Conocer a Dios IV

Palabras diarias de Dios  Fragmento 120

Entender la autoridad de Dios desde las perspectivas macro y micro

La autoridad de Dios es única. Es la expresión característica y la esencia especial de la identidad de Dios mismo, que ningún ser creado o no creado posee; solo el Creador tiene esta clase de autoridad. Es decir, sólo el Creador —Dios, el único— se expresa de esta forma y tiene esta esencia. ¿Por qué deberíamos entonces hablar de la autoridad de Dios? ¿En qué difiere la autoridad de Dios mismo de la “autoridad” tal como la entiende el hombre en su mente? ¿Qué tiene de especial? ¿Por qué es particularmente importante hablar aquí de ella? Cada uno de vosotros debe considerar detenidamente este asunto. Para la mayoría de las personas, la “autoridad de Dios” es una idea vaga que cuesta mucho esfuerzo entender, y todo debate al respecto acaba, probablemente, siendo abstracto. Por lo tanto, invariablemente habrá una brecha entre el conocimiento de la autoridad de Dios que el hombre es capaz de poseer, y la esencia de la misma. Para cerrar esta brecha, todos deben llegar a conocer gradualmente la autoridad de Dios por medio de personas, acontecimientos, cosas y varios fenómenos dentro del alcance de los humanos, y dentro de su capacidad de entender su vida real. Aunque la expresión “la autoridad de Dios” pueda parecer insondable, la autoridad de Dios no es en absoluto abstracta. Él está presente con el hombre en cada minuto de su vida, guiándolo a través de cada día. Así, en la vida real, cada persona necesariamente verá y experimentará el aspecto más tangible de la autoridad de Dios. Este aspecto tangible es prueba suficiente de que la misma existe de verdad y permite que uno reconozca y comprenda totalmente la realidad de que Dios posee tal autoridad.

Dios lo creó todo, y por haberlo hecho, tiene soberanía sobre todas las cosas. Además de tener soberanía sobre todas las cosas, Él está en control de todo. ¿Qué significa esto, la idea de que “Dios está en control de todo”? ¿Cómo puede explicarse? ¿Cómo se aplica a la vida real? ¿Cómo se puede llegar a entender Su autoridad a partir del conocimiento de que “Dios tiene control sobre todo”? En esta expresión deberíamos ver que lo que Dios controla no es una parte de los planetas, ni de la creación, ni mucho menos una parte de la humanidad, sino todo: desde lo enorme a lo microscópico, desde lo visible a lo invisible, desde las estrellas en el cosmos a las cosas vivientes en la tierra, así como los microorganismos que no pueden verse a simple vista y los seres que existen de otras formas. Esta es la definición precisa del “todo” en la frase “Dios tiene el control sobre todo”; es el ámbito de Su autoridad, el alcance de Su soberanía y gobierno.

Antes de que esta humanidad naciese, el cosmos —todos los planetas y todas las estrellas en los cielos— ya existía. A nivel macro, estos cuerpos celestiales han estado orbitando regularmente, bajo el control de Dios, durante toda su existencia, sin importar cuántos años hayan sido. Qué planeta va a qué lugar, en qué momento particular; qué planeta realiza qué tarea, y cuándo; qué planeta gira por qué órbita, y cuándo desaparece o es reemplazado; todas estas cosas tienen lugar sin el más mínimo error. Las posiciones de los planetas y las distancias entre ellos siguen patrones estrictos, que pueden describirse con datos precisos; las sendas por los que viajan, la velocidad y los patrones de sus órbitas, los tiempos en que están en las diversas posiciones; todo esto puede cuantificarse con precisión y describirse por medio de leyes específicas. Durante eones, los planetas han seguido estas leyes sin la más mínima desviación. Ningún poder puede cambiar, o interrumpir sus órbitas o los patrones que siguen. Debido a que las leyes especiales que gobiernan su movimiento y los datos precisos que los describen están predestinados por la autoridad del Creador, estos obedecen estas leyes por su propia voluntad, bajo Su soberanía y Su control. A un nivel macro, no le resulta difícil al hombre descubrir algunos patrones, algunos datos y algunas leyes o fenómenos extraños e inexplicables. Aunque la humanidad no admite que Dios existe ni acepta que el Creador hizo y tiene soberanía sobre todas las cosas, además de no reconocer la existencia de Su autoridad, los científicos, astrónomos y físicos humanos están viendo, aun así, cada vez más que los principios y patrones que dictan la existencia y el movimiento de todas las cosas están gobernados y controlados por una inmensa y oculta energía oscura. Esta realidad obliga al hombre a afrontar y reconocer que existe un Todopoderoso en medio de estos patrones de movimiento, que lo orquesta todo. Su poder es extraordinario y, aunque nadie puede ver Su verdadero rostro, Él es soberano y lo controla todo en todo momento. Ningún hombre o fuerza puede llegar más allá de Su soberanía. Frente a esta realidad, el hombre debe reconocer que las leyes que gobiernan la existencia de todas las cosas no pueden ser controladas por los humanos, nadie puede cambiarlas; también debe admitir que los seres humanos no pueden entender del todo estas leyes, que no ocurren de manera natural, sino que son dictadas por un Soberano. Todas estas son expresiones de la autoridad de Dios que la humanidad puede percibir a un nivel general.

A un nivel micro, todas las montañas, lagos, mares y masas continentales que el hombre puede observar sobre la tierra, todas las estaciones que experimenta, todas las cosas que habitan la tierra, plantas, animales, microorganismos y seres humanos incluidos, están sujetos a la soberanía y el control de Dios. Bajo la soberanía y el control de Dios, todas las cosas nacen o desaparecen de acuerdo con Sus pensamientos; surgen ciertas leyes que gobiernan su existencia, crecen y se multiplican según ellas. Ningún ser humano o cosa está por encima de estas leyes. ¿Por qué ocurre esto? La única respuesta es: por la autoridad de Dios. O, dicho de otro modo, por Sus pensamientos y palabras; por las acciones personales de Dios mismo. Es decir, son la autoridad y la mente de Dios las que dan lugar a estas leyes; que cambian y se transforman de acuerdo con Sus pensamientos, y todos estos cambios y transformaciones ocurren o desaparecen por causa de Su plan. Por ejemplo, consideremos las epidemias. Se producen sin avisar. Nadie conoce su origen ni las razones exactas por las que ocurren, y siempre que una epidemia alcanza un lugar, los que están condenados no pueden escapar de la calamidad. La ciencia humana entiende que las epidemias son causadas por la propagación de microbios violentos o dañinos, y no puede predecir ni controlar su velocidad, alcance ni método de transmisión. Aunque las personas resisten las epidemias por todos los medios posibles, no pueden controlar qué personas o animales se ven inevitablemente afectados cuando brotan. Lo único que los seres humanos pueden hacer es intentar prevenirlas, resistirlas e investigarlas. Pero nadie conoce las causas principales que explican el comienzo o el final de ninguna epidemia particular, y nadie las puede controlar. Frente al brote y a la propagación de una epidemia, la primera medida que toman los seres humanos es desarrollar una vacuna; sin embargo, con frecuencia la epidemia se extingue por sí sola antes de que la vacuna esté lista. ¿Por qué desaparecen las epidemias? Algunos dicen que se han controlado los gérmenes, otros dicen que mueren por los cambios estacionales… En cuanto a si estas especulaciones descabelladas se sostienen, la ciencia no puede ofrecer explicación ni dar una respuesta precisa. La humanidad no solo debe lidiar con estas especulaciones, sino también con su falta de entendimiento de las epidemias y su miedo a ellas. Nadie sabe, en el análisis final, por qué empiezan o terminan. La humanidad nunca hallará respuesta, porque solo tiene fe en la ciencia y se basa por completo en ella, sin reconocer la autoridad del Creador ni aceptar Su soberanía.

Bajo la soberanía de Dios, todas las cosas nacen, viven y perecen debido a Su autoridad y por el bien de Su gestión. Algunas cosas vienen y van silenciosamente, y el hombre no puede ver de dónde vinieron ni captar los patrones que siguen, y mucho menos entender las razones por las que vienen y van. Aunque el hombre puede ver con sus propios ojos todo lo que sucede entre todas las cosas, puede oírlo con sus propios oídos o experimentarlo personalmente, aunque está relacionado con el hombre y aunque este pueda experimentar subconscientemente la excepcionalidad, regularidad o incluso extrañeza relativas de los diversos fenómenos, sigue sin saber nada acerca de las intenciones y los pensamientos del Creador que subyacen a todo lo que sucede entre todas las cosas. Allí hay muchas historias, muchas verdades ocultas. Al haberse alejado el hombre del Creador y al no aceptar la realidad de que Su autoridad tiene soberanía sobre todas las cosas, nunca puede entender ni comprender todo lo que ocurre bajo la soberanía de la autoridad del Creador. En resumen, el control y la soberanía de Dios exceden los límites de la imaginación humana, del conocimiento humano, del entendimiento humano y de lo que la ciencia humana puede lograr; están más allá de las capacidades de la humanidad creada. Algunas personas dicen: “No has presenciado la soberanía de Dios, ¿cómo puedes creer que todo esto es el resultado de Su autoridad?”. Ver no necesariamente implica creer ni reconocer y entender. ¿Entonces, de dónde viene el creer? Puedo afirmar con seguridad que el creer viene del grado y de la profundidad de la comprensión y la experiencia de las causas fundamentales y la realidad de las cosas por parte de las personas. Si crees que Dios existe, pero no puedes reconocer y mucho menos ver la realidad de la soberanía y el control de Dios sobre todas las cosas, nunca reconocerás en tu corazón que Él tiene este tipo de autoridad y que esta es única, así como nunca aceptarás realmente al Creador como tu Señor y tu Dios.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único III

Palabras diarias de Dios  Fragmento 121

El porvenir de la humanidad y el porvenir del universo son inseparables de la soberanía del Creador

Todos vosotros sois adultos. Unos, de mediana edad; otros habéis entrado en la tercera edad. Habéis pasado de no creer en Dios a hacerlo, y de comenzar desde un principio a creer en Dios a aceptar Su palabra y experimentar Su obra. ¿Cuánto conocimiento tenéis de Su soberanía? ¿Qué perspectivas del porvenir humano habéis obtenido? ¿Acaso todo en vuestra vida puede realmente salir tal y como deseáis? A lo largo de las pocas décadas de vuestra existencia, ¿cuántas cosas se han desarrollado como queríais? ¿Cuántas cosas no habéis podido prever? ¿Cuántas cosas llegaron como gratas sorpresas? ¿De cuántas cosas seguís esperando el resultado o, inconscientemente, el momento oportuno, la voluntad del Cielo? ¿Cuántas cosas os hacen sentir impotentes y sin saber qué hacer? Todo el mundo está lleno de expectativas sobre su porvenir y espera que todo en su vida vaya como desea, que no le falte comida ni ropa y que su fortuna crezca de manera espectacular. Nadie quiere una vida de pobreza y bajeza, acosado por las penalidades y las calamidades constantes. Pero nada de esto es algo que las personas puedan prever o controlar. Quizás, para algunos, el pasado no es más que un revoltijo de experiencias; nunca saben cuál es la voluntad del cielo ni se preocupan de ella. Viven su vida sin pensar, como los animales, día a día y sin preocuparse de cuál es el porvenir de la humanidad o de por qué están vivos los seres humanos ni de cómo deberían vivir. Estas personas alcanzan la vejez sin haber obtenido un entendimiento del porvenir humano, y hasta el momento de su muerte no tienen ni idea de en qué consiste la vida. Estas personas están muertas; son seres sin espíritu; son bestias. Aunque las personas viven dentro de la creación y obtienen disfrute de las muchas formas en las que el mundo satisface sus necesidades materiales; aunque ven que este mundo material avanza constantemente, su propia experiencia —lo que sus corazones y espíritus sienten y experimentan— no tiene nada que ver con las cosas materiales y nada material sustituye su experiencia. Esta es un reconocimiento en lo profundo del corazón, algo que no se puede ver a simple vista. Este reconocimiento se encuentra en el entendimiento y la percepción propios de la vida y del porvenir humanos. A menudo lleva a la comprensión de que un Soberano invisible está organizando todas las cosas, y que está orquestándolo todo para el hombre. En medio de todo esto, uno no puede sino aceptar las disposiciones y orquestaciones del sino ni admitir el camino que el Creador ha puesto por delante, Su soberanía sobre el porvenir de uno. Este es un hecho indiscutible. No importa qué profundo conocimiento y actitud se tenga sobre el porvenir, nadie puede cambiar este hecho.

A dónde irá el hombre, qué hará, qué personas o qué situaciones encontrará, qué cosas dirá y qué le sucederá cada día, ¿son cosas que puede predecir? Se puede decir que el hombre no solo no puede prever todos estos sucesos, sino que mucho menos puede controlar cómo se desarrollan las cosas. En la vida diaria del hombre, estas cosas imprevisibles no son excepcionales; son hechos comunes. El acontecimiento de estos “asuntos triviales de la vida cotidiana” y los medios y las leyes de su desarrollo son recordatorios constantes para la especie humana: nada de lo que ocurre es una coincidencia; el proceso del desarrollo y la inevitabilidad de todo lo que ocurre no pueden ser alterados por la voluntad humana. El acontecimiento de todo lo que ocurre transmite una amonestación del Creador a la especie humana y envía el mensaje de que esta no puede controlar su propio sino. Al mismo tiempo, es un contraataque a la ambición y el deseo presuntuosos de la especie humana de tomar las riendas de su sino. Es como una fuerte bofetada que golpea una y otra vez el rostro de la especie humana y que la obliga a reflexionar sobre quién tiene exactamente la soberanía sobre su sino y lo gobierna. Y, mientras sus ambiciones y deseos son frustrados y destrozados constantemente, no puede evitar aceptar inconscientemente las disposiciones del sino y asumir la realidad, la voluntad del Cielo y la soberanía del Creador. Desde el reiterado acontecimiento de los “asuntos triviales de la vida cotidiana” al sino de la especie humana, no hay nada que no revele la soberanía del Creador y Sus disposiciones; no hay nada que no envíe el mensaje de que “la autoridad del Creador es insuperable”, que no transmita la verdad eternamente inmutable de que “la autoridad del Creador es suprema”.

Los sinos de la humanidad y los sinos de todas las cosas están íntimamente interconectados con la soberanía del Creador e inseparablemente vinculados con las orquestaciones del Creador; en esencia, cómo son estos sinos es inseparable de Su autoridad. A partir de las leyes de todas las cosas, las personas llegan a apreciar las orquestaciones del Creador y Su soberanía; a partir de las normas de supervivencia para todas las cosas, llegan a ver Su gobierno; a partir de los sinos de todas las cosas, llegan a inferir las formas en las que el Creador ejerce Su soberanía y Su gobierno sobre ellas; y a partir de los ciclos de vida de los seres humanos y de todas las cosas, el hombre llega realmente a experimentar las orquestaciones y arreglos del Creador para todas las cosas y seres vivos, a ver de verdad que estos trascienden todos los decretos, estipulaciones e instituciones terrenales y todos los demás poderes y fuerzas. Así, las personas no pueden más que reconocer que la soberanía del Creador no puede ser vulnerada por ninguna criatura y que ninguna fuerza puede infringir ni alterar todos los acontecimientos y cosas, los cuales son preordinados por Él. Es bajo estas normas y leyes celestiales que los seres humanos y todas las cosas viven y se multiplican, generación tras generación. ¿No es esta una verdadera materialización de la autoridad del Creador? Aunque, a partir de las leyes objetivas, el hombre ve Su soberanía y Su preordinación para todas las cosas y acontecimientos, ¿cuántos dentro de la especie humana son capaces de comprender por completo el principio de la soberanía del Creador sobre todas las cosas? ¿Y cuántos pueden conocer, reconocer, aceptar y someterse realmente a la soberanía del Creador sobre su propio sino, así como el arreglo de este? ¿Quién, por creer en el hecho de que el Creador tiene soberanía sobre todas las cosas, creerá y reconocerá de verdad que Él también tiene soberanía sobre el sino de la vida entera de las personas? ¿Y quién puede ver realmente con claridad el hecho de que el sino de las personas está en las manos del Creador? ¿Qué clase de actitud debe adoptar la humanidad respecto a Su soberanía, cuando se enfrenta al hecho de que Él gobierna y controla el porvenir de la humanidad? Esa es una decisión que debe tomar por sí mismo todo ser humano que se enfrente a esta realidad.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único III

Palabras diarias de Dios  Fragmento 122

Las seis coyunturas en una vida humana (Pasajes seleccionados)

En su trayectoria vital, cada persona llega a una serie de coyunturas críticas. Estos son los pasos más fundamentales e importantes que determinan el sino de una persona en la vida. Lo que sigue es una breve descripción de estos hitos por los que toda persona debe pasar a lo largo de su vida.

La primera coyuntura: El nacimiento

El lugar de nacimiento de una persona, la familia en que nace, su género, su aspecto y el momento de su nacimiento son los detalles de la primera coyuntura de la vida de una persona.

Nadie puede elegir ciertos detalles de esta coyuntura; el Creador las ha predestinado desde mucho antes. No están influenciadas en modo alguno por el entorno externo, y ningún factor producido por el hombre puede alterar estas realidades que el Creador ha predeterminado. Que una persona nazca significa que Él ya ha cumplido el primer paso del sino que Él ha organizado para esa persona. Como Él ha predeterminado todos estos detalles con mucha antelación, nadie tiene el poder de modificar ninguno de ellos. Independientemente del porvenir subsiguiente de una persona, las condiciones de su nacimiento están predestinadas y permanecen como están; no están influenciadas de ninguna manera por el sino propio en la vida ni afectan en modo alguno la soberanía del Creador sobre el sino.

1) Nace una nueva vida de los planes del Creador

¿Qué detalles de la primera coyuntura —el lugar de nacimiento, la familia, el género, el aspecto físico, el momento del nacimiento— puede una persona elegir? Obviamente, el nacimiento es un acontecimiento pasivo: uno nace involuntariamente, en cierto lugar, en cierto momento, en cierta familia, con cierto aspecto físico; pasa a ser involuntariamente miembro de cierta familia, una rama de cierto árbol genealógico. En esta primera coyuntura de la vida no tiene elección, pues nace en un entorno fijado según los planes del Creador, en una familia específica, con un género y un aspecto específicos, y en un momento específico íntimamente vinculado con la trayectoria vital de una persona. ¿Qué puede hacer un ser humano en esta coyuntura crítica? Como se ha dicho, no puede escoger ninguno de estos detalles relativos a su nacimiento. De no ser por la preordinación del Creador y Su guía, una persona recién nacida que ingrese en este mundo no sabría adónde ir ni dónde quedarse; no tendría parientes, no pertenecería a ningún lugar y no poseería un hogar real. Pero, debido a las disposiciones meticulosas del Creador, tiene un lugar donde quedarse, unos padres, un lugar al que pertenece y familiares, y así emprende su viaje en la vida. A lo largo de este proceso, el surgimiento de esta nueva vida queda determinado por los planes del Creador, y todo lo que llegará a poseer le es concedido por Él. De un cuerpo que flota libre sin nada a su nombre, se convierte gradualmente en un ser humano de carne y hueso, visible, tangible, en una de las creaciones de Dios, que piensa, respira y siente el calor y el frío; que puede participar en todas las actividades habituales de un ser creado en el mundo material y que pasará por todas las cosas que un ser humano creado debe experimentar en la vida. La preordinación del nacimiento de una persona por parte del Creador significa que Él le concederá todo lo que necesite para sobrevivir; y el nacimiento de una persona significa, de igual forma, que recibirá de Él todo lo necesario para la supervivencia, y que desde ese momento en adelante vivirá en otra forma, con la provisión del Creador y sujeta a Su soberanía.

2) Por qué nacen diferentes seres humanos bajo diferentes circunstancias

A las personas les gusta imaginar con frecuencia que, si naciesen otra vez, lo harían en una familia ilustre; si fuesen mujeres, se parecerían a Blancanieves y todo el mundo las querría; y si fuesen hombres, serían el Príncipe Azul, a quien no le falta de nada, con todo el mundo pendiente de sus deseos. Algunos tienen a menudo muchas ilusiones respecto a su nacimiento y están insatisfechos con él, resentidos con su familia, con su aspecto, con su género y hasta con el momento de su nacimiento. Pero las personas nunca entienden por qué han nacido en una familia particular o por qué tienen cierto aspecto. No saben que, independientemente de dónde hayan nacido o del aspecto que tengan, deben desempeñar diversos roles y cumplir diferentes misiones en la gestión del Creador; este propósito nunca cambiará. A Sus ojos, no importa dónde uno nace, si es varón o mujer ni qué aspecto tiene; todas estas son cosas temporales. No son más que pequeños signos y marcadores dentro de cada fase de Su gestión de la totalidad de la humanidad. Y el destino y final verdaderos de una persona no están determinados por su nacimiento en ninguna fase particular, sino por la misión que cumple en cada vida, así como por la determinación del Creador al respecto cuando concluya Su plan de gestión.

Se dice que existe una causa para cada efecto y que ningún efecto carece de causa. Por tanto, un nacimiento está necesariamente vinculado tanto a la vida propia presente como a la anterior. Si la muerte de una persona acaba con su tiempo de vida actual, su nacimiento es el comienzo de un nuevo ciclo; si un viejo ciclo representa la vida anterior de una persona, el nuevo ciclo es, naturalmente, su vida presente. Dado que el nacimiento está conectado con su vida pasada y con la presente, se deduce que la ubicación, la familia, el género, el aspecto y otros factores semejantes que están asociados con el nacimiento de la persona, están todos necesariamente relacionados con la vida pasada y presente. Esto significa que los factores del nacimiento de una persona no solo están influenciados por la vida anterior de esta, sino determinados por su porvenir en la vida presente, lo que explica la variedad de circunstancias diferentes en las que nacen las personas: unas nacen en familias pobres y otras en familias ricas. Unas son de origen común, otras tienen un linaje ilustre. Unas nacen en el sur, otras en el norte. Unas nacen en el desierto, otras en tierras verdes. El nacimiento de unas personas viene acompañado por vítores, risas y celebraciones; el de otras trae lágrimas, calamidad y aflicción. Unos nacen para ser apreciados, otros para ser dejados de lado como la mala hierba. Unos nacen con rasgos bellos, otros con rasgos torcidos. Unos son agradables a la vista, otros son feos. Unos nacen a medianoche, otros bajo el brillo del sol del mediodía… El nacimiento de personas de todo tipo está determinado por el porvenir que el Creador tiene guardado para ellas; su nacimiento determina su sino en la vida presente, así como los papeles que desempeñarán y las misiones que cumplirán. Todo esto está sujeto a la soberanía del Creador, preordinado por Él; nadie puede escapar de su suerte preordinada, nadie puede cambiar su nacimiento y nadie puede elegir su sino.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 123

Las seis coyunturas en una vida humana (Pasajes seleccionados)

La segunda coyuntura: El crecimiento

Dependiendo de la clase de familia donde hayan nacido, las personas crecen en diferentes entornos familiares y aprenden diferentes lecciones de sus padres. Estos factores determinan las condiciones en las cuales una persona llega a la edad adulta, y el crecimiento representa la segunda coyuntura crítica de la vida de una persona. Sobra decir que las personas tampoco tienen elección en esta coyuntura. También es algo fijado, organizado de antemano.

1) El Creador planeó las condiciones fijas para que cada persona madure

Una persona no puede elegir las personas, sucesos o cosas por los que están edificadas e influenciadas a medida que crecen. Uno no puede escoger qué conocimiento o habilidades adquiere, qué hábitos forma. Uno no tiene nada que decir respecto a quienes sean sus padres o familiares, en qué tipo de entorno crece; las relaciones de uno con las personas, los acontecimientos y las cosas a su alrededor, y cómo influyen estas en su desarrollo, están todos más allá de su control. ¿Quién decide entonces estas cosas? ¿Quién las organiza? Como las personas no tienen elección en el asunto, como no pueden decidir estas cosas por sí mismas, y como obviamente no se forman de manera natural, no hace falta decir que la formación de todas estas cosas, sucesos y cosas queda en las manos del Creador. Del mismo modo que Él organiza las circunstancias particulares del nacimiento de cada persona, desde luego también dispone las circunstancias específicas bajo las cuales cada uno crece. Si el nacimiento de una persona produce cambios en las personas, los acontecimientos y las cosas a su alrededor, entonces el crecimiento de esa persona también los afectará inevitablemente. Por ejemplo, algunas personas nacen en familias pobres, pero crecen rodeadas de riquezas; el nacimiento de otras personas deteriora la situación de sus familias originalmente acaudaladas, hasta el punto de crecer en un entorno de pobreza. Ningún nacimiento está gobernado por una regla fija y no existen reglas ni circunstancias inevitables en las que alguien crece. Nada de esto son cosas que una persona pueda inventar ni controlar; es producto del propio sino y está determinado por este. Por supuesto, estas cosas están determinadas en esencia por la preordinación del Creador respecto del sino de cada persona; están determinadas por la soberanía del Creador sobre el sino de esa persona y Sus arreglos para este.

2) Las diversas circunstancias bajo las cuales crecen las personas dan lugar a diferentes roles

Las circunstancias del nacimiento de una persona establecen, en un nivel básico, el entorno y las circunstancias en las que crece, y estas son del mismo modo un producto de las circunstancias de su nacimiento. Durante este tiempo, se empieza a aprender el lenguaje, y la mente comienza a encontrar y asimilar muchas cosas nuevas; en este proceso se crece constantemente. Las cosas que una persona oye con sus oídos, ve con sus ojos y absorbe con su mente llenan y animan gradualmente su mundo interior. Las personas, los acontecimientos y las cosas con los que uno entra en contacto, el sentido común, el conocimiento y las habilidades que uno aprende, así como las formas de pensar que influyen a uno, las que se le han inculcado o enseñado, guiarán e influirán el sino de una persona en la vida. A medida que uno crece, el idioma que aprende y los pensamientos que llega a poseer son inseparables de su entorno, el cual está compuesto por sus padres y hermanos, así como por las diversas personas, acontecimientos y cosas a su alrededor. Por tanto, la forma en que una persona crece está determinada por el entorno en el que vive, y depende de las personas, acontecimientos y cosas con los que entra en contacto durante este período. Puesto que las circunstancias bajo las cuales una persona crece están preordinadas con mucha antelación, el entorno en el que vive durante este proceso naturalmente también está preordinado. No depende de sus elecciones y preferencias, sino de los planes del Creador, de los meticulosos arreglos del Creador y de la soberanía del Creador sobre el sino en la vida de una persona. Así pues, las personas que cualquier individuo encuentra en el transcurso de su crecimiento y las cosas con las que entra en contacto están todas conectadas de forma natural con las orquestaciones y arreglos del Creador. Las personas no pueden prever esta clase de interrelaciones complejas ni pueden controlarlas o desentrañarlas. Las circunstancias bajo las cuales cada persona crece involucran a cosas y personas de todas las clases, y en gran número. Ningún ser humano es capaz de arreglar u orquestar una red de conexiones tan vasta. Ninguna persona o cosa, excepto el Creador, puede controlar el surgimiento, la continuidad y la desaparición de todas las personas, acontecimientos y cosas. Son precisamente estas vastas redes de conexiones las que dan forma a cómo crece cada uno bajo la preordinación del Creador y las que construyen los diversos entornos en los que crece, al tiempo que también dan forma a los diversos papeles necesarios para la obra de gestión del Creador, con lo cual sientan una base firme y poderosa para que las personas completen sus misiones sin contratiempos.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 124

Las seis coyunturas en una vida humana (Pasajes seleccionados)

La tercera coyuntura: La independencia

Después de que una persona haya pasado por la niñez y la adolescencia, y llegue a la madurez gradual e inevitablemente, el siguiente paso para ella es despedirse por completo a su juventud, decir adiós a sus padres y afrontar el camino que tiene por delante como un adulto independiente. En este punto, debe hacer frente a todas las personas, acontecimientos y cosas que un adulto debe afrontar, todas las partes de su porvenir que pronto se presentarán. Esta es la tercera coyuntura por la que una persona debe pasar.

1) Después de volverse independiente, la persona empieza a experimentar la soberanía del Creador

Si el nacimiento y el crecimiento de una persona son el “período preparatorio” para su viaje en la vida, y coloca la piedra angular de su sino, su independencia es entonces el monólogo inicial de su sino en la vida. Si el nacimiento y el crecimiento de una persona son la riqueza que esta ha amasado en preparación para su sino en la vida, su independencia es cuando empieza a gastar esa riqueza o a aumentarla. Cuando una persona deja a sus padres y pasa a ser independiente, el entorno social que enfrenta y los tipos de trabajos y profesiones con los que se encuentra están todos predeterminados y no tienen nada que ver con sus progenitores. Algunas personas eligen una buena especialización en la universidad y acaban encontrando un puesto excelente después de graduarse; se puede decir que empiezan con muy buen pie en la senda de la vida. Otras aprenden y dominan muchas habilidades diferentes y, sin embargo, nunca encuentran un trabajo que les convenga ni el puesto adecuado para ellas, y mucho menos construyen una carrera propia; se puede decir que el primer paso de estas personas en la vida está marcado por contratiempos y dificultades, sus perspectivas son desoladoras y sus vidas, inciertas. Otras se aplican diligentemente a sus estudios, pero por escaso margen pierden todas las oportunidades de recibir una educación superior y parecen condenadas a no alcanzar nunca el éxito; se puede decir que sus primeras esperanzas en la senda de la vida se hacen humo. Sin saber si el camino que tienen por delante es llano o rocoso, sienten por primera vez lo impredecible que es el sino humano, y así afrontan la vida con una mezcla de pavor y expectación. Otras no tienen una gran formación, pero pueden escribir libros y alcanzar cierta fama. Y otras más son casi totalmente analfabetas, pero pueden ganar dinero en los negocios y, por tanto, son capaces de mantenerse a sí mismas… Qué ocupación elige uno, cómo se gana la vida, si las elecciones que hace son buenas o malas… ¿tienen las personas alguna opción en estas cosas? ¿Se basan en sus deseos y decisiones? La mayoría de la gente desea trabajar menos y ganar más, no afanarse bajo el sol y la lluvia, vestir respetablemente, deslumbrar allá donde van, sobresalir y honrar a sus antepasados. La gente tiene deseos así de “perfectos”, pero cuando dan su primer paso en la senda de la vida, poco a poco llegan a ver lo imperfecto que es el sino humano, y por primera vez se dan cuenta de verdad de que, aunque uno puede hacer planes audaces para su futuro y albergar desenfrenadamente todo tipo de sueños, nadie tiene la capacidad o el poder de hacer realidad sus propios sueños, ni la capacidad de controlar su propio futuro. Siempre habrá una brecha entre los sueños de uno y las realidades a las que se enfrenta; las cosas nunca pueden salir como uno las imagina. Ante tales realidades, la gente nunca puede encontrar satisfacción o contento. Hay incluso algunas personas que intentan repetidamente idear todo tipo de enfoques y explorar todos los canales posibles, y hacen todo tipo de esfuerzos y sacrificios, por el bien de su sustento y sus perspectivas, y por cambiar su sino. Pero al final, aunque puedan hacer realidad sus sueños y deseos por medio de su propio trabajo duro, nunca pueden cambiar su suerte, y por mucho que luchen, nunca pueden ir más allá de su sino. Sin importar las diferencias en sus capacidades e inteligencia, y tengan o no determinación, todas las personas son iguales ante el sino, donde no se distingue entre grandes y pequeñas, altas y bajas, eminentes e insignificantes. La ocupación que uno desempeña, lo que uno hace para ganarse la vida y cuánta riqueza tiene en la vida no depende de sus padres, sus talentos o sus esfuerzos y ambiciones; depende de la preordinación del Creador.

2) Dejar a los padres y comenzar en serio a desempeñar el papel propio en el teatro de la vida

Cuando una persona alcanza la madurez, ha cumplido las condiciones para dejar a sus padres e independizarse. Es en este punto cuando realmente empieza a desempeñar su papel en la vida, y es precisamente cuando su misión en la vida pasa gradualmente de ser vaga y confusa a ser clara y nítida. Aunque en apariencia mantiene una relación estrecha con sus padres, como el papel que desempeña y su misión en la vida no tienen nada que ver con ellos, en esencia esta relación estrecha empieza a resquebrajarse poco a poco a medida que logra gradualmente la independencia. Desde una perspectiva carnal, subconscientemente no puede evitar seguir dependiendo de sus padres, pero como hecho objetivo, una vez que alguien ha crecido del todo, está completamente desvinculado de sus padres en todos los sentidos, y el papel que asume lo llevará a cabo por sí mismo de forma independiente. Además de dar a luz y criarlo, la responsabilidad que los padres tienen en la vida de uno es solo proporcionarle externamente un entorno en el que crecer, y eso es todo, porque solo la preordinación del Creador influye en el sino de cualquier persona. Qué tipo de futuro tendrá alguien no es algo que ninguna persona pueda controlar; está preordinado con mucha antelación, y ni siquiera los padres de uno pueden cambiar su sino. En lo que respecta al sino, todo el mundo es independiente; cada uno tiene su propio sino. Por tanto, nadie tiene padres que puedan frustrar en absoluto su sino en la vida, ni que puedan hacer nada para ayudarlo en lo que respecta al papel que desempeña en la vida. Se puede decir que, sin importar en qué familia esté preordinado que uno nazca y en qué entorno crezca, estas no son más que las condiciones previas para completar su misión en la vida. No determinan en modo alguno la suerte de una persona en la vida ni el tipo de sino dentro del cual completa su misión. Por tanto, nadie tiene padres que puedan ayudarlo a completar su misión en la vida, ni ningún pariente puede ayudarlo a cumplir con su papel en la vida. Cómo completa uno su misión y en qué tipo de entorno de vida asume su papel depende enteramente de su sino en la vida. En otras palabras, ninguna condición objetiva puede influir en la misión de nadie tal como la preordinó el Creador. Todo el mundo alcanza la madurez en el entorno particular en el que crece; luego, paso a paso, se embarca en su propia senda en la vida y cumple el sino que le ha dispuesto el Creador. De forma natural y automática, entra en el vasto mar de la humanidad y asume su puesto en la vida y, por el bien de la preordinación del Creador y de Su soberanía, empieza a cumplir con sus responsabilidades como un ser creado.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 125

Las seis coyunturas en una vida humana (Pasajes seleccionados)

La cuarta coyuntura: El matrimonio

Cuando uno se hace mayor y madura, se distancia más de sus padres y el entorno en el que nació y fue criado, y comienza a buscar una dirección para su vida y a perseguir sus propias metas vitales de forma distinta a la de sus padres. Durante este tiempo uno ya no necesita a sus padres, sino más bien un compañero o una compañera con quien pasar la vida, es decir, un cónyuge, una persona con la que el sino de uno está íntimamente entrelazado. De esta forma, el primer acontecimiento vital importante que uno afronta después de la independencia es el matrimonio, la cuarta coyuntura por la que uno debe pasar.

1) La elección individual no entra en el matrimonio

El matrimonio es un acontecimiento importante en la vida de toda persona; es el momento en que uno empieza a asumir verdaderamente diversas responsabilidades y, poco a poco, completa diversas misiones. Las personas albergan muchas fantasías sobre el matrimonio antes de experimentarlo por sí mismas, y todas ellas pintan un cuadro muy hermoso. Las mujeres imaginan que su media naranja será un príncipe azul, y los hombres imaginan que se casarán con una princesa de cuento de hadas. Estas fantasías demuestran que cada persona tiene su propio conjunto de estándares requeridos en lo que respecta al matrimonio. Aunque en esta era malvada toda clase de información inculca constantemente en la gente diversos puntos de vista distorsionados sobre el matrimonio, lo que hace que las personas tengan aún más exigencias hacia este y desarrollen toda clase de lastres y actitudes extrañas al respecto, cualquiera que se haya casado sabe que, no importa cómo se entienda el matrimonio ni cuál sea la actitud de uno hacia él, el matrimonio no es una cuestión de elección individual.

Una persona encontrará a mucha gente en la vida, pero nadie sabe quién acabará siendo su pareja matrimonial. Aunque todos tienen sus propios puntos de vista e ideas sobre el tema del matrimonio, nadie puede prever quién precisamente se convertirá verdaderamente en su media naranja al final, y las personas mismas no tienen voz ni voto al respecto. Después de conocer a alguien que te gusta, puedes pretender a esa persona; pero si está interesada en ti y si se convertirá en tu pareja no es algo que tú puedas decidir. Quien te gusta no es necesariamente aquel con quien compartirás la vida. Más bien, puede ser que, sin que siquiera te des cuenta, alguien que nunca esperabas entre en tu vida y se convierta en tu pareja, en la parte más importante de tu sino, en tu media naranja cuyo sino está indisolublemente unido al tuyo. Y así, aunque hay innumerables matrimonios en el mundo, cada uno es diferente: algunos son decepcionantes, otros son encantadores; algunos abarcan oriente y occidente, otros el norte y el sur; algunos son parejas ideales, otros son de igual posición social; algunos están llenos de felicidad, otros llenos de tragedia; algunos despiertan la admiración y la envidia de los demás, otros dejan a las personas perplejas e incitan al desdén; algunos están llenos de gozo, otros traen un sinfín de lágrimas y desesperación… En esta infinidad de tipos de matrimonio, los seres humanos muestran lealtad y un compromiso eterno e inquebrantable hacia dicha unión; muestran gran cuidado, un apego firme y el compromiso de permanecer junto a su pareja; muestran impotencia e incomprensión; muestran traición e incluso hostilidad. Ya sea que el matrimonio en sí mismo traiga felicidad o dolor, la misión de cada persona en él, la cual está preordinada por el Creador, no cambia; esta misión es algo que todos deben completar. Y el sino de cada persona que subyace a cada matrimonio tampoco cambia; está preordinado con mucha antelación por el Creador.

2) El matrimonio nace del sino de ambos cónyuges

El matrimonio es una importante coyuntura en la vida de una persona. Se produce como resultado de su sino en la vida y es una parte importante de él. No se fundamenta en la voluntad o las preferencias individuales de nadie, y no está influenciado por ningún factor externo, sino que está determinado totalmente por la suerte de las dos personas, por las preordinaciones y los arreglos del Creador respecto de los sinos de ambos esposos. A simple vista, el matrimonio existe para que los seres humanos puedan procrear, pero, de hecho, no es más que una ceremonia para completar la misión de uno. En el matrimonio, el papel que desempeñan las personas no es meramente el de criar a la siguiente generación; asumen todos los papeles que sirven para mantener el matrimonio, así como las misiones correspondientes que deben completar. Puesto que el nacimiento de uno influye en los cambios que experimentan las personas, acontecimientos y cosas a su alrededor, su matrimonio también influye inevitablemente en estas cosas e, incluso más aún, provocará en ellas toda clase de transformaciones.

Cuando una persona se vuelve independiente, empieza a recorrer su propia senda en la vida, la cual la conduce, paso a paso, hacia las personas, acontecimientos y cosas que tienen conexión con su matrimonio. Al mismo tiempo, su futura pareja matrimonial se está acercando, paso a paso, a esas mismas personas, acontecimientos y cosas. Bajo la soberanía del Creador, dos personas sin relación entre sí, poco a poco —debido a sus sinos relacionados— contraen un único matrimonio, convirtiéndose milagrosamente en una familia: “dos pasajeros del mismo barco”. Por tanto, cuando una persona contrae matrimonio, su senda en la vida influirá en su media naranja y la involucrará, mientras que la senda en la vida de su media naranja influirá en su propio sino en la vida y lo involucrará. En otras palabras, los sinos de las personas están interconectados, y nadie puede completar su misión en la vida ni desempeñar su papel de forma verdaderamente independiente de los demás. El nacimiento de uno repercute en una inmensa red de relaciones; el crecimiento también implica una compleja red de relaciones; y, de manera similar, un matrimonio existe y se mantiene inevitablemente dentro de una vasta y compleja red de relaciones, e involucra a cada miembro de esa red a la vez que influye en el sino de todos los que forman parte de ella. Un matrimonio no es el producto de la familia de uno, el marco en el cual creció, su aspecto, su edad, su calibre, sus talentos ni ningún otro factor; más bien, es el producto de una misión compartida y un sino relacionado. Este es el origen del matrimonio, producido dentro del sino humano orquestado y dispuesto por el Creador.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único III

Palabras diarias de Dios  Fragmento 126

Las seis coyunturas en una vida humana (Pasajes seleccionados)

La quinta coyuntura: La descendencia

Después de casarse, uno comienza a criar a la siguiente generación. Uno no tiene nada que decir en cuanto al número o al tipo de hijos que tiene; esto también viene determinado por el sino de una persona, predestinado por el Creador. Esta es la quinta coyuntura por la que debe pasar una persona.

Si uno nace con el fin de cumplir el rol de ser el hijo de alguien, cría a la siguiente generación con el fin de cumplir el rol de ser padre. Este cambio de papeles permite que uno experimente fases diferentes de la vida desde perspectivas distintas. También le proporciona diferentes clases de experiencias vitales a través de las cuales llega a conocer de primera mano la soberanía del Creador, que siempre se ejerce de la misma manera, y a través de las cuales experimenta el hecho de que nadie puede sobrepasar ni alterar las preordinaciones del Creador.

1) Uno no tiene control sobre lo que pasa con sus hijos

El nacimiento, el crecimiento y el matrimonio producen diversos tipos y diferentes grados de decepción. Algunas personas no están satisfechas con sus familias o sus propios aspectos físicos; a algunos no les gustan sus padres; otros están resentidos o tienen muchas quejas sobre el entorno en el que crecieron. Y, para la mayoría de las personas, entre todas estas decepciones, el matrimonio es la más insatisfactoria. Independientemente de lo insatisfecho que uno esté con su nacimiento, su crecimiento o su matrimonio, todo el que ha pasado por estas cosas sabe que uno no puede elegir dónde y cuándo nace, qué aspecto tiene, quiénes son sus padres ni quién es su cónyuge, sino que solo puede aceptar la voluntad del cielo. Pero cuando llega el momento de que las personas críen a la siguiente generación, proyectan todos sus deseos no realizados en la primera mitad de sus vidas sobre sus descendientes, esperando que ellos compensen todas las decepciones de la primera mitad de sus propias vidas. Así, las personas se permiten toda clase de fantasías sobre sus hijos: que sus hijas crecerán hasta ser asombrosas bellezas y, sus hijos elegantes caballeros; que sus hijas serán cultas y talentosas, y sus hijos, brillantes estudiantes y atletas estrella; que sus hijas serán amables, virtuosas y equilibradas y, sus hijos, inteligentes, capaces y sensibles. Esperan que su descendencia, ya sean hijas o hijos, respetarán a sus mayores, serán considerados con sus padres, serán amados y alabados por todos… En este punto, las esperanzas de la vida brotan de nuevo, y se encienden nuevas pasiones en los corazones de las personas. Estas saben que carecen de capacidad y que no han logrado nada en esta vida, que no tendrán otra oportunidad, ni otra esperanza, de destacar sobre los demás, y que no tienen elección sino aceptar su porvenir. Y, por tanto, proyectan todas sus esperanzas, sus deseos y aspiraciones no realizados en la siguiente generación, esperando que sus descendientes puedan ayudarlos a lograr sus sueños y materializar sus deseos; que sus hijas e hijos traigan gloria al apellido, consigan un estatus destacado o sean ricos o famosos. En resumen, quieren que sus hijos alcancen las cotas más altas. Los planes y las fantasías de las personas son perfectos; ¿no saben que el número de hijos que tienen, el aspecto de estos, sus capacidades, etc., no es algo que ellos puedan decidir; mucho menos que el porvenir de sus hijos esté en sus manos? Los humanos no son señores de su propio porvenir, pero esperan cambiar el porvenir de la generación más joven; no tienen poder para escapar de su propio sino, pero intentan manipular el de sus hijos e hijas. ¿No están sobrevalorándose? ¿No es esto insensatez e ignorancia humanas? Las personas se tomarán grandes molestias por sus hijos, pero al final, cuántos descendientes tenga alguien y cómo serán estos no lo dictan los planes y deseos de la gente. Algunas personas son pobres, pero engendran muchos hijos; algunas son ricas, pero no tienen ninguno. Algunos quieren una hija, pero se les niega ese deseo; algunos quieren un niño, pero son incapaces de tener un varón. Para algunos, los hijos son una bendición; para otros, una maldición. Algunas parejas son inteligentes, pero dan a luz hijos torpes; algunos padres son trabajadores y honestos, pero los hijos que crían son indolentes. Algunos padres son amables y rectos, pero tienen hijos que resultan ser astutos y maliciosos. Algunos padres están sanos de mente y cuerpo, pero dan a luz hijos discapacitados. Algunos padres son ordinarios y fracasados, pero tienen hijos que consiguen grandes éxitos. Algunos padres son de un estatus bajo, pero tienen hijos que llegan a ser eminencias…

2) Después de criar a la siguiente generación, las personas obtienen un nuevo entendimiento del sino

La mayoría de las personas que entra en el matrimonio lo hacen alrededor de los treinta años de edad, un momento en la vida en el que uno no tiene ningún entendimiento del sino humano todavía. Pero cuando las personas empiezan a criar a sus hijos, conforme sus descendientes crecen, ven a la nueva generación repetir la vida y todas las experiencias de la anterior, y ven sus propios pasados reflejados en ellos y se dan cuenta de que el camino recorrido por la generación más joven, como la suya, no puede planearse ni escogerse. Frente a esta realidad, no tienen elección sino admitir que el porvenir de cada persona está predestinado; y sin darse cuenta de ello dejan gradualmente de lado sus propios deseos, y las pasiones en sus corazones se consumen y mueren… Durante este período de tiempo, la gente, al haber pasado esencialmente los hitos importantes de la vida, ha obtenido un nuevo entendimiento de la vida, ha adoptado una nueva actitud. ¿Cuánto puede esperar del futuro una persona de esta edad y qué perspectivas tiene que esperar? ¿Qué mujer de cincuenta años sigue soñando con el Príncipe Azul? ¿Qué hombre de cincuenta años sigue buscando a su Blancanieves? ¿Qué mujer de mediana edad sigue esperando pasar de ser un patito feo a ser un cisne? ¿Tienen la mayoría de los hombres mayores la misma energía en su profesión que los jóvenes? En resumen, independientemente de si uno es un hombre o una mujer, cualquiera que viva hasta esta edad probablemente tenga una actitud relativamente racional y práctica hacia el matrimonio, la familia y los hijos. A esa persona no le quedan básicamente elecciones ni ansias de desafiar el sino. Hasta donde llega la experiencia humana, tan pronto como uno alcanza esta edad desarrolla naturalmente cierta actitud de “uno debe aceptar el sino; los hijos corren sus propias suertes; el sino humano es ordenado por el cielo”. La mayoría de las personas que no entienden la verdad, después de haber aguantado todas las vicisitudes, frustraciones y dificultades de este mundo, resumirán sus perspectivas de la vida humana con tres palabras: “¡Es el sino!”. Aunque esta frase sintetiza la comprensión de las personas mundanas del sino humano y la conclusión a la que llegan, aunque expresa la impotencia de la humanidad y podría describirse como incisiva y precisa, no tiene nada que ver con un entendimiento de la soberanía del Creador, y simplemente no sustituye el conocimiento de Su autoridad.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 127

Creer en el sino no sustituye el conocimiento de la soberanía del Creador

Tras haber seguido a Dios durante tantos años, ¿existe una diferencia esencial entre vuestro conocimiento del sino y el de la gente del mundo? ¿Habéis llegado a conocer verdaderamente la preordinación del Creador y Su soberanía? Algunas personas tienen una profunda comprensión y apreciación de la frase: “Es el sino”, pero no creen en la soberanía de Dios en absoluto; no creen que el sino humano esté dispuesto y orquestado por Dios, y no están dispuestas a someterse a Su soberanía. Están tan indefensas como si estuvieran varadas en el océano, dejadas a merced de las olas, solo capaces de esperar de manera pasiva y negativa y resignarse al sino. Sin embargo, no reconocen que el sino humano está sujeto a la soberanía de Dios; no pueden tomar la iniciativa de intentar conocer la soberanía de Dios y, de ese modo, obtener conocimiento de la autoridad de Dios, someterse a las orquestaciones y arreglos de Dios, dejar de luchar contra el sino y, en cambio, vivir bajo el cuidado, la protección y la guía de Dios. En otras palabras, resignarse al propio sino no es lo mismo que someterse a la soberanía del Creador; creer en el sino no significa que uno acepte, reconozca y conozca la soberanía del Creador; creer en el sino es un mero reconocimiento de este hecho y de sus manifestaciones externas, y no es lo mismo que conocer que el Creador tiene soberanía sobre el sino de la humanidad ni reconocer que el Él es la fuente de soberanía sobre el sino de todas las cosas, y mucho menos es lo mismo que ser capaz de someterse a las orquestaciones y arreglos del Creador respecto del sino de las personas. Supongamos que una persona solo cree en el sino, e incluso tiene una profunda percepción de él, pero no es capaz por ello de conocer la soberanía del Creador sobre el sino de la especie humana, reconocerla, someterse a ella ni aceptarla. En ese caso, su vida será una tragedia; seguirá viviendo esta vida en vano; todo quedará en nada. Seguirá siendo incapaz de rendirse al dominio del Creador, de convertirse en un ser humano creado en el verdadero sentido de la frase, y de lograr Su reconocimiento. Una persona que conoce y experimenta verdaderamente la soberanía del Creador debería estar en un estado positivo, no negativo ni resignado. En cambio, a la vez que reconoce que todas las cosas están destinadas, también posee en su corazón una definición precisa de la vida y el sino: la vida entera del hombre está sujeta a la soberanía del Creador. Cuando mira el camino que ha recorrido, cuando recuerda cada fase de su vida, ve que, en cada paso —ya fuera el viaje arduo o tranquilo—, Dios lo estaba guiando y haciendo arreglos para él, que fueron la planificación meticulosa de Dios, así como Sus cuidadosos arreglos, los que lo llevaron inconscientemente hasta hoy, momento en el que es capaz de aceptar la soberanía del Creador y Su salvación. ¡Esta es la mayor bendición en la vida de una persona! Si una persona tiene una actitud negativa hacia el sino, demuestra que se está resistiendo a todo lo que Dios ha dispuesto para ella, que no tiene una actitud sumisa. Si uno tiene una actitud positiva hacia la soberanía de Dios sobre el sino humano, cuando rememore la senda que ha recorrido, cuando experimente verdaderamente la soberanía de Dios, deseará con más sinceridad someterse a todo lo que Dios ha dispuesto, tendrá más determinación y fe para dejar que Dios orqueste su sino, sin rebelarse ya contra Dios. Esto es porque ve que, cuando la gente no sabe en qué consiste el sino ni entiende la soberanía de Dios, lucha y tropieza obstinadamente entre la niebla; ese viaje es demasiado arduo y causa mucha aflicción. Por tanto, cuando las personas se dan cuenta de que Dios es soberano sobre el sino humano, los inteligentes escogen conocer y aceptar la soberanía de Dios y decir adiós a los dolorosos días de “intentar construir una buena vida con sus propias manos”, en lugar de seguir luchando contra el sino y en lugar de seguir persiguiendo a su propia manera los supuestos objetivos de la vida. Cuando una persona no tiene a Dios, cuando no puede verlo, cuando no puede conocer verdadera y claramente la soberanía de Dios, cada día carece de sentido, no tiene valor y es indescriptiblemente doloroso. Independientemente de dónde esté una persona y de cuál sea su trabajo, sus medios de subsistencia y los objetivos que persigue no le traen otra cosa que una aflicción infinita y un dolor que es difícil de superar, los cuales son experiencias que no puede soportar rememorar. Solo aceptando la soberanía del Creador, sometiéndose a Sus instrumentaciones y arreglos y buscando la obtención de la verdadera vida humana, puede una persona librarse gradualmente de toda aflicción y dolor y deshacerse poco a poco de todo el vacío de la vida humana.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 128

Solo aquellos que se someten a la soberanía del Creador pueden alcanzar la verdadera libertad

Como el hombre no conoce las orquestaciones y la soberanía de Dios, siempre afronta el sino con ánimo desafiante y una actitud rebelde, y siempre quiere liberarse de la autoridad y la soberanía de Dios y las cosas que el sino le tiene guardadas, esperando en vano cambiar sus circunstancias actuales y alterar su porvenir. Pero nunca puede tener éxito y se ve frustrado a cada paso. Esta lucha, que tiene lugar en lo profundo de su alma, le causa dolor y este dolor se le mete en los huesos y, al mismo tiempo, hace que desperdicie su vida. ¿Cuál es la causa de este dolor? ¿Se debe a la soberanía de Dios o a tener un mal sino? Obviamente, ninguna de las dos es cierta. En definitiva, se debe a la senda que toma el hombre y a la forma en que elige vivir su vida. Algunas personas pueden no haber experimentado estas cosas. Pero cuando sepas y reconozcas realmente que Dios tiene soberanía sobre el porvenir humano, cuando entiendas de verdad que todo aquello sobre lo cual Dios tiene soberanía y que dispone para ti te provee de gran beneficio y protección, sentirás que tu dolor se alivia gradualmente y todo tu ser se quedará poco a poco relajado, libre y liberado. A juzgar por los estados de la mayoría de las personas, objetivamente, no pueden aceptar realmente el valor y el sentido prácticos de la soberanía del Creador sobre el sino humano, aunque en un nivel subjetivo no quieren seguir viviendo como antes y quieren aliviar su dolor; objetivamente, no pueden reconocer ni someterse realmente a la soberanía del Creador, y mucho menos saber cómo buscar y aceptar las orquestaciones y disposiciones del Creador. Así, si el hombre no puede llegar a conocer realmente el hecho de que el Creador tiene soberanía sobre su sino y sobre todo lo relacionado con él, y si no puede someterse realmente bajo Su dominio, entonces será muy difícil para él no verse impulsado y coartado por la idea de que el porvenir del hombre está en sus propias manos y será muy difícil para él liberarse del dolor que causa su intensa lucha contra el sino y la autoridad del Creador; desde luego, también será muy difícil para él estar verdaderamente liberado y libre, convertirse en alguien que adora a Dios. La forma más simple de liberarse de este estado es decir adiós a la antigua forma de vida de uno y a los anteriores objetivos en la vida, resumiendo y diseccionando la manera de vivir, la visión de la vida, las búsquedas, los deseos y aspiraciones anteriores, para compararlos después con las intenciones y los requerimientos de Dios para el hombre y ver si alguno de ellos es compatible con las intenciones de Dios, si alguno de ellos cumple con los requerimientos de Dios, si alguno de ellos transmite los valores correctos de la vida y si alguno de ellos le permite a uno vivir con cada vez más conocimiento de la verdad y con humanidad y la semejanza de un ser humano. Cuando investigas repetidamente y diseccionas cuidadosamente los diversos objetivos que las personas persiguen en la vida y sus diversas formas diferentes de vivir, verás que ninguno de ellos encaja con el propósito original del Creador con el que creó a la humanidad. Todos ellos apartan a las personas de Su soberanía y Su cuidado; todos son trampas que provocan que las personas se vuelvan depravadas y que las llevan al infierno. Después de que reconozcas esto, lo que deberías hacer es despojarte de tu antigua visión de la vida, mantenerte alejado de diversas trampas, dejar que Dios se haga cargo de tu vida y haga arreglos para ella, buscar someterte solamente a las orquestaciones y la dirección de Dios, sin hacer ninguna de tus propias elecciones, y convertirte en una persona que lo adora a Él. Esto suena fácil, pero es difícil de hacer. Algunos pueden soportar el dolor que ello conlleva, otros no. Algunos están dispuestos a obedecer, otros no. Los que no están dispuestos carecen del deseo y la determinación para hacerlo; son claramente conscientes de la soberanía de Dios, saben perfectamente bien que es Él quien planea y organiza el sino humano, pero siguen luchando por liberarse y sin reconciliarse con la idea de dejar su porvenir en las manos de Dios y someterse a Su soberanía y, además, están resentidos con Sus orquestaciones y Sus disposiciones. Así, habrá siempre algunas personas que quieran ver por sí mismas de lo que son capaces; quieren cambiar su porvenir con sus propias manos, o conseguir la felicidad con sus propias fuerzas, ver si pueden sobrepasar los límites de la autoridad de Dios y subir por encima de Su soberanía. La tragedia del hombre no es que persiga una vida feliz ni que persiga fama y provecho o que luche contra su propio sino a través de una neblina, sino que después de haber visto la existencia del Creador y haber conocido la realidad de que Él tiene soberanía sobre el sino humano, siga sin volver de la senda equivocada, sin poder sacar los pies del fango, y endurezca su corazón persistiendo tozudamente en sus errores. Preferiría quedarse luchando en el barro, peleando obstinadamente contra la soberanía del Creador, resistiéndose a ella hasta el final, sin la más mínima actitud de remordimiento. Solo cuando yace quebrantado y sangrando decide finalmente rendirse y darse la vuelta. Esta es la auténtica tragedia del hombre. Así pues, digo que aquellos que deciden someterse son sabios, mientras que aquellos que deciden liberarse son necios y testarudos.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 129

Las seis coyunturas en una vida humana (Pasajes seleccionados)

La sexta coyuntura: La muerte

Después de demasiado ajetreo, de muchas frustraciones y decepciones, después de muchas alegrías, tristezas y altibajos, después de tantos años inolvidables, después de ver las estaciones volver una y otra vez, uno ha pasado los hitos importantes de la vida sin darse cuenta, y en un santiamén se encuentra en sus últimos años de vida. Las señales del tiempo están marcadas por todo el cuerpo: uno ya no puede mantenerse erguido, el pelo oscuro se vuelve blanco, mientras que los ojos que una vez fueron brillantes y claros se vuelven oscuros y se nublan, y la piel tersa se llena de arrugas y manchas. La capacidad de oír se debilita, los dientes se sueltan y se caen, las reacciones se retrasan, los movimientos se enlentecen… En este punto, uno se ha despedido por completo de los años apasionados de su juventud y ha entrado en el crepúsculo de su vida: la vejez. Después, uno se enfrentará a la muerte, la última coyuntura en la vida humana.

1) Sólo el Creador tiene el poder de la vida y la muerte sobre el hombre

Si el nacimiento de uno fue destinado por su vida anterior, entonces su muerte señala el final de ese sino. Si el nacimiento de uno es el comienzo de su misión en esta vida, entonces su muerte señala el final de esa misión. Como el Creador ha establecido una serie fija de circunstancias para el nacimiento de cada persona, sin duda Él también ha organizado una serie fija de circunstancias para su muerte. En otras palabras, nadie nace por azar, ninguna muerte es repentina, y tanto el nacimiento como la muerte están necesariamente conectados con las vidas anterior y presente de uno. Cómo son las circunstancias del nacimiento de uno y cuáles son las circunstancias de su muerte están relacionadas con la preordinación del Creador; este es el porvenir de una persona, su sino. Como hay muchas explicaciones para el nacimiento de una persona, también debe haber necesariamente diversas circunstancias especiales para la muerte de una persona. Así, surgieron entre la especie humana distintas duraciones de la vida de las personas y distintas formas y momentos de su muerte. Algunos son fuertes y sanos, pero mueren jóvenes; otros son débiles y enfermizos, pero viven hasta la vejez y fallecen apaciblemente. Algunos mueren por causas no naturales; otros, por causas naturales. Algunos mueren lejos de casa, otros cierran los ojos por última vez con sus seres queridos a su lado. Algunos mueren en el aire, otros bajo tierra. Algunos se ahogan en el agua, otros perecen en desastres. Algunos mueren por la mañana y otros por la noche… Todo el mundo quiere un nacimiento ilustre, una vida brillante y una muerte gloriosa, pero nadie puede sobrepasar su propio porvenir, nadie puede escapar de la soberanía del Creador. Este es el sino humano. La gente puede hacer todo tipo de planes para su futuro, pero nadie puede planear cómo nace o la forma y el momento de su partida de este mundo. Aunque todas las personas hacen todo lo que pueden para evitar la muerte y resistirse a su llegada, aun así, sin que lo sepan, la muerte se les acerca silenciosamente. Nadie sabe cuándo o cómo morirá, mucho menos dónde ocurrirá. Obviamente, el hombre mismo no tiene poder supremo sobre su vida y su muerte, ni ningún ser vivo del mundo natural, sino el Creador, que posee una autoridad única. La vida y la muerte de la especie humana no son el producto de alguna ley del mundo natural, sino un resultado de la soberanía de la autoridad del Creador.

2) Quien no conozca la soberanía del Creador será afligido por el miedo a la muerte

Cuando uno entra en la vejez, el desafío que afronta no es proveer para una familia o establecer sus grandes ambiciones en la vida, sino cómo despedirse de su vida, cómo llegar al final de la misma, cómo poner el punto final a su propia existencia. Aunque superficialmente parece que las personas prestan poca atención a la muerte, nadie puede evitar explorar el tema, porque nadie sabe si hay otro mundo al otro lado de la muerte, un mundo que los humanos no pueden percibir ni sentir, uno del que no saben nada. Esto hace que las personas tengan miedo de mirar a la muerte de frente, tengan miedo de afrontarla como deberían hacerlo y, en su lugar, hacen todo lo que pueden para evitar el tema. Y así la muerte llena a cada persona de terror hacia ella, y añade un velo de misterio a esta realidad inevitable de la vida, ensombreciendo persistentemente el corazón de cada persona.

Cuando uno siente que su cuerpo se deteriora, que se está acercando a la muerte, siente un terror difuso, un miedo indescriptible. El miedo a la muerte hace que uno se sienta más solo y desamparado, y en este punto se pregunta: ¿De dónde vino el hombre? ¿Adónde irá? ¿Así es como va a morir, con la vida pasando a toda velocidad ante él? ¿Es este el período que señala el final de la vida? ¿Cuál es, al final, el significado de la vida? ¿Cuál es el valor de la vida, después de todo? ¿Consiste en tener fama y fortuna? ¿Consiste en criar una familia?… Independientemente de si uno ha pensado en estas preguntas específicas o no, de lo intenso que sea su miedo a la muerte, en lo profundo del corazón de cada persona siempre hay un deseo de investigar los misterios, un sentimiento de incomprensión sobre la vida, y mezclados con estos, un sentimentalismo sobre el mundo, una reticencia a marcharse. Quizás nadie pueda expresar con claridad qué es lo que el hombre teme, qué es lo que el hombre quiere buscar, qué es lo que le pone sentimental y en qué se muestra reticente a dejar atrás…

Como temen a la muerte, las personas tienen demasiadas preocupaciones; como temen a la muerte, hay demasiado que no pueden dejar atrás. Cuando están a punto de morir, algunas personas se inquietan por esto o aquello; se preocupan por sus hijos, sus seres queridos, su riqueza, como si por preocuparse pudiesen borrar el sufrimiento y el terror que la muerte trae, como si manteniendo una especie de intimidad con los vivos pudiesen escapar del desamparo y la soledad que acompañan a la muerte. En las profundidades del corazón humano reside un miedo vago, un miedo de ser separados de sus seres queridos, de nunca más posar la mirada en el cielo azul, de no poder mirar nunca más el mundo material. Un alma solitaria, acostumbrada a la compañía de sus seres queridos, es reticente a soltarse y partir, sola, hacia un mundo desconocido y extraño.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 130

Una vida gastada buscando fama y provecho deja a uno perdido frente a la muerte

Debido a la soberanía y la preordinación del Creador, un alma solitaria que empezó con absolutamente nada consigue unos padres y una familia, la oportunidad de ser miembro de la raza humana y de experimentar la vida humana y recorrer el mundo humano; también consigue la oportunidad de experimentar la soberanía del Creador, de llegar a conocer las maravillas de Su creación y, más aún, la oportunidad de conocer y rendirse a la autoridad del Creador. Sin embargo, la mayoría de las personas no aprovecha realmente esta oportunidad excepcional y fugaz. La gente agota toda una vida de energía luchando contra el sino, y se pasa toda su vida ajetreada para proveer a sus familias y yendo y viniendo apresuradamente en aras del prestigio y el beneficio. Las cosas que las personas valoran son el amor familiar, el dinero, la fama y el provecho, y consideran que son las cosas más valiosas en la vida. Todas las personas se quejan de que sus sinos están llenos de dificultades y obstáculos, pero siguen relegando en su mente las cuestiones que en mayor medida deberían entender y explorar: por qué está vivo el hombre, cómo debería vivir y cuál es el valor y el sentido de la vida humana. Pasan toda su vida, por muy larga que esta sea, corriendo de acá para allá buscando fama y provecho simplemente, hasta que su juventud se ha ido y se llenan de canas y arrugas, hasta que se dan cuenta de que la fama y el provecho no pueden impedir que envejezcan, que el dinero no puede llenar el vacío de sus corazones, y hasta que entienden que nadie puede escapar de las leyes del nacimiento, el envejecimiento, la enfermedad y la muerte, y que nadie puede eludir los arreglos del sino. Solo cuando tienen que hacer frente a la coyuntura final de la vida captan verdaderamente que, aunque uno tenga una fortuna inmensa, aunque uno sea de estatus noble y alto rango, aún no puede escapar de la muerte y debe volver a su posición original: un alma solitaria, sin nada a su nombre. Cuando la gente tiene padres, cree que ellos lo son todo; cuando tiene propiedades, piensa que el dinero es su sostén y el capital por el que viven; cuando las personas tienen estatus, se aferran fuertemente a él y darían su vida por él. Solo cuando las personas están a punto de dejar este mundo se dan cuenta de que las cosas que persiguieron durante sus vidas no son más que nubes fugaces, a ninguna de las cuales pueden aferrarse, ninguna de las cuales pueden llevarse consigo, ninguna de las cuales puede librarlas de la muerte, ninguna de las cuales puede proveer compañía ni consuelo a un alma solitaria en su viaje de regreso, y lo que es más, ninguna de las cuales puede salvar a una persona y permitirle trascender la muerte. La fama y el provecho que uno logra en el mundo material le dan satisfacción temporal, un placer pasajero y un falso sentido de seguridad interior; causando que pierda su camino. Así, las personas, que luchan en el inmenso mar de la humanidad, anhelando la paz, la consolación y la tranquilidad del corazón, son engullidas por una ola tras otra. Cuando las personas aún no han desentrañado las preguntas que más deberían entender —de dónde vienen, por qué están vivas, adónde van, etc.—, son seducidas por la fama y el provecho, desorientadas y controladas por ellos e irrevocablemente perdidas. El tiempo vuela; los años pasan en un abrir y cerrar de ojos; antes de que uno se dé cuenta, ya ha dicho adiós a los mejores años de su vida. Cuando las personas están a punto de despedirse del mundo, llegan a la comprensión gradual de que todo en el mundo se aleja lentamente, de que ya no tienen la fortaleza para aferrarse a nada de lo que era originalmente suyo. En ese momento sienten realmente que, después de todo, solo son como un recién nacido, un bebé que llora, sin poseer todavía absolutamente nada. En este punto, se ven empujadas a empezar a reflexionar sobre lo que han hecho en su vida, sobre cuál es el valor de estar vivo, cuál es el significado de estar vivo y por qué la gente vino al mundo. Y, precisamente en este punto, quieren saber cada vez más si realmente hay una siguiente vida, si el Cielo existe realmente, si realmente hay retribución… Cuanto más se acerca uno a la muerte, más quiere entender en qué consiste la vida; mientras más se acerca uno a la muerte, más vacío parece su corazón; mientras más se acerca uno a la muerte, más falto de apoyo se siente; y así el miedo de uno a la muerte se incrementa día a día. Existen dos razones por las que estas respuestas se manifiestan en la gente cuando se acerca a la muerte: primero, están a punto de perder la fama o el provecho de los que han dependido sus vidas, a punto de decir adiós a todo lo que el ojo contempla en el mundo; y segundo, están a punto de hacer frente, completamente solos, a un mundo extraño, una esfera misteriosa y desconocida en la que tienen miedo de poner un pie, donde no tienen seres queridos ni ningún apoyo. Por estas dos razones, todo aquel que se enfrenta a la muerte se siente inquieto, lleno de pánico y completamente perdido de una manera que nunca ha experimentado antes. Solo cuando alguien ha alcanzado realmente este punto es consciente de que, cuando una persona entra en este mundo, primero debería comprender de dónde vienen los seres humanos, por qué están vivas las personas, quién tiene la soberanía sobre el sino humano y quién provee para la existencia humana y tiene soberanía sobre ella; este conocimiento es el capital a través del cual una persona vive, y es la base esencial para la supervivencia de una persona. No debería aprender primero cómo mantener a su familia, ni cómo perseguir fama y provecho, ni cómo estar por encima del resto en un grupo, ni cómo vivir una vida más próspera, ni mucho menos cómo tomar la delantera respecto de los demás o cómo competir con facilidad en diversos tipos de competiciones. Aunque las diversas habilidades de supervivencia que las personas se pasan la vida dominando les permiten disfrutar de abundantes comodidades materiales, nunca aportan a su corazón verdadero consuelo ni estabilidad. En su lugar, hacen que las personas pierdan constantemente el rumbo, tengan dificultades para controlarse y desaprovechen una oportunidad tras otra de aprender el sentido de la vida, así como dan lugar a problemas ocultos en las personas acerca de cómo enfrentar la muerte correctamente; las vidas de las personas se arruinan de esta manera. El Creador trata a todo el mundo de forma justa, da a cada uno toda una vida de oportunidades para experimentar y conocer Su soberanía, pero solo cuando la muerte se acerca y su espectro es inminente comienza uno a ver la luz, ¡y entonces es demasiado tarde!

El hombre emplea toda su vida en perseguir el dinero, la fama y el provecho; trata estas cosas como un salvavidas, como su único apoyo; como si poseerlas significara que podría seguir viviendo y escapar de la muerte. Pero solo cuando está cerca de morir se da cuenta de lo lejos que están de él el dinero, la fama y el provecho y, ante la muerte, de lo débil e impotente que es, de lo vulnerable que es, de lo solo, carente de apoyo y desamparado que está. Es consciente de que no se puede obtener la vida a cambio de dinero o de fama y provecho, que no importa lo rica que sea una persona ni lo alto que sea su estatus, todas son igualmente pobres e insignificantes frente a la muerte. Se da cuenta de que el dinero no puede comprar la vida, que la fama y el provecho no le pueden permitir al hombre escapar de la muerte, que ni el dinero ni la fama y el provecho pueden alargar un solo minuto, un solo segundo, la vida del hombre. Mientras más siente eso el hombre, más anhela seguir viviendo, mientras más siente eso el hombre, más teme el acercamiento de la muerte. Solo en este punto se da cuenta realmente de que su vida no le pertenece, de que no es él quien la controla, y de que uno no tiene nada que decir en cuanto a si vive o muere, está fuera del control de cualquiera.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único III

Palabras diarias de Dios  Fragmento 131

Ríndete al dominio del Creador y afronta la muerte con tranquilidad

En el momento en que una persona nace, un alma solitaria comienza su experiencia vital en la tierra y su experiencia de la autoridad del Creador que este ha organizado para ella. No es necesario decir que, para la persona, el alma, esta es una excelente oportunidad de obtener el conocimiento de la soberanía del Creador, de llegar a conocer Su autoridad y experimentarla personalmente. Las personas viven sus vidas dentro de las leyes del sino establecidas para ellas por el Creador, así como para cualquier persona con conciencia y razón, reconocer Su soberanía y llegar a conocer Su autoridad a lo largo de las décadas de su vida no es algo difícil de hacer. Por tanto, debería ser muy fácil para cada persona reconocer, a través de sus propias experiencias a lo largo de varias décadas, que todos los sinos humanos están preordinados y debería ser muy fácil percibir o concluir lo que significa estar vivo. A medida que uno afirma esta experiencia de vida, llega gradualmente a entender de dónde viene la vida, a entender qué necesita realmente el corazón, qué llevará a uno al verdadero camino de la vida, cuáles deberían ser la misión y el objetivo de una vida humana. Uno reconocerá gradualmente que si uno no adora al Creador, si no se rinde a Su dominio, entonces cuando llegue el momento de enfrentarse a la muerte, cuando un alma esté a punto de enfrentarse al Creador una vez más, su corazón se llenará de un temor y una intranquilidad ilimitados. Si una persona ha estado en el mundo durante varias décadas y aún no ha entendido de dónde viene la vida humana, no ha reconocido aún en manos de quién está su porvenir, entonces no es de extrañar que no pueda afrontar la muerte con calma. Una persona que ha adquirido el conocimiento de la soberanía del Creador en sus décadas de experiencia de la vida humana es alguien con una comprensión pura del sentido y el valor de la vida. Este tipo de persona tiene un conocimiento profundo del propósito de la vida, con una apreciación y una experiencia reales de la soberanía del Creador; e incluso más, es capaz de someterse a la autoridad del Creador. Tal persona entiende el sentido de la creación de la especie humana por parte del Creador, entiende que el hombre debería adorarlo, que todo lo que este posee viene de Él y regresará a Él algún día no muy lejano en el futuro. Este tipo de persona entiende que el Creador dispone el nacimiento del hombre y tiene soberanía sobre su muerte, y que tanto la vida como la muerte están preordinadas por la autoridad del Creador. Así, cuando uno comprenda realmente estas cosas, será capaz de forma natural de afrontar con calma la muerte, de desprenderse con calma de todas sus cosas externas, de aceptar y someterse de buen grado a todo lo que venga, y de dar la bienvenida a la última coyuntura de la vida dispuesta por el Creador, en lugar de temerla y luchar contra ella constantemente. Si uno ve la propia vida como una oportunidad para experimentar la soberanía del Creador y llegar a conocer Su autoridad, si uno ve su vida como una oportunidad excepcional para cumplir con su deber como ser humano creado y completar su misión, entonces tendrá sin duda una perspectiva correcta de la vida, vivirá bajo las bendiciones y la guía del Creador sin duda, andará en la luz del Creador sin duda, conocerá Su soberanía sin duda, se rendirá ante Su dominio sin duda, se volverá un testigo de Sus obras maravillosas y Su autoridad sin duda. No hace falta decir que el Creador amará y aceptará ciertamente a tal persona, y solo una persona así puede tener una actitud calmada frente a la muerte y puede dar la bienvenida con gusto a la coyuntura final de la vida. Es evidente que Job tuvo este tipo de actitud hacia la muerte. Cumplió las condiciones que le permitieron aceptar con gusto la coyuntura final de la vida. Llevó el viaje de su vida a una conclusión tranquila, completó su misión en la vida y luego regresó al lado del Creador.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 132

Las búsquedas y los logros de Job en la vida le permiten afrontar la muerte con calma

En las Escrituras se dice acerca de Job: “Y murió Job, anciano y lleno de días” (Job 42:17). Esto significa que cuando Job falleció, no tuvo remordimientos y no sintió dolor, sino que partió de este mundo con naturalidad. Como todo el mundo sabe, Job fue un hombre que temió a Dios y se apartó del mal cuando estaba vivo. Dios aprobó sus justas acciones, las personas las recordaron y se puede decir que su vida tuvo el mayor valor y sentido en toda la humanidad. Job recibió las bendiciones de Dios y fue llamado justo por Él sobre la tierra, y también fue probado por Dios y tentado por Satanás. Se mantuvo firme en su testimonio por Dios y fue digno de recibir el título de “hombre justo” de Su propia boca. En las décadas posteriores a haber sido puesto a prueba por Dios, vivió de una manera incluso más valiosa, llena de sentido, asentada y calmada que antes. Debido a sus obras justas, Dios lo puso a prueba y, debido a sus obras justas, Dios se le apareció y le habló en persona. Así, en los años posteriores a haber sido puesto a prueba, Job sintió y entendió el valor de la vida de una forma más práctica, alcanzó un entendimiento más profundo de la soberanía del Creador, y obtuvo un conocimiento más preciso y definitivo de cómo el Creador da y quita Sus bendiciones. El libro de Job registra que Jehová Dios concedió a Job bendiciones incluso mayores que las que le había dado antes, colocándolo en una posición incluso mejor para conocer la soberanía del Creador y afrontar la muerte con calma. Así, cuando envejeció y afrontó la muerte, Job definitivamente no estaba preocupado por sus propiedades. No tenía preocupaciones, nada de lo que arrepentirse y, por supuesto, no temía a la muerte. Dado que pasó toda su vida buscando recorrer el camino de temer a Dios y apartarse del mal, no se preocupó por su desenlace. ¿Cuántas personas podrían actuar hoy como lo hizo Job cuando afrontó su propia muerte? ¿Por qué nadie es capaz de lograr esa actitud exterior tan simple? Solo hay una razón: Job vivió su vida en la búsqueda subjetiva de creer en la soberanía de Dios, reconocerla y someterse a ella; y con esta creencia, este reconocimiento y esta sumisión él pasó por las coyunturas importantes en la vida, vivió sus últimos años y recibió la coyuntura final de su vida. Independientemente de lo que Job experimentó en su vida, sus búsquedas y objetivos en la vida no fueron dolorosos, sino felices. Él no solo era feliz por las bendiciones o la aprobación del Creador, sino lo que es más importante, por sus búsquedas y objetivos en la vida, así como por el conocimiento gradual y la experiencia real de la soberanía del Creador que alcanzó a través de su búsqueda de temer a Dios y apartarse del mal. Y más aún, era feliz porque, mientras experimentaba la soberanía del Creador, experimentó en persona las maravillosas obras del Creador, además de cada experiencia y recuerdo tiernos pero inolvidables de la interacción con Dios y de llegar a familiarizarse con Dios y conocerlo. Job era feliz por el consuelo y la felicidad que venían como consecuencia de conocer las intenciones del Creador y por el corazón temeroso de Dios que desarrolló después de ver que Él es grande, maravilloso, hermoso y fiel. Job fue capaz de afrontar la muerte sin ningún sufrimiento porque sabía que, al morir, regresaría al lado del Creador. Fueron sus búsquedas y logros en la vida los que le permitieron afrontar la muerte con calma, afrontar tranquilamente el hecho de que el Creador se llevara su vida de vuelta y, más aún, le permitieron erguirse impoluto y libre de preocupaciones delante del Creador. ¿Pueden las personas hoy en día conseguir el tipo de felicidad que Job poseía? ¿Tenéis las condiciones para hacerlo? Puesto que las personas hoy en día tienen estas condiciones, ¿por qué son incapaces de vivir felizmente, como Job? ¿Por qué son incapaces de escapar del sufrimiento del temor a la muerte? Cuando afrontan la muerte, algunas personas se mojan los pantalones; otras tiemblan o se desmayan o arremeten contra el cielo y los hombres por igual, algunas incluso gimen y lloran. Estas no son en absoluto las reacciones repentinas que tienen lugar cuando la muerte se acerca. Las personas se comportan de estas formas embarazosas cuando se enfrentan a la muerte principalmente porque, en lo profundo de sus corazones, temen a la muerte, porque no tienen un conocimiento y una apreciación claros de la soberanía de Dios y Sus arreglos, y mucho menos se someten realmente a ellos. Las personas reaccionan de esta manera porque no quieren otra cosa que organizar y gobernarlo todo por sí mismas, controlar su propio porvenir, sus propias vidas y muertes. No es de extrañar, por tanto, que las personas nunca sean capaces de escapar del miedo a la muerte.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 133

Sólo aceptando la soberanía del Creador puede uno regresar a Su lado

Si uno no tiene un conocimiento y una experiencia claros de la soberanía de Dios y de Sus arreglos, su conocimiento del sino y de la muerte está destinado a ser difuso. Las personas no pueden ver claramente que todo esto descansa en la mano de Dios, no se dan cuenta de que Dios lo controla todo y tiene soberanía sobre todo; no reconocen que el hombre no puede desechar ni librarse de esa soberanía. Por esta razón, cuando llega el momento de afrontar la muerte, siempre tienen un sinfín de últimas palabras, siempre tienen preocupaciones y remordimientos. Están cargados con demasiado bagaje, demasiada reticencia, demasiada confusión. Esto causa que teman a la muerte. Para cualquier persona nacida en este mundo, el nacimiento es necesario y la muerte inevitable; nadie puede estar por encima del transcurso de estas cosas. Si uno desea partir de este mundo sin dolor, si quiere ser capaz de afrontar la coyuntura final de la vida libre de apegos o preocupaciones, el único camino es no dejar remordimientos. Y el único camino para partir sin ningún remordimiento es conocer la soberanía del Creador, Su autoridad, y someterse a ellas. Solo de esta forma puede uno mantenerse lejos de los conflictos humanos, del mal, de la atadura de Satanás; solo de esta forma puede uno vivir una vida como la de Job, guiada y bendecida por el Creador, una vida libre y liberada, con valor y sentido, honrada y transparente. Solo de esta forma puede uno someterse, como Job, a las pruebas y la privación del Creador, a las orquestaciones y arreglos del Creador. Solo de esta forma puede uno, como hizo Job, adorar al Creador toda su vida y ganarse Su aprobación, oír Su voz y verlo aparecerse. Solo de esta forma puede uno vivir y morir felizmente, como Job, sin dolor, sin preocupación, sin remordimientos. Solo de esta forma puede uno, como hizo Job, vivir en la luz, pasar cada una de las coyunturas de la vida en la luz, completar sin problemas su viaje en la luz, completar con éxito su misión —experimentar y llegar a conocer la soberanía del Creador como un ser creado— y morir en la luz; permanecerá a partir de entonces al lado del Creador como un ser humano creado al que Él aprueba.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 134

No pierdas la oportunidad de conocer la soberanía del Creador

Las varias décadas que forman una vida humana no son ni largas ni cortas. Los veintitantos años entre el nacimiento y la mayoría de edad pasan en un abrir y cerrar de ojos y, aunque en este punto de la vida una persona se considera adulta, los individuos en este grupo de edad no saben casi nada sobre la vida y el sino humanos. Conforme adquieren más experiencia, avanzan gradualmente hacia la mediana edad. Las personas de treinta y cuarenta años adquieren una experiencia incipiente de la vida y el sino, pero sus ideas sobre estas cosas siguen siendo muy vagas. No es hasta los cuarenta que algunas personas comienzan a entender a la humanidad y el universo, que estos fueron creados por Dios, a comprender en qué consiste la vida humana, en qué consiste el sino humano. Algunas personas, aunque han sido desde mucho tiempo atrás seguidores de Dios y son ahora de mediana edad, siguen sin poder poseer un conocimiento y una definición precisos de la soberanía de Dios, mucho menos una verdadera sumisión. Algunas personas no se preocupan por otra cosa que no sea aspirar a recibir bendiciones y, aunque hayan vivido muchos años, no saben ni entienden en lo más mínimo la realidad de la soberanía del Creador sobre el sino humano y no han dado el menor paso para adentrarse en la lección práctica de someterse a las orquestaciones y disposiciones de Dios. Tales personas son totalmente insensatas y viven sus vidas en vano.

Si los períodos de una vida humana se dividen de acuerdo con el grado de experiencia de la gente y su conocimiento del sino humano, se pueden desglosar más o menos en tres fases. La primera es la juventud, los años entre el nacimiento y la mediana edad, o desde el nacimiento hasta los treinta años. La segunda es la maduración, desde la mediana edad hasta la vejez, o de los treinta hasta los sesenta. Y la tercera fase es el período de la madurez, que empieza desde la vejez, que comienza a los sesenta, hasta que uno parte del mundo. En otras palabras, desde el nacimiento hasta la mediana edad, el conocimiento del sino y la vida por parte de la mayoría de las personas se limita a imitar las ideas de otros; casi no tiene un contenido real, práctico. Durante este período, la perspectiva de uno sobre la vida y las formas en las que se relaciona con los demás son bastante superficiales e ingenuas. Este es el período juvenil de uno, sólo después de haber probado todas las alegrías y tristezas de la vida obtiene uno un entendimiento real del sino, llega uno a apreciar subconscientemente, en lo profundo de su corazón, gradualmente lo irreversible del sino, y a darse cuenta lentamente de que la soberanía del Creador sobre el sino humano existe realmente. Este es el período de maduración de la persona. Entra en el periodo de madurez cuando ha dejado de luchar contra el sino, y cuando ya no está dispuesto a ser arrastrado a los conflictos, sino que conoce su suerte en la vida, se somete a la voluntad del cielo, resume sus propios logros y errores en la vida y espera el juicio de su vida por parte del Creador. Considerando los diferentes tipos de experiencias y ganancias que una persona obtiene durante estos tres períodos, en circunstancias normales la ventana de oportunidad para conocer la soberanía del Creador no es muy grande. Si uno alcanza los sesenta, tiene sólo treinta años o así para conocer la soberanía de Dios; si uno quiere un período más grande de tiempo, eso solo es posible si su vida es lo suficientemente larga, si es capaz de vivir un siglo. Digo entonces que, de acuerdo a las leyes normales de la existencia humana, aunque es un proceso muy largo desde que uno encuentra por primera vez el tema de conocer la soberanía del Creador hasta que es capaz de reconocer la realidad de Su soberanía, y desde entonces hasta el punto en que es capaz de someterse a ella, si uno cuenta realmente los años, no hay más de treinta o cuarenta durante los cuales tiene la oportunidad de obtener estas recompensas. Y, a menudo, las personas se dejan llevar por sus deseos y sus ambiciones por recibir bendiciones, de manera que no pueden discernir dónde reside la esencia de la vida humana, no comprenden la importancia de conocer la soberanía del Creador. Estas personas no aprecian esta valiosa oportunidad de entrar en el mundo humano para experimentar la vida humana y la soberanía del Creador, y no se dan cuenta de lo inestimable que es para un ser creado recibir la dirección personal del Creador. Así pues, digo que esas personas que quieren que la obra de Dios acabe rápidamente, que desean que Dios organice el final del hombre tan pronto como sea posible, de forma que puedan contemplar inmediatamente Su persona real y obtener bendiciones tan pronto como sea posible, son culpables del peor tipo de desobediencia e insensatas en extremo. Mientras tanto, los sabios entre los hombres, los que poseen una mente sumamente aguda, son los que desean, durante su tiempo limitado, aprovechar esta oportunidad única de conocer la soberanía del Creador. Estos dos deseos diferentes exponen dos perspectivas y búsquedas inmensamente diferentes: aquellos que buscan bendiciones son egoístas y viles y nunca muestran consideración por las intenciones de Dios, nunca buscan conocer Su soberanía, no quieren someterse a ella, simplemente quieren vivir como les place. Son unos degenerados despreocupados y esta categoría de personas será destruida. Aquellos que buscan conocer a Dios son capaces de dejar de lado sus deseos, están dispuestos a someterse a la soberanía y los arreglos de Dios; intentan ser la clase de personas sumisas a la autoridad de Dios y satisfacer las intenciones de Dios. Tales personas viven en la luz, en medio de las bendiciones de Dios; serán elogiadas sin duda por Dios. Sea como sea, la decisión humana es inútil y los humanos no tienen nada que decir sobre cuánto durará la obra de Dios. Es mejor para las personas entregarse a merced de Dios y someterse a Su soberanía. Si no te entregas a Su merced, ¿qué puedes hacer? ¿Sufrirá Dios una pérdida como resultado? Si no te entregas a Su merced, sino que intentas estar a cargo, estás tomando una decisión insensata y eres el único que sufrirá una pérdida al final. Solo si las personas cooperan con Dios lo más pronto posible, sólo si se dan prisa en aceptar Sus orquestaciones, conocer Su autoridad, y reconocen todo lo que Él ha hecho por ellas, tendrán esperanza. Solo de esta manera no vivirán sus vidas en vano y alcanzarán la salvación.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 135

Nadie puede cambiar el hecho de que Dios tiene soberanía sobre el sino humano

Bajo la autoridad de Dios toda persona acepta activa o pasivamente Su soberanía y Sus disposiciones, y no importa cómo luche uno en el transcurso de su vida, no importa cuántas sendas torcidas recorra, al final volverá a la órbita del sino que el Creador ha trazado para él. Esto es lo insuperable de la autoridad del Creador y la manera en la que Su autoridad controla y gobierna el universo. Es esta cualidad de insuperable, esta forma de control y gobierno, la que es responsable de las leyes que dictan las vidas de todas las cosas, que permiten a los humanos reencarnarse una y otra vez sin interferencia, que hacen que el mundo gire regularmente y se mueva hacia delante, día tras día, año tras año. Vosotros habéis presenciado todos estos hechos y los entendéis, ya sea de forma superficial o profunda, y la profundidad de vuestro entendimiento depende de vuestra experiencia y conocimiento de la verdad y vuestro conocimiento de Dios. Cuán bien conoces la realidad-verdad, cuánto has experimentado las palabras de Dios, cuán bien conoces la esencia y el carácter de Dios, todo esto representa la profundidad de tu entendimiento de la soberanía y las disposiciones de Dios. ¿Depende la existencia de la soberanía y las disposiciones de Dios de si los seres humanos se someten a ellas? ¿La realidad de que Dios posee esta autoridad la determina que la humanidad se someta a ella? La autoridad de Dios existe independientemente de las circunstancias. En todas las situaciones, Dios tiene soberanía sobre el sino de todo el mundo y sobre todas las cosas, así como los dispone de acuerdo con Sus pensamientos y Sus deseos. Esto no cambiará de acuerdo con los cambios en las personas; es independiente de la voluntad humana y no puede alterarse en virtud de ningún cambio en el tiempo, el espacio y la geografía, porque la autoridad de Dios es Su propia esencia. Si el hombre es capaz o no de conocer y aceptar la soberanía de Dios, así como si es capaz o no de someterse a ella, nada de esto cambia lo más mínimo el hecho de la soberanía de Dios sobre el sino humano. Es decir, no importa qué actitud adopte el hombre hacia la soberanía de Dios, simplemente no puede cambiar el hecho de que Él tiene soberanía sobre el sino humano y sobre todas las cosas. Incluso si no te sometes a la soberanía de Dios, tu porvenir sigue bajo Su soberanía; aunque no conozcas Su soberanía, Su autoridad sigue existiendo. La autoridad de Dios y el hecho de Su soberanía sobre el sino humano son independientes de la voluntad humana y no cambian de acuerdo con las preferencias y elecciones del hombre. La autoridad de Dios está en todas partes, en cada hora, en cada instante. El cielo y la tierra desaparecerán, pero Su autoridad nunca lo hará, porque Él es Dios mismo, Él posee una autoridad única, y Su autoridad no se ve restringida ni limitada por las personas, los acontecimientos ni las cosas, por el espacio ni la geografía. En todo momento, Dios ejerce Su autoridad, manifiesta Su poder y continúa Su obra de gestión como siempre; en todo momento tiene soberanía sobre todas las cosas, provee para todas las cosas y orquesta todas las cosas, tal como siempre lo ha hecho. Nadie puede cambiar esto. Es un hecho; ¡ha sido la verdad inmutable desde tiempos inmemoriales!

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 136

La actitud y la práctica apropiadas para quien desea someterse a la autoridad de Dios

¿Con qué actitud debería ahora conocer y abordar el hombre la autoridad de Dios y la realidad de la soberanía de Dios sobre el sino humano? Este es un problema real que se presenta ante cada persona. Al afrontar los problemas en la vida real, ¿cómo deberías entender y valorar la autoridad de Dios y Su soberanía? Cuando te enfrentes a estos problemas y no sepas cómo entenderlos, gestionarlos ni experimentarlos, ¿qué actitud deberías adoptar para demostrar tu intención, tu deseo y la realidad de tu sumisión a la soberanía y los arreglos de Dios? Primero debes aprender a esperar; después, debes aprender a buscar y, después, debes aprender a someterte. “Esperar” significa esperar el tiempo de Dios, esperar las personas, los acontecimientos y las cosas que Él ha dispuesto para ti y esperar que Sus intenciones te sean puestas de manifiesto gradualmente. “Buscar” significa examinar y comprender las intenciones meticulosas de Dios por medio de las personas, los acontecimientos y las cosas que Él ha orquestado, entender las verdades contenidas en ellos, lo que los humanos deberían hacer y los caminos que deberían seguir, y entender qué resultados quiere obtener Dios en los humanos y qué logros quiere conseguir en ellos. “Someterse”, por supuesto, se refiere a aceptar a las personas, los acontecimientos y las cosas que Dios ha orquestado, aceptar Su soberanía y, por medio de esto, experimentar cómo el Creador tiene la soberanía sobre el porvenir del hombre, cómo provee al hombre de Su vida, y cómo obra la verdad en el hombre. Todas las cosas bajo los arreglos y la soberanía de Dios obedecen a las leyes naturales y, si decides permitir a Dios arreglar y tener soberanía sobre todo para ti, debes aprender a esperar, a buscar y a someterte. Esta es la actitud que toda persona que esté dispuesta a someterse a la autoridad de Dios debería adoptar, y es además la cualidad más básica que debería poseer toda persona que esté dispuesta a aceptar la soberanía y los arreglos de Dios. Para tener tal actitud, para poseer tal cualidad, debéis trabajar más duro. Solo entonces podéis entrar en la verdadera realidad.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 137

Aceptar a Dios como tu único Soberano es el primer paso para alcanzar la salvación

Las verdades relativas a la autoridad de Dios son verdades que toda persona debe considerar seriamente, experimentar y entender con su corazón; porque estas verdades tienen influencia sobre la vida de cada persona, sobre su pasado, presente y futuro, sobre las coyunturas cruciales por las que debe pasar en la vida, sobre el conocimiento de la soberanía de Dios por parte del hombre y la actitud con la que debería afrontar la autoridad de Dios y, naturalmente, sobre el destino final de cada persona. Así pues, es necesaria toda una vida de energía para conocerlas y entenderlas. Cuando te tomes en serio la autoridad de Dios, cuando aceptes Su soberanía, llegarás gradualmente a darte cuenta y entender de la verdad de la existencia de la autoridad de Dios. Pero si nunca reconoces Su autoridad ni aceptas Su soberanía, entonces no importa cuántos años vivas, no adquirirás el más mínimo conocimiento de la misma. Si no conoces ni entiendes realmente la autoridad de Dios, cuando alcances el final del camino, aunque hayas creído en Dios durante décadas, no tendrás nada que mostrar de tu vida y naturalmente no tendrás el más mínimo conocimiento de la soberanía de Dios sobre el porvenir humano. ¿No es esto algo muy triste? Así pues, no importa cuán lejos hayas caminado en la vida, qué edad tengas ahora, cuán largo sea el resto de tu viaje, primero debes reconocer la autoridad de Dios y tomártela en serio, y aceptar el hecho de que Dios es tu único Soberano. Alcanzar un conocimiento y un entendimiento claros y precisos de estas verdades relativas a la soberanía de Dios sobre el sino humano es una lección obligatoria para todos, es la clave para conocer la vida humana y alcanzar la verdad. Es también la vida y la lección básica de conocer a Dios, que todo el mundo debe afrontar cada día, que nadie puede evadir. Si alguien desea tomar atajos para llegar a esta meta, ¡entonces te digo ahora que eso es imposible! Si quieres escapar de la soberanía de Dios, ¡eso es aún más imposible! Dios es el único Señor del hombre, el único Soberano de su sino; por tanto, es imposible para el hombre tener soberanía sobre su propio porvenir, es imposible para él trascenderlo. No importa lo grandes que sean las capacidades de uno, no se puede influenciar ni mucho menos orquestar, disponer, controlar ni cambiar los sinos de los demás. Solo el único Dios mismo es capaz de tener soberanía sobre todas las cosas relativas al hombre. Porque solo el único Dios mismo posee la autoridad única que tiene soberanía sobre el porvenir humano, solo el Creador es el único Soberano del hombre. La autoridad de Dios tiene soberanía no solo sobre la humanidad creada, sino también sobre los seres no creados que ninguna persona puede ver, sobre las estrellas, sobre el cosmos. Este es un hecho indiscutible, un hecho que existe realmente, que ningún humano ni cosa pueden cambiar. Si alguno de vosotros sigue descontento con las cosas tal como están, y cree que tiene alguna habilidad o capacidad especiales, y piensa que puede tener suerte y cambiar sus circunstancias presentes o escapar de ellas; si intentas cambiar tu propio porvenir por medio del esfuerzo humano, y de este modo destacas sobre tus compañeros y consigues fama y fortuna; entonces te digo, estás dificultándote las cosas, solo estás buscando problemas, ¡estás cavando tu propia tumba! Un día, tarde o temprano, descubrirás que has tomado la decisión equivocada y que tus esfuerzos se han desperdiciado. Tu ambición, tu deseo de luchar contra el sino y tu conducta indignante, te llevarán por un camino sin retorno, y pagarás por esto un precio amargo. Aunque en este momento no veas la gravedad de las consecuencias, conforme continúes experimentando y apreciando más profundamente la verdad de que Dios es el Soberano del porvenir humano, tomarás conciencia lentamente de lo que estoy hablando hoy y sus implicaciones reales. Que de verdad tengas o no un corazón y un espíritu, que seas o no una persona que ama la verdad, depende de la clase de actitud que adoptes hacia la soberanía de Dios y la verdad. Y, naturalmente, esto determina si puedes conocer y entender verdaderamente la autoridad de Dios. Si nunca en tu vida has sentido la soberanía de Dios y Sus disposiciones y mucho menos reconociste y aceptaste la autoridad de Dios, entonces serás totalmente invalidado y sin duda Dios te desdeñará. Esto es algo que depende de la senda que has tomado y la elección que has hecho. Pero aquellos que, en la obra de Dios, pueden aceptar Su prueba y Su soberanía, someterse a Su autoridad y gradualmente obtener una experiencia real de Sus palabras, alcanzan un conocimiento real de la autoridad de Dios, una apreciación real de Su soberanía, se rinden realmente al Creador. Solo tales personas son aquellas que de verdad logran la salvación. Debido a que conocen la soberanía de Dios, debido a que la aceptan, tienen una apreciación real y precisa del hecho de que Dios es soberano sobre el sino humano, así como sumisión a tal hecho. Cuando afronten la muerte, como Job, tendrán una mente imperturbable ante la muerte y se someterán a las instrumentaciones y disposiciones de Dios en todas las cosas, sin elección individual, sin deseos individuales. Solo una persona tal podrá volver al lado del Creador como un verdadero ser humano creado.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 138

El mandamiento de Jehová Dios al hombre

Génesis 2:15-17  Y Jehová Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín del Edén para vestirlo y protegerlo. Y Jehová Dios le ordenó y le dijo: De cada árbol del jardín puedes comer libremente, pero no debes comer del árbol del conocimiento del bien y el mal porque el día que comas de él, definitivamente morirás.*

La serpiente seduce a la mujer

Génesis 3:1-5  La serpiente era más sutil que cualquier bestia del campo que Jehová Dios había creado. Y le dijo a la mujer: sí, ¿ha dicho Dios: no debéis comer de cada árbol del jardín? Y la mujer le dijo a la serpiente: podemos comer del fruto de los árboles del jardín, pero no del fruto de árbol que está en medio del jardín. Dios ha dicho: no comeréis de él ni tampoco lo tocaréis o moriréis. Y la serpiente dijo a la mujer: No es que ciertamente moriríais, porque Dios sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos se abrirán y seréis como Dios, y conoceréis lo bueno y lo malo.*

Estos dos pasajes son extractos del libro del Génesis en la Biblia. ¿Estáis todos familiarizados con estos dos pasajes? Relatan sucesos que ocurrieron en el principio, cuando se creó a la humanidad; estos sucesos fueron reales. En primer lugar, consideremos qué tipo de mandamiento le dio Jehová Dios a Adán y Eva; el contenido de este mandato es muy importante para nuestro tema de hoy. “Y Jehová Dios le ordenó y le dijo: De cada árbol del jardín puedes comer libremente, pero no debes comer del árbol del conocimiento del bien y el mal porque el día que comas de él, definitivamente morirás”.* ¿Qué importancia tiene el mandamiento que Dios le dio al hombre en este pasaje? Primeramente, Dios le indica al hombre lo que puede comer, es decir, los frutos de muchos tipos de árboles. No existe peligro ni veneno; se puede comer de todo con libertad, como el hombre desee, libre de preocupaciones y dudas. Esta es una parte del mandamiento de Dios. La otra parte es una advertencia. Esta advertencia le dice al hombre que él no debe comer el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. ¿Qué ocurrirá si come de este árbol? Dios le dijo al hombre: Si comes de él, ciertamente morirás. ¿Acaso no son directas estas palabras? Si Dios te dijera esto, pero no entendieras por qué, ¿tratarías Sus palabras como una norma o un mandato que se ha de seguir? Tales palabras deben obedecerse. Pero pueda o no obedecer el hombre, las palabras de Dios son inequívocas. Dios le dijo al hombre con toda claridad lo que podía comer y lo que no, y qué sucedería si comía lo que no podía comer. En estas breves palabras que pronunció Dios, ¿puedes ver algo del carácter de Dios? ¿Son ciertas estas palabras de Dios? ¿Hay algún engaño? ¿Hay alguna falsedad? ¿Hay intimidación? (No). Dios le dijo al hombre con honestidad, veracidad y sinceridad lo que podía comer y lo que no, Dios habló clara y directamente. ¿Existe algún significado oculto en estas palabras? ¿Acaso no son directas? ¿Hay alguna necesidad de conjeturas? No hay necesidad de adivinanzas. Su sentido es obvio a primera vista. Al leerlas, uno tiene totalmente claro su significado. Es decir, lo que Dios quiere decir y expresar sale de Su corazón. Las cosas que Dios expresa son limpias, directas y claras. No hay motivos encubiertos ni significados ocultos. Él le habla al hombre directamente, le dice qué puede comer y qué no. Es decir, por medio de estas palabras de Dios, el hombre puede ver que Su corazón es transparente y verdadero. No hay aquí rastro de falsedad; no es que te diga que no puedas comer lo que es comestible ni te proponga “Hazlo a ver qué ocurre” con cosas que no puedes comer. No es esto lo que Él quiere decir. Lo que Dios piensa en Su corazón, eso es lo que Él dice. Si digo que Dios es santo porque se muestra y se revela a sí mismo de esta forma en estas palabras, te podría parecer que he hecho una montaña de un grano de arena o que he llevado Mi argumento un poco demasiado lejos. Si es así, no te preocupes, no hemos acabado aún.

Hablemos ahora sobre “La serpiente seduce a la mujer”. ¿Quién es la serpiente? Satanás. Este interpreta un papel de contraste en el plan de gestión de Dios de seis mil años, y es un papel que debemos mencionar cuando hablamos de la santidad de Dios. ¿Por qué digo esto? Si no conoces la perversidad y la corrupción de Satanás, si no conoces su naturaleza, entonces no tienes manera alguna de reconocer la santidad ni puedes saber lo que es realmente la santidad. En medio de la confusión, las personas creen que lo que Satanás hace es correcto, porque viven dentro de este tipo de carácter corrupto. Sin contraste, sin punto de comparación, no puedes saber lo que es la santidad. Por eso es necesario mencionar aquí a Satanás. No son palabras vacías. A través de las palabras y hechos de Satanás, veremos cómo actúa, cómo corrompe Satanás a la humanidad, y cuál es su naturaleza y su rostro. ¿Qué fue, pues, lo que la mujer le dijo a la serpiente? Le relató lo que Jehová Dios le había dicho. Cuando dijo estas palabras, ¿poseía ella alguna certeza de que todo lo que Dios le había indicado era verdad? No podía estar segura. Como alguien que acababa de ser creado, no tenía capacidad alguna de discernir el bien del mal ni poseía ningún conocimiento respecto a nada de lo que la rodeaba. A juzgar por las palabras que le dirigió a la serpiente, en su corazón no estaba segura de que las palabras de Dios fueran ciertas; tal era su actitud. Por tanto, cuando la serpiente vio que la mujer mostraba esa actitud de incertidumbre hacia las palabras de Dios, le dijo: “No es que ciertamente moriríais, porque Dios sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos se abrirán y seréis como Dios, y conoceréis lo bueno y lo malo”.* ¿Hay algo problemático en estas palabras? Cuando leéis esta frase, ¿obtenéis algún sentido de las intenciones de la serpiente? ¿Cuáles son esas intenciones? Quería tentar a esta mujer para impedirle que prestara atención a las palabras de Dios. Sin embargo, no dijo tales cosas directamente. Así, podemos decir que es muy astuto. Expresa su significado de una forma taimada y evasiva, con el fin de lograr su objetivo, que mantiene oculto en su mente, escondido del hombre; es el ingenio de la serpiente. Esta ha sido siempre la manera de hablar y actuar de Satanás. Afirma: “No es que ciertamente”, sin confirmar en un sentido o en otro. Sin embargo, al oírlo, el corazón de esta mujer ignorante se emocionó. La serpiente estaba complacida, porque sus palabras habían causado el efecto deseado; tales eran sus astutas intenciones. Además, al prometer un resultado que parece deseable para los humanos, la sedujo al añadir: “el día que comáis de él, vuestros ojos se abrirán”. Y ella medita: “¡Que se abran mis ojos es algo bueno!”. Y después dijo algo aún más eficaz, palabras desconocidas hasta entonces para el hombre, palabras que ejercen un gran poder de seducción sobre aquellos que las oyen: “seréis como Dios, y conoceréis lo bueno y lo malo”. ¿Acaso no son estas palabras poderosamente seductoras para el hombre? Es como si alguien te dijera: “Tu rostro tiene una forma maravillosa, salvo que el puente de la nariz es un poco corto. Si lo corriges, ¡entonces serás una belleza de nivel mundial!”. ¿Conmoverían estas palabras el corazón de alguien que nunca ha albergado deseo alguno de someterse a cirugía estética? ¿Acaso no son seductoras tales palabras? ¿No te resulta tentadora esta seducción? ¿Y no es esto una tentación? (Sí). ¿Dice Dios cosas semejantes? ¿Había algún indicio de esto en las palabras de Dios que acabamos de considerar? ¿Dice Dios lo que piensa en Su corazón? ¿Puede el hombre ver el corazón de Dios a través de Sus palabras? (Sí). Pero cuando la serpiente dirigió estas palabras a la mujer, ¿pudiste ver su corazón? No. Y, a causa de la ignorancia del hombre, este fue fácilmente seducido por las palabras de la serpiente, y fácilmente embaucado. ¿Fuiste capaz de ver las intenciones de Satanás? ¿Pudiste ver el propósito subyacente a lo que dijo Satanás? ¿Lograste ver la astuta trama y las artimañas de Satanás? (No). ¿Qué tipo de carácter representa la forma en que habla Satanás? ¿Qué tipo de esencia has visto en él a través de esas palabras? ¿No es insidioso? Quizás externamente te sonríe o tal vez no revela expresión alguna. Pero en su corazón está calculando cómo obtener su objetivo, y es este objetivo el que tú eres incapaz de ver. Todas las promesas que te hace, todas las ventajas que describe, son la apariencia de su seducción. Consideras buenas estas cosas y sientes que lo que afirma es más útil, más sustancial que lo que declara Dios. Cuando esto sucede, ¿no se convierte el hombre en un prisionero sumiso? ¿Acaso no es diabólica esta estrategia que ha usado Satanás? Te dejas hundir en la degeneración. Sin que Satanás tenga que mover un solo dedo, sino meramente diciendo estas dos frases, te pones feliz de seguir a Satanás, de complacerlo. Así es como se logra el objetivo de Satanás. ¿Acaso no es siniestra esta intención? ¿Acaso no es este el rostro más primario de Satanás? De las palabras de Satanás el hombre puede ver sus motivos siniestros, ver su abominable rostro y ver su esencia. ¿No es así? Al comparar estas frases sin analizarlas, te podría parecer que las palabras de Jehová Dios son aburridas, corrientes y banales, que no justifican este enaltecimiento lírico para alabar la sinceridad de Dios. Sin embargo, cuando tomamos las palabras de Satanás y su abominable rostro como contraste, ¿acaso no acarrean los pronunciamientos de Dios un peso significativo para la gente de hoy? (Sí). Por medio de esta comparación, el hombre puede sentir la pura impecabilidad de Dios. Cada palabra que Satanás profiere, así como sus motivos, sus intenciones y su forma de hablar, todo ello está adulterado. ¿Cuál es la característica principal de la manera de hablar de Satanás? Satanás utiliza el equívoco para seducirte sin dejar que descubras su doblez ni permitir que disciernas su objetivo. Satanás te deja morder el anzuelo, pero tú también tienes que alabar sus méritos. ¿No es esta estratagema el modo elegido por Satanás? (Sí).

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único IV

Palabras diarias de Dios  Fragmento 139

Diálogo entre Satanás y Jehová Dios (Pasajes seleccionados)

Job 1:6-11  Ahora, había un día cuando los hijos de Dios venían a presentarse ante Jehová y Satanás también vino entre ellos. Y Jehová dijo a Satanás: ¿De dónde vienes? Y Satanás respondió a Jehová, y dijo: De ir y venir de la tierra, y de andar por la tierra. Y Jehová dijo a Satanás: ¿Has considerado a Mi siervo Job, no hay ningún otro como él en la tierra, un hombre perfecto y recto, que teme a Dios y se aparta del mal? Entonces Satanás respondió a Jehová, y dijo: ¿Teme Job a Dios en vano? ¿No has puesto una cerca alrededor de él, de su casa y de todo lo que tiene por doquier? Has bendecido el trabajo de sus manos y sus propiedades han crecido en la tierra. Pero estira Tu mano ahora, y toca todo lo que tiene, y él te maldecirá en tu cara.*

Job 2:1-5  Nuevamente, hubo un día cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse ante Jehová y Satanás también vino entre ellos a presentarse ante Jehová. Y Jehová dijo a Satanás: ¿De dónde vienes? Y Satanás respondió a Jehová, y dijo: De ir y venir de la tierra, y de andar por la tierra. Y Jehová dijo a Satanás: ¿Has considerado a Mi siervo Job, no hay ningún otro como él en la tierra, un hombre perfecto y recto, que teme a Dios, y se aparta del mal? Y aún mantiene su integridad, a pesar de que has tratado de ponerme contra él, de destruirlo sin ninguna razón. Y Satanás respondió a Jehová, y dijo: Piel por piel, sí, el hombre dará todo lo que tiene a cambio de su vida. Pero estira Tu mano ahora y toca sus huesos y su carne y te maldecirá en tu cara.*

Estos dos pasajes consisten enteramente de un diálogo entre Dios y Satanás. Registran lo que dijo Dios y lo que dijo Satanás. Dios no habló mucho, y lo que Él dijo fue muy simple. ¿Podemos ver la santidad de Dios en Sus sencillas palabras? Algunos dirán que esto no es fácil de hacer. ¿Podemos ver, entonces, lo abominable de Satanás en sus respuestas? Veamos primero qué tipo de preguntas le formula Jehová Dios a Satanás. “¿De dónde vienes?”. ¿No es esta una pregunta directa? ¿Existe algún significado escondido? No; solo es una pregunta directa. Si Yo os preguntara: “¿De dónde vienes?”, ¿cuál sería vuestra respuesta? ¿Os es difícil contestarla? ¿Contestaríais: “De andar de aquí para allá y de arriba para abajo”? (No). No responderíais así. Entonces ¿cómo os sentís cuando veis a Satanás responder de esta forma? (Nos parece que Satanás es absurdo, pero también astuto). ¿Notáis lo que Yo siento? Cada vez que veo estas palabras de Satanás, me repugna porque Satanás habla y, sin embargo, sus palabras no tienen sustancia. ¿Respondió Satanás a la pregunta de Dios? No, las palabras que dijo Satanás no fueron una respuesta, no significaban nada. No eran una respuesta a la pregunta de Dios. “De ir y venir de la tierra, y de andar por la tierra”.* ¿Qué entiendes de estas palabras? ¿Entonces de dónde viene Satanás? ¿Habéis obtenido respuesta a esta pregunta? (No). Esta es la “genialidad” de los astutos planes de Satanás: no permitir que nadie descubra lo que está diciendo en realidad. A pesar de haber oído estas palabras, sigues sin poder discernir su significado, aunque al final ha respondido. Sin embargo, Satanás cree que ha contestado a la perfección. ¿Cómo te sientes tú? ¿Fastidiado? (Sí). Ahora empiezas a sentir indignación en respuesta a estas palabras. Las palabras de Satanás tienen cierta característica: lo que él dice te deja rascándote la cabeza, incapaz de percibir el origen de sus palabras. Algunas veces, Satanás tiene motivaciones y habla en forma deliberada, y otras veces, regido por su naturaleza, tales palabras emergen de manera espontánea y salen directamente de la boca de Satanás. Él no dedica mucho tiempo a sopesar esas palabras; en cambio, las expresa sin pensar. Cuando Dios preguntó de dónde venía, Satanás respondió con unas pocas palabras ambiguas. Te sientes muy desconcertado, sin saber nunca exactamente de dónde viene Satanás. ¿Hay alguno entre vosotros que hable así? ¿Qué clase de forma de hablar es esta? (Es ambigua y no proporciona una respuesta definitiva). ¿Qué tipo de palabras deberíamos usar para describir este modo de hablar? Es despistar y desorientar. Supón que alguien no quiere que otros sepan qué hizo ayer. Le preguntas: “Te vi ayer. ¿Adónde ibas?”. No te dice directamente a dónde fue, en su lugar contesta: “Vaya día fue ayer. ¡Fue agotador!”. ¿Ha contestado tu pregunta? Lo ha hecho, pero no te ha dado la respuesta que tú querías. Es la “genialidad” en el artificio del lenguaje del hombre. Nunca puedes descubrir lo que quiere decir ni percibir el origen o la intención de sus palabras. No conoces lo que él está intentando evitar porque en su corazón él conserva su propia historia; esto es insidioso. ¿Algunos de vosotros soléis hablar a menudo de esta manera? (Sí). ¿Cuál es, pues, vuestro propósito? ¿Es a veces proteger vuestros propios intereses, otras mantener vuestro propio orgullo, vuestra propia posición, vuestra propia imagen, proteger los secretos de vuestra vida privada? Cualquiera que sea el propósito, es inseparable de vuestros intereses, está vinculado a ellos. ¿Acaso no es esta la naturaleza del hombre? Todo aquel que tenga este tipo de naturaleza se relaciona de cerca con Satanás, aun si no es de su familia. Podemos decirlo así, ¿verdad? Por lo general, esta manifestación es detestable y aborrecible. Ahora, vosotros también os sentís indignados, ¿verdad? (Sí).

Vamos a echar un vistazo a los siguientes versículos; Satanás responde de nuevo a la pregunta de Jehová, diciendo: “¿Teme Job a Dios en vano?”.* Satanás está empezando un ataque a la evaluación que Jehová hace de Job, y este ataque está teñido de hostilidad. “¿No has puesto una cerca alrededor de él, de su casa y de todo lo que tiene por doquier?”.* Este es el entendimiento y la evaluación de Satanás sobre la obra de Jehová en Job. Satanás lo valora así: “Has bendecido el trabajo de sus manos y sus propiedades han crecido en la tierra. Pero estira Tu mano ahora, y toca todo lo que tiene, y él te maldecirá en tu cara”.* Satanás siempre habla de forma ambigua, pero aquí lo hace en términos concretos. Sin embargo, estas palabras, aunque las pronuncia en ciertos términos, son un ataque, una blasfemia y un acto de desafío contra Jehová Dios, contra Dios mismo. ¿Cómo os sentís al oír estas palabras? ¿Sentís aversión? ¿Sois capaces de descubrir las intenciones de Satanás? Ante todo, Satanás repudia todo lo que Jehová afirma acerca de Job, un hombre que teme a Dios y evita el mal. Luego repudia todo lo que Job dice y hace, es decir, repudia su temor de Jehová. ¿Acaso no es esto una acusación? Satanás está acusando, repudiando y dudando de todo lo que Jehová lleva a cabo y expresa. No cree y dice: “Si tú afirmas que las cosas son así, entonces ¿cómo es que yo no lo he visto? ¡Le has dado tantas bendiciones! ¿Cómo podría no temerte pues?”. ¿No es esto un repudio a todo lo que Dios hace? Acusación, repudio, blasfemia, ¿acaso no son un ataque las palabras de Satanás? ¿No son acaso una expresión verdadera de lo que Satanás piensa en su corazón? Ciertamente, estas palabras no son lo mismo que las palabras que acabamos de leer: “De ir y venir de la tierra, y de andar por la tierra”.* Son completamente distintas. A través de estas palabras, Satanás pone completamente de manifiesto el contenido de su corazón; su actitud hacia Dios y aborrece el temor que Job tiene de Dios. Cuando esto sucede, su malicia y su naturaleza perversa quedan totalmente expuestas. Detesta a aquellos que temen a Dios, a los que se apartan del mal y más aun a Jehová por otorgar bendiciones al hombre. Quiere usar esta oportunidad para destruir a Job, a quien Dios levantó con Su propia mano, arruinarle, y decir: “Tú dices que Job te teme y se aparta del mal. Yo no lo veo así”. Usa diversas tácticas para provocar y tentar a Jehová, y para que Jehová Dios le entregue a Job y poder manipularle, perjudicarle y manejarlo arbitrariamente. Quiere aprovechar esta oportunidad para destruir a este hombre que es justo y perfecto a ojos de Dios. ¿Es solo un impulso momentáneo lo que causa que Satanás tenga esta clase de corazón? No, no es eso. Ha sido así desde hace mucho tiempo. Cuando Dios obra, cuando Él cuida de una persona, la escruta, la considera digna y la aprueba, Satanás la sigue de cerca, intenta desorientarla y dañarla gravemente. Dado que Dios desea ganar a esta persona, Satanás hace todo lo que puede para interponerse en Su camino, usando diversos métodos perversos para tentar, perturbar y dañar la obra de Dios, todo ello con el fin de lograr su objetivo indecible. ¿Cuál es este objetivo? No quiere que Dios gane a nadie; él quiere hacerse con aquellos a los que Dios pretende ganar, de modo que pueda ocuparlos, controlarlos y hacerse cargo de ellos para que lo adoren y se le unan para hacer el mal para oponerse a Dios. ¿Acaso no es esta su siniestra motivación? Soléis decir que Satanás es perverso, muy malo, ¿pero le habéis visto? Podéis ver lo mala que es la raza humana; no habéis visto lo malo que es el verdadero Satanás. Pero, en el caso de Job, habéis observado claramente lo perverso que es Satanás. Esta cuestión ha dejado muy al descubierto el odioso rostro de Satanás y su esencia. Al hacer la guerra contra Dios e ir detrás de Él, el objetivo de Satanás es demoler toda la obra que Dios quiere hacer, así como ocupar y controlar a aquellos a los que Dios quiere ganar. Satanás quiere destruirlos por completo o, si no son destruidos, poseerlos y usarlos. Esta es su meta. ¿Y qué hace Dios? Él sólo pronuncia una simple frase en este pasaje; no se registra que haga nada más, pero vemos que hay muchos más registros de lo que Satanás hace y dice. En el siguiente pasaje de las escrituras, Jehová le pregunta a Satanás: “¿De dónde vienes?”. ¿Cuál es la respuesta de Satanás? (Sigue siendo: “De ir y venir de la tierra, y de andar por la tierra”). Sigue siendo esa misma frase. Este se ha convertido en el lema de Satanás, en su tarjeta de visita. ¿Por qué es esto? ¿Acaso Satanás no es odioso? Desde luego, basta con que pronuncie una sola vez esta frase repugnante. ¿Por qué Satanás no para de repetirla? Esto prueba una cosa: la naturaleza de Satanás es inmutable. Satanás no puede fingir para ocultar su feo rostro. Dios le hace una pregunta y así es como responde. Si esto es así, ¡imagina entonces cómo debe tratar a los seres humanos! Satanás no teme a Dios, no le tiene miedo ni le obedece. De modo que osa ser deliberadamente presuntuoso delante de Dios, osa usar las mismas palabras para tomarse a la ligera la pregunta de Dios, osa repetir esta misma respuesta a la pregunta de Dios, e intentar servirse de esta respuesta para confundir a Dios: esta es la desagradable cara de Satanás. No cree en la omnipotencia de Dios ni en Su autoridad y, desde luego, no está dispuesto a someterse a Su dominio. Está constantemente en oposición a Dios, atacándole sin cesar en todo lo que hace, intentando destrozar todo lo que Dios hace; este es su perverso objetivo.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 140

Diálogo entre Satanás y Jehová Dios (Pasajes seleccionados)

Job 1:6-11  Ahora, había un día cuando los hijos de Dios venían a presentarse ante Jehová y Satanás también vino entre ellos. Y Jehová dijo a Satanás: ¿De dónde vienes? Y Satanás respondió a Jehová, y dijo: De ir y venir de la tierra, y de andar por la tierra. Y Jehová dijo a Satanás: ¿Has considerado a Mi siervo Job, no hay ningún otro como él en la tierra, un hombre perfecto y recto, que teme a Dios y se aparta del mal? Entonces Satanás respondió a Jehová, y dijo: ¿Teme Job a Dios en vano? ¿No has puesto una cerca alrededor de él, de su casa y de todo lo que tiene por doquier? Has bendecido el trabajo de sus manos y sus propiedades han crecido en la tierra. Pero estira Tu mano ahora, y toca todo lo que tiene, y él te maldecirá en tu cara.*

Job 2:1-5  Nuevamente, hubo un día cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse ante Jehová y Satanás también vino entre ellos a presentarse ante Jehová. Y Jehová dijo a Satanás: ¿De dónde vienes? Y Satanás respondió a Jehová, y dijo: De ir y venir de la tierra, y de andar por la tierra. Y Jehová dijo a Satanás: ¿Has considerado a Mi siervo Job, no hay ningún otro como él en la tierra, un hombre perfecto y recto, que teme a Dios, y se aparta del mal? Y aún mantiene su integridad, a pesar de que has tratado de ponerme contra él, de destruirlo sin ninguna razón. Y Satanás respondió a Jehová, y dijo: Piel por piel, sí, el hombre dará todo lo que tiene a cambio de su vida. Pero estira Tu mano ahora y toca sus huesos y su carne y te maldecirá en tu cara.*

Como se registró en el libro de Job, estos dos pasajes que declaró Satanás y las cosas que hizo son representativos de su resistencia a Dios durante Su plan de gestión de seis mil años; aquí muestra Satanás su verdadera cara. ¿Has visto las palabras y los hechos de Satanás en la vida real? Cuando los ves, tal vez no pienses en ellos como cosas que él habla, y en su lugar te parezca que es el hombre quien las pronuncia. Cuando el hombre expresa tales cosas, ¿qué se representa? A Satanás. Aunque tú lo reconozcas, sigues sin percibir que en realidad es Satanás quien las pronuncia. Pero aquí y ahora, has visto de forma inequívoca lo que Satanás mismo ha dicho. Ahora tienes un entendimiento incuestionable, claro como el cristal, del odioso rostro y de la perversidad de Satanás. ¿Son, pues, estos dos pasajes pronunciados por Satanás valiosos para ayudar a las personas de hoy a obtener conocimiento sobre la naturaleza de Satanás? ¿Merece la pena conservar cuidadosamente estos dos pasajes para que la humanidad de hoy sea capaz de reconocer el odioso verdadero rostro de Satanás? Aunque pueda no parecer muy adecuado decir esto, sin embargo, expresadas de este modo, estas palabras pueden considerarse acertadas. De hecho, esta es la única manera en la que puedo expresar esta idea, y si podéis entenderlo, entonces ya es suficiente. Una y otra vez, Satanás ataca las cosas que Jehová hace, y lanza acusaciones sobre el temor que Job tiene de Jehová Dios. Satanás intenta provocar a Jehová mediante diversos métodos, trata de que Jehová condone su tentación a Job. Sus palabras, por tanto, tienen un cariz altamente provocador. Decidme, pues, una vez que Satanás ha pronunciado estas palabras, ¿puede Dios ver con claridad lo que Satanás quiere hacer? (Sí). En el corazón de Dios, este hombre, Job, al que Él considera —este siervo suyo que, para Él, es un hombre justo, un varón perfecto—, ¿puede él soportar este tipo de tentación? (Sí). ¿Por qué Dios está tan seguro de eso? ¿Está Dios examinando siempre el corazón del hombre? (Sí). ¿Y es Satanás capaz de examinar el corazón del hombre? Satanás no puede. Aunque Satanás pudiera ver tu corazón, considerando su perversa naturaleza, Satanás nunca creería que las cosas santas son santas o que las inmundas son inmundas. El perverso Satanás no puede nunca valorar algo que sea santo, recto o luminoso. Satanás simplemente actúa de manera incansable e involuntaria, de acuerdo con su naturaleza, su perversidad y usando esta clase de métodos. Aun a riesgo de ser él mismo castigado o destruido por Dios, no duda en oponerse de forma obcecada a Dios. Esta es la perversidad, la naturaleza de Satanás. Por tanto, en este pasaje afirma: “Piel por piel, sí, el hombre dará todo lo que tiene a cambio de su vida. Pero estira Tu mano ahora y toca sus huesos y su carne y te maldecirá en tu cara”.* Satanás cree que el temor que el hombre tiene de Dios se debe a que ha obtenido muchas ventajas de Él. El hombre consigue ventajas de Dios y por eso afirma que Él es bueno. Sin embargo, el hombre puede temerle a Dios de esta forma, no porque Él sea bueno, sino solo porque obtiene tantas ventajas. Una vez que Dios le priva de estas ventajas, él abandona a Dios. Debido a su naturaleza perversa, Satanás no cree que el corazón del hombre pueda temer de verdad a Dios. Debido a su perversa naturaleza no sabe lo que es la santidad y mucho menos lo que es el temor. No sabe lo que es someterse a Dios o lo que es temerle. Debido a que no conoce estas cosas, piensa que el hombre tampoco puede temer a Dios. Decidme, ¿acaso no es perverso Satanás? Salvo nuestra iglesia, ninguna de las diversas religiones y denominaciones o de los diversos grupos religiosos y sociales, cree en la existencia de Dios y, mucho menos, cree que Dios se ha encarnado y está llevando a cabo la obra de juicio, así que piensan que en lo que tú crees no es en Dios. Un hombre promiscuo mira a su alrededor y ve a todos los demás igual de promiscuos. Un hombre mentiroso mira a su alrededor y solo ve deshonestidad y mentiras. Un hombre malvado ve a todos los demás como malvados y quiere pelea con todo el que se le cruza. Aquellos con cierta dosis de honestidad ven honestos a todos los demás, por tanto, siempre son embaucados, engañados, y no lo pueden remediar. Pongo estos ejemplos para fortaleceros en vuestra convicción: la naturaleza perversa de Satanás no es un impulso fugaz ni determinado por circunstancias, tampoco es una manifestación temporal que surge por cualquier razón o por factores contextuales. ¡En absoluto! ¡Satanás no puede evitar ser así! No puede hacer nada bueno. Incluso cuando dice algo agradable al oído, solo es para seducirte. Cuanto más agradables, cuanto más diplomáticas y amables son sus palabras, más maliciosas son sus siniestras intenciones tras estas palabras. ¿Qué tipo de rostro, qué clase de naturaleza muestra Satanás en estos dos pasajes? (Insidioso, malicioso y perverso). La principal característica de Satanás es la perversidad; por encima de todo, Satanás es perverso y malicioso.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 141

Desde que Dios creó al hombre, Él siempre ha guiado la vida de la especie humana, ya sea al concederle bendiciones, al establecer leyes y mandamientos para esta o al estipular diversas ordenanzas para la vida; ¿cuál es la intención y el objetivo de Dios al hacer estas cosas? ¿Sabéis cuál es? En primer lugar, ¿podéis decir con certeza que todas estas cosas que Él hace son por el bien de la especie humana? Este enunciado puede pareceros palabras grandilocuentes y huecas, pero, al observar específicamente los detalles, ¿acaso todas estas cosas que hace Dios no conducen y guían al hombre a vivir una vida normal? Ya sea que el hombre acate los preceptos o guarde las leyes, el objetivo de Dios es que este no caiga en la adoración a Satanás y que Satanás no le haga daño; este es Su objetivo más fundamental y Su meta original. Al principio, cuando el hombre no entendía las intenciones de Dios, Él creó algunas leyes y normas sencillas y formuló reglas que cubrieran cualquier asunto imaginable. Estas reglas son sencillas, pero contienen las intenciones de Dios. Él aprecia, valora y ama tiernamente a la humanidad. ¿Podemos decir, pues, que Su corazón es santo? ¿Podemos decir que Su corazón es limpio? (Sí). ¿Tiene Dios intenciones adicionales? (No). ¿Es, pues, Su objetivo correcto y positivo? En el transcurso de la obra de Dios, todas las normas que ha creado tienen un efecto positivo en el hombre y dirigen el camino de este. ¿Existen entonces algunos pensamientos egoístas en la mente de Dios? ¿Tiene Dios algunos objetivos adicionales en lo que al hombre respecta? ¿Quiere usar al hombre de alguna manera? En absoluto. Dios hace lo que dice, y Sus palabras y acciones se corresponden con los pensamientos en Su corazón. No hay propósito mancillado ni pensamientos egoístas. Nada de lo que hace es para Sí mismo; todo lo que hace es para el hombre, sin objetivos privados. Aunque tiene planes e intenciones respecto al hombre, esto no es para Su propio provecho. Todas estas cosas que lleva a cabo son puramente para la especie humana, para protegerla, para impedir que se descarríe. ¿Acaso no es precioso Su corazón? ¿Puedes ver el más diminuto indicio de tan precioso corazón en Satanás? No puedes ver el menor rastro de esto en Satanás, no puedes verlo en absoluto. Todo lo que Dios hace se revela de forma natural. Ahora, observemos la forma en que Dios obra, ¿cómo hace Su obra? ¿Toma Dios estas leyes y Sus palabras y las anuda firmemente en la cabeza de cada persona como el hechizo de la cinta apretada[a], imponiéndoselas a todos y cada uno de los hombres? ¿Obra Él de ese modo? (No). ¿De qué forma realiza Dios, pues, Su obra? ¿Acaso amenaza? ¿Se anda con rodeos cuando os habla? (No). Cuando tú no entiendes la verdad, ¿cómo te guía Dios? Él te esclarece y te ilumina, y te dice con claridad que lo que estás haciendo no está en armonía con la verdad y lo que deberías hacer. Con base en estas maneras en las que Dios obra, ¿qué tipo de relación sientes que tienes con Él? ¿Te hacen sentir que Dios está fuera del alcance? (No). Entonces, ¿cómo te hacen sentir? Te hacen sentir que las palabras de Dios son especialmente reales, que Su relación con el hombre es especialmente normal, que Dios está excepcionalmente cerca de ti y que no hay distancia entre Dios y tú. Cuando Dios te guía, cuando Él provee para ti, te ayuda y te apoya, sientes la amabilidad y respetabilidad de Dios, sientes Su hermosura y Su calidez. Pero cuando Dios te reprocha por tu corrupción o cuando te juzga y te disciplina por tu rebeldía, ¿qué métodos usa Él? ¿Te hace reproches con palabras? ¿Te disciplina a través de entornos y de personas, acontecimientos y cosas? (Sí). ¿Hasta qué punto te disciplina Dios? ¿Te disciplina Dios en el mismo grado en que Satanás daña gravemente a la gente? (No, Dios disciplina a la gente solo hasta el punto en que esta pueda soportar). Dios obra de un modo amable, delicado, amoroso y atento, de una manera que es extraordinariamente medida y adecuada, y que no provoca en ti sentimientos intensos, como: “Dios me obliga a hacer esto” o “Dios me obliga a hacer aquello”. Dios nunca te proporcionará ese tipo de consciencia o sentimiento intensos que tu corazón no pueda soportar. ¿No es así? Incluso cuando aceptas las palabras de juicio y castigo de Dios, ¿cómo te sientes entonces? Cuando sientes la autoridad y el poder de Dios, ¿cómo te sientes entonces? ¿Sientes que Dios es divino e inviolable? ¿Sientes la distancia entre Dios y tú en esos momentos? ¿Sientes lo aterrador que es Dios? No, en su lugar sientes temor de Dios. ¿Acaso no sienten las personas todas estas cosas debido a la obra de Dios? ¿Tendrían estos sentimientos si fuera Satanás el que obrara? Por supuesto que no. Dios usa Sus palabras, la verdad y Su vida para proveer al hombre y sustentarlo continuamente. Cuando el ser humano está débil, cuando se siente negativo, Dios no habla de una manera contundente, no dice: “No te sientas negativo. ¿Qué razón hay para ponerse negativo? ¿Por qué estás débil? ¿Qué motivo hay para estarlo? ¡Qué débil y negativo estás siempre! ¿De qué te vale vivir? ¡Pues muérete ya!”. ¿Obraría Dios de esta forma? (No). ¿Tiene Dios la autoridad de actuar de esta forma? Sí, la tiene. Pero Dios no actúa de este modo. La razón por la que Dios no actúa así es Su esencia, Su esencia que es santidad. Su amor por el hombre, Su aprecio y Su valoración del hombre no pueden ser expresados con claridad por el hombre en solo una o dos frases. No son cosas que genera la jactancia del hombre, sino cosas que Dios produce en la acción real; son la revelación de la esencia de Dios. ¿Pueden provocar todas estas formas de obrar de Dios que el hombre vea Su santidad? En todas estas maneras de obrar de Dios, incluidas Sus buenas intenciones, los efectos que Dios desea obrar en el hombre, los distintos modos que Dios adopta para obrar en el hombre, el tipo de obra que hace, lo que quiere que el hombre entienda, ¿has visto algo perverso o falso en las intenciones meticulosas de Dios? (No). Por tanto, en todo lo que Dios hace, todo lo que dice, todo lo que piensa en Su corazón, así como toda Su esencia que Él revela, ¿podemos llamar a Dios santo? (Sí). ¿Ha visto el hombre alguna vez esta santidad en el mundo o en sí mismo? Aparte de Dios, ¿la has visto alguna vez en algún ser humano o en Satanás? (No). Según lo que hemos hablado hasta este momento, ¿podemos denominar a Dios como el único y santo Dios mismo? (Sí). Todas las cosas que Dios le da al hombre, incluidas las palabras de Dios, lo que Dios obra en el hombre mediante diversos medios, lo que Dios le dice al hombre, lo que Él le recuerda y lo que le exhorta, se originan de una esencia: la santidad de Dios. Si no hubiera un Dios tan santo, ningún hombre podría ocupar Su lugar para realizar la obra que Él hace. Si Dios hubiera entregado a estas personas por completo a Satanás, ¿habéis considerado alguna vez el tipo de condición en la que todos vosotros os encontraríais hoy? ¿Estaríais todos sentados aquí, completos e intactos? ¿Diríais también: “De ir y venir de la tierra, y de andar por la tierra”?* ¿Seríais tan descarados, tan seguros de vosotros mismos y os jactaríais tanto como para decir esas palabras y pavonearos desvergonzadamente delante de Dios? ¡Por supuesto que lo haríais, sin duda alguna! La actitud de Satanás hacia el hombre le permite ver que la esencia-naturaleza de Satanás es por completo distinta a la de Dios. ¿Qué hay en la esencia de Satanás que sea opuesto a la santidad de Dios? (La perversidad de Satanás). La naturaleza perversa de Satanás es lo opuesto a la santidad de Dios. La razón por la que la mayoría de las personas no reconocen esta revelación de Dios y esta esencia de Su santidad es que viven bajo el poder de Satanás, en la corrupción de Satanás y dentro del recinto de vida de Satanás. No saben qué es la santidad ni saben cómo definirla. Aun cuando percibas la santidad de Dios, sigues sin poder definirla como tal con alguna certeza. Es una disparidad en el conocimiento de la santidad de Dios por parte del hombre.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único IV

Nota al pie:

a. El “hechizo de la cinta apretada” lo utilizaba el monje Tang Sanzang en la novela china Viaje a Occidente. Utiliza este hechizo para controlar a Sun Wukong presionando una cinta metálica alrededor de la cabeza de este último, lo que le provocaba fuertes dolores de cabeza y así podía controlarlo. Se ha convertido en una metáfora para describir algo que constriñe a una persona.


Palabras diarias de Dios  Fragmento 142

¿Qué caracteriza a la obra de Satanás en el hombre? Deberíais ser capaces de comprender esto a través de vuestras propias experiencias, es su rasgo arquetípico, lo que hace repetidas veces, lo que intenta hacer con cada persona. Tal vez no podáis ver esta característica, de modo que no sentís que Satanás sea tan espantoso y aborrecible. ¿Sabe alguien cuál es esta característica? (Seduce, atrae y tienta al hombre). Es correcto, esas son varias maneras en las que se manifiesta esa característica. Satanás también desorienta, ataca y acusa al hombre, todas esas son manifestaciones. ¿Hay algo más? (Miente). Engañar y mentir es algo que le sale con mucha naturalidad a Satanás. Hace tales cosas a menudo. También está el mandonear a la gente, incitarla, obligarla a hacer cosas, darle órdenes y tomar posesión de ella a la fuerza. Ahora os describiré algo que os pondrá los pelos de punta, pero no lo hago para asustaros. Cuando Dios obra en el hombre, Él lo valora tanto con Su actitud como en Su corazón. Por el contrario, Satanás no aprecia al hombre en absoluto y pasa todo el tiempo pensando en cómo hacerle daño. ¿No es esto cierto? Cuando está pensando en cómo hacerle daño al hombre, ¿lo hace en un estado mental apremiante? (Sí). Entonces, respecto a la obra de Satanás en el hombre, aquí tengo dos frases que pueden describir con amplitud su perversidad y su malevolencia, que pueden permitiros conocer de verdad lo aborrecible que es Satanás: en el abordaje de Satanás al hombre, siempre quiere ocupar y poseer por la fuerza a todos y cada uno de los hombres, hasta el punto en el que pueda obtener control total del hombre y dañarlo gravemente, para poder conseguir su objetivo y satisfacer su ambición. ¿Qué significa “ocupar por la fuerza”? ¿Es algo que sucede con tu consentimiento o sin él? ¿Ocurre con tu conocimiento o sin él? ¡La respuesta es que pasa sin que tú lo sepas en absoluto! Sucede en situaciones en las que no te das cuenta, posiblemente sin que Satanás te diga o te haga nada, sin premisas ni contexto; ahí está Satanás a tu alrededor, rodeándote. Busca aprovechar cualquier oportunidad y, después, te ocupa y posee por la fuerza, logrando su objetivo de obtener un control total sobre ti e infligirte un grave daño. Esta es una de las intenciones y de las manifestaciones más típicas de Satanás durante su lucha para arrancar a la especie humana de Dios. ¿Cómo os sentís al oír esto? (Aterrorizados y temerosos en nuestro corazón). ¿Os sentís asqueados? (Sí). Cuando sentís este asco, ¿pensáis que Satanás es descarado? Cuando pensáis que Satanás es descarado, ¿os sentís asqueados con las personas de vuestro entorno que siempre os quieren controlar, aquellos que tienen ambiciones salvajes de estatus e intereses? (Sí). ¿Qué métodos usa, pues, Satanás para poseer al hombre y ocuparlo por la fuerza? ¿Tenéis esto claro? Cuando escucháis estos dos términos, “ocupación por la fuerza” y “posesión”, sentís repugnancia y podéis percibir la perversidad en estas palabras. Sin tu consentimiento ni tu conocimiento, Satanás te posee, te ocupa por la fuerza y te corrompe. ¿Qué sensación tienes en tu corazón? ¿Sientes odio y asco? (Sí). Cuando sientes tal odio y asco por estas formas de actuar de Satanás, ¿qué tipo de sentimiento tienes hacia Dios? (Gratitud). Gratitud hacia Dios por salvarte. De modo que ahora, en este momento, ¿sientes el deseo o la determinación de permitir que Dios tome las riendas y tenga soberanía sobre todo lo que tienes y eres? (Sí). ¿En qué contexto respondes así? ¿Dices “sí” porque te asusta que Satanás te ocupe y posea a la fuerza? (Sí). No debes tener este tipo de mentalidad, no está bien. No tengas miedo, Dios está aquí. No hay nada de lo que asustarse. Una vez que hayas comprendido la esencia perversa de Satanás, deberías tener una comprensión más precisa o valorar en mayor profundidad el amor, las intenciones meticulosas, la misericordia y la clemencia de Dios por el hombre y Su carácter justo. ¡Satanás es tan odioso! Pero si esto todavía no inspira tu amor por Dios, tu dependencia de Él y tu confianza en Él, ¿qué clase de persona eres? ¿Estás dispuesto a dejar que Satanás te perjudique así? Después de ver su perversidad y su fealdad, damos la vuelta y entonces miramos a Dios. ¿Ha habido ahora algún cambio en tu conocimiento de Dios? ¿Podemos decir que Dios es santo? ¿Podemos decir que Dios no tiene defecto? “Dios es santidad única”; ¿puede Dios ser digno de esta designación? (Sí). Por tanto, en el mundo y entre todas las cosas, ¿solo Dios mismo puede ser digno de este entendimiento que el hombre tiene de Dios? (Sí). ¿Qué es, pues, exactamente lo que Dios le da al hombre? ¿Te proporciona tan solo un poco de cuidado, preocupación y consideración sin que te des cuenta de ello? ¿Qué le ha dado Dios al hombre? Le ha dado vida, le ha dado todo y sigue otorgándole todas estas cosas de manera incondicional, sin exigir nada, sin ninguna motivación oculta. Utiliza la verdad, Sus palabras y Su vida para dirigir y guiar al hombre, apartándolo del daño de Satanás, de sus tentaciones y de sus seducciones, así como permitiéndole ver con claridad la naturaleza perversa y el repugnante rostro de Satanás. ¿Son verdaderos el amor y la preocupación de Dios por la humanidad? ¿Es algo que cada uno de vosotros puede experimentar? (Sí).

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único IV

Palabras diarias de Dios  Fragmento 143

Contemplad vuestras vidas hasta ahora, toda la obra que Dios ha hecho en vosotros en todos los años de vuestra fe. Sean profundos o superficiales los sentimientos que esto te evoca, ¿no es esto para ti lo más necesario de todo? ¿No fue lo que más necesitabas obtener? (Sí). ¿No es esto la verdad? ¿No es esto la vida? (Sí). ¿Alguna vez Dios te ha dado esclarecimiento y te ha pedido que le des algo a cambio por todo lo que te ha dado Él? (No). ¿Cuál es, pues, el propósito de Dios? ¿Por qué hace Dios esto? ¿Tiene Dios el objetivo de ocuparte? (No). ¿Quiere Dios ascender a Su trono en el corazón de los hombres? (Sí). Entonces, ¿cuál es la diferencia entre Dios ascendiendo a Su trono y la ocupación forzada de Satanás? Dios quiere ganar el corazón del hombre, quiere ocupar el corazón del hombre; ¿qué significa esto? ¿Quiere decir que Dios quiere que los seres humanos se conviertan en Sus marionetas, Sus máquinas? (No). Entonces, ¿cuál es Su propósito? ¿Existe alguna diferencia entre el hecho de que Dios quiera ocupar el corazón del hombre y la ocupación forzada y la posesión de Satanás al hombre? (Sí). ¿Cuál es la diferencia? ¿Podéis decírmelo claramente? (Satanás lo hace por la fuerza, mientras que Dios permite que el hombre lo haga voluntariamente). ¿Es esa la diferencia? ¿Qué uso puede darle Dios a tu corazón? ¿Y de qué le sirve a Dios ocuparte? En vuestro corazón, ¿cómo entendéis “Dios ocupa el corazón del hombre”? Aquí tenemos que ser justos en cómo hablamos de Dios, de otro modo las personas siempre lo entenderán erradamente y pensarán: “Dios siempre quiere ocuparme. ¿Para qué quiere hacerlo? No quiero ser ocupado, solo quiero ser mi propio amo. Decís que Satanás ocupa a las personas, pero Dios también lo hace: ¿Acaso no es lo mismo? No quiero dejar que nadie me ocupe. ¡Soy yo mismo!”. ¿Cuál es la diferencia aquí? Reflexionad un poco sobre ello. Os pregunto: ¿Es “Dios ocupa al hombre” una frase vacía? ¿Significa la ocupación del hombre que Él vive en tu corazón y controla cada una de tus palabras y movimientos? Si te dice que te sientes, ¿osas no levantarte? Si te dice que vayas hacia el este, ¿no te atreves a ir hacia el oeste? ¿Se refiere esta “ocupación” a algo parecido a esto? (No. Dios quiere que el hombre viva lo que Dios tiene y es). A lo largo de estos años que Dios ha gestionado al hombre, en Su obra en el hombre y hasta el presente en esta última etapa, ¿cuál ha sido el efecto esperado en el hombre de todas las palabras que Él ha hablado? ¿Será que el hombre viva lo que Dios tiene y es? Considerando el significado literal de “Dios ocupa el corazón del hombre”, pareciera que Dios se apoderara del corazón del hombre y lo ocupara, pareciera que Dios viviera en su corazón y que no saliera jamás de él; que Dios se convirtiera en el amo del hombre y fuera capaz de dominarlo y manipularlo a voluntad para que este haga lo que sea que Dios le diga que haga. En este sentido, parecería como si todas las personas se pudieran convertir en Dios y poseer Su esencia y carácter. Por tanto, en este caso, ¿podría el hombre realizar también los hechos de Dios? ¿Se puede explicar la “ocupación” de este modo? (No). ¿Qué es, pues? Os pregunto esto: ¿Son todas las palabras y las verdades que Dios le proporciona al hombre una revelación de Su esencia y de lo que Él tiene y es? (Sí). Esto es sin duda cierto. ¿Pero es esencial que Dios mismo practique y posea todas las palabras con las que Él provee al hombre? Pensadlo un poco. Cuando Dios juzga al hombre, ¿por qué lo hace? ¿De dónde proceden estas palabras? ¿Cuál es el contenido de estas palabras que Dios pronuncia cuando juzga al hombre? ¿En qué se basan? ¿Acaso en el carácter corrupto del hombre? (Sí). ¿Se basa el efecto logrado por el juicio de Dios sobre el hombre en Su esencia? (Sí). ¿Es, pues, “la ocupación del hombre” por parte de Dios una frase vacía? Ciertamente no lo es. Entonces, ¿por qué le dirige Dios esas palabras al hombre? ¿Cuál es Su propósito al pronunciarlas? ¿Las quiere usar para que sirvan como la vida del hombre? (Sí). Dios quiere usar toda esta verdad que ha hablado para que tales palabras actúen como la vida del hombre. Cuando el hombre toma toda esta verdad y la palabra de Dios y las transforma en su propia vida, ¿puede el hombre someterse entonces a Dios? ¿Puede temerle? ¿Puede el ser humano apartarse entonces del mal? Cuando el hombre ha alcanzado este punto, ¿puede ya someterse a la soberanía y la disposición de Dios? ¿Está el hombre entonces en una posición de someterse a la autoridad de Dios? Cuando personas como Job o Pedro, llegan al final de su camino, cuando se puede considerar que su vida ha alcanzado la madurez, cuando tienen un entendimiento real de Dios, ¿puede Satanás seguir alejándolos? ¿Puede Satanás seguir ocupándolos? ¿Puede Satanás poseerlos por la fuerza? (No). ¿Qué tipo de personas son estas, pues? ¿Es alguien a quien Dios ha ganado por completo? (Sí). En este nivel de significado, ¿cómo ves a este tipo de persona que ha sido ganada por completo por Dios? Desde la perspectiva de Dios, bajo estas circunstancias, ya ha ocupado el corazón de esta persona. ¿Pero qué siente esta persona? ¿Que la palabra de Dios, Su autoridad y Su camino cobran vida dentro del hombre? ¿Que su vida ocupa entonces todo su ser, haciendo que las cosas que vive, así como su esencia, se adecúen para satisfacer a Dios? Desde el punto de vista de Dios ¿está el corazón de la humanidad en este momento mismo ocupado por Él? (Sí). ¿Cómo entendéis este nivel de significado ahora? ¿Es el Espíritu de Dios el que te ocupa? (No, es la palabra de Dios la que nos ocupa). Tu vida se ha convertido en el camino y en la palabra de Dios, tu vida se ha convertido en la verdad. En este momento, el hombre posee la vida que viene de Dios, pero no podemos afirmar que esta vida sea la vida de Dios. En otras palabras, no podemos decir que la vida que el hombre debería derivar de la palabra de Dios sea la vida de Dios. Por tanto, independientemente del tiempo que el hombre lleve siguiendo a Dios, de las muchas palabras que pueda obtener de Él, el ser humano no puede nunca convertirse en Dios. Aunque un día Él diga: “He ocupado tu corazón, ahora posees Mi vida”, ¿sentirías entonces que eres Dios? (No). ¿En qué te convertirías? ¿No tendrías una sumisión absoluta a Dios? ¿No estaría tu corazón lleno de la vida que Dios te ha concedido? Esta sería una manifestación normal de lo que sucede cuando Dios ocupa el corazón del hombre. Esto es un hecho. Por tanto, considerándolo desde este aspecto, ¿puede el hombre convertirse en Dios? Cuando el hombre es capaz de vivir la realidad de las palabras de Dios y se convierte en alguien que teme a Dios y rechaza el mal, ¿puede entonces poseer la esencia vital y la santidad de Dios? De ninguna manera. Independientemente de lo que ocurra, después de todo, el hombre sigue siendo hombre. Eres un ser creado; cuando has recibido la palabra de Dios de Él y has recibido Su camino, solo posees la vida que procede de Sus palabras, te conviertes en alguien a quien Él elogia, pero jamás poseerás la esencia vital de Dios y mucho menos Su santidad.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único IV

Palabras diarias de Dios  Fragmento 144

La tentación de Satanás (Pasajes seleccionados)

Mateo 4:1-4  Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, entonces tuvo hambre. Y acercándose el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Pero Él respondiendo, dijo: Escrito está: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

Estas son las palabras con las que el diablo intentó tentar al Señor Jesús por primera vez. ¿Qué es lo que dijo el diablo? (“Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”). Estas palabras que pronunció el diablo son bastante simples; ¿pero hay algún problema con su esencia? El diablo dijo: “Si eres Hijo de Dios”; pero en su corazón, ¿sabía o no que Jesús era el Hijo de Dios? ¿Sabía o no que Él era Cristo? (Lo sabía). Entonces, ¿por qué dijo “Si eres”? (Estaba intentando tentar a Dios). ¿Pero cuál era su propósito al hacerlo? Dijo: “Si eres Hijo de Dios”. En su corazón, sabía que Jesucristo era el Hijo de Dios; lo tenía muy claro, pero a pesar de saberlo, ¿se sometió a Él y lo adoró? (No). ¿Qué quiso hacer? Quiso usar este método y estas palabras para enojar al Señor Jesús, y luego engañarlo para que actuara de acuerdo con sus intenciones. ¿No era este el significado oculto de las palabras del diablo? En el corazón de Satanás sabía muy bien que Aquel era el Señor Jesucristo, pero aun así dijo estas palabras. ¿No es esta la naturaleza de Satanás? ¿Cuál es la naturaleza de Satanás? (Ser taimado, perverso y no temer a Dios). ¿Qué consecuencias resultarían de no temer a Dios? ¿Acaso no era que quería atacar a Dios? Quería usar este método para atacar a Dios, y por eso dijo: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”; ¿no es este, el propósito malvado de Satanás? ¿Qué estaba intentando hacer realmente? Su propósito es muy obvio. Estaba intentando usar este método para negar la posición y la identidad del Señor Jesucristo. Lo que quiso decir Satanás con esas palabras es: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Si no lo puedes hacer, entonces no eres el Hijo de Dios, así que no deberías seguir haciendo Tu obra”. ¿No es esto cierto? Quiso usar este método para atacar a Dios, quiso desmantelar y destruir Su obra; esta es la malevolencia de Satanás. Su malevolencia es una expresión natural de su naturaleza. Aunque sabía que el Señor Jesucristo era el Hijo de Dios, la propia encarnación de Dios mismo, no podía evitar hacer algo así, siguiendo a Dios de cerca, atacándole continuamente y haciendo grandes esfuerzos para perturbar y sabotear la obra de Dios.

Ahora, diseccionemos esta frase que dijo Satanás: “Di que estas piedras se conviertan en pan”. Convertir piedras en pan; ¿significa algo? Si hay comida, ¿por qué no comerla? ¿Por qué es necesario convertir piedras en alimentos? ¿Se puede decir que aquí no hay ningún sentido? Aunque estaba ayunando en ese momento, ¿acaso el Señor Jesús no tenía alimentos para comer? (Tenía). Así pues, aquí podemos ver lo ridículas que son estas palabras de Satanás. A pesar de toda su traición y malicia todavía podemos ver su ridiculez y absurdidad. Satanás hace varias cosas a través de las que puedes ver su naturaleza maliciosa; hace cosas para sabotear la obra de Dios y, al verlas, te parece que es odioso y exasperante. Sin embargo, por otra parte, ¿no ves una naturaleza infantil y ridícula detrás de sus palabras y acciones? Esto es una revelación sobre la naturaleza de Satanás; ya que él tiene esta clase de naturaleza, hará este tipo de cosas. Para las personas de hoy, las palabras de Satanás son ridículas e irrisorias. Pero Satanás es ciertamente capaz de pronunciar tales palabras. ¿Podemos decir que es ignorante y absurdo? La perversidad de Satanás está en todas partes y se revela constantemente. ¿Y cómo le respondió el Señor Jesús? (“No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”). ¿Tienen algún poder estas palabras? (Lo tienen). ¿Por qué decimos que tienen poder? Porque estas palabras son la verdad. Ahora bien, ¿vive el hombre solo de pan? El Señor Jesús ayunó durante cuarenta días y cuarenta noches. ¿Murió de hambre? No murió de hambre, por lo que Satanás se acercó a Él, incitándolo a convertir las piedras en comida diciendo cosas de este tipo: “Si conviertes estas piedras en comida, ¿acaso no tendrás cosas para comer? ¿No evitarás tener que ayunar y pasar hambre?”. Pero el Señor Jesús dijo: “No solo de pan vivirá el hombre”, que significa que, aunque el hombre vive en un cuerpo físico, lo que permite que este viva y respire no es la comida, sino todas y cada una de las palabras pronunciadas por la boca de Dios. Por un lado, estas palabras son la verdad, le proporcionan fe a la gente, les hacen sentir que pueden depender de Dios y que Él es la verdad. Por otro, ¿hay un aspecto práctico en estas palabras? ¿Acaso no siguió el Señor Jesús en pie, todavía vivo después de haber ayunado durante cuarenta días y cuarenta noches? ¿No es esto un ejemplo real? Él no había comido ningún alimento durante cuarenta días y noches, y aun así siguió vivo. Esta es una poderosa evidencia que confirma la verdad de Sus palabras. Estas palabras son simples, pero respecto al Señor Jesús, ¿dijo Él estas palabras sólo cuando Satanás lo tentó o ya eran naturalmente parte de Él? Por decirlo de otra manera: Dios es la verdad y Dios es la vida, pero ¿fueron la verdad y la vida de Dios añadidas más adelante? ¿Nacieron de la experiencia futura? No, son innatas en Dios. Es decir, la verdad y la vida son la esencia de Dios. Sea lo que sea que le sobrevenga, todo lo que Él revela es la verdad. Esta verdad, estas palabras, sea largo o corto su contenido, pueden permitirle al hombre vivir y le dan vida; pueden permitir a las personas obtener la verdad y encontrar claridad acerca de la senda de la vida humana y permitirles tener fe en Dios. En otras palabras, el origen del uso de estas palabras por parte de Dios es positiva. Por tanto, ¿podemos decir que es santa esta cosa positiva? (Sí). Esas palabras de Satanás proceden de su naturaleza. Él revela su naturaleza perversa y maliciosa, en todas partes, constantemente. Ahora bien, ¿hace Satanás estas revelaciones de manera natural? ¿Le incita alguien a hacerlo? ¿Le ayuda alguien? ¿Le obliga alguien? No. Todas estas revelaciones las emite todas por voluntad propia. Esta es la naturaleza perversa de Satanás. Haga Dios lo que haga, y comoquiera que lo haga, Satanás le pisa los talones. La esencia y la verdadera naturaleza de estas cosas que Satanás dice y hace constituyen su esencia, que es perversa, maliciosa.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único V

Palabras diarias de Dios  Fragmento 145

La tentación de Satanás (Pasajes seleccionados)

Mateo 4:5-7  Entonces el diablo le llevó a la ciudad santa, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo, pues escrito está: “A sus Ángeles te encomendará”, y: “En las manos te llevarán, no sea que tu pie tropiece en piedra”. Jesús le dijo: También está escrito: “No tentarás al Señor tu Dios”.

Veamos primero las palabras que Satanás pronunció aquí: “Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo”, y después citó las Escrituras: “‘A sus Ángeles te encomendará’, y: ‘En las manos te llevarán, no sea que tu pie tropiece en piedra’”. ¿Cómo te sientes cuando oyes las palabras de Satanás? ¿No son muy infantiles? Son infantiles, ridículas y asquerosas. ¿Por qué digo esto? Satanás hace cosas necias a menudo y se cree muy listo. Cita con frecuencia las Escrituras, incluso las mismas palabras pronunciadas por Dios, intentando volverlas contra Él para atacarle y tentarle con el fin de alcanzar su objetivo de sabotear el plan de la obra de Dios. ¿Eres capaz de ver algo en las palabras que dijo Satanás? (Satanás tiene intenciones perversas). En todo lo que hace, Satanás siempre ha buscado tentar a la humanidad. Satanás no habla de forma directa, sino que lo hace dando rodeos, mediante la tentación, el reclamo y la seducción. Satanás aborda su tentación a Dios como si Él fuese un ser humano corriente, creyendo que Dios es también ignorante, necio e incapaz de distinguir con claridad la verdadera forma de las cosas, como lo es el hombre. Satanás piensa que ni Dios ni el hombre podrán llegar al fondo de su esencia, su astucia o su siniestra intención. ¿No es esta la necedad de Satanás? Además, cita abiertamente las Escrituras, creyendo que hacerlo le concede credibilidad, y que no podrás descubrir error alguno en su mundo ni evitar ser engañado. ¿Acaso no está siendo Satanás absurdo e infantil? Es como cuando algunas personas difunden el evangelio y dan testimonio de Dios; ¿no dirán los incrédulos algo parecido a lo que dijo Satanás? ¿Habéis oído a alguien decir algo parecido? ¿Cómo te sientes cuando oyes cosas como esas? ¿Te sientes asqueado? (Sí). Cuando te sientes asqueado, ¿sientes también aversión y odio? Cuando tienes estos sentimientos, ¿eres capaz de reconocer que Satanás y el carácter corrupto que este obra en el hombre son malvados? ¿Has llegado alguna vez a esta conclusión: “Cuando Satanás habla, lo hace como un ataque y una tentación; las palabras de Satanás, son absurdas, irrisorias, infantiles, y repugnantes, sin embargo, Dios nunca hablaría ni obraría de tal manera y de hecho nunca lo ha hecho”? Por supuesto, en esta situación, las personas solo son capaces de sentirlo mínimamente y siguen siendo incapaces de comprender la santidad de Dios. Con vuestra estatura actual, sentís simplemente que: “Todo lo que Dios dice es la verdad, es beneficioso para nosotros y debemos aceptarlo”. Independientemente de que seáis o no capaces de aceptar esto, afirmáis sin excepción que la palabra de Dios es la verdad y que Él es la verdad, pero no sabéis que esta es santa en sí misma y que Dios es santo.

Así pues, ¿cuál fue la respuesta de Jesús a estas palabras de Satanás? Jesús le dijo: “También está escrito: ‘No tentarás al Señor tu Dios’”. ¿Hay verdad en estas palabras que Jesús dijo? Ciertamente la hay. Superficialmente, estas palabras son una orden para que las personas la sigan, una simple frase, sin embargo, tanto el hombre como Satanás han vulnerado con frecuencia estas palabras. Por tanto, el Señor Jesús le dijo a Satanás: “No tentarás al Señor tu Dios”, porque eso es lo que Satanás hacía a menudo, lo hacía sin descanso y se podría decir que lo hacía con descaro y sin vergüenza. En la esencia-naturaleza de Satanás está no tenerle miedo a Dios ni poseer un corazón temeroso de Él. Incluso cuando Satanás estaba al lado de Dios y podía verlo, no pudo evitar tentarlo. El Señor Jesús le dijo, pues, a Satanás: “No tentarás al Señor tu Dios”. Estas son palabras que Dios le ha dicho con frecuencia a Satanás. ¿Es adecuado usar esta frase aplicada al día de hoy? (Sí, ya que nosotros también tentamos a menudo a Dios). ¿Por qué tientan tan a menudo las personas a Dios? ¿Acaso no se debe a que están llenas de las actitudes corruptas satánicas? (Sí). Así que, ¿acaso no dicen a menudo las personas las palabras de Satanás que se mencionaron antes? Y ¿en qué situaciones las dicen? Se podría decir que las personas han estado diciendo cosas como estas, independientemente del tiempo o el lugar. Esto demuestra que el carácter de las personas no es diferente al carácter corrupto de Satanás. El Señor Jesús pronunció unas pocas simples palabras que representan la verdad, unas palabras que las personas necesitan. Sin embargo, ¿estaba el Señor Jesús discutiendo con Satanás en lo más mínimo? ¿Había algo de confrontación en lo que le dijo a Satanás? (No). ¿Cómo se sentía el Señor Jesús en Su corazón respecto a la tentación de Satanás? ¿Sintió asco y aborrecimiento? El Señor Jesús se sintió de esa manera, pero aun así no discutió con Satanás, y mucho menos habló de grandes principios. ¿Por qué? (Porque Satanás es siempre así, nunca puede cambiar). ¿Podríamos decir que es insensible a la razón? (Sí). ¿Puede reconocer Satanás que Dios es la verdad? Nunca lo reconocerá ni lo admitirá; esa es su naturaleza. Hay otro aspecto más en la naturaleza de Satanás que resulta asqueroso, ¿qué es? En sus intentos de tentar al Señor Jesús, Satanás pensó que, aunque no tuviera éxito, lo intentaría de todas formas. Aunque fuera a ser castigado, lo intentaría de todos modos. Aunque no obtuviera ninguna ventaja al hacerlo, lo intentaría igualmente, persistiendo en sus esfuerzos y oponiéndose a Dios hasta el final. ¿Qué clase de naturaleza es esta? ¿Acaso no es perversidad? Supongamos que alguien se enfurece y se enfada cuando se menciona a Dios: ¿acaso lo ha visto? ¿Sabe quién es? No sabe quién es Dios, no cree en Él, Dios no le ha hablado y jamás lo ha provocado; ¿por qué se enfada entonces? ¿Podríamos decir que esta persona es perversa? Las tendencias mundanas, comer, beber, la búsqueda del placer y la adoración de personas famosas son cosas que no enfadarían a una persona así. Sin embargo, ante la sola mención de la palabra “Dios” o de la verdad de las palabras de Dios se enfada. ¿No constituye esto tener una naturaleza perversa? Esto es suficiente para probar que esta es su naturaleza perversa. Pensad si habéis experimentado alguna vez momentos como estos; cuando se mencionan la verdad o las pruebas de Dios para el hombre o las palabras de juicio de Dios hacia el hombre, sentís aversión o una especie de aborrecimiento, no queréis escuchar tales cosas y pensáis: “¿No dicen todas las personas que Dios es la verdad? ¡Algunas de Sus palabras no son la verdad! ¡Estas palabras son simple y claramente las palabras de amonestación de Dios hacia el hombre!”. Algunos de vosotros incluso sentís aversión en vuestro corazón y pensáis: “Se habla de eso todos los días, Sus pruebas siempre se mencionan al igual que Su juicio; ¿cuándo va a acabar todo esto? ¿Cuándo recibiremos el buen destino?”. No se sabe de dónde viene esta ira inexplicable. ¿Qué clase de naturaleza es esta? (Una naturaleza perversa). Está dirigida por la naturaleza perversa de Satanás. Desde la perspectiva de Dios, con respecto a la naturaleza perversa de Satanás y el carácter corrupto del hombre, Él nunca discute ni les guarda rencor a las personas ni arma nunca un escándalo cuando actúan por ignorancia. Nunca veréis que Dios tenga opiniones parecidas a las de los seres humanos sobre las cosas, ni tampoco le veréis usar los puntos de vista de la humanidad, su conocimiento, su ciencia, su filosofía o la imaginación del hombre para encargarse de algo. En su lugar, todo lo que Dios hace y todo lo que Él revela está relacionado con la verdad. Es decir, cada palabra que Él ha dicho y cada acción que ha llevado a cabo están atadas a la verdad. Esta verdad no es producto de una fantasía sin base; Esta verdad y estas palabras se revelan desde la esencia de Dios y de Su vida. Como estas palabras y la esencia de todo lo que Dios ha hecho son la verdad, podemos afirmar que la esencia de Dios es santa. En otras palabras, todo lo que Dios dice y hace aporta vitalidad y luz a las personas; les permite ver cosas positivas y la realidad de las mismas, y le señala el camino a la humanidad para que pueda andar por la senda correcta. Todas estas cosas se determinan por la esencia de Dios y la de Su santidad.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único V

Palabras diarias de Dios  Fragmento 146

La tentación de Satanás (Pasajes seleccionados)

Mateo 4:8-11  Otra vez el diablo le llevó a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrándote me adoras. Entonces Jesús le dijo: ¡Vete, Satanás! Porque escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás”. El diablo entonces le dejó; y he aquí, ángeles vinieron y le servían.

Habiendo fracasado el diablo Satanás en sus dos artimañas anteriores, intentó una más: mostró todos los reinos del mundo y su gloria al Señor Jesús y le pidió que le adorase. ¿Qué percibes sobre la auténtica cara del diablo a partir de esta situación? ¿No es el diablo Satanás absolutamente descarado? (Sí). ¿En qué sentido es descarado? Dios creó todas las cosas; sin embargo, Satanás se volvió y se las mostró a Dios diciendo: “Mira las riquezas y la gloria de todos estos reinos. Si me adoras, te los daré todos”. ¿No es esto una completa inversión de papeles? ¿No es Satanás un desvergonzado? Dios lo creó todo, ¿pero disfruta Él estas cosas? Dios le concedió todas las cosas a la especie humana, pero Satanás quería apropiarse de ellas y, después de hacerlo, le dijo a Dios: “¡Adórame! Adórame y te lo daré todo”. Este es el feo rostro de Satanás; ¡es absolutamente desvergonzado! Él ni siquiera conoce el significado de la palabra “vergüenza”, y esto no es más que otro ejemplo de su perversidad. Ni siquiera conoce lo que es la vergüenza. Satanás sabe muy bien que Dios lo creó todo, que Él lo gestiona y tiene soberanía sobre todas las cosas. Sabe que todas las cosas le pertenecen a Dios, no al hombre y, mucho menos, a Satanás, pero el diablo Satanás afirmó con absoluto descaro que se lo daría todo a Dios. ¿No es este otro ejemplo de Satanás haciendo algo absurdo y desvergonzado? Esto hizo que Dios aborreciera aún más a Satanás, ¿verdad? Sin embargo, independientemente de lo que Satanás intentó hacer, ¿se dejó engañar el Señor Jesús? ¿Qué dijo el Señor Jesús? (“Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás”). ¿Tienen estas palabras un significado práctico? (Sí). ¿Qué clase de significado práctico? Vemos la perversidad y la desvergüenza de Satanás en sus palabras. Por tanto, si el hombre adorara a Satanás, ¿cuál sería el resultado? ¿Obtendría la riqueza y la gloria de todos los reinos? (No). ¿Qué obtendría? ¿Se volvería tan desvergonzado e irrisorio como Satanás? (Sí). El hombre no sería diferente de Satanás entonces. Por tanto, estas palabras del Señor Jesús son muy importantes para todas y cada una de las personas: “Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás”. Esto significa que salvo por el Señor, salvo por Dios mismo, si sirvieras a otro, si adoraras al diablo Satanás, te revolcarías en la misma inmundicia que Satanás. Entonces compartirías la desvergüenza y la perversidad de Satanás y, como él, tentarías a Dios y lo atacarías. ¿Cuál sería entonces tu desenlace? Dios te aborrecería, te derribaría y te destruiría. Después de haber intentado tentar al Señor Jesús varias veces sin éxito, ¿lo intentó de nuevo Satanás? No lo volvió a intentar y se marchó. ¿Qué demuestra esto? Demuestra que la naturaleza perversa de Satanás, su malevolencia, su absurdidad y su ridiculez no merecen siquiera mencionarse ante Dios. El Señor Jesús derrotó a Satanás con tan solo tres frases, tras lo cual este huyó con el rabo entre las piernas, demasiado avergonzado para mostrar su rostro; y no tentó de nuevo al Señor Jesús. Como el Señor Jesús había derrotado esta tentación de Satanás, ahora podía continuar sin impedimentos la obra que haría y la obra que Él asumiría. ¿Todo lo que el Señor Jesús dijo e hizo en esta situación conlleva algún significado práctico para todos y cada uno de los seres humanos en el día presente? (Sí). ¿Qué clase de sentido práctico? ¿Derrotar a Satanás es algo fácil de hacer? ¿Deben tener las personas un entendimiento claro de la naturaleza perversa de Satanás? ¿Deben tener las personas un entendimiento preciso de las tentaciones de este? (Sí). Cuando experimentes las tentaciones de Satanás, si eres capaz de llegar a desentrañar su naturaleza perversa, ¿no serás capaz de derrotarlo? Si sabes de su absurdidad y ridiculez, ¿seguirás del lado de Satanás y atacarás a Dios? Si entiendes que la malevolencia y la desvergüenza de Satanás se revelan en ti, si reconoces y entiendes claramente este hecho, ¿seguirás atacando al igual que tentando a Dios de esta forma? (No). ¿Qué harás? (Nos rebelaremos contra Satanás y lo abandonaremos). ¿Es eso algo fácil de hacer? No es fácil. Para hacerlo, las personas deben orar, acudir ante Dios y examinarse a sí mismas con frecuencia. Y deben dejar que les sobrevenga la disciplina de Dios, así como Su juicio y castigo. Solo así escaparán poco a poco de que los desoriente y controle Satanás.

Ahora, al mirar todas estas palabras de Satanás, resumiremos las cosas que componen su esencia. Primeramente, se puede decir en general que la esencia de Satanás es perversa, en contraste con la santidad de Dios. ¿Por qué digo que la esencia de Satanás es perversa? Para responder esta pregunta hay que considerar las consecuencias de lo que Satanás les hace a las personas. Las corrompe y controla, y el hombre actúa bajo el carácter corrupto de Satanás, habita en un mundo de personas corrompidas por este. La humanidad está involuntariamente poseída y absorbida por este; por tanto, el hombre tiene el carácter corrupto de Satanás, que es su naturaleza. ¿Has podido ver la arrogancia de Satanás en todo lo que él ha dicho y hecho? ¿Has visto su engaño y malicia? ¿Cómo se exhibe principalmente la arrogancia de Satanás? ¿Alberga siempre el deseo de ocupar la posición de Dios? Satanás siempre quiere derribar la obra y la posición de Dios, y tomar Su posición para sí, de forma que las personas lo sigan, lo apoyen, y lo adoren; esta es la naturaleza arrogante de Satanás. Cuando Satanás corrompe a las personas, ¿les dice directamente lo que deben hacer? Cuando Satanás tienta a Dios, ¿le dice directamente: “Te estoy tentando, voy a atacarte”? De ninguna manera. ¿Qué método usa entonces Satanás? Seduce, tienta, ataca y pone sus trampas, e incluso cita las Escrituras. Satanás habla y actúa de diversas formas para lograr sus objetivos siniestros y lograr sus intenciones. Después de que Satanás haya hecho esto, ¿qué puede verse a partir de lo manifestado en el hombre? ¿No se vuelven arrogantes también las personas? El hombre ha sufrido por la corrupción de Satanás durante miles de años y, por tanto, se ha vuelto arrogante, embustero, malicioso e irracional. Todas estas cosas surgen por la naturaleza de Satanás; dado que esta es perversa, se la ha dado al hombre y le ha producido este carácter corrupto perverso. Por tanto, el hombre vive bajo el carácter satánico corrupto y, como Satanás, se opone a Dios, le ataca, y le tienta hasta el punto de que el hombre no puede adorarle ni tiene un corazón temeroso de Dios.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único V

Palabras diarias de Dios  Fragmento 147

Cómo usa Satanás el conocimiento para corromper al hombre

¿Es el conocimiento algo que todo el mundo considera algo positivo? Cuanto menos, las personas piensan que la connotación de la palabra “conocimiento” es positiva y no negativa. Así pues, ¿por qué estamos mencionando aquí que Satanás usa el conocimiento para corromper al hombre? ¿No es la teoría de la evolución un aspecto del conocimiento? ¿No son las leyes de Newton parte del conocimiento? La fuerza de gravedad de la Tierra es también parte del conocimiento, ¿cierto? (Sí). ¿Por qué se le incluye, entonces, entre las cosas que Satanás usa para corromper a la humanidad? ¿Cuál es vuestra opinión sobre esto? ¿Encierra el conocimiento un ápice de verdad? (No). ¿Cuál es, entonces, la esencia del conocimiento? ¿Cuál es la base de todo el conocimiento que la gente adquiere? ¿No se basa en la teoría de la evolución? ¿Acaso no se basa en el ateísmo el conocimiento que el hombre ha obtenido a través de la exploración y la síntesis? ¿Tiene relación con Dios algo de este conocimiento? ¿Tiene relación con adorar a Dios? ¿Tiene relación con la verdad? (No). Entonces, ¿cómo usa Satanás el conocimiento para corromper al hombre? Acabo de decir que nada de este conocimiento tiene relación con adorar a Dios o con la verdad. Algunas personas piensan en ello así: “El conocimiento no tiene nada que ver con la verdad, pero aun así no corrompe a las personas”. ¿Cuál es vuestra opinión sobre esto? ¿Te enseñó el conocimiento que la felicidad de las personas se crea con sus propias manos? ¿Te enseñó el conocimiento que el porvenir del hombre estaba en sus propias manos? (Sí). ¿Qué tipo de discurso es este? (Es un discurso endiablado). ¡Absolutamente cierto! ¡Es un discurso endiablado! En realidad, el conocimiento es bastante complicado. Para decirlo con simpleza, sin importar a qué campo pertenezca, el conocimiento es algo que la gente considera bueno. ¿Cómo surge el conocimiento? Todo el conocimiento ha sido sintetizado por los no creyentes que no conocen a Dios y no lo adoran. Cuando las personas estudian este campo del conocimiento, no pueden ver que Dios tiene soberanía sobre todas las cosas; no pueden ver que Dios está a cargo de ellas ni que las administra. En su lugar, lo único que hacen es investigar y explorar incesantemente y buscar respuestas que son el conocimiento. Sin embargo, ¿no es cierto que si las personas no creen en Dios y, en su lugar, solo buscan la investigación, nunca encontrarán las verdaderas respuestas? Lo único que el conocimiento puede proporcionarte es un sustento, un trabajo e ingresos para que no pases hambre; pero nunca te hará adorar a Dios ni te hará apartarte del mal. Cuanto más adquiera conocimiento la gente, más deseará rebelarse contra Dios, escrutarlo, someterlo a examen y resistirse a Él. Así pues, ¿ahora qué vemos que les está enseñando el conocimiento a las personas? Todo ello es la filosofía de Satanás. ¿Tienen alguna relación con la verdad las filosofías y las reglas de supervivencia difundidas por Satanás entre la humanidad corrupta? No tienen nada que ver con la verdad y, de hecho, son contrarias a ella. Las personas dicen a menudo: “La vida es movimiento” y “El hombre es hierro, el arroz es acero, el hombre se siente hambriento si se salta una comida”. ¿Qué son estos dichos? Son falacias y solo oírlas causa repugnancia. En el supuesto conocimiento del hombre, Satanás ha inoculado bastante de su filosofía para los asuntos mundanos y de su pensamiento. Y al tiempo que lo hace, Satanás permite al hombre adoptar su pensamiento, su filosofía y sus puntos de vista, de forma que pueda negar la existencia de Dios, Su dominio sobre todas las cosas y sobre el porvenir del hombre. Así pues, a medida que el hombre estudia el progreso y capta más conocimiento, siente que la existencia de Dios se vuelve vaga y podría incluso dejar de sentir que Dios existe. Dado que Satanás ha infundido ciertos pensamientos, opiniones y conceptos en el hombre, una vez que le ha inoculado este veneno al hombre, ¿acaso no es este desorientado y corrompido por Satanás? Así pues, ¿por qué diríais que se rige la gente de hoy? ¿No se rige por el conocimiento y los pensamientos infundidos por Satanás? Y las cosas que se esconden dentro de ese conocimiento y esos pensamientos, ¿acaso no son las filosofías y el veneno de Satanás? El hombre se rige por las filosofías y el veneno de Satanás. ¿Y cuál es el elemento central de la corrupción del hombre por parte de Satanás? Satanás quiere que el hombre niegue, se resista y se oponga a Dios igual que él; esa es la meta de Satanás al corromper al hombre, y es también el medio por el cual lo corrompe.

Primero empezaremos hablando del aspecto más superficial del conocimiento. ¿Pueden corromper a las personas la gramática y las palabras en las lenguas? ¿Pueden corromper las palabras a las personas? Las palabras no corrompen a las personas; son una herramienta que las personas usan para hablar y también son una herramienta con la cual las personas se comunican con Dios, sin mencionar que en la actualidad, el lenguaje y las palabras son el medio con el que Dios se comunica con las personas. Son herramientas y son una necesidad. Uno más uno igual a dos, y dos multiplicado por dos igual a cuatro; ¿no es esto conocimiento? ¿Pero puede esto corromperte? Esto es conocimiento común, un patrón fijo, y por eso no puede corromper a las personas. ¿Qué tipo de conocimiento lo hace entonces? El conocimiento que corrompe es el que se mezcla con los puntos de vista y los pensamientos de Satanás. Este busca inocular estos puntos de vista y pensamientos en la humanidad por medio del conocimiento. Por ejemplo, en un artículo, no tienen nada de malo las palabras escritas en sí. El problema serían los puntos de vista y el propósito del autor cuando escribió el artículo, así como el contenido de sus pensamientos. Estas son cosas del espíritu y pueden corromper a las personas. Por ejemplo, si estuvieras viendo un programa de televisión, ¿qué tipo de cosas en este podría cambiar la opinión de las personas? ¿Podrían corromper a las personas lo que dijeran los participantes, las palabras en sí mismas? (No). ¿Qué tipo de cosas corromperían a las personas? Los pensamientos y el contenido principal del programa, que representan las opiniones del director. La información transmitida en estas opiniones podría influenciar los corazones y las mentes de las personas. ¿No es cierto? Ahora sabéis a qué me estoy refiriendo en Mi exposición de cómo Satanás usa el conocimiento para corromper a las personas. No lo malinterpretaréis, ¿verdad? Así que la próxima vez que leas una novela o un artículo, ¿podrás evaluar si los pensamientos expresados en las palabras escritas corrompen a la humanidad o contribuyen a ella? (Sí, hasta cierto punto). Esto es algo que debe estudiarse y experimentarse a un ritmo lento, y no puede entenderse fácilmente al instante. Por ejemplo, cuando se investiga o estudia un ámbito del conocimiento, algunos aspectos positivos del mismo pueden ayudarte a entender algún conocimiento general sobre ese campo, a la vez que te permiten saber lo que las personas deberían evitar. Por ejemplo, la “electricidad” es un campo del conocimiento, ¿verdad? ¿No serías ignorante si no supieras que la electricidad puede electrocutar y lastimar a las personas? Pero una vez que entiendas este ámbito del conocimiento, no serás descuidado cuando toques objetos con corrientes eléctricas y sabrás cómo usar la electricidad. Ambas cosas son positivas. ¿Tenéis claro ahora lo que hemos estado exponiendo respecto a cómo corrompe el conocimiento a las personas? Hay muchos tipos de conocimiento estudiados en el mundo y debéis tomaros vuestro tiempo para diferenciarlos por vosotros mismos.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único V

Palabras diarias de Dios  Fragmento 148

Cómo usa Satanás la ciencia para corromper al hombre

¿Qué es la ciencia? ¿No goza la ciencia de un gran prestigio en la mente de todos y cada uno de los humanos y se considera profunda? Cuando se menciona la ciencia, ¿acaso las personas no piensan así?: “Esto es algo que la gente normal no puede comprender, es un tema que solo los investigadores o expertos científicos pueden tocar; no tiene nada que ver con nosotros, la gente normal”. ¿Guarda alguna relación con la gente corriente? (Sí). ¿Cómo usa Satanás la ciencia para corromper a las personas? En nuestra exposición, solo hablaremos de cosas que las personas se encuentran con frecuencia en su propia vida y descartaremos otros temas. Existe el término “genes”. ¿Habéis oído hablar de esto? Todos estáis familiarizados con este término. ¿No se descubrieron los genes por medio de la ciencia? ¿Qué significan exactamente los genes para las personas? ¿No les hacen sentir que el cuerpo es una cosa misteriosa? Cuando se les presenta este tema, ¿no habrá algunas personas, en especial los curiosos, que querrán saber más y conocer más detalles? Estas personas curiosas centrarán su energía en este asunto y cuando no estén ocupadas con otras cosas buscarán información en libros y en internet para conocer más detalles sobre ello. ¿Qué es la ciencia? Hablando claramente, la ciencia son los pensamientos y las teorías sobre las cosas que despiertan la curiosidad de los hombres, cosas desconocidas que Dios no les ha contado; la ciencia son los pensamientos y las teorías sobre los misterios que el hombre quiere explorar. ¿Cuál es el alcance de la ciencia? Podrías decir que es bastante amplio; el hombre investiga y estudia todo en lo que está interesado. La ciencia implica investigar los detalles y las leyes de estas cosas, y seguidamente formular teorías plausibles que hacen que todo el mundo piense: “¡Estos científicos son realmente fantásticos! ¡Saben tanto, lo suficiente para entender estas cosas!”. Sienten una gran admiración por los científicos, ¿verdad? ¿Qué tipo de opiniones tienen las personas que investigan la ciencia? ¿Acaso no quieren investigar el universo, las cosas misteriosas en su ámbito de interés? ¿Cuál es el resultado final de esto? En algunas ciencias las personas sacan sus conclusiones a partir de conjeturas, y en otras confían en la experiencia humana para sacar conclusiones. En otros campos de la ciencia las personas llegan a sus conclusiones basándose en las observaciones históricas y en los antecedentes. ¿No es esto correcto? ¿Qué hace, pues, la ciencia por las personas? La ciencia les permite simplemente ver los objetos del mundo físico, meramente satisfaciendo la curiosidad del hombre, pero no le permite al hombre ver las leyes por las que Dios tiene soberanía sobre todas las cosas. El hombre parece haber encontrado respuestas en la ciencia y estas son desorientadoras y traen satisfacción temporal, una satisfacción que sirve para confinar el corazón del hombre al mundo material. El hombre siente que ha recibido las respuestas de la ciencia, así que, en cualquier asunto que surja, usa sus opiniones científicas como base para verificarlo y aceptarlo. La ciencia seduce y posee el corazón del hombre y, como resultado de ello, este ya no tiene la mentalidad para conocer a Dios, adorarlo y creer que todas las cosas proceden de Él, así como que debería obtener todas las respuestas de Dios. ¿No es esto cierto? Cuanto más creen las personas en la ciencia, más absurdas son, creyendo que todo tiene una solución científica, que la investigación puede resolverlo todo. No buscan a Dios ni creen que Él exista. Existen muchos creyentes en Dios de larga data que, al enfrentarse a cualquier problema, usan un ordenador para buscar cosas y encontrar respuestas; solo creen en el conocimiento científico. No creen que las palabras de Dios sean la verdad, no creen que Sus palabras puedan resolver todos los problemas de la especie humana y no contemplan cada uno de los problemas de esta desde la perspectiva de la verdad. Afronten el problema que afronten, jamás oran a Dios ni intentan resolverlo buscando la verdad en Sus palabras. En muchos asuntos, todavía creen que el conocimiento puede resolver el problema y que la ciencia es la respuesta definitiva. Dios está totalmente ausente del corazón de tales personas. Son incrédulos y sus opiniones sobre la fe en Dios no son diferentes de las de muchos intelectuales de alto nivel y científicos, los cuales siempre tratan de estudiar a Dios a través de métodos científicos. Por ejemplo, muchos expertos religiosos han ido e inspeccionado el arca en la montaña donde esta reposó, y así probaron su existencia. Pero en la apariencia del arca no ven la existencia de Dios. Solo creen en los relatos y la historia; este es el resultado de su investigación científica y de su estudio del mundo material. Si investigas cosas materiales, ya sea la microbiología, la astronomía o la geografía, nunca encontrarás un resultado que determine que Dios existe o que tiene soberanía sobre todas las cosas. ¿Qué hace, pues, la ciencia por el hombre? ¿No lo distancia de Dios? ¿No hace que la gente trate a Dios como un objeto de estudio? ¿No hace a las personas dudar más sobre la existencia y la soberanía de Dios y así negarlo y traicionarlo? Esta es la consecuencia. Así pues, cuando Satanás usa la ciencia para corromper al hombre, ¿qué objetivo intenta conseguir? Quiere utilizar conclusiones científicas para desorientar y adormecer a las personas y usar respuestas ambiguas para ocupar su corazón, de forma que no busquen ni crean en la existencia de Dios. Así pues, esta es la razón por la que digo que la ciencia es también una de las formas mediante las cuales Satanás corrompe a las personas.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único V

Palabras diarias de Dios  Fragmento 149

Cómo usa Satanás la cultura tradicional para corromper al hombre

¿Hay muchas cosas que se consideran parte de la cultura tradicional? (Las hay). ¿Qué significa esta “cultura tradicional”? Algunos dicen que se transmitió de los antepasados, este es un aspecto. Desde el principio, las formas de vida, las costumbres, los dichos y las reglas se han transmitido entre familias, grupos étnicos e incluso toda la raza humana, y se han inculcado en la mente de las personas. Las consideran una parte indispensable de sus vidas, son reglas que observan como si fueran la vida misma. De hecho, no quieren cambiarlas o abandonarlas, ya que se las transmitieron sus ancestros. Existen otros aspectos de la cultura tradicional que están incrustados en los huesos de la gente, como las cosas que transmitieron Confucio y Mencio, y las doctrinas del taoísmo y el confucianismo chinos, ¿no es cierto? ¿Qué cosas están incluidas en la cultura tradicional? ¿Se incluyen las festividades que celebran las personas? Por ejemplo: el Festival de la Primavera, el Festival de los Faroles, el Día de Limpieza de Tumbas, el Festival del Barco del Dragón, así como el Festival de Fantasmas y el Festival de Medio Otoño. Algunas familias celebran incluso los días en que los mayores llegan a una cierta edad, cuando los niños cumplen un mes de vida o 100 días, entre otras cosas. Estas son todas fiestas tradicionales. ¿No tienen estas festividades un trasfondo de cultura tradicional? ¿Cuál es el núcleo de la cultura tradicional? ¿Tiene algo que ver con adorar a Dios? ¿Tiene algo que ver con decir a las personas que practiquen la verdad? ¿Existen festividades para que las personas ofrezcan sacrificios a Dios, vayan a Su altar y reciban Sus enseñanzas? ¿Hay alguna festividad así? (No). ¿Qué hacen las personas en todas estas festividades? En los tiempos modernos se las considera como ocasiones para comer, beber y divertirse. ¿Cuál es la fuente subyacente a la cultura tradicional? ¿De quién procede la cultura tradicional? Viene de Satanás. En el trasfondo de estas festividades tradicionales, Satanás inculca ciertas cosas en el hombre. ¿Cuáles son estas cosas? Asegurarse de que las personas recuerden a sus ancestros; ¿es esta una de ellas? Por ejemplo, durante el Día de Limpieza de Tumbas, las personas limpian las tumbas y ofrecen sacrificios a sus antepasados, para que las personas no los olviden. Asimismo, Satanás se asegura de que las personas recuerden ser patriotas, como por ejemplo el Festival del Barco del Dragón. ¿Y qué hay del Festival del Medio Otoño? (Reuniones familiares). ¿Cuál es el trasfondo de las reuniones familiares? ¿Cuál es su razón de ser? Es para comunicarse y relacionarse emocionalmente. Por supuesto, ya sea celebrando el Nuevo Año Lunar o el Festival de los Faroles, existen muchas formas de describir las razones de fondo de esas celebraciones. Independientemente de cómo se describan esas razones, cada una de ellas es la forma en que Satanás inculca su filosofía y su pensamiento en las personas, de manera que estas se aparten de Dios y no sepan que Él existe: ofrecen sacrificios a sus antepasados o a Satanás, o comen, beben y se divierten para satisfacer los deseos de la carne. Cuando se celebra cada una de estas festividades, los pensamientos y las opiniones de Satanás se plantan en lo profundo de la mente de las personas sin que estas se enteren siquiera. Cuando las personas alcanzan la edad de cuarenta, cincuenta o más años, estos pensamientos y los puntos de vista de Satanás ya están profundamente arraigados en sus corazones. Además, las personas hacen todo lo posible para transmitir estas ideas a la siguiente generación indiscriminadamente y sin reservas, sean correctas o incorrectas. ¿No es cierto? (Sí). ¿Cómo corrompen esta cultura tradicional y estas festividades a las personas? ¿Lo sabes? (Las personas se ven limitadas y atadas por las reglas de estas tradiciones, de manera que no les queda tiempo ni energía para buscar a Dios). Este es un aspecto. Por ejemplo, todo el mundo celebra el Nuevo Año Lunar; ¿te sentirías triste si no lo hicieras? ¿Existe alguna superstición a la que sigues apegado? ¿Acaso no sentirías: “No celebré el Año Nuevo y como el día del Nuevo Año Lunar ha sido horrible; no será malo todo este año”? ¿Acaso no te sentirías incómodo y un poco asustado? Incluso algunos que no han hecho sacrificios a sus ancestros en años, soñarán de repente que una persona fallecida les pide dinero. ¿Qué sentirán en su interior? “¡Qué triste que esta persona que ya no está necesite dinero! Quemaré algunos billetes por ellos, si no lo hago, no estaría bien. Podría causarnos problemas a los vivos, ¿quién puede predecir cuándo golpeará la tragedia?”. Siempre habrá esta pequeña nube de miedo y preocupación en sus corazones. ¿Quién les hace sentir esta preocupación? Satanás es la fuente de esta preocupación. ¿No es esta una de las formas en las que Satanás corrompe al hombre? Usa diferentes medios y excusas para controlarte, amenazarte y atarte, para que caigas en el aturdimiento, cedas y te sometas a él. Así es como Satanás corrompe al hombre. A menudo, cuando las personas son débiles o no son plenamente conscientes de la situación, pueden hacer algo descabellado sin proponérselo; es decir, caen involuntariamente en las garras de Satanás y podrían hacer algo sin querer y sin saber lo que están haciendo. De esta forma corrompe Satanás al hombre. Incluso hay bastantes personas ahora que son reticentes a deshacerse de las tradiciones culturales profundamente arraigadas, que sencillamente no pueden renunciar a ellas. Cuando son débiles y negativos, en especial, pueden desear celebrar este tipo de festividades y desean encontrarse con Satanás y satisfacerlo de nuevo, para así poder traer consuelo a su corazón. ¿Cuál es el trasfondo de estas tradiciones culturales? ¿Está la mano negra de Satanás manejando los hilos detrás del escenario? ¿Está la naturaleza perversa de Satanás manipulando y controlando las cosas? ¿Está Satanás controlando todo esto? (Sí). Cuando las personas viven en una cultura tradicional y celebran este tipo de festividades tradicionales, ¿podríamos decir que este es un entorno en el que Satanás las está engañando y corrompiendo y, además, que son felices de ser engañadas y corrompidas por Satanás? (Sí). Esto es algo que todos vosotros reconocéis, algo que ya sabéis.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 150

Cómo usa Satanás la superstición para corromper al hombre

¿Cómo usa Satanás la superstición para corromper al hombre? Todas las personas quieren conocer su porvenir, entonces Satanás se aprovecha de su curiosidad para atraerlos. La gente se dedica a la adivinación, la predicción del futuro y la lectura del rostro para averiguar lo que les va a ocurrir en el futuro y qué clase de camino les espera. Al final, sin embargo, ¿en manos de quién está el porvenir y las expectativas que tanto preocupan a la gente? (En manos de Dios). Todas estas cosas están en manos de Dios. Al usar estos métodos, ¿qué quiere Satanás que la gente sepa? Satanás quiere usar la lectura del rostro y la predicción del futuro para decirles a las personas que conoce su futuro, y que no solo conoce estas cosas, sino que también las controla. Quiere aprovecharse de esta oportunidad y usar estos métodos para controlar a las personas, de forma que estas tengan una fe ciega en él y obedezcan su palabra. Por ejemplo, si te leen el rostro, si el vidente cierra los ojos y te cuenta todo lo que te ha acontecido en las últimas décadas con perfecta claridad, ¿cómo te sentirías por dentro? De inmediato, sentirías: “¡Es tan preciso! Nunca le he contado mi pasado a nadie, ¿cómo lo sabe él?”. Realmente admiro a este adivino. ¿No le resultaría demasiado fácil a Satanás conocer tu pasado? Dios te ha guiado hasta donde estás hoy, y mientras tanto Satanás también ha estado corrompiendo a las personas y te ha estado siguiendo. El paso de las décadas de tu vida no significa nada para Satanás y a este no le resulta difícil conocer estas cosas. Cuando aprendes que todo lo que él dice es preciso, ¿no le estás dando tu corazón? ¿No estás dependiendo de ello para controlar tu futuro y tu suerte? En un instante, tu corazón sentirá algún respeto o reverencia por él, y en el caso de algunas personas, puede ser que él ya les haya arrebatado sus almas en este momento. Y le preguntarás de inmediato al vidente: “¿Qué debería hacer después? ¿Qué debería evitar el año que viene? ¿Qué cosas no debo hacer?”. Y después, él responderá que no debes ir allí, que no debes hacer esto, que no vistas ropa de un cierto color, que deberías ir menos a tales y cuales lugares y que deberías hacer más de ciertas cosas… ¿No seguirás a rajatabla y enseguida todo lo que él dice? Lo memorizarás con mayor rapidez que la palabra de Dios. ¿Por qué lo memorizarás con tanta rapidez? Cuando quieras confiar en Satanás para tener buena suerte. ¿No es el momento en que este agarrará tu corazón? Cuando sus predicciones se hacen realidad, una tras otra, ¿no querrás volver enseguida y averiguar qué suerte te traerá el año siguiente? (Sí). Harás todo lo que Satanás te diga que hagas y evitarás lo que él te diga que evites. De esta manera, ¿acaso no estarás obedeciendo todo lo que él dice? Muy rápidamente caerás en su abrazo, te desorientarás y caerás bajo su control. Esto ocurre porque crees que lo que él dice es la verdad y porque crees que él conoce tus vidas pasadas, tu vida actual, y lo que el futuro te deparará. Este es el método que Satanás usa para controlar a las personas. Pero en realidad, ¿quién está controlándolo todo? Dios mismo lo controla, no Satanás. Satanás solo está utilizando sus artimañas en este caso para engañar a personas ignorantes, personas que solo ven el mundo material creyendo y confiando en él. Entonces, caen en sus garras y obedecen todas sus palabras. ¿Pero suelta su agarre Satanás cuando las personas quieren creer en Dios y seguirlo? No lo hace. En esta situación, ¿están cayendo realmente las personas en las garras de Satanás? (Sí). ¿Podríamos decir que el comportamiento de Satanás a este respecto es descarado? (Sí). ¿Por qué diríamos esto? Porque estas son tácticas fraudulentas y falsas. Satanás es desvergonzado e induce a error a las personas y las lleva a pensar que controla todo de ellas, incluido su porvenir. Satanás hace que las personas ignorantes le obedezcan por completo, engañándolas tan solo con unas pocas palabras. En su aturdimiento, se inclinan ante él. Entonces, ¿qué clase de métodos usa Satanás? ¿Qué dice para conseguir que creas en él? Por ejemplo, puede que no le hayas dicho a Satanás cuántos sois en tu familia, pero él podría decírtelo, además de las edades de tus padres e hijos. Aunque tengas tus sospechas y dudas sobre Satanás antes de esto, después de escuchar estas cosas, ¿no sentirías entonces que es un poco más creíble? Satanás te podría decir luego lo difícil que ha sido para ti el trabajo recientemente, que tus superiores no te dan el reconocimiento que mereces y que siempre están obrando contra ti, etcétera. Después de oír esto, pensarías: “¡Es exactamente así! Las cosas no han ido bien en el trabajo”. Entonces, creerías a Satanás un poco más. Seguidamente, él diría algo más para desorientarte, haciendo que lo creas aún más. Poco a poco, te verás incapaz de resistirte más a él o de seguir sospechando de él. Satanás usa simplemente unas pocas artimañas triviales, y de esta manera te desorienta. Una vez desorientado, serás incapaz de orientarte, no sabrás qué hacer, y comenzarás a seguir lo que Satanás dice. Este es el método “brillante” que él emplea para corromper al hombre, que hace que caigas involuntariamente en su trampa y te seduzca. Satanás te cuenta unas pocas cosas que las personas imaginan que son buenas, y después te dice lo que hacer y qué evitar. Así es como se te engaña sin que te des cuenta. Una vez que has caído en la trampa, las cosas se te pondrán feas; pensarás constantemente en lo que Satanás dijo y lo que te dijo que hicieras, y te poseerá sin que te des cuenta. ¿Por qué ocurre esto? Porque la humanidad no tiene la verdad y es por tanto incapaz de mantenerse firme y resistir la tentación y la seducción de Satanás. Frente a la perversidad, el engaño, la traición y la malicia de Satanás, la humanidad es demasiado ignorante, inmadura y débil, ¿verdad? ¿No es esta una de las formas en las que Satanás corrompe al hombre? (Sí). El hombre, poco a poco, es inconscientemente engañado y timado por los diversos métodos de Satanás, porque carece de la capacidad de diferenciar entre lo positivo y lo negativo. Carece de esa estatura, así como de la capacidad de triunfar sobre Satanás.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 151

Cómo usa Satanás las tendencias sociales para corromper al hombre

¿Cuándo surgieron las tendencias sociales? ¿Acaban de surgir en el momento presente? Se podría decir que las tendencias sociales surgieron cuando Satanás empezó a corromper a la gente. ¿Qué incluyen las tendencias sociales? (La manera de vestir y el maquillaje). Estas son cosas con las que la gente entra en contacto a menudo. Cosas como la manera de vestir, la moda y las tendencias forman un pequeño aspecto. ¿Hay algo más? ¿Cuentan también los dichos populares de los que hablan frecuentemente las personas? ¿Cuentan los estilos de vida que estas desean? ¿Cuentan las estrellas musicales, las celebridades, las revistas y las novelas que les gustan? (Sí). En vuestras mentes, ¿qué aspecto de las tendencias sociales puede corromper al hombre? ¿Cuál de estas tendencias os seduce más? Algunas personas dicen: “Todos hemos alcanzado una cierta edad, estamos en nuestros cincuenta o sesenta, setenta u ochenta años y ya no podemos encajar con estas tendencias ni estas atraen ya nuestra atención”. ¿Es esto correcto? Otros dicen: “No seguimos a celebridades, eso es algo que los jóvenes hacen con veintitantos años; tampoco vestimos ropa de moda; esto es algo que hacen las personas preocupadas por su imagen”. Así pues, ¿cuáles de estas cosas pueden corromperos? (Los dichos populares). ¿Pueden corromper a las personas estos dichos? Voy a daros un ejemplo, así podréis ver si lo hacen o no: “El dinero mueve el mundo”; ¿es esto una tendencia? Comparada con las tendencias de moda o culinarias que habéis mencionado, ¿acaso no es más poderosa? “El dinero mueve el mundo” es una filosofía de Satanás. Es muy frecuente entre la gente, en todas las sociedades; podríais decir que es una tendencia. Esto se debe a que se ha inculcado en el corazón de cada persona que, al principio, no aceptaba este dicho, pero luego lo aceptó tácitamente cuando entró en contacto con la vida real, y empezó a sentir que estas palabras eran de hecho ciertas. ¿Acaso no es este un proceso por el que Satanás corrompe al hombre? Quizás las personas no tengan el mismo grado de conocimiento de primera mano sobre este dicho, pero cada uno tiene diferentes grados de interpretación y reconocimiento de este dicho con base en cosas que han acontecido a su alrededor y a todo lo que han experimentado personalmente, ¿no es ese el caso? Independientemente de cuán profunda sea la experiencia que una persona tenga con este dicho, ¿qué efecto negativo ha tenido en su corazón? Que las personas de este mundo —y se puede decir que esto os incluye a cada uno de vosotros— revelan algo de su carácter. ¿Qué es? Es la adoración al dinero. ¿Es fácil eliminar esto del corazón de las personas? No, ¡no es fácil! ¡Esto demuestra que la corrupción de Satanás sobre el hombre es realmente profunda! Satanás utiliza el dinero para seducir a la gente y los corrompe a todos convirtiéndolos en cosas que adoran el dinero y los deseos materiales. ¿Cómo se manifiesta esta adoración por el dinero en las personas? ¿No pensáis que en este mundo no podríais sobrevivir sin dinero y que no podríais pasar ni un solo día sin él? La cantidad de dinero que tiene la gente determina lo alto que es su estatus y lo distinguida que es. Los pobres no sienten que puedan ir con la cabeza alta, mientras que los ricos tienen un estatus alto, viven sin agachar la cabeza y pueden hablar en voz alta y vivir de manera arrogante y desenfrenada. ¿Qué aportan a las personas este dicho y esta tendencia? ¿No es cierto que mucha gente está dispuesta a realizar cualquier sacrificio a fin de ganar dinero? ¿No pierden muchos su dignidad y su integridad en la búsqueda de más dinero? ¿No pierde mucha gente la oportunidad de hacer su deber y seguir a Dios en aras del dinero? ¿Acaso perder la oportunidad de ganar la verdad y ser salvadas no es la mayor pérdida de todas para las personas? Solo usando este método y este dicho, Satanás corrompe al hombre hasta tal punto. ¿No es siniestra la intención de Satanás? ¿No es un truco malévolo? A medida que este dicho se vuelve popular, pasas de estar en desacuerdo con él a finalmente creer que es la verdad, y para ese momento tu corazón ha caído por completo en las garras de Satanás, y por lo tanto, involuntariamente llegas a vivir según el dicho. ¿En qué grado te ha afectado este dicho? Podrías conocer el camino verdadero, y podrías conocer la verdad, pero no tienes poder para perseguirla. Puedes conocer claramente que las palabras de Dios son la verdad, pero no estás dispuesto a pagar el precio o a sufrir para ganar la verdad. En su lugar, preferirías sacrificar tu propio futuro y porvenir para oponerte a Dios hasta el final. Por mucho que Dios diga, por mucho que haga, por muy profundo y grande que sea el amor que Dios tiene por ti, en la medida en que seas capaz de comprenderlo, insistirías tozudamente en esforzarte por causa de este dicho. Es decir, este dicho ya ha desorientado tus pensamientos y los ha controlado, ya ha dominado tu comportamiento y preferirías dejar que rija tu porvenir antes que desprenderte de tu búsqueda de riqueza. Que actúes así, que puedas ser controlado y manipulado por las palabras de Satanás, ¿acaso no significa que este te ha desorientado y corrompido? ¿Acaso no significa que la filosofía, los pensamientos y el carácter de Satanás se han arraigado en tu corazón? Cuando firmemente persigues la riqueza y abandonas la búsqueda de la verdad, ¿no ha logrado Satanás su objetivo de desorientarte? Es exactamente así. Así pues, ¿puedes percibir cuando Satanás te desorienta y te corrompe? No puedes. Si no puedes ver a Satanás parado delante de ti, o percibir que él actúa en las sombras, ¿serías capaz de ver su perversidad? ¿Podrías saber de qué manera corrompe a la especie humana? Satanás corrompe a las personas en todo tiempo y lugar. Imposibilita que estas se defiendan de su corrupción y las deja impotentes ante ella. Satanás hace que acepten sus pensamientos, sus puntos de vista y las cosas perversas que provienen de él en situaciones en las que no son conscientes y no se dan cuenta de lo que les está pasando y, después de aceptar estas cosas, no ven nada malo en ellas. Las valoran y se aferran a ellas como a un tesoro, dejan que estas las manipulen y jueguen con ellas; así es como vive la gente bajo el poder de Satanás e inconscientemente lo obedece, y así se vuelve cada vez más profunda su corrupción del hombre.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 152

Satanás hace uso de varios de estos métodos para corromper al hombre. El hombre tiene conocimiento y comprensión sobre algunos principios científicos, el hombre vive bajo la influencia de la cultura tradicional, y todo ser humano es heredero y trasmisor de esta. El hombre se ve obligado a seguir con la cultura tradicional que Satanás le ha dado, y actúa además conforme a las tendencias sociales que este provee a la humanidad. El hombre es inseparable de Satanás, se conforma a todo lo que este hace en todo momento, aceptando su perversidad, su engaño, su malicia y su arrogancia. Una vez que el hombre ha llegado a poseer el carácter de Satanás, ¿se ha sentido feliz o triste de vivir en esta corrupta humanidad? (Triste). ¿Por qué dices eso? (Porque el hombre está atado y controlado por estas cosas corruptas, vive en pecado y se ve envuelto en una ardua lucha). Algunas personas llevan gafas, parecen ser muy intelectuales; puede que hablen respetablemente, con elocuencia y raciocinio y, debido a que han pasado ya por muchas cosas, puede que sean muy experimentados y sofisticados. Tienen la capacidad de hablar con detalle sobre asuntos grandes y pequeños. Puede que también sean capaces de valorar la autenticidad y la razón de las cosas. Algunos podrían fijarse en el comportamiento y la apariencia de estas personas, además de en su personalidad, humanidad, conducta, etcétera, y no encontrar falla en ellos. Las personas como estas son particularmente capaces de adaptarse a las tendencias sociales actuales. Aunque puedan ser más viejos, nunca van rezagados respecto a las tendencias del momento ni son demasiado mayores para aprender. Superficialmente, nadie puede encontrar una falla en ellos, pero están total y absolutamente corrompidos por Satanás hasta lo más hondo de su esencia interior. Aunque no puede hallarse en esta gente ninguna falla superficial, aunque por fuera resultan amables, refinados, y poseen conocimiento, cierta moralidad e integridad, y, aunque en términos de conocimiento no son en absoluto inferiores a los jóvenes, sin embargo, con respecto a su esencia-naturaleza, estas personas son ejemplos absolutos y vivos de Satanás; son la viva imagen de Satanás. Este es el “fruto” de la corrupción del hombre por parte de Satanás. Lo que he dicho puede resultaros doloroso, pero es del todo cierto. El conocimiento que el hombre estudia, la ciencia que entiende y los medios que elige y mediante los que se adapta a las tendencias sociales son, sin excepción, herramientas para la corrupción del hombre por parte de Satanás. Esto es absolutamente cierto. Por tanto, el hombre vive en un carácter completamente corrompido por Satanás, y no tiene forma de saber qué es la santidad de Dios o qué es Su esencia. Esto se debe a que superficialmente uno no puede encontrar fallos en las formas en que Satanás corrompe al hombre; uno no puede decir que algo es incorrecto basándose en el comportamiento de alguien. Cada cual sigue llevando a cabo su trabajo con normalidad y lleva una vida normal; lee libros y periódicos con normalidad, estudia y habla de un modo normal. Algunas personas han aprendido algo de ética y son buenos hablando, son comprensivos y amigables, son serviciales y caritativos, y no tienen disputas absurdas ni se aprovechan de la gente. Sin embargo, su carácter satánico corrupto está profundamente arraigado en ellos y esta esencia no puede cambiarse apoyándose en el esfuerzo externo. El hombre no es capaz de conocer la santidad de Dios a causa de esta esencia, y a pesar de que la esencia de la santidad de Dios se ha hecho pública al hombre, este no se la toma en serio. Esto se debe a que Satanás, por diversos medios, ya ha llegado a poseer completamente los sentimientos, las ideas, los puntos de vista y los pensamientos del hombre. Esta posesión y corrupción no es temporal u ocasional, pero está presente en todas partes y en todo momento. Así, muchas personas que han creído en Dios durante tres o cuatro años, o incluso cinco o seis, siguen considerando como tesoros estos perversos pensamientos, puntos de vista, lógicas y filosofías que Satanás les ha inculcado, y son incapaces de soltarlos. Como el hombre ha aceptado las cosas perversas, arrogantes y maliciosas de la naturaleza de Satanás, inevitablemente, en las relaciones interpersonales del hombre se suceden a menudo conflictos, discusiones e incompatibilidades, que surgen a consecuencia de la naturaleza arrogante de Satanás. Si este le hubiera dado a la humanidad cosas positivas —por ejemplo, si el confucianismo y el taoísmo de la cultura tradicional que el hombre ha aceptado eran cosas buenas— los tipos similares de persona deberían ser capaces de llevarse bien entre sí tras aceptar esas cosas. ¿Por qué existe, pues, una división tan grande entre personas que han aceptado las mismas cosas? ¿Por qué ocurre esto? Se debe a que estas cosas proceden de Satanás y que este crea división entre las personas. Las cosas provenientes de Satanás, por muy dignas o grandes que parezcan en la superficie, traen al hombre o hacen surgir en su vida tan solo arrogancia, y nada más que una falsa especie de naturaleza perversa. ¿No es eso cierto? Alguien que es capaz de disfrazarse, que posee un rico conocimiento o una buena educación, lo seguiría teniendo difícil para ocultar su carácter satánico corrupto. Es decir, no importa cuántas maneras use esta persona para disfrazarse, si la consideraras una santa o si pensaras que era perfecta o un ángel. Da igual lo pura que te pareciera, ¿cuál es su verdadera vida entre bastidores? ¿Qué esencia verías en la revelación de su carácter? Sin duda verías la naturaleza perversa de Satanás. ¿Es admisible decir esto? (Sí). Supongamos, por ejemplo, que conocéis a alguien cercano a vosotros, a quien consideras buena persona, quizás alguien a quien has idolatrado. Con tu estatura actual, ¿qué piensas de ellos? Primero, evalúas si este tipo de persona tiene o no humanidad, si es honesta, si tiene amor verdadero por las personas, si sus palabras y sus actos benefician y ayudan a los demás. (No es así). ¿Qué es, en realidad, la pretendida gentileza, el amor o la bondad que estas personas revelan? Todo es falso, es una fachada. Bajo esta fachada hay un propósito perverso oculto: hacer que se adore e idolatre a esa persona. ¿Veis esto claramente? (Sí).

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 153

¿Qué le aportan a la humanidad los métodos que Satanás usa para corromperla? ¿Aportan algo positivo? Primero de todo, ¿puede el hombre diferenciar entre el bien y el mal? ¿Dirías que en este mundo, que una persona sea famosa o importante o de alguna revista u otra publicación, hace que sean precisos los estándares que usan para juzgar si algo es bueno o malo, correcto o equivocado? ¿Son justas sus valoraciones de los acontecimientos y las personas? ¿Contienen verdad? ¿Valora este mundo, esta humanidad, las cosas positivas y negativas basándose en el estándar de la verdad? (No). ¿Por qué no tienen las personas esa capacidad? Las personas han estudiado sobre muchos conocimientos y saben mucho sobre ciencia, así que poseen grandes capacidades, ¿verdad? Entonces, ¿por qué son incapaces de diferenciar entre las cosas positivas y las negativas? ¿Por qué ocurre esto? (Porque las personas no tienen la verdad; la ciencia y el conocimiento no son la verdad). Lo único que Satanás aporta a la humanidad es perverso, corrupto y carente de la verdad, la vida y el camino. Con la perversidad y la corrupción que Satanás aporta al hombre, ¿puedes decir que Satanás tiene amor? ¿Puedes decir que lo tiene el hombre? Habrá quien diga: “Estás equivocado, hay muchas personas por el mundo que ayudan a los pobres o la gente sin hogar. ¿Acaso no son buenas personas? También existen organizaciones caritativas que hacen una buena obra, ¿acaso toda esa labor que hacen no es una buena obra?”. ¿Qué dirías de esto? Satanás usa muchos métodos y teorías diferentes para corromper al hombre; ¿es esta corrupción un concepto vago? No, no es vago. Satanás también lleva a cabo algunas cosas prácticas y también promueve un punto de vista o una teoría en este mundo y en la sociedad. En cada dinastía y en cada época, promueve una teoría e inculca pensamientos en la mente del hombre. Estos pensamientos y teorías se arraigan poco a poco en los corazones de las personas, y entonces comienzan a vivir por ellos. Una vez empiezan a vivir por estas cosas, ¿no se convierten involuntariamente en Satanás? ¿No se hacen uno con Satanás? Cuando las personas se hacen uno con Satanás, ¿al final cuál es su actitud hacia Dios? ¿No es la misma que Satanás tiene hacia Dios? Nadie se atreve a admitir esto, ¿verdad? ¡Es horrible! ¿Por qué digo que la naturaleza de Satanás es perversa? No digo esto sin fundamento; más bien, la naturaleza de Satanás viene determinada y se disecciona con base a lo que Satanás ha hecho y las cosas que ha revelado. Si solo dijera que Satanás es perverso, ¿qué pensaríais? Pensaríais: “Obviamente, Satanás es perverso”. Por tanto, te pregunto: “¿Qué aspectos de Satanás son perversos?”. Si dices: “La oposición de Satanás hacia Dios es perversa”, seguirías sin hablar claramente. Ahora que hemos hablado de esta manera sobre los pormenores, ¿tenéis entendimiento respecto al contenido específico de la esencia de la perversidad de Satanás? (Sí). Si eres capaz de ver claramente la naturaleza perversa de Satanás, entonces verás tus propias condiciones. ¿Existe alguna relación entre estas dos cosas? ¿Os sirve esto de ayuda o no? (Sí). Cuando comunico acerca de la esencia de la santidad de Dios, ¿es necesario que hable sobre la esencia perversa de Satanás? ¿Cuál es vuestra opinión sobre esto? (Sí, es necesario). ¿Por qué? (La perversidad de Satanás pone en relieve la santidad de Dios). ¿Es esto así? Eso es en parte correcto, en el sentido de que, sin la perversidad de Satanás, las personas no sabrían que Dios es santo; es correcto decir eso. Sin embargo, si dices que la santidad de Dios solo existe por su contraste con la perversidad de Satanás, ¿es eso correcto? Este tipo de pensamiento dialéctico resulta erróneo. La santidad de Dios es Su esencia inherente; incluso cuando Dios la revela por medio de Sus acciones, sigue siendo una expresión natural de la esencia de Dios y Su esencia inherente; siempre ha existido y es intrínseca e innata a Dios mismo, aunque el hombre no puede verla. Esto se debe a que los hombres viven en medio del carácter corrupto de Satanás y bajo su influencia y no conocen nada sobre santidad, mucho menos sobre el contenido específico de la santidad de Dios. Así que, ¿es vital que comuniquemos primero sobre la esencia perversa de Satanás? (Sí, lo es). Algunas personas pueden expresar alguna duda: “Estás comunicando sobre Dios mismo, entonces ¿por qué estás hablando siempre sobre cómo corrompe Satanás a las personas y lo perversa que es la naturaleza de este?”. Ahora habéis atenuado estas dudas, ¿verdad? Cuando las personas tengan discernimiento de la perversidad de Satanás y tengan una definición precisa del mismo, cuando puedan ver claramente el contenido y la manifestación específicos de la perversidad, su fuente y su esencia, solo entonces, a través del debate sobre la santidad de Dios, pueden las personas ser realmente conscientes o reconocer con claridad qué es la santidad de Dios, qué es la verdadera santidad. Si no expongo la perversidad de Satanás, algunas personas creerán erróneamente que algunas cosas que hacen en la sociedad y entre ellas, o ciertas cosas que existen en este mundo, pueden estar relacionadas con la santidad. ¿No es ese un punto de vista erróneo? (Sí, lo es).

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 154

Satanás corrompe al hombre con el conocimiento y lo controla con la fama y el provecho (Pasaje seleccionado)

Entre las cinco formas en que Satanás corrompe al hombre, la primera que mencionamos es el conocimiento, de modo que será nuestro primer tema en la comunicación. Satanás usa el conocimiento como cebo. Escuchad con atención: el conocimiento es solo una especie de cebo. Se insta a las personas a estudiar mucho y mejorarse a sí mismas día tras día, a armarse de conocimiento y tenerlo como arma, y luego usarlo para abrir la puerta a la ciencia; en otras palabras, cuanto más conocimiento obtengas, más comprenderás. Satanás les dice todo esto a las personas; les indica que fomenten ideales nobles mientras adquieren conocimiento, y les instruye para que tengan ambiciones y aspiraciones. Sin que el hombre se dé cuenta, Satanás transmite muchos mensajes como este, haciendo que las personas sientan inconscientemente que esas cosas son correctas o beneficiosas. Sin saberlo, las personas ponen un pie en este camino, guiadas en su avance por sus propios ideales y ambiciones. Paso a paso, sin quererlo, aprenden las maneras en que piensa la gente importante o famosa del conocimiento que Satanás les ha dado. Aprenden, asimismo, algunas cosas de las acciones de personas a las que se considera héroes. ¿Por qué está abogando Satanás para el hombre en los actos de estos héroes? ¿Qué quiere infundir en el hombre? Que el hombre debe ser patriota, tener integridad nacional y ser heroico de espíritu. ¿Qué aprende el hombre de las narraciones históricas o las biografías de personajes heroicos? Aprende a tener un sentido de lealtad personal, a estar preparado para hacer cualquier cosa por los amigos o hermanos. Dentro de este conocimiento de Satanás, el hombre aprende, sin saberlo, muchas cosas que no son en absoluto positivas. En medio de la inconsciencia del hombre, Satanás planta en la mente inmadura de la gente las semillas que tiene preparadas. Estas semillas los hacen sentir que deben ser personas importantes, ser famosos, ser héroes, patriotas, ser personas que aman a sus familias, que harían cualquier cosa por un amigo y que tienen sentido de lealtad personal. Seducidos por Satanás, recorren sin saberlo el camino que él ha preparado para ellos. Al recorrer este camino se ven obligados a aceptar las normas de vida de Satanás. Sin darse cuenta en absoluto, desarrollan sus propias normas por las que vivir, pero estas no son más que las reglas que Satanás ha infundido a la fuerza en ellos. Durante el proceso de aprendizaje, Satanás hace que fomenten sus propios objetivos y determinen sus propias metas en la vida, sus normas de vida y la dirección en su vida, a la vez que inculca en ellos las cosas de Satanás, usando historias, biografías y todos los medios posibles para tentar a las personas poco a poco hasta que muerden el anzuelo. De esta forma, durante el transcurso de su aprendizaje, unos llegan a preferir la literatura, otros la economía, algunos la astronomía o la geografía. Y están aquellos a los que les acaba gustando la política, algunos a los que les gusta la física, otros la química y hasta otros prefieren la teología. Todas estas cosas son partes del todo que es el conocimiento. En vuestro corazón, cada uno de vosotros sabe de qué se tratan en verdad estas cosas; cada uno de vosotros ha tenido contacto con ellas antes. Cada uno de vosotros es capaz de hablar sin parar sobre una u otra rama de conocimiento. Por tanto, queda claro cuán profundamente ha penetrado este conocimiento en las mentes de los hombres, también es fácil de ver la posición que ocupa en sus mentes este conocimiento y el efecto tan profundo que tiene en ellos. Una vez que alguien desarrolla un afecto hacia una faceta del conocimiento, cuando la persona se ha enamorado profundamente de ella, entonces desarrolla ambiciones sin saberlo: algunos quieren ser escritores, otros autores literarios, otros quieren hacer carrera política y otros quieren involucrarse en la economía y convertirse en gente de negocios. Luego hay unas cuantas personas que quieren ser héroes, importantes o famosas. Independientemente del tipo de persona que alguien quiera ser, su objetivo consiste en tomar este método de adquirir conocimiento y usarlo para sus propios fines, para realizar sus propios deseos, sus propias ambiciones. No importa lo bien que suene —si quieren lograr sus sueños, no desperdiciar su vida o tener cierta carrera—, fomentan estos nobles ideales y ambiciones, pero ¿para qué es todo esto esencialmente? ¿Habéis considerado antes esta cuestión? ¿Por qué actúa Satanás de esta manera? ¿Cuál es su propósito al inculcar estas cosas en el hombre? Vuestro corazón debe tener clara esta cuestión.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 155

Satanás corrompe al hombre con el conocimiento y lo controla con la fama y el provecho (Pasajes seleccionados)

Durante el proceso en que las personas adquieren conocimiento, empleando todo tipo de métodos, ya sea contar historias, darles simplemente un poco de conocimiento o permitirles satisfacer sus deseos o aspiraciones, ¿por qué camino precisamente quiere conducirlas Satanás? Las personas creen que no hay nada malo en aprender conocimiento, que es perfectamente natural y justificado. Para decirlo de manera que suene bien, establecer nobles aspiraciones o tener ambiciones es tener motivación, y esta debería ser la senda correcta en la vida. Si uno puede hacer realidad sus propias aspiraciones o consolidar una carrera exitosa durante su vida, ¿no es esa una manera más gloriosa de vivir? De este modo, uno no solo puede honrar a los antepasados, sino también tener la oportunidad de dejar una marca en las generaciones futuras; ¿acaso no es algo bueno? Esto es algo bueno a los ojos de las personas mundanas y para ellas esto debe ser apropiado y positivo. Sin embargo, ¿acaso Satanás, con sus motivos siniestros, conduce a las personas por tal camino y eso es todo? Por supuesto que no. En realidad, independientemente de lo grandes que sean las aspiraciones del hombre, de lo realistas que sean sus deseos o de lo adecuados que puedan ser, todo lo que el hombre quiere lograr, todo lo que busca está inextricablemente vinculado a dos palabras. Ambas son de vital importancia para cada persona a lo largo de su vida y son cosas que Satanás pretende infundir en el hombre. ¿Qué dos palabras son? Son “fama” y “provecho”. Satanás usa un método muy suave, un método que está muy de acuerdo con las nociones de las personas y que no es muy agresivo, para que estas acepten sin darse cuenta sus medios y leyes de supervivencia, desarrollen objetivos y una dirección en la vida y lleguen a tener aspiraciones en ella. Por muy altisonantes que puedan ser las descripciones de sus aspiraciones en la vida, estas aspiraciones siempre giran en torno a la fama y el provecho. Todo lo que persigue cualquier persona importante o famosa —o, de hecho, cualquier persona— a lo largo de su vida solo guarda relación con estas dos palabras: “fama” y “provecho”. Las personas piensan que, una vez que han obtenido fama y provecho, tienen el capital para disfrutar de un estatus alto y de una gran riqueza, así como para disfrutar de la vida. Piensan que, una vez que tienen fama y provecho, tienen el capital para buscar placer y participar en el disfrute excesivo de la carne. En aras de esta fama y provecho que desean, las personas entregan alegremente y sin saberlo su cuerpo y su corazón a Satanás, así como todo lo que tienen, incluidas sus perspectivas y su porvenir. Lo hacen sin reservas, sin dudarlo ni un momento y sin saber jamás reclamar todo lo que una vez tuvieron. ¿Pueden las personas conservar algún control sobre sí mismas una vez que se han entregado a Satanás y se han vuelto leales a él de esta manera? Desde luego que no. Están total y completamente controladas por Satanás. Se han hundido de un modo completo y total en este cenagal y son incapaces de liberarse a sí mismas. Una vez que alguien está atascado en la fama y el provecho, deja de buscar lo que es brillante, lo recto o esas cosas que son hermosas y buenas. Esto se debe a que la seducción de la fama y el provecho es demasiado grande para las personas, y son cosas que pueden buscar sin parar durante toda su vida e incluso durante toda la eternidad. ¿No es esta la situación real? Algunos dirán que aprender conocimiento no es más que leer libros y aprender algunas cosas que aún no sabes para no quedarte atrasado en el tiempo o que el mundo no te deje atrás. El conocimiento solo se aprende a fin de poner comida en tu mesa, para tu propio futuro o para proveer las necesidades básicas. ¿Hay alguien que podría soportar una década de duro estudio solo para las necesidades básicas, para resolver tan solo la cuestión de la comida? No, no hay nadie así. ¿Para qué sufre una persona estas dificultades por todos estos años? Es por la fama y el provecho. La fama y el provecho la esperan en la distancia, llamándola, y cree que solo por su propia diligencia, sus dificultades y su lucha podrá tomar el camino que la llevará a la fama y el provecho, con lo cual obtendrá estas cosas. Una persona así debe sufrir estas dificultades por su propia senda futura, para su disfrute futuro y para obtener una vida mejor. ¿Qué es en realidad este conocimiento, me lo podéis decir? ¿No se trata de las reglas y filosofías de vida que Satanás infunde en el hombre, como “ama al partido, ama al país y ama tu religión” y “el hombre sabio se somete a las circunstancias”? ¿Acaso no son las “aspiraciones elevadas” de la vida que Satanás infunde en el hombre, como los pensamientos de grandes personas, la integridad de los famosos o el valiente espíritu de personajes heroicos, o la caballerosidad y la amabilidad de los caballeros y los espadachines de las novelas de artes marciales? Estas ideas y afirmaciones influyen en una generación tras otra; muchas personas aceptan tales ideas y persiguen, luchan continuamente e incluso están dispuestas a sacrificar su vida con el objeto de cumplir estas “aspiraciones elevadas”. Este es el medio y el método a través de los cuales Satanás utiliza el conocimiento para corromper a las personas. Así pues, una vez que Satanás conduce a las personas hacia esta senda, ¿son ellas capaces de someterse y adorar a Dios? ¿Y son capaces de aceptar Sus palabras y perseguir la verdad? En absoluto, porque Satanás las ha extraviado. Consideremos esto ahora: dentro del conocimiento, las ideas y las opiniones que Satanás infunde en la gente, ¿están las verdades de la sumisión a Dios y la adoración de Dios? ¿Están presentes las verdades de temer a Dios y apartarse del mal? ¿Están algunas de las palabras de Dios? ¿Hay algo en ellos que sea propio de la verdad? En absoluto, tales cosas están totalmente ausentes. ¿Podéis estar seguros de que las cosas que Satanás infunde en las personas no contienen nada de verdad? Incluso si no os atrevéis a decirlo con certeza, no es un problema. Siempre y cuando reconozcas que “fama” y “provecho” son las dos palabras clave que Satanás usa para seducir a la gente a entrar en la senda de la perversidad, entonces eso es suficiente.

Ahora recapitulemos: ¿qué usa Satanás para mantener al hombre firmemente bajo su control? (La fama y el provecho). Satanás usa la fama y el provecho para controlar los pensamientos del hombre, con lo que hace que no piense en nada más que en estas dos cosas y que luche por la fama y el provecho, sufra dificultades, soporte la humillación y lleve una pesada carga, sacrifique todo lo que tiene y emita todo juicio o tome toda decisión en aras de la fama y el provecho. De esta forma, Satanás coloca grilletes invisibles al hombre y, con estos grilletes sobre él, este no tiene la capacidad ni el valor para liberarse. Sin saberlo, lleva estos grilletes mientras avanza paso a paso con gran dificultad. En aras de esta fama y provecho, la humanidad se aparta de Dios y lo traiciona, y se vuelve más y más perversa. De esta forma, se destruye una generación tras otra en medio de la fama y el provecho de Satanás. Consideremos ahora las acciones de Satanás, ¿no son sus insidiosos motivos completamente odiosos? Tal vez hoy todavía no podáis desentrañar sus motivos insidiosos, porque pensáis que, sin fama y provecho, la vida no tendría significado y las personas ya no serían capaces de ver el camino que tienen por delante ni tampoco sus metas, y su futuro se volvería oscuro, tenue y sombrío. Sin embargo, poco a poco, todos reconoceréis un día que la fama y el provecho son grilletes enormes que Satanás coloca al hombre. Cuando llegue ese día, te resistirás por completo al control de Satanás y a los grilletes que este te pone. Cuando desees liberarte de todas estas cosas que Satanás ha inculcado en ti, romperás definitivamente con él y odiarás de veras todo lo que te ha traído. Solo entonces sentirás verdadero amor y anhelo por Dios.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 156

Satanás corrompe al hombre con la ciencia

Satanás usa el nombre de la ciencia para satisfacer la curiosidad del hombre, su deseo de explorar la ciencia y sondear los misterios. Satanás satisface, en nombre de la ciencia, las necesidades materiales del hombre y su exigencia de mejorar continuamente su calidad de vida. Así que, con este pretexto, Satanás usa la ciencia para corromper al hombre. ¿Es el pensamiento del hombre o su mente lo único que Satanás corrompe al usar la ciencia de esa forma? Entre las personas, los acontecimientos y las cosas de nuestro entorno que podemos ver y con los que entramos en contacto, ¿qué otras de estas cosas corrompe Satanás con la ciencia? (El entorno natural). Correcto. Parece que se os ha dañado profundamente con esto, y que tenéis experiencia de primera mano en ello. Aparte de usar los diversos resultados y las conclusiones de la ciencia para desorientar al hombre, Satanás también se sirve de ella como un medio para llevar a cabo una destrucción y explotación desenfrenadas del entorno vital que Dios le concedió al ser humano. Lo realiza bajo el pretexto de que, si el hombre lleva a cabo una investigación científica, entonces su entorno vital y su calidad de vida mejorarán cada vez más y, además, que el objetivo del desarrollo científico es atender las crecientes necesidades materiales diarias de la gente y su necesidad de continuar mejorando su calidad de vida. Esta es la base teórica del desarrollo de la ciencia por parte de Satanás. Sin embargo, ¿qué ha traído la ciencia a la humanidad? ¿Acaso no se ha contaminado nuestro entorno vital y el de toda la humanidad? ¿No se han contaminado el aire que el hombre respira y el agua que bebemos? ¿Los alimentos que consumimos siguen siendo orgánicos y naturales? La mayoría de los cereales y vegetales están genéticamente modificados, se han cultivado con fertilizantes, y algunos son variantes creadas mediante la ciencia. Los vegetales y las frutas que comemos ya no son naturales. Incluso los huevos naturales ya no son fáciles de encontrar y los huevos ya no saben como solían, ya que han sido procesados por la supuesta ciencia de Satanás. Si contemplamos la situación en sentido amplio, toda la atmósfera ha sido destruida y contaminada; los montes, los lagos, los bosques, los ríos, los océanos y todo, encima y debajo de la tierra, todo se ha estropeado por los supuestos logros científicos. En resumen, todo el entorno ecológico, el entorno vital concedido a la humanidad por Dios, ha sido destruido y estropeado por la supuesta ciencia. Aunque muchas personas han logrado lo que siempre esperaban en términos de la calidad de vida que buscan y han satisfecho sus deseos y su carne, el entorno en el que vive el hombre ha sido esencialmente destruido y arruinado por los diversos “logros” producidos por la ciencia. Ahora ya no tenemos derecho a respirar una sola bocanada de aire limpio. ¿No es este el pesar de la humanidad? ¿Queda para el hombre alguna alegría que mencionar cuando debe vivir en este tipo de espacio? El hombre vive en esta clase de espacio y, sin embargo, este entorno de supervivencia lo creó Dios para el hombre desde el principio mismo. El agua que las personas beben, el aire que respiran, los distintos alimentos que comen, así como diversas plantas y seres vivos, e incluso las montañas, los lagos y los océanos, cada parte de este entorno vital fue concedida por Dios al hombre; es natural y opera según la ley natural establecida por Él. Sin la ciencia, la gente aún seguiría los métodos que le otorgó Dios, sería capaz de disfrutar de todo lo que es prístino y natural y sería muy feliz. Sin embargo, Satanás lo ha destruido y estropeado todo ahora; el espacio vital fundamental del hombre ya no está impoluto. Pero nadie es capaz de reconocer qué causó esto o cómo se produjo; y muchas más personas abordan la ciencia y la comprenden a través de las ideas que Satanás ha infundido en ellas. ¿No es esto completamente detestable y lastimoso? Habiendo Satanás ahora corrompido el espacio en el que existe la gente, así como su entorno vital, hasta dejarlos en este estado, y con la humanidad que sigue desarrollándose de esta forma, ¿hay alguna necesidad de que Dios destruya personalmente a la gente en la tierra? Si la gente sigue desarrollándose de esta forma, ¿qué dirección tomará? (Será exterminada). ¿Cómo será exterminada? Además de la avariciosa búsqueda de la gente de la fama y el provecho, continuamente llevan a cabo exploraciones científicas y se meten de lleno en la investigación y luego actúan de tal manera que satisfacen sin cesar sus propias necesidades materiales y deseos; ¿cuáles son, pues, las consecuencias para el hombre? En primer lugar, el equilibrio ecológico se ha roto y, cuando esto sucede, los órganos internos de las personas se dañan y se contaminan por este ambiente desequilibrado y diversas enfermedades infecciosas y plagas se extienden por todo el mundo. ¿No es cierto que esta es ahora una situación sobre la que el hombre no tiene control alguno? Ahora que entendéis esto, si la especie humana no sigue a Dios, sino que siempre sigue a Satanás de esta forma—usando el conocimiento para enriquecerse continuamente, utilizando la ciencia para explorar sin cesar el futuro de la vida humana, sirviéndose de este tipo de métodos para seguir viviendo— ¿podéis reconocer cuál será el desenlace de la especie humana? Esta se volverá naturalmente extinta; paso a paso, la humanidad avanza hacia la destrucción, ¡hacia su propia destrucción! ¿Acaso no produce su propia destrucción? ¿Y no es eso la consecuencia del progreso científico? Ahora parece que la ciencia es una especie de poción mágica que Satanás ha preparado para el hombre, de modo que cuando intentas discernir las cosas lo haces en medio de una neblina brumosa; no importa cuánto te empeñes en mirar, no puedes ver las cosas con claridad y, por mucho que lo intentes, no puedes entenderlas. Sin embargo, Satanás usa el nombre de la ciencia para despertar tu apetito y llevarte de las narices, para llevarte un paso tras otro hacia el abismo y la muerte. Y siendo esto así, la gente verá claramente que, en realidad, la destrucción del hombre la causa la mano de Satanás: él es el cabecilla.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único VI

Palabras diarias de Dios  Fragmento 157

Satanás corrompe al hombre con la cultura tradicional

Satanás utiliza la cultura tradicional para corromper al hombre. Existen muchas similitudes entre la cultura tradicional y la superstición, pero la diferencia es que la cultura tradicional tiene ciertas historias, alusiones y fuentes. Satanás ha fabricado e inventado muchas historias populares o historias que aparecen en los libros de historia, lo que causa en las personas impresiones profundas de cultura tradicional o figuras supersticiosas. Por ejemplo, en China están “Los ocho inmortales cruzan el mar”; “Viaje a occidente”; “El emperador de jade”; “Nezha vence al rey dragón” y “Las investiduras de los dioses”, ¿No se han arraigado profundamente en la mente del hombre? Aunque algunos de vosotros no conozcan todos los detalles, sí conocéis las historias generales y es este contenido general lo que se te queda en el corazón y en la mente, de manera que no puedes olvidarlas. Estas son diversas ideas o leyendas que Satanás preparó para el hombre hace mucho tiempo, y que se han diseminado en distintos momentos. Estas cosas perjudican directamente y minan el alma de los seres humanos y ponen a estos bajo un hechizo tras otro. Es decir que una vez que has aceptado esa cultura tradicional, esas historias o cosas supersticiosas, una vez que se establecen en tu mente y una vez que se adhieren a tu corazón, entonces es como si estuvieras bajo un hechizo: quedas enredado e influenciado por estas trampas culturales, estas ideas e historias tradicionales. Influyen en tu vida, en tu perspectiva sobre la vida, y en tu juicio de las cosas. Aún más, influyen en tu búsqueda de la senda verdadera de la vida: esto es, de hecho, un hechizo malvado. Por mucho que intentes no puedes sacudírtelas; las cortas, pero no puedes derribarlas; las golpeas, pero no puedes derruirlas. Además, después de que la gente está bajo este tipo de hechizo, sin saberlo, empieza a adorar a Satanás sin saberlo, a promover la imagen de Satanás en su corazón. En otras palabras, lo establecen como su ídolo, un objeto de adoración y admiración, hasta el punto de considerarlo como Dios. Inconscientemente, estas cosas están en el corazón de las personas, y controlan sus palabras y sus hechos. Además, primero consideras que estas historias y leyendas son falsas, pero luego, sin saberlo, reconoces su existencia, y las conviertes en figuras y objetos reales, existentes. También de forma inconsciente, recibes estas ideas y la existencia de estas cosas en tu subconsciente. De este mismo modo también recibes a los diablos, a Satanás y a los ídolos en tu casa y en tu propio corazón, esto es ciertamente un hechizo. ¿Resuenan estas palabras en vosotros? (Sí). ¿Hay alguien entre vosotros que haya quemado incienso y adorado a Buda? (Sí). ¿Cuál era, pues, el propósito de esto? (Orar por la paz). Al pensar ahora en ello, ¿no es absurdo orar a Satanás para pedir la paz? ¿Acaso trae él paz? (No). ¿No veis lo ignorantes que erais en ese tiempo? Ese tipo de comportamiento es absurdo, ignorante e ingenuo, ¿no es así? A Satanás solo le importa cómo corromperte. Satanás no puede proporcionarte paz en absoluto; sólo puede darte un respiro temporal. Sin embargo, para ganar este respiro debes hacer un voto y, si rompes tu promesa o el voto que le has hecho a Satanás, verás cómo te atormenta. Al obligarte a hacer un voto, en realidad quiere controlarte. Cuando orasteis pidiendo paz, ¿la obtuvisteis? (No). No lograsteis la paz, sino al contrario, vuestros esfuerzos os trajeron infortunio y desastres sin fin: ciertamente un océano ilimitado de amargura. La paz no está dentro del poder de Satanás, y esta es la verdad. Esta es la consecuencia que la superstición feudal y la cultura tradicional han traído a la humanidad.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 158

Satanás corrompe al hombre con las tendencias sociales

Satanás corrompe y controla al hombre es a través de las tendencias sociales. Las tendencias sociales abarcan muchos aspectos, incluidas distintas áreas como la adoración de personalidades grandes y famosas, así como de ídolos del cine y la música, la adoración de celebridades, juegos en línea, etcétera; todo esto es parte de las tendencias sociales, y no hay necesidad de ahondar en detalles al respecto. Solo hablaremos de las ideas que las tendencias sociales producen en las personas, la forma en que las hacen lidiar con el mundo, y las metas en la vida y la perspectiva de vida que generan en los seres humanos. Son muy importantes; pueden controlar e influenciar los pensamientos y las opiniones de la gente. Todas y cada una de estas tendencias conllevan una influencia malvada. Esta influencia malvada degenera continuamente a la humanidad, provoca que las personas sigan perdiendo conciencia, humanidad y razón, rebaja continuamente su moral y su integridad decrece cada vez más, hasta el punto de que se puede incluso afirmar que la mayoría de las personas no tienen ahora integridad ni humanidad, ni conciencia, ni mucho menos razón. ¿Cuáles son, pues, esas tendencias sociales? No las puedes ver a simple vista. Cuando llega una nueva tendencia, tal vez solo un pequeño número de personas actúa como vanguardia; empiezan a hacer este tipo de cosas, a aceptar este tipo de idea o a aceptar este tipo de perspectiva. La mayoría de las personas, sin embargo, serán continuamente infectadas, atraídas y asimiladas por esta tendencia sin darse cuenta de ello, hasta que todos la aceptan sin darse cuenta y de forma involuntaria; quedan sumergidos en ella y son controlados por ella. Una tras otra, esas tendencias hacen que las personas, que no tienen un cuerpo y una mente sanos, que no saben qué es la verdad y no pueden distinguir en absoluto entre cosas positivas y negativas, las acepten felizmente, así como los puntos de vista sobre la vida y los valores que provienen de Satanás. Aceptan alegremente lo que este les dice sobre cómo plantearse la vida y la forma de vivir que Satanás les “concede”, y no tienen la fuerza ni la capacidad, y, mucho menos, la conciencia para resistirse. Así pues, ¿cómo reconocer tales tendencias? He escogido un ejemplo simple para que podáis entenderlo poco a poco. Por ejemplo, en el pasado, las personas dirigían sus negocios de tal modo que no engañaban a nadie, vendían los artículos al mismo precio, independientemente de quién comprara. ¿No se transmite aquí un indicio de buena conciencia y humanidad? Cuando las personas obraban así, de buena fe al dirigir su negocio, se puede ver que seguían teniendo cierta conciencia y humanidad en ese tiempo. Pero con la exigencia creciente del hombre de tener más dinero, sin darse cuenta, las personas llegaron a amar cada vez más el dinero, el provecho y el placer. ¿Las personas no priorizan el dinero más que antes? Cuando ellas ven el dinero como algo muy importante, inconscientemente le dan menor importancia a su reputación, su renombre, su prestigio e integridad, ¿no es así? Cuando te metes en negocios, ves a otras personas enriquecerse a partir de embaucar a los demás. Aunque el dinero ganado es sucio, cada vez son más y más ricas. Ver todo lo que disfruta su familia te molesta: “Ambos hacemos negocios, pero ellas se enriquecieron. ¿Por qué yo no puedo hacer mucho dinero? Esto no puede ser, debo encontrar la manera de ganar más dinero”. Después de eso, no piensas más que en cómo hacer una fortuna. Una vez que has abandonado la creencia de que “el dinero debe ganarse con conciencia, sin engañar a nadie”, entonces, impulsado por tus propios intereses, tu forma de pensar cambia gradualmente, al igual que los principios que rigen tus acciones. Cuando engañas a alguien por primera vez, sientes el reproche de tu conciencia y tu corazón te dice: “Hecho esto, esta es la última vez que engaño a alguien. ¡Engañar siempre a la gente tendrá su castigo”. Esta es la función de la conciencia del hombre: hacer que tengas escrúpulos y te reproches, de manera que cuando obres así, lo sientes poco natural. Sin embargo, después de haber tenido éxito engañando a alguien, ves que ahora tienes más dinero que antes y crees que este método puede resultarte muy beneficioso. A pesar del apagado dolor en tu corazón, todavía te apetece felicitarte por tu éxito, y te sientes algo contento contigo mismo. Por primera vez apruebas tu propia conducta y tu propio engaño. Una vez que el hombre ha sido contaminado por este engaño, es lo mismo que aquel que se involucra en el juego y después se convierte en jugador. Sin darte cuenta, apruebas tu propia conducta engañosa y la aceptas. Sin darte cuenta, consideras que el engaño es una conducta comercial legítima y el medio más útil para tu supervivencia y tu sustento; piensas que, al hacer esto, puedes hacer una fortuna rápidamente. Esto es un proceso: al principio, las personas no pueden aceptar este tipo de comportamiento y menosprecian esta conducta y práctica. Después, ellas mismas empiezan a experimentar con esta conducta probándola a su manera, y su corazón empieza a transformarse poco a poco. ¿Qué tipo de transformación es esta? Es una aprobación y una admisión de esta tendencia, de esta idea infundida en ti por la tendencia social. Sin darte cuenta llegas a sentir que si no engañas a las personas al hacer negocios con ellas, estarás peor; sientes que, si no engañas a las personas, es como si hubieras perdido algo. Inconscientemente, este engaño se convierte en tu alma misma, en tu pilar y en un tipo de comportamiento indispensable que es un principio en tu vida. Después de que el hombre ha aceptado esta conducta y este pensamiento, ¿no causa esto un cambio en su corazón? Tu corazón ha cambiado, ¿ha cambiado, pues, tu integridad también? ¿Ha cambiado tu humanidad? ¿Ha cambiado tu conciencia? Todo tu ser, desde tu corazón hasta tus pensamientos, desde el interior hasta el exterior, todo se ha transformado, y es un cambio cualitativo. Este cambio te aleja cada vez más de Dios y te alinea cada vez más con Satanás y te hace cada vez más semejante a él, con lo cual la corrupción de Satanás te convierte en un demonio.

Al ver este tipo de tendencias sociales, ¿dirías que tienen gran influencia sobre las personas? ¿Las devastan profundamente? ¡Desde luego que sí! ¿Qué aspectos del hombre corrompe Satanás con cada una de estas tendencias? Satanás corrompe principalmente la conciencia, la razón, la humanidad, la moral y la perspectiva sobre la existencia del hombre. ¿Y no degradan gradualmente a las personas estas tendencias sociales y las hacen cada vez más corruptas? Satanás utiliza estas tendencias sociales para atraer a la gente paso a paso a una guarida de diablos, de modo que esta, sin saberlo, reverencie el dinero, los deseos materiales, el mal y la violencia en medio de las tendencias sociales. Una vez que estas cosas han entrado en el corazón de las personas, ¿en qué se convierten las personas? ¡Se convierten en diablos y satanases! Esto se debe a que aquello que las personas reverencian termina por ocupar su corazón; cuando la gente reverencia las cosas negativas, empieza a amar el mal y la violencia y no le gustan la belleza y la bondad, mucho menos la paz. Se vuelven reacios a vivir vidas sencillas en una humanidad normal, y en su lugar desean disfrutar de un estatus elevado y una gran riqueza, deleitarse en la carne, sin escatimar esfuerzos para satisfacer su propia carne, sin restricciones ni ataduras; en otras palabras, hacer lo que les plazca. Así que, cuando te has visto atrapado en este tipo de tendencias, ¿puede el conocimiento que has aprendido ayudarte a liberarte? ¿Pueden los aspectos de la cultura tradicional y las supersticiones que conoces ayudarte a escapar de este aprieto? ¿Pueden la moral y la etiqueta tradicionales que conoces ayudarte a refrenarte? Tomemos las Analectas y el Tao Te Ching, por ejemplo. ¿Pueden ayudar a la gente a sacar los pies del atolladero de estas tendencias malvadas? En absoluto. Así, la gente se vuelve cada vez más perversa, arrogante, altiva en extremo, egoísta y malévola. Ya no hay afecto y lealtad entre las personas, ya no hay amor entre los miembros de la familia, ya no hay entendimiento entre parientes y amigos; las relaciones humanas están llenas de violencia. Todas y cada una de las personas buscan vivir entre los demás con medios y métodos violentos, tomar por la fuerza un sustento usando la violencia, ganarse sus posiciones y obtener sus ganancias mediante la violencia, y emplear formas violentas y perversas para hacer cualquiera de las cosas que quieren. ¿No es horrorosa esta humanidad? Sí que lo es, muchísimo. No solo crucificaron a Dios, sino que aniquilarían a todos los que lo siguen, porque esta especie humana es demasiado malvada. Después de oír todas estas cosas de las que acabo de hablar, ¿no pensáis que es aterrador vivir en este entorno, en este mundo y en medio de este tipo de personas, entre las cuales Satanás corrompe a la humanidad? (Sí). Entonces, ¿habéis sentido alguna vez que sois patéticos? Debéis sentirlo un poco en este momento, ¿no? (Sí). Al escuchar vuestro tono, parece como si estuvierais pensando: “Satanás tiene muchos modos diferentes para corromper al hombre. Aprovecha cada oportunidad y está en todos los lugares a los que acudimos. ¿Puede el hombre ser salvo aún?”. ¿Puede el hombre ser salvo aún? ¿Puede el hombre salvarse a sí mismo? (No). ¿Puede el Emperador de jade salvar al hombre? ¿Puede Confucio salvar al hombre? ¿Puede la Guanyin Bodhisattva salvar al hombre? (No). ¿Quién puede, pues, salvar al hombre? (Dios). Algunas personas, sin embargo, albergarán en su corazón preguntas como: “Satanás nos perjudica de un modo tan salvaje, tan frenético que no tenemos esperanza de vivir la vida ni confianza en vivir la vida. Todos vivimos en medio de la corrupción, y cada persona se resiste a Dios de todos modos, y ahora nuestro corazón se ha hundido hasta el fondo. Entonces, mientras Satanás está corrompiéndonos, ¿dónde está Dios? ¿Qué está haciendo Dios? ¡Haga Dios lo que haga por nosotros, nunca lo sentimos!”. Algunas personas se sienten inevitablemente abatidas y algo desalentadas. Para vosotros, este sentimiento es muy profundo, porque todo lo que he estado diciendo ha permitido que las personas lleguen lentamente a entender estas cuestiones y, posteriormente, sienten más y más que no tienen esperanza, que han sido abandonadas por Dios. Pero no os preocupéis. Nuestro tema de enseñanza para hoy, “la perversidad de Satanás”, no es nuestro tema real. Para hablar de la esencia de la santidad de Dios, sin embargo, debemos discutir primero sobre cómo corrompe Satanás al hombre y la perversidad de Satanás para dejar más claro en qué clase de condición está ahora el hombre. Un objetivo de hablar sobre esto es permitir a las personas que conozcan la perversidad de Satanás, mientras que el otro es permitirles entender con mayor profundidad qué es la verdadera santidad.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 159

Entender la santidad de Dios por lo que Él hace en el hombre (Pasaje seleccionado)

Siempre que Satanás corrompe al hombre o le inflige un daño desenfrenado, Dios no se queda ahí ocioso ni tampoco deja de lado ni hace la vista gorda con aquellos que Él ha escogido. Dios entiende con toda claridad todo lo que Satanás hace. Independientemente de lo que haga Satanás, de la tendencia que haga surgir, Dios sabe todo lo que él está intentando hacer y no abandona a Sus escogidos. En cambio, sin llamar la atención, en secreto, silenciosamente, Dios hace todo lo necesario. Cuando Dios empieza a obrar en alguien, cuando ha escogido a alguien, no lo proclama a nadie ni tampoco a Satanás, y mucho menos hace gestos grandilocuentes. Él hace lo que se propone muy callado y de forma muy natural. En primer lugar, selecciona una familia para ti; tus antecedentes familiares, tus padres, tus ancestros, todo esto Dios lo decide por adelantado. Por consiguiente, Dios no toma estas decisiones por antojo, sino que más bien empezó esta obra hace mucho. Una vez que Dios ha escogido una familia para ti, también elige entonces la fecha en la que nacerás. Luego Dios te observa mientras naces y llegas al mundo llorando. Contempla tu llegada, te ve cuando aprendes a balbucear, cuando tropiezas mientras aprendes a caminar, paso a paso. Ahora puedes correr, saltar, hablar y expresar tus sentimientos… A medida que las personas crecen, la mirada de Satanás está fija en cada una de ellas, como el tigre que observa detenidamente a su presa. Sin embargo, al hacer Su obra, Dios nunca ha estado sujeto a limitaciones procedentes de ninguna persona, acontecimiento o cosa, de espacio ni de tiempo; hace lo que debería y lo que se propone. Durante tu crecimiento, tal vez te encuentres con muchas cosas indeseables, incluidas enfermedades y obstáculos en el camino. Sin embargo, al caminar por esta senda, tu vida y tu futuro están bajo el cuidado estrecho de Dios. Él proporciona una garantía verdadera para toda tu vida, porque está justo a tu lado, protegiéndote y cuidándote. Tú, sin saberlo, vas creciendo. Empiezas a entrar en contacto con cosas nuevas y empiezas a conocer este mundo y a esta humanidad. Todo es fresco y nuevo para ti. Hay cosas que te gusta hacer. Vives en tu propia humanidad, en tu propio espacio y no tienes ni la más mínima percepción sobre la existencia de Dios. Sin embargo, Él te observa en cada paso del camino mientras maduras, y te observa en cada paso que das hacia adelante. Incluso cuando estás aprendiendo conocimiento o estudiando ciencia, Dios no se ha apartado de tu lado nunca, ni un solo paso. En esto eres exactamente igual a otras personas, en el transcurso de conocer el mundo e involucrarte en él, has establecido tus propios ideales, tienes tus propios pasatiempos, tus propios intereses y albergas nobles ambiciones. Con frecuencia meditas sobre tu propio futuro, y a menudo haces bosquejos de cómo debería verse tu futuro. Pero, independientemente de lo que suceda a lo largo del camino, Dios lo ve suceder todo con claridad. Tal vez tú mismo hayas olvidado tu propio pasado, pero para Dios, no hay quien pueda entenderte mejor que Él. Vives bajo la mirada de Dios, creciendo, madurando. Durante este periodo, la tarea más importante de Dios es algo que nadie percibe jamás, algo que nadie sabe. Ciertamente, Dios no se lo cuenta a nadie. Entonces, ¿qué es esto tan crucial? Se puede afirmar que es la garantía de que Dios salvará a la persona. Esto significa que si Dios quiere salvarla, debe hacerlo. Esta tarea es vitalmente importante tanto para el hombre como para Dios. ¿Sabéis qué es esto? Parecería que no tuvierais ningún sentimiento al respecto ni ningún concepto de ello, así que os lo diré. Desde el momento en que naciste, hasta el momento presente, Dios ha llevado a cabo mucha obra en ti, pero no te rinde cuentas de forma detallada de cada cosa que ha hecho. Dios no te ha permitido saberlo ni te lo ha dicho. Sin embargo, para la humanidad, todo lo que Él hace es importante. En lo que concierne a Dios, es algo que debe hacer. En Su corazón hay algo importante que necesita hacer y que sobrepasa por mucho a cualquiera de estas cosas. Pues es que, desde el momento en que nace una persona hasta el día de hoy, Dios debe garantizar su seguridad. Cuando escucháis estas palabras, podéis sentiros como si no entendierais por completo. Quizás os preguntéis: “¿Es tan importante esta seguridad?”. ¿Cuál es, pues, el significado literal de “seguridad”? Tal vez entendáis que significa paz o que nunca experimentaréis desastres o calamidades, que viviréis bien, que llevaréis una vida normal. Pero en vuestro corazón, debéis saber que no es tan simple. ¿Qué es exactamente esto de lo que os he estado hablando, que Dios tiene que hacer, entonces? ¿Qué significa seguridad para Dios? ¿Es realmente una garantía del significado normal de “seguridad”? No. Entonces, ¿qué es esto que Dios hace? Esta “seguridad” significa que no serás devorado por Satanás. ¿Es esto importante? No ser devorado por Satanás, ¿tiene que ver con tu seguridad o no? Sí, esto tiene que ver con tu seguridad personal, y no puede haber nada más importante. Una vez que has sido devorado por Satanás, tu alma y tu carne ya no le pertenecen a Dios. Él ya no te salvará. Dios abandona a las almas y a las personas que han sido devoradas por Satanás. Por tanto, afirmo que lo más importante que Dios tiene que hacer es garantizar esta seguridad tuya, garantizar que no seas devorado por Satanás. Esto es muy importante, ¿no es así? ¿Por qué no podéis, pues, responder? ¡Parecería que no sois capaces de sentir la gran bondad de Dios!

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 160

Entender la santidad de Dios por lo que Él hace en el hombre (Pasaje seleccionado)

Dios hace mucho más aparte de garantizar la seguridad de las personas, y que no sean devoradas por Satanás. También realiza mucha obra de preparación antes de escoger a alguien y salvarle. En primer lugar, Dios hace preparativos meticulosos en cuanto al tipo de temperamento que tendrás, en qué clase de familia nacerás, quiénes serán tus padres, cuántos hermanos y hermanas tendrás, y cuál será la situación, el estatus económico y las condiciones de la familia en la que naces. ¿Sabéis en qué tipo de familia nacen en su mayoría los escogidos de Dios? ¿Son familias prominentes? No podemos afirmar con seguridad que no haya ninguna así, que hayan nacido en familias prominentes. Quizás algunas lo sean, pero son muy pocas. ¿Nacen en familias de excepcional riqueza, en familias de billonarios o multimillonarios? No, casi nunca nacen en esta clase de familia. Entonces, ¿qué clase de familia dispone Dios la mayoría de las veces para estas personas? (Familias corrientes). ¿Y qué familias pueden considerarse “familias corrientes”? Incluyen familias de trabajadores; es decir, familias que dependen de su salario para sobrevivir, que pueden solventar las necesidades básicas y no son demasiado acaudaladas; también incluyen familias de campesinos. Los campesinos dependen de plantar cultivos para sus alimentos, para tener granos para comer y ropa para vestir, y no pasar hambre ni frío. Y también hay algunas familias que dirigen pequeños comercios, y algunas en las que los padres son intelectuales y, estas también pueden ser consideradas familias ordinarias. Además, hay algunos padres que son empleados de oficina u oficiales menores del gobierno, que tampoco pueden considerarse como pertenecientes a familias destacadas. La mayoría ha nacido en familias corrientes, y todo esto lo ha dispuesto Dios. Es decir que, antes que nada, este entorno en el que vives no es la familia de medios sustanciales que la gente pueda imaginar y esta es la familia que Dios ha decidido para ti, y la mayoría de las personas vivirán dentro de los límites de este tipo de familia. ¿Qué hay, pues, del estatus social? Las condiciones económicas de la mayoría de los padres son promedio y no poseen un alto estatus social, para ellos, basta con tener un trabajo. ¿Incluyen gobernadores? ¿O presidentes nacionales? No, ¿verdad? Como mucho, son personas que dirigen pequeños negocios o propietarios de pequeñas empresas. Su estatus social es regular y sus condiciones económicas son promedio. Otro factor es el entorno de la vida familiar. Primero que nada, no hay padres entre estas familias que pudieran tener una clara influencia sobre sus hijos con respecto a caminar por la senda de la adivinación y de los videntes; hay muy pocos que se involucren en estas cosas. La mayoría de los progenitores son bastante normales. Al mismo tiempo en que Dios escoge a las personas, establece este tipo de entorno para ellas, que es sumamente beneficioso para que Él salve a las personas. En apariencia, parece que Dios no ha hecho nada trascendental para el hombre; simplemente hace cada acción de manera sutil, discreta y silenciosa. Sin embargo, en realidad, todo lo que Dios hace establece los cimientos para tu salvación, prepara el camino que tienes por delante y todas las condiciones necesarias para tu salvación. A continuación, Dios lleva a cada persona de nuevo delante de Él, a cada una en un momento específico: es entonces que oyes la voz de Dios; es entonces que vas delante de Él. Cuando esto ocurre, algunos ya se han convertido en padres mientras que otros son todavía hijos de alguien. En otras palabras, algunas personas se han casado y han tenido hijos, mientras que otras siguen solteras sin haber iniciado todavía su propia familia. Pero, independientemente de cómo sean las cosas, cuando te llegan el evangelio de Dios y Sus palabras, esto es algo que Dios predestinó hace mucho tiempo. Él ha dispuesto un entorno y ha decidido que una persona concreta te predique el evangelio en un contexto determinado, para que puedas oír la voz de Dios y aceptarlo a Él en un entorno concreto. Todo esto está predestinado por Dios. Él ya ha preparado para ti todas las condiciones necesarias. De esta manera, la gente, sin saberlo, va delante de Él y regresa a la casa de Dios. Sin percatarse de ello, también siguen a Dios en cada paso de Su obra, entran en cada paso de la forma de obrar que Él ha preparado para ellos. ¿Qué maneras usa Dios cuando hace las cosas para el hombre en este momento? Primero, lo mínimo que hace es ocuparse del cuidado y protección que el hombre disfruta. Además de esto, Él presenta a diversas personas, eventos y cosas para que a través de estos el hombre pueda ver Su existencia y Sus hechos. Por ejemplo, algunos creen en Dios porque alguien de su familia está enfermo. Cuando otros les predican el evangelio empiezan a creer en Dios, y esta creencia se produce a causa de la situación. ¿Quién la dispuso? (Dios). Por medio de esta enfermedad, hay algunas familias en las que todos son creyentes mientras que hay otras donde solo unas pocas personas en la familia creen. En la superficie, puede parecer que alguien en tu familia tiene una enfermedad, pero en realidad es una condición que Dios te ha otorgado para que vengas ante Él; esta es la bondad de Dios. Como la vida familiar es dura para algunas personas y no pueden hallar paz, puede presentarse una oportunidad casual en la que alguien transmita el evangelio y diga: “Cree en el Señor Jesús y tendrás paz”. Así, inconscientemente, llegan a creer en Dios bajo circunstancias muy naturales; ¿no es esto, pues, un tipo de condición? Y el hecho de que su familia no esté en paz, ¿no es el hecho una gracia que le ha sido concedida a ellos por Dios? También hay algunos que llegan a creer en Dios por otras razones. Existen diferentes razones y diferentes maneras de creer, pero no importa cuál sea la razón que te lleve a creer en Él, en realidad ha sido Él quien lo ha dispuesto y guiado todo. Al principio, Dios utiliza diversos medios para escogerte y llevarte a Su familia. Esta es la gracia que Dios otorga a cada persona.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 161

Entender la santidad de Dios por lo que Él hace en el hombre (Pasaje seleccionado)

En el estado actual de la obra de Dios en los últimos días, Él ya no otorga solo gracia y bendiciones al hombre como hacía antes, ni tampoco persuade al hombre para seguir adelante. Durante esta etapa de la obra, ¿qué ha visto el hombre de todos los aspectos de la obra de Dios que ha experimentado? El hombre ha contemplado el amor de Dios y Su juicio y Su castigo. Durante este periodo, Dios también usa el método de proveer, apoyar, esclarecer y guiar al hombre para ayudar al hombre a llegar poco a poco a entender Sus intenciones, a entender las palabras que pronuncia y la verdad que Él le otorga. Cuando el hombre es débil, cuando se siente negativo y no tiene adónde acudir, Dios usará Sus palabras para consolarlo, aconsejarlo y alentarlo, de manera que la pequeña estatura del hombre pueda fortalecerse progresivamente, ascender en positividad y que esté dispuesto a colaborar con Dios. Sin embargo, cuando el hombre se rebele contra Él o se le resista, o cuando revele su propia corrupción, Dios no mostrará misericordia alguna al reprender y disciplinar al hombre. No obstante, Dios mostrará tolerancia y paciencia hacia la necedad, ignorancia, debilidad e inmadurez del hombre. De esta forma, a través de toda la obra que Dios hace por el hombre, este madura y crece poco a poco y llega a conocer las intenciones de Dios, llega a conocer ciertas verdades, llega a saber qué cosas son las positivas y cuáles las negativas, a saber qué es la perversidad y la oscuridad. Dios no adopta un único enfoque de reprender y disciplinar siempre al hombre, ni tampoco uno de mostrarle siempre tolerancia y paciencia. Más bien provee para cada persona de formas distintas en sus etapas diferentes, y según su estatura y su calibre diferentes. Hace muchas cosas en el hombre y paga un precio elevado por el hombre; el hombre no percibe nada de estas cosas ni de ese precio, pero todo lo que hace Dios se lleva a cabo en cada persona de manera práctica. El amor de Dios es práctico: por medio de la gracia de Dios, el hombre evita un desastre tras otro y, debido a la debilidad del hombre, Dios le ha mostrado una y otra vez tolerancia al hombre. El juicio y el castigo de Dios permiten que las personas lleguen a conocer gradualmente la corrupción y la esencia satánica de la especie humana. Lo que Dios provee a la especie humana, así como Su esclarecimiento y Su guía a la especie humana, permite que las personas entiendan más y más la esencia de la verdad y que entiendan cada vez más lo que el hombre necesita, qué senda debería tomar, para qué vive, el valor y el significado de su existencia y cómo recorrer la senda que tiene por delante. Todas estas cosas que Dios hace son inseparables de Su único propósito original. ¿Cuál es, pues, este propósito? ¿Por qué usa Dios estos métodos de llevar a cabo Su obra sobre el hombre? ¿Qué resultado quiere lograr? En otras palabras, ¿qué quiere ver en el ser humano? ¿Qué quiere conseguir de él? Lo que Dios quiere ver es que el corazón del hombre pueda revivir. Estos métodos que Él usa para obrar en el ser humano son un continuo esfuerzo para despertar el corazón del hombre, para despertar su espíritu, para permitirle al hombre entender de dónde vino, quién lo está guiando, apoyando, proveyendo para él, y quién le ha permitido vivir hasta el momento presente; son un medio para hacer entender al hombre quién es el Creador, a quién debería adorar, por qué tipo de senda debería caminar y de qué manera debería venir delante de Dios. Son un medio para revivir poco a poco el corazón del hombre, para que este entienda el corazón de Dios, comprenda el corazón de Dios y capte la intención meticulosa que hay detrás de Su obra para salvarlo. Cuando el corazón del hombre ha revivido, ya no quiere vivir dentro de un carácter degenerado y corrupto, en lugar de eso quiere perseguir la verdad para satisfacer a Dios. Cuando el corazón del hombre ha despertado, entonces es capaz de arrancarse por completo del lado de Satanás. Ya no volverá a ser gravemente perjudicado, controlado ni embaucado por él. En su lugar, el hombre puede colaborar proactivamente con la obra de Dios y con Sus palabras para satisfacer el corazón de Dios, y alcanzar así el temor de Dios y apartarse del mal. Este es el propósito original de la obra de Dios.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 162

Entender la santidad de Dios por lo que Él hace en el hombre (Pasaje seleccionado)

La discusión que acabamos de tener sobre la perversidad de Satanás hace que todo el mundo sienta que el hombre vive en medio de una gran infelicidad y que la vida del hombre está llena de desgracias. Pero ahora cuando hablo de la santidad de Dios y de la obra que realiza en el hombre, ¿cómo os hace sentir eso? (Muy felices). Podemos ver ahora que todo lo que Dios hace, todo lo que Él dispone con minuciosidad para el ser humano, es inmaculado. Todo lo que Dios hace es sin error, lo cual significa que es impecable, que no necesita que nadie le corrija, le aconseje ni realice cambio alguno. Todo lo que hace Dios por cada individuo está más allá de toda duda; Él lleva a todo el mundo de la mano, te cuida en cada momento que pasa y jamás te ha abandonado. Dado que las personas crecen en este tipo de entorno y con esta clase de antecedentes, ¿podríamos decir que, en realidad, los seres humanos crecen en la palma de la mano de Dios? (Sí). Bueno, ¿seguís teniendo aún una sensación de pérdida? ¿Se siente alguien negativo? ¿Siente alguien que Dios ha abandonado a la especie humana? (No). Entonces, ¿qué ha hecho Dios exactamente? (Ha velado por la especie humana). El minucioso pensamiento y cuidado que Dios pone en todo lo que hace es incuestionable. Es más, al llevar a cabo Su obra, siempre lo ha hecho de forma incondicional. Nunca ha exigido que ninguno de vosotros sepa el precio que paga por ti, para que así sientas un profundo agradecimiento hacia Él. ¿Alguna vez Dios ha exigido esto de ti? (No). Todos habéis vivido muchos años y casi todos os habéis encontrado en muchas situaciones peligrosas y os habéis enfrentado a muchas tentaciones a lo largo de vuestra vida. Esto se debe a que Satanás está a tu lado, con sus ojos constantemente fijos en ti. Satanás se deleita en verte azotado por el desastre, enfrentado a la calamidad; le encantaría que nada te fuera bien, que te enredaras en su telaraña. En cuanto a lo que Dios está haciendo, Él está protegiéndote a cada momento que pasa, alejándote de una desgracia tras otra y de un desastre tras otro. Por esto afirmo que todo lo relativo al hombre —incluidos paz, gozo, bendiciones y seguridad personal— está, en realidad, bajo el control de Dios; Él guía y tiene soberanía sobre el sino de cada individuo. ¿Pero tiene Dios una noción inflada de Su posición, como dicen algunos? Te declara Dios “Yo soy el mayor de todos. Soy Yo quien me ocupo de vosotros. Tenéis que suplicarme misericordia, y la desobediencia se castigará con la muerte”. ¿Ha amenazado Dios alguna vez así a la humanidad? (No). ¿Ha afirmado alguna vez, “La humanidad está corrompida, por ello no importa cómo la trate, se la puede tratar de cualquier manera; no necesito hacer ningún arreglo seguro para ellos”? ¿Piensa Dios así? ¿Ha actuado Dios de este modo? (No). Por el contrario, el trato que Dios da a todas y cada una de las personas es sincero y responsable. Te trata de manera más responsable de lo que tú te tratas a ti mismo. ¿No es así? Dios no habla en vano, Él no alardea de Su elevada posición ni es superficial con la gente. En cambio, hace con honestidad y en silencio las cosas que Él mismo ha de hacer. Estas cosas traen bendiciones, paz y gozo al hombre. Lo conducen de un modo apacible y feliz ante la vista de Dios y a Su familia; después viven delante de Dios y aceptan Su salvación con razonamiento y pensamiento normales. ¿Ha sido Dios hipócrita con el hombre en Su obra alguna vez? ¿Ha hecho alguna vez demostraciones falsas de bondad, sirviéndose de unos cuantos cumplidos para lidiar con el hombre de manera superficial y luego darle la espalda? (No). ¿Ha afirmado Dios alguna vez una cosa y después hecho otra? ¿Ha hecho Dios alguna vez promesas vacías, se ha jactado, le ha dicho a la gente que podía hacer cierta cosa por ellos o ayudarles con algo para luego desaparecer? (No). No existe el engaño en Dios ni tampoco la falsedad. Dios es fiel, y Él es sincero en todo lo que hace. Él es el único con el que la gente puede contar; Él es el Dios al que la gente puede confiar sus vidas y todo lo que tiene. Ya que no hay engaño en Dios, ¿podríamos decir que Dios es el más sincero? (Sí). ¡Claro que sí! Aunque la palabra “sincero” es demasiado escasa, demasiado humana cuando se aplica a Dios, ¿qué otra palabra podemos usar? Estos son los límites del lenguaje humano. Aunque no es apropiado llamar a Dios “sincero”, usaremos esta palabra por el momento. Dios es fiel y sincero. Así que cuando hablamos de estos aspectos, ¿a qué nos referimos? ¿Nos referimos a las diferencias entre Dios y el hombre y a las diferencias entre Dios y Satanás? Sí, podríamos decir eso. Esto se debe a que el hombre no encuentra ni rastro del carácter corrupto de Satanás en Dios. ¿Estoy en lo cierto al decir esto? ¿Amén? (¡Amén!). Nada del carácter perverso de Satanás se revela en Dios. Todo lo que Dios hace y revela es totalmente beneficioso y ayuda al hombre, se hace enteramente para proveerlo, está lleno de vida y le da al hombre un camino a seguir y una dirección a tomar. Dios no es corrupto y, además, al mirar ahora todo lo que hace Dios, ¿podemos afirmar que Él es santo? Puesto que Dios no tiene nada del carácter corrupto de la humanidad ni nada parecido a la esencia satánica de la humanidad corrupta, desde este punto de vista podemos decir totalmente que Dios es santo. Dios no muestra ninguna corrupción, y al mismo tiempo que Dios obra, Él revela Su propia esencia, lo que confirma por completo que Dios mismo es santo. ¿Lo veis? Para conocer la esencia santa de Dios, veamos de momento estos dos aspectos. En primer lugar, no hay ni un ápice de carácter corrupto en Dios, y, en segundo lugar, la esencia de la obra de Dios en el hombre le permite a este ver la propia esencia de Dios, y esta es enteramente positiva. Porque las cosas que cada parte de la obra de Dios trae al hombre son positivas. Ante todo, Dios le exige al hombre que sea honesto; ¿no es esto una cosa positiva? Dios le da sabiduría al hombre; ¿no es esto positivo? Dios capacita al hombre para discernir entre el bien y el mal; ¿no es esto positivo? Permite que el hombre entienda el significado y el valor de la vida humana; ¿no es esto positivo? Le permite al hombre ver la esencia de las personas, de los eventos y de las cosas de acuerdo con la verdad; ¿no es esto positivo? Sí que lo es. Y el resultado de todo esto es que el hombre deja de ser desorientado por Satanás, ya no volverá a ser dañado ni controlado por Satanás. En otras palabras, estas cosas permiten que las personas se liberen por completo de la corrupción de Satanás y que, por tanto, caminen poco a poco por la senda de temer a Dios y apartarse del mal.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único VI

Palabras diarias de Dios  Fragmento 163

Hay seis trucos principales con los que Satanás corrompe al hombre

El primero es el control y la coacción. Es decir, Satanás hará todo lo posible por tomar el control de tu corazón. ¿Qué significa “coacción”? Se refiere a hacer uso de amenazas y tácticas forzosas para hacer que obedezcas y hacerte pensar en las consecuencias si no obedeces. Te asustas y no te atreves a desafiarlo, así que te rindes.

El segundo es hacer trampas y timar. ¿Qué entraña “hacer trampas y timar”? Satanás se inventa algunas historias y mentiras, te tima para que las creas. Nunca te dice que el hombre fue creado por Dios, pero tampoco afirma directamente que Él no te hizo. No usa en absoluto la palabra “Dios”, sino otra cosa como sustituto y se sirve de ella para desorientarte y que, básicamente, no tengas ni idea de la existencia de Dios. Por supuesto, este “timo” incluye muchos aspectos, no solo este.

El tercero es el adoctrinamiento forzoso. ¿Con qué se adoctrina forzosamente a las personas? ¿El adoctrinamiento forzoso se realiza por elección del hombre? ¿Se hace con su consentimiento? Definitivamente, no. Aunque no des tu consentimiento, no puedes hacer nada al respecto. En tu inconsciencia, Satanás te adoctrina, inculcándote su pensamiento, sus normas de vida y su esencia.

El cuarto es la intimidación y la seducción. Es decir, Satanás emplea varios trucos para provocar que lo aceptes, lo sigas y trabajes a su servicio. Hará cualquier cosa para lograr sus objetivos. A veces te concede pequeños favores, mientras te incita a cometer un pecado. Si no lo sigues, te hará sufrir y te castigará, y hará uso de varias formas para atacarte y confabular en tu contra.

El quinto es la desorientación y la parálisis. “La desorientación y la parálisis” es cuando Satanás infunde en las personas unas cuantas palabras e ideas que suenan muy bien y se ajustan a las nociones de ellas y parecen verosímiles, para que parezca que está siendo considerado con la situación carnal de la gente, con sus vidas y su futuro, cuando en realidad su único objetivo es engañarte. A continuación, te paraliza para que no sepas lo que está bien y lo que está mal, de manera que seas engañado sin quererlo y por ende pases a estar bajo su control.

La sexta es la destrucción del cuerpo y la mente. ¿Qué parte del hombre destruye Satanás? Satanás destruye tu mente, te hace incapaz de resistir, lo que significa que, poco a poco, a tu pesar, tu corazón se vuelve hacia Satanás. Te inculca estas cosas a diario y todos los días utiliza estas ideas y culturas para influenciarte y amaestrarte, y socava tu voluntad poco a poco, hasta que acabes por no desear ya ser una buena persona, hasta que ya no desees defender lo que llamas “rectitud”. Sin saberlo, ya no tienes la fuerza de voluntad para nadar contra la corriente, sino que te dejas arrastrar por ella. “Destrucción” significa que Satanás atormenta tanto a la gente que se vuelven sombras de sí mismas y ya no son humanas. Entonces es cuando Satanás ataca, se apodera de ellas y las devora.

Cada uno de estos trucos que Satanás emplea para corromper al hombre lo vuelven incapaz de resistirse; cualquiera de ellos puede ser mortal para el hombre. En otras palabras, cualquier cosa que haga Satanás y cualquier truco que emplee pueden hacerte degenerar, colocarte bajo el control de Satanás y enredarte en una ciénaga de maldad y pecado. Estos son los trucos que Satanás emplea para corromper al hombre.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único VI

Palabras diarias de Dios  Fragmento 164

Por ahora, vuestra comprensión basada en la percepción respecto de la esencia de Dios requiere todavía un largo período para percibirla de primera mano, confirmarla, sentirla y experimentarla, hasta que un día sabréis, en el centro mismo de vuestro corazón, que “la santidad de Dios” significa que Su esencia no tiene mácula, que el amor de Dios es desinteresado, que todo lo que le concede al hombre es desinteresado, y llegaréis a saber que la santidad de Dios es imposible de criticar y es irreprochable. Estos aspectos de la esencia de Dios no son palabras que Él usa para hacer alarde de Su identidad, sino que Dios utiliza Su esencia para tratar a todos y cada uno de los individuos de manera tranquila y serena. En otras palabras, la esencia de Dios no es vacía ni es una teoría o una doctrina, mucho menos es una especie de conocimiento. No es una especie de educación para el hombre; en su lugar, es la verdadera revelación de las propias acciones de Dios y la esencia de lo que Dios tiene y es, tal como Él la revela. Esta esencia es algo que el hombre debería conocer y llegar a comprender, porque todo lo que Dios hace y cada palabra que pronuncia es de gran valor y extraordinaria relevancia para cada persona. Cuando llegas a entender la santidad de Dios, puedes creer realmente en Él, cuando llegas a entender la santidad de Dios, puedes apreciar de verdad el verdadero significado de las palabras “Dios mismo, el único”. Ya no imaginarás que existen otras sendas diferentes a esta por las que podrías escoger caminar, ni estarás dispuesto a traicionar todo lo que Dios ha dispuesto para ti. Al ser santa la esencia de Dios, esto significa que solo Dios puede permitirte embarcarte en la senda correcta y brillante de la vida; solo Dios puede permitirte entender el significado de estar vivo, solo Dios puede permitirte vivir la humanidad real y tanto poseer como entender la verdad. Solo Dios puede permitirte obtener vida de la verdad. Solo Dios mismo puede ayudarte a apartarte del mal y mantenerte lejos del grave daño y control de Satanás. Aparte de Dios, nada ni nadie puede salvarte del mar de sufrimiento para que dejes de sufrir. Esto queda determinado por la esencia de Dios. Solo Dios mismo te salva tan desinteresadamente; solo Él es responsable, hasta el mismísimo final, de tu futuro, tu sino y tu vida, y solo Él lo dispone todo para ti. Esto es algo que ningún ser creado o no creado puede conseguir. Como ningún ser creado o no creado posee una esencia igual a la esencia de Dios, ninguna persona o cosa tiene la capacidad de salvarte o guiarte. Esta es la importancia de la esencia de Dios para el hombre. Quizás vosotros sintáis que estas palabras que he pronunciado meramente pueden ayudaros un poco a nivel doctrinario. Pero si persigues y amas la verdad, entonces en tu experiencia futura estas palabras no solo cambiarán tu porvenir, sino que, aún más, te conducirán hacia la senda correcta de la vida. Lo comprendéis, ¿verdad?

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único VI

Palabras diarias de Dios  Fragmento 165

Me gustaría hablaros sobre algo que hicisteis al principio de nuestra reunión de hoy y que me sorprendió. Algunos de vosotros tal vez estabais alimentando un sentimiento de gratitud, tal vez os sentíais agradecidos y teníais ciertos pensamientos que provocaron una acción acorde. Lo que hicisteis no es algo digno de reproche; no está ni bien ni mal. Pero me gustaría que comprendierais algo. ¿Qué es lo que quiero que comprendáis? Primero, me gustaría preguntaros sobre lo que acabáis de hacer. ¿Fue postrarse o arrodillarse para adorar? ¿Puede alguien decírmelo? (Creemos que fue postrarse). Creéis que fue postrarse; ¿cuál es, pues, el significado de postrarse? (Adorar). Entonces, ¿qué es arrodillarse para adorar? No he comunicado con vosotros sobre esto antes, pero hoy siento que es necesario hacerlo. ¿Os postráis en vuestras reuniones habituales? (No). ¿Os postráis cuando eleváis vuestras oraciones? (Sí). ¿Os postráis cada vez que oráis, cuando la situación lo permite? (Sí). Eso está bien. Pero lo que me gustaría que entendierais hoy es que Dios solo acepta las genuflexiones de dos tipos de personas. No necesitamos consultar la Biblia ni los hechos y conductas de ninguna figura espiritual. En vez de eso, aquí y ahora, os diré algo cierto. En primer lugar, no es lo mismo postrarse que arrodillarse para adorar. ¿Por qué acepta Dios las genuflexiones de aquellos que se postran? Es porque Dios llama a alguien y convoca a esta persona a aceptar Su comisión, así que Dios le permitirá postrarse ante Él. Este es el primer tipo de persona. El segundo es cuando alguien que teme a Dios y se aparta del mal se arrodilla para adorar. Solo hay esos dos tipos de persona. ¿A cuál pertenecéis vosotros? ¿Sois capaces de decirlo? Esta es la verdad, aunque pueda herir un poco vuestros sentimientos. No hay nada que decir sobre que las personas se arrodillen durante la oración: esto es adecuado y como debería ser, porque cuando las personas oran mayormente ruegan por algo, abren su corazón a Dios y se ponen cara a cara delante de Él. Es comunicación e intercambio, hablar con Dios de corazón a corazón. Adorar de rodillas no debería ser una mera formalidad. No quiero reprocharos lo que habéis hecho hoy. Solo quiero dejároslo claro para que comprendáis este principio, lo sabéis, ¿verdad? (Sí, lo sabemos). Os digo esto para que no vuelva a suceder. Entonces, ¿tiene la gente alguna oportunidad de postrarse y arrodillarse ante el rostro de Dios? No es que nunca vaya a haber esta oportunidad. Tarde o temprano el día llegará, pero ahora no es el momento. ¿Veis? ¿Os deja esto contrariados? (No). Eso es bueno. Tal vez estas palabras os motiven o inspiren para que podáis conocer en vuestros corazones la situación actual entre Dios y el hombre y qué tipo de relación existe ahora entre Dios y el hombre. Aunque recientemente hemos hablado e intercambiado un poco más, el entendimiento del hombre sobre Dios todavía está lejos de ser suficiente. El hombre todavía tiene un largo camino por recorrer en esta senda de búsqueda para entender a Dios. No es Mi intención incitaros a hacerlo con urgencia, o a que os apresuréis a expresar este tipo de aspiraciones o sentimientos. Lo que habéis hecho hoy puede revelar y expresar vuestros verdaderos sentimientos, y Yo los sentí. Por tanto, mientras lo hacíais, solo quise ponerme de pie y daros Mis buenos deseos, porque anhelo que todos vosotros estéis bien. Por ello, en cada palabra y acto, hago todo lo posible para ayudaros, guiaros, de manera que podáis tener el entendimiento correcto y el punto de vista adecuado de todas las cosas. Podéis comprender esto, ¿verdad? (Sí). Está bien. Aunque las personas tengan algún entendimiento de cada aspecto de las actitudes de Dios, cada aspecto de lo que Dios tiene y es y de la obra que Dios realiza, la mayor parte de ese entendimiento permanece al nivel de las palabras, doctrinas y pensamientos. De lo que más carece la gente es del auténtico conocimiento y percepción que proceden de la experiencia real. Aunque Dios utiliza varios métodos para despertar el corazón de la gente, el grado en el cual esta realmente puede despertar depende de su búsqueda; en síntesis, todos vosotros todavía tenéis un largo camino por recorrer. No quiero ver a nadie con la sensación de que Dios lo ha dejado al margen, de que Dios lo ha abandonado o desdeñado. Lo único que quiero es veros a todos en la senda de la búsqueda de la verdad y buscando conocer a Dios, marchando hacia adelante con determinación sin vacilar ni dar vuelta atrás, sin ningún tipo de dudas o cargas. No importa qué errores hayas cometido, no importa qué rumbos equivocados hayas tomado o cómo hayas transgredido, no dejes que se conviertan en cargas o en un exceso de equipaje que tengas que llevar contigo en tu búsqueda de conocer a Dios. Continúa marchando hacia adelante. En todo momento, la intención de Dios de salvar al hombre nunca cambia. Este es el aspecto más precioso de la esencia de Dios.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único VI

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