Conocer a Dios (5)

Palabras diarias de Dios Fragmento 166

¿Sabéis qué conocimiento es clave para entender el carácter justo de Dios? Puede decirse mucho sobre la experiencia en este tema, pero primero hay algunos puntos principales de los que debo hablaros. Para entender el carácter justo de Dios, uno debe entender primero Sus sentimientos: lo que Él odia, lo que aborrece, lo que ama, a quién tolera Él y con quién es misericordioso, y a qué tipo de persona concede esa misericordia. Este es un punto principal. Además, uno debe entender que no importa cuán amoroso sea Dios, no importa cuánta misericordia y cuánto amor tenga por las personas, Él no tolera que nadie ofenda Su estatus y Su posición, ni Su dignidad. Aunque Él ama a las personas, no las consiente. Les da Su amor, Su misericordia y Su tolerancia, pero nunca las ha mimado; Dios tiene Sus principios y Sus límites. Sin tomar en cuenta cuánto del amor de Dios hayas sentido, de lo profundo que sea ese amor, no debes tratar nunca a Dios como tratarías a otra persona. Aunque es cierto que Él trata a las personas con la mayor intimidad, si una persona ve a Dios como simplemente otra persona, como si fuera solamente otro ser creado, como un amigo o un objeto de adoración, Él ocultará Su rostro de ella y la abandonará. Ese es Su carácter, y la gente no debe prestar poca atención a este asunto. Así pues, a menudo vemos palabras como estas pronunciadas por Dios acerca de Su carácter: no importa por cuántos caminos hayas viajado, cuánta obra hayas hecho ni cuánto sufrimiento hayas soportado, una vez que ofendes el carácter de Dios, Él te retribuirá en base a lo que hayas hecho. Esto significa que Dios trata a las personas con la mayor intimidad, pero estas no deben tratarlo como un amigo o un familiar. No consideres a Dios tu “colega”. No importa cuánto amor hayas recibido de Él, cuánta tolerancia te haya ofrecido, nunca debes tratar a Dios como tu amigo. Este es el carácter justo de Dios. ¿Lo entiendes? ¿Tengo que decir algo más sobre esto? ¿Tenéis algún entendimiento previo sobre este asunto? Hablando en general, este es el error que las personas cometen con más facilidad independientemente de si entienden las doctrinas o si jamás habían pensado sobre este tema antes. Cuando las personas ofenden a Dios, podría no ser por un hecho o una cosa que dijeron, sino más bien por la actitud que tienen y el estado en el que se encuentran. Esto es algo muy aterrador. Algunas personas creen que tienen un entendimiento de Dios, que un poco lo conocen, y podrían incluso hacer algunas cosas que le agraden a Dios. Comienzan a sentirse iguales a Él y a creer que se las han ingeniado para hacerse amigos Suyos. Estos tipos de sentimientos son terriblemente incorrectos. Si no tienes un entendimiento profundo de esto, si no entiendes esto claramente, entonces es muy fácil ofender a Dios y a Su carácter justo. Entiendes esto ahora, ¿verdad? ¿No es único el carácter justo de Dios? ¿Podría ser alguna vez el equivalente a la personalidad o la condición moral de un hombre? No, nunca. Por tanto, no debes olvidar que, independientemente de cómo trate Dios a las personas, ni de lo que Él piense de ellas, Su posición, autoridad y estatus no cambian nunca. Para la humanidad, Dios es siempre el Señor de todas las cosas y el Creador.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VII’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 167

Historia 1. Una semilla, la tierra, un árbol, la luz del sol, los pájaros y el hombre

Una pequeña semilla cayó en la tierra. Cayó mucha lluvia, y de la semilla creció un tierno brote mientras que sus raíces ahondaron en el suelo. El brote se hizo grande con el tiempo, soportando crueles vientos e intensas lluvias, viendo el cambio de las estaciones conforme la luna aparecía y desaparecía. En verano, la tierra entregó regalos de agua para que el brote pudiera soportar el calor abrasador de la estación. Y gracias a la tierra, este no fue doblegado por el calor, y así pasó lo peor del calor del verano. Cuando llegó el invierno, la tierra envolvió el brote en su cálido abrazo y ambos se asieron el uno al otro con fuerza. La tierra calentó el brote, y este así sobrevivió al duro frío de la estación, pasando ileso por las tormentas invernales y las nevadas. Protegido por la tierra, el brote creció valiente y feliz; nutrido en forma abnegada por la tierra, creció sano y fuerte. Creció feliz, cantando bajo la lluvia, danzando y balanceándose con el viento. El brote y la tierra dependen el uno del otro…

Los años pasaron, y el brote se convirtió en un árbol imponente. Se alzaba firme sobre la tierra, con robustas ramas cargadas de innumerables hojas. Sus raíces seguían ahondando en la tierra como habían hecho antes, y ahora se sumergían a mucha profundidad en el suelo. La tierra, que una vez había protegido al pequeño brote, era ahora la base del poderoso árbol.

Un rayo de sol alumbró el árbol. El árbol meció su cuerpo y extendió sus brazos y respiró profundamente el aire entibiado por el sol. El suelo debajo respiraba al mismo ritmo que el árbol, y la tierra se sintió renovada. Justo entonces, una brisa fresca sopló entre las ramas, y el árbol tembló de deleite, rebosante de energía. El árbol y la luz del sol dependen el uno del otro…

Las personas se sentaban en la fresca sombra del árbol y disfrutaban del aire fresco y fragante. Este purificaba sus corazones y pulmones y la sangre en su interior, y sus cuerpos ya no se sentían aletargados ni constreñidos. Las personas y el árbol dependen los unos de los otros…

Un grupo de pequeños pájaros piaba mientras se posaba sobre las ramas del árbol. Quizás llegaron allí para huir de algún depredador, o para alimentar y criar a sus polluelos, o quizás solo estaban descansando un rato. Los pájaros y el árbol dependen los unos de los otros…

Las raíces del árbol, retorcidas y enredadas, ahondaron profundamente en la tierra. Con su tronco, resguardaba la tierra del viento y la lluvia, y extendía sus extremidades para proteger la tierra bajo sus pies. El árbol hacía esto porque la tierra era su madre. Se fortalecen mutuamente y dependen uno del otro, y nunca se separarán…

[…]

Todo de lo que acabo de hablar son cosas que habéis visto antes. Como las semillas, por ejemplo, que crecen hasta convertirse en árboles, y aunque puede no ser un proceso que veas con detalle, sabes que sucede, ¿verdad? También sabes de la tierra y la luz del sol. La imagen de los pájaros posados en un árbol es algo que todos han visto, ¿verdad? Y la imagen de personas refrescándose a la sombra de un árbol, esto es algo que todos vosotros habéis visto, ¿verdad? (Sí). Entonces, cuando todas estas cosas aparecen en una misma imagen, ¿qué sentimiento produce esa imagen? (Una sensación de armonía). ¿Vienen de Dios cada una de las cosas en tal imagen? (Sí). Como vienen de Dios, Él conoce el valor y el significado de la existencia terrenal de todas estas cosas diferentes. Cuando Dios creó todas las cosas, cuando planeó y creó cada una, lo hizo con intención; y cuando creó esas cosas, cada una fue infundida de vida. El entorno que Él creó para la existencia de la humanidad, tal como se describió en la historia, es uno donde las semillas y la tierra dependen entre sí, donde la tierra puede nutrir las semillas y las semillas están atadas a la tierra. Dios dispuso esta relación desde el principio de Su creación. La escena de un árbol, la luz del sol, los pájaros y los humanos es una representación del entorno vital que Dios creó para la humanidad. Primero, el árbol no puede abandonar la tierra, ni puede estar sin la luz del sol. Así que, ¿cuál fue el propósito de Dios al crear el árbol? ¿Podemos decir que fue solo para la tierra? ¿Podemos decir que fue solo para los pájaros? ¿Podemos decir que fue solo para las personas? (No). ¿Cuál es la relación entre ellos? La relación entre ellos es una de fortalecimiento mutuo, interdependencia e inseparabilidad. Es decir, la tierra, el árbol, la luz del sol, los pájaros y las personas se apoyan los unos en los otros para existir y se nutren entre sí. El árbol protege la tierra, y esta nutre al árbol; la luz del sol provee para el árbol, mientras este obtiene aire fresco a partir de ella y disminuye el calor agobiante del sol sobre la tierra. ¿Quién se beneficia de esto al final? Es la humanidad ¿no es así? Este es uno de los principios detrás del entorno en el que vive la humanidad, que Dios creó; es tal como Él quería que fuera desde el principio. Aunque esta imagen sea simple, en ella podemos ver la sabiduría de Dios y Su intención. La humanidad no puede vivir sin la tierra, o sin los árboles, mucho menos sin los pájaros ni la luz del sol. ¿No es así? Aunque esta sea solo una historia, lo que representa es un microcosmo de la creación de los cielos y la tierra y de todas las cosas por parte de Dios, y Su don de un entorno donde la humanidad pueda vivir.

Fue para la humanidad que Dios creó los cielos, la tierra y todas las cosas, así como un entorno para habitar. Primero, el punto principal que trató nuestra historia es el fortalecimiento mutuo, la interdependencia y la coexistencia de todas las cosas. Bajo este principio, el entorno para la existencia de la humanidad está protegido; puede existir y mantenerse. A causa de esto, la humanidad puede desarrollarse y reproducirse. La imagen que vimos fue la de un árbol, la tierra, la luz del sol, los pájaros y las personas juntos. ¿Estaba Dios en esta imagen? No se lo vio allí, ¿verdad? Pero sí se vio el orden de fortalecimiento mutuo e interdependencia entre las cosas en la escena; en este orden, se pueden ver la existencia y la soberanía de Dios. Dios usa tal principio y norma para preservar la vida y la existencia de todas las cosas. De esta forma, Él provee para todas las cosas y para la humanidad. ¿Está relacionada esta historia con nuestro tema principal? Superficialmente, parece que no, pero en realidad la norma con la cual Dios creó todas las cosas y Su dominio sobre todas las cosas están íntimamente relacionados con que Él sea la fuente de vida para todas las cosas. Estos hechos son inseparables. ¡Ahora estáis comenzando a aprender algo!

Dios dirige las normas que gobiernan el funcionamiento de todas las cosas; Él dirige las normas que gobiernan la supervivencia de todas las cosas; Él controla todas las cosas y las dispone para que se refuercen y dependan entre sí, de forma que no perezcan ni desaparezcan. Solo así la humanidad puede continuar viviendo; solo así puede vivir bajo la guía de Dios en ese entorno. Dios es quien dirige estas normas de funcionamiento, y nadie puede interferir con ellas, ni cambiarlas. Solo Dios mismo las conoce y solo Él las gestiona. Cuándo germinarán los árboles, cuándo lloverá, cuánta agua y cuántos nutrientes dará la tierra a las plantas, en qué estación caerán las hojas, en qué estación darán fruto los árboles, cuántos nutrientes dará la luz del sol a los árboles, qué exhalarán estos tras nutrirse de la luz del sol, todo esto fue dispuesto por Dios cuando creó todas las cosas, como normas que nadie puede quebrantar. Las cosas que Dios creó, ya sea vivientes o, a los ojos del hombre, no vivientes, se sientan en Su mano, donde Él las controla y reina sobre ellas. Nadie puede cambiar ni quebrantar estas normas. Es decir, cuando Dios creó todas las cosas, predeterminó que sin la tierra, el árbol no podría echar raíces, germinar y crecer; que si la tierra no tuviera árboles, se secaría; que el árbol debía convertirse en el hogar de los pájaros y en un lugar en el que podrían refugiarse del viento. ¿Puede un árbol vivir sin la luz del sol? (No). Tampoco podría vivir solo con la tierra. Todas estas cosas son para la humanidad, para su supervivencia. Del árbol, el hombre recibe aire fresco, y vive sobre la tierra que está protegida por el árbol. El hombre no puede vivir sin la luz ni sin diversos seres vivos. Aunque estas relaciones son complejas, debes recordar que Dios creó las reglas que gobiernan todas las cosas de forma que puedan fortalecerse mutuamente, depender entre sí y coexistir. En otras palabras, cada cosa creada por Él tiene valor y significado. Si Dios creara algo sin significado, lo haría desaparecer. Este es uno de los métodos que usa Dios para proveer para todas las cosas. ¿A qué se refiere “proveer” en esta historia? ¿Dios riega el árbol cada día? ¿Necesita el árbol la ayuda de Dios para respirar? (No). “Proveer” se refiere aquí a la gestión de Dios de todas las cosas después de su creación; es suficiente para Dios gestionarlas tras establecer las reglas que las gobiernan. Una vez que la semilla se planta en la tierra, el árbol crece por sí mismo. Dios creó todas las condiciones para su crecimiento. Dios hizo la luz del sol, el agua, el suelo, el aire y el entorno alrededor; Dios hizo el viento, la escarcha, la nieve y la lluvia y las cuatro estaciones. Estas son las condiciones que el árbol necesita para crecer y son cosas que Dios preparó. Por tanto, ¿es Él la fuente de este entorno viviente? (Sí). ¿Tiene Dios que contar cada hoja de los árboles cada día? ¡No! Dios tampoco tiene que ayudar al árbol a respirar ni despertar a la luz del sol cada día diciendo: “Es la hora de brillar sobre los árboles”. No tiene que hacer eso. La luz del sol brilla por sí misma cuando es el momento de que brille, tal como lo prescriben las reglas; aparece y brilla sobre el árbol y el árbol absorbe la luz del sol cuando lo necesita y, cuando no, el árbol aún vive dentro de las reglas. Quizá no podáis explicar este fenómeno claramente, pero de todos modos es una realidad que todo el mundo puede ver y reconocer. Todo lo que debes hacer es reconocer que las reglas que gobiernan la existencia de todas las cosas vienen de Dios y saber que Dios es soberano sobre el crecimiento y la supervivencia de todas las cosas.

Ahora, ¿esta historia contiene lo que la gente denomina una “metáfora”? ¿Es una personificación? (No). He contado una historia real. Todo ser viviente, todo lo que tiene vida, es gobernado por Dios. Cada ser viviente fue infundido de vida por Dios cuando fue creado; la vida de todo ser viviente proviene de Dios y sigue el curso y las leyes que lo dirigen. Esto no requiere del hombre para alterarlo, ni requiere de la ayuda del hombre; es una de las maneras en las que Dios provee para todas las cosas. Entendéis, ¿no es así? ¿Pensáis que es necesario que las personas reconozcan esto? (Sí). Así pues, ¿tiene algo que ver esta historia con la biología? ¿Tiene alguna relación con un campo del conocimiento o un área de estudio? No estamos exponiendo biología, y sin duda no estamos llevando a cabo investigación biológica alguna. ¿Cuál es la idea principal de nuestra charla? (Que Dios es la fuente de vida para todas las cosas). ¿Qué habéis visto dentro de la creación? ¿Habéis visto árboles? ¿Habéis visto la tierra? (Sí). Habéis visto la luz del sol, ¿no es así? ¿Habéis visto a los pájaros posados en los árboles? (Los hemos visto). ¿Está la humanidad feliz de vivir en ese entorno? (Sí). Es decir, Dios usa todas las cosas —las cosas que creó— para mantener y proteger al hogar de la humanidad, su entorno vital. Así, Dios provee para la humanidad y para todas las cosas.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VII’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 168

Historia 2. Una gran montaña, un pequeño arroyo, un viento violento y una ola gigante

Había un pequeño arroyo que serpenteaba de un lado a otro, llegando finalmente al pie de una gran montaña. Esta bloqueaba el camino del pequeño arroyo, por lo que este le pidió con su débil vocecita: “Por favor, déjame pasar. Estás en mi camino y bloqueando mi recorrido”. “¿Adónde vas?”, preguntó la montaña. “Estoy buscando mi hogar”, respondió el arroyo. “¡Vale, sigue adelante y fluye por encima de mí!”. Pero el pequeño arroyo era demasiado débil y joven, así que no había para él camino para fluir sobre tan grande montaña. Solo podía seguir fluyendo ahí, contra el pie de la montaña…

Sopló un viento violento, trayendo con él arena y residuos hasta donde estaba la montaña. El viento le gritó a esta: “¡Déjame pasar!”. “¿A dónde vas?”, preguntó la montaña. “Quiero ir al otro lado de la montaña”, rugió el viento como respuesta. “Vale, si puedes atravesar mi cintura, ¡entonces puedes ir!”. El viento violento sopló de una forma y de otra, pero por muy furiosamente que lo hiciera, no pudo atravesar la cintura de la montaña. El viento se cansó y se detuvo a descansar y, del otro lado de la montaña, comenzó a soplar una brisa, lo que agradó a las personas allí. Esa era la bienvenida de la montaña a las personas…

En la costa, la espuma del océano golpeaba suavemente contra la costa rocosa. De repente, una ola gigante se alzó y rugió en su camino hacia la montaña. “¡Hazte a un lado!”, gritó la ola gigante. “¿A dónde vas?”, preguntó la montaña. Incapaz de detener su avance, la ola gritó: “¡Estoy expandiendo mi territorio! ¡Quiero extender los brazos!”. “Vale, si puedes pasar sobre mi cima, te dejaré seguir”. La gran ola reculó un poco, y después embistió otra vez contra la montaña. Pero por mucho que lo intentara, no pudo sobrepasar la cima de la montaña. La ola solo pudo retroceder lentamente de vuelta al mar…

Durante miles de años, el pequeño arroyo fluía suavemente alrededor del pie de la montaña. Siguiendo las órdenes de la montaña, el pequeño arroyo volvió a su hogar, donde se unió a un río que, a su vez, fluyó hasta el mar. Bajo el cuidado de la montaña, el pequeño arroyo nunca perdió su camino. El arroyo y la montaña se reforzaban y dependían entre sí; se fortalecían e interactuaban mutuamente y coexistían.

Durante miles de años, el viento violento rugió, tal como era su costumbre. Seguía viniendo con frecuencia a “visitar” a la montaña, con grandes remolinos de arena dentro de sus entrañas. Amenazaba a la montaña, pero nunca atravesó su cintura. El viento y la montaña se reforzaban y dependían entre sí; se fortalecían e interactuaban mutuamente y coexistían.

Durante miles de años, la ola gigante jamás descansó y avanzó incansablemente, expandiendo su territorio en forma constante. Rugía y embestía a la montaña una y otra vez, pero esta nunca se movió una pulgada. La montaña vigilaba al mar y, de esta forma, las criaturas en el mar se multiplicaban y desarrollaban. La ola y la montaña se reforzaban y dependían entre sí; se fortalecían e interactuaban mutuamente y coexistían.

Y así termina nuestra historia. En primer lugar, decidme ¿de qué trató esta historia? Para comenzar, había una gran montaña, un pequeño arroyo, un viento violento y una ola gigante. ¿Qué pasó en el primer pasaje con el pequeño arroyo y la gran montaña? ¿Por qué he decidido hablar sobre una montaña y un arroyo? (Bajo el cuidado de la montaña, el arroyo nunca perdió el camino. Se apoyaban entre sí). ¿Diríais que la montaña protegía u obstruía al pequeño arroyo? (Lo protegía). ¿Pero no lo obstruía? La montaña y el arroyo se cuidaban mutuamente; la montaña protegía al arroyo y también lo obstruía. La montaña protegía al arroyo mientras este se unía al río, pero también lo obstruía para evitar que fluyera por el lugar que lo haría, causando inundaciones y llevando desastre a las personas. ¿No es esto de lo que trata el pasaje? Al proteger al arroyo y al bloquearlo, la montaña salvaguardó los hogares de las personas. El pequeño arroyo después se unió al río al pie de la montaña y desembocó en el mar. ¿No es esta la regla que gobierna la existencia del arroyo? ¿Lo que le permitió al arroyo unirse al río y al mar? ¿No fue la montaña? El arroyo confió en la protección de la montaña y en su obstrucción. ¿No es esta la idea principal? ¿Ves en esto la importancia de las montañas para el agua? ¿Tuvo Dios un propósito al hacer cada montaña, sea alta o baja? (Sí). Este breve pasaje, a partir de solo un pequeño arroyo y una gran montaña, nos permite ver el valor y el significado de la creación de Dios de estas dos cosas; también nos muestra la sabiduría y el propósito de Su gobierno sobre ella. ¿No es así?

¿De qué se ocupa el segundo pasaje de la historia? (Un viento violento y la gran montaña). ¿Es el viento una cosa buena? (Sí). No necesariamente, ya que en ocasiones el viento es demasiado fuerte y causa desastres. ¿Cómo te sentirías si te obligaran a soportar el viento violento? Depende de su fuerza, ¿no? Si fuera un viento de nivel tres o cuatro, sería tolerable, como podría ser un viento de un nivel tres o cuatro. Como máximo, una persona tendría problemas para mantener los ojos abiertos. Pero si el viento se hiciera más fuerte y se convirtiera en un huracán, ¿podrías soportarlo? No podrías. Así pues, es incorrecto que las personas digan que el viento siempre es bueno, o que siempre es malo, porque eso depende de su fuerza. Ahora, ¿cuál es la función de la montaña aquí? ¿No es su función filtrar el viento? ¿A qué reduce la montaña el viento violento? (A una brisa). Ahora, en el entorno en que habitan los humanos, ¿la mayoría experimenta vientos violentos o brisas? (Brisas). ¿No fue este uno de los propósitos de Dios, una de Sus intenciones, al crear las montañas? ¿Cómo sería si las personas vivieran en un entorno en donde la arena volara de forma alocada en el viento, sin nada que la bloqueara o filtrara? ¿Podría ser que un territorio afectado por arena y piedras volando alrededor sería inhabitable? Las piedras podrían golpear a las personas y la arena podría cegarlas. El viento podría levantar a las personas del suelo o hacerlas volar por los aires. Las casas podrían ser destruidas y tendrían lugar toda clase de desastres. No obstante, ¿tiene valor la existencia del viento violento? Dije que era malo, así que uno podría sentir que no tiene valor, pero ¿es así? ¿No tiene valor una vez que se ha convertido en una brisa? ¿Qué es lo que más necesitan las personas cuando el clima es húmedo o caluroso? Necesitan una ligera brisa que sople suavemente sobre ellas, para refrescar y aclarar sus mentes, para afinar su forma de pensar, para reparar y mejorar su estado mental. Ahora, por ejemplo, estáis todos sentados en una estancia con muchas personas y el aire está cargado, ¿qué es lo que más necesitáis? (Una ligera brisa). Ir a un lugar en el que el aire está turbio y sucio puede ralentizar el pensamiento de una persona, reducir su flujo sanguíneo y disminuir su claridad mental. Sin embargo, un poco de movimiento y circulación refrescará el aire, y las personas se sienten diferentes con aire fresco. Aunque el pequeño arroyo y el viento violento pueden causar desastres, mientras la montaña esté ahí, convertirá ese peligro en una fuerza que beneficie a las personas. ¿No es así?

¿De qué habla el tercer pasaje de la historia? (La gran montaña y la ola inmensa). La gran montaña y la ola inmensa. Este pasaje transcurre en la costa del mar al pie de la montaña. Vemos la montaña, la espuma del océano y una ola inmensa. ¿Qué es la montaña para la ola en este ejemplo? (Un protector y una barrera). Es tanto un protector como una barrera. Como protector, evita que el océano desaparezca de forma que las criaturas que viven en él puedan multiplicarse y desarrollarse. Como barrera, la montaña evita que las aguas del mar se desborden y provoquen un desastre, que dañen y destruyan los hogares de las personas. Así pues, podemos decir que la montaña es tanto una barrera como un protector.

Este es el significado de la interconexión entre la gran montaña y el pequeño arroyo, la gran montaña y el viento violento y la gran montaña y la ola inmensa; este es el significado de que se fortalezcan e interactúen entre sí y de su coexistencia. La existencia de estas cosas, que Dios creó, se rige por una regla y una ley. ¿Qué actos de Dios habéis visto en esta historia? ¿Dios ha estado ignorando todas las cosas desde que las creó? ¿Creó Dios normas y diseñó las maneras en que funcionan todas las cosas solo para ignorarlas después? ¿Es eso lo que ocurrió? (No). ¿Qué pasó entonces? Dios sigue teniendo el control. Él controla el agua, el viento y las olas. No deja que corran desbocados ni que dañen o destruyan los hogares de las personas. Gracias a ello, las personas pueden seguir viviendo y multiplicarse y desarrollarse en la tierra. Esto significa que cuando Dios creó todas las cosas, Él ya había planificado las reglas para su existencia. Cuando Dios hizo cada cosa, se aseguró de que beneficiara a la humanidad, y tomó el control de ella de forma que no fuera problemática para la humanidad ni le causara desastres. Si no fuera por la gestión de Dios, ¿no fluirían las aguas por todas partes? ¿No soplaría el viento por todas partes? ¿Ellos obedecen reglas? Si Dios no los gestionara no estarían gobernados por ninguna regla, y el viento aullaría y las aguas fluirían por todas partes y causarían inundaciones. Si la ola hubiera sido más alta que la montaña, ¿podría existir el mar? No podría. Si la montaña no fuera tan alta como la ola, el mar no existiría y la montaña perdería su valor y su significado.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VII’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 169

Dios creó todo lo que existe y es el soberano de todo lo que existe; Él lo gestiona todo y provee para todo eso y, dentro de todas las cosas, Él ve y analiza cada palabra y acción de todo lo que existe. También ve y analiza cada rincón de la vida humana. Por tanto, Dios conoce íntimamente cada detalle de todo lo que existe dentro de Su creación, desde la función de cada cosa, su naturaleza, y sus reglas para la supervivencia, hasta el significado de su vida y el valor de su existencia, todo eso conoce Dios en su totalidad. Dios creó todas las cosas; ¿pensáis que Él necesita estudiar las reglas que las gobiernan? ¿Necesita Dios estudiar acerca del conocimiento humano o la ciencia para aprender sobre ellas y entenderlas? (No). ¿Hay alguien en la humanidad que tenga los conocimientos y la erudición para entender todas las cosas como lo hace Dios? No lo hay, ¿verdad? ¿Hay algún astrónomo o biólogo que entienda realmente las reglas conforme a las cuales viven y crecen todas las cosas? ¿Pueden entender realmente el valor de la existencia de cada cosa? (No, no pueden). Esto es porque Dios creó todas las cosas, y por mucho y muy profundamente que la humanidad estudie este conocimiento, o por mucho tiempo que dedique a aprenderlo, nunca será capaz de explicar el misterio y el propósito de la creación de todas las cosas por parte de Dios. ¿No es así? Ahora, a partir de nuestra charla hasta aquí, ¿sentís que habéis obtenido un entendimiento parcial del verdadero significado de la frase: “Dios es la fuente de vida para todas las cosas”? (Sí). Sabía que cuando expusiese este tema —Dios es la fuente de vida para todas las cosas— muchas personas pensarían inmediatamente en otra frase: “Dios es la verdad y usa Su palabra para proveernos”, pero no pensarían en nada más allá de este nivel de sentido del tema. Algunos podrían sentir incluso que la provisión de Dios de la vida humana, de comida y bebida cada día y de cada necesidad cotidiana no cuenta como Su provisión para el hombre. ¿No hay algunas personas que se sienten así? Sin embargo, ¿no es obvia la intención de Dios en Su creación: permitir que la humanidad pueda existir y vivir normalmente? Dios mantiene el entorno en el que viven las personas y provee todas las cosas que la humanidad necesita para sobrevivir. Además, gestiona y gobierna soberano sobre todas las cosas. Todo esto permite a la humanidad vivir y desarrollarse y multiplicarse de forma normal; es de esta forma que Dios provee para toda la creación y para la humanidad. ¿No es verdad que las personas necesitan reconocer y entender estas cosas? Quizás algunos puedan decir: “Este tema es demasiado distante de nuestro conocimiento del verdadero Dios mismo, y no queremos conocerlo porque no vivimos solo de pan, sino por la palabra de Dios”. ¿Es esta idea correcta? (No). ¿Por qué es incorrecta? ¿Podéis tener un conocimiento completo de Dios si solo conocéis las cosas que Él ha dicho? Si solo aceptáis Su obra y Su juicio y castigo, ¿podéis tener un entendimiento completo de Dios? Si solo conocéis una pequeña parte del carácter de Dios, una pequeña parte de Su autoridad, ¿consideraríais que eso es suficiente para conseguir un entendimiento de Dios? (No). Las acciones de Dios empezaron con Su creación de todas las cosas y siguen hasta hoy; son evidentes todo el tiempo y en cada momento. Si uno cree que Dios existe solo porque ha escogido a un grupo de personas sobre las cuales hace Su obra y para salvarlas, y que nada más tiene nada que ver con Dios, ni Su autoridad, Su estatus ni Sus actos, ¿puede considerarse que uno conoce realmente a Dios? Las personas que tienen ese, así llamado, “conocimiento de Dios”, solo tienen un entendimiento unilateral, según el cual limitan Sus actos a un grupo de personas. ¿Es esto un verdadero conocimiento de Dios? ¿No están las personas con este tipo de conocimiento de Dios negando Su creación de todas las cosas y Su soberanía sobre ellas? Algunas personas no desean comprometerse con esto y, en cambio, piensan: “No he visto la soberanía de Dios sobre todas las cosas. La idea es muy lejana y no me interesa entenderla. Dios hace lo que quiere y no tiene nada que ver conmigo. Solo acepto Su liderazgo y Su palabra para que Él me salve y me haga perfecto. No me importa nada más. Las reglas que Dios hizo cuando creó todas las cosas o lo que hace para proveer para ellas y la humanidad no tienen nada que ver conmigo”. ¿Qué clase de discurso es este? ¿No es acaso un acto de rebeldía? ¿Hay alguno de vosotros que lo entienda así? Sé que, aunque no lo digáis, muchos de vosotros piensan de esta forma. Este tipo de persona, que sigue el libro a rajatabla, ve todo desde su propio punto de vista “espiritual”. Solo quiere limitar a Dios a la Biblia, a las palabras que Él ha hablado, al sentido literal de la palabra escrita. No desea conocer más a Dios y no quiere que Él divida Su atención haciendo otras cosas. Esta forma de pensar es infantil y también es excesivamente religiosa. ¿Pueden conocer a Dios las personas que tienen estos puntos de vista? Se les haría muy difícil conocer a Dios. Hoy he contado dos historias, cada una de ellas trataba un aspecto diferente. Podríais sentir, porque acabáis de entrar en contacto con ellas, que son profundas o un poco abstractas, difíciles de comprender y entender. Podría ser difícil conectarlas con las acciones de Dios y con Dios mismo. Sin embargo, todas las acciones de Dios y todo lo que ha hecho dentro de la creación y entre la humanidad debería ser conocido clara y precisamente por toda persona, por todo aquel que busque conocer a Dios. Este conocimiento te dará seguridad en tu creencia sobre la verdadera existencia de Dios. También te dará un conocimiento exacto de la sabiduría de Dios, de Su poder y de la manera en que provee para todas las cosas. Te permitirá concebir claramente la verdadera existencia de Dios y ver que esta no es ficticia, no es un mito, no es imprecisa, no es una teoría, y ciertamente no es alguna clase de consuelo espiritual, sino que existe realmente. Además, le permitirá a la gente saber que Dios siempre ha provisto para toda la creación y para la humanidad; Dios lo hace a Su manera y de acuerdo con Su propio ritmo. Por tanto, es gracias a que Dios creó todas las cosas y les dio reglas que cada una de ellas, según lo dispuesto por Él, puede desarrollar las tareas que se le asignaron, cumplir con sus responsabilidades y desempeñar su propio papel. Bajo Su designio, cada cosa tiene su propia utilidad al servicio de la humanidad y del espacio y entorno que esta habita. Si Dios no lo hubiera hecho así, y la humanidad no tuviera ese entorno para habitar, creer en Dios o seguirlo sería imposible para la humanidad; todo eso no sería más que palabrería vacía. ¿No es así?

Extracto de ‘Dios mismo, el único VII’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 170

Hemos discutido muchos temas y contenido relacionados con las palabras “Dios es la fuente de vida para todas las cosas”, pero ¿sabéis en vuestro corazón qué cosas concede Dios a la humanidad, aparte de proveeros con Su palabra y llevar a cabo Su obra de castigo y de juicio sobre vosotros? Algunas personas podrían decir: “Dios me concede gracia y bendiciones; Él me da disciplina y consuelo, y Él me da cuidado y protección en toda forma posible”. Otros dirán: “Dios me concede alimentos y bebida diarios”, mientras algunos dirán incluso: “Dios me ha otorgado todo”. Podríais responder a los problemas con los que las personas se enfrentan en su vida diaria de una manera en la que se relacione con tu propio ámbito, con vuestra propia experiencia de la vida física. Dios otorga muchas cosas a cada persona, aunque de lo que estamos hablando aquí no se limita solamente al ámbito de las necesidades diarias de las personas, sino que tiene como objetivo expandir la perspectiva de cada persona y dejarte ver cosas desde una perspectiva macro. Ya que Dios es la fuente de vida para todas las cosas, ¿cómo mantiene la vida de todas ellas? En otras palabras, ¿qué le da Dios a todas las cosas de Su creación para mantener su existencia y las leyes que las respaldan para que puedan continuar existiendo? Esta es la idea principal de nuestra discusión hoy. […] espero que podáis relacionar este tema y de lo que hablaré con los actos de Dios y no con cualquier conocimiento, cultura humana o investigación humanas. Solo estoy hablando de Dios, de Dios mismo. Esta es Mi sugerencia para vosotros. ¡Estoy seguro de que entendéis!

Dios ha otorgado muchas cosas a la humanidad. Comenzaré hablando sobre lo que las personas pueden ver; es decir, sobre lo que pueden sentir. Estas son cosas que las personas pueden aceptar y entender en su corazón. Así pues, comencemos hablando primero sobre lo que Dios ha provisto para la humanidad con una discusión sobre el mundo material.

1. El aire

Primero, Dios creó el aire para que el hombre pudiera respirar. El aire es una sustancia con la cual los humanos pueden tener contacto diario y es una cosa de la que dependen en todo momento, incluso cuando duermen. El aire que Dios creó es sumamente importante para la humanidad: es esencial para cada una de sus respiraciones y para la vida misma. Esta esencia, que solo puede sentirse, pero no verse, fue el primer regalo de Dios para todas las cosas creadas por Él. Pero después de crear el aire, ¿acaso Dios se detuvo y consideró que Su obra había terminado? ¿O consideró qué tan denso sería el aire? (Sí). ¿Qué estaba pensando Dios cuando hizo el aire? ¿Por qué lo hizo, y cuál fue Su razonamiento? Los seres humanos necesitan aire, necesitan respirar. En primer lugar, la densidad del aire debería ser adecuada para los pulmones humanos. ¿Conoce alguien la densidad del aire? En verdad, no es particularmente necesario que las personas conozcan la respuesta a esta pregunta en términos de números o datos, y, de hecho, es realmente innecesario conocer la respuesta; es perfectamente adecuado únicamente tener una idea general. Dios hizo el aire con una densidad que fuera la más apropiada para que los pulmones humanos respiraran. Es decir, Él hizo el aire para que entrara fácilmente al cuerpo humano a través de su respiración y, así, no dañara al cuerpo cuando respirara. Estas fueron las consideraciones cuando creó el aire. A continuación, hablaremos de lo que el aire contiene. Su contenido no es venenoso para los humanos y no dañará los pulmones ni ninguna parte del cuerpo. Dios tuvo que considerar todo esto. Tuvo que tomar en consideración que el aire que respiran los seres humanos debía entrar y salir del cuerpo suavemente y que, después de ser inhalado, la naturaleza y la cantidad de sustancias contenidas en el aire debían ser tales que tanto la sangre como el aire residual en los pulmones y el cuerpo en su conjunto, se metabolizaran apropiadamente. Además, tuvo que tomar en consideración que el aire no debía contener ninguna sustancia venenosa. Mi objetivo al hablaros de estos dos estándares para el aire no es proporcionaros un tipo particular de conocimiento, sino mostraros que Dios creó cada cosa dentro de Su creación de acuerdo con Sus propias consideraciones, y todo lo que creó es lo mejor que pudo haber sido. Además, en cuanto a la cantidad de polvo en el aire y la cantidad de polvo, arena y lodo en la tierra, así como la cantidad de polvo que cae a la tierra desde el cielo; Dios también tiene Sus maneras de gestionar estas cosas, formas de eliminarlas o hacer que se desintegren. Aunque existe una cierta cantidad de polvo, Dios lo hizo de tal forma que esta no dañara el cuerpo del hombre ni pusiera en peligro su respiración e hizo que las partículas de polvo tuvieran un tamaño que no fuera perjudicial para el cuerpo. ¿Acaso no fue un misterio la creación del aire por parte de Dios? ¿Fue algo sencillo, como soltar un soplo de aire de Su boca? (No). Incluso cuando creó las cosas más sencillas, el misterio de Dios, el funcionamiento de Su mente, Su forma de pensar y Su sabiduría fueron evidentes. ¿Acaso no es Dios práctico? (Sí, lo es). Esto significa que, incluso en la creación de las cosas sencillas, Dios estaba pensando en la humanidad. En primer lugar, el aire que los seres humanos respiran está limpio y su contenido es apropiado para que los humanos lo respiren; no es tóxico y no provoca daño a los humanos; de igual modo, la densidad del aire es apropiada para la respiración humana. Este aire, que los humanos inhalan y exhalan constantemente, es esencial para el cuerpo humano, para la carne humana. Por eso los humanos pueden respirar libremente, sin limitación ni preocupación. De esta manera, pueden respirar con normalidad. El aire es lo que Dios creó en el principio y es indispensable para la respiración humana.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VIII’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 171

2. La temperatura

Lo segundo que discutiremos es la temperatura. Todo el mundo sabe qué es la temperatura. La temperatura es esencial para un entorno apropiado para la supervivencia humana. Si la temperatura es demasiado elevada —por ejemplo, supongamos que fuera superior a los 40 grados Celsius— ¿no sería muy agotador para los humanos? ¿No sería agotador para ellos vivir en tales condiciones? Y ¿qué pasaría si la temperatura fuera demasiado baja? Suponiendo que la temperatura alcanzara los 40 grados centígrados bajo cero, los seres humanos no podrían soportar estas condiciones tampoco. Por tanto, Dios fue muy específico al establecer el rango de temperaturas, rango al que puede adaptarse el cuerpo humano, el cual va de aproximadamente los 30 grados Celsius bajo cero a los 40 grados Celsius. Las temperaturas en las tierras del norte al sur caen, en esencia, dentro de este rango. En las regiones gélidas, las temperaturas pueden caer, quizá, a 50 o 60 grados Celsius bajo cero. Dios no haría que el hombre viviera en dichas regiones. Entonces, ¿por qué existen esas regiones heladas? Dios tiene Su propia sabiduría y Sus propias intenciones para esto. Él no haría que te acercaras a esos lugares. Dios protege los lugares que son demasiado calientes y demasiado fríos, lo cual significa que Él no planeó que el hombre viviera allí. Estos lugares no son para la humanidad. Sin embargo, ¿por qué haría Dios que existieran lugares como esos sobre la tierra? Si son lugares donde Dios no haría que el hombre viviera o, incluso, subsistiera, entonces ¿por qué los crearía? La sabiduría de Dios reside en eso. Es decir, Dios ha calibrado razonablemente el rango de temperatura del entorno en el que viven los humanos. Aquí también hay una ley natural en funcionamiento. Dios creó ciertas cosas para mantener y controlar la temperatura. ¿Cuáles son? Primero, el sol puede dar calor a las personas, pero ¿son capaces de soportarlo si el calor es demasiado? ¿Hay alguien que se atreva a acercarse al sol? ¿Existe algún instrumento científico sobre la tierra que pueda acercarse al sol? (No). ¿Por qué no? Porque es demasiado caliente. Cualquier cosa que se acercara demasiado se derretiría. Por tanto, Dios obró para establecer específicamente la altura del sol por arriba de la humanidad y su distancia de él de acuerdo con Sus cálculos meticulosos y Sus estándares. Luego están los dos polos, el Norte y el Sur. Estas regiones están completamente congeladas y son glaciales. ¿Puede vivir la humanidad en regiones glaciales? (No). Las personas no van a estos lugares. Como no van al Polo Norte ni al Polo Sur, sus glaciares se conservan y pueden servir a su propósito, que es controlar la temperatura. ¿Lo entiendes, verdad? Si el Polo Norte y el Polo Sur no existieran, el calor constante del sol siempre provocaría que las personas en la tierra perecieran. Pero, ¿mantiene Dios la temperatura en un rango adecuado para la supervivencia humana únicamente a través de estas dos cosas? No. También existen toda clase de cosas vivientes, como la hierba en los campos, los diversos tipos de árboles y toda clase de plantas en los bosques que absorben el calor del sol y, al hacerlo, neutralizan su energía térmica de tal manera que se regula la temperatura del entorno en el que vive la humanidad. También hay fuentes de agua como los ríos y los lagos. Nadie puede decidir la superficie que cubren los ríos y lagos. Nadie puede controlar cuánta agua hay en la tierra o hacia dónde fluye la misma, la dirección de su flujo, su volumen o su velocidad. Solo Dios lo sabe. Estas diversas fuentes de agua, desde la subterránea hasta los ríos y lagos por encima de la tierra, también pueden regular la temperatura del entorno en el que vive el hombre. Además de las fuentes de agua, existe todo tipo de formaciones geográficas, como montañas, llanuras, cañones y pantanos; todas ellas regulan las temperaturas en una medida proporcional a su extensión geográfica y su área. Por ejemplo, si una montaña tiene una circunferencia de 100 kilómetros, entonces estos aportarán 100 kilómetros que sirven de utilidad. Respecto a cuántas cadenas montañosas y cañones de este tipo ha creado Dios en la tierra, se trata de un número que Él ha considerado. En otras palabras, detrás de la existencia de cada cosa creada por Dios, hay una historia, y cada cosa contiene la sabiduría y los planes de Dios. Consideremos, por ejemplo, los bosques y toda la diversa variedad de vegetación: el alcance y la extensión de la zona en la que existen y crecen escapan al control de cualquier ser humano, y nadie tiene la última palabra al respecto de estas cosas. De la misma forma, ningún ser humano puede controlar cuánta agua absorben o cuánta energía térmica absorben del sol. Todas estas cosas se encuentran dentro del alcance del plan que Dios elaboró cuando creó todas las cosas.

Solo gracias a la planificación, consideración y disposición cuidadosas de Dios en todos los aspectos, el hombre puede vivir en un entorno con una temperatura tan adecuada. Por tanto, cada cosa que el hombre ve con sus ojos, como el sol, los polos Sur y Norte de los que las personas oyen con tanta frecuencia, así como las diversas cosas vivientes que están sobre la tierra y debajo de ella y en el agua, y la cantidad de espacio que abarcan los bosques y otros tipos de vegetación, las fuentes de agua, diversos cuerpos de agua, la cantidad de agua de mar y agua dulce y los distintos entornos geográficos, todo ello son cosas que Dios usa para mantener las temperaturas normales para la supervivencia del hombre. Esto es incuestionable. Es solo gracias a que Dios ha pensado profundamente en todo esto que el hombre puede vivir en un entorno con temperaturas tan adecuadas. No debe ser demasiado frío ni demasiado caliente: los lugares demasiado calientes, donde las temperaturas exceden aquello a lo que el cuerpo humano puede adaptarse, ciertamente no son apartadas para ti por Dios. Los lugares que son demasiado fríos, donde las temperaturas son demasiado bajas y donde los humanos, después de llegar ahí, se congelarían en tan solo unos minutos a tal grado que no pueden hablar, el cerebro se les congela, no pueden pensar y al poco tiempo sufren de asfixia, esos lugares tampoco los ha apartado Dios para la humanidad. Independientemente del tipo de investigación que quieran llevar a cabo los seres humanos o de que quieran innovar o abrirse paso a través de tales limitaciones; independientemente de lo que piensen, nunca podrán sobrepasar los límites de aquello a lo que el cuerpo humano puede adaptarse. No podrán librarse de estas limitaciones que Dios creó para el hombre. Esto es porque Dios creó a los seres humanos y Él es quien sabe mejor a qué temperaturas puede adaptarse el cuerpo humano. Pero los propios seres humanos no lo saben. ¿Por qué digo que los humanos no lo saben? ¿Qué cosas insensatas han hecho los seres humanos? ¿Acaso no hay muchas personas que constantemente han intentado desafiar a los polos Norte y Sur? Ese tipo de personas siempre han querido ir a esos lugares a ocupar la tierra para arraigarse ahí. Sería un acto absurdo. Incluso si has investigado minuciosamente los polos, ¿entonces qué? Aunque puedas adaptarte a la temperatura y seas capaz de vivir allí ¿beneficiaría a la humanidad de alguna forma que “mejoraras” el medioambiente actual para la vida de los polos Norte y Sur? La humanidad tiene un entorno en el que puede sobrevivir; sin embargo, el hombre no permanece allí tranquilo y apacible, sino que insiste en aventurarse a lugares donde no puede sobrevivir. ¿Qué significa esto? Que se ha aburrido e impacientado por vivir en esta temperatura adecuada y ha disfrutado de demasiadas bendiciones. Además, la humanidad ya ha destruido casi por completo este entorno normal para la vida, así que ahora piensa que bien podría irse al Polo Norte y al Polo Sur a provocar más daño o a buscar en alguna “causa” para que pueda encontrar alguna forma de “abrir una nueva brecha”. ¿No es esto una necedad? Es decir, bajo el liderazgo de su antepasado Satanás, esta humanidad sigue haciendo una cosa absurda tras otra, destruyendo imprudente y deliberadamente el bello hogar que Dios creó para ella. Esto es producto de Satanás. Además, al ver que la supervivencia de la humanidad sobre la tierra está un tanto en peligro, muchas personas buscan formas de visitar la luna y quieren establecer una forma de sobrevivir allí. Pero, en última instancia, la luna carece de oxígeno. ¿Pueden sobrevivir los seres humanos sin oxígeno? Como la luna carece de oxígeno, no es un lugar en el que el hombre pueda quedarse, pero aun así él persiste en su deseo irse ahí. ¿Qué nombre debería dársele a ese comportamiento? Es autodestrucción, ¿no es así? La luna es un lugar sin aire y su temperatura no es adecuada para la supervivencia humana; por lo tanto, no es un lugar que Dios haya apartado para el hombre.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VIII’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 172

3. El sonido

¿Cuál es la tercera cosa? También es algo que constituye una parte esencial del entorno normal de la existencia humana, algo para lo cual Dios tuvo que hacer arreglos cuando creó todas las cosas. Es muy importante para Dios y para cada ser humano. Si Dios no se hubiera ocupado de esto, habría interferido enormemente con la supervivencia de la humanidad; es decir, habría tenido un impacto tan significativo en la vida del hombre y en su cuerpo, que la humanidad no habría podido sobrevivir en un entorno así. Podría decirse que ninguna cosa viva habría sobrevivido en un entorno así. Así pues, ¿de qué estoy hablando? Hablo del sonido. Dios lo creó todo, y todo vive en Sus manos. Todas las cosas que Dios ha creado se mueven y viven en constante movimiento bajo Su mirada. Todas las cosas que Dios creó tienen valor y sentido. Lo que quiero decir con esto es que cada cosa que Dios creó tiene valor y significado inherente a su existencia; es decir, que hay algo esencial en la existencia de cada cosa. A los ojos de Dios, cada cosa está viva, y, como todas las cosas están vivas, cada una de ellas produce sonido. Por ejemplo, la tierra está girando constantemente, el sol está girando constantemente y la luna, también, está girando constantemente. Como todas las cosas se propagan, se desarrollan y se mueven, constantemente emiten sonido. Todas las cosas que Dios creó que existen en la tierra constantemente se propagan, se desarrollan y se mueven. Por ejemplo, las bases de las montañas se están moviendo y cambiando, y todas las cosas vivas que se encuentran en las profundidades de los mares nadan y se mueven. Esto significa que estas cosas vivas, todas las cosas bajo la mirada de Dios, están en movimiento constante y regular, de acuerdo con patrones establecidos. Entonces, ¿qué es lo que genera todas estas cosas que se propagan y se desarrollan en la oscuridad y se mueven en secrecía? Sonidos: grandes y poderosos sonidos. Más allá del planeta Tierra, toda clase de planetas están también en constante movimiento, y las cosas y los organismos vivos en estos planetas también se propagan, se desarrollan y se mueven constantemente. Es decir, todas las cosas con vida y sin vida están avanzando constantemente bajo la mirada de Dios, y, mientras lo hacen, cada una emite sonido. Dios también ha hecho arreglos para estos sonidos, y creo que ya sabéis Su razón para esto, ¿no es así? Cuando te acercas a un avión, ¿qué efecto tiene en ti el rugido de su motor? Si te quedas cerca demasiado tiempo, tus oídos ensordecerán. ¿Qué hay de tu corazón? ¿Podrá resistir semejante calvario? Algunas personas de corazón débil no podrían soportarlo. Por supuesto, ni siquiera los que tienen un corazón más fuerte serán capaces de soportarlo por demasiado tiempo. Es decir, el efecto del sonido sobre el cuerpo humano, ya sea en los oídos o en el corazón, es extremadamente significativo para cada ser humano, y los sonidos demasiado altos los dañarán. Así pues, cuando Dios creó todas las cosas, y después de que estas comenzaron a funcionar normalmente, Él también hizo los arreglos apropiados para estos sonidos, el sonido de todas las cosas en movimiento. Este también es uno de los problemas que Dios tuvo que tomar en consideración cuando creó un entorno para la humanidad.

En primer lugar, la altitud de la atmósfera arriba de la superficie terrestre tiene un efecto sobre el sonido. Además, el tamaño de las grietas en el suelo también manipulará e influirá en el sonido. Después está la confluencia de diversos entornos geográficos, que también afectarán al sonido. Esto quiere decir que Dios usa ciertos métodos para eliminar algunos sonidos para que los seres humanos puedan sobrevivir en un entorno que sus oídos y su corazón puedan soportar. De lo contrario, los sonidos supondrían un enorme obstáculo para la supervivencia de la humanidad y se convertirían en un enorme fastidio en su vida ellos y sería un gran problema para ella. Esto significa que Dios fue muy específico en Su creación de la tierra, la atmósfera y los diversos tipos de entornos geográficos, y cada uno de ellos contiene la sabiduría de Dios. El entendimiento que la humanidad tiene de esto no necesita ser demasiado detallado; es suficiente con que conozca la acción de Dios presente en ello. Ahora decidme: esta obra que Dios llevó a cabo —calibrar con precisión el sonido con el fin de mantener el entorno de vida de la humanidad y su vida normal— ¿era necesaria? (Sí). Ya que esta obra era necesaria, entonces, desde esta perspectiva, ¿puede decirse que Dios utilizó esta obra como una forma de proveer para todas las cosas? Dios creó ese entorno tranquilo para proveer a la humanidad de modo que el cuerpo humano pudiera vivir con gran normalidad en él, sin ninguna interferencia y para que la humanidad pudiera existir y vivir con normalidad. ¿Acaso no es esta una de las formas en las que Dios provee para la humanidad? ¿Acaso no fue algo muy importante que Dios hizo? (Sí). Había una gran necesidad de hacerlo. Así pues, ¿cómo lo valoráis? Aunque no podáis sentir que esto fue la acción de Dios ni sabéis cómo la llevó a cabo en aquel momento, ¿podéis sentir, aun así, la necesidad de que Dios hiciera esto? ¿Podéis sentir la sabiduría de Dios o el cuidado y el pensamiento que Él puso en ello? (Sí, sí podemos). Si sois capaces de sentirlo, es suficiente. Hay muchas acciones que Dios ha llevado a cabo entre las cosas creadas por Él que las personas no pueden sentir ni ver. Lo menciono simplemente para informaros sobre las acciones de Dios, de modo que lleguéis a conocerlo. Hay claves que pueden permitiros conocer y entender mejor a Dios.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VIII’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 173

4. La luz

La cuarta cosa tiene relación con los ojos de las personas: la luz. Esto también es muy importante. Cuando ves una luz brillante y su brillantez alcanza cierta intensidad, puede cegar los ojos humanos. Después de todo, los ojos humanos son de carne. No soportan la irritación. ¿Se atreve alguien a mirar directamente al sol? Algunas personas lo han intentado, y si llevan gafas de sol no hay problema, pero eso requiere la ayuda de una herramienta. Sin herramientas, los ojos del hombre no tienen la capacidad para mirar directamente al sol. Sin embargo, Dios creó el sol para traer luz a la humanidad y también manipuló esta luz. Él no lo terminó de crear simplemente para colocarlo en algún lugar y luego ignorarlo. No es así cómo Dios hace las cosas. Es muy cuidados en Sus acciones y las piensa con mucha meticulosidad. Él dio a la humanidad ojos para poder ver, pero también ha preparado el grado de luminosidad dentro del cual puede hacerlo. No sería bueno si la luz fuera demasiado tenue. Cuando está tan oscuro que las personas no pueden ver sus dedos delante de ellas, sus ojos han perdido su función y no sirven. Pero la luz demasiado brillante deja a los ojos humanos igualmente incapaces de ver las cosas, porque la brillantez resulta intolerable. Por tanto, Dios ha suministrado el entorno de existencia de la humanidad con una cantidad de luz apropiada para los ojos humanos, una cantidad que no los lastimará ni dañará y, mucho menos, hará que pierdan su función. Esta es la razón por la cual Dios agregó capas de nubes alrededor del sol y de la tierra, y por la que la densidad del aire puede filtrar apropiadamente los tipos de luz que puede dañar los ojos o la piel de las personas: estos son proporcionales. Adicionalmente, los colores de la tierra que Dios creó reflejan la luz del sol y los demás tipos de luz, y pueden eliminar las clases de luz que son demasiado brillantes como para que los ojos humanos se adapten a ellas. De esa forma, las personas pueden caminar afuera y seguir adelante con sus vidas, sin necesidades de estar utilizando constantemente gafas de sol. En circunstancias normales, los ojos humanos pueden ver cosas dentro de su campo de visión sin que la luz les moleste. Es decir, no sería bueno que la luz fuera demasiado penetrante o demasiado tenue. Si fuera demasiado tenue, los ojos de las personas sufrirán daños y tras un breve uso, serían incapaces de soportarlo. Esta luz que las personas tienen debe ser apropiada para que los ojos humanos puedan ver, y, a través de diversos métodos, Dios ha minimizado el daño producido por la luz a los ojos humanos, y aunque esta luz pueda beneficiar o perjudicar a los ojos humanos, es suficiente para permitir que las personas lleguen al final de su vida al tiempo que siguen utilizando sus ojos. ¿No fue Dios muy meticuloso al considerar esto? Sin embargo, el diablo, Satanás, actúa sin que tales consideraciones pasen por su mente. Con Satanás, la luz siempre es demasiado brillante o demasiado tenue. Así es como Satanás actúa.

Dios hizo estas cosas a todos los aspectos del cuerpo humano —a su vista, su sentido del oído, su sentido del gusto, su respiración, sus sentimientos, etcétera— para maximizar la adaptabilidad de la humanidad a la supervivencia, de forma que pueda vivir normalmente y continuar haciéndolo. En otras palabras, el actual entorno de vida, creado por Dios, es el más adecuado y beneficioso para la supervivencia de la humanidad. Algunas personas pueden pensar que esto no es gran cosa, que todo es algo muy ordinario. El sonido, la luz y el aire son cosas que las personas consideran como derecho de nacimiento, mismas que han disfrutado desde que nacieron. Pero detrás de esto que puedes disfrutar, Dios ha estado trabajando; es algo que los humanos necesitan entender, algo que necesitan saber. No importa si sientes que no hay necesidad de entender o conocer estas cosas; en resumen, cuando Dios las creó, reflexionó mucho sobre ellas; Él tenía un plan, tenía ciertas ideas. Él no puso a la humanidad de un modo simple o frívolo en un entorno semejante para la vida sin antes pensarlo detenidamente. Podéis pensar que he hablado de manera grandilocuente sobre cada una de estas pequeñas cosas, pero en Mi opinión, cada cosa con la que Dios proveyó la humanidad es necesaria para la supervivencia de esta. La acción de Dios está presente en ello.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VIII’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 174

5. El flujo del aire

¿Cuál es el quinto elemento? Este guarda una relación cercana con cada día de la vida de cada persona. Tan cercana es su relación con la vida humana que el cuerpo humano no podría vivir en este mundo material sin él. Se trata del flujo del aire. Quizá cualquier persona podría entender el sustantivo “flujo de aire”, aunque apenas haya oído hablar de él. Así pues, ¿qué es el flujo del aire? Podríais decir que “el flujo del aire” es, simplemente, el movimiento del aire. El flujo del aire es un viento que el ojo humano no puede ver. También es una forma en la que se mueven los gases. Sin embargo, en esta plática ¿a qué se refiere primordialmente “flujo de aire”? Lo entenderéis tan pronto como lo explique. La tierra carga con las montañas, los mares y las cosas de la creación mientras gira, y, cuando gira, lo hace con velocidad. Aunque no puedas sentir ninguna rotación, esta, sin embargo, existe. ¿Qué ocasiona esa rotación? Cuando corres, ¿acaso no se genera un viento y te roza los oídos? Si puede generarse viento cuando corres, ¿cómo puede no haber viento cuando la tierra rota? Cuando la tierra gira, todas las cosas están en movimiento. La tierra misma está en movimiento y gira a cierta velocidad, mientras que todas las cosas que están en ella también están constantemente propagándose y desarrollándose. Por tanto, el movimiento a cierta velocidad producirá, naturalmente, un flujo del aire. A eso me refiero con “flujo de aire”. ¿Acaso este flujo de aire no afectará al cuerpo humano hasta cierto punto? Pensemos en los tifones: los tifones normales no son particularmente poderosos, pero cuando golpean, las personas no pueden mantenerse firmes y les resulta difícil caminar en el viento. Es difícil incluso dar un paso, y algunas personas pueden ser lanzadas por el viento contra algo, y no se pueden mover. Esta es una de las formas en las que el flujo del aire puede afectar a la humanidad. Si toda la tierra estuviera cubierta de llanuras, entonces, cuando la tierra y todas las cosas rotaran, el cuerpo humano sería totalmente incapaz de soportar el flujo de aire así generado. Sería extremadamente difícil responder a semejante situación. De ser ese el caso, este flujo de aire no solo traería daños a la humanidad, sino destrucción total. Los humanos no podrían sobrevivir en ese entorno. Por esta razón Dios creó diferentes entornos geográficos para resolver tales flujos de aire; en entornos distintos, los flujos de aire se debilitan, cambian de dirección, cambian de velocidad y fuerza. Es por eso que las personas pueden ver distintos elementos geográficos, como montañas, grandes cordilleras, llanuras, colinas, cuencas, valles, mesetas y grandes ríos. Con estos distintos elementos geográficos, Dios cambia la velocidad, la dirección y la fuerza del flujo del aire. Este es el método que utiliza para reducir o manipular el flujo de aire para convertirlo en viento, cuya velocidad, dirección y fuerza son apropiadas, de forma que los humanos puedan tener un entorno de vida normal en el cual vivir. ¿Es necesario esto? (Sí). Hacer algo así parece difícil para los humanos, pero es fácil para Dios, porque Él observa todas las cosas. Para Él no sería más sencillo o más fácil crear un entorno con un flujo de aire apropiado para la humanidad es demasiado simple, demasiado fácil para Él. Por tanto, en un entorno así creado por Dios, cada cosa que está dentro de Su creación es indispensable. Hay valor y necesidad en la existencia de cada cosa. Sin embargo, Satanás o la humanidad, que ha sido corrompida, no entienden este principio. Siguen destruyendo, desarrollando y explotando, con sueños vanos de convertir las montañas en tierra llana, llenando cañones y construyendo rascacielos sobre tierra plana para crear junglas de concreto. Dios tiene la esperanza de que la humanidad pueda vivir, crecer y disfrutar de cada día con alegría en este entorno más adecuado, que Él ha preparado para ella. Por esta razón, Dios nunca ha sido descuidado en la forma como trata el entorno en el que la humanidad vive. Desde la temperatura hasta el aire, desde el sonido hasta la luz, Dios elaboró planes y arreglos complejos para que el cuerpo de los hombres y su entorno de vida no estuvieran sujetos a ninguna interferencia por parte de las condiciones naturales y, en cambio, la humanidad pudiera vivir y multiplicarse con normalidad, y vivir en normalidad con todas las cosas en armoniosa coexistencia. Dios provee todo esto para todas las cosas y para la humanidad.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VIII’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 175

¿Os habéis hecho conscientes ahora de la mayor diferencia que existe entre Dios y la humanidad? Al final, ¿quién es el amo de todas las cosas? ¿El hombre? (No). Entonces ¿cuál es la diferencia entre cómo trata Dios toda la creación y cómo la tratan los seres humanos? (Dios gobierna sobre todas las cosas y las organiza, mientras que el hombre disfruta de ellas). ¿Estáis de acuerdo con esto? La mayor diferencia entre Dios y la humanidad es que Él gobierna sobre todas las cosas y provee para toda la creación. Él es la fuente de todo, y, aunque Dios provee para toda la creación, la humanidad la disfruta. Es decir, el hombre disfruta todas las cosas de la creación cuando acepta la vida que Dios otorga a todas las cosas. Dios es el Amo y la humanidad goza los frutos de que Dios haya creado todas las cosas. Entonces, desde la perspectiva de todas las cosas, ¿cuál es la diferencia entre Dios y la humanidad? Dios puede ver claramente las leyes que rigen la manera como crecen todas las cosas, y Él controla y domina estas leyes. Es decir, todas las cosas están bajo la mirada de Dios y dentro del alcance de Su escrutinio. ¿Puede la humanidad ver todas las cosas? Lo que la humanidad puede ver se limita a lo que está directamente frente a ella. Si subes una montaña, lo único que ves es la montaña. No puedes ver lo que hay al otro lado de la montaña. Si vas a la playa, lo que ves es solo un lado del océano, y no puedes saber cómo es el otro lado. Si vas a un bosque, puedes ver las plantas que están frente a ti y a tu alrededor, pero no lo que hay más lejos. Los humanos no pueden ver lugares más altos, más lejanos, más profundos. Lo único que pueden ver es lo que está directamente delante de ellos, en su campo de visión. Aunque los humanos conozcan la ley que dicta las cuatro estaciones del año o las leyes que rigen cómo crecen todas las cosas, siguen siendo incapaces de gestionar o dictar todas las cosas. Sin embargo, la manera como Dios ve toda la creación es precisamente como si Él viera una máquina construida personalmente por Él. Él está profundamente familiarizado con cada componente y conexión, con cuáles son sus principios, patrones y propósitos; Dios conoce todo esto con el mayor grado de claridad. ¡De ahí que Dios sea Dios y el hombre sea el hombre! Aunque el hombre pueda profundizar en su investigación de la ciencia y las leyes que gobiernan todas las cosas, esa investigación tiene un alcance limitado, mientras que Dios lo controla todo. Para el hombre, el control de Dios es infinito. Un hombre podría pasar toda su vida investigando el acto más pequeño de Dios y no alcanzaría ningún resultado real. Por esa razón, si solo empleas el conocimiento y lo que has aprendido para estudiar a Dios, nunca podrás conocerle ni entenderle. Pero si escoges la forma de buscar la verdad y de verlo, y miras a Dios desde la perspectiva de llegar a conocerlo, entonces, un día reconocerás que Sus acciones y Su sabiduría están en todas partes al mismo tiempo, y sabrás por qué Dios es llamado el Dueño de todas las cosas y la fuente de vida de todas las cosas. Cuanto más obtengas tal conocimiento, más comprenderás por qué a Dios se le llama Dueño de todas las cosas. Todas las cosas y todo, incluido tú, están recibiendo constantemente el flujo constante de la provisión de Dios. También podrás sentir con claridad que, en este mundo, y en medio de esta humanidad, no hay nadie además de Dios que pueda tener la capacidad y la esencia con las cuales Él gobierna, gestiona y mantiene la existencia de todas las cosas. Cuando llegues a este entendimiento, reconocerás verdaderamente que Dios es tu Dios. Cuando llegues a este punto, habrás aceptado realmente a Dios y le habrás permitido ser tu Dios y tu Dueño. Cuando hayas obtenido ese entendimiento y tu vida haya alcanzado ese punto, Dios ya no te pondrá más a prueba ni te juzgará, ni te exigirá, porque comprenderás a Dios, conocerás Su corazón y habrás aceptado verdaderamente a Dios en tu corazón. Esta es una razón importante para enseñar sobre estos temas sobre el dominio y la gestión de todas las cosas. Hacerlo tiene como propósito proporcionarles a las personas más conocimiento y entendimiento; no solo para que lo reconozcas, sino para que conozcas y entiendas las acciones de Dios de una manera más práctica.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VIII’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 176

Cereales, frutas, verduras y todo tipo de frutos secos, todos ellos son alimentos vegetarianos. Aunque lo sean, contienen suficientes nutrientes para satisfacer las necesidades del cuerpo humano. Sin embargo, Dios no dijo: “Solo le daré estos alimentos a la humanidad. ¡Que coman solo estas cosas!”. Dios no se detuvo ahí, sino que continuó y preparó para la humanidad muchos más alimentos que son todavía más ricos. ¿Cuáles son? Son los diversos tipos de carne y pescado que la mayoría de vosotros podéis ver y comer. Él preparó muchos, muchos tipos de carne y pescado. Los peces viven en el agua, y la carne del pescado de agua es diferente en esencia a la de los animales que habitan en la tierra y puede proporcionarle distintos nutrientes al hombre. El pescado también tiene propiedades que pueden regular el frío y el calor en el cuerpo humano, lo cual es de gran beneficio para el hombre. Sin embargo, la comida deliciosa no debe comerse en exceso. Como ya he dicho: Dios proporciona a la humanidad la cantidad correcta en el momento correcto, de forma que las personas puedan disfrutar apropiadamente lo que Él les otorga de una forma normal y según la estación y el tiempo. Ahora bien, ¿qué tipo de alimentos se incluyen en la categoría de aves de corral? Pollo, codorniz, paloma, etc. Muchas personas también comen pato y ganso. Aunque Dios ha provisto todos estos tipos de carne, Él le hizo ciertas exigencias a Su pueblo escogido y le impuso ciertas restricciones en la dieta durante la Era de la Ley. Actualmente, estos límites se basan en el gusto individual y en la interpretación personal. Estos diversos tipos de carne proporcionan diferentes nutrientes al cuerpo humano, reponiendo proteínas y hierro, enriqueciendo la sangre, fortaleciendo músculos y huesos y desarrollando la fuerza corporal. Independientemente de cómo los cocinen y se los coman las personas, estas carnes pueden ayudar a las personas a mejorar el sabor de su comida y reforzar su apetito, al tiempo que satisfacen su estómago. Lo más importante es que estos alimentos pueden suplir las necesidades nutricionales diarias del cuerpo humano. Esto fue lo que Dios tomó en consideración cuando preparó el alimento para la humanidad. Hay verduras, hay carne; ¿no es esto abundancia? Sin embargo, las personas deberían entender cuál fue la intención de Dios cuando preparó todos los alimentos para la humanidad. ¿Lo hizo para que la humanidad se atiborrara de estos alimentos? ¿Qué ocurre cuando el hombre queda atrapado en su intento por satisfacer estos deseos materiales? ¿No se nutre en exceso? ¿Acaso la nutrición excesiva no afecta al cuerpo humano en muchas formas? (Sí). Esta es la razón por la que Dios distribuye la cantidad correcta en el momento correcto y permite que las personas disfruten de distintos alimentos de acuerdo con diferentes períodos y estaciones. Por ejemplo, después de un verano muy cálido, las personas acumularán mucho calor en su cuerpo, así como sequedad patógena y humedad. Cuando llega el otoño, muchos tipos de frutas maduran, y cuando las personas comen estas frutas, la humedad de su cuerpo es expulsada. Para ese momento, el ganado y las ovejas también se han fortalecido, así que ese es el momento en el que las personas deben comer más carne para nutrirse. Al comer diversos tipos de carne, el cuerpo de las personas obtiene energía y calor para ayudarlos a soportar el frío del invierno y, como resultado, pueden pasar el invierno de manera segura y saludable. Con el mayor cuidado y precisión, Dios controla y coordina lo que provee a la humanidad y cuándo lo hace, y cuándo hará que las distintas cosas crezcan, den fruto y maduren. Esto se relaciona con “Cómo prepara Dios los alimentos que el hombre necesita en su vida diaria”. Además de los muchos tipos de alimentos, Dios también provee a la humanidad con fuentes de agua. Las personas tienen que beber algo de agua después de comer. ¿Es suficiente con que coman frutas? Las personas no podrían vivir solo comiendo frutas y, además, no hay fruta en algunas estaciones. Así pues ¿cómo puede resolverse el problema del agua que tiene la humanidad? Dios lo ha resuelto al preparar muchas fuentes de agua sobre la tierra y debajo de ella, incluyendo lagos, ríos y manantiales. Estas fuentes de agua son potables siempre que no haya contaminación y siempre que las personas no las hayan manipulado o dañado. En otras palabras, en términos de fuentes de alimentos que sostienen la vida del cuerpo físico de la humanidad, Dios ha hecho preparativos muy precisos, exactos y adecuados, de forma que la vida de las personas sea rica y abundante y no carezca de nada. Esto es algo que las personas pueden sentir y ver.

Además, entre todas las cosas, Dios creó algunas plantas, animales y varias hierbas que están específicamente destinados a curar heridas o tratar enfermedades en el cuerpo humano. ¿Qué debería hacer alguien, por ejemplo, si se quema o se escalda por accidente con agua caliente? ¿Puedes simplemente enjuagar la quemadura con agua? ¿Puedes simplemente envolverla con cualquier trozo de tela? Si lo haces, la herida podría llenarse de pus o infectarse. Por ejemplo, si una persona tiene fiebre o se resfría o sufre una lesión mientras trabaja, tiene dolor estomacal por haber comido algo indebido o desarrolla ciertas enfermedades provocadas por factores relacionados con el estilo de vida o problemas emocionales, incluyendo enfermedades vasculares, problemas psicológicos o enfermedades de los órganos internos, existen plantas correspondientes que curan dichas condiciones. Hay plantas que mejoran la circulación de la sangre y eliminan el estancamiento, plantas que alivian el dolor, que contienen el sangrado, que anestesian, que ayudan a sanar la piel y a que esta regrese a una condición de normalidad y que dispersan la sangre estancada y eliminan las toxinas del cuerpo. En resumen, estas plantas tienen usos en la vida cotidiana. Las personas pueden utilizarlas y Dios las preparó para el cuerpo humano en caso de que las necesitara. Dios permitió que el hombre descubriera algunas de ellas por casualidad, mientras que otras las descubrieron personas a las que Dios eligió para que lo hicieran o fueron resultado de un fenómeno especial orquestado por Él. Tras su descubrimiento, el hombre las transmitiría y muchas personas llegarían a conocerlas. Así pues, que Dios creara estas plantas tiene valor y sentido. En resumen, todas estas provienen de Dios y Él las preparó y las plantó cuando creó el entorno de vida para la humanidad. Son esenciales. ¿Acaso los procesos de pensamiento de Dios son más rigurosos que los de la humanidad? Cuando ves todo lo que Dios ha hecho, ¿puedes percibir el lado práctico de Dios? Dios obra en secreto. Dios creó todo esto cuando el hombre aún no había llegado a este mundo, cuando Él no había tenido contacto con la humanidad. Todo se hizo teniendo en mente a la humanidad, por el bien de la existencia del hombre y pensando en su supervivencia, de modo que la humanidad pudiera vivir felizmente en este mundo material rico y abundante que Dios preparó para ella, sin tener que preocuparse por la comida o la ropa, y sin que le faltara de nada. En ese entorno, la humanidad puede seguir reproduciéndose y sobreviviendo.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VIII’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 177

Al principio hablamos acerca del entorno en el que vive la humanidad y de lo que Dios hizo por ese entorno y los preparativos que hizo. Hablamos de lo que él organizó, de las relaciones entre las cosas de la creación, que Dios preparó para la humanidad y de cómo organizó estas relaciones para evitar que las cosas creadas por Él causaran daño a la humanidad. Dios también mitigó el daño que diversos factores dentro de Su creación pudieran haber provocado en el entorno de la humanidad y permitió que todas las cosas sirvieran a su máximo propósito y proporcionaran a la humanidad un entorno favorable con elementos beneficiosos, permitiendo, así, que la humanidad se adaptara a dicho entorno y continuara ininterrumpidamente el ciclo de la vida y la reproducción. Después hablamos sobre el alimento que necesita el cuerpo humano: la comida y la bebida diarias de la humanidad. Esta también es una condición necesaria para la supervivencia de la humanidad. Es decir, que el cuerpo humano no puede vivir solo de la respiración, solo con la luz del sol para sostenerlo o el viento o con temperaturas adecuadas. El ser humano también necesita llenar su estómago y Dios también preparó para la humanidad —sin pasar por alto nada— las fuentes de las cosas con las que podría hacerlo y esas son las fuentes de los alimentos de la humanidad. Cuando has visto semejante producción tan rica y abundante —las fuentes de la comida y la bebida de la humanidad— ¿puedes decir que Dios es la fuente de la provisión para la humanidad y para todas las cosas de Su creación? Si, durante la época de la creación, Dios solo hubiera creado los árboles y la hierba o cualquier cantidad de cosas vivas, y si esas múltiples cosas vivas y plantas fueran, todas, para que se las comieran las vacas y las ovejas, o para las cebras, los ciervos y diversos tipos de animales —por ejemplo, los leones se comerían cebras y ciervos, y los tigres comerían corderos y cerdos— pero no hubiera ni una sola cosa adecuada para el consumo de los seres humanos, ¿habría funcionado? No. La humanidad no habría podido sobrevivir durante mucho tiempo. ¿Qué pasaría si los seres humanos solamente comieran hojas? ¿Habría funcionado? ¿Podrían los humanos comer el pasto destinado para las ovejas? No les haría daño si probaran un poco, pero si consumieran esas cosas durante mucho tiempo, su estómago no habría podido tolerarlo y las personas no habrían vivido mucho tiempo. Incluso hay cosas que los animales pueden comer, pero que son venenosas para los humanos. Es decir, Dios creó a los seres humanos, así que Dios conoce mejor que nadie los principios y la estructura del cuerpo humano y lo que los humanos necesitan. Él conoce con perfecta claridad la composición y el contenido del cuerpo, lo que necesita, y el funcionamiento de sus órganos internos y cómo absorben, eliminan y metabolizan las diversas sustancias. Los seres humanos no tienen ese conocimiento; algunas veces comen de forma imprudente o llevan a cabo un autocuidado imprudente, lo cual, en demasía, provoca un desequilibrio. Si comes y disfrutas con normalidad de las cosas que Dios preparó para ti, no tendrás problemas de salud. Aun si algunas veces experimentas mal humor y tu sangre está estancada, esto no representa ningún problema. Simplemente necesitas comer cierto tipo de planta y el estancamiento desaparecerá. Dios ha preparado todas estas cosas. Por lo tanto, a Sus ojos, la humanidad está muy por encima de cualquier otro ser vivo. Dios un entorno para cada tipo de planta y preparó alimento y un entorno para cada tipo de animal, pero la humanidad tiene las necesidades más estrictas en lo relacionado con su entorno, y esas necesidades no pueden pasarse por alto en lo más mínimo; de lo contrario, esta no podría seguir desarrollándose, viviendo y reproduciéndose con normalidad. Dios es quien lo sabe mejor, en Su corazón. Cuando Él hizo esto, dio mayor importancia a eso que a cualquier otra cosa. Quizás seas incapaz de percibir la importancia de algo banal que puedes ver y disfrutar en tu vida, o de algo que ves y disfrutas que has tenido desde que naciste, pero Dios ya ha hecho preparativos para ti hace mucho o en secreto. En la mayor medida posible, Dios ha eliminado y mitigado todos los elementos negativos que no son favorables para la humanidad y que podrían perjudicar al cuerpo humano. ¿Qué demuestra esto? ¿Muestra la actitud que Dios tuvo hacia la humanidad cuando la creó esta vez? ¿Cuál fue esa actitud? Su actitud fue cuidadosa y seria, y no toleró la interferencia de ninguna fuerza enemiga o factor externo o condición que no proviniera de Él. En esto puede verse la actitud de Dios cuando creó y gestionó a la humanidad esta vez. Y ¿cuál es la actitud de Dios? Por medio del entorno para la supervivencia y la vida que la humanidad disfruta, así como en su comida, bebida y necesidades diarias, podemos ver la actitud de responsabilidad de Dios hacia la humanidad, que Él ha mantenido desde que creó al hombre, así como Su determinación de salvar a la humanidad esta vez. ¿Es visible la autenticidad de Dios en estas cosas? ¿Es visible lo maravillo que es? ¿Su insondabilidad? ¿Su omnipotencia? Dios utiliza Sus formas sabias y todopoderosas para proveer para toda la humanidad y para suministrar a todas las cosas de Su creación. Ahora que os he dicho tanto, ¿podéis decir que Dios es la fuente de vida para todas las cosas? (Sí). Por supuesto que sí. ¿Tenéis alguna duda? (No). La provisión de Dios para todas las cosas basta para mostrar que Él es la fuente de vida para todas las cosas, porque Él es la fuente de provisión que ha permitido que todas las cosas existan, vivan, se reproduzcan y sigan adelante, y no existe otra fuente excepto Dios mismo. Dios suple todas las necesidades de todas las cosas y todas las necesidades de la humanidad, trátese de las necesidades medioambientales básicas de las personas, las necesidades de su vida cotidiana o la necesidad de la verdad que Él proporciona al espíritu de las personas. En todos los sentidos, si se ve la identidad de Dios y su estatus desde una perspectiva humana, solo Dios mismo es la fuente de vida para todas las cosas. ¿Es esto correcto? (Sí). Es decir, Dios es el Regidor, el Amo y el Proveedor de este mundo material, de este mundo que las personas pueden ver y sentir. ¿No es esta la identidad de Dios para la humanidad? No hay nada falso en esto. Por tanto, cuando ves pájaros volando en el cielo, debes saber que Dios creó todas las cosas que pueden volar. Hay cosas vivas que nadan en el agua y tienen sus propias maneras de sobrevivir. Los árboles y las plantas que viven en el suelo brotan y germinan en la primavera, y dan fruto y tiran sus hojas en el otoño, y, para el invierno, todas las hojas se han caído a medida que esas plantas se preparan para soportar el invierno. Esa es su forma de supervivencia. Dios creó todas las cosas y cada una vive de diferentes formas y maneras, y usa distintos métodos para exhibir su fuerza vital y la forma en la que vive. No importa cómo le hacen para vivir, todas están bajo el gobierno de Dios. ¿Cuál es el propósito de que Dios gobierne sobre todas las distintas formas de vida y sobre todos los seres vivos? ¿Acaso es en aras de la supervivencia de la humanidad? (Sí). Él controla todas las leyes de la vida en aras de la supervivencia de la humanidad. Esto muestra cuán importante es la supervivencia de la humanidad para Dios.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VIII’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 178

Dios no es solo el Dios de Su pueblo escogido. En la actualidad, tú sigues a Dios, y Él es tu Dios; sin embargo, ¿es Él el Dios de los que no lo siguen? ¿Es el Dios de todas las personas que no lo siguen? ¿Es el Dios de todas las cosas? (Sí). Entonces, ¿la obra y las acciones de Dios están limitadas en su alcance únicamente a aquellos que lo siguen? (No). ¿Cuál es el alcance de Su obra y Sus acciones? En el nivel más pequeño, el alcance de Su obra y Sus acciones abarca a toda la humanidad y todas las cosas de la creación. En el nivel más elevado, abarca al universo entero, lo que la gente no puede ver. Por tanto, podemos decir que Dios lleva a cabo Su obra y realiza Sus acciones en medio de toda la humanidad, y esto basta para permitir que las personas lleguen a conocer a Dios mismo totalmente. Si quieres conocer a Dios, conocerlo verdaderamente, entenderlo verdaderamente, entonces no te limites únicamente a las tres etapas de la obra de Dios ni a las historias de la obra que Él llevó a cabo en el pasado. Si tratas de conocerle así, entonces estás poniéndole límites, estás confinándolo. Estás viendo a Dios como algo muy pequeño. ¿Cómo afectaría a la gente hacerlo? Jamás serías capaz de conocer lo maravilloso de Dios y Su supremacía, ni Su poder y Su omnipotencia, ni el alcance de Su autoridad. Un entendimiento así tendría un impacto sobre tu capacidad de aceptar la verdad de que Dios es quien gobierna todas las cosas, así como tu conocimiento de Su verdadera identidad y estatus. En otras palabras, si tu entendimiento de Dios tiene un alcance limitado, lo que puedes recibir también es limitado. Por esta razón debes ampliar tu alcance y expandir tus horizontes. Debes buscar entender todo ello: el alcance de la obra de Dios, Su gestión, Su gobierno, y todas las cosas que Él gestiona y sobre las cuales rige. Es a través de esto que debes llegar a comprender las acciones de Dios. Con ese entendimiento, llegarás a sentir, sin darte cuenta, que Dios gobierna, gestiona y provee para todas las cosas entre ellas, y también sentirás verdaderamente que tú formas parte de todas las cosas y que eres un miembro de todas ellas. A medida que Dios provee para todas las cosas, también estás aceptando el gobierno y la provisión de Dios. Este es un hecho que nadie puede negar. Todas las cosas están sujetas a sus propias leyes bajo el gobierno de Dios, y, bajo el gobierno de Dios, todas las cosas tienen sus propias reglas para la supervivencia. El destino y las necesidades de la humanidad también están ligados al gobierno y la provisión de Dios. Esa es la razón por la que, bajo el dominio y el gobierno de Dios, la humanidad y todas las cosas están interconectadas, entretejidas y dependen las unas de las otras. Este es el propósito y el valor de la creación de todas las cosas por parte de Dios.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VIII’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 179

Desde que Dios creó todas las cosas, estas han estado funcionando y han seguido desarrollándose en forma ordenada y de acuerdo con las leyes que Él prescribió. Bajo Su mirada, bajo Su gobierno, la humanidad ha sobrevivido y, mientras tanto, todas las cosas han venido desarrollándose en forma ordenada. No hay nada que pueda cambiar ni destruir estas leyes. Gracias al gobierno de Dios todas las cosas pueden multiplicarse, y es gracias a Su gobierno y gestión que todos los seres pueden sobrevivir. Es decir, bajo el gobierno de Dios todos los seres llegan a existir, desarrollarse, desaparecer y reencarnarse de una forma ordenada. Cuando llega la primavera, la llovizna produce la sensación de la estación fresca y humedece la tierra. El suelo empieza a reblandecerse y la hierba se abre camino a través de este y comienza a germinar, mientras que los árboles van reverdeciendo. Todas estas cosas vivas aportan nueva vitalidad a la tierra. Esto es lo que sucede cuando todos los seres llegan a la existencia y se desarrollan. Toda clase de animales salen de sus guaridas para sentir el calor de la primavera y comenzar un nuevo año. Todos los seres disfrutan del calor durante el verano y de la calidez que trae esta estación. Crecen rápidamente. Árboles, hierba y todo tipo de plantas van creciendo con mucha rapidez, hasta que finalmente florecen y dan fruto. Todos los seres están ocupados durante el verano, incluidos los humanos. En otoño, la lluvia trae el frescor otoñal, y todo tipo de seres vivientes empiezan a presentir la llegada de la estación de la cosecha. Todos los seres dan frutos, y los humanos empiezan a cosechar estos varios tipos de frutos con el fin de prepararse para el invierno. En invierno, todos los seres comienzan poco a poco a aquietarse y descansar a medida que llega el clima más frío, y las personas también se toman un respiro durante esta estación. De una estación a otra, pasando de la primavera al verano, al otoño y al invierno —estos cambios se producen todos ellos según las leyes establecidas por Dios—. Él guía a todas las cosas y a la humanidad sirviéndose de estas leyes y ha establecido una forma de vida rica y colorida para la humanidad, preparando un entorno para la supervivencia que tiene diferentes temperaturas y estaciones. Por eso, dentro de esta clase de entornos ordenados para la supervivencia, los seres humanos pueden sobrevivir y multiplicarse de una forma ordenada. Los seres humanos no pueden cambiar estas leyes y ninguna persona o ser puede quebrantarlas. Aunque hayan tenido lugar innumerables cambios, los mares se hayan convertido en campos y los campos en mares, estas leyes siguen existiendo. Existen porque Dios existe, y gracias a Su gobierno y Su gestión. Con este tipo de entorno ordenado y de gran escala, las vidas de las personas avanzan dentro de estas leyes y normas. Bajo estas leyes se criaron sucesivas generaciones de personas, y sucesivas generaciones han sobrevivido. Las personas han disfrutado de este entorno ordenado para la supervivencia, así como de las muchas cosas creadas por Dios para una generación tras otra. Aunque las personas sienten que estos tipos de leyes son innatos y dan por sentada su existencia con desinterés, y aunque no pueden sentir que Dios las está orquestando, que Él gobierna sobre ellas, pase lo que pase, Dios siempre está ocupado en esta obra inmutable. Su propósito en ella es la supervivencia de la humanidad, y que esta pueda seguir adelante.

Extracto de ‘Dios mismo, el único IX’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 180

Comencemos por la primera parte. Cuando Dios creó todas las cosas, trazó límites para montañas, llanuras, desiertos, colinas, ríos y lagos. En la tierra hay montañas, llanuras, desiertos, colinas y diversas masas de agua. Estos constituyen diferentes tipos de terreno, ¿no es así? Entre ellos, Dios trazó límites. Cuando hablamos de trazar límites, significa que las montañas tienen sus propios trazados, las llanuras tienen los suyos, los desiertos tienen ciertos límites y las colinas tienen un área fija. También hay una cantidad fija de masas de agua como ríos y lagos. Esto es, cuando Dios creó todas las cosas, lo dividió todo muy claramente. Dios ya ha determinado cuántos kilómetros tiene el radio de cierta montaña, cuál es su extensión. También ha determinado cuántos kilómetros tiene el radio de cierta llanura y cuál es su extensión. Cuando creó a todas las cosas, Él también determinó los límites de los desiertos, así como la altura de las colinas y sus proporciones, y aquello que las bordea; todo esto fue determinado por Él. Él determinó la extensión de ríos y lagos al momento de crearlos; todos ellos tienen límites. ¿Qué queremos decir cuando hablamos de “límites”? Acabamos de explicar cómo el gobierno de Dios sobre todas las cosas está estableciendo leyes para todas ellas. Es decir, la altura y los límites de las montañas no se expandirán ni disminuirán por la rotación de la tierra ni el paso del tiempo. Son fijos, inmutables, y es Dios quien dicta su inmutabilidad. En cuanto al área de las llanuras, su extensión, lo que las limita, todo lo ha fijado Dios. Tienen sus límites y, por lo tanto, sería imposible que un montículo de tierra se elevara aleatoriamente a partir del terreno de una llanura. La llanura no puede convertirse repentinamente en montaña; eso sería imposible. Esto es lo que significan las leyes y los límites de los que acabamos de hablar. En cuanto a los desiertos, no mencionaremos sus funciones específicas o de cualquier otro tipo de terreno o ubicación geográfica aquí, sólo sus límites. Bajo el gobierno de Dios, los límites del desierto tampoco se ampliarán. Esto se debe a que Dios le ha dado su ley, sus límites. Cuán grande es su área y cuál es su función, qué lo limita, y dónde se halla ubicado, Dios ya lo ha establecido. No superará sus límites, ni cambiará su posición, y su área no aumentará arbitrariamente. Aunque los flujos de agua como los ríos y los lagos son todos ordenados y continuos, nunca cambiarán más allá de su extensión ni sobrepasarán sus límites. Todos fluyen en una dirección, hacia donde se supone que deben hacerlo, en forma ordenada. Así pues, bajo las leyes del gobierno de Dios, ningún río o lago se secará arbitrariamente ni cambiará arbitrariamente la dirección o la cantidad de su caudal por la rotación de la tierra o el paso del tiempo. Todo esto está controlado por Dios. Es decir, todas las cosas creadas por Dios en medio de esta humanidad tienen sus lugares, áreas y límites fijos. Es decir, cuando Dios creó todas las cosas, estableció sus límites y estos no se pueden alterar, renovar o cambiar de forma arbitraria. ¿Qué significa “de forma arbitraria”? Significa que no se desplazarán ni se expandirán, ni cambiarán caprichosamente su forma original por causa del clima, la temperatura, o la velocidad de rotación de la tierra. Por ejemplo, una montaña tiene determinada altura, su base es de una cierta área, y tiene una altitud concreta así como una cierta cantidad de vegetación. Dios ha planeado y calculado todo esto y eso no cambiará arbitrariamente. En cuanto a las llanuras, la mayoría de los seres humanos residen en ellas, y ningún cambio climático afectará a sus áreas o al valor de su existencia. Ni siquiera cambiará arbitrariamente las cosas contenidas dentro de estos diversos terrenos y entornos geográficos que fueron creados por Dios. Por ejemplo, la composición del desierto, los tipos de yacimientos minerales subterráneos, la cantidad de arena que contiene un desierto y su color, el espesor del desierto; estas cosas no cambiarán arbitrariamente. ¿Por qué razón no lo harán? Por el gobierno de Dios y Su gestión. Dentro de todos estos terrenos y entornos geográficos diferentes creados por Dios, Él lo está administrando todo de una forma planeada y ordenada. Por eso estos entornos geográficos siguen existiendo y cumpliendo con sus funciones varios miles de años e incluso decenas de miles de años después de que Dios los creara. Aunque durante ciertos períodos los volcanes entran en erupción, se producen terremotos y desplazamientos importantes en la tierra, Dios no permitirá en absoluto que ningún tipo de terreno pierda su función original. Es sólo gracias a esta administración de Dios, a Su gobierno y control de estas leyes, que todo esto —todo lo que la humanidad ve y disfruta— puede sobrevivir sobre la tierra de una forma ordenada. ¿Por qué administra Dios de esta forma los diversos terrenos que existen sobre la tierra? Su propósito es que las cosas vivientes que sobreviven en diversos entornos geográficos tengan todos un entorno estable, y puedan por tanto seguir viviendo y multiplicándose dentro de él. Todas las cosas —las que son móviles y las que son inmóviles, las que respiran por sus fosas nasales y las que no— forman un entorno único para la supervivencia de la humanidad. Sólo este tipo de entorno puede nutrir a una generación tras otra de seres humanos, y sólo este tipo de entorno puede permitirles seguir sobreviviendo en paz, generación tras generación.

El tema sobre el cual acabo de hablar es bastante amplio, así que quizás puede haberos parecido remoto, pero confío en que todos habéis podido entenderlo, ¿verdad? Es decir, ¡las leyes de Dios en Su dominio sobre todas las cosas son muy importantes! ¡Muy importantes de verdad! ¿Cuál es la condición previa para el crecimiento de todos los seres dentro de estas leyes? Es el gobierno de Dios. Se debe a Su gobierno que todas las cosas cumplen sus propias funciones dentro de Su gobierno. Por ejemplo, las montañas nutren a los bosques y estos a su vez nutren y protegen a las diversas aves y animales que viven en ellos. Las llanuras son una plataforma preparada para que los humanos planten cultivos, así como para las aves y animales diversos. Permiten que la mayor parte de la humanidad viva en una tierra plana y proporcione comodidad a la vida de las personas. Y las llanuras también incluyen las praderas, inmensas extensiones de pastizales. Estas constituyen la vegetación que cubre la tierra. Protegen el suelo y nutren al ganado, las ovejas y los caballos que viven en ellas. El desierto también tiene su propia función. No es un lugar para que habiten los humanos; su función consiste en hacer más secos los climas húmedos. Los caudales de ríos y lagos le acercan a las personas el agua que beben de forma conveniente. Allí por donde fluyan, las personas tendrán agua para beber, y la necesidad de agua de todas las cosas será satisfecha de manera adecuada. Estos son los límites trazados por Dios para los diversos terrenos.

Extracto de ‘Dios mismo, el único IX’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 181

Gracias a estos límites que Dios ha trazado, varios terrenos han producido diferentes entornos para la supervivencia y estos entornos para la supervivencia han sido convenientes para diversas clases de aves y animales, a la vez que han provisto un espacio para la supervivencia. A partir de esto se han desarrollado los límites de los entornos para la supervivencia de los diversos seres vivos. Esta es la segunda parte de la que vamos a hablar a continuación. En primer lugar, ¿dónde viven las aves, las bestias y los insectos? ¿Viven en los bosques y arboledas? Estos son sus hogares. Por tanto, además de establecer límites para los diversos entornos geográficos, Dios también trazó límites y estableció leyes para las aves y bestias diversas, peces, insectos y todas las plantas. Debido a las diferencias entre los diversos entornos geográficos y a la existencia de estos, los distintos tipos de aves y bestias, peces, insectos y plantas tienen diferentes entornos para sobrevivir. Las aves, las bestias y los insectos viven entre las diversas plantas, los peces viven en el agua y las plantas crecen en la tierra. La tierra incluye diversas zonas como las montañas, las llanuras y las colinas. Una vez que las aves y los animales tengan su propio espacio, no deambularán para ir a cualquier parte. Sus hogares son los bosques y las montañas. Si un día su hogar fuera destruido, este orden se transformaría en caos. Tan pronto como esto aconteciera, ¿cuáles serían las consecuencias? ¿Quiénes serían los primeros en sufrir daños? (La humanidad). Sería la humanidad. Dentro de estas leyes y estos límites que Dios ha establecido, ¿habéis visto algún fenómeno peculiar? Por ejemplo, elefantes caminando por el desierto. ¿Habéis visto algo así? Si ese realmente fuera el caso, sería un fenómeno muy extraño, porque los elefantes viven en el bosque y este es el entorno de sobrevivencia que Dios ha preparado para ellos. Tienen su propio entorno para la supervivencia y su propio hogar fijo, así que ¿por qué iban a ir de un lado al otro? ¿Ha visto alguien leones o tigres caminando por la orilla del océano? No. El hogar de los leones y los tigres es el bosque y las montañas. ¿Ha visto alguien a las ballenas o los tiburones del océano nadando por el desierto? No los has visto. Las ballenas y los tiburones tienen su hogar en el océano. En el entorno vital de los seres humanos, ¿existen personas que vivan junto a los osos pardos? ¿Hay personas siempre rodeadas de pavos reales u otras aves, dentro y fuera de sus hogares? ¿Ha visto alguien águilas o gansos salvajes jugando con monos? (No). Todos estos serían fenómenos peculiares. La razón por la que hablo de estas cosas que parecen tan peculiares a vuestros ojos es que entendáis que todos los seres creados por Dios —independientemente de que estén fijos en un lugar o puedan respirar por sus fosas nasales— tienen sus propias leyes para la supervivencia. Mucho antes de que creara estos seres vivos, Dios ya les había preparado sus propios hogares y entornos para la supervivencia. Estos seres vivos tenían sus propios entornos fijos para la supervivencia, sus propios alimentos y sus propios hogares fijos, y tenían sus propios lugares fijos apropiados para su supervivencia, lugares con temperaturas adecuadas para ella. De esa forma no vagarían por todas partes ni socavarían la supervivencia de la humanidad, ni afectarían a la vida de las personas. Así administra Dios todas las cosas, proporcionando a la humanidad el mejor entorno para la supervivencia. Los seres vivos entre todas las cosas tienen todos sus alimentos que sustentan la vida en sus propios entornos para la supervivencia. Con esa comida, están fijos en su entorno natural para sobrevivir. En ese tipo de entorno, siguen sobreviviendo, multiplicándose y saliendo adelante de conformidad con las leyes que Dios ha establecido para ellos. Gracias a este tipo de leyes, a la predestinación de Dios, todas las cosas viven en harmonía con la humanidad, y la humanidad coexiste en unión interdependiente con todos los seres.

Extracto de ‘Dios mismo, el único IX’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 182

Dios creó a todas las cosas y estableció límites para ellas; y entre ellas nutrió a toda clase de seres vivientes. Mientras, Él también preparó diferentes medios de supervivencia para la humanidad, por lo que puedes ver que los seres humanos no tienen sólo una forma de sobrevivir ni tampoco tienen sólo un tipo de entorno para ello. Anteriormente, hablamos de que Dios preparó diversos tipos de alimentos y fuentes de agua para los humanos, que es algo crítico para permitir que la vida de la humanidad en la carne continúe. Sin embargo, entre esta humanidad, no todas las personas subsisten de cereales. Estas tienen diferentes medios de supervivencia debido a las diferencias en los entornos y terrenos geográficos. Estos medios de supervivencia han sido todos preparados por Dios. Por tanto, no todos los humanos están involucrados principalmente en la agricultura. Esto es, no todas las personas consiguen sus alimentos de los cultivos. Esta es la tercera parte de la que vamos a hablar: han surgido límites debido a los diversos estilos de vida de la humanidad. ¿Qué otros tipos de estilos de vida tienen los seres humanos? En términos de diferentes fuentes de comida, ¿qué otros tipos de personas hay? Existen varios tipos principales.

El primero es el estilo de vida de caza. Todo el mundo sabe qué es esto. ¿Qué comen las personas que viven de la caza? (Presas). Comen las aves y los animales del bosque. “Presa” es una palabra moderna. Los cazadores no piensan en ella como tal; para ellos es comida, su sustento diario. Por ejemplo, consiguen un ciervo. Cuando cazan este ciervo es exactamente como cuando un agricultor obtiene los cultivos de la tierra. El granjero consigue alimento del terreno, y cuando ve este alimento, se siente feliz y tranquilo. La familia no pasará hambre teniendo cereales que comer. El corazón del granjero está libre de angustia y él se siente satisfecho. El cazador también se siente tranquilo y satisfecho cuando contempla lo que ha capturado, porque no tiene que preocuparse más de la comida. Hay algo que comer para la próxima comida y no hay necesidad de pasar hambre. Este en el caso de quien caza para vivir. La mayoría de los que subsisten de la caza viven en los bosques montañosos; ellos no se dedican a cultivar la tierra. No es fácil encontrar terreno arable ahí, por lo que sobreviven de diversas cosas vivas, diversos tipos de presa. Este es el primer tipo de estilo de vida distinto al de las personas normales.

El segundo tipo es el estilo de vida de pastoreo. ¿Cultivan también la tierra los que pastorean animales para vivir? (No). ¿Qué hacen entonces? ¿Cómo viven? (Mayoritariamente, pastorean ganado y ovejas para vivir, y en invierno sacrifican y comen sus animales. Su comida básica es la carne de res y de cordero y beben té con leche. Aunque los pastores están ocupados las cuatro estaciones, comen bien. Tienen leche de sobra, productos lácteos y carne). Los que se dedican a pastorear animales comen principalmente carne de res y de cordero, beben leche de oveja y de vaca y cabalgan sobre ganado y caballos para pastorear a sus animales en el campo con la melena al viento y el sol sobre sus rostros. No enfrentan el estrés de la vida moderna. Lo que ven todo el día es sólo las amplias extensiones de cielos azules y llanuras cubiertas de hierba. La gran mayoría de las personas que subsisten del ganado viven en praderas y han podido seguir con su estilo de vida nómada durante generaciones. Aunque la vida en las praderas es algo solitaria, también es muy feliz. ¡No es un estilo de vida malo!

El tercer tipo de estilo de vida es la pesca. Una pequeña parte de la humanidad vive junto al océano o en islas pequeñas. Están rodeados por agua, frente al océano. Estas personas viven de la pesca. ¿Cuál es la fuente de alimento para los que viven de la pesca? Su fuente de alimento son todos los tipos de peces, mariscos y otros productos del mar. La gente que pesca para vivir no cultiva la tierra, y en cambio se pasan los días pescando. Su alimento principal consiste en diversos tipos de pescados y productos del mar. Intercambian ocasionalmente estas cosas por arroz, harina y productos de primera necesidad. Este es el estilo de vida diferente que llevan las personas que viven cerca del agua. Al vivir cerca del agua dependen de esta para su comida y se sustentan con la pesca. La pesca les proporciona tanto su fuente de alimento como su medio de vida.

Además de trabajar la tierra, la humanidad en su mayoría vive de acuerdo con los tres estilos de vida mencionados anteriormente. Sin embargo, la gran mayoría de las personas se dedican a la agricultura para vivir, y sólo unos pocos grupos de personas viven del pastoreo de animales, la pesca y la caza. ¿Y qué necesitan las personas que viven de la agricultura? Lo que necesitan son tierras. Generación tras generación, viven de plantar cultivos en la tierra, y ya sea que planten vegetales, frutas o cereales, es a partir de la tierra que obtienen su alimento y cubren sus necesidades diarias.

¿Cuáles son las condiciones básicas en las que se basan estos diferentes estilos de vida humanos? ¿No es absolutamente necesario que los entornos en los cuales pueden sobrevivir básicamente se preserven? Es decir, si los que subsisten por medio de la caza perdieran los bosques montañosos o las aves y los animales, desaparecería su fuente de sustento. La dirección a tomar por esta etnia y esta clase de personas se volvería incierta y podrían incluso desaparecer. ¿Y qué sucede con los que viven del pastoreo? ¿Qué necesitan? En realidad, no dependen de su ganado, sino del entorno en el que este sobrevive: los pastizales. Si no hubiera pastizales, ¿adónde llevarían a pastar a su ganado? ¿Qué comerían las reses y las ovejas? Sin el ganado, estos pueblos nómadas no tendrían sustento. Sin una fuente para su sustento, ¿a dónde irían estas personas? Sería muy difícil para ellos poder sobrevivir; no tendrían futuro. Si no existieran fuentes de agua y los ríos y lagos se secaran, ¿seguirían existiendo todos esos peces que dependen del agua para vivir? No. ¿Seguirían sobreviviendo esas personas que dependen del agua y de los peces para su sustento? Si no tuvieran alimento, si carecieran de su fuente de sustento, esas personas no podrían seguir sobreviviendo. Es decir, si cierta etnia alguna vez se topara con un problema con su sustento o su supervivencia, dejaría de existir y podría desaparecer de la faz de la tierra y se extinguiría. Y si los que viven de la agricultura perdieran sus tierras, si no pudieran cultivar toda clase de plantas y conseguir su alimento a partir de ellas, ¿cuál sería su desenlace? Sin alimentos, ¿no se morirían las personas de hambre? Si las personas se muriesen de hambre, ¿no sería aniquilada esa raza humana? Por consiguiente, este es el propósito de Dios al mantener diversos tipos de entornos. Dios sólo tiene un propósito al mantener diferentes entornos y ecosistemas y todos los distintos seres vivientes dentro de ellos; lo hace para alimentar a toda clase de personas, para sustentar a personas que viven en diferentes entornos geográficos.

Si todas las cosas de la creación perdieran sus propias leyes, dejarían de existir; si las leyes de todas las cosas se perdieran, los seres vivos entre todas las cosas no podrían seguir adelante. La humanidad también perdería los entornos de los que depende para su supervivencia. Si la humanidad perdiera todo eso, no podría continuar viviendo, como lo venía haciendo, y desarrollarse y multiplicarse generación tras generación. La razón por la que los seres humanos han sobrevivido hasta ahora es que Dios les ha provisto de todas las cosas de la creación para nutrirlos, y para hacerlo de diferentes formas. La humanidad ha sobrevivido hasta ahora, hasta el día de hoy, sólo porque Dios alimenta a los seres humanos de distintas maneras. Con un tipo de entorno fijo para la supervivencia que sea favorable y en el cual las leyes naturales estén en orden, todas las diferentes clases de personas de la tierra, todas las razas diferentes, pueden sobrevivir dentro de sus ámbitos prescritos. Nadie puede ir más allá de estos ámbitos o límites, porque Dios es quien los ha delineado. ¿Por qué delinearía Dios límites de esta forma? Esto es realmente importante para toda la humanidad; ¡muy importante!

Extracto de ‘Dios mismo, el único IX’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 183

Cuarto, Dios trazó límites entre las diferentes razas. Sobre la tierra hay personas blancas, negras, cobrizas y amarillas. Estos son los diversos tipos de personas. Dios también fijó un ámbito para las vidas de estos tipos diferentes de personas, y sin ser conscientes de ello, viven dentro de su entorno apropiado para la supervivencia bajo la gestión de Dios. Nadie puede salirse de esto. Por ejemplo, vamos a fijarnos en las personas blancas, ¿cuál es el área geográfica donde vive la mayoría? La mayoría viven en Europa y América. La zona geográfica principal donde viven las personas negras es África. Las personas cobrizas viven principalmente en el Sudeste Asiático y Asia del Sur, en países tales como Tailandia, India, Myanmar, Vietnam y Laos. Las personas amarillas viven principalmente en Asia, es decir, en países como China, Japón y Corea del Sur. Dios ha distribuido apropiadamente todos estos distintos tipos de razas de forma que están repartidas en diferentes partes del mundo. En estas, Dios preparó hace mucho un entorno para la supervivencia adecuado para cada raza humana diferente. Dentro de estos entornos para la supervivencia, Dios les ha preparado a ellas suelos de distintos colores y composiciones. En otras palabras, los componentes que forman parte del cuerpo de las personas blancas no son los mismos que los que constituyen el cuerpo de las personas negras, y también difieren de los componentes del cuerpo de las personas de otras razas. Cuando Dios creó a todas las cosas, Él ya había preparado un entorno para la supervivencia de esa raza. Su propósito en ello fue que cuando ese tipo de personas comenzaran a multiplicarse, a aumentar en número, pudieran acotarse a cierto ámbito. Antes de crear a los seres humanos, Dios ya lo había pensado todo: Él reservaría Europa y América para las personas blancas para permitirles desarrollarse y sobrevivir. Por tanto, cuando Dios estaba creando la tierra Él ya tenía un plan, tenía un objetivo y propósito en lo que estaba poniendo en aquel pedazo de tierra, y en criar lo que crecía allí. Por ejemplo, las montañas, la cantidad de llanuras, de fuentes de agua, los tipos de aves y animales, los peces y las plantas que se hallarían en esa tierra: Dios los había preparado todos hace mucho tiempo. Cuando preparaba un entorno para la supervivencia de cierto tipo de ser humano, de cierta raza, Dios necesitaba considerar muchos asuntos desde diversos ángulos: el entorno geográfico, la composición del terreno, las diferentes especies de aves y animales, el tamaño de los distintos tipos de peces, los componentes del cuerpo de los peces, las diferentes cualidades del agua, así como los distintos tipos de plantas… Dios había preparado eso mucho tiempo atrás. Ese tipo de entorno es un entorno natural para la supervivencia que Dios creó y preparó para las personas blancas y que les pertenece inherentemente a ellas. ¿Habéis visto que cuando Dios creó todos los seres lo meditó mucho y actuó con un plan? (Sí, lo hemos visto. Las consideraciones de Dios para los diversos tipos de personas fueron meditadas en profundidad. Para el entorno que Él creó para la supervivencia de diferentes tipos de seres humanos, Él preparó los tipos de aves y animales, los tipos de peces, cuántas montañas y cuántas llanuras habría. Él lo consideró con mucha atención y precisión). Pensemos en las personas de raza blanca, por ejemplo, ¿qué alimentos consumen principalmente? Los alimentos que las personas blancas comen son muy diferentes de los que comen los asiáticos. Los alimentos básicos que los blancos consumen consisten principalmente en carne, huevos, leche y aves de corral. Los cereales como el pan y el arroz son generalmente alimentos suplementarios que se colocan a un lado del plato. Incluso cuando comen ensalada de vegetales, tienden a añadir algunos trozos de carne de res o de pollo asado, y aunque coman alimentos basados en el trigo, tienden a añadir queso, huevos o carne. Es decir, sus alimentos básicos no consisten principalmente en los que se basan en el trigo o el arroz; comen bastante carne y queso. Beben con frecuencia agua helada porque los alimentos que consumen son muy altos en calorías. Por eso, las personas blancas son excepcionalmente robustas. Esta es la fuente de vida y los entornos vitales preparados por Dios para ellos, que les permite tener ese estilo de vida, el cual es diferente de los estilos de vida de las personas de otras razas. No hay nada correcto o erróneo en este estilo de vida; es innato, está predestinado por Dios y proviene de Sus mandatos y disposiciones. Que esta raza tenga este estilo de vida y estas fuentes para su sustento se debe a su raza y al entorno para la supervivencia preparado para ella por Dios. Se podría decir que el entorno para la supervivencia que Dios preparó para las personas blancas y el sustento diario que obtienen de él son ricos y abundantes.

Dios también preparó los entornos necesarios para la supervivencia de otras razas. También hay personas negras, ¿dónde están ubicadas? Se encuentran principalmente en el centro y el sur de África. ¿Qué preparó Dios para ellas en ese tipo de entorno para vivir? Selvas tropicales, todo tipo de aves y animales, y también desiertos y toda clase de plantas que viven junto a las personas. Tienen fuentes para el agua, para su sustento y para su alimento. Dios no tuvo prejuicios contra ellas. Independientemente de lo que hayan hecho alguna vez, su supervivencia no ha sido un problema. También ocupan una cierta ubicación y un área en una parte del mundo.

Ahora, hablemos acerca de las personas de raza amarilla. Estas se localizan principalmente en la región oriental de la tierra. ¿Cuáles son las diferencias entre los entornos y las posiciones geográficas de Oriente y Occidente? En Oriente, la mayor parte de la tierra es fértil y rica en materiales y yacimientos minerales. Esto es, todas las clases de recursos existentes encima y debajo de la tierra son abundantes. Y para este grupo de personas, para esta raza, Dios también preparó el correspondiente terreno, el clima y los diversos entornos geográficos adecuados para ellas. Aunque existen grandes diferencias entre ese entorno geográfico y el entorno de Occidente, Dios también preparó el alimento necesario, el sustento y las fuentes para la supervivencia de las personas. Sencillamente es un entorno habitable diferente al de las personas blancas de Occidente. ¿Pero qué es lo que intento deciros? El número de personas de raza oriental es relativamente elevado, por lo que Dios añadió en esa parte de la tierra muchos elementos que son diferentes a los de Occidente. Allí, Él añadió muchos paisajes diferentes y toda clase de abundantes materiales. Los recursos naturales son muy cuantiosos allí; el terreno también es variado y diverso, adecuado para nutrir al enorme número de personas de raza oriental. Lo que diferencia a Oriente de Occidente es que en Oriente —de norte a sur, de este a oeste— el clima es mejor que en Occidente. Las cuatro estaciones están claramente delineadas, las temperaturas son agradables, los recursos naturales son abundantes, y los escenarios naturales y los tipos de terreno mucho mejores que en Occidente. ¿Por qué hizo Dios esto? Él creó un equilibrio muy racional entre las personas blancas y las amarillas. ¿Qué significa esto? Significa que todos los aspectos de la alimentación de las personas blancas, las cosas que usan y las cosas provistas para su disfrute son mucho mejores que las que las personas amarillas pueden disfrutar. Sin embargo, Dios no está predispuesto contra ninguna raza. Él dio a las personas amarillas un entorno más bello y mejor para la supervivencia. Este es el equilibrio.

Dios ha predestinado qué tipos de personas deben vivir en qué parte del mundo. ¿Pueden los humanos sobrepasar esos límites? (No, no pueden). ¡Qué cosa más maravillosa! Aunque se producen guerras o invasiones durante diferentes eras o en épocas extraordinarias, estas guerras e invasiones no pueden destruir en absoluto los entornos para la supervivencia que Dios ha predestinado para cada raza. Esto es, Dios ha fijado cierto tipo de personas en cierta parte del mundo y estas no pueden ir más allá de esos límites. Aunque las personas tengan algún tipo de ambición para cambiar o expandir su territorio, sin el permiso de Dios, esto será muy difícil de conseguir. Será muy difícil que logren hacerlo. Por ejemplo, las personas blancas querían expandir su territorio y colonizaron otros países. Los alemanes invadieron algunos países, y Gran Bretaña en una época ocupó la India. ¿Cuál fue el resultado? Al final, fracasaron. ¿Qué se ve a partir de este fracaso? Dios no permite que se destruya lo que Él predestinó. Así pues, sin importar cuán grande haya sido la potencia que has visto en la expansión británica, al final tuvieron que retirarse, dejando que la tierra le siguiera perteneciendo a la India. Los que viven en ella siguen siendo los indios, no los británicos, porque Dios no lo permitiría. Algunos de los que investigan la historia o la política han formulado tesis sobre esto; dan razones para el fracaso de Gran Bretaña, alegando que pudo deberse a que cierta etnia no podía ser conquistada o por alguna otra razón humana… Estas no son razones reales. La verdadera razón es Dios: ¡Él no lo permitiría! Él permite que una etnia viva en un territorio concreto y la asienta allí, y si no le permite que se mueva de ese territorio, esta nunca podrá hacerlo. Si Dios define un área para sus miembros, estos vivirán dentro de ella. La humanidad no puede liberarse ni escapar de estas áreas. Esto es seguro. Por muy grandes que sean las fuerzas de los invasores o por muy débiles que sean los invadidos, el éxito de los primeros al final es decisión de Dios. Él ya ha predestinado esto y nadie lo puede cambiar.

Extracto de ‘Dios mismo, el único IX’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 184

Mirando desde la perspectiva de las leyes determinadas por Dios para el crecimiento de todas las cosas, ¿acaso toda la humanidad, en todas sus variadas formas, no recibe la provisión y el alimento de Dios? Si estas leyes fueran destruidas o si Dios no hubiera establecido estas leyes para la humanidad, ¿cuáles serían sus perspectivas? Después de perder sus entornos básicos para la supervivencia, ¿tendría alguna fuente de alimentos? Es posible que las fuentes de alimentos se convirtieran en un problema. Si las personas perdieran sus fuentes de alimentos, es decir, si no pudieran conseguir nada para comer, ¿cuántos días podrían aguantar? Posiblemente ellos no podrían aguantar ni siquiera un solo mes y su supervivencia misma se convertiría en un problema. Por tanto, cada cosa que Dios hace para la supervivencia de las personas, para su existencia continua, su reproducción y subsistencia, es muy importante. Cada cosa que Dios hace entre las cosas de Su creación está estrechamente relacionada con la supervivencia de la humanidad y es inseparable de esta. Si la supervivencia de la humanidad se convirtiera en un problema, ¿podría continuar avanzando la gestión de Dios? ¿Seguiría existiendo la gestión de Dios? La gestión de Dios coexiste con la supervivencia de toda la humanidad a la que Él nutre, así que, independientemente de lo que Dios prepare para todas las cosas de Su creación y lo que haga por los seres humanos, todo esto es necesario para Él, y es crítico para la supervivencia de la humanidad. Si se abandonaran estas leyes que Dios determinó para todas las cosas, si se quebrantaran o interrumpieran, todas las cosas no podrían existir más, el entorno para la supervivencia de la humanidad dejaría de existir, y también su sustento diario, y ella misma. Por esta razón, la gestión de Dios para la salvación de la humanidad también dejaría de existir.

Todo lo que hemos expuesto, cada cosa, cada elemento está íntimamente vinculado con la supervivencia de cada persona. Podríais decir: “Eso de lo que estás hablando es demasiado amplio, no es algo que podamos ver”, y quizás haya personas que dirían: “Lo que estás hablando no tiene nada que ver conmigo”. Sin embargo, no olvides que estás viviendo tan sólo como una parte de todas las cosas; eres un integrante de todas las cosas de la creación bajo el gobierno de Dios. Las cosas de la creación de Dios no pueden separarse de Su gobierno y ni una sola persona se puede separar de Su gobierno. Perder Su gobierno y perder Su provisión significaría que la vida de las personas, la vida carnal de las personas, desaparecería. Esta es la importancia de que Dios establezca entornos de supervivencia para la humanidad. No importa a qué raza pertenezcas o en qué terreno vivas, ya sea en Occidente o en Oriente; no puedes separarte del entorno para la supervivencia que Dios ha establecido para la humanidad ni apartarte del cuidado y de las provisiones del entorno para la supervivencia que Él ha establecido para los seres humanos. No importa cuál sea tu sustento, en qué te apoyes para vivir ni para sustentar tu vida en la carne, no puedes separarte del gobierno de Dios y Su administración. Algunas personas dicen: “No soy agricultor, no planto cultivos para vivir. No confío en los cielos para obtener mi alimento, de forma que no estoy sobreviviendo en el entorno para la supervivencia establecido por Dios. Este tipo de entorno no me ha dado nada”. ¿Es esto correcto? Dices que no plantas cultivos para tu sustento, ¿pero no comes cereales? ¿No comes carne y huevos? ¿Y no comes vegetales y fruta? Todo lo que comes, todas estas cosas que necesitas son inseparables del entorno para la supervivencia establecido por Dios para la humanidad. Y la fuente de todo lo que la humanidad requiere no puede separarse de todas las cosas creadas por Dios, que en su totalidad constituyen los entornos para la supervivencia. El agua que bebes, la ropa que vistes y todas las cosas que usas, ¿cuál de estos no se obtiene de entre las cosas de la creación de Dios? Algunas personas dicen: “Hay algunos elementos que no se obtienen de las cosas de la creación de Dios. Por ejemplo, el plástico es uno de esos elementos. Es algo químico, algo producido por el hombre”. ¿Es esto correcto? El plástico, efectivamente, está hecho por el hombre, y es una cosa química, ¿pero de dónde procedían sus componentes originales? Los componentes originales se obtenían de materiales creados por Dios. Las cosas que ves y disfrutas, cada cosa que usas, se obtienen de lo que Dios ha creado. Es decir, independientemente de la raza a la que pertenezca una persona, del sustento o del tipo de entorno para la supervivencia en que viva, no puede separarse de lo que Dios ha provisto.

Extracto de ‘Dios mismo, el único IX’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 185

El grado de entendimiento de Dios que hay en el corazón de las personas determina la posición que Él tiene en él. Lo alto que sea el grado de conocimiento de Dios en su corazón determina la altura de Dios en él. Si el Dios que conoces es vacío y confuso, entonces el Dios en el que crees también lo es. El Dios que conoces es limitado dentro del ámbito de tu propia vida personal y no tiene nada que ver con Dios mismo. Por tanto, conocer las acciones prácticas de Dios, conocer la realidad de Dios y Su omnipotencia, la verdadera identidad de Dios mismo, lo que Él tiene y es, conocer las acciones que ha manifestado entre todas las cosas de Su creación, todo esto es muy importante para cada persona que busca el conocimiento de Dios. Todo esto tiene una relevancia directa sobre el hecho de que las personas puedan entrar en la realidad de la verdad. Si limitas tu entendimiento de Dios a meras palabras, si lo limitas a tus propias y pequeñas experiencias, a lo que supones que es la gracia de Dios o a tus pequeños testimonios de Él, entonces digo que el Dios en el que tú crees no es, de ninguna manera, el Dios verdadero mismo. Es más, también puede decirse que el Dios en el que crees es un Dios imaginario, no el Dios verdadero. Esto se debe a que el Dios verdadero es el Único que domina sobre todo, que camina entre todas las cosas, que lo administra todo. Él es aquel que controla el destino de toda la humanidad y de todo lo que está en Sus manos. La obra y las acciones del Dios del que estoy hablando no están limitadas solamente a una pequeña parte de las personas. Esto es, no están limitadas solamente a las personas que lo siguen a Él en la actualidad. Sus obras se manifiestan en medio de todas las cosas, en la supervivencia de estas y en las leyes de cambio de todas las cosas.

Si no puedes ver o reconocer ninguna obra de Dios entre todas las cosas de Su creación, tampoco puedes dar testimonio de ninguna de Sus obras. Si no puedes dar ningún testimonio de Dios, si sigues hablando del pretendido y pequeño “Dios” que conoces, ese Dios que está limitado a tus propias ideas y que sólo existe dentro de los estrechos confines de tu mente, si sigues hablando de esa clase de Dios, entonces Dios nunca alabará tu fe. Cuando das testimonio de Dios, si sólo lo haces en términos de cómo disfrutas de Su gracia, cómo aceptas Su disciplina y Su castigo, y cómo disfrutas de Sus bendiciones en tu testimonio de Él, eso está lejos y no se acerca para nada a satisfacerle. Si quieres dar testimonio de Dios de una forma que concuerde con Su voluntad, dar testimonio del verdadero Dios mismo, entonces debes ver lo que Él tiene y es a partir de Sus acciones. Debes ver la autoridad de Dios en Su control de todas las cosas y ver la verdad de cómo provee Él para toda la humanidad. Si sólo reconoces que tu sustento diario y tus necesidades en la vida proceden de Dios, pero no ves la verdad de que Él ha tomado todas las cosas de Su creación para la provisión de toda la humanidad, y que, al gobernar sobre todas las cosas, Él dirige a toda la humanidad, nunca serás capaz de dar testimonio de Él. ¿Cuál es Mi propósito al decir todo esto? Es que no os lo toméis a la ligera, que no creáis erróneamente que estos temas de los que he hablado son irrelevantes para vuestra propia entrada a la vida y que no os toméis estos temas simplemente como un tipo de conocimiento o doctrina. Si escucháis lo que estoy diciendo con esa clase de actitud, no obtendréis nada. Perderéis esta gran oportunidad de conocer a Dios.

¿Cuál es Mi objetivo al hablar de todas estas cosas? Mi objetivo es que las personas conozcan a Dios, que entiendan Sus acciones prácticas. Una vez que entiendes a Dios y conoces Sus acciones, y sólo entonces, tienes la oportunidad o la posibilidad de conocerlo a Él. Si, por ejemplo, quieres entender a alguien, ¿cómo lo harías? ¿Fijándote en su apariencia externa? ¿Fijándote en cómo se viste, en la ropa que lleva? ¿Lo harás observando cómo camina? ¿Considerando el alcance de su conocimiento? (No). ¿Cómo entiendes, pues, a una persona? Emites juicios a partir de su discurso y comportamiento, de sus pensamientos y de las cosas que expresa y que revela sobre sí misma. Así es como llegas a conocer a una persona, como la entiendes. De igual manera, si queréis conocer a Dios, entender Su lado práctico, Su lado real, debéis conocerlo a Él a partir de Su obra y de cada cosa práctica que Él hace. Esta es la mejor forma, y la única.

Extracto de ‘Dios mismo, el único IX’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 186

Cuando Dios creó todas las cosas, usó toda clase de métodos y formas para equilibrarlas, para equilibrar las condiciones de vida de las montañas y los lagos, de las plantas y todo tipo de animales, pájaros e insectos. Su objetivo fue permitir que todas las clases de seres vivos vivan y se multipliquen bajo las leyes que Él estableció. Ninguna de las cosas de la creación puede salirse de estas leyes, y estas no se pueden quebrantar. Sólo dentro de este tipo de entorno básico pueden los humanos sobrevivir y multiplicarse de forma segura, generación tras generación. Si alguna criatura viviente fuera más allá de la cantidad o del ámbito establecidos por Dios, o si excediera la tasa de crecimiento, la frecuencia de reproducción o el número dispuesto por Él, el entorno para la supervivencia de la humanidad sufriría diversos grados de destrucción. Al mismo tiempo, la supervivencia de la humanidad se vería amenazada. Si un tipo de criatura viviente es demasiado numeroso, les robará comida a las personas, destruirá sus fuentes de agua, y arruinará sus tierras. De esa forma, la reproducción o el estado de supervivencia de la humanidad sufrirían un impacto inmediato. Por ejemplo, el agua es muy importante para todas las cosas. Si hay demasiados ratones, hormigas, langostas, ranas, o cualquier clase de otros animales, ellos beberán más agua. Al incrementarse la cantidad de agua que beben, el agua potable y las fuentes hídricas de las personas dentro del ámbito fijo de fuentes de agua potable y acuíferos, se reducirían y sufrirían la falta de agua. Si el agua potable de las personas se destruye, se contamina o se interrumpe por el aumento en número de todo tipo de animales, la supervivencia de la humanidad se verá seriamente amenazada bajo esa clase de entorno hostil para la supervivencia. Si sólo uno o varios tipos de seres vivientes exceden el número adecuado, el aire, la temperatura, la humedad e incluso la composición del aire dentro del espacio para la supervivencia de la humanidad se envenenarán y destruirán en diversos grados. En estas circunstancias, la supervivencia y el destino de los seres humanos también seguirán estando sujetos a las amenazas que suponen estos factores ecológicos. Así pues, si las personas pierden estos equilibrios, el aire que respiran se estropeará, el agua que beben se contaminará y las temperaturas que requieren también cambiarán y sufrirán un impacto en diferentes grados. Si eso ocurre, los entornos para la supervivencia que pertenecen a la humanidad se someterán a enormes impactos y desafíos. En una situación así, en la que los entornos básicos para la supervivencia de los humanos han sido destruidos, ¿cuáles serían el destino y las perspectivas de la humanidad? ¡Es un problema muy serio! Como Dios sabe por qué razón existen todas las cosas de la creación por el bien de la humanidad, la función de cada tipo de cosa que Él creó, qué clase de impacto tiene cada cosa en la humanidad y en qué medida beneficia a esta, porque en el corazón de Dios hay un plan para todo esto y Él administra cada aspecto de todas las cosas que ha creado, es por ello que cada cosa que Él hace es tan importante y necesaria para la humanidad. Así pues, a partir de ahora, cuando observes algún fenómeno ecológico entre las cosas de la creación de Dios, o alguna ley natural operando entre ellas, ya no dudarás más de la necesidad de cada una de las cosas creadas por Dios. Ya no usarás palabras ignorantes para emitir juicios arbitrarios sobre la organización de todas las cosas por parte de Dios y Sus diversas formas de proveer para la humanidad. Tampoco sacarás conclusiones arbitrarias sobre las leyes de Dios para todas las cosas de Su creación.

Extracto de ‘Dios mismo, el único IX’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 187

En lo que se refiere al mundo material, si las personas no entienden ciertas cosas o fenómenos, pueden buscar la información relevante, o también pueden usar diversos canales para averiguar sus orígenes y la historia detrás de ellos. Sin embargo, cuando se trata del otro mundo del que estamos hablando hoy —el mundo espiritual que existe fuera del material—, las personas no tienen absolutamente ningún medio o canal para aprender cualquier cosa sobre el mismo. ¿Por qué digo esto? Porque, en el mundo de la humanidad, todo lo que pertenece al mundo material es inseparable de la existencia física del hombre y, como las personas sienten que todo en el mundo material es inseparable de su sustento y vida físicos, la mayoría de las personas sólo son conscientes, o ven, las cosas materiales delante de sus ojos, las cosas que les son visibles. No obstante, cuando se trata del mundo espiritual —es decir, todo lo que es de ese otro mundo— es justo decir que la mayoría de las personas no creen. Como las personas no pueden verlo y creen que no hay necesidad de entenderlo ni de saber nada sobre él, por no hablar de cómo el mundo espiritual es un mundo completamente diferente al material y, desde el punto de vista de Dios, está abierto —aunque para la humanidad es secreto y está cerrado— las personas, por tanto, tienen muchas dificultades para encontrar una senda para comprender los diversos aspectos de este mundo. Los diferentes aspectos de los que voy a hablar sobre el mundo espiritual sólo conciernen a la administración y la soberanía de Dios. No voy a revelar misterios ni a contaros ninguno de los secretos que deseáis descubrir, porque esto concierne a la soberanía, la administración y la provisión de Dios y, como tal, sólo voy a hablar de la parte que es necesario que conozcáis.

Primero, dejad que os haga una pregunta: en vuestra mente, ¿qué es el mundo espiritual? En un sentido general, es un mundo que está fuera del material, invisible e impalpable para las personas. Sin embargo, en vuestra imaginación, ¿qué tipo de mundo debería ser el espiritual? Quizás, como consecuencia de no ser capaz de verlo, no podéis imaginarlo. Sin embargo, cuando oigáis leyendas sobre él, seguiréis pensando, no seréis capaces de deteneros. ¿Y por qué digo esto? Hay algo que les ocurre a muchas personas cuando son jóvenes: cuando alguien les cuenta una historia aterradora —sobre fantasmas, almas— se asustan mucho. ¿Y por qué se asustan? Porque están imaginándose esas cosas; aunque no pueden verlas, sienten que están por toda su habitación, en algún lugar oculto u oscuro, y tienen tanto miedo que no se atreven a dormir. Especialmente por la noche, no se atreven a estar solos en la habitación o en el patio. Ese es el mundo espiritual de vuestra imaginación, y es un mundo que las personas piensan que es aterrador. De hecho, todo el mundo tiene algo de imaginación, y todo el mundo puede sentir algo.

¿Qué es el mundo espiritual? Permitidme daros una explicación breve y simple. El mundo espiritual es un lugar importante, diferente del mundo material. ¿Por qué digo que es importante? Vamos a hablar sobre esto en detalle. La existencia del mundo espiritual está inextricablemente vinculada al mundo material de la humanidad. Desempeña un papel importante en el ciclo humano de la vida y la muerte en el dominio de Dios sobre todas las cosas; este es su papel, y una de las razones por la que su existencia es importante. Como es un lugar indiscernible para los cinco sentidos, nadie puede juzgar con exactitud si el mundo espiritual existe o no. Sus distintas dinámicas están íntimamente relacionadas con la existencia humana y, como resultado de esto, el orden de su vida también se ve inmensamente influenciado por el mundo espiritual. ¿Esto involucra a la soberanía de Dios o no? Sí. Cuando digo esto, entendéis por qué estoy exponiendo este tema: porque concierne a la soberanía de Dios y Su administración. En un mundo como este, invisible para las personas, todos sus edictos celestiales, decretos y su sistema administrativo son mucho más elevados que las leyes y los sistemas de cualquier nación del mundo material, y ningún ser que vive en este mundo se atrevería a contravenirlos o violarlos. ¿Tiene esto relación con la soberanía y la administración de Dios? En el mundo espiritual existen decretos administrativos claros, edictos celestiales claros y estatutos claros. En diferentes niveles y ámbitos, los asistentes se rigen por su obligación y observan normas y regulaciones, porque saben cuál es la consecuencia de violar un edicto celestial; son claramente conscientes de cómo Dios castiga el mal y recompensa el bien, y de cómo administra y gobierna Él sobre todas las cosas. Además, ven claramente cómo Él lleva a cabo Sus edictos celestiales y estatutos. ¿Son estos diferentes del mundo material habitado por la humanidad? En efecto, son inmensamente diferentes. El mundo espiritual es un mundo completamente diferente al material. Como hay edictos celestiales y estatutos, concierne a la soberanía y administración de Dios y, además, a Su carácter y a lo que Él tiene y es. Después de oír esto, ¿no sentís que es muy necesario que Yo hable de este tema? ¿No deseáis aprender los secretos que contiene? (Sí, sí queremos). Tal es el concepto del mundo espiritual. Aunque coexiste con el mundo material y está simultáneamente sujeto a la administración y la soberanía de Dios, la administración y la soberanía de este mundo por parte de Él son mucho más estrictas que las del mundo material.

Extracto de ‘Dios mismo, el único X’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 188

En la humanidad, clasifico a todas las personas en tres tipos. El primero es el de los no creyentes, los que no tienen creencias religiosas. Se les llama incrédulos. La inmensa mayoría de ellos sólo cree en el dinero, sólo busca sus propios intereses, son materialistas, y sólo creen en el mundo material, no en el ciclo de la vida y la muerte ni en ningún relato de deidades y fantasmas. Los catalogo como los incrédulos, y son el primer tipo. El segundo tipo son las diversas personas de fe aparte de los incrédulos. En la humanidad, divido a estas personas de fe en varios tipos principales: el primero son los judíos, el segundo los católicos, el tercero los cristianos, el cuarto los musulmanes y el quinto los budistas; hay cinco tipos. Estos son los diversos tipos de personas de fe. El tercer tipo es los que creen en Dios, y es el que está relacionado con vosotros. Tales creyentes son aquellos que siguen a Dios hoy. Estas personas se dividen en dos tipos: las personas escogidas por Dios y los hacedores de servicio. Estos tipos principales se han diferenciado claramente. Por tanto, ahora sois capaces de diferenciar claramente en vuestras mentes los tipos y clasificaciones de humanos, ¿verdad? El primero es el de los incrédulos; he dicho lo que son los incrédulos. ¿Cuentan como incrédulos los que creen en el Viejo Hombre en el Cielo? Muchos incrédulos sólo creen en el Viejo Hombre en el Cielo; creen que este controla el viento, la lluvia y el trueno, y confían en él a la hora de plantar cultivos y de la cosecha; sin embargo, cuando se menciona la creencia en Dios son reacios a creer en Él. ¿Puede llamarse esto creencia en Dios? Tales personas están incluidas entre los incrédulos. Entendéis esto, ¿verdad? No confundáis estas categorías. El segundo tipo son las personas de fe. El tercer tipo son los que siguen a Dios hoy. ¿Y por qué he dividido a todos los humanos en estos tipos? (Porque distintos tipos de personas tienen un final y destino diferentes). Ese es un aspecto. Porque, cuando estas diferentes razas y tipos de personas vuelvan al mundo espiritual, tendrá cada una un lugar distinto al que ir, se verán sujetos a diferentes leyes del ciclo de la vida y la muerte, y esta es la razón por la que he catalogado a los seres humanos en estos tipos principales.

El ciclo de la vida y la muerte de los incrédulos

Comencemos con el ciclo de la vida y la muerte de los incrédulos. Después de morir la persona, se la lleva un alguacil del mundo espiritual. ¿Qué es lo que se lleva? No su carne, sino su alma. Cuando esto ocurre, llega a un lugar que es una agencia del mundo espiritual, que recibe especialmente las almas de las personas que acaban de morir. (Nota: El primer lugar al que van después de que cualquier persona muere es extraño para el alma). Después de llevarlo a este lugar, un oficial realiza las primeras comprobaciones, confirmando su nombre, dirección, edad y todas sus experiencias. Todo lo que hizo mientras estaba vivo está registrado en un libro y se verifica para comprobar su exactitud. Después de que todo se haya comprobado, la conducta y las acciones de la persona a lo largo de su vida se utilizan para determinar si será castigada o continuará reencarnándose como una persona, que es la primera etapa. ¿Da miedo esta primera etapa? No da demasiado miedo, porque lo único que ha ocurrido es que la persona ha llegado a un lugar sombrío y poco familiar.

En la segunda etapa, si esta persona ha hecho muchas cosas malas a lo largo de su vida, si ha cometido muchos actos malvados, la llevarán a un lugar de castigo para ser castigada. Ese es el lugar expresamente para el castigo de las personas. Los detalles de cómo serán castigadas depende de los pecados cometidos, y de cuántas cosas malvadas hicieron antes de morir, que es la primera situación que acontece en la segunda etapa. Por las cosas malas que hicieron y el mal que cometieron antes de morir, cuando se reencarnan después de su castigo —cuando nacen otra vez en el mundo material—, algunas personas seguirán siendo humanas y otras pasarán a ser animales. Es decir, después de que una persona vuelva al mundo espiritual, recibe el castigo por el mal que ha cometido; además, por las cosas malvadas que ha hecho, en su siguiente reencarnación probablemente no será un ser humano, sino un animal. El abanico de animales en los que podrían convertirse incluye vacas, caballos, cerdos y perros. Algunas personas podrían pasar a ser un pájaro en el cielo, un pato o un ganso… Después de haberse reencarnado como un animal, cuando muere regresa al mundo espiritual y, como antes, según su comportamiento antes de morir, el mundo espiritual decidirá si se reencarna o no como una persona. La mayoría de las personas comete muchas maldades, sus pecados son muy graves, y por ello al reencarnarse lo hacen en un animal de siete a doce veces. De siete a doce veces, ¿es aterrador? (Sí es aterrador). ¿Qué es aterrador para vosotros? Una persona que se convierte en un animal, eso es aterrador. Y para una persona, ¿qué es lo más doloroso de transformarse en un animal? No tener lenguaje, tener sólo pensamientos simples, ser capaz de hacer solamente las cosas que los animales hacen y comer lo que estos comen, tener la mentalidad simple y el lenguaje corporal simple de un animal, no ser capaz de caminar erguido, no ser capaz de comunicarse con los humanos, y ninguna conducta o actividad de los humanos tiene relación con los animales. Es decir, entre todas las cosas, ser un animal os convierte en los más inferiores de todas las cosas vivientes, y es mucho más doloroso que ser humano. Este es un aspecto del castigo del mundo espiritual para aquellos que han hecho mucho mal y que han cometido grandes pecados. En cuanto a la severidad del castigo, esta se decide según el tipo de animal que pasan a ser. Por ejemplo, ¿ser un cerdo es mejor que ser un perro? ¿Vive un cerdo mejor o peor que un perro? Peor, ¿verdad? Si las personas pasan a ser una vaca o un caballo, ¿vivirán mejor o peor que un cerdo? (Mejor). ¿Será más cómodo si alguien pasa a ser un gato? Igualmente sería un animal, y ser un gato sería mucho más fácil que ser una vaca o un caballo, porque los gatos se la pasan la mayor parte del tiempo holgazaneando dormidos. Ser una vaca o un caballo es más laborioso, y por tanto si las personas se reencarnan como una vaca o un caballo, tienen que trabajar duro; parece un duro castigo. Ser un perro es un poco mejor que ser vaca o caballo, porque un perro tiene una relación más estrecha con su amo. Algunos perros, después de ser mascotas durante varios años, pueden entender mucho de lo que les dicen sus amos. Algunas veces, un perro puede adaptarse al estado de ánimo y las exigencias de su amo, y el amo trata mejor al perro, y este come y bebe mejor, y, cuando le duele algo, lo cuida todavía más. ¿Acaso el perro no disfruta de una vida feliz? Así pues, ser un perro es mejor que ser una vaca o un caballo. Y así, la severidad del castigo de una persona determina cuántas veces se reencarna como un animal y en qué tipo de animal lo hace.

Como cometieron tantos pecados cuando vivían, algunas personas serán castigadas reencarnándose en un animal entre siete y doce veces. Una vez castigadas un número suficiente de veces, cuando regresan al mundo espiritual son llevadas a otro lugar. Las diversas almas que hay allí ya han sido castigadas y son del tipo que se está preparando para reencarnarse como ser humano. Este lugar clasifica cada alma en un tipo según la clase de familia en la que nacerá, la clase de papel que desempeñará una vez reencarnada, etc. Por ejemplo, algunas personas serán cantantes cuando vengan a este mundo y, por tanto, se las coloca entre los cantantes; algunas serán personas de negocios cuando lo hagan, y por tanto se las coloca entre las personas de negocios; y si alguien va a ser investigador científico cuando sea humano, se le colocará entre los investigadores científicos. Después de ser clasificadas, cada una es enviada según un tiempo diferente y una fecha escogida, tal como las personas envían correos electrónicos hoy. Y así se completará un ciclo de vida y muerte. Desde el día en que una persona llega al mundo espiritual hasta el final de su castigo o hasta que haya reencarnado como animal muchas veces y se prepare para reencarnar como ser humano, este proceso está completo.

¿Y quienes ya hayan terminado de ser castigados y que no se hayan reencarnado en animales, se enviarán rápidamente al mundo material para convertirse en humanos? ¿O cuánto tiempo pasará antes de que puedan regresar entre los hombres? ¿Con qué frecuencia puede ocurrir esto? Existen restricciones temporales para esto. Todo lo que ocurre en el mundo espiritual está sujeto a las restricciones y reglas temporales adecuadas; si os lo explico con números, lo entenderéis. Para quienes se reencarnan en un corto período de tiempo, cuando mueren, se prepara su renacimiento como ser humano. El tiempo más corto es tres días. Para algunas personas es tres meses, para otras son tres años, treinta años, trescientos años, y así sucesivamente. Por tanto, ¿qué puede decirse sobre estas reglas temporales, y cuáles son sus detalles? Se basan en lo que el mundo material, el mundo del hombre necesita de un alma y el papel que esta alma debe desempeñar en este mundo. Cuando las personas se reencarnan en una persona ordinaria, la mayor parte de ellas lo hacen muy pronto, porque el mundo del hombre tiene una necesidad imperiosa de tales personas corrientes y, por ello, tres días después son enviadas a una familia completamente diferente de la que tuvieron antes de morir. Sin embargo, algunas desempeñan un papel especial en este mundo. “Especial” significa que no hay una gran demanda de estas personas en el mundo del hombre; no se necesitan muchas personas para desempeñar dicho papel y, por tanto, pueden pasar trescientos años. En otras palabras, esta alma solo vendrá cada trescientos años o, incluso, una vez cada tres mil. ¿Y por qué es así? Porque durante trescientos o tres mil años, ese papel no se requiere en el mundo del hombre, y por ello se quedan en alguna parte del mundo espiritual. Por ejemplo, Confucio. Él tuvo un profundo impacto en la cultura tradicional china. Su llegada tuvo un profundo efecto en la cultura, el conocimiento, la tradición y el pensamiento de las personas de aquella época. Pero una persona así no es necesaria en cada era, y por tanto tuvo que permanecer en el mundo espiritual y esperar allí trescientos o tres mil años antes de reencarnarse. Como el mundo del hombre no necesitaba a alguien así, tuvo que esperar ociosamente, porque había muy pocos papeles como el suyo y poco que hacer para él. Por consiguiente, tenía que permanecer en el mundo espiritual durante la mayor parte del tiempo, desocupado, hasta que lo enviaran cuando el mundo del hombre tuviera necesidad de él. Así son las normas temporales del reino espiritual para la frecuencia con la que la mayoría de las personas se reencarnan. Tanto si son personas corrientes como si son especiales, el mundo espiritual tiene reglas adecuadas y prácticas correctas para el procesamiento de la reencarnación de las personas, y estas reglas y prácticas son enviadas de Dios, y ningún alguacil o ser en el mundo espiritual las decide ni controla.

Extracto de ‘Dios mismo, el único X’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 189

Para cualquier alma, su reencarnación, el papel que tiene en esta vida, la familia en la que nace y cómo es su vida están estrechamente relacionados con su vida pasada. Todos los tipos de persona vienen al mundo del hombre, y los papeles que desempeñan son diferentes, así como las tareas que llevan a cabo. ¿Y qué tareas son estas? Algunas personas vienen a pagar una deuda: si debían demasiado dinero a otros en su vida anterior, vienen a pagar una deuda en esta vida. En cambio, otras han venido a cobrar una deuda: las estafaron demasiadas cosas y demasiado dinero en su vida anterior, y por eso cuando llegan al mundo espiritual, este les hará justicia y les permitirá cobrar su deuda en esta vida. Algunas personas han venido para pagar una deuda de gratitud: durante su vida anterior —antes de morir—, alguien fue bueno con ellas, y en esta vida se les ha dado una gran oportunidad de reencarnarse y, por tanto, nacen de nuevo para devolver esta deuda de gratitud. Otras, sin embargo, han vuelto a nacer en esta vida para reclamar una vida. ¿La vida de quién? La de la persona que las mató en su vida anterior. En resumen, la vida presente de cada persona guarda una estrecha relación con su vida anterior, están inseparablemente conectadas. Es decir, la vida presente de cada persona se ve inmensamente afectada por la anterior. Por ejemplo, antes de morir, Zhang estafó a Li una gran cantidad de dinero. ¿Tiene, pues, Zhang una deuda con Li? Ya que la tiene, ¿es natural que Li cobre esa deuda de Zhang? Así pues, después de morir, existe una deuda entre ellos que debe saldarse. Cuando se reencarnen y Zhang vuelva a ser humano, ¿cómo recuperará Li su deuda de él? Una forma es que Li recupere la deuda naciendo de nuevo como hijo de Zhang, este gana mucho dinero y Li lo despilfarra. Por mucho dinero que gane Zhang, su hijo Li lo despilfarra. Por mucho que gane Zhang, nunca es suficiente y por alguna razón su hijo, mientras tanto, acaba siempre gastando el dinero de su padre de diferentes maneras y medios. Zhang está desconcertado: “¿Por qué ha sido mi hijo siempre un gafe? ¿Por qué son tan buenos los hijos de otras personas? ¿Por qué no tiene mi hijo ambición? ¿Por qué es tan inútil e incapaz de ganar dinero? ¿Por qué tengo que mantenerlo siempre? Mientras tenga que mantenerlo lo haré, ¿pero por qué necesita siempre más dinero, por mucho que le dé? ¿Por qué no puede tener un trabajo diario honrado, sino que hará cualquier cosa: holgazanear, comer, beber, prostituirse y apostar? ¿Qué demonios está pasando?”. Zhang piensa entonces por un momento: “Podría ser que yo tuviera una deuda con él en la vida anterior. Bien, entonces, ¡la pagaré! ¡Esto no acabará hasta que la pague en su totalidad!”. Puede que llegue el día en que Li recupere realmente su deuda, y cuando tenga cuarenta o cincuenta años, llegará el día en que se arrepienta: “¡No he hecho ni una sola cosa buena durante la primera mitad de mi vida! He despilfarrado todo el dinero que mi padre ganó; ¡debería ser una buena persona! Me armaré de valor: seré alguien honesto, que vive apropiadamente, ¡y nunca más entristeceré a mi padre!”. ¿Por qué piensa esto? ¿Por qué cambia repentinamente para bien? ¿Existe una razón para ello? ¿Cuál es la razón? (Porque Li ha cobrado su deuda; Zhang ha pagado su deuda). Y así, hay causa y efecto. La historia empezó hace mucho, mucho tiempo, antes de que ambos nacieran y esta historia de su vida pasada se ha traído hasta la presente, y ninguno puede culpar al otro. Por muchas cosas que Zhang enseñara a su hijo, este nunca escuchaba y nunca hizo un trabajo diario honrado; sin embargo, el día en que se saldó la deuda, no hubo necesidad de enseñarle; su hijo entendió de forma natural. Este ejemplo es simple. ¿Hay muchos otros ejemplos de este tipo? (Sí). ¿Y qué les dice a las personas? (Que ellos deberían ser buenos y que no deberían hacer el mal). Que no deberían hacer el mal, ¡y que habrá retribución para las maldades! La mayor parte de los incrédulos comete muchas maldades, y sus fechorías acaban encontrando la retribución, ¿verdad? ¿Pero es esta retribución arbitraria? Todo lo que encuentra retribución tiene un trasfondo y una razón. ¿Piensas que no te pasará nada después de estafar dinero a alguien? ¿Piensas que después de haberles timado no habrá consecuencias para ti, tras haberte quedado con su dinero? Eso sería imposible, ¡y habrá consecuencias! Independientemente de quiénes sean, o de que crean o no que existe un Dios, las personas tienen que ser responsables de su conducta y cargar con las consecuencias de sus acciones. Con respecto a este ejemplo simple —Zhang es castigado, Li es recompensado—, ¿no es esto justo? Cuando las personas hacen cosas así, se produce ese tipo de resultado. Es inseparable de ella. A pesar de ser incrédulos, los que no creen en Dios, su existencia está sujeta a edictos celestiales y decretos, nadie puede escapar de eso y nadie puede evadir esta realidad.

Extracto de ‘Dios mismo, el único X’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 190

Los que no tienen fe creen a menudo que todo lo que se puede ver existe, y lo que no puede verse, o está muy lejos de las personas, no. Prefieren creer que no hay un “ciclo de la vida y la muerte”, que no hay “castigo”, y por tanto pecan y cometen maldades sin escrúpulos, tras lo cual son castigados, o se reencarnan en un animal. La mayoría de las diversas personas que componen el grupo de los incrédulos caen en este círculo vicioso. Esto se debe a que desconocen que el mundo espiritual es estricto en su administración de todos los seres vivientes. Tanto si crees como si no, este hecho existe, porque ni una sola persona u objeto puede escapar del alcance de lo que es observado por los ojos de Dios, y ni una sola persona u objeto pueden escapar de las reglas y limitaciones de los edictos celestiales y los decretos de Dios. Por eso este ejemplo simple dice a cada uno que independientemente de si crees o no en Dios, es inaceptable pecar y cometer maldades; y hay consecuencias. Cuando alguien que le timó dinero a otro es castigado así, ese castigo es imparcial. El mundo espiritual penaliza un comportamiento habitual como este y lo castiga por los decretos de Dios y Sus edictos celestiales, y una conducta tan malvada y profundamente criminal —violar y saquear, defraudar y engañar, robar y hurtar, asesinar y provocar incendios, etc.— está aún más sujeta a una variedad de castigos de diversa severidad. ¿Y qué incluyen estos castigos de severidad variada? Algunos de ellos utilizan el tiempo para establecer el nivel de severidad; unos lo hacen por medio de diferentes metodologías, y otros a través del lugar al que van las personas cuando se reencarnan. Por ejemplo, algunas personas son malhabladas. ¿A qué se refiere “malhablado”? Significa maldecir a los demás y emplear un lenguaje malintencionado, que maldice a las personas. ¿Qué indica un lenguaje malintencionado? Significa que alguien tiene un corazón sucio. El lenguaje malintencionado que maldice a las personas procede con frecuencia de la boca de tales personas, y viene acompañado de graves consecuencias. Después de que estas personas hayan muerto y recibido el castigo adecuado, pueden volver a nacer siendo mudos. Algunas personas son muy calculadoras cuando están vivas, suelen aprovecharse de los demás, sus pequeños ardides están particularmente bien planeados, y hacen muchas cosas que dañan a los demás. Cuando vuelven a nacer, pueden hacerlo como alguien estúpido o disminuido psíquico. Algunos espían a menudo la privacidad de otros; sus ojos ven muchas cosas que no deberían conocer, y saben muchas cosas que no deberían saber, por lo que cuando vuelven a nacer, pueden ser ciegos. Algunos son muy diestros cuando están vivos, pelean frecuentemente, y cometen mucha maldad y, por tanto, cuando vuelven a nacer pueden ser discapacitados, lisiados o mancos, jorobados o con el cuello torcido. Pueden caminar con cojera o tener una pierna más corta que la otra, etc. Y así, están sometidos a diferentes castigos según el nivel de maldad que cometieron mientras vivían. ¿Y qué me decís? ¿Por qué hay personas con los ojos torcidos? ¿Hay muchas personas así? Hoy las hay en cantidad. Algunos tienen los ojos torcidos porque en su vida pasada usaron demasiado sus ojos, hicieron demasiadas cosas malas, y por eso cuando nacen en esta vida sus ojos están torcidos, y en casos graves incluso están ciegos. ¡Esto es retribución! Algunas personas se llevan bien con los demás antes de morir, hacen muchas cosas buenas por sus seres queridos, sus amigos, sus colegas o por los que tienen relación con ellas. Son caritativas y se preocupan por los demás, o los ayudan económicamente; otros tienen una buena opinión de ellas, y cuando estas personas vuelven al mundo espiritual no son castigadas. Que un incrédulo no sea castigado en forma alguna significa que fue una buena persona. En lugar de creer en la existencia de Dios, sólo lo hace en el Viejo Hombre en el Cielo. Sólo cree que hay un espíritu sobre él observando todo lo que él hace; eso es todo lo que cree. Y el resultado es que se comporta mucho mejor. Estas personas tienen un corazón bueno y caritativo, y cuando regresan finalmente al mundo espiritual, este las tratará muy bien y pronto se reencarnarán. Cuando vuelven a nacer, ¿a qué tipo de familia llegarán? Aunque esta familia no será rica, será tranquila, habrá armonía entre sus miembros, pasarán días felices y serenos, todos estarán gozosos y tendrán una buena vida. Cuando alcance la edad adulta, tendrá muchos parientes, sus hijos serán talentosos y disfrutarán del éxito, y su familia disfrutará de una buena fortuna. Y ese resultado está muy conectado con la vida pasada de la persona. Lo que quiere decir que a donde una persona vaya después de morir y reencarne, que sea varón o mujer, cuál sea su misión, qué cosas afrontarán en la vida, sus contratiempos, qué bendiciones disfrutarán, a quién conocerán, qué les pasará; nadie puede predecir esto, evitarlo ni esconderse de ello. Dicho de otro modo, después de que tu vida se haya establecido, en lo que te ocurre, por mucho que intentes evitarlo, y por cualquier medio que intentes eludirlo, no tienes forma de violar el curso vital que Dios ha establecido para ti en el mundo espiritual. Y es que cuando te reencarnas, el destino de tu vida ya se ha establecido. Sea bueno o malo, todos deben enfrentarse a esto, y tienen que seguir adelante; este es un asunto que nadie que vive en este mundo puede evitar, y ningún otro es más real.

Extracto de ‘Dios mismo, el único X’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 191

¿Habéis visto que Dios tiene una administración y controles muy exigentes y rigurosos para el ciclo de la vida y de la muerte de los incrédulos? En primer lugar, Él ha establecido diversos edictos celestiales, decretos y sistemas en el reino espiritual y, una vez declarados, estos se llevan a cabo en forma sumamente estricta, tal como Dios los estableció, por seres que ocupan diversas posiciones oficiales en el mundo espiritual, y nadie se atrevería a violarlos. Por lo tanto, en el ciclo de la vida y de la muerte de la humanidad en el mundo del hombre, tanto si alguien se reencarna como animal o como un ser humano, existen leyes para ambos casos. Y al proceder estas leyes de Dios, nadie se atreve a quebrantarlas ni es capaz de hacerlo. El mundo material que las personas ven es regular y está ordenado únicamente gracias a esa soberanía de Dios, y gracias a que estas leyes existen. Sólo por esa soberanía de Dios los seres humanos pueden coexistir pacíficamente con el otro mundo que es del todo invisible para ellos, y pueden vivir en armonía con él. Todo esto es inextricable de la soberanía de Dios. Tras la muerte de la vida carnal de una persona, el alma sigue viva. ¿Qué pasaría, pues, si no estuviera bajo la administración de Dios? El alma vagaría por todos lados, entrometiéndose en todas partes, y dañaría incluso a las cosas vivientes del mundo humano. Ese daño no sólo se produciría contra la humanidad, sino también contra plantas y animales; sin embargo, las primeras en sufrir daño serían las personas. Si esto ocurriera, si dicha alma estuviera sin administración y realmente hiciera daño a las personas y cometiera maldades, esta alma también sería tratada de forma adecuada en el mundo espiritual: si las cosas fueran graves, el alma dejaría pronto de existir, y sería destruida. De ser posible, se colocaría en algún lugar y después se reencarnaría. Es decir, la administración de las diversas almas por parte del mundo espiritual se ordena y se lleva a cabo de acuerdo con unos pasos y unas reglas. Es sólo gracias a esa administración que el mundo material del hombre no ha caído en el caos, que los seres humanos del mundo material poseen una mentalidad normal, una racionalidad normal y una vida carnal ordenada. Sólo después de que la humanidad tenga una vida normal así serán capaces los que viven en la carne de continuar desarrollándose y reproduciéndose a lo largo de las generaciones.

Extracto de ‘Dios mismo, el único X’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 192

Cuando se trata de los incrédulos, ¿es el principio subyacente a las acciones de Dios el de recompensar a los buenos y castigar a los malvados? ¿Existe alguna excepción? (No). ¿Veis que hay un principio en las acciones de Dios? Los incrédulos no creen realmente en Dios, no obedecen Sus orquestaciones y no son conscientes de Su soberanía, y mucho menos lo reconocen a Él. Y lo más grave, blasfeman contra Dios, y lo maldicen, y son hostiles hacia los que creen en Él. Aunque estas personas tienen semejante actitud hacia Dios, Su administración de ellas sigue sin desviarse de Sus principios; Él las administra de una forma ordenada de acuerdo con Sus principios y Su carácter. ¿Cómo considera Dios su hostilidad? ¡Como ignorancia! Y así ha hecho que estas personas —la mayoría de los incrédulos— se hayan reencarnado alguna vez como animales. Así pues, ¿qué son los incrédulos a los ojos de Dios? Son ganado. Dios administra el ganado y a la humanidad, y tiene los mismos principios para esta clase de persona. Incluso en la forma como administra a estas personas puede verse Su carácter, lo mismo que Sus leyes que subyacen a Su dominio sobre todas las cosas. Y así, ¿veis la soberanía de Dios en los principios por los cuales Él administra a los incrédulos de los que acabo de hablar? ¿Veis el carácter justo de Dios? (Lo vemos). Es decir, no importa de cuál de todas estas cosas se ocupe, Dios actúa de acuerdo con Sus propios principios y carácter. Esta es la esencia de Dios. Él no rompería descuidadamente con los decretos o edictos celestiales que estableció porque considere a este tipo de persona como ganado. Dios actúa según principios, sin el más mínimo desorden; Sus acciones no se ven afectadas en absoluto por ningún factor, y no importa lo que haga, todo se rige por Sus propios principios. Esto es porque Dios tiene la esencia de Dios mismo, que es un aspecto de Su esencia no poseída por ningún ser creado. Dios es meticuloso y responsable en Su manejo, enfoque, gestión, administración y gobierno de cada objeto, persona y cosa viviente entre todas las cosas que creó, y nunca ha sido descuidado en esto. Para aquellos que son buenos, Él es misericordioso y bueno. A los que son malvados les inflige un castigo implacable; y para los diversos seres vivientes, hace disposiciones apropiadas de una forma oportuna y regular, de acuerdo con los diferentes requisitos del mundo de la humanidad en diferentes momentos, de forma que estos diversos seres vivientes se reencarnan según los papeles que desempeñan de una manera ordenada, y se mueven entre el mundo material y el espiritual de una forma ordenada.

Extracto de ‘Dios mismo, el único X’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 193

La muerte de un ser viviente, la terminación de una vida física, indica que el ser viviente ha pasado del mundo material al espiritual, mientras que el nacimiento de una nueva vida física indica que un ser viviente ha pasado del mundo espiritual al material y ha comenzado a acometer y desempeñar su papel. Tanto si es la partida como la llegada de un ser, ambas son inseparables de la obra del mundo espiritual. Cuando alguien llega al mundo material, Dios ya ha formulado disposiciones y definiciones apropiadas en el mundo espiritual respecto de la familia a la que esa persona irá, la era en la que llegará, la hora en que lo hará y el papel que desempeñará. Y, de esta forma, toda la vida de esta persona, las cosas que hace y las sendas que toma, procederán de acuerdo con las disposiciones realizadas en el mundo espiritual, sin la más mínima desviación. Asimismo, el momento en el que termina una vida física y la manera y el lugar en que lo hace son claros y discernibles para el mundo espiritual. Dios gobierna el mundo material y también el espiritual, y no pospondrá el ciclo normal de la vida y la muerte del alma ni podrá jamás cometer errores en las disposiciones de ese ciclo. Cada uno de los asistentes en los puestos oficiales del mundo espiritual lleva a cabo sus tareas individuales, y hace lo que debería hacer, de acuerdo con las instrucciones y normas de Dios. Y así, en el mundo de la humanidad, todo fenómeno material observado por el hombre es ordenado, y no contiene caos. Todo esto se debe al gobierno ordenado sobre todas las cosas por parte de Dios, así como al hecho de que la autoridad de Dios lo domina todo. Su dominio incluye el mundo material en el que vive el hombre y, además, el mundo espiritual invisible detrás de la humanidad. Por tanto, si los seres humanos desean tener una buena vida, y desean vivir en un buen entorno, además de ser provistos con todo el mundo material visible, deben serlo también con el espiritual, el que nadie puede ver, el que gobierna a todo ser viviente por causa de la humanidad, y que es ordenado.

Extracto de ‘Dios mismo, el único X’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 194

El ciclo de la vida y la muerte de las diversas personas de fe

Acabamos de exponer el ciclo de la vida y de la muerte de la primera categoría: los incrédulos. Ahora, expongamos el de la segunda: las diversas personas de fe. “El ciclo de la vida y de la muerte de las diversas personas de fe” es también un tema muy importante, y es conveniente que tengáis algún entendimiento del mismo. Primero, hablemos de la fe a la que se refiere la “fe” en la expresión “personas de fe”, que son las cinco mayores religiones: judaísmo, cristianismo, catolicismo, islam y budismo. Además de los incrédulos, las personas que creen en estas cinco religiones ocupan una gran parte de la población del mundo. Entre estas cinco religiones, aquellos que han hecho una carrera de su creencia son pocos, aunque las mismas tienen muchos creyentes. Sus creyentes van a un lugar diferente cuando mueren. ¿“Diferente” de quién? De los incrédulos, las personas sin fe de las que acabamos de hablar. Después de morir, los creyentes de estas cinco religiones van a otro lugar, un lugar diferente al de los incrédulos. Pero es el mismo proceso. El mundo espiritual también emitirá un juicio sobre ellos con base en todo lo que hicieron antes de morir, tras lo cual serán procesados como corresponde. ¿Pero por qué se pone a estas personas en otro lugar para procesarlas? Existe una razón importante para ello. ¿Y cuál es esta razón? Os la contaré usando un ejemplo. Pero antes de hacerlo, podéis pensar para vosotros mismos: “¡Quizá eso se deba a que tienen un poco de creencia en Dios! No son unos completos incrédulos”. Esta no es la razón del porqué. Existe una razón muy importante por la que ellos son colocados en otro lugar.

Tomemos el budismo, por ejemplo. Dejadme contaros un hecho. Un budista es, primeramente, alguien que se ha convertido al budismo, y es una persona que sabe cuál es su creencia. Cuando los budistas se cortan el pelo y se ordenan monjes o monjas, esto significa que se han apartado del mundo secular y han dejado atrás el clamor del mundo humano. Cada día recitan los sutras y cantan los nombres de los Budas, solo comen comida vegetariana, viven una vida ascética y pasan sus días acompañados sólo por la luz fría y débil de una lámpara de mantequilla. Pasan toda su vida así. Cuando la vida física de un budista termina, hace un resumen de ella, pero en su corazón no sabe adónde irá tras morir, con quién se encontrará ni qué final tendrá; en su corazón no tiene claras estas cosas. No habrán hecho otra cosa que llevar una especie de fe a ciegas durante toda su vida, tras lo cual parten del mundo humano junto con sus deseos e ideales ciegos. Tal es el final de la vida física de un budista cuando dejan el mundo de los vivos; después de eso, vuelve a su lugar original en el mundo espiritual. El que esta persona se reencarne o no para regresar a la tierra y continuar su autoaprendizaje depende de su conducta y práctica anterior a su muerte. Si no hizo nada malo durante su vida, rápidamente se reencarnará y será enviada a la tierra de nuevo, donde esta persona se convertirá otra vez en monje o monja. Es decir, practica el autoaprendizaje durante su vida física de acuerdo con cómo lo hizo la primera vez, tras lo cual regresa al mundo espiritual una vez concluida su vida física, donde es examinada. Después de esto, si no hay problemas, puede volver una vez más al mundo del hombre y convertirse una vez más al budismo y continuar así con su práctica. Después de reencarnarse de tres a siete veces, regresará una vez más al mundo espiritual al que va cada vez que su vida física acaba. Si sus diversas cualificaciones y su conducta en el mundo humano han concordado con los edictos celestiales del mundo espiritual, desde este punto en adelante permanecerá allí; ya no se reencarnará más como un ser humano ni habrá riesgo alguno de que sea castigada por hacer el mal en la tierra. No experimentará este proceso nunca más. En su lugar, según sus circunstancias, adoptará una posición en el ámbito espiritual. Esto es a lo que los budistas se refieren como “alcanzar la budeidad”. Lograr la budeidad significa, principalmente, lograr la realización como un oficial del mundo espiritual, sin que en adelante haya más oportunidad de reencarnación o castigo. Más aún, significa no sufrir más la aflicción del ser humano después de reencarnarse. ¿Existe, pues, alguna oportunidad para ella de reencarnarse como un animal? (No). Eso significa que permanecerá para asumir un rol en el mundo espiritual y que ya no reencarnará más. Este es un ejemplo de alcanzar la realización de la budeidad en el budismo. En cuanto a aquellos que no consiguen la realización, cuando regresan al mundo espiritual, se someten al examen y la verificación del oficial pertinente, quien comprueba que durante su vida no practicaron un autoaprendizaje diligente ni fueron meticulosos en la recitación de los sutras y el canto de los nombres de los Budas, tal como lo prescribe el budismo; en vez de ello, cometieron muchas maldades y tuvieron un comportamiento perverso. Posteriormente, en el mundo espiritual, se celebra un juicio por sus acciones malvadas, tras lo cual con toda certeza serán castigados. No hay excepciones en esto. Así pues, ¿cuándo alcanzará la realización esta clase de persona? En la vida en la que no hagan el mal; cuando, tras retornar al mundo espiritual, se vea que no hicieron nada malo antes de morir. Continúan reencarnando y siguen recitando los sutras y cantando los nombres de los Budas, pasando sus días con la luz fría y débil de una lámpara de mantequilla, absteniéndose de matar a ningún ser viviente ni comer carne. No participan en el mundo del hombre, dejando sus problemas muy atrás, y no teniendo disputas con otros. Mientras tanto, si no han hecho el mal, tras volver al mundo espiritual y después de que todas sus acciones y su comportamiento se hayan examinado, son enviados una vez más al mundo humano, en un ciclo que se repite de tres a siete veces. Si no tienen una mala conducta durante este tiempo, entonces su logro de la budeidad no se verá afectado y no se retrasará. Este es un rasgo del ciclo de la vida y la muerte de todas las personas de fe: pueden “alcanzar la realización” y asumir una posición en el mundo espiritual. Esto es lo que los hace diferentes de los incrédulos. Primeramente, cuando todavía viven en la tierra, ¿cuál es la conducta de los que pueden hacerse cargo de una posición en el mundo espiritual? Deben asegurarse de no cometer ningún mal en absoluto: asesinato, incendios provocados, violación o saqueo; si cometen fraude, engaño, hurto o robo, entonces no pueden alcanzar la realización. En otras palabras, si tienen cualquier tipo de relación o afiliación con hacer el mal, no podrán escapar del castigo que les será impuesto por el mundo espiritual. El mundo espiritual hace arreglos apropiados para los budistas que alcanzan la budeidad: se les puede asignar la administración de aquellos que parecen creer en el budismo y en el Viejo Hombre en el Cielo: se les podrá dar una jurisdicción. También es posible que sólo puedan administrar a los incrédulos o tener algún cargo menor. Tal asignación tiene lugar de acuerdo con la naturaleza diversa de estas almas. Este es un ejemplo del budismo.

Entre las cinco religiones de las que hemos hablado, el cristianismo es en cierto modo especial. ¿Y qué hace que los cristianos sean especiales? Son personas que creen en el Dios verdadero. ¿Cómo pueden enumerarse aquí los que creen en el Dios verdadero? Si se dice que el cristianismo es un tipo de fe, eso está, sin duda, únicamente relacionado con la fe: sería simplemente una especie de ceremonia, de religión, y algo completamente apartado de la fe de aquellos que siguen genuinamente a Dios. La razón por la que he incluido al cristianismo entre las cinco “religiones” principales es que se ha visto reducido al mismo nivel que el judaísmo, el budismo y el islam. La mayor parte de la gente aquí no cree que exista un Dios, o que Él gobierne sobre todas las cosas, y mucho menos creen en Su existencia. En su lugar, se limitan a emplear las Escrituras para hablar sobre teología, sirviéndose de esta para enseñar a las personas a ser amables, a soportar el sufrimiento, y a hacer cosas buenas. El cristianismo se ha convertido en este tipo de religión: sólo se concentra en teorías teológicas y no tiene absolutamente ninguna relación con la obra de Dios de gestionar y salvar al hombre. Se ha convertido en la religión de aquellos que siguen a Dios, pero a los que Él en realidad no reconoce. Sin embargo, Dios también tiene un principio para encarar a tales personas. Él no las maneja ni trata con ellas con indiferencia y a discreción, tal como lo hace con los incrédulos. Las trata del mismo modo que a los budistas: si, durante su vida, los cristianos pueden practicar la autodisciplina, regirse estrictamente por los Diez Mandamientos y ceñir su propia conducta a las leyes y los mandamientos, y si pueden respetarlos toda su vida, también deberán pasar la misma cantidad de tiempo pasando por los ciclos de la vida y de la muerte antes de alcanzar verdaderamente el llamado “arrebato”. Después de conseguir este arrebato, permanecen en el mundo espiritual, donde asumen una posición y pasan a ser uno de sus oficiales. De igual manera, si perpetran maldades en la tierra, si son muy pecadores y cometen demasiados pecados, es inevitable que sean castigados y disciplinados con diversa severidad. En el budismo, alcanzar la realización significa entrar en la Tierra Pura de la Felicidad Suprema, pero ¿cómo la llaman en el cristianismo? Se llama “entrar en el cielo” y ser “arrebatado”. Los que son verdaderamente arrebatados también pasan por el ciclo de la vida y de la muerte de tres a siete veces, tras lo cual, una vez muertos, vienen al mundo espiritual, como si se hubieran quedado dormidos. Si cumplen con los requisitos pueden quedarse y asumir una posición y, a diferencia de las personas en la tierra, no se reencarnarán de una forma simple ni convencional.

Entre todas estas religiones, el final del que hablan y por el que se esfuerzan es el mismo que el logro de la realización en el budismo, solo que esta “realización” se alcanza por diferentes medios. Todos son del mismo tipo. A este grupo de seguidores de estas religiones, que son capaces de guardar estrictamente los preceptos religiosos en su conducta, Dios le provee un destino adecuado, un lugar apropiado al que ir, y se encarga de él apropiadamente. Todo esto es razonable, pero no es como la gente imagina, ¿verdad? Ahora bien, habiendo escuchado lo que les ocurre a las personas en el cristianismo, ¿cómo os sentís? ¿Sentís que su sufrimiento es injusto? ¿Simpatizáis con ellos? (Un poco). No hay nada que pueda hacerse; sólo pueden culparse a sí mismos. ¿Por qué digo esto? La obra de Dios es verdadera; Él está vivo y es real, y Su obra tiene como objetivo a la humanidad entera y a cada persona. ¿Por qué, entonces, no aceptan esto? ¿Por qué se oponen y persiguen a Dios tan frenéticamente? Deberían considerarse afortunados de tener un final como este; ¿por qué sentís pena por ellos? Que se les trate de esta forma demuestra una gran tolerancia. Teniendo en cuenta su grado de oposición a Dios, deberían ser destruidos, pero Él no lo hace; simplemente trata al cristianismo de la misma forma que a cualquier religión ordinaria. ¿Es, pues, necesario entrar en mayores detalles sobre las otras religiones? El ethos de todas estas religiones es que las personas sufran más dificultades, no hagan el mal, lleven a cabo buenas acciones, no insulten a los demás, no los juzguen, se aparten de las disputas y sean buenas personas; la mayoría de las enseñanzas religiosas son así. Por lo tanto, si estas personas de fe —estos seguidores de diversas religiones y denominaciones— son capaces de guardar estrictamente sus preceptos religiosos, no cometerán grandes errores o pecados durante el tiempo que estén en la tierra, y después de reencarnarse de tres a siete veces, estas personas, los que son capaces de guardar estrictamente los preceptos religiosos, en general se quedarán para asumir una posición en el mundo espiritual. ¿Hay muchas personas así? (No, no hay). ¿En qué se basa tu respuesta? No es fácil hacer el bien ni regirse por reglas y leyes religiosas. El budismo no permite a las personas comer carne; ¿podrías hacerlo? Si tuvieras que vestir túnicas grises y recitar sutras y cantar los nombres de los Budas en un templo budista todo el día, ¿podrías hacerlo? No sería fácil. El cristianismo tiene los Diez Mandamientos, los mandamientos y las leyes, ¿son fáciles de guardar? ¡No lo son! Consideremos no insultar a los demás, por ejemplo: las personas simplemente son incapaces de obedecer esta regla. Incapaces de frenarse, maldicen, y después de hacerlo ya no pueden retractarse. ¿Y qué hacen entonces? Confiesan sus pecados por la noche. A veces, después de maldecir a otros, sigue habiendo odio en sus corazones, y hasta llegan tan lejos como planear cuándo van a hacerles más daño a esas personas. En resumen, para los que viven en este dogma muerto, no es fácil dejar de pecar o cometer maldades. Por lo tanto, en cada religión, solo unas pocas personas pueden realmente alcanzar la realización. Das por sentado que como muchas personas siguen estas religiones, gran parte serán capaces de quedarse para asumir un papel en el reino espiritual. Sin embargo, no son tantos; sólo unos pocos son en verdad capaces de lograrlo. Generalmente es así para el ciclo de la vida y de la muerte de las personas de fe. Lo que las diferencia es que pueden alcanzar la realización y esto es lo que las diferencia de los incrédulos.

Extracto de ‘Dios mismo, el único X’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 195

El ciclo de la vida y la muerte de las personas que siguen a Dios

Seguidamente, hablemos del ciclo de la vida y de la muerte de los que siguen a Dios. Esto os concierne, así que prestad atención. Primero, pensad en qué categorías pueden dividirse las personas que siguen a Dios. (El pueblo escogido de Dios y los hacedores de servicio). Hay dos: el pueblo escogido de Dios y los hacedores de servicio. En primer lugar, hablaremos del pueblo escogido por Dios, de lo que sólo hay unas pocas. ¿A qué se refiere “persona escogida por Dios”? Después de que Él creara todas las cosas y existiera la humanidad, Dios seleccionó a un grupo de personas que lo siguieron y simplemente se les llama “el pueblo escogido de Dios”. La elección de estas personas por Su parte tiene un ámbito y un sentido especiales. El ámbito es especial en cuanto a que estaba limitado a unos pocos escogidos, que deben venir cuando Él hace una obra importante. ¿Y qué significado tiene? Al ser un grupo escogido por Dios, tiene un gran significado. Es decir, Dios desea hacer completas a estas personas, y perfectas, y después de que haya terminado Su obra de gestión, Él ganará a estas personas. ¿No es grande este significado? Así pues, estas personas escogidas son de gran importancia para Dios, porque son las que Dios pretende ganar. En cuanto a los hacedores de servicio, partamos desde la predestinación de Dios, y hablemos primero de sus orígenes. El significado literal de “los hacedores de servicio” es alguien que sirve. Los que sirven son transitorios; no lo hacen a largo plazo ni eternamente, sino que son contratados o reclutados de forma temporal. La mayoría de ellos son escogidos de entre los incrédulos. Cuando vienen a la tierra se decreta que asumirán el papel de prestar servicio en la obra de Dios. Pueden haber sido un animal en su vida anterior, pero también uno de los incrédulos. Esos son los orígenes de los hacedores de servicio.

Volvamos a las personas escogidas por Dios. Cuando mueren, van a un lugar completamente diferente al de los incrédulos y las diversas personas de fe. Es un lugar en el que están acompañados por ángeles y mensajeros de Dios, administrado personalmente por Él. Aunque, en este lugar, las personas escogidas por Dios no son capaces de mirarlo con sus propios ojos, es diferente a cualquier otro sitio en el reino espiritual; es un lugar al que este grupo de personas va después de morir. Cuando fallecen, ellas también se someten a una investigación rigurosa por parte de los mensajeros de Dios. ¿Y qué se investiga? Los mensajeros de Dios investigan las sendas que toman estas personas a lo largo de sus vidas en su creencia en Dios, se hayan opuesto o no a Él durante ese tiempo, lo hayan maldecido o no, y hayan cometido o no pecados o maldades graves. Esta investigación plantea la pregunta de si la persona se va o se queda. ¿A qué se refiere “irse”? ¿Y “quedarse”? “Irse” se refiere a si se quedan o no en las filas de los escogidos por Dios en base a su conducta. “Quedarse” se refiere a que pueden permanecer entre las personas que Dios hace completas durante los últimos días. Él tiene disposiciones especiales para los que se quedan. Durante cada período de Su obra, Dios enviará tales personas para que actúen como apóstoles o hagan la obra de reavivar las iglesias, o cuidarlas. Pero las personas que son capaces de realizar tal obra no se reencarnan con tanta frecuencia como los incrédulos, que vuelven a nacer una y otra vez; en su lugar, vuelven a la tierra de acuerdo con las necesidades y los pasos de la obra de Dios, y no son los que se reencarnan con frecuencia. ¿Existen, pues, reglas que dicten cuándo se reencarnan? ¿Vienen una vez cada pocos años? ¿Vienen con esa frecuencia? No lo hacen. Se basa en la obra de Dios, en los pasos de Su obra y Sus necesidades, y no hay reglas. La única regla es que cuando Dios lleve a cabo la etapa final de Su obra durante los últimos días, todo este pueblo escogido vendrá. Cuando vengan todos, esta será la última vez que se reencarnarán. ¿Y por qué ocurre esto? Esto se basa en el resultado que debe lograrse durante la última etapa de la obra de Dios, porque durante esta última etapa de la obra, Él hará totalmente completas a estas personas. ¿Qué significa esto? Si, durante esta fase final, estas personas son hechas completas y perfectas, no se reencarnarán como antes; el proceso de ser humano llegará a un final completo, así como también lo hará el proceso de reencarnación. Esto tiene relación con aquellos que permanecerán. ¿Adónde van entonces los que no pueden quedarse? Los que no pueden quedarse tienen un lugar apropiado al que ir. Primeramente, como consecuencia de sus fechorías, los errores y pecados cometidos, ellos también son castigados. Después de castigarlos, Dios dispondrá que estén entre los incrédulos o entre las diversas personas de fe, como convenga a las circunstancia. Es decir, existen dos posibles circunstancias para ellos: una es, después de ser castigados, viviendo quizás entre las personas de una cierta religión cuando reencarnan, y la otra es convertirse en un incrédulo. Si ocurre esto último, perderán toda oportunidad. Mientras que si pasan a ser una persona de fe, si, por ejemplo, se convierten en cristianos, seguirán teniendo la opción de volver a las filas de los escogidos por Dios; existen relaciones muy complejas en esto. En pocas palabras, si una de las personas escogidas por Dios hace algo que lo ofende, será castigada como cualquier otra. Veamos a Pablo, por ejemplo, del que hablamos anteriormente. Pablo es un ejemplo de los que son castigados. ¿Estáis captando una idea de lo que estoy hablando? ¿Es fijo el ámbito de las personas escogidas por Dios? (En su mayor parte sí). Su mayor parte es fija, pero una pequeña parte no lo es. ¿Por qué? Aquí, me he referido a la razón más obvia: cometer maldades. Cuando las personas lo hacen, Dios no las quiere, y cuando Dios no las quiere, las echa en medio de diversas razas y tipos de personas, lo que las deja sin esperanza, y dificulta su regreso. Todo esto tiene relación con el ciclo de la vida y la muerte del pueblo escogido por Dios.

Extracto de ‘Dios mismo, el único X’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 196

Después está el ciclo de la vida y de la muerte de los hacedores de servicio. Acabamos de hablar acerca de los orígenes de los hacedores de servicio, Es decir, fueron reencarnados de incrédulos y animales en su vida pasada. Con la llegada de la última etapa de la obra, Dios ha seleccionado de los incrédulos un grupo de tales personas, y es un grupo especial. El objetivo de Dios al escoger a estas personas es que sirvan a Su obra. “Servicio” no es una palabra que suene muy elegante ni es algo que una persona esté dispuesta a hacer, pero debemos mirar a quién va dirigido. Hay un sentido especial en la existencia de los hacedores de servicio para Dios. Nadie más podría desempeñar su papel, porque Dios los escogió. ¿Y cuál es el papel de estos que prestan servicio? Servir a las personas escogidas por Dios. Por lo general, su papel es servir a la obra de Dios, cooperar con esta y con la consumación de Dios de Su pueblo escogido. Independientemente de si están trabajando, desempeñando alguna obra o acometiendo ciertas tareas, ¿cuáles son los requisitos de Dios para estas personas? ¿Es muy exigente con ellas? (No, Dios les pide que sean leales). Los hacedores de servicio también deben ser leales. Independientemente de tus orígenes, o de por qué te escogió Dios, debes ser leal a Dios, a lo que Él te comisiona, así como a la obra de la que eres responsable y el deber que cumples. Si los hacedores de servicio son capaces de ser leales, y satisfacer a Dios, ¿cuál será entonces su fin? Podrán permanecer. ¿Es una bendición ser alguien que presta servicio y que permanece? ¿Qué significa permanecer? ¿Qué significa esta bendición? En estatus parecen diferentes a las personas escogidas por Dios, parecen distintas. En realidad, sin embargo, ¿no es lo que disfrutan en esta vida lo mismo que las personas escogidas por Dios? Como mínimo, en esta vida es lo mismo. No negáis esto, ¿verdad? Las declaraciones de Dios, Su gracia, Su provisión, Sus bendiciones; ¿quién no disfruta estas cosas? Todos disfrutan de tal abundancia. La identidad de quien presta servicio es hacedor de servicio, pero para Dios, están entre todas las cosas que Él creó, sólo que su papel es el hacedor de servicio. Como una de las criaturas de Dios, ¿existe diferencia entre quien presta servicio y las personas escogidas por Dios? En efecto, no la hay. Hablando nominalmente, hay una diferencia, en esencia también, en términos del papel que desempeñan también, pero Dios no discrimina a estas personas. ¿Por qué se las define entonces como quienes prestan servicio? Deberíais entender esto. Los hacedores de servicio provienen de los incrédulos. La mención de estos nos dice que su pasado es malo: son todos ateos, en su pasado lo fueron, no creían en Dios y eran hostiles hacia Él, la verdad y las cosas positivas. No creían en Dios y no creían que hubiera un Dios, ¿pueden entender por tanto las palabras de Dios? Es justo decir que, en gran medida, no pueden hacerlo. Del mismo modo que los animales son incapaces de entender las palabras humanas, los hacedores de servicio no entienden lo que Dios está diciendo, lo que Él requiere, por qué Él hace semejantes exigencias; ellos no los entienden, estas cosas son incomprensibles para ellos, que permanecen en la ignorancia. Y, por esta razón, estas personas no poseen la vida de la que hemos hablado. Sin vida, ¿pueden entender las personas la verdad? ¿Están equipadas con la verdad? ¿Están equipadas con la experiencia y el conocimiento de las palabras de Dios? (No). Tales son los orígenes de los hacedores de servicio. Pero como Dios hace que estas personas presten servicio, sigue habiendo estándares para Sus exigencias hacia ellas; Él no las mira con desdén ni es indiferente con ellas. Aunque no entienden Sus palabras y no tienen vida, Dios sigue siendo bueno con ellas, y sigue habiendo estándares de Sus exigencias para ellas. Acabáis de hablar de los mismos: ser leal a Dios, y hacer lo que Él dice. En tu servicio debes servir donde seas necesario, y debes hacerlo hasta el final. Si puedes ser un hacedor de servicio leal, si puedes servir hasta el final y puedes llevar a cabo la comisión que Dios te dio, entonces vivirás una vida de valor. Si puedes hacer esto, podrás permanecer. Si pones un poco más de esfuerzo, si lo intentas con más fuerza, eres capaz de doblar tus esfuerzos para conocer a Dios, puedes hablar un poco del conocimiento de Él, puedes dar testimonio de Él y si, además, puedes entender algo de Su voluntad, puedes cooperar en Su obra y ser de alguna forma consciente de Su voluntad, tú, el que presta servicio, tendrás un cambio de fortuna. ¿Y cuál será este cambio de fortuna? Dejarás de ser capaz de permanecer sencillamente. Basándose en tu conducta y en tus aspiraciones y tus búsquedas personales, Dios te convertirá en uno de los escogidos. Este será tu cambio de fortuna. Para los que prestan servicio, ¿qué es lo mejor de esto? Es que puedan llegar a ser una de las personas escogidas por Dios. Se conviertan en una de las personas escogidas por Dios, significa que ya no se reencarnan más como animal tal como ocurre con el incrédulo. ¿Es eso bueno? Lo es, y son buenas noticias. Es decir, los hacedores de servicio pueden moldearse. No es el caso de que cando Dios destina a un hacedor de servicio a servir, él lo hará eternamente; eso no es necesariamente así. Basándose en la conducta individual, Dios lo manejará y le contestará de forma diferente.

Sin embargo, algunos de los hacedores de servicio son incapaces de servir hasta el final; durante su servicio, algunos se rinden a mitad de camino y abandonan a Dios, algunos hacen muchas cosas malas, y otros incluso causan un daño y un deterioro tremendos a la obra de Dios; algunos hasta llegan a maldecir a Dios, y así sucesivamente; ¿y qué significan estas consecuencias irremediables? Cualquiera de tales actos malvados significa la finalización de su servicio. Como tu conducta durante tu servicio ha sido demasiado deficiente, como te has excedido, cuando Dios vea que tu servicio no cumple los requisitos te despojará de tu elegibilidad para servir, no te dejará hacerlo, te quitará de delante de Sus ojos y de la casa de Dios. ¿Acaso no es que no quieres servir? ¿No deseas siempre hacer el mal? ¿No eres siempre infiel? Bien, entonces hay una solución fácil: se te despojará de tu elegibilidad para servir. Para Dios, despojar a quien presta servicio de su elegibilidad para servir significa que se ha proclamado el final de esta persona, y ya no se le podrá elegir más para servir a Dios, Él ya no necesita más su servicio, y por muchas cosas agradables que diga sus palabras serán en vano. Cuando las cosas han llegado a este punto, la situación se ha vuelto irremediable; los que prestan servicio así no tienen vuelta atrás. ¿Y cómo trata Dios a estas personas? ¿Hace simplemente que dejen de servir? No. ¿Impide simplemente que permanezcan? ¿O los pone a un lado, y espera que rectifiquen? No lo hace. Dios no es tan amoroso con los hacedores de servicio, de verdad. Si una persona tiene este tipo de actitud en su servicio a Dios, como consecuencia de esta actitud Él la despojará de su elegibilidad para servir, y la echará de nuevo entre los incrédulos. ¿Y cuál es el destino de quien presta servicio y ha sido echado entre los incrédulos? Es el mismo que el de estos: reencarnarse como un animal y recibir el castigo de los incrédulos en el mundo espiritual. Y Dios no tendrá ningún interés personal en su castigo, porque ya no tendrán ninguna relevancia para Su obra. Este no es sólo el final de su vida de fe en Dios, sino también el de su propio destino, la proclamación de este. Por tanto, si los hacedores de servicio sirven deficientemente, ellos mismos tendrán que pagar las consecuencias. Si uno de ellos es incapaz de servir hasta el final o es despojado de su elegibilidad para servir a mitad de camino, será echado entre los incrédulos; y, si esto ocurre, será tratado como el ganado, y de la misma forma como las personas sin intelecto o racionalidad. Cuando lo expreso así, lo entendéis, ¿verdad?

Lo anterior es cómo Dios maneja el ciclo de la vida y de la muerte de Sus personas escogidas y de los hacedores de servicio. ¿Cómo os sentís después de haber oído esto? ¿He hablado con anterioridad de este tema? ¿He hablado con anterioridad del tema de las personas escogidas por Dios y los hacedores de servicio? Sí lo he hecho, pero no lo recordáis. Dios es justo con Sus personas escogidas y los hacedores de servicio. Él es justo en todos los aspectos, ¿verdad? ¿Hay algún lugar donde puedas encontrar falla en esto? Hay personas que dirán: “¿Por qué es Dios tan tolerante con los escogidos? ¿Y por qué sólo es un poco paciente con los que prestan servicio?”. ¿Desea alguien defender a los hacedores de servicio? “¿Puede Dios dar más tiempo a los hacedores de servicio, y ser más paciente y tolerante con ellos?”. ¿Es correcto expresar esta inquietud? (No, no lo es). ¿Y por qué no? (Porque realmente se nos ha demostrado favor simplemente por el hecho de convertirnos en hacedores de servicio). ¡Ya se les ha demostrado favor simplemente permitiéndoles servir! Sin el calificativo “hacedores de servicio”, y sin la obra que llevan a cabo, ¿dónde estarían estas personas? Estarían entre los incrédulos, viviendo y muriendo con el ganado. ¡Qué grandes gracias disfrutan hoy, permitiéndoseles venir delante de Dios, y a Su casa! ¡Esta es una gracia tremenda! Si Dios no te hubiera dado la oportunidad de servir, nunca habrías tenido la oportunidad de venir delante de Él. Por decir lo menos, aunque seas budista y hayas alcanzado la realización, como mucho eres un recadero en el mundo espiritual; nunca te encontrarás con Dios ni oirás Su voz, ni Sus palabras, ni sentirás Su amor y bendiciones para ti, y jamás podrías estar cara a cara con Él. La única cosa que los budistas tienen delante son las tareas simples. No pueden conocer a Dios en absoluto, y simplemente cumplen y obedecen, ¡mientras que los hacedores de servicio ganan mucho durante esta etapa de la obra! Primeramente, pueden venir cara a cara con Dios, oír Su voz, Sus palabras, y experimentar las gracias y bendiciones que Él concede a las personas. Además, pueden disfrutar las palabras y las verdades otorgadas por Dios. ¡Los hacedores de servicio realmente ganan mucho! Por tanto, si como alguien que presta servicio, ni siquiera puedes hacer el esfuerzo correcto, ¿seguiría Dios manteniéndote? Él no puede mantenerte. Él no pide mucho de ti, pero tú no haces adecuadamente nada de lo que Él te pide, no te has ceñido a tu obligación. Por tanto, sin duda, Dios no puede mantenerte. Así es Su carácter justo. Él no te sobreprotege, pero tampoco te discrimina. Estos son los principios por los cuales actúa Dios. Él trata a todas las personas y criaturas de esta forma.

Extracto de ‘Dios mismo, el único X’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 197

Si los diversos seres que se encuentran en el mundo espiritual hacen algo incorrecto, si no cumplen como es debido con su tarea, Dios tiene edictos celestiales y decretos correspondientes para ocuparse de ellos; esto es irrefutable. Por tanto, durante la obra de varios miles de años de gestión de Dios, algunos alguaciles que hicieron lo incorrecto fueron exterminados; algunos siguen hoy estando retenidos y siendo castigados. Esto es a lo que debe enfrentarse cada ser en el mundo espiritual. Si hacen algo erróneo o cometen maldades, se les castiga, que es lo mismo que la estrategia de Dios con Sus personas escogidas y los hacedores de servicio. Y así, tanto en el mundo espiritual como en el material, los principios por los que Dios actúa no cambian. Independientemente de si puedes ver o no las acciones de Dios, Sus principios no cambian. En todo momento, Él ha tenido los mismos principios en Su estrategia con todas las cosas y en Su manejo de estas. Esto es inmutable. Dios será benevolente con aquellos de entre los incrédulos que vivan de una manera relativamente adecuada, y guardará oportunidades con las personas de cada religión que se comporten bien y no hagan el mal, permitiéndoles desempeñar su papel en todas las cosas gestionadas por Él, y llevar a cabo lo que deberían hacer. De forma parecida, entre los que siguen a Dios, entre Sus personas escogidas, Él no discrimina a nadie según estos principios suyos. Él es benevolente con todos los que son capaces de seguirlo sinceramente, y ama a todos los que lo hacen de forma sincera. Sencillamente, lo que Él concede a estos varios tipos de personas —los incrédulos, las diversas personas de fe y las escogidas por Él— es diferente. Tómese a los incrédulos: aunque no creen en Dios, y Él los ve como ganado, entre todas las cosas cada uno de ellos tiene alimentos para comer, un lugar propio y un ciclo normal de vida y muerte. Los que hacen el mal son castigados y los que hacen el bien son bendecidos y reciben la bondad de Dios. ¿No son así las cosas? Para las personas de fe, si son capaces de regirse estrictamente por los preceptos religiosos cada vez que vuelven a nacer, después de todos esos nuevos renacimientos Dios les hará finalmente Su proclamación. De manera similar, para vosotros hoy, ya seáis uno de los del pueblo escogido de Dios o un hacedor de servicio, Dios también os alineará y determinará vuestro fin de acuerdo con las regulaciones y decretos administrativos que Él ha establecido. Entre estos diversos tipos de personas, los diversos tipos de personas de fe que pertenecen a las distintas religiones, ¿les ha proporcionado Dios un espacio para vivir? ¿Dónde está el judaísmo? ¿Ha interferido Dios en su fe? Él no lo ha hecho, ¿verdad? ¿Y qué ocurre con el cristianismo? Él no ha interferido tampoco. Él les permite ceñirse a sus propios procedimientos, y no habla con ellos ni les da ilustración alguna; tampoco les revela nada: “Si piensas que es correcto, ¡cree entonces de esta manera!”. Los católicos creen en María, y que por medio de ella se transmitieron las nuevas a Jesús; esta es su forma de creencia. ¿Y ha corregido Dios su fe alguna vez? Él les da rienda suelta, no les presta atención y les proporciona cierto espacio en el cual vivir. ¿Ocurre lo mismo con los musulmanes y los budistas? Él también ha establecido límites para ellos y les permite tener su propio espacio de vida, sin interferir en su respectiva fe. Todo está bien ordenado. ¿Qué percibís en todo esto? Que Dios posee autoridad, pero que no abusa de ella. Él dispone todas las cosas en un orden perfecto, y es metódico; en esto reside Su sabiduría y omnipotencia.

Extracto de ‘Dios mismo, el único X’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 198

La identidad y el estatus de Dios mismo

Dios es el que gobierna sobre todas las cosas y las administra. Él creó todo lo que hay, lo administra, y gobierna sobre ello y provee para ello. Este es el estatus de Dios, y es Su identidad. Para todas las cosas y para todo lo que hay, la verdadera identidad de Dios es el Creador, y el Gobernador de toda la creación. Tal es la identidad que posee Dios, y Él es único entre todas las cosas. Ninguna de las criaturas de Dios —tanto si están en medio de la humanidad como en el mundo espiritual— puede usar ningún medio ni excusa para suplantar o reemplazar la identidad y el estatus de Dios, porque sólo hay Uno entre todas las cosas que posee esta identidad, poder, autoridad y la capacidad de gobernar sobre toda la creación: nuestro único Dios mismo. Él vive y se mueve entre todas las cosas; puede ascender al lugar más elevado, sobre todas ellas. Puede humillarse haciéndose humano, siendo uno entre los que son de carne y hueso, enfrentarse cara a cara con las personas y compartir penas y alegrías con ellas, mientras al mismo tiempo, Él ordena todo lo que existe, y decide el destino de todo lo que hay, y la dirección en la que se mueve. Además, guía el destino de toda la humanidad, y su dirección. Todos los seres vivientes deben adorar, obedecer y conocer a un Dios como este. Por tanto, independientemente del grupo o tipo al que pertenezcas dentro de la humanidad, creer en Dios, seguir a Dios, venerarlo, aceptar Su dominio y Sus disposiciones para tu destino es la única opción, y la necesaria para cualquier persona, para cualquier ser viviente. En la singularidad de Dios, las personas ven que Su autoridad, Su carácter justo, Su esencia y los medios por los que Él provee para todas las cosas son todos completamente únicos; esta singularidad determina la verdadera identidad de Dios mismo y Su estatus. Por tanto, entre todas las criaturas, si algún ser viviente en el mundo espiritual o en medio de la humanidad deseara estar en el lugar de Dios, sería imposible lograrlo, como también lo sería cualquier intento por suplantar a Dios. Esto es una realidad. ¿Cuáles son las exigencias para la humanidad de un Creador y Gobernador como este, que posee la identidad, el poder y el estatus de Dios mismo? Esto debería quedarle claro a todo el mundo y todos deberían recordarlo; ¡esto es muy importante tanto para Dios como para el hombre!

Extracto de ‘Dios mismo, el único X’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 199

Las diversas actitudes de la humanidad hacia Dios

El comportamiento de las personas hacia Dios determina su destino, cómo se comporta Él con ellas y cómo se ocupa de ellas. En este punto voy a daros algunos ejemplos de cómo se comportan las personas con Dios. Oigamos algo respecto a si las formas y las actitudes con las que se comportan hacia Dios son correctas o no. Consideremos la conducta de los siguientes siete tipos de personas:

1) Hay un tipo de personas cuya actitud hacia Dios es particularmente absurda. Piensan que Él es como un bodhisattva o ser santo de la tradición humana, que necesita que las personas se inclinen tres veces cuando se encuentran y quemen incienso después de haber comido. Y de esta forma, cuando en sus corazones están agradecidos a Dios por Su gracia, y le están agradecidos a Él, sienten con frecuencia tal impulso. Por eso desean que el Dios en el que creen hoy pueda, como el ser santo que anhelan en sus corazones, aceptar la conducta hacia Él en la que se inclinan tres veces cuando se encuentran y queman incienso después de comer.

2) Algunas personas ven a Dios como un Buda viviente capaz de sacar a todos los vivos del sufrimiento, y de salvarlos; ven a Dios como un Buda viviente capaz de sacarlos del mar de la aflicción. La creencia de estas personas en Dios consiste en adorarlo como a un Buda. Aunque no queman incienso, no se arrodillan ni hacen ofrendas, en sus corazones su Dios es tan sólo ese Buda, que únicamente pide que sean buenos y caritativos, que no maten a ningún ser vivo, que no maldigan a otros, que vivan una vida que parezca honesta, y que no hagan nada malo; sólo estas cosas. Este es el Dios en sus corazones.

3) Algunas personas adoran a Dios como alguien grande o famoso. Por ejemplo, cualesquiera que sean los medios por los que a esta persona le gusta hablar, la entonación con la que lo hace, las palabras y el vocabulario que emplea, su tono, sus gestos con las manos, sus opiniones y acciones, su comportamiento, lo copian todo, y estas son cosas que deben llegar a generar por completo en el curso de su creencia en Dios.

4) Algunas personas ven a Dios como un monarca, sienten que Él está sobre todo lo demás, y nadie se atreve a ofenderle; y si lo hacen, serán penalizadas. Adoran a un monarca así, porque los monarcas ocupan cierto lugar en sus corazones. Los pensamientos, las maneras, la autoridad y la naturaleza de los monarcas, incluso sus intereses y su vida personal, todo ello pasa a ser algo que estas personas deben entender, asuntos y temas que les conciernen y, por tanto, adoran a Dios como un monarca. Dicha forma de creencia es ridícula.

5) Algunas personas tienen una fe particular en la existencia de Dios, una fe profunda e inquebrantable. Como su conocimiento de Dios es tan superficial y no tienen mucha experiencia de Sus palabras, le adoran como a un ídolo. Este ídolo es Dios en sus corazones, algo que deben temer, ante lo que deben inclinarse, algo que deben seguir e imitar. Ven a Dios como un ídolo, uno que deben seguir toda su vida. Copian el tono con el que Dios habla, y externamente imitan a aquellos que le gustan a Él. A menudo hacen cosas que parecen ingenuas, puras y honestas, e incluso siguen a este ídolo como a un cónyuge o compañero del que nunca pueden separarse. Esa es su forma de creencia.

6) A pesar de haber leído muchas de las palabras de Dios y haber oído mucha predicación, algunos sienten en su corazón que el único principio de su conducta hacia Dios es que siempre deberían ser obsequiosos y aduladores, o bien alabar a Dios y elogiarlo de una forma poco realista. Creen que Dios es un Dios que les exige comportarse de esa forma, y que si no lo hacen pueden provocar en cualquier momento Su ira o pecar contra Él, y que como consecuencia del pecado Él los castigará. Ese es el Dios en su corazón.

7) Y después está la mayoría de las personas, que encuentra sustento espiritual en Dios. Como estas personas viven en este mundo, no tienen paz ni felicidad, y no encuentran alivio en ninguna parte. Después de encontrar a Dios, cuando han visto y oído Sus palabras, están gozosos y extasiados secretamente en su corazón. Esto se debe a que ellos creen haber encontrado por fin un lugar que les traerá felicidad, a un Dios que les proveerá sustento espiritual. Después de que han aceptado a Dios y han empezado a seguirlo, son felices, sus vidas se satisfacen, y ya no son como los incrédulos que hacen las cosas por inercia como animales, y sienten que tienen algo que esperar de ella. Así pues, piensan que este Dios puede satisfacer sus necesidades espirituales y aportarles gran felicidad tanto mental como espiritual. Sin darse cuenta, son incapaces de abandonar a este Dios que les da sustento espiritual, que aporta felicidad a su espíritu y a toda su familia. Piensan que la creencia en Dios no debe hacer nada más que aportarles sustento espiritual.

¿Existen entre vosotros las actitudes hacia Dios de estos diversos tipos de personas mencionadas anteriormente? (Sí existen). Si, en su creencia en Dios, el corazón de alguien contiene alguna de estas actitudes, ¿es capaz de venir sinceramente delante de Dios? Si alguien tiene alguna de estas actitudes en su corazón, ¿cree en Dios? ¿Cree en el único Dios mismo? (No). Como no crees en el único Dios mismo, ¿en quién lo haces? Si eso en lo que crees no es el único Dios mismo, es posible que creas en un ídolo, en un gran hombre, o en un bodhisattva; que adores a Buda en tu corazón. Además, es posible que creas en una persona corriente. En resumen, debido a las diversas formas de creencia y a las actitudes de las personas hacia Dios, estas ponen en su corazón al Dios de su propio conocimiento, le imponen su imaginación, ponen sus actitudes y sus imaginaciones sobre Dios, a la misma altura que el único Dios mismo y, posteriormente, las mantienen en alto para que sean consagradas. ¿Qué significa cuando las personas tienen actitudes tan impropias hacia Dios? Significa que han rechazado al verdadero Dios mismo y adoran a un dios falso, y significa que al mismo tiempo que creen en Dios, lo rechazan y se oponen a Él, y niegan la existencia del Dios verdadero. Si las personas siguen aferrándose a tales formas de creencia, ¿cuál será la consecuencia para ellas? Con este tipo de creencia, ¿son capaces de acercarse aún más al cumplimiento de las exigencias de Dios? (No, no lo son). Todo lo contrario; debido a sus conceptos y fantasías, las personas se alejarán todavía más del camino de Dios, porque la dirección que buscan es la opuesta a la que Él requiere de ellas. ¿Habéis oído alguna vez la historia de “ir al sur llevando el carro hacia el norte”? Este bien puede ser el caso de ir hacia el sur conduciendo el carro hacia el norte. Si las personas creen en Dios de una forma tan ridícula, entonces cuanto más intensamente lo intentes, más lejos estarás de Dios. Por tanto, os advierto esto: antes de ponerte en marcha, debes discernir si vas en la dirección correcta. Céntrate en tus esfuerzos, y asegúrate de preguntarte: “El Dios en el que creo, ¿es el Gobernador de todas las cosas? ¿Es este Dios en el que creo tan sólo alguien que me da sustento espiritual? ¿Es Él mi ídolo? ¿Qué pide de mí este Dios en el que creo? ¿Aprueba Dios todo lo que hago? ¿Es conocer a Dios el objetivo de todo lo que hago y busco? ¿Concuerda esto con las exigencias de Dios para mí? ¿Reconoce y aprueba Dios la senda por la que camino? ¿Está Dios satisfecho con mi fe?”. Deberías plantearte estas preguntas a menudo y repetidas veces. Si deseas buscar el conocimiento de Dios, debes tener una conciencia y unos objetivos claros antes de poder satisfacerle.

Extracto de ‘Dios mismo, el único X’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 200

La actitud que Dios exige que la humanidad tenga hacia Él

En realidad, Dios no es muy exigente con la humanidad, o al menos, no tanto como las personas imaginan. Si Dios no hubiera pronunciado ninguna palabra, y si Él no hubiera expresado Su carácter ni Sus hechos, entonces conocerle sería extremadamente difícil para vosotros, porque las personas tendrían que deducir la intención y la voluntad de Dios, algo muy difícil de hacer. Sin embargo, en la etapa final de Su obra, Él ha pronunciado muchas palabras, ha hecho gran cantidad de obras, y ha puesto muchas exigencias al hombre. En Sus palabras, y Su gran cantidad de obra, ha informado a las personas sobre lo que le gusta, lo que aborrece y qué tipo de personas deberían ser. Después de entender estas cosas, las personas deberían tener en su corazón una definición precisa de las exigencias de Dios, porque no creen en Dios en medio de la vaguedad y ya no creen más en un Dios vago, ni tienen fe en Dios en medio de la vaguedad o la nada. En su lugar, las personas son capaces de oír las declaraciones de Dios, de entender los estándares de Sus exigencias y alcanzarlos, y Dios emplea el lenguaje de la humanidad para decir a las personas todo lo que deberían conocer y entender. Ahora, si las personas siguen sin saber qué es Dios y qué exige de ellos, si no saben por qué debe uno creer en Dios ni cómo creer o tratar con Él, entonces existe un problema en esto. […] Las exigencias correctas de Dios para la humanidad y para aquellos que lo siguen son las siguientes. Él exige cinco cosas a aquellos que lo siguen: creencia sincera, seguimiento leal, sumisión absoluta, conocimiento genuino y veneración sincera.

En estas cinco cosas, Dios exige que las personas no lo cuestionen más y que no lo sigan usando su imaginación o puntos de vista confusos y abstractos; no deben seguir a Dios basado en fantasías o nociones. Él exige que cada uno de los que lo siguen lo hagan lealmente, no con poco entusiasmo o sin compromiso. Cuando Dios te pone exigencias, te prueba, te juzga, te trata y te poda, o te disciplina y te golpea, deberías someterte de forma absoluta. No deberías preguntar la causa ni poner condiciones, y mucho menos hablar de razones. Tu obediencia debe ser absoluta. Conocer a Dios es el ámbito en el que las personas son más deficientes. Con frecuencia imponen sobre Dios dichos, declaraciones y palabras que no tienen relación con Él, y creen que tales palabras son la definición más precisa del conocimiento de Dios. No saben que estos dichos, que proceden de la imaginación humana, de su propio razonamiento y conocimiento, no tienen la más mínima relación con la esencia de Dios. Por tanto, quiero deciros que, cuando se trata del conocimiento que Dios desea que tengan las personas, Él no pide simplemente que lo reconozcas junto a Sus palabras, sino también que tu conocimiento de Él sea correcto. Incluso si sólo puedes decir una frase, o sólo eres consciente de un poco, este poco de conciencia es correcto y verdadero, y es compatible con la esencia de Dios mismo. Esto se debe a que Él detesta la alabanza y los elogios hacia Él poco realistas y apresurados. Además, Él aborrece que las personas le traten como al aire. Odia que, durante el debate de temas sobre Dios, las personas hablen sin considerar los hechos, a su antojo y sin dudarlo, según lo crean adecuado; además, odia a los que creen conocer a Dios, y se jactan de ello, exponiendo temas relacionados con Él sin contención ni reservas. La última de las cinco exigencias anteriormente mencionadas era la veneración sincera. Esta es la exigencia definitiva de Dios para todos los que lo siguen. Cuando alguien posee el conocimiento correcto y verdadero de Dios, es capaz de venerarlo realmente y apartarse del mal. Esta veneración procede de las profundidades de su corazón y es voluntaria no por imposición de Dios. Él no pide que le regales ninguna buena actitud, conducta, o comportamiento externo, sino que te pide que lo veneres y le temas desde lo profundo de tu corazón. Esta veneración se alcanza como consecuencia de cambios en tu carácter vital, de lograr el conocimiento de Dios y la comprensión de Sus hechos, de llegar a entender Su esencia, y porque has reconocido el hecho que eres una de Sus criaturas. Por tanto, Mi objetivo al emplear la palabra “sincera” para definir la veneración aquí es que los seres humanos entiendan que su veneración a Dios debería provenir desde el fondo de sus corazones.

Considerad ahora esas cinco exigencias: ¿hay alguno entre vosotros que pueda alcanzar las tres primeras? Me refiero a la creencia sincera, el seguimiento leal y la obediencia absoluta. ¿Hay alguno entre vosotros capaz de cumplir con estas cosas? Sé que si me refiriera a las cinco, indudablemente no lo sería nadie de vosotros; pero lo he reducido a tres. Pensad si las habéis logrado o no. ¿Es la “creencia sincera” fácil de alcanzar? (No, no lo es). No es fácil, porque las personas cuestionan frecuentemente a Dios. ¿Y qué hay del “seguimiento leal”? ¿A qué se refiere este “leal”? (No ser poco entusiasta, sino decidido). No ser poco entusiasta, sino decidido. ¡Habéis dado en el clavo! ¿Sois capaces, pues, de lograr esta exigencia? Tenéis que intentarlo con más fuerza, ¿verdad? En este momento aún tenéis que conseguirlo. ¿Y qué ocurre con la “obediencia absoluta”, la habéis conseguido? (No). Tampoco la habéis conseguido. Sois frecuentemente desobedientes y rebeldes; a menudo no escucháis ni deseáis obedecer, ni queréis oír. Estas son las tres exigencias fundamentales logradas por las personas tras su entrada en la vida, y aún tenéis que conseguirlas en vosotros. Así pues, en este momento, ¿tenéis un gran potencial? Hoy, tras haberme oído decir estas palabras, ¿os sentís angustiados? (Sí). Es correcto que os sintáis angustiados. No dejéis de sentiros angustiados, Yo me siento angustiado por vosotros. No me detendré en las otras dos exigencias; sin duda, nadie es capaz de lograrlas. Estáis angustiados. ¿Habéis determinado vuestros objetivos? ¿Qué objetivos, en qué dirección deberíais buscar y dedicar vuestros esfuerzos? ¿Tenéis un objetivo? Permitidme hablar con claridad: cuando logréis estas cinco exigencias, habréis satisfecho a Dios. Cada una de ellas es un indicador, una señal de la entrada de las personas en la vida una vez alcanzada la madurez, y el objetivo final de todo esto. Incluso si sólo escogiera una sola de estas exigencias para hablar de ella en detalle y la requiriera de vosotros, no sería fácil de lograr; debéis soportar un grado de dificultad y poner cierta cantidad de esfuerzo. ¿Y qué tipo de mentalidad deberíais tener? Tendría que ser la misma que la de un paciente con cáncer que espera para ir a la mesa de operaciones. ¿Y por qué digo esto? Si deseas creer en Dios, ganar a Dios y Su satisfacción, si no soportas un grado de dolor o pones cierta cantidad de esfuerzo, no serás capaz de conseguir estas cosas. Habéis oído mucha predicación, pero haberla oído no significa que sea vuestra; debes absorberla y transformarla en algo que te pertenezca, debes asimilarla en tu vida y traerla a tu existencia, permitiendo que estas palabras y esta predicación guíen tu forma de vivir y traigan valor existencial y sentido a tu vida. Entonces te habrá merecido la pena oírlas. Si las palabras que hablo no provocan ninguna mejora en tu vida, ningún valor a tu existencia, no tiene sentido escucharlas. Entendéis esto, ¿verdad? Una vez entendido esto, lo que queda está en vuestras manos. ¡Debéis poneros a trabajar! ¡Debéis ser serios en todas las cosas! No os hagáis un lío; ¡el tiempo vuela! La mayoría de vosotros ya ha creído en Dios durante más de diez años. Recuerda esos diez años: ¿cuánto habéis obtenido? ¿Y cuántas décadas de esta vida os quedan? No muchas. Olvídate de si la obra de Dios te espera, de si Él te ha dejado una oportunidad, de si Él realizará la misma obra otra vez; no hables sobre estas cosas. ¿Puedes retroceder tus últimos diez años? Con cada día que pasa y cada paso que das, los días que te quedan se reducen en uno. ¡El tiempo no espera a ningún hombre! ¡Sólo ganarás creencia en Dios si la enfocas como la cosa más grande de tu vida, más importante que la comida, la ropa o cualquier otra cosa! Si sólo crees cuando tienes tiempo, y eres incapaz de dedicar toda tu atención a tu creencia, si siempre estás sumido en la confusión, entonces no obtendrás nada.

Extracto de ‘Dios mismo, el único X’ en “La Palabra manifestada en carne”

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