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130-A4 Hablar y predicar sobre la palabra de Dios: “Debes buscar el camino de la compatibilidad con Cristo”

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130-A4 Hablar y predicar sobre la palabra de Dios: “Debes buscar el camino de la compatibilidad con Cristo”

Ahora queremos llegar a ser compatibles con Cristo. ¿Dónde encontramos este camino? ¿Cómo debemos ponerlo en práctica? Si fuerais alguien llegado de la Era de la Ley, ¿no debería ser “Cómo debemos tratar la Biblia” la primera pregunta que nos planteáramos? Tenéis que ver la película “Quién es mi Señor”, así como también la película “Revelando el misterio sobre la Biblia”. Ambas películas hablan de una manera muy exhaustiva sobre las verdades acerca del tratamiento de la Biblia. Ahora buscamos volvernos compatibles con Cristo, que es convertirse en alguien verdaderamente obediente a Dios, alguien que verdaderamente adora a Dios. Todos los obstáculos, problemas y confusiones en nosotros ya han sido revelados por Dios. Sin resolver estos problemas, somos incapaces de alcanzar la compatibilidad con Cristo. Muchas personas dicen: “Reconozco que Cristo es Dios encarnado, reconozco que las expresiones de Cristo son palabras de Dios, voces de Dios. ¿No es esto suficiente para llegar a ser compatible con Dios?”. Esto no tiene sentido. ¿Por qué no tiene sentido? ¿Acaso es una cuestión sencilla? ¿De verdad podéis resolver las concepciones que tenéis en vuestro interior? Si en vuestro interior no se han corregido la naturaleza satánica de resistirse a Dios, la manera de pensar que se resiste a Dios y el carácter que se resiste a Él, ¿podéis garantizar que no haréis nada que se resista a Dios? ¿Podéis garantizar que obedeceréis a Dios en todas las cosas? ¿Podéis garantizar que cumpliréis con todos vuestros deberes y que seréis completamente leales a Dios? Entonces, ¿qué problemas tienen que resolverse para que el hombre alcance la compatibilidad con Dios? ¿De dónde vienen toda la corrupción, la rebelión y la resistencia del hombre? ¿Dónde se originan? ¿Cuál es la fuente de estos problemas? Es la naturaleza satánica del hombre. ¿Cómo se formula esta naturaleza satánica del hombre? ¿Podéis ver a través de ella? Aquellos que entendéis la Biblia, aproximaos y decidnos: ¿comprendéis este problema práctico? Incluso aquellos que escribieron la Biblia fueron incapaces de penetrar este problema; ¿pueden hacerlo quienes la estudian? Ni siquiera Pablo fue capaz de comprenderlo; ni siquiera Moisés fue capaz de comprenderlo, ¿no es así?

Una vez había un nuevo creyente en Taiwán que estaba escuchándome predicar. Yo estaba hablando de los oscuros y malvados poderes políticos del mundo: “Mirad Taiwán. Un hombre se convirtió en presidente y las masas confiaban plenamente en él, deseosas de que él acabara con los problemas de Taiwán. Sin embargo, en unos pocos años se volvió un malversador prodigioso que robaba a su pueblo por todas partes y mantenía todo este botín en sus cuentas bancarias. Al final, fue apartado y destituido”. Solo porque casualmente dije esto de pasada, aquella persona renunció: “Lo que dices es un ataque a nuestro presidente taiwanés. Esto no va a funcionar, ¡estoy en contra!”, y dejó de creer en Dios. Se tropezó con esa única cosa que dije. Nunca pensé que un presidente taiwanés ordinario tuviera una posición tan importante en su mente y dije: “No creía que esto fuera a ocurrir”. ¿Cómo podía alguien que creía en Dios defender a un presidente del mundo? Parecía que las palabras de ese presidente tenían más valor que lo que yo había dicho. Aquel hombre prefería creer en las palabras de un presidente a creer en mis palabras, las palabras de una persona corriente. ¿Podría haber creído en las palabras de Dios? ¿En quién creía? ¿En Dios Todopoderoso o en el presidente? No es fácil decirlo, ¿verdad? Esto fue un accidente; este tipo de cosas no suceden a menudo, pero, ¿sois capaces de decir que los hombres no tienen ninguna concepción sobre Dios? Unas palabras tan sencillas pudieron incitar a una persona a contraatacar y aquello dio lugar a que las personas no creyeran. Nunca creí que esto fuera posible. Decidme, ¿de qué problema se trata? Por eso, para alguien que cree en Dios es muy difícil llegar a ser compatible con Él. No os percatasteis de que no podéis ser descuidados con ninguna de vuestras palabras. Como yo, que hablo mucho en la casa de Dios. Después de que Dios hubiera realizado Su obra y nos hubiera otorgado Sus palabras, yo tenía que hacerme cargo de la mayor parte del trabajo. Yo digo las cosas tal y como son. Decidme, ¿cómo iba yo a saber qué palabras de las que dijera iban a incitar la oposición y la condena de qué persona y provocar concepciones en las personas? No sé cuánta gente tiene concepciones sobre mí. ¿Puede decirme alguien cuál es el problema? Algunas personas se formaron concepciones y se levantaron en contra de lo que yo acababa de decir. ¿Qué actitud tendrían hacia las palabras de Dios? ¿Pueden obedecer todas Sus palabras? ¿Pueden aceptarlas todas? ¿Hay dificultades? Las hay. Aunque algunas personas no se formen ideas a raíz de lo que digo, una palabra tentadora que digan sus amigos o familiares puede hacer que tropiecen de manera que ya no sean capaces de valerse por sí mismas. Mirad a todas las personas de la Iglesia de Dios Todopoderoso. Quienes se unieron hace más de dos años han podido ver más allá de toda la publicidad negativa de los no creyentes. En general, a aquellos que se unieron hace un año yo les preguntaría: “¿Sois capaces de distinguir las mentiras y los rumores de Satanás?”. “No los distingo todos, pero veo sus intenciones y no los aceptaré”. Yo diría: “¿Todavía os confunden las fuerzas del mal de Satanás, el gran dragón rojo y las fuerzas de los anticristos religiosos?”. “A mí no me confunden, eso seguro”. Por lo tanto, se puede decir que, de alguna manera, estas personas han derribado verdaderamente el obstáculo y han acabado con el control y las ataduras de las fuerzas del mal de Satanás. Si pueden entender algunas verdades más, si su carácter puede cambiar un poco más, serán capaces de librarse por completo de la influencia de Satanás. Este es el verdadero pueblo del reino. Así pues, ¿a qué distancia estáis todavía de este resultado, de este nivel? ¿Diríais que a bastante distancia? ¿No me creéis? Si digo: “Tal taiwanés, el diablo; tal persona, esa es puro Satanás”, algunos de vosotros diríais: “¿Eh? ¿Estás diciendo que nuestra gente tan buena es Satanás, el diablo? ¡No voy a escucharte, tu camino no es el correcto!” y esas personas se rebelarían contra Dios. ¿Qué significa esto? Aunque seáis capaces de aceptar y reconocer que Dios Todopoderoso es la segunda venida del Señor Jesús, que Él es Dios encarnado, todavía seguís estando muy lejos de alcanzar la compatibilidad con Dios. Es posible que algún día incluso le deis la espalda a Dios. Os miro hoy, con caras sonrientes, sintiendo que habéis aceptado el verdadero camino, que habéis vuelto para situaros frente a Dios. Esta felicidad, este alivio, es tan gratificante y maravilloso. Realmente se siente como cenar con Cristo. Pero, quién sabe; es posible que algún día alguno de vosotros se marche, que vuelva al mundo terrenal en busca del confort físico y del disfrute de la carne. ¿Por qué motivo? Por vuestras concepciones de Dios, por concepciones sobre Su obra; por eso le daríais la espalda a Dios. Hay unas cuantas personas de Taiwán que también le han dado la espalda a Dios. Yo conozco a algunas de ellas. Miradlas, ¿les falta algún ojo o alguna oreja? No han perdido ni un pelo. ¿Veis lo exageradas que son las mentiras que cuenta el gran dragón rojo?

Para aceptar la obra de Dios Todopoderoso, uno debe experimentar el juicio y el castigo de Dios, así como la poda y el trato. Esto es fundamental. Si realmente reconocéis que las palabras de Dios Todopoderoso son la verdad, que son la medicina que nos limpia y que son la vida que nos perfecciona, tendréis que sufrir un poco, sentiros un poco agraviados e incluso un poco humillados. ¿Podéis soportar semejante sufrimiento? Es fácil responder a esta pregunta con entusiasmo, pero no es fácil llevarlo a la práctica. Una vez que os hayan humillado en el mundo real, una vez que os hayan abandonado vuestros familiares, amigos y vuestra generación en el mundo real, ¿seguiréis estando dispuestos a volveros hacia Dios, dispuestos a obedecerle a Él desde lo más profundo de vuestros corazones? ¿De veras podéis desprenderos de todo esplendor y riqueza, honor, posición, incluida la riqueza, la familia y la felicidad familiar? La casa de Dios no os exige que lo hagáis. Si decís que la casa de Dios os ha hecho semejantes exigencias, estáis con el gran dragón rojo. El Partido Comunista de China dice: “La Iglesia de Dios Todopoderoso pedirá a la gente que lo deje todo con el objetivo de seguir a Dios”. Yo pregunto: en la cristiandad, ¿no pidió Jesús esta clase de cosas a los hombres? ¿Acaso no lo han hecho los santos a través de los tiempos? Esta forma de dar testimonio se viene practicando desde hace mucho tiempo, ¿por qué no condenáis a esas personas? ¿Por qué condenáis a la Iglesia de Dios Todopoderoso? ¿Acaso no dijo el Señor Jesús palabras semejantes? ¿Acaso no han dado los santos a través de los siglos la espalda al matrimonio, a sus familias y al mundo en nombre de Dios para seguir a Dios, para predicar sobre el Señor Jesús y para dar testimonio del Señor Jesús? ¿Acaso no lo han hecho? Son muchos los que sí lo han hecho. ¿Qué ley de qué país ha condenado esto como un crimen? ¿Ha sido condenado esto como un crimen? El Partido Comunista de China dijo: “La Iglesia de Dios Todopoderoso rompe familias”. ¿Es eso justo? ¿Es esta la realidad? Para seguir a Dios, para buscar la verdad, para dedicarse a la justicia, las personas deciden libremente hacer esas cosas. ¿Ha forzado a alguien la casa de Dios? ¿Acaso no es esta la obra del Señor Jesús durante la Era de la Gracia? ¿Qué dijo el Señor Jesús? “Cualquiera que no renuncie a todo lo que tiene, no puede ser Mi discípulo” (Lucas 14:33). El Señor Jesús Mismo instó a los doce discípulos y les dijo: “Seguidme” (Marcos 1:17); y también dijo: “Id por el mundo, y predicad el evangelio a todas las criaturas” (Marcos 16:15). ¿Estáis diciendo que el Señor Jesús se equivocaba al decir eso? Esto está documentado en la Biblia. Todas las comunidades religiosas y todos los santos a través de los siglos han actuado de ese modo, ¿por qué no os atrevéis a condenarlos a ellos? ¿Por qué venís aquí a vilipendiar la Iglesia de Dios Todopoderoso diciendo que rompe familias? ¿No es esto una sarta de mentiras contadas por Satanás? Seguís a Dios, pero en cambio sois incapaces de ver más allá de esto. No sabéis diferenciar entre verdadero y falso, distinguir el blanco del negro.

Gastar para Dios, llegar a ser compatible con Cristo. Es fácil comprender estas palabras de Dios, pero no es fácil ponerlas en práctica. Esto es una travesía. Creéis en Dios Todopoderoso y decís: “Estupendo. Dios Todopoderoso es la segunda venida del Señor Jesús. Dios ha llegado para realizar Su obra de los últimos días, para llevar a cabo Su obra del juicio en los últimos días para limpiarnos y finalmente llevarnos al reino de los cielos. Lo que decíamos de ser arrebatados y conducidos al reino de los cielos se hará realidad en la obra del juicio de los últimos días llevada a cabo por Dios Todopoderoso”. Deseáis que os arrebate y que os lleve al reino de los cielos, ¿no? Todos debemos aparecer frente al trono de Cristo para recibir Su juicio de modo que podamos ser limpiados, y este es el camino para entrar en el reino de los cielos. ¿Lo veis más claro ahora? El Señor Jesús profetizó: “Y a la medianoche se oyó un grito: Mirad, llegó el novio, salid a darle el encuentro” (Mateo 25:6). ¿Qué sigue después de estas palabras? Quienes han tomado aceite consigo están preparados para cenar con Él. ¿Qué “cena” es esta? Se le llama “la boda del Cordero”; también se llama “la cena en el cielo”. Esta es la “cena” que ninguno de los que estudian la Biblia son capaces de entender. ¿Cuál es el significado de “la boda del Cordero”? No hay hombres comiendo ni bebiendo con Dios en esta cena, disfrutando. La realidad en la tierra son los hombres que aparecen frente al trono de Cristo para recibir el juicio, hombres comiendo y bebiendo las palabras de Dios, cara a cara con Él. Al comer y beber las palabras de Dios, estaréis cara a cara con Él, contemplando a Dios; al comer y beber las palabras de Dios, y al reflexionar sobre Sus palabras, entenderéis Su voluntad; al comer y beber las palabras de Dios, entenderéis la verdad, conoceréis Sus palabras y conoceréis Su carácter. Por lo tanto, cuanto más coma y beba uno de las palabras de Dios, más estará cara a cara con Él. Durante la Era de la Gracia, la fe del hombre en Dios estuvo cubierta de nieblas, como si este mirara a través de la bruma, incapaz de ver las cosas con claridad. Ahora, cuanto más comemos y bebemos las palabras de Dios, más se despeja esta niebla y más claras vemos las cosas. Cuanto más comemos y bebemos las palabras de Dios, más entendemos la verdad, más conocemos el carácter de Dios, más entendemos Su voluntad y, finalmente, nos situamos cara a cara con Él. Esta es la cena. El resultado que ha conseguido esta “cena” es alcanzar la comprensión de la verdad y conocer a Dios comiendo y bebiendo Sus palabras y experimentándolas, para finalmente situarnos cara a cara con Él. Este ponernos cara a cara con Dios es la manera como cenamos con Dios. “Él conmigo”, Él ahora me reconoce; “Yo con Él”, yo ahora lo conozco a Él. Si aquellos que no han acudido a esta cena oraran un día al Señor diciendo: “Señor, Señor. no hemos profetizado en Tu nombre? Y ¿no hemos expulsado demonios en Tu nombre? ¿Y no hemos hecho obras maravillosas en Tu hombre?” ¿Qué dijo el Señor Jesús? “Nunca he escuchado de vosotros; iros porque vosotros hacéis maldad” (Mateo 7:23). ¿Por qué diría Él algo así? No asistió a esta cena. ¿Por qué hay tantas personas que no aceptan la obra de Dios de los últimos días? Estas dicen: “Las promesas del Señor Jesús se cumplirán. Lo que dice el Señor cuenta. No podemos traicionar al Señor. Su segunda venida es para llevarnos al cielo, Su regreso al cielo fue para preparar nuestro lugar para después venir y llevarnos. Esperaremos a que el Señor venga y nos lleve al reino de los cielos y encontrarnos con el Señor en el aire”. ¿No está esto en conflicto con la obra del Señor, con la aparición de Dios? Están esperando al Señor para que las lleve al aire a encontrarse con el Señor y creen que asistir a la cena es encontrarse con el Señor en el aire. Aquello de lo que da testimonio la Iglesia de Dios Todopoderoso es la obra de Dios cuando Él llegue a la tierra. Después de que los hombres hayan aceptado la obra de Dios Todopoderoso y hayan aparecido frente al trono de Cristo para ser juzgados y limpiados, aquellos que queden serán conducidos al reino de Dios. “Este camino no es correcto, esto es distinto de lo que entendimos de la Biblia”. Por lo tanto, no lo aceptan. Decidme, ¿qué camino es correcto? ¿Cuál es real? ¿Es sencilla esta cuestión? Es decir, una vez que está involucrada la verdad, una vez que están involucradas las palabras de Dios, la verdadera comprensión no llega fácilmente. Podéis tardar medio mes en experimentar una verdad, e incluso hablando os llevará unos diez días hasta decir “ahora lo entiendo” desde lo más profundo de vuestros corazones. Si no habéis estado trabajando diez días o así, ¿qué habéis entendido? Simplemente estáis en las nubes y miráis a través de la bruma. Parece que entendéis algo, pero no es el caso. Eso no es la verdadera comprensión. ¿No es este el caso? ¿Quién de entre los que interpretan la Biblia es capaz de entender verdaderamente este asunto? ¿Quién lo ha entendido claramente? Nadie puede comprender verdaderamente las palabras de Dios. Por eso, todos aquellos que interpretan la Biblia son falsos profetas, aquellos que se dicen Cristo son todos falsos Cristos. ¿Se entiende esto? No digáis que entendéis; todavía tenéis un rastro de duda en vuestros corazones.

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