C. Acerca de las advertencias de Dios para el hombre

715. Dios creó este mundo, creó a esta humanidad y, además, fue el arquitecto de la antigua cultura griega y la civilización humana. Sólo Dios consuela a esta humanidad, y sólo Él cuida de ella noche y día. El desarrollo y el progreso humanos son inseparables de la soberanía de Dios, y la historia y el futuro de la humanidad son inextricables de los designios de Dios. Si eres un cristiano verdadero, creerás sin duda que el auge y la caída de cualquier país o nación ocurren de acuerdo con los designios de Dios. Sólo Él conoce el destino de un país o nación, y sólo Él controla el curso de esta humanidad. Si esta desea tener un buen destino, si un país desea un buen destino, entonces el hombre debe postrarse a Dios para adorarlo, arrepentirse y confesar delante de Él, si no, la suerte y el destino del hombre serán una catástrofe inevitable.

Extracto de ‘Dios preside el destino de toda la humanidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

716. Confiamos en que ningún país o poder pueda interponerse en el camino de lo que Dios quiere lograr. Aquellos que obstruyen Su obra, se resisten a Su palabra e interrumpen y perjudican Su plan serán castigados por Él en última instancia. Quien resiste la obra de Dios será enviado al infierno; cualquier país que lo haga, será destruido; cualquier nación que se levante para oponerse a la obra de Dios será barrida de esta tierra, y dejará de existir. Insto a las personas de todas las naciones, de todos los países, e incluso todas las industrias a escuchar la voz de Dios, contemplar Su obra y prestar atención al destino de la humanidad, para hacer a Dios el más santo, el más honorable, el más alto y el único objeto de adoración entre la humanidad, y permitir así a toda la humanidad vivir bajo la bendición de Dios, así como los descendientes de Abraham vivieron bajo la promesa de Jehová, y como Adán y Eva, a quienes Dios creó primero, vivieron en el jardín del Edén.

La obra de Dios avanza como una poderosa ola. A Él nadie puede detenerlo ni parar Su marcha. Sólo aquellos que escuchan Sus palabras con atención, y que lo buscan y tienen sed de Él, pueden seguir Sus huellas y recibir Su promesa. Aquellos que no, sufrirán un desastre abrumador y un castigo bien merecido.

Extracto de ‘Dios preside el destino de toda la humanidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

717. En el vasto mundo han ocurrido innumerables cambios: océanos que se desbordan en los campos, campos que se desbordan en los océanos, una y otra vez. Excepto por Él, que gobierna sobre todas las cosas en el universo, nadie es capaz de guiar y dirigir a esta raza humana. No hay poderoso que trabaje o haga los preparativos para esta raza humana, y, mucho menos, hay alguien que pueda llevar a esta raza humana al destino de la luz y liberarla de las injusticias terrenales. Dios lamenta el futuro de la humanidad y le duele que la humanidad se esté dirigiendo, paso a paso, hacia la decadencia y el camino sin regreso. Una humanidad que ha roto el corazón de Dios y ha renunciado a Él para ir en busca del maligno: ¿alguien se ha puesto a pensar en la dirección en la que una humanidad como esa podría ir? Es precisamente por esta razón que nadie siente la ira de Dios, que nadie busca una forma de complacer a Dios ni trata de acercarse a Él, y, lo que es más, es la razón por la que nadie busca comprender el sufrimiento y el dolor de Dios. Incluso después de escuchar la voz de Dios, el hombre continúa en su propio, persiste en apartarse de Dios, evadiendo la gracia y el cuidado de Dios, y rehuyendo a Su verdad, y prefiere venderse a sí mismo a Satanás, el enemigo de Dios. Y ¿quién ha pensado —si el hombre persiste en su obstinación— en cómo Dios actuará hacia esta humanidad que lo ha rechazado sin mirar atrás? Nadie sabe que la razón de los recordatorios y exhortaciones repetidas de Dios es que Él ha preparado en sus manos una calamidad como no ha habido antes, una calamidad que será insoportable para la carne y el alma del hombre. Esta calamidad no es solamente un castigo de la carne, sino también, del alma. Necesitas saber esto: cuando el plan de Dios fracase y cuando Sus recordatorios y exhortaciones no produzcan respuesta alguna, ¿qué clase de ira desatará? No se parecerá en nada a lo que algún ser creado haya experimentado o escuchado. Así pues, Yo digo que esta calamidad no tiene precedentes y jamás se repetirá, pues el plan de Dios es crear a la humanidad una sola vez y salvarla una sola vez. Es la primera vez y, también, la última. Por tanto, nadie puede comprender las escrupulosas intenciones y la ferviente expectativa con las que Dios salva a la humanidad esta vez.

Extracto de ‘Dios es la fuente de la vida del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

718. Mi obra final es no solo para castigar al hombre, sino para ordenar el destino del hombre. Adicionalmente, es para que todas las personas reconozcan Mis hechos y acciones. Quiero que cada persona vea que todo lo que he hecho es lo correcto y que es una expresión de Mi carácter. No es la obra del hombre, ni mucho menos la naturaleza, lo que creó a la humanidad, sino que soy Yo el que nutre cada ser vivo de la creación. Sin Mi existencia, la humanidad solo puede morir y sufrir la invasión de las calamidades. Nadie podrá ver nunca más la belleza del sol y la luna o el mundo verde; la humanidad solo se enfrentará a la noche frígida y al valle inexorable de la sombra de la muerte. Yo soy la única salvación de la humanidad. Soy la única esperanza de la humanidad y, aún más, Yo soy Aquel sobre quien descansa la existencia de toda la humanidad. Sin Mí, la humanidad se detendrá de inmediato. Sin Mí, la humanidad sufrirá una catástrofe y será pisoteada por todo tipo de fantasmas, aunque nadie me presta atención. He realizado una obra que no puede ser realizada por nadie más, solo con la esperanza de que el hombre me retribuya con buenas acciones. Aunque pocos puedan haberme retribuido, de todos modos concluiré Mi viaje en el mundo humano y comenzaré con la obra que se desarrollará seguidamente, ya que Mi viaje entre los hombres durante todos estos años ha sido fructífero, y estoy muy satisfecho. No me importa el número de personas, sino más bien sus buenas acciones. En cualquier caso, espero que preparéis suficientes buenas obras para vuestro propio destino. Entonces Yo me sentiré satisfecho; de lo contrario, ninguno de vosotros puede escapar del desastre que os vendrá encima. El desastre se origina en Mí y, por supuesto, Yo lo orquesto. Si no podéis parecer buenos a Mis ojos, entonces no escaparéis de sufrir el desastre. En tiempos de tribulación, vuestras acciones y hechos no fueron del todo apropiados, ya que vuestra fe y vuestro amor eran huecos, y vosotros solo os mostrasteis tímidos o fuertes. Con respecto a esto, solo haré un juicio de lo bueno o lo malo. Toda Mi preocupación continúa siendo por vuestras acciones y formas de expresarse, y es sobre ello que se fundamenta Mi determinación de vuestro fin. Sin embargo, debo dejar claro que ya no seré misericordioso con los que no me mostraron la más mínima lealtad durante los tiempos de tribulación, ya que Mi misericordia llega solo hasta allí. Además, no me siento complacido hacia aquellos quienes alguna vez me han traicionado, y mucho menos deseo relacionarme con los que venden los intereses de los amigos. Este es Mi carácter, independientemente de quién sea la persona. Debo deciros esto: cualquiera que quebrante Mi corazón no volverá a recibir clemencia, y cualquiera que me haya sido fiel permanecerá por siempre en Mi corazón.

Extracto de ‘Prepara suficientes buenas obras para tu destino’ en “La Palabra manifestada en carne”

719. Por el bien de vuestro destino, debéis buscar la aprobación de Dios. Es decir, ya que reconocéis que sois miembros de la casa de Dios, entonces debéis traer tranquilidad mental y satisfacer a Dios en todas las cosas. Debéis, en otras palabras, ser personas de principios en vuestras acciones y que estas se ajusten a la verdad. Si eres incapaz, entonces serás detestado y rechazado por Dios y despreciado por todos. Una vez que te encuentres en una situación como esta, no podrás ser contado entre los que pertenecen a la casa de Dios, que es precisamente lo que significa no ser aprobado por Dios.

Extracto de ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”

720. Mis exigencias pueden ser simples, pero lo que os estoy diciendo no es tan sencillo como dos y dos son cuatro. Si no hacéis más que hablar de manera casual sobre esto, o divagar sobre declaraciones vacías y altisonantes, vuestros proyectos y deseos no serán más que una página en blanco. No sentiré lástima por aquellos de vosotros que sufren durante muchos años y trabajan tan duro sin obtener nada a cambio. Por el contrario, trataré a aquellos que no han cumplido mis exigencias con castigo, no con recompensas, mucho menos aún con conmiseración. Podríais imaginar que, habiendo sido un seguidor durante tantos años, habéis dedicado vuestro trabajo duro pasara lo que pasara, y se os debe conceder un bol de arroz en la casa de Dios sólo por ser un hacedor de servicio. Yo diría que la mayoría de vosotros piensa de esta forma, pues habéis buscado el principio de cómo sacar provecho de las cosas y que no se aprovechen de vosotros. Por tanto, os digo con toda seriedad: No me importa lo meritorio que sea tu trabajo duro, lo impresionantes que sean tus cualificaciones, lo cerca que me sigas, lo renombrado que seas ni cuánto hayas mejorado tu actitud; mientras no hayas cumplido mis exigencias, nunca podrás conseguir Mi aprobación. Desechad todas esas ideas y cálculos vuestros tan pronto como sea posible, y empezad a tratar en serio Mis requisitos. De lo contrario, convertiré a todas las personas en cenizas con el fin de terminar Mi obra; y, en el mejor de los casos, convertiré en nada Mis años de obra y sufrimiento, porque no puedo llevar a Mi reino, a la era siguiente, a Mis enemigos ni a esas personas que apestan a maldad y tienen la apariencia de Satanás.

Extracto de ‘Las transgresiones conducirán al hombre al infierno’ en “La Palabra manifestada en carne”

721. Este es el momento en el que Mi Espíritu lleva a cabo una gran obra y es el momento en el que comienzo Mi obra entre las naciones gentiles. Más aunque eso, es el momento en el que clasifico a todos los seres creados, poniendo a cada uno en su categoría respectiva, para que Mi obra pueda proceder con mayor rapidez y efectividad. Y, así, lo que os pido sigue siendo que ofrezcáis todo tu ser a toda Mi obra y, además, que discernáis claramente y tengáis la certeza de toda la obra que Yo he realizado en ti, y que pongas todas tus fuerzas en Mi obra para que esta pueda ser más efectiva. Esto es lo que debes entender. Desistid de pelear entre vosotros, de buscar las comodidades de la carne, las cuales retrasarían Mi obra y tu maravilloso futuro. Lejos de protegerte, hacerlo traería destrucción sobre ti. ¿No sería esto una necedad de tu parte? Aquello que hoy disfrutas con avidez es, precisamente, lo que está arruinando tu futuro, mientras que el dolor que hoy sufres es justo lo que te protege. Debes ser claramente consciente de estas cosas a fin de evitar caer presa de las tentaciones de las que te será difícil liberarte y evitar tropezar en la densa niebla y ser incapaz de encontrar el sol. Cuando la densa niebla se disipe, te encontrarás en medio del juicio del gran día.

Extracto de ‘La obra de difundir el evangelio es también la obra de salvar al hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

722. En la tierra, toda clase de espíritus malvados están incesantemente al acecho de un lugar donde descansar e incesantemente buscan los cadáveres humanos que pueden ser ingeridos. ¡Pueblo mío! Debéis permanecer bajo Mi cuidado y protección. ¡Nunca os comportéis de forma disoluta! ¡Nunca os comportéis imprudentemente! Debes ofrecer tu lealtad en Mi casa, y sólo con lealtad puedes contraatacar el engaño del diablo. Bajo ninguna circunstancia debes comportarte como lo hiciste en el pasado, haciendo una cosa delante de Mí y otra a Mis espaldas; si actúas de esta forma, estás más allá de la redención. ¿Acaso no he pronunciado suficientes palabras como estas? Es precisamente porque la vieja naturaleza del hombre es incorregible que he tenido que recordárselo repetidamente a las personas. ¡No os aburráis! ¡Todo lo que digo es para garantizar vuestro destino! Lo que Satanás necesita es precisamente un lugar sucio e inmundo; cuanto más desesperanzadoramente incorregibles y disolutos seáis, negándoos a someteros a la moderación, más aprovecharán los espíritus inmundos cualquier oportunidad de infiltrarse en vosotros. Si habéis llegado a este punto, vuestra lealtad no será sino un parloteo ocioso, sin ninguna realidad, y los espíritus inmundos se devorarán vuestra determinación y la transformarán en desobediencia o en estrategias satánicas que utilizará para perturbar Mi obra. A partir de ese momento, Yo podría golpearos en cualquier momento. Nadie comprende la gravedad de esta situación; las personas simplemente hacen oídos sordos a lo que oyen y no son, en lo más mínimo, cautos. No recuerdo lo que se hizo en el pasado. ¿Sigues esperando que Yo sea indulgente contigo y “olvide” una vez más?

Extracto de ‘Capítulo 10’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

723. No actúes de una manera frente a los demás, pero de otra a sus espaldas; Yo veo con claridad todo lo que haces y, aunque puedas engañar a los demás, no puedes engañarme a Mí. Lo veo todo claramente. No es posible que ocultes nada; todo está en Mis manos. No te creas tan inteligente por hacer que tus pequeños cálculos sean para tu beneficio; Yo te digo: no importa cuántos planes pueda incubar el hombre, aunque sean miles o decenas de miles, al final no pueden escapar de la palma de Mi mano. Mis manos controlan todas las cosas y objetos, ¡y, con más razón, a una persona! No intentes evadirme u ocultarte; no trates de engatusarme o de esconderte. ¿Puede ser que aún no veas que Mi glorioso rostro, Mi ira y Mi juicio se han revelado públicamente? A aquel que no me quiera sinceramente, Yo lo juzgaré de inmediato y sin misericordia. Mi piedad ha llegado a su fin; no queda nada más. Ya no sean hipócritas y detengan sus comportamientos salvajes e imprudentes.

Extracto de ‘Capítulo 44’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

724. Mucha gente preferiría ser condenada al infierno que hablar y actuar con honestidad. No es de extrañar que Yo tenga otro trato reservado para aquellos que son deshonestos. Por supuesto, sé muy bien lo difícil que es para vosotros ser honestos. Como todos sois tan inteligentes, tan buenos para juzgar a la gente con vuestra mezquina vara de medir, esto hace Mi obra mucho más simple. Y puesto que cada uno de vosotros alberga secretos en su corazón, entonces os enviaré uno por uno al desastre para ser “instruidos” por el fuego, para que a partir de ese momento creáis a muerte en Mis palabras. Por último, arrancaré de vuestra boca las palabras “Dios es un Dios fiel”, tras lo cual os golpearéis el pecho y os lamentaréis, diciendo: “¡Tortuoso es el corazón del hombre!”. ¿Cuál será vuestro estado de ánimo en ese momento? Me imagino que no seréis tan triunfantes como sois ahora y que, mucho menos, seréis tan “profundos y abstrusos”. En presencia de Dios, algunas personas son mojigatas y decentes, se esfuerzan por ser “bien educados”, pero sacan los colmillos y blanden sus garras en presencia del Espíritu. ¿Contaríais a esas personas en las filas de los honestos? Si eres un hipócrita, alguien con habilidad para las “relaciones interpersonales”, entonces Yo te digo que definitivamente eres alguien que intenta jugar con Dios. Si tus palabras están llenas de excusas y justificaciones que nada valen, entonces Yo te digo que eres alguien muy poco dispuesto a practicar la verdad. Si tienes muchas confidencias que eres reacio a compartir, si eres tan reticente a dejar al descubierto tus secretos, tus dificultades, ante los demás para buscar el camino de la luz, entonces digo que eres alguien que no logrará la salvación fácilmente ni saldrá de las tinieblas con facilidad.

Extracto de ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”

725. Aquellos que solo piensan en la carne y disfrutan de la comodidad; aquellos que parecen creer, pero realmente no creen; aquellos que se dedican a la medicina maligna y la brujería; los promiscuos y harapientos; aquellos que roban sacrificios y posesiones a Jehová; los amantes de los sobornos; aquellos que sueñan ociosamente con ascender al cielo; los arrogantes y vanidosos, que únicamente persiguen su fama y fortuna; aquellos que difunden impertinencias; aquellos que blasfeman contra el propio Dios; aquellos que no hacen sino juzgarlo y difamarlo; aquellos que forman corrillos y buscan la independencia; aquellos que se enaltecen por encima de Dios; los hombres y mujeres frívolos jóvenes, de mediana edad y ancianos atrapados en el libertinaje; los hombres y mujeres que disfrutan de su fama y fortuna y persiguen su estatus personal en medio de los demás; los impenitentes atrapados en el pecado… ¿No son todos ellos imposibles de salvar? El libertinaje, la pecaminosidad, la medicina maligna, la brujería, la blasfemia y las impertinencias se desbocan entre vosotros, entre quienes quedan pisoteadas la verdad y las palabras de vida y adulterado el lenguaje sacro. ¡Vosotros, gentiles, repletos de inmundicia y desobediencia! ¿Cuál será vuestro resultado final? ¡Cómo pueden tener la osadía de seguir viviendo aquellos que aman la carne, los hechizados por ella y los que están atrapados en pecados libertinos! ¿No sabes que las personas como tú son unos gusanos imposibles de salvar? ¿Qué te da derecho a exigir esto y aquello? Hasta la fecha no se ha producido la menor transformación en aquellos que no aman la verdad y solo aman la carne; ¿cómo van a poder salvarse esas personas? Aquellos que no aman el camino de la vida, que no enaltecen a Dios ni dan testimonio de Él, que maquinan por su estatus, que se ensalzan, ¿no siguen siendo los mismos, incluso hoy en día? ¿Qué valor tiene salvarlos?

Extracto de ‘Práctica (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

726. Aquellos entre los hermanos y hermanas que siempre están dando rienda suelta a su negatividad son lacayos de Satanás y perturban a la iglesia. Tales personas deben ser expulsadas y eliminadas un día. En su creencia en Dios, si las personas no tienen un corazón reverente a Dios, si no tienen un corazón obediente a Dios, entonces no solo no podrán hacer ninguna obra para Él, sino que, por el contrario, se convertirán en quienes perturban Su obra y lo desafían. Creer en Dios, pero no obedecerlo ni venerarlo y, más bien, resistirse a Él, es la mayor desgracia para un creyente. Si los creyentes son tan casuales y desenfrenados en sus palabras y su conducta como lo son los incrédulos, entonces son todavía más malvados que los incrédulos; son demonios arquetípicos. Aquellos que dan rienda suelta a su conversación venenosa y maliciosa dentro de la iglesia, que difunden rumores, fomentan la desarmonía y forman grupitos entre los hermanos y hermanas deben ser expulsados de la iglesia. Sin embargo, como esta es una era diferente de la obra de Dios, estas personas son restringidas, pues enfrentan una segura eliminación. Todos los que han sido corrompidos por Satanás tienen un carácter corrupto. Algunos no tienen nada más que un carácter corrupto, mientras que otros son diferentes: no solo su carácter ha sido corrompido por Satanás, sino que su naturaleza también es extremadamente maliciosa. No solo sus palabras y acciones revelan su carácter corrupto y satánico; además, estas personas son el auténtico diablo Satanás. Su comportamiento interrumpe y perturba la obra de Dios, perjudica la entrada a la vida de los hermanos y hermanas y daña la vida normal de la iglesia. Tarde o temprano, estos lobos con piel de oveja deben ser eliminados; debe adoptarse una actitud despiadada, una actitud de rechazo hacia estos lacayos de Satanás. Solo esto es estar del lado de Dios y aquellos que no lo hagan se están revolcando en el fango con Satanás. Las personas que genuinamente creen en Dios siempre lo tienen en su corazón y siempre llevan en su interior un corazón reverente a Dios, un corazón que ama a Dios. Aquellos que creen en Dios deben hacer las cosas con cautela y prudencia, y todo lo que hagan debe estar de acuerdo con los requisitos de Dios y ser capaz de satisfacer Su corazón. No deben ser obstinados y hacer lo que les plazca; eso no corresponde al decoro santo. Las personas no deben desbocarse y ondear el estandarte de Dios por todas partes al tiempo que van fanfarroneando y estafando por todos lados; este es el tipo de conducta más rebelde. Las familias tienen sus reglas; ¿acaso no ocurre con más razón en la casa de Dios? ¿No son los estándares todavía más estrictos? ¿No hay todavía más decretos administrativos? Las personas son libres de hacer lo que quieran, pero los decretos administrativos de Dios no pueden alterarse a voluntad. Dios es un Dios que no tolera las ofensas por parte de los humanos; Él es un Dios que condena a muerte a las personas. ¿Acaso las personas realmente no lo saben ya?

Extracto de ‘Una advertencia a los que no practican la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

727. Aquellos que están dentro de la iglesia y practican la verdad son echados fuera, incapaces de darlo todo, mientras que los que perturban a la iglesia y esparcen la muerte hacen vandalismo en la iglesia y, lo que es peor, la mayoría de las personas los sigue. Tales iglesias son dirigidas por Satanás, lisa y llanamente, y el diablo es su rey. Si los congregantes no se levantan y rechazan a los demonios principales, entonces ellos también, tarde o temprano, se irán a la ruina. A partir de ahora, deben tomarse medidas contra tales iglesias. Si los congregantes de una iglesia son capaces de practicar un poco de verdad, pero no buscan hacerlo, entonces esa iglesia será eliminada. Si no hay nadie en una iglesia que esté dispuesto a practicar la verdad y nadie que pueda dar testimonio de Dios, entonces esa iglesia debe ser completamente aislada y se deben cortar sus conexiones con otras iglesias. A esto se le llama “muerte por sepultura”; eso es lo que significa expulsar a Satanás. Si en una iglesia hay varios bravucones y son seguidos por “pequeñas moscas” que no pueden distinguir lo que son, y si los congregantes, incluso después de haber visto la verdad, siguen siendo incapaces de rechazar las ataduras y la manipulación de estos bravucones, entonces todos estos tontos serán eliminados al final. Tal vez estas pequeñas moscas no hayan hecho nada terrible, pero son aún más astutas, aún más resbaladizas y evasivas y todos los que son como ellas serán eliminados. ¡No quedará ni uno! Aquellos que pertenecen a Satanás serán devueltos a Satanás, mientras que aquellos que pertenecen a Dios seguramente irán en busca de la verdad; esto está determinado por su naturaleza. ¡Que todos los que siguen a Satanás perezcan! No habrá piedad para estas personas. Que los que buscan la verdad sean provistos y que se complazcan en la palabra de Dios hasta que se sientan saciados. Dios es justo; Él no muestra favoritismo hacia nadie. Si eres un diablo, entonces eres incapaz de practicar la verdad; si eres alguien que busca la verdad, entonces es seguro que no serás llevado cautivo por Satanás. Esto está más allá de toda duda.

Extracto de ‘Una advertencia a los que no practican la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

728. Sería mejor que aquellas personas que dicen que siguen a Dios abrieran los ojos y miraran bien para ver exactamente en quién creen: ¿Realmente es en Dios en quien crees o en Satanás? Si sabes que no es en Dios en quien crees sino en tus propios ídolos, entonces sería mejor que no afirmaras que eres un creyente. Si realmente no sabes en quién crees, entonces, una vez más, sería mejor que no dijeras que eres un creyente. ¡Decirlo sería una blasfemia! Nadie te está obligando a creer en Dios. No digáis que creéis en Mí; ya que he oído bastante esa plática y no deseo volver a oírla, porque en lo que creéis es en los ídolos que están en vuestro corazón y en los bravucones locales que están entre vosotros. Aquellos que sacuden la cabeza cuando oyen la verdad, que sonríen cuando oyen hablar de la muerte son la simiente de Satanás, y son quienes serán eliminados. Muchos en la iglesia no tienen discernimiento: cuando sucede algo engañoso, inesperadamente se ponen del lado de Satanás; incluso se ofenden cuando se les llama lacayos de Satanás. Aunque las personas podrían decir que no tienen discernimiento, siempre se ponen del lado donde no está la verdad, nunca se ponen de pie y defienden la verdad. ¿Acaso no carecen verdaderamente de discernimiento? ¿Por qué se ponen inesperadamente del lado de Satanás? ¿Por qué nunca dicen una palabra que sea justa y razonable a favor de la verdad? ¿Ha surgido esta situación auténticamente como resultado de su confusión momentánea? Cuanto menos discernimiento tienen las personas, menos capaces son de ponerse del lado de la verdad. ¿Qué muestra esto? ¿Acaso no muestra que los que no tienen discernimiento aman el mal? ¿Acaso no muestra que son la simiente leal de Satanás? ¿Por qué siempre pueden ponerse del lado de Satanás y hablan su idioma? Todas sus palabras y acciones, la expresión en su rostro, todo ello es suficiente para probar que no son amantes de la verdad; más bien, son personas que detestan la verdad. Que puedan ponerse del lado de Satanás basta para probar que Satanás realmente ama a estos insignificantes demonios que pasan la vida luchando a favor de Satanás. ¿No son todos estos hechos sumamente claros? Si en verdad eres una persona que ama la verdad, entonces ¿por qué no tienes consideración por aquellos que practican la verdad y por qué sigues inmediatamente a aquellos que no practican la verdad en el instante en el que te dirigen la mirada? ¿Qué tipo de problema es este? No me importa si tienes discernimiento o no. No me importa cuán grande sea el precio que pagaste. No me importa cuán grandes sean tus fuerzas y no me importa si eres un bravucón local o un líder que enarbola la bandera. Si tus fuerzas son grandes, es sólo con la ayuda de la fuerza de Satanás. Si tu prestigio es alto, es simplemente porque hay demasiados a tu alrededor que no practican la verdad. Si no has sido expulsado es porque ahora no es el momento para la obra de expulsión; sino que es tiempo para la obra de eliminación. No hay prisa por expulsarte ahora. Simplemente estoy esperando el día en el que te castigaré después de que hayas sido eliminado. ¡Quienquiera que no practique la verdad será eliminado!

Extracto de ‘Una advertencia a los que no practican la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

729. Las personas que auténticamente creen en Dios son aquellas que están dispuestas a poner en práctica la palabra de Dios y a practicar la verdad. Las personas que verdaderamente son capaces de permanecer firmes en su testimonio de Dios son, también, aquellas que están dispuestas a poner Su palabra en práctica y auténticamente pueden ponerse del lado de la verdad. Todas las personas que recurren a los engaños y a la injusticia carecen de la verdad y avergüenzan a Dios. Aquellas que provocan disputas en la iglesia son lacayos de Satanás, son la encarnación de Satanás. Esas personas son sumamente malvadas. Todas aquellas que carecen de discernimiento y son incapaces de ponerse de parte de la verdad albergan intenciones malignas y manchan la verdad. Más que eso, son los representantes arquetípicos de Satanás. Están más allá de la redención y, de manera natural, serán eliminadas. La familia de Dios no permite que aquellos que no practican la verdad permanezcan y tampoco que lo hagan aquellos que deliberadamente desmantelan a la iglesia. Sin embargo, este no es el momento de llevar a cabo la obra de expulsión; esas personas simplemente serán expuestas y eliminadas al final. No debe gastarse más obra inútil en estas personas; aquellos que pertenecen a Satanás son incapaces de ponerse del lado de la verdad, mientras que aquellos que buscan la verdad sí pueden hacerlo. Las personas que no practican la verdad no son dignas de escuchar el camino de la verdad ni de dar testimonio de ella. La verdad simplemente no es para sus oídos; más bien, está dirigida a quienes la practican. Antes de que se revele el fin de cada persona, aquellos que perturban a la iglesia e interrumpen la obra de Dios serán hechos a un lado por ahora y se les tratará después. Una vez que la obra esté completa, cada una de estas personas será expuesta y, luego, serán eliminadas. Por ahora, mientras se está proveyendo la verdad, serán ignoradas. Cuando toda la verdad se revele a la humanidad, esas personas deberán ser eliminadas; ese será el momento en el que todas las personas serán clasificadas según su especie. Los engaños insignificantes de quienes no tienen discernimiento los llevarán a su destrucción a manos de los malvados, serán alejados por ellos para no regresar jamás. Y ese es el trato que merecen, porque no aman la verdad, porque son incapaces de ponerse del lado de la verdad, porque siguen a las personas malvadas y están del lado de las personas malvadas y porque se confabulan con personas malvadas y desafían a Dios. Saben perfectamente que esas personas malvadas irradian maldad, pero endurecen su corazón y le dan la espalda a la verdad para seguirlas. ¿Acaso no están haciendo el mal estas personas que no practican la verdad, pero que hacen cosas destructivas y abominables? Aunque hay entre ellos quienes se visten como reyes y otros que los siguen, ¿no son iguales sus naturalezas que desafían a Dios? ¿Qué excusa pueden tener para afirmar que Dios no los salva? ¿Qué excusa pueden tener para decir que Dios no es justo? ¿No es su propio mal el que los está destruyendo? ¿No es su propia rebeldía la que los está arrastrando al infierno? Las personas que practican la verdad, al final, serán salvas y perfeccionadas a causa de la verdad. Al final, aquellos que no practican la verdad causan su propia destrucción a causa de la verdad. Estos son los fines que esperan a los que practican la verdad y a los que no la practican. Aconsejo a aquellos que no planean practicar la verdad que abandonen la iglesia tan pronto como sea posible para que no cometan aún más pecados. Cuando llegue el momento, será demasiado tarde para el arrepentimiento. En particular los que forman grupitos y crean división, y esos bravucones locales dentro de la iglesia deben irse incluso antes. Estas personas, que tienen la naturaleza de lobos malvados, son incapaces de cambiar. Sería mejor que abandonaran la iglesia a la primera oportunidad para que nunca más perturben la vida normal de los hermanos y hermanas, y, así, eviten el castigo de Dios. Aquellos de vosotros que los han seguido harían bien en aprovechar esta oportunidad para reflexionar sobre vosotros mismos. ¿Dejaréis la iglesia junto con los malvados u os quedaréis y seguiréis obedientemente? Debéis considerar este asunto cuidadosamente. Os doy una oportunidad más para elegir y espero vuestra respuesta.

Extracto de ‘Una advertencia a los que no practican la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

730. Tales personas no entienden la nueva obra y están llenas de nociones interminables. No cumplen con ninguna función en la iglesia; más bien, siembran cizaña y esparcen negatividad por todas partes, incluso al punto de participar de toda clase de mal comportamiento y disturbios en la iglesia, arrojando así a la confusión y el desconcierto a aquellos que carecen de discernimiento. Estos demonios vivos, estos espíritus malignos, deberían irse de la iglesia lo antes posible, no sea que la iglesia quede arruinada por su culpa. Tal vez no le temas a la obra del presente, pero ¿no le temes acaso al castigo justo del mañana? Hay una gran cantidad de personas en la iglesia que son parásitos y, también, un gran número de lobos que buscan perturbar la obra normal de Dios. Todos ellos son demonios enviados por el rey de los demonios, lobos feroces que buscan devorar a los corderos ignorantes. Si estas supuestas personas no son expulsadas, se convertirán en parásitos en la iglesia, en polillas que devoran las ofrendas. ¡Tarde o temprano, llegará el día en el que estos gusanos despreciables, ignorantes, ruines y repulsivos serán castigados!

Extracto de ‘Los que obedecen a Dios con un corazón sincero, con seguridad serán ganados por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

731. En este momento, la eficacia de vuestra búsqueda se mide por lo que poseéis actualmente. Esto es lo que determina vuestro resultado; es decir, vuestro resultado se revela por los sacrificios y cosas que hayáis hecho. Vuestra búsqueda, vuestra fe y vuestros actos indicarán vuestro resultado. Muchos ya sois imposibles de salvar, pues hoy es el día en que se revelan los resultados de las personas y no me despistaré en Mi obra; no llevaré a la próxima era a aquellos totalmente imposibles de salvar. Llegará un momento en que Mi obra esté terminada. No obraré en esos cadáveres malolientes y exánimes que no se pueden salvar en absoluto; estos son los últimos días de la salvación del hombre y no obraré en balde. No claméis contra el cielo y la tierra: está llegando el fin del mundo. Es inevitable. Las cosas han llegado hasta este punto y no hay nada que tú, como ser humano, puedas hacer para detenerlas; no puedes cambiar las cosas como desees. Ayer no pagaste la consecuencia de buscar la verdad y no fuiste leal. Hoy ha llegado la hora, no te puedes salvar, y mañana serás descartado y no habrá margen para que te salves. Aunque Mi corazón es manso y hago todo lo posible por salvarte, si no te esfuerzas por tu parte ni piensas por ti mismo, ¿qué tengo que ver Yo en esto?

Extracto de ‘Práctica (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

732. Os he hecho muchas advertencias y concedido muchas verdades con la intención de conquistaros. A estas alturas, os sentís significativamente más enriquecidos que en el pasado, habéis llegado a entender muchos principios respecto a cómo debería ser una persona, y a poseer mucho del sentido común que las personas fieles deberían tener. Todo esto es la cosecha que habéis sembrado a lo largo de muchos años. No niego vuestros logros, pero además debo decir con bastante franqueza que tampoco niego vuestras numerosas desobediencias y las rebeliones que habéis cometido contra Mí todos estos años, pues no hay santo alguno entre vosotros. Sois todos, sin excepción, personas que han sido corrompidas por Satanás; sois enemigos de Cristo. Hasta la fecha, vuestras transgresiones y desobediencias han sido demasiado incontables, por lo que apenas se puede considerar extraño que me esté repitiendo constantemente con vosotros. No deseo coexistir con vosotros de esta manera, pero, por el bien de vuestro futuro, de vuestro destino, volveré a repetir, aquí y ahora, lo que ya he dicho. Espero que me lo permitáis y, más aún, que seáis capaces de creer todas Mis declaraciones y de deducir las implicaciones más profundas de Mis palabras. No dudéis lo que digo, menos aún, no escojáis entre mis palabras a vuestro antojo y las apartéis a un lado como os parezca, esto lo considero intolerable. No juzguéis Mis palabras, y menos aún debéis tomarlas a la ligera ni decir que siempre os estoy tentando o, lo que sería peor, que lo que os he dicho no es exacto. También considero intolerables estas cosas. Como me tratáis a Mí y a lo que digo con suspicacia y nunca aceptáis Mis palabras y me ignoráis, os digo a cada uno de vosotros con total seriedad: No vinculéis lo que digo con la filosofía; no relacionéis Mis palabras con las mentiras de los charlatanes. Menos aún debéis responder a Mis palabras con desprecio. Quizás nadie sea capaz de deciros en el futuro lo que Yo os estoy diciendo ni de hablaros con tanta benevolencia, o aún menos de guiaros a través de estos puntos con tanta paciencia. Pasaréis los días venideros recordando los buenos tiempos, sollozando en voz alta o gimiendo de dolor, viviréis noches oscuras sin la provisión de una pizca de verdad, de vida; simplemente aguardando sin esperanza o viviendo en un arrepentimiento tan amargo que perderéis toda razón… Prácticamente ninguno de vosotros puede escapar de estas posibilidades. Y es que ninguno de vosotros ocupa un asiento desde el cual adora verdaderamente a Dios, sino que os sumergís en el mundo del libertinaje y de la maldad; mezcláis en vuestras creencias, en vuestro espíritu, en vuestra alma y en vuestro cuerpo muchas cosas que no tienen nada que ver con la vida y la verdad, y que en realidad se oponen a ellas. Lo que espero para vosotros, por tanto, es que se os pueda traer a la senda de la luz. Mi única esperanza es que podáis ser capaces de cuidar de vosotros mismos, de cuidaros a vosotros mismos y que no pongáis tanto énfasis en vuestro destino mientras contempláis vuestra conducta y vuestras transgresiones con indiferencia.

Extracto de ‘Las transgresiones conducirán al hombre al infierno’ en “La Palabra manifestada en carne”

733. Cuantas más transgresiones cometas, menores serán tus oportunidades de obtener un buen destino. Por el contrario, cuantas menos sean tus transgresiones, aumentarán las posibilidades de que Dios te elogie. Si tus transgresiones se incrementan hasta el punto de que me sea imposible perdonarte, habrás malgastado por completo tus oportunidades de ser perdonado. Como tal, tu destino no estará arriba, sino abajo. Si no me crees, sé atrevido y haz lo incorrecto, y contempla lo que eso te ocasionará. Si eres una persona seria que practica la verdad, sin duda tendrás una oportunidad de que tus transgresiones sean perdonadas, y desobedecerás con cada vez menor frecuencia. Si eres una persona que no está dispuesta a practicar la verdad, tus transgresiones delante de Dios sin duda aumentarán en número y desobedecerás cada vez con mayor frecuencia, hasta que llegues a un límite, que será la hora de tu destrucción completa. Será cuando tu plácido sueño de recibir bendiciones se arruinará. No consideres que tus transgresiones son meros errores de una persona inmadura o insensata. No recurras a la excusa de que no practicaste la verdad, porque tu pobre calibre imposibilitó que la practicaras. Además, no consideres simplemente que las transgresiones cometidas eran los actos de alguien que no conocía nada mejor. Si eres bueno en perdonarte y en tratarte con generosidad, te digo que eres un cobarde que nunca obtendrá la verdad, y tus transgresiones no cesarán nunca de atormentarte. Evitarán que cumplas nunca las exigencias de la verdad y causarán que sigas siendo para siempre un compañero leal de Satanás. Mi consejo para ti sigue siendo este: no prestes atención tan solo a tu destino, pasando por alto tus transgresiones escondidas; tómatelas en serio, y no las descuides por estar preocupado por tu destino.

Extracto de ‘Las transgresiones conducirán al hombre al infierno’ en “La Palabra manifestada en carne”

734. Aunque la esencia de Dios contiene un elemento de amor, y Él es misericordioso con todas y cada una de las personas, estas pasan por alto y olvidan el hecho de que Su esencia también es una de dignidad. Que Él tenga amor no quiere decir que las personas puedan ofenderle libremente, sin incitar en Él sentimiento o reacción, ni el hecho de que tenga misericordia significa que no tenga principios en Su forma de tratar a las personas. Dios está vivo; existe de verdad. No es un muñeco imaginario ni cualquier otro objeto. Dado que Él existe, deberíamos escuchar atentamente la voz de Su corazón en todo momento, prestar mucha atención a Su actitud y llegar a entender Sus sentimientos. No deberíamos usar las imaginaciones humanas para definir a Dios ni debemos imponer en Él pensamientos o deseos humanos, obligando a Dios a tratar a las personas de una manera humana basada en sus imaginaciones. Si lo haces, ¡estás enojando a Dios, estás tentando Su ira, y desafiando a Su dignidad! Por tanto, una vez hayáis comprendido la gravedad de este asunto, insto a todos y cada uno de vosotros presentes a ser cautos y prudentes en vuestras acciones, en vuestro discurso. Respecto a vuestro trato con Dios, ¡cuanto más cautos y prudentes seáis, mejor! Cuando no entiendas cuál es la actitud de Dios, evita hablar con descuido, no seas negligente en tus acciones ni apliques etiquetas a la ligera. Todavía más importante, no llegues a conclusiones de manera arbitraria. En su lugar, debes esperar y buscar; estas acciones son también una expresión del temor a Dios y de apartarse del mal. Por encima de todo, si puedes lograr esto y además posees esta actitud, entonces Dios no te culpará por tu estupidez, por tu ignorancia y por tu falta de comprensión de las razones que están detrás de las cosas. En vez de ello, debido a tu actitud temerosa de ofender a Dios, tu respeto por Sus propósitos y tu actitud de estar dispuesto a obedecerlo, Él se acordará de ti, te guiará y te esclarecerá, o tolerará tu inmadurez e ignorancia. Por el contrario, si tu actitud hacia Él fuese irreverente —juzgando como te da la gana o suponiendo y definiendo arbitrariamente Sus ideas— Dios hará caer sobre ti condena, disciplina e incluso castigo; o puede que ofrezca un comentario sobre ti. Este quizás implique tu desenlace. Por tanto, deseo enfatizar esto una vez más: todos debéis ser cautos y prudentes con todo lo que viene de Dios. No hables con descuido ni seas irresponsable en tus actos. Antes de decir nada, deberías pararte a pensar: ¿Se enojará Dios si hago esto? ¿Hacer esto es adorar a Dios? Hasta en los asuntos simples deberías seguir intentando realmente contestar estas preguntas y dedicar más tiempo a considerarlas. Si de verdad puedes practicar según estos principios en todos los aspectos, en todas las cosas y en todo momento, y adoptar esa actitud especialmente cuando no entiendes algo, Dios te guiará siempre, y te proveerá de la senda que debes seguir. No importa qué clase de espectáculo monte la gente, Dios los ve con total nitidez y claridad, y Su evaluación de estas demostraciones será precisa y adecuada. Después de que te hayas sometido a la prueba final, Dios tomará todo tu comportamiento y lo recapitulará para establecer tu desenlace. Este resultado convencerá a todos sin la menor sombra de duda. Lo que me gustaría deciros es que todos vuestros hechos, todos vuestros actos y todos vuestros pensamientos deciden vuestro destino.

Extracto de ‘Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra’ en “La Palabra manifestada en carne”

735. Con respecto a la manera en que las personas buscan y se acercan a Dios, sus actitudes son de primordial importancia. No le descuides como si Él fuese una masa de aire flotando detrás de tu cabeza, piensa siempre en el Dios que crees como en un Dios vivo y real. Él no está ahí arriba en el tercer cielo sin nada que hacer. Más bien, Él observa constantemente dentro del corazón de todos, observando lo que estás tramando, vigilando cada pequeña palabra y acción, mirando cómo te comportas y cuál es tu actitud hacia Dios. Tanto si estás dispuesto a entregarte a Él como si no, todo tu comportamiento y tus pensamientos e ideas más internos están expuestos delante de Dios, son observados por Él. Su opinión y Su actitud hacia ti cambian de continuo según tu comportamiento, tus hechos, y tu actitud. Me gustaría dar un consejo a algunas personas: no os pongáis como niños en las manos de Dios, como si Él tuviera que mimaros, como si nunca pudiera dejaros, como si Su actitud hacia vosotros fuera fija y no pudiera cambiar nunca, ¡y Yo os aconsejo que dejéis de soñar! Dios es justo en Su trato con todas y cada una de las personas, y Él es sincero al abordar la obra de la conquista y la salvación de las personas. Esta es Su gestión. Él trata a cada una de las personas seriamente, no como a una mascota con la que se juega. El amor de Dios por los seres humanos no es de esa clase que mima o consiente; tampoco Su misericordia y tolerancia hacia la humanidad son indulgentes ni descuidadas. Por el contrario, el amor de Dios por la humanidad consiste en apreciar, compadecer y respetar la vida; Su misericordia y tolerancia transmiten las expectativas que Él tiene de ella, y son lo que la humanidad necesita para sobrevivir. Dios está vivo, y existe realmente; Su actitud hacia la humanidad es ejemplar, no es en absoluto un lote de reglas dogmáticas, y puede cambiar. Sus intenciones hacia la humanidad cambian y se transforman gradualmente con el tiempo, dependiendo de las circunstancias que surjan, y acorde a la actitud de todas y cada una de las personas. Así pues, debes saber en tu corazón con toda claridad que la esencia de Dios es inmutable y que Su carácter surgirá en diferentes momentos y en distintos contextos. Podrías pensar que este asunto no es serio, y usar tus propias nociones personales para imaginar cómo debería hacer Dios las cosas. Sin embargo, hay ocasiones en las que es verdad exactamente el opuesto total a lo que opinas, y que al usar tus propias nociones para tratar de medir a Dios, ya lo has enojado. Esto se debe a que Él no opera como tú crees que lo hace y Dios no tratará este asunto como tú dices que lo hará. Por tanto, te recuerdo que seas cuidadoso y prudente en tu enfoque de todo lo que te rodea, y que aprendas a seguir el principio de andar en el camino de Dios en todas las cosas, temiendo a Dios y apartándote del mal. Debes desarrollar un entendimiento firme respecto a los asuntos de la voluntad de Dios y Su actitud; debes buscar personas ilustradas que te las comuniquen, y buscar con seriedad. No consideres al Dios de tu creencia como un muñeco, juzgándolo al azar, llegando a conclusiones y no tratándolo con el respeto que merece. Mientras Dios te trae la salvación divina y determina tu desenlace, puede que te conceda misericordia y tolerancia, juicio y castigo, pero en cualquier caso Su actitud hacia ti no es fija. Depende de tu propia actitud hacia Él, además de tu entendimiento de Él. No permitas que un aspecto pasajero de tu conocimiento o entendimiento de Dios lo defina perpetuamente. No creas en un Dios muerto, sino en el Único vivo.

Extracto de ‘Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra’ en “La Palabra manifestada en carne”

736. ¿Crees que puedes actuar como te parezca hacia Cristo, siempre y cuando seas leal al Dios del cielo? ¡Estás equivocado! Tu ignorancia de Cristo es la ignorancia del Dios del cielo. No importa cuán leal seas al Dios del cielo, esto es meramente palabras vacías y fingimiento, porque el Dios de la tierra no sólo es fundamental para que el hombre reciba la verdad y un conocimiento más profundo, sino incluso aún más fundamental para la condenación del hombre y, luego, para echar mano de los hechos para castigar a los malvados. ¿Has comprendido los resultados beneficiosos y dañinos aquí? ¿Los has experimentado? Deseo que algún día, pronto, entendáis esta verdad: para conocer a Dios, no sólo debéis conocer al Dios del cielo, sino que, más importante aún, al Dios en la tierra. No confundas tus prioridades ni permitas que lo secundario reemplace lo principal. Es la única manera en que puedes cultivar verdaderamente una buena relación con Dios, acercarte más a Él y llevar tu corazón más cerca de Él. Si hace muchos años que estás en la fe y hace mucho tiempo que te relacionas conmigo, pero permaneces a cierta distancia de Mí, entonces Yo afirmo que debe ser que a menudo ofendes el carácter de Dios y que tu final será difícil de estimar. Si los muchos años de relacionarte conmigo no sólo no han podido transformarte en una persona con humanidad y con la verdad, sino que han arraigado tus costumbres malvadas en tu naturaleza, y no sólo tienes el doble de arrogancia que antes, sino que también se han multiplicado tus malentendidos sobre Mí, de manera que has llegado a considerarme tu insignificante secuaz; entonces Yo digo que tu aflicción ya no es superficial, sino que ha calado hasta los huesos. Lo único que te queda es esperar tus arreglos funerarios. Entonces, no debes suplicarme que sea tu Dios, porque has cometido un pecado digno de muerte, un pecado imperdonable. Aun si pudiera tener misericordia de ti, el Dios del cielo insistirá en quitarte la vida, porque tu ofensa contra el carácter de Dios no es un problema ordinario, sino uno de suma gravedad. Cuando llegue el momento, no me culpes por no habértelo informado de antemano. Todo se reduce a lo siguiente: cuando te relacionas con Cristo —el Dios en la tierra— como con un hombre común y corriente; es decir, cuando crees que este Dios no es más que un hombre, entonces ahí es cuando perecerás. Esta es Mi única amonestación para todos vosotros.

Extracto de ‘Cómo conocer al Dios en la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”

737. Deja que te diga una verdad; hoy importa muy poco si el tuyo es o no un corazón reverente. No estoy angustiado ni preocupado por eso. No obstante, también debo decirte esto: tú, “persona con talento”, que no aprende y sigue siendo ignorante, serás finalmente derribado por tu autocomplaciente y mezquina astucia, serás el que sufra y sea castigado. Yo no seré tan estúpido como para acompañarte mientras continúas sufriendo en el infierno, pues no soy de la misma especie que tú. No olvides que eres un ser creado que ha sido maldecido por Mí y, con todo, es además enseñado y salvado por Mí, y no hay nada en ti de lo que fuera reacio a desprenderme. Sea cual sea el momento en el que hago Mi obra, nunca estoy constreñido por ninguna persona, suceso ni cosa. Mis actitudes y opiniones respecto a la humanidad han sido siempre las mismas. No tengo una disposición especial hacia ti porque seas un apéndice de Mi gestión, lejos de tener algo más de especial que cualquier otro. Esto es lo que te aconsejo: en todo momento, ¡recuerda que no eres más que una criatura de Dios! Aunque puedas compartir tu existencia conmigo, debes conocer tu propia identidad; no te creas el ombligo del mundo. Aunque no te reprenda ni trate, sino que te reciba con rostro sonriente, eso no es suficiente para acreditar que seas de la misma especie que Yo. Debes saber que eres alguien que busca la verdad, ¡no eres la verdad en sí misma! Debes estar en todo momento listo para cambiar según Mis palabras. No puedes escapar a esto. Te insto a que trates de aprender algo en este preciado momento, en esta oportunidad excepcional. No me tomes el pelo; no me hace falta que intentes engañarme con halagos. Cuando me buscas, no lo haces sólo por Mi bien, ¡sino por el tuyo propio!

Extracto de ‘Los que no aprenden y siguen siendo ignorantes, ¿acaso no son unas bestias?’ en “La Palabra manifestada en carne”

738. Todas las personas, en el curso de su vida de fe en Dios, han hecho cosas que se resisten y engañan a Dios. Algunas acciones indebidas no necesitan ser registradas como una ofensa, pero otras son imperdonables, pues hay muchas acciones que infringen los decretos administrativos, que ofenden el carácter de Dios. Muchos que están preocupados por su propio destino pueden preguntar cuáles son estas acciones. Debéis saber que sois arrogantes y altivos por naturaleza, y que no estáis dispuestos a someteros a los hechos. Por esta razón, voy a explicároslo poco a poco después de que hayáis reflexionado sobre vosotros mismos. Os exhorto a que obtengáis un mejor entendimiento del contenido de los decretos administrativos y hagáis un esfuerzo por conocer el carácter de Dios. Si no, vais a tener dificultades en mantener vuestros labios sellados, vuestra lengua se moverá con demasiada libertad con palabras altisonantes y, sin daros cuenta, ofenderéis el carácter de Dios y caeréis en las tinieblas, perdiendo la presencia del Espíritu Santo y la luz. Ya que no tenéis principios cuando actuáis, ya que haces y dices lo que no debes, entonces recibirás una retribución apropiada. Debes saber que, aun cuando careces de principios en las palabras y las acciones, Dios posee altos principios en ambas. La razón por la que recibes retribución es porque has ofendido a Dios, no a una persona. Si en tu vida cometes muchas ofensas contra el carácter de Dios, entonces estás destinado a ser un hijo del infierno. Al hombre le puede parecer que sólo has cometido unos pocos actos que están en conflicto con la verdad, y nada más. Pero ¿eres consciente de que, a los ojos de Dios, ya eres alguien para quien no hay más ofrenda por el pecado? Debido a que has infringido los decretos administrativos de Dios más de una vez y, además, no muestras ninguna señal de arrepentimiento, no te queda más remedio que precipitarte en el infierno donde Dios castiga al hombre.

Extracto de ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”

739. Quien no venera a Dios y no posee un corazón que tiembla de temor, es muy probable que infrinja los decretos administrativos de Dios. Muchos sirven a Dios con base en la fuerza de su pasión, pero no entienden los decretos administrativos de Dios y, mucho menos, tienen idea de las implicaciones de Sus palabras. Así que, con sus buenas intenciones, a menudo terminan haciendo cosas que interrumpen la gestión de Dios. En casos graves, son expulsados, privados de cualquier otra oportunidad de seguirlo, y son arrojados al infierno y finaliza toda relación con la casa de Dios. Estas personas trabajan en la casa de Dios con base en la fuerza de sus buenas intenciones ignorantes y terminan enfureciendo el carácter de Dios. La gente trae a la casa de Dios sus formas de servir a funcionarios y a señores e intentan ponerlas en práctica, pensando inútilmente que pueden aplicarlas aquí sin esfuerzo. Nunca imaginan que Dios no tiene el carácter de un cordero, sino el de un león. Por tanto, aquellos que se relacionan con Dios por primera vez, no pueden comunicarse con Él, ya que el corazón de Dios es diferente al del hombre. Sólo después de que entiendas muchas verdades puedes llegar a conocer continuamente a Dios. Este conocimiento no está compuesto por palabras o doctrinas, pero puede ser utilizado como un tesoro por medio del cual entras en una relación cercana de confianza con Dios, y como prueba de que Él se deleita en ti. Si careces de la realidad del conocimiento y no estás equipado con la verdad, entonces tu servicio apasionado sólo puede traerte la aversión y el aborrecimiento de Dios.

Extracto de ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”

740. Cada frase que he pronunciado contiene dentro de sí el carácter de Dios. Vosotros haríais bien en reflexionar cuidadosamente en Mis palabras, y seguramente obtendréis gran provecho de ellas. La esencia de Dios es muy difícil de captar, pero confío en que todos vosotros tengáis por lo menos cierta idea del carácter de Dios. Espero, entonces, que me mostréis y hagáis más de aquello que no ofende el carácter de Dios. Entonces estaré tranquilo. Por ejemplo, mantén a Dios en tu corazón en todo momento. Cuando actúes, hazlo de acuerdo con Sus Palabras. Busca las intenciones de Dios en todas las cosas, y abstente de hacer aquello que le falte al respeto y lo deshonre. Mucho menos deberías colocar a Dios al fondo de tu mente para llenar el vacío futuro de tu corazón. Si haces esto, habrás ofendido el carácter de Dios. Una vez más, suponiendo que nunca haces observaciones blasfemas contra Dios ni te quejas de Él durante toda tu vida, y una vez más, suponiendo que eres capaz de cumplir apropiadamente con todo lo que Él te ha encomendado, y que también eres capaz de someterte a todas Sus palabras durante toda tu vida, entonces habrás evitado transgredir los decretos administrativos. Por ejemplo, si alguna vez has dicho: “¿Por qué no creo que Él es Dios?”, “Creo que estas palabras no son sino cierta iluminación del Espíritu Santo”, “En mi opinión, no todo lo que Dios hace es necesariamente correcto”, “La humanidad de Dios no es superior a la mía”, “Sencillamente, las palabras de Dios no son creíbles”, u otras observaciones sentenciosas de este tipo, entonces te exhorto a confesar tus pecados y a arrepentirte de ellos más a menudo. De lo contrario, nunca tendrás la oportunidad de recibir perdón, ya que no ofendes a un hombre sino a Dios mismo. Podrías creer que estás juzgando a un hombre, pero el Espíritu de Dios no lo considera así. Tu falta de respeto hacia Su carne es lo mismo que faltarle al respeto a Él. Siendo esto así, ¿acaso no has ofendido el carácter de Dios? Debes recordar que todo lo hecho por el Espíritu de Dios se hace para salvaguardar Su obra en la carne y tiene el fin de que esta obra se haga bien. Si descuidas esto, entonces Yo digo que eres alguien que nunca serás capaz de lograr creer en Dios. Debido a que has provocado la ira de Dios, y Él recurrirá a un castigo adecuado para enseñarte una lección.

Extracto de ‘Es muy importante comprender el carácter de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

741. Tras comprender el carácter de Dios y lo que Él tiene y es, ¿habéis sacado algunas conclusiones respecto a cómo deberíais tratarle? Finalmente, en respuesta a esta pregunta, me gustaría daros tres consejos: primero, no pongáis a Dios a prueba. Independientemente de cuánto comprendáis sobre Él, de cuánto sepáis sobre Su carácter, nunca jamás lo pongáis a prueba. Segundo, no contendáis con Dios por posición. No importa el tipo de posición que Dios te dé o la clase de trabajo que te encomiende, o el deber que Él te mueva a realizar, y lo mucho que te hayas esforzado y sacrificado por Él, no compitas en modo alguno con Él por posición. Tercero, no compitas con Dios. Independientemente de que entiendas y puedas someterte a lo que Dios hace contigo, lo que Él dispone para ti y las cosas que traiga en tu vida, no compitas con Él absolutamente. Si puedes respetar estos tres consejos, entonces estarás bastante a salvo y no tenderás a enojar a Dios.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne”

742. Hay muchas personas que no buscan la vida; aunque haya algunas que lo hagan, son solo unos cuantos. Las personas están preocupadas por su futuro y no prestan ninguna atención a la vida. Algunas se rebelan contra Dios y se resisten a Él, lo juzgan a Sus espaldas y no practican la verdad. Estas personas son ignoradas por ahora; por el momento, no se les hace nada a estos hijos de la rebeldía, pero en el futuro vivirás en tinieblas, y llorarás y rechinarás los dientes. No sientes lo precioso de la luz cuando vives en ella, pero te darás cuenta de esa preciosidad una vez que vivas en la noche oscura, y entonces lo lamentarás. Te sientes bien ahora, pero llegará el día en el que te arrepentirás. Cuando llegue ese día y las tinieblas desciendan y la luz no exista más, será demasiado tarde para los lamentos. Es porque sigues sin entender la obra de hoy que no aprecias el tiempo que tienes ahora. Una vez que comience la obra de todo el universo —lo cual significa que todo lo que estoy diciendo hoy se ha hecho realidad— muchas personas se agarrarán la cabeza y llorarán lágrimas de angustia. Y, si lo hacen ¿no habrán caído en las tinieblas con el llanto y el crujir de dientes? Todos los que busquen verdaderamente la vida y sean hechos completos pueden ser usados, mientras que todos los hijos de la rebeldía que no son aptos para ser usados caerán en las tinieblas. Serán despojados de la obra del Espíritu Santo y serán incapaces de entender nada. Así, serán atormentados con sollozos, pues se habrán sumergido en el castigo. Si estás bien equipado en esta fase de la obra y has madurado en tu vida, entonces eres apto para ser usado. Si no estás bien equipado, entonces, aun si eres convocado para la siguiente fase de la obra, no serás apto para ser usado; en ese punto, no tendrás otra oportunidad aun si deseas equiparte. Dios se habrá marchado; ¿a dónde podrás ir para recibir un ejercicio proporcionado personalmente por Dios? Para ese momento, Dios no estará hablando personalmente ni emitiendo su voz; todo lo que podrás hacer es leer lo que se está diciendo hoy. ¿Cómo podría la vida en el futuro ser mejor que hoy? En ese punto, ¿no estarás sufriendo una muerte en vida mientras lloras y te crujen los dientes? Se te otorgan bendiciones ahora, pero no sabes cómo disfrutarlas; vives en un estado de bendición, pero no eres consciente de ello. ¡Esto demuestra que estás condenado a sufrir! Hoy, algunas personas se resisten, otras se rebelan, otras hacen esto o aquello. Yo simplemente te ignoro, pero no pienses que no soy consciente de lo que hacéis. ¿Acaso no entiendo vuestra esencia? ¿Por qué sigues enfrentándote conmigo? ¿Acaso no crees en Dios para buscar la vida y bendiciones para tu beneficio? ¿Acaso no es porque buscas tu propio bien que tienes fe? En este momento estoy llevando a cabo la obra de conquista únicamente a través de Mis palabras, y una vez que culmine, tu final será obvio. ¿Tengo que decírtelo explícitamente?

Extracto de ‘La verdad interna de la obra de conquista (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

743. Quizás has sufrido mucho en tu tiempo, pero sigues sin entender nada; ignoras todo acerca de la vida. Aunque has sido castigado y juzgado, no has cambiado en absoluto y, muy en el fondo, no has obtenido la vida. Cuando llegue el momento de poner a prueba tu obra, experimentarás una prueba tan feroz como el fuego y una tribulación aún mayor. Este fuego convertirá en cenizas todo tu ser. Como alguien que no posee vida, alguien sin una onza de oro puro en su interior, atrapado aún en el antiguo carácter corrupto y que ni siquiera puede hacer un buen trabajo siendo un contraste, ¿cómo podrías no ser eliminado? ¿De qué sirve la obra de conquista para alguien que vale menos que un penique y no tiene vida? Cuando llegue ese momento, ¡vuestros días serán más duros que los de Noé y Sodoma! Tus oraciones no te harán ningún bien entonces. ¿Cómo puedes regresar después y empezar de nuevo a arrepentirte cuando la obra de salvación ya haya terminado? Una vez que se haya llevado a cabo toda la obra de salvación, no habrá más; lo que habrá será el inicio de la obra de castigo de los malvados. Tú te resistes, te rebelas, y haces cosas que sabes que son malas. ¿No eres el objetivo del duro castigo? Yo te estoy explicando esto con todo detalle hoy. Si eliges no escuchar, cuando el desastre te sobrevenga más adelante, ¿no será demasiado tarde si en ese momento empiezas a sentir remordimiento y comienzas a creer? Te estoy dando una oportunidad de arrepentirte hoy, pero no estás dispuesto a hacerlo. ¿Cuánto quieres esperar? ¿Hasta el día del castigo? Yo no recuerdo hoy tus transgresiones del pasado; te perdono una y otra vez y me aparto de tu lado negativo y miro únicamente al positivo, porque todas Mis palabras y Mi obra presentes tienen el propósito de salvarte y Yo no tengo malas intenciones hacia ti. Sin embargo, tú te niegas a entrar; no puedes distinguir el bien del mal y no sabes cómo apreciar la bondad. ¿Acaso esas personas no esperan simplemente la llegada del castigo y la justa retribución?

Extracto de ‘La verdad interna de la obra de conquista (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

744. Sólo espero que, en la última etapa de Mi obra, podréis ofrecer vuestro más destacado desempeño, y que os dedicaréis de todo corazón, ya no a medias. Por supuesto, también espero que todos vosotros podáis tener un buen destino. No obstante, sigo teniendo Mi exigencia, que es que toméis la mejor decisión al ofrecerme vuestra única y final devoción. Si alguien no tiene esa devoción única, entonces esa persona es una preciada posesión de Satanás, y no me la quedaré para usarla, sino que la enviaré a casa para que la cuiden sus padres. Mi obra os ha sido de gran ayuda; lo que espero conseguir de vosotros es un corazón sincero y que apunta hacia arriba; pero, hasta ahora, Mis manos siguen vacías. Pensad en ello: si un día estoy tan agraviado, tanto que no me alcanzan las palabras, ¿cuál será entonces Mi actitud hacia vosotros? ¿Seré así de amable con vosotros como ahora? ¿Estará mi corazón tan sereno como lo está ahora? ¿Entendéis los sentimientos de una persona que, habiendo labrado laboriosamente el campo no ha cosechado un solo grano? ¿Entendéis cuánto ha sido herido el corazón de un hombre que ha recibido un gran golpe? ¿Podéis saborear la amargura de una persona una vez tan llena de esperanza, que ha tenido que separarse de alguien en malos términos? ¿Habéis visto la ira que emana de una persona que ha sido provocada? ¿Podéis conocer el ansia de venganza de una persona que ha sido tratada con hostilidad y engaño? Si entendéis la mentalidad de esas personas, ¡entonces creo que no os debería resultar difícil imaginar la actitud que Dios tendrá en el momento de Su retribución! Finalmente, espero que todos vosotros hagáis un serio esfuerzo por el bien de vuestro propio destino; aunque más os valdría no emplear medios engañosos en vuestros esfuerzos, o seguiré decepcionado con vosotros en Mi corazón. ¿Y adónde os conduce semejante decepción? ¿No os estáis engañando a vosotros mismos? Los que reflexionan sobre su destino pero acaban destruyéndolo, son las personas menos capaces de ser salvadas. Aunque se exasperara, ¿quién sentiría empatía por una persona así? En resumen, sigo deseando que tengáis un destino tan adecuado como bueno, y más aún, espero que ninguno de vosotros caiga en desastre.

Extracto de ‘Acerca del destino’ en “La Palabra manifestada en carne”

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