37. ¿Acaso la renuncia y la entrega a Dios deben ser recompensadas con bendiciones?

Por Ning Yu, China

En 2022, conocí a la hermana Guo Li en una iglesia. En nuestras conversaciones, me enteré de que había dejado su casa para hacer su deber diez años antes y que había servido como líder u obrera todos esos años. Cuando una iglesia necesitaba riego y apoyo, ella siempre cooperaba activamente, y era capaz de soportar adversidades y pagar un precio. Pero en los últimos años, le había crecido un tumor maligno en el brazo y se había sometido a cuatro cirugías en tres años. Me sentí muy inquieta cuando oí esto. “Esta hermana cree de verdad en Dios, y es capaz de renunciar a las cosas, entregarse, soportar adversidades y pagar un precio en su deber”, pensé. “¿Cómo es que Dios no la cuidó y protegió, y en cambio dejó que contrajera una enfermedad tan terrible? Yo también he renunciado a las cosas y me he entregado durante años. No abandoné mi deber ni siquiera cuando mi esposo me perseguía. Ahora tengo casi 50 años, y mis problemas de cuello y mi dolor de hombro empeoran cada vez más. ¡Ni siquiera sé si Dios me mantendrá a salvo en el futuro! ¿Y si un día contraigo una enfermedad grave como la suya?”. No me atreví a seguir pensando en ello y no pude evitar sentirme un poco abatida. Durante ese tiempo, estuve constantemente preocupada por el estado de Guo Li. Cuando me enteré de que, en medio de su dolor, ella buscaba la verdad, reflexionaba sobre su carácter corrupto y lo entendía, era capaz de someterse a Dios sin quejarse y seguía haciendo su deber lo mejor que podía, me encontré esperando que Dios, en vista de su fe sincera y de todo lo que se había entregado por Él, la protegiera y sanara su enfermedad. Después de eso, cada vez que nos veíamos, lo primero que hacía era preguntarle por su estado. Una vez, Guo Li me dijo que su médico le había dicho que ya no había nada grave de qué preocuparse. Al oír esta noticia, me alegré especialmente y pensé: “Parece que Dios realmente protege a los que se entregan sinceramente por Él. Aunque la obra de Dios en esta etapa no es como la obra del Señor Jesús en la Era de la Gracia, donde sanaba a los enfermos y expulsaba a los demonios, la obra de juicio, castigo, pruebas y refinamiento de Dios también va acompañada de Sus bendiciones. Mientras las personas aprendan sus lecciones en su enfermedad, no se quejen de Dios y se mantengan firmes en su testimonio por Él, Él las mantendrá a salvo. Como cuando Job pasó por las pruebas de Dios. Perdió su gran fortuna y a todos sus hijos, y su cuerpo se cubrió de llagas purulentas, pero aun así alabó el nombre de Dios sin quejarse y se mantuvo firme en su testimonio por Dios. Al final, su enfermedad se curó y Dios lo bendijo con aún más riquezas que antes. Sus hijos fueron más hermosos y su esperanza de vida se duplicó. ¡Dios es tan justo!”. Al pensar así, mi abatimiento desapareció al instante y volví a sentirme con energía en mi deber.

Para mi sorpresa, unos meses después oí que el cáncer de Guo Li había regresado y que tuvieron que amputarle el brazo. Se me encogió el corazón. “¿Cómo podía ser este el resultado? Guo Li cree de verdad en Dios, ha renunciado a las cosas y se ha entregado durante años, e incluso cuando enfermó de gravedad, no traicionó a Dios y siguió haciendo su deber como podía. ¿Por qué Dios no la sanó por completo? ¿Por qué tuvieron que amputarle el brazo?”. No podía entenderlo. “Ella se mantuvo firme en su testimonio, así que, ¿por qué Dios no la protegió? ¡Parece que renunciar a las cosas y entregarse no garantiza el cuidado y la protección de Dios! Dios ni siquiera da recompensas o bendiciones especiales a los que de verdad creen en Él, renuncian a las cosas y se entregan. Si creer en Dios lleva a un final como el de Guo Li, ¡simplemente no vale la pena!”. En ese momento no pude aceptar tal resultado. Mis nociones, malentendidos y juicios sobre Dios emergieron sin control. Ni siquiera sabía qué compartir en las reuniones. Sentí el corazón vacío, helado, y el dolor era indescriptible. Caí en un profundo abatimiento. Pensé en que yo también había dejado a mi familia y renunciado a mi trabajo para hacer mi deber durante muchos años. Ahora mi esposo había encontrado a otra mujer y yo ni siquiera tenía un hogar al que volver. ¿Qué haría si un día enfermaba de gravedad y Dios no me sanaba? No pude evitar empezar a preocuparme e inquietarme por mi propio futuro y lo que sería de mí. Ese día ni siquiera pude cenar, y no tenía ganas de resolver los problemas que los miembros del equipo habían reportado. Esa noche me acosté muy temprano. Durante ese período, cada vez que pensaba en la enfermedad de Guo Li, me sentía muy abatida y perdía toda la motivación para mi deber. No di seguimiento ni resolví a tiempo las dificultades y los problemas de los recién llegados, lo que provocó que más de ellos no asistieran a las reuniones con regularidad. Aunque sentía remordimiento en mi corazón, seguía sin poder reunir las fuerzas para hacer mi deber. Cuando el tiempo se puso un poco más frío y tenía que viajar a un lugar lejano, no quería ir. Simplemente sentía que, ya que toda mi renuncia y entrega no me garantizarían necesariamente el cuidado y la protección de Dios, ¿por qué debía esforzarme tanto? Incluso me arrepentí de haber renunciado a todo para salir y hacer mi deber, por temor a que, si terminaba como Guo Li, con una enfermedad grave que Dios no sanaría, todos esos años de esfuerzo habrían sido en vano. Mi corazón estaba envuelto en oscuridad durante ese tiempo, y no sabía qué decir cuando oraba. Empecé a reflexionar sobre por qué me había sentido tan abatida después de enterarme de la recaída de la enfermedad de Guo Li.

Un día, durante mis prácticas devocionales, leí un pasaje de las palabras de Dios y logré comprender un poco mi estado. Dios dice: “Algunas personas consideran que creer en Dios debería traer paz y alegría, y que si enfrentan dificultades, solo necesitan orarle, y Él las escuchará, les otorgará gracia y bendiciones y garantizará que todo transcurra de manera tranquila y sin contratiempos. Al creer en Dios, su propósito es buscar gracia, obtener bendiciones y disfrutar de la paz y la felicidad. Debido a estos puntos de vista, renuncian a sus familias o dejan sus trabajos para entregarse a Dios y son capaces de soportar penurias y de pagar un precio. Creen que, en tanto renuncien a cosas, se entreguen a Dios, soporten penurias y trabajen diligentemente, a la vez que muestren un comportamiento excepcional, obtendrán las bendiciones y el favor de Dios, y que, sin importar las dificultades que enfrenten, si oran, Él las resolverá y les abrirá una senda para todo. Esta es la opinión que sostiene la mayoría de las personas que creen en Dios. La gente considera que este punto de vista es legítimo y correcto. La capacidad de muchas personas para mantener su fe en Dios durante años sin abandonarla está relacionada de manera directa con esta opinión. Piensan: ‘Me he esforzado mucho por Dios, me he comportado de manera muy satisfactoria, no he cometido ninguna acción malvada y, seguramente, Dios me bendecirá. Dado que he sufrido en gran medida y he pagado un precio muy alto por cada tarea, mis actos se correspondieron con las palabras y las exigencias de Dios y no he cometido ningún error, Dios debería bendecirme. Él debería procurar que nada me salga mal, que a menudo tenga paz y alegría en mi corazón y que disfrute de Su presencia’. ¿No es esta una noción y una figuración humanas? […] Cuando lo que Dios hace no se corresponde con las nociones de las personas, en sus corazones rápidamente surgen quejas y malentendidos sobre Él. Incluso se sienten agraviadas, empiezan a discutir con Dios y puede que hasta lo juzguen y lo condenen. Independientemente de las nociones y malentendidos que las personas desarrollen, desde el enfoque de Dios, Él nunca actúa ni trata a nadie según las nociones o los deseos humanos. Dios siempre hace lo que desea, de acuerdo con Su propia manera y en función de Su propia esencia-carácter. Dios tiene principios para la manera en la que trata a cada persona; nada de lo que hace a cada individuo se basa en las nociones, las figuraciones ni en las preferencias del hombre; este es el aspecto de la obra de Dios que menos se corresponde con las nociones humanas. […] Cuando las personas insisten en aferrarse a sus nociones, naturalmente, desarrollan cierta resistencia hacia Dios. ¿En qué radica esa resistencia? En el hecho de que lo que la gente alberga frecuentemente en sus corazones son, sin duda, nociones y figuraciones, no la verdad. Por lo tanto, cuando se enfrentan a situaciones en que la obra de Dios no se corresponde con las nociones humanas, son capaces de desafiar a Dios y hacer juicios en Su contra. Esto demuestra que las personas básicamente carecen de un corazón sumiso a Dios, su carácter corrupto dista mucho de haber sido limpiado y, en esencia, viven de acuerdo con él. Aún están increíblemente lejos de alcanzar la salvación(La Palabra, Vol. V. Las responsabilidades de los líderes y obreros. Las responsabilidades de los líderes y obreros (16)). Solo después de leer las palabras de Dios, comprendí que la razón por la que mi reacción fue tan fuerte ante la noticia de que el cáncer de Guo Li había regresado y le habían amputado el brazo, era que mi fe en Dios siempre se había basado en mis propias nociones y figuraciones. Pensaba que, mientras alguien creyera sinceramente en Dios y fuera capaz de renunciar a las cosas, entregarse, sufrir y pagar un precio en su deber, Dios le concedería gracia y bendiciones, y lo mantendría sano y salvo, libre de enfermedades y desastres. Incluso si le sobrevenía alguna calamidad, mientras orara sinceramente y confiara en Dios, y persistiera en su deber, Él lo mantendría a salvo. Al ver que Guo Li había renunciado a las cosas, se había entregado, había sufrido muchas adversidades y había pagado un gran precio durante años, y sobre todo que todavía podía orar a Dios, aprender sus lecciones y persistir en su deber en medio de la enfermedad, sentí que Dios debería haberla bendecido y protegido. Nunca esperé que su enfermedad regresara y que tuvieran que amputarle el brazo. Esto asestó un duro golpe a mis nociones y destrozó mi esperanza de obtener bendiciones por creer en Dios. De inmediato pensé que, si un día yo enfermaba de gravedad como Guo Li y Dios no me sanaba a pesar de mis oraciones, entonces no tendría sentido creer en Dios. Desarrollé nociones y resistencia hacia Dios, juzgándolo en mi corazón como injusto. Me volví tan negativa que perdí todo deseo de hacer mi deber, empecé a preocuparme por mi propio futuro e incluso me arrepentí, desde un principio, de haber renunciado a todo para hacer mi deber. Solo cuando Dios me puso en evidencia vi que mi fe en Él era solo un intento de negociar con Él. Quería usar mi renuncia y mi entrega para exigir Su gracia y bendiciones; no estaba realizando en absoluto el deber de un ser creado. Era igual que Pablo, quien creía: “He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe. En el futuro me está reservada la corona de justicia” (2 Timoteo 4:7-8). Él usó su ajetreo y su entrega como moneda de cambio para exigir una corona de justicia de parte de Dios, tratando de negociar con Él como si tuviera derecho, y tratando de usarlo para lograr su propio y despreciable objetivo de obtener bendiciones y beneficios. Dios nunca dijo que las personas pudieran entrar en el reino de los cielos solo por ajetrearse y entregarse. Pablo, iluso, trató sus propias nociones y figuraciones como la verdad a perseguir. No creía en Dios en absoluto, sino en sí mismo. La senda que recorrió fue de resistencia a Dios y, al final, sufrió el castigo de Dios. Yo había tratado mi renuncia, mi sufrimiento y el precio que pagué como moneda de cambio por las bendiciones de Dios. No estaba tratando para nada a Dios como el Creador; lo había estado engañando y usando constantemente. Esto es ofender el carácter de Dios y, si no me arrepentía, también terminaría siendo descartada. Solo entonces me di cuenta de que es muy peligroso creer en Dios sin perseguir la verdad y buscar ciegamente bendiciones y gracia. Un día, podría venir una gran prueba, y yo podría traicionar a Dios, quedar en evidencia y ser descartada.

Después, reflexioné más. Había creído en Dios durante muchos años y sabía, en términos de doctrina, que no debía hacer tratos con Dios, pero ¿por qué mi deseo de bendiciones estaba todavía tan arraigado? Durante mis prácticas devocionales, leí las palabras de Dios: “A los ojos de los anticristos y en sus pensamientos y puntos de vista, seguir a Dios debe tener algunos beneficios; si no hay beneficios, ni se molestan en moverse. Si no hay fama, ganancia o estatus de los que puedan gozar, si ninguno de los trabajos que realizan o de los deberes que cumplen les ganan la admiración de los demás, no tiene sentido creer en Dios y llevar a cabo sus deberes. […] En su fe, los anticristos solo desean que los bendigan y no quieren sufrir tribulaciones. Cuando ven a alguien a quien han bendecido, alguien que se ha beneficiado, alguien a quien han concedido gracia y que ha recibido más gozos materiales, grandes ventajas, creen que ha sido cosa de Dios y, si no reciben tales bendiciones materiales, entonces no es la acción de Dios. Su lógica es: ‘Si realmente eres dios, entonces solo puedes bendecir a las personas; debes evitarles las tribulaciones y no permitir que afronten sufrimiento. Solo en ese caso tiene un valor y un sentido que la gente crea en ti. Si la adversidad sigue golpeando a las personas una vez que te siguen, si ellas siguen sufriendo, ¿qué sentido tiene que crean en ti?’. No admiten que todos los acontecimientos y las cosas están en las manos de Dios, que Dios es soberano sobre todas las cosas. ¿Y por qué no lo admiten? Porque los anticristos tienen miedo de sufrir tribulaciones. Solo quieren beneficiarse, aprovecharse, gozar de bendiciones; no tienen deseos de aceptar la soberanía ni la instrumentación de Dios, sino solo de recibir beneficios de Su parte. Este es el punto de vista egoísta y despreciable de los anticristos(La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 10 (VI)). “Todos los humanos corruptos viven para sí mismos. Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda; este es el resumen de la naturaleza humana. La gente cree en Dios para sí misma; cuando abandona las cosas y se esfuerza por Dios, lo hace para recibir bendiciones, y cuando es devota a Él, lo hace también por la recompensa. En resumen, todo lo hace con el propósito de recibir bendiciones y recompensas y de entrar en el reino de los cielos. En la sociedad, la gente trabaja en su propio beneficio, y en la casa de Dios hace un deber para recibir bendiciones. La gente lo abandona todo y puede soportar mucho sufrimiento para obtener bendiciones. No existe mejor prueba de la naturaleza satánica del hombre(La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte). Dios desenmascara que los anticristos creen en Él solo para obtener Sus bendiciones y beneficios y para que los proteja de la desgracia. Si no pueden obtener bendiciones, sienten que creer en Dios no tiene sentido y lo abandonarán. Esto está totalmente determinado por la naturaleza egoísta y despreciable de los anticristos. Al reflexionar sobre mí misma, vi que yo también vivía según venenos satánicos como: “Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda” y “No muevas un dedo si no hay recompensa”. Todo lo que hacía estaba impulsado por el interés propio y tenía que beneficiarme. Antes de creer en Dios, siempre fui débil y enfermiza. Pero después de empezar a creer y a hacer mi deber, todas mis enfermedades se curaron. Habiendo recibido una gracia tan grande de Dios, decidí creer con sinceridad, y pensaba que, mientras lo hiciera, renunciara a las cosas y me entregara por Dios, recibiría aún más de Sus bendiciones y protección. Por eso cumplía activamente mi deber, sin importar cómo mi esposo me persiguiera o tratara de detenerme, y por eso estaba dispuesta a soportar cualquier adversidad. Pero cuando vi que Guo Li había contraído una enfermedad tan grave después de tantos años de hacer su deber, de repente sentí que renunciar a las cosas y entregarse no necesariamente traía las bendiciones y la protección de Dios, así que, ¿qué sentido tenía hacer mi deber? Por eso, viví en la negatividad y me opuse a Dios, perdí todo deseo de hacer mi deber e incluso me arrepentí de haber dejado mi casa para hacerlo. Vi que mi naturaleza era muy egoísta y falsa; ¡era simplemente una persona que anteponía el interés propio! Fue por la gracia de Dios que pude venir a Su casa y hacer un deber. Dios esperaba que yo persiguiera la verdad para lograr un cambio en mi carácter, liberarme por completo de las ataduras de Satanás y vivir una humanidad normal. Pero no perseguí la verdad en lo más mínimo; solo pensaba en obtener bendiciones y beneficios. Cuando recibí la protección y la gracia de Dios, estuve dispuesta a renunciar a las cosas, a entregarme e incluso a sufrir. Pero en cuanto la obra de Dios no se alineó con mis nociones y mi deseo de bendiciones se hizo añicos, mi actitud hacia mi deber cambió al instante. Me volví negativa, reacia y superficial, e incluso me arrepentí de hacer mi deber. Me convertí en una persona completamente diferente. Vi que vivir según las reglas satánicas me había vuelto increíblemente egoísta, despreciable y desprovista de humanidad. Mi fe era un engaño, un intento de usar a Dios, y estaba recorriendo la senda de la resistencia a Él. Si no me arrepentía, acabaría siendo descartada. Pensé en las palabras de Dios: “¿En qué sentido es un error tratar la búsqueda de bendiciones como un objetivo? Se opone completamente a la verdad y no es congruente con la intención de Dios de salvar a las personas(La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Practicar la verdad es la única manera de obtener la entrada en la vida). Dios salva a las personas para purificar sus actitudes corruptas y finalmente llevarlas a Su reino. Yo, sin embargo, solo me centraba en la gracia y las bendiciones inmediatas y no perseguía la verdad. ¿No me estaba desviando de los requisitos de Dios? Al final, seguramente no ganaría nada.

Más tarde, leí dos pasajes más de las palabras de Dios y logré comprender un poco el carácter justo de Dios. Dios Todopoderoso dice: “La justicia no es en modo alguno imparcial ni razonable; no se trata de igualitarismo, de darte lo que mereces por tu trabajo ni de pagarte por el trabajo que hayas hecho ni de darte lo que merezcas a tenor de tu esfuerzo; esto no es justicia, es simplemente ser imparcial y razonable. Muy pocas personas son capaces de conocer el carácter justo de Dios. Supongamos que Dios hubiera destruido a Job después de que este diera testimonio para Él: ¿Sería esto justo? De hecho, lo sería. ¿Por qué se denomina justicia a esto? ¿Cómo ve la gente la justicia? Si algo concuerda con las nociones de la gente, a esta le resulta muy fácil decir que Dios es justo; sin embargo, si considera que algo no concuerda con sus nociones —si es algo que no entiende—, le resultará difícil decir que Dios es justo. Si Dios hubiera destruido a Job en aquel entonces, la gente no diría que Él es justo. En realidad, con independencia de si la gente ha sido corrompida o no y de si lo ha sido profundamente, ¿tiene que justificarse Dios cuando la destruye? ¿Tiene que explicar a las personas en qué se basa para hacerlo? ¿Debe Dios decirle a la gente las leyes que Él ha ordenado? No hay necesidad de ello. A ojos de Dios, alguien que es corrupto y que es susceptible de resistirse a Dios no tiene ningún valor; cómo lo maneje Dios siempre estará bien y es todo según los arreglos de Dios. Si fueras desagradable a ojos de Dios, si dijera que no le resultas útil tras tu testimonio y, por consiguiente, te destruyera, ¿sería esta Su justicia? También lo sería. […] Todo cuanto Él hace es justo. Aunque los humanos no sean capaces de percibir la justicia de Dios, no deben juzgarlo a su antojo. Si alguna cosa que haga les parece irracional o tienen nociones al respecto y luego dicen que no es justo, están siendo completamente irracionales(La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte). “Nada de lo que Dios hace está equivocado, y debes alabar Su justicia. Haga lo que haga, Dios siempre lo hace bien, e incluso si albergas nociones sobre lo que Él hace y crees que no tiene en cuenta los sentimientos humanos, que no es de tu agrado, deberías alabar a Dios de todos modos. ¿Por qué deberías hacer esto? No sabéis el motivo, ¿cierto? En realidad, es muy fácil de explicar: es porque Dios es Dios y tú eres humano; Él es el Creador y tú, un ser creado. No estás cualificado para exigir que Dios actúe o te trate de cierta manera, mientras que Él está cualificado para formularte exigencias. Bendiciones, gracia, recompensas, coronas… de Dios depende cómo y a quién se conceden todas estas cosas. […] La identidad, el estatus y la esencia de Dios nunca se pueden equiparar con la identidad, el estatus y la esencia del ser humano ni jamás cambiará nada de esto; Dios será Dios por siempre y el ser humano será ser humano por siempre. Si una persona es capaz de entender esto, ¿qué debería hacer entonces? Debería someterse a la soberanía y los arreglos de Dios; esta es la manera más racional de hacer las cosas y, además, no se puede elegir ninguna otra senda. Si no te sometes, eres rebelde, y si te muestras desafiante y discutes, eres excesivamente rebelde y te deberían destruir. Ser capaz de someterse a la soberanía y los arreglos de Dios muestra que tienes razón; esta es la actitud que debe tener la gente y es la única actitud que deberían tener los seres creados(La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 12: Quieren retirarse cuando no tienen estatus ni esperanza de recibir bendiciones). Después de leer las palabras de Dios, sentí que me traspasaban el corazón y vi que no entendía en absoluto el carácter justo de Dios. En mis nociones, la justicia de Dios significaba ser justo y razonable; que si te esforzabas, serías recompensada. Creía que Dios debía conceder gracia y bendiciones a quienes sufren y se entregan por Él, y que, sobre todo, cuando se mantienen firmes en su testimonio durante las pruebas, Él debía bendecirlos y protegerlos aún más, y sanar sus enfermedades. Por ejemplo, como Guo Li había dejado a su familia y renunciado a su trabajo para hacer su deber durante muchos años y ahora tenía una enfermedad grave, pensé que Dios, considerando todos sus años de renuncia y entrega por Él, debía protegerla y sanar su enfermedad. Pero al final, no solo no mejoró, sino que incluso sufrió una amputación. Así que me quejé de que Dios era desconsiderado y lo juzgué como injusto. Mi criterio para medir la justicia de Dios era que, si alguien se esforzaba, tenía que ser recompensado, y que, por mucho que se esforzara o se entregara, Dios tenía que dar una recompensa de valor equivalente. ¡Qué punto de vista tan distorsionado! Dios es el Creador y yo soy un ser creado. Todo lo que disfruto, así como mi propia vida, me lo ha dado Dios. Es perfectamente natural y justificado que yo siga a Dios y haga mi deber. En cuanto a si Dios me concede gracia y bendiciones, eso es asunto Suyo. No tengo derecho a hacerle exigencias a Dios; debo aceptar Su soberanía y Sus arreglos incondicionalmente, con un corazón sumiso. Además, todo lo que Dios hace en las personas tiene un sentido y contiene Su sabiduría. No debería ver las cosas basándome en las apariencias, y mucho menos debería juzgar todo lo que Dios hace basándome en mis propias nociones y figuraciones. Es como Job. Él temía a Dios y evitaba el mal, pero se enfrentó a la pérdida de sus bienes y la muerte de sus hijos, y su propio cuerpo se cubrió de llagas purulentas. A los ojos del hombre, él sufría una desgracia, pero Dios usó esta prueba para perfeccionar su fe verdadera en Él. Job se convirtió en un hombre perfecto a los ojos de Dios, y Satanás ya no tuvo derecho a acusarlo ni a tentarlo. También hay buenas intenciones de Dios en la enfermedad que le sobrevino a Guo Li. Aunque enfermó y su carne sufrió, si ella podía buscar la verdad y aprender sus lecciones, y ganar una fe y sumisión verdaderas a Dios, entonces el sufrimiento habría valido la pena. Yo ya no podía ver las cosas basándome en mis propias nociones y figuraciones. Dios siempre es justo, y no importa lo que Él haga, ello contiene Sus buenas intenciones y sabiduría. Al entender esto, mi corazón se iluminó considerablemente.

Durante mis prácticas devocionales, leí las palabras de Dios y llegué a comprender la perspectiva correcta que uno debe tener al creer en Dios. Dios Todopoderoso dice: “Experimentar la obra de Dios no consiste en disfrutar de la gracia, sino que, en cambio, consiste más en sufrir a causa de tu amor hacia Él. Ya que disfrutas de la gracia de Dios, también debes disfrutar de Su castigo; debes experimentar todo esto. Puedes experimentar el esclarecimiento de Dios en ti, y también puedes experimentar cómo Él te poda y te juzga. De esta manera, tu experiencia será completa. Dios ha llevado a cabo Su obra de juicio en ti y también Su obra de castigo. La palabra de Dios te ha podado, pero no solo eso, también te ha esclarecido e iluminado. Cuando estás negativo y débil, Dios se preocupa por ti. La totalidad de esta obra es para hacerte saber que todo lo que concierne al hombre está dentro de las orquestaciones de Dios. Puedes pensar que creer en Dios consiste solo en sufrir o en hacer muchas cosas por Él o que tu carne esté en paz o que todo te funcione sin problemas y estés cómodo y a gusto con todo. Sin embargo, ninguno de estos son propósitos que la gente debería vincular a su creencia en Dios. Si crees por estos propósitos, entonces tu perspectiva es incorrecta y resulta simplemente imposible que seas perfeccionado. Las acciones de Dios, el carácter justo de Dios, Su sabiduría, Su palabra, y lo maravilloso e insondable que Él es, todas son cosas que las personas deben entender. Mediante este entendimiento, deberías llegar a librar tu corazón de tus demandas, esperanzas y nociones personales. Solo eliminando estas cosas puedes cumplir con las condiciones exigidas por Dios, y solo haciendo esto puedes tener vida y satisfacer a Dios. El propósito de creer en Dios es satisfacerlo y vivir el carácter que Él requiere, para que Sus acciones y Su gloria se manifiesten a través de este grupo de personas indignas. Esta es la perspectiva correcta de creer en Dios, y este es también el objetivo que debes buscar. Has de tener el punto de vista correcto sobre creer en Dios y debes buscar obtener Sus palabras. Necesitas comer y beber las palabras de Dios y debes ser capaz de vivir la verdad, y, en particular, debes ser capaz de ver Sus hechos prácticos, Sus maravillosos hechos en todo el universo, así como la obra práctica que hace en la carne. La gente puede, a través de sus experiencias reales, entender cómo Dios hace Su obra en ellos y cuáles son Sus intenciones respecto a ellos. El propósito de todo esto es que puedan desechar su carácter satánico corrupto. Al haberte despojado de toda la inmundicia e injusticia en tu interior y de tus equivocadas intenciones y haber desarrollado fe verdadera en Dios; solo con fe verdadera puedes amar a Dios realmente(La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Los que serán hechos perfectos deben pasar por el refinamiento). Por las palabras de Dios vi que creer en Dios no es para recibir Sus bendiciones. Lo principal es experimentar el juicio, el castigo, las pruebas y el refinamiento de Dios para despojarse del propio carácter corrupto y alcanzar Su salvación. Al pensar en mis años de fe, había disfrutado de mucho riego y provisión de las palabras de Dios, pero no había perseguido la verdad. Estaba empeñada en disfrutar de la gracia y las bendiciones de Dios, y mi carácter-vida no había cambiado en lo más mínimo. La enfermedad de Guo Li realmente sirvió como una revelación de mi propio estado. De ahora en adelante, debo centrarme en experimentar la obra de Dios en las cosas que me suceden. Especialmente en los asuntos que no se ajustan a mis propias nociones, debo buscar la verdad, reflexionar sobre mí misma y conocerme, y resolver mis actitudes corruptas. Una vez que entendí estas cosas, ya no me preocupaba si recibiría bendiciones en el futuro. También pude dedicar mi corazón a mi deber, y pensar en cómo regar bien a los recién llegados y cumplir mi deber para satisfacer a Dios. No importa qué enfermedad o adversidad me sobrevenga en el futuro, estoy dispuesta a experimentarla con un corazón sumiso a Dios, centrándome en perseguir la verdad y hacer bien mi deber.

En julio de 2023, volví a ver a Guo Li. Aunque le habían amputado un brazo, seguía persistiendo en su deber de acogida. Cuando hablamos de cómo se sentía al enfrentarse a la amputación, me dijo con calma y entereza: “¡Gracias a Dios! Tengo más de setenta años. Los otros que enfermaron al mismo tiempo que yo ya han fallecido, pero yo sigo viva. Esta es la mayor protección de Dios. Aunque he tenido esta grave enfermedad, he ganado mucho con ella. En esta vida, poder oír tantas palabras de Dios y poder hacer mi deber… eso es suficiente. ¡Esta es la gracia de Dios! No pido nada más. ¡Solo pido que, cada día que viva, pueda hacer mi deber para satisfacer a Dios!”. Al oír las palabras de Guo Li, me sentí avergonzada y profundamente inspirada, y también gané la confianza para experimentar la obra de Dios. ¡Gracias a Dios!

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