Q. Acerca del cambio en el carácter y la perfección por Dios

647. ¿Qué significa una transformación del carácter? Ocurre cuando, al experimentar la obra de Dios, un amante de la verdad acepta el juicio y castigo de Sus palabras y experimenta toda clase de sufrimiento y refinamiento. Tal persona es purificada de los venenos satánicos que tiene en su interior y se libera por completo de su carácter corrupto de modo que pueda someterse a las palabras de Dios y todas Sus orquestaciones y arreglos para nunca volver a rebelarse contra Él o resistirse a Él. Esto es una transformación del carácter. […] Una transformación de carácter significa que, debido a que ama y puede aceptar la verdad, una persona llega a conocer finalmente su naturaleza desobediente que se opone a Dios; comprende que el hombre está muy profundamente corrupto, reconoce la absurdez y la astucia del hombre, reconoce lo pobre y lamentable que es el hombre y finalmente llega a entender la naturaleza del hombre y su esencia. Sabiendo todo esto, se vuelve capaz de negarse a sí mismo y abandonarse por completo, vivir de acuerdo con la palabra de Dios, y practicar la verdad en todas las cosas. Se trata de alguien que conoce a Dios; es alguien cuyo carácter se ha transformado.

Extracto de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

648. Una transformación en el carácter se refiere, principalmente, a la transformación en la naturaleza de una persona. Las cosas que una persona tiene en su naturaleza no pueden verse mediante las conductas externas; están directamente relacionadas con el valor y el significado de su existencia. Es decir, involucran directamente la actitud que tiene una persona sobre la vida y sus valores, las cosas que se encuentran en lo profundo de su alma y su esencia. Si una persona es incapaz de aceptar la verdad, no pasará por una transformación en estos aspectos. Sólo al experimentar la obra de Dios, al entrar plenamente en la verdad, al cambiar sus valores y su perspectiva sobre la existencia y la vida, al alinear su punto de vista con los de Dios y al volverse capaz de someterse por completo a Él y serle leal, puede decirse que el carácter de alguien ha transformado.

Extracto de ‘Lo que se debe saber sobre cómo transformar el propio carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

649. Cambiar el carácter del hombre comienza con el conocimiento de su esencia, y a través de cambios en su pensamiento, su naturaleza y su perspectiva mental, por medio de cambios fundamentales. Sólo así se lograrían cambios verdaderos en el carácter del hombre. El carácter corrupto del hombre proviene de haber sido envenenado y pisoteado por Satanás, del daño atroz que Satanás ha infligido a su pensamiento, su moral, su percepción y su sentido. Es precisamente debido a que las cosas fundamentales del hombre han sido corrompidas por Satanás, y que son diametralmente distintas a cómo Dios las creó originalmente, que el hombre se opone a Dios y no entiende la verdad. Por ende, los cambios en el carácter del hombre deben comenzar con cambios en su pensamiento, percepción y sentido que cambien su conocimiento de Dios y su conocimiento de la verdad.

Extracto de ‘Tener un carácter inalterable es estar en enemistad con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

650. Si deseas ser purificado de la corrupción y someterte a un cambio en tu carácter vital, entonces debes tener amor a la verdad y la capacidad de aceptarla. ¿Qué significa aceptar la verdad? Aceptar la verdad indica que, independientemente del carácter corrupto que tengas o cuál de los venenos del gran dragón rojo esté en tu naturaleza, la reconoces cuando la palabra de Dios la revela y te sometes a esas palabras, las aceptas sin condiciones, sin poner excusas ni tratar de elegir y escoger, y llegas a conocerte a ti mismo según lo que Él dice. Esto es lo que significa aceptar las palabras de Dios. Independientemente de lo que Él diga, de lo desgarradoras que puedan ser Sus declaraciones para tu corazón, y de las palabras que Él use, puedes aceptarlas mientras lo que Él diga sea la verdad, y puedes reconocerlas mientras se conformen a la realidad. Puedes someterte a las palabras de Dios sin importar cuán profundamente las entiendas, las aceptes y te sometas a la luz que es revelada por el Espíritu Santo y comunicada por tus hermanos y hermanas. Cuando esa persona ha buscado la verdad hasta cierto punto, puede obtener la verdad y lograr una transformación de su carácter.

Extracto de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

651. Al creer en Dios, si las personas desean la transformación de su carácter, entonces no se deben separar de la vida real. En la vida real, debes conocerte, renunciar a ti mismo, practicar la verdad, así como aprender los principios, el sentido común, y las reglas de conducta propia en todas las cosas antes de que seas capaz de lograr la transformación gradual. Si solo te enfocas en el conocimiento teórico y solo vives entre ceremonias religiosas sin profundizar en la realidad, sin entrar en la vida real, entonces nunca entrarás en la realidad, nunca conocerás a ti mismo, a la verdad o a Dios y siempre serás ciego e ignorante. […] Si quieres entrar en la realidad, uno debe enfocar todo hacia la vida real. Si, al creer en Dios, las personas no pueden llegar a conocerse a sí mismas mediante la entrada en la vida real, y si no pueden vivir la humanidad normal en la vida real, entonces se convertirán en fracasos. Todos los que desobedecen a Dios son personas que no pueden entrar en la vida real. Todos son personas que hablan de la humanidad, pero viven la naturaleza de los demonios. Son todas las personas que hablan de la verdad, pero viven las doctrinas. Aquellos que no pueden vivir la verdad en la vida real son los que creen en Dios, pero que Él los aborrece y los rechaza. Tienes que practicar tu entrada en la vida real, conocer tus propias deficiencias, desobediencia, e ignorancia y conocer tu humanidad anormal y tus debilidades. De esa manera, tu conocimiento se integrará en tu condición y dificultades presentes. Sólo este tipo de conocimiento es real y puede permitirte comprender verdaderamente tu propia condición y lograr una transformación del carácter.

Extracto de ‘Discutiendo la vida de la iglesia y la vida real’ en “La Palabra manifestada en carne”

652. Las personas no pueden cambiar su propio carácter; deben padecer el juicio y castigo, y el sufrimiento y refinamiento de las palabras o ser tratadas, disciplinadas y podadas por Sus palabras. Solo entonces pueden ellos lograr la obediencia y lealtad a Dios y dejar de ser indiferentes hacia Él. Es bajo el refinamiento de las palabras de Dios que el carácter de las personas cambia. Solo a través de la revelación, el juicio, la disciplina y el trato de Sus palabras ya no se atreverán a actuar precipitadamente, sino que se volverán calmados y compuestos. El punto más importante es que puedan someterse a las palabras actuales de Dios, obedecer Su obra, incluso si no está de acuerdo con las nociones humanas, puedan hacer a un lado estas nociones y someterse por su propia voluntad. En el pasado, el discurso sobre el cambio de carácter se refería principalmente a ser capaz de renunciar a uno mismo, permitirle a la carne sufrir, disciplinar el cuerpo y deshacerse de las preferencias carnales, que es un tipo de cambio de carácter. Hoy, todo el mundo sabe que la verdadera expresión de un cambio de carácter es obedecer las palabras actuales de Dios y conocer de verdad Su nueva obra. De esta manera, el conocimiento anterior de Dios por parte de las personas, influenciado por sus propias nociones, puede ser eliminado y pueden conseguir un verdadero entendimiento de Dios y obediencia a Él. Solo esta es una expresión genuina de un cambio de carácter.

Extracto de ‘Aquellos cuyo carácter ha cambiado son aquellos que han entrado a la realidad de las palabras de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

653. Al procurar cambiar tu carácter, debes alcanzar una determinada etapa en tu entendimiento de ti mismo, por medio de la cual puedes descubrir los venenos satánicos que se encuentran en tu naturaleza. Debes saber lo que significa desafiar a Dios, así como rebelarse contra Él, y debes aprender cómo hacer las cosas conforme a la verdad en todos los asuntos. Debes obtener también algo de entendimiento de la voluntad de Dios y de Sus exigencias para con la humanidad. Debes poseer conciencia y razón delante de Dios, no debes alardear ni engañar a Dios y no debes hacer nada que se resista a Dios. Así, habrás cambiado tu carácter. Aquellos cuyo carácter se ha transformado sienten reverencia por Dios en lo profundo de sus corazones y su rebeldía contra Él poco a poco disminuye. Además, en el cumplimiento de sus deberes ya no necesitan que otros se preocupen por ellos ni el Espíritu Santo tampoco tiene que hacer siempre la obra de disciplina en ellos. Pueden básicamente someterse a Dios y la verdad está presente en sus opiniones sobre las cosas. Todo esto equivale a haberse vuelto compatible con Dios.

Extracto de ‘Solo buscando la verdad puede uno lograr un cambio en el carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

654. Aquellas que han experimentado un cambio en su carácter han comprendido la verdad, poseen discernimiento en todos los asuntos, saben cómo actuar de acuerdo con la voluntad de Dios, con los principios de la verdad, cómo hacer para satisfacer a Dios, y entienden la naturaleza de la corrupción que revelan. Cuando sus propias ideas y nociones se manifiestan, son capaces de discernir y abandonar la carne. Así es como se expresa un cambio en el carácter. Lo principal respecto a un cambio en el carácter es que las personas han comprendido claramente la verdad, y cuando llevan a cabo las cosas, ponen en práctica la verdad con relativa precisión y su corrupción no se revela tan a menudo. Generalmente, las personas cuyo carácter ha cambiado parecen ser particularmente razonables y tener discernimiento y, debido a su entendimiento de la verdad, no manifiestan tanto farisaísmo y arrogancia. Se dan cuenta de las cosas y tienen gran discernimiento en relación con la corrupción que se revela, así que no dan pie a la arrogancia. Son capaces de tener una comprensión mesurada de cuál es el lugar del hombre, de cómo comportarse de forma razonable, de cómo ser diligente, de qué decir y qué no decir, y de qué decir y qué hacer a qué personas. Por eso se dice que este tipo de personas son relativamente razonables. Los que tienen un cambio de carácter manifiestan verdaderamente la semejanza de un ser humano y poseen la verdad. Siempre pueden hablar y ver las cosas de acuerdo con la verdad, y se guían por principios en todo lo que hacen; no están sujetas a la influencia de ninguna persona, asunto o cosa, y todas tienen su propio punto de vista y pueden mantener los principios de la verdad. Su carácter es relativamente estable, no tienen dos caras, e independientemente de la situación en la que se encuentren, entienden cómo llevar a cabo su deber de manera adecuada y cómo hacer las cosas para satisfacer a Dios. Aquellos cuyo carácter ha cambiado no están centrados en qué hacer para parecer buenos en un nivel superficial; tienen claridad interna respecto a qué hacer para satisfacer a Dios. Por tanto, desde fuera puede parecer que no son entusiastas o que no han hecho nada importante, pero todo lo que hacen tiene sentido, es valioso y tiene resultados prácticos.

Extracto de ‘La diferencia entre los cambios externos y los cambios en el carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

655. Aquellos cuyo carácter ha cambiado poseen sin duda mucha verdad; esto puede confirmarse por sus perspectivas sobre las cosas y los principios en sus acciones. Los que no poseen la verdad no han tenido absolutamente ningún cambio en su carácter. Un cambio en el carácter no significa tener una humanidad madura y experimentada. Se refiere, principalmente, a casos en los que algunos de los venenos satánicos en la naturaleza de las personas cambian como resultado de alcanzar el conocimiento de Dios y de comprender la verdad. Es decir, esos venenos satánicos se limpian y la verdad expresada por Dios echa raíces en estas personas, y se convierte en su vida y en el fundamento de su existencia. Solo entonces se convierten en personas nuevas y, así, su carácter cambia. Un cambio en el carácter no significa que el carácter externo de las personas sea más dócil que antes; que solían ser arrogantes, pero que ahora hablan razonablemente o que no solían escuchar a nadie, pero ahora pueden escuchar a los demás. No se puede decir que esos cambios externos sean transformaciones en el carácter. Por supuesto, los cambios en el carácter incluyen estos estados y expresiones, pero lo más importante es que su vida interior ha cambiado. La verdad expresada por Dios se convierte en su vida misma, los venenos satánicos internos se han eliminado, sus perspectivas han cambiado por completo y ninguna de ellas está alineada con la perspectiva del mundo. Ve claramente las argucias y los venenos del gran dragón rojo; ha comprendido la verdadera esencia de la vida. Por tanto, los valores de su vida han cambiado; este es el cambio más fundamental y la esencia de un cambio en el carácter.

Extracto de ‘La diferencia entre los cambios externos y los cambios en el carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

656. Para buscar ser perfeccionada por Dios, una persona debe entender primero lo que significa ser perfeccionada por Él, así como las condiciones que debe cumplir para ello. Una vez que comprende tales asuntos, debe buscar una senda de práctica. Para ser perfeccionado, uno debe tener determinada cualidad. Muchas personas no poseen una calidad inherentemente elevada, en cuyo caso debes pagar un precio y trabajar duro de manera subjetiva. A menor calidad, mayor será el esfuerzo subjetivo que debes hacer. Cuanto mayor sea tu comprensión de las palabras de Dios y cuanto más las pongas en práctica, más rápidamente puedes entrar en la senda de la perfección. Por medio de la oración, puedes ser perfeccionado en el área de la oración; también puedes ser perfeccionado al comer y beber las palabras de Dios, captar su esencia y vivir su realidad. Mediante la experiencia diaria de las palabras de Dios, debes llegar a saber qué es lo que te falta y, sobre todo, debes reconocer tu principal falla y tus debilidades, y orar y suplicar a Dios. Al hacerlo, poco a poco serás perfeccionado. La senda que lleva a la perfección es: orar, comer y beber las palabras de Dios, captar su esencia, obtener la entrada a la experiencia de las palabras de Dios, llegar a conocer lo que te falta internamente, someterte a la obra de Dios, ser consciente de la carga de Dios y abandonar la carne por medio de tu amor a Dios, además de comunicarte frecuentemente con tus hermanos y hermanas, lo cual puede enriquecer tus experiencias. Trátese de la vida comunitaria o de tu vida personal, o de grandes congregaciones o pequeñas, todas ellas pueden permitirte adquirir experiencia y recibir entrenamiento para que tu corazón pueda aquietarse delante de Dios y regresar a Él. Todo esto forma parte del proceso de ser perfeccionado. Experimentar las palabras de Dios, tal y como se mencionó anteriormente, significa poder degustarlas y permitirte vivirlas para que tengas mayor fe y amor a Dios. De esta manera, gradualmente te irás quitando tu corrupto carácter satánico, te despojarás de los motivos inapropiados y vivirás la semejanza de una persona normal. Cuanto mayor sea el amor a Dios dentro de ti —es decir, cuanto mayor sea lo que Dios ha perfeccionado en ti— menos te poseerá la corrupción de Satanás. Por medio de tus experiencias prácticas, gradualmente entrarás en la senda de la perfección. Por lo tanto, si deseas ser perfeccionado, entonces resulta especialmente importante que seas consciente de la voluntad de Dios y experimentes Sus palabras.

Extracto de ‘Sé consciente de la voluntad de Dios para alcanzar la perfección’ en “La Palabra manifestada en carne”

657. Comer y beber las palabras de Dios, practicar la oración, aceptar la carga de Dios y las tareas que Él te confía, todo esto es para que pueda haber una senda delante de ti. Cuanto más pese sobre ti la carga de lo que Dios te ha confiado, más fácil será que seas perfeccionado por Él. Algunas personas no están dispuestas a coordinarse con otras en el servicio a Dios, aunque hayan sido llamadas a hacerlo; estas son personas perezosas que solo desean deleitarse en las comodidades. Cuanto más se te pida que sirvas en coordinación con otras personas, más experiencia adquirirás. Debido a que tienes más cargas y experiencias, tendrás más oportunidades de ser perfeccionado. Por tanto, si puedes servir a Dios con sinceridad, serás consciente de Su carga; así pues, tendrás más oportunidades de que Él te perfeccione. Es ese grupo de personas el que actualmente está siendo perfeccionado. Cuanto más te conmueva el Espíritu Santo, más tiempo dedicarás a ser consciente de la carga de Dios, más serás perfeccionado por Él y más te ganará Él, hasta que, al final, te convertirás en alguien a quien Dios utiliza. En la actualidad, hay algunas personas que no llevan cargas por la iglesia. Estas personas son flojas y descuidadas, y sólo les preocupa su propia carne. Son extremadamente egoístas y, también, ciegas. Si no puedes ver este asunto con claridad, no llevarás ninguna carga. Cuanto más consciente seas de la voluntad de Dios, mayor será la carga que Él te confiará. Las personas egoístas no están dispuestas a sufrir tales cosas ni a pagar el precio y, como resultado, perderán oportunidades para que Dios las perfeccione. ¿Acaso no se están haciendo daño a sí mismas? Si eres alguien consciente de la voluntad de Dios, desarrollarás una carga verdadera para la iglesia. De hecho, en lugar de considerar que esto es una carga que llevas para la iglesia, sería mejor que la consideraras como una carga que llevas para tu propia vida, porque el propósito de esta carga que desarrollas para la iglesia es que utilices estas experiencias para que Dios te perfeccione. Por tanto, quien lleve la mayor carga para la iglesia, quien lleve una carga para entrar en la vida, será a quien Dios perfeccionará. ¿Has visto esto claramente? Si la iglesia con la que estás se encuentra esparcida como la arena, pero tú no te sientes ni preocupado ni inquieto e incluso te haces de la vista gorda cuando tus hermanos y hermanas no comen ni beben normalmente las palabras de Dios, entonces no estás llevando carga alguna. A Dios no le gustan tales personas. La clase de personas que a Él le agradan tienen hambre y sed de justicia y son conscientes de Su voluntad. Por tanto, debes ser consciente de la carga de Dios, aquí y ahora; no debes esperar que Dios revele Su carácter justo a toda la humanidad antes de que sea consciente de Su carga. ¿No sería demasiado tarde entonces? Esta es una buena oportunidad para que Dios te perfeccione. Si dejas que esta oportunidad se te escape de las manos, lo lamentarás por el resto de tu vida, del mismo modo que Moisés no pudo entrar en la buena tierra de Canaán y lo lamentó por el resto de su vida y murió con remordimientos. Una vez que Dios haya revelado Su carácter justo a todas las personas, te llenarás de remordimiento. Aunque Dios no te castigue, te castigarás tú mismo con tu propio remordimiento. Algunas personas no están convencidas de esto, pero si tú no lo crees, simplemente espera y observa. Hay algunas personas cuyo único propósito es que se cumplan estas palabras. ¿Estás dispuesto a sacrificarte por estas palabras?

Extracto de ‘Sé consciente de la voluntad de Dios para alcanzar la perfección’ en “La Palabra manifestada en carne”

658. Actualmente, Dios quiere ganar a un grupo determinado de personas, un grupo compuesto por aquellos que se esfuerzan por cooperar con Él, que pueden obedecer Su obra, que creen que las palabras que Dios habla son verdaderas y que pueden poner en práctica Sus exigencias; son las que tienen un verdadero entendimiento en su corazón, las que pueden ser perfeccionadas, y ellas, inevitablemente, podrán recorrer la senda de la perfección. Aquellas que no pueden ser perfeccionadas son personas que carecen de un entendimiento claro de la obra de Dios, que no comen ni beben las palabras de Dios, que no prestan atención a Sus palabras y que no tienen amor a Dios en su corazón. Aquellas que dudan de Dios encarnado, que siempre sienten incertidumbre sobre Él, que nunca se toman en serio Sus palabras y siempre engañan a Dios son personas que se resisten a Dios y pertenecen a Satanás; no hay forma de perfeccionar a este tipo de personas.

Extracto de ‘Dios perfecciona a quienes son conforme a Su corazón’ en “La Palabra manifestada en carne”

659. Dios obra en aquellos que buscan y atesoran Sus palabras. Cuanto más atesores las palabras de Dios, más obrará Su Espíritu en ti. Cuanto más atesore una persona las palabras de Dios, mayor es su oportunidad de ser perfeccionada por Él. Dios perfecciona a aquellos que verdaderamente lo aman y a aquellos cuyo corazón está en paz delante de Él. Atesorar toda la obra de Dios, Su esclarecimiento, Su presencia, Su cuidado y protección, la forma como Sus palabras se convierten en tu realidad y proveen para tu vida; todo es más acorde con el corazón de Dios. Si atesoras la obra de Dios —es decir, si atesoras toda la obra que Él ha hecho en ti— Dios te bendecirá y hará que todo lo que es tuyo se multiplique. Si no atesoras las palabras de Dios, Él no obrará en ti, sino que sólo te otorgará una gracia insignificante para tu fe o te bendecirá con escasa riqueza y, a tu familia, con escasa seguridad. Debes esforzarte por hacer que las palabras de Dios sean tu realidad, y poder satisfacerlo y ser una persona conforme a Su corazón; no debes esforzarte simplemente por disfrutar de Su gracia. Nada es más importante para los creyentes que recibir la obra de Dios, alcanzar la perfección y convertirse en quienes hacen la voluntad de Dios. Esta es la meta que debes perseguir.

Extracto de ‘Dios perfecciona a quienes son conforme a Su corazón’ en “La Palabra manifestada en carne”

660. Cuanto más alto fijes el objetivo de tu búsqueda, más podrás ser perfeccionado. Cuanto más busques la verdad, más obra el Espíritu Santo. Cuanta mayor energía emplees para la búsqueda, más ganarás. El Espíritu Santo perfecciona a las personas de acuerdo con su estado interno. Algunas personas dicen que no están dispuestas a ser usadas o perfeccionadas por Dios, que solo quieren que su carne esté segura y no sufra ningún contratiempo. Algunas personas no están dispuestas a entrar al reino, pero están dispuestas a descender al abismo sin fondo. En ese caso, Dios también te concederá tu deseo. Lo que sea que busques, Dios lo hará realidad. Así que, ¿qué estás buscando ahora? ¿Ser perfeccionado? ¿Son tus acciones y comportamientos presentes por el bien de ser perfeccionado por Dios y ser adquirido por Él? Constantemente te debes medir de esta manera en tu vida diaria. Si enfocas tu corazón en la búsqueda de una sola meta, definitivamente Dios te perfeccionará. Esta es la senda del Espíritu Santo. La senda en la que el Espíritu Santo guía a la gente se alcanza por medio de su búsqueda. Cuanto más anheles ser perfeccionado y adquirido por Dios, más obrará el Espíritu Santo dentro de ti. Cuanto menos busques, y cuanto más negativo y huidizo seas, más privas al Espíritu Santo de oportunidades para obrar; con el paso del tiempo, el Espíritu Santo te abandonará. ¿Deseas ser perfeccionado por Dios? ¿Deseas ser adquirido por Dios? ¿Deseas ser usado por Dios? Debéis buscar hacer todo por el bien de ser perfeccionados, ganados y usados por Dios, para que todas las cosas en el universo puedan ver las acciones de Dios manifestadas en vosotros. Vosotros sois los maestros de todas las cosas, y entre todo lo que hay, le permitiréis a Dios disfrutar de testimonio y gloria a través de vosotros, ¡esto es la prueba de que vosotros sois la generación más bendecida de todas!

Extracto de ‘Aquellos cuyo carácter ha cambiado son aquellos que han entrado a la realidad de las palabras de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

661. Existe una regla para el perfeccionamiento de las personas por parte de Dios, y es que Él te esclarece usando una parte deseable de ti, de forma que tengas una senda para practicar, y puedas apartarte de todos los estados negativos, para ayudar a tu espíritu a alcanzar la liberación, y hacerte más capaz de amarlo. Así eres capaz de desechar el carácter corrupto de Satanás. Eres sencillo y abierto, dispuesto a conocerte y a poner en práctica la verdad. Dios sin duda va a bendecirte, así que cuando eres débil y negativo, Él te esclarece doblemente, te ayuda a conocerte más, a estar más dispuesto a arrepentirte por ti mismo, y a ser más capaz de practicar las cosas que deberías practicar. Sólo de esta forma puede estar tranquilo y en paz tu corazón. Aquel que presta atención a conocer a Dios, a conocerse a sí mismo, que presta atención a su propia práctica, será capaz de recibir con frecuencia la obra de Dios, así como Su guía y Su esclarecimiento. Aunque tal persona pueda encontrarse en un estado negativo, es capaz de cambiar las cosas de inmediato, ya sea debido a la acción de la conciencia o al esclarecimiento de la palabra de Dios. El cambio de carácter de una persona siempre se consigue cuando ella conoce su estado real, el carácter y la obra de Dios. Una persona que esté dispuesta a conocerse y a abrirse será capaz de llevar a cabo la verdad. Esta clase de persona es una persona leal a Dios; y la persona que es leal a Dios tiene entendimiento de Él, ya sea este entendimiento profundo o superficial, escaso o abundante. Esta es la justicia de Dios, y es algo que las personas alcanzan; es su propia ganancia. Una persona que tiene conocimiento de Dios es alguien que tiene una base, que tiene visión. Esta clase de persona está segura respecto a la carne de Dios, y está segura respecto a la palabra de Dios y la obra de Dios. Independientemente de cómo obre o hable Dios, o de cómo otras personas causen molestias, ella puede mantenerse firme, y ser un testigo para Dios. Cuanto más sea así la persona, más puede llevar a cabo la verdad que entiende. Como ella siempre está practicando la palabra de Dios, obtiene más entendimiento de Él, y posee la determinación para ser siempre un testigo para Dios.

Extracto de ‘Sólo los que se enfocan en la práctica pueden ser perfeccionados’ en “La Palabra manifestada en carne”

662. ¿A través de qué método se alcanza la perfección del hombre por parte de Dios? Se alcanza por medio de Su justo carácter. El carácter de Dios consiste principalmente de la justicia, la ira, la majestad, el juicio y la maldición y perfecciona al hombre principalmente por medio de Su juicio. Algunas personas no entienden y preguntan por qué es que Dios sólo puede perfeccionar al hombre por medio del juicio y la maldición. Dicen: “Si Dios maldijera al hombre, ¿no moriría el hombre? Si Dios juzgara al hombre, ¿el hombre no sería condenado? Entonces, ¿cómo puede todavía ser perfeccionado?”. Esas son las palabras de la gente que no conoce la obra de Dios. Lo que Dios maldice es la desobediencia del hombre y lo que Él juzga son los pecados del hombre. Aunque Él habla severamente y de manera implacable, Él revela todo lo que hay dentro del hombre y a través de estas palabras severas revela lo que es esencial dentro del hombre pero a través de ese juicio le da al hombre un conocimiento profundo de la esencia de la carne y, por lo tanto, el hombre se somete a Dios. La carne del hombre es del pecado y de Satanás, es desobediente y el objeto del castigo de Dios. Por tanto, para permitirle al hombre que se conozca a sí mismo, las palabras del juicio de Dios le deben suceder y todo tipo de refinamiento se debe emplear; sólo entonces puede ser efectiva la obra de Dios.

Extracto de ‘Sólo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer el encanto de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

663. El Espíritu Santo tiene una senda que recorrer en cada persona, y a cada una le concede la oportunidad de ser perfeccionada. A través de tu negatividad, se te hace conocer tu corrupción y, después, al sacar de ti la negatividad, encontrarás una senda de práctica; todas estas son maneras en las que eres perfeccionado. Además, por medio de la dirección y de la iluminación continuas de algunas cosas positivas en tu interior, cumplirás proactivamente tu función, crecerás en percepción, y ganarás discernimiento. Cuando tus condiciones son buenas, estás especialmente dispuesto a leer la palabra de Dios, a orar a Él, y puedes relacionar los sermones que oyes con tus propios estados. En ocasiones así, Dios te esclarece e ilumina en tu interior, y hace que te des cuenta de algunas cosas del aspecto positivo. Así es como eres perfeccionado en el aspecto positivo. En estados negativos, eres débil y pasivo; sientes que no tienes a Dios en tu corazón, pero Él te ilumina, y te ayuda a encontrar una senda para practicar. Salir de esto es alcanzar la perfección en el aspecto negativo. Dios puede perfeccionar al hombre tanto en los aspectos positivos como en los negativos. Depende de si puedes experimentar y de si buscas que Dios te perfeccione. Si verdaderamente buscas que Dios te perfeccione, entonces lo negativo no te puede quitar nada, sino que te puede traer cosas que son más reales y te puede hacer más capaz para saber qué es lo que falta dentro de ti y más capaz para comprender tus estados reales y ver que el hombre no tiene nada y no es nada; si no experimentas pruebas, no sabes esto, y siempre vas a sentir que estás por encima de los demás y que eres mejor que todos los demás. A través de todo esto vas a ver que todo lo que pasó antes, Dios lo hizo y Dios lo protegió. La entrada a las pruebas te deja sin amor ni fe, te falta la oración y no puedes cantar himnos; y, sin darte cuenta, en medio de esto llegas a conocerte. Dios tiene muchos medios para perfeccionar al hombre. Emplea toda clase de ambientes para tratar con el carácter corrupto del hombre y usa varias cosas para poner al hombre al descubierto; en un sentido trata con el hombre, en otro pone al hombre al descubierto y en otro revela al hombre, escarbando y revelando los “misterios” en las profundidades del corazón del hombre, y mostrándole al hombre su naturaleza revelando muchos de sus estados. Dios perfecciona al hombre a través de muchos métodos —por medio de la revelación, por medio del trato, por medio del refinamiento y el castigo— para que el hombre pueda saber que Dios es práctico.

Extracto de ‘Sólo los que se enfocan en la práctica pueden ser perfeccionados’ en “La Palabra manifestada en carne”

664. Por ahora, lo que vosotros deberíais buscar principalmente es ser perfeccionados por Dios en todas las cosas, a través de todas las personas, los asuntos y las cosas con los que os enfrentáis, para que más de lo que es Dios sea forjado en vosotros. Primero debéis recibir la herencia de Dios en la tierra, sólo entonces os convertís en elegibles para heredar más y mayores bendiciones de Dios. Todas estas son cosas que deberíais buscar y entender antes que el resto. Cuanto más busquéis ser perfeccionados por Dios en todas las cosas, más podréis ver la mano de Dios en todas las cosas, con el resultado de que, a través de diferentes perspectivas y en diferentes asuntos, buscaréis activamente entrar en el ser de la palabra de Dios y en la realidad de Su palabra. No puedes estar conforme con estados pasivos tales como simplemente no cometer pecados, o no tener nociones ni filosofías para vivir ni voluntad humana. Dios perfecciona al hombre de múltiples maneras; en todos los asuntos yace la posibilidad de ser perfeccionado, y Él puede perfeccionarte no solo en términos positivos, pero también en negativos, para hacer más abundante lo que ganes. Cada día hay oportunidades para ser perfeccionado y ocasiones para ser ganado por Dios. Después de experimentar así por un tiempo, serás ampliamente cambiado y entenderás naturalmente muchas cosas que antes ignorabas. No habrá necesidad de instrucciones de otros, sin que lo sepas, Dios te iluminará para que recibas esclarecimiento en todas las cosas y entres en todas tus experiencias en detalle. Dios sin duda te guiará para que no vires a derecha o izquierda y tomes así el camino para ser perfeccionado por Él.

Extracto de ‘Promesas a aquellos que han sido perfeccionados’ en “La Palabra manifestada en carne”

665. Si deseáis ser perfeccionados por Dios, debéis aprender a cómo experimentar en todas las cosas y ser capaces de obtener esclarecimiento en todo lo que os ocurre. Sea malo o bueno, debe proporcionarte beneficio y no debe volverte negativo. En cualquier caso, deberías poder considerar las cosas desde la perspectiva de Dios y no analizarlas y estudiarlas desde la perspectiva del hombre (esto sería una desviación en tu experiencia). Si experimentas así, entonces tu corazón se llenará de las cargas de tu vida, vivirás constantemente en la luz del semblante de Dios, no te desviarás fácilmente en tu práctica. Esa gente tiene un brillante futuro por delante. Existen muchas oportunidades de ser perfeccionado por Dios. Ya todo depende de si vosotros sois quienes realmente amáis a Dios, y de si poseéis la determinación de ser perfeccionados por Dios, de ser ganados por Él y recibir Sus bendiciones y herencia. La mera determinación no es suficiente, debéis tener mucho conocimiento, si no siempre os estaréis desviando en vuestra práctica. Dios está deseando perfeccionaros a cada uno de vosotros. En la actualidad, aunque la mayoría de personas ya ha aceptado la obra de Dios por un largo tiempo, se han limitado a disfrutar al máximo de la gracia de Dios y sólo esperan permitir que Dios les dé un poco de las comodidades de la carne, sin embargo no están deseosos de recibir más y mejores revelaciones. Esto muestra que el corazón del hombre sigue siendo ajeno a esto. Aunque la obra del hombre, su servicio y su corazón de amor hacia Dios tienen menos impurezas, por lo que respecta a la esencia interna y su pensamiento retrógrado, el hombre todavía busca constantemente la paz y el disfrute de la carne y no se preocupa nada por cuáles puedan ser las condiciones y las intenciones de Dios para perfeccionar al hombre. Y así, las vidas de la mayoría son todavía vulgares y decadentes. Sus vidas no han cambiado ni un poco, simplemente no contemplan la fe en Dios como algo de importancia, es como si sólo tuvieran fe en aras de otros, actuando por inercia y sobreviviendo como pueden, a la deriva, en una existencia sin propósito. Pocos son los que buscan entrar en la palabra de Dios en todas las cosas, de ganar más cosas y más ricas, convirtiéndose en los poseedores de mayores riquezas en la casa de Dios actual, y recibiendo más bendiciones de Dios. Si buscas ser perfeccionado por Dios en todas las cosas y eres capaz de recibir lo que Dios ha prometido en la tierra, si buscas ser esclarecido por Dios en todas las cosas y no dejar que los años pasen inadvertidos ociosamente, esta es la senda ideal para que entres activamente. Sólo así serás merecedor y elegible para ser perfeccionado por Dios.

Extracto de ‘Promesas a aquellos que han sido perfeccionados’ en “La Palabra manifestada en carne”

666. El Espíritu Santo no sólo obra en ciertas personas a las que Dios usa, sino que, además, lo hace en la iglesia. Podría estar obrando en cualquier persona. Él puede obrar en ti en el presente y, experimentarás esta obra. Durante el siguiente periodo, puede obrar en alguien más, en cuyo caso, debes apresurarte a seguir; cuanto más de cerca sigas la luz del presente, más podrá crecer tu vida. No importa qué clase de persona sea alguien, si el Espíritu Santo obra en ella, debes seguirla. Asimila sus experiencias a través de las tuyas, y recibirás cosas incluso más elevadas. Al hacerlo, progresarás con mayor rapidez. Esta es la senda de la perfección para el hombre y la manera mediante la cual la vida crece. La senda para ser perfeccionado se alcanza mediante tu obediencia a la obra del Espíritu Santo. No sabes a través de qué clase de persona Dios obrará para perfeccionarte, ni a través de qué persona, situación o cosa te permitirá ganar o ver las cosas. Si puedes transitar por este camino correcto, eso muestra que hay gran esperanza de que seas perfeccionado por Dios. Si no puedes hacerlo, esto muestra que tu futuro es sombrío y carece de luz. Una vez que emprendas el camino correcto, obtendrás revelación en todas las cosas. No importa lo que el Espíritu Santo les revele a otros, si procedes según el conocimiento que ellos tienen para experimentar las cosas por tu cuenta, entonces esta experiencia formará parte de tu vida, y podrás proveer a otros a partir de ella. Los que proveen a otros repitiendo palabras como loros son personas que no han tenido ninguna experiencia; debes aprender a descubrir, a través del esclarecimiento y la iluminación de otros, una forma de práctica antes de que puedas empezar a hablar de tu propia experiencia y conocimiento reales. Esto será más provechoso para tu propia vida. Debes experimentar de esta manera, obedeciendo todo lo que viene de Dios. Debes buscar la voluntad de Dios en todas las cosas y aprender las lecciones en todas las cosas, para que tu vida pueda crecer. Esta clase de práctica permite el progreso más rápido.

Extracto de ‘Los que obedecen a Dios con un corazón sincero, con seguridad serán ganados por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

667. ¿Estás verdaderamente dispuesto a ser perfeccionado? Si estás verdaderamente dispuesto a ser perfeccionado por Dios, tendrás el valor de dejar de lado tu carne, podrás poner en práctica las palabras de Dios y no serás pasivo ni débil. Podrás obedecer todo lo que provenga de Dios, y todas tus acciones, ya sean públicas o privadas, serán presentables ante Dios. Si eres una persona honesta y practicas la verdad en todas las cosas, entonces serás perfeccionado. Esas personas deshonestas que actúan de una manera frente a los demás y de otra a sus espaldas no están dispuestos a ser perfeccionados. Son todos hijos de la perdición y la destrucción; no le pertenecen a Dios, sino a Satanás. ¡No son la clase de personas escogidas por Dios! Si tus acciones y tu conducta no pueden presentarse ante Dios o no son escudriñados por el Espíritu de Dios, esto evidencia que algo está mal en ti. Sólo si aceptas el juicio y el castigo de Dios y te preocupas por la transformación de tu carácter, podrás entrar a la senda que conduce al perfeccionamiento. Si estás verdaderamente dispuesto a ser perfeccionado por Dios y a hacer Su voluntad, entonces debes obedecer toda la obra de Dios, sin una sola queja, sin atreverse a evaluar o juzgar la obra de Dios. Estos son los requisitos mínimos para ser perfeccionado por Dios. El requisito necesario para todo aquel que busca ser perfeccionado por Dios es el siguiente: actuar con un corazón que ame a Dios en todas las cosas. ¿Qué significa actuar con un corazón que ame a Dios? Significa que todas tus acciones y tu conducta puedan presentarse delante de Dios. Y, como tienes las intenciones correctas, ya sea que tus acciones estén bien o mal, no tienes temor de mostrárselas a Dios o a tus hermanos y hermanas, y te atreves a hacer un juramento delante de Dios. Debes presentar todas tus intenciones, pensamientos e ideas ante Dios para Su escrutinio: si practicas esto y entras de esta manera, entonces habrá un rápido progreso en tu vida.

Extracto de ‘Los que obedecen a Dios con un corazón sincero, con seguridad serán ganados por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

668. Si quieres que Dios te use y te perfeccione, debes poseerlo todo: la voluntad de sufrir, la fe, la paciencia, la obediencia, así como la capacidad de experimentar la obra de Dios, obtener un entendimiento de Su voluntad, ser considerado con Su pesar, etcétera. Perfeccionar a una persona no es fácil, y cada refinamiento que experimentas requiere de tu fe y de tu amor. Si quieres ser perfeccionado por Dios, no basta con simplemente apresurarse por el camino ni solamente erogarte por Dios únicamente tampoco lo es. Debes poseer muchas cosas para ser capaz de convertirte en alguien perfeccionado por Dios. Cuando te enfrentes a sufrimientos debes ser capaz de no considerar la carne ni quejarte contra Dios. Cuando Él se esconde de ti, debes ser capaz de tener la fe para seguirlo, para mantener tu amor anterior sin permitir que flaquee o desaparezca. Independientemente de lo que Dios haga, debes respetar Su designio, y estar más dispuesto a maldecir tu propia carne que a quejarte contra Él. Cuando te enfrentas a pruebas, debes satisfacer a Dios, a pesar de cualquier reticencia a deshacerte de algo que amas o del llanto amargo. Sólo esto es amor y fe verdaderos. Independientemente de cuál sea tu estatura real, debes poseer primero la voluntad de sufrir dificultades, una fe verdadera y tener la voluntad de abandonar la carne. Deberías estar dispuesto a soportar las dificultades personales y sufrir pérdidas en tus intereses personales con el fin de satisfacer la voluntad de Dios. Debes ser capaz de sentir arrepentimiento en tu corazón. En el pasado no fuiste capaz de satisfacer a Dios, y ahora, puedes arrepentirte. Ni una sola de estas cosas puede faltar y Dios te perfeccionará a través de ellas. Si careces de estas condiciones, no puedes ser perfeccionado.

Extracto de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

669. Cuando las personas entran en la senda de la perfección, se hace posible que cambie su viejo carácter. Además, sus vidas siguen creciendo y entran gradualmente más a fondo en la verdad. Son capaces de aborrecer al mundo y a todos aquellos que no persiguen la verdad. Se aborrecen especialmente a sí mismas, pero más que eso, se conocen claramente a sí mismas. Están dispuestas a vivir por la verdad y hacen que su objetivo sea perseguirla. No están dispuestas a vivir en los pensamientos generados por sus propios cerebros, y sienten aborrecimiento por la propia santurronería, la soberbia, y el engreimiento del hombre. Hablan con un fuerte sentido del decoro, manejan las cosas con discernimiento y sabiduría, y son leales y obedientes a Dios. Si experimentan un momento de castigo y juicio, no sólo no se vuelven pasivas o débiles, sino que están agradecidas por este castigo y juicio de Dios. Creen que no pueden pasar sin el castigo y el juicio de Dios, que los protege. No buscan una fe de paz y gozo ni de buscar pan para satisfacer el hambre. Tampoco buscan disfrutes carnales fugaces. Esto es lo que ocurre en aquellos que son perfeccionados.

Extracto de ‘La verdad interna de la obra de conquista (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

670. Si una persona puede satisfacer a Dios al tiempo que lleva a cabo su deber, si basa sus palabras y sus acciones en principios y puede entrar en la realidad de todos los aspectos de la verdad, entonces es una persona perfeccionada por Dios. Puede decirse que la obra y las palabras de Dios han sido completamente eficaces para esta persona, que las palabras de Dios se convirtieron en su vida, que obtuvo la verdad y que pudo vivir según las palabras de Dios. Después de esto, la naturaleza de su carne —es decir, el fundamento mismo de su existencia original— se sacudirá y se derrumbará. Después de que uno tiene las palabras de Dios como su vida, se convierte en una nueva persona. Si las palabras de Dios se volvieron su vida, si la visión de la obra de Dios, Sus requisitos hacia la humanidad, Sus revelaciones a los humanos y los estándares para una vida verdadera que Dios le exige al hombre cumplir se convierten en su vida, si vive conforme a estas palabras y a estas verdades, entonces esta persona es perfeccionada por las palabras de Dios. Tal persona ha renacido y se ha convertido en alguien nuevo a través de Sus palabras. Esta es la senda por la cual Pedro buscó la verdad; fue la senda de ser perfeccionado, perfeccionado por las palabras de Dios y de ganar la vida a partir de ellas. La verdad expresada por Dios se convirtió en su vida, y sólo entonces él pasó a ser una persona que obtuvo la verdad.

Extracto de ‘Cómo caminar por la senda de Pedro’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

671. Lo que quiero son personas como Pedro, personas que buscan ser perfeccionadas. La verdad hoy se les da a los que la anhelan y la buscan. Esta salvación se les otorga a los que anhelan que Dios los salve, y no solo está destinada a que vosotros la adquiráis. Su objetivo es también que Dios os pueda ganar. Ganáis a Dios con el fin de que Dios os pueda ganar. Hoy os he hablado estas palabras y vosotros las habéis escuchado y debéis practicar de acuerdo a estas palabras. Al final, el momento cuando pongáis en práctica estas palabras, será el momento en que Yo os haya ganado por medio de estas palabras; al mismo tiempo, vosotros también habréis ganado estas palabras, es decir, habréis ganado esta salvación suprema. Una vez que hayáis sido limpiados, os habréis convertido en un verdadero ser humano. Si no eres capaz de vivir la verdad, o de vivir la semejanza de uno que ha sido perfeccionado, entonces se puede decir que no eres un humano, sino un cadáver viviente, una bestia, porque no tienes la verdad, ¡lo que quiere decir que estás sin el aliento de Jehová, y por eso eres una persona muerta que no tiene espíritu! Aunque es posible dar testimonio después de haber sido conquistado, lo que ganas es sólo una pequeña salvación, y no te has vuelto un ser viviente que posee un espíritu. Aunque has experimentado el castigo y el juicio, tu carácter no se ha renovado ni cambiado como resultado; sigues siendo tu antiguo yo, todavía le perteneces a Satanás, y no eres alguien que ha sido limpiado. Solo los que han sido perfeccionados son de valor, y sólo personas como estas han ganado una verdadera vida.

Extracto de ‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

672. Si las personas tienen una comprensión auténtica del carácter de Dios y pueden alabar sinceramente Su santidad y Su justicia, entonces significa que verdaderamente conocen a Dios y poseen la verdad; solo entonces viven en la luz. Solo una vez que cambia la visión que tiene una persona del mundo y de la vida, se transforma de manera sustancial. Cuando uno tiene una meta en la vida y se comporta de acuerdo con la verdad; cuando uno se somete absolutamente a Dios y vive según Sus palabras; cuando uno se siente en paz e iluminado hasta las profundidades del alma, cuando el corazón de uno está libre de oscuridad y cuando uno vive por completo y sin ataduras en la presencia de Dios, solo entonces uno lleva una verdadera vida humana y sólo entonces se convierte en alguien que posee la verdad. Además, todas las verdades en tu poder proceden de las palabras de Dios y de Dios mismo. El Soberano de todo el universo y de todas las cosas —el Dios Altísimo— te aprueba como una persona real que vive una verdadera vida humana. ¿Qué podría ser más significativo que la aprobación de Dios? Esto es lo que significa estar en posesión de la verdad.

Extracto de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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