55. Señalar los problemas de alguien no es lo mismo que llamarle la atención por sus defectos

Por Linda, Italia

Desde niña, mi madre me decía: “Si pegas a otro, no le pegues en la cara; si increpas a alguien, no le llames la atención por sus defectos” y “Callarse los errores de los buenos amigos hace la amistad larga y buena”. Me dijo que si notaba problemas en otras personas, no debía decírselo en la cara bajo ningún concepto porque esto provocaría una mala reacción, y que tenía que hacer la vista gorda a todo para mantener relaciones amistosas con los demás. A partir de ese momento, guardé las palabras de mi madre en mi corazón. Ya fuera en la escuela o entre parientes y amigos, nunca hablaba de los problemas de los demás cuando los notaba. Recuerdo que cuando estaba en la escuela secundaria, mi compañera de pupitre me dijo que los demás pensaban que era bastante caprichosa y dominante, y no querían pasar tiempo con ella. Me preguntó si realmente era así. En realidad, yo sabía que ella tenía esos problemas, y quería decirle la verdad, pero luego pensé: “Si le digo la verdad, ¿se sentirá avergonzada y ya no querrá pasar tiempo conmigo?”. Por lo tanto, en contra de lo que pensaba, dije: “No lo creo. No escuches las tonterías de los demás”. Después de oír esto, mi compañera de pupitre dijo felizmente: “Como pensaba, eres mejor que el resto. A los demás siempre les caigo mal. Eres la única que me entiende”. Después de eso, nuestra relación mejoró aún más. Pensé que esta era una buena forma de comportarme.

Más tarde, acepté la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días y comencé a cumplir el deber de producción de imágenes en la iglesia. Las habilidades técnicas de la hermana Chloe eran relativamente pobres. Cuando discutíamos ideas de diseño, siempre le preguntábamos si tenía alguna dificultad, y respondíamos pacientemente a sus preguntas. Pensé que así progresaría rápido, pero luego descubrí que después de discutir las ideas, Chloe no comenzaba la producción de inmediato. En lugar de eso, escuchaba himnos un rato y luego pasaba un tiempo mirando noticias en internet que no tenían nada que ver con sus deberes. Al final, las imágenes que producía eran muy toscas. Vi que era superficial al hacer su deber, por lo que quise señalarle sus problemas. En una reunión, le pregunté a Chloe por qué tardaba tanto en hacer las imágenes. Dijo que era porque encontraba dificultades. Respondí: “Si encuentras dificultades, debes comunicarte con nosotros de inmediato. De esta manera, los problemas se pueden resolver lo más rápido posible y el progreso no se retrasará”. Originalmente quise exponer cómo había sido superficial al hacer sus deberes durante ese período. Sin embargo, noté que se estaba impacientando, así que me tragué las palabras que iba a decir. Posteriormente, otras hermanas también buscaron a Chloe para tener pláticas con ella. Ella dijo que yo no entendía sus dificultades y le exigía demasiado, pero que lo aceptaba de parte de Dios y cambiaría su actitud hacia la ejecución de su deber. Me preocupé un poco después de oír esto, y pensé: “Ahora que Chloe tiene un prejuicio contra mí, ¿cómo nos llevaremos en el futuro? ¿Pensarán mis otras hermanas que mi humanidad es mala y que no soy considerada?”. Después, noté que Chloe hacía imágenes más rápido que antes, y pensé que había cambiado un poco. Sin embargo, unos días después, descubrí que seguía sin tener ningún sentido de urgencia al realizar sus deberes, e incluso estaba viendo videos del mundo no creyente. También se quejaba a menudo, diciendo cosas como: “El supervisor siempre nos pide que innovemos, ¡pero la innovación no es tan fácil! Todos acabamos de empezar a hacer este deber. ¿Acaso exigirnos tanto no es obligarnos a hacer cosas que superan nuestras capacidades?” y “Cada vez que hago una imagen, siempre se señalan tantos problemas. ¡Se obsesiona demasiado con los detalles!”. Aunque otra hermana y yo a menudo la deteníamos para que no dijera esas cosas negativas, ella no se contenía mucho. Sabía que debía diseccionar la naturaleza y las consecuencias de sus acciones, de lo contrario, afectaría a otras hermanas en la ejecución de sus deberes. Sin embargo, cuando pensé en el prejuicio que se había formado contra mí después de que hablé con ella la última vez, y que incluso había dicho delante de mis otras hermanas que la estaba obligando a hacer cosas que superaban sus capacidades, dudé. Pensé: “¿Qué pasa si sigo exponiendo y diseccionando sus problemas y mi relación con ella se tensa? Quizás debería informar de su situación al supervisor en su lugar. Pero entonces, si Chloe se entera de esto, ¿pensará que la estoy apuñalando por la espalda y dirá que tengo mala humanidad?”. Después de pensarlo bien, todavía no tuve el valor de señalar sus problemas e informarlos.

Poco después, el supervisor se enteró de que Chloe había estado realizando su deber de manera superficial durante mucho tiempo y, por lo tanto, su deber fue reasignado. El supervisor también me podó y me dijo: “Viste a Chloe cumplir su deber de manera superficial y esparcir negatividad durante mucho tiempo, pero no la expusiste ni la reportaste. Eres una complaciente, y no protegiste el trabajo de la iglesia en lo más mínimo. ¡Eres demasiado egoísta! Deberías reflexionar sobre esto cuidadosamente”. Las palabras del supervisor fueron como una serie de bofetadas en mi cara. En ese momento, ¡solo quería desesperadamente que me tragara la tierra! Más tarde, me sentía muy incómoda cuando pensaba en lo que había dicho el supervisor. Me preguntaba una y otra vez en mi mente: “¿Por qué no tuve el valor de exponer o informar los problemas de Chloe?”. Un día, durante mis devociones espirituales, leí las palabras de Dios y adquirí cierto conocimiento sobre mi propio estado. Dios Todopoderoso dice: “La mayoría de las personas están dispuestas a perseguir la verdad y quieren practicarla, pero la mayor parte del tiempo simplemente tienen la determinación y el deseo de hacerlo; interiormente, sin embargo, la verdad no se ha convertido en su vida. Así que cuando te encuentras con fuerzas malignas que perturban y sabotean el trabajo de la iglesia —por ejemplo, cuando te enfrentas a falsos líderes que manejan los asuntos vulnerando los principios y no hacen un trabajo real, o a personas malvadas y anticristos que hacen el mal y perturban el trabajo de la iglesia, con lo cual causan daño al pueblo escogido de Dios—, no tienes el valor de alzar la voz y hablar. ¿Por qué no tienes ese valor? ¿Es porque eres tímido o poco elocuente, o no te atreves a hablar porque no ves las cosas con claridad? No se debe a ninguna de estas cosas; es principalmente la consecuencia de que te veas limitado por tus actitudes corruptas. Una de las actitudes corruptas que revelas es un carácter falso: cuando algo sucede, lo primero que consideras son tus propios intereses, las consecuencias de tus acciones y si serán beneficiosas para ti. Este es un carácter falso, ¿no es así? Otra es un carácter egoísta y vil. Piensas: ‘¿Qué tiene que ver conmigo que perjudiquen los intereses de la casa de Dios? No soy líder, ¿por qué debería involucrarme? No tiene nada que ver conmigo y no es mi responsabilidad’. Tales pensamientos y palabras no son algo que pienses a propósito, sino que se producen de manera inconsciente; estas son las actitudes corruptas que las personas revelan cuando se enfrentan a un problema. Estas actitudes corruptas gobiernan tus pensamientos, te atan de pies y manos y controlan lo que dices. En tu corazón, quieres alzar la voz y hablar, pero tienes recelos, e incluso si hablas, te andas con rodeos y te dejas un margen de maniobra, o usas evasivas y simplemente no dices la verdad. Las personas con discernimiento pueden ver esto y, en realidad, tú también sabes en tu corazón que no has dicho todo lo que debías, que no has logrado resultados, que simplemente estabas actuando por inercia y que el problema no se ha resuelto. No has cumplido con tu responsabilidad, pero dices desvergonzadamente que sí lo has hecho, o afirmas que no viste las cosas con claridad en ese momento. ¿Se ajustan estas afirmaciones a los hechos? ¿Es lo que realmente piensas? ¿No estás por completo bajo el control de tus actitudes satánicas? […] No tienes poder sobre lo que dices y haces. No puedes decir lo que realmente piensas ni decir la verdad, aunque quieras; no puedes practicar la verdad, aunque lo desees; no puedes cumplir con las responsabilidades que te corresponden, aunque te gustaría hacerlo. Todo lo que dices, todo lo que haces y cada comportamiento que tienes es un engaño, y todo es negligente. Estás completamente encadenado y controlado por tus actitudes satánicas. Incluso si quieres aceptar y practicar la verdad, no eres tu propio dueño. Tus actitudes satánicas te controlan, y por eso vives según tales actitudes y dices y haces lo que quieres. Te has convertido por completo en una marioneta de la carne corrupta; te has convertido en una herramienta de Satanás(La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte). Mientras reflexionaba sobre las palabras de Dios, sentí que se me clavaba algo en el corazón. Yo era el tipo de persona que Dios había expuesto. Sabía todo sobre los problemas de Chloe, pero no me atrevía a exponerlos ni a diseccionarlos. Incluso cuando decía algo, no decía nada sustancial: solo mencionaba la mitad y me guardaba el resto, por miedo a ofender a Chloe. Para preservarme y mantener mi relación con ella, me mantuve en silencio sobre sus problemas. ¡Qué egoísta y falsa era! Chloe había estado haciendo constantemente su deber de manera superficial sin ninguna señal de arrepentimiento. También esparcía negatividad entre sus hermanos y hermanas; estaba desempeñando el papel de Satanás. No solo no la detuve, sino que incluso la encubrí y no informé de sus problemas a los líderes. ¿No estaba actuando como cómplice y escudo de Satanás? Disfrutaba de todo lo que venía de Dios, pero mordí la mano que me alimentaba, y no cumplía ninguna de mis responsabilidades en absoluto. ¡Realmente era indigna de vivir ante Dios! Al pensar esto, me sentí culpable e incómoda, y realmente lamenté lo que había hecho.

Más tarde, comencé a supervisar el trabajo de diseño artístico. Descubrí que la hermana Emily era bastante arrogante y sentenciosa, y no estaba dispuesta a aceptar las sugerencias de otras personas. Esto estaba afectando los resultados de la producción de imágenes. Sabía que debía señalar los problemas de Emily y ayudarla a revertir esta situación lo antes posible, pero luego pensé: “¿Sería demasiado hiriente si le señalara sus problemas en la cara? ¿Qué pasaría si no puede aceptarlo y forma un prejuicio en contra de mí? Pero si no lo digo, afectará el trabajo. ¿No estoy simplemente volviendo a mis viejas costumbres?”. Oré a Dios para que Él me diera la fuerza para practicar la verdad. Entonces, encontré un pasaje de las palabras de Dios que era específico para mi estado: “Si tienes la intención y la perspectiva de un complaciente, entonces, en todos los asuntos, no practicarás la verdad ni te adherirás a los principios, así que fracasarás y caerás siempre. Si no despiertas y no buscas nunca la verdad, entonces eres un incrédulo, y nunca obtendrás la verdad y vida. Así pues, ¿qué deberías hacer? Cuando te enfrentes a asuntos relacionados con los intereses de la casa de Dios, debes orar a Dios y clamar a Él pidiéndole que te dé fe y fuerza, de forma que puedas adherirte a los principios, hacer lo que debas hacer, manejar las cosas de acuerdo con los principios, mantenerte firme en la postura que debes defender, proteger los intereses de la casa de Dios y evitar que la obra de esta sufra ninguna pérdida. Si puedes rebelarte contra tus propios intereses, tu orgullo y tu punto de vista de complaciente y si haces lo que debes hacer con un corazón honesto y puro, entonces habrás derrotado a Satanás y habrás ganado este aspecto de la verdad(La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte). Las palabras de Dios iluminaron mi corazón. Comprendí que si quería dejar atrás los pensamientos e ideas de una complaciente, tenía que poner primero los intereses de la iglesia. No importaba lo que otros pensaran o si los ofendía, tenía que cumplir con mis responsabilidades y no permitir que el trabajo de la iglesia se viera afectado. La iglesia me designó como supervisora porque esperaban que asumiera la responsabilidad por mis hermanos y hermanas y protegiera los intereses de la iglesia. Si continuaba siendo una complaciente y no señalaba los problemas de Emily, entonces la estaría perjudicando a ella y también al trabajo de la iglesia. Después, diseccioné la naturaleza y las consecuencias de sus acciones a la luz de las palabras de Dios. También hablé del daño que mi anterior carácter arrogante había causado tanto al trabajo de la iglesia y a mi propia entrada en la vida. Lo que no esperaba fue que, después de oír esto, Emily no solo no formó ningún prejuicio contra mí, sino que llegó a comprender sus problemas a la luz de las palabras de Dios y estuvo dispuesta a cambiar. Emily tampoco se distanció de mí por esto. Se abría en pláticas conmigo sobre la corrupción que revelaba al hacer su deber o las dificultades que encontraba. En esta experiencia, probé la dulzura de practicar la verdad, y mi corazón se sintió particularmente tranquilo.

En 2024, me eligieron líder de grupo, responsable de las reuniones de grupo. En las reuniones, descubrí que las pláticas de la hermana Alice a menudo se desviaban del tema, y que ella frecuentemente usaba sus pláticas para juzgar a los demás. Una vez, después de leer las palabras de Dios, Alice no las usó para entenderse a sí misma. En lugar de eso, dijo que Olivia tenía un carácter arrogante; afirmó que le había dado sugerencias a Olivia varias veces en el pasado, pero que ella se había mostrado muy reacia y le había hablado con dureza, lo que la limitó y la dañó. Luego habló de cómo había ayudado a Olivia por amor. Cuando la oí decir esto, pensé: “¿No está menospreciando a otros para enaltecerse a sí misma al decir esto? Si Olivia realmente tiene estos problemas, puede buscarla individualmente para señalárselos y compartir con ella. No debería usar la reunión para desahogar su propia insatisfacción. Además, su plática se ha desviado del tema de la reunión. Tengo que detenerla rápidamente”. Sin embargo, luego pensé: “Si la interrumpo directamente, ¿no la avergonzaré y haré que tenga prejuicios contra mí? Olvídalo. Esperaré a que termine la reunión y hablaré con ella en privado”. Por lo tanto, no la detuve. Solo dije brevemente: “Todos deberían controlar el tiempo de sus pláticas, para que los demás tengan tiempo suficiente para compartir también”. Quería hablar con Alice sobre su problema después de la reunión, pero luego oí decir a otras hermanas que antes Alice a menudo juzgaba a las personas a sus espaldas; una hermana había ofendido a Alice, así que ella había comenzado a hablar mal de esta hermana a sus espaldas, y Alice incluso le ponía mala cara, lo que la puso en una situación incómoda. Mi corazón se encogió, y pensé: “Si le señalo su problema y la ofendo, ¿me tratará de la misma manera? ¡Qué incómodo sería si tuviéramos que vernos a menudo en el futuro! Tal vez debería simplemente informar de su situación a los líderes”. Sin embargo, luego pensé: “Me llevo bastante bien con Alice. Ella también me cuida mucho en mi vida diaria. Si informo de sus problemas a sus espaldas, eso sería demasiado solapado. ¿No equivaldría a apuñalarla por la espalda? Si se enterara de que fui yo quien informó de sus problemas, ¿me guardaría rencor por ello y me juzgaría a mis espaldas? Olvídalo, no arruinemos la relación que tengo con ella ahora”. Al pensar esto, renuncié a la idea de señalarle sus problemas a Alice.

Poco después, dos hermanas me informaron de la situación de Alice. Una de las hermanas dijo que Alice siempre se desviaba del tema cuando compartía las palabras de Dios, lo que ocupaba mucho tiempo en las reuniones sin ser de ningún beneficio ni edificación para nadie. La otra hermana dijo que, en las reuniones, Alice siempre juzgaba a los demás y hablaba de los problemas que tenían. Esto arrastraba a la gente a enredarse en discusiones insignificantes sobre lo correcto y lo incorrecto, y perturbaba un poco la vida de iglesia. Cuando oí a mis hermanas decir esto, me sentí un poco culpable. Era muy consciente de los problemas de Alice, pero no los señalé ni los informé. Todo esto fue debido a mi irresponsabilidad. Durante mis devocionales espirituales, vi un video de testimonio vivencial. Dos pasajes de las palabras de Dios que se citaban allí tocaron mi corazón y me dieron cierto conocimiento de mí misma. Dios Todopoderoso dice: “Todos vosotros decís que tenéis consideración por la carga de Dios y que mantendréis el testimonio de la iglesia, pero ¿quién de vosotros ha considerado realmente la carga de Dios? Hazte esta pregunta: ¿Eres alguien que muestra consideración por la carga de Dios? ¿Puedes practicar la justicia por Dios? ¿Puedes levantarte y hablar por Mí? ¿Puedes poner firmemente en práctica la verdad? ¿Eres lo bastante valiente para luchar contra todos los hechos de Satanás? ¿Serías capaz de dejar de lado tus sentimientos y dejar a Satanás al descubierto por causa de Mi verdad? ¿Puedes permitir que Mis intenciones se satisfagan en ti? ¿Has ofrecido tu corazón en momentos cruciales? ¿Eres alguien que sigue Mi voluntad? Hazte estas preguntas a menudo y piensa en ellas a menudo(La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Declaraciones de Cristo al principio, Capítulo 13). “Una vez que la verdad se haya convertido en tu vida, si ves a alguien blasfemar contra Dios, no temerle, ser negligente al hacer su deber o trastornar y perturbar el trabajo de la iglesia, podrás tratarlo de acuerdo con los principios-verdad, discerniendo a quienes hay que discernir y desenmascarando a quienes hay que desenmascarar. Si la verdad no se ha convertido en tu vida y todavía vives en función de tus actitudes satánicas, entonces, cuando veas a personas malvadas y diablos causando trastornos y perturbaciones en el trabajo de la iglesia, harás la vista gorda y oídos sordos, y lo ignorarás, sin sentir ningún reproche de tu conciencia. Incluso pensarás que no importa quién cause perturbaciones en el trabajo de la iglesia, no tiene nada que ver contigo. Sin importar cuánto se perjudiquen el trabajo de la iglesia y los intereses de la casa de Dios, no te importará ni preguntarás al respecto, ni sentirás ningún reproche de tu conciencia. En ese caso, eres una persona sin conciencia ni razón, un incrédulo, un contribuyente de mera mano de obra. Comes lo que es de Dios, bebes lo que es de Dios y disfrutas de todo lo que proviene de Él, pero sientes que cualquier daño que sufran los intereses de la casa de Dios no tiene nada que ver contigo; esto te convierte en un traidor que se pone del lado de los de fuera a expensas de los tuyos, de esos que muerden la mano que les da de comer. Si no salvaguardas los intereses de la casa de Dios, ¿eres siquiera humano? Eres un demonio que se ha infiltrado en la iglesia. Finges tu fe en Dios, simulas ser parte de Su pueblo escogido y quieres vivir de gorra en Su casa; no te pareces a un ser humano y eres claramente un incrédulo. Aquellos que creen de verdad en Dios, incluso si aún no han obtenido la verdad y vida, como mínimo se pondrán de Su lado en sus palabras y acciones; como mínimo, no se quedarán de brazos cruzados cuando vean que se perjudican los intereses de la casa de Dios. Si intentan ignorarlo, su conciencia se sentirá culpable e intranquila, y se dirán a sí mismos: ‘No puedo quedarme sentado sin hacer nada. Debo alzar la voz y decir algo, debo cumplir con mi responsabilidad. Debo dar un paso al frente para desenmascarar y detener esta acción malvada, para salvaguardar los intereses de la casa de Dios de cualquier daño y para asegurar que la vida de iglesia no se vea perturbada’. Si la verdad se ha convertido en tu vida en tu corazón, entonces no solo tendrás este valor y determinación, sino que también serás capaz de desentrañar este asunto. Además, podrás cumplir con la parte de responsabilidad que te corresponde en la obra de Dios y en los intereses de Su casa y, de esta manera, tu deber estará cumplido. Si puedes tratar tu deber como tu propia responsabilidad y obligación, y como la comisión de Dios, y sientes que solo de esta manera estás a la altura de tu propia conciencia y no decepcionas a Dios, ¿no estarás entonces viviendo la integridad y la dignidad de la humanidad normal? Tus hechos y tu comportamiento serán el ‘temer a Dios y evitar el mal’ del que habla Dios. Estarás practicando la esencia de estas palabras y viviendo su realidad. Cuando la verdad se convierte en la vida de una persona, esta es capaz de vivir tales realidades(La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte). Después de leer las palabras de Dios, me sentí culpable y angustiada. Como creyentes en Dios, cuando vemos a gente trastornando y perturbando la vida de iglesia, deberíamos tener consideración con la intención de Dios y levantarnos para detenerlo, para que nuestros hermanos y hermanas puedan comer y beber las palabras de Dios y compartir sobre la verdad en un buen entorno. Reflexioné sobre mí misma. Era muy consciente de que Alice a menudo se desviaba del tema en las reuniones y siempre juzgaba y menospreciaba a los demás a sus espaldas, y que esto estaba trastornando y perturbando la vida de iglesia. Sin embargo, para no ofenderla, me encogí en mi caparazón como una tortuga, actué tímidamente y no me atreví a detenerla. Tampoco me atreví a exponer o diseccionar la naturaleza de sus acciones. ¡Qué patética era mi forma de vivir! Era egoísta y despreciable, solo sabía cómo preservarme a mí misma. Comía y bebía las palabras de Dios, pero no podía ponerlas en práctica. Me quedé de brazos cruzados mientras Alice perturbaba la vida de iglesia. ¿Acaso era yo una creyente en Dios? Había mordido la mano que me había alimentado. ¡Era indigna de vivir ante Dios! Me sentí extremadamente culpable e incómoda, y me escondí en el baño donde me abofeteé. Me pregunté una y otra vez: “¿Por qué me resulta tan difícil decir siquiera una palabra de la verdad? ¿Por qué soy tan egoísta?”. De vuelta en mi habitación, oré a Dios: “Dios mío, me equivoqué. No quiero seguir viviendo así. Quiero practicar la verdad y ser una persona con sentido de la rectitud. Guíame para que pueda obtener una verdadera comprensión de mí misma”.

Después, leí otro pasaje de las palabras de Dios y llegué a comprender la razón por la que no me atrevía a señalar los problemas de los demás. Dios Todopoderoso dice: “Hay un dogma en las filosofías para los asuntos mundanos que dice: ‘Callarse los errores de los buenos amigos hace la amistad larga y buena’. Esto significa que, para preservar esta buena amistad, uno debe guardar silencio sobre los problemas de su amigo, incluso si los percibe claramente. Respetan los principios de no pegarle a la gente en la cara ni llamarle la atención por sus defectos. Se engañan mutuamente, ocultan cosas el uno del otro y conspiran el uno contra el otro. Aunque sepan con claridad absoluta qué clase de persona es el otro, no lo dicen abiertamente, sino que emplean métodos taimados para preservar su relación. ¿Por qué querría uno preservar tal relación? Se trata de no querer hacer enemigos en esta sociedad, dentro del propio grupo, lo cual significaría someterse a menudo a situaciones peligrosas. Al saber que alguien se convertirá en tu enemigo y te perjudicará después de que le hayas llamado la atención por sus defectos o le hayas hecho daño, y al no desear colocarte en esa situación, empleas el dogma de las filosofías para los asuntos mundanos que dice que ‘Si pegas a otro, no le pegues en la cara; si increpas a alguien, no le llames la atención por sus defectos’. A la luz de esto, si dos personas mantienen una relación de este tipo, ¿se considera que son verdaderos amigos? (No). No son verdaderos amigos, y mucho menos el confidente del otro. Entonces, ¿de qué tipo de relación se trata exactamente? ¿No es una relación social básica? (Sí). En tal relación social, las personas no pueden entablar conversaciones sinceras ni tener conexiones profundas ni hablar sobre lo que les venga en gana. No pueden decir en voz alta lo que hay en su corazón o los problemas que perciben en otras personas ni tampoco palabras que puedan beneficiar a otros. En cambio, optan por decir cosas agradables para ganarse el favor de los demás. No se atreven a decir la verdad ni a defender los principios, de modo que evitan que los demás desarrollen pensamientos hostiles hacia ellos. Cuando nadie supone una amenaza para alguien, ¿acaso esa persona no vive en relativa tranquilidad y paz? ¿No es este el objetivo de las personas que promueven el dicho ‘Si pegas a otro, no le pegues en la cara; si increpas a alguien, no le llames la atención por sus defectos’? (Así es). Es evidente que se trata de una forma de supervivencia torcida y falsa con un elemento de cautela, cuyo objetivo es la propia preservación. Al vivir de esta manera, las personas no tienen confidentes, ni amigos íntimos a los que puedan decirles lo que quieran. Entre las personas, solo hay cautela, explotación e intrigas mutuas, cada uno toma de la relación lo que le conviene. ¿No es así? En el fondo, el objetivo de ‘Si pegas a otro, no le pegues en la cara; si increpas a alguien, no le llames la atención por sus defectos’ es evitar ofender a otros y no ganarse enemigos, no causar daño a nadie para protegerse a uno mismo. Se trata de una táctica y un método que uno adopta para evitar ser lastimado. Si observamos estas facetas diversas de su esencia, ¿es noble exigir de la conducta moral de la gente ‘Si pegas a otro, no le pegues en la cara; si increpas a alguien, no le llames la atención por sus defectos’? ¿Es positivo? (No). Entonces, ¿qué es lo que enseña esto a la gente? Que no debes ofender ni herir a nadie para que no seas tú el que termine herido; asimismo, que no se debe confiar en nadie. Si haces daño a un buen amigo tuyo, la amistad empezará a cambiar sutilmente; pasará de ser un buen amigo, un amigo cercano, a ser un desconocido o un enemigo. ¿Qué problemas puede resolver realmente este tipo de enseñanza? Aunque al actuar de esta manera no te crees enemigos e incluso pierdas unos cuantos, ¿acaso esto hará que la gente te admire o te apruebe y te tenga siempre como amigo? ¿Con esto se cumple plenamente el estándar de conducta moral? En el mejor de los casos, no es más que una filosofía para los asuntos mundanos(La Palabra, Vol. VI. Sobre la búsqueda de la verdad. Qué significa perseguir la verdad (8)). Mientras reflexionaba sobre las palabras de Dios, comprendí que no podía practicar la verdad y que no me atrevía a señalar los problemas de otras personas; esto se debía a que las filosofías y leyes satánicas se habían arraigado profundamente en mi corazón. Mis padres me enseñaron desde niña que “Si pegas a otro, no le pegues en la cara; si increpas a alguien, no le llames la atención por sus defectos”, “Callarse los errores de los buenos amigos hace la amistad larga y buena” y “Di palabras de bien de acuerdo con los sentimientos y la razón de los demás, pues la franqueza incomoda”. Me enseñaron a ser muy cautelosa y circunspecta en mis relaciones con los demás y a no exponer nunca los problemas de otras personas en su cara para evitar ofenderlos y ser objeto de su venganza y daño. Había vivido constantemente según estos pensamientos e ideas. Cuando estaba en la escuela, al ver a mi compañera de pupitre ser dominante y autoritaria, nunca le señalé sus problemas por miedo a ofenderla. Incluso la engañé, pues le dije cosas que iban en contra de lo que había en mi corazón. Después de que empecé a creer en Dios, Chloe y yo hacemos nuestros deberes juntas. Era muy consciente de que ella era superficial al hacer su deber y también esparcía negatividad, lo que perturbaba a otros en la ejecución de su deber, pero para preservarme, nunca estuve dispuesta a exponer o diseccionar sus problemas. Noté que Alice a menudo se desviaba del tema en sus pláticas en las reuniones, e incluso juzgaba a los demás. Sin embargo, nunca estuve dispuesta a diseccionar sus problemas porque temía que se vengara de mí y me juzgara, así que me quedé de brazos cruzados mientras ella perturbaba la vida de iglesia. Por vivir según las filosofías y leyes satánicas, me había vuelto escurridiza y falsa, y no tenía ninguna sinceridad en mis interacciones con los demás. A primera vista, era una persona amable, y me llevaba bien con Chloe y Alice. Sin embargo, cuando veía sus problemas, no les ofrecía ninguna ayuda, y no les mostraba ningún amor verdadero. Mi amabilidad hacia ellas era toda falsa e hipócrita, con el objetivo de mantener una relación de la carne y hacer que se llevaran armoniosamente conmigo. ¡Realmente era completamente escurridiza y falsa! Me di cuenta de que, por vivir según las filosofías y leyes satánicas, había perdido mi conciencia y razón hacía mucho tiempo; me había vuelto extremadamente egoísta y cobarde; sin darme cuenta, me había convertido en cómplice y escudo de Satanás. Si continuaba así sin cambiar, ¡seguramente sería detestada y descartada por Dios!

Luego, leí más palabras de Dios y gané un entendimiento más claro sobre el veneno satánico de “Si pegas a otro, no le pegues en la cara; si increpas a alguien, no le llames la atención por sus defectos”. Dios Todopoderoso dice: “¿La frase ‘llamar la atención’ en el dicho ‘si increpas a alguien, no le llames la atención por sus defectos’ es buena o mala? ¿La frase ‘llamar la atención’ conlleva el sentido de que las personas son reveladas o puestas en evidencia, tal como sucede en las palabras de Dios? (No). A Mi entender, la frase ‘llamar la atención’ tal y como se encuentra en el lenguaje humano, no significa eso. En cierto sentido tiene la naturaleza de una forma maliciosa de poner en evidencia; significa desenmascarar los problemas y las deficiencias de la gente, o ciertas cosas y comportamientos desconocidos para los demás, o bien algunas intrigas, ideas o puntos de vista que operan en segundo plano. Este es el significado de la frase ‘llamar la atención’ en el dicho ‘si increpas a alguien, no le llames la atención por sus defectos’. Si dos personas se llevan bien y son confidentes, sin ninguna barrera entre ellas, y ambas esperan poder beneficiar y ayudar a la otra, entonces lo mejor será que se sienten juntas y hablen con claridad acerca de las cuestiones por tratar de una forma franca y sincera. Esto es lo correcto, y no es llamar la atención sobre los defectos de los demás. Si descubres que otra persona tiene problemas, pero observas que aún no es capaz de aceptar que se lo señales, basta con que no digas nada, para evitar peleas o conflictos. Si quieres ayudarla, puedes pedirle su opinión y primero preguntarle: ‘Veo que tienes un pequeño problema y quiero darte algún consejo. No sé si podrás aceptarlo. Si puedes, te lo digo. Si no, por ahora me lo guardaré para mí y no diré nada’. Si dice: ‘Confío en ti. Lo que digas será adecuado; puedo aceptarlo’, eso significa que te concede permiso, y entonces puedes compartir con ella sobre sus problemas uno a uno. No solo aceptará completamente lo que digas, sino que también se beneficiará de ello, y los dos podréis seguir manteniendo una relación normal. ¿Acaso no es eso tratarse con sinceridad? (Sí). Esta es la manera correcta de relacionarse con los demás; no es llamarles la atención por sus defectos. ¿Qué significa no ‘llamar la atención por los defectos de los demás’, como dice el dicho en cuestión? Supone no hablar de las deficiencias de los demás, no hablar de aquellos problemas que constituyen su mayor tabú, no exponer la esencia de sus problemas y no ser tan descarado a la hora de llamar la atención al respecto. Supone limitarse a hacer algunos comentarios someros, decir cosas que todo el mundo suele decir, decir cosas de las que la propia persona es capaz de darse cuenta, y no poner al descubierto errores que la persona haya cometido anteriormente ni tampoco temas delicados. ¿En qué beneficia a la otra persona si actúas así? Puede que no la hayas ofendido o no te hayas enemistado con ella, pero lo que has hecho no le ayuda ni le beneficia en absoluto. Por tanto, la propia frase ‘no le llames la atención por sus defectos’ es taimada, una forma de engaño, y no es ser sincero. Se podría decir que actuar así es albergar malas intenciones; no es la manera correcta de relacionarse con los demás. Los no creyentes incluso consideran que la frase ‘si increpas a alguien, no le llames la atención por sus defectos’ es algo que debería hacer una persona de noble moral. Se trata claramente de una manera taimada de interactuar con los demás, que las personas adoptan para protegerse a sí mismas; en absoluto es un modo adecuado de interacción. No llamar la atención por los defectos de los demás es en sí mismo poco sincero y, al llamar la atención sobre los defectos ajenos, quizá haya una segunda intención(La Palabra, Vol. VI. Sobre la búsqueda de la verdad. Qué significa perseguir la verdad (8)). “El pueblo escogido de Dios debería, como mínimo, poseer conciencia y razón, así como interactuar, relacionarse y trabajar con los demás de acuerdo con los principios y los estándares que Dios exige de las personas. Esto constituye el mejor enfoque. Esto puede satisfacer a Dios. Así pues, ¿cuáles son los principios-verdad que exige Dios? Que la gente sea comprensiva con los demás cuando estos se muestren débiles y negativos, que tenga consideración por su dolor y dificultades, y entonces indague sobre estas cosas, les ofrezca ayuda y apoyo, y les lea las palabras de Dios para ayudarles a resolver sus problemas; de este modo, les permita entender las intenciones de Dios y dejar de ser débiles y los lleve ante Dios. ¿Acaso esta forma de practicar no concuerda con los principios? Practicar de esta manera está en consonancia con los principios-verdad. Naturalmente, las relaciones de este tipo están aún más en consonancia con ellos. Cuando las personas trastornan y perturban de manera deliberada, o son superficiales en su deber de manera intencionada, si te das cuenta de ello y eres capaz de señalarles estas cosas, reprenderlas y ayudarlas de acuerdo con los principios, esto concuerda entonces con los principios-verdad. Si haces la vista gorda o toleras su comportamiento y las encubres, e incluso llegas a decirles cosas agradables para elogiarlas y aplaudirlas, tales formas de relacionarte con la gente, de tratar los asuntos y de lidiar con los problemas, están claramente en desacuerdo con los principios-verdad y no tienen ninguna base en las palabras de Dios. Así pues, estas formas de relacionarse con la gente y de gestionar los asuntos son claramente impropias, y esto realmente no es fácil de detectar si no se lo disecciona y discierne de acuerdo con las palabras de Dios(La Palabra, Vol. V. Las responsabilidades de los líderes y obreros. Las responsabilidades de los líderes y obreros (14)). Las palabras de Dios desataron el nudo en mi corazón. Solía pensar que señalar los problemas y las deficiencias de otras personas era llamarles la atención, y que las lastimaría. Ahora comprendí que si descubrimos a alguien haciendo su deber de manera superficial o trastornando y perturbando la vida de iglesia, deberíamos actuar según los principios y señalar sus problemas de manera oportuna; cuando sea necesario, podemos podarlos. Incluso si hablamos con dureza, siempre que lo que digamos sea conforme a los hechos, y nuestra intención sea ayudarlos y proteger el trabajo de la iglesia, todo esto es positivo, y la gente que acepta la verdad puede tratarlo correctamente. Si, después de la poda, no aceptan ni se arrepienten, también podemos denunciarlos a los líderes superiores. Esto no es llamarles la atención ni apuñalarlos por la espalda. Es proteger el trabajo de la iglesia. Cuando se llama la atención a alguien, se lo hace con un motivo oculto, con prejuicio y hostilidad hacia dicha persona. Es obsesionarse con sus problemas menores y hacer un escándalo de ellos; es ridiculizarlos, menospreciarlos y burlarse de ellos; es herirlos intencionalmente. No puede traerles ninguna edificación ni beneficio, y solo puede hacerlos sentir negativos y miserables. Esto es llamarles la atención a las personas. También tenía un punto de vista equivocado en mi interior, al creer que informar los problemas de otras personas a los líderes era hacer acusaciones malévolas o apuñalarlos por la espalda. De hecho, informar rápidamente de los problemas cuando se descubren es proteger el trabajo de la iglesia. Es una responsabilidad que la gente debe cumplir. Apuñalar a alguien por la espalda o hacer acusaciones malévolas es distorsionar los hechos y difundir rumores infundados para calumniar a esa persona a sus espaldas. Tiene como objetivo atormentar a otros para lograr los propios fines despreciables. Esta vez, descubrí que la plática de Alice en las reuniones se desviaba del tema y que a menudo juzgaba a los demás. Otras hermanas también dijeron que este era el comportamiento habitual de Alice, e incluso tras muchas pláticas al respecto, todavía no había cambiado. Debería haberle señalado sus problemas, e informárselos a los líderes lo antes posible para que pudieran entender su situación rápidamente y pudieran hacer los arreglos apropiados según su comportamiento. Esta era la única manera de asegurar que la vida de iglesia no fuera perturbada.

Después de una reunión, señalé los problemas de Alice a la luz de las palabras de Dios, y expuse que la forma en que juzgaba a los demás en las reuniones estaba perturbando la vida de iglesia. Alice no lo aceptó al principio, pero lo admitió de mala gana después de que otras hermanas se unieron para compartir y diseccionar sus problemas. Incluso lloró y dijo que este era realmente su problema. Poco después, me enteré de que estaba juzgando a otros en presencia de una hermana de nuevo, así que informé de su situación a los líderes de la iglesia. Los líderes expusieron y diseccionaron sus problemas, y desde entonces, nunca más la he visto comportarse de manera sentenciosa. Agradezco a Dios por guiarme a practicar algo de verdad. Mi corazón se siente muy tranquilo. Son las palabras de Dios las que me han llevado a estos cambios.

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