Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios sobre “La verdad interna de la obra de conquista”

1. La humanidad, muy profundamente corrompida por Satanás, no sabe que hay un Dios y ha dejado de adorarlo. En el principio, cuando Adán y Eva fueron creados, la gloria de Jehová y Su testimonio siempre estaban presentes. Pero después de corromperse, el hombre perdió la gloria y el testimonio porque todos se rebelaron contra Dios y dejaron de venerarlo totalmente. La obra de conquista de hoy es para recuperar todo el testimonio y toda la gloria, y que todos los hombres adoren a Dios, de forma que haya testimonio entre los creados. Esto es lo que se debe hacer en esta etapa de la obra. ¿Cómo debe conquistarse exactamente la humanidad? Se hará usando esta obra de palabras para convencer totalmente al hombre; usando la revelación, el juicio, el castigo, y la maldición inmisericorde para someterlo totalmente; y revelando la rebeldía del hombre y juzgando su resistencia de forma que pueda conocer la injusticia y la inmundicia de la humanidad, que se usarán para destacar el carácter justo de Dios. Principalmente, será el uso de estas palabras lo que conquiste al hombre y lo convenza totalmente. Las palabras son los medios para la conquista definitiva de la humanidad, y todos los que aceptan la conquista deben aceptar los golpes y el juicio de las palabras. El proceso actual de hablar es el de conquistar. ¿Cómo deberían cooperar exactamente las personas? Comiendo y bebiendo estas palabras eficazmente y entendiéndolas. Las personas no pueden conquistarse por sí mismas. A partir de comer y beber estas palabras, debes llegar a conocer tu propia corrupción e inmundicia, tu rebeldía e injusticia y postrarte delante de Dios. Si puedes entender la voluntad de Dios y ponerla en práctica después, y además tener la visión, y si puedes obedecer completamente estas palabras y no ejercer ninguna de tus propias elecciones, en ese momento habrás sido conquistado. Y serán estas palabras las que te habrán conquistado. ¿Por qué perdió la humanidad el testimonio? Porque nadie tiene fe en Dios ni tiene a Dios en su corazón en absoluto. Conquistar a la humanidad significa hacer que las personas restauren esta fe. Las personas tienden siempre al mundo, albergando demasiadas esperanzas, queriendo demasiado para su futuro, y teniendo demasiadas exigencias extravagantes. Siempre están pensando en su carne y planificando para ella, y nunca están interesadas en buscar el camino de la creencia en Dios. Satanás ha capturado sus corazones, han perdido su reverencia por Dios, y están dedicando su corazón a Satanás. Pero Dios creó al hombre. Por tanto, este ha perdido el testimonio, lo que significa que ha perdido la gloria de Dios. El propósito de conquistar a la humanidad es tener de nuevo la gloria de la reverencia del hombre a Dios.

de ‘La verdad interna de la obra de conquista (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

2. La obra de conquista presente es una obra cuyo propósito es hacer obvio cuál será el final del hombre. ¿Por qué digo que el castigo y el juicio de hoy son el juicio delante del gran trono blanco del día final? ¿No ves esto? ¿Por qué es la obra de conquista la última etapa? ¿No lo es precisamente para hacer manifiesto cómo terminará cada clase de hombre? ¿No lo es para permitir a todos, en el transcurso de la obra conquistadora de castigo y juicio, mostrar su verdadera naturaleza y ser clasificados después según su tipo? En lugar de decir que esto es conquistar a la humanidad, podría ser mejor decir que es mostrar cómo acabará cada clase de hombre. Esto es, juzgar sus pecados y mostrar después los diversos tipos de hombre, decidiendo de esta forma si son malvados o justos. Después de la obra conquistadora llega la de recompensar el bien y castigar el mal: las personas que obedecen completamente, las totalmente conquistadas, serán colocadas en el siguiente paso de la difusión de la obra a todo el universo; los no conquistados serán puestos en las tinieblas y encontrarán calamidad. Así, el hombre se clasificará según su tipo, los hacedores de maldad agrupados con el mal, para nunca más ver la luz del sol, y los justos agrupados con el bien, para recibir luz y vivir eternamente en la luz. El fin está cerca para todas las cosas, el final del hombre se ha mostrado claramente a sus ojos, y todas las cosas se clasificarán según su tipo. ¿Cómo pueden las personas escapar de sufrir esta clasificación? La revelación del final para cada clase de hombre se hace cuando el final está cerca para todas las cosas, y se hace durante la obra de conquista de todo el universo (incluyendo toda la obra de conquista que comienza con la obra presente). Esta revelación del final de toda la humanidad se hace ante el trono del juicio, en el transcurso del castigo, y de la obra conquistadora de los últimos días. Clasificar a las personas según el tipo no es devolver a las personas a sus clases originales. Esto se debe a que cuando el hombre fue hecho en la creación del mundo, sólo existía un tipo de humano; es decir, el varón y la mujer. No había muchos tipos diferentes. Sólo después de varios miles de años de corrupción han surgido diferentes clases de humanos, algunos sometidos al campo de acción de diablos inmundos, otros al de diablos malignos, y otros, que buscan el camino de la vida, al dominio del Todopoderoso. Esta es la única manera en que las clases tienen lugar gradualmente entre las personas y en que estas se separan en clases en la gran familia del hombre. Todas las personas llegan a tener diferentes “padres”; no se da el caso de que todos estén completamente bajo el dominio del Todopoderoso, porque la rebeldía de las personas es demasiada. El juicio justo revela el verdadero ser de cada tipo de persona, y no deja nada oculto. Cada uno muestra su verdadero rostro en la luz. En este punto, el hombre ya no es de la forma que era originalmente y la semejanza original de sus antepasados hace mucho que desapareció, porque hace mucho que Satanás capturó a innumerables descendientes de Adán y Eva, para que nunca más conocieran el sol-cielo, y porque toda clase de veneno de Satanás ha llenado a las personas. Así pues, las personas tienen sus destinos apropiados. Además, se las clasifica según el tipo sobre la base de sus diferentes venenos, lo que significa que se las clasifica por el grado en el que son conquistadas hoy. El final del hombre no es algo que ha sido predestinado desde la creación del mundo. Eso se debe a que, en el principio, sólo había una clase, llamada colectivamente “humanidad”, y el hombre no estaba corrompido por Satanás al inicio, y todos vivían en la luz de Dios, sin que la oscuridad cayera sobre ellos. Pero después de que Satanás corrompiera al hombre, todo tipo y clase de personas se extendieron por toda la tierra, todo tipo y clase de personas que venían de la familia colectivamente llamada “humanidad”, formada del varón y la mujer. Sus ancestros los guiaron a apartarse de sus antepasados más antiguos, la humanidad que consistía de varón y mujer (esto es, los originales Adán y Eva, sus antepasados más antiguos). En ese momento, las únicas personas guiadas por Jehová para vivir en la tierra fueron los israelitas. Los diversos tipos de personas que emergieron de todo Israel (desde el clan familiar original) perdieron entonces el liderazgo de Jehová. Estos primeros pueblos, completamente ignorantes de los asuntos del mundo humano, se marcharon junto a sus ancestros a vivir en los territorios que reclamaban, desde entonces hasta hoy. Por tanto, siguen sin saber cómo se apartaron de Jehová y cómo han sido corrompidos hasta hoy por toda clase de demonios inmundos y espíritus malignos. Los que han sido más profundamente corrompidos y envenenados hasta ahora, es decir los que no pueden ser rescatados en última instancia, no tendrán elección sino ir con sus ancestros, los demonios inmundos que los corrompieron. Los que puedan ser rescatados finalmente irán al destino apropiado para la humanidad, es decir, al final reservado para los salvados y conquistados. Todo se hará para salvar a todos aquellos que pueden salvarse, pero para esas personas insensibles, incurables, su única elección será seguir a sus antepasados hasta el pozo sin fondo del castigo. No pienses que tu final estaba predestinado en el principio y sólo se ha revelado ahora. Si piensas de esa forma, ¿has olvidado entonces que durante la creación inicial de la humanidad no fue creada ninguna clase satánica independiente? ¿Has olvidado que se creó una sola humanidad formada por Adán y Eva (lo que significa que sólo varón y mujer fueron creados)? ¿Si hubieras sido descendiente de Satanás en el principio, no habría significado eso que cuando Jehová creó al hombre incluyó a un grupo satánico? ¿Podría haber hecho algo así? Él creó al hombre por causa de Su testimonio; lo creó por causa de Su gloria. ¿Por qué habría creado intencionadamente una clase de la posteridad de Satanás para que lo resistiera deliberadamente? ¿Podría haber hecho esto Jehová? Si la respuesta es sí, ¿quién sería capaz de decir que Él es un Dios justo? Cuando digo ahora que algunos de vosotros iréis con Satanás al final, no significa que estuvieras desde el principio con él; más bien, significa que te has hundido tanto que incluso cuando Dios ha tratado de salvarte, has sido incapaz de obtener esa salvación. No hay elección sino clasificarte con Satanás. Esto es sólo porque tú no puedes ser rescatado, no porque Dios sea injusto contigo, porque Dios no tiene la intención de fijar deliberadamente tu destino como una personificación de Satanás y luego clasificarte con Satanás, e intencionadamente Él quiera que sufras. Esa no es la verdad interna de la obra de conquista. Si eso es lo que crees, entonces ¡tu entendimiento es muy unilateral! La etapa final de la conquista tiene el propósito de salvar a las personas y también de revelar los finales de las personas. Es revelar la degeneración de ellas por medio del juicio y de esta forma hacer que se arrepientan, se levanten, y busquen la vida y la senda correcta de la vida humana. Es despertar los corazones de las personas adormecidas y obtusas y mostrar, a través del juicio, su rebeldía interior. Sin embargo, si las personas siguen siendo incapaces de arrepentirse, de buscar el camino correcto de la vida humana y de abandonar estas corrupciones, entonces pasarán a ser objetos imposibles de rescatar que Satanás se tragará. Este es el sentido de la conquista, para salvar a las personas y también para mostrar sus finales. Buenos finales, malos finales, la obra de conquista los revela todos. Si las personas se salvarán o serán malditas, se revela todo durante la obra de conquista.

de ‘La verdad interna de la obra de conquista (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

3. Cuando Moisés golpeó la roca y brotó de ella el agua conferida por Jehová, fue gracias a su fe. Cuando David tocó la lira para alabarme, a Mí, Jehová –con el corazón lleno de alegría– fue gracias a su fe. Cuando Job perdió su ganado que llenaba las montañas y enormes cantidades de riqueza y su cuerpo se cubrió de dolorosas llagas, fue debido a su fe. Cuando él pudo escuchar Mi voz, la voz de Jehová, y ver Mi gloria, la gloria de Jehová, fue gracias a su fe. Que Pedro haya podido seguir a Jesucristo, fue gracias a su fe. Que haya podido ser clavado en la cruz por Mí y dar testimonio glorioso de Mí, también fue gracias a su fe. Cuando Juan vio la imagen gloriosa del Hijo del hombre, fue gracias a su fe. Cuando vio la visión de los últimos días, fue, aún más, gracias a su fe. La razón por la que las así llamadas multitudes de las naciones gentiles han obtenido Mi revelación, y llegaron a tener conocimiento de que Yo he regresado en la carne para llevar a cabo Mi obra entre los hombres, también ha sido gracias a su fe. ¿Acaso todos los que han sido golpeados por Mis severas palabras y que, sin embargo, son consolados por ellas y son salvados, no lo han hecho por causa de su fe? Las personas han recibido muchas cosas por medio de la fe. Lo que reciben no es siempre bendición, sentir la clase de felicidad y gozo que David sintió, o que Jehová conceda agua como hizo con Moisés. Por ejemplo, en el caso de Job, este recibió la bendición de Jehová así como un azote por medio de la fe. Tanto si recibes una bendición como si sufres un azote, ambas cosas son acontecimientos benditos. Sin fe, no serías capaz de recibir esta obra de conquista, mucho menos ver los hechos de Jehová manifestados ante tus ojos hoy. No serías capaz de ver, e incluso menos de recibir. Estos azotes, estas calamidades, y todos los juicios, si no te sobrevinieran, ¿serías capaz de ver hoy los hechos de Jehová? Hoy la fe es la que te permite ser conquistado, y es el que seas conquistado lo que te permite creer en cada hecho de Jehová. Sólo por fe recibes este tipo de castigo y juicio. Por medio de estos, eres conquistado y perfeccionado. Sin la clase de castigo y juicio que estás recibiendo hoy, tu fe sería en vano, porque no conoces a Dios; sin importar lo mucho que creas en Él, tu fe seguirá siendo sólo una expresión vacía no fundamentada en la realidad. Sólo después de recibir este tipo de obra conquistadora, que te hace completamente obediente, tu fe se volverá sincera y fiable y tu corazón se volverá hacia Dios. Aunque seas muy juzgado o maldecido debido a esta palabra “fe”, tienes una fe sincera, y recibes la cosa más verdadera, real y preciosa. Esto se debe a que sólo en el transcurso del juicio ves el destino final de las creaciones de Dios; en este juicio es donde ves que el Creador ha de ser amado; en una obra así de conquista es donde ves el brazo de Dios; en esta conquista es donde llegas a entender totalmente la vida humana; en esta conquista es donde consigues la senda correcta de la vida humana y llegas a entender el verdadero significado de “hombre”; en esta conquista es donde únicamente ves el carácter justo del Todopoderoso y Su hermoso y glorioso rostro; en esta obra de conquista es donde aprendes sobre el origen del hombre y entiendes la “historia inmortal” de toda la humanidad; en esta conquista es donde llegas a comprender a los antepasados de la humanidad y el origen de la corrupción de esta; en esta conquista es donde recibes gozo y consuelo así como castigo, disciplina y palabras interminables de reprensión del Creador a la humanidad que Él creó; en esta obra de conquista es donde recibes bendiciones, así como las calamidades que el hombre debería recibir… ¿No se debe todo esto a ese poquito de fe que tienes? ¿No ha crecido tu fe después de obtener estas cosas? ¿No has ganado una tremenda cantidad? No sólo has oído la palabra de Dios y visto Su sabiduría, sino que también has experimentado personalmente cada paso de la obra. Quizás dirías que si no tuvieras fe no sufrirías este tipo de castigo o juicio. Pero deberías saber que sin fe, no sólo serías incapaz de recibir esta clase de castigo o de cuidado del Todopoderoso, sino que perderías para siempre la oportunidad de ver al Creador. No conocerías nunca el origen de la humanidad y nunca comprenderías el sentido de la vida humana. Incluso si tu cuerpo muriera y tu alma partiera, seguirías sin entender todos los hechos del Creador. Y mucho menos llegarías a saber que Él hizo tan gran obra en la tierra después de hacer a la humanidad. Como miembro de esta humanidad que Él hizo, ¿estás dispuesto a caer incomprensiblemente así en las tinieblas y sufrir el castigo eterno? Si te separas del castigo y del juicio de hoy, ¿con qué te encontrarás? ¿Piensas que una vez separado del juicio presente serás capaz de escapar de esta vida difícil? ¿No es cierto que si dejas “este lugar”, lo que encontrarás es tormento doloroso o heridas crueles infligidas por el diablo? ¿Podrías encontrar días y noches insoportables? ¿Piensas que sólo porque escapas de este juicio hoy puedes evitar para siempre esa tortura futura? ¿Qué será lo que venga por tu camino? ¿Puede ser realmente el Shangri-La que esperas? ¿Piensas que puedes escapar de ese castigo eterno posterior simplemente huyendo de la realidad de la forma en que lo haces? Después de hoy, ¿serás capaz de volver a encontrar alguna vez este tipo de oportunidad y de bendición? ¿Serás capaz de encontrarlas cuando te sobrevenga el desastre? ¿Serás capaz de encontrarlas cuando toda la humanidad entre en el reposo? Tu feliz vida presente y tu armoniosa pequeña familia, ¿pueden sustituir tu destino eterno futuro? Si tienes fe verdadera, y si obtienes mucho gracias a tu fe, todo eso es lo que tú —un ser creado— deberías ganar y también lo que deberías haber tenido. Esta clase de conquista es la más beneficiosa para tu fe y para tu vida.

de ‘La verdad interna de la obra de conquista (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

4. Hoy deberías saber cómo ser conquistado, y cómo se comportan las personas después de haberlo sido. Puedes decir que has sido conquistado, pero ¿puedes obedecer hasta la muerte? Debes ser capaz de seguir hasta el mismo final independientemente de si hay algunas perspectivas, y no debes perder la fe en Dios independientemente del entorno. En última instancia, debes lograr dos aspectos del testimonio: el testimonio de Job —la obediencia hasta la muerte— y el de Pedro —el amor supremo a Dios—. En un aspecto, debes ser como Job: no tenía posesiones materiales, y estaba agobiado por el dolor de la carne, pero no abandonó el nombre de Jehová. Este fue el testimonio de Job. Pedro fue capaz de amar a Dios hasta la muerte. Cuando murió —cuando lo pusieron en la cruz— seguía amando a Dios; no pensó en sus propias perspectivas de futuro ni buscó esperanzas gloriosas o pensamientos extravagantes, y sólo buscó amar a Dios y obedecer todas Sus disposiciones. Así es el estándar que debes lograr antes de que se pueda considerar que has dado testimonio, antes de pasar a ser alguien que ha sido perfeccionado tras haber sido conquistado. Hoy, si las personas conociesen verdaderamente su propia esencia y estatus, ¿seguirían buscando perspectivas y esperanzas? Lo que deberías saber es esto: independientemente de si Dios me hace perfecto, debo seguirlo; todo lo que Él hace ahora es bueno, y por nuestro bien, y para que nuestro carácter pueda cambiar y podamos librarnos de la influencia de Satanás, para permitirnos vivir en la tierra de la inmundicia y aun así librarnos de la impureza, sacudirnos la inmundicia y la influencia de Satanás, para permitirnos dejar atrás esta última.

de ‘La verdad interna de la obra de conquista (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

5. De hecho, el perfeccionamiento tiene lugar al mismo tiempo que la conquista: cuando eres conquistado, también se logran los primeros efectos de ser perfeccionado. Donde existe una diferencia entre ser conquistado y ser perfeccionado, es de acuerdo al grado de cambio en las personas. Ser conquistado es el primer paso de ser perfeccionado, y no significa que hayan sido perfeccionados completamente, ni demuestra que Dios haya ganado totalmente a la persona. Después de que alguien haya sido conquistado, se producen algunos cambios en su carácter, pero, ni de lejos, llegan a ser como los que tienen lugar en aquellos ganados completamente por Dios. Hoy, lo que se hace es la obra inicial de perfeccionar a las personas —conquistarlas— y si no consigues ser conquistado, entonces no hay forma de poder ser perfeccionado y ganado completamente por Dios. Sólo obtendrás unas pocas palabras de castigo y juicio, pero estas no podrán cambiar del todo tu corazón. Así pues, serás uno de esos que son eliminados; no será diferente de contemplar un suntuoso banquete sobre la mesa, pero no comerlo. ¿No es esto trágico? Así pues, debes buscar cambios: tanto si es ser conquistado como perfeccionado, ambos aspectos tienen relación con si se producen cambios en ti, y si eres o no obediente; y esto determina puedes o no ser ganado por Dios. Que sepas que “ser conquistado” y “ser hecho perfecto” se basan simplemente en la magnitud del cambio y la obediencia, así como en cuán puro es tu amor a Dios. Lo que se requiere hoy es que puedas ser completamente perfeccionado, pero al principio debes ser conquistado; debes tener un conocimiento suficiente del castigo y el juicio de Dios, debes tener la fe de seguir, y ser alguien que busca cambios y que se produzcan efectos. Sólo entonces serás alguien que busque ser hecho perfecto. Deberíais entender que en el transcurso del perfeccionamiento seréis conquistados, y en el transcurso de ser conquistados, seréis perfeccionados. Hoy puedes buscar ser perfeccionado o buscar cambios en tu humanidad externa y mejoras en tu calibre; pero es de principal importancia que puedas entender que todo lo que Dios hace hoy tiene significado y es beneficioso: te permite vivir en una tierra de inmundicia para escapar de esta y sacudirte de ella, te permite superar la influencia de Satanás, y dejar atrás su oscura influencia; centrándote en estas cosas estás protegido en esta tierra de inmundicia. En última instancia, ¿qué testimonio se te pedirá que des? Vives en una tierra de inmundicia, pero eres capaz de volverte santo, y no ser más inmundo e impuro; vives bajo el campo de acción de Satanás, pero te despojas de su influencia, y él no te posee ni hostiga, y vives en las manos del Todopoderoso. Este es el testimonio y la prueba de la victoria en la batalla con Satanás. Eres capaz de abandonar a Satanás, lo que vives no le revela a este, sino que es lo que Dios exigió que el hombre alcanzara cuando lo creó: humanidad, razón, perspectivas normales, determinación normal de amar a Dios y lealtad a Él. Tal es el testimonio dado por una criatura de Dios.

de ‘La verdad interna de la obra de conquista (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

6. La obra de los últimos días rompe con todas las reglas, e independientemente de si eres maldito o castigado, mientras ayudes a Mi obra, y seas beneficioso para la obra de conquista de hoy, e independientemente de que seas un descendiente de Moab o la progenie del gran dragón rojo, mientras cumplas la obligación de una criatura de Dios en esta etapa de la obra, y lo hagas lo mejor que puedas, el efecto debido se conseguirá. Tú eres la progenie del gran dragón rojo, y eres un descendiente de Moab; en resumen, todos los que son de carne y hueso son las criaturas de Dios, y el Creador los hizo. Tú eres una criatura de Dios, no deberías tener elección alguna, y esta es tu obligación. Por supuesto, hoy la obra del Creador va dirigida a todo el universo. Independientemente de quién sea tu antepasado, en general, sois una de las criaturas de Dios, vosotros —los descendientes de Moab— sois una parte de las criaturas de Dios, sólo que sois de un valor inferior. Dado que hoy la obra de Dios se lleva a cabo entre todas las criaturas, y está dirigida a todo el universo, el Creador es libre de seleccionar a cualquier persona, asunto, o cosa con el fin de hacer Su obra. No le preocupa de quién desciendas; mientras seas una de Sus criaturas, y mientras seas beneficioso para Su obra —la obra de conquista y testimonio— Él llevará a cabo Su obra en ti sin ningún escrúpulo. Esto destroza los conceptos tradicionales de las personas, que son que Dios nunca obrará entre los gentiles, especialmente entre los que han sido malditos y son inferiores; porque en el caso de los malditos, sus generaciones posteriores también serán malditas para siempre, y nunca tendrán la oportunidad de salvarse; Dios nunca descenderá y obrará en una tierra gentil, y nunca pondrá el pie en una tierra de inmundicia, porque Él es santo. La obra de Dios ha hecho añicos todos estos conceptos en los últimos días. Que sepas que Dios es el Dios de todas las criaturas, Él tiene el dominio sobre los cielos, la tierra y todas las cosas, y no sólo es el Dios del pueblo de Israel. Así pues, esta obra en China es del mayor significado, ¿y no se extenderá entre todas las naciones? El gran testimonio del futuro no se limitará a China; si Dios os conquistara sólo a vosotros, ¿podrían ser convencidos los demonios? Estos no entienden el ser conquistados, o el gran poder de Dios, y sólo cuando el pueblo escogido de Dios a lo largo de todo el universo vea los efectos definitivos de esta obra, serán conquistadas todas las criaturas. Nadie es más retrógrado o corrupto que los descendientes de Moab. Sólo si estas personas pueden ser conquistadas, ellas que son las más corruptas, que no reconocieron a Dios ni creyeron que existe un Dios han sido conquistadas, y reconocen a Dios en sus bocas, lo alaban, y son capaces de amarlo, será este el testimonio de la conquista. Aunque no sois Pedro, vivís su imagen, sois capaces de poseer su testimonio, y el de Job, y este es el mayor testimonio. Finalmente dirás: “no somos israelitas, sino los descendientes abandonados de Moab, no somos Pedro, cuyo calibre somos incapaces de tener, ni Job, y ni siquiera podemos compararnos con la determinación de Pablo de sufrir por Dios y dedicarse a Él, y somos muy retrógrados, y, por tanto, no estamos cualificados para disfrutar de las bendiciones de Dios. Él ha seguido levantándonos hoy; así que debemos satisfacerle, y aunque somos de un calibre o una cualificación insuficientes, estamos dispuestos a satisfacer a Dios —tenemos esta determinación—. Somos los descendientes de Moab, y estábamos malditos. Dios lo decretó, y somos incapaces de cambiarlo, pero nuestro vivir y nuestro conocimiento pueden cambiar, y estamos decididos a satisfacer a Dios”. Cuando tomes esta determinación, se demostrará que has testificado de haber sido conquistado.

de ‘La verdad interna de la obra de conquista (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

7. El resultado a conseguir de la obra de conquista es principalmente que la carne del hombre deje de rebelarse, esto es, que su mente obtenga un nuevo entendimiento de Dios, que su corazón le obedezca totalmente a Él, y que tome la determinación de ser para Él. La forma en que cambie el temperamento o la carne de una persona no determina si esta ha sido conquistada. Más bien, Dios te ha conquistado cuando tu pensamiento, tu consciencia y tu sentido cambian, es decir, cuando toda tu actitud mental cambia. Cuando has decidido obedecer y has adoptado una nueva mentalidad, cuando ya no traes más ninguna de tus propios conceptos o intenciones a las palabras y la obra de Dios, y cuando tu cerebro puede pensar con normalidad, es decir, cuando puedes entregarte para Él con todo tu corazón, esta clase de persona es alguien totalmente conquistado. En el ámbito de la religión, muchas personas sufren bastante durante toda su vida, sometiendo su cuerpo o cargando su cruz, ¡incluso sufriendo y soportando hasta su último aliento! Algunos siguen ayunando hasta la mañana de su muerte. Durante toda su vida se niegan a sí mismos buenos alimentos y ropa, acentuando únicamente el sufrimiento. Son capaces de someter su cuerpo y abandonar su carne. Su espíritu para soportar el padecimiento es elogiable. Pero su pensamiento, sus conceptos, su actitud mental y, de hecho, su vieja naturaleza, ninguno de estos ha sido en absoluto objeto de tratamiento. No tienen un verdadero entendimiento de sí mismos. Su imagen mental de Dios es la tradicional de un Dios impreciso. Su determinación de sufrir por Él procede de su celo y su temperamento positivo. Aunque creen en Él, no lo entienden ni conocen Su voluntad. Sólo están trabajando y sufriendo ciegamente por Dios. No dan ningún valor en absoluto a ser discernidores y se preocupan poco de cómo garantizar que su servicio cumpla realmente la voluntad de Dios. Saben incluso menos cómo lograr un entendimiento de Él. El Dios al que sirven no es Dios en Su imagen original, sino uno que ellos mismos han ideado, uno del que oyeron hablar, o uno legendario encontrado en los escritos. Por tanto, usan sus imaginaciones gráficas y sus corazones piadosos para sufrir por Dios y emprender para Él la obra que Él quiere hacer. Su servicio es demasiado inexacto, de forma que prácticamente no hay uno que sirva sinceramente a Dios en una manera que cumpla Su voluntad. Independientemente de cuán dispuestos a sufrir estén, su perspectiva original sobre el servicio y su imagen mental de Dios siguen sin cambiar, porque no han pasado por Su juicio y Su castigo, así como por Su refinamiento y perfección, y porque nadie los ha guiado con la verdad. Aunque crean en Jesús el Salvador, ninguno de ellos lo ha visto nunca. Sólo saben de Él a través de leyendas y habladurías. En consecuencia, su servicio equivale sólo a servir aleatoriamente con los ojos cerrados, como un ciego que sirve a su padre. ¿Qué puede conseguirse en última instancia por medio de este tipo de servicio? ¿Y quién lo aprobaría? Desde el principio hasta el fin, su servicio nunca cambia en absoluto. Sólo reciben lecciones artificiales y basan su servicio únicamente en su naturalidad y lo que a ellos mismos les gusta. ¿Qué recompensa podría cosechar esto? Ni siquiera Pedro, quien vio a Jesús, sabía cómo servir de una forma que cumpliera la voluntad de Dios. No fue hasta el final, en su vejez, cuando llegó a entender. ¿Qué dice esto acerca de esos ciegos que no han experimentado ningún tratamiento o poda y que no tenían a nadie guiándolos? ¿No es el servicio de muchos entre vosotros hoy como el de estas personas ciegas? Todos esos que no han recibido juicio ni poda, ni tratamiento, y no han cambiado, ¿no son los conquistados de forma incompleta? ¿Qué uso tienen tales personas? Si tu pensamiento, tu entendimiento de la vida, y tu entendimiento de Dios no muestran un nuevo cambio y no resultan ni siquiera en una pequeña ganancia real, ¡nunca conseguirás nada destacable en tu servicio! Sin una visión y sin un nuevo entendimiento de la obra de Dios, no puedes ser una persona conquistada. Tu forma de seguir a Dios será entonces como la de aquellos que sufren y ayunan: ¡será de poco valor! ¡Precisamente porque hay poco testimonio en lo que hacen digo que su servicio es fútil! A lo largo de sus vidas, esas personas sufren, pasan tiempo en la cárcel, y en cada momento, soportan, acentúan el amor y la bondad, y cargan su cruz. El mundo los difama y rechaza y han experimentado toda dificultad. Obedecen hasta el final, pero aun así, no son conquistados y no pueden ofrecer testimonio de ello. Han sufrido no poco, pero en su interior no conocen en absoluto a Dios. Nada de su viejo pensamiento, sus viejas nociones, prácticas religiosas, entendimientos artificiales e ideas humanas se han visto sometidos a tratamiento. No hay en absoluto un nuevo entendimiento en ellas. Ni siquiera un poco de su entendimiento de Dios es verdadero o preciso. Han malentendido Su voluntad. ¿Puede ser esto servir a Dios? Independientemente de cómo entendieras a Dios en el pasado, supón que lo sostienes hoy y sigues basando tu entendimiento de Él en tus propias nociones e ideas, por mucho que Él haga. Esto es, imagina que no posees un entendimiento nuevo y verdadero de Dios y que eres incapaz de conocer Su inherente imagen y carácter. Supón que tu entendimiento de Dios sigue siendo guiado por un pensamiento feudal supersticioso y sigue naciendo de imaginaciones y nociones humanas. De ser este el caso, no has sido conquistado. Mi objetivo al decirte ahora muchas palabras es permitirte entender y usar este conocimiento para llevarte a un entendimiento preciso y nuevo. También tienen el propósito de liberarte de esas viejas nociones y conocimiento que llevas en ti de forma que puedas poseer un nuevo entendimiento. Si verdaderamente comes y bebes Mis palabras, tu entendimiento cambiará de un modo considerable. Mientras mantengas un corazón obediente, conforme comes y bebes las palabras de Dios, tu perspectiva volverá. Si eres capaz de aceptar los repetidos castigos, tu vieja mentalidad cambiará poco a poco. Si tu vieja mentalidad se sustituye totalmente con la nueva, tu práctica también cambiará en consecuencia. De esta forma, tu servicio irá cada vez mejor encaminado, y cumplirá cada vez más la voluntad de Dios. Si puedes cambiar tu vida, tu entendimiento de la vida y tus muchas nociones sobre Dios, tu naturalidad disminuirá gradualmente. Esto, y nada menos que esto, es el resultado después de que Dios conquiste al hombre; este es el cambio que se verá en el hombre. Si al creer en Dios, lo único que conoces sobre ello es someter tu cuerpo, soportar y sufrir, y no tienes claro si lo que estás haciendo es correcto o erróneo, y mucho menos para quién lo haces, ¿cómo puede esta clase de práctica llevar a un cambio?

de ‘La verdad interna de la obra de conquista (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

8. Deberíais entender que lo que estoy exigiendo de vosotros no es que vuestro cuerpo se someta a esclavitud o que vuestro cerebro sea controlado y se le prevenga de pensamientos arbitrarios. Este no es el objetivo de la obra ni la obra que debe hacerse ahora. Ahora necesitáis tener un entendimiento desde el ángulo positivo de forma que podáis cambiaros a vosotros mismos. Lo que más necesitáis es equiparos con las palabras de Dios, que significa equiparos totalmente con la verdad y la visión actuales, y después seguir adelante y ponerlas en práctica. Esta es vuestra responsabilidad. No os estoy pidiendo que busquéis y obtengáis una iluminación incluso mayor. Actualmente no tenéis estatura para eso. Lo que se necesita de vosotros es que hagáis todo lo que podáis para comer y beber las palabras de Dios. Necesitáis entender la obra de Dios y reconocer vuestra naturaleza, vuestra esencia y esa vieja vida vuestra. Necesitáis reconocer especialmente esas prácticas pasadas erróneas y hechos humanos vuestros. Para cambiar, debéis empezar cambiando vuestro pensamiento. Primero sustituid el viejo por el nuevo, y dejad que este gobierne vuestras palabras, acciones y vida. Esto es lo que se os pide ahora. No practiquéis ni sigáis ciegamente. Deberíais tener una base y un objetivo. No os engañéis a vosotros mismos. Deberíais saber para qué es exactamente vuestra fe en Dios, qué obtener de ella, y en qué deberíais entrar ahora. Es imperativo que sepas todo esto.

de ‘La verdad interna de la obra de conquista (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

9. Después de que Dios llevara a cabo Sus dos etapas de obra en Israel, israelitas y todos los gentiles por igual llegaron a albergar esta noción: aunque es verdad que Él creó todas las cosas, sólo está dispuesto a ser el Dios de los israelitas, no el de los gentiles. Los israelitas creen lo siguiente: Dios sólo puede ser nuestro Dios, no el vuestro, gentiles, y como no veneráis a Jehová, Él —nuestro Dios— os aborrece. Esos judíos creen esto además: el Señor Jesús adoptó nuestra imagen de pueblo judío y es un Dios que lleva la marca de este pueblo. Él obra entre nosotros. Su imagen y la nuestra son parecidas; nuestra imagen es cercana a la de Dios. El Señor Jesús es nuestro Rey, el Rey de los judíos; los gentiles no están cualificados para recibir esa gran salvación. El Señor Jesús es la ofrenda por el pecado para nosotros, los judíos. Los israelitas y el pueblo judío se formaron estas muchas nociones basándose, simplemente, en esas dos etapas de la obra. Reclaman de forma autoritaria a Dios para sí mismos, no permitiendo que Él sea también el Dios de los gentiles. De esta forma, Él pasó a ser un vacío en los corazones de los gentiles. Esto se debe a que todos llegaron a creer que Él no quiere ser el Dios de los gentiles y que sólo le gustan los israelitas —Su pueblo escogido— y los judíos, especialmente los discípulos que lo siguieron. ¿No sabes que la obra que Jehová y Jesús hicieron es para la supervivencia de toda la humanidad? ¿Reconoces ahora que Dios es el Dios de todos vosotros, los nacidos fuera de Israel? ¿No está Dios justo aquí en medio de vosotros hoy? Esto no puede ser un sueño, ¿verdad? ¿No aceptáis esta realidad? No os atrevéis a creerlo o pensar en ello. Independientemente de cómo lo veáis, ¿no está Dios justo aquí en medio de vosotros? ¿Seguís teniendo miedo de creer estas palabras? Desde este día en adelante, ¿no son todas las personas conquistadas, y todos los que quieren ser seguidores de Dios, Su pueblo escogido? ¿No sois todos vosotros, que sois seguidores hoy, el pueblo escogido fuera de Israel? ¿No es vuestro estatus el mismo que el de los israelitas? ¿No deberíais reconocer todo esto? ¿No es esta la meta de la obra de conquistaros? Ya que podéis ver a Dios, entonces Él será vuestro Dios para siempre, desde el principio y hasta el futuro. Él no os abandonará, siempre y cuando todos vosotros estéis dispuestos a seguirle y ser Sus creaciones leales y obedientes.

de ‘La verdad interna de la obra de conquista (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

10. ¿Qué significa ser perfeccionado? ¿Qué significa ser conquistado? ¿Qué criterios debe uno cumplir para ser conquistado? ¿Y para ser perfeccionado? Conquistar y perfeccionar tienen el propósito de obrar al hombre de forma que este pueda volver a su semejanza original, y quedar libre de su carácter satánico corrupto así como de la influencia de Satanás. Esta conquista llega pronto en el proceso de obrar al hombre, lo que significa que es el primer paso de la obra. Perfeccionar es el segundo, o la obra de conclusión. Cada ser humano debe pasar por el proceso de ser conquistado; de lo contrario, no sería capaz de conocer a Dios y no sabría que hay un Dios, esto es, no sería capaz de reconocerlo. Y si una persona no le reconoce, sería imposible que Dios la haga completa, porque no cumpliría los criterios para esta compleción. Si ni siquiera reconoces a Dios, ¿cómo podrías conocerle? ¿Y cómo lo buscarías? Serías, asimismo, incapaz de dar testimonio de Él, y menos aún de tener la fe para satisfacerlo. Por tanto, para cualquiera que quiera ser hecho completo, el primer paso tiene que ser pasar por la obra de conquista. Esta es la primera condición. Pero sea la conquista o el perfeccionamiento, cada uno de ellos tiene la meta de obrar al hombre y cambiarlo, y cada uno es un elemento en la obra de gestionar al hombre. Estos dos pasos son lo que se exige para convertir a alguien en una persona completa; no se puede saltar ningún paso. Es cierto que “ser conquistado” no suena muy bien, pero en realidad el proceso de conquista de alguien es el de cambiar a ese alguien. Después de ser conquistado, no te has librado completamente de tu carácter corrupto, pero lo habrás conocido. Por medio de la obra de conquista habrás llegado a conocer tu humanidad inferior y también mucho de tu desobediencia. Aunque serás incapaz de descartarlos o cambiarlos dentro del corto período de la obra de conquista, llegarás a conocerlos. Esto establece el fundamento para tu perfección. Así pues, la conquista y el perfeccionamiento se llevan a cabo para cambiar al hombre, para liberarlo de su carácter satánico corrupto de forma que pueda darse plenamente a Dios. Es sólo que ser conquistado es el primer paso en el cambio del carácter humano y también en la acción de entregarse totalmente a Dios por parte del hombre, un paso inferior al de ser perfeccionado. El carácter vital de una persona conquistada cambia mucho menos que el de una persona perfeccionada. Ser conquistado y ser perfeccionado son cosas conceptualmente diferentes entre sí porque son distintas fases de la obra y porque les exigen a las personas diferentes estándares, la conquista se los exige más bajos y el perfeccionamiento se los exige más elevados. Los perfeccionados son personas justas, hechas santas y puras; son cristalizaciones de la obra de gestionar al hombre, o productos finales. Aunque no son humanos perfectos, son personas que buscan vivir vidas llenas de sentido. Pero los conquistados sólo reconocen verbalmente que Dios existe; reconocen que Dios se ha encarnado, que la Palabra aparece en la carne y que Dios ha venido a la tierra para llevar a cabo la obra de juicio y castigo. También reconocen que el juicio y el castigo de Dios, así como Su golpe y refinamiento son todos beneficiosos para el hombre. Esto es, están tan sólo comenzando a tener la semejanza humana, y tienen algún entendimiento de la vida pero aún están confusos sobre el mismo. En otras palabras, están justo empezando a poseer humanidad. Estos son los resultados de ser conquistado. Cuando las personas entran en la senda de la perfección, su viejo carácter puede cambiarse. Además, sus vidas siguen creciendo y entran gradualmente más a fondo en la verdad. Son capaces de aborrecer al mundo y a todos aquellos que no persiguen la verdad. Se aborrecen especialmente a sí mismas, pero más que eso, se conocen claramente a sí mismas. Están dispuestas a vivir por la verdad y hacen que su objetivo sea perseguirla. No están dispuestas a vivir en los pensamientos generados por sus propios cerebros, y sienten aborrecimiento por la santurronería, la soberbia, y el engreimiento del hombre. Hablan con un fuerte sentido del decoro, manejan las cosas con discernimiento y sabiduría, y son leales y obedientes a Dios. Si experimentan un momento de castigo y juicio, no sólo no se vuelven pasivas o débiles, sino que están agradecidas por el castigo y el juicio de Dios. Creen que no pueden seguir adelante sin el castigo y el juicio de Dios; pueden recibir Su protección por medio de ellos. No buscan una fe de paz y gozo ni de buscar pan para satisfacer el hambre. Tampoco van detrás de los disfrutes carnales temporales. Esto es lo que tienen los perfeccionados.

de ‘La verdad interna de la obra de conquista (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

11. La obra de conquista hecha en vosotros es de la más profunda importancia: por un lado, el propósito de esta obra es perfeccionar a un grupo de personas, esto es, hacer de ellos un grupo de vencedores, como el primer grupo de personas hechas completas, las primicias. Por otro lado, es permitir que los seres creados disfruten del amor de Dios, reciban la mayor salvación de Dios y la salvación plena de Dios. permitir al hombre disfrutar no sólo de la misericordia y la amorosa bondad, sino, lo que es más importante, el castigo y el juicio. Desde la creación del mundo hasta ahora, todo lo que Dios ha hecho en Su obra es amor, sin ningún odio hacia el hombre. Incluso el castigo y el juicio que has visto son también amor, un amor más verdadero y real; este amor lleva a las personas al camino correcto de la vida humana. Por un tercer lado, es dar testimonio delante de Satanás. Y por un cuarto lado, es establecer un fundamento para extender la obra futura del evangelio. Toda la obra que Él ha hecho tiene el propósito de llevar a las personas al camino correcto de la vida humana, de forma que puedan tener la vida normal de la humanidad, porque el hombre no sabe cómo llevar una vida. Sin esa dirección, sólo serías capaz de vivir una vida vacía, inútil y sin sentido, y no sabrías en absoluto cómo ser una persona normal. Este es el sentido más profundo de la conquista del hombre.

de ‘La verdad interna de la obra de conquista (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

12. Todos vosotros descendéis de Moab. Hacer obra de conquista en vosotros es vuestra gran salvación. Todos vosotros vivís en un lugar de pecado y libertinaje; todos sois personas libertinas y pecadoras. Hoy no sólo podéis ver a Dios, sino lo que es más importante, habéis recibido castigo y juicio, la más profunda salvación, es decir, el amor más grande de Dios. Todo lo que Él hace es amor verdadero por vosotros; no tiene malas intenciones. Él os juzga por vuestros pecados, para que os examinéis y recibáis esta tremenda salvación. Todo esto se hace para obrar al hombre. De principio a fin, Dios ha hecho todo lo posible para salvar al hombre, y sin duda no está dispuesto a destruir completamente al hombre que creó con Sus propias manos. Ahora, Él ha venido entre vosotros para obrar; ¿no es esto aún más salvación? Si Él os odiara, ¿seguiría haciendo una obra de tal magnitud para guiaros personalmente? ¿Por qué iba a sufrir así? Dios no os odia ni tiene ninguna mala intención hacia vosotros. Deberíais saber que el amor de Dios es el más verdadero de todos. Es sólo por culpa de la desobediencia de las personas que Él tiene que salvarlas por medio del juicio; de lo contrario, no se salvarían. Como no sabéis cómo llevar una vida o cómo vivir, vivís en este lugar libertino y pecador, y sois diablos libertinos e inmundos, Él no soporta dejar que os volváis aún más depravados; tampoco soporta veros vivir en un lugar inmundo como este, pisoteados por Satanás a su antojo, o para dejaros caer en el Hades. Él sólo quiere ganar a este grupo de vosotros y salvaros totalmente. Este es el propósito principal de hacer la obra de conquista en vosotros, es sólo para salvación.

de ‘La verdad interna de la obra de conquista (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

13. Aunque el castigo y el juicio son refinamientos y revelaciones inmisericordes al hombre, cuyo propósito es castigar sus pecados y a su carne, nada de esta obra tiene la intención de condenar y extinguir su carne. Las duras revelaciones de la palabra tienen, todas, el propósito de guiarte por la senda correcta. Habéis experimentado personalmente mucho de esta obra y, claramente, ¡no os ha llevado a una senda mala! Todo esto es para permitirte vivir una humanidad normal; todo ello es algo que tu humanidad normal puede lograr. Cada paso de la obra se realiza con base en tus necesidades, según tus debilidades, y según tu estatura real, y no se os coloca ninguna carga insoportable. Aunque eres incapaz de ver esto claramente ahora y sientes que estoy siendo duro contigo, aunque sigues pensando que la razón por la que te castigo y juzgo cada día y te reprendo cada día es que te odio, y aunque lo que recibes es castigo y juicio, en realidad es todo amor por ti, también una gran protección para ti. Si no puedes comprender el sentido más profundo de esta obra, simplemente no hay forma de que avances en tu experiencia. Deberías sentirte consolado por semejante salvación. No te niegues a entrar en razón. Habiendo llegado tan lejos, deberías ver claramente el sentido de esta obra de conquista. ¡Ya no deberías tener tal o cual parecer!

de ‘La verdad interna de la obra de conquista (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

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