L. Acerca de cómo servir a Dios y dar testimonio de Él
469. Desde que Dios inició Su obra en el universo, Él ha predestinado a muchas personas para que lo sirvan, incluyendo a aquellos de toda condición social, con el objetivo de que Sus intenciones se pudieran satisfacer y Su obra en la tierra acabara por completarse sin problemas; este es el propósito de Dios al elegir a las personas para que lo sirvan. Toda persona que sirve a Dios debería entender esta intención Suya. A través de esta obra de Dios, la gente ve con mayor claridad Su sabiduría y omnipotencia y los principios de Su obra en la tierra. De manera práctica, Dios ha venido a la tierra para hacer Su obra e interactuar con las personas de tal modo que puedan conocer Sus acciones con mayor claridad. Hoy, vosotros, este grupo de personas, tenéis la fortuna de servir al Dios práctico. Esta es una bendición incalculable para vosotros; en verdad es la exaltación que Dios hace de vosotros. Cuando Dios selecciona a una persona para que lo sirva, Él siempre tiene Sus propios principios. No es el caso en absoluto, como la gente imagina, de que una persona pueda servir a Dios mientras tenga entusiasmo. Hoy veis que todos los que sirven ante Dios lo hacen debido a Su guía, a que tienen la obra del Espíritu Santo y son personas que persiguen la verdad. Estas son las condiciones mínimas para todos aquellos que sirvan a Dios.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Se debe depurar el servicio religioso
470. Los que sirven a Dios deben ser Sus íntimos; deben ser agradables a Él y capaces de mostrar completa lealtad a Él. Ya sea en privado o en público, en presencia de Dios tus acciones deberían poder agradarle y todas deberían poder mantenerse firmes ante Él e, independientemente de cómo te traten otras personas, siempre deberías caminar por la senda por la que deberías caminar para mostrar consideración por la carga de Dios. Solo las personas que son así son íntimas de Dios. Que los íntimos de Dios sean capaces de servirle directamente se debe a que Él les ha dado Su gran comisión y Su carga, a que pueden hacer suyo el corazón de Dios y a que toman la carga de Dios como propia, y no consideran las ganancias o las pérdidas de sus perspectivas de futuro; incluso cuando sus perspectivas son que no tendrán nada y no tienen nada que ganar, siempre creerán en Dios con un corazón amante de Él. Por tanto, este tipo de persona es íntima de Dios. Los íntimos de Dios son también Sus confidentes; solo estos podrían compartir Su urgencia y Sus pensamientos y, aunque su carne sufre y está débil, son capaces de soportar el dolor y abandonar lo que aman para satisfacer a Dios. Dios da más cargas a esas personas y lo que Él desea hacer queda demostrado en el testimonio de esas personas. Así, estas personas son agradables para Dios; son personas que sirven a Dios y cumplen con Sus intenciones y solo ellos pueden ostentar el poder como reyes junto a Él. Cuando hayas llegado a ser de verdad un íntimo de Dios, será precisamente cuando ostentarás el poder como rey junto a Él.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cómo servir de acuerdo con las intenciones de Dios
471. Alguien que realmente sirve a Dios es alguien que cumple con Sus intenciones, que es apto para ser usado por Dios y que es capaz de desprenderse de las nociones religiosas. Si quieres que el comer y el beber de las palabras de Dios sea efectivo, entonces debes desprenderte de tus nociones religiosas. Si deseas servir a Dios, entonces es aún más necesario que primero te desprendas de tus nociones religiosas y te sometas a las palabras de Dios en todas las cosas. Esto es lo que debe poseer aquel que sirve a Dios. Si careces de este conocimiento, tan pronto como hagas algún servicio, causarás trastornos y perturbaciones y si te mantienes aferrado a tus nociones, entonces inevitablemente serás “derribado” por Dios y nunca más podrás levantarte de nuevo. Considera el presente, por ejemplo: muchos de los dichos y mucha de la obra actual no están de acuerdo con la Biblia ni con la obra previamente realizada por Dios; si no tienes un corazón sumiso a Dios, entonces caerás en cualquier momento. Si deseas servir de acuerdo con las intenciones de Dios, entonces primero debes desprenderte de tus nociones religiosas y rectificar tus propios puntos de vista. En el futuro, muchos dichos no se conformarán a los del pasado y, si actualmente no tienes la determinación para someterte, no podrás recorrer la senda que se presenta frente a ti. Si uno de los métodos de obrar de Dios ha echado raíces dentro de ti y nunca te desprendes de él, entonces dicho método se convertirá en tu noción religiosa. Si lo que Dios es ha echado raíces en tu interior, entonces habrás obtenido la verdad y, si las palabras y la verdad de Dios se convierten en tu vida, entonces ya no tendrás nociones acerca de Él. Aquellos que poseen un verdadero conocimiento de Dios no tendrán nociones y no acatarán los preceptos.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo pueden servir a Dios los que conocen Su obra presente
472. Servir a Dios no es una tarea sencilla. Aquellos cuyo carácter corrupto permanece inalterado no pueden servir nunca a Dios. Si tu carácter no ha sido juzgado ni castigado por las palabras de Dios, entonces tu carácter aún representa a Satanás, lo que prueba que tu servicio a Dios solo consiste en ofrendar tus propias buenas intenciones, que tu servicio está basado en tu naturaleza satánica. Tú sirves a Dios con tu temperamento natural y de acuerdo con tus preferencias personales. Es más, siempre piensas que las cosas que estás dispuesto a hacer son las que deleitan a Dios, y que las cosas que no deseas hacer son las que son repugnantes para Dios; obras totalmente según tus propias preferencias. ¿Puede esto llamarse servir a Dios? En última instancia, tu carácter-vida no cambiará ni un ápice; más bien, tu servicio lo volverá incluso más obstinado, haciendo así que se arraigue profundamente tu carácter corrupto y, de esta manera, desarrollarás reglas en tu interior sobre el servicio a Dios que se basan principalmente en tu propio temperamento y experiencia derivada de tu servicio según tu propio carácter. Estas son la experiencia y las lecciones del hombre. Es la filosofía del hombre para los asuntos mundanos. Las personas como estas son fariseos y funcionarios religiosos. Si no despiertan ni se arrepienten ahora, seguramente se convertirán en los falsos cristos y los anticristos que desorientan a las personas en los últimos días. Los falsos cristos y los anticristos de los que se habló surgirán de entre esta clase de personas. Si aquellos que sirven a Dios siguen su propio temperamento y actúan en base a su propia voluntad, corren el riesgo de ser descartados en cualquier momento. Aquellos que confían en sus muchos años de experiencia al servir a Dios con el fin de ganarse el corazón de los demás, de sermonearlos, constreñirlos y enaltecerse a sí mismos, y que nunca se arrepienten, nunca confiesan sus pecados, nunca reniegan de los beneficios del estatus; estas personas caerán delante de Dios. Son de la misma especie que Pablo, presumen de su veteranía y hacen alarde de sus credenciales ante los demás. Dios no perfecciona a este tipo de personas. Este servicio constituye trastornar la obra de Dios. Las personas siempre se aferran a lo viejo. Se aferran a las nociones del pasado, a todo lo de tiempos pretéritos. Este es un gran obstáculo para su servicio. Si no las desechas, estas cosas arruinarán tu vida entera. Aunque te rompas las piernas mientras corres de un lado a otro, te partas la espalda con el trabajo duro o incluso seas martirizado en aras de “servir” a Dios, Él no te dará Su aprobación en lo más mínimo. Muy por el contrario: Él dirá que eres un malhechor.
A partir de hoy, Dios perfeccionará formalmente a aquellos que no tienen nociones religiosas, que están dispuestos a dejar a un lado su antiguo yo y que se someten a Dios de una manera sencilla. Él perfeccionará a aquellos que anhelan las palabras de Dios. Estas personas deben ponerse de pie y servir a Dios. En Dios hay abundancia infinita y sabiduría ilimitada. Su increíble obra y Sus preciosas palabras esperan el disfrute de un número mayor de personas. Tal y como están las cosas, a los que tienen nociones religiosas, a los que dan por sentada su primacía y a los que no pueden dejar su propio yo de lado, les resulta difícil aceptar estas cosas nuevas. El Espíritu Santo no tiene oportunidad de perfeccionar a estas personas. Si una persona no tiene la determinación de someterse y no tiene sed de las palabras de Dios, entonces no tiene manera de aceptar estas cosas nuevas. Simplemente se volverá cada vez más rebelde, cada vez más astuta y terminará así en la vía equivocada. Al hacer Su obra ahora, Dios levantará a más personas que verdaderamente lo amen y que puedan aceptar la nueva luz, y Él eliminará completamente a los funcionarios religiosos que presumen de su primacía; Él no quiere ni a una sola de tales personas que se resisten al cambio con obstinación. ¿Quieres ser una de estas personas? ¿Realizas el servicio de acuerdo con tus propias preferencias o con lo que Dios requiere? Esto es algo que debes saber por ti mismo. ¿Eres un funcionario religioso o un bebé recién nacido al que Dios perfecciona? ¿Cuánto de tu servicio lo aprueba el Espíritu Santo? ¿Cuánto de este no será recordado por Dios en absoluto? ¿Cómo de grande ha sido el cambio en tu vida a consecuencia de todos tus años de servicio? ¿Tienes claras todas estas cosas? Si tienes fe verdadera, desecharás tus antiguas nociones religiosas previas y servirás mejor a Dios de una manera nueva. No es demasiado tarde para que te levantes en este momento. Las antiguas nociones religiosas pueden echar a perder la vida entera de una persona. La experiencia que una persona adquiere puede causar que se aleje de Dios y confíe en sí misma para hacer las cosas. Si no apartas esas cosas a un lado, se convertirán en obstáculo para tu crecimiento en la vida. Dios siempre perfecciona a los que le sirven y no los descarta con ligereza. Si realmente aceptas el juicio y el castigo de las palabras de Dios, si puedes dejar de lado tus pasadas prácticas y preceptos religiosos, así como dejar de usar las antiguas nociones religiosas como la medida de la palabra de Dios de hoy, solo entonces tendrás alguna perspectiva que mencionar. Pero si te aferras a las cosas viejas de antes, si aún las atesoras, entonces no hay manera de que puedas ser salvado. Dios no les presta atención a tales personas. Si realmente estás dispuesto a ser perfeccionado, entonces debes decidirte a renunciar por completo a todo lo pasado. Incluso si lo que se hizo antes fue correcto, incluso si lo hiciera Dios, aun así, debes poder dejarlo de lado y no aferrarte a eso. Incluso si fue claramente la obra del Espíritu Santo, hecha directamente por el Espíritu Santo, hoy debes dejarla de lado. No debes aferrarte a ella. Esto es lo que Dios requiere. Todo debe ser renovado. En la obra de Dios y en las palabras de Dios, de manera uniforme, Él no hace referencia a las cosas antiguas que ocurrieron antes, Él no se refiere al antiguo almanaque. Dios es un Dios que siempre es nuevo y nunca viejo, y Él no se aferra ni siquiera a Sus propias palabras del pasado, lo que demuestra que Dios no sigue ningún precepto. Entonces si tú, como ser humano, siempre te aferras a las cosas del pasado, te niegas a dejarlas ir y las aplicas como una fórmula rígida, pero Dios no obra usando los medios que usaba antes, entonces, ¿acaso no trastornan tus palabras y tus acciones? ¿Acaso no son antagónicas a Dios? ¿Estás dispuesto a dejar que toda tu vida se destruya y arruine por estas cosas viejas? Estas cosas viejas te convertirán en alguien que trastorna la obra de Dios. ¿Ese es el tipo de persona que quieres ser? Si realmente no quieres eso, entonces rápidamente deja de hacer lo que estás haciendo y da la vuelta; comienza todo de nuevo. Dios no recordará tu servicio pasado.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Se debe depurar el servicio religioso
473. Todo aquel que tiene determinación puede servir a Dios; sin embargo, solo aquellos que son considerados con las intenciones de Dios y las entienden son aptos para servirle y tienen derecho a hacerlo. He descubierto esto entre vosotros: Muchas personas creen que, siempre que prediquen con fervor el camino para Dios, viajen para Dios, se entreguen y renuncien a cosas por Él y así sucesivamente, eso es servir a Dios. La mayoría de las personas religiosas creen que servir a Dios significa correr de un lado para otro con una Biblia en las manos, predicar el evangelio del reino de los cielos y salvar a las personas haciendo que se arrepientan y se confiesen. Existen muchos funcionarios religiosos que piensan que servir a Dios consiste en predicar en las capillas después de cursar estudios avanzados y formarse en el seminario, así como enseñar a las personas a través de la lectura de los versículos de la Biblia. Además, hay personas en regiones pobres que creen que servir a Dios significa sanar a los enfermos y echar fuera demonios entre los hermanos y hermanas, orar por ellos y servirlos. Entre vosotros hay muchos que creen que servir a Dios significa comer y beber Sus palabras y orar a Dios cada día, así como visitar iglesias por todas partes y obrar en ellas. Hay otros hermanos y hermanas que creen que servir a Dios significa no casarse nunca ni formar una familia y dedicar todo su ser a Dios. No obstante, pocas personas saben lo que significa realmente servir a Dios. Aunque hay tantas personas que sirven a Dios como estrellas en el cielo, el número de los que pueden servir directamente y que pueden servir de acuerdo con las intenciones de Dios es insignificante, extremadamente pequeño. ¿Por qué digo esto? Lo digo porque no entendéis la esencia de la expresión “servir a Dios” y comprendéis muy poco de cómo servir de acuerdo con las intenciones de Dios. Existe una necesidad urgente de que las personas comprendan con exactitud qué clase de servicio a Dios está de acuerdo con Sus intenciones.
Si deseáis servir de acuerdo con las intenciones de Dios, primero debéis entender qué tipo de personas son agradables a Dios, a qué tipo de personas odia Dios, a qué tipo de personas hace perfectas Dios y qué tipo de personas están capacitadas para servir a Dios. Por lo menos, deberíais estar equipados con este conocimiento. Lo que es más importante, deberíais conocer el propósito de la obra de Dios y la obra que Dios hará en el presente. Después de entender esto y a través de la guía de Sus palabras, primero deberíais tener entrada y aceptar la comisión de Dios. Una vez que hayáis tenido la experiencia práctica de Sus palabras, y cuando verdaderamente conozcáis Su obra, estaréis calificados para servir a Dios. Y Dios abrirá vuestros ojos espirituales cuando lo sirváis a Él y os permitirá tener un mayor entendimiento de Su obra y verla con más claridad. Cuando entres en esta realidad, tus experiencias serán más profundas y prácticas, y todos aquellos de vosotros que hayáis tenido esas experiencias podréis caminar entre las iglesias y ofrecer provisión a vuestros hermanos y hermanas, de modo que cada uno pueda aprovechar las fortalezas del otro para compensar sus propios defectos y obtener un conocimiento más abundante en su espíritu. Solo después de lograr este efecto seréis capaces de servir de acuerdo con las intenciones de Dios y ser hechos perfectos por Él en el transcurso de vuestro servicio.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cómo servir de acuerdo con las intenciones de Dios
474. Los que pueden liderar las iglesias, proveer de vida a las personas y ser apóstoles para ellas deben tener experiencia práctica, deben tener un entendimiento correcto de las cosas espirituales, una comprensión y experiencia correctas de la verdad. Solo esas personas son aptas para ser obreros o apóstoles que lideran las iglesias. De otro modo, solo pueden seguir como los de menor posición y no pueden liderar ni mucho menos ser apóstoles que proveen de vida a las personas. Esto es así porque la función de los apóstoles no es ir de un lado para otro o pelear; es hacer la obra de ministrar la vida y liderar a otros para que transformen sus actitudes. Es la función que desempeñan aquellos que aceptan la comisión y asumen una gran responsabilidad, una de la que no puede encargarse cualquiera. Esta clase de obra solo la pueden emprender los que tienen un ser de vida; es decir, los que tienen experiencia de la verdad. No la puede emprender cualquiera que pueda renunciar a cosas, que pueda ir de un lado a otro o que esté dispuesto a esforzarse; las personas que no tienen experiencia de la verdad, que no han sido podadas o juzgadas, no son capaces de hacer este tipo de obra. Las personas sin experiencia, que no tienen realidad, no son capaces de ver la realidad con claridad porque ellas mismas carecen de esa clase de ser. Así, no solo es que este tipo de persona no sea capaz de llevar a cabo la obra de liderazgo, sino que, si sigue careciendo de verdad durante un largo periodo, será descartada.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra de Dios y la obra del hombre
475. En lo que se refiere a la obra, el hombre cree que consiste en correr de un lado a otro para Dios, predicar por todas partes y esforzarse por Él. Aunque esta creencia es correcta, es demasiado parcial; lo que Dios le pide al hombre no es únicamente que corra de un lado a otro para Él; más bien, le pide más ministerio y provisión dentro del espíritu. Aun después de todos estos años de experiencia, muchos hermanos y hermanas jamás han pensado en trabajar para Dios, porque la obra, tal y como el hombre la concibe, es incongruente con lo que Dios pide. Por tanto, el hombre no tiene el más mínimo interés en el asunto de la obra y esta es precisamente la razón de que la entrada del hombre sea también bastante parcial. Todos vosotros deberíais empezar vuestra entrada obrando para Dios, de manera que podáis pasar mejor por cada aspecto de la experiencia. Esto es en lo que deberíais entrar. La obra no se refiere a correr de un lado a otro para Dios, sino a si la vida del hombre y lo que este vive pueden dar disfrute a Dios. La obra se refiere a que las personas utilicen su lealtad a Dios y su conocimiento de Él para dar testimonio de Dios y para atender al hombre. Esta es la responsabilidad del hombre y es lo que debería entender todo el mundo. Se podría decir que vuestra entrada es vuestra obra y que estáis buscando entrar en el transcurso de obrar para Dios. Experimentar la obra de Dios no significa, solamente, que sepas cómo comer y beber Su palabra; lo más importante, debes saber cómo dar testimonio de Dios y poder servirle y atender y proveer al hombre. Esto es obra y también vuestra entrada; es lo que toda persona debe lograr. Hay muchas personas que solo se centran en correr de aquí para allá para Dios y en predicar por todas partes, pero pasan por alto su experiencia individual y descuidan su entrada en la vida espiritual. Esto es lo que ha llevado a quienes sirven a Dios a convertirse en quienes se resisten a Él. […]
Uno trabaja para satisfacer las intenciones de Dios, para llevar delante de Él a todos los que concuerdan con Sus intenciones, para llevar al hombre a Él y presentarle la obra del Espíritu Santo y la dirección de Dios, perfeccionando así los frutos de la obra de Dios. Por tanto, es imperativo que tengáis completamente claro la esencia de la obra. Cada persona que usa Dios es digna de trabajar para Él; es decir, todos tienen la oportunidad de ser usados por el Espíritu Santo. Sin embargo, hay algo que debéis entender: cuando el hombre lleva a cabo la obra encargada por Dios, se le ha dado la oportunidad de ser usado por Él, pero lo que dice y lo que sabe no corresponde del todo a su estatura. Lo único que podéis hacer es conocer mejor vuestras deficiencias en el transcurso de vuestra obra y obtener más esclarecimiento por parte del Espíritu Santo. De esta manera, se os permitirá obtener una mejor entrada en el transcurso de vuestra obra.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra y la entrada (2)
476. El servicio que está fuera de las palabras actuales del Espíritu Santo es un servicio que es de la carne y de las nociones y es imposible que sea acorde a las intenciones de Dios. Si las personas viven entre nociones religiosas, entonces no pueden hacer nada que se ajuste a las intenciones de Dios y, aunque sirvan a Dios, sirven en medio de su imaginación y de sus nociones y son totalmente incapaces de servir según las intenciones de Dios. Los que no pueden seguir la obra del Espíritu Santo no entienden las intenciones de Dios y los que no entienden las intenciones de Dios no pueden servirlo. Dios quiere un servicio que sea conforme a Sus intenciones; no quiere un servicio que sea de las nociones y de la carne. Si las personas no pueden seguir los pasos de la obra del Espíritu Santo, entonces viven en medio de nociones. El servicio de tales personas trastorna y perturba y tal servicio va en contra de Dios. Así, los que no son capaces de seguir las huellas de Dios no pueden servirlo; los que no pueden seguir las huellas de Dios, con toda seguridad se oponen a Él y ciertamente son incapaces de ser compatibles con Él. “Seguir la obra del Espíritu Santo” quiere decir entender las intenciones presentes de Dios y poder actuar de acuerdo con los requisitos actuales de Dios, someterse y seguir al Dios de hoy y entrar en consonancia con Sus palabras más nuevas. Solo alguien así sigue la obra del Espíritu Santo y está en la corriente del Espíritu Santo. Tales personas no solo pueden recibir la aprobación de Dios y pueden verlo, sino que también pueden conocer Su carácter a partir de Su obra más nueva y pueden conocer las nociones del hombre, su rebeldía y su naturaleza y esencia, a partir de Su obra más nueva; además, durante su servicio, pueden poco a poco lograr cambios en su carácter. Solo las personas como estas son las que pueden ganar a Dios y las que genuinamente han encontrado el camino verdadero.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Conocer la obra más reciente de Dios y seguir Sus huellas
477. Si al servir al Dios de hoy te aferras a las cosas reveladas por el esclarecimiento del Espíritu Santo en el pasado, entonces tu servicio causará un trastorno y se convertirá en una clase de práctica anticuada: se limitará a ser un ritual religioso. Si crees que los que sirven a Dios deben ser humildes y pacientes por fuera, entre otras cualidades, y si pones este tipo de conocimiento en práctica hoy, entonces tal conocimiento es una noción religiosa; practicar de esta manera equivale a exhibir hipocresía. La expresión “nociones religiosas” se refiere a cosas que son viejas (incluyendo la comprensión de las palabras previamente habladas por Dios y la luz del esclarecimiento directo del Espíritu Santo), y si las pones en práctica hoy en día, entonces trastornan la obra de Dios y no benefician al hombre de ninguna manera. Si las personas son incapaces de purgar dentro de sí mismas las cosas que pertenecen a las nociones religiosas, entonces estas cosas van a convertirse en un gran obstáculo para servir a Dios. Las personas con nociones religiosas no tienen forma de seguirle el ritmo a los pasos de la obra del Espíritu Santo, se quedan un paso atrás y luego dos. Esto se debe a que estas nociones religiosas hacen que el hombre se vuelva extremadamente sentencioso y arrogante. Dios no siente nostalgia por lo que Él dijo e hizo en el pasado; si algo es obsoleto, lo descarta. ¿Acaso eres realmente incapaz de desprenderte de tus nociones? Si te aferras a las palabras que habló Dios en el pasado, ¿acaso eso prueba que conoces la obra de Dios? Si eres incapaz de aceptar la luz presente del Espíritu Santo y, en cambio, te aferras a la luz del pasado, ¿puede esto probar que sigues las huellas de Dios? ¿Sigues siendo incapaz de desprenderte de las nociones religiosas? Si ese es el caso, entonces te convertirás en alguien que se opone a Dios.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo pueden servir a Dios los que conocen Su obra presente
478. Muchos sirven a Dios gracias a la fuerza de su pasión, pero no entienden los decretos administrativos de Dios y, mucho menos, tienen idea de las implicaciones de Sus palabras. Así que, con sus buenas intenciones, a menudo terminan haciendo cosas que perturban la gestión de Dios. En casos graves, son expulsados de la casa de Dios, privados de cualquier otra oportunidad de seguirlo, y son arrojados al infierno, poniendo fin a toda relación con la casa de Dios. Estas personas hacen el trabajo de la casa de Dios con base en la fuerza de sus buenas intenciones ignorantes y terminan enfureciendo el carácter de Dios. La gente trae a la casa de Dios sus formas de servir a funcionarios y a señores e intentan ponerlas en práctica, pensando inútilmente que pueden aplicarlas aquí sin esfuerzo. Nunca imaginan que Dios no tiene el carácter de un cordero, sino el de un león. Por tanto, aquellos que se relacionan con Dios por primera vez no pueden comunicarse con Él, ya que el corazón de Dios es diferente al del hombre. Solo después de que entiendas muchas verdades puedes llegar a conocer continuamente a Dios. Este conocimiento no está compuesto por palabras y doctrinas, sino que puede ser utilizado como un tesoro por medio del cual entras en una relación cercana de confianza con Dios, y como prueba de que Él se deleita en ti. Si careces de la realidad del conocimiento y no estás equipado con la verdad, entonces tu servicio apasionado solo puede traerte la aversión y el asco de Dios.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Tres advertencias
479. En el ámbito de la religión, muchas personas sufren bastante a lo largo de toda su vida: someten su cuerpo y cargan su cruz e, incluso, ¡siguen sufriendo y soportando al borde mismo de la muerte! Algunos siguen ayunando en la mañana de su muerte. Durante toda su vida se niegan a sí mismos buena comida y ropa, enfocándose solo en sufrir. Son capaces de someter su cuerpo y rebelarse contra su carne. Su espíritu para soportar el padecimiento es elogiable. Pero su mentalidad, sus nociones, su perspectiva mental y su vieja naturaleza no han sido podadas en absoluto. Carecen del verdadero conocimiento de sí mismos. Su imagen mental de Dios es la tradicional de un dios difuso. Su determinación de sufrir por Él procede de su fervor y de la buena personalidad de su humanidad. Aunque creen en Él, no lo conocen ni saben Sus intenciones. Simplemente trabajan y sufren ciegamente por Dios. No le dan ningún valor al discernimiento, se preocupan poco por cómo asegurarse de que su servicio cumpla realmente las intenciones de Dios y, menos aún, son conscientes de cómo lograr conocer a Dios. El Dios al que sirven no es Dios en Su imagen inherente, sino un Dios que han imaginado, un Dios del que han oído hablar o del que solamente han leído en leyendas escritas. Luego usan su fértil imaginación y su devoción para sufrir por Dios y emprender la obra de Dios que Él quiere llevar a cabo. Su servicio es demasiado impreciso, tanto que prácticamente ninguno de ellos es realmente capaz de servir conforme a las intenciones de Dios. Independientemente de con cuánto gusto sufran, su perspectiva original sobre el servicio y la imagen mental que tienen de Dios siguen inalteradas, porque no han pasado por el juicio, el castigo, el refinamiento y el perfeccionamiento de Dios ni nadie los ha guiado haciendo uso de la verdad. Aunque creen en Jesús el Salvador, ninguno de ellos ha visto jamás al Salvador. Solo lo conocen a través de leyendas y habladurías. En consecuencia, su servicio solo equivale a servir sin ton ni son, con los ojos cerrados, como un ciego que sirve a su propio padre. Al final, ¿qué puede lograrse con ese servicio? ¿Y quién lo aprobaría? De principio a fin, su servicio sigue siendo el mismo; solo reciben lecciones creadas por el hombre y basan su servicio únicamente en su naturalidad y sus propias preferencias. ¿Qué recompensa podría traer esto? Ni siquiera Pedro, quien vio a Jesús, sabía cómo servir conforme a las intenciones de Dios; solo llegó a saberlo al final, en su vejez. ¿Qué dice esto acerca de esos ciegos que no han experimentado la más mínima poda y que no han tenido a nadie que los guíe? ¿No es el servicio de muchos entre vosotros hoy como el de estas personas ciegas? Todos los que no han recibido juicio ni poda y no han cambiado, ¿acaso no son todos aquellos que no han sido conquistados por completo? ¿De qué sirven tales personas? Si tu mentalidad, tu conocimiento de la vida y tu conocimiento de Dios no muestran un cambio nuevo y en verdad no obtienes nada, ¡entonces nunca conseguirás ningún resultado en tu servicio!
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La verdadera historia de la obra de conquista (3)
480. Jesús fue capaz de llevar a cabo la comisión de Dios —la obra de redención de toda la humanidad—, precisamente porque pudo ser considerado con las intenciones de Dios, sin hacer planes ni arreglos para Sí mismo. Él era íntimo de Dios —Dios mismo—, lo cual es algo que todos vosotros entendéis muy bien. (De hecho, era el Dios mismo, del que Dios dio testimonio. Menciono esto aquí para ilustrar la cuestión mediante la realidad de Jesús). Él fue capaz de poner el plan de gestión de Dios en el centro, y siempre oró al Padre celestial y buscó Su voluntad. Él oró y dijo: “¡Dios Padre! Cumple aquello que sea Tu voluntad y no actúes según Mis deseos, sino de acuerdo con Tu plan. El hombre puede ser débil, ¿pero por qué deberías preocuparte por él? ¿Cómo podría el hombre ser digno de Tu preocupación, el ser humano que es como una hormiga en Tu mano? En Mi corazón, solo deseo cumplir Tu voluntad y deseo que Tú lleves a cabo lo que deseas hacer en Mí según Tus propios deseos”. En el camino hacia Jerusalén, Jesús estaba sufriendo, como si le estuvieran retorciendo un cuchillo en el corazón, pero no tenía la más mínima intención de dar marcha atrás; siempre había una poderosa fuerza que lo empujaba hacia adelante hacia el lugar de Su crucifixión. Finalmente, fue clavado en la cruz y se convirtió en semejanza de carne pecaminosa, completando la obra de redención de la especie humana. Transcendió todas las limitaciones de la muerte y el Hades. Delante de Él, la muerte, el infierno y el Hades perdieron su poder, y Él los venció. Vivió treinta y tres años a lo largo de los cuales siempre se esforzó al máximo por satisfacer las intenciones de Dios según la obra de Dios en ese momento, sin considerar jamás Su propia ganancia o pérdida personal y haciendo siempre planes en aras de las intenciones de Dios Padre. Por ello, después de que Jesús fuera bautizado, Dios dijo: “Este es mi Hijo amado en quien me he complacido”. Debido a Su servicio delante de Dios que estaba de acuerdo con las intenciones de Dios, Dios colocó sobre Sus hombros la pesada carga de redimir a toda la humanidad y le hizo cumplirla, y Él estaba calificado y autorizado para llevar a cabo esta importante tarea. A lo largo de Su vida, soportó un sufrimiento inconmensurable por Dios y Satanás lo tentó innumerables veces, pero nunca se descorazonó. Dios le encomendó una tarea tan importante porque confiaba en Él y lo amaba, y por eso Dios dijo personalmente: “Este es mi Hijo amado en quien me he complacido”. En ese momento, solo Jesús podía cumplir esta comisión y este fue un aspecto de las circunstancias reales de que Dios finalizara Su obra de redención de toda la humanidad en la Era de la Gracia.
Si, como Jesús, podéis ser considerados con la carga de Dios y rebelaros contra vuestra carne, Dios os encomendará Su pesada responsabilidad, de forma que cumpláis las condiciones requeridas para servir a Dios. Solo en tales circunstancias os atreveréis a decir que sois personas que siguen la voluntad de Dios, personas que completan la comisión de Dios y personas que de veras sirven a Dios. Comparado con el ejemplo de Jesús, ¿te atreves a decir que eres íntimo de Dios? ¿Te atreves a decir que eres una persona que sigue la voluntad de Dios? ¿Te atreves a decir que eres una persona que de veras sirve a Dios? Hoy, no entiendes cómo servir a Dios, ¿te atreves a decir que eres íntimo de Dios? Si dices que eres una persona que sirve a Dios, ¿no blasfemas contra Él? Piensa en ello: ¿estás sirviendo a Dios o a ti mismo? Sirves a Satanás, pero dices obstinadamente que estás sirviendo a Dios. ¿No estás blasfemando contra Dios en esto? Muchas personas, a Mis espaldas, disfrutan de los beneficios del estatus; disfrutan de la comida, aman dormir y se preocupan por la carne, siempre temerosas de que la carne no tenga salida. No cumplen con su función adecuadamente en la iglesia, sino que gorronean de la iglesia, o bien dan lecciones a los hermanos y hermanas con Mis palabras, limitando a los demás desde arriba. Estas personas continúan diciendo que son personas que siguen la voluntad de Dios y siempre dicen que son íntimas de Dios; ¿no es esto absurdo? Si tienes la motivación correcta, pero eres incapaz de servir de acuerdo con las intenciones de Dios, entonces estás siendo insensato, pero si tu motivación no es correcta y sigues diciendo que eres una persona que sirve a Dios, eres alguien que se opone a Dios, ¡y deberías ser castigado por Él! ¡No tengo simpatía por tales personas! En la casa de Dios gorronean, disfrutan siempre de las comodidades de la carne y no consideran los intereses de Dios. Siempre buscan beneficio personal y no prestan atención a las intenciones de Dios. No pueden aceptar el escrutinio del Espíritu de Dios en nada de lo que hacen. Siempre engañan a sus hermanos y hermanas siendo torcidas y falsas, tienen dos caras. Se parecen mucho a un zorro en una viña, siempre robando uvas y destrozando la viña. ¿Pueden ser tales personas íntimas de Dios? ¿Eres apto para heredar las bendiciones de Dios? No asumes cargas para tu vida y para la iglesia; ¿eres apto para recibir la comisión de Dios? ¿Quién se atrevería a confiar en alguien como tú? Cuando sirves así, ¿podría Dios confiarte una tarea mayor? ¿No causaría esto retrasos en la obra?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cómo servir de acuerdo con las intenciones de Dios
481. Lo que habéis experimentado y visto supera lo que experimentaron y vieron los santos y profetas de todas las eras, pero ¿sois capaces de dar un testimonio de Mí que sea más grande que las palabras de estos santos y profetas de tiempos pasados? Lo que Yo os otorgo ahora excede a lo que otorgué a Moisés y a David, así que, de la misma manera, Yo pido que vuestro testimonio exceda al de Moisés y que vuestras palabras excedan a las de David. Os doy cien veces más, así que de igual manera os pido que me devolváis cien veces más. Debéis saber que Yo soy quien otorga vida a la especie humana y sois vosotros los que recibís vida de Mí y debéis dar testimonio por Mí. Este es vuestro deber, el cual envío sobre vosotros y el cual vosotros debéis hacer por Mí. Os he otorgado toda Mi gloria, os he otorgado la vida que el pueblo escogido de Israel nunca recibió. Debéis dar testimonio por Mí y dedicarme vuestra juventud y entregarme vuestra vida. A quienquiera que Yo le otorgue Mi gloria dará testimonio por Mí y dará su vida por Mí; esto ha sido preordinado por Mí desde hace mucho. Es una bendición que Yo os otorgue Mi gloria y es vuestro deber dar testimonio de Mi gloria. Si creyerais en Mí solo por bendiciones, entonces Mi obra tendría poco sentido y no estaríais haciendo vuestro deber. Los israelitas solo vieron Mi misericordia, benevolencia y grandeza y los judíos solo fueron testigos de Mi paciencia y redención. Solo vieron muy, muy poco de la obra de Mi Espíritu e incluso se dio el caso de que lo que entendieron fue solo una diezmilésima parte de lo que habéis escuchado y visto. Lo que vosotros habéis visto excede incluso lo que han visto sus sumos sacerdotes. Las verdades que entendéis hoy sobrepasan las de ellos; lo que habéis visto hoy excede lo que se vio en la Era de la Ley, así como en la Era de la Gracia, y lo que habéis experimentado sobrepasa incluso lo que Moisés y Elías experimentaron. Porque lo que los israelitas entendieron solo fue la ley de Jehová y lo que vieron solo fue la espalda de Jehová; lo que los judíos entendieron solo fue la redención de Jesús, lo que recibieron solo fue la gracia que Jesús les otorgó y lo que vieron solo fue la imagen de Jesús dentro de la casa de los judíos. Lo que vosotros veis hoy es la gloria de Jehová, la redención de Jesús y todas las acciones que ahora llevo a cabo. También oís las palabras de Mi Espíritu con vuestros propios oídos, y habéis llegado a apreciar Mi sabiduría, habéis llegado a conocer Mi maravilla y aprendido sobre Mi carácter. También os he dicho todo Mi plan de gestión. Lo que habéis visto no es solo un Dios amoroso y misericordioso, sino un Dios lleno de justicia. Habéis visto la maravilla de Mi obra y llegado a conocer que reboso majestad e ira; más aún, sois conscientes de que una vez hice descender Mi furia sobre la casa de Israel y que ahora esta ha caído sobre vosotros. Entendéis más de Mis misterios en el cielo que Isaías y Juan; sabéis más de Mi belleza y venerabilidad que todos los santos de eras pasadas. Lo que habéis recibido no son solamente Mi verdad, Mi camino y Mi vida, sino visiones y revelaciones mayores que las que recibió Juan. Entendéis muchos más misterios y también habéis contemplado Mi auténtico rostro; habéis aceptado más de Mi juicio y conocéis más de Mi carácter justo. Y así, aunque nacisteis en los últimos días, entendéis las cosas que vinieron antes y las del pasado; y también habéis experimentado las cosas de hoy, las cuales hice Yo personalmente. Lo que Yo pido de vosotros no es excesivo, porque os he dado muchísimo y habéis visto muchísimo en Mí. Así, os pido que deis testimonio de Mí a los santos de eras pasadas, y este es el único deseo de Mi corazón.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Qué sabes de la fe?
482. Lo que deseo ahora es tu lealtad y sumisión, tu amor y tu testimonio. Incluso si en este momento no sabes lo que es el testimonio o lo que es el amor, debes entregarte por entero a Mí y entregarme los únicos tesoros que tienes: tu lealtad y tu sumisión. Debes saber que el testimonio de Mi derrota de Satanás está en la lealtad y la sumisión del hombre, del mismo modo que lo está el testimonio de Mi conquista completa del hombre. El deber de tu fe en Mí es dar testimonio por Mí, ser leal a Mí y a ningún otro, y ser sumiso hasta el final. Antes de que Yo comience el siguiente paso de Mi obra, ¿cómo deberías dar testimonio por Mí? ¿Cómo deberías ser leal y sumiso a Mí? ¿Mostrarás devoción a tu función o simplemente te rendirás? ¿Preferirías someterte a todo lo que Yo arreglo para ti (aunque sea que mueras o perezcas) o huir a mitad de camino para evitar Mi castigo? Te castigo para que des testimonio por Mí y seas leal y sumiso a Mí. También se puede decir que el castigo actual es en aras de llevar a cabo el siguiente paso de Mi obra y del progreso sin obstáculos de la obra futura. Por lo tanto, te exhorto a que seas sabio y a que no trates tu vida ni el sentido de tu existencia como arena sin ningún valor. ¿Puedes saber exactamente cuál será Mi obra por venir? ¿Sabes cómo voy a obrar y cómo se llevará a cabo Mi obra en los días venideros? Debes conocer la relevancia de experimentar Mi obra y, aún más, la relevancia de tu creencia en Mí. He hecho tanta obra; ¿cómo podría rendirme a medio camino, como tú lo imaginas? He iniciado un proyecto tan grande; ¿cómo podría desmantelarlo? Es cierto que he venido para dar fin a esta era, pero lo que es más importante es que debes saber que voy a comenzar una nueva era, a llevar a cabo una nueva obra y, más aún, a difundir el evangelio del reino. Así que debes saber que la obra presente es solo para comenzar una era y sentar los cimientos para difundir el evangelio en lo venidero y para poner fin a la era en el futuro. Mi obra no es tan sencilla como imaginas, ni es tan inútil y sin sentido como crees. Por lo tanto, todavía debo decirte: deberías ofrecerte a ti mismo para Mi obra y, más aún, te tienes que dedicar en aras de Mi gloria. Lo que he anhelado aún más desde hace mucho es que des testimonio por Mí, y aún más he esperado mucho tiempo para ver que difundas Mi evangelio. Debes entender lo que hay en Mi corazón.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Qué sabes de la fe?
483. ¿Puedes comunicar el carácter expresado por Dios en cada era de una manera concreta, en un lenguaje que sea apropiado y tenga el significado de esa era? ¿Puedes tú, que experimentas la obra de Dios de los últimos días, describir en detalle el carácter justo de Dios? ¿Puedes dar testimonio del carácter de Dios de manera precisa y clara? ¿Cómo contarás lo que has visto y experimentado a esos creyentes religiosos lastimosos, pobres y devotos, hambrientos y sedientos de justicia, y que están esperando a que tú los pastorees? ¿Qué tipo de personas están esperando a que tú las pastorees? ¿Puedes imaginarlo? ¿Eres consciente de la carga que llevas a cuestas, de tu comisión y tu responsabilidad? ¿Dónde está tu sentido de misión histórica? ¿Cómo servirás correctamente como amo de la próxima era? ¿Tienes un fuerte sentido de ser amo? ¿Cómo debería explicarse el amo de todas las cosas? ¿Es realmente el amo de todas las criaturas vivientes y todas las cosas físicas del mundo? ¿Qué planes tienes para el progreso de la siguiente fase de la obra? ¿Cuántas personas están esperando a que las pastorees? ¿Es pesada tu tarea? Son pobres, lastimosos, ciegos, están desconcertados y se lamentan en las tinieblas; ¿dónde está el camino? ¡Cómo anhelan que la luz, como una estrella fugaz, descienda repentinamente y disperse a las fuerzas de la oscuridad que han oprimido a los hombres durante tantos años! Esperan esto con ansias y lo anhelan día y noche; ¿quién puede conocer esto por completo? Incluso el día en que la luz les pasa por delante, estas personas que sufren profundamente permanecen encarceladas en una mazmorra oscura, sin esperanza de liberación; ¿cuándo dejarán de llorar? Es terrible la desgracia de estos espíritus frágiles que nunca han tenido reposo y han estado mucho tiempo atrapados por ataduras despiadadas e historia congelada. Y ¿quién ha oído los sonidos de sus gemidos? ¿Quién ha visto su estado miserable? ¿Has pensado alguna vez cuán afligido e inquieto está el corazón de Dios? ¿Cómo puede soportar Él ver a la humanidad inocente, que creó con Sus propias manos, sufriendo tal tormento? Después de todo, los seres humanos son las víctimas que han sido envenenadas. Y, aunque el hombre ha sobrevivido hasta hoy, ¿quién habría sabido que el maligno envenenó a la humanidad hace mucho tiempo? ¿Has olvidado que eres una de las víctimas? ¿No estás dispuesto a esforzarte por salvar a todos estos sobrevivientes por tu amor a Dios? ¿No estás dispuesto a dedicar toda tu fortaleza para retribuir a Dios, que ama a la humanidad como a Su propia carne y sangre? ¿Cómo exactamente comprendes el ser usado por Dios para vivir tu extraordinaria vida? ¿Tienes realmente la determinación y la fe para vivir la vida llena de sentido de una persona piadosa y que sirve a Dios?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Cómo deberías ocuparte de tu misión futura?
484. Dar testimonio de Dios es cuestión, principalmente, de hablar de tu conocimiento de la obra de Dios, de cómo Dios conquista a la gente, de cómo la salva, de cómo la transforma; es cuestión de hablar de cómo guía a la gente para que entre en la realidad-verdad, para que sea conquistada, hecha perfecta y salvada por Él. Dar testimonio implica hablar de Su obra y de todo lo que has experimentado. Solo Su obra puede representarlo y solo Su obra puede revelarlo públicamente en Su totalidad; Su obra da testimonio de Él. Su obra y declaraciones representan directamente al Espíritu. La obra que realiza es llevada a cabo por el Espíritu y Sus palabras son pronunciadas por el Espíritu. Es solo que estas cosas se expresan por medio de la encarnación de Dios. En realidad son expresión del Espíritu. Toda la obra que lleva a cabo y todas las palabras que expresa representan Su esencia. Si tras revestirse de carne y venir entre los hombres, Dios no hablara ni obrara y os pidiese que conocieseis Su practicidad, normalidad y omnipotencia, ¿tú las podrías conocer? ¿Serías capaz de saber cuál es la esencia del Espíritu? ¿Podrías saber cuáles son los atributos de Su carne? Él os pide que deis testimonio por Él solo porque habéis experimentado cada paso de Su obra. Si no tuvierais dicha experiencia, no insistiría en que dierais testimonio. Así pues, cuando das testimonio de Dios, no das testimonio meramente de Su caparazón exterior de humanidad normal, sino que debes dar testimonio de la obra que Él realiza y de la senda que lidera; debes dar testimonio de cómo te ha conquistado y de los aspectos en que has sido hecho perfecto. Este es el tipo de testimonio que has de dar. […] Has experimentado paso tras paso del castigo, el juicio, la refinación, las pruebas, los contratiempos y las tribulaciones y has sido conquistado; has dejado de lado las expectativas carnales, tus motivaciones personales y los intereses íntimos de la carne. Es decir, las palabras de Dios han conquistado tu corazón por completo. Aunque no hayas madurado en la vida tanto como Él requiere, sabes todas estas cosas y lo que Él hace te convence del todo. Esto es testimonio; ¡testimonio práctico! Él ha venido a realizar la obra de juicio y castigo para conquistar al hombre, pero Él también ha venido a concluir Su obra, a terminar la era y llevar a cabo la obra de conclusión; a finalizar la era completa, salvar a toda la especie humana, salvar completamente del pecado a la especie humana y ganar por completo a la especie humana que Él creó. Tú deberías dar testimonio de todo esto. Has experimentado tanto de la obra de Dios, la has visto con tus propios ojos y la has experimentado personalmente; no seas incapaz al final de desempeñar la función que te corresponde. ¡Sería una lástima! En el futuro, cuando se difunda el evangelio, deberías poder hablar de tu conocimiento, dar testimonio de todo lo que tu corazón ha ganado y no escatimar esfuerzos. Esto es lo que debería lograr un ser creado. ¿Cuál es exactamente la relevancia de esta etapa de la obra de Dios? ¿Qué efecto produce? ¿Y cuánto de esto se ha materializado en las personas? ¿Qué debe hacer la gente? Cuando podáis explicar por completo toda la obra que Dios encarnado ha realizado desde que vino a la tierra, vuestro testimonio estará completo. Demostrarás tu capacidad de dar testimonio de Dios, que tienes auténtico conocimiento, cuando sepas hablar con claridad de estas cinco cosas: la relevancia de la obra de Dios, el contenido, la esencia, el carácter que representa y sus principios. Mis exigencias para con vosotros no son excesivas y están al alcance de todos aquellos que buscan con corazón sincero. Si tienes la determinación de ser uno de los testigos de Dios, debes entender lo que Dios detesta y lo que ama. Has experimentado gran parte de Su obra, por medio de la cual debes llegar a conocer Su carácter, comprender Sus intenciones y Sus exigencias a la especie humana y, con estos conocimientos, dar testimonio de Él y desempeñar tu deber.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Práctica (7)
485. Habéis obtenido algunas ganancias al experimentar el juicio y castigo de las palabras de Dios y habéis tenido algunas experiencias reales, así que deberíais dar testimonio de Dios. Al dar testimonio de Dios, deberíais hablar principalmente sobre cómo Él os juzga y castiga, así como qué pruebas usa para refinaros y cambiar vuestro carácter. También deberíais hablar sobre cuánta corrupción habéis revelado, qué nociones habéis desarrollado sobre Dios y qué cosas hicisteis para resistiros a Él a lo largo de vuestras experiencias, así como sobre cómo fuisteis finalmente conquistados por Dios, qué conocimiento real habéis obtenido de Su obra y cómo deberíais dar testimonio por Él para retribuir Su amor. Deberíais poner sustancia en estas palabras, mientras habláis en términos sencillos. No habléis de teorías vacías. Decid algo real, algo sincero. Esta es la única manera apropiada de dar testimonio de Dios. No preparéis teorías vacías aparentemente profundas en un esfuerzo por alardear; eso hace que parezcáis bastante arrogantes y carentes de razón. Debéis hablar más sobre cosas reales a partir de vuestra verdadera experiencia y hablar más de corazón; esto es lo más beneficioso para los demás y lo que ellos también consideran lo más apropiado. Solíais ser los que más se resistían a Dios, los menos propensos a someterse a Él, pero ahora habéis sido conquistados: jamás lo olvidéis. Debéis considerar y pensar más sobre estos asuntos. Una vez que la gente los comprenda claramente, sabrá cómo dar testimonio, de lo contrario, correrá el riesgo de cometer actos vergonzosos carentes de razón, lo cual no supone dar testimonio de Dios, sino causarle vergüenza. Sin experiencias auténticas y una comprensión de la verdad, no es posible dar testimonio por Dios. Aquellos cuya fe en Dios es atolondrada y confusa nunca podrán dar testimonio de Él.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo persiguiendo la verdad puede uno lograr un cambio en el carácter
486. Para dar testimonio de la obra de Dios debes basarte en tu experiencia, en tu conocimiento y en el precio que has pagado. Solo así puedes satisfacer Sus intenciones. ¿Eres alguien que da testimonio de la obra de Dios? ¿Tienes esta determinación? Si eres capaz de dar testimonio de Su nombre, e incluso de Su obra y, si puedes vivir la imagen de Su pueblo que Él exige, ¡entonces eres un testigo de Dios! ¿Y cómo das precisamente testimonio de Dios? Si buscas y anhelas vivir la palabra de Dios y dar testimonio con tu propia boca, de modo que las personas puedan llegar a conocer Su obra y a ver Sus hechos; si de veras buscas esto, entonces Dios te perfeccionará. Si todo lo que buscas es que Dios te perfeccione y que al final se te bendiga, entonces la perspectiva de tu fe en Dios no es pura. Debes estar buscando cómo ver las obras de Dios en la vida real, cómo complacerlo cuando Él te ponga de manifiesto Sus intenciones y debes buscar cómo debes dar testimonio de lo maravilloso que Él es y de Su sabiduría, y cómo dar testimonio de cómo Él te disciplina y te poda. Todas estas son cosas sobre las que deberías reflexionar ahora. Si tu corazón amante de Dios es solo para que puedas obtener gloria con Dios después de que Él te perfeccione, entonces aún es insuficiente y no puede alcanzar los requerimientos de Dios. De una manera práctica, necesitas poder dar testimonio de la obra de Dios, satisfacer Sus requerimientos y experimentar la obra que Él hace en las personas. Trátese de dolor, lágrimas o pena, debes experimentar todas estas cosas prácticamente. Tienen como objetivo perfeccionarte como un testigo de Dios.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Los que serán hechos perfectos deben pasar por el refinamiento
487. Aunque vuestra fe es muy sincera, ninguno de vosotros puede explicar todo sobre Mí, ninguno puede dar testimonio de todos los hechos que veis. Pensad en ello: hoy, la mayoría de vosotros no os ocupáis de las tareas que os corresponden; en su lugar, buscáis la carne, la saciáis y disfrutáis de ella con avidez. Poseéis poca verdad. ¿Cómo podéis entonces dar testimonio de todo lo que habéis visto? ¿Confiáis realmente en que podéis ser Mis testigos? Si llega un día en el que seas incapaz de dar testimonio de todo lo que has visto hoy, entonces habrás perdido la función de un ser creado, y no habrá ningún sentido en absoluto en tu existencia. Serás indigno de ser un humano. ¡Se podría decir incluso que no serás humano! He hecho incalculable obra en vosotros, pero debido a que actualmente jamás tratas de aprender nada, sigues ignorándolo todo y contribuyes con mano de obra en vano, cuando sea el momento de que Yo difunda Mi obra, te limitarás a quedarte mirando inexpresivo, con la lengua trabada y totalmente inútil. ¿Acaso no pasarás así a la historia como un pecador? Cuando llegue ese momento, ¿no sentirás el arrepentimiento más profundo? ¿No te hundirás en el abatimiento? No estoy haciendo toda esta obra ahora por ociosidad y aburrimiento, sino para sentar las bases para Mi obra futura. No se trata de que Yo esté en un punto muerto y necesite inventarme algo nuevo. Debes entender la obra que llevo a cabo; esto no es un juego de niños, sino una obra hecha en representación de Mi Padre. Debéis saber que no es que Yo haga todo esto por Mí mismo, sino que represento a Mi Padre. Entretanto, vuestro papel es simplemente seguir, someteros, cambiar y dar testimonio. Lo que debéis entender es por qué debéis creer en Mí; esta es la pregunta más importante que cada uno de vosotros debe entender. Mi Padre, por el bien de Su gloria, os predestinó a todos vosotros para Mí desde el momento en que creó el mundo. Él os predestinó en aras de Mi obra y en aras de Su gloria. Es por causa de Mi Padre por lo que creéis en Mí; es por causa de la predestinación de Mi Padre por lo que me seguís. Nada de esto es decisión vuestra. Es más importante aún que entendáis que sois aquellos que Mi Padre me ha concedido con el propósito de que deis testimonio por Mí. Como Él os concedió a Mí, deberíais seguir el camino que os concedo, así como el camino y las palabras que os enseño, porque es vuestro deber respetar Mi camino, y este es el propósito original de vuestra fe en Mí. Por tanto, os digo esto: sois simplemente personas que Mi Padre me concedió para que respetasen Mi camino. Sin embargo, solo creéis en Mí, pero no me pertenecéis porque no sois de la familia israelita, sino que más bien sois de la calaña de la serpiente antigua. Todo lo que os estoy pidiendo es que deis testimonio por Mí, pero hoy debéis seguir Mi camino. Todo esto es en aras del testimonio futuro. Si solo escucháis Mi camino, es inútil, y el sentido de que Mi Padre os entregara a Mí se perderá. Lo que aún deseo deciros es esto: debéis seguir Mi camino.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Cuál es tu entendimiento de Dios?