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130-A5 Hablar y predicar sobre la palabra de Dios: “Debes buscar el camino de la compatibilidad con Cristo”

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130-A5 Hablar y predicar sobre la palabra de Dios: “Debes buscar el camino de la compatibilidad con Cristo”

Hoy he hablado de algunas verdades de la visión, me he dirigido a los nuevos creyentes. Ahora, abrid el libro “Cristo es la Verdad, el Camino y la Vida”. Leamos dos pasajes de las palabras de Dios.

634: Todos aquellos que no pueden aceptar la obra de Dios y son, por tanto, incapaces de cumplir Sus exigencias, viven bajo la influencia de las tinieblas; los que buscan la verdad y son capaces de cumplir las exigencias de Dios recibirán bendiciones de Él, y escaparán de la influencia de las tinieblas. (de “Dios gana a aquellos que se liberan de la oscuridad en La palabra Manifestada en carne”)

635: Que el hombre escape de la influencia de las tinieblas depende de que se base en Mis palabras, y si no puede practicar conforme a Mis palabras, no escapará de la esclavitud de la influencia de las tinieblas. Vivir en la situación correcta es vivir bajo la guía de las palabras de Dios, en la situación de ser fiel a Dios, de buscar la verdad, de vivir en la realidad de erogar sinceramente para Dios, en la situación de amarlo de forma genuina. Quienes viven en estas situaciones y en esta realidad se transformarán gradualmente, a medida que entren a mayor profundidad en la verdad, y se transformarán con la profundización de la obra de Dios, hasta que por fin sean ganados por Dios sin duda, y lleguen a amar a Dios de un modo genuino.

(de ‘Dios gana a aquellos que se liberan de la oscuridad’ en “La palabra Manifestada en carne”)

Las palabras de Dios en estos dos pasajes son cruciales. Podemos estar seguros de que sin la verdad, no hay forma de que las personas puedan vivir a la luz de Dios. Sin la verdad, las personas no conocen a Dios y todas aquellas que no tienen la verdad son personas que viven bajo la influencia de Satanás. Esto es un hecho. Así, mucha gente religiosa dice: “Creemos en el Señor Jesús y acatamos la Biblia. ¿Cómo es posible que no seamos personas que viven en presencia de Dios? ¿Cómo podemos ser personas que viven bajo el dominio de Satanás?”. ¿Qué hay de malo en lo que dicen? Para un nuevo creyente es difícil reconocer la profundidad de la verdad en esta cuestión. Él o ella cree que acatar la Biblia es liberarse de la influencia de Satanás; cree que si acata la Biblia vive en la luz, como personas alabadas por Dios. ¿Representa la Biblia a Dios? La Biblia solo es una serie de frases muertas. Si vivís entre frases muertas, ¿representa esto que tenéis la verdad? ¿Puede esto representar que Dios os ha ganado? ¿Puede esto representar que conocéis a Dios? Es posible que las personas religiosas reconozcan que no puede representar el conocer a Dios. De otro modo, los fariseos no habrían sido el pueblo que se resistió a Dios y no habrían condenado al Señor Jesús. Nadie entendía la Biblia mejor que los fariseos, solo ellos entendían el Antiguo Testamento. Ellos entendían muy bien el Antiguo Testamento, pero finalmente Dios les reveló un hecho. Cuando Dios se encarnó para traer la redención, ellos hicieron todo lo que pudieron para condenar al Señor Jesús y no se detuvieron hasta que se le dio muerte. Prefirieron liberar a un criminal y hacer que clavaran al Señor Jesús en una cruz hasta la muerte. Esto es lo que hizo la gente que entendía la Biblia. Por eso digo que todos los que creen que entienden la Biblia son personas que se resisten abiertamente a Dios y que se oponen a Él. ¿Podéis aceptar decir algo así? Estas palabras son difíciles de aceptar y llegar a entenderlas puede llevar meses e incluso un año. Alguien que es simple, que tiene un cierto calibre y que es sincero lo comprende y lo comprende bien, pero aquellos que conocen la Biblia no pueden aceptar esa afirmación y no obedecen. Cuando lo digo, aunque no dicen que no, se resisten mentalmente y algún día pronunciarán un gran discurso para reprenderme. No es fácil aceptar la verdad, ¿cierto? Aunque sabéis muy bien que lo que os he dado para leer son las palabras de Dios y no las mías, ¿podríais ir tan lejos como para decir que una vez que una persona ha leído las palabras de Dios esa persona está llena de reverencia hacia Dios y es capaz de someterse a Él? ¿Hay alguien que pueda decir “aunque tengo mis concepciones, aunque no reconozco ni acepto esas palabras, no juzgo ni rechazo las palabras de Dios porque lo reverencio”? No, no hay nadie. ¿Por qué no? Porque no podéis hablar con claridad; entonces, cuando se trata de la realidad de la verdad, de reconocer la verdad y de lo que implica las concepciones de las personas, ¿cómo podéis permanecer callados? ¿Por qué no habláis con claridad? Esto implica la verdad. Es difícil entender la verdad y es difícil entender la esencia de la verdad, pero es fácil entender letras muertas, ¿no es así? Todos aquellos que no pueden aceptar la obra de Dios y que no pueden cumplir las exigencias de Dios viven bajo la influencia de la oscuridad. ¿Son estas las palabras de Dios? Si estas son las palabras de Dios, afirmamos sin duda que esta es la verdad, que esta es la voz de Dios y que estas son las palabras que el Señor de la creación, el Dios único y verdadero, nos ha dicho. Así que, ¿cómo vais a responder? ¿Podéis seguir siendo arrogantes y farisaicos? ¿De verdad podéis rechazar las palabras de Dios porque tenéis vuestras propias concepciones? En ese caso, ¿sois personas que reverenciáis a Dios? ¿De verdad sois personas devotas? ¿Sois personas que amáis la verdad? En este momento todo es revelado. Estas palabras son la verdad, tanto si las aceptáis como si no, son la verdad. Si no las aceptáis hoy, siguen siendo la verdad. Pasados diez años, si todavía no las habéis aceptado, siguen siendo la verdad. Llegará el día en que Dios por fin haga que estas palabras se conviertan en hechos, y veréis a mucha gente que desciende al infierno. ¿Por qué? Quienes no hayan aceptado la obra de Dios o cumplido Sus exigencias descenderán al infierno. ¡Esperar hasta ese día para aceptar a Dios equivaldría a no arrepentirse hasta veros enfrentados a vuestro propio ataúd! La palabra de Dios lo cumplirá todo. ¿Creéis en Su omnipotencia?

En la actualidad, muchos investigadores de la exégesis ven que lo que los profetas predijeron en el Antiguo Testamento se está cumpliendo, y que se está cumpliendo a la perfección: la aparición de las cuatro lunas de sangre se ha cumplido; la destrucción de Damasco se ha cumplido, y el Armagedón es inminente, seguido de inmediato por desastres que provocarán el fin del mundo. Al ver lo perfectamente que se están cumpliendo las palabras de Dios, oh, solo ahora reconocemos que Dios es realmente todopoderoso y que cada palabra Suya se hará realidad. Tal y como dijo el Señor Jesús: “El cielo y la tierra pasarán; pero no Mis palabras” (Mateo 24:35). Las personas reconocen que Jesús dijo estas palabras y que se cumplirán plenamente. Esos dos pasajes que leímos antes también son lo que dijo el Espíritu del Señor Jesús, lo que dijo Dios, y también han de cumplirse. ¿Creéis esto? Algunas personas dirán: “Yo creía en el Señor Jesús, se me han perdonado mis pecados y esta vez acepto a Dios Todopoderoso, la segunda venida de Cristo, de modo que confío en que entraré en el reino de los cielos; hay esperanza de entrar en él. Se hará realidad”. ¿Es verdad lo que dicen? ¿Dónde está el error en esto? Una persona así no se ha apartado de la influencia de Satanás, no ha perseguido ni ganado la verdad y por eso será destruida de todas formas. ¿Hay personas que creen en Dios Todopoderoso que se hacen pasar por cristianas? ¿Hay discípulos falsos, apóstoles falsos y colaboradores falsos? Los hay. Durante los últimos diez o quince años, la casa de Dios ha expulsado a entre trescientos y quinientos mil anticristos, personas malvadas y espíritus malignos. Cuando los expulsaron, algunos dijeron: “Aunque me hayáis expulsado, ¡seguiré mis creencias y seguiré haciendo ofrendas! ¡Dios no me ha expulsado!”. Si seguís vuestras creencias, tal vez os arrepintáis de manera genuina y eso puede estar bien, pero Dios dijo: “Que el hombre escape de la influencia de las tinieblas depende de que se base en Mis palabras, y si no puede practicar conforme a Mis palabras, no escapará de la esclavitud de la influencia de las tinieblas”. Estas son palabras de Dios; son la verdad. En última instancia, cuando llegue la hora que Él ha establecido para el fin de la humanidad, estas palabras se cumplirán. ¿Os imagináis que será tan fácil entrar en el reino de los cielos? Cuando venga el Señor Jesús y lo aceptéis, ¿ascenderéis al cielo para encontraros con el Señor y después convertiros en uno de los elegidos para el reino de los cielos? Eso es un sueño. La realidad auténtica es aceptar el juicio ante el trono de Cristo aquí en la tierra y ganar la purificación antes de ser capaz de entender finalmente la verdad y llegar a conocer a Dios; y, a través de cambios en el carácter de la vida, dejar de tener concepciones de la obra de Dios, independientemente de la que sea, sino únicamente obedecerlo a Él, únicamente adorarlo a Él y únicamente postrarse uno mismo ante Él. Que Dios nos gane es justo esto. ¿Puede vuestra experiencia estar a la altura de esto ahora? Si dijera algo que os ofende, si os insultara, ¿estaríais en desacuerdo? Para vosotros, oponeros a mis insultos hacia vosotros es inaceptable. Es posible que digáis: “Lo que has dicho no es un insulto, es la verdad. No me lo tomo como un insulto. Lo acepto como verdadero y me someto a ello”. Si decís esto, las personas os respetan, ¡se maravillan ante ello! Sois genuinamente personas con la verdad, verdaderamente obedientes a Dios. ¿Podéis decir algo así ahora? No podéis decirlo. Entonces, no os sometáis al juicio ante el trono de Cristo basándoos en concepciones e imaginaciones personales. “Obedeceré la palabra de Dios, aceptaré lo que diga Dios sea lo que sea y obedeceré lo que diga Dios sea lo que sea. Independientemente del juicio que Dios haga de mí, ya sea la condena o incluso la maldición, lo aceptaré y me someteré a ello. Incluso si tuviese que morir en el infierno, no me quejaré ni albergaré resentimientos; debo seguir alabando a Dios, alabando a Dios que es justo”. ¿Podéis dar testimonio de esta manera? ¿Es fácil dar testimonio así? ¿Sabéis qué es lo más difícil de dar testimonio así? Si podéis decir claramente qué es lo más difícil, entonces os conocéis a vosotros mismos de verdad. ¿Es fácil conoceros a vosotros mismos? Hay gente que dirá: “Yo soy el diablo, soy Satanás”. Entonces yo digo: “Tú no eres humano, no tienes conciencia y eres un animal”. Pero lo rechazan: “No puedo aceptar que digas que soy un animal. No soy mejor que el diablo Satanás. Está bien que yo lo diga, pero cuando dices que yo soy el diablo Satanás me ofende, ¡te odio!”. ¿Qué clase de persona es esta? ¿Se conoce a sí misma una persona así? No. ¿Por qué digo eso? ¿No había dicho él mismo que es el diablo Satanás? Lo sabe muy bien, ¿cómo es que no se conoce a sí mismo todavía? ¿Cómo podemos distinguirlo? Cuando se trata de experiencia práctica, las personas tienen muchas dificultades que no pueden entender. ¿Cómo se produce la obediencia genuina? Uno tiene que pasar por el juicio y el castigo para conocer el carácter justo de Dios. Solo entonces tendrá una mente temerosa de Dios y estará sinceramente convencido de Dios. Solo reconocer que cada palabra de Dios es verdad se puede considerar estar sinceramente convencido.

Decidme, ¿cuál es el efecto que alcanzamos en última instancia al experimentar el juicio y el castigo ante el trono de Cristo? ¿Cuál es la palabra para el efecto que alcanzamos en última instancia? Esa palabra es “conquista”: la conquista de la humanidad con la verdad, la conquista de la humanidad con hechos. No estáis convencidos de que esta sea la verdad, ¿cierto? Dios dice: “Muy bien, os haré pasar una prueba. Os haré someteros a la tentación de Satanás, os mandaré allí y os dejaré caer, y caeréis con fuerza. Luego, cuando volváis arrastrándoos, ¿entenderéis la palabra de Dios? ¿Admitiréis que la naturaleza de Satanás está en vosotros y que sois de la misma clase que Satanás?”. ¿Cómo se llama este proceso? Es un proceso de juicio, un proceso de conquista, así como un proceso de purificación e, incluso más que eso, un proceso de perfeccionamiento. ¿Es así como deberíamos entender esto? Así pues, al someteros al juicio frente al trono de Cristo, ¿cuál de estos tres pasos habéis superado: la conquista, la purificación o la perfección? ¡Ni siquiera habéis superado el ser conquistados! Todavía puede que penséis en vuestras concepciones; seguís en conflicto, resistiéndoos. En realidad, ni siquiera podéis seguir adelante. Os sentís humillados y queréis escapar. ¿Es esta una persona que ha sido conquistada? Una persona que lo ha sido no huye, sino que acepta la orquestación de Dios y trabaja duro para cumplir todo deber sin quejarse; y al final dice: “Serviré a Dios toda mi vida, e incluso si no gano nada no albergaré resentimientos hacia Dios, porque Dios es sumamente justo”. Si os sometéis a Dios hasta este punto, podría decirse que Dios os ha ganado; formáis parte del pueblo de Dios. Si no habéis sido conquistados hasta este punto, todavía no habéis pasado por experiencias lo suficientemente profundas. Si no habéis experimentado con suficiente profundidad, ¿seguís siendo desobedientes? ¿Todavía podríais traicionarlo a Él? ¡No es seguro! Si vuestra experiencia no es lo bastante profunda, ¿iríais tan lejos como para decir que formáis parte del pueblo de Dios? Vosotros mismos no os atreveríais a garantizar lo que diríais resentidos cuando os enfrentéis a una prueba ni si podríais traicionar a Dios si os pusieran a prueba. ¡Por eso digo que la obra del juicio ante el trono de Cristo no tiene precedente en la historia! Es un paso en la grandísima obra de Dios en el mundo humano en la última era de esta humanidad corrupta, para conquistar, salvar y perfeccionar completamente a la humanidad. Así pues, ¿vais a decir que la importancia de experimentar el juicio frente al trono de Dios es profunda? ¿Tiene mucho peso esta importancia? Por eso digo que la obra del juicio durante los últimos días es algo que Dios solo hace una vez entre los hombres y que es una oportunidad excepcionalmente única para perfeccionar a las personas. Los santos nunca experimentaron esta obra a lo largo de los siglos. Nosotros, que hemos nacido en los últimos días, hemos experimentado el juicio ante el trono de Cristo. Esto es acudir al banquete con Dios, acudir al banquete del Cordero. Quienes después de ir juntos a este banquete se conviertan en una familia, ganados por Dios para formar parte de Su casa, que será el pueblo del reino de los cielos, formarán parte del pueblo del reino de Dios. ¿Sabéis qué está escrito al final de las profecías del libro del Apocalipsis? La mayor parte de aquellos creyentes que han leído el Apocalipsis saben que al final de las profecías del Apocalipsis el reino de Cristo aparece en la tierra. Cuando aparezca el reino de Cristo, el tabernáculo de Dios estará entre los hombres, y entonces los hombres accederán a un destino glorioso. Ese será el hecho que alcanzará finalmente el plan administrativo de Dios. Quienes han creído en el Señor han aprendido el Padre nuestro de memoria. ¿Cómo dice? “Padre nuestro que estás en el cielo, bendito sea Tu nombre. Que venga Tu reino, que se haga Tu voluntad en la tierra como en el cielo” (Mateo 6:9-10). Este pasaje es de muchísima importancia; es la manera en que el Señor Jesús llamaba a las personas a la oración. ¿Cuándo se cumplirán y se harán realidad estas palabras? Cuando venga Dios Todopoderoso; Él vendrá para cumplir estas palabras.

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