas están centradas en el método, y no intentan perseguir la verdad para alcanzar el progreso en la vida; aquí es donde se desvían las personas. Las hay también que, aun siendo capaces de recibir nueva luz, sus métodos son inmutables; integran nociones religiosas del pasado para recibir la palabra de Dios hoy, y lo que asimilan sigue siendo la doctrina que conlleva conocimientos religiosos; no captan meramente la luz de hoy. Por consiguiente, sus prácticas son impuras; hacen las mismas cosas con un nombre nuevo e, independientemente de lo buena que sea su práctica, siguen siendo hipócritas. Dios guía a las personas a hacer nuevas cosas a diario, y les exige que tengan nuevas percepciones, un nuevo entendimiento cada día, y a que no sean antiguas ni monótonas. Si eres creyente en Dios desde hace muchos años, pero tus métodos no han cambiado en absoluto, si sigues siendo fervoroso y ocupado en lo externo, y no vienes ante Dios a disfrutar de Sus palabras con un corazón en silencio, no podrás obtener nada. Cuando recibes la nueva obra de Dios, si no formas un nuevo plan, si no practicas de un modo nuevo, si no buscas un nuevo entendimiento, sino que te aferras a las viejas cosas del pasado y sólo recibes una cantidad limitada de nueva luz, sin cambiar tu forma de practicar, aunque este tipo de persona esté nominalmente dentro de esta corriente, en realidad es un fariseo religioso fuera de la corriente del Espíritu Santo.

Extracto de ‘Respecto a una vida espiritual normal’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 415

Para vivir una vida espiritual normal, uno debe ser capaz de recibir nueva luz diariamente y buscar una comprensión real de las palabras de Dios. Uno debe ver la verdad con claridad, encontrar un camino de práctica en todos los asuntos, descubrir nuevas cuestiones mediante la lectura diaria de las palabras de Dios y darse cuenta de las propias limitaciones para poder tener un corazón que anhele y busque y mueva todo su ser, para estar tranquilo ante Dios en todo momento, con un profundo temor de quedarse atrás. Una persona con tal corazón de anhelo y búsqueda, dispuesta a alcanzar continuamente la entrada, está en el camino correcto de la vida espiritual. Aquellos que son conmovidos por el Espíritu Santo, que desean hacerlo mejor, que están dispuestos a buscar ser perfeccionados por Dios, que anhelan una comprensión más profunda de Sus palabras, que no buscan lo sobrenatural sino que pagan un precio real, a las que les importa realmente la voluntad de Dios, que logran la entrada en realidad de manera que sus experiencias son más genuinas y auténticas, que no buscan palabras y doctrinas vacías o sentir lo sobrenatural, que no adoran a ninguna gran personalidad; estos son los que han entrado en una vida espiritual normal. Todo lo que hacen tiene como objetivo lograr un mayor crecimiento vital y tener un espíritu fresco y vivaz, y siempre son capaces de lograr la entrada de forma activa. Sin darse cuenta, llegan a comprender la verdad y entran en la realidad. Aquellos con una vida espiritual normal encuentran la liberación y la libertad de espíritu cada día, y pueden practicar las palabras de Dios de forma libre para Su satisfacción. Para estas personas, orar no es una formalidad o un procedimiento; cada día, son capaces de seguir el ritmo de la nueva luz. Por ejemplo, las personas se entrenan para aquietar su corazón ante Dios y realmente lo logran y no pueden ser perturbadas por nadie. Ninguna persona, evento o cosa puede limitar su vida espiritual normal. Tal entrenamiento tiene la intención de dar resultados, no de que las personas sigan reglas. Esta práctica no tiene que ver con seguir reglas, sino con promover el crecimiento vital de las personas. Si ves esta práctica solo como reglas a seguir, tu vida nunca cambiará. Puede que estés participando en la misma práctica que los demás, pero mientras que en última instancia ellos son capaces de mantener el ritmo de la obra del Espíritu Santo, tú eres eliminado de la corriente del Espíritu Santo. ¿Acaso no te estás engañando a ti mismo? El propósito de estas palabras es permitir que las personas aquieten su corazón ante Dios, que lo vuelvan hacia Él, para que la obra de Dios no encuentre obstáculos y pueda dar fruto en ellos. Solo así puede la gente conformarse a la voluntad de Dios.

Extracto de ‘Respecto a una vida espiritual normal’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 416

Vosotros no prestáis atención a la oración en vuestra vida diaria. Las personas siempre han pasado por alto la oración. Las oraciones solían ser superficiales, con el hombre simplemente haciéndolo mecánicamente. Ningún hombre nunca ha ofrecido completamente su corazón ante Dios ni se ha comprometido en la verdadera oración con Dios. Las personas sólo oran a Dios cuando algo les pasa. Durante todo este tiempo, ¿alguna vez has orado verdaderamente a Dios? ¿Alguna vez has derramado lágrimas de dolor delante de Dios? ¿Alguna vez has llegado a conocerte delante de Dios? ¿Alguna vez has tenido una oración íntima con Dios? La oración se logra por la práctica. Si por lo general no oras en casa, entonces no vas a tener manera de orar en la iglesia, y si por lo general no oras durante las pequeñas reuniones, entonces no vas a ser capaz de orar durante las grandes reuniones. Si normalmente no te acercas a Dios ni meditas en Sus palabras, entonces no vas a tener nada que decir cuando sea hora de orar, e incluso si oras, sólo estarás orando de boca para afuera; no vas a estar orando verdaderamente.

¿Qué significa orar realmente? Quiere decir hablar con Dios las palabras que están dentro de tu corazón y tener comunión con Dios después de que comprendiste Su voluntad, basándote en Sus palabras; quiere decir sentirte particularmente cerca de Dios, sentir que Él está enfrente de ti y que tienes algo que decirle; y quiere decir estar especialmente radiante dentro de tu corazón y sentir que Dios es especialmente precioso. Te sentirás especialmente inspirado y, después de escuchar tus palabras, los hermanos y hermanas se sentirán complacidos, sentirán que las palabras que hablas son las que están dentro de sus corazones, las que quieren pronunciar, y que lo que dices representa lo que ellos quieren decir. Esto es lo que significa orar verdaderamente. Después de que has orado verdaderamente, te sentirás en paz y complacido en tu corazón; la fuerza para amar a Dios crecerá y sentirás que nada en toda tu vida es más valioso o significativo que amar a Dios, y todo esto probará que tus oraciones han sido efectivas. ¿Alguna vez has orado de esta manera?

¿Y qué hay en cuanto al contenido de las oraciones? Debes orar, paso a paso, de acuerdo a tu verdadero estado y a aquello que será hecho por el Espíritu Santo, y debes hablar con Dios de acuerdo con la voluntad de Dios y Sus exigencias para el hombre. Cuando comiences a practicar tus oraciones, primero entrégale tu corazón a Dios. No intentes entender la voluntad de Dios; sólo trata de decirle a Dios las palabras que están dentro de tu corazón. Cuando te presentes delante de Dios, habla así: “¡Oh Dios! Sólo hoy me doy cuenta de que solía desobedecerte. Soy realmente corrupto y despreciable. Antes, estaba perdiendo el tiempo; a partir de hoy, voy a vivir para Ti, voy a vivir una vida que tenga sentido y voy a satisfacer Tu voluntad. Quisiera que Tu Espíritu siempre obrara en mi interior y que siempre me iluminara y me esclareciera, para que pueda dar un testimonio fuerte y rotundo delante de Ti, permitiendo que Satanás vea Tu gloria, Tu testimonio y la prueba de Tu triunfo dentro de nosotros”. Cuando ores de esta manera, tu corazón será completamente liberado, y después de haber orado así, tu corazón estará más cerca de Dios, y al orar con frecuencia de esta manera, el Espíritu Santo inevitablemente obrará dentro de ti. Si siempre clamas a Dios de esta manera, y tomas tu determinación delante de Dios, llegará el día en que tu determinación pueda ser aceptada delante de Dios, cuando Él reciba tu corazón y todo tu ser, y finalmente Dios te hará perfecto. La oración es de suma importancia para vosotros. Cuando oras, recibes la obra del Espíritu Santo, Dios toca así tu corazón y surge la fuerza del amor por Dios dentro de ti. Si no oras con el corazón, si no abres tu corazón para tener comunión con Dios, entonces Dios no va a tener forma de obrar en ti. Si, habiendo orado, has dicho todas las palabras que están dentro de tu corazón y el Espíritu de Dios no ha obrado, si no te sientes inspirado en tu interior, entonces esto demuestra que tu corazón no es sincero, que tus palabras no son ciertas y que siguen siendo impuras. Si, habiendo orado, te sientes complacido, entonces Dios ha aceptado tus oraciones y el Espíritu de Dios ha obrado dentro de ti. Como alguien que sirve delante de Dios, no puedes estar sin orar. Si verdaderamente ves la comunión con Dios como algo significativo y valioso, ¿podrías abandonar la oración? Nadie puede estar sin comunión con Dios. Sin la oración, vives en la carne, vives en la esclavitud de Satanás; sin la oración verdadera, vives bajo la influencia de la oscuridad. Espero que los hermanos y hermanas puedan orar verdaderamente todos y cada uno de los días. Sin embargo, esto no es observancia de la doctrina, sino un efecto que se debe lograr. ¿Estás dispuesto a renunciar a un poco de sueño y gratificación haciendo oraciones matutinas al amanecer y después disfrutar de las palabras de Dios? Si oras con un corazón puro comes y bebes las palabras de Dios de esta manera, les serás más aceptable a Él. Si todas las mañanas haces esto, si todos los días practicas dándole tu corazón a Dios, comunicándote y comprometiéndote con Él, entonces tu conocimiento de Él seguramente aumentará y estarás mejor capacitado para captar la voluntad de Dios. Debes decir: “¡Oh Dios! Quiero cumplir mi deber. Con el fin de que Tú seas glorificado en nosotros, y de que puedas disfrutar del testimonio en nosotros, este grupo de personas, no puedo sino consagrarte todo mi ser. Te suplico que obres dentro de nosotros para que yo pueda amarte y satisfacerte verdaderamente y convertirte en el objeto de mi búsqueda”. Cuando tengas esta carga, con toda seguridad Dios te perfeccionará; no sólo oras por tu bien sino también por el bien de llevar a cabo la voluntad de Dios y por el bien de amarlo a Él. Esa es la clase de oración más verdadera. ¿Oras con el propósito de llevar a cabo la voluntad de Dios?

Antes, no sabíais cómo orar y pasabais por alto la oración; hoy, debéis hacer vuestro mejor esfuerzo por entrenaros a orar. Si no puedes reunir las fuerzas dentro de ti para amar a Dios, entonces ¿cómo puedes orar? Debes decir: “¡Oh Dios! Mi corazón es incapaz de amarte verdaderamente, quiero amarte pero me hace falta la fuerza. ¿Qué debo hacer? Quiero que Tú abras los ojos de mi espíritu, quiero que Tu Espíritu toque mi corazón para que delante de Ti sea despojado de todos los estados pasivos y que ninguna persona, cuestión o cosa me restrinja; pongo al descubierto completamente mi corazón delante de Ti para que todo mi ser se consagre delante de Ti y me puedas probar como quieras. Ahora bien, no pienso en mis perspectivas ni la muerte me limita. Usando mi corazón que te ama, quiero buscar el camino de la vida. Todas las cosas y todos los eventos están en Tus manos, mi destino está en Tus manos y, además, mi vida es controlada por Tus manos. Ahora, busco amar a Ti e, independientemente de si me dejas amarte, independientemente de cómo interfiera Satanás, estoy decidido a amarte”. Cuando te encuentras con esto, oras de esta manera. Si lo haces así todos los días, la fuerza para amar a Dios crecerá poco a poco.

Extracto de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 417

¿Cómo se puede entrar en la oración verdadera?

Mientras oras, tu corazón debe estar en paz delante de Dios y debe ser sincero. Estás realmente teniendo comunión y orando con Dios; no debes intentar adular a Dios con palabras elegantes. La oración se debe centrar en torno a aquello que Dios quiere completar hoy. Pídele a Dios que te ilumine y te esclarezca más, y lleva tu estado actual y tus problemas delante de Él para que ores y tomes una resolución ante Dios. Orar no es seguir un procedimiento sino buscar a Dios usando tu corazón sincero. Pide que Dios proteja tu corazón, capacitándolo para que con frecuencia esté en paz delante de Dios, capacitándote para que te conozcas y te desprecies y te abandones en el ambiente que Dios ha puesto para ti, permitiéndote así tener una relación normal con Dios y haciendo de ti alguien que verdaderamente ama a Dios.

¿Cuál es el significado de la oración?

La oración es una de las formas en las que el hombre coopera con Dios, es un modo por medio del cual el hombre invoca a Dios y es el proceso por medio del cual el Espíritu de Dios toca al hombre. Se puede decir que los que están sin oración son muertos que no tienen espíritu, lo que prueba que les hacen falta las facultades para que Dios los toque. Sin la oración, las personas no pueden alcanzar una vida espiritual normal, mucho menos seguir la obra del Espíritu Santo; sin la oración, rompen su relación con Dios y no pueden recibir la aprobación de Dios. Siendo que eres alguien que cree en Dios, entre más ores, más te toca Dios. Esas personas tienen una mayor determinación y pueden recibir más la iluminación más reciente de Dios; como resultado, el Espíritu Santo puede perfeccionar sólo a personas como estas tan pronto como sea posible.

¿Cuál es el efecto que se debe lograr por la oración?

Las personas pueden llevar a cabo la práctica de la oración y comprender el significado de la oración, pero el efecto que la oración debe lograr no es nada sencillo. La oración no es un proceso de pasar por las formalidades, de seguir un procedimiento o de recitar las palabras de Dios, es decir, la oración no implica repetir palabras como un perico y copiarles a los demás. En la oración, le debes dar tu corazón a Dios, compartiendo con Dios las palabras que están en tu corazón para que Él te pueda tocar. Si las oraciones han de ser efectivas, entonces se deben basar en la lectura de las palabras de Dios. Sólo orando en medio de las palabras de Dios se podrá recibir más esclarecimiento e iluminación. Una oración verdadera se demuestra cuando se tiene un corazón que anhela las exigencias que Dios le hace y se está dispuesto a cumplir estas exigencias; se podrá odiar todo lo que Dios odia y sobre esta base se tendrá conocimiento, se conocerá y se tendrá claras las verdades que Dios explica. Tener la determinación, la fe, el conocimiento y un camino por el cual practicar después de orar, sólo esto es orar verdaderamente y sólo la oración como esta puede ser efectiva. Sin embargo, la oración se debe construir sobre el fundamento del disfrute de las palabras de Dios y teniendo comunión con Dios en Sus palabras, y el corazón puede buscar a Dios y estar en paz ante Dios. Esa oración ya ha alcanzado el punto de la comunión verdadera con Dios.

Extracto de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 418

Conocimiento básico acerca de la oración:

1. No digas a ciegas lo que venga a tu mente. En tu corazón debe haber una carga; es decir, debes tener un objetivo cuando ores.

2. Tus oraciones deben contener las palabras de Dios; se deben basar en las palabras de Dios.

3. Cuando ores, no debes reincidir en temas obsoletos. Debes concentrarte en las palabras actuales de Dios y, cuando ores, cuéntale a Dios tus pensamientos más íntimos.

4. La oración grupal se debe centrar alrededor de un núcleo, que debe ser la obra del Espíritu Santo hoy.

5. Todas las personas deben aprender cómo orar por algo. Esta es una manifestación del cuidado que se tiene de la voluntad de Dios.

La vida de oración personal se basa en entender el significado de la oración y el conocimiento básico de la oración. En la vida diaria, ora con frecuencia por tus propios defectos, ora para lograr un cambio en tu carácter en la vida y ora sobre la base de tu conocimiento de las palabras de Dios. Todos deben establecer su propia vida de oración, deben orar por el conocimiento que se basa en las palabras de Dios, deben orar con el fin de buscar el conocimiento de la obra de Dios. Pon tus circunstancias presentes delante de Dios y sé pragmático y no prestes atención al método; la clave es lograr un conocimiento verdadero y experimentar realmente las palabras de Dios. Cualquiera que busque la entrada a la vida espiritual debe ser capaz de orar de múltiples maneras. Orar en silencio, ponderar las palabras de Dios, llegar a conocer la obra de Dios, etc., esta obra orientada de comunión tiene el propósito de lograr la entrada a la vida espiritual normal, mejorando cada vez más tu propia condición ante Dios y produciendo un progreso cada vez mayor en tu vida. En resumen, todo lo que hagas —ya sea comer y beber las palabras de Dios u orar en silencio o declarar en voz alta— es con el fin de ver claramente las palabras de Dios y Su obra y aquello que Él desea lograr en ti. Lo que es más importante, es con el objetivo de alcanzar los estándares que Dios exige y llevar tu vida al siguiente nivel. El estándar más bajo que Dios exige de las personas es que le puedan abrir sus corazones. Si el hombre le da a Dios su corazón sincero y le dice lo que realmente hay dentro de su corazón, entonces Dios estará dispuesto a obrar en el hombre; Dios no quiere el corazón torcido del hombre sino su corazón puro y honesto. Si el hombre no le dice a Dios lo que de verdad hay en su corazón, entonces Dios no toca el corazón del hombre ni obra dentro de él. Por lo tanto, lo más crucial acerca de la oración es decirle a Dios las palabras de tu auténtico corazón, hablarle a Dios de tus defectos o de tu carácter rebelde y abrirte completamente a Él. Sólo entonces Dios estará interesado en tus oraciones; si no, Él ocultará Su rostro de ti. El criterio mínimo para la oración es que puedas guardar tu corazón en paz ante Dios y que no se aparte de Él. Tal vez, durante este periodo, no has obtenido una visión más nueva o más alta, pero debes usar la oración para mantener las cosas como están; no puedes retroceder. Esto es lo mínimo que debes alcanzar. Si no puedes lograr ni siquiera esto, entonces esto prueba que tu vida espiritual no ha entrado en la senda correcta; como resultado, no podrás aferrarte a tu visión original y serás despojado de la fe en Dios y por consiguiente tu determinación desaparecerá. Lo que marca tu entrada en la vida espiritual es si tus oraciones han entrado o no en la senda correcta. Todas las personas deben entrar en esta realidad, todas deben hacer la obra de entrenarse de manera consciente en la oración, no esperando con pasividad sino buscando conscientemente que el Espíritu Santo las toque. Sólo entonces serán personas que efectivamente buscan a Dios.

Cuando comiences a orar, debes ser realista, y no intentes hacer demasiado; no puedes hacer demandas extravagantes esperando que tan pronto como abras tu boca el Espíritu Santo te tocará, te esclarecerá, te iluminará y te concederá mucha gracia. Eso es imposible, Dios no hace cosas sobrenaturales. Dios lleva a término las oraciones de las personas en Su propio tiempo y a veces prueba tu fe para ver si eres leal delante de Él. Cuando oras, debes tener fe, perseverancia y determinación. Cuando comienzan a entrenarse en la oración, la mayoría de las personas no sienten que el Espíritu Santo las haya tocado y se desaniman. ¡Esto no puede ser! Debes ser persistente, te debes enfocar en sentir el toque del Espíritu Santo y en buscar y explorar. A veces, la senda por la que actúas es la equivocada; a veces, tus motivaciones y conceptos no pueden permanecer firmes ante Dios y por eso el Espíritu de Dios no te conmueve; también hay veces en las que Dios se fija en si eres leal o no. En resumen, debes dedicar más esfuerzo a entrenarte. Si descubres que la senda sobre la que actúas está desviada, puedes cambiar la forma en la que oras. Con tal de que verdaderamente busques y anheles recibir, entonces el Espíritu Santo con toda seguridad te llevará a esta realidad. A veces oras con un corazón sincero, pero no sientes que hayas sido tocado de manera especial. En momentos como estos, debes confiar en tu fe y en que Dios observa tus oraciones; debes perseverar en tus oraciones.

Debes ser honesto y debes orar con el fin de deshacerte de la astucia que hay en tu corazón. A medida que uses la oración para purificarte siempre que lo necesites, y la uses para que el Espíritu de Dios te toque, tu carácter cambiará gradualmente. La verdadera vida espiritual es una vida de oración y es una vida que el Espíritu Santo toca. El proceso de ser tocado por el Espíritu Santo es el proceso de cambiar el carácter del hombre. Una vida que no ha sido tocada por el Espíritu Santo no es una vida espiritual, sigue siendo un ritual religioso; sólo aquellas a quienes el Espíritu Santo toca con frecuencia, y que el Espíritu Santo ha esclarecido e iluminado, son las personas que han entrado en la vida espiritual. El carácter del hombre cambia constantemente cuando ora, y entre más es movido por el Espíritu de Dios, más proactivo y obediente será. Así también, su corazón será purificado poco a poco y después de esto su carácter cambiará gradualmente. Ese es el efecto de la oración verdadera.

Extracto de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 419

Acallar el corazón en presencia de Dios es el paso más crucial para entrar en las palabras de Dios. Es una lección en la que todas las personas tienen la necesidad urgente de entrar en este momento. Las sendas de entrada para acallar el corazón delante de Dios son las siguientes:

1. Retira tu corazón de los asuntos externos. Quédate tranquilo ante Dios y concentra toda tu atención a orar a Dios.

2. Con tu corazón tranquilo delante de Dios, come, bebe y disfruta de las palabras de Dios.

3. Medita sobre el amor de Dios y contémplalo y reflexiona sobre la obra de Dios en tu corazón.

Primero empieza con el aspecto de la oración. Ora con toda tu atención y a una hora fija. Independientemente de lo apurado que estés de tiempo, de cuánto trabajo tengas o de lo que sobrevenga, ora cada día como algo normal y come y se bebe las palabras de Dios como de costumbre. Mientras comas y bebas las palabras de Dios, no importa cuáles sean los entornos, sentirás gran placer en tu espíritu y no te molestarán las personas, los acontecimientos ni las cosas de alrededor. Cuando contemplas normalmente a Dios en tu corazón, lo que ocurre fuera no te puede molestar. Esto es lo que significa poseer estatura. Primero empieza con la oración: orar en silencio delante de Dios es lo más productivo. Después de ello, come y bebe las palabras de Dios, busca la luz en ellas mediante la reflexión, halla el camino a la práctica, conoce el propósito por el cual Dios declara Sus palabras, y compréndelas sin desviación. En general, debería ser normal que te acerques a Dios en tu corazón, contemples Su amor, y reflexiones sobre Sus palabras, sin ser perturbado por las cosas externas. Cuando tu corazón haya alcanzado cierto grado de paz, serás capaz de meditar en silencio, y contemplar dentro de ti mismo el amor de Dios, y acercarte de verdad a Él, independientemente del entorno en el que estés, hasta que hayas alcanzado finalmente el punto en el que la alabanza brota de tu corazón, y es incluso mejor que la oración. Entonces poseerás una cierta estatura. Si puedes alcanzar el estado antes descrito, esto será la prueba de que tu corazón está verdaderamente en paz ante Dios. Esta es la primera lección básica. Solo cuando las personas están en paz delante de Dios, el Espíritu Santo puede tocarlas y las puede esclarecer e iluminar, y solo entonces pueden tener comunión verdadera con Dios y pueden entender la voluntad de Dios y la guía del Espíritu Santo. Entonces, habrán entrado en el camino correcto en sus vidas espirituales. Cuando su aprendizaje para vivir ante Dios haya alcanzado cierta profundidad, y cuando sean capaces de abandonarse a sí mismos, para despreciarse a sí mismos y vivir en las palabras de Dios, entonces su corazón estará en paz ante Dios. Ser capaz de despreciarse a uno mismo, maldecirse y abandonarse a sí mismo es el efecto que consigue la obra de Dios, y las personas no pueden hacerlo por su propia cuenta. Por consiguiente, la práctica de acallar el corazón delante de Dios es una lección en la que las personas deberían entrar de inmediato. Algunas personas no solo son incapaces normalmente de estar tranquilas ante Dios, sino que además no pueden acallar su corazón delante de Dios incluso cuando oran. ¡Esto está demasiado por debajo de los criterios de Dios! Si tu corazón no puede estar tranquilo delante de Dios, ¿puedes ser movido por el Espíritu Santo? Si no puedes estar tranquilo delante de Dios, puedes acabar estando distraído cuando llega alguien o cuando los demás están hablando, y tu mente puede alejarse cuando otros están haciendo cosas, en cuyo caso no vives en la presencia de Dios. Si tu corazón está verdaderamente en paz delante de Dios, no te molestará nada de lo que esté ocurriendo en el mundo exterior, ni estarás ocupado con cualquier persona, evento o cosa. Si tienes entrada a esto, entonces esos estados negativos y todas las cosas negativas, las nociones humanas, las filosofías de vida, las relaciones anormales entre las personas y las ideas y los pensamientos, etc., desaparecerán de manera natural. Al estar siempre meditando en las palabras de Dios, al acercarse siempre tu corazón a Él, y estar siempre ocupado con Sus palabras actuales, esas cosas negativas desaparecerán de ti sin que te des cuenta. Cuando las cosas nuevas y positivas te ocupen, las viejas cosas negativas no tendrán lugar, así que no les prestes atención. No es necesario que hagas esfuerzos para controlarlas. Deberías concentrarte en estar en paz delante de Dios, comer, beber y disfrutar las palabras de Dios tanto como puedas, cantar himnos de alabanza a Dios todo lo que puedas y dejar que Él tenga la oportunidad de obrar en ti, porque ahora Dios quiere perfeccionar personalmente a las personas, quiere ganar tu corazón, Su Espíritu conmueve tu corazón y, si sigues la guía del Espíritu Santo, llegas a vivir en presencia de Dios y satisfarás a Dios. Si prestas atención a vivir en las palabras de Dios y a entablar más conversaciones sobre la verdad para obtener el esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo, entonces esas nociones religiosas y tu santurronería y la prepotencia desaparecerán todas, y sabrás cómo gastare por Dios, y cómo amarlo y satisfacerlo. Y sin darte cuenta, esas cosas que eran ajenas a Dios se disiparán por completo de tu conciencia.

Extracto de ‘Acerca de acallar el corazón delante de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 420

Reflexionar sobre las palabras de Dios, y orar sobre ellas al tiempo que se comen y se beben Sus actuales palabras es el primer paso para estar en paz delante de Dios. Si de verdad puedes estar en paz delante de Dios, entonces el esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo estarán contigo. Toda vida espiritual se logra al estar en paz en la presencia de Dios. Al orar, debes estar en paz ante Él, y solo entonces te podrá mover el Espíritu Santo. Cuando estás en paz delante de Dios cuando comes y bebes Sus palabras, puedes ser esclarecido e iluminado, y puedes alcanzar verdadero conocimiento de las palabras de Dios. Cuando, en tus actividades habituales de meditación y comunión, y de acercarse a Dios de corazón, llegas a estar en paz en la presencia de Dios, podrás disfrutar de una cercanía genuina con Él, tener un entendimiento genuino de Su amor y de Su obra, y mostrar consideración y afecto verdaderos por Sus intenciones. Cuanto más capaz seas normalmente de estar en paz delante de Dios, más esclarecido podrás ser, y más capaz de entender tu propio carácter corrupto, de qué careces, a qué deberías entrar, qué función debes ejercer, y dónde están tus defectos. Todo esto se logra al estar en paz en la presencia de Dios. Si, al estar en paz delante de Dios, alcanzas de verdad profundidad, podrás ser capaz de entender ciertos misterios del espíritu, comprender lo que Dios desea llevar a cabo en ti hoy, captar más profundamente Sus palabras, la esencia, la sustancia y el ser de ellas, y ver la senda de práctica de manera más clara y precisa. Si no alcanzas suficiente profundidad al estar en paz en tu espíritu, el Espíritu Santo solo te moverá un poco, te sentirás fortalecido por dentro y cierto grado de placer y paz, pero no podrás entender nada más profundo. He dicho antes que, si uno no usa toda la fuerza, le resultará difícil escuchar Mi voz o contemplar Mi rostro. Esto se refiere a alcanzar profundidad en la paz delante de Dios y a hacer esfuerzos superficiales. Una persona que de verdad puede estar en paz en presencia de Dios es capaz de liberarse de todas las ataduras mundanas y lograr posesión por Dios. Todas las personas incapaces de estar en paz en presencia de Dios son, sin lugar a duda, disolutas y desenfrenadas. Todos los que son capaces de estar en paz ante de Dios son los piadosos delante de Él, que anhelan a Dios. Solo los que están en paz ante Dios y dan valor a la vida, a hablar en comunión en el espíritu, tienen sed de las palabras de Dios y persiguen la verdad. Los que no valoran estar en paz delante de Dios, y no lo practican, son personas vanas y superficiales atadas al mundo y sin vida; aunque afirmen creer en Dios, solo lo hacen de labios para afuera. Aquellos a los que Dios perfecciona y completa en última instancia son personas que pueden estar en paz en Su presencia. Por tanto, los que están en paz delante de Dios son personas agraciadas con grandes bendiciones. Las personas que durante el día dedican poco tiempo a comer y beber las palabras de Dios, que están completamente preocupadas por los asuntos externos, y que valoran poco entrar en la vida, son todas unas hipócritas sin perspectiva de crecimiento en el futuro. Los que pueden estar en paz delante de Dios y pueden tener una comunión genuina con Él, son Su pueblo.

Extracto de ‘Acerca de acallar el corazón delante de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 421

Para acudir ante Dios y aceptar Sus palabras como tu vida propia, debes estar primero en paz delante de Dios. Solo cuando estás en paz ante Dios, Él te esclarecerá y te dará conocimiento. Cuanta más paz tengan las personas delante de Él, más capaces serán de recibir Su esclarecimiento y Su iluminación. Todo esto requiere que las personas tengan piedad y fe. Solo así pueden ser perfeccionadas. La lección fundamental para entrar en la vida espiritual es estar en paz en presencia de Dios. Solo si estás en paz en presencia de Dios, tu entrenamiento espiritual será efectivo. Si tu corazón no puede estar en paz ante Dios, no podrás recibir la obra del Espíritu Santo. Si tu corazón está en paz delante de Dios, independientemente de lo que estés haciendo, eres alguien que vive en presencia Dios. Si tu corazón está en paz delante de Dios y se acerca a Él, no importa lo que estés haciendo, esto demuestra que eres una persona que está en paz delante de Dios. Si, cuando hablas con los demás, o cuando caminas, eres capaz de afirmar: “Mi corazón se está acercando a Dios, no está centrado en las cosas externas, y puedo estar en paz delante de Dios”, entonces eres una persona que está en paz delante de Dios. No te involucres en cosas que puedan atraer tu corazón a asuntos externos o con personas que puedan separar tu corazón de Dios. Deja a un lado cualquier cosa que pueda distraer tu corazón de estar cerca de Dios, o mantente alejado de ellas. Esto es más beneficioso para tu vida. Ahora es precisamente el momento para la gran obra del Espíritu Santo, la hora en que Dios está perfeccionando personalmente a las personas. Si, en este momento, no puedes estar en paz delante de Dios, entonces no eres alguien que regresará ante Su trono. Si persigues otras cosas en vez de a Dios, no habrá manera de que seas perfeccionado por Él. Los que pueden escuchar tales declaraciones de Dios, pero no pueden estar en paz ante Él en el presente, son personas que no aman la verdad ni a Dios. Si no quieres ofrecerte en este momento, ¿a qué esperas? Ofrecerse a sí mismo es acallar el corazón ante Dios. Esta sería una ofrenda sincera. Quienquiera que ofrezca su corazón a Dios de verdad, ahora puede ser ciertamente completado por Dios. Nada, sea lo que sea, puede perturbarte, sea para podarte o tratarte, o sea que te encuentres con la frustración o con el fracaso; tu corazón debería estar siempre en paz delante de Dios. Independientemente de cómo te traten las personas, tu corazón debería estar en paz ante Dios. Independientemente de a qué circunstancias te enfrentes, sean adversidades, sufrimientos o persecución, o diferentes pruebas, tu corazón debería estar siempre en paz ante Dios. Esta es la senda de ser perfeccionado. Solo si estás verdaderamente en paz delante de Dios, Sus palabras actuales estarán claras. Entonces puedes practicar de un modo más correcto y sin desviación la iluminación y el esclarecimiento del Espíritu Santo, entender con mayor claridad las intenciones de Dios, que proporcionarán una dirección más clara a tu servicio, comprender con mayor precisión el movimiento y la guía del Espíritu Santo y tener la certeza de vivir bajo Su guía. Estos son los efectos que se logran al estar en verdadera paz delante de Dios. Cuando las personas no tienen claras las palabras de Dios, no tienen senda para practicar, no pueden entender las intenciones de Dios o carecen de principios de práctica; esto se debe a que sus corazones no están en paz delante de Dios. El propósito de estar en paz delante de Él consiste en ser serio y pragmático, buscar la corrección y la transparencia en las palabras de Dios, y en última instancia llegar a comprender la verdad y conocer a Dios.

Si tu corazón no está a menudo en paz delante de Dios, Él no tiene manera de perfeccionarte. No tener determinación equivale a no tener corazón, y las personas sin corazón no pueden estar en paz delante de Dios. Estas personas no saben cuánta obra realiza Dios ni lo mucho que Él habla, ni tampoco saben cómo ponerlo en práctica. ¿Acaso no son personas sin corazón? ¿Pueden las personas sin corazón estar en paz delante de Dios? Dios no tiene ninguna forma de perfeccionar a personas sin corazón, no son diferentes a las bestias de carga. Dios ha hablado con tanta claridad y transparencia, pero tu corazón sigue sin moverse y sigues sin estar en paz delante de Dios. ¿No eres un salvaje estúpido? Algunas personas se desvían al practicar el estar en paz en presencia de Dios. Cuando es hora de cocinar, no cocinan, y cuando es tiempo de hacer tareas, no las hacen, sino que siguen orando y meditando. Estar en paz delante de Dios no significa no cocinar, no hacer tareas o no vivir la vida, sino ser capaz de acallar el corazón propio delante de Dios en todas las circunstancias normales y tener sitio para Dios en el corazón. Cuando oras, debes arrodillarte de forma adecuada ante Dios para orar; cuando haces las tareas o preparas comida, acalla el corazón delante de Dios, medita sobre Sus palabras o canta himnos. Independientemente de la situación en la que te encuentres, debes tener tu propia forma de práctica, debes hacer todo lo posible para acercarte a Dios y debes intentar con todas tus fuerzas acallar tu corazón ante Dios. Cuando las circunstancias lo permiten, ora con resolución; cuando no lo permiten, acércate a Dios en tu corazón mientras haces la tarea que te ocupa. Cuando comas y bebas las palabras de Dios, come y bebe Sus palabras; cuando puedas orar, entonces ora; cuando puedas contemplar a Dios, entonces contémplale; haz todo lo posible para entrenarte de acuerdo con tu propio entorno. Algunas personas pueden estar en paz delante de Dios cuando no pasa nada, pero tan pronto como sucede algo, su mente se distrae. Esto no es estar en paz delante de Dios. El camino correcto a la experiencia es este: en ninguna circunstancia, el corazón propio debe dejar a Dios ni sentirse perturbado por las personas, los eventos ni las cosas de afuera, y solo entonces esta es una persona que está en paz verdaderamente delante de Dios. Algunas personas afirman que, cuando oran en las asambleas, su corazón puede estar en paz delante de Dios, pero, cuando están en comunión con otros, no pueden estar en paz delante de Él y sus pensamientos se distraen. Esto no es estar en paz delante de Dios. Hoy en día, la mayoría de las personas están en esta condición, sus corazones son incapaces de estar siempre en paz delante de Dios. Así que debéis esforzaros más en ejercitaros en este ámbito, en entrar paso a paso en el camino correcto de la experiencia vital y en embarcaros en el camino de ser perfeccionados por Dios.

Extracto de ‘Acerca de acallar el corazón delante de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 422

La obra y la palabra de Dios tienen el propósito de provocar un cambio en vuestro carácter; Su meta no es meramente haceros entender o conocer Su obra y Su palabra. Eso no es suficiente. Sois una persona que tiene la capacidad de comprender, así que no debería resultaros difícil entender la palabra de Dios, porque la mayor parte de ella está escrita en un lenguaje humano y Él habla de una forma muy clara. Por ejemplo, eres perfectamente capaz de aprender lo que Dios quiere que comprendas y practiques; esto es algo que una persona normal que tiene la facultad de comprender debería poder hacer. En particular, las palabras que Dios dice en la etapa actual son especialmente claras y transparentes, y Él está señalando muchas cosas que las personas no han considerado, así como todo tipo de estados humanos. Sus palabras lo abarcan todo y son tan claras como la luz de la luna llena. Así que ahora las personas entienden muchos asuntos, pero todavía falta algo: que pongan en práctica Su palabra. Las personas deben experimentar todos los aspectos de la verdad en detalle, así como explorarla y buscarla con mayor detalle, en lugar de simplemente esperar a absorber cualquier cosa que esté disponible para ellas; de lo contrario, se convierten en poco más que parásitos. Conocen la palabra de Dios, pero no la ponen en práctica. Esta clase de persona no ama la verdad y, finalmente, será eliminada. Ser como un Pedro en la década de los noventa significa que cada uno de vosotros debéis practicar la palabra de Dios, tener una entrada auténtica en vuestras experiencias y obtener un esclarecimiento aún mayor en vuestra cooperación con Dios, lo cual será cada vez de mayor ayuda para vuestra propia vida. Si habéis leído mucho de la palabra de Dios, pero solo entendéis el significado del texto y carecéis de un conocimiento directo de esa palabra a través de vuestras experiencias prácticas, entonces no conocerás la palabra de Dios. En lo que a ti respecta, la palabra de Dios no es vida, sino, simplemente, letra muerta. Y si solo pones en práctica letras sin vida, entonces no puedes entender la esencia de la palabra de Dios ni entenderás Su voluntad. El significado espiritual de la palabra de Dios solo se te abrirá cuando experimentes Su palabra en tus experiencias reales, y es solo a través de la experiencia que puedes comprender el significado espiritual de muchas verdades y desentrañar los misterios de la palabra de Dios. Por muy clara que sea Su palabra, si no la pones en práctica todo lo que habrás comprendido son letras y doctrinas vacías, que se han convertido en leyes religiosas para ti. ¿No es esto, acaso, lo que hicieron los fariseos? Si practicáis y experimentáis la palabra de Dios, esta se vuelve práctica para vosotros; si no buscáis practicarla, entonces para vosotros es poco más que la leyenda del tercer cielo. De hecho, el proceso de creer en Dios es, para vosotros, el proceso de experimentar Su palabra y de que Él os gane o, dicho de un modo más claro, creer en Dios es tener el conocimiento y el entendimiento de Su palabra, así como experimentarla y vivirla; tal es la realidad detrás de vuestra creencia en Dios. Si creéis en Él y esperáis la vida eterna sin buscar practicar Su palabra como algo que tenéis dentro de vosotros, entonces sois insensatos. Esto sería como ir a un banquete y solo observar la comida y aprenderte de memoria todas las cosas deliciosas que hay sin probar ninguna de ellas. ¿Acaso no sería insensata una persona así?

Extracto de ‘Una vez que entendéis la verdad, debéis ponerla en práctica’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 423

La verdad que el hombre necesita poseer se encuentra en la palabra de Dios, y es la verdad más beneficiosa y útil para la humanidad. Es el tónico y el sustento que vuestro cuerpo necesita, algo que ayuda al hombre a restablecer su humanidad normal. Es una verdad con la que el hombre debería equiparse. Cuanto más practiquéis la palabra de Dios, más rápidamente florecerá vuestra vida y más clara se volverá la verdad. Conforme crezcáis en estatura, veréis las cosas del mundo espiritual con mayor claridad y más fortaleza tendréis para triunfar sobre Satanás. Gran parte de la verdad que no entendéis se esclarecerá cuando practiquéis la palabra de Dios. La mayoría de las personas se conforman simplemente con entender el texto de la palabra de Dios y se enfocan en equiparse con doctrinas en lugar de profundizar su experiencia en la práctica, pero ¿no es este el camino de los fariseos? Entonces, ¿cómo puede ser real para ellos la frase “La palabra de Dios es vida”? La vida de una persona no puede madurar simplemente leyendo la palabra de Dios, sino solo cuando la palabra de Dios se pone en práctica. Si crees que entender la palabra de Dios es lo único que necesitas para tener vida y estatura, entonces tu entendimiento está distorsionado. Entender verdaderamente la palabra de Dios ocurre cuando practicas la verdad, y debes entender que “solo puedes comprender la palabra de Dios practicando la verdad”. Hoy, después de leer la palabra de Dios, solo puedes decir que la conoces, pero no que la entiendes. Algunas personas afirman que la única forma de practicar la verdad es entenderla primero, pero esto es solo parcialmente correcto, y, ciertamente, no es una afirmación del todo precisa. Antes de tener conocimiento de una verdad no la has experimentado. Sentir que entiendes algo que escuchas en un sermón no es entender realmente: solo es tomar posesión de las palabras literales de la verdad, y no es lo mismo que entender su verdadero significado. Tener un mero conocimiento superficial de la verdad no significa que la entiendas realmente o que tengas conocimiento de ella; el verdadero significado de la verdad viene de haberla experimentado. Por tanto, solo cuando experimentas la verdad puedes comprenderla y solo entonces puedes comprender sus partes ocultas. Profundizar tu experiencia es la única forma de comprender las connotaciones y de entender la esencia de la verdad. Por tanto, puedes ir a cualquier parte con la verdad, pero si no hay verdad en ti, entonces no pienses en intentar convencer ni siquiera a los miembros de tu familia y, mucho menos, a las personas religiosas. Sin la verdad eres como copos de nieve que caen, pero, con ella, puedes ser feliz y libre y nadie puede atacarte. Por muy fuerte que sea una teoría, no puede superar a la verdad. Con la verdad, el mundo mismo puede tambalearse y pueden moverse los mares y las montañas, mientras que la ausencia de verdad puede conducir a que los muros de una gran ciudad se reduzcan a escombros debido a los gusanos. Esto es un hecho evidente.

Extracto de ‘Una vez que entendéis la verdad, debéis ponerla en práctica’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 424

En esta etapa es de vital importancia conocer primero la verdad y, luego, ponerla en práctica y equiparos aún más con su verdadero significado. Deberíais buscar lograr esto. En lugar de solo buscar hacer que otros sigan tus palabras, debes lograr que también sigan tu práctica. Solo de esta manera puedes encontrar algún sentido. Independientemente de lo que te sobrevenga, de con quién te encuentres, siempre que poseas la verdad podrás permanecer firme. La palabra de Dios es lo que trae vida, y no muerte, Si después de leer la palabra de Dios no cobras vida, sino que permaneces muerto, entonces algo no está bien en ti. Si después de algún tiempo has leído mucho de la palabra de Dios y oído muchos sermones prácticos, pero sigues en una condición de muerte, entonces esto prueba que no eres alguien que valora la verdad ni una persona que va tras ella. Si realmente buscarais ganar a Dios, no os centraríais en equiparos con doctrinas ni en utilizar doctrinas elevadas para enseñar a los demás, sino que os enfocaríais en experimentar la palabra de Dios y en poner en práctica la verdad. ¿No es esto en lo que deberíais estar buscando entrar hoy?

Hay un tiempo limitado para que Dios realice Su obra en el hombre; así pues ¿qué resultado puede producirse si no cooperas con Él? ¿Por qué quiere Dios siempre que practiquéis Su palabra una vez que la entendéis? Es porque Él os ha revelado Sus palabras y vuestro siguiente paso consiste, de hecho, en practicarlas. A medida que practiquéis estas palabras, Dios llevará a cabo la obra de esclarecimiento y guía. Así es como han de hacerse las cosas. La palabra de Dios permite al hombre florecer en la vida y no posee elementos que podrían provocar que el hombre se desvíe o se vuelva pasivo. Dices que has leído la palabra de Dios y la has practicado, pero aún no has recibido obra alguna por parte del Espíritu Santo. Tus palabras solo podrían engañar a un niño. Las demás personas pueden no saber si tus intenciones son correctas, pero ¿acaso piensas que es posible que Dios no lo sepa? ¿Cómo es que otros practican la palabra de Dios y reciben el esclarecimiento del Espíritu Santo, pero tú practicas Su palabra y no lo recibes? ¿Tiene emociones Dios? Si tus intenciones son verdaderamente correctas y eres cooperativo, el Espíritu de Dios estará contigo. Algunas personas siempre quieren marcar su postura, pero ¿por qué Dios no las deja levantarse y dirigir la iglesia? Algunas personas se limitan a cumplir su función y desempeñar sus deberes, y antes de darse cuenta, han obtenido la aprobación de Dios. ¿Cómo puede ser esto? Dios examina las profundidades del corazón del hombre y las personas que buscan la verdad deben hacerlo con intenciones correctas. Las personas que no tienen intenciones correctas no pueden permanecer firmes. En esencia, vuestro objetivo es dejar que la palabra de Dios tenga efecto en vosotros. Dicho de otro modo, consiste en tener un verdadero entendimiento de la palabra de Dios al practicarla. Quizá vuestra capacidad de comprender la palabra de Dios sea pobre, pero cuando la ponéis en práctica, Él puede remediar este defecto, así que no solo debéis conocer muchas verdades, sino que también debéis practicarlas. Este es el mayor enfoque que no se puede ignorar. Jesús padeció muchas humillaciones y sufrimientos en Sus treintaitrés años y medio. Sufrió tanto sencillamente porque practicó la verdad. hizo la voluntad de Dios en todas las cosas y sólo le importaba la voluntad de Dios. Es un sufrimiento por el que Él no habría pasado si hubiera conocido la verdad y no la hubiera practicado. Si Jesús hubiera seguido las lecciones de los judíos y hubiera seguido a los fariseos; entonces no habría sufrido. A partir de las acciones de Jesús puedes aprender que la efectividad de la obra de Dios en el hombre viene de la cooperación de este, y esto es algo que debéis reconocer. ¿Habría sufrido Jesús en la cruz como lo hizo de no haber practicado la verdad? ¿Podría haber hecho una oración tan dolorosa de no haber actuado de acuerdo con la voluntad de Dios? Por tanto, debéis sufrir en aras de practicar la verdad; esta es la clase de sufrimiento por la que una persona debe pasar.

Extracto de ‘Una vez que entendéis la verdad, debéis ponerla en práctica’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 425

En la práctica, guardar los mandamientos deben estar relacionados con la práctica de la verdad. Al guardar los mandamientos, uno debe practicar la verdad. Al practicar la verdad, uno no debe violar los principios de los mandamientos ni ir en contra de ellos. Haz lo que Dios quiere que hagas. Guardar los mandamientos y practicar la verdad están interconectados, no son contradictorios. Cuanto más practicas la verdad, más guardas la esencia de los mandamientos. Cuanto más practiques la verdad, más entenderás la palabra de Dios expresada en los mandamientos. Practicar la verdad y guardar los mandamientos no son acciones contradictorias, sino que más bien están interconectadas. En el principio, sólo una vez que el hombre cumple con los mandamientos, puede practicar la verdad y lograr la iluminación del Espíritu Santo. Pero esta no es la intención original de Dios. Dios quiere que adores a Dios con el corazón, no sólo que tengas una buena conducta. Pero, por lo menos, debes guardar los mandamientos superficialmente. Poco a poco, a través de la experiencia, el hombre obtiene una comprensión más clara de Dios. Deja de rebelarse y de resistir a Dios, y deja de cuestionar la obra de Dios. De esta manera, el hombre puede sujetarse a la esencia de los mandamientos. Por lo tanto, el simple hecho de guardar los mandamientos sin practicar la verdad es ineficaz y no constituye una adoración real de Dios porque aún no has alcanzado la estatura real. Si guardas los mandamientos sin la verdad, equivale únicamente a seguir las reglas rígidamente. Al hacerlo, los mandamientos se convierten en tu ley, lo cual no te ayudará a crecer en la vida. Por el contrario, se convertirán en tu carga, te atarán firmemente como la ley del Antiguo Testamento, y te harán perder la presencia del Espíritu Santo. Por lo tanto, sólo puedes guardar efectivamente los mandamientos si practicas la verdad. Uno guarda los mandamientos para practicar la verdad. Practicas aún más verdades si guardas los mandamientos. Cuando practicas la verdad, adquieres aún una mejor comprensión del significado práctico de los mandamientos. El propósito y significado de la exigencia de Dios de que el hombre debe guardar los mandamientos no es que siga las ordenanzas como el hombre las pueda imaginar, sino que tiene que ver con la entrada del hombre en la vida. Cuanto más creces en la vida, mayor será el grado en que podrás guardar los mandamientos. Aunque los mandamientos son para que el hombre los siga, la esencia de los mandamientos sólo se hace evidente a través de la experiencia de vida del hombre. La mayoría de la gente piensa que guardar los mandamientos bien significa que “todo está listo, todo lo que queda ser arrebatado”. Esta es una idea extravagante y no es la voluntad de Dios. Aquellos que dicen tales cosas no desean progresar y codician la carne. ¡Esto es una tontería! ¡Esto no está de acuerdo con la realidad! Sólo practicar la verdad sin guardar los mandamientos en la práctica no es la voluntad de Dios. Quienes hacen esto son lisiados; son como las personas a las que les falta una pierna. Guardar simplemente los mandamientos como si cumplieran las reglas, pero sin poseer la verdad, esto no es ser capaz de cumplir la voluntad de Dios; como aquellos a los que les falta un ojo, las personas que hacen esto también padecen una forma de discapacidad. Se puede decir que si guardas bien los mandamientos y obtienes una comprensión clara del Dios práctico, entonces tendrás la verdad. Desde una perspectiva relativa, habrás ganado una estatura real. Practicas la verdad que deberías practicar y, al mismo tiempo, guardas los mandamientos, sin que esto represente un conflicto entre ambas cosas. Practicar la verdad y guardar los mandamientos son dos sistemas, los cuales son parte integral de la experiencia personal de vida. Esta experiencia personal debe estar formada por la integración de guardar los mandamientos con la práctica de la verdad; no es una división. Sin embargo, hay tanto diferencias como conexiones entre estas dos cosas.

Extracto de ‘Guardar los mandamientos y practicar la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 426

La promulgación de los mandamientos en la nueva era es un testimonio del hecho de que todos los hombres en esta corriente y todos aquellos que hoy escuchan la voz de Dios han entrado en una nueva era. Este es un nuevo comienzo para la obra de Dios y es el comienzo de la última parte de la obra en el plan de gestión de Dios de seis mil años. Los mandamientos de la nueva era simbolizan que Dios y el hombre han entrado en el ámbito de un nuevo cielo y una nueva tierra, y que Dios, así como Jehová obró con los israelitas y Jesús obró con los judíos, hará más obra práctica y hará más y mayor obra en la tierra. También simbolizan que este grupo de hombres recibirá una comisión cada vez mayor de Dios, y que recibirá provisión, alimentación, apoyo, cuidado y protección de Dios de una manera práctica. Además, serán sometidos a un ejercicio más práctico, y serán tratados, quebrantados y refinados por la palabra de Dios. El significado de los mandamientos de la nueva era es bastante profundo. Sugieren que Dios realmente aparecerá en la tierra y que conquistará todo el universo sobre la tierra, revelando toda Su gloria en la carne. También sugieren que el Dios práctico va a hacer más obra práctica en la tierra para perfeccionar todo lo que ha escogido. Además, Dios hará todo con palabras en la tierra y manifestará el decreto de que “el Dios encarnado se eleva a lo más alto y es magnificado, y que todos los pueblos y todas las naciones se arrodillan para adorar a Dios, quien es Grande”. A pesar de que los mandamientos de la nueva era son para que el hombre los guarde, y aunque hacerlo es su deber y obligación, el significado que representan es demasiado profundo para expresarse plenamente en una o dos palabras. Los mandamientos de la nueva era reemplazan las leyes del Antiguo Testamento y las ordenanzas del Nuevo Testamento promulgadas por Jehová y Jesús. Esta es una lección más profunda, no un asunto tan simple como el hombre se imagina. Los mandamientos de la nueva era tienen un aspecto de sentido práctico: sirven de interfaz entre la Era de la Gracia y la Era del Reino. Los mandamientos de la nueva era ponen fin a todas las prácticas y ordenanzas de la antigua era y también ponen fin a todas las prácticas de la era de Jesús y todas las anteriores a la nueva era. Estos llevan al hombre a la presencia del Dios más práctico y permiten que el hombre comience a recibir la perfección personal de Dios, lo cual es el comienzo del camino de la perfección. Por lo tanto, vosotros poseeréis una actitud correcta hacia los mandamientos de la nueva era y ni los seguiréis al azar ni los despreciaréis. Los mandamientos de la nueva era ponen de relieve un punto: que el hombre debe adorar al Dios mismo práctico de hoy, lo cual es someterse a la esencia del Espíritu de una manera más práctica. También enfatizan el principio por el cual Dios juzgará al hombre como culpable o justo después de que Él aparezca como el sol de justicia. Los mandamientos son más fáciles de entender que de practicarse. Por lo tanto, si Dios desea perfeccionar al hombre, lo debe hacer a través de Sus propias palabras y guía; el hombre no puede alcanzar la perfección sólo a través de su propia inteligencia innata. Si el hombre puede guardar los mandamientos de la nueva era, o no, está relacionado con el conocimiento del hombre del Dios práctico. Por lo tanto, si puedes guardar los mandamientos, o no, es un asunto que no se resolverá en cuestión de días. Esta es una lección profunda.

Extracto de ‘Guardar los mandamientos y practicar la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 427

Practicar la verdad es un camino por el cual la vida del hombre puede crecer. Si no practicáis la verdad, os quedaréis con sólo la teoría y no tendréis vida real. La verdad es el símbolo de la estatura del hombre. Si practicas la verdad, o no, está relacionado con el logro de la estatura real. Si no practicas la verdad, no actúas con justicia, o te dejas llevar por las emociones y el cuidado de la carne, entonces estás lejos de guardar los mandamientos. Esta es la lección más profunda. Hay muchas verdades en las que el hombre debe entrar y entender en cada era. Pero hay diferentes mandamientos que acompañan las verdades en cada era. La verdad que el hombre practica se relaciona con la era y los mandamientos que el hombre guarda también se relacionan con la era. Cada era tiene sus propias verdades que deben practicarse y sus mandamientos que deben guardarse. Sin embargo, en base a los diferentes mandamientos promulgados por Dios, es decir, en base a las diferentes eras, el objetivo y el efecto de la práctica del hombre de la verdad difieren proporcionalmente. Se puede decir que los mandamientos sirven a la verdad y que la verdad existe para guardar los mandamientos. Si sólo hay verdad, no habrá cambios en la obra de Dios de qué hablar. Sin embargo, al referirse a los mandamientos, el hombre puede identificar la extensión dinámica de la obra realizada por el Espíritu Santo y puede conocer la era en la que Dios obra. En la religión, hay muchas personas que practican las verdades practicadas por el hombre de la Era de la Ley. Sin embargo, no tienen los mandamientos de la nueva era y no pueden guardarlos. Ellas guardan las antiguas formas y siguen siendo humanos primitivos. Tampoco siguen la nueva manera de obrar y no pueden ver los mandamientos de la nueva era. Como tal, la obra de Dios está ausente. Son como un hombre que sostiene una cáscara de huevo vacía: no hay espíritu si no hay un polluelo adentro. Más precisamente hablando, no hay vida. Tales hombres no han entrado en la nueva era y están muchos pasos atrás. Por lo tanto, no te sirve si tienes la verdad de las eras antiguas, pero no tienes los mandamientos de la nueva era. Muchos de vosotros practicáis la verdad de este tiempo, pero no guardáis los mandamientos de este tiempo. No obtendréis nada, la verdad que practicáis será inútil y sin sentido y Dios no os elogiará. Se debe practicar la verdad de la manera en la que el Espíritu Santo obra hoy; debe hacerse siguiendo la voz del Dios práctico de hoy. Sin esto, todo es en vano, es como tratar de sacar agua con una cesta de bambú. Este es el significado práctico de la promulgación de los mandamientos de la nueva era. Si la gente ha de cumplir los mandamientos, como mínimo debe conocer, sin confusión, al Dios práctico que aparece en la carne. Es decir, debe comprender los principios del cumplimiento de los mandamientos. Cumplir los mandamientos no implica obedecerlos con descuido o arbitrariamente, sino cumplirlos con un fundamento, un objetivo y unos principios. Lo primero que debes lograr es que tus visiones sean claras. Si tienes una comprensión profunda de la obra del Espíritu Santo en el tiempo actual y entras en la forma de obrar de hoy, naturalmente verás a través de la esencia de guardar los mandamientos. Si llega el día en que puedas ver a través de la esencia de los mandamientos de la nueva era y que puedas guardar los mandamientos, entonces habrás sido perfeccionado en ese momento. Este es el verdadero significado de practicar la verdad y guardar los mandamientos. Si puedes practicar la verdad, o no, depende de cómo percibes la esencia de los mandamientos de la nueva era. La obra del Espíritu Santo aparecerá continuamente al hombre y Dios pedirá cada vez más del hombre. Por lo tanto, las verdades que el hombre practica realmente serán cada vez más grandes y los efectos de guardar los mandamientos serán más profundos. Por lo tanto, vosotros practicaréis la verdad y guardaréis los mandamientos al mismo tiempo. Nadie debe descuidar este asunto. Que la nueva verdad y los nuevos mandamientos comiencen al mismo tiempo en esta nueva era.

Extracto de ‘Guardar los mandamientos y practicar la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 428

Muchas personas pueden hablar un poco sobre la práctica, y de sus impresiones personales, pero la mayor parte de ello es la iluminación obtenida de las palabras de otros. En absoluto incluye algo de sus propias prácticas personales ni de lo que ven a partir de sus experiencias. Yo he analizado este asunto con anterioridad; no creas que no sé nada. Tú no eres más que un tigre de papel, ¿y hablas de conquistar a Satanás, de dar testimonios victoriosos, y de vivir la imagen de Dios? ¡Nada de esto tiene sentido! ¿Piensas que todas las palabras habladas por Dios hoy son para que tú las admires? Tu boca habla de renunciar a tu viejo ser, y de poner en práctica la verdad, pero tus manos están llevando a cabo otros hechos, y tu corazón trama otros ardides; ¿qué clase de persona eres? ¿Por qué tu corazón y tus manos no son una misma cosa? Tanta predicación se ha convertido en palabras vacías; ¿no es esto desolador? Si eres incapaz de poner en práctica la palabra de Dios, esto demuestra que aún no has entrado en la forma de obrar del Espíritu Santo, no has tenido aún Su obra en ti, y aún no has tenido Su dirección. Si afirmas ser tan sólo capaz de entender la palabra de Dios, pero eres incapaz de ponerla en práctica, eres una persona que no ama la verdad. Dios no viene a salvar a esta clase de persona. Jesús sufrió una enorme agonía cuando fue crucificado para salvar a los pecadores, a los pobres, y a todas esas personas humildes. Su crucifixión sirvió como una ofrenda por el pecado. Si no puedes practicar la palabra de Dios, deberías marcharte tan pronto como puedas; no te quedes en la casa de Dios como un parásito. A muchas personas incluso les resulta difícil dejar de hacer cosas que se resisten claramente a Dios. ¿No están pidiendo la muerte? ¿Cómo pueden hablar de entrar en el reino de Dios? ¿Tendrían la audacia de ver Su rostro? Comer los alimentos que Dios te proporciona, hacer cosas deshonestas que se oponen a Él, ser malicioso, insidioso e intrigante, incluso cuando Dios te permite disfrutar de las bendiciones que Él te ha concedido; ¿no sientes que te queman en las manos cuando las recibes? ¿No sientes cómo te sonrojas? Has hecho algo en oposición a Dios, has llevado a cabo estratagemas para “ir por libre”; ¿no te sientes asustado? Si no sientes nada, ¿cómo puedes hablar de ningún futuro? Hace mucho que ya no había futuro alguno para ti; ¿qué expectativas mayores puedes seguir teniendo? Si dices algo descarado, pero te sientes culpable y tu corazón no es consciente, ¿no significa esto que Dios ya te ha abandonado? Hablar y actuar con indulgencia y desenfreno se ha convertido en tu naturaleza; ¿cómo puede perfeccionarte Dios así? ¿Serías capaz de recorrer el mundo? ¿A quién convencerías? Los que conocieran tu verdadera naturaleza mantendrían las distancias. ¿No es este el castigo de Dios? En resumen, si sólo hay palabras y ninguna práctica, no hay crecimiento. Aunque el Espíritu Santo pueda estar obrando en ti mientras hablas, si no practicas, Él dejará de obrar. Si sigues adelante de esta manera, ¿cómo puede haber conversación alguna sobre el futuro o una entrega de todo tu ser a la obra de Dios? Tú solo puedes hablar de ofrecerle todo tu ser, pero no le das a Dios tu verdadero amor. Lo único que Dios recibe de ti es devoción verbal; no le das tu intención de practicar la verdad. ¿Podría ser esta tu estatura real? Si continuaras así, ¿cuándo te perfeccionaría Dios? ¿No te angustia tu futuro oscuro y sombrío? ¿No percibes que Dios ha perdido la esperanza en ti? ¿No sabes que Él desea perfeccionar a más personas y a personas nuevas? ¿Podrían mantenerse las cosas viejas? No estás prestando atención a las palabras de Dios hoy: ¿estás esperando a mañana?

Extracto de ‘La persona que alcanza la salvación está dispuesta a practicar la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 429

Retener las palabras de Dios y poder explicarlas sin temor no significa que poseas la realidad; las cosas no son tan simples como te las imaginas. Tener la realidad no se basa en lo que dices, sino en lo que vives. Solo cuando las palabras de Dios se convierten en tu vida y en tu expresión natural, se puede decir que tienes la realidad, y solo entonces puede contarse como haber recibido el verdadero conocimiento y la estatura real. Debes ser capaz también de soportar la prueba por largos períodos de tiempo y de vivir la semejanza que Dios requiere. No debe ser solo una pose, sino que debe fluir naturalmente de ti; solo entonces tendrás realmente realidad y solo entonces habrás ganado vida. Permíteme usar el ejemplo de la prueba de los hacedores de servicios con la que todo el mundo está familiarizado; cualquiera puede sugerir las teorías más elevadas con respecto a los hacedores de servicios y todos tienen un nivel decente de entendimiento con respecto a este asunto; hablan sobre ello y cada discurso supera al anterior, como si se tratara de una competición. Sin embargo, si una persona no ha experimentado una prueba importante, entonces es muy difícil que tenga un buen testimonio que ofrecer. En resumen, el vivir del hombre es todavía muy pobre, completamente contrario a su entendimiento. Por lo tanto, todavía tiene que convertirse en la estatura real del hombre, no es todavía la vida del hombre. Debido a que el entendimiento del hombre no ha sido introducido en la realidad, su estatura es como un castillo de arena, balanceándose y al borde del colapso. Las personas tienen muy poca realidad; es casi imposible encontrar algo de realidad en ellas. Hay muy poca realidad que fluye naturalmente del hombre y toda la realidad en su vivir ha sido forzada. Esta es la razón por la que digo que las personas no poseen ninguna realidad. Aunque las personas afirmen que su amor por Dios no cambia nunca, esto es solo lo que dicen antes de haberse enfrentado a ninguna prueba pruebas. Cuando se enfrentan repentinamente a alguna prueba un día, las cosas de las que hablan de nuevo volverán a ser incompatibles con la realidad y esto demostrará una vez más que las personas no poseen realidad. Se puede decir que cuando te encuentras con cosas que no encajan con tus concepciones y que te exigen hacerte a un lado, esas cosas son tus pruebas. Antes de que la voluntad de Dios se revele, todo el mundo se somete a una evaluación rigurosa y una inmensa prueba. ¿Puedes comprender este asunto? Cuando Dios quiere probar a las personas, siempre deja que ellas tomen sus decisiones antes de que la verdad real sea revelada. Esto quiere decir que, cuando Dios somete al hombre a pruebas, Él nunca te dirá la verdad; esta es la manera en la que las personas quedan expuestas. Esta es una manera en la que Dios lleva a cabo Su obra, para ver si conoces al Dios de hoy, así como para ver si posees algo de realidad. ¿Realmente estás libre de dudas respecto a la obra de Dios? ¿Podrás mantenerte firme de verdad cuando te enfrentes a una prueba importante? ¿Quién se atreve a decir: “Yo garantizo que no habrá problemas”? ¿Quién se atreve a afirmar: “Otros podrán tener dudas, pero yo nunca dudaré”? Esto es lo mismo que cuando Pedro fue sometido a pruebas: siempre alardeaba antes de que las verdades se hubiesen revelado. Este no es un defecto personal único de Pedro, es la mayor dificultad a la que se enfrenta cada persona ahora. Si Yo tuviera que visitar varios lugares, o si tuviera que visitar a unos cuantos hermanos y hermanas, para ver cuál es vuestro entendimiento de la obra de Dios de hoy, ciertamente seríais capaces de hablar mucho de vuestro conocimiento y parecería que no tenéis ninguna duda en absoluto. Si Yo te preguntara: “¿Puedes realmente determinar que la obra de hoy la realiza Dios mismo? ¿Sin duda alguna?”, con certeza responderías: “Sin duda alguna, esta es la obra realizada por el Espíritu de Dios”. Una vez que hubieses respondido de tal manera, seguramente no tendrías un ápice de duda e incluso podrías sentirte bastante complacido, pensando que habrías ganado un poco de realidad. Aquellos que tienden a entender las cosas de esta manera son personas que poseen menos realidad; cuanto más uno piensa que ha ganado realidad, más será incapaz de soportar las pruebas con firmeza. ¡Ay de aquellos que son arrogantes y altivos, ay de los que no tienen conocimiento de sí mismos! Esas personas son expertas en hablar, sin embargo, son las peores transformar sus palabras en acciones. Al menor signo de problemas, estas personas comenzarán a tener dudas, la idea de abandonar todo entrará en sus mentes furtivamente. No poseen ninguna realidad, solo tienen teorías que están por encima de la religión, sin ninguna de las realidades que Dios exige hoy. Estoy más disgustado con aquellos que solo hablan de teorías sin poseer ninguna realidad. Ellos gritan más alto que nadie cuando llevan a cabo su obra, pero se derrumban tan pronto como se enfrentan a la realidad. ¿No muestra esto que estas personas no tienen realidad? Sin importar cuán feroces sean el viento y las olas, si puedes permanecer firme sin permitir que ni un ápice de duda entre en tu mente y si puedes permanecer firme y estar libre de negación, incluso cuando no quede nadie más, entonces se te contará como tener un verdadero entendimiento y que poseer la realidad verdaderamente. Si te mueves en cualquier dirección en la que sople el viento, si sigues a la mayoría, y aprender a repetir las palabras de otros, por muy elocuente que seas, esto no será la prueba de que poseas la realidad. Por lo tanto, te sugiero que no seas prematuro en gritar palabras vacías. ¿Sabes lo que Dios va a hacer? No te comportes como otro Pedro, no sea que te traigas vergüenza a ti mismo y pierdas la habilidad de mantener tu cabeza en alto; eso no es bueno para nadie. La mayoría de las personas no tienen una estatura real. Aunque Dios ha obrado mucho, no ha hecho descender la realidad las personas; para ser más exactos, Dios nunca ha castigado personalmente a nadie. Algunas personas quedaron han quedado expuestas por tales pruebas, con sus manos extendidas cada vez más, pensando que es fácil aprovecharse de Dios, que pueden hacer lo que quieran. Como no son capaces de soportar ni este tipo de prueba, las pruebas más desafiantes están fuera de su alcance, así como la posesión de realidad. ¿No están tratando de engañar a Dios? Poseer la realidad no es algo que puedas fingir, ni tampoco es algo que puedas obtener sabiéndolo. Depende de tu verdadera estatura y de si eres capaz de soportar todas las pruebas o no. ¿Entiendes?

Extracto de ‘Solo se posee la realidad si se pone en práctica la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 430

Dios no exige a las personas la simple habilidad de hablar de la realidad. Eso sería demasiado fácil, ¿verdad? ¿Por qué entonces habla Dios de la entrada en la vida? ¿Por qué habla de transformación? Si las personas solo son capaces de hablar palabras vacías sobre la realidad, entonces ¿pueden lograr una transformación en su carácter? Los buenos soldados del reino no están entrenados para ser un grupo de personas que solo puedan hablar de la realidad o alardear, sino más bien están entrenadas para vivir las palabras de Dios en todo momento, para permanecer inflexibles a pesar de los contratiempos a los que se enfrenten, y vivir constantemente de acuerdo con las palabras de Dios y no volver al mundo. Esta es la realidad de la que Dios habla; esta es la exigencia de Dios para el hombre. Por lo tanto, no consideres que la realidad hablada por Dios es demasiado simple. La sola iluminación del Espíritu Santo no es igual a poseer la realidad. Esta esta no es la estatura del hombre, sino la gracia de Dios, a la que el hombre no contribuye nada. Cada persona debe soportar los sufrimientos de Pedro y, aún más, poseer la gloria de Pedro, que es lo que las personas viven después de haber recibido la obra de Dios. Solo esto se puede llamar realidad. No creas que obtienes la realidad solo porque puedes hablar de ella; esto es una falacia. Estos pensamientos no encajan con la voluntad de Dios y no tienen significado real. No digas tales cosas en el futuro; ¡acaba con tales cosas! Todos los que tienen un falso entendimiento de las palabras de Dios son incrédulos. No tienen ningún conocimiento real, mucho menos tienen una estatura real; son personas ignorantes que carecen de realidad. En otras palabras, todos los que viven fuera de la esencia de las palabras de Dios son incrédulos. Aquellos que son considerados incrédulos por las personas son bestias a los ojos de Dios y aquellos considerados incrédulos por Dios son personas que no tienen las palabras de Dios como su vida. Por lo tanto, se puede decir que aquellos que no poseen la realidad de las palabras de Dios y que no viven Sus palabras son incrédulos. La intención de Dios es hacer que todos vivan la realidad de Sus palabras, no simplemente para que todo el mundo hable de la realidad, sino que, más que eso, para permitir que todo el mundo viva la realidad de Sus palabras. La realidad que el hombre percibe es demasiado superficial, no tiene valor y no puede cumplir la voluntad de Dios. Es demasiado vulgar y ni siquiera es digna de mención. Le falta demasiado y se queda corto en relación a las normas de las exigencias de Dios. Cada uno de vosotros será objeto de una inspección importante, para ver cuál de vosotros solo sabe cómo hablar de su entendimiento sin ser incapaz de mostrar el camino y para descubrir cuál de vosotros es un trozo de basura inútil. ¡Recuerda esto de ahora en adelante! No hables de entendimiento vacío, solo habla del camino de la práctica y de la realidad. Pasa del conocimiento real a la práctica real y luego pasa de practicar cómo vivir. No sermonees a otros ni hables del conocimiento real. Si tu entendimiento es un camino, entonces deja que tus palabras salgan libremente por él; si no lo es, entonces, ¡por favor cierra la boca y deja de hablar! Lo que dices es inútil. Hablas de entendimiento para engañar a Dios y hacer que otros te envidien. ¿No es esa tu ambición? ¿No están jugando deliberadamente con otros? ¿Hay algún valor en esto? Si hablas de entendimiento después de que lo has experimentado, ya no se considerará que estás alardeando. De lo contrario, eres alguien que escupe palabras arrogantes. Hay muchas cosas en la experiencia real que no puedes superes y no puedes rebelarte contra su carne; siempre estás haciendo lo que quieres, sin satisfacer nunca la voluntad de Dios, pero aún tienes el descaro de hablar de entendimientos teóricos. ¡Que sinvergüenza eres! Todavía tienes el descaro de hablar de tu entendimiento de las palabras de Dios. ¡Qué impudente eres! Tal jactancia y fanfarronería se han convertido en tu propia naturaleza y te has acostumbrado a hacerlo. Cuando deseas hablar, lo haces con facilidad, pero cuando se trata de practicar, te entregas a la ornamentación. ¿No es esto una manera de engañar a otros? Tú podrás engañar a las personas, pero Dios no puede ser engañado. Las personas no son conscientes y no tienen discernimiento, pero Dios se toma en serio tales asuntos y Él no te perdonará. Puede que tus hermanos y hermanas aboguen por ti, alabando tu entendimiento y admirándote; pero si no posees realidad, el Espíritu Santo no te perdonará. Tal vez el Dios práctico no buscará tus defectos, pero el Espíritu de Dios te ignorará y eso será bastante difícil para que puedas soportarlo. ¿Crees esto? Habla más sobre la realidad de la práctica; ¿ya te has olvidado? Habla más sobre los caminos prácticos; ¿ya te has olvidado? “Ofrece menos teorías elevadas y sin valor, palabras pomposas; es que empieces a practicar a partir de este momento”. ¿Has olvidado estas palabras? ¿Acaso no entiendes nada de esto? ¿No tienes entendimiento de la voluntad de Dios?

Extracto de ‘Solo se posee la realidad si se pone en práctica la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 431

Deberíais estar estudiando más lecciones realistas ahora. No hay necesidad de ese hablar altisonante y vacío que las personas admiran. Cuando se trata de hablar sobre el conocimiento, el de cada persona es más alto que el de la otra, pero siguen sin tener la senda para practicar. ¿Cuántos han puesto algo en práctica? ¿Cuántos han aprendido lecciones reales? ¿Quién puede hablar sobre la realidad? Ser capaz de hablar del conocimiento de las palabras de Dios no equivale a tu estatura genuina. Sólo llega a mostrar que naciste inteligente y dotado. Sigue siendo inútil si no puedes señalar el camino, ¡y tú no eres más que basura inútil! ¿No estás fingiendo si no puedes decir nada sobre una senda real para practicar? ¿No estás aparentando si no puedes ofrecer tus propias experiencias reales a otros, ni darles así lecciones que pueden aprender o una senda para practicar? ¿No eres tan sólo una imitación? ¿Qué valor tienes? Una persona así sólo podría desempeñar la parte del “inventor de la teoría del socialismo” y no la de “quien contribuye para dar lugar al socialismo”. Estar sin la realidad es no tener la verdad. Estar sin la realidad es ser bueno para nada. Estar sin la realidad es ser muertos vivientes. Estar sin la realidad es ser un “pensador marxista-leninista”, sin valor alguno como referencia. Yo insto a cada persona a cerrar la boca sobre la teoría y hablar de algo real, de algo genuino y sustancial, estudiar algún “arte moderno”, hablar de algo realista, contribuir con algo de realidad, y tener algún espíritu de dedicación. Afronta la realidad cuando hables, y no caigas en la conversación irreal y exagerada para hacer felices a las personas o para que se enderecen y te vean. ¿Cuál es el valor de esto? ¿Qué sentido tiene hacer que las personas te traten amablemente? Sé un poco “artístico” en tu expresión, sé un poco más justo en tu conducta, sé un poco más razonable en cómo manejas las cosas, sé un poco más práctico en lo que dices, piensa en traer un beneficio a la casa de Dios con cada una de tus acciones, deja que tu conciencia guíe tus emociones, no pagues bondad con odio ni seas desagradecido con la bondad y no seas un hipócrita, para que no te conviertas en una mala influencia. Cuando comas y bebas las palabras de Dios, vincúlalas más a la realidad, y cuando comuniques, habla más de cosas realistas. No seas condescendiente; esto no complacerá a Dios. En tus interacciones con los demás sé un poco más tolerante, un poco más complaciente, un poco más magnánimo y aprende del “espíritu del primer ministro”[a]. Cuando tengas pensamientos que no son buenos, practica más el renunciar a la carne. Cuando estés trabajando, habla más de sendas realistas, y no te eleves demasiado, o esto estará fuera del alcance de las personas. Menos disfrute, más contribución; muestra tu espíritu abnegado de dedicación. Sed más considerados con los propósitos de Dios, escuchad más a vuestra conciencia, y tened más en cuenta y no olvidéis cómo os amonesta Dios diariamente por Su preocupación por vosotros. Leed el “viejo almanaque” más a menudo. Orad más y comunicad más a menudo. No sigáis siendo tan confundidos sino mostrad más sentido, y ganad algo de conocimiento. Cuando la mano del pecado se alargue, retraedla y no dejéis que se extienda tanto. ¡Es inútil! Lo que conseguís de Dios no es otra cosa que maldiciones; tened cuidado. Que vuestro corazón se apiade de los demás y no golpeéis siempre con armas en la mano. Ofreced más y hablad más sobre la vida, y mantened un espíritu de ayuda a los demás. Haced más y hablad menos. Poned más en práctica y menos en investigación y análisis. Sed conmovidos por el Espíritu Santo, y dad a Dios más oportunidades de perfeccionaros. Eliminad más elementos humanos: sigue habiendo demasiadas formas humanas de hacer las cosas. La conducta y el comportamiento superficiales siguen siendo detestables. Eliminad más de ellos. Vuestros estados mentales siguen siendo demasiado detestables. Corregidlos más. El estatus que las personas ocupan en vuestros corazones sigue siendo demasiado. Dad más estatus a Dios y no seáis tan irrazonables. El “templo” es de Dios en primer lugar, y no debería estar ocupado por personas. En resumen, centraos más en la justicia y menos en las emociones, y es lo mejor es eliminar la carne; hablad más sobre la realidad y menos sobre el conocimiento, y lo mejor es estar en silencio; hablad más de la senda de la práctica, que vuestro discurso sea menos inflado, y lo mejor es empezar la práctica desde ahora.

Extracto de ‘Enfócate más en la realidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Nota al pie:

a. Espíritu del primer ministro: dicho clásico chino que se usa para describir a una persona que es de mente abierta y generosa.

Palabras diarias de Dios Fragmento 432

Las exigencias de Dios para las personas no son elevadas. Si ellas se esfuerzan un poco serán capaces de recibir una “calificación de aprobado”. En realidad, entender, conocer y aceptar la verdad es más complicado que practicarla; conocer y aceptar la verdad viene después de practicarla. Este es el paso y el camino de la obra del Espíritu Santo. ¿Cómo puedes no obedecerlo? ¿Serás capaz de tener la obra del Espíritu Santo si haces las cosas a tu manera? ¿Obra Dios en base a tu voluntad, o después de que tú te hayas comparado con Sus palabras? Si no puedes ver esto con claridad, es inútil. ¿Por qué han invertido mucho esfuerzo la mayoría de las personas en leer las palabras de Dios, pero después sólo tienen conocimiento y no pueden decir nada sobre una senda real? ¿Piensas que tener conocimiento equivale a tener la verdad? ¿No es este un punto de vista confundido? Tú eres capaz de hablar de tanto conocimiento como hay arena en una playa, pero nada de eso contiene una senda verdadera. En esto, ¿no estás engañando a las personas? ¿No es esto mucho ruido y pocas nueces? ¡Actuar de esta manera es perjudicial para las personas! Cuanta más alta la teoría, más desprovista está de la realidad y más incapaz es de llevar a las personas a la realidad; cuanta más alta la teoría, más te hace desafiar a Dios y oponerte a Él. No trates las teorías más sublimes como un precioso tesoro; ¡son perniciosas y no sirven para nada! Tal vez algunas personas pueden hablar de las teorías más elevadas, pero tales teorías no contienen nada de la realidad, porque estas personas no las han experimentado personalmente y, por lo tanto, no tienen ningún sendero para practicar. Tales personas no pueden llevar al hombre por el camino correcto y sólo lo llevarán por el camino equivocado. ¿No es esto perjudicial para las personas? Por lo menos debes poder resolver los problemas presentes y permitirles a las personas lograr la entrada; sólo esto cuenta como devoción y sólo entonces estarás calificado para trabajar para Dios. No hables siempre palabras exageradas y fantasiosas y no obligues a las personas y hagas que te obedezcan con tus muchas prácticas inadecuadas. Hacerlo así no tendrá ningún efecto y sólo puede aumentar la confusión de las personas. Guiar a las personas de esta manera producirá muchas reglas, lo que hará que la gente te abomine. Esta es la deficiencia del hombre y realmente es insoportable. Por tanto, habla más de los problemas que existen ahora. No trates las experiencias de otras personas como si fueran propiedad privada, y sácalas a relucir para que otros las aprecien. Debéis buscar una salida individualmente. Esto es lo que cada persona debería poner en práctica.

Si lo que dices puede darles a las personas una senda que transitar, entonces esto equivale a que tienes la realidad. Digas lo que digas, debes traer a las personas a la práctica, y darles a todas una senda que puedan seguir. No sólo se trata de hacerlo de forma que las personas tengan conocimiento, sino más importante aún, de tener la senda por la que andar. Para que las personas crean en Dios, deben caminar por la senda a lo largo de la cual les guía la obra de Dios. Es decir, el proceso de creer en Dios es el proceso de andar por la senda en la que te guía el Espíritu Santo. En consecuencia, debes tener una senda por la que puedas andar pase lo que pase, y debes andar en la senda de ser perfeccionado por Dios. No lo estires ni te preocupes de demasiadas cosas. Sólo si caminas por la senda en la que Dios te guía, sin causar interrupciones, puedes recibir la obra del Espíritu Santo y tener la senda de entrada. Sólo esto cuenta como algo que encaja en los propósitos de Dios y que cumple la obligación del hombre. Como individuos en esta corriente, cada persona debería cumplir su obligación apropiadamente, hacer más de lo que las personas deberían estar haciendo, y no actuar voluntariosamente. Las personas que realizan obra deben hacer que sus palabras sean claras; las personas que siguen deben centrarse más en soportar el sufrimiento y obedecer, y cada persona debe ceñirse a su lugar sin salirse de la línea. Debería quedar claro en el corazón de cada persona cómo deberían practicar y qué función deberían cumplir. Toma la senda por la que el Espíritu Santo guía; no te extravíes ni sigas tras la falsedad. Debéis ver claramente la obra de hoy. Entrar en el método de la obra de hoy es lo que deberíais practicar. Es la primera cosa en la que debéis entrar. No gastéis ni una palabra más en otras cosas. Hacer la obra de la casa de Dios hoy es vuestra responsabilidad, entrar en el método de la obra de hoy es vuestra obligación, y practicar la verdad de hoy es vuestra carga.

Extracto de ‘Enfócate más en la realidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 433

Dios es un Dios práctico: toda Su obra es práctica, todas las palabras que Él habla son prácticas y todas las verdades que Él expresa son prácticas. Todo lo que no sea Sus palabras es vacuo, inexistente y endeble. En la actualidad, el Espíritu Santo debe guiar a las personas a las palabras de Dios. Si las personas quieren buscar la entrada a la realidad, entonces deben buscar la realidad y conocerla, después de lo cual deben experimentar la realidad y vivirla. Cuanto más las personas conozcan la realidad, más pueden decir si las palabras de los demás son reales; cuanto más las personas conozcan la realidad, tienen menos nociones; cuanto más experimenten las personas la realidad, más conocen las obras del Dios práctico, y más fácil les resulta dejar atrás su corrupto carácter satánico; cuanta más realidad tengan las personas, más conocen a Dios y más aborrecen la carne y aman la verdad; y cuanta más realidad tengan las personas, más se acercan a los estándares de las exigencias de Dios. Las personas que son ganadas por Dios son las que son poseedoras de la realidad, las que conocen la realidad y las que han llegado a conocer las obras reales de Dios por medio de experimentar la realidad. Cuanto más realmente cooperes con Dios y disciplines tu cuerpo, más adquirirás la obra del Espíritu Santo, más ganarás la realidad y más te esclarecerá Dios y, por consiguiente, mayor será tu conocimiento de las obras reales de Dios. Si puedes vivir en la luz presente del Espíritu Santo, la senda presente para practicar te quedará más clara y serás más capaz de separarte de las nociones religiosas y de las viejas prácticas del pasado. Hoy la realidad es el enfoque: cuanta más realidad tengan las personas, más claro será su conocimiento de la verdad y mayor su entendimiento de la voluntad de Dios. La realidad puede vencer todas las letras y doctrinas, puede vencer toda teoría y experiencia, y en cuanta más realidad las personas se enfoquen, más aman verdaderamente a Dios y tienen hambre y sed de Sus palabras. Si siempre te enfocas en la realidad, tu filosofía de vida, tus nociones religiosas y tu carácter natural serán eliminados normalmente al seguir la obra de Dios. Los que no buscan la realidad, y que no tienen un conocimiento de la realidad, es probable que sigan lo que es sobrenatural y serán fácilmente engañados. El Espíritu Santo no tiene manera de obrar en esas personas y por eso se sienten vacías y que sus vidas no tienen sentido.

El Espíritu Santo sólo puede obrar en ti cuando realmente te entrenas, realmente buscas, realmente oras y estás dispuesto a sufrir en aras de buscar la verdad. Los que no buscan la verdad no tienen sino letras y doctrinas y una teoría vacía, y los que no tienen la verdad de forma natural, tienen muchas nociones acerca de Dios. Personas como estas sólo anhelan que Dios convierta su cuerpo carnal en un cuerpo espiritual para que puedan ascender al tercer cielo. ¡Qué necias son estas personas! Todas las que dicen estas cosas no tienen conocimiento de Dios ni de la realidad; personas como estas no pueden cooperar con Dios y sólo pueden esperar pasivamente. Si las personas han de entender la verdad y verla con claridad y si además han de entrar en ella y ponerla en práctica, deben realmente entrenar, realmente buscar y realmente tener hambre y sed. Cuando tienes hambre y sed y cuando realmente cooperas con Dios, el Espíritu de Dios con toda seguridad te tocará y obrará en ti, lo que te dará más esclarecimiento y te dará más conocimiento de la realidad y será de mayor ayuda para tu vida.

Extracto de ‘Cómo conocer la realidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 434

Si las personas han de conocer a Dios, primero deben saber que Dios es un Dios práctico y deben conocer las palabras de Dios, Su apariencia práctica en la carne y Su obra práctica. Sólo después de conocer que toda la obra de Dios es práctica podrás realmente cooperar con Dios, y sólo a través de esta senda podrás lograr el crecimiento en tu vida. Todos los que no tienen conocimiento de la realidad, no tienen manera de experimentar las palabras de Dios, están atrapados en sus nociones, viven en su imaginación y, por lo tanto, no tienen conocimiento de las palabras de Dios. Cuanto mayor sea tu conocimiento de la realidad, más cerca estás de Dios y más íntimo eres de Él; cuanto más busques la imprecisión, la abstracción y la doctrina, más te alejarás de Dios y, por consiguiente, más sentirás que experimentar las palabras de Dios es extenuante y difícil y que eres incapaz de entrar. Si quieres entrar en la realidad de las palabras de Dios y en el camino correcto de tu vida espiritual, primero debes conocer la realidad y separarte de las cosas vagas y sobrenaturales, es decir, primero debes entender cómo realmente el Espíritu Santo te esclarece y te guía desde tu interior. De esta manera, si puedes efectivamente comprender la obra real del Espíritu Santo dentro de ti, habrás entrado en el camino correcto de ser hecho perfecto por Dios.

En la actualidad, todo comienza con la realidad. La obra de Dios es lo más real y las personas la pueden tocar; es lo que las personas pueden experimentar y lograr. En las personas hay mucho que es vago y sobrenatural que les evita conocer la obra presente de Dios. Por lo tanto, en sus experiencias siempre se desvían y siempre sienten que es difícil, todo lo que es provocado por sus nociones. Las personas no pueden captar los principios de la obra del Espíritu Santo, no conocen la realidad, y por eso siempre son negativas en su senda de entrada. Ven las exigencias de Dios desde lejos, incapaces de lograrlas; sólo ven que las palabras de Dios son realmente buenas, pero no pueden encontrar la senda de entrada. El Espíritu Santo obra por medio de este principio: mediante la cooperación de las personas, por medio de que ellas oren, busquen y se acerquen más a Dios de manera activa, se pueden lograr resultados y el Espíritu Santo las puede esclarecer e iluminar. No es el caso de que el Espíritu Santo actúe de manera unilateral o de que el hombre actúe unilateralmente. Ambos son indispensables, y cuanto más cooperen las personas y cuanto más busquen alcanzar los estándares de las exigencias de Dios, mayor será la obra del Espíritu Santo. Sólo la cooperación real de las personas, aunada a la obra del Espíritu Santo, puede producir experiencias reales y el conocimiento esencial de las palabras de Dios. Gradualmente, por medio de experimentar de esta manera, al final se produce una persona perfecta. Dios no hace cosas sobrenaturales; en las nociones de las personas, Dios es todopoderoso y Dios hace todo, con el resultado de que las personas esperan pasivamente, no leen las palabras de Dios ni oran y sólo esperan el toque del Espíritu Santo. Los que tienen un correcto entendimiento, sin embargo, creen esto: las acciones de Dios sólo pueden ir tan lejos como mi cooperación y el efecto que la obra de Dios tiene en mí depende de cómo yo coopero. Cuando Dios habla, debo hacer todo lo que pueda para buscar y esforzarme por las palabras de Dios; esto es lo que debo lograr.

Extracto de ‘Cómo conocer la realidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 435

¿Cuántas costumbres religiosas cumples? ¿Cuántas veces te has rebelado contra la palabra de Dios y has tomado tu propio camino? ¿Cuántas veces has puesto en práctica la palabra de Dios porque eres verdaderamente considerado con Sus cargas y buscas cumplir Su deseo? Entiende la palabra de Dios y ponla en acción. Sé una persona de principios en tus acciones y hechos; esto no es acatar reglas o hacerlo de mala gana sólo para alardear. Más bien, esta es la práctica de la verdad y vivir por la palabra de Dios. Sólo una práctica como esta satisface a Dios. Cualquier costumbre que le agrade a Dios no es una regla sino la práctica de la verdad. Algunos hombres tienen una inclinación por atraer la atención a sí mismos. En la presencia de los hermanos y hermanas, dicen que están en deuda con Dios, pero a sus espaldas, no practican la verdad y hacen exactamente lo contrario. ¿Acaso no son ellos fariseos? Un hombre que verdaderamente ama a Dios y que tiene la verdad, es uno que es leal a Dios, pero que no lo revela en el exterior. Está dispuesto a practicar la verdad cuando surgen los problemas y no habla o actúa de una forma que vaya en contra de su conciencia. Demuestra sabiduría cuando los problemas surgen y es una persona de principios en sus acciones, sin importar las circunstancias. Un hombre como este es uno que realmente sirve. Hay algunos que a menudo hablan de la boca para afuera sobre su deuda a Dios. Pasan sus días con el ceño fruncido por la preocupación, expresan un aire fingido y aparentan un rostro desdichado. ¡Qué despreciables! Y si le preguntaras, “¿De qué maneras estás en deuda con Dios? ¡Por favor dime!”. Se quedaría sin palabras. Si eres leal a Dios, entonces no hables de esto externamente, sino usa tu práctica real para mostrar tu amor por Dios y ora a Él con un corazón sincero. ¡Todos aquellos que sólo usan palabras para tratar con Dios son unos hipócritas! Algunos hablan de su deuda con Dios en cada oración, y comienzan a llorar siempre que oran, incluso sin que el Espíritu Santo los mueva. Hombres como estos están poseídos por rituales y nociones religiosos; viven por esos rituales y nociones, siempre creyendo que tales acciones le agradan a Dios y que la piedad superficial o las lágrimas de tristeza son lo que Dios favorece. ¿Qué bien puede venir de los que son así de absurdos? Con el fin de demostrar su humildad, algunos fingen gentileza cuando hablan en presencia de los demás. Algunos son deliberadamente serviles en la presencia de otros, como un cordero sin ninguna fuerza en absoluto. ¿Es esta la forma de actuar del pueblo del reino? El pueblo del reino debe ser alegre y libre, inocente y abierto, honesto y encantador, y que vive en un estado de libertad. Tiene personalidad y dignidad, y puede mantenerse firme en el testimonio dondequiera que vaya; es amado tanto por Dios como por el hombre. Aquellos quienes son novatos en la fe tienen demasiadas prácticas externas; primero deben someterse a un período de tratar y romper. Aquellos que tienen fe en Dios en sus corazones no son distinguibles externamente por los demás, pero sus acciones y hechos son encomiables ante los demás. Sólo tales hombres se pueden considerar que están viviendo la palabra de Dios. Si tú predicas el evangelio todos los días a esta persona y a aquella, llevándolas a la salvación, pero al final, todavía sigues viviendo en reglas y doctrinas, entonces no puedes darle gloria a Dios. Tal clase de hombres son personas religiosas y también hipócritas.

[…]

¿Qué representan las buenas acciones superficiales del hombre? Representan la carne, e incluso lo mejor de las prácticas externas no representan la vida, sólo tu propio temperamento individual. Las prácticas externas del hombre no pueden cumplir el deseo de Dios. Constantemente hablas de tu deuda con Dios, sin embargo, no puedes proveer la vida a los demás o inducir a otros a que amen a Dios. ¿Crees que tales acciones van a satisfacer a Dios? ¡Crees que esto es el deseo del corazón de Dios, que esto es del espíritu, pero en realidad esto es absurdo! Crees que lo que te agrada a ti y lo que deseas es en lo que Dios se deleita. ¿Puede lo que te agrada a ti representar lo de Dios? ¿Puede la personalidad del hombre representar a Dios? Lo que te agrada a ti es precisamente lo que Dios aborrece y tus hábitos son lo que Dios aborrece y rechaza. Si te sientes en deuda, entonces ve y ora ante Dios. No hay necesidad de hablar de esto con los demás. Si no oras ante Dios y en su lugar constantemente llamas la atención hacia ti mismo ante la presencia de los demás, ¿puede esto cumplir el deseo del corazón de Dios? Si tus acciones siempre son sólo en apariencia, esto quiere decir que tú eres el más vanidoso de todos los hombres. ¿Qué clase de hombre es aquel que sólo tiene buenas acciones superficiales, pero que está desprovisto de realidad? ¡Tales hombres son fariseos hipócritas y gente religiosa! Si no podéis abandonar vuestras prácticas externas y no podéis hacer cambios, entonces los elementos de la hipocresía en vosotros crecerán aún más. Entre mayores sean los elementos de la hipocresía, más resistencia habrá a Dios y, al final, ¡tal clase de hombres, con toda seguridad, serán desechados!

Extracto de ‘En la fe, uno debe centrarse en la realidad; participar en rituales religiosos no es fe’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 436

Con el fin de restaurar la semejanza de una persona normal, es decir, para lograr tener humanidad normal, las personas no pueden solamente complacer a Dios con sus palabras. Se están dañando a sí mismas al hacerlo así y no aporta beneficio a su entrada y transformación. Por lo tanto, para lograr la transformación, las personas deben practicar poco a poco, entrar lentamente, buscar y explorar poquito a poco, entrar desde lo positivo y vivir una vida práctica de la verdad, una vida de los santos. De ahora en adelante, implica asuntos reales, cosas reales y ambientes reales, permitiéndoles a las personas tener entrenamiento práctico. No les exige hablar de labios para afuera; en cambio, exige el entrenamiento en ambientes reales. Las personas llegan a darse cuenta de que son de un calibre pobre y después tienen el adecuado comer y beber de las palabras de Dios, la entrada adecuada y la práctica adecuada; así es como obtienen la realidad y así es como la entrada puede ocurrir aún más rápido. Para transformar a las personas, debe haber alguna practicidad, deben practicar con asuntos reales, cosas reales y ambientes reales. Confiando simplemente en la vida de la iglesia, ¿es posible lograr el verdadero entrenamiento? ¿Podría el hombre entrar en la realidad? No. Si el hombre es incapaz de entrar en la vida real, entonces es incapaz de transformar sus viejas maneras de hacer las cosas y vivir la vida. No se debe del todo a la pereza del hombre o a su fuerte dependencia, sino más bien es porque el hombre simplemente no tiene la capacidad para vivir y, además, no tiene entendimiento del estándar de la semejanza de un hombre normal que Dios exige. En el pasado, las personas siempre estaban platicando, hablando, teniendo comunión y hasta se convirtieron en “oradores”; sin embargo ninguna de ellas estaba buscando transformaciones en el carácter de vida; sólo insistieron en buscar teorías profundas. Por lo tanto, hoy debes cambiar esta vida religiosa de creer en Dios. Debes entrar y practicar apuntando a una cosa, un asunto, una persona. Debes hacer las cosas con enfoque, sólo entonces puedes obtener resultados. Para transformar a las personas, se debe comenzar con su esencia. La obra se debe apuntar a la esencia de las personas, su vida, en la pereza, dependencia y servilismo de las personas y sólo de esta manera pueden ser transformadas.

Aunque la vida de la iglesia puede producir resultados en algunas áreas, la clave todavía es que la vida real puede transformar a las personas y su antigua naturaleza no puede ser transformada sin la vida real. Tomemos la obra de Jesús durante la Era de la Gracia. Cuando Jesús abolió las leyes anteriores y estableció los mandamientos de la nueva era, Él habló por medio de ejemplos de la vida real. Cuando Jesús llevó a Sus discípulos por el campo de trigo en un Sabbat, cuando los discípulos tuvieron hambre y arrancaron y comieron espigas, los fariseos vieron esto y dijeron que no estaban observando el Sabbat. También dijeron que las personas no estaban autorizadas a salvar a los becerros que se hubieran caído en un hoyo en el día de reposo, diciendo que ningún trabajo se podía realizar durante el día de reposo y Jesús usó estos incidentes para promulgar gradualmente los mandamientos de la nueva era. En el momento, Él usó muchos asuntos prácticos para hacer que las personas entendieran y se transformaran. Este es el principio por el cual el Espíritu Santo lleva a cabo Su obra y es sólo de esta manera que puede transformar a las personas. Cuando carecen de asuntos prácticos, las personas sólo ganan entendimiento en teoría, sólo son capaces de entender las cosas intelectualmente; esta no es una manera efectiva de transformar a las personas. Hablando de adquirir sabiduría y discernimiento a través del entrenamiento, ¿cómo podría lograrse esto? ¿Podría el hombre adquirir sabiduría y discernimiento simplemente por escuchar, leer y fomentar su conocimiento? ¿Cómo conduce esto a la adquisición de sabiduría y discernimiento? El hombre debe esforzarse por comprender y experimentar a través de la vida real. Por lo tanto, el entrenamiento no puede ser deficiente y uno no se puede apartar de la vida real. El hombre debe prestar atención a diferentes aspectos y tener entrada en varios aspectos: nivel educativo, expresividad, la habilidad para ver las cosas, discernimiento, la habilidad para entender las palabras de Dios, sentido común y reglas de humanidad y otras cosas que se relacionan con la humanidad con la que el hombre debe estar equipado. Después de lograr el entendimiento, el hombre debe enfocarse en la entrada y sólo entonces se puede lograr la transformación. Si el hombre ha conseguido el entendimiento pero ha descuidado la práctica, ¿cómo puede ocurrir la transformación? Ahora, el hombre ha entendido mucho, pero no vive la realidad, por lo tanto es capaz de tener sólo un poco de entendimiento sustancial de las palabras de Dios. Sólo has sido ligeramente esclarecido; has recibido un poco de iluminación del Espíritu Santo, pero no tienes entrada a la vida real, o podrías ni siquiera preocuparte por la entrada, así sólo tendrás una pequeña transformación. Después de tanto tiempo, las personas han entendido mucho y son capaces de hablar mucho acerca de su conocimiento de teorías, pero su carácter externo sigue igual y su calibre original se queda sin la más mínima elevación. Si este es el caso, ¿cuándo entrarás finalmente?

Extracto de ‘Discutiendo la vida de la iglesia y la vida real’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 437

La vida de la iglesia es sólo un tipo de vida donde los hombres se reúnen para saborear las palabras de Dios y sólo se ocupa de un pequeño pedacito de la vida de una persona. Si la vida real de una persona también pudiera ser como su vida de la iglesia, incluyendo una vida espiritual adecuada, saboreando adecuadamente las palabras de Dios, orando y estando cerca de Dios adecuadamente, viviendo una vida real donde todo se lleva a cabo de acuerdo con la voluntad de Dios, viviendo una vida real donde todo se lleva a cabo de acuerdo con la verdad, viviendo una vida real de practicar oraciones y estar en silencio ante Dios, de practicar el canto de himnos y la danza, sólo dicha vida traería al hombre a una vida de las palabras de Dios. La mayoría de las personas sólo se enfocan en las varias horas de su vida de la iglesia sin “cuidar” su vida fuera de esas horas, como si no fuera de interés para ellas. También hay muchas personas que sólo entran en la vida de los santos cuando comen y beben las palabras de Dios, cantan himnos u oran y después retoman sus viejos yos fuera de esos tiempos. Tales vidas no pueden transformar a las personas y no les permitirán conocer a Dios. Al creer en Dios, si el hombre desea la transformación en su propio carácter, entonces no se debe separar de la vida real. En la vida real, debes conocerte, renunciar a ti mismo, practicar la verdad así como aprender los principios, el sentido común y las reglas de conducta propia en todas las cosas antes de que seas capaz de lograr la transformación gradual. Si sólo te enfocas en el conocimiento de las teorías y sólo vives entre ceremonias religiosas sin profundizar en la realidad, sin entrar en la vida real, entonces nunca entrarás en la realidad, nunca conocerás a ti mismo, a la verdad o a Dios y siempre serás ciego e ignorante. La obra de Dios de salvar a la gente no consiste en permitirles tener vidas humanas adecuadas tras un breve periodo de tiempo, ni es para transformar sus nociones y doctrinas erróneas. Más bien, Su propósito es cambiar el antiguo carácter de la gente, cambiar toda su vieja forma de vida, y cambiar todo su anticuado pensamiento y actitud mental. Enfocarse sólo en la vida de la iglesia no cambiará los viejos hábitos de vida del hombre ni cambiará las viejas maneras en las que ha vivido por largo tiempo. No importa qué, el hombre no se debe desprender de la vida real. Dios pide que las personas vivan una humanidad normal en la vida real, no sólo en la vida de la iglesia; que vivan la verdad en la vida real, no sólo en la vida de la iglesia; que cumplan sus funciones en la vida real, no sólo en la vida de la iglesia. Si quieres entrar en la realidad, debes volver todo hacia la vida real. Si, al creer en Dios, las personas no pueden llegar a conocerse a sí mismas mediante le entrada en la vida real, y si no pueden vivir una humanidad adecuada en la vida real, entonces se convertirán en fracasos. Todos los que desobedecen a Dios son personas que no pueden entrar en la vida real. Todos son personas que hablan de la humanidad pero viven la naturaleza de los demonios. Todos son personas que hablan la verdad pero en su lugar viven las doctrinas. Los que no pueden vivir la verdad en la vida real son los que creen en Dios pero que Él los aborrece y los rechaza. Tienes que practicar tu entrada en la vida real, conocer tus propias deficiencias, desobediencia e ignorancia y conocer tu humanidad anormal y tus debilidades. De esa manera, todo tu conocimiento se integrará a tu situación y dificultades presentes. Sólo este tipo de conocimiento es real y te puede permitir comprender verdaderamente tu propia condición y lograr tu transformación de carácter.

Ahora que el perfeccionamiento de la humanidad ha comenzado formalmente, uno debe entrar en la vida real. Por lo tanto, para lograr la transformación, uno debe comenzar desde la entrada en la vida real y transformarse poco a poco. Si evitas la vida normal del hombre, y sólo hablas de asuntos espirituales, entonces las cosas se vuelven áridas y monótonas, se vuelven poco realistas y, ¿cómo podría el hombre transformarse? Ahora se te dice que entres en la vida real para practicar con el fin de establecer un fundamento para entrar en la verdadera experiencia. Esta es una de las cosas que el hombre debe hacer. La obra del Espíritu Santo es principalmente la guía, mientras que el resto depende de la práctica y entrada de las personas. Todos pueden lograr la entrada en la vida real por varias sendas, tal que pueden traer a Dios a la vida real y vivir una humanidad normal real. ¡Sólo esto es una vida con significado!

Extracto de ‘Discutiendo la vida de la iglesia y la vida real’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 438

Anteriormente se decía que tener la presencia del Espíritu Santo y tener la obra del Espíritu Santo eran cosas diferentes. La condición normal de tener la presencia del Espíritu Santo se manifiesta en tener pensamientos normales, razón normal y humanidad normal. El carácter de una persona permanecerá como solía ser, pero dentro de ella habrá paz y externamente tendrá el decoro de un santo. Así es como serán cuando el Espíritu Santo esté con ellos. Cuando alguien tiene la presencia del Espíritu Santo, su pensamiento es normal. Cuando tienen hambre quieren comer, cuando tienen sed quieren beber agua… Tales manifestaciones de la humanidad normal no son el esclarecimiento del Espíritu Santo; sino que son el pensamiento normal de la gente y la condición normal de tener la presencia del Espíritu Santo. Algunas personas creen erróneamente que aquellos que tienen la presencia del Espíritu Santo no conocen el hambre, que no sienten cansancio y que parece que no se preocupan por la familia y que casi se han divorciado por completo de la carne. En realidad, cuanto el Espíritu Santo está más con las personas, más normales son. Saben sufrir y renunciar a las cosas por Dios, dedicarse por Dios, ser leales a Dios; además, dedican sus pensamientos a la comida y la ropa. En otras palabras, no han perdido nada de la humanidad normal que las personas deben tener y, en cambio, están dotados especialmente de razón. A veces, leen las palabras de Dios y ponderan la obra de Dios; hay fe en sus corazones y están dispuestas a buscar la verdad. Naturalmente, la obra del Espíritu Santo se basa en este fundamento. Si la gente no tiene un pensamiento normal, entonces no tienen razón; ese no es un estado normal. Cuando las personas tienen un pensamiento normal y el Espíritu Santo está con ellas, seguramente poseen la razón de una persona normal y, así, tienen un estado normal. Al experimentar la obra de Dios, la obra del Espíritu Santo se posee ocasionalmente, mientras que tener la presencia del Espíritu Santo es algo casi constante. Mientras la razón y el pensamiento de las personas sean normales, y siempre y cuando sus estados lo sean, entonces el Espíritu Santo seguramente está con ellas. Cuando la razón y el pensamiento de las personas no son normales, entonces su humanidad no es normal. Si, en este momento, la obra del Espíritu Santo está en ti, entonces el Espíritu Santo también estará contigo. Pero si el Espíritu Santo está contigo, eso no lleva a que el Espíritu Santo esté obrando decididamente en ti, porque el Espíritu Santo obra en momentos especiales. Tener la presencia del Espíritu Santo sólo puede mantener la forma de vida normal de la gente, pero el Espíritu Santo sólo obra en ciertos momentos. Por ejemplo, si eres un líder o colaborador, cuando riegas y provees sustento para la iglesia, el Espíritu Santo te iluminará con ciertas palabras que sean edificantes para otros y puedan resolver algunos de los problemas prácticos de los hermanos y hermanas, en esos momentos el Espíritu Santo está obrando. A veces, cuando estás comiendo y bebiendo las palabras de Dios y el Espíritu Santo te ilumina con ciertas palabras que son particularmente relevantes para tus propias experiencias, lo que te permite obtener un mayor conocimiento de tus propias condiciones; esta también es la obra del Espíritu Santo. A veces, mientras hablo vosotros escucháis y sois capaces de comparar vuestras propias condiciones con Mis palabras, y a veces sois tocados o inspirados; todo esto es la obra del Espíritu Santo. Algunas personas dicen que el Espíritu Santo está obrando en ellas en todo momento. Esto es imposible. Si ellas dijeran que el Espíritu Santo está siempre con ellas, eso sería realista. Si ellas dijeran que su pensamiento y sentido son normales en todo momento, eso también sería realista y mostraría que el Espíritu Santo está con ellas. Si ellas dicen que el Espíritu Santo está siempre obrando dentro de ellas, que son iluminadas por Dios y tocadas por el Espíritu Santo en todo momento y que obtienen nuevos conocimientos todo el tiempo, ¡entonces eso no es en absoluto normal! ¡Es totalmente sobrenatural! ¡Sin la más mínima duda, tales personas son espíritus malignos! Incluso cuando el Espíritu de Dios viene en la carne, hay momentos en los que Él debe comer y debe descansar, ya no digamos los seres humanos. Aquellos que han sido poseídos por espíritus malignos parecen no tener la debilidad de la carne. Son capaces de abandonar y renunciar a todo, están exentos de emoción, son capaces de soportar el tormento y no sienten la menor fatiga, como si hubieran trascendido a la carne. ¿No es esto extremadamente sobrenatural? La obra de los espíritus malignos es sobrenatural, ¡ningún humano podría conseguir tales cosas! Aquellos a los que les falta discernimiento se sienten envidiosos cuando ven a tales personas: dicen que tienen tanto vigor en su creencia en Dios, poseen una gran fe y ¡nunca muestran el menor signo de debilidad! De hecho, todas estas son manifestaciones de la obra de un espíritu maligno. Se debe a que las personas normales tienen inevitablemente debilidades humanas; esta es la condición normal de aquellos que tienen la presencia del Espíritu Santo.

Extracto de ‘Práctica (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 439

¿Qué significa mantenerse firmes en el propio testimonio? Algunas personas dicen que simplemente siguen con lo que hacen ahora y no se preocupan de si son capaces de ganar la vida; no buscan la vida, pero tampoco renuncian. Sólo reconocen que esta etapa de la obra es llevada a cabo por Dios. ¿No es eso fracasar en su testimonio? Tales personas ni siquiera dan testimonio de haber sido conquistadas. Aquellas que han sido conquistadas siguen independientemente de todo lo demás y son capaces de buscar la vida. No sólo creen en el Dios práctico, sino que también saben seguir todos los arreglos de Dios. Así son las personas que dan testimonio. Aquellas que no dan testimonio, nunca han buscado la vida y aún siguen por salir del paso. Tú puedes seguir, pero esto no significa que has sido conquistado, porque no tienes entendimiento de la obra de Dios actual. Se deben cumplir ciertas condiciones para ser conquistado. No todos los que siguen han sido conquistados, porque en tu corazón no entiendes nada de por qué debes seguir al Dios de hoy, ni tampoco sabes cómo has hecho para llegar al día de hoy ni quién te ha apoyado hasta hoy. La práctica de la fe en Dios de algunas personas es siempre desordenada y confusa; por lo tanto, seguir no significa necesariamente que tengas testimonio. ¿Qué es exactamente el testimonio verdadero? El testimonio del que se habla aquí tiene dos partes: una es el testimonio de haber sido conquistado y la otra es el testimonio de haber sido perfeccionado (lo cual, naturalmente, será el testimonio tras las mayores pruebas y tribulaciones del futuro). En otras palabras, si eres capaz de permanecer firme durante las tribulaciones y las pruebas, entonces habrás dado el segundo paso del testimonio. Lo que es crucial hoy es el primer paso de dar testimonio: ser capaz de mantenerse firme durante cada una de las pruebas de castigo y de juicio. Este es el testimonio de haber sido conquistado. Eso es porque ahora es el momento de la conquista. (Debes saber que ahora es el momento de la obra de Dios en la tierra; la obra principal de Dios encarnado en la tierra es conquistar a este grupo de personas en la tierra que lo siguen a través del juicio y castigo). Si eres o no capaz de dar testimonio de haber sido conquistado, no sólo depende de si puedes seguir hasta el final, sino, más importante aún, si a medida que experimentas cada paso de la obra de Dios, eres capaz de tener el verdadero entendimiento del castigo y del juicio de Dios, y de si realmente percibes toda esta obra. No serás capaz de salir del paso meramente siguiendo hasta el final. Debes ser capaz de rendirte voluntariamente durante cada uno de los castigos y juicios, debes ser capaz de entender verdaderamente cada paso de la obra que experimentes y debes ser capaz de alcanzar conocimiento y obediencia al carácter de Dios. Este es el testimonio definitivo de ser conquistado que se requiere que des. El testimonio de ser conquistado se refiere principalmente a tu conocimiento de la encarnación de Dios. Crucialmente, este paso del testimonio se refiere a la encarnación de Dios. No importa lo que hagas o digas ante la gente del mundo o ante los que ejercen el poder; lo que importa es, sobre todo, si eres capaz de obedecer todas las palabras que salen de la boca de Dios y toda Su obra. Por lo tanto, este paso del testimonio está dirigido a Satanás y a todos los enemigos de Dios; a los demonios y a los enemigos que no creen que Dios se convertirá en carne por segunda vez y que vendrá a hacer una obra aún mayor y, además, a los que no creen en el hecho de que Dios vuelva a la carne. En otras palabras, está dirigido a todos los anticristos; es decir, a todos los enemigos que no creen en la encarnación de Dios.

Pensar en Dios y anhelarlo no prueba que hayas sido conquistado por Dios; eso depende de si crees que Él es el Verbo hecho carne, de si crees que la Palabra se ha hecho carne, de si crees que el Espíritu se ha convertido en la Palabra y que la Palabra ha aparecido en la carne. Este es el testimonio clave. No importa cómo sigas ni cómo te erogues; lo que es crucial es si eres capaz de descubrir en esta humanidad normal que la Palabra se ha hecho carne y que el Espíritu de la verdad se ha hecho realidad en la carne; que toda la verdad, el camino y la vida ha llegado en carne, el Espíritu de Dios realmente ha llegado a la tierra y el Espíritu ha llegado en carne. Aunque, superficialmente, esto difiere de la concepción del Espíritu Santo, en cuya obra se puede ver más claramente que el Espíritu ya se ha hecho realidad en la carne y, además, que el Verbo se ha hecho carne, y la Palabra ha aparecido en carne. Eres capaz de entender el verdadero significado de las palabras: “En el principio era el Verbo (la Palabra), y el Verbo (la Palabra) era con Dios, y el Verbo (la Palabra) era Dios”.* Además, debes entender que la Palabra de hoy es Dios, el Verbo es Dios, y ves la Palabra que se hacen carne. Este es el mejor testimonio que puedes dar. Esto demuestra que posees el verdadero conocimiento de que Dios se hizo carne; no sólo eres capaz de conocer a Dios, sino que también eres consciente de que el camino que sigues hoy es el camino de vida y el camino de la verdad. La etapa de la obra que realizó Jesús sólo cumplió con la esencia de “El Verbo era con Dios”: La verdad de Dios era con Dios y el Espíritu de Dios era con la carne y era inseparable de la carne. Es decir, la carne de Dios encarnado estaba con el Espíritu de Dios, que es una prueba mayor de que Jesús encarnado fue la primera encarnación de Dios. Esta etapa de la obra cumple precisamente el significado interno de “La Palabra se hace carne”, le dio un significado más profundo a “El Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”, y te permite creer firmemente en las palabras “En el principio era El Verbo”. Lo que es igual a decir que en el momento de la creación Dios estaba poseído de Palabras, Sus Palabras eran con Él y eran inseparables de Él, y en la era final deja aún más claro el poder y la autoridad de Sus palabras y permite al hombre ver todos Sus verbos, oír todas Sus palabras. Tal es la obra de la era final. Debes llegar a entender estas cosas de pies a cabeza. No se trata de conocer la carne, sino de cómo entiendes la carne y la Palabra, la carne y el Verbo. Este es el testimonio que debes dar, que todos deben conocer. Como esta es la obra de la segunda encarnación, y la última vez que Dios se hace carne, completa totalmente la relevancia de la encarnación, lleva a cabo y expone por completo toda la obra de Dios en la carne, y pone fin a la era de Dios en la carne. Por lo tanto, debes conocer el significado de la encarnación. No importa cuánto vayas de un lado a otro o qué tan bien lleves a cabo otros asuntos externos; lo que importa es si eres capaz de someterte verdaderamente ante Dios encarnado, dedicar todo tu ser a Dios y obedecer todas las palabras que salen de Su boca. Esto es lo que debes hacer y lo que debes respetar.

El último paso del testimonio es si eres capaz o no de ser perfeccionado; es decir, habiendo entendido todas las palabras habladas por la boca de Dios encarnado, llegas a poseer el conocimiento de Dios y estás seguro de Él, vives todas las palabras que salieron de la boca de Dios, y alcanzas las condiciones que Dios te pide, el estilo de Pedro y la fe de Job, de tal manera que puedas obedecer hasta la muerte, entregarte completamente a Él y que, en última instancia, logres una imagen de hombre que esté a la altura, lo que significa poseer la imagen de una persona que ha sido conquistada y perfeccionada después de experimentar el juicio y castigo de Dios. Este es el testimonio definitivo, es el testimonio que debe dar alguien que finalmente ha sido perfeccionado. Estos son los dos pasos del testimonio que se deben dar y que están interrelacionados; cada uno de ellos es indispensable. Pero hay una cosa que debes saber: el testimonio que Yo te pido hoy no está dirigido a la gente del mundo ni a ningún individuo, sino a lo que te pido. Se mide por si eres capaz de satisfacerme, y si eres capaz de cumplir completamente con los estándares de Mis requerimientos de cada uno de vosotros. Esto es lo que debéis entender.

Extracto de ‘Práctica (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

La cita bíblica marcada (*) ha sido traducida de AKJV.

Palabras diarias de Dios Fragmento 440

Así que, cuando sufrís una pequeña limitación o dificultad es bueno para vosotros; si se os pusiera todo fácil estaríais arruinados y entonces, ¿cómo podríais estar protegidos? Hoy, se os da protección, porque sois castigados juzgados y maldecidos que se os protege. Se os protege, porque habéis sufrido mucho. De no ser así, el hombre habría caído hace mucho en la depravación. Esto no está haciendo las cosas difíciles para vosotros intencionadamente; la naturaleza del hombre es difícil de cambiar, y tiene que ser de esta forma para que el carácter de las personas sea cambiado. Hoy, ni siquiera poseéis la conciencia o la razón que tenía Pablo o ni tenéis su conciencia de sí mismo. Siempre tenéis que estar presionados, y siempre debes ser castigado y juzgado con el fin de despertar tu espíritu. El castigo y el juicio son lo mejor para vuestra vida. Y cuando sea necesario, también debe producirse el castigo de la llegada de los hechos a vosotros; sólo entonces os someteréis del todo. Tus naturalezas son tales que sin castigo y maldición no estaríais dispuestos a inclinar vuestras cabezas ni a someteros. Sin los hechos ante vuestros ojos, no habría efecto. ¡Sois demasiado inferiores e inútiles en personalidad! Sin castigo y juicio, sería difícil que se os conquistara, y sería duro superar vuestra injusticia y desobediencia. Vuestra vieja naturaleza está arraigada muy profundamente. Si se os colocara sobre el trono, no tendríais idea de la altura del cielo y la profundidad de la tierra, y menos aún de adónde os dirigiríais. Ni siquiera sabéis de dónde vinisteis, ¿cómo podríais conocer al Señor de la creación? Sin el oportuno castigo y las maldiciones de hoy, vuestro día habrían llegado hace mucho. Eso es no decir nada de vuestro destino; ¿no corre esto mayor peligro inminente? Sin este castigo y juicio oportunos, quién sabe lo arrogantes y lo depravados que os volveríais. Este castigo y juicio os han traído hasta hoy, y han preservado vuestra existencia. Si se os siguiera “educando” usando estos mismos métodos que los de vuestro “padre”, ¡quién sabe a qué mundo entraríais! No tenéis ninguna capacidad de controlaros y de reflexionar sobre vosotros mismos en absoluto. Para personas como vosotros, si solo seguís y obedecéis sin causar ninguna interferencia o interrupción, Mis objetivos se lograrían. ¿No haríais mejor en aceptar el castigo y el juicio de hoy? ¿Qué otras elecciones tenéis?

Extracto de ‘Práctica (6)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 441

Al equiparte para la vida, debes centrarte en comer y beber de las palabras de Dios y saber hablar del conocimiento de Dios, de tus puntos de vista sobre la vida humana y, en especial, de tu conocimiento de la obra realizada por Dios en los últimos días. Puesto que buscas la vida, debes dotarte de estas cosas. Cuando comas y bebas de las palabras de Dios, deberás comparar con ellas la realidad de tu estado. Es decir, cuando descubras tus defectos en el transcurso de tu experiencia real, deberás saber encontrar una senda de práctica y dar la espalda a tus motivaciones y nociones incorrectas. Si siempre te esfuerzas por estas cosas y pones todo tu corazón en lograrlas, tendrás una senda que seguir, no te sentirás vacío y, por tanto, podrás mantener un estado normal. Solo entonces serás una persona que soporta una carga en la vida, que tiene fe. ¿Por qué algunas personas, tras leer las palabras de Dios, no saben ponerlas en práctica? ¿No es porque no comprenden las cosas más cruciales? ¿No es porque no se toman la vida en serio? No comprenden las cosas cruciales ni tienen una senda de práctica porque, cuando leen las palabras de Dios, no saben relacionar su propio estado con ellas ni dominarlo. Algunos dicen: “Leo las palabras de Dios, relaciono mi estado con ellas y sé que soy corrupto y poco apto, pero soy incapaz de satisfacer la voluntad de Dios”. Tan solo has visto la superficie; hay muchas cosas reales que no conoces: cómo dejar de lado el goce carnal y la mojigatería, cómo cambiar, cómo entrar en estos asuntos, cómo mejorar tu aptitud y por qué aspecto comenzar. No entiendes más que algunas cosas superficiales y lo único que sabes es que sí eres muy corrupto. Cuando te reúnes con tus hermanos y hermanas, hablas de lo corrupto que eres y parece que te conoces y soportas una enorme carga en la vida. De hecho, tu carácter corrupto no se ha transformado, lo que demuestra que no has encontrado la senda de práctica. Si diriges una iglesia, debes comprender los estados de los hermanos y hermanas y señalárselos. ¿Valdrá con decir simplemente “¡Sois desobedientes y retrógrados!”? No, debes hablar, en concreto, de cómo manifiestan su condición de desobedientes y retrógrados. Debes hablar de sus estados de desobediencia, de sus conductas desobedientes y de sus actitudes satánicas, y hacerlo de tal manera que se convenzan por completo de la verdad de tus palabras. Usa hechos y ejemplos para dejar las cosas claras, diles exactamente cómo pueden liberarse de su conducta rebelde y señálales la senda de práctica; así se convence a la gente. Solo los que hacen esto pueden guiar a otros; ellos son los únicos poseedores de la realidad de la verdad.

Extracto de ‘Práctica (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 442

Dar testimonio de Dios es cuestión, principalmente, de hablar de tu conocimiento de la obra de Dios, de cómo Dios conquista a la gente, de cómo la salva, de cómo la transforma; es cuestión de hablar de cómo guía a la gente para que entre en la realidad de la verdad al permitirle ser conquistada, perfeccionada y salvada por Él. Dar testimonio implica hablar de Su obra y de todo lo que has experimentado. Únicamente Su obra puede representarlo y revelarlo públicamente en Su totalidad; Su obra da testimonio de Él y, junto con Sus declaraciones, representa directamente al Espíritu. La obra que realiza es llevada a cabo por el Espíritu y Sus palabras son pronunciadas por el Espíritu. Estas cosas se expresan exclusivamente por medio de la encarnación de Dios, pero en realidad son expresión del Espíritu. Toda la obra que lleva a cabo y todas las palabras que expresa representan Su esencia. Si, tras revestirse de carne y venir entre los hombres, Dios no hablara ni obrara y os pidiese que conocieseis Su autenticidad, normalidad y omnipotencia, ¿tú las conocerías? ¿Sabrías cuál es la esencia del Espíritu? ¿Sabrías cuáles son los atributos de Su carne? Dado que solo habéis experimentado todos los pasos de Su obra, os pide que deis testimonio de Él. Si no tuvierais dicha experiencia, no insistiría en que dierais testimonio. Por lo tanto, cuando das testimonio de Dios, no solo lo das de Su exterior, con una humanidad normal, sino también de la obra que Él realiza y de la senda que lidera; debes dar testimonio de cómo te ha conquistado y de los aspectos en que te ha perfeccionado. Este es el tipo de testimonio que has de dar. Si allá donde vas gritas “¡Nuestro Dios ha venido a obrar y Su obra es verdaderamente práctica! ¡Nos ha conquistado sin actos sobrenaturales, sin ningún milagro ni maravillas!”, te preguntarán: “¿Qué quieres decir con que no obra milagros y maravillas? ¿Cómo puede haberte conquistado sin obrar milagros y maravillas?”. Y dirás: “Él habla y, sin demostraciones de maravillas ni de milagros, nos ha conquistado. Su obra nos ha conquistado”. En última instancia, si no sabes decir nada sustancial, si no sabes hablar de aspectos específicos, ¿es ese un verdadero testimonio? Cuando Dios encarnado conquista a la gente, son Sus divinas palabras las que lo hacen. La condición humana no puede lograrlo; no es algo que un mortal pueda conseguir, y ni siquiera las personas normales más aptas pueden hacerlo, pues Su divinidad es superior a cualquier ser creado. Esto es extraordinario para la gente; el Creador, después de todo, es superior a cualquier ser creado. Los seres creados no pueden ser superiores al Creador; si fueras superior a Él, no podría conquistarte, y puede conquistarte solo porque es superior a ti. El que puede conquistar a toda la humanidad es el Creador, y nadie más que Él puede llevar a cabo esta obra. Estas palabras son “testimonio”, la clase de testimonio que debes dar. Paso a paso has experimentado el castigo, el juicio, la refinación, las pruebas, los contratiempos y las tribulaciones y has sido conquistado; has dejado de lado las expectativas carnales, tus motivaciones personales y los intereses íntimos de la carne. Es decir, las palabras de Dios han conquistado tu corazón por completo. Aunque no hayas madurado en la vida tanto como Él exige, sabes todas estas cosas y lo que Él hace te convence del todo. Por lo tanto, esto puede denominarse testimonio, testimonio real y verdadero. La obra que Dios ha venido a realizar, la obra de juicio y castigo, está destinada a conquistar al hombre, pero Él también va a concluir Su obra, va a poner fin a la era y a llevar a cabo la labor de conclusión. Va a poner fin a la era entera salvando a toda la humanidad, liberándola del pecado de una vez por todas; va a conquistar íntegramente a la humanidad que creó. Tú debes dar testimonio de todo esto. Has experimentado en gran medida la obra de Dios, la has visto con tus propios ojos y la has experimentado personalmente; cuando hayas llegado al final, no debes ser incapaz de desempeñar la función que te corresponde. ¡Sería una lástima! En el futuro, cuando se propague el evangelio, deberías poder hablar de tu conocimiento, dar testimonio de todo lo que tu corazón ha aprendido y no escatimar esfuerzos. Esto es lo que debería lograr un ser creado. ¿Cuál es la verdadera relevancia de esta etapa de la obra de Dios? ¿Qué efecto produce? ¿Y cuánto de esto se lleva a cabo en el hombre? ¿Qué debe hacer la gente? Cuando sepáis hablar con claridad de toda la obra que Dios encarnado ha realizado desde que vino a la tierra, vuestro testimonio estará completo. Demostrarás tu capacidad de dar testimonio de Dios, que tienes auténtico conocimiento, cuando sepas hablar con claridad de estas cinco cosas: la relevancia de Su obra, su contenido, su esencia, el carácter que representa y sus principios. Mis exigencias para con vosotros no son excesivas y están al alcance de todos aquellos que buscan de verdad. Si estás decidido a ser testigo de Dios, debes entender lo que Dios detesta y lo que ama. Has experimentado gran parte de Su obra, por medio de la cual debes llegar a conocer Su carácter, comprender Su voluntad y Sus exigencias a la humanidad y, con estos conocimientos, dar testimonio de Él y cumplir con tu deber. Puede que simplemente digas: “Conocemos a Dios. Su juicio y castigo son muy severos. Sus palabras son muy serias; son justas y majestuosas y ningún hombre las puede ofender”; sin embargo, al final, ¿proveen estas palabras al hombre? ¿Cuál es su efecto sobre la gente? ¿Sabes realmente que esta obra de juicio y castigo es de lo más beneficiosa para ti? El juicio y el castigo de Dios están revelando tu rebeldía y corrupción, ¿no es así? Pueden limpiar y expulsar esas cosas sucias y corruptas que hay dentro de ti, ¿no pueden hacerlo? Si no hubiese juicio ni castigo, ¿qué sería de ti? ¿De veras reconoces el hecho de que Satanás te ha corrompido de la manera más profunda? Hoy tenéis que equiparos con estas cosas y conocerlas bien.

Extracto de ‘Práctica (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 443

¿Sabéis con qué necesitáis estar equipados ahora mismo? Un aspecto de ello involucra las visiones respecto a la obra, y el otro es tu práctica: debes comprender ambos aspectos. Si no tienes visiones en tu búsqueda para progresar en la vida, no tendrás fundamento. Si sólo tienes sendas de la práctica, sin la menor visión ni entendimiento de la obra del plan de gestión al completo, entonces no sirves para nada. Debes entender las verdades que involucran visiones y, en cuanto a las verdades relacionadas con la práctica, necesitas encontrar sendas de práctica apropiadas una vez las hayas entendido; necesitas practicar según las palabras, y entrar según tus condiciones. Las visiones son el fundamento, y si no prestas atención a este hecho, no podrás seguir hasta el final; experimentando de esa manera te extraviarás o caerás y fracasarás. ¡No habrá manera de que tengas éxito! Las personas que no tengan grandes visiones como fundamento sólo pueden fracasar; no pueden tener éxito. ¡No puedes mantenerte firme! ¿Sabes qué involucra creer en Dios? ¿Sabes lo que significa seguir a Dios? Sin visiones, ¿por qué senda caminarías? En la obra de hoy, si no tienes visiones no serás capaz de ser hecho completo en absoluto. ¿En quién crees? ¿Por qué crees en Él? ¿Por qué lo sigues? ¿Ves tu fe como si fuese un juego? ¿Estás manejando tu vida como una especie de juguete? El Dios de hoy es la mayor visión. ¿Cuánto conoces de Él? ¿Cuánto has visto de Él? Al ver al Dios de hoy, ¿es sólido el fundamento de tu creencia en Dios? ¿Piensas que mientras sigas de esta forma confusa alcanzarás la salvación? ¿Piensas que puedes pescar en agua turbia? ¿Es así de simple? ¿Cuántas de tus nociones respecto a lo que está declarando Dios hoy has dejado de lado? ¿Tienes una visión del Dios de hoy? ¿Dónde reside tu entendimiento del Dios de hoy? Siempre crees que puedes obtenerlo sólo con seguirlo o con verlo[a], y que nadie será capaz de deshacerse de ti. No asumas que seguir a Dios es un asunto tan fácil. La clave es que debes conocerlo, conocer Su obra, y tener la determinación de soportar el sufrimiento por Él, de sacrificar tu vida por Él, y de que Él te perfeccione. Esta es la visión que deberías tener. ¡No servirá que estés siempre pensando en disfrutar de la gracia! No supongas que Dios está ahí simplemente para el disfrute de las personas y para concederles la gracia. ¡Estarías equivocado! Si uno no puede arriesgar su vida ni abandonar toda posesión mundana para seguirlo, ¡desde luego no será capaz de seguir hasta el final! Debes tener visiones como fundamento. Si un día te golpea la desgracia, ¿qué deberías hacer? ¿Todavía serías capaz de seguirlo? No respondas a la ligera si serías capaz de seguir hasta el final. Más vale que primero abras bien los ojos para ver cuál es ahora el momento presente. Aunque ahora podáis ser como columnas del templo, llegará un tiempo en el que los gusanos las carcomerán todas, y provocarán que el templo se derrumbe, porque en la actualidad son muchas las visiones de las que carecéis. Sólo prestáis atención a vuestros propios pequeños mundos, y no conocéis la forma de búsqueda más fiable y adecuada. No prestáis atención a la visión de la obra de hoy ni guardáis estas cosas en vuestro corazón. ¿Habéis acaso considerado que un día vuestro Dios os pondrá en un lugar muy poco familiar? ¿Podéis imaginar lo que será de vosotros cuando un día os lo arrebate todo? ¿Tendríais entonces la misma energía que ahora? ¿Reaparecería vuestra fe? Al seguir a Dios debéis conocer esta mayor visión que es “Dios”: Este es el asunto más importante. Tampoco penséis que por apartaros de la compañía de hombres mundanos para ser santificados pertenecéis necesariamente a la familia de Dios. En estos días, es Dios Mismo el que está obrando en medio de la creación. Es Él quien ha venido en medio de las personas a llevar a cabo Su propia obra, no a realizar campañas. No hay entre vosotros ni unos pocos que sean capaces de saber que la obra de hoy es la obra del Dios en el cielo hecho carne. No se trata de hacer de vosotros excepcionales personas de talento, se trata de ayudaros a conocer el significado de la vida humana y el destino de los seres humanos; de conocer a Dios y Su totalidad. Deberías saber que eres un objeto de la creación en manos del Creador. ¿Qué deberías entender, qué deberías hacer, y cómo deberías seguir a Dios? ¿No son estas las verdades que deberías comprender? ¿No son las visiones que deberías ver?

Cuando una persona ha tenido visiones tiene un fundamento. Cuando practiques con este fundamento por base, será mucho más fácil entrar. En sí, no tendrás recelos una vez que tengas un fundamento para entrar, y te será muy fácil entrar. Este aspecto de entender visiones y de entender la obra de Dios es crucial. Debéis tenerlo en vuestro arsenal. Si no estás provisto de este aspecto de la verdad, y sólo sabes hablar acerca de las sendas de la práctica, entonces serás gravemente defectuoso. He descubierto que muchos de vosotros no hacéis hincapié en este aspecto de la verdad, y cuando la escucháis parece que sólo oyerais palabras doctrinales. Un día saldrás perdiendo. Hay algunas declaraciones estos días que no entiendes del todo y no aceptas; en tales casos deberías buscar pacientemente, y llegará el día en que entiendas. Equípate poco a poco con más visiones. Aunque sólo entiendas algunas doctrinas espirituales, eso es todavía mejor que no prestarles atención a las visiones y no entender ninguna en absoluto. Todo esto es útil para tu entrada, y disipará tus dudas. Esto es mejor que estar lleno de nociones. Estarás mejor si tienes estas visiones como fundamento. No tendrás recelos de ningún tipo y serás capaz de entrar con audacia y confianza. ¿Por qué molestarse siempre en seguir a Dios entre confusión y dudas? ¿No es eso lo mismo que enterrar la cabeza en la arena? ¡Qué bonito sería entrar en el reino pavoneándose y con arrogancia! ¿Por qué estar tan lleno de dudas? ¿Acaso no te estás obligando a pasar por un completo infierno? Cuando hayas ganado un entendimiento de la obra de Jehová, de la de Jesús, y de esta etapa de la obra, tendrás un fundamento. De momento, puedes imaginar que es muy simple. Algunas personas afirman: “Cuando llegue el tiempo y el Espíritu Santo comience la gran obra, podré hablar de todas estas cosas. El hecho de que yo ahora mismo no entienda, se debe realmente a que el Espíritu Santo no me ha esclarecido tanto”. No es tan fácil; no es como si estuvieras dispuesto a aceptar la verdad[b] ahora y luego la usarás de manera magistral cuando llegue el momento. ¡No tiene por qué ser así! Crees que estás muy bien equipado ahora, y para ti no sería un problema responder a esas personas religiosas y a los más grandes teóricos, e incluso refutarlos. ¿Serías realmente capaz de hacerlo? ¿De qué entendimiento puedes hablar con esa mera experiencia superficial tuya? Equiparte con la verdad, pelear la batalla de la verdad, y dar testimonio del nombre de Dios no es lo que tú crees, que todo se cumplirá mientras Dios esté obrando. Para entonces puedes estar desconcertado por alguna pregunta, y quedarás atolondrado. La clave es si tienes o no un claro entendimiento de esta etapa de la obra, y cuánto sabes realmente. Si no puedes vencer a las fuerzas del enemigo o derrotar a las fuerzas religiosas, ¿no te convertirás entonces en alguien que no sirve para nada? Has experimentado la obra de hoy, la has visto con tus propios ojos y la has oído con tus propios oídos, pero si al final eres incapaz de dar testimonio, ¿todavía te quedará el descaro de seguir viviendo? ¿A quién serías capaz de hacer frente? No imagines que será tan simple como crees. La obra del futuro no será tan simple como la imaginas. Luchar en la guerra de la verdad no es tan fácil ni tan simple. Ahora mismo, necesitas estar equipado con la verdad, si no te equipas con la verdad ahora, cuando llegue el momento y el Espíritu Santo no obre de una forma sobrenatural, estarás perdido.

Extracto de ‘Debéis entender la obra, ¡no sigáis confundidos!’ en “La Palabra manifestada en carne”

Notas al pie:

a. El texto original no contiene la palabra “lo”.

b. El texto original no contiene la frase “la verdad”.

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