123 Bienaventurados los que aman a Dios

Bienaventurados los que aman a Dios;

gozan de la obra y guía del Espíritu Santo.

Leyendo las palabras de Dios se esclarecen e iluminan;

hay luz en su corazón y tienen una senda que seguir.

Se rebelan contra la carne y dejan atrás el mundo secular;

qué gozoso es vivir ante Dios.

Considerados con el corazón de Dios, cumpliendo bien con el deber,

su alma está satisfecha y en paz.

Bienaventurados los que aman a Dios;

el juicio y castigo suele acompañarlos.

Al aceptar el juicio, se purifican

y la transformación de su carácter da gloria a Dios.

Bienaventurados los que aman a Dios;

consideran seguir Su voluntad como su vocación celestial.

Al practicar la verdad y someterse a Dios, lo temen y viven en medio de la luz.

Bienaventurados los que aman a Dios.


Bienaventurados los que aman a Dios;

reciben Sus pruebas y Su perfeccionamiento.

Con Él a su lado en la adversidad, prueban lo auténtico que es Su amor.

Al escapar de la influencia de Satanás, piensan y sienten lo mismo que Dios.

Con la refinación, su amor se hace más puro,

y enaltecen a Dios y dan testimonio de Él por siempre.

Bienaventurados los que aman a Dios;

se rinden a Sus arreglos en los buenos y malos tiempos.

Siguen lealmente a Dios hasta la muerte

y entregan la vida entera por Él.

Bienaventurados los que aman a Dios; lo adoran con corazón y honestidad.

Se convierten en confidentes suyos,

receptores de Sus promesas y bendiciones.

Bienaventurados los que aman a Dios.

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