65 Dios lamenta el futuro de la humanidad

I

En este vasto mundo que ha cambiado

tantas veces, incluso desde antes de la historia,

no hay nadie para al hombre dirigir y guiar,

nadie más que Él, que gobierna sobre todos.

Ningún señor poderoso trabaja y prepara

por el bien de esta humanidad.

Nadie puede conducirla a un destino brillante

ni liberarla de la injusticia de este mundo.

Dios lamenta el futuro de la humanidad.

¡Cómo se aflige por su caída!

Le duele que la humanidad se dirija, paso a paso,

hacia la decadencia y un camino sin retorno.

El hombre se ha rebelado, ha roto el corazón de Dios

y ha renunciado a Él para buscar al malvado.

Y a nadie se le ha ocurrido pensar

hacia dónde irá finalmente la humanidad.

II

¿Quién se detendrá a percibir la ira de Dios?

¿Quién buscará agradarle y acercarse a Él?

¿Quién entenderá Su tristeza

o intentará comprender el dolor que siente?

Incluso habiendo escuchado Su llamada,

se dirigen hacia el camino que los aleja

de la misericordia de Dios, la verdad y Su gracia;

voluntariamente, se venden a Satanás.

Dios lamenta el futuro de la humanidad.

¡Cómo se aflige por su caída!

Le duele que la humanidad se dirija, paso a paso,

hacia la decadencia y un camino sin retorno.

El hombre se ha rebelado, ha roto el corazón de Dios

y ha renunciado a Él para buscar al malvado.

Y a nadie se le ha ocurrido pensar

hacia dónde irá finalmente la humanidad.

III

¿Cómo actuará Dios contra

los que lo desafían y lo rechazan?

Sabed que las advertencias de Dios siempre van seguidas

por un horrible desastre difícil de soportar.

No sólo castiga la carne, sino también el alma del hombre.

Quién sabe la ira que desatará Dios

cuando Su plan se anule y Su voz sea ignorada;

una ira jamás sentida ni oída por el hombre.

Esta calamidad es única;

Dios ha planeado una creación y salvación.

Esta la primera y la última vez.

Nadie puede sentir en su corazón

la meticulosa intención de Dios

ni Su ferviente deseo de salvar a la humanidad.

Dios lamenta el futuro de la humanidad.

¡Cómo se aflige por su caída!

Le duele que la humanidad se dirija, paso a paso,

hacia la decadencia y un camino sin retorno.

El hombre se ha rebelado, ha roto el corazón de Dios

y ha renunciado a Él para buscar al malvado.

Y a nadie se le ha ocurrido pensar

hacia dónde irá finalmente la humanidad,

hacia dónde irá finalmente la humanidad.


Adaptado de ‘Dios es la fuente de la vida del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

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