C. Las advertencias de Dios para el hombre

644. Los que quieren obtener la vida sin confiar en la verdad de la que Cristo habló son las personas más absurdas de la tierra, y los que no aceptan el camino de la vida que Cristo trajo están perdidos en la fantasía. Y así digo que aquellos que no aceptan al Cristo de los últimos días Dios los detestará para siempre. Cristo es la puerta para que el hombre entre al reino durante los últimos días, y no hay nadie que pueda evitarle. Nadie puede ser perfeccionado por Dios excepto por medio de Cristo. Tú crees en Dios y por tanto debes aceptar Sus palabras y obedecer Su camino. No puedes simplemente pensar en obtener bendiciones sin ser capaz de recibir la verdad o de aceptar la provisión de la vida. Cristo viene en los últimos días para que a todos los que verdaderamente creen en Él les pueda proveer la vida. Su obra es en aras de concluir la era antigua y entrar en la nueva, y Su obra es el camino que deben tomar todos los que entrarán en la nueva era. Si no eres capaz de reconocerlo y en cambio lo condenas, blasfemas y hasta lo persigues, entonces estás destinado a arder por toda la eternidad y nunca entrarás en el reino de Dios. Porque este Cristo es Él mismo la expresión del Espíritu Santo, la expresión de Dios, Aquel a quien Dios le ha confiado hacer Su obra en la tierra. Y por eso digo que si no puedes aceptar todo lo que el Cristo de los últimos días hace, entonces blasfemas contra el Espíritu Santo. La retribución que deben sufrir los que blasfeman contra el Espíritu Santo es obvia para todos. También te digo que si te resistes al Cristo de los últimos días y si reniegas de Él, entonces no habrá nadie que pueda soportar las consecuencias en tu lugar. Además, a partir de este día no tendrás otra oportunidad para obtener la aprobación de Dios; incluso si tratas de redimirte tú mismo, nunca más volverás a contemplar el rostro de Dios. Porque al que tú te resistes no es un hombre, lo que niegas no es algún ser diminuto, sino a Cristo. ¿Sabes cuáles serán las consecuencias de esto? No habrás cometido un pequeño error, sino que habrás cometido un crimen atroz. Y así les aconsejo a todos que no tengan una reacción violenta contra la verdad, o hagan críticas descuidadas, porque solo la verdad te puede dar la vida y nada excepto la verdad te puede permitir volver a nacer y contemplar el rostro de Dios.

Extracto de ‘Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna’ en “La Palabra manifestada en carne”

645. Confiamos en que ningún país ni ningún poder pueda interponerse en el camino de lo que Dios quiere lograr. Aquellos que obstruyen Su obra, se resisten a Su palabra e interrumpen y perjudican Su plan terminarán castigados por Él. El que resista la obra de Dios será enviado al infierno; cualquier país que lo haga será destruido; cualquier nación que se levante para oponerse a la obra de Dios será barrida de esta tierra y dejará de existir. Insto a las personas de todas las naciones, de todos los países e incluso de todas las industrias a escuchar la voz de Dios, contemplar Su obra y prestar atención al destino de la humanidad, para hacer que Dios sea el más santo, el más honorable, el superior y el único objeto de adoración entre la humanidad, y permitir así a toda la humanidad vivir bajo la bendición de Dios, así como los descendientes de Abraham vivieron bajo la promesa de Jehová, y como Adán y Eva, a quienes Dios creó primero, vivieron en el jardín del Edén.

La obra de Dios avanza como una poderosa ola. Nadie puede demorarlo ni detener Su marcha. Solo aquellos que escuchan Sus palabras con atención y lo buscan y tienen sed de Él pueden seguir Sus huellas y recibir Su promesa. Aquellos que no, sufrirán un desastre abrumador y un castigo bien merecido.

Extracto de ‘Dios preside el destino de toda la humanidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

646. Dios busca a aquellos que anhelan que Él aparezca. Busca a aquellos que son capaces de oír Sus palabras, los que no han olvidado Su comisión y le ofrecen su corazón y su cuerpo. Él busca a aquellos que son obedientes como bebés ante Él y que no se le resisten. Si te dedicas a Dios, sin impedimento de ningún poder o fuerza, entonces Dios te mirará con buenos ojos y te concederá Sus bendiciones. Si tienes una posición alta, una reputación honorable, si posees un conocimiento abundante, si tienes muchas propiedades y muchas personas te apoyan, pero estas cosas no te impiden venir ante Dios para aceptar Su llamamiento y Su comisión, que hagas lo que Él pide de ti, entonces todo lo que haces será la causa más significativa de la tierra y el proyecto más justo de la humanidad. Si rechazas la llamada de Dios por causa de tu estatus o tus propios objetivos, todo lo que hagas será maldito y será incluso detestado por Dios. Quizá seas presidente, científico, pastor o un anciano, no importa cuán elevado sea tu oficio, si te apoyas en tu conocimiento y capacidad en relación a tus proyectos, siempre serás un fracaso y serás alguien sin las bendiciones de Dios, porque Él no acepta nada de lo que haces, ni admite que tus proyectos sean justos, ni acepta que estés trabajando para el beneficio de la humanidad. Él dirá que lo único que haces es usar el conocimiento y la fuerza de la humanidad para despojar al hombre de la protección de Dios y para negar Sus bendiciones. Él dirá que estás llevando a la humanidad hacia las tinieblas, hacia la muerte y hacia el comienzo de una existencia ilimitada en la que el hombre ha perdido a Dios y Su bendición.

Extracto de ‘Dios preside el destino de toda la humanidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

647. ¿Deseáis conocer la raíz de la oposición de los fariseos a Jesús? ¿Deseáis conocer la esencia de los fariseos? Estaban llenos de fantasías sobre el Mesías. Aún más, sólo creían que Él vendría, pero no buscaban la verdad-vida. Por tanto, incluso hoy siguen esperándole, porque no tienen conocimiento del camino de la vida ni saben cuál es la senda de la verdad. Decidme, ¿cómo podrían obtener la bendición de Dios tales personas insensatas, tozudas e ignorantes? ¿Cómo podrían contemplar al Mesías? Se opusieron a Jesús porque no conocían la dirección de la obra del Espíritu Santo ni el camino de la verdad mencionado por Jesús y, además, porque no entendían al Mesías. Y como nunca le habían visto ni habían estado en Su compañía, cometieron el error de aferrarse en vano al nombre del Mesías mientras se oponían a Su esencia por todos los medios posibles. Estos fariseos eran tozudos y arrogantes en esencia, y no obedecían la verdad. El principio de su creencia en Dios era: por muy profunda que sea Tu predicación, por muy alta que sea Tu autoridad, no eres Cristo a no ser que te llames el Mesías. ¿No son estas opiniones absurdas y ridículas? Os pregunto de nuevo: ¿No es extremadamente fácil para vosotros cometer los errores de los antiguos fariseos, dado que no tenéis el más mínimo entendimiento de Jesús? ¿Eres capaz de discernir el camino de la verdad? ¿Puedes garantizar realmente que no te opondrás a Cristo? ¿Eres capaz de seguir la obra del Espíritu Santo? Si no sabes si te opondrás o no a Cristo, entonces Yo digo que ya estás viviendo al filo de la muerte. Los que no conocían al Mesías fueron todos capaces de oponerse a Jesús, de rechazarlo, de difamarlo. Las personas que no entienden a Jesús son capaces de rechazarlo y vilipendiarlo. Además, son capaces de ver el regreso de Jesús como el engaño de Satanás, y más personas condenarán el retorno de Jesús a la carne. ¿No os asusta todo esto? Lo que afrontáis será blasfemia contra el Espíritu Santo, la ruina de Sus palabras a las iglesias y el rechazo de todo lo expresado por Jesús. ¿Qué podéis obtener de Él si estáis tan confundidos? ¿Cómo podéis entender la obra de Jesús cuando Él vuelva a la carne sobre una nube blanca, si os negáis obstinadamente a ser conscientes de vuestros errores? Os digo esto: las personas que no reciben la verdad, pero que esperan ciegamente la llegada de Jesús sobre nubes blancas, blasfemarán sin duda contra el Espíritu Santo y pertenecen a la categoría que será destruida. Deseáis simplemente la gracia de Jesús, y sólo queréis disfrutar el gozoso reino del cielo, pero nunca habéis obedecido Sus palabras ni habéis recibido la verdad expresada por Él cuando vuelva a la carne. ¿Qué ofreceréis a cambio de la realidad del regreso de Jesús sobre una nube blanca? ¿La sinceridad con la que cometéis repetidamente pecados, y después los hacéis vuestras confesiones una y otra vez? ¿Qué ofreceréis en sacrificio a Jesús, quien vuelve sobre una nube blanca? ¿Los años de trabajo con los que os exaltáis a vosotros mismos? ¿Qué ofreceréis para hacer que el Jesús retornado confíe en vosotros? ¿Vuestra naturaleza arrogante, que no obedece ninguna verdad?

Extracto de ‘En el momento que contemples el cuerpo espiritual de Jesús, Dios ya habrá vuelto a crear el cielo y la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”

648. Os digo, aquellos que creen en Dios por las señales son sin duda la categoría que será destruida. Los que son incapaces de recibir las palabras de Jesús, que ha vuelto a la carne, son sin duda la progenie del infierno, los descendientes del arcángel, la categoría que será sometida a la destrucción eterna. Muchas personas pueden no preocuparse por lo que digo, pero aun así quiero decirle a cada uno de estos llamados santos que siguen a Jesús que, cuando lo veáis descendiendo del cielo sobre una nube blanca con vuestros propios ojos, esta será la aparición pública del Sol de justicia. Quizás será un momento de gran entusiasmo para ti, pero deberías saber que el momento en el que veas a Jesús descender del cielo será también el momento en el que irás al infierno a ser castigado. Ese será el momento del final del plan de gestión de Dios, y será cuando Él recompense a los buenos y castigue a los malos. Porque Su juicio habrá terminado antes de que el hombre vea señales, cuando sólo exista la expresión de la verdad. Aquellos que acepten la verdad y no busquen señales, y por tanto hayan sido purificados, habrán regresado ante el trono de Dios y entrado en el abrazo del Creador. Sólo aquellos que persisten en la creencia de que “El Jesús que no cabalgue sobre una nube blanca es un falso Cristo” se verán sometidos al castigo eterno, porque sólo creen en el Jesús que exhibe señales, pero no reconocen al Jesús que proclama un juicio severo y manifiesta el camino verdadero de la vida. Y por tanto, sólo puede ser que Jesús trate con ellos cuando Él vuelva abiertamente sobre una nube blanca. Son demasiado tozudos, confían demasiado en sí mismos, son demasiado arrogantes. ¿Cómo puede recompensar Jesús a semejantes degenerados? El regreso de Jesús es una gran salvación para aquellos que son capaces de aceptar la verdad, pero para los que son incapaces de hacerlo es una señal de condenación. Debéis elegir vuestro propio camino y no blasfemar contra el Espíritu Santo ni rechazar la verdad. No debéis ser personas ignorantes y arrogantes, sino alguien que obedece la dirección del Espíritu Santo, que anhela y busca la verdad; sólo así os beneficiaréis. Os aconsejo que andéis con cuidado por el camino de la creencia en Dios. No saquéis conclusiones apresuradas; más aún, no seáis despreocupados y descuidados en vuestra creencia en Dios. Deberíais saber que, como mínimo, los que creen en Dios deben ser humildes y reverenciales. Los que han oído la verdad pero la miran con desdén son insensatos e ignorantes. Los que han oído la verdad, pero sacan conclusiones precipitadas o la condenan a la ligera, están asediados por la arrogancia. Nadie que crea en Jesús es apto para maldecir o condenar a otros. Deberíais ser todos personas con razón y que aceptan la verdad. Quizás, habiendo oído el camino de la verdad y leído la palabra de vida, creas que solo una de cada 10.000 de estas palabras está en sintonía con tus convicciones y con la Biblia, y entonces deberías seguir buscando en esa diezmilésima parte de esas palabras. Sigo aconsejándote que seas humilde, no te confíes demasiado y no te exaltes mucho. Con esta exigua reverencia por Dios en tu corazón, obtendrás mayor luz. Si examinas detenidamente y contemplas repetidamente estas palabras, entenderás si son o no la verdad, y si son o no la vida. Quizás, habiendo leído sólo unas pocas frases, algunas personas condenarán ciegamente estas palabras, diciendo: “Esto no es nada más que algún esclarecimiento del Espíritu Santo”, o “Este es un falso Cristo que ha venido a engañar a la gente”. ¡Los que dicen tales cosas están cegados por la ignorancia! ¡Entiendes demasiado poco de la obra y de la sabiduría de Dios, y te aconsejo que empieces de nuevo desde cero! No debéis condenar ciegamente las palabras expresadas por Dios debido a la aparición de falsos Cristos durante los últimos días ni ser personas que blasfeman contra el Espíritu Santo, porque teméis al engaño. ¿No sería esto una gran lástima? Si, después de mucho examen, sigues creyendo que estas palabras no son la verdad, no son el camino ni la expresión de Dios, entonces serás castigado en última instancia y te quedarás sin bendiciones. Si no puedes aceptar esa verdad hablada de forma tan llana y clara, ¿no eres indigno entonces de la salvación de Dios? ¿No eres alguien que no está suficientemente bendecido como para regresar ante el trono de Dios? ¡Piensa en ello! No seas imprudente e impetuoso, y no trates la creencia en Dios como un juego. Piensa en el bien de tu destino, en el bien de tus perspectivas, en el bien de tu vida, y no juegues contigo mismo. ¿Puedes aceptar estas palabras?

Extracto de ‘En el momento que contemples el cuerpo espiritual de Jesús, Dios ya habrá vuelto a crear el cielo y la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”

649. En los últimos días Cristo usará la verdad para enseñar a los hombres alrededor del mundo y hacer que todas las verdades sean conocidas por ellos. Esta es la obra del juicio de Dios. Muchos tienen una mala sensación acerca de la segunda encarnación de Dios, ya que a las personas les resulta difícil creer que Dios se haría carne para hacer la obra del juicio. Sin embargo, debo decirte que la obra de Dios a menudo excede en gran medida las expectativas del hombre y es difícil que las mentes de los humanos la acepten. Pues las personas son simplemente gusanos sobre la tierra, mientras que Dios es el Supremo que llena el universo; la mente del hombre es como un foso de agua fétida que solo cría gusanos, mientras que cada etapa de la obra dirigida por los pensamientos de Dios es la síntesis de la sabiduría de Dios. Las personas desean constantemente contender con Dios, a lo que Yo digo que resulta evidente quién es el que saldrá perdiendo al final. Os exhorto a que no os creáis más valiosos que el oro. Si otros pueden aceptar el juicio de Dios, ¿por qué tú no? ¿Cómo de alto estás respecto a los demás? Si otros pueden inclinar sus cabezas ante la verdad, ¿por qué no puedes hacerlo tú también? La obra de Dios tiene un impulso incontenible. Él no repetirá la obra de juicio de nuevo por la “contribución” que has hecho, y te sentirás abrumado por el arrepentimiento al dejar escapar tan buena oportunidad. ¡Si no crees Mis palabras, entonces solo espera a que el gran trono blanco en el cielo te juzgue! Debes saber que todos los israelitas rechazaron y negaron a Jesús y, sin embargo, el hecho de la redención de Jesús del hombre aún se extendió por el universo y hasta los confines de la tierra. ¿No es esto una realidad que Dios forjó hace mucho tiempo? Si todavía estás esperando a que Jesús te lleve al cielo, entonces digo que eres un obstinado pedazo de madera seca[a]. Jesús no reconocerá a un creyente falso como tú que es desleal a la verdad y que solo busca bendiciones. Por el contrario, no mostrará piedad al arrojarte al lago de fuego para que ardas durante decenas de miles de años.

Extracto de ‘Cristo hace la obra del juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

650. Dios creó este mundo, creó a esta humanidad y, además, fue el arquitecto de la antigua cultura griega y la civilización humana. Solo Dios consuela a esta humanidad y solo Él cuida de ella noche y día. El desarrollo y el progreso humanos son inseparables de la soberanía de Dios, y la historia y el futuro de la humanidad son inextricables de los designios de Dios. Si eres un cristiano verdadero, creerás sin duda que el auge y la caída de cualquier país o nación ocurren de acuerdo con los designios de Dios. Solo Él conoce el destino de un país o nación, y solo Él controla el curso de esta humanidad. Si esta desea tener un buen destino, si un país desea un buen destino, entonces el hombre debe postrarse ante Dios y adorarlo, arrepentirse y confesarse ante Él, si no, la suerte y el destino del hombre serán una catástrofe inevitable.

Extracto de ‘Dios preside el destino de toda la humanidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

651. Por el bien de vuestro destino, debéis buscar la aprobación de Dios. Es decir, ya que reconocéis que sois miembros de la casa de Dios, entonces debéis traer tranquilidad mental y satisfacer a Dios en todas las cosas. Debéis, en otras palabras, ser personas de principios en vuestras acciones y que estas se ajusten a la verdad. Si eres incapaz, entonces serás detestado y rechazado por Dios y despreciado por todos. Una vez que te encuentres en una situación como esta, no podrás ser contado entre los que pertenecen a la casa de Dios, que es precisamente lo que significa no ser aprobado por Dios.

Extracto de ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”

652. Mis exigencias pueden ser simples, pero lo que os estoy diciendo no es tan sencillo como dos y dos son cuatro. Si no hacéis más que hablar de manera casual sobre esto, o divagar sobre declaraciones vacías y altisonantes, vuestros proyectos y deseos no serán más que una página en blanco. No sentiré lástima por aquellos de vosotros que sufren durante muchos años y trabajan tan duro sin obtener nada a cambio. Por el contrario, trataré a aquellos que no han cumplido Mis exigencias con castigo, no con recompensas, mucho menos aún con conmiseración. Podríais imaginar que, habiendo sido un seguidor durante tantos años, habéis dedicado vuestro trabajo duro pasara lo que pasara, y se os debe conceder un plato de arroz en la casa de Dios solo por ser un hacedor de servicio. Yo diría que la mayoría de vosotros piensa de esta forma, pues siempre habéis buscado el principio de cómo sacar provecho de las cosas y que no se aprovechen de vosotros. Por tanto, os digo con toda seriedad: no me importa lo meritorio que sea tu trabajo duro, lo impresionantes que sean tus cualificaciones, lo cerca que me sigas, lo renombrado que seas ni cuánto hayas mejorado tu actitud; mientras no hayas cumplido Mis exigencias, nunca podrás conseguir Mi elogio. Desechad todas esas ideas y cálculos vuestros tan pronto como sea posible, y empezad a tomaros en serio Mis requisitos. De lo contrario, convertiré a todas las personas en cenizas con el fin de terminar Mi obra; y, en el mejor de los casos, convertiré en nada Mis años de obra y sufrimiento, porque no puedo llevar a Mi reino o a la era siguiente a Mis enemigos ni a esas personas que apestan a maldad y tienen la apariencia de Satanás.

Extracto de ‘Las transgresiones conducirán al hombre al infierno’ en “La Palabra manifestada en carne”

653. Este es el momento en el que Mi Espíritu lleva a cabo una gran obra y es el momento en el que comienzo Mi obra entre las naciones gentiles. Más aún, es el momento en el que clasifico a todos los seres creados, poniendo a cada uno en su categoría respectiva, para que Mi obra pueda proceder con mayor rapidez y efectividad. Y, así, lo que os pido sigue siendo que cada uno ofrezca todo su ser a toda Mi obra y, además, que discernáis claramente y tengáis la certeza de toda la obra que Yo he realizado en ti, y que pongas todas tus fuerzas en Mi obra para que esta pueda ser más efectiva. Esto es lo que debes entender. Desistid de pelear entre vosotros, de buscar buna senda de retorno o las comodidades de la carne, las cuales retrasarían Mi obra y tu maravilloso futuro. Lejos de protegerte, hacer eso traería destrucción sobre ti. ¿No sería esto una necedad de tu parte? Aquello que hoy disfrutas con avidez es, precisamente, lo que está arruinando tu futuro, mientras que el dolor que hoy sufres es justamente lo que te protege. Debes ser claramente consciente de estas cosas a fin de evitar caer preso de las tentaciones de las que te será difícil liberarte y evitar tropezar en la densa niebla y ser incapaz de encontrar el sol. Cuando la densa niebla se disipe, te encontrarás en medio del juicio del gran día. Para entonces, Mi día se habrá acercado a la humanidad. ¿Cómo escaparás a Mi juicio? ¿Cómo podrás soportar el calor abrasador del sol? Cuando concedo Mi abundancia sobre el hombre, él no la atesora en su seno, sino que la echa a un lado a un lugar donde nadie la notará. Cuando Mi día descienda sobre el hombre, él ya no podrá descubrir Mi abundancia ni encontrar las amargas palabras de la verdad que le pronuncié hace mucho tiempo. Gemirá y llorará, porque ha perdido la claridad de la luz y ha caído en la oscuridad. Lo que hoy veis es meramente la afilada espada de Mi boca. No habéis visto la vara en Mi mano ni la llama con la que quemo al hombre, y por ello seguís siento altivos y desmedidos en Mi presencia. Es por eso que todavía peleáis conmigo en Mi casa, negando con vuestra lengua humana lo que Yo he pronunciado con Mi boca. El hombre no me teme y, aunque sigue enemistándose conmigo hasta el día de hoy, sigue sin sentir ningún temor. Tenéis la lengua y los dientes de los injustos en vuestra boca. Vuestras palabras y vuestras acciones son como las de la serpiente que incitó a Eva a pecar. Os exigís unos a otros ojo por ojo y diente por diente, y lucháis en Mi presencia para arrebatar estatus, fama y fortuna para vosotros mismos, pero no sabéis que Yo observo en secreto vuestras palabras y acciones. Antes siquiera de que vengáis ante Mí, Yo ya habré explorado el fondo mismo de vuestro corazón. El hombre siempre quiere escapar del agarre de Mi mano y eludir la observación de Mis ojos, pero Yo nunca he esquivado sus palabras o sus acciones. En lugar de eso, deliberadamente permito que esas palabras y acciones entren en Mis ojos para poder castigar la injusticia del hombre y ejecutar el juicio sobre su rebeldía. Así, las palabras y acciones secretas del hombre permanecen siempre ante Mi trono de juicio y Mi juicio no ha abandonado nunca al hombre, porque su rebeldía es excesiva. Mi obra consiste en quemar y purificar todas las palabras pronunciadas y las acciones realizadas por el hombre en presencia de Mi Espíritu. De este modo,[b] cuando Yo abandone la tierra, las personas seguirán siendo leales a Mí y continuarán sirviéndome como hacen Mis siervos santos en Mi obra, permitiendo que Mi obra prosiga en la tierra hasta el día en que quede completada.

Extracto de ‘La obra de difundir el evangelio es también la obra de salvar al hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

654. En la tierra, toda clase de espíritus malvados están incesantemente al acecho de un lugar donde descansar e incesantemente buscan cadáveres humanos que puedan ser consumidos. ¡Pueblo mío! Debéis permanecer bajo Mi cuidado y protección. ¡Nunca seáis disolutos! ¡Nunca os comportéis de modo imprudente! Debes ofrecer tu lealtad en Mi casa, y solo con lealtad puedes contraatacar el engaño del diablo. Bajo ninguna circunstancia debes comportarte como lo hiciste en el pasado, haciendo una cosa delante de Mí y otra a Mis espaldas; si actúas de esta forma, estás más allá de la redención. ¿Acaso no he pronunciado suficientes palabras como estas? Precisamente porque la vieja naturaleza del hombre es incorregible, he tenido que recordárselo repetidamente a las personas. ¡No os aburráis! ¡Todo lo que digo es para asegurar vuestro destino! Lo que Satanás necesita es precisamente un lugar sucio e inmundo; cuanto más desesperanzadoramente incorregibles y disolutos seáis, negándoos a someteros a la moderación, más aprovecharán esos espíritus inmundos cualquier oportunidad de infiltrarse en vosotros. Si habéis llegado a este punto, vuestra lealtad no será sino un parloteo ocioso, sin ninguna realidad, y los espíritus inmundos devorarán vuestra determinación y la transformarán en desobediencia y en estrategias satánicas que utilizará para perturbar Mi obra. A partir de entonces, Yo podría aniquilaros en cualquier momento. Nadie comprende la gravedad de esta situación; las personas simplemente hacen oídos sordos a lo que oyen y no son cautas en lo más mínimo. No recuerdo lo que se hizo en el pasado. ¿Sigues esperando que Yo sea indulgente contigo y “olvide” una vez más?

Extracto de ‘Capítulo 10’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

655. Mucha gente preferiría ser condenada al infierno que hablar y actuar con honestidad. No es de extrañar que Yo tenga otro trato reservado para aquellos que son deshonestos. Por supuesto, sé muy bien lo difícil que es para vosotros ser honestos. Como todos sois tan inteligentes, tan buenos para juzgar a la gente con vuestra mezquina vara de medir, esto hace Mi obra mucho más simple. Y puesto que cada uno de vosotros alberga secretos en su corazón, entonces os enviaré uno por uno al desastre para ser “instruidos” por el fuego, para que a partir de ese momento creáis a muerte en Mis palabras. Por último, arrancaré de vuestra boca las palabras “Dios es un Dios fiel”, tras lo cual os golpearéis el pecho y os lamentaréis, diciendo: “¡Tortuoso es el corazón del hombre!”. ¿Cuál será vuestro estado de ánimo en ese momento? Me imagino que no seréis tan triunfantes como sois ahora y que, mucho menos, seréis tan “profundos y abstrusos”. En presencia de Dios, algunas personas son mojigatas y decentes, se esfuerzan por ser “bien educados”, pero sacan los colmillos y blanden sus garras en presencia del Espíritu. ¿Contaríais a esas personas en las filas de los honestos? Si eres un hipócrita, alguien con habilidad para las “relaciones interpersonales”, entonces Yo te digo que definitivamente eres alguien que intenta jugar con Dios. Si tus palabras están llenas de excusas y justificaciones que nada valen, entonces Yo te digo que eres alguien muy poco dispuesto a practicar la verdad. Si tienes muchas confidencias que eres reacio a compartir, si eres tan reticente a dejar al descubierto tus secretos, tus dificultades, ante los demás para buscar el camino de la luz, entonces digo que eres alguien que no logrará la salvación fácilmente ni saldrá de las tinieblas. […] Cómo resulte el destino de uno al final depende de si tiene un corazón honesto y rojo como la sangre, y de si tiene un alma pura. Si eres alguien muy deshonesto, alguien con un corazón malicioso y un alma sucia, entonces seguramente terminarás en el lugar donde el hombre es castigado, como está escrito en el registro de tu destino. Si afirmas que eres muy honesto y, no obstante, nunca consigues actuar de acuerdo con la verdad o pronunciar una palabra de verdad, entonces, ¿sigues esperando que Dios te recompense? ¿Todavía esperas que Dios te considere como la niña de Sus ojos? ¿Acaso no es absurdo este pensamiento? Engañas a Dios en todas las cosas, así que, ¿cómo podría la casa de Dios dar cabida a alguien como tú, cuyas manos no están limpias?

Extracto de ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”

656. En este momento, la eficacia de vuestra búsqueda se mide por lo que poseéis actualmente. Esto es lo que determina vuestro resultado; es decir, vuestro resultado se revela por los sacrificios y cosas que hayáis hecho. Vuestra búsqueda, vuestra fe y vuestros actos indicarán vuestro resultado. Muchos ya sois imposibles de salvar, pues hoy es el día en que se revelan los resultados de las personas y no me despistaré en Mi obra; no llevaré a la próxima era a aquellos totalmente imposibles de salvar. Llegará un momento en que Mi obra esté terminada. No obraré en esos cadáveres malolientes y exánimes que no se pueden salvar en absoluto; estos son los últimos días de la salvación del hombre y no obraré en balde. No claméis contra el cielo y la tierra: está llegando el fin del mundo. Es inevitable. Las cosas han llegado hasta este punto y no hay nada que tú, como ser humano, puedas hacer para detenerlas; no puedes cambiar las cosas como desees. Ayer no pagaste la consecuencia de buscar la verdad y no fuiste leal. Hoy ha llegado la hora, no te puedes salvar, y mañana serás descartado y no habrá margen para que te salves. Aunque Mi corazón es manso y hago todo lo posible por salvarte, si no te esfuerzas por tu parte ni piensas por ti mismo, ¿qué tengo que ver Yo en esto? Aquellos que solo piensan en la carne y disfrutan de la comodidad; aquellos que parecen creer, pero realmente no creen; aquellos que se dedican a la medicina maligna y la brujería; los promiscuos y harapientos; aquellos que roban sacrificios y posesiones a Jehová; los amantes de los sobornos; aquellos que sueñan ociosamente con ascender al cielo; los arrogantes y vanidosos, que únicamente persiguen su fama y fortuna; aquellos que difunden impertinencias; aquellos que blasfeman contra el propio Dios; aquellos que no hacen sino juzgarlo y difamarlo; aquellos que forman corrillos y buscan la independencia; aquellos que se enaltecen por encima de Dios; los hombres y mujeres frívolos jóvenes, de mediana edad y ancianos atrapados en el libertinaje; los hombres y mujeres que disfrutan de su fama y fortuna y persiguen su estatus personal en medio de los demás; los impenitentes atrapados en el pecado… ¿No son todos ellos imposibles de salvar? El libertinaje, la pecaminosidad, la medicina maligna, la brujería, la blasfemia y las impertinencias se desbocan entre vosotros, entre quienes quedan pisoteadas la verdad y las palabras de vida y adulterado el lenguaje sacro. ¡Vosotros, gentiles, repletos de inmundicia y desobediencia! ¿Cuál será vuestro resultado final? ¡Cómo pueden tener la osadía de seguir viviendo aquellos que aman la carne, los hechizados por ella y los que están atrapados en pecados libertinos! ¿No sabes que las personas como tú son unos gusanos imposibles de salvar? ¿Qué te da derecho a exigir esto y aquello? Hasta la fecha no se ha producido la menor transformación en aquellos que no aman la verdad y solo aman la carne; ¿cómo van a poder salvarse esas personas? Aquellos que no aman el camino de la vida, que no enaltecen a Dios ni dan testimonio de Él, que maquinan por su estatus, que se ensalzan, ¿no siguen siendo los mismos, incluso hoy en día? ¿Qué valor tiene salvarlos? Que puedas salvarte no depende de tu antigüedad ni de cuántos años lleves trabajando, y ni mucho menos de cuántas referencias hayas acumulado. Más bien depende de si tu búsqueda ha dado fruto. Debes saber que quienes se salvan son los “árboles” que dan fruto, no los árboles con follaje exuberante y abundantes flores que aún no dan fruto. Aunque hayas pasado muchos años vagando por las calles, ¿qué importa eso? ¿Dónde está tu testimonio? Tu veneración por Dios es mucho menor que tu amor propio y tus deseos lujuriosos; ¿esto no es ser una persona degenerada? ¿Cómo va a ser ejemplo y modelo de salvación? Tu naturaleza es incorregible, eres demasiado rebelde, ¡imposible de salvar! ¿No serán esas personas las descartadas? ¿Acaso cuando termine Mi obra no será el momento en que llegará tu último día? He llevado a cabo una gran obra y pronunciado muchísimas palabras entre vosotros; ¿cuánto de esto os ha entrado de veras en los oídos? ¿Cuánto habéis obedecido? Cuando termine Mi obra será el momento en que dejarás de oponerte a Mí, de estar en contra de Mí. A medida que obro, actuáis constantemente contra Mí; jamás acatáis Mis palabras. Yo llevo a cabo Mi obra y tú realizas tu propia “obra” de crear tu pequeño reino. ¡No sois más que una manada de zorros y perros que todo lo hacen para oponerse a Mí! Siempre procuráis atraer a aquellos que os ofrecen su amor sin reservas; ¿dónde está vuestra veneración? ¡Todo lo que hacéis es engañoso! ¡No tenéis obediencia ni veneración y todo lo que hacéis es engañoso y blasfemo! ¿Se pueden salvar unas personas así? Los hombres sexualmente inmorales y lascivos siempre quieren atraer a rameras coquetas para su disfrute. De ningún modo salvaré a esos demonios sexualmente inmorales. Os odio, inmundos demonios, y vuestra lascivia y coquetería os sumirán en el infierno. ¿Qué tenéis que decir? ¡Vosotros, inmundos demonios y malos espíritus, sois repulsivos! ¡Sois repugnantes! ¿Cómo podría salvarse semejante basura? ¿Todavía pueden salvarse aquellos que están atrapados en el pecado? Hoy en día, esta verdad, este camino y esta vida no os atraen; por el contrario, os atraen la pecaminosidad, el dinero, la posición, la fama, la ganancia, el disfrute de la carne, el atractivo de los hombres y los encantos de las mujeres. ¿Qué os hace aptos para entrar en Mi reino? Vuestra imagen es aún más grande que la de Dios y vuestro estatus es incluso superior al suyo, por no hablar de vuestro prestigio entre los hombres: os habéis convertido en ídolos de la gente. ¿Tú no te has convertido en arcángel? Cuando revele los resultados de las personas, que también será cuando la obra de salvación se acerque a su fin, muchos de vosotros seréis cadáveres imposibles de salvar y deberéis ser descartados. Durante la obra de salvación soy amable y bueno con todas las personas. Cuando la obra concluya, revelaré los resultados de los distintos tipos de personas y en ese momento ya no seré amable y bueno, pues habré revelado los resultados de las personas, habré clasificado a cada una según su tipo y no servirá de nada que continúe Mi obra de salvación, ya que se habrá pasado la época de la salvación y, siendo esto así, no volverá.

Extracto de ‘Práctica (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

657. Os he hecho muchas advertencias y concedido muchas verdades con la intención de conquistaros. A estas alturas, os sentís considerablemente más enriquecidos que en el pasado, habéis llegado a entender muchos principios respecto a cómo debería ser una persona, y a poseer mucho del sentido común que las personas fieles deberían tener. Todo esto es la cosecha que habéis sembrado a lo largo de muchos años. No niego vuestros logros, pero además debo decir con bastante franqueza que tampoco niego vuestras numerosas desobediencias y las rebeliones que habéis cometido contra Mí todos estos años, pues no hay santo alguno entre vosotros. Sois todos, sin excepción, personas que han sido corrompidas por Satanás; sois enemigos de Cristo. Hasta la fecha, vuestras transgresiones y desobediencias han sido demasiado numerosas, por lo que apenas se puede considerar extraño que me esté repitiendo constantemente con vosotros. No deseo coexistir con vosotros de esta manera, pero, por el bien de vuestro futuro, de vuestro destino, volveré a repetir, aquí y ahora, lo que ya he dicho. Espero que me lo permitáis y, más aún, que seáis capaces de creer todas Mis declaraciones y de deducir las implicaciones profundas de Mis palabras. No dudéis lo que digo, menos aún, no escojáis entre Mis palabras a vuestro antojo y las apartéis a un lado como os parezca, esto lo considero intolerable. No juzguéis Mis palabras, y menos aún debéis tomarlas a la ligera ni decir que siempre os estoy tentando o, lo que sería peor, que lo que os he dicho no es certero. También considero intolerables estas cosas. Como me tratáis a Mí y a lo que digo con suspicacia y nunca aceptáis Mis palabras y me ignoráis, os digo a cada uno de vosotros con total seriedad: no vinculéis lo que digo con la filosofía; no relacionéis Mis palabras con las mentiras de los charlatanes. Menos aún debéis responder a Mis palabras con desprecio. Quizás nadie sea capaz de deciros en el futuro lo que Yo os estoy diciendo ni de hablaros con tanta benevolencia, o aún menos de guiaros a través de estos puntos con tanta paciencia. Pasaréis los días venideros recordando los buenos tiempos, sollozando en voz alta o gimiendo de dolor, viviréis noches oscuras sin la provisión de una pizca de verdad, de vida; simplemente aguardando sin esperanza o viviendo en un arrepentimiento tan amargo que perderéis toda razón… Prácticamente ninguno de vosotros puede escapar de estas posibilidades. Y es que ninguno de vosotros ocupa un asiento desde el cual adora verdaderamente a Dios, sino que os sumergís en el mundo del libertinaje y de la maldad; mezcláis en vuestras creencias, en vuestro espíritu, en vuestra alma y en vuestro cuerpo muchas cosas que no tienen nada que ver con la vida y la verdad, y que en realidad se oponen a ellas. Lo que espero para vosotros, por tanto, es que se os pueda traer a la senda de la luz. Mi única esperanza es que podáis ser capaces de preocuparos de vosotros mismos, de cuidaros a vosotros mismos y que no pongáis tanto énfasis en vuestro destino mientras contempláis vuestra conducta y vuestras transgresiones con indiferencia.

Extracto de ‘Las transgresiones conducirán al hombre al infierno’ en “La Palabra manifestada en carne”

658. Cuantas más transgresiones cometas, menores serán tus oportunidades de obtener un buen destino. Por el contrario, cuantas menos sean tus transgresiones, mayores las posibilidades de que Dios te elogie. Si tus transgresiones se incrementan hasta el punto de que me sea imposible perdonarte, habrás malgastado por completo tus oportunidades de ser perdonado. Como tal, tu destino no estará arriba, sino abajo. Si no me crees, atrévete y haz lo incorrecto, y mira lo que eso te ocasionará. Si eres una persona seria que practica la verdad, sin duda tendrás una oportunidad de que tus transgresiones sean perdonadas, y desobedecerás con cada vez menor frecuencia. Si eres una persona que no está dispuesta a practicar la verdad, tus transgresiones delante de Dios sin duda aumentarán en número y desobedecerás cada vez con mayor frecuencia, hasta que llegues al límite, que será la hora de tu destrucción completa. Será cuando tu placentero sueño de recibir bendiciones se arruinará. No consideres que tus transgresiones son meros errores de una persona inmadura o insensata. No recurras a la excusa de que no practicaste la verdad porque tu pobre calibre imposibilitó que la practicaras. Además, no consideres simplemente que las transgresiones cometidas eran los actos de alguien que no era sensato. Si sabes perdonarte y tratarte con generosidad, te digo que eres un cobarde que nunca obtendrá la verdad, y tus transgresiones no cesarán nunca de atormentarte. Evitarán que cumplas nunca las exigencias de la verdad y causarán que sigas siendo para siempre un compañero leal de Satanás. Mi consejo para ti sigue siendo este: no prestes atención tan solo a tu destino, pasando por alto tus transgresiones escondidas; tómatelas en serio, y no las descuides por estar preocupado por tu destino.

Extracto de ‘Las transgresiones conducirán al hombre al infierno’ en “La Palabra manifestada en carne”

659. Aunque la esencia de Dios contiene un elemento de amor y Él es misericordioso con todas y cada una de las personas, estas han pasado por alto y han olvidado el hecho de que Su esencia también es de dignidad. Que Él tenga amor no quiere decir que las personas puedan ofenderle libremente, sin incitar en Él sentimientos o reacciones, ni el hecho de que tenga misericordia significa que no tenga principios en Su forma de tratar a las personas. Dios está vivo; existe de verdad. No es un títere imaginario ni ningún otro objeto. Dado que Él existe, deberíamos escuchar atentamente la voz de Su corazón en todo momento, prestar mucha atención a Su actitud y llegar a entender Sus sentimientos. No deberíamos usar las imaginaciones humanas para definir a Dios ni imponer en Él pensamientos o deseos humanos, obligando a Dios a tratar a las personas de una manera humana basada en imaginaciones humanas. Si lo haces, ¡estás haciendo enojar a Dios, tentando Su ira y desafiando Su dignidad! Por tanto, una vez hayáis llegado a comprender la gravedad de este asunto, insto a todos y cada uno de vosotros a que seáis cautos y prudentes en vuestras acciones. Sed cautos y prudentes en vuestro discurso también. En lo que se refiere a cómo tratáis a Dios, ¡cuanto más cautos y prudentes seáis, mejor! Cuando no entiendas cuál es la actitud de Dios, evita hablar con descuido, no seas negligente en tus acciones ni apliques etiquetas a la ligera. Todavía más importante, no llegues a ninguna conclusión arbitraria. En lugar de ello, debes esperar y buscar; estas acciones son también una expresión del temor a Dios y de apartarse del mal. Por encima de todo, si puedes lograr esto y, además, posees esta actitud, entonces Dios no te culpará por tu estupidez, por tu ignorancia y por tu falta de entendimiento de las razones que están detrás de las cosas. En vez de ello, debido a tu actitud de temor a ofender a Dios, tu respeto hacia Sus intenciones y tu disposición a obedecerlo, Él se acordará de ti, te guiará y te esclarecerá o tolerará tu inmadurez e ignorancia. Por el contrario, si tu actitud hacia Él fuese irreverente —y lo juzgas a tu antojo o supones y defines arbitrariamente Sus ideas— Dios te condenará, te disciplinará e, incluso, te castigará, o puede que ofrezca un comentario sobre ti. Este quizás implique tu desenlace. Por tanto, deseo enfatizar esto una vez más: todos debéis ser cautos y prudentes con todo lo que viene de Dios. No hables con descuido ni seas irresponsable en tus actos. Antes de decir nada, deberías detenerte a pensar: ¿se enojará Dios si hago esto? Si hago esto, ¿estoy venerando a Dios? Hasta en los asuntos sencillos deberías intentar contestar estas preguntas y dedicar más tiempo a pensar en ellas. Si de verdad puedes practicar según estos principios en todos los aspectos, en todas las cosas y en todo momento, y adoptar esa actitud especialmente cuando no entiendes algo, Dios te guiará siempre, y te proporcionará la senda que debes seguir. No importa qué clase de espectáculo monte la gente, Dios los ve con total nitidez y claridad, y Su evaluación de estas demostraciones será precisa y adecuada. Después de que te hayas sometido a la prueba final, Dios tomará todo tu comportamiento y lo recapitulará para determinar tu desenlace. Este resultado convencerá a todos, sin la menor sombra de duda. Lo que me gustaría deciros es que todos vuestros hechos, todos vuestros actos y todos vuestros pensamientos deciden vuestro destino.

Extracto de ‘Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra’ en “La Palabra manifestada en carne”

660. Con respecto a la manera en que las personas buscan y se acercan a Dios, sus actitudes son de primordial importancia. No descuides a Dios como si fuese un soplo de aire flotando detrás de tu cabeza; piensa siempre en el Dios en el que crees como en un Dios vivo y real. Él no está ahí arriba en el tercer cielo, sin nada que hacer. Más bien, Él mira constantemente el interior del corazón de cada persona y observa lo que estás tramando, cada pequeña palabra y acción, cómo te comportas y cuál es tu actitud hacia Él. Ya sea que estés dispuesto a entregarte a Él o no, todo tu comportamiento y tus pensamientos e ideas más profundos están al descubierto delante de Dios, y Él los observa. Su opinión y Su actitud hacia ti cambian constantemente según tu comportamiento, tus acciones y tu actitud. Me gustaría dar un consejo a algunas personas: no os pongáis como niños en las manos de Dios, como si Él tuviera que mimaros, como si nunca pudiera dejaros, como si Su actitud hacia vosotros fuera fija y no pudiera cambiar nunca, ¡y Yo os aconsejo que dejéis de soñar! Dios es justo en Su trato hacia todas y cada una de las personas, y Él es sincero al abordar la obra de la conquista y la salvación de las personas. Esta es Su gestión. Él trata a cada persona con seriedad, no como a una mascota con la que se juega. El amor de Dios hacia los seres humanos no es de la clase que mima o consiente; tampoco Su misericordia y tolerancia hacia la humanidad son indulgentes ni desconsideradas. Por el contrario, el amor de Dios hacia la humanidad consiste en apreciar, compadecer y respetar la vida; Su misericordia y tolerancia transmiten las expectativas que Él tiene de ella, y son lo que la humanidad necesita para sobrevivir. Dios está vivo, y en verdad existe; Su actitud hacia la humanidad se basa en principios; no es, en absoluto, un montón de reglas dogmáticas, y puede cambiar. Sus intenciones hacia la humanidad cambian y se transforman gradualmente con el tiempo, dependiendo de las circunstancias que surjan, y acorde a la actitud de todas y cada una de las personas. Así pues, debes saber en tu corazón con toda claridad que la esencia de Dios es inmutable y que Su carácter surgirá en diferentes momentos y en distintos contextos. Podrías pensar que este asunto no es serio, y usar tus propias nociones personales para imaginar cómo debería hacer Dios las cosas. Sin embargo, hay ocasiones en las que la verdad es exactamente lo opuesto a lo que opinas, y, al usar tus propias nociones para tratar de medir a Dios, lo has hecho enojar. Esto se debe a que Él no opera como tú crees que lo hace y Dios no tratará este asunto como tú dices que lo hará. Por tanto, te recuerdo que seas cuidadoso y prudente en tu enfoque hacia todo lo que te rodea, y que aprendas a seguir el principio de andar por el camino de Dios en todas las cosas, que consiste en temer a Dios y apartarte del mal. Debes desarrollar un entendimiento firme respecto a los asuntos de la voluntad de Dios y Su actitud; debes buscar personas ilustradas que te las comuniquen, y buscar con seriedad. No veas al Dios de tu creencia como una marioneta, ni lo juzguéis a voluntad ni lleguéis a conclusiones arbitrarias sobre Él y tratadlo con el respeto que se merece. Mientras Dios te trae la salvación y determina tu desenlace, puede concederte misericordia o tolerancia, juicio y castigo, pero, en cualquier caso, Su actitud hacia ti no es fija. Depende de tu propia actitud hacia Él, así como del entendimiento que tengas de Él. No permitas que un aspecto pasajero de tu conocimiento o de tu entendimiento de Dios lo defina para siempre. No creas en un Dios muerto, sino en el Único vivo.

Extracto de ‘Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra’ en “La Palabra manifestada en carne”

661. Anheláis que Dios se deleite en vosotros, pero estáis lejos de Él. ¿Qué sucede aquí? Aceptáis solo Sus palabras, pero no Su trato ni Su poda; mucho menos podéis aceptar cada uno de Sus arreglos ni tener una fe cabal en Él. Entonces, ¿qué sucede aquí? En el análisis final, vuestra fe es una cáscara de huevo vacía que nunca podrá generar un polluelo. Porque vuestra fe no os ha traído la verdad ni os ha dado vida, sino que os ha dado una sensación ficticia de sustento y esperanza. Vuestro propósito al creer en Dios es en aras de esta esperanza y sensación de sustento, en lugar de la verdad y la vida. Por lo tanto, Yo digo que el transcurso de vuestra fe en Dios no ha sido más que un intento de ganaros el favor de Dios mediante el servilismo y el descaro, y de ninguna manera puede considerarse una fe verdadera. ¿Cómo puede nacer un polluelo de una fe semejante? En otras palabras, ¿qué fruto puede dar esta clase de fe? El propósito de vuestra fe en Dios es usar a Dios para satisfacer vuestros objetivos. ¿Acaso no es esta otra evidencia más de vuestra ofensa contra el carácter de Dios? Creéis en la existencia del Dios en el cielo, pero negáis la del Dios en la tierra. Sin embargo, Yo no apruebo vuestras opiniones. Elogio solo a aquellos que mantienen los pies sobre la tierra y sirven al Dios en la tierra, pero nunca a aquellos que jamás reconocen al Cristo que está en la tierra. No importa cuán leales sean estas personas al Dios en el cielo; al final, no escaparán de Mi mano que castiga a los malvados. Estos hombres son malvados; son los perversos que se oponen a Dios y que nunca obedecieron a Cristo con alegría. Por supuesto, entre ellos se encuentran todos los que no conocen a Cristo ni mucho menos lo reconocen. ¿Crees que puedes actuar como te parezca hacia Cristo, siempre y cuando seas leal al Dios del cielo? ¡Estás equivocado! Tu ignorancia de Cristo es la ignorancia del Dios del cielo. No importa cuán leal seas al Dios del cielo, esto son meramente palabras vacías y fingimiento, porque el Dios de la tierra no solo es fundamental para que el hombre reciba la verdad y un conocimiento más profundo, sino incluso aún más fundamental para la condenación del hombre y, luego, para echar mano de los hechos para castigar a los malvados. ¿Has comprendido los resultados beneficiosos y dañinos aquí? ¿Los has experimentado? Deseo que algún día, pronto, entendáis esta verdad: para conocer a Dios, no solo debéis conocer al Dios del cielo, sino que, más importante aún, al Dios en la tierra. No confundas tus prioridades ni permitas que lo secundario reemplace lo principal. Es la única manera en que puedes cultivar verdaderamente una buena relación con Dios, acercarte más a Él y llevar tu corazón más cerca de Él. Si hace muchos años que estás en la fe y hace mucho tiempo que te relacionas conmigo, pero permaneces a cierta distancia de Mí, entonces Yo afirmo que debe ser que a menudo ofendes el carácter de Dios y que tu final será difícil de estimar. Si los muchos años de relacionarte conmigo no solo no han podido transformarte en una persona con humanidad y con la verdad, sino que además han arraigado tus costumbres malvadas en tu naturaleza, y no solo tienes el doble de arrogancia que antes, sino que también se han multiplicado tus malentendidos sobre Mí, de manera que has llegado a considerarme tu insignificante secuaz; entonces Yo digo que tu aflicción ya no es superficial, sino que ha calado hasta los huesos. Lo único que te queda es esperar tus arreglos funerarios. Entonces, no debes suplicarme que sea tu Dios, porque has cometido un pecado digno de muerte, un pecado imperdonable. Aun si pudiera tener misericordia de ti, el Dios del cielo insistirá en quitarte la vida, porque tu ofensa contra el carácter de Dios no es un problema ordinario, sino uno de suma gravedad. Cuando llegue el momento, no me culpes por no habértelo informado de antemano. Todo se reduce a lo siguiente: cuando te relacionas con Cristo —el Dios en la tierra— como con un hombre común y corriente; es decir, cuando crees que este Dios no es más que una persona, entonces ahí es cuando perecerás. Esta es Mi única amonestación para todos vosotros.

Extracto de ‘Cómo conocer al Dios en la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”

662. Todas las personas, en el curso de su vida de fe en Dios, han hecho cosas que se resisten y engañan a Dios. Algunas acciones indebidas no necesitan ser registradas como una ofensa, pero otras son imperdonables, pues hay muchas acciones que infringen los decretos administrativos, que ofenden el carácter de Dios. Muchos que están preocupados por su propio destino pueden preguntar cuáles son estas acciones. Debéis saber que sois arrogantes y altivos por naturaleza, y que no estáis dispuestos a someteros a los hechos. Por esta razón, voy a explicároslo poco a poco después de que hayáis reflexionado sobre vosotros mismos. Os exhorto a que obtengáis un mejor entendimiento del contenido de los decretos administrativos y hagáis un esfuerzo por conocer el carácter de Dios. Si no, vais a tener dificultades en mantener vuestros labios sellados, vuestra lengua se moverá con demasiada libertad con palabras altisonantes y, sin daros cuenta, ofenderéis el carácter de Dios y caeréis en las tinieblas, perdiendo la presencia del Espíritu Santo y la luz. Ya que no tenéis principios cuando actuáis, ya que haces y dices lo que no debes, entonces recibirás una retribución apropiada. Debes saber que, aun cuando careces de principios en las palabras y las acciones, Dios posee altos principios en ambas. La razón por la que recibes retribución es porque has ofendido a Dios, no a una persona. Si en tu vida cometes muchas ofensas contra el carácter de Dios, entonces estás destinado a ser un hijo del infierno. Al hombre le puede parecer que sólo has cometido unos pocos actos que están en conflicto con la verdad, y nada más. Pero ¿eres consciente de que, a los ojos de Dios, ya eres alguien para quien no hay más ofrenda por el pecado? Debido a que has infringido los decretos administrativos de Dios más de una vez y, además, no muestras ninguna señal de arrepentimiento, no te queda más remedio que precipitarte en el infierno donde Dios castiga al hombre. Mientras siguen a Dios, un pequeño número de personas ha cometido algunos hechos que infringen los principios, pero, después de ser tratados y guiados, gradualmente descubrieron su propia corrupción y, acto seguido, regresaron al camino correcto de la realidad, y hoy siguen con los pies en la tierra. Tales son las personas que han de permanecer al final. Sin embargo, es al honesto a quien busco; si eres una persona honesta y actúas de acuerdo con principios, entonces puedes ser un confidente de Dios. Si en tus acciones no ofendes el carácter de Dios y buscas Su voluntad y tienes un corazón que reverencia a Dios, entonces tu fe está a la altura. Quien no venera a Dios y no posee un corazón que tiembla de temor, es muy probable que infrinja los decretos administrativos de Dios. Muchos sirven a Dios con base en la fuerza de su pasión, pero no entienden los decretos administrativos de Dios y, mucho menos, tienen idea de las implicaciones de Sus palabras. Así que, con sus buenas intenciones, a menudo terminan haciendo cosas que interrumpen la gestión de Dios. En casos graves, son expulsados, privados de cualquier otra oportunidad de seguirlo, y son arrojados al infierno y finaliza toda relación con la casa de Dios. Estas personas trabajan en la casa de Dios con base en la fuerza de sus buenas intenciones ignorantes y terminan enfureciendo el carácter de Dios. La gente trae a la casa de Dios sus formas de servir a funcionarios y a señores e intentan ponerlas en práctica, pensando inútilmente que pueden aplicarlas aquí sin esfuerzo. Nunca imaginan que Dios no tiene el carácter de un cordero, sino el de un león. Por tanto, aquellos que se relacionan con Dios por primera vez, no pueden comunicarse con Él, ya que el corazón de Dios es diferente al del hombre. Sólo después de que entiendas muchas verdades puedes llegar a conocer continuamente a Dios. Este conocimiento no está compuesto por palabras o doctrinas, pero puede ser utilizado como un tesoro por medio del cual entras en una relación cercana de confianza con Dios, y como prueba de que Él se deleita en ti. Si careces de la realidad del conocimiento y no estás equipado con la verdad, entonces tu servicio apasionado sólo puede traerte la aversión y el aborrecimiento de Dios.

Extracto de ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”

663. Cada frase que he pronunciado contiene dentro de sí el carácter de Dios. Vosotros haríais bien en reflexionar cuidadosamente en Mis palabras, y seguramente obtendréis gran provecho de ellas. La esencia de Dios es muy difícil de captar, pero confío en que todos vosotros tengáis por lo menos cierta idea del carácter de Dios. Espero, entonces, que me mostréis y hagáis más de aquello que no ofende el carácter de Dios. Entonces estaré tranquilo. Por ejemplo, mantén a Dios en tu corazón en todo momento. Cuando actúes, hazlo de acuerdo con Sus Palabras. Busca las intenciones de Dios en todas las cosas, y abstente de hacer aquello que le falte al respeto y lo deshonre. Mucho menos deberías colocar a Dios al fondo de tu mente para llenar el vacío futuro de tu corazón. Si haces esto, habrás ofendido el carácter de Dios. Una vez más, suponiendo que nunca haces observaciones blasfemas contra Dios ni te quejas de Él durante toda tu vida, y una vez más, suponiendo que eres capaz de cumplir apropiadamente con todo lo que Él te ha encomendado, y que también eres capaz de someterte a todas Sus palabras durante toda tu vida, entonces habrás evitado transgredir los decretos administrativos. Por ejemplo, si alguna vez has dicho: “¿Por qué no creo que Él es Dios?”, “Creo que estas palabras no son sino cierta iluminación del Espíritu Santo”, “En mi opinión, no todo lo que Dios hace es necesariamente correcto”, “La humanidad de Dios no es superior a la mía”, “Sencillamente, las palabras de Dios no son creíbles”, u otras observaciones sentenciosas de este tipo, entonces te exhorto a confesar tus pecados y a arrepentirte de ellos más a menudo. De lo contrario, nunca tendrás la oportunidad de recibir perdón, ya que no ofendes a un hombre sino a Dios mismo. Podrías creer que estás juzgando a un hombre, pero el Espíritu de Dios no lo considera así. Tu falta de respeto hacia Su carne es lo mismo que faltarle al respeto a Él. Siendo esto así, ¿acaso no has ofendido el carácter de Dios? Debes recordar que todo lo hecho por el Espíritu de Dios se hace para salvaguardar Su obra en la carne y tiene el fin de que esta obra se haga bien. Si descuidas esto, entonces Yo digo que eres alguien que nunca serás capaz de lograr creer en Dios. Debido a que has provocado la ira de Dios, y Él recurrirá a un castigo adecuado para enseñarte una lección.

Extracto de ‘Es muy importante comprender el carácter de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

664. Tras comprender el carácter de Dios y lo que Él tiene y es, ¿habéis sacado algunas conclusiones respecto a cómo deberíais tratarle? Finalmente, en respuesta a esta pregunta, me gustaría daros tres consejos: primero, no pongáis a Dios a prueba. Independientemente de cuánto comprendáis sobre Él, de cuánto sepáis sobre Su carácter, nunca jamás lo pongáis a prueba. Segundo, no compitáis con Dios por el estatus. No importa el tipo de estatus que Dios te dé o el tipo de trabajo que te encomiende, no importa el deber que te lleve a realizar y no importa lo mucho que te hayas esforzado y sacrificado por Dios, no compitas en modo alguno con Él por el estatus. Tercero, no compitas con Dios. Independientemente de que entiendas y puedas someterte a lo que Dios hace contigo, lo que Él dispone para ti y las cosas que traiga a tu vida, no compitas de ninguna manera con Dios. Si puedes seguir estos tres consejos, entonces estarás bastante a salvo y no tenderás a enfadar a Dios.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne”

665. Quizás has sufrido mucho en su momento, pero sigues sin entender nada; ignoras todo acerca de la vida. Aunque has sido castigado y juzgado, no has cambiado en absoluto y, muy en el fondo, no has obtenido la vida. Cuando llegue el momento de poner a prueba tu obra, experimentarás una prueba tan feroz como el fuego y una tribulación aún mayor. Este fuego convertirá en cenizas todo tu ser. Como alguien que no posee vida, alguien sin una onza de oro puro en su interior, atrapado aún en el antiguo carácter corrupto y que ni siquiera puede hacer un buen trabajo siendo un contraste, ¿cómo podrías no ser eliminado? ¿Puede una persona que vale menos que un penique, y que no posee vida, tener alguna utilidad para la obra de conquista? Cuando llegue ese momento, ¡vuestros días serán más duros que los de Noé y Sodoma! Tus oraciones no te servirán de nada entonces. ¿Cómo puedes regresar después y empezar de nuevo a arrepentirte cuando la obra de salvación ya haya terminado? Una vez que se haya llevado a cabo toda la obra de salvación, no habrá más; lo que habrá será el inicio de la obra de castigo de los malvados. Tú te resistes, te rebelas, y haces cosas que sabes que son malas. ¿No eres el objetivo del duro castigo? Yo te estoy explicando esto con todo detalle hoy. Si eliges no escuchar, cuando el desastre te sobrevenga más adelante, ¿no será demasiado tarde si recién en ese momento empiezas a sentir remordimiento y comienzas a creer? Te estoy dando una oportunidad de arrepentirte hoy, pero no estás dispuesto a hacerlo. ¿Cuánto quieres esperar? ¿Hasta el día del castigo? Yo no recuerdo hoy tus transgresiones del pasado; te perdono una y otra vez y me aparto de tu lado negativo y miro únicamente al positivo, porque todas Mis palabras y Mi obra presentes tienen el propósito de salvarte y Yo no tengo malas intenciones hacia ti. Sin embargo, tú te niegas a entrar; no puedes distinguir el bien del mal y no sabes apreciar la bondad. ¿Acaso esas personas no esperan simplemente la llegada del castigo y la justa retribución?

Extracto de ‘La verdadera historia de la obra de conquista (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

666. Mi obra entre vosotros no es, en modo alguno, como la de Jehová en Israel, y, en particular, no es como la obra que Jesús llevó a cabo en Judea. Yo hablo y obro con gran tolerancia, y conquisto a esos degenerados con enojo y también con juicio. En nada se parece a cómo dirigió Jehová a Su pueblo en Israel. Su obra en Israel fue para otorgar alimento y agua viva, y estaba lleno de compasión y amor por Su pueblo mientras les proveía. La obra de hoy se realiza en medio de una nación maldita de personas que no son escogidas. No hay abundancia de comida ni el alimento de agua viva que calma la sed, y, mucho menos, un suministro de amplios bienes materiales; solo hay un amplio suministro de juicio, maldición y castigo. Estos gusanos que viven en el montón de estiércol son absolutamente indignos de obtener las montañas llenas de ganado y ovejas, la gran riqueza y los hijos más hermosos de toda la tierra, como Yo le he concedido a Israel. El Israel contemporáneo ofrece sobre el altar el ganado, las ovejas y los artículos de oro y plata con los que Yo alimento a su pueblo, y superan el diezmo exigido por Jehová según la ley, así que les he dado incluso más; más de cien veces lo que obtuvo Israel de acuerdo con la ley. Aquello con lo que alimento a Israel sobrepasa todo lo que obtuvieron Abraham e Isaac. Yo haré que la familia de Israel sea fructífera y se multiplique, y haré que Mi pueblo de Israel se extienda por toda la tierra. Aquellos a los que Yo bendigo y cuido siguen siendo el pueblo escogido de Israel; es decir, el pueblo que me lo dedica todo a Mí y que lo ha obtenido todo de Mí. Porque me tienen en cuenta, sacrifican a sus terneros recién nacidos y sus corderos sobre Mi santo altar, y ofrecen todo lo que tienen delante de Mí, al punto de ofrecer a sus hijos primogénitos recién nacidos, en anticipación de Mi regreso. Y vosotros ¿qué? Provocáis Mi enojo, me hacéis exigencias y robáis los sacrificios de quienes me ofrecen cosas y no sabéis que me estáis ofendiendo; por ello, todo lo que obtenéis es llanto y castigo en la oscuridad. Habéis provocado Mi ira muchas veces y Yo he hecho caer Mis fuegos ardientes, al punto en que ha habido bastantes personas que han tenido un trágico fin, y hogares felices se han convertido en tumbas desoladas. Lo único que tengo para esos gusanos es una ira sin fin, y no tengo intención de bendecirles. Solo por causa de Mi obra he hecho una excepción y os he levantado, he soportado gran humillación y obrado en medio de vosotros. De no ser por la voluntad de Mi Padre, ¿cómo podría Yo vivir en la misma casa que los gusanos que se revuelcan en el montón de estiércol? Siento un odio extremo por todas vuestras acciones y palabras y, de todos modos, como tengo cierto “interés” en vuestra inmundicia y rebeldía, esto se ha convertido en una gran colección de Mis palabras. De otro modo, no habría permanecido en absoluto entre vosotros durante tanto tiempo. Por tanto, deberíais saber que Mi actitud hacia vosotros es tan solo de empatía y piedad; no tengo ni una pizca de amor hacia vosotros. Lo que sí tengo por vosotros es mera tolerancia, porque solo hago esto por el bien de Mi obra. Y habéis visto Mis obras solo porque Yo he seleccionado la inmundicia y la rebeldía como “materia prima”; si no fuera así, no revelaría en absoluto Mis obras a esos gusanos. Obro en vosotros con renuencia, y, de ninguna manera, con la voluntad y el deseo con los que llevé a cabo Mi obra en Israel. Estoy soportando Mi ira mientras me obligo a hablar entre vosotros. De no ser por Mi obra mayor, ¿cómo podría Yo tolerar ver constantemente a tales gusanos? De no ser por causa de Mi nombre, ¡hace mucho que habría ascendido a las alturas supremas y habría incinerado por completo a esos gusanos junto con su montón de estiércol! De no ser por causa de Mi gloria, ¿cómo podría permitir que esos demonios malignos se resistieran a Mí abiertamente, meneando sus cabezas delante de Mis ojos? Si no fuera para llevar a cabo Mi obra sin problemas, sin la más mínima obstrucción, ¿cómo podría permitir que esas personas, que son como gusanos, abusaran de Mí impúdicamente? Si un centenar de personas en un pueblo de Israel se alzara para resistirse a Mí de esta forma, aunque me ofrecieran sacrificios, Yo las destruiría y las arrojaría a las grietas de la tierra, para evitar que los habitantes de otras ciudades se rebelaran nuevamente. Yo soy un fuego que todo lo consume y no tolero la ofensa. Porque los seres humanos fueron, todos, creados por Mí, tienen que obedecer lo que Yo digo y hago, y no pueden rebelarse. Las personas no tienen derecho de entrometerse en Mi obra y, más aún, no están calificadas para analizar lo que está bien o mal en Mi obra o en Mis palabras. Yo soy el Señor de la creación, y los seres creados deberían lograr todo lo que Yo exijo, con un corazón de reverencia hacia Mí; no deberían intentar razonar conmigo y, en especial, no deberían resistirse. Con Mi autoridad gobierno a Mi pueblo, y todos los que forman parte de Mi creación deben someterse a Mi autoridad. Aunque hoy seáis osados y presuntuosos ante Mí, aunque desobedezcáis las palabras con las que os enseño y no tengáis ningún temor, Yo sólo respondo a vuestra rebeldía con tolerancia. No perderé los estribos ni afectaré Mi obra porque diminutos e insignificantes gusanos hayan removido la suciedad en el montón de estiércol. Yo tolero la existencia continua de todo lo que odio y todas las cosas que aborrezco en aras de la voluntad de Mi Padre, y lo haré hasta completar Mis declaraciones, hasta Mi último momento. ¡No os preocupéis! No puedo rebajarme al mismo nivel de un gusano sin nombre ni compararé Mi nivel de habilidades contigo. Te detesto, pero soy capaz de soportar. Me desobedeces, pero no puedes escapar al día en que te castigaré, momento que Mi Padre me prometió. ¿Puede un gusano creado compararse al Señor de la creación? En otoño, las hojas caídas regresan a sus raíces; tú regresarás al hogar de tu “padre” y Yo volveré al lado de Mi Padre. Su tierno afecto me acompañará, y a ti te seguirá el pisoteo de tu padre. Yo tendré la gloria de Mi Padre, y tú tendrás la vergüenza del tuyo. Yo usaré el castigo que he retenido durante mucho tiempo para que te acompañe, y tú te encontrarás con Mi castigo con tu carne rancia que ha sido corrompida durante decenas de miles de años. Yo habré concluido Mi obra de palabras en ti, acompañada de tolerancia, y tú empezarás a cumplir la función de sufrir el desastre a partir de Mis palabras. Me regocijaré grandemente y obraré en Israel; tú llorarás y crujirás los dientes; existirás y morirás en el lodo. Yo recuperaré Mi forma original y no permaneceré más en la inmundicia contigo, mientras que tú recuperarás tu fealdad original y seguirás hurgando en el montón de estiércol. Cuando acaben Mi obra y Mis palabras, será un día de gozo para Mí. Cuando acaben tu resistencia y tu rebeldía, será un día de llanto para ti. Yo no me compadeceré de ti, y tú no me volverás a ver nunca. No dialogaré más contigo y tú no volverás a encontrarte conmigo jamás. Yo odiaré tu rebeldía y tú echarás de menos Mi encanto. Yo te golpearé, y tú me extrañarás. Yo me apartaré de buena gana de ti, y tú serás consciente de tu deuda conmigo. Yo no volveré a verte, pero tú siempre me esperarás. Yo te odiaré, porque ahora te resistes a Mí, y tú me echarás de menos, porque Yo ahora te castigo. Yo no estaré dispuesto a vivir junto a ti, pero tú lo anhelarás profundamente y llorarás hasta la eternidad, porque te pesará todo lo que me has hecho. Lamentarás tu rebeldía y tu resistencia, e incluso postrarás tu rostro en tierra con arrepentimiento, y caerás delante de Mí y jurarás no volver a desobedecerme. Sin embargo, en tu corazón solo me amarás, pero nunca serás capaz de escuchar Mi voz. Haré que te avergüences de ti mismo.

Extracto de ‘Cuando las hojas caídas regresen a sus raíces, lamentarás todo el mal que has hecho’ en “La Palabra manifestada en carne”

667. Ahora, veo tu carne indulgente que querría adularme, y sólo tengo una pequeña advertencia para ti, aunque no te “administraré” ningún castigo. Deberías saber qué papel desempeñas en Mi obra, y entonces estaré satisfecho. En otros asuntos, si te resistes a Mí, gastas Mi dinero, te comes los sacrificios que son para Mí, Jehová, o si os mordéis entre vosotros, gusanos, o si hay conflicto o violación entre vosotros, criaturas que sois como perros, a Mí no me preocupa nada de eso. Solo necesitáis saber qué clase de cosas sois, y Yo estaré satisfecho. Aparte de todo esto, está bien si deseáis sacar vuestras armas unos contra otros o pelear entre vosotros con palabras. No tengo deseo alguno de entrometerme en esas cosas, ni estoy involucrado en lo más mínimo en asuntos humanos. No es que no me importen los conflictos que haya entre vosotros, sino que no soy uno de vosotros, y por eso no participo en los asuntos que haya entre vosotros. Yo no soy un ser creado ni soy del mundo, así que detesto la vida ajetreada de las personas y las relaciones desordenadas e inadecuadas entre ellas. Sobre todo, aborrezco a las multitudes clamorosas. Sin embargo, tengo un conocimiento profundo de las impurezas que existen en el corazón de cada ser creado y, antes de crearos, ya sabía la injusticia que existía en lo hondo del corazón humano; conocía todo el engaño y la deshonestidad del corazón humano. Por tanto, aunque no hubiera rastro alguno cuando las personas hacen cosas injustas, Yo sigo sabiendo que la injusticia que alberga vuestro corazón sobrepasa la riqueza de todas las cosas que Yo creé. Cada uno de vosotros ha subido a la cumbre de las multitudes; habéis ascendido a ser los antepasados de las masas. Sois extremadamente arbitrarios, y corréis frenéticamente entre todos los gusanos en busca de un lugar tranquilo y tratáis de devorar a los gusanos más pequeños que vosotros. Sois maliciosos y siniestros en vuestro corazón, e incluso superáis a los fantasmas que se han hundido en el fondo del mar. Vivís en lo hondo del estiércol, molestáis a los gusanos de arriba abajo hasta que no tienen paz, y estos luchan entre sí durante un tiempo y después se calman. No conocéis vuestro propio estatus, y aun así peleáis entre vosotros en el estiércol. ¿Qué podéis conseguir de esa lucha? Si de verdad tuvierais reverencia hacia Mí en vuestro corazón, ¿cómo podríais pelear unos con otros a Mis espaldas? Independientemente de lo elevado que sea tu estatus, ¿acaso no sigues siendo un apestoso gusanito en el estiércol? ¿Serás capaz de hacer que te crezcan alas y convertirte en una paloma en el cielo? Vosotros, apestosos gusanitos, robáis las ofrendas de Mi altar, el altar de Jehová; ¿podéis, así, rescatar vuestra reputación desacreditada y fracasada y convertiros en el pueblo escogido de Israel? ¡Sois unos desdichados sin vergüenza! Esos sacrificios sobre el altar me fueron ofrecidos por las personas como una expresión de sentimientos benevolentes de parte de los que me veneran. Son para Mi control y para Mi uso; ¿cómo puedes, pues, robarme las pequeñas tórtolas que me han dado? ¿No temes convertirte en un Judas? ¿No tienes miedo de que tu tierra se convierta en un campo de sangre? ¡Eres un sinvergüenza! ¿Crees que las tórtolas ofrecidas por las personas son para alimentar tu vientre, gusano? Lo que Yo te he dado es lo que me ha placido y lo que he estado dispuesto a darte; lo que no te he dado está a Mi disposición. No puedes simplemente robar Mis ofrendas. Yo, Jehová, soy Aquel que obra, el Señor de la creación, y las personas ofrecen sacrificios por Mí. ¿Crees que esta es la recompensa por tanto que corres de un lado a otro? ¡Eres verdaderamente un sinvergüenza! ¿Por quién corres tanto? ¿No es por ti mismo? ¿Por qué robas Mis sacrificios? ¿Por qué robas dinero de Mi bolsa de dinero? ¿No eres hijo de Judas Iscariote? Son los sacerdotes quienes deben disfrutar de los sacrificios hechos a Mí, Jehová. ¿Eres sacerdote? Te atreves a comer Mis sacrificios con aire de suficiencia y hasta los pones en la mesa. ¡No vales nada! ¡Eres un desdichado inútil! ¡Mi fuego, el fuego de Jehová, te calcinará!

Extracto de ‘Cuando las hojas caídas regresen a sus raíces, lamentarás todo el mal que has hecho’ en “La Palabra manifestada en carne”

668. He obrado y hablado de esta manera entre vosotros, he gastado tanta energía y esfuerzo; sin embargo, ¿cuándo habéis escuchado lo que os digo claramente? ¿Dónde os habéis inclinado ante Mí, el Todopoderoso? ¿Por qué me tratáis así? ¿Por qué todo lo que decís y hacéis provoca Mi ira? ¿Por qué son tan duros vuestros corazones? ¿Acaso alguna vez os he derribado? ¿Por qué no hacéis nada más que ponerme triste y ansioso? ¿Estáis esperando que venga sobre vosotros el día de la ira de Mí, Jehová? ¿Me estáis esperando a que Yo envíe la ira provocada por vuestra desobediencia? ¿Acaso todo lo que hago no es por vosotros? Sin embargo, siempre me habéis tratado a Mí, Jehová, de esta manera: robando Mis sacrificios, llevándoos las ofrendas de Mi altar a la guarida del lobo para alimentar a los cachorros y a los hijos de los cachorros; la gente se pelea entre sí, enfrentándose con miradas llenas de rabia y espadas y lanzas, echando las palabras de Mí, el Todopoderoso, a la letrina para que se vuelvan tan asquerosas como excrementos. ¿Dónde está vuestra personalidad? ¡Vuestra humanidad se ha vuelto como la de las bestias! Vuestros corazones hace ya tiempo que se han convertido en piedra. ¿Acaso no sabéis que cuando llegue Mi día de ira, será cuando el momento en que Yo juzgue la maldad que hoy cometéis contra Mí, el Todopoderoso? ¿Creéis que, engañándome de esta manera, echando Mis palabras en el fango y no escuchándolas, creéis que al actuar así a Mis espaldas podéis escapar de Mi mirada iracunda? ¿No sabéis acaso que ya Mis ojos, los de Jehová, os vieron cuando robasteis Mis sacrificios y codiciasteis Mis posesiones? ¿No sabéis que cuando robasteis Mis sacrificios, lo hicisteis delante del altar en el que se ofrecen sacrificios? ¿Cómo os podéis considerar lo suficientemente inteligentes como para engañarme de esta manera? ¿Cómo podría Mi ira apartarse de vuestros pecados atroces? ¿Cómo podría Mi furia rabiosa pasar por alto vuestras malvadas acciones? El mal que habéis cometido hoy no os abre ninguna salida, sino que más bien acumula castigo para el mañana; ello provoca el castigo de Mí, el Todopoderoso, hacia vosotros. ¿Cómo podrían vuestras malvadas acciones y vuestras malvadas palabras escapar de Mi castigo? ¿Cómo podrían vuestras oraciones llegar a Mis oídos? ¿Cómo podría Yo abrir una salida para vuestra injusticia? ¿Cómo podría dejar de lado vuestras acciones malvadas que me desafían? ¿Cómo no podría Yo cortar vuestras lenguas tan venenosas como la de una serpiente? Vosotros no me invocáis por el bien de vuestra justicia, sino que más bien acumuláis Mi ira como resultado de vuestra injusticia. ¿Cómo podría perdonaros? Ante los ojos de Mí, el Todopoderoso, vuestras palabras y acciones son asquerosas. Los ojos de Mí, el Todopoderoso, ven vuestra injusticia como castigo implacable. ¿Cómo podrían Mi justo castigo y juicio apartarse de vosotros? Debido a que me hacéis esto, poniéndome triste e iracundo, ¿cómo podría dejaros escapar de Mis manos y alejaros del día en que Yo, Jehová, os castigue y maldiga? ¿Acaso no sabéis que todas vuestras palabras y declaraciones malvadas ya han llegado a Mis oídos? ¿Acaso no sabéis que vuestra injusticia ya ha mancillado Mi santo manto de justicia? ¿Acaso no sabéis que vuestra desobediencia ya ha provocado Mi ira vehemente? ¿Acaso no sabéis que hace mucho tiempo que me habéis dejado enfurecido, y que desde hace mucho tiempo habéis probado Mi paciencia? ¿Acaso no sabéis que ya habéis maltratado Mi carne hasta hacerla jirones? He soportado hasta ahora, de tal manera que libero Mi ira, ya no seré más tolerante con vosotros. ¿Acaso no sabéis que vuestras malvadas acciones ya han llegado a Mis ojos y que Mis clamores ya han llegado a los oídos de Mi Padre? ¿Cómo puede Él permitir que me tratéis así? ¿Acaso toda la obra que hago en vosotros no es por vuestro bien? Sin embargo, ¿quién de vosotros se ha vuelto más amoroso hacia la obra de Mí, Jehová? ¿Podría Yo ser infiel a la voluntad de Mi Padre porque soy débil y por la angustia que he sufrido? ¿Acaso no entendéis Mi corazón? Yo os hablo a vosotros como lo hizo Jehová; ¿acaso no he renunciado a tantas cosas por vosotros? A pesar de que estoy dispuesto a soportar todo este sufrimiento por el bien de la obra de Mi Padre, ¿cómo podríais ser liberados del castigo que Yo traigo sobre vosotros como resultado de Mi sufrimiento? ¿Acaso no habéis disfrutado tanto de Mí? Hoy, he sido otorgado a vosotros por Mi Padre; ¿acaso no sabéis que disfrutáis mucho más que Mis palabras generosas? ¿Acaso no sabéis que Mi vida fue intercambiada por vuestra vida y por las cosas que disfrutáis? ¿Acaso no sabéis que Mi Padre utilizó Mi vida para batallar contra Satanás y que también os otorgó Mi vida, haciendo que recibierais cien veces más y permitiéndoos evitar tantas tentaciones? ¿No sabéis acaso que es sólo a través de Mi obra que habéis sido eximidos de muchas tentaciones y de muchos castigos ardientes? ¿Acaso no sabéis que es sólo por Mi causa que Mi Padre os ha permitido disfrutar hasta ahora? ¿Cómo podríais permanecer tan duros e inflexibles hoy, como si os hubieran salido callos en vuestros corazones? ¿Cómo podrían las maldades que cometéis hoy escapar del día de la ira que seguirá a Mi partida de la tierra? ¿Cómo podría Yo permitir que aquellos que son tan duros e inflexibles escapen de la ira de Jehová?

Extracto de ‘Nadie que sea de la carne puede escapar del día de la ira’ en “La Palabra manifestada en carne”

669. Recordad el pasado: ¿Cuándo Mi mirada ha sido airada y Mi voz severa hacia vosotros? ¿Cuándo he discutido nimiedades con vosotros? ¿Cuándo os he reprendido sin razón? ¿Cuándo os he reprendido en vuestra cara? ¿Acaso no ha sido por el bien de Mi obra que he instado a Mi Padre a que os guarde de toda tentación? ¿Por qué me tratáis así? ¿Alguna vez he utilizado Mi autoridad para abatir vuestra carne? ¿Por qué me retribuís de esta manera? Después de expresaros con incongruencia hacia Mí, no sois ni fríos ni calientes, y entonces intentáis adularme, coaccionarme y me ocultáis cosas, y vuestra boca está llena de la saliva de los injustos. ¿Pensáis que vuestras lenguas pueden engañar a Mi Espíritu? ¿Creéis que vuestras lenguas pueden escapar de Mi ira? ¿Creéis que vuestras lenguas pueden emitir juicio sobre las acciones de Mí, Jehová, a su antojo? ¿Soy Yo el Dios a quien el hombre juzga? ¿Podría Yo permitir que un pequeño gusano blasfeme contra Mí de esta manera? ¿Cómo podría situar a tales hijos de desobediencia entre Mis bendiciones eternas? Hace mucho tiempo que vuestras palabras y acciones os han expuesto y condenado. Cuando Yo extendí los cielos y creé todas las cosas, no permití que ninguna criatura participara a su antojo, y mucho menos que ninguna cosa perturbara Mi obra y Mi gestión como les viniera en gana. No toleré a ningún hombre u objeto; ¿cómo podría perdonar a los que han sido crueles e inhumanos hacia Mí? ¿Cómo podría Yo perdonar a los que se rebelan contra Mis palabras? ¿Cómo podría perdonar a los que me desobedecen? ¿Acaso no está el destino del hombre en las manos de Mí, el Todopoderoso? ¿Cómo podría Yo considerar santas tu injusticia y tu desobediencia? ¿Cómo podrían tus pecados profanar Mi santidad? Yo no soy contaminado por la impureza de los injustos ni tampoco disfruto las ofrendas de los injustos. Si fueras leal a Mí, Jehová, ¿podrías tomar para ti mismo los sacrificios en Mi altar? ¿Podrías utilizar tu lengua venenosa para blasfemar contra Mi santo nombre? ¿Podrías rebelarte contra Mis palabras de esta manera? ¿Podrías tratar Mi gloria y santo nombre como una herramienta con la cual servir a Satanás, el maligno? Mi vida es suministrada para el disfrute de los santos. ¿Cómo podría permitirte jugar con Mi vida como te parezca y utilizarla como una herramienta para el conflicto entre vosotros? ¿Cómo podéis ser tan insensibles y tan carentes en el camino del bien, en vuestra forma de comportaros conmigo? ¿Acaso no sabéis que ya he escrito vuestras acciones malvadas en estas palabras de vida? ¿Cómo podéis escapar del día de la ira cuando Yo castigue a Egipto? ¿Cómo podría permitiros que os opongáis a Mí y me desafiéis de esta manera una y otra vez? ¡Yo os digo con toda claridad que cuando llegue el día, vuestro castigo será más insoportable que el de Egipto! ¿Cómo podéis escapar de Mi día de ira? En verdad os digo: Mi paciencia estaba preparada para vuestras acciones malvadas y existe para vuestro castigo en ese día. ¿Acaso no sois vosotros los que sufriréis el juicio de la ira una vez que Yo haya llegado al final de Mi paciencia? ¿No están todas las cosas en las manos de Mí, el Todopoderoso? ¿Cómo podría permitir que me desobedecierais de esa manera bajo los cielos? Vuestra vida será muy difícil, porque habéis conocido al Mesías, de quien se dijo que vendría, pero que nunca llegó. ¿Acaso no sois vosotros Sus enemigos? Jesús ha sido vuestro amigo, sin embargo, vosotros sois enemigos del Mesías. ¿Acaso no sabéis que, aunque vosotros sois amigos de Jesús, vuestras malvadas acciones han llenado los recipientes de los que son detestables? A pesar de que estáis muy cerca de Jehová, ¿acaso no sabéis que vuestras palabras malvadas han llegado a oídos de Jehová y provocado Su ira? ¿Cómo podría Él estar cerca de ti y cómo podría no quemar esas vasijas tuyas que están llenas de acciones malvadas? ¿Cómo podría Él no ser tu enemigo?

Extracto de ‘Nadie que sea de la carne puede escapar del día de la ira’ en “La Palabra manifestada en carne”

670. Estáis todos sentados en asientos elegantes, enseñando a las jóvenes generaciones que son de vuestra clase, y haciendo que se sienten con vosotros. Tenéis poca idea de que vuestros “descendientes” hace mucho se quedaron sin aliento y perdieron Mi obra, que resplandece desde la tierra de Oriente hasta la de Occidente, pero cuando se esparza por los confines de la tierra y comience a levantarse y brillar, me llevaré la gloria de Oriente y la traeré a Occidente para que estas personas de las tinieblas de Oriente, que me han abandonado, se queden sin el resplandor de la luz desde ese momento. Cuando esto ocurra, viviréis en el valle de la sombra. Aunque las personas son cien veces mejores hoy que antes, siguen sin satisfacer Mis exigencias, y siguen sin ser un testimonio de Mi gloria. Que podáis ser cien veces mejores que antes es totalmente consecuencia de Mi obra: es el fruto producido por Mi obra en la tierra. Sin embargo, sigo sintiendo repugnancia hacia vuestras palabras, vuestros hechos y vuestra personalidad, y siento un resentimiento increíble hacia vuestras acciones ante Mí, porque no tenéis entendimiento alguno de Mí. ¿Cómo podéis convertiros en el vivir de Mi gloria, y cómo podéis ser totalmente leales a Mi obra futura? Vuestra fe es muy hermosa; decís que estáis dispuestos a dedicar vuestra vida a Mi obra, y que estáis dispuestos a sacrificar vuestras vidas por ella, pero vuestro carácter no ha cambiado mucho. Solo ha habido palabras arrogantes, a pesar de que vuestras acciones reales son muy miserables. Parece que la lengua y los labios están en el cielo, pero las piernas lejos en la tierra, por lo que las palabras, los hechos y la reputación siguen estando hechos jirones. Vuestra reputación ha sido destruida, vuestro comportamiento es degradante, vuestra forma de hablar es pobre, vuestra vida despreciable, e incluso toda vuestra humanidad es inferior. Sois estrechos de miras con los demás y regateáis por toda cosa pequeña. Discutís por vuestra propia reputación y estatus, incluso hasta el punto de estar dispuestos a descender al infierno, al lago de fuego. Vuestras palabras y hechos actuales son suficientes para Yo poder determinar que sois pecadores. Vuestra actitud hacia Mi obra es suficiente para que Yo determine que sois injustos, y todas vuestras actitudes son suficientes para señalar que sois almas inmundas llenas de abominaciones. Vuestras manifestaciones, y lo que reveláis, son suficiente para decir que sois personas que os habéis llenado de la sangre de los espíritus inmundos. Cuando se habla de entrar en el reino no dejáis ver vuestros sentimientos. ¿Creéis que la forma en que sois ahora es adecuada para que entréis por la puerta de Mi reino de los cielos? ¿Creéis que podéis obtener la entrada en la tierra santa de Mi obra y palabras, sin que vuestras palabras y hechos pasen por Mi prueba? ¿Quién es capaz de engañar Mis ojos? ¿Cómo podrían escapar de Mi vista vuestras conductas y vuestras conversaciones despreciables y miserables? Yo he determinado vuestra vida sea una en la que se bebe la sangre de esos espíritus inmundos, y se come su carne, porque los imitáis ante Mí cada día. Vuestra conducta ha sido particularmente mala delante de Mí, ¿cómo no ibas a sentir repugnancia por ti? Las impurezas de los espíritus inmundos están en lo que decís: sonsacáis, ocultáis y aduláis, igual que lo hacen quienes participan en brujería y como quienes son traidores y beben la sangre de los injustos. Todas las manifestaciones del hombre son extremadamente injustas; ¿cómo se puede colocar a todas las personas en la tierra santa donde están los justos? ¿Piensas que esa conducta despreciable tuya puede distinguirte como santo de esos injustos? Esa lengua de serpiente tuya arruinará finalmente tu carne que causa destrucción y lleva a cabo abominaciones; y esas manos tuyas que están cubiertas con la sangre de espíritus inmundos también empujarán finalmente a tu alma al infierno. ¿Por qué no aprovechas esta oportunidad de purificar tus manos cubiertas de inmundicia? ¿Y por qué no aprovechas esta oportunidad de cortar esa lengua tuya que habla palabras injustas? ¿Podría ser que estés dispuesto a sufrir bajo las llamas del infierno por tus dos manos, tu lengua y tus labios? Yo vigilo el corazón de todas las personas con Mis dos ojos, porque mucho antes de crear la raza humana, había agarrado su corazón con Mis manos. Hace mucho comprendí el corazón del hombre, ¿cómo podrían escapar a Mis ojos los pensamientos del corazón del hombre? ¿Y cómo podrían estar a tiempo de escapar del fuego de Mi Espíritu?

Extracto de ‘¡Sois todos muy básicos en vuestro carácter!’ en “La Palabra manifestada en carne”

671. Yo he estado entre vosotros, asociándome con vosotros durante varias primaveras y otoños, he vivido entre vosotros durante mucho tiempo, he vivido con vosotros; ¿cuánta de vuestra conducta despreciable se ha escapado justo delante de Mis ojos? Esas palabras sinceras vuestras resuenan constantemente en Mis oídos; millones y millones de vuestras aspiraciones se han colocado en Mi altar; ni siquiera pueden contarse. Pero en cuanto a vuestra dedicación y lo que erogáis, no hay ni siquiera un poco. Ni siquiera hay una pequeña gota de vuestra sinceridad en Mi altar. ¿Dónde están los frutos de vuestra creencia en Mí? Habéis recibido gracia infinita de Mí, y visto infinitos misterios del cielo, e incluso os he enseñado las llamas del cielo, pero no podría soportar quemaros, ¿y cuánto me habéis dado a cambio? ¿Cuánto estáis dispuestos a darme? Con la comida que Yo te di en la mano, te giras y me la ofreces, e incluso dices que fue algo que conseguiste a cambio del sudor de tu frente, que me estás ofreciendo todo lo que tienes. ¿Cómo es posible que no sepas que todas tus “contribuciones” a Mí no son más que cosas robadas de Mi altar? Y ahora me estás ofreciendo esto; ¿no me estás haciendo trampa? ¿Cómo es posible que no sepas que todo lo que Yo estoy disfrutando hoy son las ofrendas de Mi altar, y no lo que tú has ganado a cambio de tu duro trabajo, y que me ofreces después? Os atrevéis realmente a engañarme de esta forma, ¿cómo puedo perdonaros entonces? ¿Cómo puedo soportar esto más tiempo? Yo os lo he dado todo. Yo lo he abierto todo para vosotros, he provisto para vuestras necesidades, y he abierto vuestros ojos, pero me engañáis de esta forma, e ignoráis vuestra conciencia. Yo os lo he concedido todo con abnegación, de forma que, aunque sufrís, habéis obtenido de Mí todo lo que he traído del cielo. Pero no tenéis en absoluto dedicación, y aunque hagáis una pequeña contribución, tratáis de “ajustar cuentas” conmigo después de eso. ¿No equivaldrá a nada tu contribución? Lo que tú me has dado no es sino un único grano de arena, pero me has pedido una tonelada de oro. ¿No estás siendo simplemente poco razonable? Yo obro entre vosotros. No hay absolutamente ningún rastro del diez por ciento que Yo debería recibir, y menos aún algún sacrificio adicional. Aún más, los malvados se quedan con el diez por ciento contribuido por los piadosos. ¿No estáis todos alejados de Mí? ¿No sois todos adversarios míos? ¿No estáis todos destruyendo Mi altar? ¿Cómo podrían Mis ojos ver como un tesoro a este tipo de persona? ¿No son cerdos, perros que aborrezco? ¿Cómo podría hacer Yo referencia a vuestras maldades como un tesoro? ¿Para quién es realmente Mi obra? ¿Será que se trata simplemente de heriros a todos para revelar Mi autoridad? ¿No penden todas vuestras vidas de una sola palabra mía? ¿Por qué razón estoy usando únicamente palabras para instruiros, y no he convertido las palabras en hechos para heriros tan pronto como sea posible? ¿Son Mis palabras y Mi obra simplemente para herir a los hombres? ¿Soy un Dios que mata indiscriminadamente al inocente? Justo ahora, ¿cuántos de vosotros estáis aquí ante Mí con todo vuestro ser para buscar la senda correcta de la vida humana? Solo vuestro cuerpo está ante Mí, pero vuestro corazón ha huido, y está lejos, muy lejos de Mí. Como no sabéis cuál es realmente Mi obra, muchos de vosotros que queréis apartaros de Mí, os distanciáis de Mí, y queréis vivir en ese paraíso en el que no hay castigo, no hay juicio. ¿No es esto lo que las personas desean en su corazón? No hay duda de que Yo no te estoy obligando. La senda que tomes es tu propia elección, y la senda de hoy va junto al juicio y la maldición, pero deberíais saber todos que lo que os he concedido, sea juicio o castigo; son los mejores regalos que os puedo dar, y cosas que necesitáis con urgencia.

Extracto de ‘¡Sois todos muy básicos en vuestro carácter!’ en “La Palabra manifestada en carne”

672. Todas las almas corrompidas por Satanás están bajo el control del campo de acción de este. Solo aquellos que creen en Cristo han sido separados, salvados del campo de Satanás y traídos al reino de hoy. Estas personas ya no viven bajo la influencia de Satanás. Aun así, la naturaleza del hombre sigue enraizada en su carne. Esto quiere decir que, aunque vuestras almas hayan sido salvadas, vuestra naturaleza sigue siendo como antes, y la probabilidad de que me traicionéis sigue siendo del cien por ciento. Es por eso que Mi obra es tan duradera, porque vuestra naturaleza es irresoluble. Ahora, todos vosotros estáis sufriendo tanto como podéis al cumplir vuestros deberes, sin embargo, cada uno de vosotros es capaz de traicionarme y regresar al campo de acción de Satanás, a su campo, y regresar a vuestras antiguas vidas. Este hecho es innegable. En ese momento no será posible que mostréis una pizca de humanidad o semejanza humana, como hacéis ahora. En casos graves, seréis destruidos y, peor aun, seréis condenados eternamente, castigados severamente, para nunca más reencarnar. Este es el problema planteado ante vosotros. Os lo estoy recordando de esta manera, primero, para que Mi obra no haya sido en vano, y, segundo, para que todos vosotros podáis vivir en días de luz. En realidad, si Mi obra es en vano no es el problema crucial. Lo importante es que vosotros podáis tener vidas felices y un futuro maravilloso. Mi obra es la obra de salvar el alma de las personas. Si tu alma cae en las manos de Satanás, entonces tu cuerpo no tendrá paz. Si Yo estoy protegiendo tu cuerpo, entonces tu alma seguramente estará bajo Mi cuidado. Si realmente te aborrezco, entonces tu cuerpo y alma de inmediato caerán en las manos de Satanás. ¿Te puedes imaginar cómo será tu situación entonces? Si un día Mis palabras se pierden en vosotros, entonces o bien os entregaré a Satanás, quien os someterá a una tortura insoportable hasta que Mi ira se haya disipado por completo, o Yo os castigaré personalmente a vosotros, humanos irredimibles, porque vuestro corazón que me traiciona no habrá cambiado.

Extracto de ‘Un problema muy serio: la traición (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

673. Solo espero que, en la última etapa de Mi obra, podréis ofrecer vuestro más destacado desempeño, y que os dedicaréis de todo corazón, ya no a medias. Por supuesto, también espero que todos vosotros podáis tener un buen destino. No obstante, sigo teniendo Mi exigencia, que es que toméis la mejor decisión al ofrecerme vuestra única y final devoción. Si alguien no tiene esa devoción única, entonces esa persona es una preciada posesión de Satanás, y no me la quedaré para usarla, sino que la enviaré a casa para que la cuiden sus padres. Mi obra es de gran ayuda para vosotros; lo que espero conseguir de vosotros es un corazón sincero que aspira a subir; pero, hasta ahora, Mis manos siguen vacías. Pensad en ello: si un día estoy tan agraviado, tanto que no alcanzan las palabras para describirlo, ¿cuál será entonces Mi actitud hacia vosotros? ¿Seré así de amable con vosotros como ahora? ¿Estará Mi corazón tan sereno como lo está ahora? ¿Entendéis los sentimientos de una persona que, habiendo labrado laboriosamente el campo, no ha cosechado un solo grano? ¿Entendéis cuánto ha sido herido el corazón de una persona que ha recibido un gran golpe? ¿Podéis saborear la amargura de una persona una vez tan llena de esperanza, que ha tenido que separarse de alguien en malos términos? ¿Habéis visto la ira que emana de una persona que ha sido provocada? ¿Podéis conocer el ansia de venganza de una persona que ha sido tratada con hostilidad y engaño? Si entendéis la mentalidad de esas personas, entonces, ¡creo que no os debería resultar difícil imaginar la actitud que Dios tendrá en el momento de Su retribución! Finalmente, espero que todos vosotros hagáis un serio esfuerzo por el bien de vuestro propio destino; aunque más os valdría no emplear medios engañosos en vuestros esfuerzos, o seguiré decepcionado con vosotros en Mi corazón. ¿Y adónde conduce semejante decepción? ¿No os estáis engañando a vosotros mismos? Los que reflexionan sobre su destino pero acaban destruyéndolo, son las personas menos capaces de ser salvadas. Aunque se exasperara y enfureciera, ¿quién sentiría empatía por una persona así? En resumen, sigo deseando que tengáis un destino tan adecuado como bueno, y más aún, espero que ninguno de vosotros caiga en desastre.

Extracto de ‘Acerca del destino’ en “La Palabra manifestada en carne”

674. Mi obra final es no solo para castigar al hombre, sino para ordenar el destino del hombre. Adicionalmente, es para que todas las personas reconozcan Mis hechos y acciones. Quiero que cada persona vea que todo lo que he hecho es lo correcto y que es una expresión de Mi carácter. No es la obra del hombre, ni mucho menos la naturaleza, lo que creó a la humanidad, sino que soy Yo el que nutre cada ser vivo de la creación. Sin Mi existencia, la humanidad solo puede morir y sufrir la invasión de las calamidades. Nadie podrá ver nunca más la belleza del sol y la luna o el mundo verde; la humanidad solo se enfrentará a la noche frígida y al valle inexorable de la sombra de la muerte. Yo soy la única salvación de la humanidad. Soy la única esperanza de la humanidad y, aún más, Yo soy Aquel sobre quien descansa la existencia de toda la humanidad. Sin Mí, la humanidad se detendrá de inmediato. Sin Mí, la humanidad sufrirá una catástrofe y será pisoteada por todo tipo de fantasmas, aunque nadie me presta atención. He realizado una obra que no puede ser realizada por nadie más, solo con la esperanza de que el hombre me retribuya con buenas acciones. Aunque pocos puedan haberme retribuido, de todos modos concluiré Mi viaje en el mundo humano y comenzaré con la obra que se desarrollará seguidamente, ya que Mi viaje entre los hombres durante todos estos años ha sido fructífero, y estoy muy satisfecho. No me importa el número de personas, sino más bien sus buenas acciones. En cualquier caso, espero que preparéis suficientes buenas obras para vuestro propio destino. Entonces Yo me sentiré satisfecho; de lo contrario, ninguno de vosotros puede escapar del desastre que os vendrá encima. El desastre se origina en Mí y, por supuesto, Yo lo orquesto. Si no podéis parecer buenos a Mis ojos, entonces no escaparéis de sufrir el desastre. En tiempos de tribulación, vuestras acciones y hechos no fueron del todo apropiados, ya que vuestra fe y vuestro amor eran huecos, y vosotros solo os mostrasteis tímidos o fuertes. Con respecto a esto, solo haré un juicio de lo bueno o lo malo. Toda Mi preocupación continúa siendo por vuestras acciones y formas de expresarse, y es sobre ello que se fundamenta Mi determinación de vuestro fin. Sin embargo, debo dejar claro que ya no seré misericordioso con los que no me mostraron la más mínima lealtad durante los tiempos de tribulación, ya que Mi misericordia llega solo hasta allí. Además, no me siento complacido hacia aquellos quienes alguna vez me han traicionado, y mucho menos deseo relacionarme con los que venden los intereses de los amigos. Este es Mi carácter, independientemente de quién sea la persona. Debo deciros esto: cualquiera que quebrante Mi corazón no volverá a recibir clemencia, y cualquiera que me haya sido fiel permanecerá por siempre en Mi corazón.

Extracto de ‘Prepara suficientes buenas obras para tu destino’ en “La Palabra manifestada en carne”

Nota al pie:

a. Un pedazo de madera seca: un modismo chino que significa “sin remedio”.

b. El texto original no contiene la frase “De este modo”.

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