183 Deseo ver el día en que Dios gane la gloria

Hoy acepto el juicio y la purificación de Dios y mañana recibiré Sus bendiciones.

Estoy dispuesto a entregar mi juventud y a ofrecer mi vida por ver el día en que Dios gane la gloria.

¡Oh, el amor de Dios, me ha hechizado el corazón!

Él obra y expresa la verdad, otorgando al hombre el camino de la vida.

Estoy dispuesto a beber del cáliz amargo y a sufrir por recibir la verdad.

Soportaré la humillación sin quejarme. Deseo dedicar mi vida a devolverle a Dios Su gracia.


Ofreceré mi amor y lealtad a Dios y cumpliré con mi misión para glorificarlo.

Estoy decidido a mantenerme firme en mi testimonio de Dios y a no rendirme jamás a Satanás.

¡Oh! Tal vez me parta la cabeza y corra la sangre, pero el pueblo de Dios no puede perder el temple.

La exhortación de Dios descansa en el corazón y yo decido humillar al diablo, Satanás.

Dios predestina el dolor y las penalidades. Le seré fiel y obediente hasta la muerte.

Dios nunca volverá a derramar una lágrima ni a preocuparse por mi culpa.


Las palabras de Dios me dan fe y fuerza. Y seguiré a Dios con firmeza hasta el final.

Siempre proclamaré el evangelio de Dios y daré testimonio de él hasta mi último aliento.

¡Oh! Alabo sinceramente a Dios y le ofrezco mis cántico y un baile nuevos.

Abro el corazón, hablo con él en la mano y ofrezco mi sinceridad a Dios.

Mi corazón se aferra a Dios por siempre. Cuando llegue el día en que Él gane la gloria,

nos reuniremos alrededor del trono, bailaremos con júbilo y disfrutaremos del descanso eterno en el cielo nuevo y la tierra nuevos.

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