M. Acerca de cómo liberarse de la influencia de Satanás y alcanzar la salvación

488. La humanidad, después de que Satanás la corrompiera, perdió su corazón temeroso de Dios y la función propia de las criaturas de Dios, convirtiéndose en un enemigo desobediente a Dios. Entonces la humanidad vivió bajo el campo de acción de Satanás y siguió sus órdenes; en consecuencia, Dios no tuvo manera de obrar entre Sus criaturas, y menos pudo ganar Su adoración temerosa. Dios creó a los seres humanos y estos deben adorarlo, pero ellos en realidad le dieron la espalda y, en cambio, adoraron a Satanás. Satanás se convirtió en ídolo en su corazón. De esta manera Dios perdió Su posición en su corazón, lo que quiere decir que Él perdió el significado de Su creación de la humanidad. Por tanto, para restaurar la relevancia de Su creación de la humanidad, Él debe restaurar su semejanza original y librar a la humanidad de su carácter corrupto. Para rescatar a los humanos de Satanás, debe salvar al hombre del pecado. Solo de esta manera puede Dios restaurar poco a poco su semejanza original y función, y al final restaurar Su reino. La destrucción final de esos hijos de la desobediencia también va a ser llevada a cabo con el fin de permitir a los humanos adorar mejor a Dios y vivir mejor sobre la tierra. Debido a que Dios creó a los humanos, Él hará que lo adoren; como desea restaurar la función original de la humanidad, la va a restaurar por completo y sin ninguna corrupción. Restaurar Su autoridad quiere decir hacer que los humanos lo adoren y se sometan a Él; quiere decir que Él va a hacer que los humanos vivan por Él y que perezcan Sus enemigos debido a Su autoridad. Quiere decir que Dios hará que todo lo Suyo continúe entre los humanos sin resistencia por parte de nadie. El reino que Dios anhela establecer es Su propio reino. La humanidad que desea es una que lo adorará y se someterá a Él por completo y manifestará Su gloria. Si Dios no salva a la humanidad corrupta, entonces la relevancia de Su creación de la humanidad se perderá; no tendrá más autoridad entre los humanos y Su reino ya no será capaz de existir en la tierra. Si Dios no destruye a esos enemigos que le son desobedientes, no podrá obtener toda Su gloria ni tampoco podrá establecer Su reino sobre la tierra. Estas serán las señales de la terminación de Su obra y de Su gran logro: destruir completamente a aquellos entre la humanidad que lo desobedecen y llevar al reposo a los que han sido perfeccionados.

Extracto de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”

489. La humanidad primitiva estaba en las manos de Dios, pero a causa de la tentación y la corrupción de Satanás, el hombre fue atado por Satanás y cayó en las manos del maligno. Satanás se convirtió, pues, en el objeto que debía ser derrotado en la obra de gestión de Dios. Al haber tomado posesión del hombre, y al ser este el capital que utiliza para llevar a cabo toda gestión, si el hombre debe salvarse tendrá que ser arrebatado de las manos de Satanás; esto significa que el hombre debe ser tomado de vuelta tras haber sido retenido cautivo por Satanás. Así, Satanás debe ser derrotado mediante cambios en el antiguo carácter del hombre, cambios que restauran su sentido original de razón. De este modo, el hombre, que ha sido tomado cautivo, puede ser recuperado de las manos de Satanás. Si el hombre es liberado de la influencia y la esclavitud de Satanás, entonces este será avergonzado y el ser humano será rescatado en última instancia y Satanás derrotado. Al quedar el hombre libre de la oscura influencia de Satanás, se convertirá en los despojos de toda esta batalla y Satanás será objeto de castigo una vez acabada la batalla; después de esto, toda la obra de la salvación de la humanidad habrá concluido.

Extracto de ‘Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso’ en “La Palabra manifestada en carne”

490. Todos aquellos que viven bajo la influencia de la oscuridad son los que viven en medio de la muerte, son los que Satanás posee. Sin que Dios las salve y las juzgue y las castigue, las personas no pueden escapar de la influencia de la muerte; no se pueden convertir en los vivos. Estos “muertos vivientes” no pueden dar testimonio de Dios, y Dios tampoco los puede usar, mucho menos pueden entrar al reino. Dios quiere el testimonio de los vivos, no de los muertos, y Él pide que los vivos, no los muertos, trabajen para Él. “Los muertos” son los que se oponen y se rebelan contra Dios; son los que son insensibles en espíritu y no entienden las palabras de Dios; son los que no ponen la verdad en práctica y no tienen la más mínima lealtad a Dios, y son los que viven bajo el campo de acción de Satanás y que son explotados por Satanás. Los muertos se manifiestan oponiéndose a la verdad, rebelándose contra Dios y siendo viles, despreciables, maliciosos, brutos, engañosos e insidiosos. Incluso si esas personas comen y beben las palabras de Dios, no pueden vivir Sus palabras; aunque estas personas están vivas, sólo son cadáveres que caminan y respiran. Los muertos son totalmente incapaces de agradar a Dios, mucho menos de serle completamente obedientes. Sólo pueden engañarlo, blasfemar contra Él y traicionarlo, y todo lo que provocan con su forma de vivir revela la naturaleza de Satanás. Si las personas quieren convertirse en seres vivientes y dar testimonio de Dios, y que Dios las apruebe, entonces deben aceptar la salvación de Dios; se deben someter gustosamente a Su juicio y castigo y deben aceptar gustosamente la poda de Dios y ser tratadas por Él. Sólo entonces podrán poner en práctica todas las verdades que Dios exige, y sólo entonces obtendrán la salvación de Dios y se convertirán verdaderamente en seres vivientes. Dios salva a los vivos; Dios los ha juzgado y castigado, están dispuestos a consagrarse, están felices de dar sus vidas por Dios y con gusto dedicarían todas sus vidas a Él. Sólo cuando los vivos dan testimonio de Dios, Satanás puede ser humillado; sólo los vivos pueden esparcir la obra del evangelio de Dios, sólo los vivos son conformes al corazón de Dios, y sólo los vivos son personas reales. Originalmente el hombre que Dios hizo estaba vivo, pero debido a la corrupción de Satanás, el hombre vive en medio de la muerte y bajo la influencia de Satanás, y así, de esta manera, la gente se ha convertido en muertos sin espíritu, se han convertido en enemigos que se oponen a Dios, se han convertido en las herramientas de Satanás, y se han convertido en los cautivos de Satanás. Todas las personas vivientes que Dios creó se han convertido en personas muertas, y por eso Dios ha perdido Su testimonio y ha perdido a la humanidad que Él creó y que es lo único que tiene Su aliento. Si Dios ha de recuperar Su testimonio, y recuperar a los que Su propia mano hizo pero que Satanás ha tomado cautivos, entonces Él los debe resucitar para que se conviertan en seres vivientes, y Él los debe reclamar para que vivan en Su luz. Los muertos son los que no tienen espíritu, son insensibles en extremo y se oponen a Dios. Son ante todo aquellos que no conocen a Dios. Estas personas no tienen la más mínima intención de obedecer a Dios; sólo se rebelan contra Él y se oponen a Él, y no tienen la más mínima lealtad. Los vivos son aquellos cuyos espíritus han vuelto a nacer, que saben obedecer a Dios y son leales a Dios. Poseen la verdad y el testimonio y sólo estas personas son agradables a Dios en Su casa.

Extracto de ‘¿Eres alguien que ha cobrado vida?’ en “La Palabra manifestada en carne”

491. ¿Cuál es la influencia de las tinieblas? Esta llamada “influencia de las tinieblas” es la influencia con la que Satanás engaña, corrompe, ata y controla a las personas; la influencia de Satanás es una influencia que tiene un aura de muerte. Todos los que viven bajo el campo de acción de Satanás están condenados a perecer.

¿Cómo puedes escapar de la influencia de las tinieblas después de obtener la fe en Dios? Cuando has orado sinceramente a Dios, vuelves tu corazón a Él por completo y en ese momento, tu corazón es conmovido por el Espíritu de Dios. Creces, estás dispuesto a entregarte completamente y, en ese momento, has escapado de la influencia de las tinieblas. Si todo lo que el hombre hace es lo que agrada a Dios y encaja con Sus exigencias, entonces se trata de alguien que vive en las palabras de Dios y bajo Su cuidado y protección. Si las personas no pueden practicar las palabras de Dios, si siempre están intentando engañarle actuando de una forma superficial con Él y sin creer en Su existencia, entonces tales personas están todas viviendo bajo la influencia de las tinieblas. Los hombres que no han recibido la salvación de Dios están viviendo bajo el campo de acción de Satanás, es decir, viven todos bajo la influencia de las tinieblas. Quienes no creen en Dios viven bajo el campo de acción de Satanás. Incluso aquellos que creen en la existencia de Dios pueden no estar necesariamente viviendo en Su luz, porque los que creen en Él puede que, en realidad, no estén viviendo dentro de Sus palabras, ni sean capaces de someterse a Dios. El hombre está limitado a creer en Dios y como no tiene conocimiento de Dios, él sigue viviendo dentro de las viejas normas, entre palabras muertas con una vida que es oscura e incierta, ni purificado del todo por Dios ni ganado por completo por Él. Por tanto, aunque no hace falta decir que quienes no creen en Dios están viviendo bajo la influencia de las tinieblas, incluso quienes sí creen en Dios, aun así, pueden estar viviendo bajo su influencia, porque carecen de la obra del Espíritu Santo. Los que no han recibido la gracia de Dios ni Su misericordia, así como los que no pueden ver la obra del Espíritu Santo, viven todos bajo la influencia de las tinieblas y, la mayor parte del tiempo, también lo hacen las personas que simplemente disfrutan de la gracia de Dios, pero no lo conocen. Si un hombre cree en Dios, pero pasa la mayor parte de su vida bajo la influencia de las tinieblas, entonces la existencia de ese hombre ha perdido su significado, ¿y para qué mencionar a las personas que no creen en la existencia de Dios?

Todos aquellos que no pueden aceptar la obra de Dios o que aceptan la obra de Dios, pero son incapaces de cumplir Sus exigencias, viven bajo la influencia de las tinieblas. Solo los que van tras la verdad y son capaces de cumplir las exigencias de Dios recibirán bendiciones de Él, y solo ellos escaparán de la influencia de las tinieblas. Aquellos que no han sido liberados, que están siempre controlados por determinadas cosas y son incapaces de entregar su corazón a Dios, son personas que están bajo la esclavitud de Satanás y viven en un aura de muerte. Quienes no son fieles a sus propios deberes, que no son fieles a la comisión de Dios y que no logran desempeñar sus funciones en la iglesia, viven bajo la influencia de las tinieblas. Los que perturban deliberadamente la vida de la iglesia, los que plantan la semilla de la discordia a propósito entre los hermanos y las hermanas o que forman sus propias pandillas, viven aún más profundamente bajo la influencia de las tinieblas, en la esclavitud de Satanás. Quienes tienen una relación anormal con Dios, que siempre tienen deseos extravagantes y quieren siempre tener la ventaja, los que nunca buscan una transformación de carácter, tales personas viven bajo la influencia de las tinieblas. Quienes siempre son descuidados y nunca serios en su práctica de la verdad, que no buscan cumplir la voluntad de Dios, sino que solo buscan satisfacer su propia carne, estas son también personas que viven bajo la influencia de las tinieblas, envueltas en la muerte. Quienes emplean artimañas y engaño cuando obran para Dios, que tratan con Él de una forma superficial, los que lo engañan y siempre hacen planes por su cuenta, son personas que viven bajo la influencia de las tinieblas. Todos aquellos que no pueden amar sinceramente a Dios, que no buscan la verdad y que no se centran en transformar su carácter, son personas que viven bajo la influencia de las tinieblas.

Extracto de ‘Escapa de la influencia de las tinieblas y Dios te ganará’ en “La Palabra manifestada en carne”

492. El hombre vive en medio de la carne, lo que quiere decir que vive en un infierno humano y, sin el juicio y el castigo de Dios, el hombre es tan inmundo como Satanás. ¿Cómo puede el hombre ser santo? Pedro creía que el castigo y el juicio de Dios eran la mejor protección del hombre y la mayor gracia. Solo a través del castigo y el juicio de Dios, el hombre podía ser despertado y odiar la carne y odiar a Satanás. La disciplina estricta de Dios libera al hombre de la influencia de Satanás; lo libera de su propio y pequeño mundo y le permite vivir en la luz de la presencia de Dios. ¡No hay mejor salvación que el castigo y el juicio! Pedro oró: “¡Oh, Dios! Siempre que me castigues y me juzgues, sabré que no me has abandonado. Aunque no me des alegría y paz, y me hagas vivir en sufrimiento y me inflijas innumerables reprensiones, mientras que no me dejes, mi corazón estará tranquilo. Hoy, Tu castigo y juicio se han vuelto mi mejor protección y mi mayor bendición. La gracia que me das me protege. La gracia que me otorgas hoy es una manifestación de Tu justo carácter y es castigo y juicio; más aún, es una prueba y, más que eso, es una vida de sufrimiento”. Pedro pudo hacer a un lado los placeres de la carne y buscar un amor más profundo y una protección mayor debido a que, con el castigo y del juicio de Dios, había ganado mucha gracia. En su vida, si el hombre quiere ser limpiado y lograr cambios en su carácter, si quiere vivir una vida que tenga sentido y cumplir su deber como criatura, entonces debe aceptar el castigo y el juicio de Dios, y no debe dejar que se aparten de él la disciplina de Dios ni Sus azotes, para que se pueda liberar de la manipulación y la influencia de Satanás y pueda vivir en la luz de Dios. Sabe que el castigo y el juicio de Dios son la luz, y la luz de la salvación del hombre, y que no hay mejor bendición, gracia o protección para el hombre. El hombre vive bajo la influencia de Satanás y existe en la carne; si no es limpiado y no recibe la protección de Dios, entonces el hombre se hará cada vez más depravado. Si quiere amar a Dios, entonces debe ser limpiado y salvado. Pedro oró: “Dios, cuando me tratas benignamente me deleito y siento consuelo; cuando me castigas, siento aún más consuelo y alegría. Aunque sea débil y soporte un sufrimiento incalculable, aunque haya lágrimas y tristeza, sabes que esta tristeza se debe a mi desobediencia y a mi debilidad. Lloro porque no puedo satisfacer Tus deseos, siento pena y arrepentimiento porque soy insuficiente para Tus exigencias, pero estoy dispuesto a alcanzar este ámbito; estoy dispuesto a hacer todo lo que pueda para satisfacerte. Tu castigo me ha traído protección y me ha dado la mejor salvación; Tu juicio eclipsa Tu tolerancia y paciencia. Sin Tu castigo y juicio, no disfrutaría de Tu misericordia y piedad amorosa. Hoy veo más que nunca que Tu amor ha trascendido los cielos y ha superado a todas las demás cosas. Tu amor no solo es misericordia y piedad amorosa; es más que eso, es castigo y juicio. Tu castigo y juicio me han dado tanto. Sin Tu castigo y juicio, ni una sola persona sería limpiada y ni una sola persona podría experimentar el amor del Creador. Aunque he soportado cientos de pruebas y tribulaciones e incluso me he acercado a la muerte, eso me ha permitido conocerte realmente y obtener la salvación suprema. Si Tu castigo, juicio y disciplina se apartaran de mí, entonces viviría en la oscuridad, bajo el campo de acción de Satanás. ¿Qué beneficios tiene la carne del hombre? Si Tu castigo y juicio me dejaran, sería como si Tu Espíritu me hubiera abandonado, como si ya no estuvieras conmigo. Si eso fuera así, ¿cómo podría seguir viviendo? Si me haces caer enfermo y me quitas mi libertad, puedo seguir viviendo, pero si Tu castigo y juicio me dejaran, no tendría manera de seguir viviendo. Si estuviera sin Tu castigo y juicio, habría perdido Tu amor, un amor que es demasiado profundo para que lo exprese con palabras. Sin Tu amor viviría bajo el campo de acción de Satanás y no podría ver Tu glorioso rostro. ¿Cómo podría seguir viviendo? No podría soportar tal oscuridad, tal vida. Tenerte conmigo es como verte, así que, ¿cómo podría dejarte? Te suplico, te imploro que no me quites mi mayor consuelo, incluso si solo son unas pocas palabras de consuelo. He disfrutado Tu amor y hoy no puedo estar lejos de Ti; ¿cómo no podría amarte? He derramado lágrimas de tristeza por Tu amor, pero siempre he sentido que una vida como esta tiene más sentido, que puede enriquecerme más, más capaz de cambiarme, más capaz de permitirme alcanzar la verdad que todas las criaturas deberían poseer”.

Extracto de ‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

493. La carne del hombre es de Satanás, está llena de carácter rebelde, es deplorablemente vil, y es algo inmundo. Las personas codician demasiado el gozo de la carne y hay demasiadas manifestaciones de la carne; por eso Dios desprecia la carne del hombre hasta cierto punto. Cuando las personas se deshacen de las cosas viles y corruptas de Satanás, ganan la salvación de Dios. Pero si todavía no se despojan de lo vil y de la corrupción, entonces siguen viviendo bajo el campo de acción de Satanás. Las intrigas, los engaños y la ruindad de las personas son todas cosas de Satanás. La salvación de Dios hacia ti es para librarte de estas cosas de Satanás. La obra de Dios no puede ser errónea; toda se hace con el fin de salvar a las personas de la oscuridad. Cuando has creído hasta cierto punto y puedes despojarte de la corrupción de la carne, y esta corrupción ya no te encadena, ¿no has sido salvado? Cuando vives bajo el campo de acción de Satanás eres incapaz de manifestar a Dios, eres algo vil y no puedes recibir la herencia de Dios. Una vez que hayas sido purificado y perfeccionado, serás santo, serás una persona normal, y Dios te bendecirá y serás precioso para Dios.

Extracto de ‘Práctica (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

494. Toda la vida del hombre se vive bajo el campo de acción de Satanás, y no hay ni una sola persona que, por su cuenta, se pueda liberar de la influencia de Satanás. Todas viven en un mundo inmundo, en la corrupción y el vacío, sin el menor sentido o valor; viven una vida despreocupada y para la carne, para la lujuria y para Satanás. No le dan a su existencia el más mínimo valor. El hombre es incapaz de encontrar la verdad que lo libere de la influencia de Satanás. Aunque el hombre crea en Dios y lea la Biblia, no entiende cómo liberarse del control de la influencia de Satanás. A lo largo de las eras, muy pocas personas han descubierto este secreto y muy pocas lo han comprendido. Como tal, aunque el hombre deteste a Satanás y deteste la carne, no sabe cómo deshacerse de su influencia intrigante. En la actualidad, ¿no estáis todavía bajo el campo de acción de Satanás? No te lamentas de tus actos desobedientes y mucho menos sientes que eres inmundo o desobediente. Después de oponerte a Dios, te sientes incluso en paz en tu conciencia y sientes una gran tranquilidad. ¿No se debe tu tranquilidad a que eres corrupto? ¿No proviene esta paz en tu conciencia de tu desobediencia? El hombre vive en un infierno humano; vive bajo la oscura influencia de Satanás; por todo la tierra, los fantasmas viven con el hombre, invadiéndole la carne. En la tierra no vives en un hermoso paraíso. El lugar en el que estás es el ámbito del diablo, un infierno humano, un inframundo. Si el hombre no es limpiado, entonces es inmundo; si Dios no lo protege y lo cuida, entonces todavía es un cautivo de Satanás; si no es juzgado y castigado, entonces no tendrá los medios para escapar de la opresión de la oscura influencia de Satanás. El carácter corrupto que manifiestas y el comportamiento desobediente que vives, son suficientes para probar que todavía estás viviendo bajo el campo de acción de Satanás. Si tu mente y tus pensamientos no han sido limpiados y tu carácter no ha sido juzgado y castigado, entonces a todo tu ser todavía lo controla el campo de acción de Satanás, tu mente la controla Satanás, tus pensamientos los manipula Satanás, y todo tu ser está controlado por las manos de Satanás. ¿Sabes qué tan lejos estás ahora de los estándares de Pedro? ¿Posees ese calibre? ¿Qué tanto sabes del castigo y del juicio en la actualidad? ¿Qué tanto posees de eso que Pedro llegó a saber? Si hoy no sabes, ¿podrás lograr ese conocimiento en el futuro? Alguien tan flojo y tan cobarde como tú, sencillamente es incapaz de conocer el castigo y el juicio. Si buscas la paz y los placeres de la carne, entonces no tendrás los medios para ser limpiado y, al final, serás devuelto a Satanás, porque lo que vives es Satanás y la carne. Como las cosas están hoy, muchas personas no buscan la vida, lo que quiere decir que no se preocupan por ser limpiadas o por entrar en una experiencia de vida más profunda. Al ser así, entonces, ¿cómo pueden ser perfeccionadas? Los que no buscan la vida no tienen oportunidad de ser perfeccionados, y los que no buscan el conocimiento de Dios y no buscan los cambios en su carácter, son incapaces de escapar de la oscura influencia de Satanás.

Extracto de ‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

495. Todos los que creen en Dios, pero no van tras la verdad, no tienen forma de escapar de la influencia de Satanás. Todos los que no viven su vida con sinceridad, que se comportan de una manera delante de los demás, pero de otra a sus espaldas, los que dan la apariencia de humildad, paciencia y amor, aunque su esencia sea insidiosa, maliciosa y desleal a Dios, tales pesonas son los representantes típicos de quienes viven bajo la influencia de las tinieblas. Son la estirpe de la serpiente. Aquellos que solo creen en Dios por su propio beneficio, que son santurrones y soberbios, que presumen y protegen su propio estatus, son personas que aman a Satanás y se oponen a la verdad. Estas personas se resisten a Dios y pertenecen completamente a Satanás. Los que no están atentos a las cargas de Dios, que no sirven a Dios incondicionalmente, que están siempre preocupados con sus propios intereses y los de su familia, que son incapaces de abandonarlo todo y erogar para Dios, y que nunca viven conforme a Sus palabras, están viviendo fuera de Sus palabras. Tales personas no recibirán la alabanza de Dios.

Cuando Dios creó a los hombres, lo hizo para que pudieran disfrutar de Su abundancia y para que lo amaran genuinamente; de esta forma, vivirían en Su luz. Hoy, todos los que no pueden amar a Dios, no están atentos a Sus cargas, son incapaces de entregarle por completo su corazón, de tomar el corazón de Dios como suyo, de llevar Sus cargas como si fueran propias, la luz de Dios no brilla sobre ninguno de estos hombres y, por tanto, viven todos bajo la influencia de las tinieblas. Están en un sendero diametralmente opuesto a la voluntad de Dios y no hay una pizca de verdad en nada de lo que hacen. Se revuelcan en el fango con Satanás; son personas que viven bajo la influencia de las tinieblas. Si puedes comer y beber a menudo las palabras de Dios y estar atento a Su voluntad y practicas Sus palabras, entonces le perteneces a Dios y eres una persona que vive dentro de Sus palabras. ¿Estás dispuesto a escapar del campo de acción de Satanás y vivir en la luz de Dios? Si vives dentro de las palabras de Dios, el Espíritu Santo tendrá la oportunidad de llevar a cabo Su obra; si vives bajo la influencia de Satanás, no le darás al Espíritu Santo tal oportunidad. La obra que el Espíritu Santo realiza en los hombres, la luz que hace brillar sobre ellos y la confianza que Él les da, solo dura un momento; si las personas no tienen cuidado ni prestan atención, entonces la obra del Espíritu Santo los pasará por alto. Si los hombres viven en las palabras de Dios, el Espíritu Santo estará con ellos y llevará a cabo la obra en ellos. Si los hombres no viven en las palabras de Dios, viven en la esclavitud de Satanás. Si los hombres viven con un carácter corrupto, entonces no tienen la presencia ni la obra del Espíritu Santo. Si vives dentro de los límites de las palabras de Dios y si vives en el estado exigido por Él, entonces le perteneces y Su obra se llevará a cabo en ti; si no vives en los límites de las exigencias de Dios, sino bajo el campo de acción de Satanás, entonces sin duda estás viviendo dentro de la corrupción de Satanás. Solo puedes cumplir las exigencias de Dios si vives dentro de Sus palabras y le entregas tu corazón; debes hacer lo que Dios dice, convertir Sus palabras en el fundamento de tu existencia y en la realidad de tu vida; solo entonces le pertenecerás a Dios. Si practicas realmente, conforme a la voluntad de Dios, Él llevará a cabo Su obra en ti y entonces vivirás bajo Sus bendiciones, en la luz de Su rostro; comprenderás la obra que el Espíritu Santo lleva a cabo y sentirás el gozo de la presencia de Dios.

Extracto de ‘Escapa de la influencia de las tinieblas y Dios te ganará’ en “La Palabra manifestada en carne”

496. Para escapar de la influencia de las tinieblas, primero debes ser leal a Dios y estar ansioso de perseguir la verdad; solo entonces puedes tener un estado correcto. Vivir en el estado correcto es una condición previa para escapar de la influencia de las tinieblas. No tener un estado correcto es no ser fiel a Dios y no estar dispuesto a buscar la verdad y escapar de la influencia de las tinieblas es imposible. Mis palabras son la base para que el hombre escape de las influencias de las tinieblas y las personas que no pueden practicar conforme a Mis palabras no podrán escapar de la esclavitud de la influencia de las tinieblas. Vivir en el estado correcto es vivir bajo la guía de las palabras de Dios, vivir en un estado de lealtad a Dios, vivir en un estado de búsqueda de la verdad, vivir en la realidad de erogar sinceramente para Dios y vivir en el estado de amar a Dios genuinamente. Quienes vivan en estos estados y dentro de esta realidad, se transformarán gradualmente a medida que entren en la profundidad de la verdad y se transformarán con la profundización de la obra; y al final se convertirán en personas a las que, sin duda, Dios ganará y personas que amarán a Dios genuinamente. Quienes han escapado de la influencia de las tinieblas pueden ser capaces de captar poco a poco la voluntad de Dios y de entenderla gradualmente y, eventualmente, convertirse en confidentes de Dios. No solo no albergarán nociones acerca de Dios ni se rebelarán contra Él, sino que también detestarán aún más las nociones y la rebelión mostradas antes y engendrarán un amor genuino por Dios en su corazón. Las personas que son incapaces de escapar de la influencia de las tinieblas están completamente ocupadas con la carne y llenas de rebelión; su corazón está lleno de nociones humanas y filosofías para vivir, así como de sus propios propósitos y deliberaciones. Lo que Dios exige es un amor singular del hombre; lo que requiere es que el hombre esté ocupado por Sus palabras y por un corazón lleno de amor por Él. Vivir dentro de las palabras de Dios, buscar dentro de Sus palabras, buscar lo que deben buscar, amar a Dios por Sus palabras, correr por Sus palabras, vivir por Sus palabras, estos son los objetivos que el hombre debería intentar alcanzar. Todo debe edificarse sobre las palabras de Dios; solo entonces será capaz el hombre de cumplir las exigencias de Dios. Si el hombre no está equipado con las palabras de Dios, entonces ¡no es más que un gusano poseído por Satanás! Considera esto: ¿cuánta palabra de Dios se ha arraigado en tu interior? ¿En qué cosas vives conforme a Sus palabras? ¿En qué cosas no has estado viviendo de acuerdo a ellas? Si las palabras de Dios no se han adueñado de ti del todo, ¿qué es lo que ocupa tu corazón, entonces? En tu vida cotidiana, ¿te está controlando Satanás o estás ocupado por las palabras de Dios? ¿Son Sus palabras la base de tus oraciones? ¿Saliste de tus estados negativos debido al esclarecimiento de las palabras de Dios? Tomar las palabras de Dios como fundamento de tu existencia, es en eso en lo que todos deberían entrar. Si las palabras de Dios no están presentes en tu vida, entonces vives bajo la influencia de las tinieblas, te estás rebelando contra Dios, te estás resistiendo a Él y deshonrando Su nombre. La creencia en Dios de estas personas es pura maldad y perturbación. ¿Qué proporción de tu vida has vivido conforme a las palabras de Dios? ¿Qué proporción de tu vida no has vivido según Sus palabras? ¿Cuánto de lo que te ha exigido la palabra de Dios se ha cumplido en ti? ¿Cuánto se ha perdido en ti? ¿Has mirado estas cosas con detenimiento?

Escapar de la influencia de las tinieblas requiere de la obra del Espíritu Santo y la dedicada colaboración del hombre. ¿Por qué digo que el hombre no está en el camino correcto? La gente que está en la senda correcta, en primer lugar, puede entregar su corazón a Dios. Esta es una tarea que requiere un largo período de tiempo para entrar en ella porque la humanidad siempre ha vivido bajo la influencia de las tinieblas y ha estado bajo la esclavitud de Satanás durante miles de años. Por tanto, esta entrada no puede lograrse en uno o dos días. Hoy he traído este tema a colación para que las personas puedan entender su propio estado; cuando el hombre pueda discernir lo que es la influencia de las tinieblas y lo que significa vivir en la luz, entonces la entrada se hará mucho más fácil. Esto se debe a que debes saber qué es la influencia de Satanás antes de poder escapar de ella; solo después de eso podrás encontrar la manera de librarte de dicha influencia. En cuanto a qué hacer después, eso es asunto de los propios humanos. Entra en todo desde un aspecto positivo y nunca esperes pasivamente. Solo así es como Dios te podrá ganar.

Extracto de ‘Escapa de la influencia de las tinieblas y Dios te ganará’ en “La Palabra manifestada en carne”

497. Todo lo que Dios hace es necesario, y posee un sentido extraordinario, porque todo lo que lleva a cabo en el hombre concierne a Su gestión y la salvación de la humanidad. Naturalmente, la obra que Dios realizó en Job no es distinta, aunque Job fuera perfecto y recto a los ojos de Dios. En otras palabras, independientemente de lo que Él hace o de los medios por los que lo hace, del coste o de Su objetivo, el propósito de Sus acciones no cambia. Su objetivo consiste en introducir en el hombre las palabras, los requisitos y la voluntad de Dios para él; dicho de otro modo, esto es producir en el ser humano todo lo que Él cree positivo según Sus pasos, permitiéndole comprender Su corazón y entender Su esencia, así como obedecer Su soberanía y Sus disposiciones, para que él pueda alcanzar el temor de Dios y apartarse del mal; todo esto es un aspecto del propósito de Dios en todo lo que Él hace. El otro aspecto es que, siendo Satanás el contraste y el objeto de servicio en la obra de Dios, el hombre queda a menudo en sus manos; este es el medio que Él usa para permitirles a las personas ver en las tentaciones y ataques de Satanás la maldad, la fealdad y lo despreciable de Satanás, provocando así que las personas lo aborrezcan y sean capaces de conocer y reconocer aquello que es negativo. Este proceso les permite liberarse gradualmente del control de Satanás, de sus acusaciones, interferencias y ataques hasta que, gracias a las palabras de Dios, su conocimiento de Él y su obediencia a Él, así como su fe en Él y su temor de Él, triunfen sobre los ataques y las acusaciones de Satanás. Solo entonces se habrán liberado por completo del campo de acción de Satanás. La liberación de las personas significa que ha sido derrotado, que ellas han dejado de ser comida en su boca y que, en lugar de tragárselos, Satanás ha renunciado a ellos. Esto se debe a que esas personas son rectas, tienen fe, obediencia, y le temen a Dios, y porque rompen del todo con Satanás. Acarrean vergüenza sobre este, lo convierten en un cobarde, y lo derrotan por completo. Su convicción al seguir a Dios, su obediencia a Él y su temor de Él derrotan a Satanás, y hacen que este las abandone completamente. Sólo las personas como estas han sido verdaderamente ganadas por Dios, y este es Su objetivo supremo al salvar al hombre. Si desean ser salvados y totalmente ganados por Dios, entonces todos los que le siguen deben afrontar tentaciones y ataques, tanto grandes como pequeños, de Satanás. Los que emergen de estas tentaciones y ataques, y son capaces de derrotar por completo a Satanás son aquellos a los que Dios ha salvado. Es decir, los salvos en Él son los que han pasado por Sus pruebas, y han sido tentados y atacados por Satanás innumerables veces. Estos entenderán Su voluntad y Sus requisitos, pueden someterse a Su soberanía y a Sus disposiciones, y no abandonan el camino de temer a Dios y apartarse del mal en medio de las tentaciones de Satanás. Los salvados en Él son honestos, bondadosos, diferencian entre el amor y el odio, tienen sentido de la justicia, son racionales, capaces de preocuparse por Dios y valorar todo lo que es de Él. Satanás no puede atar, espiar, acusar a estas personas ni maltratarlas; son completamente libres, han sido liberadas y puestas por completo en libertad. Job era exactamente ese hombre de libertad, y esta es justo la relevancia de que Dios lo ha entregado a Satanás.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”

498. La fe, la obediencia y el testimonio de Job de su victoria sobre Satanás han sido una fuente de inmensa ayuda y aliento para los seres humanos. En Job ven esperanza para su propia salvación, y perciben que a través de la fe, la obediencia y el temor de Dios es totalmente posible derrotar a Satanás, y prevalecer sobre él. Ven que mientras se sometan a la soberanía y las disposiciones de Dios, y siempre que posean la determinación y la fe para no abandonarle después de haberlo perdido todo, pueden acarrear vergüenza y derrotar sobre Satanás, y que sólo necesitan poseer la determinación y la perseverancia de mantenerse firmes en su testimonio —aunque esto signifique perder su vida— para que este se acobarde y se retire apresuradamente. El testimonio de Job es una advertencia para las generaciones posteriores, y les indica que si no derrotan a Satanás, nunca podrán librarse de sus acusaciones e interferencias ni podrán escapar jamás de sus abusos y ataques. El testimonio de Job ha esclarecido a las generaciones posteriores. Este esclarecimiento enseña a las personas que solo siendo perfectas y rectas serán capaces de temer a Dios y apartarse del mal; les enseña que sólo temiendo a Dios y apartándose del mal pueden dar un testimonio fuerte y resonante de Dios; sólo si dan un testimonio fuerte y resonante de Dios, nunca más podrán ser controladas por Satanás y vivir bajo la dirección y protección de Dios, y sólo entonces serán verdaderamente salvas. Todos los que procuran la salvación deberían emular la personalidad de Job y la búsqueda de su vida. Lo que él vivió durante toda su vida y su conducta en medio de sus pruebas es un preciado tesoro para todos los que buscan el camino de temer a Dios y apartarse del mal.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”

499. Cuando las personas tienen que ser salvas aún, Satanás interfiere a menudo en sus vidas y hasta las controla. En otras palabras, los que no son salvos son sus prisioneros, no tienen libertad; él no ha renunciado a ellos, no son aptos ni tienen derecho de adorar a Dios, y Satanás los persigue de cerca y los ataca despiadadamente. Esas personas no tienen felicidad ni derecho a una existencia normal, ni dignidad de los que hablar. Sólo serás salvo y libre si te levantas y luchas contra él, usando tu fe en Dios, tu obediencia a Él y tu temor de Él como armas para librar una batalla a vida o muerte contra él, y lo derrotas por completo, haciéndole huir con el rabo entre las patas, acobardado cada vez que te vea, y abandonando completamente sus ataques y sus acusaciones contra ti. Si estás decidido a romper totalmente con Satanás, pero no estás equipado con las armas que te ayudarán a derrotarlo, seguirás estando en peligro; si el tiempo pasa y él te ha torturado tanto que no te queda ni una pizca de fuerza, pero sigues siendo incapaz de dar testimonio, sigues sin liberarte por completo de las acusaciones y los ataques de Satanás contra ti, tendrás poca esperanza de salvación. Al final, cuando se proclame la conclusión de la obra de Dios, seguirás estando en sus garras, incapaz de liberarte, y por tanto no tendrás nunca oportunidad ni esperanza. La implicación es, pues, que esas personas serán totalmente cautivas de Satanás.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”

500. Durante la obra de la provisión y sustento de Dios continuos para el hombre, Él le comunica a este Su voluntad y todos Sus requisitos, y le muestra Sus hechos, Su carácter, y lo que Él tiene y es. El objetivo es equipar al hombre con una estatura, y permitirle obtener diversas verdades suyas mientras este le sigue, verdades que son las armas que Él proporciona para luchar contra Satanás. Equipado así, el hombre debe afrontar las pruebas de Dios. Él tiene muchos medios y vías para ponerle a prueba, pero cada uno de ellos requiere la “cooperación” del enemigo de Dios: Satanás. Es decir, habiéndole dado las armas con las que luchar contra Satanás, Dios le entrega el hombre a este y le permite “probar” su estatura. Si el hombre puede romper las formaciones de batalla de Satanás, escapar de su cerco y seguir viviendo, habrá superado la prueba. Pero si es incapaz de hacerlo, y se somete a Satanás, no lo habrá conseguido. Cualquiera que sea el aspecto del hombre que Dios examine, el criterio de Su examen consiste en ver si se mantiene o no firme en su testimonio cuando Satanás le ataque, o si abandona o no a Dios, rindiéndose y sometiéndose a él cuando este lo tiene atrapado. Puede decirse que, que el hombre pueda ser o no salvado, depende de que él pueda superar y derrotar a Satanás; y que él pueda ganar o no la libertad, depende de que sea capaz de levantar, por sí mismo, las armas que Dios le ha dado para superar la esclavitud de Satanás, haciendo que este abandone por completo la esperanza y lo deje en paz. Si Satanás pierde la esperanza y renuncia a alguien, quiere decir que nunca más intentará quitarle esa persona a Dios, nunca más la acusará ni interferirá en ella, no la torturará ni atacará más gratuitamente; Dios sólo ganará verdaderamente a alguien así. Este es todo el proceso por el cual Dios gana a las personas.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”

501. Hoy puedes buscar ser perfeccionado o buscar cambios en tu humanidad externa y mejoras en tu calibre; pero es de principal importancia que puedas entender que todo lo que Dios hace hoy tiene significado y es beneficioso: te permite a ti, que naciste en una tierra de inmundicia, escapar de ella y sacudírtela, te permite superar la influencia de Satanás y dejar atrás su oscura influencia. Centrándote en estas cosas estás protegido en esta tierra de inmundicia. En última instancia, ¿qué testimonio se te pedirá que des? Naciste en una tierra de inmundicia, pero eres capaz de volverte santo, para no volver a ser manchado por la inmundicia, para vivir bajo el campo de acción de Satanás, pero despojarte de su influencia; para que Satanás no te posea ni te hostigue y para que vivas en las manos del Todopoderoso. Este es el testimonio y la prueba de la victoria en la batalla con Satanás. Eres capaz de abandonar a Satanás: ya no revelas caracteres satánicos en lo que manifiestas; por el contrario, vives lo que Dios exigió que el hombre lograra cuando lo creó: humanidad normal, razón normal, entendimiento normal, determinación normal de amar a Dios y lealtad a Él. Tal es el testimonio dado por una criatura de Dios. Dices: “Nacimos en una tierra de inmundicia, pero gracias a la protección de Dios, a Su liderazgo, a que nos ha conquistado, nos hemos librado de la influencia de Satanás. Que podamos obedecer hoy es también el efecto de ser conquistados por Dios, y no porque seamos buenos o porque lo amamos de forma natural. Porque Él nos escogió y nos predestinó, hemos sido conquistados hoy, somos capaces de dar testimonio de Él y podemos servirle; así también, gracias a que Él nos escogió y nos protegió, hemos sido salvados y librados del campo de acción de Satanás y podemos dejar atrás la inmundicia y ser purificados en la nación del gran dragón rojo”.

Extracto de ‘La verdadera historia de la obra de conquista (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

502. Hoy, no crees las palabras que digo ni les prestas atención; cuando llegue el día en que esta obra se esparza y veas la totalidad de ella, lo lamentarás y, en ese momento, te quedarás boquiabierto. Existen bendiciones, pero no sabes cómo disfrutarlas; y existe la verdad, pero no la buscas. ¿No haces que los demás te menosprecien? En la actualidad, aunque el siguiente paso de la obra de Dios todavía está por comenzar, no hay nada excepcional acerca de las cosas que se te piden y lo que se te pide vivir. Hay tanta obra y tantas verdades; ¿no son dignas de que las conozcas? ¿Son el juicio y el castigo de Dios incapaces de despertar tu espíritu? ¿Son el castigo y el juicio de Dios incapaces de hacer que te odies? ¿Estás contento de vivir bajo la influencia de Satanás, en paz y disfrutando y con un poco de comodidad carnal? ¿No eres la más vil de todas las personas? Nadie es más insensato que los que han contemplado la salvación, pero no buscan ganarla; estas son personas que se atiborran de la carne y disfrutan a Satanás. Esperas que tu fe en Dios no acarree ningún reto o tribulación ni la más mínima dificultad. Siempre buscas aquellas cosas que no tienen valor y no le otorgas ningún valor a la vida, poniendo en cambio tus propios pensamientos extravagantes antes que la verdad. ¡Eres tan despreciable! Vives como un cerdo, ¿qué diferencia hay entre ti y los cerdos y los perros? ¿No son bestias todos los que no buscan la verdad y, en cambio, aman la carne? ¿No son cadáveres vivientes todos esos muertos sin espíritu? ¿Cuántas palabras se han hablado entre vosotros? ¿Se ha hecho solo poco de obra entre vosotros? ¿Cuánto he provisto entre vosotros? ¿Y por qué no lo has obtenido? ¿De qué tienes que quejarte? ¿No será que no has obtenido nada porque estás demasiado enamorado de la carne? ¿Y no es porque tus pensamientos son muy extravagantes? ¿No es porque eres muy estúpido? Si no puedes obtener estas bendiciones, ¿puedes culpar a Dios por no salvarte?

Extracto de ‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

503. Dios hace la obra de tal magnitud y salva completamente a este grupo de personas; para que puedas escapar de la influencia de Satanás, vivir en la tierra santa, vivir en la luz de Dios y tener el liderazgo y la guía de la luz. Entonces tu vida tiene sentido. Lo que coméis y vestís es diferente a lo de los incrédulos, disfrutáis las palabras de Dios y lleváis una vida significativa, y ¿qué disfrutan ellos? Disfrutan sólo el “legado ancestral” y su “espíritu nacional”. ¡No tienen el menor vestigio de humanidad! Vuestros vestidos, palabras y acciones, todo es diferente de lo suyo. En última instancia, escaparéis por completo de lo vil, ya no seréis atrapados en la tentación de Satanás y ganaréis la provisión diaria de Dios. Siempre debéis ser precavidos. Aunque vivís en un lugar inmundo, no estáis manchados con la inmundicia y podéis vivir juntos a Dios, recibiendo Su gran protección. Dios os ha escogido entre todos en esta tierra amarilla. ¿No sois las personas más bendecidas? Eres un ser creado, debes por supuesto adorar a Dios y buscar una vida con significado. Si no adoras a Dios, sino que vives en tu carne inmunda entonces, ¿no eres sólo una bestia con un vestido humano? Como eres un ser humano, ¡te debes consumir a ti mismo por Dios y soportar todo el sufrimiento! El pequeño sufrimiento que estás experimentando ahora, lo debes aceptar con alegría y con confianza y vivir una vida significativa como Job y Pedro. En este mundo, el hombre usa la ropa del diablo, come la comida del diablo, trabaja y sirve bajo el dominio del diablo, pisoteado completamente en su inmundicia. Si no captas el significado de la vida o obtener el camino verdadero, entonces, ¿qué significado tiene vivir así? Vosotros sois personas que buscáis la senda correcta, los que buscáis mejorar. Sois personas que os levantáis en la nación del gran dragón rojo, aquellos a quienes Dios llama justos. ¿No es eso la vida con más sentido?

Extracto de ‘Práctica (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

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