Cómo estuve a punto de convertirme en una virgen insensata

Por Li Fang, China

En otoño de 2002, la hermana Zhao, de mi denominación —la Iglesia de la Verdad—, trajo a mi casa a su sobrina, la hermana Wang, para que me contara la buena nueva de la venida del Señor. Tras leer durante unos días las palabras de Dios Todopoderoso y escuchar las pormenorizadas enseñanzas de la hermana Wang, comprendí que, desde la creación del mundo hasta ahora, Dios ha llevado a cabo tres etapas de Su obra para salvar a la humanidad. Otras verdades que también aprendí fueron la adopción por parte de Dios de un nombre distinto en cada etapa de Su obra, la relevancia del nombre de Dios en cada era, el misterio de Su encarnación, etc. Estas verdades realmente me hicieron abrir los ojos, que se deleitaban en ellas. Pensé para mis adentros: “Así está más claro que el agua y, muy probablemente, Dios Todopoderoso es el retorno del Señor Jesús, conque más me vale aprovechar esta oportunidad para leer más las palabras de Dios Todopoderoso”. Antes de irse, la hermana Wang me dejó unos libros de las palabras de Dios. Cuando tenía tiempo durante el día, las leía. Cuanto más lo hacía, más me encantaba su lectura y más me parecía que eran las palabras de Dios. Pasados tres días, estaba intranquila. Pensé: “Mi hijo, también creyente, y muchos hermanos y hermanas de mi iglesia aún no conocen esta buena nueva del regreso del Señor. Será mejor que corra a contárselo”.

Al día siguiente fui temprano a casa de mi hijo. Alegre, le dije: “Este libro está muy bien. Deberías leerlo lo antes posible”. Mi hijo me miró y me preguntó: “¿Qué libro? Pareces muy contenta. Déjalo ahí y le echaré un vistazo cuando tenga tiempo”. Yo pensaba que, como todos los creyentes esperaban con ansia el regreso del Señor, a mi hijo le haría feliz saber que el Señor ya había venido.

Sin embargo, ni en un millón de años hubiera imaginado que, tres días más tarde, mi hijo aparecería por mi casa al frente de seis personas. Una de ellas era el pastor Xia, de mi denominación, y los demás eran pastores y predicadores de la denominación de mi hijo. Me quedé un poco atónita al verlos porque no entendía qué pasaba ni por qué había venido a verme tanta gente. Un pastor apellidado Li me miró de cerca por un momento y, con gesto preocupado, me dijo: “Señora, todos somos creyentes en el Señor, una gran familia. Su hijo me ha contado que a usted le han dado un libro, pero lo cierto es que no debe leerlo. Ya estamos en los últimos días y el Señor Jesús declaró: ‘Entonces si alguno os dice: «Mirad, aquí está el Cristo», o «Allí está», no le creáis. Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos’ (Mateo 24:23-24). Nosotros creemos que estas palabras del Señor Jesús significan que quien afirme que el Señor ha regresado es un estafador del que debemos guardarnos y a quien no debemos escuchar. Actualmente, en todo el mundo, solo el Relámpago Oriental da público testimonio del regreso del Señor, así que, haga lo que haga, no siga relacionándose con ellos. Tampoco lea ninguno de los libros del Relámpago Oriental. Su camino difiere de nuestra fe, así que no los escuche. Usted no comprende muy bien la Biblia y tiene poca estatura, por lo que es fácil de engañar. Nosotros predicamos desde hace muchos años y entendemos bien la Biblia. Hemos viajado por toda China, hemos visto mucho y somos más maduros en la vida. Hoy hemos venido exprofeso a rescatarla, así que tiene que creernos y no tratar de hacer las cosas a su manera”. Al oír esto, pensé: “Este pastor parece preocupado por mí y tiene razón en lo que ha dicho. Soy mayor, no tengo mucha formación y no entiendo muy bien la Biblia. Desde luego, no sé discernir igual de bien que ellos”. En este punto, el pastor Xia dijo: “Soy pastor y el Señor me ha entregado Su rebaño para que lo dirija. Por consiguiente, tengo la responsabilidad de asegurarme de que no te apartes del camino verdadero. Si no cuido el rebaño, no podré rendir cuentas al Señor. Hermana, no te vayas a otros grupos como este. Si te roba el Relámpago Oriental, ¡todos estos años que has creído en el Señor serán tiempo perdido!”. Me asusté un poco al ver sus caras tensas y oír el tono serio en que me hablaban. Pensé: “Cierto. Si empiezo a creer en algo equivocado, ¿no serán tiempo perdido todos esos años de fe?”. No obstante, luego reflexioné: “Las palabras de ese libro parecían estar muy bien, cargadas de razón. Estos pastores y predicadores no han leído las palabras de Dios Todopoderoso, así que ¿cómo pueden decir que no es un camino verdadero?”. Entonces repliqué: “Puede que tengan razón en lo que dicen, ¡pero lo que he oído de ellos coincide plenamente con las palabras del Señor en la Biblia!”. Cuando me oyeron alegar eso, se pusieron a hablar todos a la vez y me dijeron tantas cosas para atemorizarme que me sentí mareada y confundida y experimenté una gran agitación emocional. Me senté allí, incapaz de decir nada. Luego quisieron que orara con ellos para maldecir el Relámpago Oriental, pero yo no les seguí la corriente, por lo que se pusieron a amedrentarme de nuevo. Finalmente, mi hijo les pidió: “Dejen que ahora yo me ocupe de mi madre”. Entonces tomó del armario los dos libros de himnos y las casetes de Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos, así como un libro de palabras de Dios titulado El juicio comienza por la casa de Dios, y se los dio al pastor para que se los llevara.

Cuando se fueron estaba tan disgustada que ni siquiera pude cenar, así que me presenté ante el Señor a orar: “Señor Jesús, ¿es cierto o no lo que han dicho esos pastores? Parece importarles mucho mi vida. Si no les hago caso, ¿pondré mi fe en el lugar equivocado? Oh, Señor, si realmente has regresado como Dios Todopoderoso y no te acepto, ¿no te estaré cerrando la puerta? ¿No seré como una virgen insensata? Oh, Señor, con la lectura de las palabras de Dios Todopoderoso estos últimos días, siento que mi espíritu ha recibido mucha provisión. Lo he sentido sincera y honestamente, pero ¿podría estar equivocándome? Ahora que se han llevado mis libros y casetes de himnos, estoy muy triste y no sé qué hacer. Por favor, muéstrame el camino...”. Después de orar, de pronto recordé que la hermana Wang me había dado otro libro de palabras de Dios Todopoderoso y me había pedido que lo escondiera en el fondo del armario. Cuando me di cuenta de que todavía tenía ese libro, me sentí algo mejor. Sin embargo, luego pensé en lo que habían dicho aquellos pastores y seguía dudando qué hacer. ¿Debía leer ese libro o no? Aquella noche apenas dormí nada debido a la agitación mental. Llorando, oré una y otra vez a Dios...

Al día siguiente, mi hijo vino temprano a llevarme a una reunión en mi antigua iglesia. Estaba muy indecisa, pero mi hijo me llevó a rastras al lugar de reunión e incluso le dijo a una predicadora que el Relámpago Oriental me había robado y le pidió que hiciera todo lo posible para convencerme de que me quedara. Al instante me rodearon la predicadora y todos los hermanos y hermanas. La predicadora me tomó de la mano y, con voz dulce, me dijo: “Fang, hagas lo que hagas, no escuches la predicación de nadie más. Si empiezas a creer en algo equivocado, cuando el Señor venga a arrebatar las congregaciones, tú te quedarás fuera, ¿no es así? Tienes poca estatura, así que si alguien te da cualquier clase de libro para que lo leas, mejor nos preguntas primero a nosotros. Déjanos echarle un vistazo...”. Asimismo, los hermanos y hermanas no hacían más que tratar de convencerme de que me quedara y su “amor” me conmovió hasta el llanto. Al verme así de conmovida, me lo volvieron a dejar claro: “Si alguien del Relámpago Oriental va a visitarte de nuevo, no lo dejes entrar. ¡No te relaciones más con ellos!”. Yo asentí con la cabeza.

Apenas unos días después, la hermana Wang vino otra vez a verme. Le dije: “El pastor me leyó este pasaje de la Biblia: ‘Entonces si alguno os dice: «Mirad, aquí está el Cristo», o «Allí está», no le creáis. Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos’ (Mateo 24:23-24). En los últimos días aparecerán falsos Cristos y quien afirme que el Señor ha regresado es un estafador. Yo no entiendo la Biblia y tengo poca estatura, por lo que me engañan fácilmente. No me atrevo a prestar atención a ningún otro camino, así que no te voy a dejar entrar. No vuelvas”. Con gran sinceridad, la hermana Wang me dijo: “El Señor Jesús declaró esto para asegurarse de que nos guardáramos de los falsos Cristos en los últimos días, pero no pretendía que también le diéramos la espalda a Cristo. Si hay falsos Cristos es porque el Cristo verdadero ya ha aparecido, pues, sin el Cristo verdadero, los impostores no tienen nada que imitar. Esas palabras del Señor Jesús nos indican que tenemos que aprender a discernir, no que debamos negarnos a escuchar el evangelio del regreso del Señor solo porque vayan a aparecer falsos Cristos en los últimos días. De lo contrario, ¿cómo vamos a poder recibir el regreso del Señor? De hecho, el Señor Jesús ya ha descrito claramente las características de los falsos Cristos. Entre las principales se encuentran la manifestación de señales y milagros, la sanación de enfermos, el exorcismo de los demonios y la imitación de la obra que el Señor Jesús ya ha realizado, con el fin de engañar a la gente. Por tanto, en los últimos días, quien se haga pasar por el Señor Jesús para predicar el camino del arrepentimiento y sea capaz de manifestar algunas señales sencillas o de sanar a los enfermos y exorcizar demonios es un falso Cristo. Dios Todopoderoso, el Señor Jesús que ha regresado encarnado en los últimos días, no repite la obra que el Señor Jesús ya ha llevado a cabo, sino que realiza una nueva obra sobre la base de la obra de redención del Señor Jesús. Dios Todopoderoso ha concluido la Era de la Gracia, ha inaugurado la Era del Reino, expresa verdades y lleva a cabo la etapa de Su obra consistente en juzgar y purificar a la humanidad. Dios Todopoderoso salvará plenamente a todos aquellos que han sido redimidos, pero que todavía viven en pecado, soltando las cadenas de su naturaleza pecaminosa y apartándolos de la oscura influencia de Satanás. Luego conducirá a la humanidad a su maravilloso destino final. El propio Dios es el único que puede llevar a cabo esta obra; ninguno de los falsos Cristos es capaz”. Aunque lo que decía la hermana parecía razonable, todavía revoloteaban en mi cabeza las palabras de los pastores. Tenía la mente inquieta, incapaz de concentrarse, y no quería oírla hablar más. Así pues, alegué que tenía algo que hacer en casa del vecino de al lado, lo que era mentira, para librarme de ella. La hermana Wang volvió a mi casa muchas veces después de aquello, pero siempre la evitaba. Mi vecino me dijo: “No parece mala persona. ¿De qué tienes miedo?”. En el fondo sabía que la hermana Wang era buena persona, pero, como yo tenía poca estatura, me daba miedo poner mi fe en un lugar equivocado.

Cuando regresé a mi antigua iglesia para asistir a una reunión, oí que los predicadores seguían diciendo en el sermón cosas que habían dicho anteriormente. Siempre hablaban de cómo guardarse del Relámpago Oriental o donar a la iglesia, o repetían muchas de las cosas aburridas de siempre sobre cuánto habían trabajado y sufrido por el Señor y cuánta de Su gracia habían disfrutado... No sabían decir ni lo más mínimo acerca de algo que tuviera una nueva luz. Pronto me hartaba de escucharlos y empezaba a adormilarme. En una ocasión vino a dar un sermón un hermano de otra iglesia, pero fue más de lo mismo acerca de cómo había ido por todos lados a hacer la obra del Señor, sobre cuánto había sufrido, a cuánta gente había convertido difundiendo el evangelio y cuántas iglesias había fundado. No paraba de alabarse. Escucharlo me incomodó mucho y llegué a la conclusión de que no daba testimonio del Señor, sino simplemente de sí mismo. En otra ocasión, en cuanto llegué al lugar de reunión, una de las hermanas me dijo: “Hoy tenemos a una estudiante veinteañera de Teología para dar el sermón”. Me alegré mucho de oír eso y me dije a mí misma que aquella vez iba a prestar especial atención porque, con toda seguridad, ella daría un sermón mejor que nuestros predicadores. Sin embargo, la estudiante empezó el sermón hablando de cómo guardarse del Relámpago Oriental, y luego de cómo había dejado la educación general a la edad de 16 años para entrar en el seminario a estudiar Teología, de cómo había trabajado y sufrido a la intemperie a pesar de la lluvia, de a cuántos lugares había ido... Cuanto más la escuchaba, más me hartaba. Pensé para mis adentros: “¡Todo esto no es más que el mismo perro con distinto collar! ¿Por qué siguen insistiendo en las mismas cosas aburridas de siempre? Esto no guarda ninguna relación con su experiencia o conocimiento de las palabras del Señor, ni nos está guiando por el camino del Señor ni para que practiquemos y entremos en Sus palabras”. Ya hacía más de un mes que había vuelto a las reuniones, pero no había aprendido nada de ellas. Cuanto más escuchaba esos sermones, más se marchitaba mi espíritu, y creía que moriría de hambre y sed espirituales si continuaba creyendo de esa manera. ¿Dónde podía ir a buscar un poco de vida? Cuanto más lo pensaba, más me alteraba.

Tras la reunión me fui andando a casa con el corazón encogido. Pensé en el libro El juicio comienza por la casa de Dios, que me había dado la hermana Wang y exponía que la gente no debería ser arrogante ni enaltecerse, sino honrar la grandeza de Dios y enaltecerlo a Él. Sin embargo, todos aquellos predicadores daban testimonio de sí mismos, se honraban a sí mismos por encima de todo y hacían que los demás los admiraran e idolatraran. ¡A mí me parecía que tenía razón el libro! Por ello, estando sola en casa aquella noche, saqué el ejemplar de El juicio comienza por la casa de Dios y leí un poco. Cuanto más leía, más se elevaba mi corazón, y realmente creía que esas palabras podrían ser mi sustento de vida. Me sorprendía que el pastor no nos dejara leer un libro tan bueno. El pastor solía decirnos que era responsable de nuestra vida, pero solo parecía saber dar testimonio de sí mismo en sus sermones. Nunca nos hablaba de cómo recibir la vida. Recordé una temporada en que yo estaba muy débil y no quería ir a las reuniones de la iglesia. El pastor jamás vino a visitarme ni me ofreció apoyo. Entonces, ¿por qué, en cuanto empecé a nutrirme espiritualmente con la lectura de las palabras de Dios Todopoderoso, apareció y me arrastró de vuelta a mi antigua iglesia para que les escuchara repetir lo mismo de siempre? ¡Eso no era responsabilizarse de mi vida! De repente me di cuenta de lo equivocada que había estado y me culpé amargamente: las palabras de Dios Todopoderoso podían darme provisión de vida, lo que significaba que muy probablemente provenían de Dios. ¿Cómo podía haber sido tan necia y ciega como para creer lo que el pastor había dicho y dejar de estudiar el camino verdadero? También pensé en cómo la hermana Wang siempre me había dado su afectuoso apoyo y testimonio de la obra de Dios de los últimos días para que entonces tuviera la oportunidad de recibir Su salvación. Sin embargo, yo no había sido tan amable con la hermana Wang y hasta había evitado verla en varias ocasiones. No debí haberla considerado una enemiga. Al pensarlo me sentí sumamente triste, así que me presenté ante el Señor y, entre lágrimas, oré arrepentida: “Señor, he considerado una enemiga a esa hermana que me trajo el libro de las palabras de Dios y le he dado la espalda. No estaba dándole la espalda a una persona, sino, en realidad, ¡rechazando Tu salvación! Señor, ahora sé que no debería haber escuchado a esos pastores ni dejado de estudiar la obra de Dios de los últimos días. Deseo arrepentirme ante Ti, pero no sé cómo encontrar a la hermana Wang. Por favor, ayúdame...”. Después de mi oración, tomé de nuevo el libro y lo leí hasta altas horas de la noche. Cuanto más lo leía, mejor me parecía el contenido y más despreciaba a los pastores por impedirme leer las palabras de Dios Todopoderoso.

¡Qué agradecida estoy al Señor por escuchar mi oración! A mediodía del día siguiente, cuando estaba almorzando, la hermana Wang vino a mi casa. Le conté todo lo que había sucedido desde la última vez que la había visto. Cuando se enteró de que no había podido recibir sustento de la religión, me leyó en voz alta un pasaje de las palabras de Dios Todopoderoso: “Dios cumplirá este hecho: Él hará que todas las personas en todo el universo vengan ante Él y adoren al Dios que está en la tierra, y Su obra en otros lugares cesará, y las personas serán obligadas a buscar el camino verdadero. Será como José: todos fueron a él por comida y se postraron ante él porque él tenía cosas para comer. Con el fin de evitar la hambruna, las personas serán obligadas a buscar el camino verdadero. Toda la comunidad religiosa sufrirá una severa hambruna y sólo el Dios de hoy es la fuente de agua viva, que posee la fuente que siempre fluye provista para el disfrute del hombre, y las personas vendrán y dependerán de Él” (‘El Reino Milenario ha llegado’ en “La Palabra manifestada en carne”). Luego la hermana me enseñó lo siguiente: “Dios es la fuente del agua viva y el único que puede proveer la vida de las personas. Cuando las personas abandonan a Dios, todo se oscurece y marchita como una rama que se ha desprendido del tronco del árbol. En el marco de nuestra fe en Dios, debemos seguir de cerca las huellas del Cordero, aceptar la obra actual de Dios y presentarnos ante Él, pues solo entonces podremos recibir la obra del Espíritu Santo y el alimento y la provisión del agua viva de la vida de Dios. ¿Por qué no podemos recibir sustento de escuchar a esos pastores y ancianos de la religión? Por dos motivos. Uno es que esos pastores y ancianos no cumplen los mandamientos del Señor ni ponen en práctica Sus palabras. No tienen experiencia en la vida real ni conocimiento real de Dios, y ni mucho menos un corazón temeroso de Él. En absoluto enaltecen a Dios ni dan testimonio de Él en su trabajo y predicación. Siempre se alaban y dan testimonio de sí mismos. Al desviarse completamente del camino del Señor, se han convertido en los típicos falsos pastores que engañan a la gente. Por eso son aborrecidos y rechazados por el Espíritu Santo y nunca reciben Su esclarecimiento y guía. Este es el principal motivo de que la comunidad religiosa esté tan desolada. El otro motivo es que el Señor Jesús ya ha regresado para realizar la obra de la nueva era. Ya ha cesado la obra del Espíritu Santo sobre las personas en la Era de la Gracia y ahora se está llevando a cabo sobre el grupo personas que están a la altura de la nueva obra de Dios. Sin embargo, los pastores y ancianos no investigan para nada la nueva obra de Dios y no siguen Sus huellas ni aceptan Su guía. Por el contrario, no hacen sino oponerse y condenar como locos la obra de Dios de los últimos días, calumniar y blasfemar a Dios Todopoderoso, Cristo de los últimos días. Hacen todo lo posible por impedir que los creyentes estudien el camino verdadero y regresen a Dios y, así, han llegado a ser como los fariseos que crucificaron al Señor. Dios ya los ha condenado y descartado, por lo que no hay manera de que el Espíritu Santo pueda obrar en ellos. Entonces, si queremos recibir sustento de vida, debemos seguir el ritmo de la obra actual del Espíritu Santo, aceptar las palabras que Dios está expresando en estos momentos y aceptar la guía, la provisión y el pastoreo del Dios Todopoderoso, Cristo de los últimos días. Esta es la única vía por la que podemos recibir la verdad y la vida. Esto cumple lo manifestado por el Señor Jesús: ‘Yo soy el camino, y la verdad, y la vida’ (Juan 14:6). ‘Pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna’ (Juan 4:14)”.

Tras escuchar las enseñanzas de la hermana Wang sobre las palabras de Dios, de pronto me percaté de por qué los pastores, los ancianos y los estudiantes de Teología no tenían nada digno de predicar: ¡porque no tienen la verdad! Se oponen a Dios y el Espíritu Santo los abandonó hace mucho tiempo. Cuando predican solamente tienen un conocimiento intelectual al que atenerse, pero no el esclarecimiento del Espíritu Santo, por lo que su predicación no es útil para nadie. No obstante, todavía había algo que no entendía, así que le pregunté a la hermana Wang: “Todos esos pastores y ancianos afirman conocer bien la Biblia, que han ido al seminario y tienen abundante vida. Yo no entiendo la Biblia igual de bien y creía que eran mucho más maduros que yo en la vida, por eso los escuchaba y por eso ahora no sé determinar si realmente tienen abundante vida o no. Hermana, ¿tú crees que realmente la tienen?”. La hermana Wang me respondió así: “Nadie puede aseverar que tiene vida. Todo esto se decide según las palabras de Dios. ¿Qué significa tener vida? ¿Qué cosas concretas deberían manifestarse? El Señor Jesús dijo ‘Yo soy el camino, y la verdad, y la vida’ (Juan 14:6). Y Dios Todopoderoso expresó lo siguiente: ‘Tener la realidad o no, no se basa en lo que dices, sino en lo que vives. Cuando las palabras de Dios se convierten en tu vida y en tu expresión natural, sólo esto es la realidad y es poseer entendimiento y estatura real. Debes ser capaz de soportar la prueba por un largo período de tiempo y de vivir la semejanza que Dios requiere de ti. No debe ser sólo una pose, sino que debe fluir naturalmente de ti; sólo entonces tendrás realmente realidad y sólo entonces habrás ganado vida’ (‘Sólo se tiene la realidad si se pone en práctica la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”). ‘¿Por qué se dice que muchas personas no tienen vida? Porque no conocen a Dios, y por ello se dice que no tienen a Dios ni tienen vida’ (‘Sólo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él’ en “La Palabra manifestada en carne”). De las palabras de Dios podemos deducir que Cristo es la verdad, el camino y la vida. La verdad puede constituir la vida de las personas, por lo que recibir la verdad es lo mismo que recibir vida y tener vida indica que la persona ha recibido la verdad y conoce a Dios. Quien no entienda la verdad y no conozca a Dios no tendrá un corazón temeroso de Él ni podrá vivir la realidad de las palabras de Dios. Esto significa que no tiene vida. Si alguien no tiene por vida las palabras de Dios, continuará viviendo de acuerdo con los venenos de Satanás inherentes a su persona. Esta clase de persona suele manifestar sus actitudes corruptas: arrogancia, engreimiento, egoísmo, ruindad, perversidad, astucia, etc. Incluso si cree en Dios, sigue siendo incapaz de temerlo y mantenerse lejos del mal. A menudo miente, engaña, comete pecados y se opone a Dios. ¿Cómo se le podría considerar una persona con vida? Si dice que la tiene, es la misma vida carnal y satánica llena de actitudes corruptas opuestas a Dios, no la nueva vida que proviene de experimentar las palabras de Dios y recibir la verdad. Así pues, aunque los pastores y ancianos estén familiarizados con la Biblia y tengan conocimiento de ella y de teorías teológicas, eso no significa que conozcan a Dios, lo teman, entiendan la verdad y tengan la obra del Espíritu Santo. Y, por supuesto, no quiere decir que practiquen las palabras del Señor ni que lo obedezcan. Por el contrario, lo que vemos es que normalmente se enaltecen y dan testimonio de sí mismos y, en general, tratan de que los creyentes los adoren. Lo que manifiestan y viven es su semejanza con Satanás: arrogantes y engreídos, carentes de temor de Dios e hipócritas para engañar a la gente. Ni en su trabajo ni en su predicación saben hablar de ningún conocimiento real de las palabras del Señor ni de ninguna experiencia práctica útil para otras personas. Por muchos años que los escuches, jamás comprenderás ninguna verdad ni madurarás en la vida. No tienen conocimiento de Dios ni de Su obra y, cuando Dios regresa encarnado en los últimos días para expresar verdades y realizar Su obra del juicio, se oponen frenéticamente a Él, lo condenan y blasfeman contra Él sin una pizca de temor en su corazón. ¿Qué clase de vida tienen? Tienen, íntegramente, la vida de Satanás. Son como los fariseos, que conocían bien la Biblia y pensaban que tenían fe sincera en Dios y tenían vida, pero no conocían a Dios y llegaron a oponerse, condenar y crucificar al Señor. Esto nos indica que el hecho de que alguien conozca bien la Biblia no significa que tenga la verdad y la vida. Las únicas personas que tienen vida son aquellas que entienden y practican la verdad, conocen a Dios, tienen un corazón temeroso de Él y saben vivir según Sus palabras. Esos pastores y ancianos dicen que tienen abundante vida, lo que no es más que embaucar a los creyentes y engañarse a sí mismos”.

Después de escuchar las palabras de Dios Todopoderoso y las enseñanzas de la hermana Wang, todo me quedó perfectamente claro: que alguien conozca bien la Biblia y sepa explicarla no significa que entienda la verdad, conozca a Dios o tenga vida. Yo pensaba que todas las personas que ocupaban altos cargos, habían estudiado Teología o conocían la Biblia tenían abundante vida. Sin embargo, ahora veo que mi punto de vista era totalmente absurdo. Al parecer, aquellos que no tienen la verdad no saben discernir, por lo que los engañan fácilmente. En ese momento le hice una pregunta a la hermana Wang: “Dios Todopoderoso habla muy bien. Lo único que tenemos que hacer es leer detenidamente Sus palabras para darnos cuenta de que son las palabras y la voz de Dios. Entonces, ¿por qué los pastores y ancianos no aceptan esto e incluso hacen todo lo posible por oponerse a Él y condenarlo?”. La hermana Wang me respondió: “Actualmente, en los últimos días, Dios Todopoderoso ha venido a expresar todas las verdades necesarias para purificar y salvar a la humanidad corrupta. Estas verdades son el camino de vida eterna que Dios nos ha otorgado. En la medida en que la gente lea en serio las palabras de Dios, admitirá que estas palabras son la verdad, el camino y la vida, así como los cimientos y la guía para la supervivencia de la humanidad; esto es así. Aunque la mayoría de los pastores y ancianos se oponen a la obra de Dios de los últimos días, la condenan y tratan de impedir que la gente lea las palabras de Dios Todopoderoso, esto no quiere decir que no puedan oír la autoridad y el poder que contienen. Algunos pastores y ancianos no saben predicar nada útil, por lo que roban las palabras de Dios Todopoderoso y las predican a sus congregaciones, alegando que son el esclarecimiento que el Espíritu Santo les ha dado. Sin embargo, ¿por qué siguen oponiéndose y condenando frenéticamente a Dios Todopoderoso? Esto guarda relación con su naturaleza y esencia de odio a la verdad. Si recordamos la época en que el Señor Jesús comenzó Su obra, manifestó muchos milagros, especialmente la resurrección de Lázaro y las 5000 personas a las que alimentó con cinco panes y dos peces, que maravillaron a todo el pueblo de Judea. Así, muchas personas del pueblo llano de aquel entonces reconocieron, a partir de las palabras y la obra del Señor, que Él era la venida del Mesías. Pero los líderes judíos no aceptaron al Señor Jesús; por el contrario, se opusieron a Él, lo condenaron y, al final, conspiraron con el Gobierno romano para crucificarlo. ¿Por qué sucedió esto? ¿Acaso porque no oían la autoridad y el poder de las palabras del Señor Jesús? ¡No! Fue porque veían que cada vez más personas aceptaban el camino del Señor Jesús. Temían que si toda la gente normal creía en el Señor Jesús, nadie los seguiría ni adoraría a ellos y perderían su estatus y su sustento. Tenían claro que el Señor Jesús era Dios, pese a lo cual se opusieron a Él a propósito, lo que puso al descubierto su esencia de anticristos, opuesta a Dios y que odiaba la verdad. El Señor Jesús los reprendió severamente: ‘Pero ahora procuráis matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios’ (Juan 8:40). ‘¿Por qué no entendéis lo que digo? Porque no podéis oír mi palabra. Sois de vuestro padre el diablo y queréis hacer los deseos de vuestro padre. Él fue un homicida desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él’ (Juan 8:43-44). En los tiempos que corren, las palabras de Dios Todopoderoso han revelado con meridiana claridad la naturaleza y esencia de los actuales líderes de la comunidad religiosa. Dios Todopoderoso dijo: ‘Los que leen la Biblia en grandes iglesias la recitan cada día, pero ninguno entiende el propósito de la obra de Dios. Ninguno es capaz de conocer a Dios; además, ninguno es conforme al corazón de Dios. Son todos hombres inútiles, viles, que se ponen en alto para enseñar a Dios. Aunque blanden el nombre de Dios, se oponen voluntariamente a Él. Aunque se etiquetan como creyentes en Dios, son los que comen la carne y beben la sangre del hombre. Todos esos hombres son diablos que devoran el alma del hombre, demonios líderes que molestan deliberadamente a aquellos que tratan de entrar en el camino correcto y piedras de tropiezo que obstruyen la senda de los que buscan a Dios. Aunque son de «cuerpos robustos», ¿cómo van a saber sus seguidores que son anticristos que llevan al hombre a oponerse a Dios? ¿Cómo van a saber que son diablos vivientes que buscan especialmente almas para devorar?’ (‘Todos los que no conocen a Dios son los que se oponen a Él’ en “La Palabra manifestada en carne”). Estos líderes de la comunidad religiosa de hoy son como los fariseos de antaño: aunque conocen bien la Biblia, no saben absolutamente nada de la obra de Dios. Ven que las palabras de Dios Todopoderoso tienen la aceptación de cada vez más personas que anhelan y buscan la aparición de Dios, y temen que si todos los creyentes creen en Dios Todopoderoso, ya nadie los seguirá ni les donará dinero a ellos. Por tanto, con tal de proteger su estatus y su sustento y bajo la consigna de la lealtad al Señor y la protección del rebaño, han creado toda clase de falsos rumores de oposición y condena frenéticas a la obra de Dios de los últimos días, y hacen lo imposible por impedir que los creyentes busquen e investiguen el camino verdadero. Por consiguiente, podemos comprobar que los líderes religiosos son, de hecho, unos fariseos hartos de la verdad y que la odian. Son unos demonios vivientes que devoran las almas de las personas y unos anticristos a los que la obra de Dios de los últimos días está dejando al descubierto”.

Tras escuchar las palabras de Dios y las enseñanzas de la hermana, de pronto vi la luz. Asentí con la cabeza varias veces y dije: “Ahora por fin entiendo por qué esos pastores y ancianos, al enterarse de que hay quienes dan testimonio del regreso de Dios, no lo buscan ni investigan, sino que lo condenan insistentemente. Ahora entiendo por qué esos pastores y ancianos sostienen en voz alta que me protegen y están preocupados por mi vida, cuando en realidad hacen todo lo posible por retenerme e impedirme que lea las palabras de Dios y reciba Su sustento de vida, y todo porque cuanto hacen tiene por objetivo proteger sus propios intereses. Tienen miedo de que si la gente comienza a seguir a Dios Todopoderoso, no escuche sus sermones ni les done dinero, por lo que le impiden investigar el camino verdadero. Son realmente despreciables y a punto han estado de echar a perder mi oportunidad de alcanzar la verdadera salvación. Ahora que sé discernir mejor, me voy a negar a tener relación con ellos. Hagan lo que hagan para desasosegarme, voy a mantenerme firme y seguir a Dios Todopoderoso”. A partir de ese momento, nunca más volví a las reuniones de mi antigua iglesia.

Poco tiempo después vinieron a mi casa dos predicadores de mi antigua iglesia. Uno de ellos, el predicador Zhang, me dijo: “Fang, ¿por qué no has ido a las reuniones? ¿Estás otra vez en contacto con los del Relámpago Oriental? Hagas lo que hagas, no te cambies a su fe. ¡Si sigues su fe, estás perdida!”. Con voz firme, le contesté: “Últimamente no aprendía nada yendo a sus reuniones, mi espíritu estaba cada vez más en tinieblas y no sentía la presencia del Señor. Sin embargo, desde que empecé a leer las palabras de Dios Todopoderoso, mi espíritu se ha elevado, ahora comienzo a entender las verdades y mi vida recibe alimento. Siento que Dios está conmigo y que el Espíritu Santo obra en mí. Ahora estoy segura de que Dios Todopoderoso es el retorno del Señor Jesús y de que las verdades expresadas por Dios Todopoderoso son el agua viva de la vida. Solo las palabras de Dios Todopoderoso pueden darme sustento y dondequiera que pueda recibir la vida, allí iré”. La otra, la predicadora Song, dijo entonces: “Nos preocupamos por ti. Nos preocupa que te desvíes del camino correcto. Eres inmadura en la vida…”. Yo alegué: “Puede que sea inmadura en la vida, pero Dios me guiará de todos modos. Gracias por su preocupación, pero deberían reflexionar sobre sus propias vidas. La mía está en manos de Dios…”. Cuando oyeron lo que tenía que decirles, se marcharon enojados. Mientras los veía desaparecer en la distancia, tuve una enorme sensación de alivio que nunca antes había sentido. Posteriormente, volvieron otras dos veces, pero al verme totalmente indiferente a sus consejos, no regresaron nunca más. Gracias a la guía de Dios descubrí los verdaderos rostros y las depravadas motivaciones de aquellos líderes religiosos, además de las trampas de Satanás, y encontré el camino para salir de la confusión y volver a Dios. ¡Ahora recibo la provisión del agua viva de la vida y siempre seguiré y adoraré a Dios Todopoderoso!

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Consideraba las doctrinas que sostenía como mi propio capital, pero no ponía atención en entenderme a mí misma, en buscar la entrada, en ganar la verdad. Y así, ¿cómo podía tener algún cambio en mi carácter de vida? La obra práctica y las palabras de Dios nos proveen de toda la verdad que necesitamos y Él desea que entendamos esa verdad y que, por medio de cumplir nuestro deber, traigamos la luz y el esclarecimiento que obtengamos en nuestras experiencias diarias y entrada, y proveer eso a nuestros hermanos y hermanas.

88. El juicio es la luz

¡Gracias al castigo y al juicio de Dios por salvarme y permitirme renacer! En mi camino futuro de creer en Dios no voy a escatimar ningún esfuerzo en ir tras la verdad, en recibir más castigo y juicio de Dios, y en despojarme por completo de las toxinas de Satanás para lograr la purificación, obtener un verdadero conocimiento de Dios y convertirme en una persona que ama a Dios genuinamente.

80. Sólo el amor de Dios es real

Sin la salvación de Dios, mis ojos todavía estarían tapados y mis emociones atrapadas, pero experimentar la obra Dios me hizo entender la esencia de lo que significa “ayudarnos el uno al otro” y me mostró la verdad de la amistad, del amor, del cariño familiar. Vi que sólo las palabras de Dios son la verdad, y que solamente viviendo por las palabras de Dios podríamos escapar de la influencia de Satanás, y que sólo comportándonos de acuerdo con la verdad podríamos tener una vida significativa.

62. Mis principios de vida me dejaron maltrecha

La frase común: “Todos colocan cargas sobre el caballo dispuesto” es una con la que personalmente estoy demasiado familiarizada. Mi esposo y yo éramos personas particularmente ingenuas: cuando se trataba de asuntos que involucraban nuestro propio beneficio o pérdida personal, no éramos del tipo que regatea y se queja con los demás.

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