XIV. Palabras sobre los estándares de Dios para definir el resultado del hombre y sobre el fin de cada tipo de persona
675. Aquellos que puedan permanecer firmes durante la obra del juicio y el castigo de Dios durante los últimos días, es decir, durante la obra final de purificación, serán los que entrarán en el reposo final con Dios; por lo tanto, todos los que entren en el reposo se habrán librado de la influencia de Satanás y Dios los habrá ganado solo después de que hayan pasado Su obra final de purificación. Estos humanos a los que Dios finalmente haya ganado entrarán en el reposo final. El objetivo de la obra de castigo y juicio de Dios pretende, en esencia, purificar a la humanidad en aras del día de reposo definitivo. De lo contrario, ningún miembro de la humanidad podrá ordenarse según su clase ni entrar en el reposo. Esta obra es el único camino de la humanidad para entrar en el reposo. Solo la obra de purificación de Dios purificará a los humanos de su injusticia y solo Su obra de castigo y juicio dejará en evidencia a aquellos elementos rebeldes entre la humanidad, distinguiendo de ese modo a los que pueden ser salvados de los que no y a aquellos que permanecerán de los que no. Cuando esta obra termine, todas aquellas personas a las que se les permita permanecer serán purificadas y entrarán en un ámbito superior de humanidad en el que disfrutarán de una segunda vida humana más maravillosa sobre la tierra; en otras palabras, entrarán en su día del reposo humano y convivirán con Dios. Después de que aquellos a los que no se les permite permanecer hayan sido castigados y juzgados, su verdadera forma de ser se revelará por completo; después de esto todos serán destruidos y, al igual que Satanás, ya no se les permitirá sobrevivir sobre la tierra. La humanidad del futuro no incluirá ya a nadie de ese tipo de personas; tales personas no son aptas para entrar a la tierra del último reposo ni tampoco para participar en el día del reposo que Dios y la humanidad compartirán, porque son blanco del castigo, son malvadas y no son justas. Fueron redimidas una vez y también juzgadas y castigadas; también, una vez, fueron mano de obra para Dios. Pero, cuando el día final venga, serán descartadas y destruidas debido a su propia maldad y debido a su propia rebeldía e incapacidad de ser redimidas; nunca volverán a existir en el mundo del futuro y tampoco vivirán entre la raza humana del futuro. Ya sean los espíritus de los muertos o personas que viven en la carne, todos los malhechores y todos los que no han sido salvados serán destruidos cuando los santos entre la humanidad entren en el reposo. En cuanto a estos espíritus y humanos malhechores y los espíritus de las personas justas y los que hagan justicia, sin importar en qué era estén, todos los que sean malvados serán destruidos al final y todos los que son justos sobrevivirán. Que una persona o un espíritu reciba la salvación no se decide únicamente basándose en la obra de la era final, sino que se determina basándose en si ha resistido a Dios o se ha rebelado en Su contra. Las personas de épocas anteriores, que hicieron mal y no pudieron conseguir la salvación, sin duda serán blanco del castigo, y los de la era actual que hagan el mal y no puedan ser salvados, seguramente también serán blanco del castigo. Se categoriza a los humanos basándose en el bien y el mal, no en qué era vivan. Una vez así categorizados, no serán castigados ni recompensados de inmediato; más bien, Dios solo llevará a cabo Su obra de castigar el mal y recompensar el bien después de haber finalizado Su obra de conquista en los últimos días. De hecho, Él ha estado separando a los humanos entre el bien y el mal desde que empezó a llevar a cabo Su obra de salvación de la humanidad. Es simplemente que Él recompensará a los justos y castigará a los malvados solo después de que Su obra se haya completado; no es que los separará en categorías una vez que se haya completado Su obra y después inmediatamente llevará a cabo Su tarea de castigar el mal y recompensar el bien. Más bien, esta tarea se realizará solo cuando Su obra haya finalizado por completo. Su obra última de castigar el mal y recompensar el bien tiene el solo propósito de purificar por completo a todos los humanos para que Él pueda llevar a una humanidad completamente santificada al reposo eterno. Esta etapa de Su obra es la más crucial. Es la etapa final de toda Su obra de gestión.
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676. Antes de que la humanidad entre en el reposo, cada clase de persona será castigada o recompensada según si han buscado la verdad, si conocen a Dios y si pueden someterse al Dios visible. Aquellos que han sido mano de obra para el Dios visible, pero no lo conocen ni se someten a Él, no tienen la verdad. Estas personas son malhechoras y los malhechores, sin duda, serán objeto de castigo; además, van a ser castigados de acuerdo con sus acciones malvadas. Dios está para que los humanos crean en Él, y también es digno de su sumisión. Los que solo tienen fe en el dios vago e invisible son personas que no creen en Dios y son incapaces de someterse a Él. Si estas personas todavía no pueden creer en el Dios visible en el momento en que Su obra de conquista se termine, y siguen rebelándose y resistiéndose al Dios visible encarnado, estos “ambigüistas”, sin duda, serán objetos de la destrucción. Es como algunos entre vosotros, todos aquellos que verbalmente reconocen al Dios encarnado pero no pueden practicar la verdad de la sumisión al Dios encarnado, finalmente serán descartados y destruidos. Además, todos aquellos que reconocen verbalmente al Dios visible y comen y beben la verdad que Él expresa y, sin embargo, buscan al dios vago e invisible, más si cabe serán objetos de destrucción. Ninguna de estas personas podrá permanecer hasta el tiempo del reposo, que vendrá después de que haya terminado la obra de Dios, ni podrá haber ni un solo individuo parecido a estas personas que permanezca hasta ese tiempo de reposo. Las personas que son propias de los demonios no practican la verdad; su esencia es la de resistir y ser rebeldes contra Dios y no tienen la más mínima intención de someterse a Él. Tales personas van a ser destruidas. Si tienes la verdad o si resistes a Dios depende de tu esencia, no de tu apariencia o de cómo hables o actúes. Que un individuo vaya a ser destruido o no se determina por su esencia; se decide de acuerdo con la esencia revelada por su conducta y su búsqueda de la verdad. Entre todas las personas que hacen trabajo y hacen la misma cantidad de trabajo, aquellas con buenas esencias de humanidad que poseen la verdad son a las que se les permitirá permanecer, pero aquellas con esencias malvadas de humanidad que se revelan contra el Dios visible son las que serán objeto de la destrucción. Todas las palabras o la obra de Dios relacionadas con el destino de la humanidad tratarán adecuadamente con las personas, según la esencia de cada una; no se cometerá el menor error y, más incluso, no habrá ni una sola falla. Solo cuando las personas llevan a cabo una obra, los sentimientos o el significado humanos entran en juego. La obra que Dios hace es la más adecuada; Él definitivamente no presenta reclamos falsos contra ningún ser creado.
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677. El estándar por el que los humanos juzgan a otros humanos se basa en su comportamiento; uno cuya conducta es buena es una persona justa y uno cuya conducta es abominable es malvado. El estándar por el que Dios juzga a los humanos se basa en si la esencia de alguien se somete a Él; uno que se somete a Dios es una persona justa y uno que no, es un enemigo y una persona malvada, independientemente de si el comportamiento de esta persona es bueno o malo, o si su discurso es correcto o incorrecto. Algunas personas desean usar las buenas obras para obtener un buen destino en el futuro y algunas personas desean usar palabras agradables para adquirir un buen destino. Todo el mundo falsamente cree que Dios determina el resultado de las personas después de observar su comportamiento o después de escuchar su discurso; muchas personas desearán entonces aprovecharse de esto para engañar a Dios y así les conceda un favor temporal. En el futuro, las personas que sobrevivirán en un estado de reposo, todas habrán soportado el día de la tribulación y también habrán dado testimonio de Dios; todas serán personas que hayan cumplido bien su deber y se hayan sometido intencionadamente a Dios. A los que simplemente desean usar la oportunidad de servir con la intención de evitar practicar la verdad no se les permitirá permanecer. Dios tiene estándares apropiados para disponer el resultado de todos los individuos; Él simplemente no toma estas decisiones de acuerdo a palabras y conductas, ni tampoco las toma de acuerdo con su comportamiento durante un solo periodo de tiempo. De ninguna manera será indulgente con toda la conducta malvada de alguien debido al servicio pasado que haya hecho para Él, ni tampoco va a perdonar de la muerte a alguien por haberse gastado durante un tiempo para Dios. Nadie puede evadir la retribución por haber sido malvados y nadie puede cubrir su comportamiento malvado y, por lo tanto, evadir los tormentos de la destrucción. Si las personas de veras pueden cumplir con su propio deber, esto quiere decir que son eternamente leales a Dios y no buscan recompensas, independientemente de si reciben bendiciones o sufren desgracias. Si las personas son leales a Dios cuando ven bendiciones, pero pierden su lealtad cuando no pueden ver bendiciones, y si al final estas personas —que una vez fueron mano de obra para Dios con lealtad— todavía son incapaces de dar testimonio de Dios y cumplir bien los deberes que les corresponden, entonces tales personas serán objeto de la destrucción. En resumen, las personas malvadas no pueden sobrevivir a la eternidad ni tampoco pueden entrar en el reposo; solo los justos son los maestros del reposo.
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678. Que se reciban bendiciones o se sufran desgracias estará determinado según la esencia de uno, no según la esencia común que uno pueda compartir con otros. Este tipo de dicho o de regla simplemente no tiene lugar en el reino. Si alguien es al final capaz de sobrevivir es porque ha cumplido los requisitos de Dios, y si alguien es al final incapaz de permanecer hasta el tiempo de reposo, es porque esta persona ha sido rebelde contra Dios y no ha satisfecho Sus requisitos. Todos tienen un destino adecuado, el cual se determina según la esencia de cada individuo, y no tiene nada que ver con otras personas. La conducta malvada de un hijo o una hija no puede ser transferida a sus padres, y la justicia de un hijo o una hija no puede ser compartida con sus padres. La conducta malvada de los padres no puede ser transferida a los hijos, y la justicia de los padres no puede compartirse con los hijos. Cada cual carga con sus respectivos pecados y cada cual disfruta de sus respectivas bendiciones. Nadie puede sustituir a nadie; esto es justicia. Desde la perspectiva del hombre, si los padres obtienen bendiciones, también sus hijos deberían poder obtenerlas, y si los hijos hacen el mal, sus padres deben expiar por esos pecados. Esta es una perspectiva humana y la forma en la que el hombre hace las cosas. No es la perspectiva de Dios. El resultado de cada uno se determina de acuerdo a la esencia que surge de su propia conducta y siempre se determina apropiadamente. Nadie puede cargar con los pecados de otro; más aún, nadie puede recibir castigo en lugar de otro. Esto es incuestionable. El cuidado cariñoso de los padres por sus hijos no indica que pueden hacer obras justas en lugar de sus hijos, ni el afecto obediente de un hijo o hija por sus padres quiere decir que puede realizar obras justas en lugar de sus padres. Este es el verdadero significado detrás de las palabras: “Entonces estarán dos en el campo; uno será llevado y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en el molino; una será llevada y la otra será dejada”. La gente no puede llevar a sus hijos malhechores al reposo sobre la base de su profundo amor por ellos, ni nadie puede llevar a su esposa (o esposo) al reposo sobre la base de su propia conducta justa. Esta es una norma administrativa; no puede haber excepciones para nadie. Al final, los hacedores de justicia son hacedores de justicia y los malhechores son malhechores. A los que hacen justicia se les permitirá sobrevivir al final, mientras que los malhechores serán destruidos. Lo santo es santo; no es inmundo. Lo inmundo es inmundo y ni una parte de eso es santa. Las personas que serán destruidas son todas malvadas y las que sobrevivirán son todas justas, incluso si los hijos de los malvados hacen obras justas e incluso si los padres de los justos hacen obras malvadas. No existe relación entre un esposo creyente y una esposa no creyente y no existe relación entre los hijos creyentes y los padres no creyentes; son dos tipos de personas completamente incompatibles. Antes de entrar al reposo, la gente tiene afecto carnal y familiar, pero una vez que han entrado en el reposo, ya no habrá ningún afecto carnal ni familiar del que hablar. Los que hacen su deber son enemigos de los que no; los que aman a Dios y los que lo odian se oponen entre sí. Los que entrarán en el reposo y los que habrán sido destruidos son dos clases incompatibles de seres creados. Los seres creados que cumplen su deber podrán sobrevivir y los que no cumplen su deber serán objeto de destrucción; lo que es más, esto durará toda la eternidad.
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679. Todos los malhechores y todos aquellos que realizan actos justos son, después de todo, seres creados. Los seres creados que hacen el mal al final serán destruidos y los que hacen obras justas sobrevivirán. Esta es la disposición más apropiada para estas dos clases de seres creados. Los malhechores no pueden, por su rebeldía, negar que son seres creados y, aun así, Satanás los ha secuestrado y, por tanto, no pueden ser salvos. Los seres creados con una conducta justa no pueden, basándose en el hecho de que sobrevivirán, negar que han sido creados por Dios pero que igual han recibido la salvación después de que Satanás las corrompiese. Los malhechores son seres creados que son rebeldes contra Dios; son seres creados que no pueden ser salvados y que Satanás ha capturado completamente. Las personas que hacen el mal también son personas; son humanos que se han corrompido al extremo y que no pueden ser salvados. Como también son seres creados, las personas de una conducta justa también han sido corrompidas, pero son humanos que están dispuestos a liberarse de su carácter corrupto y han llegado a ser capaces de someterse a Dios. Las personas de conducta justa no rebosan de justicia; más bien, han recibido la salvación y han sido liberadas de su carácter corrupto; se pueden someter a Dios. Al final se mantendrán firmes, pero esto no quiere decir que Satanás no las ha corrompido nunca. Después de que termine la obra de Dios, entre todos Sus seres creados, habrá aquellos quienes serán destruidos y aquellos quienes sobrevivirán. Esta es una tendencia inevitable de Su obra de gestión. Nadie puede negar esto. No se les permitirá sobrevivir a los malhechores; los que se someten a Dios y le siguen hasta el final sin duda van a sobrevivir. Como esta obra es la de la gestión de la humanidad, habrá quienes permanecerán y quienes serán descartados. Estos son resultados diferentes para diferentes clases de personas y estas son las disposiciones más apropiadas para los seres creados.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo
680. He buscado a muchos en la tierra para que sean Mis seguidores. Entre todos estos seguidores hay quienes sirven como sacerdotes, quienes guían, quienes son los hijos de Dios, quienes constituyen Su pueblo y quienes prestan servicio. Los clasifico según su lealtad hacia Mí. Cuando todos hayan sido clasificados según su tipo, es decir, cuando la naturaleza de cada tipo de persona haya sido revelada, entonces enumeraré a cada uno según su merecida categoría y pondré a cada clase en su lugar correspondiente para cumplir el propósito de Mi salvación de la humanidad. En grupos, llamo a Mi casa a aquellos que deseo salvar y entonces hago que todos acepten Mi obra de los últimos días. Al mismo tiempo, los clasifico según su clase y luego recompenso o castigo a cada uno de acuerdo con sus acciones. Estos son los pasos de los que consta Mi obra.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Muchos son llamados, pero pocos son escogidos
681. Ahora, ¿realmente sabes por qué crees en Mí? ¿Sabes realmente el propósito y la relevancia de Mi obra? ¿Realmente conoces tu deber? ¿Conoces realmente Mi testimonio? Si solamente crees en Mí, pero no hay señales de Mi gloria o testimonio en ti, entonces hace mucho que te he descartado. En cuanto a los que lo saben todo, aún más son aguijones en Mis ojos, y en Mi casa solamente son obstáculos en Mi camino, son cizaña que ha de ser completamente aventada en Mi obra, sin el menor uso, no valen nada y hace mucho los he aborrecido. A menudo Mi ira cae sobre todos los que están privados de testimonio, y Mi vara nunca se aparta de ellos. Hace mucho los he dejado en manos del maligno, están privados de Mis bendiciones. Cuando llegue el día, su castigo será mucho más severo que el de las mujeres necias. Hoy solo hago la obra que es Mi deber hacer; voy a atar todo el trigo en manojos, junto con esa cizaña. Esta es Mi obra hoy. Esa cizaña toda será aventada afuera en el tiempo en que Yo la aviente, después los granos de trigo serán recogidos en el granero y esa cizaña que ha sido aventada será puesta en el fuego para ser quemada hasta que sea polvo. Mi obra ahora es solamente unir a todos los hombres en manojos, es decir, para conquistarlos completamente. Después, comenzaré a aventar para revelar el fin de todos los hombres.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Qué sabes de la fe?
682. Hoy en día, los que buscan y los que no buscan son dos clases de personas cuyos destinos son diferentes. Los que buscan el conocimiento de la verdad y practican la verdad son aquellos a los que Dios traerá la salvación. Los que no conocen el camino verdadero son demonios y enemigos; son los descendientes del arcángel y van a ser objeto de la destrucción. Incluso los que son creyentes piadosos de un dios vago ¿no son también demonios? Las personas que tienen una buena conciencia, pero no aceptan el camino verdadero, son demonios; su esencia es de resistencia a Dios. Los que no aceptan el camino verdadero son los que se resisten a Dios; incluso si estas personas sufren muchas dificultades, aun así, van a ser destruidas. Todos los que no están dispuestos a abandonar el mundo, que no pueden soportar separarse de sus padres y que no pueden soportar deshacerse de sus propios deleites de la carne, son rebeldes contra Dios y todos van a ser objeto de la destrucción. Cualquiera que no crea en Dios encarnado es demoníaco y, es más, va a ser destruido. Los que tienen fe, pero no practican la verdad, los que no creen en el Dios encarnado y los que de ningún modo creen en la existencia de Dios, también van a ser objeto de la destrucción. Todos aquellos a quienes se permitirá permanecer son personas que han pasado por el sufrimiento de la refinación y se han mantenido firmes; estas son personas que verdaderamente han padecido pruebas. Cualquiera que no reconozca a Dios es un enemigo; es decir, cualquiera que no reconozca a Dios encarnado, tanto dentro como fuera de esta corriente, ¡es un anticristo! ¿Quién es Satanás, quiénes son los demonios y quiénes son los enemigos de Dios, sino opositores que no creen en Dios? ¿No son esas las personas que son rebeldes contra Dios? ¿No son esos los que verbalmente afirman tener fe, pero carecen de la verdad? ¿No son esos los que solo buscan obtener las bendiciones, mientras que no pueden dar testimonio de Dios? Todavía hoy te mezclas con esos demonios y los tratas con conciencia y amor, pero, en este caso, ¿no estás teniendo buenas intenciones con Satanás? ¿Acaso no te estás compinchando con los demonios? Si las personas han llegado a este punto y siguen sin ser capaces de distinguir entre lo bueno y lo malo, y continúan siendo ciegamente amorosas y misericordiosas sin ningún deseo de buscar las intenciones de Dios o sin ser capaces de ninguna manera de considerar las intenciones de Dios como propias, entonces su final será mucho más desdichado.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo
683. Dios no hace la vista gorda ni hace oídos sordos a las personas que blasfeman o se resisten contra Él, ni siquiera a aquellos que lo difaman, a las personas que lo atacan, difaman y maldicen intencionalmente, sino que tiene una actitud clara hacia ellos. Él odia a las personas que hacen esto y en Su corazón las condena. Incluso manifiesta abiertamente su desenlace para que sepan que Él tiene una actitud clara hacia aquellos que lo blasfeman, y para que sepan cómo Él determinará su desenlace. Sin embargo, después de que Dios dijese estas cosas, las personas raramente podían ver la verdad sobre cómo Dios lidiaría con esas personas y no podían entender los principios detrás del desenlace y el veredicto emitido por Dios para ellas. Es decir, las personas no pueden ver el enfoque y los métodos particulares que Dios tiene para lidiar con ellas. Esto tiene que ver con los principios de Dios para hacer las cosas. Dios usa el acontecer de los hechos para ocuparse de las acciones malvadas de algunas personas. Esto es, no anuncia su pecado ni determina su desenlace, sino que usa directamente el acontecer de los hechos para aplicar el castigo y la debida retribución. Cuando estos hechos ocurren, es la carne de las personas la que sufre el castigo, y las personas pueden ver esto con sus propios ojos. Al lidiar con las acciones malvadas de algunas personas, Dios simplemente las maldice con palabras y también Su enojo recae sobre ellas, pero el castigo que reciben puede que sea algo que no sea visible para los ojos humanos. Sin embargo, la naturaleza de este tipo de desenlace puede ser incluso más grave que la de los desenlaces de ser castigado o derribado que pueden ver las personas. Esto se debe a que, bajo las circunstancias en las que Dios ha determinado no salvar a este tipo de personas, no mostrarles más misericordia ni tolerancia ni darles más oportunidades, la actitud que adopta con ellas es dejarlas de lado. ¿Cuál es el significado de “dejar de lado”? El significado básico de este término es poner algo a un lado, ignorarlo y no prestarle más atención. Pero aquí, cuando Dios deja a alguien de lado, hay dos explicaciones diferentes de su significado: la primera es que Él ha entregado la vida y todo lo relativo a esa persona a Satanás, para que se ocupe de ella. Dios deja de ser responsable y no lidia más con esa persona. Si la persona estuviera loca, fuera estúpida, si estuviera viva o muerta o si hubiera descendido al infierno para su castigo, nada de eso tendría que ver con Dios. Lo cual significa que tal ser creado no tiene relación con el Creador. La segunda explicación es que Dios ha determinado que Él mismo quiere hacer algo con esta persona, con Sus propias manos. Es posible que utilice el servicio de la persona o que la utilice como contraste. Es posible que tenga una forma especial de ocuparse de ella, una forma especial de tratarla, como con Pablo, por ejemplo. Este es el principio y la actitud en el corazón de Dios según los cuales ha decidido ocuparse de este tipo de persona. Entonces, cuando los seres humanos se resisten a Dios y lo difaman y lo blasfeman, si provocan Su carácter o si se topan con los límites de Dios, las consecuencias son impensadas. La más grave es que Dios entrega a Satanás, de una vez y para siempre, la vida de esta persona y todo lo relativo a ella. Esta persona no será perdonada en toda la eternidad. Esto significa que ha pasado a ser comida en la boca de Satanás, un juguete en su mano y, de ahí en más, Dios no tiene nada más que ver con ella.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III
684. Ahora es el momento en el que determino el desenlace de cada persona, no la etapa en la que comencé a trabajar al hombre. Una a una, escribo en Mi libro de registro las palabras y acciones de cada persona, la trayectoria por la que me sigue, sus atributos inherentes y cómo se ha comportado en última instancia. De esta manera, no importa qué clase de persona sea, nadie escapará de Mi mano y todos serán ordenados según su clase, en función de Mi asignación. Yo decido el destino de cada persona, no con base en su edad, antigüedad, cantidad de sufrimiento ni, mucho menos, según el grado de lástima que provoca, sino con base en si posee la verdad. No hay otra opción que esta. Debéis daros cuenta de que todos aquellos que no siguen la voluntad de Dios serán castigados sin excepción. Esto es algo que nadie puede cambiar. Por lo tanto, todos aquellos que son castigados, reciben castigo por la justicia de Dios y como retribución por sus numerosas acciones malvadas.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Prepara suficientes buenas obras para tu destino
685. ¿Entiendes ahora lo que es el juicio y lo que es la verdad? Si es así, te aconsejo someterte obedientemente a ser juzgado, de lo contrario nunca tendrás la oportunidad de que Dios te apruebe o de que Él te lleve a Su reino. Aquellos que solo acepten el juicio pero que nunca puedan ser purificados, es decir, los que huyan en medio de la obra del juicio, serán desdeñados para siempre por Dios. Sus pecados son más graves y más numerosos que los de los fariseos, ya que han traicionado a Dios y son rebeldes contra Él. Estas personas que no son dignas siquiera de ser mano de obra recibirán un castigo más severo, un castigo que es, además, eterno. Dios no eximirá a ningún traidor que alguna vez evidenció lealtad con palabras pero que luego lo traicionó. Tales personas recibirán retribución por medio del castigo del espíritu, del alma y del cuerpo. ¿Acaso no es esta precisamente una revelación del carácter justo de Dios? ¿Acaso no es precisamente este el propósito de Dios al juzgar y revelar al hombre? Dios consigna a aquellos que realizan todo tipo de acciones malvadas durante el tiempo del juicio a un lugar infestado de espíritus malignos, y deja que esos espíritus malignos destruyan sus cuerpos carnales como deseen, y los cuerpos de estas personas despiden hedor de cadáver. Tal es su debida retribución. Dios apunta todos y cada uno de los pecados de aquellos falsos creyentes, falsos apóstoles y falsos obreros desleales en los libros de registro de estos y, cuando llegue el momento apropiado, Él los arrojará en medio de los espíritus inmundos, dejando que esos espíritus inmundos contaminen sus cuerpos enteros a voluntad, haciendo que nunca puedan ser reencarnados y nunca más vean la luz. Dios incluye entre los malvados a aquellos hipócritas que realizan servicio durante un tiempo pero que no permanecen leales hasta el final, dejando que se revuelquen en el fango con las personas malvadas y que formen con ellos una banda de surtidos bribones y, al final, Dios los aniquilará. Dios echa a un lado y no presta atención a aquellos que nunca han sido leales a Cristo ni han contribuido nada de su fuerza y, en el cambio de era, Él los aniquilará a todos. Ya no existirán en la tierra ni mucho menos obtendrán paso al reino de Dios. Dios incluye entre los que rinden servicio para Su pueblo a todo el que nunca haya sido sincero con Dios pero que no tenga más opción que lidiar con Él de forma superficial. Solamente un pequeño número de tales personas sobrevivirá, mientras que la mayoría serán destruidas junto con aquellos cuya mano de obra ni siquiera cumpla con el estándar. Al final, Dios llevará a Su reino a todos aquellos que son del mismo sentir que Él, al pueblo y los hijos de Dios, y también a los predestinados por Él para ser sacerdotes. Son la cristalización de la obra de Dios. En cuanto a los que no puedan ser clasificados dentro de ninguna de las categorías demarcadas por Dios, serán incluidos entre las filas de los no creyentes, y con toda seguridad os imaginaréis cuál será su desenlace. Ya os he dicho todo lo que debo decir; la senda que elijáis queda solo a vuestra elección. Lo que debéis entender es esto: la obra de Dios nunca espera a ninguna persona que no pueda seguir Su ritmo y el carácter justo de Dios no le muestra misericordia a ningún hombre.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cristo hace la obra del juicio con la verdad