N. Acerca de cómo buscar el cambio en el carácter y la perfección por Dios

504. El cambio en el carácter del hombre se logra a través de muchos tipos distintos de la obra de Dios; sin estos cambios en el carácter del hombre, este sería incapaz de dar testimonio de Dios y no podría ser conforme a Sus intenciones. El cambio en el carácter del hombre significa que se ha liberado de la atadura de Satanás y de la influencia de la oscuridad, y que se ha convertido de verdad en un modelo y un espécimen de la obra de Dios, que ha llegado a ser un testigo Suyo y alguien que es conforme a Sus intenciones. Hoy, el Dios encarnado ha venido a la tierra a hacer Su obra y exige que el hombre logre conocerle, someterse a Él y dar testimonio de Él; el hombre debe conocer la obra práctica y normal de Dios, debe someterse a todas Sus palabras y Su obra que no concuerdan con los conceptos del hombre, y debe dar testimonio de toda Su obra de salvación del hombre y de todos Sus hechos de conquista del hombre. Los que dan testimonio de Dios tienen que poseer un conocimiento de Él; solo este tipo de testimonio es preciso, práctico y el único que puede avergonzar a Satanás. Dios usa a aquellos que han llegado a conocerle pasando por Su juicio, Su castigo y Su poda, para que den testimonio de Él; Él usa a los que han sido corrompidos por Satanás para que den testimonio de Él; usa a aquellos cuyo carácter ha cambiado y que han obtenido así Sus bendiciones, para que den testimonio de Él. No necesita que el hombre lo alabe de palabra, ni necesita la alabanza y el testimonio de quienes son de la clase de Satanás, que no han sido salvados por Él. Solo aquellos que conocen a Dios están cualificados para dar testimonio de Él y aquellos cuyo carácter ha sido transformado también lo están. Dios no permitirá que el hombre cause vergüenza a Su nombre deliberadamente.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio por Él

505. Las actitudes de las personas no pueden cambiarlas ellas mismas; deben experimentar el juicio y castigo, así como las pruebas y el refinamiento de las palabras de Dios, o ser podadas y disciplinadas por Sus palabras. Solo entonces pueden lograr la sumisión y lealtad a Dios y dejar de ser superficiales respecto a Él. Es mediante el refinamiento de las palabras de Dios que el carácter de las personas cambia. Solo a través del desenmascaramiento, el juicio, la disciplina y la poda de Sus palabras ya no se atreverán a actuar precipitadamente, sino que se volverán calmadas y sosegadas. El punto más importante es que podrán someterse a las palabras actuales de Dios y a Su obra. Incluso si esto no coincide con las nociones humanas, podrán desprenderse de estas nociones y someterse intencionadamente. En el pasado, el discurso sobre el cambio de carácter se refería principalmente a ser capaz de rebelarse contra uno mismo, permitir que la propia carne sufra, disciplinar el propio cuerpo y deshacerse de las preferencias carnales, lo cual es un tipo de cambio de carácter. Hoy, todo el mundo sabe que la verdadera expresión de un cambio de carácter es someterse a las palabras actuales de Dios y conocer de verdad Su nueva obra. De esta manera, el conocimiento basado en nociones anteriores de Dios por parte de las personas puede ser eliminado y pueden conseguir un verdadero conocimiento de Dios y sumisión a Él. Solo esta es una expresión genuina de un cambio de carácter.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Aquellos cuyo carácter ha cambiado son los que han entrado en la realidad de las palabras de Dios

506. Cambiar el carácter del hombre debería comenzar con el conocimiento de su esencia y a través de cambios en su pensamiento, su naturaleza y su perspectiva mental: por medio de cambios fundamentales. Solo así se lograrán cambios verdaderos en el carácter del hombre. La causa profunda de que surjan actitudes corruptas en el hombre es la desorientación, la corrupción y el envenenamiento por parte de Satanás. El hombre ha sido atado y controlado por Satanás y su pensamiento, su moral, su percepción y su razón han sido todos gravemente dañados por Satanás. Es precisamente debido a que las cosas fundamentales del hombre han sido corrompidas por Satanás y son diametralmente distintas a cómo Dios las creó originalmente, que el hombre se opone a Dios y no puede aceptar la verdad. Por ende, los cambios en el carácter del hombre deben comenzar con cambios en su pensamiento, su percepción y su razón que transformen su conocimiento de Dios y su conocimiento de la verdad.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Permanecer con un carácter que no cambia es estar enemistado con Dios

507. En su vida, si el hombre quiere ser purificado y lograr cambios en su carácter, si quiere vivir una vida que tenga sentido y cumplir su deber como ser creado, entonces debe aceptar el castigo y el juicio de Dios, y no debe dejar que se aparten de él la disciplina de Dios ni Sus azotes, para que se pueda liberar de la manipulación y la influencia de Satanás y pueda vivir en la luz de Dios. Debes saber que el castigo y el juicio de Dios son la luz, y la luz de la salvación del hombre, así como que para el hombre no hay mejor bendición ni mayor gracia o mejor protección. El hombre vive bajo la influencia de Satanás y existe en la carne; si no es purificado y no recibe la protección de Dios, entonces el hombre se hará cada vez más depravado. Si quiere amar a Dios, entonces debe ser purificado y salvado. Pedro oró: “Dios, cuando me tratas benignamente me deleito y siento consuelo; cuando me castigas, siento aún más consuelo y alegría. Aunque sea débil y haya soportado un sufrimiento indescriptible, aunque tenga lágrimas y pena, sabes que esta pena se debe a mi rebeldía y a mi debilidad. Lloro porque no puedo satisfacer Tus intenciones, siento pena y remordimiento porque soy insuficiente para Tus requisitos, pero estoy dispuesto a llegar a este nivel; estoy dispuesto a hacer todo lo que pueda para satisfacerte. Tu castigo me ha servido de protección y ha sido la mejor salvación para mí; Tu juicio eclipsa Tu tolerancia y paciencia. Sin Tu castigo y juicio, no disfrutaría de Tu misericordia y benevolencia. Hoy veo más que nunca que Tu amor ha trascendido los cielos y ha superado a todas las demás cosas. Tu amor no solo es misericordia y benevolencia; es más que eso, es castigo y juicio. He ganado mucho de Tu castigo y juicio. Sin Tu castigo y juicio, ni una sola persona sería purificada y ni una sola persona podría experimentar el amor del Creador”.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio

508. Si deseas ser perfeccionado, entonces primero debes ganarte el favor de Dios, pues Él perfecciona a aquellos a quienes muestra favor y a los que son conformes a Sus intenciones. Si deseas ser conforme a las intenciones de Dios, entonces debes tener un corazón que se someta a Su obra, debes dar el máximo por perseguir la verdad y aceptar el escrutinio de Dios en todas las cosas. ¿Acaso todo lo que haces ha pasado por el escrutinio de Dios? ¿Es correcta tu intención? Si tu intención es correcta, entonces Dios te dará Su aprobación; si tu intención es incorrecta, esto muestra que lo que tu corazón ama no es a Dios, sino a la carne y a Satanás. Por lo tanto, debes utilizar la oración como una forma de aceptar el escrutinio de Dios en todas las cosas. Cuando oras, aunque Yo no esté delante de ti en persona, el Espíritu Santo está contigo y estás orando tanto a la persona que Yo soy como al Espíritu de Dios. ¿Por qué crees en esta carne? Crees porque Él posee el Espíritu de Dios. ¿Creerías en esta persona si no tuviera el Espíritu de Dios? Cuando crees en esta persona, estás creyendo en el Espíritu de Dios. Hacer que temas a esta persona es hacer que temas al Espíritu de Dios. La fe en el Espíritu de Dios es la fe en esta persona, y la fe en esta persona es también la fe en el Espíritu de Dios. Cuando oras, sientes que el Espíritu de Dios está contigo y que Dios está frente a ti; por lo tanto, oras a Su Espíritu. Hoy en día, la mayoría de las personas temen presentar sus acciones delante de Dios; aunque puedes engañar a Su carne, no puedes engañar a Su Espíritu. Cualquier asunto que no pueda resistir el escrutinio de Dios no cumple con la verdad y debe hacerse a un lado; no hacerlo así es ofender a Dios. Así pues, ya estés orando, hablando y compartiendo con tus hermanos y hermanas o bien haciendo tu deber y realizando tus tareas, debes poner tu corazón ante Dios. Cuando cumples con tus funciones, Dios está contigo y, siempre que tu intención sea correcta y sea para la obra de la casa de Dios, Él aceptará todo lo que hagas; deberías cumplir con tus funciones sinceramente. Cuando ores, deberías tener un corazón amante de Dios y buscar el cuidado, la protección y el escrutinio de Dios. Si estas son tus intenciones, tus oraciones serán eficaces. Por ejemplo, si, cuando oras en las reuniones, abres tu corazón y oras a Dios, y le dices lo que hay en tu corazón sin falsedades, entonces con toda seguridad tus oraciones serán eficaces. Si tienes un sincero corazón amante de Dios, entonces hazle este juramento: “Dios, que estás en los cielos, en la tierra y entre todas las cosas, yo te juro: que Tu Espíritu escrute todo lo que hago y me proteja y me cuide en todo momento, de modo que todo lo que haga pueda mantenerse firme en Tu presencia. Si mi corazón no te amara o si incluso te traicionara, castígame y maldíceme con gran severidad. ¡No me perdones ni en esta vida ni en la próxima!”. ¿Te atreves a hacer semejante juramento? Si no te atreves, esto muestra que eres tímido y que aún te amas a ti mismo. ¿Tenéis esta determinación? Si verdaderamente tenéis esta determinación, debéis hacer este juramento. Si tienes la determinación y haces semejante juramento, Dios satisfará tu determinación. Cuando haces un juramento a Dios, Él escucha. Dios determina si eres pecador o justo según tu oración y tu práctica. Ahora estáis en el proceso de ser perfeccionados y, si verdaderamente tienes fe en que serás perfeccionado, entonces llevarás delante de Dios todo lo que haces y aceptarás Su escrutinio. Si haces algo excesivamente rebelde o si traicionas a Dios, entonces Él hará que tu juramento se cumpla; en ese punto, ya afrontes la perdición o afrontes el castigo, será cosa tuya. Hiciste el juramento, así que debes cumplirlo. Si haces un juramento, pero no lo cumples, sufrirás la perdición. Como el juramento era tuyo, Dios hará que tu juramento se cumpla. Algunos tienen miedo después de orar y dicen: “¡Todo ha terminado! Mi oportunidad de ser disoluto ya no existe. Mi oportunidad de hacer cosas malvadas se ha ido. ¡Mi oportunidad de entregarme a mis antojos mundanos se ha ido!”. Estas personas siguen amando el mundo y el pecado, y, ciertamente, sufrirán la perdición.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios perfecciona a quienes son conformes a Sus intenciones

509. Existe una regla para el perfeccionamiento de las personas por parte de Dios, y es que Él te esclarece usando una parte deseable de ti, de forma que tengas una senda de práctica, y puedas apartarte de todos los estados negativos, para ayudar a tu espíritu a alcanzar la liberación y hacerte más capaz de amarlo. Así, eres capaz de despojarte de tus actitudes corruptas satánicas. Si eres sencillo y abierto, estás dispuesto a conocerte y a poner en práctica la verdad, Dios va a bendecirte naturalmente y, cuando estás débil y negativo, Él te esclarecerá doblemente, ayudándote a conocerte más, a estar más dispuesto a sentir remordimiento en tu corazón, así como a ser más capaz de practicar las cosas que deberías practicar. Solo de esta forma puede estar tranquilo y en paz tu corazón. Aquel que normalmente presta atención a conocer a Dios, a conocerse a sí mismo y a su propia práctica, será capaz de recibir con frecuencia la obra de Dios, así como Su guía y Su esclarecimiento. Aunque una persona así pueda encontrarse en un estado negativo, es capaz de cambiar las cosas de inmediato, ya sea debido a la acción de la conciencia o al esclarecimiento de las palabras de Dios. El cambio de carácter de una persona siempre se consigue cuando conoce su propio estado real, el carácter y la obra de Dios. Una persona que esté dispuesta a conocerse y a abrirse será capaz de practicar la verdad. Esta clase de persona es una persona leal a Dios. Una persona que es leal a Dios tiene entendimiento de Él, ya sea este entendimiento profundo o superficial, escaso o abundante. Esta es la justicia de Dios, y es algo que las personas alcanzan; es su propia ganancia. Una persona que tiene conocimiento de Dios es alguien que tiene una base, que tiene visión. Esta clase de persona está segura respecto a la carne de Dios y respecto a las palabras de Dios y Su obra. Independientemente de cómo obre o hable Dios, o de cómo otras personas causen perturbaciones, ella puede ser firme y mantenerse firme en su testimonio de Dios. Cuanto más sea así la persona, más puede practicar la verdad que entiende. Como ella siempre está practicando las palabras de Dios de esta manera, obtiene más entendimiento de Él y posee la determinación para siempre mantenerse firme en su testimonio por Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo los que se enfocan en la práctica pueden ser perfeccionados

510. Al creer en Dios, si las personas desean la transformación de su carácter, entonces no se deben separar de la vida real. En la vida real, debes conocerte, rebelarte contra ti mismo, practicar la verdad, así como aprender los principios, el sentido común y las reglas de conducta propia en todas las cosas antes para poder lograr la transformación gradual. Si solo te enfocas en el conocimiento teórico y solo vives entre ceremonias religiosas sin profundizar en la realidad, sin entrar en la vida real, entonces nunca entrarás en la realidad, nunca conocerás a ti mismo, la verdad ni a Dios y siempre serás ciego e ignorante. La obra de Dios de salvar a la gente no consiste en permitirles tener vidas humanas normales tras un breve periodo de tiempo ni en transformar sus nociones y doctrinas erróneas. Más bien, Su propósito es cambiar el antiguo carácter de la gente, cambiar la totalidad de su antigua forma de vida y cambiar su pensamiento y actitud mental. Enfocarse solo en la vida de iglesia no cambiará los viejos hábitos de vida de las personas ni cambiará las viejas maneras de las que han vivido por tanto tiempo. Pase lo que pase, las personas no se deben desprender de la vida real. Dios pide que las personas vivan una humanidad normal en la vida real, no sólo en la vida de iglesia; que vivan la verdad en la vida real, no sólo en la vida de iglesia; y que cumplan sus funciones en la vida real, no sólo en la vida de iglesia. Para entrar en la realidad, uno debe enfocar todo hacia la vida real. Si, al creer en Dios, las personas no pueden llegar a conocerse a sí mismas mediante la entrada en la vida real, y si no pueden vivir la humanidad normal en la vida real, entonces se convertirán en fracasos. Todos los que se rebelan contra Dios son personas que no pueden entrar en la vida real. Todos son personas que hablan de la humanidad, pero viven la naturaleza de los demonios. Todos son personas que hablan de la verdad, pero viven las doctrinas. Aquellos que no pueden vivir la verdad en la vida real son los que creen en Dios, pero Él los desdeña. Tienes que practicar tu entrada en la vida real, conocer tus propias deficiencias, rebeldía e ignorancia y conocer tu humanidad anormal y tus debilidades. De esa manera, tu conocimiento se integrará en tu condición y dificultades presentes. Sólo este tipo de conocimiento es real y puede permitirte comprender verdaderamente tu propia condición y lograr una transformación del carácter.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Debatiendo la vida de iglesia y la vida real

511. Comer y beber las palabras de Dios, formarse en la oración, aceptar la carga de Dios y las comisiones que Él te encomienda, todo esto es para que tengas un camino hacia delante. Cuanta más carga tengas por la comisión de Dios, más fácil será que Él te perfeccione. Algunas personas incluso no están dispuestas a cooperar con otras en el servicio a Dios cuando se las llama a hacerlo; estas son personas perezosas que codician las comodidades. Cuanto más se te pida cooperar con otras personas para servir, más experiencias tendrás. Debido a que tienes más cargas y experiencias, tendrás más oportunidades de ser perfeccionado. Por tanto, si puedes servir a Dios con sinceridad, serás considerado con Su carga; así pues, tendrás más oportunidades de que Él te perfeccione. Un grupo de personas semejante está siendo perfeccionado actualmente. Cuanto más te conmueva el Espíritu Santo con mayor intensidad, más considerado serás con la carga de Dios, más serás perfeccionado por Él y más serás ganado por Dios, hasta que, al final, te convertirás en alguien a quien Dios utiliza. En la actualidad, hay algunas personas que no llevan cargas por la iglesia. Estas personas son flojas y lentas y solo les preocupa su propia carne. Son extremadamente egoístas y, también, ciegas. Si no puedes ver este asunto con claridad, no llevarás ninguna carga. Cuanto más considerado seas con las intenciones de Dios, mayor será la carga que Él te dará. Las personas egoístas no están dispuestas a sufrir tales cosas ni a pagar el precio y, como resultado, perderán oportunidades para que Dios las perfeccione. ¿Acaso no se están haciendo daño a sí mismas? Si eres alguien considerado con las intenciones de Dios, desarrollarás una carga auténtica para la iglesia. De hecho, en lugar de considerar que esto es una carga que llevas para la iglesia, sería mejor que la consideraras como una carga que llevas para tu propia vida, porque desarrollas una carga para la iglesia a fin de que Dios pueda perfeccionarte por medio de tales experiencias. Por tanto, quien lleve la mayor carga para la iglesia, quien lleve una carga para la entrada en la vida, ese es al que Dios perfecciona. ¿Has visto esto claramente? Si la iglesia en la que estás se encuentra dispersa como la arena, pero tú no te preocupas ni te alteras e incluso haces la vista gorda cuando tus hermanos y hermanas no pueden comer ni beber normalmente las palabras de Dios, entonces esto es una manifestación de no tener carga. Esas no son las personas que ama Dios. Aquellas a las que Dios ama tienen hambre y sed de justicia y son consideradas con Sus intenciones. Por tanto, debéis ser considerados con la carga de Dios, aquí y ahora; no debes esperar que Dios revele Su carácter justo a la miríada de personas antes de ser considerado con Su carga. ¿No sería demasiado tarde entonces? Ahora es una buena oportunidad para que Dios te perfeccione. Si dejas que esta oportunidad se te escape de las manos, lo lamentarás por el resto de tu vida, del mismo modo que Moisés no pudo entrar en la buena tierra de Canaán y lo lamentó por el resto de su vida y murió con remordimientos. Cuando se revele el carácter justo de Dios a la miríada de personas, te llenarás de remordimiento. Aunque Dios no te castigue, te castigarás tú mismo por tu propio remordimiento. Algunas personas no están convencidas de esto, pero si no lo crees, simplemente espera y verás. Algunas personas son precisamente las que verán que estas palabras se hacen realidad en ellas mismas. ¿Estás dispuesto a convertirte tú mismo en un sacrificio por estas palabras?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Sé considerado con las intenciones de Dios para alcanzar la perfección

512. El Espíritu Santo tiene una senda que recorrer en cada persona, y a cada una le concede la oportunidad de ser perfeccionada. A través de tu negatividad, se te hace conocer tu corrupción y, después, al sacar de ti la negatividad, encontrarás una senda de práctica; todas estas son maneras en las que eres perfeccionado. Además, continuamente recibes guía e iluminación internas a través de algunas cosas positivas, lo que te permite cumplir proactivamente tu función, así como crecer en percepción y ganar discernimiento. Cuando tus condiciones son buenas, estás especialmente dispuesto a leer las palabras de Dios, a orar a Él, y puedes relacionar los sermones que oyes con tus propios estados. En ocasiones así, Dios te esclarece e ilumina en tu interior y hace que te des cuenta de algunas cosas desde el aspecto positivo. Así es como eres perfeccionado en el aspecto positivo. En estados negativos, eres débil y negativo; sientes que no tienes a Dios en tu corazón, pero Él te ilumina, y te ayuda a encontrar una senda de práctica. Salir de esto es alcanzar la perfección en el aspecto negativo. Dios puede perfeccionar al hombre tanto en los aspectos positivos como en los negativos. Depende de si puedes experimentar y de si buscas que Dios te perfeccione. Si verdaderamente buscas que Dios te perfeccione, entonces lo negativo no te puede quitar nada, sino que te puede traer cosas que son más reales y te puede hacer más capaz para saber qué es lo que falta dentro de ti y más capaz de comprender tus estados reales y ver que el hombre no tiene nada y no es nada; si no experimentas pruebas, no sabes esto, y siempre vas a sentir que estás por encima de los demás y que eres mejor que todos los demás. A través de todo esto vas a ver que todo lo que pasó antes, Dios lo hizo y Dios lo protegió. La entrada a las pruebas te deja sin amor ni fe, te falta oración y no puedes cantar himnos; y, sin darte cuenta, en medio de esto llegas a conocerte. Dios tiene muchos medios para perfeccionar al hombre. Emplea toda clase de ambientes para podar las actitudes corruptas del hombre y usa varias cosas para poner al hombre en evidencia; en un sentido poda al hombre, en otro lo revela, en otro pone al hombre al descubierto, escarbando y dejando en evidencia los “misterios” en las profundidades del corazón del hombre, y mostrándole al hombre su naturaleza al dejar en evidencia muchos de sus estados. Dios perfecciona al hombre a través de muchos métodos —por medio de la exposición, por medio de la poda, por medio del refinamiento y por medio del castigo— para que el hombre pueda saber que Dios es práctico.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo los que se enfocan en la práctica pueden ser perfeccionados

513. Por ahora, lo que vosotros deberíais perseguir principalmente es ser perfeccionados por Dios en todas las cosas, ser perfeccionados por Dios a través de todas las personas, acontecimientos y cosas a los que os enfrentáis para que Él obre más de lo que Dios es dentro de vosotros. Primero debéis recibir la herencia de Dios en la tierra; solo entonces os convertiréis en elegibles para heredar más y mayores bendiciones de Dios. Todas estas son cosas que deberíais buscar y entender antes que todo lo demás. Cuanto más busquéis ser perfeccionados por Dios en todas las cosas, más podréis ver la mano de Dios en todas las cosas, con el resultado de que, a través de diferentes perspectivas y en diferentes asuntos, buscaréis activamente entrar en el ser de la palabra de Dios y en la realidad de Su palabra. No podéis estar conformes con estados negativos tales como simplemente no cometer pecados o no tener nociones, filosofía para los asuntos mundanos ni voluntad humana. Dios perfecciona al hombre de múltiples maneras; en todos los asuntos hay una posibilidad de que seas perfeccionado, y Él puede perfeccionarte no solo en términos positivos, sino también en términos negativos, para que lo que obtengas sea más abundante. Cada día hay oportunidades para ser perfeccionado y ocasiones para ser ganado por Dios. Después de experimentar así por un tiempo, estarás muy cambiado y de forma natural llegarás a ver con claridad muchas cosas que antes no entendías. No habrá necesidad de enseñanzas de otros; sin que lo sepas, Dios te esclarecerá para que recibas esclarecimiento en todas las cosas y entres en todos los pormenores de tus experiencias. Sin duda, Dios te guiará para que no te desvíes a derecha o izquierda y emprenderás así el camino de ser perfeccionado por Él.

[…] Si deseáis ser perfeccionados por Dios, debéis aprender cómo experimentar en todas las cosas y ser capaces de obtener esclarecimiento en todo lo que os ocurre. Sea malo o bueno, debe proporcionarte beneficio y no debe volverte negativo. En cualquier caso, deberías poder ver las cosas estando del lado de Dios y no analizarlas o estudiarlas desde la perspectiva del hombre. (Esto sería una desviación en tu experiencia). Si experimentas así las cosas, entonces tu corazón se llenará de las cargas de tu vida, vivirás constantemente en la luz del semblante de Dios y no es probable que tengas desviaciones en tu práctica. Las personas así tienen un brillante futuro por delante. Existen muchas oportunidades de ser perfeccionados por Dios. Todo depende de si realmente amáis a Dios y de si poseéis la determinación de ser perfeccionados por Dios, de ser ganados por Él y de heredar Sus bendiciones y recibir Su herencia. La mera determinación no es suficiente; debéis tener mucho conocimiento, si no siempre tendréis desviaciones en vuestra práctica. Dios está dispuesto a perfeccionaros a cada uno de vosotros. En la actualidad, aunque la mayoría de las personas ya ha aceptado la obra de Dios durante mucho tiempo, se han limitado a meramente disfrutar de la gracia de Dios y solo están dispuestas a permitir que Dios les dé un poco de las comodidades de la carne, sin embargo, no están dispuestas a recibir más revelaciones y más elevadas. Esto muestra que el corazón del hombre siempre sigue siendo externo a esto. Aunque la obra del hombre, su servicio y su corazón amante de Dios tienen menos impurezas, por lo que respecta a su sustancia interna y su pensamiento retrógrado, el hombre todavía busca constantemente la paz y el disfrute de la carne y no se preocupa nada por cuáles puedan ser las condiciones y los propósitos de Dios al perfeccionar al hombre. Y así, las vidas de la mayoría son todavía vulgares y decadentes. Sus vidas no han cambiado en lo más mínimo, simplemente no contemplan la fe en Dios como algo de importancia, es como si solo tuvieran fe en aras de otros, actuando por inercia, sobreviviendo como pueden y arrastrando una existencia innoble. Pocos son aquellos que pueden buscar entrar en la palabra de Dios en todas las cosas, ganar más cosas y más abundantes, convertirse hoy en personas de mayores riquezas en la casa de Dios y recibir más bendiciones de Dios. Si buscas ser perfeccionado por Dios en todas las cosas y eres capaz de heredar lo que Dios ha prometido en la tierra, si buscas ser esclarecido por Dios en todas las cosas y no dejar que los años pasen ociosamente, esta es la mejor senda para entrar activamente. Solo así estarás cualificado y serás elegible para ser perfeccionado por Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Promesas a aquellos que son perfeccionados

514. El Espíritu Santo no solo obra en ciertas personas a las que Dios usa, sino que, además, lo hace en la iglesia. Podría estar obrando en cualquier persona. Él puede obrar en ti en el presente y tú experimentarás esta obra. Durante el siguiente periodo, puede obrar en otra persona, en cuyo caso, debes darte prisa en seguirlo; cuanto más de cerca sigas la luz del presente, más podrá crecer tu vida. No importa qué clase de persona sea alguien, si el Espíritu Santo obra en ella, debes seguirla. A medida que tú mismo experimentas cosas, obtén experiencia real de lo que esa persona experimentó y recibirás cosas incluso más elevadas. Por medio de este tipo de práctica, progresarás con mayor rapidez. Esta es la senda de la perfección para el hombre y una manera mediante la cual la vida crece. La senda para ser hecho perfecto se alcanza mediante tu sumisión a la obra del Espíritu Santo. No sabes a través de qué clase de persona Dios obrará para perfeccionarte, ni a través de qué persona, acontecimiento o cosa te permitirá ganar y ver las cosas. Si puedes transitar por este camino que es el correcto, eso muestra que hay gran esperanza de que seas perfeccionado por Dios. Si no puedes hacerlo, esto muestra que tu futuro es sombrío y carece de luz. Una vez que emprendas el camino correcto, obtendrás revelación sobre todas las cosas. No importa lo que el Espíritu Santo les revele a otros, si procedes según el conocimiento que ellos tienen para experimentar las cosas por tu cuenta, entonces se convertirá en una parte de tu vida y podrás proveer a otros a partir de esta experiencia. Los que proveen a otros repitiendo palabras como loros son personas que no han tenido ninguna experiencia; debes aprender a descubrir, a través del esclarecimiento y la iluminación de otros, una senda de práctica, antes de que puedas empezar a hablar de tu propia experiencia y conocimiento reales. Esto será más provechoso para tu propia vida. Debes experimentar de esta manera, sometiéndote a todo lo que viene de Dios. Debes buscar las intenciones de Dios en todas las cosas y aprender lecciones en todas las cosas, para que tu vida pueda crecer. Esta clase de práctica permite el más rápido progreso.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Los que se someten a Dios con un corazón sincero serán sin duda ganados por Él

515. ¿Estás verdaderamente dispuesto a ser perfeccionado? Si estás verdaderamente dispuesto a ser perfeccionado por Dios, tendrás el valor de renunciar a tu carne, podrás poner en práctica las palabras de Dios y no serás ni negativo ni débil. Podrás someterte a todo lo que provenga de Dios y presentar ante Él todas tus acciones, ya sean delante de los demás o a sus espaldas. Si te comportas como una persona honesta y practicas la verdad en todas las cosas, entonces serás alguien que es perfeccionado. Esas personas falsas que actúan de una manera frente a los demás y de otra a sus espaldas no están dispuestas a ser perfeccionadas. Son todos hijos de la perdición e hijos que perecerán; son propios de Satanás y no son escogidos por Dios. ¡Dios no elige a tales personas! Si tus acciones y tu conducta no pueden presentarse ante Dios o no son escrutadas por el Espíritu de Dios, esto evidencia que algo está mal en ti. Debes aceptar el juicio y el castigo de Dios y centrarte en la transformación de tu carácter; solo entonces podrás emprender la senda que conduce a ser perfeccionado. Si estás verdaderamente dispuesto a ser perfeccionado por Dios y a seguir Su voluntad, entonces debes someterte a toda Su obra, sin una sola queja, sin hacer juicios arbitrarios ni llegar a conclusiones tales sobre Su obra. Estos son los requisitos mínimos para ser perfeccionado por Dios. El requisito necesario para todo aquel que busca ser perfeccionado por Él es el siguiente: actuar con un corazón amante de Dios en todas las cosas. ¿Qué significa actuar con un corazón amante de Dios? Significa que todas tus acciones y tu conducta pueden presentarse ante Dios. Y, como tienes las intenciones correctas, ya sea que tus acciones estén bien o mal, no tienes temor de mostrárselas a Dios o a tus hermanos y hermanas, y te atreves a hacer un juramento ante Dios. Debes presentar todas tus intenciones, pensamientos e ideas ante Dios para Su observación; si practicas y entras de esta manera, entonces habrá un rápido progreso en tu vida.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Los que se someten a Dios con un corazón sincero serán sin duda ganados por Él

516. Si quieres que Dios te use y te perfeccione, debes poseer todo aspecto de la verdad: la determinación de sufrir, la fe, la paciencia, la sumisión, así como la capacidad de buscar la verdad y entender las intenciones de Dios, la capacidad de ser considerado con Su pesar y Sus intenciones meticulosas, y más. Perfeccionar a una persona no es fácil, y cada refinamiento que experimentas requiere de tu fe y de tu amor. Si quieres ser perfeccionado por Dios, no basta con simplemente ir de acá para allá y tampoco basta con solamente esforzarse por Dios. Debes poseer muchas cosas para ser capaz de convertirte en alguien perfeccionado por Dios. Cuando te enfrentas a sufrimientos debes ser capaz de dejar a un lado tu consideración de la carne y no quejarte contra Dios. Cuando Él se esconda de ti, debes ser capaz de tener la fe para seguirlo, de mantener tu amor anterior sin permitir que cambie o desaparezca. Independientemente de lo que Dios haga, debes dejar que instrumente como Él desee y preferir maldecir tu propia carne en lugar de quejarte de Él. Cuando te enfrentas a las pruebas, debes preferir soportar el dolor de renunciar a lo que amas y llorar amargamente, en lugar de no lograr satisfacer a Dios. Solo esto es amor y fe verdaderos. Independientemente de cuál sea tu estatura real, debes poseer primero tanto esta determinación de sufrir como fe verdadera. También debes tener la determinación de rebelarte contra la carne: debes preferir sufrir y experimentar pérdidas en tus intereses personales, en lugar de no lograr satisfacer las intenciones de Dios. También debes ser capaz de sentir remordimiento en tu corazón. En el pasado no fuiste capaz de satisfacer a Dios, y ahora, puedes sentir remordimiento. Ni una sola de estas cosas puede faltarte; Dios te perfeccionará a través de ellas. Si no cumples con estas condiciones, no puedes ser perfeccionado.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Los que serán hechos perfectos deben pasar por el refinamiento

517. Una transformación en el carácter se refiere, principalmente, a la transformación en la naturaleza de una persona. Las cosas inherentes a la naturaleza de una persona no pueden percibirse a partir de sus comportamientos externos. Están directamente relacionadas con el valor y el significado de la existencia de ese individuo, y con su perspectiva de la vida y sus valores; están relacionadas con las cosas en lo profundo de su alma y con su esencia. Si una persona no puede aceptar la verdad, no experimentará ninguna transformación en estos aspectos. Solo al experimentar el juicio y el castigo de las palabras de Dios y llegar a tener conocimiento de Dios pueden las personas entender realmente la verdad. Sus perspectivas sobre las cosas y sus puntos de vista sobre la existencia y los valores comienzan a cambiar. Sus opiniones sobre las cosas se alinean con la verdad y son coherentes con la palabra de Dios, y se vuelven capaces de someterse verdaderamente a Dios y de ser leales a Él en el desempeño de su deber. Solo esto es un cambio de carácter. En la actualidad, si las personas no pueden alcanzar un entendimiento de la verdad, aunque exteriormente hagan un poco de esfuerzo y sufran un poco de adversidad en el desempeño de su deber y puede que lleven a cabo los arreglos del trabajo de lo Alto y realicen algunas tareas simples, así como parezcan tener un poco de sumisión, cuando se encuentren con algo que no esté en consonancia con sus nociones, su rebeldía reaparecerá. Por ejemplo, cuando seas podado, discutirás e intentarás defenderte, y cuando ocurra un desastre natural o provocado por el hombre, te quejarás de Dios y refunfuñarás sobre Él. Esto revela que no eres una persona que se somete verdaderamente a Dios. Por tanto, ese poco de sumisión y cambios exteriores es solo un cambio de comportamiento; no llega a ser un cambio de carácter. Puede que seas capaz de correr mucho de un lado a otro, sufrir muchas adversidades y soportar una gran humillación; puede que te sientas muy cerca de Dios, y el Espíritu Santo puede que haga alguna obra en ti. Sin embargo, cuando Dios te pide que hagas algo que no se conforma a tus nociones, puedes negarte a someterte, poner excusas, rebelarte contra Dios y resistirte a Él, y en casos graves incluso cuestionarlo y oponerte a Él. ¡Este es un problema grave! Demuestra que todavía tienes una naturaleza que se resiste a Dios, que no entiendes realmente la verdad y que no has experimentado ninguna transformación en tu carácter-vida en absoluto. Después de ser destituidas o echadas, algunas personas llegan al punto de juzgar a Dios y decir que Él no es justo. Incluso discuten con Dios y contraatacan, difundiendo por dondequiera que vayan sus nociones sobre Dios y su insatisfacción respecto a Él. Estas personas son verdaderos diablos malvados que se resisten a Dios. Las personas que tienen la naturaleza de un diablo malvado no cambiarán nunca y deben ser abandonadas. Solo aquellos que pueden buscar la verdad en cada situación, aceptarla y someterse a la obra de Dios tienen la esperanza de obtener la verdad y lograr un cambio de carácter. En tus experiencias, debes aprender a discernir los estados que exteriormente parecen normales. Puedes sollozar y llorar durante la oración, o sentir que tu corazón ama mucho a Dios y que está muy cerca de Él, pero estos estados son solo obra del Espíritu Santo y no significan que seas alguien que ama a Dios. Si puedes amar y someterte a Dios incluso cuando el Espíritu Santo no está obrando o cuando Dios hace cosas que no concuerdan con tus propias nociones, solo entonces eres una persona que realmente ama a Dios, una persona que posee la realidad-verdad y cuyo carácter-vida ha cambiado.

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518. La transformación del carácter propio no es un cambio en la conducta, ni un cambio externo fingido, ni una transformación temporal producto del entusiasmo. Por muy buenos que sean estos cambios, no pueden sustituir a la transformación en el carácter-vida. La razón de todo esto es que estos cambios externos pueden lograrse mediante el esfuerzo humano, pero la transformación en el carácter-vida no puede lograrse únicamente mediante el esfuerzo propio. Para lograrlo se requiere experimentar el juicio, el castigo, las pruebas y el refinamiento de Dios, así como la perfección del Espíritu Santo. Aunque las personas que creen en Dios muestran algún comportamiento bueno, ni una sola de ellas se somete y ama de verdad a Dios ni puede seguir Su voluntad. ¿A qué se debe esto? La razón es que esto requiere una transformación en el carácter-vida, y un mero cambio en el comportamiento dista mucho de ser suficiente. Un cambio de carácter significa que tienes conocimiento y experiencia de la verdad, y que esta se ha convertido en tu vida, que puede dirigir y dominar tu vida y todo lo que tiene que ver contigo. Esto es una transformación en tu carácter-vida. Solo las personas que poseen la verdad como vida son aquellas cuyo carácter ha cambiado. En el pasado, puede que hubiera algunas verdades que no pudieras poner en práctica cuando las comprendiste, pero ahora puedes practicar cualquier aspecto de la verdad que comprendas sin obstáculos ni dificultad. Cuando practicas la verdad, te sientes lleno de paz y felicidad, pero si no puedes practicar la verdad, sientes dolor y tu conciencia se ve perturbada. Puedes practicar la verdad en todo, vivir según las palabras de Dios y tener una base para vivir. Esto significa que has cambiado tu carácter. Ahora puedes desprenderte fácilmente de tus nociones e imaginaciones, tus preferencias y búsquedas carnales, y aquellas cosas de las que antes no podías desprenderte. Sientes que las palabras de Dios son realmente buenas y que practicar la verdad es lo mejor que puedes hacer. Esto significa que tu carácter ha cambiado. Cambiar el propio carácter parece muy sencillo, pero en realidad es un proceso que implica muchas experiencias. Durante este periodo, las personas necesitan soportar mucho sufrimiento, tienen que someter el propio cuerpo y rebelarse contra su carne, también necesitan soportar el sufrimiento del juicio, el castigo, la poda, las pruebas y el refinamiento, y además necesitan experimentar muchos fracasos y caídas, y soportar el sufrimiento de las luchas y el tormento internos. Solo después de estas experiencias, las personas pueden tener cierta comprensión de su propia naturaleza, pero una cierta comprensión no produce de inmediato un cambio completo. Tienen que pasar por un largo proceso de pruebas, refinamiento y poda, y necesitan buscar y practicar continuamente la verdad; solo entonces serán capaces de despojarse poco a poco de sus actitudes corruptas. Por eso se necesita toda una vida para cambiar el carácter propio. Por ejemplo, si revelas corrupción en un asunto, ¿puedes practicar inmediatamente la verdad cuando te das cuenta de ello? No, no puedes. En esta etapa de entendimiento, otros te podan, y luego tu entorno te obliga a actuar de acuerdo con los principios-verdad. A veces, sigues sin resignarte a hacerlo y te dices a ti mismo: “¿Tengo que hacerlo así? ¿Por qué no puedo hacerlo como quiero? ¿Por qué siempre se me pide que practique la verdad? No quiero hacer esto, ¡no tengo la energía para ello!”. Experimentar la obra de Dios requiere pasar por el siguiente proceso: de ser reacio a practicar la verdad, a practicarla de buena gana; de la negatividad y la debilidad, a la fortaleza y a la capacidad de rebelarse contra la carne. Cuando las personas llegan a un determinado punto de experiencia y luego pasan por algunas pruebas, refinamiento y al final llegan a comprender las intenciones de Dios y algunas verdades, en ese momento estarán en cierto modo felices y dispuestas a actuar de acuerdo con los principios-verdad. Al inicio, las personas practican la verdad con cierta reticencia. Tomemos como ejemplo hacer con devoción los deberes propios: tienes cierta sumisión al realizar tus deberes, cierto conocimiento de lo que significa ser devoto a Dios y algo de entendimiento de la verdad, pero ¿cuándo podrás ser devoto por completo y hacer tus deberes tanto de palabra como de obra? Esto requerirá un proceso. Durante este proceso podrías padecer muchas dificultades. Tal vez algunas personas te poden y otras te critiquen. Todo el mundo tendrá sus ojos puestos en ti, te escrutará, y será entonces cuando empieces a comprender que te equivocas, que eres tú quien está en falta, que es inaceptable la ausencia de devoción en la ejecución de tu deber y que no has de ser superficial. El Espíritu Santo te esclarecerá desde dentro y te reprochará cuando cometas un error. Durante este proceso, llegarás a comprender algunas cosas sobre ti mismo y sabrás que tienes demasiadas impurezas, que albergas demasiados motivos personales y que tienes demasiados deseos extravagantes cuando haces tus deberes. Una vez que hayas entendido la esencia de estas cosas, si puedes ir delante de Dios en oración y tener un arrepentimiento verdadero, podrás purificarte de esas cosas corruptas. Si frecuentemente buscas la verdad de esta manera para resolver tus problemas reales, poco a poco pondrás los pies en la senda correcta de la fe; empezarás a tener verdaderas experiencias de vida y tus actitudes corruptas empezarán a purificarse poco a poco. Cuanto más se purifiquen tus actitudes corruptas, más se transformará tu carácter-vida.

Aunque ahora muchas personas están realizando sus deberes, en esencia, ¿cuántas los hacen saliendo del paso? ¿Cuántas personas pueden aceptar la verdad y hacer sus deberes según los principios-verdad? ¿Cuántas personas realizan sus deberes de acuerdo con los requisitos de Dios después de que su carácter haya cambiado? Al examinar más estas cosas, podrás saber si realmente cumples con el estándar al ejecutar tu deber, y también podrás notar claramente si ha cambiado tu carácter. No es sencillo lograr la transformación del propio carácter; no supone simplemente tener algunos cambios de conducta, adquirir algo de conocimiento de la verdad, saber hablar un poco sobre la experiencia propia con cada aspecto de la verdad ni hacer algunos cambios y volverse un poco sumiso después de haber sido disciplinado. Estas cosas no constituyen una transformación del carácter-vida. ¿Por qué digo esto? Aunque puede que hayas cambiado un poco, sigues sin someterte genuinamente. A veces puedes ser capaz de poner en práctica la verdad porque el entorno es adecuado o porque hay alguien supervisándote, y solo entonces eres capaz de someterte un poco. Además, cuando estás de buen humor y tu estado es normal, o cuando tienes la obra del Espíritu Santo, puedes practicar la verdad. Pero si estás en medio de una prueba —cuando estés sufriendo como Job durante una prueba o cuando te enfrentes a la prueba de la muerte—, ¿seguirás siendo capaz de practicar la verdad y mantenerte firme en el testimonio? ¿Serás capaz de decir algo como lo que dijo Pedro: “Incluso si muriese después de conocerte, ¿cómo podría no hacerlo gustoso y feliz?”? ¿Qué valoraba Pedro? Lo que Pedro valoraba era la sumisión, y consideraba que el conocimiento de Dios era lo más importante, por lo que fue capaz de someterse hasta la muerte. La transformación en el carácter no se produce de la noche a la mañana; se necesita toda una vida de experiencia para lograrlo. Comprender la verdad es un poco más fácil, pero ser capaz de practicarla en diversos contextos es difícil. ¿Por qué siempre hay algunas dificultades al practicar la verdad, mientras que no hay ninguna cuando uno se guía por su propia voluntad? Esto demuestra que cuando las personas practican la verdad, siempre son perturbadas por sus actitudes corruptas; tiene poco que ver con el entorno externo. Por tanto, la mayor dificultad de las personas para practicar la verdad son sus propias actitudes corruptas. No importa qué clase de dificultad sea, está directamente relacionada con las actitudes corruptas de uno; las dificultades se deben todas a que sus actitudes corruptas están actuando y causando obstáculos. Así, para practicar la verdad, es esencial rebelarse contra la carne y contra las actitudes corruptas de uno; se requiere que las personas sufran y paguen un precio antes de poder poner en práctica la verdad. Si no tuvieran actitudes corruptas, no tendrían que sufrir y pagar un precio para practicar la verdad. ¿Acaso no es un hecho evidente? A veces puede parecer que pones en práctica la verdad, pero, en realidad, la naturaleza de tus actos no es la de practicarla. Al seguir a Dios, mucha gente es capaz de dejar de lado su familia y profesión y realizar el deber y, por tanto, cree estar practicando la verdad. Sin embargo, jamás son capaces de ofrecer un testimonio vivencial genuino. ¿Qué sucede aquí exactamente? Evaluados según las nociones humanas, parecen estar practicando la verdad, pero Dios no reconoce que lo que están haciendo sea practicarla. Esto se debe a que todo lo que hacen no es para satisfacer a Dios, sino para obtener bendiciones y recompensas. Si las cosas que haces están adulteradas por tus motivos personales, entonces eres propenso a desviarte de los principios y no se puede decir que estés practicando la verdad; esto es solo un tipo de conducta. Estrictamente hablando, este tipo de conducta tuya probablemente será condenada por Dios; Él no la aprobará ni la recordará. Una mayor disección de su esencia y origen mostrará que provienen de la naturaleza de Satanás. Esto entonces te convierte en un malhechor, y esta conducta tuya constituye resistirse a Dios. Desde una perspectiva humana, quizás algunas personas que no tienen discernimiento dirán: “Esto no constituye hacer el mal, ni constituye causar trastornos y perturbaciones, y no ha causado ningún daño. Lo que se dijo e hizo también parece lógico y razonable”. Pero lo que las personas no pueden desentrañar es que las adulteraciones y los motivos dentro de ellas son elementos malvados, por lo que sus acciones sí constituyen acciones malvadas y sí constituyen resistirse a Dios. Por lo tanto, deberías determinar si ha habido un cambio en tu carácter y si estás poniendo en práctica la verdad usando las palabras de Dios y viendo los motivos que están detrás de tus acciones. No depende de si tus actos se adecúan a las imaginaciones e ideas humanas o se adaptan a tus gustos; no depende de estas cosas. Más bien, depende de que Dios diga si eres conforme o no a Sus intenciones, si tus acciones poseen o no la realidad-verdad y si cumplen o no con Sus estándares requeridos. Evaluarte en función de los requisitos de Dios es lo único exacto. La transformación del carácter y la práctica de la verdad no son tan fáciles y sencillas como las personas imaginan. ¿Entendéis esto ahora? ¿Tenéis alguna experiencia con esto? Cuando se trata de la esencia de este asunto, puede que no la entendáis; vuestra entrada ha sido excesivamente superficial. Corréis de acá para allá todo el día, desde el amanecer hasta el anochecer, os levantáis temprano y os acostáis tarde, pero no habéis logrado la transformación de vuestro carácter-vida ni podéis captar lo que es la transformación del carácter. Esto significa que vuestra entrada es demasiado superficial, ¿no es cierto? Independientemente de cuánto tiempo llevéis creyendo en Dios, puede que no percibáis las cosas esenciales y profundas de la transformación del carácter. ¿Puede decirse que vuestro carácter ha cambiado? ¿Cómo sabes si Dios te aprueba o no? Como mínimo, te sentirás excepcionalmente firme en tu corazón con respecto a todo lo que haces, sentirás que el Espíritu Santo te guía, te esclarece y obra en ti cuando realizas tus deberes, cuando llevas a cabo cualquier obra en la casa de Dios, o en tu vida diaria. Serás capaz de ver de qué manera tus acciones se corresponden con las palabras de Dios, cumplirán con los principios-verdad y, una vez que hayas experimentado las cosas hasta cierto grado, sentirás que lo que hiciste en el pasado fue relativamente adecuado. No obstante, si después de experimentar las cosas durante un tiempo, sientes que algunas de las cosas que hiciste en el pasado no fueron adecuadas, y estás insatisfecho con ellas y sientes que no concordaban con la verdad, esto demuestra que todo lo que hiciste fue en resistencia a Dios. Demuestra que tu servicio estuvo lleno de rebeldía, de resistencia y de formas de obrar humanas, así como que has fracasado por completo a la hora de lograr cambios en el carácter.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Lo que se debe saber sobre el cambio de carácter

519. Sin importar cuántas buenas obras lleve a cabo una persona, no significa que posea las realidades-verdad. Practicar la verdad y actuar según los principios es lo que significa poseer las realidades-verdad. Temer a Dios y evitar el mal es lo que significa poseer las realidades-verdad. Algunas personas son entusiastas, pueden hablar sobre doctrina, observar los preceptos y hacer muchas cosas buenas, pero lo único que se puede decir de ellas es que poseen un poco de humanidad. Aquellos que pueden hablar sobre doctrina y siempre observan los preceptos no necesariamente pueden practicar la verdad. Aunque lo que dicen es correcto y suena a que no tiene problemas, no tienen nada que decir en lo que respecta a la esencia de la verdad. Por tanto, por mucha doctrina que alguien pueda decir, no significa que comprenda la verdad, y por mucha doctrina que entienda, no puede resolver ningún problema. Todos los teóricos religiosos pueden explicar la Biblia, pero al final, todos caen porque no aceptan nada de la verdad que Dios ha expresado. Las personas que han experimentado un cambio en su carácter son diferentes; han comprendido la verdad, poseen discernimiento en todos los asuntos, saben cómo actuar de acuerdo con las intenciones de Dios, con el principio-verdad, cómo hacer para satisfacer a Dios, y entienden la naturaleza de la corrupción que revelan. Cuando sus propias ideas y nociones se revelan, son capaces de discernir y rebelarse contra la carne. Así es como se manifiesta un cambio en el carácter. La principal manifestación de la gente que ha experimentado un cambio en el carácter es que las personas han llegado a comprender claramente la verdad, y cuando llevan a cabo las cosas, ponen en práctica la verdad con relativa precisión y su corrupción no se revela tan a menudo. Generalmente, aquellos cuyo carácter ha cambiado parecen ser particularmente razonables y tener discernimiento y, debido a su entendimiento de la verdad, no revelan tanta sentenciosidad ni arrogancia. Pueden desentrañar y discernir gran parte de la corrupción que se ha revelado en ellos, así que no dan pie a la arrogancia. Son capaces de tener una comprensión exacta de cuál es su lugar, qué deberían hacer a fin de que se los considere personas con razón, cómo acatar sus deberes, qué decir y qué no decir, así como qué decir y qué hacer a qué personas. Así pues, las personas cuyo carácter ha cambiado son relativamente razonables y solo tales personas viven verdaderamente una semejanza humana. Al entender la verdad, pueden hablar y contemplar los asuntos de acuerdo con la verdad, y en todo lo que hacen actúan con principios, no sujetas a la influencia de ninguna persona, acontecimiento o cosa, tienen su propio punto de vista y pueden mantener los principios-verdad. Su carácter es relativamente estable, no son cambiantes, e independientemente de las circunstancias en las que se encuentren, saben cómo hacer bien su deber y cómo actuar de una manera que satisfaga a Dios. Aquellos cuyo carácter ha cambiado no están centrados en qué hacer externamente para que los demás piensen bien de ellos; en su corazón tienen claro qué hacer para satisfacer a Dios. Por tanto, desde fuera puede parecer que no son tan entusiastas o que no han hecho muchas cosas importantes, pero todo lo que hacen tiene sentido, es valioso y da resultados reales. Aquellos cuyo carácter ha cambiado poseen sin duda muchas realidades-verdad y esto puede confirmarse por sus perspectivas sobre las cosas y sus principios de acción. Los que no han obtenido la verdad no han logrado absolutamente ningún cambio en su carácter-vida. ¿Cómo se logra exactamente una transformación de carácter? Satanás ha corrompido profundamente a los seres humanos, todos se oponen a Dios y todos tienen la naturaleza de resistirse a Dios. La salvación del hombre por parte de Dios significa convertir a aquellos que tienen la naturaleza de la resistencia a Dios y que pueden oponerse a Él en los que pueden someterse a Dios y temerlo. Esas son las personas cuyas actitudes han cambiado. No importa lo corrupta que sea una persona o cuántas actitudes corruptas posea, mientras pueda aceptar la verdad, aceptar el juicio y el castigo de Dios y aceptar diversas pruebas y refinamientos, tendrá una verdadera comprensión de Dios, y al mismo tiempo será capaz de ver claramente su propia esencia-naturaleza. Cuando se conozca verdaderamente a sí misma, será capaz de odiarse a sí misma y a Satanás, y estará dispuesta a rebelarse contra este y someterse por completo a Dios. Una vez que una persona tenga esta determinación, perseguirá la verdad. Cuando una persona tiene un conocimiento verdadero de Dios, cuando su carácter satánico ha sido purificado y las palabras de Dios se han arraigado en su interior, se han convertido en su vida y en la base de su existencia, cuando puede vivir según las palabras de Dios y ha cambiado completamente y se ha convertido en una persona nueva, entonces y solo entonces ha experimentado un cambio en el carácter-vida. Un cambio en el carácter no significa tener una humanidad madura y curtida ni que las personas parezcan tener un carácter más manso que antes: pasar de haber sido arrogantes anteriormente a ser capaces de hablar con razón ahora, o pasar de no haber escuchado a nadie antes a ser capaces de escuchar a los demás un poco ahora. No se puede decir que tales cambios externos sean cambios en el carácter. Por supuesto, los cambios en el carácter sí incluyen tales manifestaciones, pero el ingrediente fundamental es que la vida interior de una persona ha cambiado. Esto se debe enteramente a que las palabras de Dios y la verdad se han arraigado dentro de ella, han llegado a reinar en su interior y se han convertido en su vida. Su visión de las cosas también ha cambiado. Puede ver el mundo y a la humanidad con claridad. Puede desentrañar por completo cómo Satanás corrompe a la humanidad, cómo el gran dragón rojo se opone a Dios y cuál es su esencia. Puede odiar en su corazón al gran dragón rojo y a Satanás, y puede volverse completamente hacia Dios y seguirlo. Esto significa que su carácter-vida ha cambiado y ha sido ganada por Dios. Los cambios en el carácter-vida son fundamentales, mientras que los cambios en el comportamiento son superficiales. Solo aquellos que han logrado cambios en el carácter-vida son los que han obtenido la verdad, y solo ellos han sido ganados por Dios.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte

520. Si deseas purificarte de la corrupción y someterte a una transformación de tu carácter-vida, debes tener amor por la verdad y ser capaz de aceptarla. ¿Qué significa aceptar la verdad? Aceptar la verdad significa que, sean cuales sean las actitudes corruptas que tengas o los venenos del gran dragón rojo —los venenos de Satanás— que estén presentes en tu naturaleza, cuando las palabras de Dios desenmascaran estas cosas deberías admitirlas y someterte, no puedes hacer una elección diferente, y deberías conocerte a ti mismo en concordancia con las palabras de Dios. Esto significa ser capaz de aceptar las palabras de Dios y aceptar la verdad. Supón que, diga lo que diga Dios, por muy duras que sean Sus palabras y sean cuales sean las palabras que emplee, puedes aceptarlas siempre que lo que Él diga sea la verdad y puedes reconocerlas siempre que se ajusten a la realidad. Puedes someterte a las palabras de Dios sin importar cuán profundamente las entiendas, e incluso si son los hermanos y hermanas quienes comparten la luz del esclarecimiento del Espíritu Santo, sigues siendo capaz de aceptarla y someterte a ella. Cuando una persona así ha perseguido la verdad hasta cierto punto, puede obtener la verdad y lograr una transformación de su carácter. Incluso si las personas que no aman la verdad tienen un poco de humanidad, pueden hacer algunas cosas buenas y pueden renunciar y entregarse para Dios, son atolondradas y no son meticulosas con respecto a la verdad, por lo que su carácter-vida nunca cambia. Puedes ver que la humanidad de Pedro y la de los otros discípulos eran más o menos iguales, pero una característica destacada de Pedro era el hecho de que perseguía especialmente la verdad. Independientemente de lo que Jesús dijera, él lo meditaba con seriedad, reflexionando sobre sí mismo a través de estas palabras y buscando las intenciones de Dios. Jesús le preguntó: “Simón Barjona, ¿me amas?”. Pedro respondió con sinceridad: “Solamente amo al Padre que está en el cielo, pero no he amado al Señor en la tierra”. Luego lo comprendió y pensó: “Esto no es correcto; el Dios de la tierra es el Dios del cielo. ¿Acaso no existe solo este único Dios en el cielo y en la tierra? Si únicamente amo al Dios del cielo, mi amor no es práctico; debo amar al Dios de la tierra, y solo entonces será práctico mi amor”. De este modo, Pedro llegó a entender el verdadero significado de la palabra de Dios a partir de lo que Jesús le había preguntado. El amor de uno por Dios solo es práctico si ama al Dios encarnado en la tierra. Amar al Dios difuso e invisible no es realista ni práctico, mientras que amar al Dios práctico y visible es la verdad. A partir de las palabras de Jesús, Pedro recibió la verdad y entendió la intención de Dios. Evidentemente, la fe de Pedro en Dios se había centrado exclusivamente en la búsqueda de la verdad. En última instancia, consiguió amar al Dios práctico, al Dios de la tierra. Pedro era especialmente serio al perseguir la verdad. Cada vez que Jesús le daba una indicación, reflexionaba seriamente acerca de Sus palabras. Puede que reflexionara sobre ellas durante meses, un año y hasta años antes de que el Espíritu Santo le diera esclarecimiento y entendiera la esencia de las palabras de Dios. Así, Pedro entró en la verdad y, al hacerlo, su carácter-vida se transformó y renovó.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo conocer la naturaleza del hombre

521. La clave para lograr un cambio de carácter es conocer la propia naturaleza, y esto debe hacerse de acuerdo con que Dios te desenmascare. Solo en las palabras de Dios puede una persona llegar a conocer su naturaleza horrenda, los diversos venenos de Satanás que se encuentran en su naturaleza, su necedad e ignorancia y los elementos frágiles y negativos de su naturaleza. Después de que conozcas a fondo estas cosas y seas verdaderamente capaz de odiarte a ti mismo, de rebelarte contra la carne, de persistir en la práctica de las palabras de Dios, de persistir en la búsqueda de la verdad mientras haces tu deber para lograr un cambio de carácter y de convertirte en alguien que ama de verdad a Dios, te habrás embarcado en la senda de Pedro. Sin la gracia de Dios ni el esclarecimiento y la guía del Espíritu Santo, sería difícil recorrer esta senda, pues, sin la verdad, las personas no pueden rebelarse contra sí mismas. Recorrer la senda de Pedro de ser perfeccionado depende principalmente de tener determinación, poseer fe y confiar en Dios. Además, una persona debe someterse a la obra del Espíritu Santo y nunca desviarse de las palabras de Dios en todas las cosas. Estos son los aspectos cruciales que nunca pueden ser vulnerados. Durante el transcurso de las propias experiencias, es muy difícil conocerse a uno mismo, y sin la obra del Espíritu Santo, no se obtendrá ningún resultado. Para recorrer la senda de Pedro, una persona debe centrarse en conocerse a sí misma y en transformar su carácter. La senda de Pablo no consistía en perseguir la vida ni en centrarse en el conocimiento propio, sino en poner especial atención a la realización de la obra y a la grandeza y el prestigio de la obra realizada. Su intención era intercambiar su obra y sufrimiento por las bendiciones y recompensas de Dios. Esta intención era incorrecta. Pablo no se centró en la vida ni le dio ninguna importancia a la transformación de su carácter. Se centró solo en las recompensas. El objetivo que perseguía era incorrecto; naturalmente, entonces, la senda que recorrió también era incorrecta. Esto fue provocado por su naturaleza arrogante y vanidosa. Es evidente que Pablo no perseguía la verdad en absoluto, no poseía ni un ápice de la realidad-verdad ni tenía conciencia ni razón alguna. Al salvar y cambiar a las personas, Dios cambia principalmente las actitudes de estas. El propósito de las palabras de Dios es provocar la transformación en las actitudes de las personas, así como permitirles llegar a conocerlo y someterse a Él y que sean capaces de adorarlo de manera normal. Este es el propósito de las palabras y la obra de Dios. La manera de buscar de Pablo iba directamente en contra de las intenciones de Dios y entraba en conflicto con estas. Era completamente contraria a ellas. Sin embargo, la manera de buscar de Pedro era plenamente conforme a las intenciones de Dios. Pedro se centró en la vida y en los cambios de carácter, que es precisamente lo que Dios quiere lograr en las personas con Su obra. Por tanto, la senda de Pedro fue bendecida y aprobada por Dios, mientras que la senda de Pablo era precisamente la que Dios detestaba y maldecía porque iba en contra de Sus intenciones.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte

522. La mayoría de las personas tienen un entendimiento muy superficial de sí mismas. No conocen en absoluto con claridad lo que hay en su naturaleza. Solo tienen conocimiento de algunos de los estados corruptos que revelan, de las cosas que es probable que hagan o de las carencias que tienen, y esto les hace pensar que se conocen a sí mismas. Si luego se atienen a unos cuantos preceptos, se aseguran de no cometer errores en ciertos ámbitos y logran evitar cometer ciertas transgresiones, llegan a pensar que poseen realidad en su fe en Dios y asumen que se salvarán. Esto no son más que figuraciones humanas. Si te atienes a esas cosas, ¿de verdad serás capaz de abstenerte de transgredir? ¿Habrás alcanzado de verdad un cambio en tu carácter? ¿Habrás vivido de verdad la semejanza de un ser humano? ¿Serás capaz de satisfacer a Dios de verdad? En absoluto. De eso no cabe duda. La gente debe tener un estándar alto en su fe en Dios: deben obtener la verdad y experimentar algunos cambios en su carácter-vida. Para ello, primero es necesario que las personas se esfuercen en conocerse a sí mismas. Si el conocimiento que una persona tiene de sí misma es demasiado superficial, esto no resolverá ningún problema en absoluto y su carácter-vida no cambiará en lo más mínimo. Debes conocerte a ti mismo a un nivel profundo. Esto significa conocer tu naturaleza y saber qué elementos contiene, dónde se originan estas cosas y de dónde provienen. Además, ¿eres realmente capaz de odiar estas cosas? ¿Has visto tu fea alma y tu naturaleza perversa? Si de veras ves la verdad sobre ti mismo, te odiarás. Cuando te odies a ti mismo y luego intentes poner en práctica las palabras de Dios, serás capaz de rebelarte contra la carne y obtendrás la fuerza para practicar la verdad, y ya no lo sentirás como una lucha. ¿Por qué muchas personas actúan según sus preferencias carnales? Porque se consideran a sí mismas bastante buenas y sienten que sus acciones son muy adecuadas, están muy justificadas, no tienen ningún fallo e incluso son completamente correctas, por lo que actúan con seguridad en sí mismas. Cuando de veras sepan cuál es su naturaleza —lo fea, despreciable y lastimosa que es—, dejarán de tenerse en tan alta estima y de ser tan arrogantes, y ya no se sentirán tan complacidas consigo mismas. Pensarán: “Debo practicar algunas de las palabras de Dios con los pies firmemente plantados en la tierra. Si no, no estaré a la altura del estándar de ser humano y me avergonzaré de vivir en la presencia de Dios”. De veras se verán a sí mismas como pequeñas y verdaderamente insignificantes. En este punto, les resultará fácil practicar la verdad y se parecerán un poco a como debería ser un ser humano. Solo cuando una persona se odia de verdad a sí misma es capaz de rebelarse contra la carne. Si no se odia a sí misma, será incapaz de rebelarse contra ella. Odiarte de verdad a ti mismo no es tarea fácil. Requiere que entiendas algunas verdades: primero, debes poseer conocimiento de tu naturaleza. Segundo, debes ver que eres pobre y miserable, que eres extremadamente pequeño e insignificante, así como debes ver tu alma miserable y sucia. Cuando llegas a ver plenamente lo que eres en realidad —cuando se logra este resultado—, obtienes de verdad conocimiento de ti mismo y se puede decir que tu conocimiento de ti mismo es acertado. Solo en este punto puedes odiarte a ti mismo, incluso maldecirte y sentir de verdad que Satanás ha corrompido profundamente a las personas, hasta el punto de que están desprovistas de cualquier semejanza humana. Un día, si de veras te enfrentas a la amenaza de morir, pensarás: “Este es el justo castigo de Dios. Dios es ciertamente justo. ¡Merezco morir!”. En este punto, no expresarás tus quejas y, mucho menos, te quejarás de Dios; simplemente sentirás que eres absolutamente pobre, miserable, inmundo y corrupto, así como que Dios debería descartarte y destruirte y sentirás que un alma como la tuya no es apta para vivir en la tierra. Por tanto, no te quejarás de Dios ni te resistirás a Él y, mucho menos, lo traicionarás. Pero si no te conoces a ti mismo y aun así te consideras bastante bueno, entonces, cuando se acerque la amenaza de la muerte, pensarás: “Lo he hecho muy bien en mi fe. He perseguido la verdad con gran ahínco y me he sacrificado y he sufrido mucho, pero al final, dios me está dejando morir. No sé dónde está la justicia de dios. ¿Por qué me deja morir? Si incluso alguien como yo tiene que morir, ¿quién puede salvarse? ¿Acaso no está acabada toda la raza humana?”. En primer lugar, tendrás nociones sobre Dios. En segundo lugar, te quejarás de Él y no tendrás sumisión alguna. Eres como Pablo, que no se conocía a sí mismo, ni siquiera cuando estaba a punto de morir. Cuando el castigo de Dios caiga sobre ti, ya será demasiado tarde.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte

523. Cuando las personas entran en la senda de la perfección, su viejo carácter es capaz de cambiar. Además, sus vidas siguen creciendo y entran gradualmente más a fondo en la verdad. Son capaces de aborrecer al mundo y a todos aquellos que no persiguen la verdad. En particular, no solo se aborrecen a sí mismas, sino más que eso, se conocen claramente a sí mismas. Están dispuestas a vivir conforme a la verdad, hacen que su objetivo sea perseguirla y no están dispuestas a vivir en los pensamientos de su propia mente. Sienten aborrecimiento por la sentenciosidad, la soberbia y la vanidad del hombre, hablan con un fuerte sentido del decoro, tienen discernimiento y sabiduría al afrontar las cosas, y son leales y sumisas a Dios. Si experimentan un momento de castigo y juicio, no solo no se vuelven negativas o débiles, sino que están agradecidas por este castigo y juicio de Dios, creyendo que no pueden pasar sin el castigo y el juicio de Dios, que las protege. No buscan una fe de paz y gozo ni de buscar comerse el pan y saciarse. Tampoco buscan disfrutes carnales temporales. Esto es lo que poseen aquellos que son perfeccionados.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La verdadera historia de la obra de conquista (4)

524. Si una persona puede satisfacer a Dios al tiempo que realiza su deber, si basa sus palabras y sus acciones en principios y entra en la realidad de todos los aspectos de la verdad, entonces es una persona perfeccionada por Dios. Puede decirse que la obra y las palabras de Dios han logrado por completo su efecto en ella: las palabras de Dios se han convertido en su vida, y ha obtenido la verdad y es capaz de vivir de acuerdo con Sus palabras. Después de esto, la naturaleza de su carne —es decir, el fundamento original de su existencia— se sacudirá y se derrumbará. Solo después de que las personas tengan las palabras de Dios como su vida se convierten en personas nuevas. Si las palabras de Dios se convierten en la vida de las personas, si la visión de la obra de Dios, Su desenmascaramiento y requisitos hacia la humanidad, y los estándares para una vida humana que Dios les exige a las personas cumplir se convierten en su vida, si las personas viven conforme a estas palabras y a estas verdades, entonces son perfeccionadas por las palabras de Dios. Tales personas han renacido y se han convertido en personas nuevas a través de Sus palabras. Esta es la senda por la cual Pedro persiguió la verdad. Es la senda de ser perfeccionado. Pedro fue perfeccionado por las palabras de Dios, ganó la vida a partir de ellas, la verdad expresada por Dios se convirtió en su vida, y solo entonces se convirtió en una persona que obtuvo la verdad.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo caminar por la senda de Pedro

525. Cuando las personas tengan una comprensión auténtica del carácter de Dios, cuando puedan ver que el carácter de Dios es real, que es verdaderamente santo y verdaderamente justo, y cuando puedan alabar la santidad y la justicia de Dios en su corazón, conocerán de verdad a Dios y habrán obtenido la verdad. Solo aquellos que conocen a Dios viven en la luz. El efecto directo de conocer de verdad a Dios es poder amarlo y someterse de veras a Él. Cuando la gente de verdad conoce a Dios y comprende y obtiene la verdad, su visión del mundo y su perspectiva de la vida experimentan un cambio real, tras el cual también tiene lugar una transformación real en su carácter-vida. Cuando la gente tiene los objetivos de vida correctos, puede perseguir la verdad y comportarse según la verdad, cuando se someten absolutamente a Dios y viven según Sus palabras, cuando se sienten centrados e iluminados hasta lo más hondo de su corazón y este está libre de oscuridad, así como cuando viven totalmente libres y liberados en la presencia de Dios, solo entonces obtienen una auténtica vida humana y solo tales personas son aquellas que poseen la verdad y la humanidad. Además, todas las verdades que has entendido y ganado proceden de las palabras de Dios y de Dios mismo. Solo cuando obtengas la aprobación de Dios altísimo, el Creador, y Él diga que eres un ser creado acorde al estándar y que estás viviendo la semejanza humana, tu vida tendrá el mayor significado.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo conocer la naturaleza del hombre

526. Si, en su creencia en Dios, el hombre no es serio acerca de los asuntos de la vida, no busca la entrada a la verdad, no busca los cambios en su carácter y mucho menos busca tener un conocimiento de la obra de Dios, entonces no puede ser perfeccionado. Si quieres ser perfeccionado, debes entender la obra de Dios. En particular, debes entender el significado de Su castigo y juicio, y por qué esta obra se lleva a cabo en el hombre. ¿Puedes aceptar esta obra? Durante el castigo de este tipo, ¿puedes alcanzar las mismas experiencias y conocimiento que Pedro? Si buscas tener un conocimiento de Dios y de la obra del Espíritu Santo, y buscas cambios en tu carácter, entonces tienes la oportunidad de ser perfeccionado.

Para los que van a ser perfeccionados, es indispensable este paso de la obra de ser conquistados; solo cuando el hombre ha sido conquistado puede experimentar la obra de ser perfeccionado. No hay gran valor en solo desempeñar el papel de ser conquistado, ya que no te hará apto para que Dios te use. No tendrás los medios para desempeñar tu parte cuando se difunda el evangelio, porque no buscas la vida y no buscas el cambio ni la renovación de ti mismo, y por eso no tienes una experiencia práctica de vida. Durante esta obra paso a paso, hubo una vez que actuaste como servidor y como un contraste, pero si al final no buscas ser Pedro, y tu búsqueda no es de acuerdo con el camino por el cual Pedro fue perfeccionado, entonces, naturalmente, no experimentarás cambios en tu carácter. Si eres alguien que busca ser perfeccionado, entonces habrás dado testimonio y dirás: “En esta obra paso a paso de Dios, he aceptado Su obra del castigo y el juicio, y aunque he soportado gran sufrimiento, he llegado a conocer cómo Dios perfecciona al hombre, he obtenido la obra que Él hace, he adquirido el conocimiento de Su justicia y Su castigo me ha salvado. Su carácter justo ha venido sobre mí y me ha traído bendiciones y gracia; es Su juicio y castigo lo que me ha protegido y purificado. Si Dios no me hubiera castigado y juzgado, y si Sus palabras duras no hubieran venido sobre mí, no hubiera llegado a conocer a Dios ni tampoco hubiera sido salvado. Hoy veo que, como ser creado, no solo uno disfruta de todas las cosas que el Creador hizo, sino que, lo más importante, todos los seres creados deben disfrutar el carácter justo de Dios y Su juicio justo, porque el carácter de Dios es digno de que el hombre lo disfrute. Como un ser creado al que Satanás ha corrompido, uno debe disfrutar el carácter justo de Dios. En Su carácter justo hay castigo y juicio e, incluso más, hay un gran amor. Aunque hoy soy incapaz de obtener completamente el amor de Dios, he tenido la buena fortuna de verlo y en esto he sido bendecido”. Esta es la senda que caminan los que experimentan ser perfeccionados, y este es el conocimiento del que hablan. Tales personas son las mismas que Pedro; tienen las mismas experiencias que Pedro. Tales personas son también las que han ganado la vida, y las que poseen la verdad. Cuando experimentan hasta el final, serán capaces de liberarse por completo de la influencia de Satanás entre el juicio de Dios y Él las ganará.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio

527. Lo que quiero son personas como Pedro, personas que buscan ser perfeccionadas. La verdad de hoy se les concede a los que la anhelan y la buscan. Esta gracia salvadora se les concede a aquellos que anhelan que Dios los salve. Esta gracia salvadora no solo está destinada a que vosotros la recibáis; también permite que Dios pueda ganaros; ganáis a Dios con el fin de que Dios os pueda ganar a vosotros. Hoy os he hablado estas palabras y vosotros las habéis escuchado y debéis practicar de acuerdo con estas palabras. Si al final ponéis en práctica estas palabras, os habré ganado por medio de ellas; al mismo tiempo, vosotros también habréis ganado estas palabras, es decir, habréis recibido esta inmensa gracia salvadora. Una vez que estéis purificados, os habréis convertido en verdaderos seres humanos. Si no eres capaz de vivir la verdad, o de vivir a semejanza de uno que ha sido perfeccionado, entonces se puede decir que no eres un humano, sino un cadáver viviente, una bestia, porque no tienes la verdad, ¡lo que quiere decir que estás sin el aliento de Jehová, y por eso eres una persona muerta que no tiene espíritu! Aunque es posible dar testimonio después de haber sido conquistado, lo que recibís es solo una pequeña gracia salvadora y no te has vuelto un ser viviente que posee un espíritu. Aunque has experimentado el castigo y el juicio, tu carácter no se ha renovado ni cambiado como resultado; sigues siendo tu antiguo yo, eres propio de Satanás y no eres alguien que ha sido purificado. Solo los que han sido perfeccionados son de valor, y solo las personas como estas han ganado una verdadera vida.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio

528. En tu futura senda de servicio, ¿cómo puedes satisfacer las intenciones de Dios? Un punto crucial es buscar entrada en la vida, buscar un cambio de carácter y buscar una entrada más profunda en la verdad; esta es la senda para lograr ser perfeccionado y ser ganado por Dios. Todos vosotros sois los que recibís la comisión de Dios, pero ¿qué tipo de comisión es? Esto está relacionado con el siguiente paso de la obra, que va a ser una obra mayor que se lleva a cabo en todo el universo, así que ahora debéis buscar cambios en vuestro carácter-vida para que en el futuro verdaderamente podáis convertiros en la prueba de que Dios ha alcanzado la gloria por medio de Su obra y puede que os haya convertido en especímenes para Su obra futura. La búsqueda de hoy es por completo en aras de establecer las bases de la obra futura, para que puedas ser usado por Dios y dar testimonio de Él. Si haces que este sea el objetivo de tu búsqueda, podrás ganar la presencia del Espíritu Santo. Cuanto más alto fijes el objetivo de tu búsqueda, más podrás ser perfeccionado. Cuanto más persigas la verdad, más obrará el Espíritu Santo. Cuanto mayor sea tu impulso de búsqueda, más ganarás. El Espíritu Santo perfecciona a las personas de acuerdo con su estado interno. Algunas personas dicen que no están dispuestas a ser usadas o perfeccionadas por Dios, que solo quieren que su carne esté a salvo y no sufra ningún infortunio. Algunas personas no están dispuestas a entrar al reino, pero están dispuestas a descender al abismo sin fondo. En ese caso, Dios también te concederá tu deseo. Lo que sea que busques, Dios lo hará realidad. Así que, ¿qué estás buscando ahora? ¿Ser perfeccionado? ¿Son tus acciones y comportamientos presentes en aras de ser perfeccionado por Dios y ser ganado por Él? Constantemente te debes medir de esta manera en tu vida diaria. Si dedicas tu corazón por completo a la búsqueda de una sola meta, definitivamente Dios te perfeccionará. Esta es la senda por la que camina el Espíritu Santo. La senda que guía el Espíritu Santo se alcanza por medio de la búsqueda de las personas. Cuanto más anheles ser perfeccionado y ganado por Dios, más obrará el Espíritu Santo dentro de ti. Cuanto menos busques y cuanto más negativo y retrógrado seas, menos oportunidades tiene el Espíritu Santo para obrar; con el paso del tiempo, el Espíritu Santo te abandonará. ¿Deseas ser perfeccionado por Dios? ¿Deseas ser ganado por Dios? ¿Deseas ser usado por Dios? Debéis buscar hacer todo en aras de ser perfeccionados, ganados y usados por Dios, para que el universo y todo lo que hay puedan ver las acciones de Dios manifestadas en vosotros. Vosotros sois los amos de todas las cosas y, entre todo lo que existe, deberíais hacer que Dios goce del testimonio y la gloria a través de vosotros. ¡Solo esto es lo que prueba que vosotros sois la generación más bendecida de todas!

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Aquellos cuyo carácter ha cambiado son los que han entrado en la realidad de las palabras de Dios

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