VI. Palabras sobre la Biblia

240. Durante muchos años, la forma de creencia tradicional de las personas (la del cristianismo, una de las tres religiones principales del mundo) ha sido leer la Biblia; apartarse de la Biblia no es una creencia en el Señor, es heterodoxia y herejía, e incluso cuando las personas leen otros libros, el fundamento de estos debe ser la explicación de la Biblia. Es decir, si crees en el Señor, debes leer la Biblia y fuera de ella no debes adorar ningún libro que no la involucre. Si lo haces, estás traicionando a Dios. Desde el momento en el que la Biblia existió, la creencia de las personas en el Señor ha sido la creencia en la Biblia. En lugar de decir que las personas creen en el Señor, es mejor decir que creen en la Biblia; en lugar de decir que han comenzado a leer la Biblia, es mejor decir que han empezado a creer en ella, y, en lugar de decir que han vuelto a la presencia del Señor, es mejor decir que han regresado delante de la Biblia. De esta forma, las personas adoran la Biblia como si fuera Dios y la tratan como si fuera su savia; perderla sería lo mismo que perder su vida. Las personas consideran que la Biblia es algo tan elevado como Dios, y están incluso aquellas que la ven como algo superior a Dios. Si las personas no tienen la obra del Espíritu Santo, si no pueden sentir a Dios, pueden seguir viviendo, pero tan pronto como pierden la Biblia o sus capítulos famosos y sus dichos célebres, es como si hubieran perdido su vida. Así pues, tan pronto como las personas creen en el Señor, comienzan a leer la Biblia, a memorizarla, y cuanto más sean capaces de memorizar de ella, más demuestra esto que aman al Señor y tienen una gran fe. Los que han leído la Biblia y pueden hablarles de ella a los demás son todos los mejores hermanos y hermanas. A lo largo de todos estos años, la fe y la lealtad de las personas hacia el Señor se han medido de acuerdo con su grado de entendimiento de la Biblia. La mayoría de las personas simplemente no entienden por qué deberían creer en Dios ni cómo hacerlo, y no hacen otra cosa que buscar ciegamente pistas para descifrar los capítulos de la Biblia. Las personas nunca han buscado el rumbo de la obra del Espíritu Santo; no han hecho más que dedicarse todo el tiempo a estudiar e investigar desesperadamente la Biblia, y nunca nadie ha encontrado obra más nueva del Espíritu Santo fuera de ella. Nadie es capaz de apartarse de ella ni se ha atrevido a hacerlo jamás. Han estudiado la Biblia durante todos estos años, se les han ocurrido muchas explicaciones y se han esforzado grandemente; también tienen muchas opiniones diferentes acerca de ella, que debaten interminablemente, a tal grado que se han formado más de dos mil denominaciones hasta hoy. Todos quieren encontrar algunas explicaciones superiores o misterios más profundos en la Biblia; quieren explorarla y encontrar en ella el trasfondo de la obra de Jehová en Israel o el trasfondo de la obra de Jesús en Judea o más misterios que nadie más conoce. Las personas abordan la Biblia con obsesión y fe, y nadie puede aclarar del todo la verdadera historia detrás de la Biblia o la esencia de la misma. Incluso hoy, las personas siguen teniendo una sensación indescriptible de asombro cuando se trata de la Biblia y están aún más obsesionadas con ella y tienen aún más fe en ella. Hoy en día, todos quieren encontrar las profecías de la obra de los últimos días en la Biblia, quieren descubrir qué obra lleva a cabo Dios durante los últimos días y qué señales hay para los últimos días. De esta forma, su adoración a la Biblia se vuelve más ferviente, y cuanto más se acercan los últimos días, más credibilidad ciega dan a las profecías de la Biblia, particularmente a las relacionadas con los últimos días. Con esa fe ciega en la Biblia, con esa confianza en ella, no tienen deseo de buscar la obra del Espíritu Santo. En las nociones de las personas, piensan que solo la Biblia puede traer la obra del Espíritu Santo; solo en ella pueden encontrar las huellas de Dios; solo en ella están escondidos los misterios de Su obra; solo la Biblia —ningún otro libro o persona— puede clarificar todo lo relacionado con Dios y la totalidad de Su obra; la Biblia puede traer la obra del cielo a la tierra, y puede tanto comenzar como concluir las eras. Con estas nociones, las personas no tienen inclinación a buscar la obra del Espíritu Santo. Así pues, independientemente de cuánta ayuda fuera la Biblia para las personas en el pasado, se ha convertido en un obstáculo para la obra más reciente de Dios. Sin la Biblia, las personas podrían buscar las huellas de Dios en cualquier otro lugar, pero hoy la Biblia ha “contenido” Sus huellas y difundir Su obra más reciente se ha vuelto, sin más, doblemente difícil y una ardua lucha. Todo esto se debe a los capítulos y dichos famosos de la Biblia, así como a sus numerosas profecías. La Biblia se ha vuelto un ídolo en la mente de las personas, un enigma en su cerebro, y son simplemente incapaces de creer que Dios pueda obrar fuera de ella, de creer que las personas puedan encontrar a Dios fuera de la Biblia y, mucho menos, son capaces de creer que Dios podría apartarse de ella en la obra final y comenzar de nuevo. Esto es impensable para las personas; no pueden creerlo ni imaginarlo. La Biblia se ha convertido en un gran obstáculo para que los hombres acepten la obra más nueva de Dios, y en una dificultad para la difusión de Su obra más nueva.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Relativo a la Biblia (1)

241. ¿Qué tipo de libro es la Biblia exactamente? El Antiguo Testamento es la obra de Dios durante la Era de la Ley. El Antiguo Testamento de la Biblia registra toda la obra de Jehová durante la Era de la Ley y Su obra de creación. En su totalidad, registra la obra realizada por Jehová, y, en última instancia, finaliza los relatos de la obra de Jehová con el libro de Malaquías. El Antiguo Testamento registra dos partes de la obra realizada por Dios: una es la obra de la creación y la otra es la promulgación de la ley. Ambas fueron realizadas por Jehová. La Era de la Ley representa la obra bajo el nombre de Jehová Dios; es la totalidad de la obra realizada principalmente bajo el nombre de Jehová. Así pues, el Antiguo Testamento registra la obra de Jehová. El Nuevo Testamento registra la obra de Jesús, una obra que se llevó a cabo principalmente bajo el nombre de Jesús. El significado del nombre de Jesús y la obra que Él realizó se registran principalmente en el Nuevo Testamento. Durante la Era de la Ley del Antiguo Testamento, Jehová edificó el templo y el altar en Israel y guio la vida de los israelitas sobre la tierra, demostrando que eran Su pueblo escogido, el primer grupo de personas que seleccionó en la tierra y que concordaban con Sus intenciones; el primer grupo de personas al que Él había guiado personalmente. Las doce tribus de Israel fueron el primer pueblo escogido de Jehová y, por tanto, Dios siempre obraba en ellos, justo hasta el momento en que concluyó la obra de Jehová de la Era de la Ley. La segunda etapa de la obra fue la obra de la Era de la Gracia del Nuevo Testamento, y se llevó a cabo en medio del pueblo judío, entre una de las doce tribus de Israel. El alcance de esta obra fue menor porque Jesús era Dios hecho carne. Jesús solo obró a lo largo y ancho de la tierra de Judea, y solo hizo tres años y medio de obra; por tanto, lo que se registra en el Nuevo Testamento está lejos de poder superar la cantidad de obra registrada en el Antiguo Testamento.

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242. La Biblia es un libro de historia. Por supuesto, también contiene algunas de las predicciones de los profetas, que no son historia, en absoluto. La Biblia incluye varias partes; no solo hay profecía, ni solo la obra de Jehová, ni solo las epístolas paulinas. Debes saber cuántas partes incluye; el Antiguo Testamento consta del Génesis, el Éxodo, etcétera, así como también los libros de profecía que escribieron los profetas. Finalmente, el Antiguo Testamento termina con el libro de Malaquías. Registra la obra de la Era de la Ley, que fue dirigida por Jehová. Desde el Génesis hasta el libro de Malaquías, es un relato exhaustivo de toda la obra de la Era de la Ley. Es decir, el Antiguo Testamento registra todo lo experimentado por las personas que fueron guiadas por Jehová en la Era de la Ley. Durante la Era de la Ley del Antiguo Testamento, Jehová levantó a un gran número de profetas para que profetizaran para Él, para dar instrucciones a diversas tribus y naciones y predecir la obra que Jehová llevaría a cabo. Jehová había dado el Espíritu de profecía a todas estas personas a las que había levantado. Eran capaces de ver las visiones de Jehová, de oír Su voz; por tanto, eran inspiradas por Él y escribían profecías. La obra que llevaban a cabo era la expresión de la voz de Jehová, la expresión de Su profecía, y la obra de Jehová en ese momento era simplemente guiar a las personas usando al Espíritu; Él no se hizo carne y las personas no veían nada de Su rostro. Así pues, levantó a muchos profetas para que llevaran a cabo Su obra, y les dio oráculos que transmitieron a cada tribu y clan de Israel. El trabajo de estos era hablar profecías, y algunos escribieron las instrucciones que Jehová les dio para mostrárselas a otros. Él elevó a estas personas para que hablaran profecías, predijeran la obra del futuro o la que aún debía realizarse durante ese tiempo, de forma que las personas pudieran contemplar las maravillas y la sabiduría de Jehová. Estos libros de profecía eran muy diferentes a los demás libros de la Biblia; eran palabras habladas o escritas por aquellos a los que se les había dado el Espíritu de profecía; por aquellos que habían recibido las visiones o la voz de Jehová. Aparte de los libros de profecía, todo lo demás en el Antiguo Testamento está compuesto por registros hechos por personas después de que Jehová hubo terminado Su obra. Estos libros no pueden reemplazar la predicción pronunciada por los profetas levantados por Jehová; por ejemplo, el Génesis y el Éxodo no pueden compararse con el libro de Isaías ni con el libro de Daniel. Las profecías se pronunciaron antes de que la obra se hubiera llevado a cabo; los otros libros, entretanto, se escribieron después de que la obra hubiera terminado; eso era lo que las personas eran capaces de hacer. Los profetas de esa época fueron inspirados por Jehová y pronunciaron alguna profecía, hablaron muchas palabras y profetizaron las cosas de la Era de la Gracia, así como la destrucción del mundo en los últimos días: la obra que Jehová planeó llevar a cabo. Todos los libros restantes registran la obra realizada por Jehová en Israel. Por tanto, cuando leéis la Biblia, estáis leyendo principalmente acerca de lo que Jehová llevó a cabo en Israel; el Antiguo Testamento de la Biblia registra principalmente la obra de Jehová de guiar a Israel, Su utilización de Moisés para sacar a los israelitas de Egipto, para liberarlos de los grilletes del Faraón y llevarlos al desierto, su posterior entrada en Canaán y, después de eso, su vida allí. Todo lo demás está compuesto por registros de la obra de Jehová a lo largo y ancho de Israel. Todo lo registrado en el Antiguo Testamento es la obra de Jehová en Israel; es decir, la obra que Él llevó a cabo en la tierra en la que creó a Adán y Eva. Desde el momento en el que Dios comenzó oficialmente a guiar a las personas sobre la tierra después de Noé, todo lo registrado en el Antiguo Testamento es la obra de Israel. Y ¿por qué no se registra ninguna obra más allá de Israel? Porque la tierra de Israel es la cuna de la especie humana y, en el principio, no había otras naciones además de Israel, y Jehová no obró en ningún otro lugar. De esta forma, lo que se registra en el Antiguo Testamento de la Biblia es puramente la obra de Dios en Israel en ese momento. Las palabras pronunciadas por los profetas —Isaías, Daniel, Jeremías y Ezequiel…— predicen la otra obra de Dios sobre la tierra, la obra de Jehová Dios mismo. Esto venía por completo de Dios; era la obra del Espíritu Santo, y aparte de estos libros de los profetas, todo lo demás es un registro de las experiencias de la obra de Jehová por parte de las personas en ese momento.

La obra de la creación tuvo lugar antes de que existiera la humanidad, pero el libro del Génesis solo se produjo después de que la humanidad existiera; fue un libro escrito por Moisés durante la Era de la Ley. Es como las cosas que ocurren entre vosotros hoy: después de que ocurren, las escribís para mostrarlas a las personas en el futuro, y para las personas del futuro, lo que has registrado son cosas acontecidas en el pasado; solo se pueden leer como historia. Las cosas registradas en el Antiguo Testamento son la obra de Jehová en Israel, y lo registrado en el Nuevo Testamento es la obra de Jesús durante la Era de la Gracia; documentan la obra realizada por Dios en dos eras distintas. El Antiguo Testamento documenta la obra de Dios durante la Era de la Ley, de modo que el Antiguo Testamento es un libro de historia. El Nuevo Testamento es el producto de la obra de la Era de la Gracia y cuando comenzó la nueva obra, el Nuevo Testamento también quedó obsoleto; así pues, el Nuevo Testamento también es un libro de historia. Por supuesto, no es tan sistemático como el Antiguo Testamento ni registra tantas cosas. De las muchas palabras pronunciadas por Jehová, todas están registradas en el Antiguo Testamento de la Biblia, mientras que solo algunas de las palabras de Jesús se registran en los cuatro evangelios. Por supuesto, Jesús también llevó a cabo mucha obra, pero no se registró con detalle. Hay menos registrado en el Nuevo Testamento porque Jesús llevó a cabo menos obra; la cantidad de obra que realizó durante tres años y medio sobre la tierra y la obra de los apóstoles fue mucho menor que la de Jehová. Por tanto, hay menos libros en el Nuevo Testamento que en el Antiguo Testamento.

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243. Los evangelios del Nuevo Testamento se registraron entre veinte y treinta años después de la crucifixión de Jesús. Antes, el pueblo de Israel solo leía el Antiguo Testamento. Es decir, al principio de la Era de la Gracia las personas leían el Antiguo Testamento. El Nuevo Testamento solo apareció durante la Era de la Gracia. No existía cuando Jesús obró; las personas registraron Su obra después de que Él se levantara de entre los muertos y ascendiera al cielo. Solo entonces se escribieron los cuatro evangelios y, además de estos, las epístolas de Pablo y Pedro, así como el libro del Apocalipsis. Más de trescientos años después de que Jesús ascendió al cielo, generaciones posteriores recopilaron estos documentos de manera selectiva, y solo entonces se escribió el Nuevo Testamento de la Biblia. Solo después de que se completó esta obra se escribió el Nuevo Testamento; no existía previamente. Dios había llevado a cabo toda esa obra y Pablo y los demás apóstoles habían escrito muchas epístolas a las iglesias en distintos lugares. Quienes vinieron después de ellos combinaron sus epístolas y anexaron el relato de Juan de la mayor visión que vio en la isla de Patmos, en la cual se profetizó la obra de Dios de los últimos días. Las personas hicieron esta secuencia, que es distinta a las declaraciones de hoy. Lo que se registra en la actualidad es acorde a los pasos de la obra de Dios; con lo que interactúan hoy las personas es con la obra que Dios personalmente llevó a cabo y con las palabras que Él personalmente pronunció. Tú, un ser humano, no debes interferir; las palabras, que vienen directamente del Espíritu, se han organizado paso a paso y esta organización difiere de la de los registros de las personas. Puede decirse que lo que registraron fue acorde con su nivel de educación y calibre humano, que fueron experiencias humanas, que cada uno tuvo sus propios medios para registrar y su propio entendimiento y que cada registro era diferente. Por tanto, ¡si adoras la Biblia como si fuera Dios eres extremadamente ignorante y estúpido! ¿Por qué no buscas la obra del Dios de la actualidad? Solo la obra de Dios puede salvar al hombre. La Biblia no puede salvar al hombre; las personas podrían leerla por varios miles de años y, aun así, no experimentarían el más mínimo cambio, y, si la adoras, nunca obtendrás la obra del Espíritu Santo.

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244. Muchas personas creen que entender y ser capaz de interpretar la Biblia es lo mismo que encontrar el camino verdadero, pero, de hecho, ¿son las cosas realmente tan simples? Nadie conoce la realidad de la Biblia: que no es nada más que un registro histórico de la obra de Dios y un testimonio de las dos etapas anteriores de esta, así como que no te ofrece un entendimiento del propósito de la obra de Dios. Todo aquel que ha leído la Biblia sabe que documenta las dos etapas de la obra de Dios durante la Era de la Ley y la Era de la Gracia. El Antiguo Testamento registra la historia de Israel y cómo obró Jehová desde la época de la creación hasta el final de la Era de la Ley. El Nuevo Testamento registra la obra de Jesús en la tierra, que se encuentra en los cuatro evangelios, así como la obra de Pablo. ¿No son estos registros históricos? Mencionar hoy las cosas del pasado las convierte en historia, y no importa cuán verdaderas o reales puedan ser, siguen siendo historia, y la historia no puede ocuparse del presente, ¡porque Dios no mira atrás en la historia! Así pues, si solo entiendes la Biblia y no entiendes nada de la obra que Dios pretende hacer hoy y, si crees en Dios pero no buscas la obra del Espíritu Santo, entonces no entiendes lo que significa buscar a Dios. Si lees la Biblia con el fin de estudiar la historia de Israel, de investigar la historia de la creación de todos los cielos y la tierra por parte de Dios, entonces no crees en Dios. Pero hoy, como crees en Él y ya que buscas la vida, buscas el conocimiento de Dios y no palabras y doctrinas muertas ni un entendimiento de la historia, debes buscar las intenciones presentes de Dios, así como la dirección de la obra del Espíritu Santo. Si fueras arqueólogo podrías leer la Biblia, pero no lo eres. Eres uno de los que creen en Dios y más te vale buscar Sus intenciones presentes.

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245. Si quieres ver la obra de la Era de la Ley y cómo siguieron los israelitas el camino de Jehová, debes leer el Antiguo Testamento; si quieres entender la obra de la Era de la Gracia, debes leer el Nuevo Testamento. Sin embargo, ¿cómo ves la obra de los últimos días? Debes aceptar el liderazgo de Dios hoy y entrar en la obra de hoy, porque esta es la nueva obra y nadie la ha registrado anteriormente en la Biblia. Hoy, Dios se ha hecho carne y ha seleccionado a otro pueblo escogido en China. Él obra en estas personas, continúa a partir de Su obra en la tierra y a partir de la obra de la Era de la Gracia. La obra de hoy es una senda por la que el hombre nunca ha caminado, y es un camino que nadie ha visto jamás. Es una obra que nunca se ha llevado a cabo antes; es la obra más reciente de Dios en la tierra. Así pues, la obra que nunca se ha realizado antes no es historia, porque el ahora es el ahora, y aún no se ha convertido en pasado. Las personas no saben que Dios ha llevado a cabo una obra mayor y más nueva en la tierra y fuera de Israel, que ya ha ido más allá del ámbito de Israel, así como de la predicción de los profetas; que es una obra nueva y maravillosa fuera de las profecías, y una obra más nueva más allá de Israel; una obra que las personas no pueden descifrar ni imaginar. ¿Cómo podría contener la Biblia registros explícitos de tal obra? ¿Quién podría haber registrado cada fragmento de la obra de hoy, sin omisión y de antemano? ¿Quién podría haber registrado en aquel libro —que es tan viejo que está enmohecido— esta obra más grande y sabia que desafía las convenciones? La obra presente no es historia, y, por tanto, si deseas caminar por la nueva senda de hoy, debes apartarte de la Biblia, ir más allá de los libros de profecía o historia que están en ella. Solo entonces serás capaz de caminar por la nueva senda apropiadamente, y solo entonces serás capaz de entrar en el nuevo ámbito y en la nueva obra. Debes entender por qué hoy se te pide que no leas la Biblia, por qué hay otra obra independiente de ella, por qué Dios no busca una práctica más nueva y detallada en ella, y por qué hay, en su lugar, una obra más imponente fuera de ella. Todo esto es lo que deberíais entender. Debes conocer la diferencia entre la obra antigua y la nueva y, aunque no leas la Biblia, tienes que ser capaz de diseccionarla; si no, seguirás adorándola, y te será difícil entrar en la nueva obra y pasar por nuevos cambios. Ya que hay un camino más elevado, ¿por qué estudiar ese, que es bajo y obsoleto? Ya que hay declaraciones más nuevas y una obra más nueva, ¿por qué seguir viviendo entre viejos registros históricos? Las nuevas declaraciones pueden proveer para ti, lo que demuestra que esta es la nueva obra; los viejos registros no pueden saciarte ni satisfacer tus necesidades presentes y esto prueba que son historia y no la obra presente. El camino más elevado es la obra más nueva y, con ella, por muy alto que fuera el camino del pasado, es solo historia que la gente recuerda; independientemente de su valor como referencia, sigue siendo el camino antiguo. Aunque se registra en el “libro sagrado”, el camino antiguo es historia; aunque no hay ni una sola página que registre el nuevo camino en el “libro sagrado”, es el actual. Este camino puede salvarte y cambiarte, porque es la obra del Espíritu Santo.

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246. Todos debéis entender la Biblia: ¡esta obra es totalmente necesaria! Hoy, no necesitas leerla, porque no hay nada nuevo en ella; todo es antiguo. La Biblia es un libro de historia y, si hubieras comido y bebido el Antiguo Testamento durante la Era de la Gracia y si hubieras puesto en práctica lo exigido en la era del Antiguo Testamento en la Era de la Gracia, entonces Jesús te habría rechazado y condenado; si hubieras aplicado el Antiguo Testamento a la obra de Jesús, habrías sido un fariseo. Si hoy pones juntos el Antiguo y el Nuevo Testamento para comer, beber y practicar, el Dios de hoy te condenará; ¡habrás quedado atrás en la obra actual del Espíritu Santo! Si comes y bebes el Antiguo y el Nuevo Testamento, ¡estás fuera de la corriente del Espíritu Santo! Durante Su época, Jesús guio a los judíos y a todos aquellos que le seguían según la obra del Espíritu Santo en Él en ese momento. Él no tomó la Biblia como base para lo que llevaba a cabo, sino que hablaba de acuerdo con Su obra; no prestó atención a lo que la Biblia decía ni buscó en ella una senda para guiar a Sus seguidores. Desde el mismo momento en el que empezó a obrar, predicó el camino del arrepentimiento, una palabra sobre la cual las numerosas profecías del Antiguo Testamento no hacen ninguna mención en absoluto. No solo no actuó según la Biblia, sino que también abrió una senda más nueva y realizó una obra más nueva. Nunca consultaba la Biblia cuando predicaba. Durante la Era de la Ley, nadie fue nunca capaz de llevar a cabo Sus milagros de sanar a los enfermos y echar fuera a los demonios. Su obra, Sus enseñanzas, la autoridad y el poder de Su discurso también estaban por encima de cualquier hombre en la Era de la Ley. Jesús simplemente llevó a cabo Su obra más nueva, y aunque muchas personas lo condenaron usando la Biblia, e incluso usaron el Antiguo Testamento para crucificarlo, Su obra sobrepasó al Antiguo Testamento; si esto no fue así, ¿por qué lo clavaron en la cruz? ¿No fue porque el Antiguo Testamento no decía nada de Sus enseñanzas ni de Su poder para sanar a los enfermos y echar fuera a los demonios? Su obra se llevó a cabo para guiar por una senda más nueva, no para buscar deliberadamente un enfrentamiento con la Biblia o para prescindir deliberadamente del Antiguo Testamento. Él vino simplemente a llevar a cabo Su ministerio, a traer la nueva obra a aquellos que lo anhelaban y lo buscaban. No vino a explicar el Antiguo Testamento ni a sostener su obra. La obra de Jesús no tenía como fin permitir que la Era de la Ley continuara desarrollándose, Él no tomó en consideración si Su obra tenía o no la Biblia como su base, sino que simplemente vino a llevar a cabo la obra que debía realizar, así que no explicó las profecías del Antiguo Testamento ni obró según las palabras de la Era de la Ley del Antiguo Testamento. Ignoró lo que decía el Antiguo Testamento, no le importó si concordaba o no con Su obra, ni lo que los demás conocieran de esta o que la condenaran. Simplemente siguió realizando la obra que debía llevar a cabo, aunque muchas personas usaron las predicciones de los profetas del Antiguo Testamento para condenarlo. Para las personas, parecía como si Su obra no tuviera base, y gran parte de esta entraba en conflicto con los registros del Antiguo Testamento. ¿No fue esto una falacidad del hombre? ¿Necesita Dios aplicar preceptos a Su obra? ¿Y debe obrar Dios según las predicciones de los profetas? Después de todo, ¿quién es más grande: Dios o la Biblia? ¿Por qué debe obrar Dios de acuerdo con la Biblia? ¿Podría ser que Dios no tuviera derecho a actuar más allá de la Biblia? ¿No puede apartarse Dios de la Biblia y realizar otra obra? ¿Por qué no guardaban el día de reposo Jesús y Sus discípulos? Si practicara de acuerdo con el día de reposo y según los mandamientos del Antiguo Testamento, ¿por qué Jesús no respetó el día de reposo después de venir, sino que, en su lugar, lavó pies, cubrió cabezas, partió pan y bebió vino? ¿No está todo esto ausente de los mandamientos del Antiguo Testamento? Si Jesús seguía el Antiguo Testamento, ¿por qué rompió con estos preceptos? Deberías saber qué fue primero, ¡Dios o la Biblia! Si era el Señor del día de reposo, ¿no podía ser también el Señor de la Biblia?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Relativo a la Biblia (1)

247. Todos los judíos leyeron el Antiguo Testamento y conocían la profecía de Isaías de que un niño varón nacería en un pesebre. Entonces, ¿por qué siguieron persiguiendo a Jesús a pesar de estar completamente al tanto de esta profecía? ¿No fue por su naturaleza rebelde y su ignorancia de la obra del Espíritu Santo? En esa época, los fariseos creían que la obra de Jesús era diferente de lo que sabían sobre el niño varón profetizado, y las personas de hoy rechazan a Dios porque la obra del Dios encarnado no se ajusta a la Biblia. ¿Acaso no es la esencia de su rebeldía hacia Dios la misma? ¿Puedes aceptar sin ninguna excepción toda la obra del Espíritu Santo? Si es la obra del Espíritu Santo, entonces es la corriente correcta y debes aceptarla sin recelo; no deberías seleccionar y escoger qué aceptar. Si intentas aplicar más de tu percepción a Dios y ejerces más precaución hacia Él, entonces ¿no es esto innecesario? Lo que deberías hacer no es buscar más justificación de la Biblia, sino que más bien acepta invariablemente la obra del Espíritu Santo, pues crees en Dios para seguirlo y no deberías investigarlo. No deberías buscar más evidencia sobre Mí para probar que Yo soy tu Dios, sino que deberías ser capaz de discernir si Yo soy beneficioso para ti; esto es lo más crucial. Aunque encuentres más pruebas irrefutables en la Biblia, eso no puede llevarte totalmente delante de Mí. Simplemente vives dentro de los confines de la Biblia y no delante de Mí; la Biblia no puede ayudarte a conocerme ni puede profundizar tu amor por Mí. Aunque la Biblia profetizó que nacería un niño varón, nadie pudo descifrar a quién le ocurriría esa profecía, porque el hombre no conocía la obra de Dios y esto fue lo que provocó que los fariseos se resistieran a Jesús. Algunos saben que Mi obra es en interés del hombre, pero siguen creyendo que Jesús y Yo somos dos seres totalmente independientes que son mutuamente incompatibles. En su momento, Jesús solo les dio a Sus discípulos una serie de sermones de la Era de la Gracia relativos a cómo practicar, cómo reunirse, cómo suplicar en oración y cómo tratar a los demás en la Era de la Gracia. La obra que Él llevó a cabo fue la de la Era de la Gracia y solo habló sobre cómo debían practicar los discípulos y los que lo seguían en ese tiempo. En aquel entonces, Él realizó únicamente la obra de la Era de la Gracia y nada de la obra de los últimos días. Cuando Jehová estableció la ley del Antiguo Testamento en la Era de la Ley, ¿por qué no realizó, entonces, la obra de la Era de la Gracia? ¿Por qué no dejó clara, de antemano, la obra de la Era de la Gracia? ¿Acaso no habría ayudado al hombre a aceptarlo? Él solo profetizó que un niño varón nacería y llegaría al poder, pero Él no llevó a cabo de antemano la obra de la Era de la Gracia. La obra de Dios en cada era tiene límites claros; Él solo realiza la obra de la era presente, no la siguiente etapa de obra por adelantado. Solo así puede ponerse de manifiesto Su obra representativa de cada era. Jesús solo habló de las señales de los últimos días; Él solo dijo cómo las personas de esa época deberían ser pacientes, cómo deberían ser redimidos, cómo deberían arrepentirse y confesar y cómo deberían cargar la cruz y soportar el sufrimiento. Él nunca habló de cómo debe el hombre lograr la entrada en los últimos días ni de cómo debe buscar satisfacer las intenciones de Dios. Por tanto, ¿acaso no es absurdo buscar la obra de Dios de los últimos días en la Biblia? ¿Qué puedes ver simplemente aferrándote a la Biblia? Ya sea un exégeta de la Biblia o un predicador, ¿quién podría haber visto la obra de hoy claramente por adelantado?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Cómo pueden aquellos que han delimitado a Dios en sus nociones recibir Sus revelaciones?

248. Hoy, las personas siempre piensan que la Biblia es Dios, y que Él es la Biblia. Así, también creen que las palabras de la Biblia fueron las únicas palabras que Dios dijo y que Él las pronunció todas. Todos los creyentes en Dios piensan incluso que, aunque los sesenta y seis libros del Antiguo y el Nuevo Testamento fueron escritos por personas, fueron, todos, inspirados por Dios y son un registro de las declaraciones del Espíritu Santo. Esta es la comprensión distorsionada que tiene el hombre, y no es completamente acorde con los hechos. En realidad, aparte de los libros de profecía, la mayor parte del Antiguo Testamento es un registro histórico. Algunas de las epístolas del Nuevo Testamento provienen de las experiencias de las personas, y otras, del esclarecimiento del Espíritu Santo. Las epístolas paulinas, por ejemplo, surgieron de la obra del hombre; todas fueron resultado del esclarecimiento del Espíritu Santo y se escribieron para las iglesias, y fueron palabras de exhortación y aliento para los hermanos y hermanas de las mismas. No fueron palabras pronunciadas por el Espíritu Santo; Pablo no podía hablar en nombre del Espíritu Santo ni era profeta, y, mucho menos, tuvo las visiones que tuvo Juan. Sus epístolas se escribieron para las iglesias de Éfeso, Corinto, Galacia y otras de aquella época. Por tanto, las epístolas paulinas del Nuevo Testamento son epístolas que Pablo escribió para las iglesias y no son inspiraciones del Espíritu Santo ni Sus declaraciones directas. Son simplemente palabras de exhortación, consuelo y aliento que escribió para las iglesias durante el transcurso de su obra. Así, también, son un registro de gran parte de la obra de Pablo en esa época. Se escribieron para todos los hermanos y hermanas en el Señor, y para que los hermanos y hermanas de las iglesias de esa época escucharan su consejo y siguieran el camino de arrepentimiento del Señor Jesús. De ninguna manera dijo Pablo que, en las iglesias de esa época o del futuro, todos deben comer y beber las cosas que él escribió ni que todas sus palabras venían de Dios. Era simplemente que, de acuerdo con las circunstancias de las iglesias en esa época, él compartía con los hermanos y las hermanas, los exhortaba e inspiraba fe en ellos, y simplemente predicaba o recordaba a las personas y las exhortaba. Sus palabras estaban basadas en su propia carga, y apoyaba a las personas por medio de ellas. Él llevó a cabo la obra de un apóstol de las iglesias de esa época; era un obrero usado por el Señor Jesús y, por tanto, tuvo que asumir la responsabilidad de las iglesias, llevar a cabo la obra de estas y aprender acerca del estado de los hermanos y las hermanas; por ello, escribió epístolas para todos los hermanos y hermanas en el Señor. Todo lo que dijo que era edificante para las personas y positivo era correcto, pero no representaba las declaraciones del Espíritu Santo ni podía representar a Dios. Si la gente trata los registros de las experiencias de una persona y las epístolas de una persona como las palabras pronunciadas por el Espíritu Santo a las iglesias, ¡ese es un entendimiento atroz y una blasfemia enorme! Eso es particularmente cierto cuando se trata de las epístolas que Pablo escribió para las iglesias, porque estas se escribieron para los hermanos y hermanas según las circunstancias y la situación de cada iglesia en esa época. Su fin era exhortar a los hermanos y hermanas en el Señor de forma que pudieran recibir la gracia del Señor Jesús. Sus epístolas tenían como objetivo animar a los hermanos y hermanas de esa época. Puede decirse que esta era su propia carga y también la que el Espíritu Santo le dio; después de todo, fue un apóstol que dirigió a las iglesias de esa época y era su responsabilidad escribir epístolas para las iglesias y exhortarlas. Su identidad fue simplemente la de un apóstol obrero, fue simplemente un apóstol enviado por Dios, no un profeta ni un vidente y, para él, su propia obra y la vida de los hermanos y hermanas eran de la mayor importancia. Por tanto, no podía hablar en nombre del Espíritu Santo, sus palabras no eran las palabras del Espíritu Santo y mucho menos podría decirse que fueran las de Dios, porque él no era nada más que un ser creado y, ciertamente, no era Dios encarnado. Su identidad no era la misma que la de Jesús. Las palabras de Jesús fueron las palabras del Espíritu Santo; fueron las palabras de Dios, porque Su identidad era la de Cristo, el Hijo de Dios. ¿Cómo podía equipararse Pablo a Él? Si las personas consideran las epístolas o las palabras como las de Pablo declaraciones del Espíritu Santo y las adoran como a Dios, solo puede decirse que carecen demasiado de discernimiento. En términos más serios, ¿no es esto simplemente blasfemia? ¿Cómo podría una persona hablar en nombre de Dios? ¿Y cómo podría la gente postrarse ante los registros de las epístolas de una persona y de las palabras que habló como si fueran un libro sagrado o un libro celestial? ¿Podría una persona pronunciar a la ligera las palabras de Dios? ¿Cómo podría una persona hablar en nombre de Dios? Así pues, ¿qué dices? ¿Podrían las epístolas que él escribió para las iglesias no estar contaminadas con sus propias ideas? ¿Cómo no iban a estar contaminadas por cosas que vinieron de sus propias ideas? Él escribió epístolas para las iglesias basándose en sus experiencias personales y en su propio conocimiento. Por ejemplo, Pablo escribió una epístola a las iglesias gálatas, que contenía una determinada opinión, y Pedro escribió otra con un punto de vista diferente. ¿Cuál de ellas vino del Espíritu Santo? Nadie puede decirlo con seguridad. Así pues, solo puede decirse que ambos llevaban una carga para las iglesias, pero sus cartas representan su estatura, su provisión y su apoyo para los hermanos y las hermanas, su carga hacia las iglesias, y solo representan obra humana; no eran totalmente del Espíritu Santo. Si dices que sus epístolas son las palabras del Espíritu Santo, entonces eres absurdo, ¡y estás cometiendo blasfemia! Las epístolas paulinas y las otras epístolas del Nuevo Testamento equivalen a las memorias de las figuras espirituales más recientes: están a la par de los libros de Watchman Nee o de las experiencias de Lawrence, y así por el estilo. Es simplemente que los libros de figuras espirituales recientes no están recopilados en el Nuevo Testamento, pero la esencia de estas personas era la misma: fueron personas usadas por el Espíritu Santo durante cierto período, y no podían representar directamente a Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Relativo a la Biblia (3)

249. Hoy, ¿quién entre vosotros se atreve a decir que todas las palabras habladas por aquellos que el Espíritu Santo usó vinieron del Espíritu Santo? ¿Se atreve alguien a decir tales cosas? Si dices tales cosas, ¿por qué se descartó entonces el libro de profecías de Esdras y por qué se hizo lo mismo con los libros de esos antiguos santos y profetas? Si todos vinieron del Espíritu Santo, ¿por qué os atrevéis entonces a hacer esas elecciones arbitrarias? ¿Estás calificado para escoger la obra del Espíritu Santo? Muchas historias de Israel también se descartaron. Y si crees que estos escritos del pasado vinieron todos del Espíritu Santo, ¿por qué se descartaron entonces algunos de los libros? Si todos vinieron del Espíritu Santo, deberían haberse mantenido y enviado a los hermanos y hermanas de las iglesias para que los leyeran, sin ser elegidos ni descartados arbitrariamente por voluntad humana; solo esto sería correcto. Decir que las experiencias de Pablo y Juan se mezclaron con sus percepciones personales no significa que su conocimiento vivencial viniese de Satanás, sino solo que tenían cosas procedentes de sus experiencias y percepciones personales. Su conocimiento se basó en el trasfondo de sus experiencias reales en esa época. ¿Quién puede decir con toda confianza que todo ello venía del Espíritu Santo? Si los Cuatro Evangelios vinieron todos del Espíritu Santo, entonces, ¿por qué dijeron Mateo, Marcos, Lucas y Juan cosas diferentes sobre la obra de Jesús? Si no creéis esto, mirad entonces los relatos de la Biblia de cómo Pedro negó al Señor tres veces: son todos diferentes y cada uno tiene sus propias características. Muchos ignorantes dicen: “Dios encarnado también es un humano, así que ¿pueden venir por completo del Espíritu Santo las palabras que Él dice? Si las palabras de Pablo y Juan estaban mezcladas con la voluntad humana, ¿no están entonces las palabras que Él habla realmente mezcladas con la voluntad humana?”. ¡Las personas que dicen esas cosas están ciegas y son ignorantes! Leed detenidamente los Cuatro Evangelios: cada relato relativo a lo que hizo y dijo Jesús difiere casi por completo de persona a persona, cada escritor tiene sus propios puntos de vista. Si lo escrito por los autores de estos libros vino todo del Espíritu Santo, entonces tendrían que ser todos iguales y coherentes. Entonces ¿por qué existen discrepancias? ¿No es el hombre extremadamente insensato, al ser incapaz de ver esto?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Acerca de los apelativos y la identidad

250. El evangelio de Mateo, en el Nuevo Testamento, documenta la genealogía de Jesús. Al principio, dice que Jesús era descendiente de Abraham y de David e hijo de José; después dice que fue concebido por el Espíritu Santo y nacido de una virgen; esto significaría que no era el hijo de José ni un descendiente de Abraham y de David. La genealogía, sin embargo, insiste en asociar a Jesús con José. Seguidamente, la misma comienza a registrar el proceso por medio del cual nació Jesús. Dice que fue concebido por el Espíritu Santo, que nació de una virgen, y no fue el hijo de José. Pero en la genealogía está escrito con claridad que Jesús fue el hijo de José, y como la genealogía está escrita para Jesús, registra cuarenta y dos generaciones. Cuando llega a la generación de José, dice apresuradamente que era el esposo de María, palabras que se dan con el fin de demostrar que Jesús era descendiente de Abraham. ¿No es esto una contradicción? La genealogía documenta claramente el linaje de José; es, obviamente, su genealogía, pero Mateo insiste en que es la de Jesús. ¿No niega esto el hecho de la concepción de Jesús por parte del Espíritu Santo? Por tanto, ¿no es la genealogía escrita por Mateo una idea humana? ¡Es incluso más ridículo! Así es como puedes saber que este libro de ninguna manera provino enteramente del Espíritu Santo. Existen, quizás, algunas personas que piensan que Dios debe tener una genealogía en la tierra y, como consecuencia, clasifican a Jesús como la cuadragésima segunda generación de Abraham. ¡Esto es realmente ridículo! ¿Cómo podría Dios tener una genealogía después de llegar a la tierra? Si dices que Dios tiene una genealogía, ¿acaso no lo clasificas entre los seres creados? Dios no es de la tierra; Él es el Creador y, aunque es de carne, no es de la misma sustancia que el hombre, entonces ¿cómo podrías clasificar a Dios como un ser del mismo tipo que un ser creado? Abraham no puede representar a Dios; él fue el objeto de la obra de Jehová en ese momento; fue simplemente un servidor leal que Jehová consideró digno y pertenecía al pueblo de Israel. ¿Cómo podría ser un antepasado de Jesús?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Relativo a la Biblia (3)

251. Hoy, estoy diseccionando la Biblia de esta forma y eso no significa que la deteste o que niegue su valor como referencia. Te estoy explicando y aclarando el valor inherente y los orígenes de la Biblia para que no sigas siempre en la ignorancia. Esto es porque las personas tienen muchas opiniones sobre ella, la mayoría de ellas son equivocadas y leer la Biblia de esta forma no solo evita que obtengan lo que deberían, sino que, lo que es más importante, obstaculiza la obra que pretendo hacer, trastorna tremendamente la obra del futuro y solo ofrece inconvenientes, no ventajas. Por tanto, lo que te estoy pidiendo que entiendas es simplemente la esencia de la Biblia y la historia real detrás de la Biblia. No te estoy pidiendo que no la leas o que vayas por ahí proclamando que está desprovista de valor, sino que tengas el conocimiento y la opinión correctos de ella. ¡No seas demasiado parcial! Aunque la Biblia es un libro de historia escrito por el hombre, también documenta muchos de los principios por los cuales los antiguos santos y profetas servían a Dios, así como las experiencias de los apóstoles recientes en su servicio a Él, todo lo cual era el verdadero entendimiento y conocimiento de estas personas, y puede servir de referencia para las personas de esta era en su búsqueda del camino verdadero. Por tanto, al leer la Biblia, las personas también pueden obtener muchos caminos de vida que no pueden encontrarse en otros libros. Estos caminos son los caminos de vida de la obra del Espíritu Santo experimentados por profetas y apóstoles en eras pasadas y muchas de las palabras son bastante valiosas y pueden proveer lo que las personas necesitan. Así pues, a todas las personas les gusta leer la Biblia. Como hay tanto oculto en ella, las opiniones de las personas sobre ella son diferentes de las que tienen sobre cualquier escrito de grandes figuras espirituales. La Biblia es un registro y una recopilación de las experiencias y el conocimiento de personas que sirvieron a Jehová y a Jesús en la antigua era y en la nueva; así, las generaciones posteriores han sido capaces de obtener de ella mucho esclarecimiento, iluminación y sendas de práctica. La razón por la que la Biblia es más elevada que los escritos de cualquier gran figura espiritual es que todos sus escritos se basan en la Biblia y todas sus experiencias proceden de la Biblia y son explicaciones de ella. Así pues, aunque las personas puedan obtener provisión de los libros de cualquier gran figura espiritual, siguen adorando la Biblia, ¡porque parece muy elevada y profunda para ellos! Aunque la Biblia reúne algunos de los libros de las palabras de vida, como las epístolas de Pablo y de Pedro, y aunque estos libros pueden proveer a las personas y ayudarles, siguen estando obsoletos, siguen perteneciendo a la era antigua y, por muy buenos que sean, solo son apropiados para un período y no son eternos. Y es que la obra de Dios siempre está desarrollándose y no puede simplemente detenerse en la época de Pablo y Pedro; es decir, no puede permanecer siempre en la Era de la Gracia en la que Jesús fue crucificado. Por tanto, estos libros solo son apropiados para la Era de la Gracia, no para la Era del Reino de los últimos días. Solo pueden proveer a los creyentes de la Era de la Gracia, no a los santos de la Era del Reino y, por muy buenos que sean, siguen siendo obsoletos. Ocurre lo mismo con la obra de creación de Jehová o Su obra en Israel: por muy grande que fuera, llegaría a estar obsoleta y llegaría el momento en el que esto pasaría. La obra de Dios también es igual: no importa lo grande que sea, llegará un momento en el que termine; no puede permanecer siempre en medio de la obra de la creación ni de la de la crucifixión. No importa lo convincente que fuera la obra de la crucifixión ni lo efectiva que fuera para derrotar a Satanás; la obra sigue siendo, después de todo, obra, y las eras siguen siendo, después de todo, eras. La obra no siempre puede permanecer sobre la misma base ni los tiempos pueden permanecer inmutables, porque existió la creación y también deben existir los últimos días. ¡Es inevitable! Por consiguiente, las palabras de vida del Nuevo Testamento —las epístolas de los apóstoles y los cuatro evangelios— han pasado a ser hoy libros de historia, viejos almanaques, y ¿cómo podrían los viejos almanaques llevar a las personas a la nueva era? Independientemente de lo capaces que sean estos almanaques de proveer vida a las personas y de llevarlas a la cruz, ¿acaso no están obsoletos? ¿No están desprovistos de valor? Por tanto, digo que no deberías creer ciegamente en estos almanaques. Son demasiado antiguos, no pueden llevarte a la nueva obra y solo pueden ser una carga para ti. No solo no pueden llevarte a la nueva obra y a una nueva entrada, sino que te conducen a viejas iglesias religiosas; si así fuera, ¿no estarías retrocediendo en tu creencia en Dios?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Relativo a la Biblia (4)

252. He obrado mucho entre los hombres y durante este tiempo también he expresado muchas palabras. Estas palabras son todas por el bien de la salvación del hombre y se expresaron para que el hombre pudiera ser compatible conmigo. Sin embargo, solo he ganado a unas cuantas personas en la tierra que son compatibles conmigo y por eso digo que el hombre no atesora Mis palabras, porque no es compatible conmigo. De esta manera, la obra que Yo hago no es solo para que el hombre pueda adorarme; más importante aún, es para que pueda ser compatible conmigo. Los humanos, que han experimentado la corrupción, viven en la trampa de Satanás; todos ellos viven en la carne, en los deseos egoístas y ni uno solo entre ellos es compatible conmigo. Todos aquellos que dicen que son compatibles conmigo adoran ídolos difusos. Aunque profesan que Mi nombre es santo, recorren un camino que va en sentido contrario a Mí y sus palabras están llenas de arrogancia y autoconfianza. Esto se debe a que todos están inherentemente en contra de Mí y son incompatibles conmigo. Todos los días buscan rastros de Mí en la Biblia y encuentran al azar pasajes “adecuados” que leen sin cesar y que recitan como las escrituras. No saben cómo ser compatibles conmigo, ni qué significa estar contra Mí. Solo leen las escrituras a ciegas. Delimitan a un dios difuso al que sencillamente no han visto, y al que fundamentalmente no pueden ver, dentro de los confines de la Biblia y, en su tiempo libre, sacan la Biblia y la leen. Creen en Mi existencia solo dentro del alcance de la Biblia y me equiparan con ella; sin la Biblia Yo no existo y sin Mí no existe la Biblia. No prestan atención a Mi existencia o acciones, sino que dedican una atención extrema y especial a todas y a cada una de las palabras de las Escrituras. Muchos más incluso creen que Yo no debería hacer nada que quisiera a menos que las Escrituras lo predijeran. Les atribuyen demasiada importancia a las Escrituras. Se puede decir que consideran las palabras literales demasiado importantes, hasta el punto de que usan versículos de la Biblia para medir cada palabra que digo y para condenarme. Lo que buscan no es el camino de la compatibilidad conmigo ni el camino de la compatibilidad con la verdad, sino el camino de ajustarse a las palabras de la Biblia, y creen que cualquier cosa que no se ciña a la Biblia, sin excepción, no es Mi obra. ¿No son estas personas los fieles descendientes de los fariseos? Los fariseos judíos usaron la ley de Moisés para condenar a Jesús. No buscaron la compatibilidad con el Jesús de esa época, sino que trataron cada artículo de la ley con tal seriedad que, después de haberlo acusado de no seguir la ley del Antiguo Testamento y de no ser el Mesías, al final crucificaron al inocente Jesús. ¿Cuál era su sustancia? ¿No era que no buscaban el camino de la compatibilidad con la verdad? Solo prestaron atención a todas y cada una de las palabras de las Escrituras, mientras que no hicieron caso a Mis intenciones ni a los pasos y métodos de Mi obra. No eran personas que buscaran la verdad, sino que se aferraban rígidamente a las palabras; no eran personas que creyeran en Dios, sino que creían en la Biblia. Dicho de manera más incisiva, eran los perros guardianes de la Biblia. Con el fin de salvaguardar los intereses de la Biblia, de sostener la dignidad de la Biblia y de proteger la reputación de la Biblia, llegaron tan lejos que crucificaron al misericordioso Jesús. Lo hicieron solamente en aras de defender la Biblia y por el bien de mantener el estatus de todas y cada una de las palabras de la Biblia en los corazones de las personas. Así que prefirieron renunciar a su propio futuro y no obtener la ofrenda por el pecado para condenar a muerte a Jesús, que no se conformaba a las estipulaciones de las Escrituras. ¿No fueron todos lacayos de todas y cada una de las palabras de las Escrituras?

¿Y qué pasa hoy con las personas? Preferirían expulsar de este mundo a Cristo, que ha venido a liberar la verdad, para así poder entrar al cielo y recibir la gracia. Preferirían negar por completo la venida de la verdad con el fin de salvaguardar los intereses de la Biblia, y preferirían volver a crucificar al Cristo que ha regresado a la carne con el fin de asegurar la existencia eterna de la Biblia. ¿Cómo puede el hombre recibir Mi salvación cuando su corazón es tan malévolo y su naturaleza tan opuesta a Mí? Vivo entre los hombres, pero el hombre no conoce Mi existencia. Cuando hago brillar Mi luz sobre el hombre, todavía sigue ignorando Mi existencia. Cuando desato Mi ira sobre el hombre, este niega más incluso Mi existencia. El hombre busca la compatibilidad con las palabras y con la Biblia, pero ni una sola persona viene ante Mí para buscar el camino de la compatibilidad con la verdad. El hombre pone su mirada en Mí en el cielo y dedica un interés especial a Mi existencia en el cielo, pero nadie se preocupa por Mí en la carne, porque Yo, que vivo entre los hombres, soy demasiado insignificante. Los que solo buscan la compatibilidad con las palabras de la Biblia, y aquellos que solo buscan la compatibilidad con un dios difuso, son un espectáculo despreciable para Mí. Esto se debe a que lo que ellos adoran son palabras muertas y un dios que es capaz de darles riquezas incalculables. Lo que ellos adoran es un dios que se pondría a merced del hombre, un dios que no existe. ¿Entonces qué pueden obtener tales personas de Mí? Lo despreciable que es el hombre es sencillamente indescriptible. Los que están en Mi contra, los que me hacen exigencias ilimitadas, los que no tienen amor por la verdad, los que se rebelan contra Mí, ¿cómo podrían ser compatibles conmigo?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Deberías buscar el camino de la compatibilidad con Cristo

253. Dios mismo es la vida y la verdad, Su vida y verdad coexisten. Los que son incapaces de obtener la verdad de seguro no obtendrán la vida. Sin la guía, el apoyo y la provisión de la verdad, lo único que obtendrás son meras palabras, doctrinas e, incluso más, la muerte. La vida de Dios siempre está presente, Su verdad y vida coexisten simultáneamente. Si no puedes encontrar la fuente de la verdad, entonces no obtendrás el alimento de la vida; si no puedes obtener la provisión de vida, entonces, de seguro no tendrás la verdad y, aparte de las nociones y figuraciones, todo tu ser no contendrá nada más que carne, tu apestosa carne. Debes saber que las meras palabras de los libros no pueden considerarse vida, los registros de la historia no se pueden consagrar como la verdad, los preceptos del pasado no pueden servir como un registro de palabras actuales de Dios, y que solo las palabras que Dios expresa cuando viene a la tierra y vive entre los hombres son la verdad, la vida, las intenciones de Dios y Su manera actual de obrar. Si tomas los registros de las palabras que Dios pronunció desde las eras pasadas y te atienes a ellas en la actualidad, eso te convierte en arqueólogo, en cuyo caso, la manera más adecuada de describirte es como un experto en la investigación de reliquias históricas. Siempre crees en los rastros de la obra que Dios hizo en tiempos pasados, solo crees en la sombra de Dios que quedó cuando antes obró entre los hombres, y solo crees en el camino que Dios les dijo a Sus seguidores en tiempos pasados, pero no crees en la orientación de la obra de Dios en la actualidad, no crees en el glorioso semblante de Dios en la actualidad y no crees en el camino de la verdad que Dios expresa en la actualidad. Por tanto, sin duda, eres un soñador que está completamente desconectado de la realidad. Si todavía hoy te aferras a las palabras que son incapaces de habilitar al hombre para vivir, ¡entonces eres un pedazo de madera muerta y sin remedio porque eres demasiado conservador, demasiado intratable y demasiado insensible para razonar!

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna

254. El Cristo de los últimos días trae la vida y el camino de la verdad, duradero y eterno. Esta verdad es el camino por el que el hombre obtendrá la vida, y el único camino por el cual el hombre conocerá a Dios y por el que Dios lo aprobará. Si no buscas el camino de la vida que el Cristo de los últimos días provee, entonces nunca obtendrás la aprobación de Jesús y nunca estarás cualificado para entrar por la puerta del reino de los cielos, porque tú eres tanto un títere como un prisionero de la historia. Aquellos que son controlados por los preceptos, las palabras y las cadenas de la historia, nunca podrán obtener la vida ni el camino perpetuo de la vida. Esto es porque lo único que obtienen es agua turbia a la que se han aferrado miles de años, en vez del agua de la vida que fluye desde el trono. A los que no se les provee del agua de la vida siempre seguirán siendo cadáveres, juguetes de Satanás e hijos del infierno. ¿Cómo pueden, entonces, contemplar a Dios? Solo buscas aferrarte al pasado, quedarte quieto y mantener las cosas como están y no buscas cambiar el estado actual y descartar la historia, entonces, ¿no serás siempre antagónico a Dios? Los pasos de la obra de Dios son abrumadores y poderosos, como las olas agitadas y el retumbar de los truenos, pero te sientas y pasivamente esperas la destrucción, apegándote a aquello que es viejo y esperando a que las cosas caigan sobre tu regazo. De esta manera, ¿cómo puedes ser considerado alguien que sigue las huellas del Cordero? ¿Cómo puedes demostrar que el Dios al que te aferras es el Dios que siempre es nuevo y nunca viejo? ¿Y cómo pueden las palabras de tus libros amarillentos llevarte a una nueva era? ¿Cómo pueden llevarte a buscar los pasos de la obra de Dios? ¿Y cómo pueden llevarte al cielo? Lo que sostienes en tus manos son meras palabras que solo pueden darte consuelo temporal, no las verdades que pueden darte la vida. Las palabras de las Escrituras que lees solo pueden enriquecer tu lengua; no son palabras de sabiduría que te ayudan a conocer la vida humana, y menos aún son la senda que te puede llevar a la perfección. Esta discrepancia, ¿no te lleva a reflexionar? ¿No te da una percepción respecto a los misterios que contiene? ¿Eres capaz de transportarte tú mismo al cielo para encontrarte con Dios? Sin la venida de Dios, ¿te puedes llevar tú mismo al cielo para gozar de la felicidad familiar con Dios? ¿Todavía sigues soñando? Te exhorto entonces a que dejes de soñar y a que observes quién está obrando ahora, quién está llevando a cabo ahora la obra de salvar al hombre durante los últimos días. Si no lo haces, nunca obtendrás la verdad y nunca obtendrás la vida.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna

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