79. Cómo me liberé de las cadenas de la fama y el provecho

Por Su Mi, China

En 2002, tenía 18 años y trabajaba en una fábrica de ropa. Siempre que veía a los protagonistas de las telenovelas que iban vestidos con ropa bonita y a la moda, con joyas de oro y plata, quienes vivían en mansiones lujosas y conducían coches de alta gama, se los recibía y despedía con afecto dondequiera que iban y tenían un aire muy glamuroso, envidiaba tener ese tipo de vida. Soñaba con que, una vez que formara una familia, trabajaría duro para vivir una vida con ese prestigio. Para alcanzar mi sueño, poco después de casarnos, mi marido y yo nos fuimos a trabajar fuera de nuestro pueblo. Para ganar más dinero, seguía trabajando y cosía ropa más de diez horas al día incluso cuando estaba embarazada de siete u ocho meses. Debido a la fatiga constante, mi salud se deterioró gravemente y mi peso cayó abruptamente más de cinco kilos. Mi marido tuvo cálculos renales por pasar demasiado tiempo sentado y no beber suficiente agua, por lo que ya no pudo seguir trabajando conmigo confeccionando ropa. Más tarde, mi marido consiguió un empleo en una empresa y, en poco tiempo, se ganó la confianza del jefe. El jefe le encargó muchos asuntos de la empresa y, cuando conseguimos ahorrar algo de dinero luego de unos años, pedimos un préstamo para comprar una casa en la ciudad. A mi marido le iba bien en el trabajo y también planeábamos comprar un coche. Siempre que volvíamos a nuestro pueblo, los demás vecinos nos admiraban por habernos asentado en la ciudad a tan temprana edad y nos alababan por ser capaces. Al escuchar esos elogios, me sentía muy orgullosa, como si caminara entre las nubes. Pensaba que tener dinero era estupendo; dondequiera que iba, me admiraban y elogiaban. Pero, con el tiempo, empecé a sentir un vacío inexplicable por dentro. Iba a comprar ropa y productos de belleza de gama alta o me iba de viaje a varios lugares, pero nada conseguía llenar ese vacío en mi corazón. No podía sino preguntarme: “¿Trabajé tan duro para ganar dinero para qué? ¿Solo para comer, vestirme y vivir bien, y recibir la admiración de los demás? ¿Por qué sigo sintiéndome tan vacía por dentro después de haber conseguido todo esto?”. Vivía cada día de forma superficial y sentía que la vida era agotadora.

En 2019, la empresa de mi marido se vio envuelta en un litigio financiero. Mi marido estaba a cargo de las finanzas de la empresa, así que también estaba implicado. Tuvimos que pagar una indemnización de 400 000 yuanes. Además, mi marido fue procesado y al final lo condenaron a cuatro años y medio de cárcel. Sentí que el mundo se me venía abajo. Mi marido había sido el pilar de nuestra familia. Ahora que estaba en la cárcel, ya no había nadie que pudiera ganar dinero o mantenernos. Aún teníamos que pagar la hipoteca cada mes, además de los gastos de la educación de nuestros dos hijos y los gastos diarios. También habíamos pedido mucho dinero prestado para poder pagar la indemnización. Toda esa presión recayó sobre mí. Además de la carga económica, también tenía que aguantar las miradas de desprecio y desdén de quienes me rodeaban. La vida me parecía un tormento y llegué a pensar que sería mejor morir. Pero mis dos hijos aún eran pequeños, y era exactamente el momento en que necesitaban que los cuidara, así que no podía pensar en abandonarlos. Lloraba todos los días sin saber qué hacer para enfrentar el futuro. Justo cuando sentía que no había escapatoria, mi madre me predicó el evangelio de Dios Todopoderoso de los últimos días. Al leer las palabras de Dios y escuchar las enseñanzas de los hermanos y hermanas, comprendí que, al principio, las personas vivían en el Jardín del Edén y no tenían preocupaciones, penas ni sufrimiento. Pero, luego de que Satanás corrompiera a los seres humanos, estos adquirieron diferentes ambiciones, deseos y perspectivas erróneas detrás de su búsqueda propia. Por eso hay tanto dolor y angustia. Esta vez, Dios ha venido a obrar para liberar a la humanidad del daño de Satanás y devolverle la vida que alguna vez tuvo en el Jardín del Edén. Solo al aceptar la salvación de Dios Todopoderoso de los últimos días puede uno librarse del daño de Satanás y recibir la salvación de Dios. Sentí que por fin tenía algo en lo que confiar, y el dolor en mi corazón se alivió muchísimo. Me dispuse a ir a las reuniones y a leer las palabras de Dios.

A partir de entonces, asistía a las reuniones, además de confeccionar ropa. Como se me daba bien la confección, el dinero que ganaba no solo cubría los gastos diarios de mi familia, sino que también me permitía ahorrar un poco. Nuevamente tenía planes para el futuro y pensé: “Si sigo trabajando unos años más, seré más rica y, entonces, la gente ya no me menospreciará ni se burlará de mí por ser pobre”. Pero tenía que asistir a reuniones tres veces por semana y, aunque esto beneficiaba mi entrada en la vida, significaba que trabajaba menos horas y ganaba menos dinero que antes. Así que pensé: “¿Y si voy a las reuniones solo una vez por semana? Así podré ganar unos cuantos miles de yuanes más al mes y aún me sobrará dinero después de pagar la hipoteca. Si ahorro durante unos años, podré pagar mis deudas y, si luego compro un coche, podré salir con más dignidad”. Más adelante, gracias a las enseñanzas de los hermanos y hermanas en las reuniones, me di cuenta de que, si solo me centraba en ganar dinero y no podía asistir a las reuniones con regularidad, terminaría alejándome de Dios. Entonces, ¿cómo podría recibir el cuidado y la protección de Dios? Cuando llegan los desastres, ¡no puedes recuperar tu vida con el dinero! Recordé haber oído que hacer prendas protectoras era muy rentable durante la pandemia, así que algunas personas trabajaban día y noche haciendo eso y acababan muriendo en la fábrica. Hay demasiados casos de dejar la vida por el dinero. Tenía que desentrañar las tramas de Satanás y no perder la oportunidad de ganar la vida por culpa del dinero. Tenía que seguir asistiendo a las reuniones con regularidad. Al principio, podía seguir yendo a tres reuniones por semana, pero, con el tiempo, mi sueldo mensual bajó bastante porque trabajaba menos y empecé a preocuparme. “Asistir a más reuniones me ayuda a entender más verdades y beneficia mi entrada en la vida, pero, ahora mismo, hay muchos pedidos en la fábrica y la paga es buena. Es un buen momento para ganar dinero. Si me pierdo la temporada alta, el negocio será más difícil después y, sin importar cuánta ropa confeccione entonces, no será muy rentable. No, ahora tengo que dar prioridad al dinero. Ya asistiré a más reuniones cuando haya menos trabajo en la fábrica”. Así que decidí asistir a las reuniones dos veces por semana. Después de cada reunión, me iba de prisa a la fábrica para trabajar y hasta seguía trabajando después de que los demás terminaban su jornada. Durante ese tiempo, me sentía particularmente cansada, no tenía tiempo para leer las palabras de Dios, ni siquiera sabía qué decir cuando oraba y mi corazón se alejó cada vez más de Dios.

Más tarde, durante la temporada baja, la fábrica cerró durante un tiempo. Podría haber aprovechado ese descanso para asistir a más reuniones y equiparme con más verdades, pero quería ganar más dinero rápido para volver a recibir la admiración que tenía cuando era rica, así que me fui a otra fábrica a confeccionar prendas protectoras. A veces, para ganar más dinero, me quedaba pasada la hora de salida y, cuando llegaba a casa, la hermana ya me estaba esperando para unirme a la reunión. Pero me dolía todo el cuerpo después de pasarme el día entero de trabajo, y me dolían tanto los brazos que no podía ni levantarlos. Solo quería irme a descansar temprano, así que las reuniones no tenían eficacia. Para ganar más dinero, me levantaba cada día a las 5:30 a. m. para preparar el desayuno y, para ahorrar tiempo, me llevaba el almuerzo al trabajo. Por mis hábitos alimenticios desordenados de larga data, y porque mi almuerzo siempre estaba frío, tras un mes, un día de repente tuve vómitos y diarrea severos. El médico dijo que tenía gastroenteritis aguda, que era bastante grave y que tenía que quedarme en casa para recuperarme. Recostada en la cama, empecé a reflexionar: “No he estado haciendo mis prácticas devocionales ni he asistido a las reuniones con regularidad. Solo me he centrado en ganar dinero y tener una buena vida para ganarme la admiración de la gente. ¿Esto no está en desacuerdo con la intención de Dios?”. Durante una reunión, una hermana leyó un pasaje de las palabras de Dios que abordaba mi estado específicamente: “La fe de Job en Dios no era nominal; él era el arquetipo de una persona que cree sinceramente en Dios. Él oraba a Dios en todas las cosas. Se sentía profundamente intranquilo por el jolgorio de sus hijos, y oraba a Dios y se los encomendaba a Él. Ciertamente, oraba con frecuencia sobre cómo criar a su ganado. Ponía todo en manos de Dios. Si hubiera sido como un no creyente, siempre con sus propios planes a la hora de criar el ganado, confiando solo en su propia mente y figuraciones y devanándose los sesos para alcanzar los objetivos que había planeado, entonces, aunque hubiera experimentado muchos fracasos y reveses, ¿habría sido capaz de ver las manos de Dios y Su soberanía y Sus arreglos? […] ¿Por qué las personas se devanan los sesos usando métodos humanos para lograr sus metas en lugar de confiar en Dios? ¿Buscan los deseos de Dios cuando hacen planes? ¿Tienen una actitud sumisa, diciendo: ‘No sé qué es lo que Dios hará. Primero planificaré las cosas de esta manera, pero no sé si el objetivo que estoy planificando se puede lograr o no; es solo como lo estoy planeando. Si mi objetivo se puede lograr, entonces es una bendición de Dios. Si no, es por mi propia ceguera; mi plan no es conforme a las intenciones de Dios’? ¿Tienen esta clase de actitud? (No). Entonces, ¿cómo surgen estas acciones? Son las figuraciones y nociones de las personas, sus deseos y sus exigencias irrazonables a Dios; surgen de las actitudes corruptas. Este es un aspecto. Además, ¿tienen tales personas un corazón sumiso a Dios? (No). ¿Cómo ves que no tienen un corazón sumiso a Dios? (Una vez que hacen un plan, tienen que hacerlo realidad sin falta). ¿Qué actitud es esa? Es arrogancia y rebelión. Creen que Dios las bendice, pero, cuando aparecen sus propios deseos y planes, lo apartan. Es un carácter arrogante. ¿Están siendo sumisos cuando apartan a Dios? No, y no tienen a Dios en su corazón. No tienen en cuenta en absoluto cómo Dios dispone las cosas y es soberano sobre ellas, y mucho menos tienen en cuenta de qué manera Él quiere hacerlas. No consideran estos temas. ¿Qué se infiere de eso? No buscan en absoluto, no tienen ninguna sumisión y no tienen para nada un corazón temeroso de Dios. Primero hacen sus propios planes y, después, actúan y trabajan duro de acuerdo con lo que planearon, confiando en métodos, figuraciones y nociones humanos, sin pensar en absoluto en las intenciones de Dios. En lo que respecta a la cría de ganado, la gente al menos necesita saber esto: ‘Haz lo mejor que puedas y deja el resto al Cielo’, lo que quiere decir: ‘Cumpliré con mis responsabilidades de alimentar al ganado adecuadamente, no dejaré que les falte nutrición, ni que se congelen, ni que pasen hambre, ni que se pongan enfermos. La cantidad de crías que tengan el próximo año está en manos de Dios. No lo sé, no tengo exigencias y no haré planes. Todas esas cuestiones dependen de Dios’. Si persisten en actuar basándose en nociones y figuraciones humanas, ¿tienen una actitud sumisa a Dios? (No). De estas dos maneras de hacer las cosas, ¿cuál proviene de la voluntad del hombre y cuál muestra sumisión a Dios? (La primera proviene de la voluntad del hombre y es la manera de hacer las cosas de los incrédulos; la segunda proviene de quienes creen sinceramente en Dios y buscan la verdad). Ambos creen en Dios y ambos hacen lo mismo, pero el motivo, el origen, el objetivo y los principios de sus acciones son diferentes. De esa manera, la senda de las personas queda a la vista(La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Principios de práctica de la sumisión a Dios). La hermana compartió que Job era una persona que creía verdaderamente en Dios. En la vida, independientemente de lo que pasara, Job no tenía planes ni agenda personales y no actuaba según su propia voluntad. Se sometía a la soberanía y los arreglos de Dios en todas las cosas. Pero nosotros, aunque creemos en Dios, no creemos realmente en Su soberanía. Siempre queremos confiar en nuestros propios esfuerzos para cambiar nuestro porvenir y, como consecuencia, vivimos con sufrimiento y agotados. Yo no paraba de asentir mientras escuchaba la enseñanza de la hermana. Pensé en cómo, antes de encontrar a Dios, siempre quería confiar en mis propios esfuerzos y trabajaba de forma desenfrenada para hacerme rica. Pero, al final, no solo no logré hacerme rica, sino que también acabé con muchas deudas. Ahora, quería confiar en mi habilidad como costurera para trabajar más y ganar dinero. Quería recuperar el estilo de vida opulento que tenía antes, así que trabajaba horas extra y hacía todo lo que podía para ganar dinero, pero acabé agotada, me enfermé y tuve que gastar casi todo el dinero que había ganado en gastos médicos. Mi sino no es algo que pueda planear ni calcular por mí misma. No podía conseguir la fama y el provecho que deseaba solo trabajando duro, ya que todo está bajo la soberanía y los arreglos de Dios. Ahora que había encontrado a Dios, si aún seguía sin creer en Su soberanía y seguía confiando en mis propios esfuerzos para intentar cambiar mi porvenir, entonces sería igual que una no creyente. Sería una incrédula. Al comprender esto, oré a Dios: “Dios, he sido demasiado rebelde. Estoy dispuesta a encomendarte todo en Tus manos”. A partir de entonces, asistía con regularidad a las reuniones y hacía mis deberes lo mejor que podía.

Un día, durante mis prácticas devocionales, escuché un himno de las palabras de Dios titulado “Dios lamenta el futuro de la humanidad”:

1  En el vasto mundo, los océanos se convierten en campos y los campos se convierten en océanos innumerables veces. Excepto por Él, que tiene soberanía sobre todo entre todas las cosas, no hay nadie que sea capaz de guiar y dirigir a esta raza humana. No hay “poderoso” que se esfuerce o haga los preparativos para esta raza humana, y mucho menos hay alguien que pueda hacer que esta raza humana avance hacia el destino de la luz y se libere de las injusticias del mundo del hombre. Dios lamenta el futuro de la especie humana, se aflige por la caída de la especie humana y le duele que esta se dirija, paso a paso, hacia la decadencia y la senda sin regreso. Nadie ha pensado nunca en esto: ¿hacia dónde podría ir dicha especie humana, que ha roto el corazón de Dios por completo y lo ha abandonado a Él para ir en busca del maligno?

2  Es precisamente por esta razón que nadie intenta sentir la ira de Dios, que nadie busca la manera que lo complace ni trata de acercarse a Él y, lo que es más, que nadie intenta apreciar el sufrimiento y el dolor de Dios. Incluso después de escuchar la voz de Dios, el hombre continúa en su propia senda, sigue apartándose de Dios, sigue evadiendo la gracia y el cuidado de Dios, y rehuyendo Su verdad, y prefiere venderse a sí mismo a Satanás, el enemigo de Dios. Y ¿quién ha pensado, si el hombre persiste en su obstinación, en cómo Dios tratará a esta especie humana que lo ignora tan profundamente?

3  Nadie sabe que la razón de los repetidos recordatorios y exhortaciones de Dios hacia el hombre es que Él ha preparado en Sus manos catástrofes como jamás se han visto, que serán insoportables para la carne y el alma del hombre, no solamente un castigo de la carne, sino que tienen como objetivo el alma del hombre. Necesitas saber esto: ¿qué clase de ira desatará Dios cuando Su plan fracase y cuando Sus recordatorios y exhortaciones no sean retribuidos? No se parecerá en nada a lo que algún ser creado haya experimentado o conocido. Así pues, Yo digo que estas catástrofes no tienen precedentes y jamás se repetirán, pues el plan de Dios es crear a la especie humana una sola vez y salvarla una sola vez. Es la primera vez y, también, la última. Por tanto, nadie puede apreciar las meticulosas intenciones y la ferviente expectativa con las que Dios salva a la especie humana esta vez.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios es la fuente de la vida del hombre

Al reflexionar sobre la letra, sentí que Dios se lamenta por el futuro y el destino de la humanidad y que, al mismo tiempo, avisa a las personas y las exhorta sin cesar. Él espera que la gente acuda a Él y acepte Su salvación. Estas son palabras sentidas de Dios y cada una de ellas es real y verdadera. Ya no puedo evitar y rechazar la salvación de Dios. Pensé en cómo, después de aceptar la obra de Dios de los últimos días, llegué a entender que Él es quien tiene soberanía sobre el porvenir del hombre y que solo al creer en Dios y adorarlo puede uno vivir una vida valiosa. Pero, por querer tener una vida de opulencia y ganarme la admiración de los demás, me entregué por completo al trabajo. Veía las reuniones como una carga y mi relación con Dios se fue volviendo cada vez más distante. Si no hubiera enfermado, seguiría atrapada en la vorágine de ganar dinero, sin poder liberarme. Al pensar en esto, oré a Dios: “Dios, deseo arrepentirme y liberarme de la esclavitud del dinero, pero no tengo la capacidad de hacerlo por mi cuenta. Te ruego que me guíes”. Entonces, recordé un pasaje de las palabras de Dios: “¡Debes prestar atención! ¡Los que son inteligentes deben despertarse rápidamente! Renuncia a todas las cosas de las que no estás dispuesto a deshacerte. ¡Te digo, una vez más, que estas cosas son realmente dañinas para tu vida y no son beneficiosas!(La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Declaraciones de Cristo al principio, Capítulo 14). Las palabras de Dios hicieron que me diera cuenta de que perseguir la riqueza, la fama y el provecho arruinaría mi vida. Al igual que la esposa de Lot, cuando Dios estaba a punto de destruir Sodoma, ella no pudo desprenderse de sus posesiones, se empeñó en mirar atrás y se convirtió en una estatua de sal como resultado. Si solo me centrara en los beneficios inmediatos y no persiguiera la verdad ni cambiara de carácter, entonces, cuando la obra de Dios terminara, perdería mi oportunidad de obtener la salvación. Al comprender el amor de Dios y Sus intenciones urgentes de salvar a las personas, decidí asistir más a las reuniones y comer y beber más de las palabras de Dios. Más adelante, solía asistir a reuniones con hermanos y hermanas para compartir las palabras de Dios. Todos los días eran muy gratificantes, y mi salud mejoró rápidamente.

Un mes después, mi enfermedad había mejorado un poco. Un día, volví a casa de mis padres, y mi tía, que antes me saludaba con cariño desde la distancia, me dio la espalda y me ignoró al verme. Mi hermana pequeña, que solía contarme sus frustraciones y sus cosas íntimas, dejó de confiar en mí después de que mi familia pasara por dificultades económicas. Hasta hizo algunos comentarios sarcásticos sobre mí, tanto a propósito como sin intención. Esto me hizo sentir ciertas cosas desagradables. Antes, me admiraban dondequiera que iba, pero ahora que no tenía dinero, mi tía me menospreciaba y hasta mi hermana pequeña ya no me tomaba en serio. Parecía que era mejor tener dinero; la gente te toma en serio solo cuando tienes dinero. Así que volví a trabajar en la fábrica de ropa. Al principio, aún podía asistir con regularidad a las reuniones, pero, más adelante, cuando me di cuenta de que mi salario era mucho más bajo que el de mis compañeros de trabajo, empecé a pensar sobre cómo podía mejorar la velocidad de mi costura y ganar más dinero. Mi corazón estaba totalmente volcado en mi trabajo. En ese momento, solo participaba en las reuniones de manera superficial y, en cuanto terminaban, me iba de inmediato a la fábrica. En la fábrica, pisaba el pedal de la máquina de coser sin descanso. Así, sin más, volví a mi antigua forma de vida y, como una máquina, trabajaba sin cesar para ganar dinero a diario. No tenía tiempo para comer ni beber las palabras de Dios y mi corazón se alejaba cada vez más de Él. A veces, me sentía culpable y pensaba: “¿Por qué no puedo desprenderme del dinero? ¿Por qué soy tan deshonesta con Dios y nunca cumplo con mi palabra?”. Me odiaba y quería darme una bofetada yo sola. Oré a Dios: “Dios, quiero asistir a las reuniones y comer y beber Tus palabras de forma adecuada, pero no puedo desprenderme de mi deseo de ganar dinero. Te ruego que me liberes de la trampa del dinero”.

Un día, durante una reunión, leí las palabras de Dios y gané algo de entendimiento sobre la raíz de mi búsqueda de dinero. Dios Todopoderoso dice: “‘El dinero mueve el mundo’ es una filosofía de Satanás. Es muy frecuente entre la gente, en todas las sociedades; podríais decir que es una tendencia. Esto se debe a que se ha inculcado en el corazón de cada persona que, al principio, no aceptaba este dicho, pero luego lo aceptó tácitamente cuando entró en contacto con la vida real, y empezó a sentir que estas palabras eran de hecho ciertas. ¿Acaso no es este un proceso por el que Satanás corrompe al hombre? […] Satanás utiliza el dinero para atraer a la gente y los corrompe a todos para que adoren el dinero y las cosas materiales. ¿Cómo se manifiesta esta adoración por el dinero en las personas? ¿No pensáis que en este mundo no podríais sobrevivir sin dinero y que no podríais pasar ni un solo día sin él? La cantidad de dinero que tiene la gente determina cuán alto es su estatus y cuán distinguida es. Los pobres no sienten que puedan ir con la cabeza alta, mientras que los ricos tienen un estatus alto, viven sin agachar la cabeza y pueden hablar en voz alta y vivir de manera arrogante y desenfrenada. ¿Qué aportan a las personas este dicho y esta tendencia? ¿No es cierto que mucha gente está dispuesta a realizar cualquier sacrificio a fin de ganar dinero? ¿No pierden muchos su dignidad y su integridad en la búsqueda de más dinero? ¿No pierde mucha gente la oportunidad de hacer su deber y seguir a Dios en aras del dinero? ¿Acaso perder la oportunidad de ganar la verdad y ser salvadas no es la mayor pérdida de todas para las personas? Solo usando este método y este dicho, Satanás corrompe al hombre hasta tal punto. ¿No es siniestra la intención de Satanás? ¿No es un truco malévolo? A medida que este dicho se vuelve popular, pasas de estar en desacuerdo con él a finalmente creer que es la verdad, y para ese momento tu corazón ha caído por completo en las garras de Satanás, y por lo tanto, involuntariamente llegas a vivir según el dicho. ¿En qué grado te ha afectado este dicho? Podrías conocer el camino verdadero, y podrías conocer la verdad, pero no tienes poder para perseguirla. Puedes conocer claramente que las palabras de Dios son la verdad, pero no estás dispuesto a pagar el precio o a sufrir para ganar la verdad. En su lugar, sacrificarías tu propio futuro para oponerte a Dios hasta el final. Por mucho que Dios diga, por mucho que haga, por muy profundo y grande que sea el amor que Dios tiene por ti, en la medida en que seas capaz de comprenderlo, insistirás tozudamente en esforzarte por causa de este dicho. Es decir, este dicho ya ha desorientado tus pensamientos y los ha controlado, ya ha dominado tu comportamiento, y preferirías que rija tu porvenir antes que desprenderte de tu búsqueda de riqueza. Que actúes así, que puedas ser controlado y manipulado por las palabras de Satanás, ¿acaso no significa que este te ha desorientado y corrompido? ¿Acaso no significa que la filosofía, los pensamientos y el carácter de Satanás se han arraigado en tu corazón? Cuando firmemente persigues riqueza y abandonas la búsqueda de la verdad, ¿no ha logrado Satanás su objetivo de desorientarte?(La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único V). “En realidad, independientemente de lo grandes que sean las aspiraciones del hombre, de lo realistas que sean sus deseos o de lo adecuados que puedan ser, todo lo que el hombre quiere lograr, todo lo que busca está inextricablemente vinculado a dos palabras. Ambas son de vital importancia para cada persona a lo largo de su vida y son cosas que Satanás pretende infundir en el hombre. ¿Qué dos palabras son? Son ‘fama’ y ‘provecho’. Satanás usa un método muy suave, un método muy de acuerdo con las nociones de las personas y que no es muy agresivo para que estas acepten, sin darse cuenta, sus medios y leyes de supervivencia, desarrollen objetivos y una dirección en la vida y lleguen a tener aspiraciones en ella. Por muy altisonantes que puedan ser las descripciones de sus aspiraciones en la vida, estas aspiraciones siempre giran en torno a la fama y el provecho. Todo lo que persigue cualquier persona importante o famosa —o, de hecho, cualquier persona— a lo largo de su vida solo guarda relación con estas dos palabras: ‘fama’ y ‘provecho’. Las personas piensan que una vez que han obtenido fama y provecho, tienen el capital para disfrutar de un estatus alto y de una gran riqueza, así como para disfrutar de la vida. Piensan que, una vez que tengan fama y provecho, tienen el capital para buscar placer y participar en el disfrute excesivo de la carne. En aras de esta fama y provecho que desean, las personas entregan alegremente y sin saberlo su cuerpo y su corazón a Satanás, así como todo lo que tienen, incluidas sus expectativas y su porvenir. Lo hacen sin reservas, sin dudarlo ni un momento y sin saber jamás reclamar todo lo que una vez tuvieron. ¿Pueden las personas conservar algún control sobre sí mismas una vez que se han entregado a Satanás y se han vuelto leales a él de esta manera? Desde luego que no. Están total y completamente controladas por Satanás. Se han hundido de un modo completo y total en este cenagal y son incapaces de liberarse a sí mismas(La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único VI). Una hermana luego compartió: “Satanás usa la fama, el provecho y el dinero para corromper y atar a las personas. Venenos como ‘El dinero no es omnipotente, pero sin él no se puede hacer absolutamente nada’, ‘Quien tiene dinero, lo tiene todo’, ‘El dinero mueve el mundo’, entre otros, se han convertido en la mayor tendencia en la sociedad actual y en las reglas que rigen la vida de las personas. Las personas creen que, cuanto más dinero tienes, más alto es tu estatus y más gloriosa es tu vida. Para alcanzar ese objetivo, las personas no escatiman esfuerzos en ganar dinero y caen en la trampa de Satanás. Satanás controla firmemente tanto su cuerpo como su mente y ya no tienen tiempo ni energía para perseguir la verdad ni adorar a Dios y se alejan cada vez más de Dios”. Tras escuchar la enseñanza de la hermana, me di cuenta de que yo era exactamente así. Siempre había soñado con hacerme rica y tener una vida superior a la de los demás, y pensaba que eso era lo que significaba una vida feliz. Para lograrlo, trabajaba sin descanso para ganar dinero y ponía toda mi energía en ello. Incluso hacía horas extra cuando estaba embarazada. Más tarde, surgió un litigio financiero inesperado. Enviaron a mi marido a la cárcel, nuestra familia acumuló deudas y mi vida se puso patas para arriba. Tenía miedo de que los demás me menospreciaran si veían cómo había caído en desgracia, así que trabajé con aún mayor desenfreno para ganar dinero. Después de encontrar a Dios, sabía muy bien que Él se ha encarnado para expresar la verdad y salvar a las personas en los últimos días, que esta era una oportunidad tremendamente única y que debía asistir a más reuniones y comer y beber más de las palabras de Dios para entender más verdades. Pero mi corazón estaba lleno de deseos de obtener dinero, fama y provecho, y pensaba que asistir a las reuniones afectaría mi capacidad para ganar dinero, así que seguía eligiendo asistir a menos reuniones y a veces ni siquiera asistía a ninguna. En temporada baja, cuando no había mucho trabajo en la fábrica y cerraba temporalmente, trabajaba en otra, y, aunque me agoté de tal manera que caí enferma, aun así me negué a parar. Satanás usaba el dinero, la fama y el provecho para atarme con fuerza y atraparme en su vorágine de la que no podía escapar. Valoraba más la búsqueda de dinero, fama y provecho que la búsqueda de la verdad, y más que la vida misma. Si seguía por ese camino y no cambiaba, en última instancia, acabaría perdiendo mi oportunidad de alcanzar la salvación. Fue entonces cuando vi con claridad las malvadas intenciones de Satanás de corromper a las personas con el dinero, la fama y el provecho. Comprendí que tener la habilidad de coser era la gracia de Dios para que pudiera sobrevivir en el mundo y ganarme la vida, pero no estaba destinada a usar esa habilidad para satisfacer mis ambiciones y deseos de fama, provecho y estatus. Conformarse con tener suficiente para comer y vestirse hace la vida más fácil y deja tiempo suficiente para adorar a Dios. Al comprender estas cosas, ya no quise seguir trabajando de forma desenfrenada ni que Satanás me engañara e hiriera, y me dispuse a asistir a las reuniones y a perseguir la verdad como debía.

Más tarde, también reflexioné: “¿Realmente puedo conseguir la fama y el provecho que deseo solo trabajando duro?”. Recordé que Dios dijo: “Sea cual sea tu trasfondo y sea cual sea el viaje que tengas por delante, en cualquier caso, nadie puede escapar de las orquestaciones y arreglos del Cielo y nadie puede controlar su propio sino, pues solo Aquel que es soberano sobre todas las cosas es capaz de llevar a cabo semejante obra(La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios es la fuente de la vida del hombre). El sino de una persona está en manos de Dios y no se puede cambiar con el esfuerzo que uno hace. El tipo de vida que llevo, tanto si es gloriosa y prestigiosa como si es pobre y común y corriente, no es algo que yo pueda decidir y debo someterme a la soberanía y los arreglos de Dios. Solo al perseguir la verdad y despojarme de mi carácter corrupto satánico puedo convertirme en una persona a la que Dios aprueba. Solo una vida así es valiosa y significativa. A partir de entonces, dejé de trabajar con desenfreno para ganar dinero y pude asistir a las reuniones y comer y beber las palabras de Dios de forma regular.

En 2020, la líder de la iglesia dijo que había muchos nuevos fieles que se habían convertido y me preguntó si estaba dispuesta a regarlos. Pensé: “Si riego a los nuevos fieles, no tendré tiempo para trabajar y ganar dinero. Entonces, ¿qué haré si se me acaba el dinero? Volver a disfrutar de mis días de gloria es menos que menos una opción. Sin embargo, este también es un momento crucial para difundir el evangelio y, si estos nuevos fieles que no entienden la verdad no tienen a nadie que los riegue, Satanás puede arrebatarlos en cualquier momento”. Pensé en que, cuando encontré a Dios por primera vez y no entendía nada, si los hermanos y hermanas no hubieran dedicado su tiempo y energía a regarme y apoyarme a tiempo, no habría llegado a tener certeza sobre el Dios verdadero ni habría recibido Su salvación. Así que ahora que me había tocado a mí asumir este deber, ¿no carecería completamente de conciencia si me negaba a hacerlo? Entonces, encontré un pasaje de las palabras de Dios: “Todas las personas deben buscar vivir una vida que tenga sentido y no deberían contentarse con sus circunstancias actuales. Deben llegar a vivir la imagen de Pedro, y deben poseer el conocimiento y las experiencias de Pedro. Deben buscar las cosas que son más elevadas y más profundas. Deben buscar un amor más profundo y más puro por Dios, y una vida que tenga valor y sentido. Solo esto es vida; solo entonces serán iguales a Pedro. Te debes enfocar en entrar de manera proactiva en el lado positivo y no debes ser pasivo y permitirte retroceder por conformarte con la comodidad temporal, ignorando al mismo tiempo verdades más profundas, más detalladas y más prácticas. Debes poseer un amor práctico y debes buscar todas las maneras posibles de liberarte de esta vida decadente y despreocupada que no es diferente a la de un animal. Debes vivir una vida que tenga sentido, una vida que tenga valor y no debes engañarte a ti mismo o tratar tu vida como un juguete con el que se juega. Para cualquiera que tenga determinación y ame a Dios, no hay verdades imposibles de alcanzar y ninguna rectitud por la que no pueda mantenerse firme. ¿Cómo deberías vivir tu vida? ¿Cómo debes amar a Dios y usar ese amor para satisfacer Sus intenciones? No hay asunto mayor en tu vida. Sobre todo, debes tener este tipo de determinación y perseverancia, y no debes ser un débil sin carácter. Debes aprender a experimentar una vida con sentido y a experimentar verdades significativas; no deberías tratarte a ti mismo de manera tan superficial. Sin que te des cuenta, se te pasará la vida; después de eso, ¿tendrás aún esa clase de oportunidad para amar a Dios? ¿Puede el hombre amar a Dios una vez que haya muerto? Debes tener la misma determinación y conciencia que Pedro; debes vivir una vida con sentido y no jugar juegos contigo mismo. Como ser humano y como una persona que busca a Dios, debes considerar y abordar tu vida cuidadosamente, considerando cómo deberías ofrecerte a Dios, cómo deberías tener una fe más significativa en Él y cómo, ya que amas a Dios, lo debes amar de una manera que sea más pura, más hermosa y mejor(La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio). Tras leer las palabras de Dios, entendí que, para tener una vida significativa, uno debe perseguir la verdad como Pedro. Debe vivir solo para buscar amar a Dios y cumplir con el deber de un ser creado. Solo así se puede obtener la aprobación de Dios. Pero yo había invertido la mitad de mi vida en perseguir el dinero, la fama y el provecho. Trabajaba duro para tener una vida de riqueza y ganarme la admiración de los demás, pero, al final, nuestra familia perdió todo el dinero, acabamos endeudados con otros y me enfermé debido al agotamiento. Aunque obtuve fama y provecho, recibí la admiración y los elogios de la gente y se satisfizo mi vanidad, esas cosas superficiales no pudieron llenar el vacío en mi corazón. De esta forma, estuve atada por la fama y el provecho, desperdicié mi tiempo y, al final, no obtuve nada. Desde que encontré a Dios, viví la vida de iglesia y compartí las palabras de Dios con los hermanos y hermanas, entendí algunas verdades y mi corazón ganó calma, paz y confianza. Sobre todo, cuando hacía mi deber, a menudo podía sosegarme ante Dios, leer Sus palabras y recibir el esclarecimiento y la guía de Sus palabras, y sentía una gran alegría en el corazón. Cuando revelaba estados corruptos o encontraba dificultades y problemas al hacer mi deber, al perseguir la verdad y compartir con mis hermanos y hermanas, gané algo de comprensión sobre mis actitudes corruptas y encontré una senda de práctica. Sentí que mi vida crecía rápidamente y me di cuenta de que solo podía entender más verdades al hacer mi deber. Ahora, las grandes catástrofes ya han comenzado y están delante de nuestros ojos. Si sigo sin aprovechar el tiempo para perseguir la verdad, entonces, en las pruebas futuras, sin las palabras de Dios como mi base, seré propensa a quejarme y puede que incluso me resista a Dios y así pierda mi oportunidad de salvación. Entonces, acabaría en el desastre, llorando y crujiendo los dientes. Al pensar en esto, decidí renunciar a mi trabajo y hacer mi deber adecuadamente y perseguir la verdad. Al día siguiente, le dije a la líder que estaba dispuesta a regar a los nuevos fieles. Más adelante, Dios también abrió un camino para mí. Mi suegra vio que no me encontraba bien y me dijo que cuidara mi salud y que no me preocupara por las deudas familiares, ya que ella, mi suegro y mi cuñada se encargarían de ellas. Con el dinero que había ganado trabajando, pagué la hipoteca y pude pagarla puntualmente cada mes. Sabía que esto era el amor de Dios. Gracias a Dios por haberme salvado del poder de Satanás. Estoy dispuesta a cumplir mis deberes adecuadamente en los días venideros y a perseguir la verdad para lograr cambiar mi carácter para retribuir el amor de Dios.

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Ahora ya han aparecido varios desastres inusuales, y según las profecías de la Biblia, habrá desastres aún mayores en el futuro. Entonces, ¿cómo obtener la protección de Dios en medio de los grandes desastres? Contáctanos, y te mostraremos el camino.

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