Conocer a Dios (4)

Palabras diarias de Dios Fragmento 120

Entender la autoridad de Dios desde las perspectivas macro y micro

La autoridad de Dios es única. Es la expresión característica y la esencia especial de la identidad de Dios mismo. Ningún ser creado o no creado posee dicha expresión característica ni dicha esencia especial; sólo el Creador tiene esta clase de autoridad. Es decir, sólo el Creador —Dios, el único— se expresa de esta forma y tiene esta esencia. ¿Por qué hablar de la autoridad de Dios? ¿En qué difiere la autoridad de Dios mismo de la autoridad existente en la mente del hombre? ¿Qué difiere de especial? ¿Por qué es particularmente importante hablar aquí de ella? Cada uno de vosotros debe considerar detenidamente este asunto. Para la mayoría de las personas, la “autoridad de Dios” es una idea vaga que cuesta entender con claridad, y todo debate al respecto acaba, probablemente, siendo confuso. Así pues, habrá invariablemente una brecha entre el conocimiento de la autoridad de Dios que el hombre es capaz de poseer, y la esencia de la misma. Para cerrar esta brecha, uno debe llegar a conocer gradualmente la autoridad de Dios por medio de personas, acontecimientos, cosas o fenómenos de la vida real dentro del alcance humano, que los hombres son capaces de entender. Aunque la expresión “la autoridad de Dios” pueda parecer insondable, la autoridad de Dios no es en absoluto abstracta. Él está presente con el hombre cada minuto de su vida, dirigiéndolo a través de cada día. Así, en la vida cotidiana de cada persona, el hombre verá y experimentará necesariamente el aspecto más tangible de la autoridad de Dios. Esta tangibilidad es prueba suficiente de que la misma existe de verdad y permite por completo que uno reconozca y comprenda la realidad de que Dios posee esta autoridad.

Dios lo creó todo, y por haberlo hecho, tiene dominio sobre todas las cosas. Además de tener dominio sobre todas las cosas, Él está en control de todo. ¿Qué significa esto, la idea de que “Dios está en control de todo”? ¿Cómo puede explicarse? ¿Cómo se aplica a la vida real? ¿Cómo se puede llegar a conocer la autoridad de Dios mediante la comprensión de que “Dios está en control de todo”? En esta expresión deberíamos ver que lo que Dios controla no es una parte de los planetas, o de la creación, y mucho menos de la humanidad, sino todo: desde las perspectivas macro y micro, desde lo visible a lo invisible, desde las estrellas en el universo a las cosas vivientes en la tierra, así como los microorganismos que no pueden verse a simple vista o los seres que existen de otras formas. Esta es la definición precisa del “todo” de lo que Dios “está en control”, y es el ámbito sobre el que Él ejerce Su autoridad, el alcance de Su soberanía y gobierno.

Antes de que esta humanidad naciese, el cosmos —todos los planetas, todas las estrellas en los cielos— ya existía. En el macronivel, estos cuerpos celestiales han estado orbitando regularmente, bajo el control de Dios, durante toda su existencia, por muchos años que hayan sido. Qué planeta va a qué lugar, en qué momento particular; qué planeta realiza qué tarea, y cuándo; qué planeta gira por qué órbita, y cuándo desaparece o es reemplazado; todas estas cosas tienen lugar sin el más mínimo error. Las posiciones de los planetas y las distancias entre ellos siguen todas patrones estrictos, que pueden describirse con datos precisos; los caminos por los que viajan, la velocidad y los patrones de sus órbitas, los tiempos que permanecen en las diversas posiciones, pueden cuantificarse con precisión y describirse por medio de leyes específicas. Durante eones, los planetas han seguido estas leyes sin desviarse lo más mínimo. Ningún poder puede cambiar, o interrumpir, sus órbitas o los patrones que siguen. Debido a que las leyes especiales que gobiernan su movimiento y los datos precisos que los describen están predestinados por la autoridad del Creador, estos obedecen estas leyes por sí mismos, bajo Su soberanía y Su control. En el macronivel no le resulta difícil al hombre encontrar algunos patrones, algunos datos y algunas leyes o fenómenos extraños e inexplicables. Aunque la humanidad no admite que Dios exista ni acepta que el Creador hiciera y domine todas las cosas, además de no reconocer la existencia de Su autoridad, los científicos, astrónomos y físicos humanos están viendo cada vez más que la existencia de todas las cosas en el universo, los principios y patrones que dictan sus movimientos, están todos gobernados y controlados por una inmensa e invisible energía oscura. Esto obliga al hombre a afrontar y reconocer que existe un Todopoderoso en medio de estos patrones de movimiento, que lo orquesta todo. Su poder es extraordinario y, aunque nadie puede ver Su verdadero rostro, Él lo gobierna y lo controla todo en todo momento. Ningún hombre o fuerza puede ir más allá de Su soberanía. Frente a esta realidad, el hombre debe reconocer que las leyes que gobiernan la existencia de todas las cosas no pueden ser controladas por los humanos, nadie puede cambiarlas; al mismo tiempo, el hombre debe admitir que los seres humanos no pueden entender del todo estas leyes, que no ocurren de manera natural, sino que son dictadas por un Señor y Amo. Todas estas son expresiones de la autoridad de Dios que la humanidad puede percibir en un macronivel.

En el micronivel, todas las montañas, lagos, mares y masas continentales que el hombre observa sobre la tierra, todas las estaciones que experimenta, todas las cosas que habitan la tierra, incluidas plantas, animales, microorganismos y seres humanos, están sujetos a la soberanía de Dios y son controlados por Él. Bajo la soberanía y el control de Dios, todas las cosas nacen o desaparecen de acuerdo con Sus pensamientos, sus vidas están gobernadas por ciertas leyes, crecen y se multiplican según ellas. Ningún ser humano o cosa está por encima de estas. ¿Por qué ocurre esto? La única respuesta es: por la autoridad de Dios. O, dicho de otro modo, por Sus pensamientos y palabras; porque Dios mismo lo hace todo. Es decir, son la autoridad y la mente de Dios las que dan lugar a estas leyes; cambiarán y se transformarán de acuerdo con Sus pensamientos, y estos cambios y transformaciones ocurren o desaparecen por causa de Su plan. Por ejemplo, consideremos las epidemias. Se producen sin avisar, nadie conoce su origen ni las razones exactas por las que ocurren, y siempre que una epidemia alcanza un lugar, los que están condenados no pueden escapar a la calamidad. La ciencia humana entiende que las epidemias son causadas por la propagación de microbios violentos y dañinos, y no puede predecir ni controlar su velocidad, alcance ni método de transmisión. Aunque la humanidad las resiste con todos los medios posibles, no puede controlar qué personas o animales se ven inevitablemente afectados cuando brotan. Lo único que los seres humanos pueden hacer es intentar prevenirlas, resistirlas e investigarlas. Pero nadie conoce las causas principales que explican el comienzo o el final de ninguna epidemia particular, y nadie las puede controlar. Frente al brote y a la propagación de una epidemia, la primera medida que toman los seres humanos es desarrollar una vacuna; sin embargo, con frecuencia la epidemia se extingue por sí sola antes de que la vacuna esté lista. ¿Por qué desaparecen las epidemias? Algunos dicen que se han controlado los gérmenes, otros dicen que mueren por los cambios estacionales… En cuanto a si estas especulaciones descabelladas se sostienen, la ciencia no puede ofrecer explicación ni dar una respuesta precisa. El hombre no sólo se enfrenta a estas especulaciones, sino a la falta de entendimiento de las epidemias y al miedo a las mismas por parte de la humanidad. Nadie sabe, en el análisis final, por qué empiezan o terminan. La humanidad nunca hallará respuesta, porque sólo tiene fe en la ciencia y se basa por completo en ella, sin reconocer la autoridad del Creador ni aceptar Su soberanía.

Bajo la soberanía de Dios, todas las cosas proliferan, existen y perecen debido a Su autoridad y a Su gestión. Algunas cosas vienen y van silenciosamente, y el hombre no puede decir de dónde vinieron ni comprender las reglas que siguen, y mucho menos entender las razones por las que vienen y van. Aunque el hombre puede presenciar, oír o experimentar todo lo que acaba pasando entre todas las cosas; aunque todas repercuten en el hombre, y aunque el hombre comprende subconscientemente la excepcionalidad, la regularidad, o incluso la extrañeza de los diversos fenómenos, este sigue sin saber nada respecto a la voluntad del Creador y Su mente, que subyacen a todas esas cosas. Detrás de estas hay muchas historias, muchas verdades ocultas. Al haberse alejado el hombre del Creador, al no aceptar que Su autoridad gobierna todas las cosas, nunca conocerá ni comprenderá todo lo que ocurre bajo Su soberanía. En su mayor parte, el control y la soberanía de Dios exceden los límites de la imaginación humana, del conocimiento humano, del entendimiento humano, de lo que la ciencia humana puede lograr; las capacidades de la humanidad creada no pueden rivalizar con ellos. Algunas personas dicen: “Si no has presenciado por ti mismo la soberanía de Dios, ¿cómo puedes creer que todo está sujeto a Su autoridad?”. Ver no siempre implica creer, Ver no siempre implica reconocer y entender. ¿Entonces, de dónde viene la creencia? Puedo afirmar con seguridad que “La creencia viene del grado y de la profundidad de la comprensión y la experiencia de la realidad y las causas fundamentales de las cosas por parte de las personas”. Si crees que Dios existe, pero no puedes reconocer y mucho menos percibir la realidad del control y de la soberanía de Dios sobre todas las cosas, nunca admitirás en tu corazón que Él tiene este tipo de autoridad y que esta es única. Nunca aceptarás realmente que el Creador es tu Señor, tu Dios.

Extracto de ‘Dios mismo, el único III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 121

El destino de la humanidad y el destino del universo son inseparables de la soberanía del Creador

Vosotros sois todos adultos. Algunos de vosotros sois de mediana edad; otros habéis entrado en la vejez. De ser incrédulos a ser creyentes, y desde el principio de creer en Dios hasta llegar a aceptar la palabra de Dios y experimentar Su obra, ¿cuánto conocimiento teníais de Su soberanía? ¿Qué perspectivas del destino humano obtuvisteis? ¿Puede uno conseguir todo lo que desea en la vida? ¿Cuántas cosas habéis sido capaces de cumplir como deseabais en las pocas décadas de vuestra existencia? ¿Cuántas cosas no ocurren como se espera? ¿Cuántas vienen como sorpresas agradables? ¿Cuántas siguen esperando las personas que den fruto, aguardando inconscientemente el momento correcto, y la voluntad del cielo? ¿Cuántas cosas hacen que las personas se sientan desamparadas y frustradas? Todo el mundo está lleno de esperanzas respecto a su destino, y espera que todo en su vida vaya como desea, no tener escasez de alimentos o ropa, que su fortuna aumente de forma espectacular. Nadie quiere una vida pobre y oprimida, llena de dificultades, sitiada por las calamidades. Pero las personas no pueden prever ni controlar estas cosas. Quizás, para algunos, el pasado no es más que un revoltijo de experiencias; nunca saben cuál es la voluntad del cielo ni se preocupan de ella. Viven su vida sin pensar, como los animales, día a día y sin preocuparse de cuál es el destino de la humanidad, de por qué están vivos los seres humanos ni de cómo deberían vivir. Estas personas alcanzan la vejez sin haber obtenido un entendimiento del destino humano, y hasta el momento de su muerte no tienen ni idea de en qué consiste la vida. Estas personas están muertas; son seres sin espíritu; son bestias. Aunque viven entre todas las cosas, hallan su disfrute en las muchas formas en las que el mundo satisface sus necesidades materiales; aunque ven que este mundo material avanza constantemente, su propia experiencia —lo que sus corazones y espíritus sienten y experimentan— no tiene nada que ver con las cosas materiales, y nada de esto la sustituye. Es un reconocimiento en lo profundo del corazón, algo que no se puede ver a simple vista. Este reconocimiento se encuentra en el entendimiento y el sentimiento propios de la vida y del destino humanos. A menudo lleva a la comprensión de que un Amo invisible está organizando todas las cosas, y que está orquestándolo todo para el hombre. En medio de todo esto, uno no puede sino aceptar las disposiciones y orquestaciones del destino y, al mismo tiempo, admitir el camino que el Creador ha puesto por delante, Su soberanía sobre el destino propio de uno. Este es un hecho indiscutible. No importa qué profundo conocimiento y actitud se tenga sobre el destino, nadie puede cambiar este hecho.

Dónde irás cada día, qué harás, con quién o con qué te encontrarás, qué dirás, qué te ocurrirá… ¿puede predecirse algo de esto? Se puede decir que las personas no pueden prever todos estos sucesos y mucho menos controlar su desarrollo. En la vida, estos acontecimientos imprevisibles ocurren todo el tiempo, y son un hecho cotidiano. Estas vicisitudes cotidianas y las formas en que se desarrollan, o los patrones por los cuales evolucionan, son recordatorios constantes para la humanidad de que nada ocurre al azar, que el curso del desarrollo que toman estas cosas y su inevitabilidad no pueden ser cambiados por la voluntad humana. Todo acontecimiento transmite una amonestación del Creador a la humanidad, y también envía el mensaje de que los seres humanos no pueden controlar sus propios destinos; al mismo tiempo, cada suceso es una refutación de la ambición y el deseo descabellados y fútiles de la humanidad de tomar su destino en sus propias manos. Son como fuertes bofetadas cerca de los oídos de la humanidad, una tras otra, que obligan a las personas a reconsiderar quién gobierna y controla su destino al final. Y, como sus ambiciones y deseos son frustrados y destrozados repetidamente, los seres humanos llegan, de forma natural, a una aceptación inconsciente de lo que el destino les tiene preparado, de la realidad, de la voluntad del cielo y de la soberanía del Creador. Desde estas vicisitudes diarias a los destinos de vidas humanas completas, no hay nada que no revele los planes del Creador y Su soberanía; no hay nada que no envíe el mensaje de que “la autoridad del Creador no puede ser superada”, que no transmita la verdad eterna de que “la autoridad del Creador es suprema”.

Los destinos de la humanidad y del universo están íntimamente entretejidos con la soberanía de Dios, inseparablemente vinculados con las orquestaciones del Creador; al final, no pueden desenredarse de Su autoridad. A través de las leyes de todas las cosas el hombre llega a comprender la orquestación del Creador y Su soberanía; a través de las normas de supervivencia percibe Su gobierno; a partir de los destinos de todas las cosas saca conclusiones sobre las formas en las que Él ejerce Su soberanía y Su control sobre ellas; y en los ciclos de vida de los seres humanos y de todas las cosas el hombre experimenta realmente las orquestaciones y disposiciones del Creador para todas las cosas y seres vivos, y presencia realmente cómo las mismas sobrepasan a todas las leyes, reglas, e instituciones terrenales, y a todos los demás poderes y fuerzas. A la luz de esto, la humanidad se ve empujada a reconocer que ningún ser creado puede violar la soberanía del Creador, que ninguna fuerza puede meterse en medio de los acontecimientos y las cosas predestinados por Él ni alterarlos. Bajo estas leyes y normas divinas, los seres humanos y todas las cosas viven y se propagan, generación tras generación. ¿No es esta la verdadera materialización de la autoridad del Creador? Aunque en las leyes objetivas el hombre ve Su soberanía y Su ordenación de todos los acontecimientos y cosas, ¿cuántas personas son capaces de comprender el principio de la soberanía del Creador sobre el universo? ¿Cuántas personas pueden saber, reconocer, aceptar, y someterse realmente a la soberanía y la organización de su propio destino por parte del Creador? ¿Quién, habiendo creído la realidad de la soberanía de Dios sobre todas las cosas, creerá y reconocerá realmente que el Creador también dicta el destino de una vida humana? ¿Quién puede comprender realmente el hecho de que el destino del hombre reposa en la palma del Creador? La clase de actitud que debe adoptar la humanidad respecto a Su soberanía, cuando se enfrenta al hecho de que Él gobierna y controla el destino de la humanidad, es una decisión que debe tomar por sí mismo todo ser humano que se enfrente a esta realidad.

Extracto de ‘Dios mismo, el único III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 122

Las seis coyunturas en una vida humana

En su trayectoria vital, cada persona llega a una serie de coyunturas críticas. Estos son los pasos más fundamentales e importantes que determinan el destino de una persona en la vida. Lo que sigue es una breve descripción de estos hitos por los que toda persona debe pasar a lo largo de su vida.

El nacimiento: la primera coyuntura

El lugar de nacimiento de una persona, la familia en que nace, su género, su aspecto y el momento de su nacimiento son los detalles de la primera coyuntura de la vida de una persona.

Nadie tiene elección en estas partes de esta coyuntura; el Creador las ha predestinado desde mucho antes. No están influenciadas en modo alguno por el entorno externo, y ningún factor producido por el hombre puede alterar estas realidades que el Creador ha predeterminado. Que una persona nazca significa que Él ya ha cumplido el primer paso del destino que Él mismo ha organizado para esa persona. Como Él ha predeterminado todos estos detalles con mucha antelación, nadie tiene el poder de modificar ninguno de ellos. Independientemente del destino subsiguiente de una persona, las condiciones de su nacimiento están predestinadas y permanecen como están; no están influenciadas de ninguna manera por el destino propio en la vida ni afectan en modo alguno la soberanía del Creador sobre este.

1. Nace una nueva vida de los planes del Creador

¿Qué detalles de la primera coyuntura —el lugar de nacimiento, la familia, el género, el aspecto físico, el momento del nacimiento— puede una persona elegir? Obviamente, el nacimiento es un acontecimiento pasivo: uno nace involuntariamente, en cierto lugar, en cierto momento, en cierta familia, con cierto aspecto físico; pasa a ser involuntariamente miembro de una familia, hereda un cierto árbol genealógico. En esta primera coyuntura de la vida no tiene elección, pues nace en un entorno fijado según los planes del Creador, en una familia específica, con un género y un aspecto específicos, y en un momento específico íntimamente vinculado con la trayectoria vital de una persona. ¿Qué puede hacer un ser humano en esta coyuntura crítica? Como se ha dicho, no puede escoger ninguno de estos detalles relativos a su nacimiento. De no ser por la predestinación del Creador y Su dirección, una vida recién nacida en este mundo no sabría adónde ir ni dónde quedarse; no tendría relaciones, no pertenecería a ningún lugar, no poseería un hogar real. Pero, debido a las disposiciones meticulosas del Creador, inicia el viaje de su vida con un lugar donde quedarse, unos padres, un entorno al que pertenece y familiares. A lo largo de este proceso, la llegada de esta nueva vida queda determinada por los planes del Creador, y todo lo que llegará a poseer le será concedido por Él. De un cuerpo que flota libre sin nada a su nombre, se convierte gradualmente en un ser humano de carne y hueso, visible, tangible, en una de las creaciones de Dios, que piensa, respira y siente el calor y el frío; que puede participar en todas las actividades habituales de un ser creado en el mundo material y que pasará por todas las cosas que un ser humano creado debe experimentar en la vida. La predeterminación del nacimiento de una persona por el Creador significa que Él le concederá todas las cosas necesarias para sobrevivir; y que una persona nazca significa, de igual forma, que recibirá de Él todo lo necesario para la supervivencia, que desde ese momento en adelante vivirá en otra forma, provista por el Creador y sujeta a Su soberanía.

2. Por qué nacen diferentes seres humanos bajo diferentes circunstancias

A las personas les gusta imaginar con frecuencia que, si naciesen otra vez, lo harían en una familia ilustre; si fuesen mujeres, se parecerían a Blancanieves y todo el mundo las querría; y si fuesen hombres, serían el Príncipe Azul, a quien no le falta de nada, con todo el mundo pendiente de sus deseos. Algunos tienen a menudo muchas ilusiones respecto a su nacimiento y suelen estar insatisfechos con él, resentidos con su familia, con su aspecto, con su género y hasta con el momento de su nacimiento. Pero las personas nunca entienden por qué han nacido en una familia particular o por qué tienen cierto aspecto. No saben que, independientemente de dónde hayan nacido o del aspecto que tengan, deben desempeñar diversos roles y cumplir diferentes misiones en la gestión del Creador; este propósito nunca cambiará. A Sus ojos, el lugar de nacimiento, el género y el aspecto físico son, todos ellos, cosas temporales. Son una serie de minúsculas marcas, pequeños símbolos en cada fase de Su gestión de toda la humanidad. Y el destino y el final reales de una persona no están determinados por su nacimiento en ninguna de sus fases particulares, sino por la misión que él o ella cumple en su vida, por el juicio del Creador sobre ellos cuando Su plan de gestión se complete.

Se dice que existe una causa para cada efecto, que ningún efecto carece de causa. Por tanto, un nacimiento está necesariamente vinculado tanto a la vida propia presente como a la anterior. Si la muerte de una persona acaba con su tiempo de vida actual, su nacimiento es el comienzo de un nuevo ciclo; si un viejo ciclo representa la vida anterior de una persona, el nuevo ciclo es, naturalmente, su vida presente. Dado que el nacimiento está conectado con su vida pasada y con la presente, la ubicación, la familia, el género, el aspecto y otros factores semejantes que están asociados con el nacimiento de la persona, están todos necesariamente relacionados con ellas. Esto significa que los factores del nacimiento de una persona no sólo están influenciados por la vida anterior de esta, sino determinados por su destino en la vida presente. Esto explica la variedad de circunstancias diferentes en las que nacen las personas: unas nacen en familias pobres y otras en familias ricas. Unas son de origen común, otras tienen un linaje ilustre. Unas nacen en el sur, otras en el norte. Unas nacen en el desierto, otras en tierras verdes. El nacimiento de unas personas viene acompañado por vítores, risas y celebraciones; el de otras trae lágrimas, calamidad y aflicción. Unos nacen para ser apreciados, otros para ser dejados de lado como la mala hierba. Unos nacen con rasgos bellos, otros con defectos. Unos son agradables a la vista, otros son feos. Unos nacen a medianoche, otros bajo el brillo del sol del mediodía… El nacimiento de personas de todo tipo está determinado por el destino que el Creador tiene guardado para ellas; su nacimiento determina su destino en la vida presente, así como los papeles que desempeñará y las misiones que cumplirá. Todo esto está sujeto a la soberanía del Creador, predestinado por Él; nadie puede escapar de su suerte predestinada, nadie puede cambiar las circunstancias de[a] su nacimiento y nadie puede elegir su propio destino.

Extracto de ‘Dios mismo, el único III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Nota al pie:

a. El texto original no contiene la frase “las circunstancias de”.

Palabras diarias de Dios Fragmento 123

El crecimiento: la segunda coyuntura

Dependiendo de la clase de familia donde hayan nacido, las personas crecen en diferentes entornos familiares y aprenden diferentes lecciones de sus padres. Esto determina las condiciones en las cuales una persona llega a la edad adulta, y el crecimiento[a] representa la segunda coyuntura crítica de la vida de una persona. Sobra decir que las personas tampoco tienen elección en esta coyuntura. También es algo fijado, organizado de antemano.

1. Las circunstancias bajo las cuales uno crece están fijadas por el Creador

Una persona no puede elegir las personas o los factores bajo cuya edificación e influencia crece. Uno no puede escoger qué conocimiento o habilidades adquiere, qué hábitos forma. Uno no tiene nada que decir respecto a quienes sean sus padres o familiares, en qué tipo de entorno crece; las relaciones de uno con las personas, los acontecimientos y las cosas a su alrededor, y cómo influyen estas en su desarrollo, están todos más allá de su control. ¿Quién decide entonces estas cosas? ¿Quién las organiza? Como las personas no tienen elección en el asunto, como no pueden decidir estas cosas por sí mismas, y como obviamente no se forman de manera natural, no hace falta decir que la formación de todo esto queda en las manos del Creador. Del mismo modo que Él organiza las circunstancias particulares del nacimiento de cada persona, también dispone las circunstancias específicas bajo las cuales crece; no es necesario decirlo. Si el nacimiento de una persona produce cambios en las personas, los acontecimientos y las cosas a su alrededor, entonces el crecimiento y el desarrollo de esa persona también le afectará necesariamente. Por ejemplo, algunas personas nacen en familias pobres, pero crecen rodeadas de riquezas; otras nacen en familias acaudaladas, pero provocan que la fortuna de su familia disminuya hasta el punto de crecer en un entorno de pobreza. Ningún nacimiento está gobernado por una regla fija, y nadie crece bajo una serie inevitable y fija de circunstancias. Estas no son cosas que una persona pueda imaginar o controlar; son productos del destino de uno, y están determinadas por este. Por supuesto, el balance final es que el Creador las ha predestinado para el destino de una persona, están determinadas por la soberanía del Creador sobre el destino de esa persona y Sus planes para este.

2. Las diversas circunstancias bajo las cuales crecen las personas dan lugar a los diferentes roles

Las circunstancias del nacimiento de una persona establecen, en un nivel básico, el entorno y las circunstancias en las que crece, y estas son del mismo modo un producto de las circunstancias de su nacimiento. Durante este tiempo, se empieza a aprender el lenguaje, y la mente comienza a encontrar y asimilar muchas cosas nuevas; en este proceso se crece constantemente. Las cosas que una persona oye con sus oídos, ve con sus ojos y asimila con su mente enriquecen y animan gradualmente su mundo interior. Las personas, los acontecimientos y las cosas con los que uno entra en contacto, el sentido común, el conocimiento y las habilidades que uno aprende, así como las formas de pensar que influyen en uno, que se le han inculcado o enseñado, guiarán e influirán el destino de una persona en la vida. El lenguaje que uno aprende cuando crece y la forma de pensar son inseparables del entorno en el que uno pasa su juventud, y este se compone de padres, hermanos y otras personas, acontecimientos y cosas a su alrededor. Por tanto, el curso del desarrollo de una persona queda determinado por el entorno en el que crece, y también depende de las personas, los acontecimientos y las cosas con las que entra en contacto durante ese período de tiempo. Ya que las condiciones bajo las que una persona crece son predestinadas con mucha antelación, el entorno en el que uno vive durante este proceso también está, por supuesto, predeterminado. No se decide por las elecciones y preferencias personales, sino de acuerdo con los planes del Creador, está determinado por Sus disposiciones cuidadosas, por Su soberanía sobre el destino de la persona en la vida. Así pues, las personas que cualquier individuo encuentra en el curso de su crecimiento, y las cosas con las que entra en contacto, están todas inevitablemente conectadas con la orquestación y el arreglo del Creador. Las personas no pueden prever estos tipos de interrelaciones complejas ni controlarlas, ni entenderlas. Muchas cosas y personas diferentes tienen influencia sobre el entorno en el que una persona crece, y ningún ser humano es capaz de organizar y orquestar una red tan inmensa de conexiones. Ninguna persona o cosa, excepto el Creador, puede controlar la aparición, la presencia y la desaparición de todas las diversas personas, acontecimientos y cosas, y es precisamente esa inmensa red de conexiones la que da forma al desarrollo de una persona tal como el Creador lo haya predestinado y la que forma los diversos entornos en los que crecen las personas, y crea los diversos roles necesarios para la obra de gestión del Creador, estableciendo unos fundamentos sólidos y fuertes para que las personas cumplan con éxito sus misiones.

Extracto de ‘Dios mismo, el único III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Nota al pie:

a. El texto original dice “este”.

Palabras diarias de Dios Fragmento 124

La independencia: la tercera coyuntura

Después de que una persona haya pasado por la niñez y la adolescencia, y llegue a la madurez gradual e inevitablemente, el siguiente paso para ella es despedirse por completo a su juventud, decir adiós a sus padres y afrontar el camino que tiene por delante como un adulto independiente. En este punto,[a] debe hacer frente a todas las personas, acontecimientos y cosas que un adulto debe afrontar, todas las partes de su destino que pronto se presentarán. Esta es la tercera coyuntura por la que una persona debe pasar.

1. Después de volverse independiente, la persona empieza a experimentar la soberanía del Creador

Si el nacimiento y el crecimiento de una persona son el “período preparatorio” para su viaje en la vida, y coloca la piedra angular de su destino, su independencia es entonces el monólogo inicial de su destino en la vida. Si el nacimiento y el crecimiento de una persona son la riqueza que esta ha amasado para su destino en la vida, su independencia es cuando empieza a gastar esa riqueza o a aumentarla. Cuando uno deja a sus padres y pasa a ser independiente, las condiciones sociales a las que se enfrenta y el tipo de trabajo y profesión disponibles para él son decretados por el destino y no tienen nada que ver con sus progenitores. Algunas personas eligen una buena especialidad en la universidad y acaban encontrando un trabajo satisfactorio después de la graduación, dando una primera zancada triunfante en el viaje de su vida. Algunas personas aprenden y perfeccionan muchas habilidades distintas, pero nunca encuentran un trabajo adecuado para ellas o que se adapte a su posición, y mucho menos tienen una carrera; al principio del viaje de su vida se ven frustradas a cada paso, asediadas por los problemas, con sus perspectivas ensombrecidas y la vida incierta. Algunas personas se aplican diligentemente en sus estudios, pero se pierden por poco todas las oportunidades de recibir una mejor educación, y parecen destinadas a no conseguir nunca el éxito y a ver cómo sus primeras aspiraciones en el viaje de la vida se esfuman. Sin saber[b] si el camino por delante es liso o pedregoso, sienten por primera vez lo lleno de variables que está el destino humano, y contemplan la vida con esperanza y temor. A pesar de no tener una educación demasiado buena, algunos escriben libros y consiguen algo de fama; algunos, aunque casi analfabetos, hacen dinero en los negocios y son por tanto capaces de sustentarse por sí solos… Qué ocupación elegir, cómo ganarse la vida: ¿tienen las personas algún control sobre la toma de buenas o malas decisiones? ¿Son estas acordes con sus deseos y decisiones? La mayoría de las personas desea poder trabajar menos y ganar más, no trabajar al sol ni bajo la lluvia, vestir bien, resplandecer y brillar en todas partes, estar por encima de los demás y honrar a sus ancestros. Los deseos de las personas son tan perfectos; pero cuando dan sus primeros pasos en el viaje de su vida, llegan a darse cuenta poco a poco de lo imperfecto que es el destino humano, y por primera vez comprenden realmente la realidad de que, aunque uno pueda hacer planes atrevidos para su futuro, aunque pueda albergar audaces fantasías, nadie tiene la capacidad ni el poder para materializar sus propios sueños, nadie está en posición de controlar su propio futuro. Siempre habrá alguna distancia entre los sueños y las realidades a las que se debe hacer frente; las cosas nunca son como a uno le gustaría que fuesen, y frente a tales realidades las personas no pueden conseguir satisfacción ni contentamiento. Algunas personas llegarán incluso hasta un punto inimaginable, realizarán grandes esfuerzos y sacrificios por el bien de su sustento y futuro, intentando cambiar su propio destino. Pero al final, aunque puedan materializar sus sueños y sus deseos a través de su propio trabajo duro, nunca pueden cambiar su destino. Por muy obstinadamente que lo intenten nunca podrán superar lo que el destino les ha asignado. Independientemente de las diferencias de capacidades, el coeficiente intelectual y la fuerza de voluntad, las personas son todas iguales ante el destino, que no hace distinción entre grandes y pequeños, altos y bajos, eminentes y humildes. A qué ocupación se dedica uno, qué se hace para vivir y cuánta riqueza se amasa en la vida es algo que no deciden los padres, los talentos, los esfuerzos ni las ambiciones propias: es el Creador quien lo predestina.

2. Dejar a los padres y comenzar en serio a desempeñar el papel propio en el teatro de la vida

Cuando uno alcanza la madurez, puede dejar a sus padres y desenvolverse por sí mismo. Es en ese momento cuando uno comienza a desempeñar su propio papel, cuando la misión de uno en la vida deja de ser brumosa y se va volviendo cada vez más clara. Nominalmente uno sigue estrechamente vinculado a sus padres, pero como su misión y el papel que desempeña en la vida no tienen nada que ver con su padre y su madre, en realidad ese vínculo íntimo se rompe lentamente conforme la persona se va independizando gradualmente. Desde una perspectiva biológica, las personas siguen sin poder evitar depender de sus padres subconscientemente, pero hablando de forma objetiva, una vez que han crecido han separado totalmente su vida de sus padres, y llevarán a cabo los roles que asuman de forma independiente. Además del nacimiento y la crianza, la responsabilidad de los padres en la vida de un niño es simplemente proveerle un entorno formal para que crezca en él, porque nada excepto la predestinación del Creador tiene influencia sobre el destino de la persona. Nadie puede controlar qué clase de futuro tendrá una persona; se ha predeterminado con mucha antelación, y ni siquiera los padres de uno pueden cambiar su destino. En lo que respecta a este, todo el mundo es independiente, y tiene el suyo propio. Por tanto, los padres no pueden evitar el destino de uno ni ejercer la más mínima influencia sobre el papel que uno desempeña en la vida. Podría decirse que la familia en la que uno está destinado a nacer, y el entorno en el que crece, no son nada más que las condiciones previas para cumplir su misión en la vida. No determinan en modo alguno el destino de la persona en la vida ni la clase de destino en el que cumplirá su misión. Y, por tanto, los padres no pueden ayudarle en el cumplimiento de su misión ni tampoco puede ningún familiar ayudarle a asumir su papel en la vida. Cómo cumple uno su misión y en qué tipo de entorno desempeña su papel viene determinado por su destino de uno en la vida. En otras palabras, ninguna otra condición objetiva puede influenciar la misión de una persona, que es predestinada por el Creador. Todas las personas maduran en su entorno de crecimiento particular, y después poco a poco, paso a paso, emprenden sus propios caminos en la vida, cumplen los destinos planeados para ellas por el Creador, de manera natural; y entran involuntariamente en el inmenso mar de la humanidad y asumen sus propios puestos en la vida, donde comienzan a cumplir con sus responsabilidades como seres creados por causa de la predestinación y la soberanía del Creador.

Extracto de ‘Dios mismo, el único III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Notas al pie:

a. El texto original no contiene la frase “En este punto”.

b. El texto original no contiene la frase “Sin saber”.

Palabras diarias de Dios Fragmento 125

El matrimonio: la cuarta coyuntura

Cuando uno se hace mayor y madura, se distancia más de sus padres y el entorno en el que nació y fue criado, y comienza a buscar una dirección para su vida y a perseguir sus propias metas vitales con una forma de vida diferente a la de sus padres. Durante este tiempo uno ya no necesita a sus padres, sino más bien un compañero o una compañera con quien pasar la vida: un cónyuge, una persona con la que el destino de uno está íntimamente entrelazado. De esta forma, el primer acontecimiento importante que uno afronta después de la independencia es el matrimonio, la cuarta coyuntura por la que uno debe pasar.

1. Uno no tiene elección en cuanto al matrimonio

El matrimonio es un acontecimiento fundamental en la vida de cualquier persona; es el momento en el que uno comienza a asumir realmente diversos tipos de responsabilidades y a cumplir diversos tipos de misiones. Las personas albergan muchas ilusiones sobre el matrimonio antes de experimentarlo por sí mismas, y todas ellas son hermosas. Las mujeres imaginan que sus medias naranjas serán el Príncipe Azul, y los hombres imaginan que se casarán con Blancanieves. Estas fantasías muestran que cada persona tiene ciertos requisitos para el matrimonio, su propia serie de exigencias y estándares. Aunque en esta era malvada las personas son constantemente bombardeadas con mensajes distorsionados sobre el matrimonio, que crean aún más requisitos adicionales y les dan todo tipo de bagaje y extrañas actitudes, cualquier persona que lo haya experimentado sabe que no importa cómo uno lo entienda ni cuál sea su actitud al respecto: el matrimonio no es un asunto de elección individual.

Uno se encuentra con muchas personas en su vida, pero no sabe quién será su compañero o compañera en el matrimonio. Aunque todos tienen sus propias ideas y posturas personales en este asunto, nadie puede prever quién será finalmente su media naranja real, y las nociones que uno pueda tener cuentan poco. Después de conocer a una persona que te gusta, puedes mostrar interés por ella; pero si este interés es recíproco o no, si puede llegar a ser tu pareja, no te toca a ti decidirlo. El objeto de tus afectos no es necesariamente la persona con la que podrás compartir tu vida; y, entretanto, alguien que nunca esperabas entra silenciosamente en tu vida y se convierte en tu pareja, pasa a ser el elemento más importante en tu destino, tu otra mitad, alguien a quien tu destino está inextricablemente vinculado. Y así, aunque hay millones de matrimonios en el mundo, cada uno de ellos es diferente: cuántos matrimonios son poco satisfactorios, cuántos son felices; cuántos abarcan el Oriente y el Occidente, cuántos el Norte y el Sur; cuántos son uniones perfectas, cuántos son de un mismo rango; cuántos son felices y armoniosos, cuántos son dolorosos y tristes; cuántos son la envidia de los demás, cuántos son incomprendidos y desaprobados; cuántos están llenos de alegría, cuántos están inundados de lágrimas y provocan desesperación… En esta miríada de matrimonios, los humanos muestran lealtad y un compromiso vitalicio en el matrimonio, o amor, apego, e inseparabilidad, o resignación e incomprensión, o traición, incluso odio. Tanto si el matrimonio en sí trae felicidad como dolor, la misión de cada uno dentro del mismo está predestinada por el Creador y no cambiará; cada uno debe cumplirla. Y el destino individual que se encuentra detrás de cada matrimonio es inmutable; el Creador lo predestinó con mucha antelación.

2. El matrimonio nace del destino de dos cónyuges

El matrimonio es una importante coyuntura en la vida de una persona. Es el producto de su destino, un vínculo crucial en el mismo; no se fundamenta en la voluntad o las preferencias individuales de cualquier persona, y no está influenciado por ningún factor externo, sino que está determinado totalmente por los destinos de las dos partes, por los arreglos y las predeterminaciones del Creador relativos a los destinos de la pareja. En su superficie, el propósito del matrimonio es continuar la raza humana, pero en realidad el matrimonio no es otra cosa que un ritual por el que uno pasa en el proceso de cumplir su misión. Los papeles que las personas desempeñan en el matrimonio no son simplemente los de criar a la siguiente generación; son los diversos roles que uno asume y las misiones que uno debe cumplir en el curso de mantener un matrimonio. Así como el nacimiento de uno influye en el cambio de las personas, los acontecimientos y las cosas a su alrededor, su matrimonio también los afectará y, además, los transformará de diversas formas distintas.

Cuando uno pasa a ser independiente, comienza su propio viaje en la vida, que le lleva paso a paso hacia las personas, los acontecimientos y las cosas relacionadas con su matrimonio; y, al mismo tiempo, la otra persona que formará ese matrimonio se está acercando, paso a paso, a esas mismas personas, acontecimientos y cosas. Bajo la soberanía del Creador, dos personas sin relación que comparten un destino relacionado entran gradualmente en el matrimonio y pasan a ser, milagrosamente, una familia, “dos langostas agarrándose a la misma cuerda”. Por tanto, cuando uno entra en el matrimonio, su viaje en la vida influirá y tocará a la otra mitad y, de igual forma, el viaje en la vida del compañero o la compañera influirá y tocará el destino en la vida de uno. En otras palabras, los destinos humanos están interconectados, y nadie puede cumplir su misión en la vida o desempeñar su papel de forma completamente independiente de los demás. El nacimiento de uno tiene influencia en una inmensa cadena de relaciones; el crecimiento también implica una compleja cadena de relaciones; y, de forma parecida, un matrimonio existe y se mantiene inevitablemente en una vasta y compleja red de relaciones humanas, implicando a cada miembro e influenciando el destino de todo aquel que forma parte de la misma. Un matrimonio no es el producto de las familias de ambos miembros, las circunstancias en las que crecieron, sus aspectos, sus edades, sus cualidades, sus talentos ni cualquier otro factor; más bien, surge de una misión compartida y un destino relacionado. Este es el origen del matrimonio, un producto del destino humano orquestado y organizado por el Creador.

Extracto de ‘Dios mismo, el único III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 126

La descendencia: la quinta coyuntura

Después de casarse, uno comienza a criar a la siguiente generación. Uno no tiene nada que decir en cuanto al número o al tipo de hijos que tiene; esto también viene determinado por el destino de una persona, predestinado por el Creador. Esta es la quinta coyuntura por la que debe pasar una persona.

Si uno nace con el fin de desempeñar la función del hijo de otro, cría a la siguiente generación con el fin de desempeñar la función del padre de otro. Este cambio de papeles hace que uno experimente fases diferentes de la vida desde perspectivas distintas. También le proporciona a uno diferentes series de experiencias vitales, en las que llega a conocer la misma soberanía del Creador, así como el hecho de que nadie puede sobrepasar o alterar la predestinación del Creador.

1. Uno no tiene control sobre lo que pasa con sus hijos

El nacimiento, el crecimiento y el matrimonio producen diversos tipos y diferentes grados de decepción. Algunas personas no están satisfechas con sus familias o sus aspectos físicos; a algunos no les gustan sus padres; otros están resentidos o tienen muchas cuentas pendientes con el entorno en el que crecieron. Y, para la mayoría de las personas, entre todas estas decepciones, el matrimonio es la más insatisfactoria. Independientemente de lo insatisfecho que uno esté con su nacimiento, su crecimiento o su matrimonio, todo el que ha pasado por ellos sabe que uno no puede elegir dónde y cuándo nace, qué aspecto tiene, quiénes son sus padres ni quién es su cónyuge, sino que debe solamente aceptar la voluntad del cielo. Pero cuando llegue el momento de que las personas críen a la siguiente generación, proyectarán todos sus deseos no realizados en la primera mitad de sus vidas sobre sus descendientes, esperando que ellos compensen todas las decepciones que experimentaron en la primera mitad de sus vidas. Así, las personas se permiten toda clase de fantasías sobre sus hijos: que sus hijas crecerán hasta ser asombrosas bellezas y, sus hijos elegantes caballeros; que sus hijas serán cultas y talentosas, y sus hijos, brillantes estudiantes y atletas estrella; que sus hijas serán amables, virtuosas y sensibles y, sus hijos, inteligentes, capaces y sensibles. Esperan que, ya sean hijas o hijos, respetarán a sus mayores, serán considerados con sus padres, serán amados y alabados por todos… En este punto, las esperanzas de la vida brotan de nuevo, y se encienden nuevas pasiones en los corazones de las personas. Estas saben que están indefensas y desesperanzadas en esta vida, que no tendrán otra oportunidad, otra esperanza, de destacar sobre los demás, y que no tienen elección sino aceptar sus destinos. Y, por tanto, proyectan todas sus esperanzas, sus deseos e ideales no realizados en la siguiente generación, esperando que sus descendientes puedan ayudarles a lograr sus sueños y materializar sus deseos; que sus hijas e hijos traigan gloria al apellido, sean importantes, ricos o famosos; en resumen, quieren ver aumentar las fortunas de sus hijos. Los planes y las fantasías de las personas son perfectos; ¿no saben que el número de hijos que tienen, el aspecto de sus hijos, sus capacidades, etc., no es algo que ellos puedan decidir, que los destinos de sus hijos no descansan en absoluto en las palmas de sus manos? Los humanos no son señores de su propio destino, pero esperan cambiar los destinos de la generación más joven; no tienen poder para escapar de sus propios destinos, pero intentan controlar los de sus hijos e hijas. ¿No están sobrevalorándose? ¿No es esto insensatez e ignorancia humanas? Las personas llegan hasta donde sea por el bien de sus hijos, pero al final, cuántos tenga uno, y cómo sean estos, no responde a sus planes y deseos. Algunas personas son pobres, pero engendran muchos hijos; algunas son ricas, pero no tienen ninguno. Algunos quieren una hija, pero se les niega ese deseo; algunos quieren un niño, pero son incapaces de tener un varón. Para algunos, los hijos son una bendición; para otros, una maldición. Algunas parejas son brillantes, pero dan a luz hijos torpes; algunos padres son trabajadores y honestos, pero los hijos que crían son indolentes. Algunos padres son amables y justos, pero tienen hijos que resultan ser astutos y despiadados. Algunos padres están sanos de mente y cuerpo, pero dan a luz hijos discapacitados. Algunos padres son ordinarios y fracasados, pero tienen hijos que consiguen grandes éxitos. Algunos padres son de un estatus bajo, pero tienen hijos que llegan a ser eminencias.

2. Después de criar a la siguiente generación, las personas obtienen un nuevo entendimiento del destino

La mayoría de las personas que se casan lo hacen alrededor de los treinta años de edad, y en este punto de la vida uno no tiene ningún entendimiento del destino humano. Pero cuando las personas empiezan a criar a sus hijos, conforme sus descendientes crecen, ven a la nueva generación repetir la vida y todas las experiencias de la anterior, y ven sus propios pasados reflejados en ellos y se dan cuenta de que el camino recorrido por la generación más joven, como la suya, no puede planearse ni escogerse. Frente a esta realidad, no tienen elección sino admitir que el destino de cada persona está predestinado; y sin darse cuenta de ello dejan gradualmente de lado sus propios deseos, y las pasiones en sus corazones se consumen y mueren… Durante este período de tiempo, uno ha pasado en su mayor parte los hitos importantes de la vida y ha obtenido un nuevo entendimiento de la vida, ha adoptado una nueva actitud. ¿Cuánto puede esperar del futuro una persona de esta edad y qué perspectivas tiene que esperar? ¿Qué mujer de cincuenta años sigue soñando con el Príncipe Azul? ¿Qué hombre de cincuenta años sigue buscando a su Blancanieves? ¿Qué mujer de mediana edad sigue esperando pasar de ser un patito feo a ser un cisne? ¿Tienen la mayoría de los hombres mayores la misma energía en su profesión que los jóvenes? En resumen, independientemente de si uno es un hombre o una mujer, cualquiera que viva hasta esta edad probablemente tenga una actitud relativamente racional y práctica hacia el matrimonio, la familia y los hijos. A esa persona no le quedan básicamente elecciones ni deseos de desafiar el destino. Hasta donde llega la experiencia humana, tan pronto como uno alcanza esta edad desarrolla naturalmente una actitud de “uno debe aceptar el destino; los hijos corren sus propias suertes; el destino humano es ordenado por el cielo”. La mayoría de las personas que no entienden la verdad, después de haber aguantado todas las vicisitudes, frustraciones y dificultades de este mundo, resumirán sus perspectivas de la vida humana con tres palabras: “¡Es el destino!”. Aunque esta frase sintetiza la conclusión y la comprensión de las personas mundanas acerca del destino humano, aunque expresa la impotencia de la humanidad y podría decirse que es penetrante y precisa, no tiene mucho que ver con un entendimiento de la soberanía del Creador, y simplemente no sustituye el conocimiento de Su autoridad.

Extracto de ‘Dios mismo, el único III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 127

Creer en el destino no sustituye el conocimiento de la soberanía del Creador

Después de haber sido seguidores de Dios durante tantos años, ¿existe una diferencia sustancial entre vuestro conocimiento del destino y el de las personas mundanas? ¿Habéis entendido realmente la predestinación del Creador, y habéis llegado verdaderamente a conocer Su soberanía? Algunas personas tienen un entendimiento profundo y muy sentido de la frase “es el destino”, pero no creen en absoluto en la soberanía de Dios, no creen que Dios organiza y orquesta el destino humano, y no están dispuestas a someterse a Su soberanía. Esas personas están como a la deriva en el océano, lanzadas por las olas, llevadas por la corriente, sin otra elección que esperar pasivamente y resignarse al destino. Sin embargo, no reconocen que el destino humano está sujeto a la soberanía de Dios; no pueden llegar a conocerla por su propia iniciativa y, de ese modo, lograr el reconocimiento de la autoridad de Dios, someterse a Sus orquestaciones y arreglos, dejar de resistirse al destino y vivir bajo el cuidado, la protección y la dirección de Dios. En otras palabras, aceptar el destino no es lo mismo que someterse a la soberanía del Creador; creer en el destino no significa que uno acepte, reconozca y conozca la soberanía del Creador; creer en el destino es sólo el reconocimiento de este hecho y de este fenómeno externo, que es diferente de conocer cómo gobierna el Creador el destino de la humanidad, de reconocer que el Creador es la fuente de dominio sobre los destinos de todas las cosas e, incluso más, de someterse a Sus orquestaciones y arreglos para el destino de la humanidad. Si una persona sólo cree en el destino, aun teniendo una profunda convicción del mismo, pero no es capaz aún de conocer, reconocer, someterse a la soberanía del Creador sobre el destino de la humanidad, y aceptarla, su vida no será más que una tragedia, una vida vivida en vano, un vacío; seguirá siendo incapaz de someterse al dominio del Creador, de convertirse en un ser humano creado en el sentido estricto de la frase, y de disfrutar de Su aprobación. Una persona que conoce y experimenta verdaderamente la soberanía del Creador debería estar en un estado activo, no pasivo ni impotente, sino aceptando al mismo tiempo que todas las cosas están destinadas, debería poseer una definición precisa de la vida y el destino: que toda vida está sujeta a la soberanía del Creador. Cuando uno mira atrás el camino que ha recorrido, cuando uno rememora cada fase de su viaje, ve que, en cada paso, ya fuera el camino arduo o liso, Dios estaba dirigiendo su senda y planificándola. Fueron los arreglos meticulosos de Dios, Su planificación cuidadosa, los que llevaron a uno, inconscientemente, hasta hoy. Poder aceptar la soberanía del Creador, recibir Su salvación, ¡qué gran suerte! Si la actitud de una persona hacia el destino es pasiva, demuestra que se está resistiendo a todo lo que Dios ha organizado para ella, que no tiene una actitud sumisa. Si la actitud de uno hacia la soberanía de Dios sobre el destino humano es activa, cuando uno mira atrás a su viaje, cuando llega a comprender verdaderamente la soberanía de Dios, deseará con más empeño someterse a todo lo que Dios ha organizado, tendrá más determinación y confianza para dejar que Dios orqueste su destino, para dejar de rebelarse contra Dios. Porque uno ve que cuando no comprende el destino, cuando no entiende la soberanía de Dios, cuando anda a tientas voluntariamente, tambaleándose y cayendo, a través de la niebla, el viaje es demasiado difícil, demasiado descorazonador. Por tanto, cuando las personas reconocen la soberanía de Dios sobre el destino humano, los inteligentes escogen conocerla y aceptarla, decir adiós a los dolorosos días en los que intentaban construir una buena vida con sus propias manos, en lugar de seguir luchando contra el destino y perseguir a su manera los así llamados objetivos de la vida. Cuando uno no tiene a Dios, cuando no puede verlo, cuando no puede reconocer claramente la soberanía de Dios, cada día carece de sentido, es vano, miserable. Allí donde uno esté, cualquiera que sea su trabajo, sus medios de vida y la persecución de sus objetivos no le traen otra cosa que una angustia infinita y un sufrimiento que no se pueden aliviar, de forma que uno no puede soportar mirar atrás. Sólo cuando uno acepta la soberanía del Creador, se somete a Sus orquestaciones y arreglos, y busca la verdadera vida humana, se librará gradualmente de toda angustia y sufrimiento, se deshará de todo el vacío de la vida.

Extracto de ‘Dios mismo, el único III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 128

Sólo aquellos que se someten a la soberanía del Creador pueden alcanzar la verdadera libertad

Como las personas no reconocen las orquestaciones y la soberanía de Dios, siempre afrontan el destino desafiantemente, con una actitud rebelde, y siempre quieren desechar la autoridad y la soberanía de Dios y las cosas que el destino les tiene guardadas, esperando en vano cambiar sus circunstancias actuales y alterar su destino. Pero nunca pueden tener éxito; se ven frustrados a cada paso. Esta lucha, que tiene lugar en lo profundo del alma de uno, es dolorosa; el dolor es inolvidable; y, al mismo tiempo, uno está desperdiciando su vida. ¿Cuál es la causa de este dolor? ¿Es debido a la soberanía de Dios, o porque una persona nació sin suerte? Obviamente ninguna de las dos es cierta. En última instancia, es debido a las sendas que las personas toman, los caminos que eligen para vivir sus vidas. Algunas personas pueden no haberse dado cuenta de estas cosas. Pero cuando conoces realmente, cuando verdaderamente llegas a reconocer que Dios tiene soberanía sobre el destino humano, cuando entiendes realmente que todo lo que Dios ha planeado y decidido para ti es un gran beneficio, y es una gran protección, sientes que tu dolor se reduce gradualmente, y todo tu ser se queda relajado, libre, liberado. A juzgar por los estados de la mayoría de las personas, aunque en un nivel subjetivo no quieren seguir viviendo como lo hacían antes, aunque quieren alivio de su dolor, objetivamente no pueden comprender realmente el valor y el significado prácticos de la soberanía del Creador sobre el destino humano; no pueden reconocer ni someterse realmente a la misma, y mucho menos saber cómo buscar y aceptar las orquestaciones y los arreglos del Creador. Así, si las personas no pueden reconocer realmente el hecho de que el Creador tiene soberanía sobre el destino humano y sobre todas las cosas de los hombres, si no pueden someterse realmente a Su dominio, entonces será difícil para ellas no verse impulsadas y coartadas por la noción de que “el destino de uno está en sus propias manos”, será difícil para ellas deshacerse del dolor de su intensa lucha contra el destino y la autoridad del Creador, y no hace falta decir que también será difícil para ellas estar verdaderamente liberadas y libres, convertirse en personas que adoran a Dios. Existe una forma muy simple de liberarse de este estado: decir adiós a la antigua forma de vida de uno, a los anteriores objetivos en la vida, resumir y analizar el estilo de la vida, visión de la vida, las búsquedas, los deseos y los ideales, y compararlos después con la voluntad y las exigencias de Dios para el hombre, y ver si todos ellos son acordes con estas, si todos ellos transmiten los valores correctos de la vida, llevan a uno a un mayor entendimiento de la verdad, y le permiten vivir con humanidad y semejanza humana. Cuando investigas repetidamente y analizas cuidadosamente los diversos objetivos de la vida que las personas persiguen y sus diversas formas diferentes de vivir, verás que ninguno de ellos encaja con el propósito original del Creador cuando creó a la humanidad. Todos ellos apartan a las personas de Su soberanía y Su cuidado; todos son trampas que provocan que las personas se vuelvan depravadas y que las llevan al infierno. Después de que reconozcas esto, tu tarea es dejar de lado tu antigua visión de la vida, mantenerte alejado de diversas trampas, dejar a Dios que se haga cargo de tu vida y haga arreglos para ti, intentar someterte solamente a las orquestaciones y la dirección de Dios, no tener elección y convertirte en una persona que lo adora a Él. Esto suena fácil, pero es difícil de hacer. Algunos pueden soportar el dolor que ello conlleva, otros no. Algunos están dispuestos a obedecer, otros no. Los que no están dispuestos carecen del deseo y la determinación para hacerlo; son claramente conscientes de la soberanía de Dios, saben perfectamente bien que es Él quien planea y organiza el destino humano, pero siguen pateando y luchando, siguen sin reconciliarse con la idea de dejar sus destinos en las manos de Dios y someterse a Su soberanía y, además, están resentidos con Sus orquestaciones y Sus disposiciones. Así, habrá siempre algunas personas que quieran ver por sí mismas de lo que son capaces; quieren cambiar sus destinos con sus propias manos, o conseguir la felicidad con sus propias fuerzas, ver si pueden sobrepasar los límites de la autoridad de Dios y subir por encima de Su soberanía. Lo triste del hombre no es que busque una vida feliz ni que persiga fama y fortuna o luche contra su propio destino a través de la niebla, sino que después de haber visto la existencia del Creador, después de haber conocido la realidad de que Él tiene soberanía sobre el destino humano, siga sin enmendar sus caminos, sin poder sacar los pies del fango, y endurezca su corazón persistiendo en sus errores. Preferiría quedarse revolcándose en el barro, compitiendo obstinadamente contra la soberanía del Creador, resistiéndose a ella hasta el amargo final, sin la más mínima pizca de remordimiento, y sólo cuando yace quebrantado y sangrando decide finalmente rendirse y darse la vuelta. Esto es lo realmente triste del ser humano. Así pues, digo que aquellos que deciden someterse son sabios, y aquellos que deciden escapar son testarudos.

Extracto de ‘Dios mismo, el único III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 129

La muerte: la sexta coyuntura

Después de demasiado ajetreo, de muchas frustraciones y decepciones, después de muchas alegrías, tristezas y altibajos, después de tantos años inolvidables, después de ver las estaciones volver una y otra vez, uno pasa los hitos importantes de la vida sin darse cuenta, y en un santiamén se encuentra en sus últimos años de vida. Las señales del tiempo están marcadas por todo el cuerpo: uno ya no puede mantenerse erguido, una cabeza de pelo negro se vuelve blanca, los ojos brillantes y claros se vuelven vagos y se nublan, y la piel suave y tersa se llena de arrugas y manchas. La capacidad de oír se debilita, los dientes se sueltan y se caen, las reacciones se retrasan, los movimientos se enlentecen… En este punto, uno se ha despedido por completo de los años apasionados de su juventud y ha entrado en el crepúsculo de su vida: la vejez. Después, uno se enfrentará a la muerte, la última coyuntura en la vida humana.

1. Sólo el Creador tiene el poder de la vida y la muerte sobre el hombre

Si el nacimiento de uno fue destinado por su vida anterior, entonces su muerte señala el final de ese destino. Si el nacimiento de uno es el comienzo de su misión en esta vida, entonces la muerte señala el final de esa misión. Como el Creador ha determinado una serie fija de circunstancias para el nacimiento de una persona, no hace falta decir que Él también ha organizado una serie fija de circunstancias para su muerte. En otras palabras, nadie nace por azar, ninguna muerte es inesperada, y tanto el nacimiento como la muerte están necesariamente conectados con las vidas anterior y presente de uno. Las circunstancias del nacimiento y la muerte de uno están predeterminadas por el Creador; este es el destino de una persona, su sino. Al igual que se puede decir esto de su nacimiento, la muerte de cada persona tendrá lugar bajo una serie diferente de circunstancias especiales, de ahí la duración diferente de las vidas de cada persona y las distintas formas y momentos de sus muertes. Algunos son fuertes y sanos, pero mueren pronto; otros son débiles y enfermizos, pero viven hasta la vejez y fallecen apaciblemente. Algunos mueren por causas no naturales; otros, por causas naturales. Algunos terminan su vida lejos de casa, otros cierran los ojos por última vez con sus seres queridos a su lado. Algunos mueren en el aire, otros bajo tierra. Algunos se hunden bajo el agua, otros se pierden en desastres. Algunos mueren por la mañana y otros por la noche… Todo el mundo quiere un nacimiento ilustre, una vida brillante y una muerte gloriosa, pero nadie puede pasar por encima de su propio destino, nadie puede escapar de la soberanía del Creador. Este es el destino humano. El hombre puede hacer todo tipo de planes para su futuro, pero nadie puede planear la forma y el momento de su nacimiento y de su partida de este mundo. Aunque las personas hacen todo lo que pueden para evitar y resistirse a la llegada de la muerte, aun así, sin que lo sepan, la muerte se les acerca silenciosamente. Nadie sabe cuándo o cómo morirá, mucho menos dónde ocurrirá. Obviamente, la humanidad no es la que tiene el poder de la vida y la muerte ni ningún ser del mundo natural, sino el Creador, cuya autoridad es única. La vida y la muerte de la humanidad no son el producto de alguna ley del mundo natural, sino una consecuencia de la soberanía de la autoridad del Creador.

2. Quien no conozca la soberanía del Creador será afligido por el miedo a la muerte

Cuando uno entra en la vejez, el desafío que afronta no es proveer para una familia o establecer sus grandes ambiciones en la vida, sino cómo despedirse de su vida, cómo llegar al final de la misma, cómo poner el punto final a su propia existencia. Aunque superficialmente parece que las personas prestan poca atención a la muerte, nadie puede evitar explorar el tema, porque nadie sabe si hay otro mundo al otro lado de la muerte, un mundo que los humanos no pueden percibir ni sentir, uno del que no saben nada. Esto hace que las personas tengan miedo de mirar a la muerte de frente, tengan miedo de afrontarla como deberían hacerlo y, en su lugar, hacen todo lo que pueden para evitar el tema. Y así la muerte llena a cada persona de terror hacia ella, y añade un velo de misterio a esta realidad inevitable de la vida, ensombreciendo persistentemente el corazón de cada persona.

Cuando uno siente que su cuerpo se deteriora, que se está acercando a la muerte, siente un terror difuso, un miedo indescriptible. El miedo a la muerte hace que uno se sienta más solo y desamparado, y en este punto se pregunta: ¿De dónde vino el hombre? ¿Adónde irá? ¿Así es como va a morir, con la vida pasando como la brisa? ¿Es este el período que señala el final de la vida? ¿Cuál es, al final, el significado de la vida? ¿Cuál es el valor de la vida, después de todo? ¿Consiste en tener fama y fortuna? ¿Consiste en criar una familia?… Independientemente de si uno ha pensado en estas preguntas específicas o no, de lo intenso que sea su miedo a la muerte, en lo profundo del corazón de cada persona siempre hay un deseo de investigar los misterios, un sentimiento de incomprensión sobre la vida, y mezclados con estos, un sentimentalismo sobre el mundo, una reticencia a marcharse. Quizás nadie pueda expresar con claridad qué es lo que el hombre teme, qué es lo que el hombre quiere investigar, qué es lo que le pone sentimental y en qué se muestra reticente a dejar atrás…

Como temen a la muerte, las personas se preocupan demasiado; como temen a la muerte, hay demasiado que no pueden dejar atrás. Cuando están a punto de morir, algunas personas se inquietan por esto o aquello; se preocupan por sus hijos, sus seres queridos, su riqueza, como si por preocuparse pudiesen borrar el sufrimiento y el terror que la muerte trae, como si manteniendo una especie de intimidad con los vivos pudiesen escapar del desamparo y la soledad que acompañan a la muerte. En las profundidades del corazón humano reside un miedo incipiente, un miedo de ser separados de sus seres queridos, de nunca más posar la mirada en el cielo azul, de no poder mirar nunca más el mundo material. Un alma solitaria, acostumbrada a la compañía de sus seres queridos, es reticente a soltarse y partir, sola, hacia un mundo desconocido y extraño.

Extracto de ‘Dios mismo, el único III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 130

Una vida gastada buscando fama y fortuna dejará a uno perdido frente a la muerte

Debido a la soberanía y la predestinación del Creador, un alma solitaria que empezó con nada a su nombre consigue unos padres y una familia, la oportunidad de ser un miembro de la raza humana, de experimentar la vida humana y ver el mundo; y también consigue la oportunidad de experimentar la soberanía del Creador, de conocer la maravilla de la creación del Creador y, sobre todo, de conocer y someterse a la autoridad del Creador. Sin embargo, la mayoría de las personas no aprovecha realmente esta oportunidad excepcional y fugaz. Uno agota toda una vida de energía luchando contra el destino, gasta todo su tiempo ajetreado intentando alimentar a su familia y yendo y viniendo entre la riqueza y el estatus. Las cosas que las personas valoran son la familia, el dinero y la fama; consideran que son las cosas más valiosas en la vida. Todas las personas se quejan de sus destinos, pero relegan en sus mentes las preguntas que son más imperativas de examinar y entender: por qué está vivo el hombre, cómo debería vivir, cuál es el valor y el sentido de la vida. Durante todas sus vidas, por muchos años que puedan ser, corren de acá para allá buscando fama y fortuna, hasta que se les esfuma su juventud, hasta que se llenan de canas y arrugas; hasta que ven que la fama y la fortuna no pueden detener su avance hacia la senilidad, que el dinero no puede llenar el vacío del corazón; hasta que entienden que nadie está exento de la ley del nacimiento, el envejecimiento, la enfermedad y la muerte, que nadie puede escapar de lo que el destino le tiene guardado. Sólo cuando se ven obligados a hacer frente a la coyuntura final de la vida comprenden verdaderamente que, aunque uno tenga millones en propiedad, aunque uno sea un privilegiado y de alto rango, nadie puede escapar de la muerte, todas las personas retornarán a su posición original: un alma solitaria, con nada a su nombre. Cuando uno tiene padres, cree que ellos lo son todo; cuando tiene propiedades, piensa que el dinero es su sostén, que es el medio gracias al cual vive; cuando las personas tienen estatus, se aferran fuertemente a él y arriesgarían sus vidas por su causa. Sólo cuando las personas están a punto de dejar este mundo se dan cuenta de que las cosas que persiguieron durante sus vidas no son nada sino nubes fugaces, cosas que no pueden mantener, que no pueden llevarse consigo, que no pueden librarlas de la muerte, que no pueden proveer compañía ni consuelo a un alma solitaria en su camino de regreso; y mucho menos, no pueden dar a una persona la salvación, permitirle trascender la muerte. La fama y la fortuna que uno obtiene en el mundo material le dan satisfacción temporal, un placer pasajero, un falso sentido de comodidad, y hacen que uno pierda su camino. Así, las personas, cuando dan vueltas en el inmenso mar de la humanidad, anhelando la paz, la comodidad y la tranquilidad del corazón, son absorbidas una y otra vez bajo las olas. Cuando las personas tienen aún que averiguar las preguntas más cruciales de entender —de dónde vienen, por qué están vivas, adónde van, etc.—, son seducidas por la fama y la fortuna, confundidas, controladas por ellas, irrevocablemente perdidas. El tiempo vuela; los años pasan en un pestañeo; antes de que uno se dé cuenta, ya ha dicho adiós a los mejores años de su vida. Cuando uno está pronto para partir del mundo, llega a la comprensión gradual de que todo en el mundo está yendo a la deriva, que uno no puede mantener más las cosas que poseía; entonces uno siente realmente que sigue sin poseer nada en absoluto, como un bebé que llora y que acaba de llegar al mundo. En este punto, uno se ve empujado a reflexionar sobre lo que ha hecho en la vida, sobre cuál es el valor de estar vivo, qué significa, por qué vino al mundo; y, en este punto, uno quiere conocer cada vez más si realmente hay una segunda vida, si el cielo existe realmente, si realmente hay retribución… Mientras más se acerque uno a la muerte, más querrá entender en qué consiste la vida; mientras más se acerque uno a la muerte, más vacío parecerá su corazón; mientras más se acerque uno a la muerte, más desamparado se sentirá; y así el miedo de uno a la muerte se incrementa día a día. Existen dos razones por las que las personas se comportan así cuando se acercan a la muerte: primero, están a punto de perder la fama y la riqueza de las que han dependido sus vidas, a punto de dejar atrás todo lo visible en el mundo; y segundo, están a punto de hacer frente, completamente solas, a un mundo extraño, una esfera misteriosa y desconocida en la que tienen miedo de poner el pie, donde no tienen seres queridos ni ningún apoyo. Por estas dos razones, todo aquel que se enfrenta a la muerte se siente incómodo, experimenta un pánico y un sentido de desamparo que nunca ha sentido antes. Sólo cuando las personas alcanzan realmente este punto son conscientes de que lo primero que uno debe comprender, cuando uno pone el pie en esta tierra, es de dónde vienen los seres humanos, por qué están vivas las personas, quién dicta el destino humano, quién provee para la existencia humana y tiene soberanía sobre ella. Este conocimiento es el verdadero medio a través del cual una persona vive, la base esencial para la supervivencia humana, y no aprender cómo mantener a la propia familia o cómo lograr fama y riqueza o aprender cómo destacar entre la multitud o cómo vivir una vida más próspera y, mucho menos, cómo sobresalir y competir con éxito contra los demás. Aunque las diversas habilidades de supervivencia en cuya maestría las personas malgastan sus vidas pueden ofrecer abundantes comodidades materiales, nunca traen al corazón de uno verdadera paz y consuelo, sino que, en su lugar, hacen que las personas pierdan constantemente el rumbo, tengan dificultades para controlarse, se pierdan cada oportunidad de conocer el sentido de la vida; estas habilidades de supervivencia crean un trasfondo de ansiedad acerca de cómo enfrentar la muerte apropiadamente. De esta forma, las vidas de las personas se arruinan. El Creador trata a todo el mundo de forma justa, da a cada uno toda una vida de oportunidades para experimentar y conocer Su soberanía, pero es sólo cuando la muerte se acerca y el espectro de esta cuelga sobre uno, que uno comienza a ver la luz, y entonces es demasiado tarde.

Las personas gastan su vida persiguiendo el dinero y la fama; se agarran a un clavo ardiendo, pensando que son sus únicos apoyos, como si teniéndolos pudiesen seguir viviendo, eximirse de la muerte. Pero sólo cuando están cerca de morir se dan cuenta de cuán lejos están estas cosas de ellas, cuán débiles son frente a la muerte, cuán fácilmente se hacen añicos, cuán solas y desamparadas están, sin ningún lugar adónde ir. Son conscientes de que la vida no puede comprarse con dinero ni fama, que no importa cuán rica sea una persona, no importa cuán elevada sea su posición, todas las personas son igualmente pobres e intrascendentes frente a la muerte. Se dan cuenta de que el dinero no puede comprar la vida, que la fama no puede borrar la muerte, que ni el dinero ni la fama pueden alargar un solo minuto, un solo segundo, la vida de una persona. Mientras más piensan eso las personas, más anhelan seguir viviendo, mientras más piensan eso las personas, más temen el acercamiento de la muerte. Sólo en este punto se dan cuenta realmente de que sus vidas no les pertenecen, de que no son ellos quienes las controlan, y de que no tienen nada que decir en cuanto a si viven o mueren, que todo esto está fuera de su control.

Extracto de ‘Dios mismo, el único III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 131

Ven bajo el dominio del Creador y afronta la muerte con tranquilidad

En el momento en que una persona nace, un alma solitaria comienza su experiencia vital en la tierra, su experiencia de la autoridad del Creador que este ha organizado para ella. No es necesario decir que, para la persona, el alma, esta es una excelente oportunidad para obtener el conocimiento de la soberanía del Creador, de llegar a conocer Su autoridad y experimentarla personalmente. Las personas viven sus vidas bajo las leyes del destino establecidas para ellas por el Creador, y para cualquier persona razonable con una conciencia, aceptar Su soberanía y reconocer Su autoridad durante el curso de sus varias décadas sobre la tierra no es algo difícil de hacer. Por tanto, debería ser muy fácil para cada persona reconocer, a través de sus propias experiencias a lo largo de varias décadas, que todos los destinos humanos están predestinados, y comprender o concretar lo que significa estar vivo. Al mismo tiempo que uno aprovecha estas lecciones vitales, llegará gradualmente a entender de dónde viene la vida, a entender qué necesita realmente el corazón, qué llevará a uno al verdadero camino de la vida, cuáles deberían ser la misión y el objetivo de una vida humana; y uno reconocerá gradualmente que si uno no adora al Creador, si no viene bajo Su dominio, entonces cuando hace frente a la muerte, cuando un alma está a punto de enfrentarse al Creador una vez más, su corazón se llenará de un temor y una intranquilidad ilimitadas. Si una persona ha existido en el mundo durante un puñado de décadas y aún no ha llegado a saber de dónde viene la vida humana, no ha reconocido aún en manos de quién está su destino, entonces no es de extrañar que no sea capaz de afrontar la muerte con calma. Una persona que ha adquirido el conocimiento de la soberanía del Creador tras experimentar varias décadas de vida es una persona con una apreciación correcta del sentido y el valor de la vida; una persona con un conocimiento profundo del propósito de la vida, con una experiencia y entendimiento reales de la soberanía del Creador; e incluso más, una persona capaz de someterse a la autoridad del Creador. Tal persona entiende el sentido de la creación de la humanidad por parte de Dios, entiende que el hombre debería adorar al Creador, que todo lo que el hombre posee viene del Creador y regresará a Él algún día no muy lejano en el futuro; tal persona entiende que el Creador arregla el nacimiento del hombre y tiene soberanía sobre su muerte, y que tanto la vida como la muerte están predestinadas por la autoridad del Creador. Así, cuando uno comprende realmente estas cosas, será capaz de forma natural de afrontar la muerte con tranquilidad, de dejar de lado todas sus posesiones terrenales con calma, de aceptar y someterse alegremente a todo lo que venga, y de dar la bienvenida a la última coyuntura de la vida arreglada por el Creador en lugar de temerla ciegamente y luchar contra ella. Si uno ve la vida como una oportunidad para experimentar la soberanía del Creador y llegar a conocer Su autoridad, si uno ve su vida como una oportunidad excepcional para llevar a cabo sus obligaciones como ser humano creado y cumplir su misión, entonces tendrá necesariamente la perspectiva correcta de la vida, tendrá una vida bendita y guiada por el Creador, andará en la luz del Creador, conocerá Su soberanía, vendrá bajo Su dominio, se volverá un testigo de Sus obras milagrosas y Su autoridad. No hace falta decir que el Creador amará y aceptará necesariamente a tal persona, y sólo una persona así puede tener una actitud calmada frente a la muerte, puede dar la bienvenida alegremente a la coyuntura final de la vida. Es obvio que Job tuvo este tipo de actitud hacia la muerte; estaba en posición de aceptar alegremente la coyuntura final de la vida, y habiendo llevado el viaje de su vida a una conclusión tranquila, habiendo completado su misión en la vida, regresó al lado del Creador.

Extracto de ‘Dios mismo, el único III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 132

Las búsquedas y los logros de Job en la vida le permiten afrontar la muerte con calma

En las Escrituras se dice acerca de Job: “Y murió Job, anciano y lleno de días” (Job 42:17). Esto significa que cuando Job falleció, no tuvo remordimientos y no sintió dolor, sino que partió de este mundo con naturalidad. Como todo el mundo sabe, Job fue un hombre que temió a Dios y se apartó del mal cuando estaba vivo; Dios elogió sus obras justas, las personas las recordaron, y su vida, más que la de nadie, tuvo valor y sentido. Job disfrutó de las bendiciones de Dios y fue llamado justo por Él sobre la tierra, y también fue probado por Dios y tentado por Satanás; se mantuvo como testigo de Dios y mereció ser calificado como una persona justa. Durante las varias décadas posteriores a haber sido puesto a prueba por Dios, vivió una vida incluso más valiosa, llena de sentido, fundamentada y apacible que antes. Debido a sus obras justas, Dios lo puso a prueba; debido a sus obras justas, Dios se le apareció y le habló directamente. Así, durante los años posteriores tras haber sido puesto a prueba, Job entendió y apreció el valor de la vida de una forma más práctica, alcanzó un entendimiento más profundo de la soberanía del Creador, y obtuvo un conocimiento más preciso e incuestionable de cómo el Creador da y quita Sus bendiciones. El libro de Job registra que Jehová Dios concedió a Job bendiciones incluso mayores que las que le había dado antes, colocándolo en una posición incluso mejor para conocer la soberanía del Creador y afrontar la muerte con calma. Así, cuando envejeció y afrontó la muerte, Job seguramente no habría estado preocupado por sus propiedades. No tenía preocupaciones, no tenía nada de lo que arrepentirse, y por supuesto no temía a la muerte; porque pasó toda su vida andando por el camino del temor de Dios y del apartarse del mal, y no tenía razón para preocuparse por su final. ¿Cuántas personas podrían actuar hoy de la forma en que Job lo hizo cuando afrontó su propia muerte? ¿Por qué no es nadie capaz de mantener esa actitud exterior tan simple? Sólo hay una razón: Job vivió su vida en la búsqueda subjetiva de la fe, el reconocimiento y la sumisión a la soberanía de Dios, y fue con esta fe, este reconocimiento y esta sumisión que él pasó por las coyunturas importantes en la vida, vivió sus últimos años y recibió la coyuntura final de su vida. Independientemente de lo que Job experimentó, sus búsquedas y objetivos en la vida fueron alegres, no dolorosos. Él no sólo estaba feliz por las bendiciones o los elogios concedidos a él por el Creador, sino más importante, por sus búsquedas y objetivos en la vida, por el conocimiento gradual y el entendimiento real de la soberanía del Creador que alcanzó a través del temor de Dios y del apartarse del mal, y además, por las maravillosas obras del Creador que Job experimentó personalmente durante su tiempo sometido a la soberanía del Creador, y las experiencias cariñosas e inolvidables, así como los recuerdos de la coexistencia, familiaridad y entendimiento mutuo entre él y Dios; por el consuelo y la felicidad que vinieron como consecuencia de conocer la voluntad de Dios; por la reverencia que surgió después de ver que Él es grande, maravilloso, adorable y fiel. La razón por la que Job fue capaz de afrontar la muerte sin ningún sufrimiento fue que sabía que, al morir, regresaría al lado del Creador. Y fueron sus búsquedas y logros en la vida lo que le permitieron afrontar la muerte con calma, afrontar la perspectiva del Creador llevándose su vida de vuelta, con un corazón tranquilo y, además, levantarse, impoluto y libre de preocupaciones, delante del Creador. ¿Pueden las personas hoy en día conseguir el tipo de felicidad que Job poseía? ¿Estáis vosotros en una posición para hacerlo? Puesto que las personas hoy en día lo están, ¿por qué son incapaces de vivir felizmente, como Job? ¿Por qué son incapaces de escapar del sufrimiento del temor de la muerte? Cuando afrontan la muerte, algunas personas pierden el control; otras tiemblan, se desmayan, arremeten contra el cielo y los hombres por igual, incluso gimen y lloran. Estas no son en absoluto las reacciones repentinas que tienen lugar cuando la muerte se acerca. Las personas se comportan de estas formas embarazosas principalmente porque, en lo profundo de sus corazones, temen a la muerte, porque no tienen un conocimiento y una apreciación claros de la soberanía de Dios y Sus arreglos, y mucho menos se someten realmente a ellos; como las personas no quieren otra cosa que organizar y gobernarlo todo por sí mismas, controlar sus propios destinos, sus propias vidas y muertes, no es de extrañar, por tanto, que las personas no sean capaces de escapar del miedo a la muerte.

Extracto de ‘Dios mismo, el único III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 133

Sólo aceptando la soberanía del Creador puede uno regresar a Su lado

Si uno no tiene un conocimiento y una experiencia claros de la soberanía de Dios y de Sus disposiciones, su conocimiento del destino y de la muerte será necesariamente incoherente. Las personas no pueden ver claramente que todo esto descansa en la mano de Dios, no se dan cuenta de que Dios lo controla y tiene soberanía sobre ellas, no reconocen que el hombre no puede desechar o escapar de esa soberanía; y así, cuando afronta la muerte, no hay final para sus últimas palabras, preocupaciones y remordimientos. Están cargados con demasiado bagaje, demasiada reticencia, demasiada confusión, y todo esto causa que teman a la muerte. Para cualquier persona nacida en este mundo, su nacimiento es necesario y su muerte inevitable, y nadie puede sobrepasar esta línea. Si uno desea partir de este mundo sin dolor, si uno quiere ser capaz de afrontar la coyuntura final de la vida sin reticencias ni preocupaciones, la única forma es no dejar remordimientos. Y la única forma de partir sin remordimientos es conocer la soberanía del Creador, Su autoridad, y someterse a ellas. Sólo de esta forma puede uno mantenerse lejos de los conflictos humanos, del mal, de la atadura de Satanás; sólo de esta forma puede uno vivir una vida como la de Job, guiada y bendecida por el Creador, una vida libre y liberada, con valor y sentido, honesta y franca; sólo de esta forma puede uno someterse, como Job, a ser puesto a prueba y privado por el Creador, someterse a las orquestaciones y arreglos del Creador; sólo de esta forma puede uno adorar al Creador toda su vida y ganarse Sus elogios, tal como Job hizo, y oír Su voz, verlo aparecerse; sólo de esta forma puede uno vivir y morir felizmente, como Job, sin dolor, sin preocupación, sin remordimientos; sólo de esta forma puede uno vivir en la luz, como Job, pasar cada una de las coyunturas de la vida en la luz, completar sin problemas su viaje en la luz, completar con éxito su misión —experimentar, aprender y llegar a conocer la soberanía del Creador como un ser creado— y morir en la luz, y permanecer por siempre al lado del Creador como un ser humano creado, elogiado por Él.

Extracto de ‘Dios mismo, el único III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 134

No pierdas la oportunidad de conocer la soberanía del Creador

El puñado de décadas que forman una vida humana no son ni largas ni cortas. Los veintitantos años entre el nacimiento y la mayoría de edad pasan en un abrir y cerrar de ojos y, aunque en este punto de la vida una persona se considera adulta, los individuos en este grupo de edad no saben casi nada sobre la vida y el destino humanos. Conforme adquieren más experiencia, avanzan gradualmente hacia la mediana edad. Las personas de treinta y cuarenta años adquieren una experiencia incipiente de la vida y el destino, pero sus ideas sobre estas cosas siguen siendo muy vagas. No es hasta los cuarenta que algunas personas comienzan a entender a la humanidad y el universo, que estos fueron creados por Dios, a comprender en qué consiste la vida humana, en qué consiste el destino humano. Algunas personas, aunque han sido desde mucho tiempo atrás seguidores de Dios y son ahora de mediana edad, siguen sin poseer un conocimiento y una definición precisos de la soberanía de Dios, mucho menos una verdadera sumisión. Algunas personas no se preocupan por otra cosa que no sea buscar el recibir bendiciones y, aunque hayan vivido muchos años, no saben ni entienden en lo más mínimo la realidad de la soberanía del Creador sobre el destino humano y, por ende, no han entrado ni un poco en la lección práctica de someterse a las orquestaciones y los arreglos de Dios. Tales personas son totalmente insensatas; tales personas viven sus vidas en vano.

Si una vida humana se divide de acuerdo con el grado de experiencia de uno y su conocimiento del destino humano, quedará desglosada más o menos en tres fases. La primera es la juventud, los años entre el nacimiento y la mediana edad, o desde el nacimiento hasta los treinta. La segunda es la maduración, desde la mediana edad hasta la vejez, o de los treinta hasta los sesenta. Y la tercera fase es el período de la madurez, desde la vejez, que comienza a los sesenta, hasta que uno parte del mundo. En otras palabras, desde el nacimiento hasta la mediana edad, la mayor parte del conocimiento del destino y la vida por parte de la mayoría de las personas se limita a repetir las ideas de otros; casi no tiene un contenido real, práctico. Durante este período, la perspectiva de uno sobre la vida y cómo se abre camino en el mundo son aspectos muy superficiales e ingenuos. Este es el período juvenil de uno, sólo después de haber probado todas las alegrías y tristezas de la vida obtiene uno un entendimiento real del destino, llega uno a apreciar subconscientemente, en lo profundo de su corazón, gradualmente lo irreversible del destino, y a darse cuenta lentamente de que la soberanía del Creador sobre el destino humano existe realmente. Este es el período de maduración de la persona. Cuando uno ha dejado de luchar contra el destino, y cuando ya no está dispuesto a ser atraído hacia los conflictos, sino que conoce su suerte, se somete a la voluntad del cielo, evalúa sus propios logros y errores en la vida y está esperando el juicio de su vida por parte del Creador, este es el período maduro. Considerando los diferentes tipos de experiencias y ganancias que una persona obtiene durante estos tres períodos, en circunstancias normales la ventana de oportunidad para conocer la soberanía del Creador no es muy grande. Si uno alcanza los sesenta, tiene sólo treinta años o así para conocer la soberanía de Dios; si uno quiere un período más grande de tiempo, eso sólo es posible si su vida es lo suficientemente larga, si es capaz de vivir un siglo. Digo entonces que, de acuerdo a las leyes normales de la existencia humana, aunque es un proceso muy largo desde que uno encuentra por primera vez el tema de conocer la soberanía del Creador hasta que es capaz de reconocer la realidad de Su soberanía, y desde entonces hasta el punto en que es capaz de someterse a ella, si uno cuenta realmente los años, no hay más de treinta o cuarenta durante los cuales tiene la oportunidad de obtener estas recompensas. Y, a menudo, las personas se dejan llevar por sus deseos y sus ambiciones por recibir bendiciones; no pueden discernir dónde reside la esencia de la vida humana, no comprenden la importancia de conocer la soberanía del Creador y, por tanto, no aprecian esta valiosa oportunidad de entrar en el mundo humano para experimentar la vida humana, la soberanía del Creador, y no se dan cuenta de lo inestimable que es para un ser creado recibir la dirección personal del Creador. Así pues, digo que esas personas que quieren que la obra de Dios acabe rápidamente, que desean que Dios organice el final del hombre tan pronto como sea posible, de forma que puedan observar inmediatamente Su persona real y ser pronto bendecidas, son culpables del peor tipo de desobediencia e insensatas en extremo. Y aquellos que desean, durante su tiempo limitado, aprovechar esta oportunidad única de conocer la soberanía del Creador, son las personas sabias, las brillantes. Estos dos deseos diferentes exponen dos perspectivas y búsquedas inmensamente diferentes: aquellos que buscan bendiciones son egoístas y viles; no muestran consideración por la voluntad de Dios, nunca buscan conocer Su soberanía, nunca quieren someterse a ella, simplemente quieren vivir como les place. Son degenerados despreocupados; son la categoría que será destruida. Aquellos que buscan conocer a Dios son capaces de dejar de lado sus deseos, están dispuestos a someterse a la soberanía y los arreglos de Dios; intentan ser la clase de personas sumisas a la autoridad de Dios y satisfacer el deseo de Dios. Tales personas viven en la luz, en medio de las bendiciones de Dios; serán elogiados sin duda por Dios. Sea como sea, la decisión humana es inútil, los humanos no tienen nada que decir sobre cuánto durará la obra de Dios. Es mejor para las personas entregarse a merced de Dios, someterse a Su soberanía. Si no te entregas a Su merced, ¿qué puedes hacer? ¿Sufrirá Dios una pérdida? Si no te entregas a Su merced, si intentas estar a cargo, estás tomando una decisión insensata y eres el único que sufrirá una pérdida al final. Sólo si las personas cooperan con Dios lo más pronto posible, sólo si se dan prisa en aceptar Sus orquestaciones, conocer Su autoridad, y reconocen todo lo que Él ha hecho por ellas, tendrán esperanza, no vivirán sus vidas en vano, alcanzarán la salvación.

Extracto de ‘Dios mismo, el único III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 135

Nadie puede cambiar el hecho de que Dios tiene soberanía sobre el destino humano

Bajo la autoridad de Dios toda persona acepta activa o pasivamente Su soberanía y Sus disposiciones, y no importa cómo luche uno en el transcurso de su vida, no importa cuántos caminos torcidos ande, al final uno volverá a la órbita del destino que el Creador ha trazado para él o ella. Esto es lo insuperable de la autoridad del Creador, la manera en la que Su autoridad controla y gobierna el universo. Esta cualidad de insuperable, esta forma de control y gobierno, son las responsables de las leyes que dictan las vidas de todas las cosas, que permiten a los humanos transmigrar una y otra vez sin interferencia, que hacen que el mundo gire regularmente y se mueva hacia delante, día tras día, año tras año. Vosotros habéis presenciado todos estos hechos y los entendéis, superficial o profundamente; la profundidad de vuestro entendimiento depende de vuestra experiencia y conocimiento de la verdad, y vuestro conocimiento de Dios. Cuán bien conoces la realidad de la verdad, cuánto has experimentado las palabras de Dios, cuán bien conoces la esencia y el carácter de Dios, esto representa la profundidad de tu entendimiento de la soberanía y las disposiciones de Dios. ¿Depende la existencia de la soberanía y las disposiciones de Dios de si los seres humanos se someten a ellas? ¿Es determinada la realidad de que Dios posee esta autoridad por el sometimiento o no de la humanidad a ella? La autoridad de Dios existe independientemente de las circunstancias; en todas las situaciones, Dios dicta y organiza cada destino humano y todas las cosas de acuerdo con Sus pensamientos, Sus deseos. Esto no cambiará porque los humanos cambien, y es independiente de la voluntad humana, no puede alterarse por ningún cambio en el tiempo, el espacio y la geografía, porque la autoridad de Dios es Su propia esencia. Si el hombre es capaz o no de conocer y aceptar la soberanía de Dios, y si es capaz o no de someterse a ella, no cambia lo más mínimo la realidad de la soberanía de Dios sobre el destino humano. Es decir, no importa qué actitud adopte el hombre hacia la soberanía de Dios, simplemente no puede cambiar el hecho de que Dios tiene soberanía sobre el destino humano y sobre todas las cosas. Incluso si no te sometes a la soberanía de Dios, Él sigue dominando tu destino; aunque no conozcas Su soberanía, Su autoridad sigue existiendo. La autoridad de Dios y la realidad de Su soberanía sobre el destino humano son independientes de la voluntad humana, no cambian de acuerdo a las preferencias y elecciones del hombre. La autoridad de Dios está en todas partes, en cada hora, en cada instante. Si el cielo y la tierra tuviesen que morir, Su autoridad nunca lo haría, porque Él es Dios mismo, Él posee la autoridad única, y Su autoridad no se ve restringida o limitada por las personas, los acontecimientos o las cosas, por el espacio ni la geografía. A todas horas Dios ejerce Su autoridad, muestra Su poder, continúa Su obra de gestión como siempre; a todas horas gobierna todas las cosas, provee para todas las cosas, orquesta todas las cosas, justo como siempre lo hizo. Nadie puede cambiar esto. Es un hecho; ¡ha sido la verdad inmutable desde tiempo inmemorial!

Extracto de ‘Dios mismo, el único III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 136

La actitud y la práctica apropiadas para uno que desea someterse a la autoridad de Dios

¿Con qué actitud debería conocer y considerar el hombre la autoridad de Dios, la realidad de la soberanía de Dios sobre el destino humano? Este es un problema real que se presenta ante cada persona. Cuando se afrontan los problemas de la vida real, ¿cómo deberías conocer y entender la autoridad de Dios y Su soberanía? Cuando no sabes cómo entender, gestionar ni experimentar estos problemas, ¿qué actitud deberías adoptar para mostrar tu intención, tu deseo y tu realidad de someterte a la soberanía y las disposiciones de Dios? Primero debes aprender a esperar; después, debes aprender a buscar y, después, debes aprender a someterte. “Esperar” significa esperar el tiempo de Dios, a las personas, los acontecimientos y las cosas que Él ha organizado para ti, esperar que Su voluntad se revele gradualmente para ti. “Buscar” significa observar y entender las intenciones reflexivas de Dios para ti por medio de las personas, los acontecimientos y las cosas que Él ha establecido, entender la verdad a través de ellos, entender lo que los humanos deben cumplir y el camino que deben mantener, entender qué resultados quiere obtener Dios en los humanos y qué logros quiere conseguir en ellos. “Someterse”, por supuesto, se refiere a aceptar a las personas, los acontecimientos y las cosas que Dios ha orquestado, aceptar Su soberanía y, por medio de ella, llegar a conocer cómo dicta el Creador el destino del hombre, cómo provee al hombre con Su vida, cómo obra la verdad dentro del hombre. Todas las cosas bajo las disposiciones y la soberanía de Dios obedecen leyes naturales y, si te decides a dejar que Dios organice y dicte todo para ti, debes aprender a esperar, a buscar y a someterte. Esta es la actitud que toda persona que quiere someterse a la autoridad de Dios debe adoptar, la cualidad básica que debe poseer toda persona que quiere aceptar la soberanía y las disposiciones de Dios. Para tener tal actitud, para poseer tal cualidad, debéis trabajar más duro, y sólo así podréis entrar en la verdadera realidad.

Extracto de ‘Dios mismo, el único III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 137

Aceptar a Dios como tu único Señor es el primer paso para alcanzar la salvación

Las verdades relativas a la autoridad de Dios son verdades que toda persona debe considerar seriamente, debe experimentar y entender con su corazón; porque estas verdades tienen influencia sobre la vida de cada persona, sobre su pasado, presente y futuro, sobre las coyunturas cruciales por las que debe pasar en la vida, sobre el conocimiento de la soberanía de Dios por parte del hombre y la actitud con la que debería afrontar la autoridad de Dios y, naturalmente, sobre el destino final de cada persona. Así pues, es necesaria toda una vida de energía para conocerlas y entenderlas. Cuando te tomas en serio la autoridad de Dios, cuando aceptas Su soberanía, llegarás gradualmente a darte cuenta y entender que la autoridad de Dios existe realmente. Pero si nunca reconoces Su autoridad ni aceptas Su soberanía, entonces no importa cuántos años vivas, no adquirirás el más mínimo conocimiento de la misma. Si no conoces ni entiendes realmente la autoridad de Dios, cuando alcances el final del camino, aunque hayas creído en Dios durante décadas, no tendrás nada que mostrar de tu vida, tu conocimiento de la soberanía de Dios sobre el destino humano será inevitablemente nulo. ¿No es esto algo muy triste? Así pues, no importa cuán lejos hayas caminado en la vida, cuán anciano seas ahora, cuán largo sea el resto de tu viaje, primero debes reconocer la autoridad de Dios y tomártela en serio, aceptar el hecho de que Dios es tu único Señor. Alcanzar un conocimiento y un entendimiento claros y precisos de estas verdades relativas a la soberanía de Dios sobre el destino humano es una lección obligatoria para todos, es la clave para conocer la vida humana y alcanzar la verdad, es la vida y la lección básica de conocer a Dios que todo el mundo afronta cada día, y que nadie puede evadir. Si uno de vosotros desea tomar atajos para llegar a esta meta, ¡entonces te digo que eso es imposible! Si quieres escapar de la soberanía de Dios, ¡eso es aún más imposible! Dios es el único Señor del hombre, el único Amo de su destino, y por tanto es imposible para el hombre dictar su propio destino, sobrepasarlo. No importa lo grandes que sean las capacidades de uno, no se puede influenciar, mucho menos orquestar, organizar, controlar ni cambiar los destinos de los demás. Sólo el único Dios mismo dicta todas las cosas para el hombre, porque sólo Él posee la autoridad única que tiene soberanía sobre el destino humano; y así, sólo el Creador es el único Señor del hombre. La autoridad de Dios tiene soberanía no sólo sobre la humanidad creada, sino también sobre los seres no creados que ningún humano puede ver, sobre las estrellas, sobre el cosmos. Este es un hecho indiscutible, un hecho que existe realmente, que ningún humano ni cosa pueden cambiar. Si alguno de vosotros sigue descontento con las cosas tal como están, creyendo que tienes alguna habilidad o capacidad especiales, y sigues pensando que puedes tener suerte y cambiar tus circunstancias presentes o escapar de ellas; si intentas cambiar tu propio destino por medio del esfuerzo humano, y de este modo destacas sobre los demás y consigues fama y fortuna; entonces te digo, estás dificultándote las cosas, sólo estás buscando problemas, ¡estás cavando tu propia tumba! Un día, tarde o temprano, descubrirás que tomaste la decisión equivocada, que tus esfuerzos fueron nulos. Tu ambición, tu deseo de luchar contra el destino y tu conducta indignante, te llevarán por un camino sin retorno, y pagarás por esto un precio amargo. Aunque ahora mismo no ves la gravedad de la consecuencia, conforme experimentes y aprecies más y más profundamente la verdad de que Dios es el Señor del destino humano, tomarás conciencia lentamente de lo que estoy hablando hoy y sus implicaciones reales. Si tienes o no un corazón y un espíritu, si eres o no una persona que ama la verdad, depende de la clase de actitud que adoptes hacia la soberanía de Dios y la verdad. Y, naturalmente, esto determina si puedes conocer y entender verdaderamente la autoridad de Dios. Si nunca en tu vida has sentido la soberanía de Dios y Sus disposiciones, y mucho menos reconoces y aceptas la autoridad de Dios, entonces serás totalmente inútil, serás sin duda el objeto del aborrecimiento y el rechazo de Dios, gracias al camino que has tomado y a la elección que has hecho. Pero aquellos que, en la obra de Dios, pueden aceptar Su prueba y Su soberanía, someterse a Su autoridad, y gradualmente obtener una experiencia real de Sus palabras, habrán alcanzado un conocimiento real de la autoridad de Dios, un entendimiento real de Su soberanía, y habrán pasado a estar realmente sujetos al Creador. Sólo tales personas se habrán salvado verdaderamente. Debido a que han conocido la soberanía de Dios, debido a que la han aceptado, su reconocimiento de la realidad de la soberanía de Dios sobre el destino humano y su sumisión a esta son reales y precisas. Cuando afronten la muerte serán capaces, como Job, de tener una mente impertérrita con la muerte, de someterse a las orquestaciones y disposiciones de Dios en todas las cosas, sin elección individual, sin deseos individuales. Sólo esa persona podrá volver al lado del Creador como un verdadero ser humano creado.

Extracto de ‘Dios mismo, el único III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 138

El mandamiento de Jehová Dios al hombre

Génesis 2:15-17 Y Jehová Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín del Edén para vestirlo y protegerlo. Y Jehová Dios le ordenó y le dijo: De cada árbol del jardín puedes comer libremente, pero no debes comer del árbol del conocimiento del bien y el mal porque el día que comas de él, definitivamente morirás.*

La serpiente seduce a la mujer

Génesis 3:1-5 La serpiente era más sutil que cualquier bestia del campo que Jehová Dios había creado. Y le dijo a la mujer: sí, ¿ha dicho Dios: no debéis comer de cada árbol del jardín? Y la mujer le dijo a la serpiente: podemos comer del fruto de los árboles del jardín, pero no del fruto de árbol que está en medio del jardín. Dios ha dicho: no comeréis de él ni tampoco lo tocaréis o moriréis. Y la serpiente dijo a la mujer: No es que ciertamente moriríais, porque Dios sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos se abrirán y seréis como Dios, y conoceréis lo bueno y lo malo.*

Estos dos pasajes son extractos del libro del Génesis en la Biblia. ¿Estáis todos familiarizados con estos dos pasajes? Relatan sucesos que ocurrieron en el principio, cuando se creó a la humanidad; estos sucesos fueron reales. En primer lugar, consideremos qué tipo de mandamiento le dio Jehová Dios a Adán y Eva; el contenido de este mandato es muy importante para nuestro tema de hoy. “Y Jehová Dios le ordenó y le dijo: De cada árbol del jardín puedes comer libremente, pero no debes comer del árbol del conocimiento del bien y el mal porque el día que comas de él, definitivamente morirás”.* ¿Qué importancia tiene el mandamiento que Dios le dio al hombre en este pasaje? Primeramente, Dios le indica al hombre lo que puede comer, es decir, los frutos de muchos tipos de árboles. No existe peligro ni veneno; se puede comer de todo con libertad, como el hombre desee, libre de preocupaciones y dudas. Esta es una parte del mandamiento de Dios. La otra parte es una advertencia. Esta advertencia le dice al hombre que él no debe comer el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. ¿Qué ocurrirá si come de este árbol? Dios le dijo al hombre: Si comes de él, ciertamente morirás. ¿Acaso no son directas estas palabras? Si Dios te dijera esto, pero no entendieras por qué, ¿tratarías Sus palabras como una norma o un mandato que se ha de seguir? Tales palabras deben obedecerse, ¿verdad? Pero pueda o no obedecer el hombre, las palabras de Dios son inequívocas. Dios le dijo al hombre con toda claridad lo que podía comer y lo que no, y qué sucedería si comía lo que no podía comer. En estas breves palabras que pronunció Dios, ¿puedes ver algo del carácter de Dios? ¿Son ciertas estas palabras de Dios? ¿Hay algún engaño? ¿Hay alguna falsedad? ¿Hay intimidación? (No). Dios le dijo al hombre con honestidad, veracidad y sinceridad lo que podía comer y lo que no, Dios habló clara y directamente. ¿Existe algún significado oculto en estas palabras? ¿Acaso no son directas? ¿Hay alguna necesidad de conjeturas? (No). No hay necesidad de adivinanzas. Su sentido es obvio a primera vista. Al leerlas, uno tiene totalmente claro su significado. Es decir, lo que Dios quiere decir y expresar sale de Su corazón. Las cosas que Dios expresa son limpias, directas y claras. No hay motivos encubiertos ni significados ocultos. Él le habla al hombre directamente, le dice qué puede comer y qué no. Es decir, por medio de estas palabras de Dios el hombre puede ver que Su corazón es transparente y verdadero. No hay aquí rastro de falsedad; no es que te diga que no puedas comer lo que es comestible ni te proponga “Hazlo a ver qué ocurre” con cosas que no puedes comer. No es esto lo que Él quiere decir. Lo que Dios piensa en Su corazón, eso es lo que Él dice. Si digo que Dios es santo porque se muestra y se revela a sí mismo de esta forma en estas palabras, te podría parecer que he hecho una montaña de un grano de arena o que he llevado Mi argumento un poco demasiado lejos. Si es así, no te preocupes, no hemos acabado aún.

Hablemos ahora sobre “La serpiente seduce a la mujer”. ¿Quién es la serpiente? (Satanás). Satanás interpreta un papel de contraste en el plan de gestión de Dios de seis mil años, y es un papel que debemos mencionar cuando hablamos de la santidad de Dios. ¿Por qué digo esto? Si no conoces el mal y la corrupción de Satanás, si no conoces su naturaleza, entonces no tienes manera alguna de reconocer la santidad ni puedes saber lo que es realmente la santidad. En medio de la confusión, las personas creen que lo que Satanás hace es correcto, porque viven dentro de este tipo de carácter corrupto. Sin contraste, sin punto de comparación, no puedes saber lo que es la santidad. Por eso es necesario mencionar aquí a Satanás. No son palabras vacías. A través de las palabras y hechos de Satanás, veremos cómo actúa, cómo corrompe Satanás a la humanidad, y cuál es su naturaleza y su rostro. ¿Qué fue, pues, lo que la mujer le dijo a la serpiente? Le relató lo que Jehová Dios le había dicho. Cuando dijo estas palabras, ¿poseía ella alguna certeza de que todo lo que Dios le había indicado era verdad? No podía estar segura, ¿cierto? Como alguien que acababa de ser creado, no tenía capacidad alguna de discernir el bien del mal ni poseía ningún conocimiento respecto a nada de lo que la rodeaba. A juzgar por las palabras que le dirigió a la serpiente, en su corazón no estaba segura de que las palabras de Dios fueran ciertas; tal era su actitud. Por tanto, cuando la serpiente vio que la mujer mostraba esa actitud de incertidumbre hacia las palabras de Dios, le dijo: “No es que ciertamente moriríais, porque Dios sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos se abrirán y seréis como Dios, y conoceréis lo bueno y lo malo”.* ¿Hay algo problemático en estas palabras? Cuando leéis esta frase, ¿obtenéis algún sentido de las intenciones de la serpiente? ¿Cuáles son esas intenciones? (Tentar al hombre para inducirlo a pecar). Quería tentar a esta mujer para impedirle que prestara atención a las palabras de Dios. Sin embargo, no dijo tales cosas directamente. Así, podemos decir que es muy astuto. Expresa su significado de una forma taimada y evasiva, con el fin de lograr su pretendido objetivo, que mantiene oculto en su mente, escondido del hombre; es el ingenio de la serpiente. Esta ha sido siempre la manera de hablar y actuar de Satanás. Afirma: “No es que ciertamente”, sin confirmar en un sentido o en otro. Sin embargo, al oírlo, el corazón de esta ignorante mujer se emocionó. La serpiente estaba complacida, porque sus palabras habían causado el efecto deseado; tales eran sus astutas intenciones. Además, al prometer un resultado que parece deseable para los humanos, la sedujo añadiendo: “el día que comáis de él, vuestros ojos se abrirán”. Y ella medita: “¡Que se abran mis ojos es algo bueno!”. Y después dijo algo aún más tentador, palabras desconocidas hasta entonces para el hombre, palabras que ejercen un gran poder de tentación sobre aquellos que las oyen: “seréis como Dios, y conoceréis lo bueno y lo malo”. ¿Acaso no son estas palabras poderosamente seductoras para el hombre? Es como si alguien te dijera: “Tu rostro tiene una forma maravillosa, salvo que el puente de la nariz es un poco corto. Si lo corriges, ¡entonces serás una belleza de nivel mundial!”. ¿Conmoverían estas palabras el corazón de alguien que nunca ha albergado deseo alguno de someterse a cirugía estética? ¿Acaso no son seductoras tales palabras? ¿No te resulta tentadora esta seducción? ¿Y no es esto una tentación? (Sí). ¿Dice Dios cosas semejantes? ¿Había algún indicio de esto en las palabras de Dios que acabamos de considerar? (No). ¿Dice Dios lo que piensa en Su corazón? ¿Puede el hombre ver el corazón de Dios a través de Sus palabras? (Sí). Pero cuando la serpiente dirigió estas palabras a la mujer, ¿pudiste ver su corazón? (No). Y, a causa de la ignorancia del hombre, este fue fácilmente seducido por las palabras de la serpiente, y fácilmente embaucado. ¿Fuiste capaz de ver las intenciones de Satanás? ¿Pudiste ver el propósito subyacente a lo que dijo Satanás? ¿Lograste ver la astuta trama y las artimañas de Satanás? (No). ¿Qué tipo de carácter representa la forma en que habla Satanás? ¿Qué tipo de esencia has visto en él a través de esas palabras? ¿No es insidioso? Quizás externamente te sonríe o tal vez no revela expresión alguna. Pero en su corazón está calculando cómo obtener su objetivo, y es este objetivo el que tú eres incapaz de ver. Todas las promesas que te hace, todas las ventajas que describe, son la apariencia de su seducción. Consideras buenas estas cosas y sientes que lo que afirma es más útil, más trascendental que lo que declara Dios. Cuando esto sucede, ¿no se convierte el hombre en un prisionero sumiso? ¿Acaso no es diabólica esta estrategia que ha usado Satanás? Te dejas hundir en la degeneración. Sin que Satanás tenga que mover un solo dedo, sino meramente diciendo estas dos frases, te pones feliz de seguir a Satanás, de complacerlo. Así es como se logra el objetivo de Satanás. ¿Acaso no es siniestra esta intención? ¿Acaso no es este el rostro más primario de Satanás? De las palabras de Satanás el hombre puede ver sus motivos siniestros, ver su abominable rostro y ver su esencia. ¿No es así? Al comparar estas frases sin analizarlas, te podría parecer que las palabras de Jehová Dios son aburridas, corrientes y banales, que no justifican este enaltecimiento lírico para alabar la sinceridad de Dios. Sin embargo, cuando tomamos las palabras de Satanás y su abominable rostro como contraste, ¿acaso no acarrean los pronunciamientos de Dios un peso significativo para la gente de hoy? (Sí). Por medio de esta comparación, el hombre puede sentir la pura impecabilidad de Dios. Cada palabra que Satanás profiere, así como sus motivos, sus intenciones y su forma de hablar, todo ello está adulterado. ¿Cuál es la característica principal de la manera de hablar de Satanás? Satanás utiliza el equívoco para seducirte sin dejar que descubras su doblez ni permitir que disciernas su objetivo. Satanás te deja morder el anzuelo, pero tú también tienes que alabar y cantar sus méritos. ¿No es esta estratagema el modo de elección de Satanás? (Sí).

Extracto de ‘Dios mismo, el único IV’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las citas bíblicas marcadas (*) han sido traducidas de AKJV.

Palabras diarias de Dios Fragmento 139

Diálogo entre Satanás y Jehová Dios

Job 1:6-11 Ahora, había un día cuando los hijos de Dios venían a presentarse ante Jehová y Satanás también vino entre ellos. Y Jehová dijo a Satanás: ¿De dónde vienes? Y Satanás respondió a Jehová, y dijo: De ir y venir de la tierra, y de andar por la tierra. Y Jehová dijo a Satanás: ¿Has considerado a Mi siervo Job, no hay ningún otro como él en la tierra, un hombre perfecto y recto, que teme a Dios y se aparta del mal? Entonces Satanás respondió a Jehová, y dijo: ¿Teme Job a Dios en vano? ¿No has puesto una cerca alrededor de él, de su casa y de todo lo que tiene por doquier? Has bendecido el trabajo de sus manos y sus propiedades han crecido en la tierra. Pero estira Tu mano ahora, y toca todo lo que tiene, y él te maldecirá en tu cara.*

Job 2:1-5 Nuevamente, hubo un día cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse ante Jehová y Satanás también vino entre ellos a presentarse ante Jehová. Y Jehová dijo a Satanás: ¿De dónde vienes? Y Satanás respondió a Jehová, y dijo: De ir y venir de la tierra, y de andar por la tierra. Y Jehová dijo a Satanás: ¿Has considerado a Mi siervo Job, no hay ningún otro como él en la tierra, un hombre perfecto y recto, que teme a Dios, y se aparta del mal? Y aún mantiene su integridad, a pesar de que has tratado de ponerme contra él, de destruirlo sin ninguna razón. Y Satanás respondió a Jehová, y dijo: Piel por piel, sí, el hombre dará todo lo que tiene a cambio de su vida. Pero estira Tu mano ahora y toca sus huesos y su carne y te maldecirá en tu cara.*

Estos dos pasajes consisten enteramente de un diálogo entre Dios y Satanás. Registran lo que dijo Dios y lo que dijo Satanás. Dios no habló mucho, y lo que Él dijo fue muy simple. ¿Podemos ver la santidad de Dios en Sus sencillas palabras? Algunos dirán que esto no es fácil de hacer. ¿Podemos ver, entonces, lo abominable de Satanás en sus respuestas? (Sí). Veamos primero qué tipo de preguntas le formula Jehová Dios a Satanás. “¿De dónde vienes?”. ¿No es esta una pregunta directa? ¿Existe algún significado escondido? (No). Sólo es una pregunta, pura, sin adulterar por ningún propósito oculto. Si Yo os preguntara: “¿De dónde vienes?”, ¿cuál sería vuestra respuesta? ¿Os es difícil contestarla? ¿Contestaríais “De andar de aquí para allá y de arriba para abajo”? (No). No responderíais así. Entonces ¿cómo os sentís cuando veis a Satanás responder de esta forma? (Nos parece que Satanás es absurdo, pero también astuto). ¿Notáis lo que me parece a Mí? Cada vez que veo estas palabras de Satanás me siento indignado, porque Satanás habla y sin embargo sus palabras no tienen sustancia. ¿Respondió Satanás a la pregunta de Dios? No, las palabras que dijo Satanás no fueron una respuesta, no significaban nada. No eran una respuesta a la pregunta de Dios. “De ir y venir de la tierra, y de andar por la tierra”.* ¿Qué entiendes de estas palabras? ¿Entonces de dónde viene Satanás? ¿Habéis obtenido respuesta a esta pregunta? (No). Esta es la “genialidad” de los astutos planes de Satanás: no permitir que nadie descubra lo que está diciendo en realidad. A pesar de haber oído estas palabras, sigues sin poder discernir su significado, aunque al final ha respondido. Sin embargo, Satanás cree que ha contestado a la perfección. ¿Cómo te sientes tú? ¿Indignado? (Sí). Ahora empiezas a sentir indignación en respuesta a estas palabras. Satanás no habla directamente, pero te deja rascándote la cabeza, incapaz de percibir el origen de sus palabras. A veces habla con intencionalidad y, a veces, sus palabras están gobernadas por su propia esencia y naturaleza. Estas son palabras que salen directamente de la boca de Satanás. Satanás no sopesó estas palabras durante mucho tiempo ni las dijo de una manera que se considerara inteligente; en su lugar las expresó con naturalidad. En cuanto le preguntas a Satanás de dónde viene, te responde así, con estas palabras. Te sientes muy desconcertado, sin nunca saber exactamente de dónde viene Satanás. ¿Hay alguno entre vosotros que hable así? (Sí). ¿Qué clase de forma de hablar es esta? (Es ambigua y no proporciona una respuesta definitiva). ¿Qué tipo de palabras deberíamos usar para describir este modo de hablar? Tienen el propósito de despistar y confundir, ¿no es así? Supón que alguien no permite que otros sepan a dónde fue él ayer. Le pregunta: “Te vi ayer. ¿Adónde ibas?”. No te dicen directamente dónde fueron ayer, en su lugar contestan: “Vaya día fue ayer. ¡Fue agotador!”. ¿Ha contestado tu pregunta? Lo ha hecho, pero no te ha dado la respuesta que tú querías. Es la “genialidad” en el artificio del lenguaje del hombre. Nunca puedes descubrir lo que quiere decir ni percibir el origen o la intención de sus palabras. No conoces lo que él está intentando evitar porque en su corazón él conserva su propia historia; esto es insidia. ¿Soléis hablar a menudo de esta manera? (Sí). ¿Cuál es, pues, vuestro propósito? ¿Es a veces proteger vuestros propios intereses, mantener vuestra propia posición, vuestra propia imagen, guardar los secretos de vuestra vida privada, salvar vuestra propia reputación? Cualquiera que sea el propósito, es inseparable de vuestros intereses, está vinculado a ellos. ¿Acaso no es esta la naturaleza del hombre? ¿No es afín a Satanás todo aquel que tenga este tipo de naturaleza? Podemos decirlo así, ¿verdad? Por lo general, esta manifestación es detestable y aborrecible. Ahora, vosotros también os sentís indignados, ¿verdad? (Sí).

Consideremos de nuevo el primer pasaje; Satanás responde de nuevo a la pregunta de Jehová, diciendo: “¿Teme Job a Dios en vano?”.* Satanás está empezando un ataque a la evaluación que Jehová hace de Job, y este ataque está teñido de hostilidad. “¿No has puesto una cerca alrededor de él, de su casa y de todo lo que tiene por doquier?”.* Este es el entendimiento y la evaluación de Satanás sobre la obra de Jehová en Job. Satanás lo valora así: “Has bendecido el trabajo de sus manos y sus propiedades han crecido en la tierra. Pero estira Tu mano ahora, y toca todo lo que tiene, y él te maldecirá en tu cara”.* Satanás siempre habla de forma ambigua, pero aquí lo hace en términos concretos. Sin embargo, estas palabras, aunque las pronuncia en ciertos términos, son un ataque, una blasfemia y un acto de desafío contra Jehová Dios, contra Dios mismo. ¿Cómo os sentís al oír estas palabras? ¿Sentís aversión? ¿Sois capaces de descubrir las intenciones de Satanás? Ante todo, Satanás repudia todo lo que Jehová afirma acerca de Job, un hombre que teme a Dios y evita la maldad. Luego repudia todo lo que Job dice y hace, es decir, repudia su temor de Jehová. ¿Acaso no es esto una acusación? Satanás está acusando, repudiando y dudando de todo lo que Jehová lleva a cabo y expresa. No cree y dice: “Si tú afirmas que las cosas son así, entonces ¿cómo es que yo no lo he visto? ¡Le has dado tantas bendiciones! ¿Cómo podría no temerte pues?”. ¿No es esto una repudia de todo lo que Dios hace? Acusación, repudia, blasfemia, ¿acaso no son un ataque las palabras de Satanás? ¿No son acaso una expresión verdadera de lo que Satanás piensa en su corazón? Ciertamente, estas palabras no son lo mismo que las palabras que acabamos de leer: “De ir y venir de la tierra, y de andar por la tierra”.* Son completamente distintas. A través de estas palabras, Satanás pone completamente de manifiesto el contenido de su corazón; su actitud hacia Dios y el odio por el temor que Job tiene de Dios. Cuando esto sucede, su malicia y su naturaleza malvada quedan totalmente expuestas. Detesta a aquellos que temen a Dios, a los que se apartan del mal y más aún a Jehová por otorgar bendiciones al hombre. Quiere usar esta oportunidad para destruir a Job, a quien Dios levantó con Su propia mano, arruinarle, diciendo: “Tú dices que Job te teme y se aparta del mal. Yo lo veo de manera diferente”. Usa diversas tácticas para provocar y tentar a Jehová, y para que Jehová Dios le entregue a Job y poder manipularle, perjudicarle y manejarlo arbitrariamente. Quiere aprovechar esta oportunidad para destruir a este hombre que es justo y perfecto a ojos de Dios. ¿Es sólo un impulso momentáneo lo que causa que Satanás tenga esta clase de corazón? No, no es eso. Ha sido así desde hace mucho tiempo. Dios hace Su obra, se preocupa por la persona, la escudriña, y mientras tanto Satanás sigue de cerca cada uno de Sus pasos. A quienquiera que Dios favorece, Satanás también le observa y va a la zaga. Si Dios quiere a esa persona, Satanás hará todo lo que pueda para estorbarle usando diversas tácticas malvadas para tentarle, para alterar y estropear la obra que Dios hace, todo ello con el fin de lograr su objetivo oculto. ¿Cuál es este objetivo? No quiere que Dios gane a nadie; él quiere para sí a todos a los que quiere Dios, para ocuparlos, controlarlos, hacerse cargo de ellos para que le adoren y entonces se unan para cometer actos malvados. ¿Acaso no es esta su siniestra motivación? Soléis decir que Satanás es malvado, muy malo ¿pero le habéis visto? Sólo podéis ver lo malo que es el hombre. No habéis visto en realidad lo malo que es realmente Satanás. ¿Pero habéis visto la maldad de Satanás en este asunto referente a Job? (Sí). Esta cuestión ha dejado muy al descubierto el odioso rostro de Satanás y su esencia. Al hacer la guerra contra Dios, y al ir detrás de Él, el objetivo de Satanás es demoler toda la obra que Dios quiere hacer, ocupar y controlar a aquellos a los que Dios quiere ganar, extinguirlos por completo. Si esto no ocurre, pasan a ser posesión de Satanás para ser usados por él; esta es su meta. ¿Y qué hace Dios? Él sólo pronuncia una simple frase en este pasaje; no se registra que haga nada más, pero vemos que hay muchos más registros de lo que Satanás hace y dice. En el siguiente pasaje de las escrituras, Jehová le pregunta a Satanás: “¿De dónde vienes?”. ¿Cuál es la respuesta de Satanás? (Sigue siendo: “De ir y venir de la tierra, y de andar por la tierra”). Sigue siendo esa misma frase. Este se ha convertido en el lema de Satanás, en su tarjeta de visita. ¿Por qué es esto? ¿Acaso Satanás no es odioso? Desde luego, basta con que pronuncie una sola vez esta indignante frase. ¿Por qué Satanás no para de repetirla? Esto prueba una cosa: la naturaleza de Satanás es inmutable. Satanás no puede hacer uso de la farsa de ocultar su feo rostro. Dios le hace una pregunta y así es como responde. Si esto es así, ¡imagina entonces cómo debe tratar a los seres humanos! Satanás no teme a Dios, no le tiene miedo ni le obedece. De modo que osa ser deliberadamente presuntuoso delante de Dios, osa usar las mismas palabras para tomarse a la ligera la pregunta de Dios, osa repetir esta misma respuesta a la pregunta de Dios, intentar servirse de esta respuesta para confundir a Dios: esta es la desagradable cara de Satanás. No cree que Dios sea todopoderoso ni cree en Su autoridad y, desde luego, no está dispuesto a someterse a Su dominio. Está constantemente en oposición a Dios, atacándole sin cesar en todo lo que hace, intentando destrozar todo lo que Dios hace; este es su malévolo objetivo.

Extracto de ‘Dios mismo, el único IV’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las citas bíblicas marcadas (*) han sido traducidas de AKJV.

Palabras diarias de Dios Fragmento 140

Diálogo entre Satanás y Jehová Dios

Job 1:6-11 Ahora, había un día cuando los hijos de Dios venían a presentarse ante Jehová y Satanás también vino entre ellos. Y Jehová dijo a Satanás: ¿De dónde vienes? Y Satanás respondió a Jehová, y dijo: De ir y venir de la tierra, y de andar por la tierra. Y Jehová dijo a Satanás: ¿Has considerado a Mi siervo Job, no hay ningún otro como él en la tierra, un hombre perfecto y recto, que teme a Dios y se aparta del mal? Entonces Satanás respondió a Jehová, y dijo: ¿Teme Job a Dios en vano? ¿No has puesto una cerca alrededor de él, de su casa y de todo lo que tiene por doquier? Has bendecido el trabajo de sus manos y sus propiedades han crecido en la tierra. Pero estira Tu mano ahora, y toca todo lo que tiene, y él te maldecirá en tu cara.*

Job 2:1-5 Nuevamente, hubo un día cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse ante Jehová y Satanás también vino entre ellos a presentarse ante Jehová. Y Jehová dijo a Satanás: ¿De dónde vienes? Y Satanás respondió a Jehová, y dijo: De ir y venir de la tierra, y de andar por la tierra. Y Jehová dijo a Satanás: ¿Has considerado a Mi siervo Job, no hay ningún otro como él en la tierra, un hombre perfecto y recto, que teme a Dios, y se aparta del mal? Y aún mantiene su integridad, a pesar de que has tratado de ponerme contra él, de destruirlo sin ninguna razón. Y Satanás respondió a Jehová, y dijo: Piel por piel, sí, el hombre dará todo lo que tiene a cambio de su vida. Pero estira Tu mano ahora y toca sus huesos y su carne y te maldecirá en tu cara.*

Como se registró en el libro de Job, estos dos pasajes que declaró Satanás y las cosas que hizo son representativos de su resistencia a Dios durante Su plan de gestión de seis mil años; aquí muestra Satanás su verdadera cara. ¿Has visto las palabras y los hechos de Satanás en la vida real? Cuando los ves, tal vez no pienses en ellos como cosas que él habla, y en su lugar te parezca que es el hombre quien las pronuncia. Cuando el hombre expresa tales cosas, ¿qué se representa? A Satanás. Aunque tú lo reconozcas, sigues sin percibir que en realidad es Satanás quien las pronuncia. Pero aquí y ahora, has visto de forma inequívoca lo que Satanás mismo ha dicho. Ahora tienes un entendimiento incuestionable, claro como el cristal, del odioso rostro y de la maldad de Satanás. ¿Son, pues, estos dos pasajes pronunciados por Satanás valiosos para ayudar a las personas de hoy a obtener conocimiento sobre la naturaleza de Satanás? ¿Merece la pena conservar cuidadosamente estos dos pasajes para que la humanidad de hoy sea capaz de reconocer el odioso verdadero rostro de Satanás? Aunque pueda no parecer muy adecuado decir esto, sin embargo, expresadas de este modo, estas palabras pueden considerarse acertadas. De hecho, esta es la única manera en la que puedo expresar esta idea, y si podéis entenderlo, entonces ya es suficiente. Una y otra vez, Satanás ataca las cosas que Jehová hace, lanzando acusaciones sobre el temor que Job tiene de Jehová Dios. Satanás intenta provocar a Jehová mediante diversos métodos, tratando de que Jehová condone su tentación a Job. Sus palabras, por tanto, tienen un cariz altamente provocador. Decidme, pues, una vez que Satanás ha pronunciado estas palabras, ¿puede Dios ver con claridad lo que Satanás quiere hacer? (Sí). En el corazón de Dios, este hombre, Job, al que Él considera —este siervo suyo que, para Él, es un hombre justo, un varón perfecto—, ¿puede él soportar este tipo de tentación? (Sí). ¿Por qué Dios está tan seguro de eso? ¿Está Dios examinando siempre el corazón del hombre? (Sí). ¿Y es Satanás capaz de examinar el corazón del hombre? Satanás no puede. Aunque Satanás pudiera ver tu corazón, su malvada naturaleza nunca le dejaría creer que la santidad es santidad o que la sordidez es sordidez. El malvado Satanás no puede nunca valorar algo que sea santo, justo o radiante. Satanás no puede evitar actuar de manera incansable, de acuerdo con su naturaleza, su maldad y usando sus métodos habituales. Aun a riesgo de ser él mismo castigado o destruido por Dios, no duda en oponerse de forma obcecada a Dios: este es el mal, la naturaleza de Satanás. Por tanto, en este pasaje afirma: “Piel por piel, sí, el hombre dará todo lo que tiene a cambio de su vida. Pero estira Tu mano ahora y toca sus huesos y su carne y te maldecirá en tu cara”.* Satanás cree que el temor que el hombre tiene de Dios se debe a que ha obtenido muchas ventajas de Él. El hombre consigue ventajas de Dios y por eso afirma que Él es bueno. Sin embargo, el hombre puede temerle a Dios de esta forma, no porque Él sea bueno, sino sólo porque obtiene tantas ventajas. Una vez que Dios le priva de estas ventajas, él abandona a Dios. Debido a su malvada naturaleza, Satanás no cree que el corazón del hombre pueda temer de verdad a Dios. Debido a su perversa naturaleza no sabe lo que es la santidad y mucho menos lo que es la reverencia temerosa. No sabe lo que es obedecer a Dios o lo que es temerle. Debido a que no conoce estas cosas, piensa que el hombre tampoco puede temer a Dios. Decidme, ¿acaso no es malvado Satanás? Salvo nuestra iglesia, ninguna de las diversas religiones y denominaciones o de los diversos grupos religiosos y sociales, cree en la existencia de Dios y, mucho menos, cree que Dios se ha encarnado y está llevando a cabo la obra de juicio, así que piensan que en lo que tú crees no es en Dios. Un hombre promiscuo mira a su alrededor y ve a todos los demás igual de promiscuos. Un hombre mentiroso mira a su alrededor y sólo ve deshonestidad y mentiras. Un hombre malvado ve a todos los demás malvados y quiere pelea con todo el que se le cruza. Aquellos con cierta dosis de honestidad ven honestos a todos los demás, por tanto, siempre son embaucados, engañados, y no lo pueden remediar. Pongo estos cuantos ejemplos para fortaleceros en vuestra convicción: la naturaleza maligna de Satanás no es un impulso fugaz ni determinado por circunstancias, tampoco es una manifestación temporal que surge por cualquier razón o por factores contextuales. ¡En absoluto! ¡Satanás no puede evitar ser así! No puede hacer nada bueno. Incluso cuando dice algo agradable al oído, sólo es para seducirte. Cuanto más agradables, cuanto más diplomáticas y suaves son sus palabras, más maliciosas son sus siniestras intenciones tras estas palabras. ¿Qué tipo de rostro, qué clase de naturaleza muestra Satanás en estos dos pasajes? (Insidioso, malicioso y malvado). La principal característica de Satanás es la maldad; por encima de todo, Satanás es malvado y malicioso.

Extracto de ‘Dios mismo, el único IV’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las citas bíblicas marcadas (*) han sido traducidas de AKJV.

Palabras diarias de Dios Fragmento 141

Dios creó al hombre y, desde entonces, siempre ha guiado la vida de la humanidad. Ya sea concediéndole bendiciones a la humanidad, creando leyes y mandamientos para el hombre o estipulando las diversas normas para la vida, ¿sabéis cuál es el objetivo deseado de Dios al hacer estas cosas? En primer lugar, ¿podéis decir con certeza que todo lo que Él hace es por el bien de la humanidad? Estas palabras pueden pareceros grandilocuentes y huecas, pero examinando los detalles internos ¿acaso lo único que pretende Dios no es dirigir y guiar al hombre hacia vivir una vida normal? Ya sea causando que el hombre observe Sus normas o guarde Sus leyes, el objetivo de Dios es que el hombre no caiga en la adoración a Satanás y no sea dañado por este. Es lo más fundamental y fue lo que se hizo en el principio mismo. En ese momento, cuando el hombre no entendió la voluntad divina, Él creó algunas leyes y normas sencillas y formuló reglas que cubrieran todo asunto concebible. Estas reglas son sencillas, pero en ellas se contiene la voluntad de Dios. Él aprecia, valora y ama tiernamente a la humanidad. ¿No es este el caso? (Sí). ¿Podemos decir, pues, que Su corazón es santo? ¿Podemos decir que Su corazón es limpio? (Sí). ¿Tiene Dios intenciones adicionales? (No). ¿Es, pues, Su objetivo correcto y positivo? (Sí). En el transcurso de la obra de Dios, todas las normas que ha creado tienen un efecto positivo en el hombre y dirigen el camino de este. ¿Existen entonces algunos pensamientos egoístas en la mente de Dios? ¿Tiene Dios algunos objetivos adicionales en lo que al hombre respecta? ¿Quiere usar al hombre de alguna manera? (No). En absoluto. Dios hace lo que dice, y Sus palabras y acciones se corresponden con los pensamientos en Su corazón. No hay propósito mancillado ni pensamientos egoístas. Nada de lo que hace es para sí mismo; todo lo que hace es para el hombre, sin objetivos privados. Aunque tiene planes e intenciones, que deposita sobre el hombre, nada de ello es para Él mismo. Todo lo que lleva a cabo es puramente para la humanidad, para protegerla, para impedir que se desvíe. ¿Acaso no es precioso Su corazón? ¿Puedes ver el más diminuto indicio de tan precioso corazón en Satanás? No puedes ver el menor rastro de esto en Satanás. Todo lo que Dios hace se revela de forma natural. Ahora, observemos la forma en que Dios obra, ¿cómo hace Su obra? ¿Toma Dios estas leyes y Sus palabras y las anuda firmemente en la cabeza de cada persona como el hechizo de la cinta apretada,[a] imponiéndoselas a todos y cada uno de los hombres? ¿Obra Él de ese modo? (No). ¿De qué forma realiza Dios, pues, Su obra? (Él nos guía. Él nos aconseja y alienta). ¿Acaso amenaza? ¿Se anda con rodeos cuando os habla? (No). Cuando tú no entiendes la verdad, ¿cómo te guía Dios? (Hace brillar una luz). Hace brillar una luz sobre ti, te dice con claridad que esto no está en armonía con la verdad y entonces Él te dice lo que deberías hacer. A partir de estas maneras en las que Dios obra, ¿qué tipo de relación sientes que tienes con Él? ¿Sientes que Dios está fuera de tu alcance? (No). Entonces, ¿cómo te sientes cuando ves la manera en la que obra Dios? Dios está excepcionalmente cerca de ti, no hay distancia entre Dios y tú. Cuando Dios te guía, cuando Él provee para ti, te ayuda y te apoya, sientes la amabilidad de Dios, la reverencia que inspira; sientes lo hermoso que es, sientes Su calidez. Pero cuando Dios te reprocha tu corrupción o cuando Él te juzga y te disciplina por rebelarte contra Él, ¿qué método usa Dios? ¿Te hace reproches con palabras? ¿Te disciplina a través de tu entorno, de personas, asuntos y cosas? (Sí). ¿Hasta qué punto te disciplina Dios? ¿Disciplina Dios al hombre en el mismo grado que Satanás lo daña? (No, Dios disciplina al hombre solo hasta un punto que el hombre puede soportar). Dios obra de un modo amable, delicado, amoroso y afectuoso, de una manera extraordinariamente medida y adecuada. Sus formas no te causan intensas reacciones emocionales como: “Dios debe dejarme hacer esto” o “Dios debe dejarme hacer aquello”. Dios nunca te da esa clase de intensidad mental o emocional que vuelve las cosas insoportables. ¿No es así? Incluso cuando aceptas las palabras de juicio y castigo de Dios, ¿cómo te sientes entonces? Cuando sientes la autoridad y el poder de Dios, ¿cómo te sientes? ¿Sientes que Dios es divino e inviolable? (Sí). ¿Sientes la distancia entre Dios y tú en esos momentos? ¿Sientes el temor de Dios? No, en su lugar, sientes temerosa reverencia hacia Dios. ¿Acaso no sienten las personas todas estas cosas debido a la obra de Dios? ¿Tendrían estos sentimientos si fuera Satanás el que obrara en el hombre? (No). Dios usa Sus palabras, Su verdad y Su vida para proveer continuamente para el hombre, para sostener al hombre. Cuando el ser humano es débil, cuando se siente desanimado, ciertamente Dios no habla con aspereza, no dice: “No te sientas desanimado. ¿Qué razón hay para el desánimo? ¿Por qué eres débil? ¿Qué motivo hay para serlo? ¡Eres siempre tan débil y negativo! ¿De qué te vale vivir? ¡Muérete ya y acaba con todo!”. ¿Obra Dios de esta forma? (No). ¿Tiene Dios la autoridad de actuar de esta forma? (Sí). Pero Dios no actúa de este modo. La razón por la que Dios no actúa así es por Su esencia, la esencia de la santidad de Dios. Su amor por el hombre, Su aprecio y Su valoración del hombre no pueden expresarse con claridad en sólo una o dos frases. No es algo producido por la jactancia del hombre, sino algo que Dios produce en la práctica real; es la revelación de la esencia de Dios. ¿Pueden provocar todas estas formas de obrar de Dios que el hombre vea Su santidad? En todas estas maneras de obrar de Dios, incluidas Sus buenas intenciones, los efectos que Dios desea obrar en el hombre, los distintos modos que Dios adopta para obrar en el hombre, el tipo de obra que hace, lo que quiere que el hombre entienda, ¿has visto alguna maldad o astucia en las buenas intenciones de Dios? (No). Por tanto, en todo lo que Dios hace, todo lo que dice, todo lo que piensa en Su corazón, así como toda Su esencia que Él revela, ¿podemos llamar a Dios santo? (Sí). ¿Ha visto el hombre alguna vez esta santidad en el mundo o en sí mismo? Aparte de Dios, ¿la has visto alguna vez en algún ser humano o en Satanás? (No). Según lo que hemos hablado hasta este momento, ¿podemos denominar a Dios como el único y santo Dios mismo? (Sí). Todo lo que Dios le da al hombre, incluidas las palabras de Dios, las distintas formas en las que Dios obra en el hombre, lo que Dios le dice al hombre, lo que Él le recuerda, lo que Él aconseja y alienta, todo se origina en una esencia: en la santidad de Dios. Si no hubiera Dios tan santo, ningún hombre podría ocupar Su lugar para realizar la obra que Él hace. Si Dios hubiera entregado a estas personas por completo a Satanás, ¿habéis considerado alguna vez el tipo de condición en la que todos vosotros os encontraríais hoy? ¿Estaríais todos sentados aquí, completos e intactos? ¿Diríais también: “De ir y venir de la tierra, y de andar por la tierra”?* ¿Seríais tan descarados, tan seguros de vosotros mismos y os jactaríais tanto como para decir esas palabras y pavonearos desvergonzadamente delante de Dios? (Sí). ¡Por supuesto que lo haríais, sin duda alguna! La actitud de Satanás hacia el hombre le permite ver que la naturaleza y esencia de Satanás son por completo distintas a las de Dios. Su esencia es por completo diferente de Dios. ¿Qué hay en la esencia de Satanás que sea opuesto a la santidad de Dios? (La maldad de Satanás). La malvada naturaleza de Satanás es lo opuesto a la santidad de Dios. La razón por la que la mayoría de las personas no reconocen esta revelación de Dios y esta esencia de Su santidad es porque viven bajo el campo de acción de Satanás, en la corrupción de Satanás y dentro del recinto de vida de Satanás. No saben qué es la santidad ni saben cómo definirla. Aun cuando percibas la santidad de Dios, sigues sin poder definirla como tal con alguna certeza. Es una disparidad en el conocimiento de la santidad de Dios por parte del hombre.

Extracto de ‘Dios mismo, el único IV’ en “La Palabra manifestada en carne”

Nota al pie:

a. El “hechizo de la cinta apretada” lo utilizaba el monje Tang Sanzang en la novela china Viaje a Occidente. Utiliza este hechizo para controlar a Sun Wukong presionando una cinta metálica alrededor de la cabeza de este último, lo que le provocaba fuertes dolores de cabeza y así podía controlarlo. Se ha convertido en una metáfora para describir algo que constriñe a una persona.

Las citas bíblicas marcadas (*) han sido traducidas de AKJV.

Palabras diarias de Dios Fragmento 142

¿Qué tipo de rasgo representativo caracteriza a la obra de Satanás en el hombre? Deberíais saber esto a través de vuestras propias experiencias, es su rasgo más característico, lo que hace repetidas veces, lo que intenta hacer con cada persona. Tal vez no podáis ver esta característica, de modo que no sentís que Satanás sea tan espantoso y odioso. ¿Sabe alguien cuál es esta peculiaridad? (Todo lo que hace es para dañar al hombre). ¿Cómo daña al hombre? ¿Podéis decírmelo de manera más específica y con mayor detalle? (Seduce, incita y tienta al ser humano). Es correcto, esas son varias maneras en las que se manifiesta ese aspecto. Satanás también engaña, ataca y acusa al hombre, todas esas son distintas manifestaciones. ¿Hay algo más? (Miente). Engañar y mentir es algo muy natural para Satanás. Hace tales cosas tan a menudo que las mentiras fluyen de su boca sin tener que pensar siquiera. ¿Hay más? (Siembra disensión). Esto no es tan importante. Ahora os describiré algo que os pondrá los pelos de punta, pero no lo hago para asustaros. Dios obra en el hombre y le valora tanto con Su actitud como en Su corazón. Por el contrario, ¿aprecia Satanás al hombre? No lo aprecia. Al contrario, dedica mucho tiempo a pensar en dañar al hombre. ¿No es cierto? Cuando está pensando en cómo hacerle daño al hombre, ¿lo hace en un estado mental apremiante? (Sí). Entonces, respecto a la obra de Satanás en el hombre, aquí tengo dos frases que pueden describir con amplitud su maliciosa y malvada naturaleza, que pueden permitiros conocer de verdad su odiosidad: en el encaramiento de Satanás al hombre, siempre quiere ocupar y poseer con fuerza a todos y cada uno de los hombres, hasta el punto en el que pueda obtener un control total del hombre y dañarlo gravemente, para poder conseguir su objetivo y satisfacer su salvaje ambición. ¿Qué significa “ocupar con fuerza”? ¿Es algo que sucede con tu consentimiento o sin él? ¿Ocurre con tu conocimiento o sin él? ¡La respuesta es que pasa sin que tú lo sepas en absoluto! Sucede en situaciones en las que no te das cuenta, posiblemente sin que Satanás te diga o te haga nada, sin premisas ni contexto; ahí está Satanás a tu alrededor, rodeándote. Busca aprovechar cualquier oportunidad y, después, te ocupa y posee violentamente, logrando su objetivo de obtener un control total sobre ti e infligirte daño. Esta es una intención y conducta más que típica en Satanás durante su lucha para apartar a la humanidad de Dios. ¿Cómo os sentís al oír esto? (Aterrorizados y temerosos en nuestro corazón). ¿Os sentís indignados? (Sí). Cuando sentís esta indignación, ¿pensáis que Satanás es descarado? Cuando pensáis que Satanás es descarado, ¿os sentís indignados con las personas de vuestro entorno, que siempre os quieren controlar, aquellos que tienen salvajes ambiciones de estatus e intereses? (Sí). ¿Qué métodos usa, pues, Satanás para poseer al hombre y ocuparlo por la fuerza? ¿Tenéis esto claro? Cuando escucháis estos dos términos, “ocupación por la fuerza” y “posesión”, sentís repugnancia y podéis percibir la maldad en estas palabras. Sin tu consentimiento o tu conocimiento, Satanás te posee, te ocupa por la fuerza y te corrompe. ¿Qué puedes saborear en tu corazón? ¿Sientes odio e indignación? (Sí). Cuando sientes tal odio e indignación por estas formas de actuar de Satanás, ¿qué tipo de sentimiento tienes hacia Dios? (Gratitud). Gratitud hacia Dios por salvarte. De modo que ahora, en este momento, ¿sientes el deseo o la voluntad de permitir que Dios tome las riendas y controle todo lo que tienes y eres. (Sí). ¿En qué contexto respondes así? ¿Dices “sí” porque te asusta que Satanás te ocupe y posea a la fuerza? (Sí). No debes tener este tipo de mentalidad, no está bien. No tengas miedo, Dios está aquí. No hay nada de lo que asustarse. Una vez hayas comprendido la malvada esencia de Satanás, deberías tener una comprensión más precisa o valorar en mayor profundidad el amor, las buenas intenciones, la compasión y la clemencia de Dios por el hombre y Su carácter justo. ¡Satanás es tan odioso! Pero si esto todavía no inspira tu amor por Dios, tu dependencia de Él y tu confianza en Él, ¿qué clase de persona eres? ¿Estás dispuesto a dejar que Satanás te perjudique así? Después de ver su maldad y su fealdad, damos la vuelta y entonces miramos a Dios. ¿Ha habido algún cambio en tu conocimiento de Dios? ¿Podemos decir que Dios es santo? ¿Podemos decir que Dios no tiene defecto? “Dios es santidad única”; ¿puede Dios ser digno de esta designación? (Sí). Por tanto, en el mundo y entre todas las cosas, ¿sólo Dios mismo puede ser digno de este entendimiento que el hombre tiene de Dios? ¿Hay algún otro? (No). ¿Qué es, pues, exactamente lo que Dios le da al hombre? ¿Te proporciona tan sólo un poco de cuidado, preocupación y consideración sin que te des cuenta de ello? ¿Qué le ha dado Dios al hombre? Le ha dado vida, le ha dado todo y sigue otorgándole todas estas cosas de manera incondicional, sin exigir nada, sin ninguna motivación oculta. Utiliza la verdad, Sus palabras y Su vida para dirigir y guiar al hombre, apartándolo del daño de Satanás, de sus tentaciones, de sus instigaciones, y permitiéndole ver con claridad a través de la malvada naturaleza y el repugnante rostro de Satanás. ¿Son verdaderos el amor y la preocupación de Dios por la humanidad? ¿Es algo que cada uno de vosotros puede experimentar? (Sí).

Extracto de ‘Dios mismo, el único IV’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 143

Contemplad vuestras vidas hasta ahora, toda la obra que Dios ha hecho en vosotros en todos los años de vuestra fe. Sean profundos o superficiales los sentimientos que esto te evoca, ¿no es esto para ti lo más necesario de todo? ¿No fue lo que más necesitabas obtener? (Sí). ¿No es esto la verdad? ¿No es esto la vida? (Sí). ¿Alguna vez Dios te ha dado esclarecimiento y te ha pedido que le des algo a cambio por todo lo que te ha dado Él? (No). ¿Cuál es, pues, el propósito de Dios? ¿Por qué hace Dios esto? ¿Tiene Dios el objetivo de ocuparte? (No). ¿Quiere Dios ascender a Su trono en el corazón de los hombres? (Sí). Entonces, ¿cuál es la diferencia entre Dios ascendiendo a Su trono y la ocupación forzada de Satanás? Dios quiere ganar el corazón del hombre, quiere ocupar el corazón del hombre; ¿qué significa esto? ¿Quiere decir que Dios quiere que los seres humanos se conviertan en Sus marionetas, Sus máquinas? (No). Entonces, ¿cuál es Su propósito? ¿Existe alguna diferencia entre el hecho de que Dios quiera ocupar el corazón del hombre y la ocupación forzada y la posesión de Satanás al hombre? (Sí). ¿Cuál es la diferencia? ¿Podéis decírmelo claramente? (Satanás lo hace por la fuerza, mientras que Dios permite que el hombre lo haga voluntariamente). ¿Es esa la diferencia? ¿Qué uso puede darle Dios a tu corazón? ¿Y de qué le sirve a Dios ocuparte? En vuestro corazón, ¿cómo entendéis “Dios ocupa el corazón del hombre”? Aquí tenemos que ser justos en cómo hablamos de Dios, de otro modo las personas siempre lo entenderán erradamente y pensarán: “Dios siempre quiere ocuparme. ¿Para qué quiere hacerlo? No quiero ser ocupado, sólo quiero ser mi propio amo. Decís que Satanás ocupa a las personas, pero Dios también lo hace: ¿Acaso no es lo mismo? No quiero dejar que nadie me ocupe. ¡Soy yo mismo!”. ¿Cuál es la diferencia aquí? Reflexionad un poco sobre ello. Os pregunto: ¿Es “Dios ocupa al hombre” una frase vacía? ¿Significa la ocupación del hombre que Él vive en tu corazón y controla cada una de tus palabras y movimientos? Si te dice que te sientes, ¿osas no levantarte? Si te dice que vayas hacia el este, ¿no te atreves a ir hacia el oeste? ¿Se refiere esta “ocupación” a algo parecido a esto? (No. Dios quiere que el hombre viva lo que Dios tiene y es). A lo largo de estos años que Dios ha gestionado al hombre, en Su obra en el hombre y hasta el presente en esta última etapa, ¿cuál ha sido el efecto pretendido para el hombre en todas las palabras que Él ha hablado? ¿Será que el hombre viva lo que Dios tiene y es? Considerando el significado literal de “Dios ocupa el corazón del hombre”, pareciera que Dios se apoderara del corazón del hombre y lo ocupara, pareciera que Dios viviera en su corazón y que no saldría jamás de él; que Dios se convirtiera en el amo del corazón del hombre y fuera capaz de dominarlo y manipularlo a voluntad para que este haga lo que sea que Dios le diga que haga. En este sentido, parecería como si todas las personas se pudieran convertir en Dios y poseer Su esencia y carácter. Por tanto, en este caso, ¿podría el hombre realizar también los hechos de Dios? ¿Se puede explicar la “ocupación” de este modo? (No). ¿Qué es, pues? Os pregunto esto: ¿sabéis cuál es la merecida vida que Dios le otorga al hombre? Os pregunto esto: ¿Son todas las palabras y las verdades que Dios le proporciona al hombre una revelación de Su esencia y de lo que Él tiene y es? (Sí). Esto es sin duda cierto. ¿Pero es esencial que Dios mismo practique y posea todas las palabras con las que Él provee al hombre? Pensadlo un poco. Cuando Dios juzga al hombre, ¿por qué lo hace? ¿De dónde proceden estas palabras? ¿Cuál es el contenido de estas palabras que Dios pronuncia cuando juzga al hombre? ¿En qué se basan? ¿Acaso en el carácter corrupto del hombre? (Sí). ¿Se basa el efecto logrado por el juicio de Dios sobre el hombre en Su esencia? (Sí). ¿Es, pues, “la ocupación del hombre” por parte de Dios una frase vacía? Ciertamente no lo es. Entonces, ¿por qué le dirige Dios esas palabras? ¿Cuál es Su propósito al pronunciarlas? ¿Las quiere usar para que sirvan como la vida del hombre? (Sí). Dios quiere usar toda esta verdad que ha hablado para que tales palabras actúen como la vida del hombre. Cuando el hombre toma toda esta verdad y la palabra de Dios y las transforma en su propia vida, ¿puede el hombre obedecer entonces a Dios? ¿Puede temerle? ¿Puede el ser humano apartarse entonces del mal? Cuando el hombre ha alcanzado este punto, ¿puede ya obedecer la soberanía y la disposición de Dios? ¿Está el hombre entonces en una posición de someterse a la autoridad de Dios? Cuando personas como Job o Pedro, llegan al final de su camino, cuando se puede considerar que su vida ha alcanzado la madurez, cuando tienen un entendimiento real de Dios, ¿puede Satanás seguir alejándolos? ¿Puede Satanás seguir ocupándolos? ¿Puede Satanás poseerlos por la fuerza? (No). ¿Qué tipo de personas son estas, pues? ¿Es alguien a quien Dios ha ganado por completo? (Sí). En este nivel de significado, ¿cómo ves a este tipo de persona que ha sido ganada por completo por Dios? Desde la perspectiva de Dios, bajo estas circunstancias, ya ha ocupado el corazón de esta persona. ¿Pero qué siente esta persona? ¿Que la palabra de Dios, Su autoridad y Su camino cobran vida dentro del hombre? ¿Que su vida ocupa entonces todo su ser, haciendo que las cosas que vive, así como su esencia, se adecúen para satisfacer a Dios? Desde el punto de vista de Dios ¿está el corazón de la humanidad en este momento mismo ocupado por Él? (Sí). ¿Cómo entendéis este nivel de significado ahora? ¿Es el Espíritu de Dios el que te ocupa? (No, es la palabra de Dios la que nos ocupa). Tu vida se ha convertido en el camino y en la palabra de Dios, tu vida se ha convertido en la verdad. En ese momento, el hombre posee la vida que viene de Dios, pero no podemos afirmar que esta vida sea la vida de Dios. En otras palabras, no podemos decir que la vida que el hombre debería derivar de la palabra de Dios sea la vida de Dios. Por tanto, independientemente del tiempo que el hombre lleve siguiendo a Dios, de las muchas palabras que pueda obtener de Él, el ser humano no puede nunca convertirse en Dios. Aunque un día Él diga: “He ocupado tu corazón, ahora posees Mi vida”, ¿sentirías entonces que eres Dios? (No). ¿En qué te convertirías? ¿No tendrías una obediencia absoluta a Dios? ¿No estaría tu corazón lleno con la vida que Dios te ha concedido? Esta sería una manifestación normal de lo que sucede cuando Dios ocupa el corazón del hombre. Esto es un hecho. Por tanto, considerándolo desde este aspecto, ¿puede el hombre convertirse en Dios? Cuando el hombre ha obtenido todo de las palabras de Dios, cuando puede temerle a Él y apartarse del mal, ¿puede el hombre poseer la identidad y la esencia de Dios? (No). Independientemente de lo que ocurra, después de todo, el hombre sigue siendo hombre. Eres un ser de la creación; cuando has recibido la palabra de Dios y Su camino, sólo posees la vida que procede de Su palabra, y nunca puedes convertirte en Dios.

Extracto de ‘Dios mismo, el único IV’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 144

La tentación de Satanás

Mateo 4:1-4 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, entonces tuvo hambre. Y acercándose el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Pero Él respondiendo, dijo: Escrito está: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

Estas son las palabras con las que el diablo intentó tentar primero al Señor Jesús. ¿Cuál es el contenido de lo que dijo? (“Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”). Estas palabras que pronunció el diablo son bastante simples; ¿pero hay algún problema con su esencia? El diablo dijo: “Si eres Hijo de Dios”; pero en su corazón, ¿sabía él que Jesús era el Hijo de Dio o nos? ¿Sabía que Él era el Cristo o no? (Lo sabía). Entonces, ¿por qué dijo “Si eres”? (Estaba intentando tentar a Dios). ¿Pero cuál era su propósito al hacerlo? Dijo: “Si eres Hijo de Dios”. En su corazón, sabía que Jesucristo era el Hijo de Dios; esto estaba muy claro en su corazón, pero a pesar de saberlo, ¿se sometió a Él y lo adoró? (No). ¿Qué quiso hacer? Quiso usar este método y estas palabras para enojar al Señor Jesús, y luego engañarlo para que actuara de acuerdo con sus intenciones. ¿No era este el significado de las palabras del diablo? En el corazón de Satanás sabía muy bien que Aquel era el Señor Jesucristo, pero aun así dijo estas palabras. ¿No es esta la naturaleza de Satanás? ¿Cuál es la naturaleza de Satanás? (Ser taimado, malvado, y no reverenciar a Dios). ¿Qué consecuencias resultarían de no tener reverencia hacia Dios? ¿Acaso no era que quería atacar a Dios? Quería usar este método para atacar a Dios, y por eso dijo: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”; ¿no es este, el propósito malvado de Satanás? ¿Qué estaba intentando hacer realmente? Su propósito es muy obvio. Estaba intentando usar este método para negar la posición y la identidad del Señor Jesucristo. Lo que quiso decir Satanás con esas palabras es: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Si no lo puedes hacer, entonces no eres el Hijo de Dios, así que no deberías seguir haciendo Tu obra”. ¿No es esto cierto? Quiso usar este método para atacar a Dios, quiso desmantelar y destruir Su obra; esta es la malevolencia de Satanás. Su malevolencia es una expresión natural de su naturaleza. Aunque sabía que el Señor Jesucristo era el Hijo de Dios, la propia encarnación de Dios mismo, no podía evitar hacer este tipo de cosa, siguiendo a Dios de cerca, atacándole continuamente y haciendo grandes esfuerzos para obstaculizar y sabotear la obra de Dios.

Ahora, analicemos esta frase que Satanás dijo: “Di que estas piedras se conviertan en pan”. Convertir piedras en pan; ¿significa esto algo? Si hay comida, ¿por qué no comerla? ¿Por qué es necesario convertir piedras en alimentos? ¿Se puede decir que no hay ningún sentido aquí? Aunque estaba ayunando en ese momento, ¿acaso el Señor Jesús no tenía alimentos para comer? (Tenía). Así pues, aquí podemos ver lo ridículas que son estas palabras de Satanás. A pesar de toda su traición y malicia todavía podemos ver su ridiculez y absurdidad. Satanás hace varias cosas a través de las que puedes ver su naturaleza maliciosa y puedes ver que hace cosas para sabotear la obra de Dios, y al ver esto, sientes que es tan odioso y exasperante. Pero, por otra parte, ¿no ves una naturaleza infantil y ridícula detrás de sus palabras y acciones? Esto es una revelación sobre la naturaleza de Satanás; ya que él tiene esta clase de naturaleza, hará este tipo de cosa. Para las personas de hoy, las palabras de Satanás son ridículas e irrisorias. Pero Satanás es ciertamente capaz de pronunciar esta clase de palabras. ¿Podemos decir que es ignorante y absurdo? La maldad de Satanás está en todas partes y se revela constantemente. ¿Y cómo respondió a él el Señor Jesús? (“No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”). ¿Tienen algún poder estas palabras? (Lo tienen). ¿Por qué decimos que tienen poder? Se debe a que estas palabras son la verdad. Ahora bien, ¿vive el hombre solo de pan? El Señor Jesús ayunó durante cuarenta días y cuarenta noches. ¿Murió de hambre? (No). No murió de hambre, por lo que Satanás se acercó a Él, incitándolo a convertir las piedras en comida diciendo cosas de este tipo: “Si conviertes estas piedras en comida, ¿no tendrás cosas que comer? ¿No evitarás tener que ayunar, y pasar hambre?”. Pero el Señor Jesús dijo: “No solo de pan vivirá el hombre”, que significa que, aunque el hombre vive en un cuerpo físico, lo que permite que su cuerpo físico viva y respire no es la comida, sino todas y cada una de las palabras pronunciadas por la boca de Dios. Por un lado, estas palabras son la verdad, le proporcionan fe a la gente, les hacen sentir que pueden depender de Dios y que Él es la verdad. Por otro, ¿hay un aspecto práctico en estas palabras? ¿No siguió estando ahí el Señor Jesús vivo después de haber ayunado durante cuarenta días y cuarenta noches? ¿No es esto un ejemplo real? Él no había comido ningún alimento durante cuarenta días y noches, y aún así siguió vivo. Esta es una poderosa evidencia que confirma la verdad de Sus palabras. Estas palabras son simples, pero respecto al Señor Jesús, ¿dijo Él estas palabras sólo cuando Satanás lo tentó o ya eran naturalmente parte de Él? Por decirlo de otra manera: Dios es la verdad y Dios es la vida, pero ¿fueron la verdad y la vida de Dios añadidas más adelante? ¿Nacieron de experiencia futura? No, son innatas en Dios. Es decir, la verdad y la vida son la esencia de Dios. Sea lo que sea que le sobrevenga, todo lo que Él revela es la verdad. Esta verdad, estas palabras, —sea largo o corto su contenido— pueden permitirle al hombre vivir y le dan vida; pueden permitir a las personas obtener la verdad y encontrar claridad acerca de la senda de la vida humana y permitirles tener fe en Dios. En otras palabras, la fuente del uso de estas palabras por parte de Dios es positiva. Por tanto, ¿podemos decir que es santa esta cosa positiva? (Sí). Esas palabras de Satanás proceden de su naturaleza. Él revela su naturaleza malvada y maliciosa, en todas partes, constantemente. Ahora bien, ¿hace Satanás estas revelaciones de manera natural? ¿Le incita alguien a hacerlo? ¿Le ayuda alguien? ¿Le obliga alguien? (No). Todas estas revelaciones las emite todas por voluntad propia. Esta es la naturaleza malvada de Satanás. Haga Dios lo que haga, y comoquiera que lo haga, Satanás le pisa los talones. La esencia y la verdadera naturaleza de estas cosas que Satanás dice y hace constituyen su esencia: una esencia que es malvada, maliciosa.

Extracto de ‘Dios mismo, el único V’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 145

Mateo 4:5-7 Entonces el diablo le llevó a la ciudad santa, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo, pues escrito está: “A sus Ángeles te encomendará”, y: “En las manos te llevarán, no sea que tu pie tropiece en piedra”. Jesús le dijo: También está escrito: “No tentarás al Señor tu Dios”.

Veamos primero las palabras que Satanás dijo aquí. Satanás dijo: “Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo”, y después citó las Escrituras: “‘A sus Ángeles te encomendará’, y: ‘En las manos te llevarán, no sea que tu pie tropiece en piedra’”. ¿Cómo te sientes cuando oyes las palabras de Satanás? ¿No son muy infantiles? Son infantiles, ridículas y asquerosas. ¿Por qué digo Yo esto? Satanás a menudo hace cosas necias, y cree ser muy listo. Frecuentemente cita las Escrituras y hasta las palabras mismas pronunciadas por Dios, intentando volver estas palabras contra Dios para atacarle y tentarle como intento por alcanzar su objetivo de sabotear el plan de la obra de Dios. ¿No puedes ver algo en las palabras que dijo Satanás? (Satanás tiene intenciones malignas en ello). En todo lo que Satanás hace, siempre ha sido tentar a la humanidad. Satanás no habla de forma directa, sino que lo hace dando rodeos, mediante la tentación, el engaño y la seducción. Satanás aborda su tentación a Dios como si Él fuese un ser humano corriente, creyendo que Dios es también ignorante, necio e incapaz de distinguir con claridad la verdadera forma de las cosas, de la misma manera en que el hombre es incapaz. Satanás piensa que ni uno ni otro podrán ver a través de su esencia ni de su astucia, ni de su siniestra intención. ¿No es esta la necedad de Satanás? Además, cita abiertamente las Escrituras, creyendo que hacerlo le concede credibilidad, y que no podrás descubrir error alguno en su mundo ni evitar ser engañado. ¿No es en esto l Satanás está siendo absurdo e infantil? Es cómo cuando algunas personas difunden el evangelio y dan testimonio de Dios; ¿no dirán los incrédulos algo parecido a lo que dijo Satanás? ¿Habéis oído a alguien decir algo parecido? ¿Cómo te sientes cuando oyes cosas como esas? ¿Te sientes asqueado? (Sí). Cuando te sientes asqueado, ¿sientes también aversión y odio? Cuando tienes estos sentimientos, ¿eres capaz de reconocer que Satanás y el carácter corrupto este obra en el hombre son malvados? ¿Has llegado alguna vez, en tu corazón, a una conclusión como: “Cuando Satanás habla, lo hace como un ataque y una tentación; las palabras de Satanás, son absurdas, irrisorias, infantiles, y repugnantes, sin embargo, Dios nunca hablaría ni obraría de tal manera y de hecho nunca lo ha hecho”? Por supuesto, en esta situación, las personas solo son capaces de sentirlo mínimamente y siguen siendo incapaces de comprender la santidad de Dios, ¿no es cierto? Con vuestra estatura actual, sentís simplemente esto: “Todo lo que Dios dice es la verdad, es beneficioso para nosotros, y debemos aceptarlo”. Independientemente de que seáis capaz o no de aceptar esto, afirmáis sin excepción que la palabra de Dios es la verdad y que Él es la verdad, pero no sabéis que esta es santa en sí misma y que Dios es santo.

Así pues, ¿cuál fue la respuesta de Jesús a estas palabras de Satanás? Jesús le dijo: “También está escrito: ‘No tentarás al Señor tu Dios’”. ¿Hay verdad en estas palabras que Jesús dijo? (Sí). La hay. Superficialmente, estas palabras son un mandamiento para que las personas lo sigan, una simple frase, pero, sin embargo, tanto el hombre como Satanás han quebrantado con frecuencia estas palabras. Por tanto, el Señor Jesús le respondió a Satanás: “No tentarás al Señor tu Dios”, porque esto es lo que Satanás hacía a menudo, haciendo todo lo posible. Incluso podrías decir que lo hacía con descaro y sin vergüenza. No estar en el temor de Dios ni reverenciarlo en su corazón es la naturaleza esencial de Satanás. Incluso cuando Satanás estaba al lado de Dios y podía verlo, no pudo evitar tentarlo. El Señor Jesús le dijo, pues, a Satanás: “No tentarás al Señor tu Dios”. Estas son palabras que Dios le dirigió con frecuencia. ¿Acaso no es adecuado usar esta frase aplicada al día de hoy? (Sí, es que nosotros también tentamos a menudo a Dios). ¿Por qué tientan a Dios las personas con tanta frecuencia? ¿Se debe a que están llenas del carácter satánico corrupto? (Sí). Así que, ¿están las palabras de Satanás por encima de algo que las personas dicen a menudo? Y ¿en qué situaciones dicen estas palabras las personas? Se podría decir que las personas han estado diciendo cosas como esta, independientemente del tiempo o el lugar. Esto demuestra que el carácter de las personas no es diferente al carácter corrupto de Satanás. El Señor Jesús pronunció unas pocas palabras simples que representan la verdad y que las personas necesitan. Sin embargo, ¿estaba el Señor Jesús discutiendo con Satanás en esta situación? ¿Había algo de confrontación en lo que dijo a Satanás? (No). ¿Cómo se sentía el Señor Jesús en Su corazón con la tentación de Satanás? ¿Se sintió asqueado y repugnado? (Sí). El Señor Jesús se sintió repugnado y asqueado, pero aún así no discutió con Satanás, y mucho menos habló de grandes principios. ¿Por qué? (Porque Satanás es siempre así, nunca puede cambiar). ¿Podríamos decir que él es irracional? (Sí). ¿Puede reconocer Satanás que Dios es la verdad? Nunca lo reconocerá ni lo admitirá; esta es su naturaleza. Hay otro aspecto más en la naturaleza de Satanás que resulta repulsivo, ¿qué es? En sus intentos de tentar al Señor Jesús, Satanás pensó que, aunque tentara a Dios y no tuviera éxito, lo intentaría de todas formas. Aunque fuera castigado, de todos modos lo hizo. Aunque no obtuviera ninguna ventaja al hacerlo, lo intentaría de todos modos, y persistiría y se mantendría firme contra Dios hasta el final. ¿Qué clase de naturaleza es esta? ¿No es malvada? Si el hombre se enfurece y entra en cólera cuando se menciona a Dios, ¿ha visto a Dios? ¿sabe quién es Dios? No sabe quién es Dios, no cree en Él, y Dios no le ha hablado. Él nunca le ha molestado; ¿por qué había de enojarse? ¿Podríamos decir que esta persona es mala? Las tendencias mundanas, comer, beber, la búsqueda del placer y la persecución de personas famosas son cosas que no molestarían a ese hombre. Sin embargo, la sola mención de la palabra “Dios” o la verdad de las palabras de Dios le hace entrar en cólera, ¿no se considera esto tener una naturaleza malvada? Esto es suficiente para probar que esta es la naturaleza malvada del hombre. Ahora, hablando de vosotros, ¿hay momentos en los que se menciona la verdad, o en los que se mencionan las pruebas de Dios para la humanidad o las palabras de juicio de Dios contra el hombre y sentís rechazo, sentís repugnancia, y no queréis hablar de ello? Vuestro corazón puede pensar: ¿No dicen todas las personas que Dios es la verdad? ¡Algunas de estas palabras no son la verdad! ¡Estas palabras son simple y claramente las palabras de amonestación de Dios hacia el hombre! Algunas personas pueden incluso sentirse muy asqueadas en sus corazones y pensar: “Se habla de eso todos los días, Sus pruebas para nosotros siempre se mencionan al igual que Su juicio; ¿cuándo va a acabar todo esto? ¿Cuándo recibiremos el buen destino?”. No se sabe de dónde procede esta ira irracional. ¿Qué clase de naturaleza es esta? (Naturaleza malvada). Está dirigida y guiada por la naturaleza malvada de Satanás. En cuanto a Dios con respecto a la naturaleza malvada de Satanás y el carácter corrupto del hombre, Él nunca discute ni se pelea ni guarda rencor a las personas y nunca arma un escándalo cuando las personas actúan por ignorancia. Nunca veréis que Dios tenga opiniones sobre las cosas parecidas a las de los seres humanos, ni tampoco le veréis usar los puntos de vista de la humanidad, su conocimiento, su ciencia, su filosofía o la imaginación del hombre para encargarse de las cosas. En su lugar, todo lo que Dios hace y todo lo que Él revela está relacionado con la verdad. Es decir, cada palabra que Él ha dicho y cada acción que ha llevado a cabo están atadas a la verdad. Esta verdad no es el producto de una fantasía sin base; esta verdad y estas palabras son expresadas por Dios debido a Su esencia y Su vida. Como estas palabras y la esencia de todo lo que Dios ha hecho son la verdad, podemos afirmar que la esencia de Dios es santa. En otras palabras, todo lo que Dios dice y hace aporta vitalidad y luz a las personas; les permite ver cosas positivas y la realidad de las mismas, y le señala el camino a la humanidad para que pueda andar por la senda correcta. Todas estas cosas se determinan por la esencia de Dios y la esencia de Su santidad.

Extracto de ‘Dios mismo, el único V’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 146

Mateo 4:8-11 Otra vez el diablo le llevó a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrándote me adoras. Entonces Jesús le dijo: ¡Vete, Satanás! Porque escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás”. El diablo entonces le dejó; y he aquí, ángeles vinieron y le servían.

Habiendo fracasado Satanás, el diablo, en sus dos artimañas anteriores, intentó una más: mostró todos los reinos del mundo y su gloria al Señor Jesús y le pidió que le adorase. ¿Qué puedes ver respecto a los verdaderos rasgos del diablo a partir de esta situación? ¿No es Satanás el diablo absolutamente descarado? (Sí). ¿Hasta qué punto puede serlo? Dios lo creó todo, pero Satanás le dio la vuelta y le mostró todas las cosas a Dios diciendo: “Mira las riquezas y la gloria de todos estos reinos. Si me adoras, te los daré todos”. ¿No es esto una completa inversión de papeles? ¿No es Satanás un desvergonzado? Dios lo hizo todo, ¿pero lo hizo acaso para Su disfrute? Dios dio todo a la humanidad, pero Satanás quería apropiarse de ello, y después de hacerlo le dijo a Dios: “¡Adórame! Adórame y te lo daré todo”. Este es el feo rostro de Satanás; ¡es absolutamente descarado! Él ni siquiera conoce el significado de la palabra “vergüenza”, y esto no es más que otro ejemplo de su maldad. Ni siquiera sabe lo que es la vergüenza. Satanás sabe claramente que Dios lo creó todo, que Él lo administra y lo domina todo. Todas las cosas le pertenecen a Dios, no al hombre, y, mucho menos, a Satanás, pero el diablo Satanás afirmó con absoluto descaro que se lo daría todo a Dios. ¿No es esto otro ejemplo de Satanás haciendo una vez más algo absurdo y vergonzoso? Esto hace que Dios aborrezca aún más a Satanás ahora, ¿verdad? Sin embargo, independientemente de lo que Satanás intentó hacer, ¿se lo creyó el Señor Jesús? ¿Qué dijo el Señor Jesús? (“Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás”). ¿Tienen estas palabras un significado práctico? (Sí). ¿Qué clase de significado práctico? Vemos la maldad y la desvergüenza de Satanás en su discurso. Por tanto, si los hombres adoraran a Satanás, ¿cuál sería el resultado? ¿Obtendrían la riqueza y la gloria de todos los reinos? (No). ¿Qué obtendrían? ¿Se volvería la humanidad tan desvergonzada e irrisoria como Satanás? (Sí). Los hombres no serían diferentes de Satanás entonces. Por tanto, el Señor Jesús pronunció estas palabras que son importantes para todos y cada uno de los seres humanos: “Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás”. Esto significa que fuera del Señor, fuera de Dios mismo, si serviste a otro, si adoraste a Satanás el diablo, te complacerías en la misma inmundicia que él. Entonces compartirías la desvergüenza y la maldad de Satanás y, como él, tentarías a Dios y lo atacarías. ¿Cuál sería entonces tu resultado? Dios te aborrecería, te derribaría y te destruiría. Después de haber intentado tentar al Señor Jesús varias veces sin éxito, ¿lo intentó de nuevo Satanás? No volvió a intentarlo y, luego, se marchó. ¿Qué demuestra esto? Demuestra que la naturaleza malvada de Satanás, su malicia, su absurdidad y su ridiculez no merecen mencionarse delante del rostro de Dios. El Señor Jesús derrotó a Satanás en tan solo tres frases, tras lo cual este huyó con el rabo entre las piernas, demasiado avergonzado como para mostrar de nuevo su rostro; y nunca más tentó al Señor Jesús. Como el Señor Jesús había derrotado esta tentación de Satanás, ahora podía continuar con facilidad la obra que debía hacer y las tareas que tenía delante de Él. Si se aplicara ahora, ¿todo lo que el Señor Jesús dijo e hizo conllevaría en esta situación algún sentido práctico para todos y cada uno de los seres humanos? (Sí). ¿Qué clase de sentido práctico? ¿Derrotar a Satanás es algo fácil de hacer? (No). ¿Deben tener las personas un entendimiento claro de la naturaleza malvada de Satanás? ¿Deben tener las personas un entendimiento preciso de las tentaciones de este? (Sí). Cuando experimentes las tentaciones de Satanás en tu vida, si fueras capaz de llegar a comprender su naturaleza malvada, ¿serías capaz de derrotarlo? Si sabes de su absurdidad y ridiculez, ¿seguirías del lado de Satanás y atacarías a Dios? Si entendieras cómo se revelan a través de ti la malicia y la desvergüenza de Satanás, si reconocieras y entendieras claramente estas cosas, ¿seguirías atacando y tentando a Dios de esta forma? (No, no lo haríamos). ¿Qué haríais? (Nos rebelaríamos contra Satanás y lo abandonaríamos). ¿Es eso algo fácil de hacer? No es fácil. Para hacerlo, las personas deben orar y presentarse con frecuencia delante de Dios, y autoexaminarse siempre. Deben someterse a la disciplina de Dios así como a Su juicio y castigo. Solo así escaparán poco a poco del engaño y del control de Satanás.

Ahora, al mirar todas estas palabras de Satanás, resumiremos las cosas que forman la esencia de Satanás. Primeramente, se puede decir en general que la esencia de Satanás es malvada, en contraste con la santidad de Dios. ¿Por qué digo que la esencia de Satanás es malvada? Para responder esta pregunta hay que considerar las consecuencias de lo que Satanás hace a las personas. Corrompe y controla al hombre, y este actúa bajo el carácter corrupto de Satanás, habita en un mundo de personas corrompido. La humanidad está involuntariamente poseída y absorbida por Satanás; por tanto, el hombre tiene el carácter corrupto de Satanás, que es su naturaleza. ¿Has podido ver la arrogancia de Satanás en todo lo que él ha dicho y hecho? ¿Has visto su engaño y malicia? ¿Cómo se exhibe principalmente la arrogancia de Satanás? ¿Tiene él siempre el deseo de ocupar la posición de Dios? Satanás siempre quiere derribar la obra y la posición de Dios, y tomar Su posición para sí, de forma que las personas lo sigan, lo apoyen, y lo adoren; esta es la naturaleza arrogante de Satanás. Cuando Satanás corrompe a las personas, ¿les dice directamente lo que deberían hacer? Cuando Satanás tienta a Dios, ¿lo dice directamente: “Te estoy tentando, voy a atacarte”? De ninguna manera hace esto. ¿Qué método usa entonces Satanás? Él seduce, tienta, ataca y pone sus trampas, e incluso cita las Escrituras. Satanás habla y actúa de diversas formas para lograr sus objetivos siniestros y lograr sus intenciones. Después de que Satanás haya hecho esto, ¿qué puede verse a partir de lo manifestado en el hombre? ¿No se hacen arrogantes también las personas? El hombre ha sufrido por la corrupción de Satanás durante miles de años y, por tanto, el hombre se ha vuelto arrogante, embustero, malicioso e irracional. Todas estas cosas surgen por la naturaleza de Satanás; dado que esta es malvada, se la ha dado al hombre y le ha producido este carácter corrupto. Por tanto, el hombre vive bajo el carácter satánico corrupto y, como Satanás, se resiste a Dios, le ataca, y le tienta hasta el punto de que el hombre no puede adorarle ni tiene un corazón que le venere.

Extracto de ‘Dios mismo, el único V’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 147

Cómo usa Satanás el conocimiento para corromper al hombre

¿Es algo que todo el mundo considere como algo positivo? Al menos, las personas piensan que la connotación de la palabra “conocimiento” es positiva y no negativa. Así pues, ¿por qué estamos mencionando aquí que Satanás usa el conocimiento para corromper al hombre? ¿No es la teoría de la evolución un aspecto del conocimiento? ¿No son las leyes científicas de Newton parte del conocimiento? La fuerza de gravedad de la tierra es también parte del conocimiento, ¿cierto? (Sí). ¿Por qué se le incluye, entonces, entre las cosas que Satanás usa para corromper a la humanidad? ¿Cuál es vuestra opinión sobre esto? ¿Encierra el conocimiento un ápice de verdad? (No). ¿Cuál es, entonces, la esencia del conocimiento? ¿Sobre qué base se aprende todo el conocimiento que el hombre adquiere? ¿Se basa en la teoría de la evolución? ¿Acaso no se basa en el ateísmo el conocimiento que el hombre ha obtenido a través de la exploración y el resumen? ¿Tiene relación con Dios algo de este conocimiento? ¿Tiene relación con adorar a Dios? ¿Tiene relación con la verdad? (No). Entonces, ¿cómo usa Satanás el conocimiento para corromper al hombre? Acabo de decir que nada de este conocimiento tiene relación con adorar a Dios o con la verdad. Algunas personas piensan en ello así: “El conocimiento no tener nada que ver con la verdad, pero aun así no corrompe a las personas”. ¿Cuál es vuestra opinión sobre esto? ¿Te enseñó el conocimiento que la felicidad de las personas debe crearse con sus propias manos? ¿Te enseñó el conocimiento que el destino del hombre estaba en sus propias manos? (Sí). ¿Qué tipo de discurso es este? (Es una tontería). ¡Absolutamente cierto! ¡Es una tontería! El conocimiento es un tema complicado de exponer. Puedes decir sin rodeos que un campo de conocimiento no es nada más que conocimiento. Que es un campo de conocimiento aprendido sobre la base de no adorar a Dios y de una falta de entendimiento de que Dios creó todas las cosas. Cuando las personas estudian este tipo de conocimiento, no ven que Dios tiene soberanía sobre todas las cosas; no ven que Dios está a cargo de ellas o administrándolas. En su lugar, todo lo que hacen es investigar y explorar incesantemente esa área de conocimiento y buscar respuestas basadas en el conocimiento. Sin embargo, ¿no es cierto que si las personas no creen en Dios y, en su lugar, solo buscan la investigación, nunca encontrarán las verdaderas respuestas? Todo lo que el conocimiento puede proporcionarte es sustento, un trabajo, ingresos para que no pases hambre; pero nunca te hará adorar a Dios ni te mantendrá lejos del mal. Cuanto más estudies el conocimiento más desearás rebelarte contra Dios, para someterlo a tus estudios, tentarle y resistirte a Él. Así pues, ¿qué es lo que ahora vemos que el conocimiento está enseñando a las personas? Todo ello es la filosofía de Satanás. ¿Tienen relación con la verdad las filosofías y las reglas de supervivencia difundidas por Satanás entre los hombres corruptos? No tienen nada que ver con la verdad y, de hecho, son lo contrario a ella. Las personas dicen a menudo: “La vida es movimiento” y “El hombre es hierro, el arroz es acero, el hombre se siente hambriento si se salta una comida”. ¿Qué son estos dichos? Son falacias y escucharlas causa repugnancia. En el supuesto conocimiento del hombre, Satanás ha inoculado bastante de su filosofía de la vida y de su pensamiento. Y a la par que Satanás lo hace, permite al hombre adoptar su pensamiento, su filosofía y sus puntos de vista, de forma que pueda negar la existencia de Dios, Su dominio sobre todas las cosas y sobre el destino del hombre. Así pues, a medida que el hombre estudia el progreso, y capta más conocimiento, siente que la existencia de Dios se vuelve vaga y podría incluso dejar de sentir que Dios existe. Como Satanás ha añadido puntos de vista, nociones y pensamientos en la mente del hombre, ¿no está el hombre siendo corrompido durante este proceso? (Sí). ¿En qué basa el hombre su vida ahora? ¿Está viviendo realmente basado en el conocimiento? No; el hombre está basando su vida en los pensamientos, las opiniones y las filosofías de Satanás escondidos en este conocimiento. Ahí está la parte esencial de la corrupción de Satanás; este es su objetivo y su método para corromper al hombre.

Primero empezaremos hablando del aspecto más superficial del conocimiento. ¿Pueden corromper a las personas la gramática y las palabras en las lenguas? ¿Pueden corromper las palabras a las personas? (No). Las palabras no corrompen a las personas; son una herramienta que las personas usan para hablar y también son una herramienta con la cual las personas se comunican con Dios, sin mencionar que en la actualidad, el lenguaje y las palabras son el medio con el que Dios se comunica con las personas ahora. Son herramientas y son una necesidad. Uno más uno igual a dos, y dos multiplicado por dos igual a cuatro; ¿no es esto conocimiento? ¿Pero puede esto corromperte? Esto es conocimiento común, un patrón fijo, y por eso no puede corromper a las personas. ¿Qué tipo de conocimiento lo hace entonces? El conocimiento que corrompe es el que se mezcla con los puntos de vista y los pensamientos de Satanás. Él busca inocular estos puntos de vista y pensamientos en la humanidad por medio del conocimiento. Por ejemplo, en un artículo, no hay nada malo con las palabras escritas en sí. El problema serían los puntos de vista y el propósito del autor cuando escribió el artículo, así como el contenido de sus pensamientos. Estas son cosas del espíritu y pueden corromper a las personas. Por ejemplo, si estuvieras viendo un programa de televisión, ¿qué tipo de cosas en él podría cambiar la opinión de las personas? ¿Podrían corromper a las personas lo que dijeran los participantes, las palabras en sí mismas? (No). ¿Qué tipo de cosas corrompería a las personas? Serían los pensamientos y el contenido principal del programa, que representarían las opiniones del director. La información transmitida en estas opiniones podría influenciar los corazones y las mentes de las personas. ¿No es cierto? Ahora sabéis a qué me estoy refiriendo en Mi exposición de cómo Satanás usa el conocimiento para corromper a las personas. No lo entenderéis mal, ¿verdad? Así que la próxima vez que leas una novela o un artículo, ¿podrás evaluar si los pensamientos expresados en las palabras escritas corrompen a la humanidad o contribuyen a ella? (Sí, hasta cierto punto). Esto es algo que debe estudiarse y experimentarse a un ritmo lento, y no puede entenderse fácilmente al instante. Por ejemplo, cuando se investiga o estudia un ámbito del conocimiento, algunos aspectos positivos del mismo pueden ayudarte a entender algún conocimiento general sobre ese campo, a la vez que te permiten saber lo que las personas deberían evitar. Por ejemplo, la “electricidad” es un campo del conocimiento, ¿verdad? ¿No serías ignorante si no supieras que la electricidad puede electrocutar y lastimar a las personas? Pero una vez que entiendas este ámbito del conocimiento, no serás descuidado cuando toques objetos con corrientes eléctricas y sabrás cómo usar la electricidad. Ambas cosas son positivas. ¿Tenéis claro ahora lo que hemos estado exponiendo respecto a cómo corrompe el conocimiento a las personas? Hay muchos tipos de conocimiento estudiados en el mundo y debéis tomaros vuestro tiempo para diferenciarlos por vosotros mismos.

Extracto de ‘Dios mismo, el único V’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 148

Cómo usa Satanás la ciencia para corromper al hombre

¿Qué es la ciencia? ¿No goza la ciencia de un gran prestigio en la mente de todos y cada uno de los humanos y se considera profunda? Cuando se menciona la ciencia, ¿no sienten las personas: “Esto es algo que la gente normal no puede comprender, es un tema que solo los investigadores o expertos científicos pueden tocar; no nada que ver con nosotros la gente normal”? ¿Guarda alguna relación con la gente corriente? (Sí). ¿Cómo usa Satanás la ciencia para corromper a las personas? En nuestra exposición, solo hablaremos e cosas que las personas no se encuentran con frecuencia en su propia vida y descartaremos otros temas. Existe el término “genes”. ¿Habéis oído hablar de esto? Estáis todos familiarizados con este término, ¿no es cierto? ¿No se descubrieron los genes por medio de la ciencia? ¿Qué significan exactamente los genes para las personas? ¿No hacen sentir a las personas que el cuerpo es una cosa misteriosa? Cuando se presenta este tema a las personas, ¿no habrá algunos en especial los curiosos que querrán saber más y querrán más detalles? Estas personas curiosas centrarán su energía en este asunto y cuando no estén ocupadas con otras cosas buscarán información en libros y en internet para conocer más detalles sobre ello. ¿Qué es la ciencia? Hablando claramente, es los pensamientos y las teorías sobre las cosas que despiertan la curiosidad de los hombres, cosas desconocidas, que Dios no les ha contado; la ciencia es los pensamientos y las teorías sobre los misterios que el hombre quiere explorar. ¿Cuál es el alcance de la ciencia? Podrías decir que es bastante amplio; el hombre investiga y estudia todo en lo que está interesado. La ciencia implica investigar los detalles y las leyes de estas cosas, y seguidamente formular teorías plausibles que hacen que todo el mundo piense: “¡Estos científicos son realmente fantásticos! ¡Saben tanto, lo suficiente para entender estas cosas!”. Sienten una gran admiración por los científicos, ¿verdad? ¿Qué tipo de opiniones tienen las personas que investigan la ciencia? ¿Acaso no quieren investigar el universo, las cosas misteriosas en su ámbito de interés? ¿Cuál es el resultado final de esto? En algunas de las ciencias las personas sacan sus conclusiones a partir de conjeturas, y en otras, confían en la experiencia humana para sacar conclusiones. En otros campos de la ciencia las personas llegan a sus conclusiones basándose en las observaciones históricas y en los antecedentes. ¿No es esto correcto? ¿Qué hace, pues, la ciencia por las personas? Simplemente les permite ver los objetos del mundo físico y satisfacer la curiosidad del hombre, pero no le permite al hombre ver las leyes por las que Dios tiene dominio sobre todas las cosas. El hombre parece encontrar respuestas en la ciencia, pero estas son desconcertantes y solo traen satisfacción temporal, una satisfacción que solo sirve para confinar el corazón del hombre al mundo material. Los hombres sienten que han recibido las respuestas en la ciencia, así que, cualquier asunto que surja, ellos usan sus opiniones científicas para probar y aceptar ese asunto. La ciencia posee y seduce el corazón del hombre hasta el punto en que este ya no tiene la mentalidad para conocer a Dios, adorarlo y creer que todas las cosas proceden de Él, y que debería buscar las respuestas en Él. ¿No es esto cierto? Cuanto más creen las personas en la ciencia, más absurdas se vuelven, creyendo que todo tiene una solución científica, que la investigación puede resolverlo todo. No buscan a Dios ni creen que Él exista; incluso algunas personas que han seguido a Dios durante muchos años se pondrán a investigar bacterias por capricho o buscarán información para encontrar respuestas a un asunto. Tal gente así no aborda los asuntos desde la perspectiva de la verdad y en la mayoría de los casos quiere apoyarse en opiniones o conocimiento o soluciones científicas para resolver los problemas; pero no se apoya en Dios ni lo busca. ¿Tienen a Dios en sus corazones estas personas? (No). Hay incluso algunas que quieren investigar a Dios de la misma forma como estudian la ciencia. Por ejemplo, muchos expertos religiosos han ido a la montaña donde reposó el arca, y así probaron su existencia. Pero en la aparición del arca no ven la existencia de Dios. Solo creen en los relatos y la historia; este es el resultado de su investigación científica y de su estudio del mundo material. Si investigas cosas materiales, ya sea la microbiología, la astronomía, o la geografía, nunca encontrarás un resultado que determine que Dios existe o que tiene soberanía sobre todas las cosas. ¿Qué hace, pues, la ciencia por el hombre? ¿No lo distancia de Dios? ¿No hace que la gente someta a Dios a estudios? ¿No hace que las personas duden más sobre la existencia de Dios? (Sí). ¿Cómo quiere usar, pues, Satanás la ciencia para corromper al hombre? ¿Acaso no quiere Satanás utilizar conclusiones científicas para engañar y paralizar a las personas y usar las respuestas ambiguas para mantener agarrados los corazones de las personas de forma que ellas no busquen ni crean en la existencia de Dios? (Sí). Así pues, esta es la razón por la que digo que la ciencia es una de las formas mediante las cuales Satanás corrompe a las personas.

Extracto de ‘Dios mismo, el único V’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 149

Cómo usa Satanás la cultura tradicional para corromper al hombre

¿Son muchas las cosas que se consideran parte de la cultura tradicional o no? (Sí). ¿Qué significa esta “cultura tradicional”? Algunos dicen que se transmitió de los antepasados, este es un aspecto. Desde el principio, las formas de vida, las costumbres, los dichos y las reglas se han transmitido entre familias, grupos étnicos e incluso toda la raza humana, que se han inculcado en la mente de las personas. Las consideran una parte indispensable de sus vidas y las consideran reglas, observándolas como si fueran la vida misma. De hecho, nunca quieren cambiarlas o abandonarlas porque se las transmitieron sus ancestros. Existen otros aspectos de la cultura tradicional que están incrustadas en los huesos de la gente, como las cosas que fueron transmitidas por Confucio y Mencio, y las doctrinas del taoísmo y el confucianismo chinos, ¿no es cierto? ¿Qué cosas están incluidas en la cultura tradicional? ¿Incluye las festividades que celebran las personas? Por ejemplo: el Festival de la Primavera, el Festival de los Faroles, el Día de Limpieza de Tumbas, el Festival del Barco del Dragón, así como el Festival de Fantasmas y el Festival de Medio Otoño. Algunas familias celebran incluso los días cuando los mayores alcanzan una cierta edad, cuando los niños cumplen un mes de vida o cuando tienen 100 días, entre otras cosas. Estas son todas fiestas tradicionales. ¿No tienen estas festividades un trasfondo de cultura tradicional? ¿Cuál es el núcleo de la cultura tradicional? ¿Tiene algo que ver con adorar a Dios? ¿Tiene algo que ver con decir a las personas que practiquen la verdad? ¿Existen festividades para que las personas ofrezcan sacrificio a Dios, vayan a Su altar y reciban Sus enseñanzas? ¿Hay alguna festividad así? (No). ¿Qué hacen las personas en todas estas festividades? En los tiempos modernos se las considera como ocasiones para comer, beber y divertirse. ¿Cuál es la fuente subyacente a la cultura tradicional? ¿De quién procede la cultura tradicional? (De Satanás). Viene de Satanás. En el trasfondo de estas festividades tradicionales, Satanás inculca ciertas cosas en el hombre. ¿Cuáles son estas cosas? Asegurarse de que las personas recuerden a sus ancestros; ¿es esta una de ellas? Por ejemplo, durante el Día de Limpieza de Tumbas, las personas limpian las tumbas y ofrecen sacrificios a sus antepasados, para que las personas no los olviden. Asimismo, Satanás se asegura de que las personas recuerden ser patriotas, como por ejemplo el Festival del Barco del Dragón. ¿Y qué hay de el Festival del Medio Otoño? (Reuniones familiares). ¿Cuál es el trasfondo de las reuniones familiares? ¿Cuál es su razón de ser? Es para comunicarse y relacionarse emocionalmente. Por supuesto, ya sea celebrando el Nuevo Año Lunar o la Festival de los Faroles, existen muchas formas de describir las razones de fondo de esas celebraciones. Independientemente de cómo se describan esas razones, cada una de ellas es la forma en que Satanás inculca su filosofía y su pensamiento en las personas, de manera que estas se aparten de Dios y no sepan que Él existe: ofrecen sacrificios a sus antepasados o a Satanás, o comen, beben y se divierten a causa de los deseos de la carne. Cuando se celebra cada una de estas festividades, los pensamientos y las opiniones de Satanás se plantan en lo profundo de la mente de las personas sin que estas se enteren siquiera. Cuando las personas alcanzan la edad de cuarenta, cincuenta o más, estos pensamientos y los puntos de vista de Satanás ya están profundamente arraigados profundamente en sus corazones. Además, las personas hacen todo lo posible para transmitir estas ideas, sean correctas o incorrectas, a la siguiente generación indiscriminadamente y sin reservas. ¿No es cierto? (Sí). ¿Cómo corrompen esta cultura tradicional y estas festividades a las personas? ¿Lo sabes? (Las personas se ven limitadas y atadas por las reglas de estas tradiciones, de manera que no les queda tiempo ni energía para buscar a Dios). Este es un aspecto. Por ejemplo, todo el mundo celebra el Nuevo Año Lunar; ¿te sentirías triste si no lo hicieras? ¿Existe alguna superstición a la que sigues apegado? ¿Acaso no sentirías: “No celebré el Año Nuevo y como el día del Nuevo Año Lunar ha sido horrible; no será malo todo este año”? ¿Acaso no te sentirías incómodo y un poco asustado? Incluso algunos que no han hecho sacrificios a sus ancestros en años, soñarán de repente que una persona fallecida les pide dinero. ¿Qué sentirán en su interior? “¡Qué triste que esta persona que ya no está necesite dinero para gastar! Quemaré algunos billetes por ellos, si no lo hago, no estaría bien. Podría causarnos problemas a los vivos, ¿quién puede predecir cuándo golpeará la tragedia?”. Siempre habrá esta pequeña nube de miedo y preocupación en sus corazones. ¿Quién les hace sentir esta preocupación? (Satanás). Satanás es la fuente de esta preocupación. ¿No es esta una de las formas en las que Satanás corrompe al hombre? Usa diferentes medios y excusas para controlarte, amenazarte y atarte, para que caigas en el aturdimiento, cedas y te sometas a él. Así es como Satanás corrompe al hombre. A menudo, cuando las personas son débiles o cuando no son plenamente conscientes de la situación, pueden hacer algo descabellado sin proponérselo; es decir, caen involuntariamente en las garras de Satanás y podrían hacer algo sin querer y sin saber lo que están haciendo. De esta forma corrompe Satanás al hombre. Incluso hay bastantes personas ahora que son reticentes a deshacerse de las tradiciones culturales profundamente arraigadas, que sencillamente no pueden renunciar a ellas. Cuando son débiles y pasivos, en especial, pueden desear celebrar este tipo de festividades y desean encontrarse con Satanás y satisfacerlo de nuevo, para así poder traer consuelo a su corazón. ¿Cuál es el trasfondo de estas tradiciones culturales? ¿Está la mano negra de Satanás manejando los hilos detrás del escenario? ¿Está la naturaleza malvada de Satanás manipulando y controlando las cosas? ¿Está Satanás controlando todo esto? (Sí). Cuando las personas viven en una cultura tradicional y celebran este tipo de festividades tradicionales, ¿podríamos decir que este es un entorno en el que Satanás las está engañando y corrompiendo y, además, que ellas están felices de ser engañadas y corrompidas por Satanás? (Sí). Esto es algo que todos vosotros reconocéis, algo que ya sabéis.

Extracto de ‘Dios mismo, el único V’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 150

Cómo usa Satanás la superstición para corromper al hombre

¿Cómo usa Satanás la superstición para corromper al hombre? Todas las personas quieren conocer su destino, entonces Satanás se aprovecha de su curiosidad para atraerlos. La gente se dedica a la adivinación, la predicción del futuro y la lectura del rostro para averiguar lo que les va a ocurrir en el futuro y qué clase de camino les espera. Al final, sin embargo, ¿en manos de quién está el destino y las expectativas que tanto preocupan a la gente? (En manos de Dios). Todas estas cosas están en manos de Dios. Al usar estos métodos, ¿qué quiere Satanás que la gente sepa? Satanás quiere usar la lectura del rostro y la predicción del futuro para decirles a las personas que conoce su futuro, y que no solo conoce estas cosas, sino que también las controla. Quiere aprovecharse de esta oportunidad y usar estos métodos para controlar a las personas, de forma que estas tengan una fe ciega en él y obedezcan su palabra. Por ejemplo, si te leen el rostro, si el vidente cierra sus ojos y te cuenta todo lo que te ha acontecido en las últimas décadas con perfecta claridad, ¿cómo te sentirías por dentro? De inmediato, sentirías: “¡Es tan preciso! Nunca le he contado mi pasado a nadie, ¿cómo supo de él?”. Realmente admiro a este adivino. ¿No le resultaría demasiado fácil a Satanás conocer tu pasado? Dios te ha guiado hasta donde estás hoy, y mientras tanto Satanás también ha estado corrompiendo a las personas y te ha estado siguiendo. El paso de las décadas de tu vida no significa nada para Satanás y a este no le resulta difícil conocer estas cosas. Cuando aprendes que todo lo que él dice es preciso, ¿no le estás dando tu corazón? ¿No estás dependiendo de ello para controlar tu futuro y tu suerte? En un instante, tu corazón sentirá algún respeto o reverencia por él, y en el caso de algunas personas, puede ser que él ya les haya arrebatado sus almas en este momento. Y le preguntarás de inmediato al vidente: “¿Qué debería hacer después? ¿Qué debería evitar el año que viene? ¿Qué cosas no debo hacer?”. Y después, él responderá que no debes ir allí, que no debes hacer esto, que no vistas ropa de un cierto color, que deberías ir a tales y cuales lugares menos y que deberías hacer más de ciertas cosas… ¿No seguirás a rajatabla y enseguida todo lo que él dice? Lo memorizarás con mayor rapidez que la palabra de Dios. ¿Por qué lo memorizarás con tanta rapidez? Cuando quieras confiar en Satanás para tener buena suerte. ¿No es el momento en que este agarrará tu corazón? Cuando sus predicciones se hacen realidad, una tras otra, ¿no querrás volver enseguida y averiguar qué suerte te traerá el año siguiente? (Sí). Harás todo lo que Satanás te diga que hagas y evitarás lo que él te diga que evites. De esta manera, ¿acaso no estarás obedeciendo todo lo que él dice? Muy rápidamente caerás en su abrazo, serás engañado y vendrás bajo su control. Esto ocurre porque crees que lo que él dice es la verdad y porque crees que él conoce tus vidas pasadas, tu vida actual, y lo que el futuro te deparará. Este es el método que Satanás usa para controlar a las personas. Pero en realidad, ¿quién está controlándolo todo? Dios mismo lo controla, no Satanás. Satanás solo está utilizando sus artimañas en este caso para engañar a personas ignorantes, personas que solo ven el mundo material creyendo y confiando en él. Entonces, caen en sus garras y obedecen todas sus palabras. ¿Pero deja ir Satanás cuando las personas quieren creer en Dios y seguirlo? No lo hace. En esta situación, ¿están cayendo realmente las personas en las garras de Satanás? (Sí). ¿Podríamos decir que el comportamiento de Satanás a este respecto es descarado? (Sí). ¿Por qué diríamos esto? Porque estas son tácticas fraudulentas y engañosas. Satanás es desvergonzado e induce a error a las personas y las lleva a pensar que controla su todo sobre ellas y que controla su destino. Satanás hace que las personas ignorantes le obedezcan por completo, engañándolas tan solo con unas pocas palabras. En su aturdimiento, se inclinan ante él. Entonces, ¿qué clase de métodos usa Satanás? ¿Qué dice para conseguir que creas en él? Por ejemplo, puede que no le hayas dicho a Satanás cuántas personas hay en tu familia, pero él podría decirte cuántas hay, las edades de tus padres e hijos. Aunque tengas tus sospechas y dudas sobre Satanás antes de esto, después de escuchar estas cosas, ¿no sentirías entonces que es un poco más creíble? Satanás podría decir después cuán difícil ha sido para ti el trabajo recientemente, que tus superiores no te dan el reconocimiento que mereces y que siempre están obrando contra ti, etcétera. Después de oír esto, pensarías: “¡Es exactamente así! Las cosas no han ido bien en el trabajo”. Entonces, creerías a Satanás un poco más. Seguidamente, él diría algo más para engañarte, haciendo que lo creas aún más. Poco a poco, te verás incapaz de resistirte más a él o de seguir sospechando más de él. Satanás usa simplemente unas pocas artimañas triviales, y de esta manera te confunde. Una vez confundido, serás incapaz de orientarte, no sabrás qué hacer, y comenzarás a seguir lo que Satanás dice. Este es el método “brillante” que él emplea para corromper al hombre, que hace que caigas involuntariamente en su trampa y te seduzca. Satanás te cuenta unas pocas cosas que las personas imaginan que son buenas, y después te dice lo que hacer y qué evitar. Así es como se te engaña sin que te des cuenta. Una vez que has caído en la trampa, las cosas se te pondrán feas; pensarás constantemente en lo que Satanás dijo y lo que te dijo que hicieras, y te poseerá sin que te des cuenta. ¿Por qué ocurre esto? Porque la humanidad no tiene la verdad y es por tanto incapaz de mantenerse firme y resistir la tentación y la seducción de Satanás. Frente a la maldad, el engaño, la traición y la malicia de Satanás, la humanidad es demasiado ignorante, inmadura y débil, ¿verdad? ¿No es esta una de las formas en las que Satanás corrompe al hombre? (Sí). Satanás engaña y tima al hombre, en contra de la voluntad de este, poco a poco, con sus diversos métodos, porque el hombre carece de la capacidad de diferenciar entre lo positivo y lo negativo. Carece de esa estatura, así como de la capacidad de triunfar sobre Satanás.

Extracto de ‘Dios mismo, el único V’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 151

Cómo usa Satanás las tendencias sociales para corromper al hombre

¿Cuándo surgieron las tendencias sociales? ¿Acaban de surgir en el momento presente? Se podría decir que las tendencias sociales surgieron cuando Satanás empezó a corromper a la gente. ¿Qué incluyen las tendencias sociales? (La manera de vestir y el maquillaje). Estas son cosas con lo que la gente entra en contacto a menudo. Cosas como la manera de vestir, la moda y las tendencias forman un pequeño aspecto. ¿Hay algo más? ¿Cuentan también los dichos populares de los que hablan frecuentemente las personas? ¿Cuentan los estilos de vida que estas desean? ¿Cuentan las estrellas musicales, las celebridades, las revistas y las novelas que les gustan? (Sí). En vuestras mentes, ¿qué aspecto de las tendencias sociales puede corromper al hombre? ¿Cuál de estas tendencias os seduce más? Algunas personas dicen: “Todos hemos alcanzado una cierta edad, estamos en nuestros cincuenta o sesenta, setenta u ochenta años y no podemos encajar con estas tendencias más ni estas atraen ya nuestra atención”. ¿Es esto correcto? Otros dicen: “No seguimos a celebridades, eso es algo que los jóvenes hacen en sus veintes; tampoco vestimos ropa de moda; esto es algo que hacen las personas preocupadas por su imagen”. Así pues, ¿cuáles de estas cosas pueden corromperos? (Los dichos populares). ¿Pueden corromper a las personas estos dichos? Voy a daros un ejemplo, así podréis ver si lo hacen o no: “Por dinero baila el perro”; ¿es esto una tendencia? Comparada con las tendencias de moda o culinarias que habéis mencionado, ¿acaso no es mucho peor? “Por dinero baila el perro” es una filosofía de Satanás y prevalece en toda la humanidad, en cada sociedad humana. Podríais decir que es una tendencia, porque se ha introducido en el corazón de todos y cada uno. Desde el principio del todo, las personas no aceptaban este dicho, pero luego lo aceptaron tácitamente cuando entraron en contacto con la vida real, y empezaron a sentir que estas palabras eran de hecho ciertas. ¿Acaso no es este un proceso que usa Satanás para corromper al hombre? Quizás las personas no entiendan este dicho en el mismo grado, pero cada uno tiene diferentes grados de interpretación y reconocimiento de este dicho en base a cosas que han acontecido a su alrededor y a sus propias experiencias personales, ¿no es ese el caso? Independientemente de cuánta experiencia tenga alguien con este dicho, ¿cuál es el efecto negativo que puede producir en el corazón de alguien? Algo es revelado por medio del carácter humano de las personas en este mundo, incluyéndoos a todos y cada uno de vosotros. ¿Cómo ha de interpretarse esto que se ha revelado? Es la adoración al dinero. ¿Es difícil eliminar esto del corazón de alguien? ¡Es muy difícil! ¡Parece que la corrupción del hombre por parte de Satanás es realmente profunda! Entonces, después de que Satanás utilice esta tendencia para corromper a las personas, ¿cómo se manifiesta en ellas? ¿Os parece que no podríais sobrevivir sin dinero en este mundo, que pasar un solo día sin dinero sería imposible? El estatus de las personas y el respeto que imponen se basan en el dinero que tienen. Las espaldas de los pobres se encorvan por la vergüenza, mientras que los ricos disfrutan de su elevada posición. Se alzan llenos de soberbia, hablando en voz alta y viviendo con arrogancia. ¿Qué aportan a las personas este dicho y esta tendencia? ¿No es cierto que mucha gente realiza cualquier sacrificio en su búsqueda del dinero? ¿No sacrifican muchos su dignidad y su personalidad en la búsqueda de más dinero? Además, ¿no pierde mucha gentes la oportunidad de cumplir con su deber y seguir a Dios por culpa del dinero? ¿No es esto una pérdida para las personas? (Sí). ¿No es Satanás siniestro al usar este método y este dicho para corromper al hombre hasta ese punto? ¿No es una artimaña maliciosa? Conforme pasas de la objeción a este dicho popular a aceptarlo finalmente como verdad, tu corazón cae por completo en las garras de Satanás y, por tanto, sin darte cuenta acabas viviendo por este dicho. ¿En qué grado te ha afectado este dicho? Podrías conocer el camino verdadero, y podrías conocer la verdad, pero no tienes poder para buscarla. Puedes conocer claramente que las palabras de Dios son la verdad, pero no estás dispuesto a pagar el precio o sufrir para ganar la verdad. En su lugar, sacrificarías tu propio futuro y destino para oponerte a Dios hasta el final. Por mucho que Dios diga, por mucho que haga, por mucho que te des cuenta de que Su amor por ti es profundo y grande, mantendrás tozudamente tu propio rumbo y pagarás el precio para este dicho. Es decir, este dicho ya controla tu conducta y tus pensamientos, y preferirías que controlara tu destino antes que renunciar a él. Acaso el hecho de que las personas actúen así, de que estén controladas y manipuladas por este dicho, ¿no es una demostración de que la corrupción del hombre por parte de Satanás es efectiva? ¿No son estos la filosofía y el carácter corrupto de Satanás arraigándose en tu corazón? Si te comportas así, ¿no habrá conseguido Satanás su objetivo? (Sí). ¿Ves cómo ha corrompido Satanás así al hombre? ¿Puedes sentirlo? (No). No has visto ni sentido esto. ¿Ves aquí la maldad de Satanás? Satanás corrompe al hombre en todo tiempo y lugar. Imposibilita que el hombre se defienda de su corrupción, y lo deja desamparado contra ella. Hace que aceptes sus pensamientos, sus puntos de vista y las cosas malas que provienen de él en situaciones en las que no eres consciente y no reconoces lo que te está pasando. Las personas aceptan estas cosas y no hacen ninguna excepción. Las valoran y se aferran a ellas como a un tesoro, dejan que las manipulen y jueguen con ellas; así es cómo la corrupción del hombre por parte de Satanás se vuelve cada vez más profunda.

Extracto de ‘Dios mismo, el único V’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 152

Satanás hace uso de varios de estos métodos para corromper al hombre. El hombre tiene conocimiento y comprensión sobre algunos principios científicos, el hombre vive bajo la influencia de la cultura tradicional, y todo ser humano es heredero y trasmisor de esta. El hombre se ve obligado a seguir con la cultura tradicional que Satanás le ha dado, y actúa además conforme a las tendencias sociales que este provee a la humanidad. El hombre es inseparable de Satanás, se conforma a todo lo que este hace en todo momento, aceptando su maldad, su engaño, su malicia y su arrogancia. Una vez que el hombre llegó a poseer el carácter de Satanás, ¿se ha sentido feliz o triste de vivir en esta corrupta humanidad? (Triste). ¿Por qué dices eso? (Porque el hombre está atado y controlado por estas cosas corruptas, vive en pecado y se ve envuelto en una ardua lucha). Algunas personas llevan gafas, parecen ser muy intelectuales; puede que hablen respetablemente, con elocuencia y raciocinio y, debido a que han pasado ya por muchas cosas, puede que sean muy experimentados y sofisticados. Tienen la capacidad de hablar con detalle sobre asuntos grandes y pequeños. Puede que también sean capaces de valorar la autenticidad y la razón de las cosas. Algunos podrían fijarse en el comportamiento y la apariencia de estas personas, además de en su personalidad, humanidad, conducta, etcétera, y no encontrar falla en ellos. Las personas como estas son particularmente capaces de adaptarse a las tendencias sociales actuales. Aunque puedan ser más viejos, nunca van rezagados respecto a las tendencias del momento ni son demasiado mayores para aprender. Superficialmente, nadie puede encontrar una falla en ellos, pero en su interior están total y absolutamente corrompidos por Satanás. Aunque no puede hallarse en esta gente ninguna falla superficial, aunque por fuera resultan amables, refinados, y poseen conocimiento, cierta moralidad e integridad, y, aunque en términos de conocimiento no son en absoluto inferiores a los jóvenes, sin embargo, con respecto a su naturaleza y esencia, estas personas son ejemplos absolutos y vivos de Satanás; son la viva imagen de Satanás. Este es el “fruto” de la corrupción del hombre por parte de Satanás. Lo que he dicho puede resultaros doloroso, pero es del todo cierto. El conocimiento que el hombre estudia, la ciencia que entiende y los medios que elige y mediante los que se adapta a las tendencias sociales son, sin excepción, herramientas para la corrupción del hombre por parte de Satanás. Esto es absolutamente cierto. Por tanto, el hombre vive en un carácter completamente corrompido por Satanás, y no tiene forma de saber qué es la santidad de Dios o qué es Su esencia. Esto se debe a que superficialmente uno no puede encontrar fallos en las formas en que Satanás corrompe al hombre; uno no puede decir que algo es incorrecto basándose en el comportamiento de alguien. Cada cual sigue llevando a cabo su trabajo con normalidad y lleva una vida normal; lee libros y periódicos con normalidad, estudia y habla de un modo normal. Algunas personas han aprendido algo de ética y son buenos hablando, son comprensivos y amigables, son serviciales y caritativas, y no tienen disputas absurdas ni se aprovechan de la gente. Sin embargo, su carácter satánico corrupto está profundamente arraigado en ellos y esta esencia no puede cambiarse apoyándose en el esfuerzo externo. El hombre no es capaz de conocer la santidad de Dios a causa de esta esencia, y a pesar de que la esencia de la santidad de Dios se ha hecho pública al hombre, este no se la toma en serio. Esto se debe a que Satanás, por diversos medios, ya ha llegado a poseer completamente los sentimientos, las ideas, los puntos de vista y los pensamientos del hombre. Esta posesión y corrupción no es temporal u ocasional, pero está presente en todas partes y en todo momento. Así, muchas personas que han creído en Dios durante tres o cuatro años, o incluso cinco o seis, siguen considerando como tesoros estos malvados pensamientos, puntos de vista, lógicas y filosofías que Satanás les ha inculcado, y son incapaces de soltarlos. Como el hombre ha aceptado las cosas malvadas, arrogantes y maliciosas de la naturaleza de Satanás, inevitablemente, en las relaciones interpersonales del hombre se suceden a menudo conflictos, discusiones e incompatibilidades, que surgen a consecuencia de la naturaleza arrogante de Satanás. Si este le hubiera dado a la humanidad cosas positivas —por ejemplo, si el confucianismo y el taoísmo de la cultura tradicional que el hombre ha aceptado eran cosas buenas— los tipos similares de persona deberían ser capaces de llevarse bien entre sí tras aceptar esas cosas. ¿Por qué existe, pues, una división tan grande entre personas que han aceptado las mismas cosas? ¿Por qué ocurre esto? Se debe a que estas cosas proceden de Satanás y que este crea división entre las personas. Las cosas provenientes de Satanás, por muy dignas o grandes que parezcan en la superficie, traen al hombre o hacen surgir en su vida tan solo arrogancia, y nada más que la astucia de la naturaleza malvada de Satanás. ¿No es eso cierto? Alguien que es capaz de disfrazarse, que posee un rico conocimiento o una buena educación, lo seguiría teniendo difícil para ocultar su carácter satánico corrupto. Es decir, no importa cuántas maneras use esta persona para disfrazarse, si la consideraras una santa o si pensaras que era perfecta o un ángel. Da igual lo pura que te pareciera, ¿cuál es su verdadera vida entre bastidores? ¿Qué esencia verías en la revelación de su carácter? Sin duda verías la naturaleza malvada de Satanás. ¿Es admisible decir esto? (Sí). Supongamos, por ejemplo, que conocéis a alguien cercano vosotros, a quien consideras buena persona, quizás alguien a quien has idolatrado. Con tu estatura actual, ¿qué piensas de ellos? Primero, evalúas si este tipo de persona tiene o no humanidad, si es honesta, si tiene amor verdadero por las personas, si sus palabras y sus actos benefician y ayudan a los demás. (No lo hacen). ¿Qué es, en realidad, la pretendida benignidad, el amor o la bondad que estas personas revelan? Todo es falso, es una fachada. Bajo esta fachada hay un propósito malvado oculto: hacer que se adore e idolatre a esa persona. ¿Veis esto claramente? (Sí).

Extracto de ‘Dios mismo, el único V’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 153

¿Qué le aportan a la humanidad los métodos que Satanás usa para corromperla? ¿Aportan algo positivo? Primero de todo, ¿puede el hombre diferenciar entre el bien y el mal? ¿Dirías que en este mundo, que una persona sea famosa o importante o de alguna revista u otra publicación, hace que sean precisos los estándares que usan para juzgar si algo es bueno o malo, correcto o equivocado? ¿Son justas sus valoraciones de los acontecimientos y las personas? ¿Contienen verdad? ¿Valora este mundo, esta humanidad, las cosas positivas y negativas basándose en el estándar de la verdad? (No). ¿Por qué no tienen las personas esa capacidad? Las personas han estudiado sobre muchos conocimientos y saben mucho sobre ciencia, así que poseen grandes capacidades, ¿verdad? Entonces, ¿por qué son incapaces de diferenciar entre las cosas positivas y las negativas? ¿Por qué ocurre esto? (Porque las personas no tienen la verdad; la ciencia y el conocimiento no son la verdad). Lo único que Satanás aporta a la humanidad es malo, corrupto y carente de la verdad, la vida y el camino. Con la maldad y la corrupción que Satanás aporta al hombre, ¿puedes decir que Satanás tiene amor? ¿Puedes decir que el hombre tiene amor? Algunas personas podrían decir: “Estás equivocado, hay muchas personas por el mundo que ayudan a los pobres o la gente sin hogar. ¿Acaso no son buenas personas? También existen organizaciones caritativas que hacen una buena obra, ¿acaso toda esa labor que hacen no es una buena obra?”. ¿Qué dirías de esto? Satanás usa muchos métodos y teorías diferentes para corromper al hombre; ¿es esta corrupción un concepto vago? No, no es vago. Satanás también lleva a cabo algunas cosas prácticas y también promueve un punto de vista o una teoría en este mundo y en la sociedad. En cada dinastía y en cada época, promueve una teoría e inculca pensamientos en la mente del hombre. Estos pensamientos y teorías se arraigan poco a poco en los corazones de las personas, y entonces comienzan a vivir por ellos. Una vez empiezan a vivir por estas cosas, ¿no se convierten involuntariamente en Satanás? ¿No se hacen uno con Satanás? Cuando las personas se hacen uno con Satanás, ¿al final cuál es su actitud hacia Dios? ¿No es la misma que Satanás tiene hacia Dios? Nadie se atreve a admitir esto, ¿verdad? ¡Es horrible! ¿Por qué digo que la naturaleza de Satanás es malvada? No digo esto sin fundamento; más bien, la naturaleza de Satanás viene determinada y se analiza con base a lo que Satanás ha hecho y las cosas que ha revelado. Si solo dijera que Satanás es malvado, ¿qué pensaríais? Pensaríais: “Obviamente, Satanás es malvado”. Por tanto, te pregunto: “¿Qué aspectos de Satanás son malvados?”. Si dices: “La oposición de Satanás hacia Dios es malvada”, seguirías sin hablar claramente. Ahora que hemos hablado de esta manera sobre los pormenores, ¿tenéis entendimiento respecto al contenido específico de la esencia de la maldad de Satanás? (Sí). Si eres capaz de ver claramente la naturaleza malvada de Satanás, entonces verás tus propias condiciones. ¿Existe alguna relación entre estas dos cosas? ¿Os sirve esto de ayuda o no? (Sí). Cuando comunico acerca de la esencia de la santidad de Dios, ¿es necesario que comunique sobre la esencia malvada de Satanás? ¿Cuál es vuestra opinión sobre esto? (Sí, es necesario). ¿Por qué? (La maldad de Satanás pone en relieve la santidad de Dios). ¿Es esto así? Eso es en parte correcto, en el sentido de que sin la maldad de Satanás, las personas no sabrían que Dios es santo; es correcto decir eso. Sin embargo, si dices que la santidad de Dios solo existe por su contraste con la maldad de Satanás, ¿es eso correcto? Este tipo de pensamiento dialéctico resulta erróneo. La santidad de Dios es Su esencia inherente; incluso cuando Dios la revela por medio de Sus acciones, sigue siendo una expresión natural de la esencia de Dios y Su esencia inherente; siempre ha existido y es intrínseca e innata a Dios mismo, aunque el hombre no puede verla. Esto se debe a que los hombres viven en medio del carácter corrupto de Satanás y bajo su influencia y no conocen nada sobre santidad, mucho menos sobre el contenido específico de la santidad de Dios. Así que, ¿es vital que comuniquemos primero sobre la esencia malvada de Satanás? (Sí, lo es). Algunas personas pueden expresar alguna duda: “Estás comunicando sobre Dios mismo, entonces ¿por qué estás hablando siempre sobre cómo corrompe Satanás a las personas y lo malvada que es la naturaleza de este?”. Ahora habéis atenuado estas dudas, ¿verdad? Cuando las personas tengan discernimiento del mal de Satanás y tengan una definición precisa del mismo, cuando puedan ver claramente el contenido y la manifestación específicos del mal, su fuente y su esencia, solo entonces, a través del debate sobre la santidad de Dios, pueden las personas ser realmente conscientes o reconocer con claridad qué es la santidad de Dios, qué es la verdadera santidad. Si no expongo la maldad de Satanás, algunas personas creerán erróneamente que algunas cosas que hacen en la sociedad y entre ellas, o ciertas cosas que existen en este mundo, pueden estar relacionadas con la santidad. ¿No es ese un punto de vista erróneo? (Sí, lo es).

Extracto de ‘Dios mismo, el único V’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 154

Satanás usa el conocimiento como cebo. Escuchad con atención: el conocimiento es sólo una especie de cebo. Se insta a las personas a estudiar mucho y mejorarse a sí mismas día tras día, para que se armen de conocimiento y lo tengan como arma, y más tarde lo usen para abrir la puerta de la ciencia; en otras palabras, cuanto más conocimiento obtengas, más comprenderás. Satanás les dice todo esto a las personas; les indica que fomenten nobles ideales mientras adquieren conocimiento, y les instruye para que tengan ambiciones y aspiraciones. Sin que el hombre se dé cuenta, Satanás transmite muchos mensajes como este, haciendo que las personas sientan inconscientemente que esas cosas son correctas o beneficiosas. Sin saberlo, las personas ponen un pie en este camino, guiadas en su avance por sus propios ideales y ambiciones. Paso a paso, sin quererlo, aprenden las maneras en que piensa la gente importante o famosa del conocimiento que Satanás les ha dado. Aprenden, asimismo, algunas cosas de las acciones de personas a las que se considera héroes. ¿Por qué está abogando Satanás para el hombre en los actos de estos héroes? ¿Qué quiere infundir en el hombre? Que el hombre debe ser patriota, tener integridad nacional y ser heroico de espíritu. ¿Qué aprende el hombre de las narraciones históricas o las biografías de personajes heroicos? Aprende a tener sentido de la lealtad personal, a estar preparado para hacer cualquier cosa por los amigos o hermanos. Dentro de este conocimiento de Satanás, el hombre aprende sin saberlo muchas cosas que no son en absoluto positivas. En medio de la inconsciencia del hombre, Satanás planta en las mentes inmaduras las semillas que tiene preparadas. Estas semillas los hacen sentir que deben ser personas importantes, ser famosos, ser héroes, patriotas, ser personas que aman a sus familias y que harían cualquier cosa por un amigo y tienen sentido de lealtad personal. Seducidos por Satanás, recorren sin saberlo el camino que él ha preparado para ellos. Al descender por este camino se ven obligados a aceptar las normas de vida de Satanás. Sin darse cuenta en absoluto, desarrollan sus propias normas por las que vivir, pero estas no son más que las reglas que Satanás ha infundido a la fuerza en ellos. Durante el proceso de aprendizaje, Satanás hace que fomenten sus propios objetivos y determinen sus propias metas en la vida, sus normas de vida y la dirección en su vida, a la vez que inculca en ellos las cosas de Satanás, usando historias, biografías y todos los medios posibles para tentar a las personas poco a poco hasta que muerden el anzuelo. De esta forma, durante el transcurso de su aprendizaje, unos llegan a preferir la literatura, otros la economía, algunos la astronomía o la geografía. Y están aquellos a los que les acaba gustando la política, algunos a los que les gusta la física, otros la química y hasta otros prefieren la teología. Todas estas cosas son partes del todo que es el conocimiento. En vuestros corazones, cada uno de vosotros sabe cómo funcionan de verdad estas cosas; cada uno de vosotros ha tenido contacto con ellas antes. Cada uno de vosotros es capaz de hablar sin parar sobre una u otra rama de conocimiento. Por tanto, queda clara la profundidad a la que este conocimiento ha penetrado en las mentes de los hombres, también es fácil de ver la posición que ocupa en sus mentes este conocimiento y el efecto tan profundo que tiene en ellos. Una vez que alguien desarrolla un afecto hacia una faceta del conocimiento, cuando la persona se ha enamorado profundamente de ella, entonces desarrolla ambiciones sin saberlo: algunos quieren ser escritores, otros autores literarios, otros quieren hacer una carrera política y otros más quieren involucrarse en la economía y convertirse en gente de negocios. Luego hay unas cuantas personas que quieren ser héroes, ser importantes o famosas. Independientemente del tipo de persona que alguien quiera ser, su objetivo consiste en tomar este método de adquirir conocimiento y usarlo para sus propios fines, para realizar sus propios deseos, sus propias ambiciones. No importa lo bien que suene —si quieren lograr sus sueños, no desperdiciar su vida o tener cierta carrera—, fomentan estos nobles ideales y ambiciones, pero ¿para qué es todo esto esencialmente? ¿Habéis considerado antes esta cuestión? ¿Por qué actúa Satanás de esta manera? ¿Cuál es su propósito al inculcar estas cosas en el hombre? Vuestros corazones deben tener clara esta cuestión.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VI’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 155

Durante el proceso en que el hombre adquiere el conocimiento, Satanás emplea cualquier tipo de método, ya sea explicando historias, dándole simplemente un poco de conocimiento individual o permitiéndole satisfacer sus propios deseos o ambiciones. ¿Por qué camino Satanás quiere conducirte? Las personas creen que no hay nada malo en aprender conocimiento, que es el completamente natural. Para decirlo de manera que suene bien, fomentar nobles ideales o tener ambiciones es tener motivación, y esta debería ser la senda correcta en la vida. ¿No es una senda más gloriosa en la que vivir las personas si pueden realizar sus propios ideales, establecer una carrera con éxito? Al hacer todas estas cosas, uno no solo puede honrar a los antepasados, sino que también tiene la oportunidad de dejar la propia marca en la historia, ¿no es una buena cosa? Esto es algo bueno a los ojos de las personas mundanas y para ellas esto debe ser apropiado y positivo. Sin embargo, ¿acaso Satanás, con sus motivos siniestros, no lleva a las personas a este tipo de camino y eso es todo? Por supuesto que no. En realidad, independientemente de lo nobles que sean los ideales del hombre, de lo realistas que sean sus deseos o de lo adecuadas que puedan ser, todo lo que el hombre quiere lograr, todo lo que busca está inextricablemente vinculado a dos palabras. Ambas son de vital importancia para la vida de cada persona y son cosas que Satanás pretende infundir en el hombre. ¿Qué dos palabras son? Son “fama” y “ganancia”. Satanás usa un tipo de método muy sutil, un método muy de acuerdo con las nociones de las personas, que no radical en absoluto, a través del cual hace que las personas acepten sin querer su forma de vivir de Satanás, sus normas de vida, y para establecer metas y una dirección en la vida, y al actuar así, también llegan sin saberlo a tener ambiciones en la vida. Independientemente de lo grandes que estas ambiciones parezcan, están inextricablemente vinculado a la “fama” y la “ganancia”. Todo lo que cualquier persona importante o famosa y, en realidad, todas las personas, siguen en la vida sólo se relaciona con estas dos palabras: “fama” y “ganancia”. Las personas piensan que una vez que han obtenido la fama y la ganancia, pueden sacar provecho de ellas para disfrutar de un alto estatus y de una gran riqueza, y disfrutar de la vida. Piensan que la fama y ganancia son un tipo de capital que pueden usar para obtener una vida en búsqueda del placer y disfrute excesivo de la carne. En nombre de esta fama y ganancia que la humanidad codicia, de buena gana, aunque sin saberlo, las personas entregan sus cuerpos, sus mentes, todo lo que tienen, sus futuros y sus destinos y a Satanás. Lo hacen sin un momento siquiera de vacilación, ignorando siempre la necesidad de recuperar todo lo que han entregado. ¿Pueden las personas conservar algún control sobre sí mismas una vez que se han refugiado en Satanás de esta manera y se vuelven leales a él? Desde luego que no. Están total y completamente controlados por Satanás. Se han hundido de un modo completo y total en un cenagal y son incapaces de liberarse a sí mismos. Una vez que alguien está atascado en la fama y la ganancia, dejan de buscar lo que es brillante, lo justo o esas cosas que son hermosas y buenas. Esto se debe a que el poder seductor que la fama y la ganancia tienen sobre las personas es demasiado grande; se convierten en cosas que las personas persiguen durante toda su vida, y hasta por toda la eternidad sin final. ¿No es esto verdad? Algunos dirán que aprender conocimiento no es nada más que leer libros o aprender unas cuantas cosas que todavía no saben, como para no quedarse atrasados en el tiempo o que el mundo no los deje atrás. Conocimiento sólo se aprende para que puedan poner comida en la mesa, para su propio futuro o proveer las necesidades básicas. ¿Hay alguien que soportaría una década de duro estudio sólo para las necesidades básicas, para resolver tan sólo la cuestión de la comida? No, no hay nadie así. ¿Para qué sufre una persona estas dificultades por todos estos años? Es por la fama y la ganancia. La fama y la ganancia les esperan en la distancia, llamándoles y creen que sólo por su propia diligencia, sus dificultades y su lucha podrán seguir ese camino que les llevará a lograr fama y ganancia. Esta persona debe sufrir estas dificultades por su propia senda futura, para su disfrute futuro y para obtener una vida mejor. ¿Qué diantres es este conocimiento, me lo podéis decir? ¿Acaso no son normas de vida infundidas en las personas, reglas que Satanás les enseña en el curso de su aprendizaje del conocimiento? ¿Acaso no son los “elevados ideales” de la vida que Satanás infunde en el hombre? Tomad, por ejemplo, las ideas de personas importantes, la integridad de los famosos o el valiente espíritu de personajes heroicos, o la caballerosidad y la amabilidad de los protagonistas y los espadachines de las novelas de artes marciales, ¿no son estas todas las maneras en las que Satanás infunde estos ideales? (Sí, lo son). Estas ideas influyen o a una generación tras otra, y las personas de cada una de ellas son llevadas a aceptarlas, a vivir por ellas y a perseguirlas de un modo incesante. Esta es la forma, el canal por el que Satanás usa el conocimiento para corromper al hombre. Por tanto, después de que Satanás ha guiado a las personas a este camino, ¿sigue siendo posible que ellas adoren lo más mínimo a Dios? ¿Contienen el conocimiento y el pensamiento infundidos por Satanás en el hombre alguna cosa que tenga que ver con adorar a Dios? ¿Mantienen alguna cosa que pertenezca a la verdad? ¿Contienen alguna cosa referente a temer a Dios y evitar el mal? (No, no la contienen). Parecéis un poco inseguros, pero no importa. Siempre y cuando reconozcas que “fama” y “ganancia” son las dos palabras clave que Satanás usa para atraer a la gente a entrar en la senda del mal, entonces eso es suficiente.

Recapitulemos brevemente lo que hemos tratado hasta ahora: ¿qué usa Satanás para mantener al hombre firmemente bajo su control? (La fama y la ganancia). De modo que Satanás usa fama y ganancia para controlar los pensamientos del hombre hasta que todas las personas sólo puedan pensar en ellas. Por la fama y la ganancia luchan, sufren dificultades, soportan humillación, y sacrifican todo lo que tienen, y harán cualquier juicio o decisión en nombre de la fama y la ganancia. De esta forma, Satanás ata a las personas con cadenas invisibles y no tienen la fuerza ni el valor de deshacerse de ellas. Sin saberlo llevan estas cadenas y siempre avanzan con gran dificultad. En aras de esta fama y ganancia, la humanidad evita a Dios y le traiciona, y se vuelve más y más perversa. De esta forma, así, se destruye una generación tras otra en medio de la fama y la ganancia de Satanás. Consideremos ahora las acciones de Satanás, ¿son sus siniestros motivos completamente detestables? Tal vez hoy no podáis calar todavía sus motivos siniestros, porque pensáis que no podéis vivir sin fama y ganancia. Creéis que, si las personas dejan atrás la fama y la ganancia, ya no serán capaces de ver el camino que tienen por delante ni sus metas, que su futuro se volverá oscuro, tenue y sombrío. Sin embargo, poco a poco, todos reconoceréis un día que la fama y la ganancia son grilletes monstruosos que Satanás usa para atar al hombre. Cuando llegue ese día, resistirás por completo el control de Satanás y los grilletes que Satanás usa para atarte. Cuando llegue el momento en que desees deshacerte de todas las cosas que Satanás ha inculcado en ti, romperás definitivamente con Satanás y detestarás verdaderamente todo lo que él te ha traído. Sólo entonces la humanidad sentirá un verdadero amor y anhelo por Dios.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VI’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 156

Satanás usa el nombre de la ciencia para satisfacer la curiosidad del hombre, su deseo de explorar la ciencia y sondear los misterios. Satanás satisface, en nombre de la ciencia, las necesidades materiales del hombre y su exigencia de aumentar continuamente su calidad de vida. Así que, con este pretexto, Satanás usa la ciencia para corromper al hombre. ¿El pensamiento del hombre o su mente es lo único que Satanás corrompe usando la ciencia? Entre las personas, los eventos y las cosas de nuestro entorno que podemos ver y con los que entramos en contacto, ¿qué otras de estas cosas corrompe Satanás con la ciencia? (El entorno natural). Correcto. Parece que se os ha dañado profundamente con esto, y que estáis afectados en lo más hondo. Aparte de usar los diversos descubrimientos y las conclusiones de esta, Satanás también se sirve de ella para llevar a cabo una destrucción y una explotación desenfrenadas del entorno vital que Dios le concedió al ser humano. Lo realiza bajo el pretexto de que, si el hombre lleva a cabo una investigación científica, entonces su entorno vital y su calidad de vida mejorará cada vez más y, además, que el objetivo del desarrollo científico es atender las necesidades materiales diarias en aumento de la gente y su necesidad de continuar mejorando su calidad de vida. Si no es por estas razones, entonces ¿por qué se desarrolla la ciencia? Esta es la base teórica del desarrollo de la ciencia por parte de Satanás. Sin embargo, ¿qué ha traído la ciencia a la humanidad? ¿En qué consiste el entorno al que estamos conectados? ¿Acaso no ha sido contaminado el aire que respira la humanidad? ¿Sigue siendo verdaderamente pura el agua que bebemos? (No). ¿Es natural la comida que consumimos? Su mayoría se cultiva con fertilizantes químicos, modificación genética, y también se producen mutaciones causadas por el uso de métodos científicos, incluso los vegetales y la fruta que consumimos ya no son naturales. Incluso los huevos naturales ya no son fáciles de encontrar y los huevos ya no saben cómo solían, ya que han sido procesados por la pretendida ciencia de Satanás. Contemplando la imagen panorámica, toda la atmósfera ha sido destruida y contaminada; los montes, los lagos, los bosques, los ríos, los océanos y todo, encima y debajo de la tierra, se han estropeado con los supuestos logros científicos. En resumen, todo el entorno natural, el entorno vital concedido a la humanidad por Dios, ha sido destruido y estropeado por la así llamada ciencia. Aunque muchas personas han logrado lo que siempre esperaron en términos de la calidad de vida que buscan, y han satisfecho sus deseos y su carne, el entorno en el que vive el hombre ha sido esencialmente destruido y arruinado por los diversos “logros” producidos por la ciencia. Ahora bien, ya no tenemos derecho a respirar una sola bocanada de aire fresco. ¿No es este el pesar de la humanidad? ¿Queda para el hombre todavía alguna alegría que mencionar cuando debe vivir en este tipo de espacio? Este espacio y ambiente vital en el que habita el hombre, desde el principio mismo, fue creado por Dios para el hombre. El agua que las personas beben, el aire que respiran, la comida que comen, las plantas, los árboles y los océanos, cada parte de este entorno vital fue concedido por Dios al hombre; es natural, opera según la ley natural establecida por Él. Si no hubiera ciencia, las personas habrían sido felices y habrían disfrutado de todo en su forma más prístina de acuerdo con la manera de Dios y con lo que Dios les otorgó para disfrutar. Sin embargo, Satanás lo ha destruido y estropeado todo ahora; el espacio vital fundamental del hombre ya está impoluto. Pero nadie es capaz de reconocer qué causó esto o cómo se produjo esto; y muchas más personas abordan la ciencia y la comprende a través de las ideas que Satanás ha infundido en ellos. ¿No es esto completamente detestable y lastimoso? Habiendo tomado Satanás ahora el espacio en el que existe la gente, así como su entorno vital, y habiéndolos corrompido hasta dejarlos en este estado, y con la humanidad que sigue desarrollándose de esta forma, ¿hay alguna necesidad de que Dios destruya personalmente a esta gente? Si la gente sigue desarrollándose de esta forma, ¿qué dirección tomará? (Será exterminada). ¿Cómo será exterminada? Además de la avariciosa búsqueda de la gente de la fama y la ganancia, continuamente llevan a cabo la exploración científica y se meten de lleno en la investigación y luego actúan de tal manera que satisfacen sin cesar sus propias necesidades materiales y deseos; ¿cuáles son, pues, las consecuencias para el hombre? En primer lugar, el equilibrio ecológico se ha roto y, cuando esto sucede, los cuerpos de las personas, sus órganos internos, están dañados y manchados por este ambiente desequilibrado y diversas enfermedades infecciosas y plagas se extienden por todo el mundo. No es cierto que esta sea ahora una situación sobre la que el hombre no tiene control alguno. Ahora que entendéis esto, si la humanidad no sigue a Dios, sino a Satanás, de esta forma —usando el conocimiento para enriquecerse continuamente, utilizando la ciencia para explorar sin cesar el futuro de la vida humana, sirviéndose de este tipo de método para seguir viviendo— ¿podéis reconocer cómo acabará esto para la humanidad? (Será la extinción). Sí, acabará en la extinción: la humanidad cada vez se está acercando más a su propia extinción, ¡un paso detrás de otro! Ahora parece que la ciencia es una especie de poción mágica que Satanás ha preparado para el hombre, para que cuando intentéis discernir las cosas lo hagáis en medio de una neblina brumosa; no importa cuánto te empeñes en mirar, no puedes ver las cosas con claridad y, por mucho que lo intentes, no puedes entenderlo. Sin embargo, Satanás usa el nombre de la ciencia para tentarte y manipularte, llevarte un paso tras otro hacia el abismo y la muerte.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VI’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 157

Satanás utiliza la cultura tradicional para corromper al hombre. Existen muchas similitudes entre esta y la superstición, pero la única diferencia es que la cultura tradicional tiene ciertas historias, alusiones y fuentes. Satanás ha fabricado e inventado muchas historias populares o historias que aparecen en los libros de historia, dejándoles a las personas profundas impresiones de cultura tradicional o figuras supersticiosas. Por ejemplo, en China están “Los ocho inmortales cruzan el mar”; “Viaje a occidente”; “El emperador de jade”; “Nezha vence al rey dragón” y “Las investiduras de los dioses”, ¿No se han arraigado profundamente en la mente del hombre? Aunque algunos de vosotros no conozcan todos los detalles, sigues conociendo las historias generales y es este contenido general lo que se te queda en el corazón y en la mente, de manera que no puedes olvidarlas. Estas son diversas ideas o leyendas que Satanás preparó para el hombre hace mucho tiempo, y que se han diseminado en distintos momentos. Estas cosas perjudican directamente y minan el alma de los seres humanos y ponen a estos bajo un hechizo tras otro. Es decir, que una vez que has aceptado esa cultura tradicional, esas historias o cosas supersticiosas, una vez que se establecen en tu mente y una vez que están adheridas a tu corazón, entonces es como si estuvieras bajo un hechizo: quedas enredado e influenciado por estas trampas culturales, esas ideas e historias tradicionales. Influyen en tu vida, en tu perspectiva de la vida, y en tu juicio de las cosas. Aún más, influyen en tu búsqueda de la senda verdadera de la vida: esto es, de hecho, un hechizo malvado. Por mucho que intentes no puedes sacudírtelas; las cortas, pero no puedes derribarlas; las golpeas, pero no puedes derruirlas. Además, después de que la gente sea puesta bajo este tipo de hechizo, sin saberlo, del mismo modo empieza a adorar a Satanás, a promover su imagen en su corazón. En otras palabras, lo establecen como su ídolo, un objeto de adoración y admiración, hasta el punto de considerarlo como Dios. Inconscientemente, estas cosas están en el corazón de las personas, controlando sus palabras y sus hechos. Además, primero consideras que estas historias y leyendas son falsa, pero luego, sin saberlo, reconoces su existencia, convirtiéndolas en figuras reales y objetos reales existentes. De forma inconsciente, recibes estas ideas y la existencia de estas cosas en tu subconsciente. De este mismo modo también recibes a los diablos, a Satanás y los ídolos en tu casa y en tu propio corazón, esto es ciertamente un hechizo. ¿Resuenan estas palabras en vosotros? (Sí). ¿Hay alguien entre vosotros que haya quemado incienso y adorado a Buda? (Sí). ¿Cuál fue, pues, el propósito de esto? (Orar por la paz). Pensando ahora en ello, ¿no es absurdo orar a Satanás para pedir la paz? ¿Acaso trae él paz? (No). ¿No veis lo ignorantes que erais en ese tiempo? Ese tipo de comportamiento es absurdo, ignorante e ingenuo, ¿no es así? A Satanás sólo le importa cómo corromperte. Satanás no puede proporcionarte paz en absoluto; sólo puede darte un respiro temporal. Sin embargo, para ganar este respiro debes tomar un voto y, si rompes tu promesa o el voto que le has hecho a Satanás, verás cómo te atormenta. Al obligarte a tomar un voto, en realidad quiere controlarte. Cuando orasteis pidiendo paz, ¿la obtuvisteis? (No). Vosotros no lograsteis la paz, sino al contrario, vuestros esfuerzos os trajeron infortunio y desastres sin fin: ciertamente un océano ilimitado de amargura. La paz no está dentro del campo de acción de Satanás, y esta es la verdad. Esta es la consecuencia que esa superstición feudal y la cultura tradicional han traído a la humanidad.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VI’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 158

Satanás corrompe al hombre es a través de las corrientes sociales. “Las corrientes sociales” incluyen muchas cosas. Algunos preguntan: “¿Quieren decir las últimas modas, cosméticos, peinados y alimentos gourmet?”. ¿Son estas las cosas consideradas las corrientes sociales? Estas son una parte de las tendencias sociales, pero no vamos a hablar de ellas ahora. Sólo deseamos hablar de las ideas que las corrientes sociales producen en las personas, la forma en que las hacen comportarse en el mundo, y las metas y la perspectiva de la vida que ocasionan en los seres humanos. Son muy importantes; pueden controlar e influenciar el estado mental del hombre. Estas tendencias surgen una tras otra y todas ellas conllevan una influencia malvada que degenera continuamente a la humanidad, provocando que las personas pierdan conciencia, humanidad y razón, rebajando su moral y su calidad de personalidad cada vez más, hasta el punto de que se puede incluso afirmar que la mayoría de las personas no tienen ahora personalidad ni humanidad, ni conciencia, y mucho menos razón. ¿Cuáles son, pues, esas corrientes? No las puedes ver a simple vista. Cuando sopla el viento de una tendencia, tal vez sólo un pequeño número de personas se convertirán en iniciadoras de esta. Empiezan a hacer este tipo de cosas, aceptando este tipo de idea o este tipo de perspectiva. La mayoría de las personas, sin embargo, en medio de su inconsciencia seguirán estando continuamente infectadas, asimiladas y atraídas por esta clase de corriente, hasta que la aceptan sin darse cuenta y de forma involuntaria, y todos estén sumergidos en ella y sean controlados por ella. Una tras otra, esas tendencias hacen que las personas, que no tienen un cuerpo y una mente fuertes, no sepan qué es la verdad y no puedan distinguir entre cosas positivas y negativas, aceptarlas felizmente, así como los puntos de vista sobre la vida y los valores que provienen de Satanás. Aceptan lo que este les dice sobre cómo plantearse la vida y la forma de vivir que Satanás les “concede”, y tampoco tienen la fuerza ni la capacidad, y, mucho menos, la conciencia para resistirse. Así pues, ¿qué son realmente esas corrientes? He escogido un simple ejemplo para que podáis llegar a entender. Por ejemplo, en el pasado, las personas dirigían su negocio de un modo que no engañaba ni a viejos ni a jóvenes, y que vendían artículos al mismo precio, independientemente de quién comprara. ¿No se transmite aquí un indicio de conciencia y humanidad? Cuando las personas usaban esta clase de credo en la dirección de su negocio, esto muestra que seguían teniendo alguna conciencia y humanidad en ese tiempo. Pero con la exigencia del hombre de niveles de dinero en aumento, sin darse cuenta, las personas llegaron a amar cada vez más el dinero, la ganancia y el placer. ¿Llegaron, pues, a considerar el dinero como lo más importante? Cuando las personas ven el dinero como más importante, inconscientemente descuidan su reputación, su renombre, su prestigio y personalidad; ¿no es así? Cuando te metes en negocios, ves a otras personas que usan diversos medios para estafar a las personas y hacerse rico. Aunque el dinero ganado es deshonesto, cada vez son más y más ricos. Aunque se implican en el mismo negocio que tú, toda su familia disfruta de la vida más que tú y te sientes mal, y protestas para ti mismo: “¿Por qué no puedo yo hacer esto? ¿Por qué no puedo ganar tanto como ellos? Tengo que pensar en una forma de hacer más dinero, de que mi negocio prospere”. A continuación, haces tu mejor esfuerzo por reflexionar acerca de cómo hacer mucho dinero. Según la forma habitual de hacer dinero, vender las cosas al mismo precio para todos los clientes, el dinero que consigues se gana en buena conciencia. Sin embargo, esta no es la manera de hacerte rico pronto. Bajo la urgencia de hacer beneficio, tu pensamiento experimenta una transformación gradual. Durante ella, tus principios de conducta también empiezan a cambiar. Cuando engañas a alguien por primera vez, tienes tus reservas y dices: “Esta será la última vez que engaño a alguien, no volveré a hacerlo. No puedo engañar a las personas. Engañar tiene graves consecuencias. ¡Me traerá muchos problemas!”. Cuando engañas por primera vez a alguien, tu corazón siente algunos escrúpulos; esta es la función de la conciencia del hombre: hacerte sentir escrúpulos y reprocharte, de manera que cuando obras así es algo que se siente poco natural. Sin embargo, después de haber tenido éxito engañando a alguien, ves que ahora tienes más dinero que antes y crees que este método puede resultarte muy beneficioso. A pesar del apagado dolor en tu corazón, todavía te apetece felicitarte por tu éxito, y te sientes algo contento contigo mismo. Por primera vez apruebas tu propia conducta y tu propia decepción. Después, una vez que el hombre ha sido contaminado por este engaño, es lo mismo que aquel que se involucra en el juego y después se convierte en jugador. Sin darte cuenta, apruebas tu propia conducta engañosa y la aceptas. En tu inconciencia, consideras que el engaño es una conducta comercial legítima y el medio más útil para tu supervivencia y tu sustento; piensas que, haciendo esto, puedes hacer una fortuna rápidamente. Esto es un proceso: al principio, las personas no pueden aceptar este tipo de comportamiento y menosprecian esta conducta. Después empiezan a experimentar con esta conducta probándola a su manera, y su corazón empieza a transformarse poco a poco. ¿Qué tipo de transformación es esta? Es una aprobación y la admisión de esta corriente, de esta idea infundida en ti por la tendencia social. Sin saberlo, sientes que, si no engañas a las personas al hacer negocios con ellas, estarás peor; sientes que, si no engañas a las personas, es como si hubieras perdido algo. Inconscientemente, este engaño se convierte en tu alma misma, en tu pilar, y en un tipo de comportamiento indispensable que es un principio en tu vida. Después de que el hombre haya aceptado esta conducta y este pensamiento, ¿no ha causado esto un cambio en su corazón? Tu corazón ha cambiado, ¿ha cambiado, pues, tu personalidad también? ¿Ha cambiado tu humanidad? ¿Ha cambiado tu conciencia? (Sí). Sí, cada parte de esta persona experimenta un cambio cualitativo, de su corazón a sus pensamientos, hasta tal extremo que son transformados desde el interior. Este cambio te lleva cada vez más y más lejos de Dios y te alineas más y más con Satanás, y eres más y más similar a él.

Al ver este tipo de tendencias sociales, ¿dirías que tienen una gran influencia sobre las personas? ¿Tienen esas tendencias sociales una gran influencia en los seres humanos? ¿Tienen un efecto profundamente perjudicial en ellos? (Sí). Tienen un efecto muy profundamente dañino en las personas. ¿Qué es lo que Satanás corrompe en el hombre usando una de corrientes sociales una tras otra? (La conciencia del hombre, la razón, la humanidad, la moral, y la opinión sobre la vida). Causan una degeneración gradual en las personas, ¿no es así? Satanás usa estas tendencias sociales para atraer a las personas, paso a paso hasta entrar en un nido de diablos, para que aquellos que se enreden en las corrientes sociales aboguen, inconscientemente, por el dinero y los deseos materiales, la maldad y la violencia. Una vez que estas cosas han entrado en el corazón del hombre, ¿en qué se convierte este? ¡El hombre se convierte en el diablo, Satanás! ¿Por qué? Porque ¿qué inclinación psicológica existe en el corazón del hombre? ¿Qué adora el hombre? Empieza a complacerse en la maldad y la violencia, sin mostrar placer por la belleza, la bondad, y mucho menos la paz. Las personas no están dispuestas a vivir la vida sencilla de la humanidad normal, sino que en su lugar desea disfrutar de un alto estatus y de una gran riqueza, gozar de los placeres de la carne, no escatimar esfuerzo alguno para satisfacerla, sin restricciones, sin lazos que las retengan; en otras palabras, hacer cualquier cosa que deseen. Por tanto, cuando el hombre está inmerso en estas clases de corrientes, ¿puede el conocimiento que has aprendido ayudarte a liberarte? ¿Pueden tu conocimiento de la cultura tradicional y las supersticiones ayudarte a escapar de este nefasto dilema? ¿Pueden la moral y las ceremonias que el hombre conoce ayudar a la gente a ejercer control? Toma, por ejemplo, el “Clásico de Tres Caracteres”. ¿Puede ayudar a que las personas saquen los pies del lodazal de estas tendencias? (No, no puede). Por tanto, el hombre se va convirtiendo cada vez más y más malo, arrogante, condescendiente, egoísta, y malicioso. Ya no hay afecto entre las personas ni amor entre los miembros de la familia, y ya no hay ningún tipo de comprensión entre parientes y amigos; las relaciones humanas están caracterizadas por la violencia. Cada persona busca usar métodos violentos para vivir en medio de sus congéneres; aseguran su propio pan diario usando violencia y usan ganan sus posiciones y obtienen sus propios beneficios usando la violencia, y usan medios violentos y malvados. ¿No es terrorífica esta humanidad? (Sí). Después de oír todas estas cosas de las que acabo de hablar, ¿no pensáis que es aterrador vivir en este entorno, en este mundo y en medio de estos tipos de personas, entre las cuales Satanás corrompe a la humanidad? (Sí). ¿Habéis sentido alguna vez que sois patéticos? Debéis sentirlo un poco en este momento ¿no? (Sí). Al escuchar vuestro tono, parece como si estuvierais pensando, “Satanás ha usado tantos modos diferentes para corromper al hombre. Aprovecha cada oportunidad y está en todos los lugares a los que acudimos. ¿Puede el hombre ser salvo aún?”. ¿Puede el hombre ser salvo aún? ¿Puede el hombre salvarse a sí mismo? (No). ¿Puede el Emperador de jade salvar al hombre? ¿Puede Confucio salvar al hombre? ¿Puede la Guanyin Bodhisattva salvar al hombre? (No). ¿Quién puede, pues, salvar al hombre? (Dios). Algunas personas, sin embargo, suscitarán en su corazón preguntas como: “Satanás nos perjudica de un modo tan salvaje, tan frenético que no tenemos esperanza de vivir la vida ni confianza en vivir la vida. Todos vivimos en medio de la corrupción, y cada persona se resiste a Dios de todos modos, y ahora nuestro corazón se ha hundido hasta el fondo. Entonces, mientras Satanás está corrompiéndonos, ¿dónde está Dios? ¿Qué está haciendo Dios? ¡Haga Dios lo que haga por nosotros, nunca lo sentimos!”. Algunas personas se sienten inevitablemente abatidas y algo desalentadas, ¿correcto? Para vosotros, este sentimiento es muy profundo, porque todo lo que he estado diciendo ha permitido que las personas lleguen lentamente a entender, a sentir más y más que no tienen esperanza, que han sido abandonados por Dios. Pero no os preocupéis. Nuestro tema de enseñanza para hoy, “la maldad de Satanás”, no es nuestro tema real. Para hablar de la esencia de la santidad de Dios, sin embargo, debemos discutir primero sobre cómo corrompe Satanás al hombre y su maldad para dejar más claro en qué clase de condición está ahora la humanidad. Un objetivo de hablar sobre esto es permitir a las personas que conozcan la maldad de Satanás, mientras que el otro es permitirles entender con mayor profundidad qué es la verdadera santidad.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VI’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 159

Siempre que Satanás corrompe al hombre o inflige un daño desenfrenado al hombre, Dios no está por ahí ocioso ni tampoco se echa a un lado, ni hace la vista gorda con aquellos que Él ha elegido. Dios entiende con toda claridad todo lo que Satanás hace. Independientemente de lo que haga, de la corriente que provoque su acción, Dios sabe todo lo que él está intentando hacer y no abandona a Sus elegidos. En cambio, sin llamar la atención, en secreto, silenciosamente, Dios hace todo lo necesario. Cuando Dios empieza a obrar en alguien, cuando ha escogido a alguien, no se lo proclama esta noticia a nadie ni tampoco a Satanás, y mucho menos hace gestos grandilocuentes. Él hace lo necesario muy calladito y de forma muy natural. En primer lugar, selecciona una familia para ti; tus antecedentes familiares, tus padres, tus ancestros, todo esto Dios lo decide por adelantado. En otras palabras, Dios no toma estas decisiones por antojo, sino más bien empezó una obra hace mucho. Una vez que Dios ha escogido una familia para ti, también elige entonces la fecha en la que nacerás. Luego Dios te observa mientras naces y llegas llorando al mundo, contempla tu nacimiento, te ve cuando pronuncias tus primeras palabras, cuando tropiezas y das tus primeros pasos, cuando aprendes a caminar. Primero das un paso, y después otro… y ahora puedes correr, saltar, hablar y expresar tus sentimientos. A medida que crecen las personas, la mirada de Satanás está fijada en cada uno de ellas, como el tigre que observa detenidamente a su presa. Sin embargo, al hacer Su obra, Dios nunca ha estado sujeto a ninguna limitación procedente de personas, sucesos o cosas, de espacio ni de tiempo; hace lo que debería y lo que debe. En el proceso de maduración, tal vez te encuentres con muchas cosas que no te gustan, como enfermedad y frustración. Sin embargo, al caminar por esta senda, tu vida y tu futuro están estrictamente bajo el cuidado de Dios. Él te proporciona una garantía genuina que te durará toda la vida, Él está justo a tu lado, protegiéndote y cuidándote. Tú, sin saberlo, vas creciendo. Empiezas a entrar en contacto con las cosas nuevas y empiezas a conocer este mundo y a esta humanidad. Todo es fresco y nuevo para ti. Hay cosas que te gusta hacer. Vives en tu propia humanidad, en tu propio espacio y no tienes ni la más mínima percepción sobre la existencia de Dios. Sin embargo, Él te observa en cada paso del camino mientras maduras, y te observa en cada zancada que das hacia adelante. Incluso cuando estás aprendiendo conocimiento o estudiando la ciencia, Dios no se ha apartado de tu lado nunca, ni un solo paso. En esto eres exactamente igual a otras personas, en el transcurso de conocer el mundo e involucrarte en él, has establecido tus propios ideales, tienes tus propios hobbies, tus propios intereses y albergas nobles ambiciones. Con frecuencia meditas en tu propio futuro, maquinando a menudo el bosquejo de cómo debería verse tu futuro. Pero, independientemente de lo que suceda a lo largo del camino, Dios lo ve suceder todo con claridad. Tal vez tú mismo hayas olvidado tu propio pasado, pero para Dios, no hay quien pueda entenderte mejor que Él. Vives bajo la mirada de Dios, creciendo, madurando. Durante este periodo, la tarea más importante de Dios es algo que nadie puede percibir jamás, algo que nadie sabe. Ciertamente, Dios no se lo cuenta a nadie. Entonces, ¿qué es esto tan crucial? Se puede afirmar que es la garantía de que Dios salvará a la persona. Esto significa que si Dios quiere salvarla, debe hacerlo. Esta tarea es vitalmente importante tanto para el hombre como para Dios. ¿Sabéis qué es esto? Parecería que no tuvierais ningún sentimiento al respecto ni ningún concepto de ello, así que os lo diré. Desde el momento en que naciste, hasta el momento presente, Dios ha llevado a cabo mucha obra en ti, pero Él no te entrega una cuenta detallada de cada cosa que ha hecho. Dios no te ha permitido saberlo ni te lo ha dicho. Sin embargo, para la humanidad, todo lo que Él hace es importante. En lo que concierne a Dios, es algo que debe hacer. En Su corazón hay algo importante que necesita hacer y que sobrepasa por mucho a cualquiera de estas cosas. Pues es que, desde el momento en que nace una persona hasta el día de hoy, Dios debe garantizar su seguridad. Cuando escuchas estas palabras, vosotros podéis sentiros como si no entendierais por completo. Quizás os preguntéis: “¿Es esta seguridad tan importante?”. ¿Cuál es, pues, el significado literal de “seguridad”? Tal vez entendáis que significa paz o que nunca experimentaréis desastre o calamidad, que viviréis bien, que llevaréis una vida normal. Pero en vuestro corazón, debéis saber que no es tan simple. ¿Qué es exactamente esto de lo que os he estado hablando, que Dios tiene que hacer? ¿Qué significa seguridad para Dios? ¿Es realmente una garantía del significado normal de “seguridad”? No. Entonces, ¿qué es esto que Dios hace? Esta “seguridad” significa que no serás devorado por Satanás. ¿Es esto importante? No ser devorado por Satanás, ¿concierne, pues, esto a tu seguridad o no? Sí, esto tiene que ver con tu seguridad personal, y no puede haber nada más importante. Una vez que has sido devorado por Satanás, tu alma y tu carne ya no le pertenecen a Dios. Él ya no te salvará. Abandonará a las almas y a las personas que han sido devoradas por Satanás. Por tanto, afirmo que lo más importante que Dios tiene que hacer es garantizar esta seguridad tuya, para garantizar que no serás devorado por Satanás. Esto es muy importante, ¿no es así? ¿Por qué no podéis, pues, responder? ¡Parecería que no sois capaces de sentir la gran bondad de Dios!

Extracto de ‘Dios mismo, el único VI’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 160

Dios hace mucho más aparte de garantizar la seguridad de las personas, garantizando que no serán devoradas por Satanás. Asimismo, realiza mucho trabajo de preparación antes de escoger a alguien y salvarle. En primer lugar, Dios hace preparativos meticulosos para el tipo de temperamento que tendrás, en qué clase de familia nacerás, quiénes serán tus padres, cuántos hermanos y hermanas tendrás, cuál es la situación y el estatus económico, y las condiciones de la familia en la que naces. ¿Sabéis en qué tipo de familia nacen en su mayoría los elegidos de Dios? ¿Son familias prominentes? No podemos afirmar con seguridad que no haya ninguna así, que hayan nacido en familias prominentes. Quizás algunas lo sean, pero son muy pocas. ¿Nacen en familias de excepcional riqueza, familias de billonarios o los multimillonarios? No, casi nunca nacen en esta clase de familia. Entonces, ¿qué clase de familia dispone Dios la mayoría de las veces para estas personas? (Familias corrientes). ¿Y qué familias pueden considerarse “familias corrientes”? Incluyen familias de trabajadores; es decir, familias que dependen de su salario para sobrevivir, que pueden solventar las necesidades básicas y no son demasiado acaudaladas; también incluyen familias de campesinos. Los campesinos dependen de plantar cultivos para sus alimentos, para tener granos para comer y ropa para vestir, y no pasan hambre ni frío. Luego están las familias agricultoras. Los agricultores cuentan con plantar cosechas para alimentarse, tienen grano para comer y, pase lo que pase, no te irás con hambre, pero no puedes esperar tener ropa muy bonita. Y también hay algunas familias que dirigen pequeños comercios, y algunas en las que los padres son intelectuales y, estas también pueden ser contadas como familias ordinarias. Además, hay algunos padres que son trabajadores de oficina u oficiales menores del gobierno, que tampoco pueden contarse como pertenecer a familias destacadas. La mayoría ha nacido en familias corrientes, y todo esto lo ha dispuesto Dios. Con esto quiero decir que, lo primero de todo, este entorno en el que vives no es la familia de medios sustanciales que tú puedas imaginar y esta es la familia que Dios ha decidido para ti, y la mayoría de las personas vivirán dentro de los límites de este tipo de familia. ¿Qué hay, pues, del estatus social? Las condiciones económicas de la mayoría de los padres son promedias y no poseen un alto estatus social, para ellos, basta con tener un trabajo. ¿Incluyen gobernadores? ¿O presidentes nacionales? (No). Como mucho, son personas como directores de pequeños negocios o propietarios de pequeñas empresas. Su estatus social es regular y sus condiciones económicas son promedio. Otro factor es el entorno de la vida familiar. Primero que nada, no hay padres entre estas familias que pudieran tener una clara influencia sobre sus hijos con respecto a caminar por la senda de la adivinación y de los videntes; hay muy pocos que se involucren en estas cosas La mayoría de los progenitores son bastante normales. Al mismo tiempo en que Dios escoge a las personas, establece este tipo de entorno para para ellas, que es grandemente beneficioso para Su obra de salvar a las personas. En la superficie, parece que Dios no haya hecho nada particularmente trascendental para el hombre; simplemente hace todas las cosas que Él hace en silencio y secreto, con humildad y en silencio. Sin embargo, en realidad, todo lo que Dios hace, lo hace para establecer los cimientos para tu salvación, para preparar el camino que tienes por delante y adecuar todas las condiciones necesarias para tu salvación. A continuación, Dios lleva a cada persona de nuevo delante de Él, cada una en un momento específico: es entonces que oyes la voz de Dios; es entonces que vas delante de Él. Cuando esto ocurre, algunos ya se han convertido en padres mientras que otros son todavía hijos de alguien. En otras palabras, algunas personas se han casado y han tenido hijos, mientras que otros siguen solteros sin haber iniciado todavía su propia familia. Pero independientemente de la situación personal, Dios siempre ha establecido los momentos en que serás escogido y cuándo te alcanzarán Su evangelio y Sus palabras. Dios ha dispuesto las circunstancias, ha decidido respecto a cierta persona o contexto a través del cual se te transmitirá el evangelio, para que puedas escuchar Sus palabras. Él ya ha preparado para ti todas las condiciones necesarias. De esta manera, aunque el hombre no sepa que está ocurriendo, el hombre viene delante de Él y regresa a Su familia. Sin percatarse de ello el hombre también sigue a Dios y entra en cada paso de Su obra, entrando en cada paso de la forma de obrar que Él ha preparado para el hombre. ¿Qué maneras usa Dios cuando hace las cosas para el hombre en este momento? Primero, lo mínimo que hace es ocuparse del cuidado y protección que el hombre disfruta. Además de esto, Él presenta a diversas personas, eventos y cosas para que a través de estos el hombre pueda ver Su existencia y Sus hechos. Por ejemplo, algunos creen en Dios, porque alguien está enfermo. Cuando otros les predican el evangelio empiezan a creer en Dios, y esta creencia se produce a causa de la situación. ¿Quién la dispuso? (Dios). Por medio de esta enfermedad, hay algunas familias en las que todos son creyentes mientras que hay otras donde solo unas pocas personas en la familia creen. En la superficie, puede parecer que alguien en tu familia tiene una enfermedad, pero en realidad es una condición que Dios te ha otorgado para que vengas ante Él; esta es la bondad de Dios. Por ser dura la vida familiar para algunas personas y por no poder hallar paz, se produce una oportunidad casual en la que alguien transmitirá el evangelio y le dirá: “Cree en el Señor Jesús y tendrás paz”. Así, inconscientemente, llegan a creer en Dios bajo circunstancias muy naturales; ¿no es esto, pues, un tipo de condición? Y el hecho de que su familia no esté en paz, ¿no es el hecho una gracia que le ha sido concedida a ellos por Dios? También hay algunos que llegan a creer en Dios por otras razones. Existen diferentes razones y diferentes maneras de creer, pero no importa cuál sea la razón que te lleve a creer en Él, en realidad ha sido Él quien lo ha dispuesto y guiado todo. Al principio, Dios utilizó diversos medios para escogerte y llevarte a Su familia. Esta es la gracia que Dios otorga a cada persona.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VI’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 161

En el estado actual de la obra de Dios en estos, los últimos días, Él ya no solo otorga gracia y bendiciones al hombre como hacía antes, y tampoco persuade al hombre para que siga adelante. Durante esta etapa de la obra, ¿qué ha visto el hombre de todos los aspectos de la obra de Dios que ha experimentado? El hombre ha contemplado el amor de Dios y Su juicio y Su castigo. Durante ese periodo de tiempo, Dios provee, respalda, esclarece y guía al hombre, para que poco a poco llegue a conocer Sus intenciones, las palabras que pronuncia y la verdad que Él le confiere. Cuando el hombre es débil, cuando está desanimado y no tiene dónde acudir, Dios usará Sus palabras para consolarlo, aconsejarlo y alentarlo, de manera que la pequeña estatura del hombre pueda fortalecerse progresivamente, ascender en positividad y que esté dispuesto a colaborar con Dios. Sin embargo, cuando el hombre le desobedece o se resiste a Él, o cuando revela su propia corrupción, Dios no mostrará misericordia alguna al castigar y disciplinar al hombre. No obstante, Dios mostrará tolerancia y paciencia hacia la necedad, la ignorancia, la debilidad y la inmadurez del hombre. De esta forma, a través de toda la obra que Dios hace por el hombre, este madura y crece poco a poco, y llega a conocer las intenciones de Dios, llega a conocer ciertas verdades, llega a saber qué cosas son las positivas y cuáles las negativas, a saber qué es el mal y la oscuridad. Dios no toma el único camino de siempre castigar y disciplinar al hombre, pero tampoco muestra siempre tolerancia y paciencia. Más bien provee para cada persona de formas distintas en sus etapas diferentes, y según su estatura y su calibre diferentes. Hace muchas cosas por el hombre y a un precio elevado; el hombre no percibe nada de estas cosas ni de ese precio, pero, en la práctica, todo lo que Él lleva a cabo se realiza realmente en cada persona individual. El amor de Dios es práctico: por medio de la gracia de Dios, el hombre evita un desastre tras otro, y mientras tanto Dios muestra tolerancia una y otra vez por las debilidades del hombre. El juicio y el castigo divinos permiten que las personas lleguen a conocer gradualmente la corrupción y la esencia satánica de la humanidad. Lo que Dios provee, Su esclarecimiento y Su guía del hombre, todo permite que el ser humano conozca más y más la esencia de la verdad y que sepa cada vez más lo que el hombre necesita, qué camino debería tomar, para qué debería vivir, el valor y el significado de su vida y cómo recorrer la senda que tiene por delante. Todas estas cosas que Dios hace son inseparables de Su único propósito original. ¿Cuál es, pues, este propósito? ¿Por qué usa Dios estos métodos de llevar a cabo Su obra sobre el hombre? ¿Qué resultado quiere Él lograr? En otras palabras, ¿qué quiere Él ver en el ser humano? ¿Qué quiere conseguir de él? Lo que Dios quiere ver es que el corazón del hombre pueda revivir. Estos métodos que Él usa para obrar sobre el ser humano son un continuo esfuerzo para despertar el corazón del hombre, su espíritu, para permitirle al hombre entender de dónde viene, quién lo está guiando, respaldando, proveyendo para él, y quién le ha permitido vivir hasta el momento presente; son un medio para hacer entender al hombre quién es el Creador, a quién debería adorar, por qué tipo de senda debería caminar y de qué manera debería venir delante de Dios. Son un medio para revivir poco a poco el corazón del hombre, para que este conozca el corazón de Dios, lo entienda y comprenda el gran cuidado y pensamiento que hay detrás de Su obra para salvarle. Cuando el corazón del hombre ha revivido, ya no desea vivir con un carácter degenerado y corrupto, en lugar de eso desea buscar la verdad para satisfacer a Dios. Cuando el corazón del hombre ha despertado, entonces es capaz de arrancarse por completo del lado de Satanás. Ya no volverá a ser perjudicado por este ni controlado, ni engañado. En su lugar, el hombre puede colaborar proactivamente en la obra de Dios y en Sus palabras para satisfacer el corazón de Dios, alcanzando así el temer a Dios y apartarse del mal. Este es el propósito original de Su obra.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VI’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 162

La discusión que acabamos de tener sobre la maldad de Satanás hace que todo el mundo sienta que el hombre vive en medio de una gran infelicidad y que la vida del hombre está llena de desgracias. Pero ahora cuando hablo de la santidad de Dios y de la obra que realiza en el hombre, ¿cómo os hace sentir eso? (Muy felices). Podemos ver ahora que todo lo que Dios hace, todo lo que Él dispone con minuciosidad para el ser humano, es inmaculado. Todo lo que Dios hace es sin error, y esto significa que es impecable, que no necesita que nadie le corrija, le aconseje ni realice cambio alguno. Lo único que hace Dios por cada individuo no deja lugar a ninguna duda; Él lleva a todo el mundo de la mano, te cuida en cada momento que pasa y jamás ha abandonado tu lado ni por un instante. A medida que las personas crecen en este tipo de entorno y con esta clase de antecedentes, ¿podríamos decir que, en realidad, los seres humanos crecen en la palma de la mano de Dios? (Sí). Bueno, ¿seguís sintiendo aún una sensación de pérdida? ¿Se siente alguien abatido? (No). ¿Siente alguien que Dios ha abandonado a la humanidad? (No). Entonces, ¿qué ha hecho Dios exactamente? (Ha velado por la humanidad). El gran pensamiento y cuidado que Dios pone en todo lo que hace es incuestionable. Es más, al llevar a cabo Su obra, siempre lo ha hecho de forma incondicional. Nunca ha exigido que ninguno de vosotros sepa el precio que paga por ti, para que así sientas un profundo agradecimiento hacia Él. ¿Alguna vez Dios ha exigido esto de ti? (No). En el largo transcurrir de la vida humana, casi todos los individuos se han encontrado en muchas situaciones peligrosas y se han enfrentado a muchas tentaciones. Esto se debe a que Satanás está a tu lado, con sus ojos constantemente fijos en ti. Cuando la catástrofe te golpea, Satanás se deleita en ello; cuando las calamidades caen sobre ti, cuando nada te va bien, cuando te enredas en su telaraña, Satanás disfruta mucho de tales cosas. En cuanto a lo que Dios está haciendo, Él está protegiéndote a cada momento que pasa, alejándote de una desgracia tras otra y de un desastre tras otro. Por esto afirmo que todo lo que el hombre tiene —paz, gozo, bendiciones y seguridad personal— está, en realidad, bajo el control de Dios; Él guía y decide el destino de cada individuo. ¿Pero tiene Dios una noción inflada de Su posición, como dicen muchos? ¿Te declara Dios “Yo soy el mayor de todos. Soy Yo quien me ocupo de vosotros. Todos vosotros tenéis que suplicarme misericordia, y la desobediencia se castigará con la muerte”? ¿Ha amenazado Dios alguna vez así a la humanidad? (No). ¿Ha afirmado alguna vez, “La humanidad está corrompida, por ello no importa cómo la trate, se la puede tratar de cualquier manera; no necesito hacer ningún arreglo resonante para ellos”? ¿Piensa Dios así? ¿Ha actuado Dios de este modo? (No). Por el contrario, el trato que Dios da a todas y cada una de las personas es sincero y responsable. Te trata de manera más responsable de lo que tú te tratas a ti mismo. ¿No es así? Dios no habla en vano ni alardea de Su elevada posición, tampoco engaña a la gente a la ligera. En cambio, hace con honestidad y en silencio las cosas que Él mismo ha de hacer. Esas cosas producen bendiciones, paz y gozo al hombre. Lo conducen de un modo apacible y feliz ante la vista de Dios y a Su familia; después viven delante de Dios y aceptan Su salvación con el razonamiento y el pensamiento normales. ¿Ha sido, pues, Dios un hipócrita con el hombre en Su obra? ¿Ha hecho Él alguna vez una falsa demostración de bondad, engañando primero al hombre con unos cuantos cumplidos para luego darle la espalda? (No). ¿Ha afirmado Dios alguna vez una cosa y después ha hecho otra? ¿Ha hecho Dios alguna vez promesas vacías y se ha jactado, diciéndole a la gente que puede hacer esto por ellos o ayudarles con aquello para luego desaparecer? (No). No existe el engaño en Dios ni tampoco la falsedad. Dios es fiel, y Él es sincero en todo lo que hace. Él es el único con el que la gente puede contar; Él es el Dios al que la gente puede confiar sus vidas y todo lo que tiene. Ya que no hay engaño en Dios, ¿podríamos decir que Dios es el más sincero? (Sí). ¡Claro que sí! Aunque la palabra “sincero” es demasiado escasa, demasiado humana cuando se aplica a Dios, ¿qué otra palabra podemos usar? Estos son los límites del lenguaje humano. Aunque no es apropiado llamar a Dios “sincero”, usaremos esta palabra por el momento. Dios es fiel y sincero. Así que cuando hablamos de estos aspectos, ¿a qué nos referimos? ¿Nos referimos a las diferencias entre Dios y el hombre y a las diferencias entre Dios y Satanás? Sí, podríamos decir eso. Esto se debe a que el hombre no encuentra ni rastro del carácter corrupto de Satanás en Dios. ¿Estoy en lo cierto al decir esto? ¿Amén? (¡Amén!). No vemos nada de la maldad de Satanás revelada en Dios. Todo lo que Dios hace y revela es totalmente beneficioso y ayuda al hombre, se hace enteramente para proveerlo, está lleno de vida y le da al hombre un camino a seguir y una dirección a tomar. Dios no es corrupto y, además, al mirar ahora todo lo que hace Dios, ¿podemos afirmar que Él es santo? (Sí). Puesto que Dios no tiene nada de la corrupción de la humanidad ni de ese mismo carácter corrupto, y tampoco tiene nada de la esencia de Satanás, y en Dios nada alberga semejanza alguna con estas cosas, desde este punto de vista podemos decir que Dios es santo. Dios no muestra ninguna corrupción, y la revelación de Su propia esencia en Su obra es la evidente confirmación de que Dios mismo es santo. ¿Lo veis? Para conocer la esencia santa de Dios, veamos de momento estos dos aspectos: 1) No hay ni un ápice de carácter corrupto en Dios; 2) la esencia de la obra de Dios en el hombre le permite a este ver la propia esencia de Dios, y esta es enteramente positiva. Porque las cosas que cada parte de obra de Dios trae al hombre son positivas. En primer lugar, Dios le exige al hombre que sea honesto; ¿no es esto una cosa positiva? Dios le da sabiduría al hombre; ¿no es esto positivo? Dios capacita al hombre para discernir entre el bien y el mal; ¿no es esto positivo? Permite que el hombre entienda el significado y el valor de la vida humana; ¿no es esto positivo? Le permite al hombre ver a través de la esencia de las personas, de los eventos y de las cosas de acuerdo con la verdad; ¿no es esto positivo? (Sí, lo es). Y el resultado de todo esto es que el hombre deja de ser engañado por Satanás, ya no volverá a ser dañado ni controlado por Satanás. En otras palabras, estas cosas permiten que las personas se liberen por completo de la corrupción de Satanás y que, por tanto, caminen poco a poco por la senda del temor de Dios y de apartarse del mal.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VI’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 163

Existen seis trucos principales que Satanás emplea para corromper al hombre.

El primero es el control y la coacción. Es decir, Satanás hará todo lo posible por tomar el control de tu corazón. ¿Qué significa “coacción”? Se refiere a hacer uso de amenazas y tácticas forzosas para hacer que le obedezcas, haciéndote pensar en las consecuencias si no obedeces. Estás asustado y no te atreves a desafiarlo, así que entonces te sometes a él.

El segundo es hacer trampas y timar. ¿Qué entraña “hacer trampas y timar”? Satanás se inventa algunas historias y mentiras, te tima para que las creas. Nunca te dice que el hombre fue creado por Dios, pero tampoco afirma directamente que no te hiciera Él. No usa en absoluto la palabra “Dios”, sino otra cosa como sustituta y se sirve de ella para engañarte y que, básicamente, no tengas ni idea de la existencia de Dios. Por supuesto, este “timo” incluye muchos aspectos, no sólo este.

El tercero es el adoctrinamiento forzoso. ¿Con qué se adoctrina forzosamente a las personas? ¿El adoctrinamiento forzoso se realiza por elección del hombre? ¿Se hace con su consentimiento? (No). Aunque no des tu consentimiento, no puedes hacer nada al respecto. En tu inconsciencia, Satanás te adoctrina, inculcándote su pensamiento, sus normas de vida y su esencia.

El cuarto es la intimidación y la seducción. Es decir, Satanás emplea varios trucos para provocar que lo aceptes, lo sigas y trabajes a su servicio. Hará cualquier cosa para lograr sus objetivos. A veces te concede pequeños favores, mientras te incita a cometer un pecado. Si no lo sigues, te hará sufrir y te castigará, y hará uso de varias formas para atacarte y atraparte.

El quinto es el engaño y la parálisis. “El engaño y la parálisis” es cuando Satanás utiliza unas cuantas palabras e ideas que suenan muy bien y se ajustan a las nociones de las personas, para que parezca que está siendo considerado con la situación carnal de la gente, con sus vidas y su futuro, cuando en realidad su único objetivo es engañarte. A continuación, te paraliza para que no sepas lo que está bien y lo que está mal, de manera que seas engañado sin quererlo y por ende pases a estar bajo su control.

La sexta es la destrucción del cuerpo y la mente. ¿Qué parte del hombre destruye Satanás? (La mente del hombre y todo su ser). Satanás destruye tu mente, te incapacita para resistirte, lo que significa que, poco a poco, a tu pesar, tu corazón se vuelve hacia Satanás. Te inculca estas cosas a diario y todos los días utiliza estas ideas y culturas para influenciarte y amaestrarte, socavando tu voluntad poco a poco, para que acabes por no desear ya ser una buena persona, para que ya no desees defender lo que llamas “justicia”. Sin saberlo, ya no tienes la fuerza de voluntad para nadar contra la corriente, sino que te dejas arrastrar por ella. “Destrucción” significa que Satanás atormenta tanto a la gente que se vuelven sombras de sí mismas y ya no son humanas. Entonces es cuando Satanás ataca, se apodera de ellas y las devora.

Cada uno de estos trucos que Satanás emplea para corromper al hombre lo deja incapacitado para resistirse; cualquiera de ellos puede ser mortal para el hombre. En otras palabras, cualquier cosa que Satanás hace y cualquier truco que emplea pueden hacerte degenerar, colocarte bajo el control de Satanás, enredarte en una ciénaga de maldad y pecado. Estos son los trucos que Satanás emplea para corromper al hombre.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VI’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 164

Por ahora, vuestra comprensión basada en la percepción de la esencia de Dios requiere todavía un largo período para aprenderla, confirmarla, sentirla y experimentarla, hasta que un día sabréis, en el centro mismo de vuestro corazón, que “la santidad de Dios” significa que la esencia de Dios no tiene mácula, que el amor de Dios es desinteresado, que todo lo que le proporciona al hombre es desinteresado, y entonces sabrás que la santidad de Dios es intachable e irreprochable. Estos aspectos de la esencia de Dios no son sólo palabras que Él usa para hacer alarde de Su estatus, sino que Dios utiliza Su esencia para tratar a todos y cada uno de los individuos con una serena sinceridad. En otras palabras, la esencia de Dios no está vacía ni es teórica o doctrinal, y desde luego no es una especie de conocimiento. No es una especie de educación para el hombre; en su lugar es la verdadera revelación de las propias acciones de Dios y la esencia revelada de lo que Dios tiene y es. El hombre debería conocer esta esencia y comprenderla, porque todo lo que Dios hace y cada palabra que pronuncia es de gran valor y extraordinaria relevancia para cada persona. Cuando llegas a entender la santidad de Dios, entonces puedes creer realmente en Él, cuando llegas a entender la santidad de Dios, puedes comprender de verdad el verdadero significado de las palabras “Dios Mismo, el Único”. Ya no fantasearás pensando que existen otras sendas diferentes a esta por las que podrías escoger caminar, ni estarás dispuesto a traicionar todo lo que Dios ha dispuesto para ti. Al ser santa la esencia de Dios, esto significa que sólo por medio de Dios puedes recorrer la senda justa de la luz; sólo por medio de Dios puedes conocer el significado de la vida, sólo por medio de Dios puedes vivir la humanidad real y tanto poseer como conocer la verdad. Sólo por medio de Dios puedes obtener vida de la verdad. Sólo Dios mismo puede ayudar al hombre a apartarse del mal y librarse del daño y del control de Satanás. Aparte de Dios, nadie ni nada puede salvarte del mar de sufrimiento, para que dejes de sufrir. Esto queda determinado por la esencia de Dios. Sólo Él mismo te salva tan desinteresadamente; sólo Él es responsable en última instancia por tu futuro, tu destino y tu vida, y Él lo dispone todo para ti. Esto es algo que nada creado o no creado puede conseguir. Porque nada creado o no creado posee una esencia igual a la esencia de Dios, ninguna persona o cosa tiene la capacidad de salvarte o dirigirte. Esta es la importancia de la esencia de Dios para el hombre. Quizás vosotros sintáis que estas palabras que he pronunciado puedan ayudar un poco en principio. Pero si buscas y amas la verdad, entonces llegarás a experimentar cómo estas palabras no sólo cambiarán tu destino, sino que más allá de eso, te conducirán a la senda correcta de la vida humana.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VI’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 165

Me gustaría hablaros sobre algo que hicisteis al principio de nuestra reunión de hoy y que me sorprendió. Algunos de vosotros tal vez estabais alimentando un sentimiento de gratitud, tal vez os sentíais agradecidos, y entonces vuestra emoción provocó una acción acorde. Lo que hicisteis no es algo digno de reproche; no está ni bien ni mal. Pero me gustaría que comprendierais algo. ¿Qué es lo que quiero que comprendáis? Primero, me gustaría preguntaros sobre lo que acabáis de hacer. ¿Era postrarse o arrodillarse para adorar? ¿Puede alguien decírmelo? (Creemos que era postrarse). Creéis que era postrarse; ¿cuál es, pues, el significado de postrarse? (Adorar). Entonces, ¿qué es arrodillarse para adorar? No he comunicado con vosotros sobre esto antes, pero hoy siento que es necesario hacerlo. ¿Os postráis en vuestras reuniones habituales? (No). ¿Os postráis cuando eleváis vuestras oraciones? (Sí). ¿Os postráis cada vez que oráis, cuando la situación lo permite? (Sí). Eso está bien. Pero lo que me gustaría que entendierais hoy es que Dios sólo acepta las genuflexiones de dos tipos de personas. No necesitamos consultar la Biblia ni los hechos y la conducta de algunas de las figuras espirituales. En vez de eso, aquí y ahora, os diré algo cierto. En primer lugar, postrarse y arrodillarse para adorar no es lo mismo. ¿Por qué acepta Dios las genuflexiones de aquellos que se postran? Es porque Dios llama a alguien y llama a esta persona a aceptar Su comisión, así que Dios le permitirá postrarse ante Él. Este es el primer tipo de persona. El segundo es cuando alguien que teme a Dios y se aparta del mal se arrodilla para adorar. Sólo hay esos dos tipos de persona. ¿A cuál pertenecéis vosotros? ¿Sois capaces de decirlo? Esta es la verdad, aunque pueda herir un poco vuestros sentimientos. No hay nada que decir sobre las genuflexiones de las personas durante la oración: esto es adecuado y como debería ser, porque cuando las personas oran mayormente ruegan por algo, abren sus corazones a Dios y se ponen cara a cara delante de Él. Es comunicación e intercambio, hablar con Dios con el corazón en la mano. Adorar de rodillas no debería ser una mera formalidad. No quiero reprocharos lo que habéis hecho hoy. Sólo quiero dejároslo claro para que comprendáis este principio, lo sabéis, ¿verdad? (Sí, lo sabemos). Os digo esto para que no vuelva a suceder. Entonces, ¿tiene la gente alguna oportunidad de postrarse y arrodillarse ante el rostro de Dios? No es que nunca vaya a haber esta oportunidad. Tarde o temprano el día llegará, pero ahora no es el momento. ¿Veis? ¿Os deja esto contrariados? (No). Eso está bien. Tal vez estas palabras os motiven o inspiren para que podáis conocer en vuestros corazones la situación actual entre Dios y el hombre y qué tipo de relación existe ahora entre Dios y el hombre. Aunque recientemente hemos hablado e intercambiado un poco más, el entendimiento del hombre sobre Dios está todavía lejos de ser suficiente. El hombre todavía tiene un largo camino por recorrer en esta senda de búsqueda para entender a Dios. No es Mi intención incitaros a hacerlo con urgencia, o a que os apresuréis a expresar este tipo de aspiraciones o sentimientos. Lo que habéis hecho hoy puede revelar y expresar vuestros verdaderos sentimientos, y Yo los sentí. Por tanto, mientras lo hacíais, sólo quise ponerme en pie y daros Mis buenos deseos, porque anhelo que todos vosotros estéis bien. Por ello, en cada palabra y acto, hago todo lo posible para ayudaros, guiaros, de manera que podáis tener el entendimiento correcto y el punto de vista adecuado de todas las cosas. Podéis comprender esto, ¿verdad? (Sí). Eso está bien. Aunque las personas tienen algún entendimiento de las diversas actitudes de Dios, los aspectos de lo que Dios tiene y es, y de la obra que Dios realiza, la mayoría de esta comprensión no va más allá de leer palabras en una página, entenderla en principio o sólo pensar en ella. De lo que más carece la gente es de la auténtica comprensión y perspectiva que procede de la experiencia real. Aunque Dios utiliza varios métodos para despertar el corazón de la gente, todavía hay un largo camino por recorrer antes de que esto se pueda lograr. No quiero ver a nadie con la sensación de que Dios lo ha dejado a la intemperie, que Dios lo ha abandonado o le ha dado la espalda. Lo único que quiero es veros a todos en el camino de la búsqueda de la verdad y buscando entender a Dios, marchando osadamente hacia adelante con una determinación inquebrantable, sin ningún tipo de dudas o cargas. No importa qué errores hayas cometido, no importa lo lejos que te hayas desviado o lo gravemente que hayas transgredido, no dejes que se conviertan en cargas o en un exceso de equipaje que tengas que llevar contigo en tu búsqueda de entender a Dios. Continúa marchando hacia adelante. En todo momento, Dios tiene la salvación del hombre en Su corazón; eso nunca cambia. Esta es la parte más preciosa de la esencia de Dios.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VI’ en “La Palabra manifestada en carne”

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