5. Está bien creer en Dios, pero creo que todas las religiones enseñan a la gente a ser buena. Así que, sin importar en qué religión se crea, siempre que se sea sincero y no se haga el mal, Dios salvará a la gente, ¿verdad?

Las palabras relevantes de Dios:

¿Qué es la creencia en la religión? ¿Qué es la creencia en Dios? ¿Existe alguna diferencia? ¿Cuáles son las características comunes y destacadas de la religión? En general, ¿cómo define la gente la creencia en la religión? Esta consiste en cambios en el comportamiento, cambios en conductas tales como reñir con los demás o maldecirlos, malversar, explotar a los demás y aprovecharse de ellos, o cometer pequeños robos y hurtos. En general se refiere a los cambios de comportamiento. Cuando alguien cree en la religión, trata de comportarse bien, de ser una buena persona; estos son comportamientos externos. ¿Qué hay de la religión como muleta psicológica? ¿Qué sucede con el ámbito de la mente? Con la fe, uno tiene una muleta psicológica. Así puede definirse la creencia en la religión: comportarse bien y tener una muleta psicológica, nada más. En lo que se refiere a detalles como si existe realmente aquel en el que creen, qué es Él exactamente y qué exige de ellos, la gente usa la inferencia y la imaginación. A la creencia con tal base se le llama creencia en la religión. La creencia en la religión implica principalmente buscar un cambio de comportamiento y tener una muleta psicológica, pero ¿implica algún cambio en la senda de la vida de una persona? No se produce el más mínimo cambio en la senda, el propósito o la dirección de la vida de una persona, ni en la base sobre la que vive. ¿Y qué es creer en Dios? ¿Qué es lo que Dios define y requiere como creer en Él? (Creer en Su soberanía). Es creer que existe y creer en Su soberanía, eso es lo más fundamental. ¿Qué requiere Dios de las personas en lo referente a su creencia en Él? ¿Con qué está relacionado? (Con ser personas honestas, tener una humanidad normal, buscar la verdad, buscar la transformación del carácter y buscar conocer a Dios). ¿Y se le exige algo a las personas respecto a su comportamiento externo? (En cuanto a nuestro comportamiento externo, se requiere que seamos devotos y no disolutos, que vivamos una humanidad normal). Externamente, se te requiere que tengas una decencia básica de santidad y vivas una humanidad normal. ¿Y cuál es la definición de creer en Dios? Creer en Dios es obedecer las palabras de Dios; es existir, vivir y cumplir con el deber de acuerdo con las palabras pronunciadas por Dios, y participar en todas las actividades de la humanidad normal. Lo que esto implica es que creer en Dios es seguirle, hacer lo que Él quiere que hagas y vivir como Dios quiere que vivas. Creer en Dios es seguir Su camino. Y al hacerlo, ¿acaso el propósito y la dirección de la vida de las personas no son completamente diferentes a los de aquellos que creen en la religión? ¿Qué implica la creencia en Dios? La gente debería vivir una humanidad normal; debería obedecer las palabras de Dios, sin importar lo que Dios le pida que haga; y debería practicar de acuerdo con Sus palabras. Todo esto implica las palabras de Dios. ¿Qué son las palabras de Dios? (La verdad). Creer en Dios implica la verdad; es la fuente, y el camino correcto de vida; implica la senda por la que la gente camina en la vida. ¿Acaso la creencia en la religión implica algo de esto? No. Para creer en la religión, basta con comportarse bien externamente, contenerse, someterse a las reglas y tener una muleta psicológica. Si uno se comporta bien y tiene apoyo y muletas psíquicas, ¿cambia su camino en la vida? (No). Algunas personas dicen: “Creer en la religión y creer en Dios es lo mismo”. Creen en la religión, ¿pero siguen a Dios? La creencia en la religión es simplemente la búsqueda de un cambio de comportamiento, es solo la búsqueda de una muleta psicológica, y no implica ninguna verdad. A consecuencia de esto, no puede haber ningún cambio en el carácter de estas personas. Son incapaces de poner en práctica la verdad o de sufrir cualquier cambio sustancial, y no tienen verdadero conocimiento de Dios. Cuando alguien cree en la religión, sin importar lo bueno que sea su comportamiento, lo robusta que sea su muleta psicológica, ¿a quién sigue? ¿Sigue a Dios? (No). Entonces, ¿a quién siguen? Siguen a Satanás. ¿Y qué base tiene lo que viven, lo que buscan, desean y practican en sus vidas, aquello en lo que confían? Esa base es enteramente el carácter corrupto de Satanás y su esencia. El modo en que se comportan y tratan a los demás va en consonancia con la lógica y la filosofía de vida de Satanás; todo lo que dicen es una mentira desprovista de la más mínima verdad; no han logrado la menor transformación en su carácter satánico, y continúan siguiendo a Satanás. Su visión de la vida, sus valores, su forma de manejar las cosas y los principios de sus acciones son todas expresiones de su naturaleza satánica; solo ha habido una pequeña transformación en su comportamiento externo; no ha habido la más mínima alteración en su camino de vida, en su modo de vivir o en su perspectiva. Si crees de verdad en Dios, ¿qué cambios se han producido en ti después de creer en Él durante varios años? Los cimientos de tu vida sufren una transformación. ¿Sobre qué base vives? ¿Qué rige lo que haces y dices cada día? ¿En qué se basa todo esto? (Todo se basa en las palabras de Dios y en la verdad). Por ejemplo, tal vez ya no digas mentiras, ¿cuál es la base de esto? ¿Por qué ya no hablas de esa manera? (Porque a Dios no le gusta). Hay una base sobre la cual ya no hablas o actúas de esa manera, y esa base es la palabra de Dios, lo que Dios pide, y la verdad. Entonces, ¿tiene esa persona el mismo camino de vida? He aquí un resumen: ¿qué es la creencia en la religión? ¿Y qué es la creencia en Dios? Cuando la gente cree en la religión, sigue a Satanás; cuando cree en Dios, sigue a Dios. Esa es la diferencia.

Extracto de ‘La creencia en la religión nunca llevará a la salvación’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Aunque muchas personas creen en Dios, pocas entienden qué significa la fe en Él y qué deben hacer para conformarse a Su voluntad. Esto se debe a que, aunque están familiarizadas con la palabra “Dios” y con expresiones como “la obra de Dios”, no conocen a Dios y, menos aún, Su obra. No es de extrañar, por tanto, que todos los que no conocen a Dios estén confusos en su creencia en Él. Las personas no se toman en serio la creencia en Dios, y esto se debe, totalmente, a que creer en Dios les es muy poco familiar; es totalmente extraño para ellos. De esta forma, no están a la altura de las exigencias de Dios. Es decir, si las personas no conocen a Dios ni Su obra, no son aptas para que Él las use, y, menos aún, pueden satisfacer Su voluntad. “Creer en Dios” significa creer que hay un Dios; este es el concepto más simple respecto a creer en Él. Aún más, creer que hay un Dios no es lo mismo que creer verdaderamente en Él; más bien es una especie de fe simple con fuertes matices religiosos. La fe verdadera en Dios significa lo siguiente: con base en la creencia de que Dios tiene la soberanía sobre todas las cosas, uno experimenta Sus palabras y Su obra, purifica su carácter corrupto, satisface la voluntad de Dios y llega a conocerlo. Sólo un proceso de esta clase puede llamarse “fe en Dios”. Sin embargo, las personas consideran a menudo que la creencia en Dios es un asunto simple y frívolo. Las personas que creen en Dios de esta manera han perdido el significado de creer en Él y, aunque pueden seguir creyendo hasta el final, jamás obtendrán Su aprobación, porque marchan por la senda equivocada. Hoy siguen existiendo quienes creen en Dios según letras y doctrinas huecas. No saben que carecen de la esencia de la creencia en Dios, y no pueden obtener Su aprobación. Aun así, siguen orando a Dios para recibir bendiciones de seguridad y suficiente gracia. Detengámonos, calmemos nuestro corazón y preguntémonos: ¿Puede ser que creer en Dios sea realmente la cosa más fácil en la tierra? ¿Puede ser que creer en Dios no signifique nada más que recibir mucha gracia de Él? Las personas que creen en Dios sin conocerlo o que creen en Dios y, sin embargo, se oponen a Él, ¿son realmente capaces de satisfacer la voluntad de Dios?

Extracto de ‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunas personas siempre piensan: “¿Acaso creer en Dios no es simplemente una cuestión de asistir a reuniones, entonar cánticos, escuchar la palabra de Dios, orar y cumplir algunos deberes? ¿No se trata de eso?” No importa cuánto tiempo hayáis creído en Dios, seguís sin haber obtenido un entendimiento profundo del significado de creer en Él. En realidad, el significado de la creencia en Dios es tan profundo que las personas son incapaces de comprenderlo. Al final, las cosas que hay en las personas que son de Satanás y las cosas de su naturaleza deben cambiar, y deben volverse compatibles con los requisitos de la verdad; solo de esta forma se puede alcanzar verdaderamente la salvación. Si como solías hacer cuando estabas dentro de la religión, simplemente escupes algunas palabras de doctrina o gritas algunos eslóganes y después llevas a cabo unas cuantas acciones y buenas conductas y te abstienes de cometer algunos pecados, algunos pecados obvios, esto todavía no quiere decir que has entrado en el camino correcto de la creencia en Dios. ¿Acaso que puedas ceñirte a las reglas indica que caminas por la senda correcta? ¿Significa que has escogido correctamente? Si las cosas dentro de tu naturaleza no han cambiado y al final sigues resistiéndote a Dios y ofendiéndolo, entonces este es el mayor de tus problemas. Si en tu creencia en Dios no resuelves este problema, entonces ¿se puede considerar que has sido salvado?

Extracto de ‘Los que han perdido la obra del Espíritu Santo corren mayor riesgo’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Los cambios que son meramente de comportamiento son insostenibles. Si no hay una alteración en el carácter de la vida de las personas, tarde o temprano su lado agresivo se pondrá de manifiesto. Como la fuente de los cambios en su conducta es el fervor, acompañado de un poco de obra realizada por el Espíritu Santo en ese momento, resulta extremadamente fácil para ellas el volverse fervientes o mostrar bondad temporalmente. Como afirman los incrédulos: “Hacer una buena obra es fácil; lo difícil es llevar toda una vida de buenas obras”. Las personas son incapaces de hacer buenas obras durante toda su vida. La vida dirige su conducta; tal como es su vida, así es su conducta, y solo aquello que se revela de forma natural representa la vida y la naturaleza de una persona. Las cosas falsas no pueden perdurar. Cuando Dios obra para salvar al hombre no lo hace para adornarlo con una buena conducta; la finalidad de la obra de Dios consiste en transformar el carácter de las personas, en hacerlas nacer de nuevo como nuevas personas. Así pues, el juicio, el castigo, las pruebas de Dios y Su refinamiento para el hombre sirven todos para cambiar su carácter, de forma que pueda lograr una sumisión y una devoción absolutas respecto a Él, así como a llegar a la adoración normal hacia Él. Este es el objetivo de la obra de Dios. Comportarse bien no es lo mismo que someterse a Él, y mucho menos equivale a ser compatible con Cristo. Los cambios de conducta se basan en la doctrina y nacen del fervor; no se basan en el verdadero conocimiento de Dios ni en la verdad, y menos aún se apoyan en la guía del Espíritu Santo. Aunque hay ocasiones en las que el Espíritu Santo dirige algo de lo que las personas hacen, esto no es una expresión de la vida; mucho menos es lo mismo que conocer a Dios. Por muy buena que sea la conducta de una persona, no demuestra que esta se haya sometido a Dios ni que ponga en práctica la verdad. Los cambios en la conducta son una mera ilusión momentánea, nada más que la manifestación del celo. No pueden considerarse expresiones de la vida.

Extracto de ‘La diferencia entre los cambios externos y los cambios en el carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Existen varias religiones importantes en el mundo, y cada una de ellas tiene su propia cabeza o líder, y los seguidores están esparcidos por diferentes países y regiones del mundo; cada país, grande o pequeño, tiene diferentes religiones. Sin embargo, independientemente de cuántas religiones existan en todo el mundo, todas las personas del universo existen, en última instancia, bajo la guía de un solo Dios, y no son cabezas o líderes religiosos quienes guían su existencia. Es decir, ninguna cabeza o líder religioso específico guía a la humanidad, sino que la dirige el Creador, que creó los cielos y la tierra y todas las cosas, y también a la humanidad; esto es una realidad. Aunque el mundo tiene varias religiones principales, por muy relevantes que sean, todas existen bajo el dominio del Creador y ninguna de ellas puede sobrepasar el ámbito de ese dominio. El desarrollo de la humanidad, el progreso social, el desarrollo de las ciencias naturales, cada uno de estos aspectos es inseparable de las disposiciones del Creador, y esta obra no es algo que cualquier líder religioso particular pueda hacer. Los líderes religiosos son simplemente la cabeza de una religión particular, y no pueden representar a Dios o a Aquel que creó los cielos, la tierra y todas las cosas. Los líderes religiosos pueden guiar a todos los que están dentro de la religión, pero no pueden dominar a todas las criaturas bajo el cielo; este es un hecho universalmente reconocido. Los líderes religiosos son simplemente líderes, y no pueden equipararse a Dios (el Creador). Todas las cosas están en manos del Creador, y, al final, volverán a ellas. La humanidad fue creada originalmente por Dios, e independientemente de la religión, todas las personas volverán bajo Su dominio; es inevitable. Solo Dios es el Altísimo entre todas las cosas, y el gobernante de mayor rango entre todas las criaturas también debe volver bajo Su dominio. No importa cuán elevado sea el estatus de un hombre, este no puede llevar a la humanidad a un destino adecuado, y nadie es capaz de clasificar todas las cosas según su tipo. El propio Jehová creó a la humanidad y clasificó a cada cual según su tipo, y cuando llegue el tiempo final Él seguirá haciendo Su propia obra por sí mismo, clasificando todas las cosas según su tipo; esta obra no puede hacerla nadie, excepto Dios. Él mismo llevó a cabo las tres etapas de la obra desde el principio hasta hoy, y las llevó a cabo el único Dios. La realidad de las tres etapas de la obra es la realidad del liderazgo de toda la humanidad por parte de Dios, un hecho que nadie puede negar. Al final de las tres etapas de la obra, todas las cosas serán clasificadas según su tipo y volverán bajo el dominio de Dios, porque a lo largo de todo el universo solo existe este único Dios, y no hay otras religiones. El que es incapaz de crear el mundo será incapaz de llevarlo a su fin, mientras que Él, quien creó el mundo, lo llevará sin duda a su fin. Por tanto, si alguien es incapaz de ponerle fin a una era y sólo puede ayudar al hombre a cultivar su mente, no cabe duda de que no es Dios; no es el Señor de la humanidad. Será incapaz de realizar esa gran obra; solo hay uno que puede hacerlo, y todos los que no pueden llevarla a cabo son, sin duda, enemigos, y no son Dios. Todas las religiones malvadas son incompatibles con Dios, y como son incompatibles con Dios, son Sus enemigos. Este único Dios verdadero ha llevado a cabo toda la obra, y domina todo el universo. Independientemente de que esté obrando en Israel o en China, de que sea el Espíritu o la carne quien lleve a cabo la obra, Dios mismo lo ha hecho todo, y nadie más puede hacerlo. Precisamente porque Él es el Dios de toda la humanidad, obra libremente, sin estar limitado por ninguna condición; esta es la mayor de todas las visiones.

Extracto de ‘Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

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