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130-B5 Más bienaventurados son los que aceptan y obedecen la palabra de Dios

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130-B5 Más bienaventurados son los que aceptan y obedecen la palabra de Dios

Creéis en el Señor, pero no tenéis nada de la verdad y os proclamáis a vosotros mismos como si fuerais más santos y virtuosos que nadie. Esto es la idolatría. Esto es hipocresía. Y si hoy en día mucha gente viera a aquellos piadosos cristianos enviados al infierno, ¿os imagináis que tendrían quejas contra el Señor? ¡Estarían llenos de quejas! ¡Estarían llenos de odio! Podrían pensar, “Señor, ¡los enviaste al infierno! Los has hecho sufrir tanto. Eres demasiado cruel. ¡Ya no creeré más en Ti!” ¡Un hombre así alberga un corazón maligno de incredulidad! ¿No es así? ¿Dónde exactamente está el error de esta persona? Puede contar con dos ojos en su cabeza, ¿pero puede ver la esencia del problema? Entonces, ¿por qué está tan seguro? Cada vez que ve a un creyente en la religión realizando con entusiasmo un acto virtuoso, dice, “¡Cuán fuerte es su amor por el Señor!” Cada vez que ve a un creyente en la religión llevar agua o barrer el patio de una viuda o cocinar para los huérfanos, dice, “¡Cuán santo es!” ¿Tienes siquiera un concepto de la santidad? ¿Tienes siquiera un concepto de la virtud? Te llamas santo, pero ¿eres más santo que el Señor? Te llamas virtuoso, pero ¿eres más virtuoso que el Señor? Cuando hablas esas palabras, ¿no estás resistiendo al Señor? Estás resistiendo al Señor. Hay hipócritas en la iglesia que, cuando dan testimonio de Dios, abren inmediatamente los ojos con rabia y se convierten en demonios. Pero si no testifican de Dios, se sientan y sonríen con benignidad, como si fueran virtuosos. ¿Dónde está su virtud? ¡Hipócritas! No tienen ninguna profundidad en el tema y aun así juzgan ciegamente. ¿Quién ama al Señor? ¿Hay siquiera un solo hombre en todo el mundo religioso que verdaderamente ame al Señor? ¿Hay siquiera un solo miembro de la raza humana que verdaderamente ame al Señor? Si no entiendes lo que significa amar al Señor, no vayas por ahí utilizando las nociones y la imaginación del hombre para colocar tales laureles sobre la cabeza de esta o aquella persona para finalmente ponértelos tú mismo. ¿Qué autoridad tienes? ¿Sabes lo que es la santidad? ¿Sabes lo que significa amar al Señor? ¿El amor para el Señor es simplemente hacer buenas obras? ¡Una teoría sin sentido y fuera de contexto! ¿Qué significa realmente amar al Señor? Significa que uno experimenta el juicio y el castigo de Dios, tiene una verdadera comprensión del carácter de Dios y al final, ve que toda la obra de Dios es la obra de amor y salvación, juicio, castigo, poda o trato, y el resultado final son la purificación y la perfección del hombre. En el momento en que llega a esta comprensión, el momento en que su experiencia alcanza este nivel, llega a ver que hay innumerables aspectos del amor de Dios, demasiados como para poder contarlos. En muchas de las obras de Dios el hombre ve solo Su carácter justo, Su majestad y Su ira, pero finalmente todas estas cosas benefician al hombre. Sufren ahora, pero después de sus sufrimientos estas personas verán que el amor de Dios es tan grande y tan real, y el amor por Dios nacerá en su corazón. Cuando eso sucede, ¿qué dicen estas personas? “Fui muy rebelde contra Dios en el pasado, estaba ciego, ¡no conocía a Dios! Nada de lo que dije en el pasado era práctico, estaba basado en las nociones y la imaginación del hombre, no había nada de la verdad en ello, miré a las personas y las cosas sin principio, mis puntos de vista estaban todos equivocados. He seguido los puntos de vista de los incrédulos y los dichos populares en la religión, pero no son compatibles con la realidad de la verdad. ¡Van contra el principio y la voluntad del Señor!”. Cuando un hombre puede decir estas palabras, está verdaderamente purificado. Sus puntos de vista están alineados con los de Dios y la forma en que evalúa a la gente está alineada con la de Dios, porque él mira más allá de comportamiento exterior de las personas y examina sus intenciones y motivaciones. Por último, si nos fijamos en él, vemos que tiene un corazón que verdaderamente ama al Señor y que considera la voluntad del Señor en todas las cosas. Su voluntad es una con la del Señor. ¡Esto es lo que significa amar a Dios! Es una tontería absoluta colocar laureles sobre la cabeza de otro, decir que tal o cual hombre ama al Señor, que es obediente a Dios o que es virtuoso con base en el comportamiento exterior. ¿No temes que tales palabras ofendan al Señor? ¿Eres el Señor de la creación? ¿Eres el Creador del hombre? ¿Puedes ver a través de a la esencia del hombre? Estás siendo arrogante, engreído y con aires de superioridad. No comprendes la verdad y tus palabras son peores que absurdas. ¿No es así?

Os digo, cuando acepté inicialmente trabajar en la obra de Dios en los últimos días y leí las palabras de Dios de juicio y castigo, me di cuenta de que las cosas de la religión y las nociones e imaginaciones de hombre en mí eran iguales a las de vosotros. Las tenéis, igual que yo. Tenía tanto de ellas en mí como vosotros. Pero durante estos años, a través de la lectura de la palabra de Dios y hablando con la verdad, al realizar mis deberes y el alumbramiento y la iluminación del Espíritu Santo, finalmente logré el entendimiento para comprender esta cuestión. Así, empezaron a darse cambios en mis opiniones. Llegaron a ser diferentes a las de los hombres religiosos, totalmente diferentes. Yo no nací poseyendo las palabras que hablo con vosotros, ¿entendéis? Decidme, ¿creéis que en ocho años o una década podéis ser purificados de estas nociones e imaginaciones humanas, dichos fuera de contexto y juicios descuidados? Seguramente podéis. Yo soy prueba viviente de que podéis. He sido purificado y todo lo que necesitáis hacer es creer igual que yo, aceptar la palabra de Dios, practicar y experimentar la palabra de Dios, orar y buscar la verdad, y finalmente podéis ser como yo. Se puede escuchar que mis palabras son diferentes a las de los hombres religiosos. Todas las opiniones de los teólogos, eruditos, pastores y ancianos en la religión están equivocadas. Nunca han experimentado la obra de Dios. Los puntos de vista, los aires de superioridad y las imaginaciones del hombre, están demasiado arraigados en los hombres de su estatura. Solamente las palabras de Dios pueden conquistar al hombre. Así es.

Por lo tanto, cuando terminéis de leer la palabra de Dios, no digáis que creer en Dios es difícil, ¡porque no lo es! Parece difícil para el hombre, pero no es difícil para Dios. Dios os perfeccionará y el Espíritu Santo estará con vosotros, os alumbrará e iluminará, y entonces no os será difícil. Un año de experimentar la obra de Dios te traerá un año de beneficios, dos años los duplicará, después de tres a cinco años de realizar vuestros deberes, comprenderéis muchas verdades y seréis muy diferentes, y después de ocho a diez años de realizar vuestros deberes, tendréis conocimiento de Dios. Una década de la fe en Dios Todopoderoso os beneficiará más que un siglo de la fe en la religión. ¿Creéis esto? Había un hombre que creyó en la religión por más de veinte años, pero después de escucharme por tres horas, dijo: “¡Gané más con un poco de tu enseñanza que con veinte años en la fe!” Lo que él pasó más de veinte años intentando comprender sin lograrlo, lo que le faltó por más de veinte años, se lo aclaré en un momento. ¿Crees que fue fácil? Algunos dirán: “Pero yo soy viejo, el desastre está a punto de suceder y mi tiempo es corto, ¿este poco tiempo me dará la experiencia que necesito? ¿Podrá Dios todavía completarme?” ¿Podrá? Él dijo: “Yo creí por más de treinta años, ¡pero apenas he encontrado mi fe!” El Señor Jesús contó una parábola, en la cual Él dio el mismo pago a unos que trabajaron por siete horas y a otros que trabajaron solo una hora. Puedo hacer el equivalente de siete horas de trabajo mientras vosotros hacéis el equivalente de una, pero al final la recompensa que recibimos es la misma. Esto hace que algunas personas se pongan celosas y digan: “Señor, ¡eres demasiado injusto!” ¿Qué contestó Jesús? “La plata que os entregué no deja ninguna deuda de Mi parte hacia vosotros, os he dado abundantemente. Además, ¡cómo os atrevéis a enojaros conmigo por ser una buena persona!” Esto avergüenza a Satanás. Eso es lo que quiere decir esta parábola.

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