XI Palabras clásicas sobre la entrada en la realidad de la verdad

(XVI) Palabras liberándose de la influencia de Satanás y alcanzando la salvación

209. La humanidad primitiva estaba en las manos de Dios, pero a causa de la tentación y la corrupción de Satanás, el hombre fue atado por Satanás y cayó en las manos del maligno. Satanás se convirtió, pues, en el objeto que debía ser derrotado en la obra de gestión de Dios. Al haber tomado posesión del hombre, y al ser este el capital de toda Su gestión, si el hombre debe salvarse tendrá que ser arrebatado de las manos de Satanás; esto significa que el hombre debe ser tomado de vuelta tras haber sido retenido cautivo por Satanás. Así, este debe ser derrotado mediante transformaciones en el antiguo carácter del hombre, unas transformaciones que restauren su sentido original de modo que el hombre cautivo pueda ser recuperado de las manos de Satanás. Si el hombre es liberado de la influencia y la esclavitud de Satanás, este será avergonzado y el ser humano será rescatado, en última instancia, y Satanás derrotado. Al quedar el hombre libre de la oscura influencia de Satanás, el hombre se convertirá en los despojos de toda esta batalla y Satanás será el objeto que será castigado una vez acabada esta batalla; después de esto, toda la obra de la salvación de la humanidad habrá culminado.

de ‘Restaurar la vida adecuada del hombre y llevarlo a un destino maravilloso’ en “La Palabra manifestada en carne”

210. La carne del hombre es de Satanás, está llena de carácter desobediente, es deplorablemente vil, es algo inmundo. Las personas codician demasiado el gozo de la carne y hay demasiadas manifestaciones de la carne; por eso Dios desprecia la carne del hombre hasta cierto grado. Cuando las personas se deshacen de las cosas viles y corruptas de Satanás, ganan la salvación de Dios. Pero si todavía no se despojan de lo vil y de la corrupción, entonces siguen viviendo bajo el campo de acción de Satanás. Las intrigas, los engaños y la ruindad de las personas son todas las cosas de Satanás. Salvarte es permitirte escapar de estas cosas. La obra de Dios no puede estar mal; toda es con el fin de salvar a las personas de la oscuridad. Cuando has creído hasta un cierto punto y puedes despojarte de la corrupción de la carne, y esta corrupción ya no te encadena, ¿no habrás sido salvado? Cuando vives bajo el campo de acción de Satanás eres incapaz de manifestar a Dios, eres algo vil y no puedes recibir la herencia de Dios. Una vez que hayas sido purificado y perfeccionado, serás santo, serás normal, y Dios te bendecirá y serás precioso para Él.

de ‘Práctica (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

211. Cuando Dios creó a los hombres, lo hizo para que disfrutaran de Su riqueza y para que lo amaran genuinamente; de esta forma, vivirían en Su luz. Hoy, todos los que son incapaces de amar a Dios, no están atentos a Sus cargas, son incapaces de entregar por completo su corazón a Él, de tomar el corazón de Dios como suyo, de llevar las cargas de Dios como si fueran propias, la luz de Dios no brilla sobre ninguno de estos hombres y, por tanto, viven todos bajo la influencia de las tinieblas. Están en un sendero diametralmente opuesto a la voluntad de Dios y nada de lo que hacen tiene una pizca de verdad. Se revuelcan en el lodazal con Satanás y son los que viven bajo la influencia de las tinieblas. Si puedes comer y beber siempre las palabras de Dios, a la vez que estás atento a Su voluntad y practicas Sus palabras, entonces le perteneces a Dios y vives dentro de Sus palabras. ¿Estás dispuesto a escapar del campo de acción de Satanás y vivir en la luz de Dios? Si vives dentro de las palabras de Dios, el Espíritu Santo tendrá la oportunidad de llevar a cabo Su obra; si vives bajo la influencia de Satanás, el Espíritu Santo no tendrá oportunidad de llevar a cabo obra alguna. La obra que el Espíritu Santo realiza en los hombres, la luz que hace brillar sobre ellos, la confianza que Él les da, sólo dura un momento; si los hombres no tienen cuidado ni prestan atención, la obra llevada a cabo por el Espíritu Santo los pasará por alto. Si los hombres viven en las palabras de Dios, el Espíritu Santo estará con ellos y llevará a cabo la obra en ellos; si los hombres no viven en las palabras de Dios, viven en la esclavitud de Satanás. Los hombres que viven en un carácter corrupto no tienen la presencia ni la obra del Espíritu Santo. Si vives en la esfera de las palabras de Dios, en el estado exigido por Él, entonces le perteneces y la obra de Dios se llevará a cabo en ti; si no vives en la esfera de las exigencias de Dios, sino bajo el campo de acción de Satanás, entonces sin duda estás viviendo bajo la corrupción de Satanás. Sólo puedes cumplir las exigencias de Dios si vives dentro de Sus palabras y le entregas tu corazón; debes hacer lo que Dios dice, convertir Sus palabras en el fundamento de tu existencia y en la realidad de tu vida; sólo entonces le pertenecerás a Dios. Si practicas con sinceridad, conforme a la voluntad de Dios, Él llevará a cabo Su obra en ti y después vivirás bajo Sus bendiciones, vivirás a la luz de Su rostro, serás capaz de comprender la obra que el Espíritu Santo lleva a cabo y también sentirás el gozo de la presencia de Dios.

de ‘Escapa de la influencia de las tinieblas y Dios te ganará’ en “La Palabra manifestada en carne”

212. Para escapar de la influencia de las tinieblas, primero debes ser leal a Dios y tener el deseo de perseguir la verdad; sólo entonces tu estado será el correcto. Vivir en el estado correcto es una condición previa para escapar de la influencia de las tinieblas. No tener el estado correcto significa que no eres fiel a Dios ni tienes el deseo de buscar la verdad y, por tanto, es imposible escapar de la influencia de las tinieblas. Que el hombre escape de la influencia de las tinieblas depende de Mis palabras, y si él no puede practicar conforme a Mis palabras, no escapará de la esclavitud de la influencia de las tinieblas. Vivir en el estado correcto es vivir bajo la guía de las palabras de Dios, vivir en el estado de ser fiel a Dios, vivir en el estado de buscar la verdad, vivir en la realidad de erogar sinceramente para Dios, vivir en el estado de amar a Dios genuinamente. Quienes vivan en estos estados y dentro de esta realidad, se transformarán gradualmente a medida que entren a mayor profundidad en la verdad, y se transformarán con la profundización de la obra, hasta que por fin Dios los gane sin duda y lleguen a amar a Dios genuinamente. Quienes han escapado de la influencia de las tinieblas serán capaces de captar poco a poco la voluntad de Dios, de entender gradualmente Su voluntad y eventualmente convertirse en confidentes de Dios. No sólo no tendrán nociones de Dios ni se rebelarán contra Él, sino que llegarán a detestar incluso más las nociones y la rebelión que tuvieron antes, y engendrarán un amor genuino por Dios en su corazón. Quienes son incapaces de escapar de la influencia de las tinieblas están ocupados con su carne y llenos de rebelión; su corazón está lleno de nociones humanas y filosofías de vida, así como de sus propios propósitos y deliberaciones. Dios exige el amor singular del hombre y Él requiere que el hombre se llene de Sus palabras y de su amor por Él. Vivir dentro de las palabras de Dios, descubrir lo que el hombre debe buscar desde dentro de Sus palabras, amar a Dios como resultado de Sus palabras, corretear y vivir como resultado de las palabras de Dios, son cosas que el hombre debería lograr.

de ‘Escapa de la influencia de las tinieblas y Dios te ganará’ en “La Palabra manifestada en carne”

213. Si las personas quieren convertirse en seres vivientes, y dar testimonio de Dios, y que Dios los apruebe, deben aceptar la salvación de Dios, se deben someter gustosamente a Su juicio y castigo y deben aceptar gustosamente la poda y el trato de Dios. Sólo entonces podrán poner en práctica todas las verdades que Dios exige, y sólo entonces obtendrán la salvación de Dios y verdaderamente se convertirán en seres vivientes. Dios salva a los vivos, Dios los ha juzgado y castigado, están dispuestos a consagrarse y están felices de darle sus vidas a Dios, y con gusto dedicarían todas sus vidas a Dios. Sólo cuando los vivos dan testimonio de Dios, Satanás puede ser avergonzado; sólo los vivos pueden esparcir la obra del evangelio de Dios, sólo los vivos son conforme al corazón de Dios, y sólo los vivos son personas reales.

de ‘¿Has cobrado vida?’ en “La Palabra manifestada en carne”

214. El hombre vive en medio de la carne, lo que quiere decir que vive en un infierno humano, y sin el juicio y el castigo de Dios, el hombre es tan inmundo como Satanás. ¿Cómo puede el hombre ser santo? Pedro creía que el castigo y el juicio de Dios eran la mejor protección del hombre y la mayor gracia. Sólo a través del castigo y el juicio de Dios el hombre podía ser despertado, y odiar la carne y odiar a Satanás. La disciplina estricta de Dios libera al hombre de la influencia de Satanás; lo libera de su propio y pequeño mundo, y le permite vivir en la luz de la presencia de Dios. ¡No hay mejor salvación que el castigo y el juicio! Pedro oró: “¡Oh Dios! Siempre que me castigues y me juzgues, sabré que no me has abandonado. Aunque no me des gozo y paz, y me hagas vivir en sufrimiento, y me inflijas reprensiones sin número, mientras que no me dejes mi corazón estará tranquilo. Hoy, Tu castigo y juicio se han vuelto mi mejor protección y mi mayor bendición. La gracia que me das me protege. La gracia que me otorgas hoy es una manifestación de Tu justo carácter, y es castigo y juicio; más aún, es una prueba y, más que eso, es una vida de sufrimiento”. Pedro pudo hacer a un lado los placeres de la carne y buscar un amor más profundo y una protección mayor debido a que había ganado del castigo y del juicio de Dios gracia en demasía. En su vida, si el hombre quiere ser limpiado y lograr cambios en su carácter, si quiere vivir una vida que tenga sentido y cumplir su deber como criatura, entonces debe aceptar el castigo y el juicio de Dios, y no debe dejar que se aparten de él la disciplina de Dios ni los golpes de Dios, para que se pueda liberar de la manipulación y la influencia de Satanás, y pueda vivir en la luz de Dios. Sabes que el castigo y el juicio de Dios son la luz, y la luz de la salvación del hombre, y que no hay mejor bendición, gracia o protección para el hombre.

de ‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

215. Cuando las personas tienen que ser salvas aún, Satanás interfiere a menudo en sus vidas y hasta las controla. En otras palabras, los que no son salvos son sus prisioneros, no tienen libertad; él no ha renunciado a ellos, no son aptos ni tienen derecho de adorar a Dios, y Satanás los persigue de cerca y los ataca despiadadamente. Esas personas no tienen felicidad ni derecho a una existencia normal, ni dignidad de los que hablar. Sólo serás salvo y libre si te levantas y luchas contra él, usando tu fe en Dios, tu obediencia a Él y tu temor de Él como armas para librar una batalla a vida o muerte contra él, y lo derrotas por completo, haciéndole huir con el rabo entre las patas, acobardado cada vez que te vea, y abandonando completamente sus ataques y sus acusaciones contra ti. Si estás decidido a romper totalmente con Satanás, pero no estás equipado con las armas que te ayudarán a derrotarlo, seguirás estando en peligro; si el tiempo pasa y él te ha torturado tanto que no te queda ni una pizca de fuerza, pero sigues siendo incapaz de dar testimonio, sigues sin liberarte por completo de las acusaciones y los ataques de Satanás contra ti, tendrás poca esperanza de salvación. Al final, cuando se proclame la conclusión de la obra de Dios, seguirás estando en sus garras, incapaz de liberarte, y por tanto no tendrás nunca oportunidad ni esperanza. La implicación es, pues, que esas personas serán totalmente cautivas de Satanás.

de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”

216. Antes de ser salvadas, las personas viven bajo la influencia de Satanás, de acuerdo con su naturaleza satánica y están llenas de carácter corrupto satánico. Desde el punto de vista de Dios, el ser de las personas, en su totalidad, está muerto, incluyendo su carne y todos los demás aspectos, como su alma y sus pensamientos. A simple vista, parece que estás respirando, parpadeando y pensando, pero en lo que constantemente estás pensando es en el mal; piensas en cosas que desafían a Dios y que se rebelan contra Él, en cosas que Dios detesta, odia y condena. A los ojos de Dios, todas estas cosas no sólo pertenecen a la carne, sino que pertenecen totalmente a Satanás y a los demonios. Así pues, ¿qué son las personas a los ojos de Dios? ¿Son humanos? ¡Dios las ve como demonios, como animales y como satanases vivos! Las personas viven de acuerdo con la esencia de Satanás, y, a los ojos de Dios, son satanases vivos revestidos de carne humana. Dios define a esas personas como cadáveres vivientes, como personas muertas. Dios lleva a cabo Su actual obra de salvación para tomar a esas personas —a estos cadáveres vivientes que viven de acuerdo con su carácter satánico corrupto y su esencia satánica corrupta—, Él toma a estas así llamadas personas muertas, y las convierte en seres vivos. Eso es lo que significa ser salvado.

de ‘Sólo si se es verdaderamente obediente se tiene una creencia auténtica’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

217. Todo lo que Dios hace es necesario, y posee un sentido extraordinario, porque todo lo que lleva a cabo en el hombre concierne a Su gestión y la salvación de la humanidad. Naturalmente, la obra que Dios realizó en Job no es distinta, aunque Job fuera perfecto y recto a los ojos de Dios. En otras palabras, independientemente de lo que Él hace o de los medios por los que lo hace, del coste o de Su objetivo, el propósito de Sus acciones no cambia. Su objetivo consiste en introducir en el hombre las palabras, los requisitos y la voluntad de Dios para él; dicho de otro modo, esto es producir en el ser humano todo lo que Él cree positivo según Sus pasos, permitiéndole comprender Su corazón y entender Su esencia, así como obedecer Su soberanía y Sus disposiciones, para que él pueda alcanzar el temor de Dios y apartarse del mal; todo esto es un aspecto del propósito de Dios en todo lo que Él hace. El otro aspecto es que, siendo Satanás el contraste y el objeto de servicio en la obra de Dios, el hombre queda a menudo en sus manos; este es el medio que Él usa para permitirles ver a las personas la maldad, la fealdad y lo despreciable de Satanás en medio de las tentaciones y los ataques, provocando así que las personas lo aborrezcan y sean capaces de conocer y reconocer aquello que es negativo. Este proceso les permite liberarse gradualmente del control de Satanás, de sus acusaciones, interferencias y ataques hasta que, gracias a las palabras de Dios, su conocimiento de Él y su obediencia a Él, así como su fe en Él y su temor de Él, triunfen sobre los ataques y las acusaciones de Satanás. Sólo entonces se habrán liberado por completo del campo de acción de Satanás. La liberación de las personas significa que ha sido derrotado, que ellas han dejado de ser comida en su boca y que, en lugar de tragárselos, Satanás ha renunciado a ellos. Esto se debe a que esas personas son rectas, tienen fe, obediencia, y le temen a Dios, y porque rompen del todo con Satanás. Acarrean vergüenza sobre este, lo convierten en un cobarde, y lo derrotan por completo. Su convicción al seguir a Dios, su obediencia a Él y su temor de Él derrotan a Satanás, y hacen que este las abandone completamente. Sólo las personas como estas han sido verdaderamente ganadas por Dios, y este es Su objetivo supremo al salvar al hombre. Si desean ser salvados y totalmente ganados por Dios, entonces todos los que le siguen deben afrontar tentaciones y ataques, tanto grandes como pequeños, de Satanás. Los que emergen de estas tentaciones y ataques, y son capaces de derrotar por completo a Satanás son aquellos a los que Dios ha salvado. Es decir, los salvos en Él son los que han pasado por Sus pruebas, y han sido tentados y atacados por Satanás innumerables veces. Estos entenderán Su voluntad y Sus requisitos, pueden someterse a Su soberanía y a Sus disposiciones, y no abandonan el camino de temer a Dios y apartarse del mal en medio de las tentaciones de Satanás. Los salvados en Él son honestos, bondadosos, diferencian entre el amor y el odio, tienen sentido de la justicia, son racionales, capaces de preocuparse por Dios y valorar todo lo que es de Él. Satanás no puede atar, espiar, acusar a estas personas ni maltratarlas; son completamente libres, han sido liberadas y puestas por completo en libertad. Job era exactamente ese hombre de libertad, y esta es justo la relevancia de que Dios lo ha entregado a Satanás.

de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”

218. Durante la obra de Su provisión y sustento continuos del hombre, Dios le comunica a este Su voluntad y todos Sus requisitos, y le muestra Sus hechos, Su carácter, y lo que Él tiene y es. El objetivo es equipar al hombre con una estatura, y permitirle obtener diversas verdades suyas mientras este le sigue, verdades que son las armas que Él proporciona para luchar contra Satanás. Equipado así, el hombre debe afrontar las pruebas de Dios. Él tiene muchos medios y vías para ponerle a prueba, pero cada uno de ellos requiere la “cooperación” del enemigo de Dios: Satanás. Es decir, habiéndole dado las armas con las que luchar contra Satanás, Dios le entrega el hombre a este y le permite “probar” su estatura. Si el hombre puede romper las formaciones de batalla de Satanás, escapar de su cerco y seguir viviendo, habrá superado la prueba. Pero si es incapaz de hacerlo, y se somete a Satanás, no lo habrá conseguido. Cualquiera que sea el aspecto del hombre que Dios examine, el criterio de Su examen consiste en ver si se mantiene o no firme en su testimonio cuando Satanás le ataque, o si abandona o no a Dios, rindiéndose y sometiéndose a él cuando este lo tiene atrapado. Puede decirse que, que el hombre pueda ser o no salvado, depende de que él pueda superar y derrotar a Satanás; y que él pueda ganar o no la libertad, depende de que sea capaz de levantar, por sí mismo, las armas que Dios le ha dado para superar la esclavitud de Satanás, haciendo que este abandone por completo la esperanza y lo deje en paz. Si Satanás pierde la esperanza y renuncia a alguien, quiere decir que nunca más intentará quitarle esa persona a Dios, nunca más la acusará ni interferirá en ella, no la torturará ni atacará más gratuitamente; Dios sólo ganará verdaderamente a alguien así. Este es todo el proceso por el cual Dios gana a las personas.

de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”

219. La fe, la obediencia y el testimonio de Job de su victoria sobre Satanás han sido una fuente de inmensa ayuda y aliento para los seres humanos. En Job ven esperanza para su propia salvación, y perciben que a través de la fe, la obediencia y el temor de Dios es totalmente posible derrotar a Satanás, y prevalecer sobre él. Ven que mientras se sometan a la soberanía y las disposiciones de Dios, y posean la determinación y la fe para no abandonarle después de haberlo perdido todo, pueden acarrear vergüenza y derrotar sobre Satanás, y que sólo necesitan poseer la determinación y la perseverancia de mantenerse firmes en su testimonio —aunque esto signifique perder su vida— para que este se acobarde y se retire apresuradamente. El testimonio de Job es una advertencia para las generaciones posteriores, y les indica que si no derrotan a Satanás, nunca podrán librarse de sus acusaciones e interferencias ni podrán escapar jamás de sus abusos y ataques. El testimonio de Job ha esclarecido a las generaciones posteriores. Este esclarecimiento enseña a las personas que sólo siendo perfectas y rectas son capaces de temer a Dios y apartarse del mal; les enseña que sólo temiendo a Dios y apartándose del mal pueden dar un testimonio fuerte y resonante de Dios; sólo si dan un testimonio fuerte y resonante de Dios, nunca más podrán ser controladas por Satanás y vivir bajo la dirección y protección de Dios, y sólo entonces serán verdaderamente salvas. Todos los que procuran la salvación deberían emular la personalidad de Job y la búsqueda de su vida. Lo que él vivió durante toda su vida y su conducta en medio de sus pruebas es un preciado tesoro para todos los que buscan el camino de temer a Dios y apartarse del mal.

de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”

220. Los que no buscan tener un conocimiento de los asuntos del espíritu, que no buscan la santidad y que no buscan vivir la verdad, que están contentos sólo con ser conquistados en el lado negativo, que no son capaces de vivir y manifestar la verdad y hacerse parte del pueblo santo, ellos son personas que no han sido salvadas. Porque si no tiene la verdad, el hombre es incapaz de mantenerse firme durante las pruebas de Dios; sólo los que pueden mantenerse firmes durante las pruebas de Dios, son los que han sido salvados. Lo que quiero son personas como Pedro, personas que buscan ser perfeccionadas. La verdad hoy se les da a los que la anhelan y la buscan. Esta salvación se les otorga a los que anhelan que Dios los salve, y no sólo está destinada a que vosotros la adquiráis, sino que también es para que Dios os pueda ganar. Ganáis a Dios con el fin de que Dios os pueda ganar. Hoy os he hablado estas palabras y vosotros las habéis escuchado y debéis practicar de acuerdo a estas palabras. Al final, cuando pongáis en práctica estas palabras, será cuando Yo os haya ganado por medio de estas palabras; al mismo tiempo, vosotros también habréis ganado estas palabras, es decir, habréis ganado esta salvación suprema. Una vez que hayáis sido limpiados, os habréis convertido en un verdadero ser humano.

de ‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

221. Además de otorgar vida a los seres humanos, el único requisito que Él tiene para ellos es que tomen esta vida de Dios, la conviertan en su propia vida y la vivan. Cuando Dios ve que las personas viven esta vida, Él se siente satisfecho. Por consiguiente, lo que los seres humanos obtienen de Dios es invaluable y, aunque Él le otorga a la humanidad estas cosas absolutamente invaluables, Él no gana nada; la mayor beneficiaria es la humanidad. Los seres humanos cosechan las mayores ganancias; son los mayores beneficiarios. Al aceptar las palabras de Dios como su propia vida, los seres humanos también llegan a entender la verdad, obtienen los principios de lo que es ser humano, desarrollan las raíces que necesitan para ser humanos y obtienen la dirección que necesitan para caminar para ser humanos. Satanás ya no los engaña ni los ata; las personas malvadas ya no los engañan ni los utilizan, y las tendencias malvadas no los contaminan, ni los ensucian, atan o seducen. Los humanos viven libres entre el cielo y la tierra y son liberados. Pueden vivir genuinamente bajo el dominio de Dios sin que ninguna fuerza malvada u oscura les haga daño. Es decir que, mientras viven esta vida, ya no sienten ningún dolor, sino que viven felices y sin dificultades; viven libremente y tienen una relación normal con Dios. Ya no pueden rebelarse contra Dios ni oponerse a Él; por el contrario, pueden vivir genuinamente bajo el dominio de Dios. Viven una vida correcta y adecuada, de adentro hacia afuera, y se convierten en auténticos seres humanos.

de ‘El hombre es el mayor beneficiario del plan de gestión de Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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