18. ¿Puede el conocimiento cambiar realmente el destino?
Nací en una familia rural de Nepal. Mis padres eran campesinos y, como su situación familiar no era buena, no tuvieron la oportunidad de estudiar, así que se esforzaron mucho en cultivarme. A menudo me decían: “Debes ser aplicado y estudiar mucho”. Sabían que, si no estudiaba bien, no podría encontrar un trabajo decente en el futuro y terminaría llevando una vida difícil como ellos. Cada vez que veía a mis padres trabajar tan duro, sentía que debía esforzarme aún más, para así, en el futuro, poder encontrar un buen trabajo, ganar mucho dinero y construir una casa grande para mi familia, y que pudieran tener una vida feliz. Al principio, estudiaba en una escuela pública normal y corriente. No contaba con buenas instalaciones educativas y las notas de los alumnos solían ser malas. Al ver que mis amigos estudiaban en una escuela donde se enseñaba en inglés, yo también quise ir allí. Mis padres también pensaron que, aunque la matrícula de esa escuela era muy cara, si yo pudiera estudiar en una buena escuela, me resultaría más fácil encontrar un buen trabajo en el futuro. Más tarde, tal como deseaba, entré en una escuela pública donde la enseñanza era en inglés. Al principio, mis notas no eran muy buenas, así que redoblé mis esfuerzos. Me levantaba temprano todos los días para repasar lo que había aprendido el día anterior, me fijaba metas, hacía planes de estudio y les preguntaba a los profesores las cosas que no entendía. Gracias a mi esfuerzo constante, mis notas mejoraron considerablemente.
En la escuela, a menudo los profesores nos enseñaban que solo adquiriendo conocimientos podríamos tener un futuro mejor y más brillante, y encontrar un trabajo que nos ganaría el respeto de los demás. Yo quería ser médico para conseguir prestigio y alcanzar el éxito, y también para ganar dinero y que mi familia pudiera tener una vida feliz, así que estudié con más ganas todavía. Todos los días asistía a clase puntualmente y nunca falté ni una sola vez. Escuchaba con atención en clase y, al volver a casa, repasaba mis apuntes una y otra vez, y también leía otros libros y materiales. Estaba ocupado estudiando todos los días y casi no tenía tiempo para salir con mis amigos. Sentía que no debía desperdiciar ni un solo minuto. Mis notas eran cada vez mejores, e incluso superaban a las de mis amigos. Estaba muy contento, creía que, si me esforzaba, podría conseguir todo lo que quisiera: ser médico, alcanzar estatus y prestigio, y conseguir una gran fortuna. Así que planeé presentarme al examen de acceso a la facultad de medicina. Sin embargo, debido a la pandemia, no pude ir a la escuela para prepararme para el examen. Solo podía estudiar en línea desde casa. Mis resultados en los exámenes en línea no eran buenos y me preocupaba que, si seguía así, al final no lograría buenas notas y entonces no conseguiría una beca. Debido a la situación económica de mi familia, de ninguna manera podíamos permitirnos pagar una matrícula tan alta. Unos meses después, me presenté al examen de acceso. Aunque aprobé, mi nota no fue lo suficientemente alta como para conseguir una beca. Estaba desolado, sentía que todo un año de duro trabajo se había echado a perder. Pero no me rendí y empecé a prepararme para el examen de acceso del año siguiente. Sin embargo, debido a otro brote de la pandemia, solo pude volver a prepararme en línea desde casa. Pensé que esta vez, pasara lo que pasara, tenía que conseguir la beca. Así que me esforcé aún más que el primer año, estudiaba desde las 6 de la mañana hasta las 12 de la noche. A veces, por no dormir lo suficiente, sentía la cabeza pesada, pero no descansaba. Sin embargo, al ver que mis notas en varios exámenes en línea seguían siendo malas, poco a poco empecé a sentirme ansioso y pensaba: “Si no logro mi meta, ¿qué pensarán de mí mis amigos y vecinos? Si no puedo ser médico, mi futuro será sombrío. Siempre he soñado con destacar, construir una casa grande y que mi familia tuviera una vida feliz, pero todos esos sueños se harían trizas”. Estos pensamientos negativos me ponían cada vez más ansioso, lo que hizo que mi estado mental se deteriorara poco a poco y, al final, desarrollé una depresión leve. Cuando estaba bajo de ánimo, no podía dormir en toda la noche y no tenía apetito. A veces, incluso pasaba la noche entera llorando. Durante esos tres meses, sufría mucho por la depresión, pero no sabía cómo salir de ella. Había visto muchos videos de motivación en YouTube, pero mi estado no mejoraba en absoluto.
Tres meses después, encontré en YouTube himnos que alababan al Señor y videos sobre la oración. Después de escuchar esos himnos y oraciones, mi corazón se fue calmando poco a poco. Empecé a orar cada mañana y cada noche. Después de orar, algunos de los pensamientos negativos de mi mente desaparecían gradualmente y mi ánimo mejoraba. Durante unos dos meses, leí la Biblia y escuché himnos todos los días. Leí las palabras del Señor Jesús: “Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera” (Mateo 11:28-30). Estas palabras me proporcionaron un gran consuelo. Sentí que el Señor Jesús estaba justo a mi lado, ayudándome a liberarme del dolor; la presión en mi corazón disminuyó mucho y así llegué a creer en el Señor. Pasaron tres meses en un abrir y cerrar de ojos y me presenté al examen de acceso por segunda vez. Mis notas seguían sin ser lo suficientemente altas como para conseguir la beca, pero esta vez, no sentí tanto dolor como antes. Unos días después, me enteré de que un amigo se estaba preparando para el examen IELTS y tenía pensado estudiar en Australia. Me di cuenta de que ser médico no era mi única opción, y que también podía ir a Australia a estudiar y conseguir mejorar mi vida. Así que empecé a prepararme para el examen IELTS.
Mientras me preparaba para el examen, leí un pasaje en Facebook: “Desde el momento en el que llegas llorando a este mundo, comienzas a cumplir tus responsabilidades. Por el bien del plan de Dios y Su predestinación, desempeñas tu papel y emprendes tu viaje de vida. Sea cual sea tu trasfondo y sea cual sea el viaje que tengas por delante, en cualquier caso, nadie puede escapar de las orquestaciones y arreglos del Cielo y nadie puede controlar su propio sino, pues solo Aquel que es soberano sobre todas las cosas es capaz de llevar a cabo semejante obra” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios es la fuente de la vida del hombre). Estas palabras me parecieron muy acertadas. Todo lo nuestro está en manos de Dios. Nuestro porvenir también está bajo la soberanía y las disposiciones de Dios; no podemos controlar nuestro propio porvenir. Pensé en mis propias experiencias: Yo no conocía la soberanía de Dios, y pensaba que con mi propio esfuerzo podía hacerme rico y vivir una vida feliz. Pero por mucho que me esforcé y lo planeé, al final fracasé, e incluso desarrollé una depresión. Después de leer ese fragmento, entendí que la familia en la que nací, el entorno en el que crecí y cómo sería mi futuro… todo había sido dispuesto por Dios, y que por mucho que me esforzara, no podía cambiar mi porvenir. Al cabo de un rato, una hermana me invitó a una reunión en línea. Sin embargo, al día siguiente, tenía que presentarme al examen IELTS y estaba un poco preocupado por el resultado. Si mi nota no era buena, no podría hacer realidad mi sueño de ir a Australia y mi futuro sería sombrío. Esta podría ser mi última oportunidad, y si no lo lograba, me convertiría en el mayor fracasado de entre mis amigos, y seguro que mis padres y amigos también pensarían que soy un desastre. Justo cuando estaba pensando esto, vi que el tema del sermón de la reunión era: “Vivo una vida triste, ¿qué debo hacer?”. Me llamó la atención de inmediato. Un hermano compartió algunos pasajes: “Como las personas no conocen las orquestaciones y la soberanía de Dios, siempre afrontan el sino desafiantemente, con una actitud rebelde, y siempre quieren librarse de la autoridad y la soberanía de Dios y las cosas que el sino les tiene guardadas, esperando en vano cambiar sus circunstancias actuales y alterar su porvenir. Pero nunca pueden tener éxito y se ven frustradas a cada paso. Esta lucha, que tiene lugar en lo profundo de su alma, les causa dolor y este dolor se les mete en los huesos y, al mismo tiempo, hace que desperdicien su vida. ¿Cuál es la causa de este dolor? ¿Se debe a la soberanía de Dios o a que una persona nació sin suerte? Obviamente, ninguna de las dos es cierta. En última instancia, es debido a la senda que toman las personas, a la forma en que eligen vivir su vida” (La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único III). “Satanás usa la fama y el provecho para controlar los pensamientos de las personas, con lo que hace que no piensen en nada más que en estas dos cosas y que luchen por la fama y el provecho, sufran dificultades, soporten la humillación y lleven una pesada carga, sacrifiquen todo lo que tienen y emitan todo juicio o tomen toda decisión en aras de la fama y el provecho. De esta forma, Satanás coloca grilletes invisibles a las personas y, con estos grilletes sobre ellas, no tienen la capacidad ni el valor para liberarse. Sin saberlo, llevan estos grilletes mientras avanzan paso a paso con gran dificultad. En aras de esta fama y provecho, la humanidad se aparta de Dios y lo traiciona, y se vuelve más y más perversa. De esta forma, se destruye una generación tras otra en medio de la fama y el provecho de Satanás” (La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único VI). Después de que el hermano terminó de leer, compartió: “Durante miles de años, Satanás ha estado usando el ateísmo, el materialismo y el evolucionismo para desorientar y corromper a la gente, haciendo que nieguen la existencia de Dios y que Él creó los cielos, la tierra y todas las cosas, y, como resultado, la gente se aleja de Dios y ya no lo adora. No solo eso, sino que Satanás también utiliza la fama y el provecho para corromper a la gente, diciendo cosas como: ‘Destácate del resto y honra a tus antepasados’ y ‘Cada quien tiene su porvenir en sus propias manos’. Influenciados y adoctrinados por estas ideas y puntos de vista, llegamos a creer que solo si tenemos dinero, fama y provecho podemos conseguir el respeto de los demás y vivir una vida feliz. Por eso, muchas personas luchan y se afanan cada día por lograr la riqueza. Trabajan horas extras y terminan desarrollando enfermedades a una edad temprana. Algunas personas, para tener éxito en sus carreras, recurren a todo tipo de trucos y artimañas, usando y engañando a otros, pisoteándolos sin piedad para salir adelante. Incluso si tienen éxito, no tienen paz en su corazón y siguen viviendo en el sufrimiento. También hay muchos que se esfuerzan mucho, pero siguen sin poder destacar. Como resultado, se sienten pesimistas y sin esperanza e incluso llegan a sentir hastío del mundo, y algunos eligen acabar con su vida suicidándose. Todo esto pasa porque la gente se deja afligir por Satanás”. La plática del hermano me impresionó profundamente, y recordé las dificultades que había experimentado. Como desde pequeño vi a mis padres trabajar duro, quería convertirme en médico, estudiando diligentemente, para ganar estatus y prestigio, y así permitir que mi familia tuviera una vida feliz. Para ello, me esforcé muchísimo. Especialmente después de que me cambié a la escuela donde se enseñaba en inglés, estudié aún más duro. Dejé de salir con mis amigos, e incluso pensaba en qué estudiar mientras hacía las tareas del hogar. A menudo también estudiaba hasta altas horas de la noche. Para destacar entre mis compañeros, estudiaba de 12 a 15 horas al día. Pero al final, aun así fracasé. También desarrollé una depresión y me vi obligado a detener mis planes de estudiar medicina. Cada vez que pensaba que me quedaría muy por detrás de mis amigos, me dolía el corazón y sentía como si una losa enorme me aplastara el pecho. Sentía que mi futuro era completamente oscuro, y a menudo no podía dormir en toda la noche, preocupado por lo que sería de mí. Empecé a pensar: “¿Por qué mi vida se ha vuelto tan difícil? ¿Para qué me estoy esforzando tanto? He anhelado una vida feliz, entonces, ¿por qué mi vida sigue yendo de mal en peor?”. Pero ahora lo entendía. La raíz de mi sufrimiento era la corrupción de Satanás. Me había convertido por completo en un esclavo del dinero, la fama y el provecho. Sin la revelación de las palabras de Dios, no habría sabido que Satanás usa el dinero, la fama, el provecho y el estatus para corromper a la gente. El estatus, la fama y el provecho son los grilletes invisibles que Satanás le pone a la gente, haciendo que sea muy difícil liberarse. Para ganar reputación y estatus, me entregué por completo a Satanás y soporté un sinfín de sufrimientos. Hoy he llegado a comprender estas verdades y he vivido este despertar: ¡es el amor y la salvación de Dios!
Luego, el hermano hizo otra pregunta: “Entonces, ¿cómo podemos escapar de este sufrimiento?”. A continuación, envió algunos pasajes más: “Independientemente de las diferencias de capacidades, inteligencia y fuerza de voluntad, las personas son todas iguales ante la suerte, que no hace distinción entre grandes y pequeños, altos y bajos, eminentes y humildes. A qué ocupación se dedica uno, qué se hace para vivir y cuánta riqueza se amasa en la vida es algo que no deciden los padres, los talentos, los esfuerzos ni las ambiciones de uno: es el Creador quien lo predestina” (La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único III). “Cuando la gente no sabe en qué consiste el sino ni entiende la soberanía de Dios, está forcejeando y tropezando deliberadamente a través de la niebla y el viaje es demasiado arduo y causa mucha aflicción. Por tanto, cuando las personas se dan cuenta de que Dios es soberano sobre el sino humano, los inteligentes escogen conocer y aceptar la soberanía de Dios y decir adiós a los dolorosos días de ‘intentar construir una buena vida con sus propias manos’, en lugar de seguir luchando contra el sino y en lugar de seguir persiguiendo a su propia manera los supuestos objetivos de la vida. Cuando una persona no tiene a Dios, cuando no puede verlo, cuando no puede conocer verdadera y claramente la soberanía de Dios, cada día carece de sentido, no tiene valor y es indescriptiblemente doloroso. Independientemente de dónde esté una persona y de cuál sea su trabajo, sus medios de subsistencia y los objetivos que persigue no le traen otra cosa que una aflicción infinita y un dolor que es difícil de superar, el cual no puede soportar echar la vista atrás para mirar. Solo aceptando la soberanía del Creador, sometiéndose a Sus instrumentaciones y arreglos y buscando la obtención de la verdadera vida humana, puede una persona librarse gradualmente de toda aflicción y dolor y deshacerse poco a poco de todo el vacío de la vida humana” (La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único III). “Después de todo, el hombre es hombre, y ningún hombre puede reemplazar el estatus y la vida de Dios. Lo que necesita la especie humana no es solo una sociedad justa en la que todos estén bien alimentados y en la que todos sean iguales y libres; lo que necesita la especie humana es la salvación por parte de Dios y Su provisión de vida para el hombre” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Apéndice II: Dios tiene soberanía sobre el porvenir de toda la humanidad). Después de leer estos pasajes, el hermano compartió: “Dios tiene soberanía sobre el porvenir de la humanidad. Antes del principio de los tiempos, Dios predestinó en qué tipo de familia naceríamos, a qué profesión nos dedicaríamos y cuánta riqueza poseeríamos. Como seres creados, no debemos luchar contra el porvenir, sino que debemos someternos a la orquestación y las disposiciones de Dios, y aceptar todo lo que el Creador ha preparado para nosotros. Solo así nuestros corazones conocerán la paz y la alegría, y solo así podemos vivir sin preocupaciones y con tranquilidad”. Cuando el hermano terminó de compartir, pensé en todo el duro trabajo y el esfuerzo que había invertido para lograr mi objetivo de ser médico. Pero al final todo terminó en un fracaso, y no entendía por qué me había pasado todo esto a mí. ¿Será que nací con mala suerte o que no me había esforzado lo suficiente? Ahora entendía que la razón por la que sufría tanto era porque no conocía la soberanía de Dios. Dios tiene soberanía sobre el porvenir humano, y cosas como el tipo de familia en la que nacería, la profesión que tendría, la riqueza que poseería en mi vida, y a qué edad moriría, todo ha sido predestinado por Dios. Si quería escapar de la ansiedad y el sufrimiento, tenía que aceptar la soberanía de Dios y someterme a las situaciones que Él dispusiera. Al igual que con el examen IELTS que tenía próximamente, estaba dispuesto a aceptar y someterme, fuera cual fuera el resultado. Después de que terminó la reunión, le oré a Dios: “¡Oh, Dios, muchas gracias por permitirme asistir a esta reunión! Hoy me he dado cuenta de que todo el dolor y las dificultades de las personas son causados por Satanás. Satanás usó el estatus, la fama y el provecho para desorientarme y corromperme, haciendo que ignorara Tu soberanía. Por eso, quise tomar las riendas de mi destino y viví en la oscuridad. Gracias por esclarecerme y permitirme ver a través de las artimañas de Satanás. Sea cual sea el resultado del examen de mañana, lo aceptaré con gusto”. Al día siguiente, cuando hice el examen, mi corazón estaba muy tranquilo. Después de terminarlo sin problemas, me fui a casa. Más tarde, me enteré de que había aprobado el examen y me puse muy contento. En los días siguientes, mientras me preparaba para ir a Australia, también asistí a las reuniones de la Iglesia de Dios Todopoderoso. Durante ese tiempo, leí muchas de las palabras de Dios Todopoderoso. Llegué a entender las tres etapas de la obra de Dios para salvar a la humanidad, el misterio de los nombres de Dios, el misterio de la encarnación, la historia interna de la Biblia, la obra del juicio de Dios en los últimos días y mucho más. De corazón, acepté que Dios Todopoderoso es el Señor Jesús que ha regresado.
Después de un tiempo, empecé a predicar el evangelio a mis padres y hermanos, y todos aceptaron la nueva obra de Dios. Al ver el estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania, y los frecuentes desastres que ocurren en todas partes, me di cuenta de que la obra de Dios se acerca a su fin. Sin embargo, mucha gente todavía no ha aceptado la salvación de Dios, y me di cuenta de que predicar el evangelio ahora es increíblemente importante. Si me fuera a Australia, tendría un tiempo limitado para cumplir mi deber. Pero esta oportunidad de ir a Australia había sido muy difícil de conseguir, y si no iba, todos mis esfuerzos anteriores habrían sido en vano. ¿Cómo sería mi futuro entonces? No quería dejar pasar esta oportunidad. Mi familia, vecinos y amigos ya sabían que estaba a punto de irme a Australia, así que si no iba, ¿qué pensarían de mí? Y lo que es más importante, yo quería ganar más dinero y tener una vida de riqueza, y si no me iba a estudiar, no podría cumplir mi deseo. Por un lado, estaban mis estudios y, por el otro, mi deber. Me sentía muy en conflicto sobre qué decisión tomar.
Un día, vi una película en el sitio web de la Iglesia de Dios Todopoderoso llamada “Amor de madre”. Había algunos pasajes de las palabras de Dios que me conmovieron especialmente. Dios Todopoderoso dice: “Dicho conocimiento no solo contiene frases básicas y doctrinas simples, sino también algunos pensamientos y puntos de vista, además de absurdidad y prejuicios humanos, así como ponzoñas satánicas. Ciertos tipos de conocimiento pueden incluso desorientar y corromper a la gente: son la ponzoña y el tumor de Satanás, y una vez que alguien ha aceptado este conocimiento y lo entiende, la ponzoña de Satanás crecerá en su interior como un tumor, que se extenderá por todo el cuerpo e, inevitablemente, resultará en la muerte si esa persona no se sana con las palabras de Dios y se cura con la verdad. De modo que, cuanto más conocimiento adquiera la gente, cuanto más capte, menos probable será que crea en la existencia de Dios. Al contrario, realmente lo negará y se resistirá a Él, ya que el conocimiento es algo que puede ver y tocar, y está relacionado principalmente con cosas de su vida. Las personas pueden estudiar y adquirir mucho conocimiento en la escuela, pero están ciegas a la fuente del conocimiento y a su relación con el reino espiritual. La mayoría del conocimiento que la gente aprende y capta va en contra de la verdad de las palabras de Dios, y el materialismo filosófico y la evolución, en particular, pertenecen a las herejías y las falacias del ateísmo. Sin duda, son un montón de falacias que se resisten a Dios. […] En cualquier caso, estas cosas intelectuales transmitirán a las personas una idea equivocada y harán que se aparten de Dios. No importa si creéis o no, o si podéis aceptarlo hoy: llegará el día en el que admitiréis este hecho. ¿Entendéis verdaderamente cómo el conocimiento puede llevar a la gente a la destrucción, al infierno?” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. La senda de práctica para la transformación del carácter). “¿Qué es, en realidad, este conocimiento, me lo podéis decir? ¿No es las reglas y filosofías de vida que Satanás infunde en el hombre, como ‘Ama al partido, ama al país y ama tu religión’ y ‘El hombre sabio se somete a las circunstancias’? ¿Acaso no son las ‘aspiraciones elevadas’ de la vida que Satanás infunde en el hombre, como las ideas de grandes personas, la integridad de los famosos o el valiente espíritu de personajes heroicos, o la caballerosidad y la amabilidad de los protagonistas y los espadachines de las novelas de artes marciales? Estas ideas y afirmaciones influyen a una generación tras otra; muchas personas aceptan tales ideas y persiguen, luchan e incluso están dispuestas a sacrificar su vida con el objeto de cumplir estas ‘aspiraciones elevadas’. Este es el medio y el método a través de los cuales Satanás utiliza el conocimiento para corromper a las personas. Así pues, una vez que Satanás conduce a las personas hacia esta senda, ¿son ellas capaces de someterse y adorar a Dios? ¿Y son capaces de aceptar Sus palabras y perseguir la verdad? Por supuesto que no, porque Satanás las ha extraviado” (La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único VI). Después de leer estos pasajes de las palabras de Dios, entendí cómo Satanás usa el conocimiento para corromper a la gente. Justo como en esta película, la madre de la protagonista no podía encontrar un buen trabajo porque no tenía estudios superiores, y no tenía ninguna oportunidad de ascenso en su empresa. Por eso, esperaba que su hija entrara en una buena universidad, para que así pudiera encontrar un buen trabajo, ascender a un puesto más alto y conseguir fama y provecho. Satanás usa el conocimiento para corromper a la gente, haciéndoles pensar que solo con conocimiento y títulos académicos pueden tener un buen futuro, y que tener conocimiento significa que una persona puede tenerlo todo. No creen que Dios creó todas las cosas y no creen en la soberanía de Dios. Tales pensamientos son hostiles hacia Dios. Satanás también usa el conocimiento y la ciencia para inculcar en la gente todo tipo de venenos satánicos, y cuanto más conocimiento adquiere la gente, más corrupta y arrogante se vuelve. Cuanto más educada es la gente, más persiguen el estatus y el renombre y anhelan una vida de lujos. Luchan entre sí por la fama y el provecho e incluso recurren a cualquier medio necesario. Si estos deseos no se cumplen, se sienten abatidos, y algunos incluso sufren hasta el punto de optar por el suicidio. Cuanto más persigue la gente el conocimiento, más se aleja de Dios. Yo era uno de los envenenados por Satanás. Desde joven, quise cambiar mi porvenir mediante mis propios esfuerzos y estudiando conocimiento. Me esforcé mucho y sufrí enormemente. Al final, desarrollé una depresión y mi vida se volvió aún peor. Ahora entendía que Satanás usó el conocimiento para atraerme a un camino sin retorno. Si hubiera seguido por esa senda, seguramente me habría corrompido cada vez más profundamente por Satanás, hasta terminar en el infierno con él. El porvenir de una persona está en las manos de Dios, y sin embargo, yo siempre quise cambiar mi destino a través del conocimiento. ¿No estaba yendo en contra de la ordenación de Dios? Pensándolo bien, ¿podía el conocimiento cambiar realmente mi porvenir? ¿Podía yo conseguir dinero y reputación a través del conocimiento? ¿Podía eso darles a mis padres y a mi familia una vida feliz? Algunas personas tienen muchos conocimientos y altas cualificaciones académicas, pero no consiguen encontrar su trabajo ideal ni ganar mucho dinero. Mientras que otros que no tienen estudios o no tienen muchos conocimientos terminan siendo muy ricos. A partir de esto, podemos ver que el porvenir de una persona ha sido predestinado por Dios desde hace mucho tiempo. No tiene nada que ver con la cantidad de conocimientos que tenga. Reflexioné sobre estas cuestiones mientras veía la película.
Luego leí más de las palabras de Dios. Dios Todopoderoso dice: “Cuando la gente de verdad conoce a Dios y comprende y obtiene la verdad, su visión del mundo y su perspectiva de la vida experimentan un cambio real, tras el cual tiene lugar una transformación real en su carácter-vida. Cuando la gente tiene los objetivos de vida correctos, puede perseguir la verdad y comportarse según la verdad, cuando se someten absolutamente a Dios y viven según Sus palabras, cuando se sienten con los pies en la tierra e iluminados hasta lo más hondo de su corazón y este está libre de oscuridad, así como cuando viven totalmente libres y liberados en la presencia de Dios, solo entonces obtienen una auténtica vida humana y solo tales personas son aquellas que poseen la verdad y la humanidad. Además, todas las verdades que has entendido y ganado proceden de las palabras de Dios y de Dios mismo. Solo cuando obtengas la aprobación de Dios Altísimo, el Creador, y Él diga que eres un ser creado acorde al estándar y que estás viviendo con semejanza humana, tu vida tendrá el mayor significado” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo conocer la naturaleza del hombre). “Centraos en trabajar arduamente para perseguir la verdad y seréis capaces de resolver todas vuestras dificultades. Cuando podáis solucionar vuestros propios problemas, habréis progresado y crecido. Cuando las personas experimentan hasta el día en que su perspectiva de la vida y el sentido y la base de su existencia cambian por completo, es decir, cuando se han transformado totalmente y se han convertido en alguien diferente, ¿no es esto increíble? Este es un gran cambio, un cambio trascendental. Llegas a un punto en el que no te importa si tienes fama, estatus, riqueza, placeres o poder y gloria del mundo; puedes desprenderte de todo ello fácilmente. Solo entonces se puede considerar que tienes la semejanza de un ser humano. Aquellos que, al final, serán hechos completos por Dios son un grupo de personas como este; viven para la verdad, viven para Dios y viven para aquello que es justo. Esta es la semejanza de un verdadero ser humano” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte). Antes, yo pensaba que solo adquiriendo conocimientos y ganando más dinero podría tener un buen futuro, pero en realidad, estas cosas son todas vanas. El conocimiento no puede cambiar mi porvenir. Incluso si adquiriera conocimientos y ganara dinero, eso no podría traer paz a mi corazón. Después de leer las palabras de Dios, me di cuenta de que el conocimiento no puede cambiar mi porvenir, y que solo al perseguir la verdad y vivir según las palabras de Dios se puede recibir la aprobación de Dios y tener un buen porvenir. Creer en Dios y perseguir la verdad es la única manera de vivir una vida con valor y sentido. En este mundo, mucha gente compite entre sí para ganar dinero y obtener más disfrute material, haciendo todo tipo de cosas malas. Estas personas usan y engañan a otros para alcanzar el éxito en sus carreras, pero por dentro se debaten y se sienten intranquilos. ¡Vivir así es muy doloroso! Solo creyendo en Dios, comiendo y bebiendo Sus palabras, dejando atrás estas filosofías satánicas y viviendo según las palabras de Dios, puede una persona evitar el tormento de Satanás y vivir una vida con sentido. Las palabras de Dios abrieron mi corazón. Me di cuenta de que la gente puede vivir sin riquezas, reputación o estatus, pero sin la protección y la guía de Dios, es difícil sobrevivir. Ahora, como y bebo las palabras de Dios y realizo mi deber cada día, y aunque no he ganado el renombre o el estatus que valora el mundo, al leer las palabras de Dios, poco a poco estoy viviendo una humanidad normal, llegando a conocer mi corrupción y mi naturaleza satánica, y practicando para contemplar todo con la verdad. ¡Esta es una vida verdaderamente llena de sentido! Si me fuera a estudiar a Australia, incluso si consiguiera riquezas, reputación y éxito, no ganaría la verdad y vida. Entonces, ¿no habría vivido mi vida en vano? Tenía que cambiar mi perspectiva de la vida. Ya no perseguiría las riquezas, el estatus o el prestigio mundanales, sino que me esforzaría por cumplir bien mi deber y perseguir la verdad. Solo viviendo de esta manera la vida tiene valor y sentido.
Un día, en una reunión, los hermanos y hermanas leyeron un pasaje de las palabras de Dios que realmente me llegó al corazón. Dios Todopoderoso dice: “¿Eres consciente de la carga que llevas a cuestas, de tu comisión y tu responsabilidad? ¿Dónde está tu sentido de misión histórica? ¿Cómo servirás correctamente como amo de la próxima era? ¿Tienes un fuerte sentido de ser amo? ¿Cómo debería explicarse el amo de todas las cosas? ¿Es realmente el amo de todas las criaturas vivientes y todas las cosas físicas del mundo? ¿Qué planes tienes para el progreso de la siguiente fase de la obra? ¿Cuántas personas están esperando a que las pastorees? ¿Es pesada tu tarea? Son pobres, lastimosos, ciegos, están confundidos y se lamentan en las tinieblas; ¿dónde está el camino? ¡Cómo anhelan que la luz, como una estrella fugaz, descienda repentinamente y disperse a las fuerzas de la oscuridad que han oprimido a los hombres durante tantos años! Esperan esto con ansiedad y lo anhelan día y noche; ¿quién puede conocer esto por completo? Incluso el día en que la luz les pasa por delante, estas personas que sufren profundamente permanecen encarceladas en una mazmorra oscura, sin esperanza de liberación; ¿cuándo dejarán de llorar? Es terrible la desgracia de estos espíritus frágiles que nunca han tenido reposo y han estado mucho tiempo atrapados en este estado por ataduras despiadadas e historia congelada. Y ¿quién ha oído los sonidos de sus gemidos? ¿Quién ha visto su estado miserable? ¿Has pensado alguna vez cuán afligido e inquieto está el corazón de Dios? ¿Cómo puede soportar Él ver a la humanidad inocente, que creó con Sus propias manos, sufriendo tal tormento? Después de todo, los seres humanos son las víctimas que han sido envenenadas. Y, aunque el hombre ha sobrevivido hasta hoy, ¿quién habría sabido que el maligno envenenó a la humanidad hace mucho tiempo? ¿Has olvidado que eres una de las víctimas? ¿No estás dispuesto a esforzarte por salvar a todos estos sobrevivientes por tu amor a Dios? ¿No estás dispuesto a dedicar toda tu fortaleza para retribuir a Dios, que ama a la humanidad como a Su propia carne y sangre? ¿Cómo exactamente comprendes el ser usado por Dios para vivir tu extraordinaria vida? ¿Tienes realmente la determinación y la fe para vivir la vida llena de sentido de una persona piadosa y que sirve a Dios?” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Cómo deberías ocuparte de tu misión futura?). Después de leer este pasaje de las palabras de Dios, me sentí avergonzado. Todavía hay mucha gente en mi país, Nepal, que no ha recibido la salvación de Dios. Viven bajo el poder de Satanás en un sufrimiento extremo, incapaces de ver ninguna esperanza. En los últimos días, Dios se hizo carne para salvar a la humanidad, y Dios espera que la gente pueda oír Su voz y volver al lado del Creador para recibir la salvación del Creador. Dios me concedió la gracia de sacarme de la oscuridad a la luz, permitiéndome oír Su voz, y por eso yo tenía la responsabilidad de predicar el evangelio de Dios a más gente. Si me fuera a estudiar a Australia, la presión académica sería alta, y era incierto si podría asistir a las reuniones y cumplir mi deber. ¿Acaso iba a perderme esta oportunidad de ganar la verdad y ser salvo solo por perseguir un futuro en el mundo? Además, las grandes catástrofes ya han comenzado, y las guerras mundiales podrían estallar en cualquier momento, pero mucha gente todavía no conoce la nueva obra de Dios. Si solo me preocupara por mi propio futuro, ¡qué falta de conciencia la mía! Pensando en esto, decidí renunciar a la oportunidad de estudiar en Australia y, en su lugar, perseguir la verdad y hacer mi deber adecuadamente.
Ya llevo dos años realizando mi deber en la casa de Dios, y, en el transcurso de mi deber, he llegado a entender muchas verdades que antes no captaba. Cada día, como y bebo las palabras de Dios y hago mi deber, y llevo una vida muy plena. He comprobado que poder cumplir el deber de un ser creado es la única manera de vivir una vida con sentido. ¡Gracias a Dios Todopoderoso!