119 Es un gran gozo ser una persona honesta

Saber la verdad libera mi espíritu, me da gozo.

No dudo de las palabras de Dios, estoy lleno de fe.

No soy negativo y no me desespero.

Leal en mi deber, no soy esclavo de la carne.

Mi calibre es bajo pero mi corazón es verdadero.

Sigo los principios para satisfacer la voluntad de Dios.

Abierto y honesto, vivo en la luz.

Practico la verdad, obedezco a Dios, sin engaños.

Gente honesta, vengan y hablen de corazón a corazón.

Todas las personas amantes de Dios se encuentran como buenos amigos.

Los que aman la verdad son hermanos y hermanas.

Oh, felices, canten y bailen en la alabanza de Dios.

Al comer y beber las palabras de Dios,

comunicando verdad, estoy tan feliz.

Orar a menudo y estar en comunión con Dios

me da el más grande gozo.

Conocer la verdad otorga un camino para la práctica,

ya no estoy sujeto a restricciones.

Bendecido por tener a Dios conmigo, vivo en las palabras de Dios.

Desprenderse de todas las ataduras de la carne es la gracia de Dios.

Gente honesta, vengan y hablen de corazón a corazón.

Todas las personas amantes de Dios se encuentran como buenos amigos.

Los que aman la verdad son hermanos y hermanas.

Oh, felices, canten y bailen en la alabanza de Dios.

Es un gozo tan grande amarnos,

es un gozo tan grande trabajar en armonía.

Vivimos las palabras de Dios, disfrutamos la obra del Espíritu.

Nuestra vida crece a medida que entramos en la realidad de la verdad.

Gente honesta, vengan y hablen de corazón a corazón.

Todas las personas amantes de Dios se encuentran como buenos amigos.

Los que aman la verdad son hermanos y hermanas.

Oh, felices, canten y bailen en la alabanza de Dios.

Anterior: 118 El pueblo del reino de los cielos

Siguiente: 120 El amor de Dios está entre nosotros para siempre

El fin de todas las cosas se está acercando, ¿quieres saber cómo el Señor recompensará el bien, castigará el mal y determinará el fin de cada uno? Bienvenido a contactarnos para descubrir la respuesta.

Contenido relacionado

Contemplando la aparición de Dios en Su juicio y Su castigo

Como cientos de millones de otros seguidores del Señor Jesucristo, nosotros acatamos las leyes y los mandamientos de la Biblia, gozamos la abundante gracia del Señor Jesucristo y nos reunimos, oramos, alabamos y servimos en el nombre del Señor Jesucristo, y todo esto lo hacemos bajo el cuidado y la protección del Señor. Muchas veces somos débiles y muchas veces fuertes. Creemos que todas nuestras acciones están en conformidad con las enseñanzas del Señor. Se sobreentiende, entonces, que también creemos que caminamos el camino de la obediencia a la voluntad del Padre que está en el cielo. Anhelamos el regreso del Señor Jesús, la gloriosa llegada del Señor Jesús, el fin de nuestra vida en la tierra, la aparición del reino, y todo lo que se predijo en el Libro de Apocalipsis: el Señor llega y trae el desastre, y recompensa a los buenos y castiga a los malvados, y se lleva en los aires a los que lo siguen y acogen Su regreso para que se encuentren con Él. Cada vez que pensamos en esto, no podemos evitar que la emoción nos embargue. Estamos agradecidos de haber nacido en los últimos días y somos lo suficientemente afortunados de ser testigos de la venida del Señor. Aunque hayamos sufrido persecución, es a cambio de “un peso de gloria que sobrepasa todo y que es eterno”; ¡qué bendición que así sea! Todo este anhelo y la gracia que otorga el Señor muchas veces nos vuelven más formales en la oración y nos reúnen con más frecuencia. Tal vez el año que entra, tal vez mañana o tal vez incluso antes, cuando el hombre no se lo espere, el Señor de repente llegará y aparecerá entre un grupo de personas que han estado esperándolo atentamente.

Ajustes

  • Texto
  • Temas

Colores lisos

Temas

Fuente

Tamaño de fuente

Interlineado

Interlineado

Ancho de página

Índice

Buscar

  • Buscar en este texto
  • Buscar en este libro

Contacta con nosotros por WhatsApp