Pregunta 3: Sea como sea, todos los pastores y ancianos predican de conformidad con la Biblia. ¿Acaso explicar la Biblia y hacer que la gente se aferre a ella no es enaltecer al Señor y dar testimonio de Él? ¿Está mal que los pastores y ancianos expliquen la Biblia? ¿Cómo habéis podido afirmar que son unos fariseos hipócritas?

Respuesta: A la gente no debería parecerle mal que le expliquen la Biblia, pero a la vez que la explican, lo que en realidad hacen son obras que se oponen a Dios. ¿Qué clase de personas son? ¿No son unos fariseos hipócritas? ¿No son unos anticristos opuestos a Dios? ¿Por qué explicar la Biblia supone oponerse a Dios? ¿Por qué supone condenar a Dios? A mí esto me parece muy extraño. Aunque lo comuniquemos de esta forma, sigue habiendo quienes no lo entienden y aún piensan que explicar la Biblia es enaltecer a Dios y dar testimonio de Él. En aquel tiempo, la totalidad de los sumos sacerdotes, escribas y fariseos eran unos estudiosos de la Escritura, expertos en ella, que solían explicársela a la gente. Si explicar la Biblia es enaltecer al Dios y dar testimonio de Él, ¿por qué, cuando el Señor Jesús vino a predicar y obrar, ellos se opusieron a Él, lo condenaron violentamente y acabaron confabulándose con el Gobierno para crucificarlo? En la actualidad, todos los pastores y ancianos religiosos son personas que conocen la Biblia y llevan muchos años explicándola. Si explicar la Biblia es enaltecer a Dios y dar testimonio de Él, ¿por qué, cuando Dios Todopoderoso vino a expresar verdades y realizar Su obra de juicio, ellos no sólo no buscaron ni investigaron, sino que, por el contrario, se opusieron a Él y lo condenaron? ¿Qué problema hay aquí? ¿No es este un grave problema sobre el que debemos reflexionar todos los creyentes? Es más, si el que los líderes religiosos expliquen la Biblia es lo mismo que enaltecer a Dios y dar testimonio de Él, ¿por qué, en la Era de la Gracia, el Señor Jesús no obró en el templo cuando vino? ¿Por qué Dios Todopoderoso de los últimos días no obra en la iglesia ahora que ha venido? Pues porque los líderes religiosos no enaltecen a Dios ni dan testimonio de Él en absoluto y son todos unos fariseos hipócritas y arrogantes. Son todos unos anticristos que controlan la religión ¡y se oponen a Dios! ¡¿Cómo podrían permitir que existiera Dios o que en el mundo religioso hubiera voces que dieran testimonio de Dios?! Si Cristo encarnado viniera al mundo religioso y obrara y predicara en la iglesia, seguro que lo detendrían, se lo entregarían al partido gobernante y lo crucificarían. Si la gente fuera a las iglesias a dar testimonio de Dios, seguro que la detendrían y perseguirían. Como declaró el Señor Jesús: “Mirad, yo os envío como ovejas en medio de lobos; […]” (Mateo 10:16). ¿Todavía no lo ve claro la gente? A partir de la oposición y condena de los fariseos religiosos hacia Dios, deberíamos ser capaces de ver con nitidez si enaltecer la Biblia significa dar testimonio de Dios. ¿Es posible que se oponga a Dios la gente que verdaderamente lo enaltece y da testimonio de Él? ¿Es posible que lo considere su enemigo? Por otra parte, todos debemos saber que la Biblia no contiene únicamente palabras de Dios, sino también muchas palabras del hombre. En consecuencia, enaltecer la Biblia y enaltecer a Dios no son lo mismo. Respetar la Biblia y respetar los mandamientos de Dios no son lo mismo. Cuando los fariseos religiosos explican la Biblia, solamente se centran en explicar las palabras del hombre contenidas en ella, en explicar conocimientos bíblicos y teorías teológicas y en predicar y dar testimonio de las palabras del hombre, pero no se centran en difundir y dar testimonio de las palabras de Dios ni de la verdad expresada por Dios en la Biblia. ¿Podemos seguir afirmando que eso es enaltecer a Dios y dar testimonio de Él? ¿No es oponerse a Él y traicionarlo? Por tanto, todos aquellos que piensan que explicar la Biblia es enaltecer a Dios y dar testimonio de Él no comprenden las cuestiones espirituales ni la esencia del problema. Son personas confundidas, personas que idolatran a los líderes religiosos, creen ciegamente en ellos y los obedecen. ¿No es así?

En aquel tiempo, lo único que les interesaba a los fariseos judíos era explicar conocimientos y doctrinas de la Biblia, así como participar en rituales religiosos y observar las normas religiosas y las tradiciones humanas; por el contrario, abandonaron los mandamientos de Dios y se desviaron del camino de Dios, de modo que, cuando vino el Señor Jesús, se opusieron a Él, lo condenaron y lo crucificaron con furia. A consecuencia de ello, Dios los maldijo y castigó. Aunque los pastores y ancianos religiosos de hoy en día explican la Biblia y dan testimonio de ella habitualmente, no se ocupan de difundir la palabra de Dios, de dar testimonio de ella ni de predicar la voluntad del Señor Jesús y Sus exigencias al hombre; además, rara vez dan testimonio de la esencia divina y la belleza del Señor Jesús. No guían a la gente a que practique y experimente la palabra del Señor ni tampoco prestan atención a cómo hay que respetar los mandamientos del Señor y obedecer la voluntad de Dios. Sólo se centran en explicar y enaltecer las palabras del hombre en la Biblia y les dicen a los demás que las consideren palabras de Dios, así como la verdad que han de practicar y defender. A la hora de resolver problemas, también lo hacen basándose más que nada en las palabras del hombre, no en las de Dios, contenidas en la Biblia. Utilizan las palabras del hombre en la Biblia para rechazar y oponerse a las palabras de Dios. Por ejemplo, en relación con la entrada en el reino de los cielos, el Señor Jesús dijo claramente a la gente: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21). En cambio, los pastores y ancianos han dejado de lado las palabras del Señor Jesús, consideran las palabras del hombre en la Biblia como la verdad y el criterio de entrada del hombre en el reino de los cielos y enseñan a la gente que tan sólo ha de afanarse en trabajar para el Señor para entrar en el mismo. Utilizan las palabras del hombre para sustituir y rechazar las de Dios y, en consecuencia, descarrían a la gente. ¡Este es el aspecto más ruin y maligno de la oposición de los pastores y ancianos religiosos hacia Dios! Interpretan la Biblia fuera de contexto utilizando las palabras del hombre contenidas en ella para oponerse y condenar a Dios Todopoderoso y sin reparar en nada con tal de engañar, aprisionar y controlar a los creyentes, a quienes impiden estudiar y aceptar la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días, de modo que todos ellos queden firmemente bajo su control. Tal como declara Dios Todopoderoso: “Simplemente observa a los líderes de cada denominación: son todos arrogantes y farisaicos e interpretan la Biblia fuera de contexto y según su propia imaginación. Todos confían en los dones y la erudición para hacer su obra. Si fueran incapaces de predicar nada, ¿les seguirían esas personas? Después de todo, poseen cierto conocimiento y pueden predicar sobre cierta doctrina o saben cómo convencer a los demás y cómo usar algunos artificios. Los usan para llevar a las personas ante ellos y engañarlas. Esas personas creen en Dios sólo de nombre, pero, en realidad, siguen a sus líderes. Si se encuentran con alguien que predica el camino verdadero, algunos de ellos dicen: ‘Tenemos que consultarle a nuestro líder respecto a nuestra creencia’. Su fe tiene que pasar por un ser humano. ¿No es esto un problema? ¿En qué se han convertido, pues, esos líderes? ¿Acaso no se han vuelto fariseos, falsos pastores, anticristos y obstáculos para que las personas acepten el camino verdadero?” (‘Sólo la búsqueda de la verdad es la verdadera creencia en Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo”). Basándonos en esto, ¿cómo podemos decir que las explicaciones de los pastores y ancianos religiosos sobre la Biblia suponen enaltecer a Dios y dar testimonio de Él? ¿Acaso no aprovechan la ocasión de explicar la Biblia para malinterpretarla y sacar cosas de contexto a fin de oponerse a Dios? Hace tiempo que son un obstáculo y un escollo para que la gente acepte el camino verdadero y regrese a Dios, y son precisamente los anticristos a los que deja en evidencia la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días. ¿Aún no lo ve claro la gente?

Según los conceptos de la gente, explicar la Biblia es lo mismo que enaltecer a Dios y dar testimonio de Él, pero, con las explicaciones de la Biblia por parte de los fariseos y los líderes religiosos, vemos que esto no es así realmente. Los fariseos religiosos enaltecen y dan testimonio de la Biblia, no de Dios. Su predicación consiste principalmente en explicar las palabras del hombre, no las de Dios, contenidas en la Biblia. Utilizan las palabras del hombre en la Biblia para sustituir las palabras de Dios y oponerse a ellas, y sacan aquellas de contexto al objeto de oponerse a Dios y extraer conclusiones sobre Él. Lo que pretenden con sus explicaciones de la Biblia no es enaltecer a Dios ni dar testimonio de Él, sino engañar y controlar a la gente para lograr sus viles propósitos. ¡Tales explicaciones de la Biblia suponen oponerse a Dios y hacer el mal! Por eso, cuando Dios viene a realizar Su obra, ellos utilizan la Biblia para mantener un férreo control sobre la gente, a la cual obligan a creer en la Biblia y a aferrarse a ella ciegamente y a la que llevan por el camino de la oposición a Dios. Esto demuestra que las explicaciones de la Biblia por parte de los fariseos y los líderes religiosos son un medio de oposición a Dios. Sacan las palabras de Dios en la Biblia totalmente fuera de contexto para resistirse a Dios, oponerse a Él y crear su propio reino independiente. Entonces, ¿cómo debe explicarse la Biblia para enaltecer a Dios y dar testimonio de Él? La Biblia recoge la obra y los testimonios de Dios. Explicar la Biblia supone enaltecer a Dios y dar testimonio de Él de conformidad con las palabras de Dios y las verdades contenidas en la Biblia. Supone difundir las palabras de Dios en la Biblia y dar testimonio de ellas. Supone comunicar los designios de Dios conforme a Sus exigencias y palabras, así como la verdad de estas últimas. Supone llevar a la gente el testimonio de la obra, el carácter, la esencia y la belleza de Dios. Supone guiarla a que practique y experimente las palabras de Dios, permitiendo de ese modo que entre en la realidad de las mismas. Supone enaltecer al Señor Jesús y dar testimonio de Él en todo. Explicar la Biblia así es la única forma de enaltecer a Dios, dar testimonio de Él, ser conforme a Su corazón y servirle sinceramente. Las palabras del hombre en la Biblia pueden emplearse exclusivamente como referencia y complemento, sin compararlas jamás con las palabras de Dios. Sin embargo, los pastores y ancianos religiosos solamente se preocupan de explicar las palabras del hombre en la Biblia. Consideran que estas son palabras de Dios, la verdad, y las utilizan como guía de conducta y comportamiento, como fundamento de su manera de tratar los problemas; pero rara vez citan las palabras de Dios, las cuales sustituyen y abandonan por las palabras del hombre en la Biblia. ¿Explicar de esta forma la Biblia significa dar testimonio de Dios? ¿No es simplemente enaltecer al hombre y dar testimonio de Él? Además, al explicar la Biblia solamente se centran en explicar teorías teológicas para exhibirse, con personajes, lugares y antecedentes históricos de la Biblia. ¿No es esto engañar y atrapar a la gente? ¿No es hacer que la gente los idolatre y obedezca a ellos? En aquel tiempo, los fariseos hipócritas aprovechaban la ocasión de explicar la Biblia para malinterpretarla, a fin de engañar y controlar a la gente, acabaron llevando a los creyentes por el camino de obediencia al hombre y oposición a Dios y convirtieron el judaísmo en un reino independiente opuesto a Dios. En los últimos días, también los pastores y ancianos religiosos aprovechan sus explicaciones de la Biblia para hacer que la gente crea en ella y la idolatre ciegamente y la utilizan para que reemplace a Dios en los corazones de las personas, de modo que las llevan sin que se den cuenta por el camino de la traición a la palabra del Señor y de la oposición a Dios; asimismo, están convirtiendo el mundo religioso en un reino independiente opuesto a Dios, en un firme bastión de oposición a Su obra. ¿No se oponen a Dios y blasfeman contra Él con su manera de explicar la Biblia? ¿No es este, en concreto, el engaño de los fariseos anticristos para oponerse a Dios y crear su propio reino independiente? ¿Cómo se podría afirmar que eso es enaltecer a Dios y dar testimonio de Él? La astucia de los fariseos religiosos al oponerse a Dios radica en utilizar su oportunidad de explicar la Biblia para malinterpretarla al objeto de engañar y controlar a la gente. La Biblia era en principio un testimonio de Dios. Según los conceptos del hombre, siempre que se explica la Biblia se da testimonio de Dios, pero los fariseos hipócritas aprovechan este concepto del hombre para hacer todo lo posible por enaltecer la Biblia y dar testimonio de ella. Emplean la Biblia para reemplazar a Dios, oponerse a Él y engañar a la gente. Esto hace que todo el mundo crea ciegamente en la Biblia, la idolatre, idolatre y obedezca a estudiosos de la Biblia como ellos y, de ese modo, traicione a Dios. Este es el engaño más alevoso y astuto de Satanás para oponerse a Dios y engañar a la gente, el aspecto que más le cuesta a esta descubrir y con el que más fácilmente se la engaña.

Veamos las palabras de Dios Todopoderoso: “Hay algunos que leen la Biblia en grandes iglesias y la recitan todo el día, pero ninguno de ellos entiende el propósito de la obra de Dios. Ninguno de ellos es capaz de conocer a Dios y ninguno de ellos es mucho menos conforme a la voluntad de Dios. Son todos personas inútiles y viles, que se ponen en alto para enseñar a Dios. Se oponen voluntariamente a Él, aunque lleven Su estandarte. Afirman tener fe en Dios, pero aun así comen la carne y beben la sangre del hombre. Todas esas personas son diablos que devoran el alma del hombre, demonios que molestan deliberadamente a aquellos que tratan de entrar en el camino correcto y piedras de tropiezo que obstruyen a los que buscan a Dios. Pueden parecer de ‘buena constitución’, pero ¿cómo van a saber sus seguidores que no son más que anticristos que llevan a la gente a levantarse contra Dios? ¿Cómo van a saber sus seguidores que son diablos vivientes dedicados a devorar a las almas humanas?” (‘Todas las personas que no conocen a Dios son las que se oponen a Él’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Los más rebeldes de todos son los que intencionalmente desafían a Dios y se le resisten. Ellos son los enemigos de Dios y los anticristos. Su actitud siempre es de hostilidad hacia la nueva obra de Dios; nunca tienen la mínima disposición de someterse y jamás se han sometido o humillado de buen grado. Ellos se exaltan a sí mismos ante los demás y nunca se someten a nadie. Delante de Dios, consideran que son los mejores para predicar la palabra y los más hábiles para obrar en los demás. Nunca desechan los ‘tesoros’ que poseen, sino que los tratan como herencias familiares para adorar, para predicar al respecto a los demás, y los usan para sermonear a los necios que los idolatran. De hecho, hay una cierta cantidad de personas de esta clase en la iglesia. Se podría decir que son ‘héroes indómitos’, que, generación tras generación, residen temporalmente en la casa de Dios. Consideran que predicar la palabra (doctrina) es su tarea suprema. Año tras año y generación tras generación, se dedican vehementemente a hacer que su deber ‘sagrado e inquebrantable’ se cumpla. Nadie se atreve a tocarlos; ni una sola persona se atreve a reprenderlos abiertamente. Se convierten en ‘reyes’ en la casa de Dios y causan estragos mientras oprimen a los demás de una era a otra. Este grupo de demonios busca unirse y derribar Mi obra; ¿cómo puedo permitir que estos demonios vivientes existan delante de Mis ojos?” (‘Los que obedecen a Dios con un corazón sincero, con seguridad serán ganados por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”). Es evidente que, aunque los pastores y ancianos religiosos expliquen habitualmente la Biblia, no son personas que comprendan la verdad ni conozcan a Dios. Justamente son los fariseos hipócritas, unos falsos pastores y trabajadores que engañan, controlan, aprisionan y perjudican a la gente. Arrastran a las personas a renegar de Cristo y condenarlo hasta el punto de llegar a resistirse y oponerse a Dios, lo que las convierte a todas ellas en cómplices y marionetas de Satanás. Quien tenga ojos en la cara ve que esto es así.

Extracto del guion de la película de “Libres de la trampa”

Anterior: Pregunta 2: Los pastores y ancianos normalmente leen las Escrituras, predican, oran por los hermanos y hermanas, aman a los creyentes y les piden que se aferren a la Biblia. Si nosotros manifestamos que son unos fariseos hipócritas, la mayoría de los creyentes no lo entenderá ni lo discernirá, así que, por favor, habladnos en comunión de forma más detallada.

Siguiente: Pregunta 4: Los pastores y ancianos suelen explicar las palabras del hombre en la Biblia, sobre todo las de Pablo, en vez de difundir las palabras del Señor o hablar de Sus designios. Esto es un hecho. No obstante, hay algo que aún no entiendo. ¿No inspiró Dios toda la Escritura? ¿No es toda la Biblia palabra de Dios? ¿Por qué hay que distinguir de forma tan clara las palabras del hombre de las de Dios en la Biblia? ¿No inspiró Dios todas las palabras del hombre en la Biblia?

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Aunque Jesús hizo mucha obra entre los hombres, sólo completó la redención de toda la humanidad, se convirtió en la ofrenda por el pecado del hombre, pero no lo libró de su carácter corrupto. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no sólo requirió a Jesús cargar con los pecados del hombre como la ofrenda por el pecado, sino también que Dios realizara una obra mayor para librar completamente al hombre de su carácter, que ha sido corrompido por Satanás.

La Biblia fue compilada por el hombre, no por Dios; la Biblia no puede representar a Dios.

Antes, el pueblo de Israel solo leía el Antiguo Testamento. Es decir, en la Era de la Gracia las personas leían el Antiguo Testamento. El Nuevo solo apareció durante la Era de la Gracia. No existía cuando Jesús obraba; las personas registraron Su obra después de que resucitara y ascendiera. Solo entonces se materializaron los Cuatro Evangelios y, además de estos, las epístolas de Pablo y Pedro, así como el libro de Apocalipsis.

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