VII Palabras clásicas sobre el conocimiento de Dios mismo, el único

(III) Palabras sobre la santidad de Dios

38. Que la santidad de Dios es la intachable esencia de Dios, el amor abnegado de Dios, que todo lo que Dios le concede al hombre es abnegado, y llegaréis a conocer que la santidad de Dios es sin mancha e irreprochable. Estas esencias de Dios no son palabras que Él usa para presumir de Su identidad, sino que Él usa Su esencia para tratar en silencio y con sinceridad con todos y cada uno de los individuos. En otras palabras, la esencia de Dios no está vacía ni es teórica o doctrinal, y desde luego no es una especie de conocimiento. No es una clase de educación para el hombre, sino que en vez de la verdadera revelación de las propias acciones de Dios, es la esencia revelada de lo que Dios tiene y es.

de ‘Dios mismo, el único VI’ en “La Palabra manifestada en carne”

39. No veréis que Dios tenga opiniones sobre las cosas parecidas a las de las personas ni tampoco le veréis usar los puntos de vista de los hombres, su conocimiento, su ciencia, su filosofía o la imaginación del hombre para encargarse de las cosas. En su lugar, todo lo que Dios hace y todo lo que Él revela está relacionado con la verdad. Es decir, cada palabra que Él ha dicho y cada acción que ha llevado a cabo conciernen a la verdad. Esta verdad no es una fantasía sin base; esta verdad y estas palabras son expresadas por Dios debido a Su esencia y Su vida. Como estas palabras y la esencia de todo lo que Dios ha hecho son la verdad, podemos afirmar que la esencia de Dios es santa. En otras palabras, todo lo que Dios dice y hace aporta vitalidad y luz a las personas; les permite ver cosas positivas y la realidad de las mismas, y le señala el camino a la humanidad para que pueda andar por la senda correcta. Estas cosas se determinan gracias a la esencia de Dios y debido a la esencia de Su santidad.

de ‘Dios mismo, el único V’ en “La Palabra manifestada en carne”

40. ¿A qué se refiere la santidad de Dios de la que hablo? Pensad por un segundo. ¿Es la veracidad de Dios Su santidad? ¿Es la fidelidad de Dios Su santidad? ¿Es la generosidad de Dios Su santidad? ¿Es la humildad de Dios Su santidad? ¿Es el amor de Dios por el hombre Su santidad? Dios le concede al hombre, gratuitamente, verdad y vida; ¿es esta Su santidad? (Sí). Todo esto que Dios revela es único; no existe en la humanidad corrupta ni se puede ver allí. Ni durante el proceso de la corrupción del hombre por parte de Satanás ni en el carácter corrupto de Satanás, ni en su esencia o en su naturaleza se puede ver el menor rastro de ello. Todo lo que Dios es y tiene es único y sólo Él mismo posee y cuenta con ese tipo de esencia.

[...] La esencia de la santidad es el verdadero amor, pero más aún, es la esencia de la verdad, la justicia y la luz. La palabra “santo” sólo es adecuada cuando se aplica a Dios; nada en la creación puede ser merecedor de llevar este calificativo. El hombre debe entender esto.

de ‘Dios mismo, el único VI’ en “La Palabra manifestada en carne”

41. “Y Jehová Dios le ordenó y le dijo: De cada árbol del jardín puedes comer libremente, pero no debes comer del árbol del conocimiento del bien y el mal porque el día que comas de él, definitivamente morirás”. ¿Qué contiene el mandamiento que Dios le dio al hombre en este pasaje? Primeramente, Dios le indica al hombre lo que puede comer, siendo los frutos de una variedad de árboles. No hay peligro ni veneno; se puede comer de todos y a voluntad, sin recelos. Esta es una parte. La otra parte es una advertencia. Esta advertencia le dice al hombre el árbol del cuál él no puede comer el fruto; él no debe comer el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. ¿Qué ocurrirá si lo hace? Dios le dijo al hombre: Si comes de él, ciertamente morirás. ¿Son estas palabras directas? Si Dios te dijo esto, pero no entendiste el por qué, ¿lo tratarías como una norma o un mandato que debes seguir? Debería obedecerse, ¿o no? Pero sea que el hombre pueda o no seguir esta regla, las palabras de Dios son inequívocas. Dios le dijo al hombre con toda claridad lo que podía comer y lo que no, y qué sucedería si comía lo que no debía. ¿Has visto algo del carácter de Dios en estas breves palabras que Él pronunció? ¿Son estas palabras de Dios ciertas? ¿Hay algún engaño? ¿Hay alguna falsedad? ¿Hay algo amenazante? (No). Dios le dijo al hombre con honestidad, veracidad y sinceridad lo que podía comer y lo que no, abierta y directamente. ¿Hay algún significado oculto en estas palabras? ¿Son estas palabras directas? ¿Hay alguna necesidad de conjeturas? (No). No hay necesidad de adivinar. Su sentido es obvio a primera vista y lo entiendes tan pronto como lo ves. Está claro como el cristal. Es decir, lo que Dios quiere decir y expresar sale de Su corazón. Las cosas que Dios expresa son limpias, directas y claras. No hay motivos encubiertos ni significados ocultos. Él le habló al hombre directamente, y le dijo qué podía comer y qué no. Es decir, por medio de estas palabras de Dios el hombre puede ver que Su corazón es transparente, verdadero. No hay aquí falsedad alguna; no está diciendo que no puedas comer lo que es comestible ni te indica “Hazlo a ver qué ocurre” con las cosas que no puedes comer. Esto no es lo que Él quiere decir. Todo lo que Dios piensa en Su corazón es lo que dice.

de ‘Dios mismo, el único IV’ en “La Palabra manifestada en carne”

42. Dios creó al hombre y, desde entonces, siempre ha dirigido la vida de la humanidad. Ya sea proporcionándole bendiciones a la humanidad, dándole las leyes y Sus mandamientos o estipulando las diversas normas para la vida, ¿sabes cuál es el objetivo deseado de Dios al hacer estas cosas? En primer lugar, ¿podéis asegurar que todo lo que Él hace es por el bien de la humanidad? Tal vez creáis que esta frase es relativamente amplia y hueca, pero hablando de forma específica, ¿no es para dirigir y guiar al hombre hacia vivir una vida normal todo lo que Dios hace? Ya sea que el hombre observe Sus normas o guarde Sus leyes, el objetivo de Dios es que el hombre no adore a Satanás, que no sea dañado por este; esto es de lo más fundamental y esto fue lo que se hizo en el principio mismo. En ese momento, cuando el hombre no entendió la voluntad divina, Él tomó algunas leyes y normas sencillas e hizo estipulaciones que cubrieran todo aspecto concebible. Estas son sencillas, pero en ellas se contiene la voluntad de Dios. Él aprecia, valora y ama tiernamente a la humanidad. ¿No es este el caso? (Sí). ¿Podemos decir, pues, que Su corazón es santo? ¿Podemos decir que Su corazón es limpio? (Sí). ¿Tiene Dios algunas intenciones ulteriores? (No). ¿Es, pues, este objetivo suyo correcto y positivo? (Sí). Independientemente de las estipulaciones que Dios haya hecho, en el transcurso de Su obra todas tienen un positivo efecto en el hombre y dirigen el camino. ¿Existen, entonces, algunos pensamientos egoístas en la mente de Dios? ¿Tiene Dios algunos objetivos adicionales en lo que al hombre respecta o quiere usar al hombre de alguna manera? (No). De ninguna manera. Dios hace lo que dice, y también piensa de este modo en Su corazón. No hay propósito mezclado ni pensamientos egoístas. No hace nada para sí mismo, sino que absolutamente todo es para el hombre, sin objetivos personales. Aunque tiene planes e intenciones para el ser humano, no hace nada para sí mismo. Todo lo que lleva a cabo es puramente para la humanidad, para protegerla, para impedir que se desvíe. ¿No es precioso este corazón? ¿Puedes ver el más diminuto indicio de este precioso corazón en Satanás? (No). No puedes ver nada de esto en Satanás. Todo lo que Dios hace se revela de forma natural. Al considerar la forma en que Dios obra, ¿cómo lo hace? ¿Toma Dios estas leyes y Sus palabras, y las ata firmemente a la cabeza de cada persona como el encanto de la argolla de oro,[a] imponiéndoselas a cada hombre? ¿Obra Él de ese modo? (No). ¿De qué forma realiza Dios, pues, Su obra? (Él nos guía. Él nos aconseja y alienta). ¿Acaso amenaza? ¿Se anda con rodeos? (No). Cuando tú no entiendes la verdad, ¿cómo te guía Dios? (Hace brillar una luz.) Hace brillar una luz sobre ti, te dice con claridad que esto no está en armonía con la verdad y lo que deberías hacer. A partir de estas formas en las que Dios obra, ¿qué tipo de relación sientes que tienes con Dios? ¿Acaso te hacen sentir que Dios está fuera de tu alcance? (No.) Entonces, ¿cómo te hacen sentir? Dios está especialmente cerca de ti, no hay distancia entre vosotros. Cuando Dios te guía, cuando Él provee para ti, te ayuda y te apoya, sientes la amabilidad de Dios, Su respetabilidad, sientes lo hermoso que es, lo cálido. Pero cuando Él te reprocha tu corrupción o cuando Él te juzga y te disciplina por rebelarte contra Él, ¿qué método usa Dios? ¿Te hace reproches con palabras? ¿Te disciplina a través de tu entorno, de personas, asuntos y cosas? (Sí). ¿Qué nivel alcanza esta disciplina? ¿Llega al mismo punto en el que Satanás daña al hombre? (No, alcanza un nivel que el hombre puede soportar). Dios obra de un modo amable, amoroso, delicado y afectuoso, una manera especialmente medida y adecuada. Su manera no te hace sentir emociones intensas como: “Dios debe dejarme hacer esto” o “Dios debe dejarme hacer aquello”. Dios nunca te da esa clase de mentalidad intensa o sentimientos intensos que hacen las cosas insoportables. ¿No es así? Incluso cuando aceptas las palabras de juicio y castigo de Dios, ¿cómo te sientes, entonces? Cuando sientes la autoridad y el poder de Dios, ¿cómo te sientes entonces? ¿Sientes que Dios es divino e inviolable? (Sí). ¿Te sientes distanciado de Dios en esos momentos? ¿Te sientes asustado de Dios? No, en su lugar, sientes temerosa reverencia de Dios. ¿No sienten las personas todas estas cosas por la obra de Dios? ¿Tendrían estos sentimientos si Satanás obrara en el hombre? (No). Dios usa Sus palabras, Su verdad y Su vida para proveer continuamente para el hombre, para sostener al hombre. Cuando el ser humano es débil, cuando se siente abatido, ciertamente Dios no habla con aspereza, diciendo: “No te sientas abatido. ¿Por qué estás abatido? ¿Por qué eres débil? ¿Cuál es la razón de que estés débil? Estás tan débil y siempre estás tan abatido. ¿De qué te vale vivir? ¡Muérete ya!”. ¿Obra Dios de esta forma? (No). ¿Tiene Dios la autoridad de actuar de esta forma? (Sí). Pero Dios no actúa de este modo. La razón por la que Dios no actúa así es por Su esencia, la esencia de la santidad de Dios. Su amor por el hombre, Su aprecio y Su valoración del hombre no pueden expresarse con claridad en sólo una o dos frases. No es algo producido por la jactancia del hombre, sino algo que Dios produce en la práctica real; es la revelación de la esencia de Dios. ¿Pueden todas estas formas de obrar de Dios permitir que el hombre vea Su santidad? En todas estas maneras de obrar de Dios, incluidas Sus buenas intenciones, los efectos que Dios desea lograr en el hombre, los distintos modos que Dios adopta para obrar en el hombre, el tipo de obra que hace, lo que quiere que el hombre entienda, ¿has visto alguna maldad o astucia en las buenas intenciones de Dios? (No). Por tanto, en todo lo que Dios hace, todo lo que dice, todo lo que piensa en Su corazón, así como toda Su esencia que Él revela, ¿podemos llamar a Dios santo? (Sí). ¿Ha visto el hombre alguna vez esta santidad en el mundo o en sí mismo? Aparte de Dios, ¿la has visto alguna vez en algún hombre o en Satanás? (No). De lo que hemos hablado hasta este momento, ¿podemos denominar a Dios como el único y santo Dios mismo? (Sí). Todo lo que Dios le da al hombre, incluidas las palabras de Dios, las distintas formas en las que Dios obra en el hombre, lo que Dios le dice al hombre, lo que Él le recuerda al hombre, lo que Él aconseja y alienta, todo se origina en una esencia: todo se origina en la santidad de Dios. Si no hubiera Dios tan santo, ningún hombre podría ocupar Su lugar para realizar la obra que Él hace.

de ‘Dios mismo, el único IV’ en “La Palabra manifestada en carne”

43. Ahora bien, con la obra de Dios en los últimos días, Él ya no sólo otorga gracia y bendiciones al hombre como lo hizo en el principio, y tampoco persuade a las personas para que sigan adelante. Durante esta etapa de la obra, ¿qué ha visto el hombre de todos los aspectos de la obra de Dios que han experimentado? Ha contemplado el amor de Dios y Su juicio y Su castigo. En ese momento, Dios, además, provee, respalda, esclarece y guía al hombre, para que poco a poco lleguen a conocer Sus intenciones, las palabras que pronuncia y la verdad que Él confiere al hombre. Cuando el hombre es débil, cuando los seres humanos están desanimados y no tienen dónde acudir, Dios usará Sus palabras para consolarlos, aconsejarlos y alentarlos, de manera que el hombre de pequeña estatura pueda encontrar su fuerza progresivamente, levantarse en positividad y estar dispuesto a colaborar con Dios. Sin embargo, cuando el hombre le desobedece o se resiste a Él, o revela su propia corrupción, Dios no mostrará misericordia alguna al castigarlo y disciplinarlo. No obstante, Dios mostrará tolerancia y paciencia hacia la necedad, la ignorancia, la debilidad y la inmadurez del hombre. De esta forma, a través de toda la obra que Dios hace por el hombre, este madura y crece poco a poco, y llega a conocer las intenciones de Dios, a conocer alguna verdad, a saber cuáles son las cosas positivas y cuáles las negativas, a saber qué es el mal y la oscuridad. Dios no siempre castiga y disciplina al ser humano ni tampoco muestra siempre tolerancia y paciencia. Más bien provee para cada persona de formas distintas, en sus etapas diferentes, y según su estatura y su calibre diferentes. Hace muchas cosas por el hombre y a un precio elevado; el hombre no percibe nada de este costo ni de las cosas que Dios hace, aunque todo lo que Él lleva a cabo se realiza de hecho en cada persona individual. El amor divino es real: por medio de la gracia de Dios, el hombre evita un desastre tras otro; sin embargo, hacia las debilidades del hombre Él muestra Su tolerancia una vez tras otra. El juicio y el castigo divinos permiten que las personas lleguen a conocer gradualmente la corrupción de la humanidad y su esencia satánica. Lo que Dios provee, Su esclarecimiento y Su guía del hombre, todo permite que el ser humano conozca más y más la esencia de la verdad y que sepa cada vez más lo que el hombre necesita, qué camino debería tomar, para qué debería vivir, el valor y el significado de su vida y cómo recorrer la senda que tiene por delante. Todas estas cosas que Dios hace son inseparables de Su único propósito original. ¿Cuál es, pues, este propósito? ¿Por qué usa Dios estas formas de llevar a cabo Su obra sobre el hombre? ¿Qué resultado quiere Él lograr? En otras palabras, ¿qué quiere Él ver en el ser humano y conseguir de él? Lo que Dios quiere ver es que el corazón del hombre pueda revivir. Estas maneras que Él usa para obrar sobre el ser humano son para despertar de forma continua el corazón del hombre, su espíritu, haciéndole saber de dónde viene, quién lo está guiando, respaldando, proveyendo para él y quién ha permitido que viva hasta ahora; para dejar que el hombre sepa quién es el Creador, a quién debería adorar, por qué tipo de senda debería caminar y de qué manera debería venir delante de Dios; son usados para revivir poco a poco el corazón del hombre para que este conozca el corazón de Dios, lo entienda y comprenda el gran cuidado y pensamiento que hay detrás de Su obra para salvarle. Cuando el corazón del hombre ha revivido, ya no desea vivir la vida de un carácter degenerado y corrupto, sino que quiere buscar la verdad en la satisfacción de Dios. Cuando el corazón del hombre ha despertado, entonces es capaz de llevar a cabo una ruptura limpia con Satanás, para no ser ya más perjudicado por este ni controlado, ni engañado. En su lugar, el hombre puede colaborar en la obra de Dios y en Sus palabras de un modo positivo para satisfacer el corazón de Dios, alcanzando así el temer a Dios y apartarse del mal. Este es el propósito original de Su obra.

de ‘Dios mismo, el único VI’ en “La Palabra manifestada en carne”

44. A lo largo de vuestra larga vida, básicamente todo individuo se ha encontrado con muchas situaciones peligrosas y ha pasado por muchas tentaciones. Esto se debe a que Satanás está justo a tu lado, con los ojos fijos en ti constantemente. Le encanta cuando el desastre te golpea, cuando las calamidades caen sobre ti, cuando nada va bien para ti y cuando estás atrapado en su red. En cuanto a Dios, te está protegiendo constantemente, evitándote una desdicha tras otra y un desastre tras otro. Por esto afirmo que todo lo que el hombre tiene —paz, gozo, bendiciones y seguridad personal— está, en realidad, bajo el control de Dios y Él guía y decide el destino de cada individuo. ¿Pero tiene Dios una noción inflada de Su posición, como dicen muchos? ¿Diciéndote que “Yo soy el mayor de todos, soy Yo quien me ocupo de vosotros, y todos vosotros tenéis que suplicarme misericordia; la desobediencia se castigará con la muerte”? ¿Ha amenazado Dios alguna vez así a la humanidad? (No). ¿Ha afirmado alguna vez, “La humanidad está corrompida y por ello no importa cómo la trate ni el trato arbitrario que le proporcione; no necesito arreglar las cosas lindamente para ellos”? ¿Piensa Dios así? ¿Ha actuado Dios de este modo? (No). Por el contrario, el trato que Dios da a todas y cada una de las personas es sincero y responsable, más responsable incluso de lo que tú eres contigo mismo. ¿No es esto así? Dios no habla inútilmente ni está en lo alto, dándose aires ni tampoco se conforma con engañar a la gente. En vez de ello, Él está haciendo con sinceridad y en silencio las cosas que Él mismo necesita realizar. Esas cosas producen bendiciones, paz y gozo al hombre. Lo conducen de un modo apacible y feliz ante la vista de Dios y a Su familia; después viven delante de Dios y aceptan Su salvación con el razonamiento y el pensamiento adecuados. ¿Ha sido, pues, Dios un hipócrita con el hombre en Su obra? ¿Ha mostrado Él alguna vez una falsa demostración de bondad, engañando al hombre con unos cuantos cumplidos, y después le ha vuelto la espalda? (No). ¿Ha afirmado Dios alguna vez una cosa y después ha hecho otra? ¿Ha hecho Dios alguna vez promesas vacías y se ha jactado, diciéndote que puede hacer esto para ti o ayudar a hacer esto otro para ti, y después desaparece? (No). En Dios no hay astucia ni falsedad. Él es fiel y todo lo que hace es real. Él es el Único con el que las personas pueden contar y el Dios en quien pueden confiar su vida y todo lo que tienen. Como no hay picardía en Él, ¿podríamos afirmar que Dios es el más sincero? (Sí). Por supuesto que sí, ¿verdad? Aunque, hablando ahora de esta palabra, cuando se aplica a Dios resulta demasiado débil, demasiado humanizado, no hay nada que podamos hacer al respecto ya que estos son los límites del lenguaje humano. Es ligeramente inadecuado definir a Dios aquí como sincero, sin embargo, usaremos esta palabra por el momento. Dios es fiel y sincero. Entonces, ¿qué queremos decir cuando hablamos de estos aspectos? ¿Acaso nos estamos refiriendo a las diferencias entre Dios y el hombre y a las discrepancias entre Dios y Satanás? Podemos afirmarlo. Esto es porque el hombre no puede ver rastro alguno del carácter corrupto de Satanás en Dios. ¿Estoy en lo cierto cuando digo esto? ¿Alguien me puede dar un Amén por esto? (¡Amén!) No vemos ninguna maldad de Satanás revelada en Dios. Todo lo que Él hace y revela es totalmente beneficioso y útil para el hombre y se hace totalmente para proveer al hombre, está lleno de vida y le proporciona una senda que seguir y una dirección que tomar. Dios no es corrupto y, además, considerando ahora todo lo que Él hace, ¿podemos afirmar que Dios es santo? (Sí). Como Dios no tiene nada de la corrupción de la humanidad y no tiene nada similar o idéntico al carácter corrupto de la humanidad ni a la esencia de Satanás, desde este punto de vista podemos declarar que Él es santo. Dios no revela corrupción alguna, y la revelación de Su propia esencia en Su obra es toda la confirmación que necesitamos de que Dios mismo es santo. ¿Lo veis? Ahora bien, para conocer la esencia santa de Dios, miremos mientras tanto estos dos aspectos: 1) No hay carácter corrupto en Dios; 2) la esencia de la obra de Dios en el hombre le permite a este ver la propia esencia de Dios, y esta es enteramente positiva. Porque las cosas que cada manera de obra de Dios trae al hombre son cosas positivas. En primer lugar, Dios le exige al hombre que sea honesto; ¿no es esto positivo? Dios le da sabiduría al hombre; ¿no es esto positivo? Dios capacita al hombre para discernir entre el bien y el mal; ¿no es esto positivo? Permite que el hombre entienda el significado y el valor de la vida humana; ¿no es esto positivo? Le permite al hombre ver a través de la esencia de las personas, de los eventos y de las cosas de acuerdo con la verdad; ¿no es esto positivo? (Sí, lo es). Y el resultado de todo esto es que el hombre deja de ser engañado, dañado o controlado por Satanás. En otras palabras, permiten que las personas se liberen por completo de la corrupción de Satanás y que, por tanto, caminen poco a poco por la senda del temor de Dios y de apartarse del mal.

de ‘Dios mismo, el único VI’ en “La Palabra manifestada en carne”

45. Ahora vuestra comprensión perceptiva de la esencia de Dios sigue requiriendo un largo periodo de tiempo para aprenderla, confirmarla, sentirla y experimentarla, hasta que un día conozcáis, desde el mero centro de vuestros corazones, que la santidad de Dios es la intachable esencia de Dios, el amor abnegado de Dios, que todo lo que Dios le concede al hombre es abnegado, y llegaréis a conocer que la santidad de Dios es sin mancha e irreprochable. Estas esencias de Dios no son palabras que Él usa para presumir de Su identidad, sino que Él usa Su esencia para tratar en silencio y con sinceridad con todos y cada uno de los individuos. En otras palabras, la esencia de Dios no está vacía ni es teórica o doctrinal, y desde luego no es una especie de conocimiento. No es una clase de educación para el hombre, sino que en vez de la verdadera revelación de las propias acciones de Dios, es la esencia revelada de lo que Dios tiene y es. El hombre debería conocer esta esencia y comprenderla, ya que todo lo que Dios hace y cada palabra que pronuncia es de gran valor y extraordinaria relevancia para cada persona. Cuando llegas a entender la santidad de Dios, entonces puedes creer realmente en Él, cuando llegas a entender la santidad de Dios, puedes comprender de verdad el verdadero significado de las palabras “Dios Mismo, el Único”. Ya no imaginarás que puedes escoger caminar por otros caminos ni estarás dispuesto a traicionar todo lo que Dios ha dispuesto para ti. Al ser la esencia de Dios es santa, esto significa que sólo por medio de Él puedes recorrer el camino brillante y correcto que cruza la vida; sólo a través de Dios puedes conocer el significado de la vida, puedes vivir la humanidad real, poseer la verdad, conocerla y obtener la vida desde la verdad. Sólo Dios mismo puede ayudar al hombre a apartarse del mal y librarse del daño y del control de Satanás. Aparte de Dios, nadie ni nada puede salvarte del mar de sufrimiento, para que dejes de sufrir: esto queda determinado por la esencia de Dios. Sólo Él mismo te salva tan desinteresadamente, sólo Él es responsable en última instancia por tu futuro, tu destino y tu vida, y Él lo dispone todo para ti. Esto es algo que nada creado o no creado puede conseguir. Porque nada creado o no creado posee una esencia de Dios como esta, ninguna persona o cosa tiene la capacidad de salvarte o dirigirte. Esta es la importancia de la esencia de Dios para el hombre.

de ‘Dios mismo, el único VI’ en “La Palabra manifestada en carne”

Notas al pie:

a. “El encanto de la argolla de oro” se refiere a la famosa novela china “Viaje a Occidente”, donde el monje Xuanzang usa un encanto para poner al Rey Mono bajo control mediante una argolla de oro colocado en la cabeza de este y que puede ajustarse de forma mágica, causándole así unos dolores de cabeza insoportables. Posteriormente se convirtió en una metáfora de atar a las personas.

The Bible quotation in this article are translated from AKJV.

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