VI Palabras clásicas sobre el carácter de Dios y lo que Él tiene y es

1. La alegría de Dios se debe a la existencia y surgimiento de la justicia y la luz; a la destrucción de la oscuridad y la maldad. Él se deleita en haber traído luz y buena vida a la humanidad; Su alegría es una alegría justa, un símbolo de la existencia de todo lo que es positivo, y, aún más, un símbolo de buenos auspicios. La ira de Dios se debe al daño que la existencia y la interferencia de la injusticia ocasiona a Su humanidad; se debe a la existencia de la maldad y la oscuridad, a la existencia de las cosas que ahuyentan la verdad, y aún más, se debe a la existencia de cosas que se oponen a lo que es bueno y hermoso. Su ira es un símbolo de que todas las cosas negativas ya no existen, y aún más, es un símbolo de Su santidad. Su tristeza se debe a la humanidad, en la que Él tiene esperanzas, pero esta ha caído en la oscuridad, porque la obra que Él hace en el hombre no alcanza Sus expectativas, y porque no toda la humanidad a la que Él ama tiene la capacidad de vivir en la luz. Él se entristece de la humanidad inocente, del hombre honesto pero ignorante, y del hombre que es bueno pero tiene carencias en sus propios puntos de vista. Su tristeza es símbolo de Su bondad y de Su misericordia, símbolo de belleza y benevolencia. Su felicidad, por supuesto, proviene de derrotar a Sus enemigos y de obtener la buena voluntad del hombre. Más que esto, surge a partir de la expulsión y destrucción de todas las fuerzas enemigas, y debido a que la humanidad recibe una vida buena y pacífica. La felicidad de Dios es diferente al gozo del hombre; más bien, es el sentimiento de producir buenos frutos, un sentimiento aún mayor que el gozo. Su felicidad es un símbolo de la liberación del sufrimiento de la humanidad desde esta hora, y un símbolo de la entrada de la humanidad a un mundo de luz. Todas las emociones de la humanidad, por otro lado, surgen en aras de su propio interés, no por la justicia, la luz o lo que es hermoso, y mucho menos por la gracia concedida por el Cielo. Las emociones de la humanidad son egoístas y pertenecen al mundo de la oscuridad. Estas no existen en aras de la voluntad de Dios, y mucho menos de Su plan, por lo que nunca puede hablarse de Dios y del hombre en el mismo contexto. Dios es por siempre supremo y para siempre honorable, mientras que el hombre es siempre bajo, siempre despreciable. Esto es porque Dios siempre está haciendo sacrificios y se entrega a la humanidad; sin embargo, el hombre siempre toma y se esfuerza sólo para sí mismo. Dios siempre se está esforzando por la supervivencia de la humanidad; no obstante, el hombre nunca contribuye en nada en aras de la luz o la justicia. Aun si el hombre se esfuerza por un tiempo, es tan débil que no puede resistir ni un solo golpe, pues el esfuerzo del hombre siempre es para su propio beneficio y no para el de otros. El hombre siempre es egoísta, mientras que Dios es por siempre desprendido. Dios es la fuente de todo lo justo, lo bueno y lo hermoso, mientras que el hombre prevalece y manifiesta toda la fealdad y maldad. Dios nunca alterará Su esencia de justicia y belleza, y sin embargo, el hombre es perfectamente capaz, en cualquier momento y en cualquier situación, de traicionar la justicia y alejarse de Dios.

de ‘Es muy importante comprender el carácter de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

2. El Dios todopoderoso se manifiesta en un cuerpo espiritual, sin la menor pizca de carne o sangre que conecte la cabeza con los dedos de los pies. ¡Él trasciende el mundo-universo, sentado sobre el glorioso trono en el tercer cielo, administrando todas las cosas! Todas las cosas en el universo están en Mis manos. Si Yo hablo, será. Si Yo lo ordeno, así se hará. Satanás está bajo Mis pies, ¡está en el abismo sin fondo! Cuando emita Mi voz, el cielo y la tierra pasarán, y quedarán en nada. Todas las cosas serán renovadas, y esto es una verdad inmutable que sólo es del todo cierta. Yo he vencido al mundo, a todos los malos. Yo me siento aquí y os hablo; todos los que tienen oídos deberían escuchar y todos los que viven deberían aceptar.

de ‘Capítulo 15’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

3. ¡Dios Todopoderoso es omnipotente, lo consigue todo y es el Dios verdadero y completo! Él no sólo lleva en sus manos las siete estrellas, sostiene los siete Espíritus, tiene siete ojos, abre los siete sellos y abre el rollo, sino que además administra las siete plagas y las siete copas, y abre los siete truenos; ¡hace mucho tiempo que Él ha hecho sonar las siete trompetas! Todas las cosas creadas y hechas completas por Él deberían alabarlo, darle gloria, y exaltar Su trono. ¡Oh, Dios Todopoderoso! ¡Tú eres todo, Tú lo has conseguido todo y, contigo, todo es completo, brillante, emancipado, libre, fuerte y poderoso! No hay nada escondido ni oculto, contigo todos los misterios se han revelado. Además, ¡Tú juzgas las multitudes de Tus enemigos, muestras Tu majestad, Tu fuego consumidor, Tu ira e incluso más, Tu gloria sin precedentes, eterna, totalmente infinita!

de ‘Capítulo 34’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

4. ¡Salve, Sion! ¡Canta con gozo, Sion! ¡Yo he regresado triunfante, he vuelto victorioso! ¡Pueblos todos! ¡Apresuraos a alinearos en orden! ¡Todas las cosas! ¡Os detendréis por completo, porque Mi persona está frente a todo el universo y aparece en el Oriente del mundo! ¿Quién se atreve a no arrodillarse en adoración? ¿Quién se atreve a no hablar del Dios verdadero? ¿Quién se atreve a no admirarlo con reverencia? ¿Quién se atreve a no dar alabanza? ¿Quién se atreve a no aclamar a viva voz? ¡Mi pueblo oirá Mi voz, Mis hijos sobrevivirán dentro de Mi reino! Las montañas, los ríos y todas las cosas vitorearán interminablemente y saltarán sin pausa. En este momento, nadie se atreverá a retroceder, nadie se atreverá a levantarse en resistencia. ¡Este es Mi hecho maravilloso y más aún es Mi gran poder! Yo haré que todas las cosas me reverencien en su corazón y, aún más, haré que me alaben. Este es el objetivo definitivo de Mi plan de gestión de seis mil años, y Yo lo he ordenado. Ni una sola persona, ni un solo objeto ni un solo asunto se atreve a levantarse para resistirme ni para oponerse a Mí. Todo Mi pueblo confluirá a Mi montaña (esto indica el mundo que Yo crearé más adelante) y se someterá ante Mí, porque Yo tengo majestad y juicio, y poseo autoridad. (Esto se refiere a cuando estoy en el cuerpo. Yo también tengo autoridad en la carne, pero como las limitaciones de tiempo y espacio no pueden superarse en la carne, entonces no puede decirse que he obtenido la gloria completa. Aunque Yo obtengo a los hijos primogénitos en la carne, todavía no puede decirse que he obtenido la gloria. Sólo cuando Yo regrese a Sion y cambie Mi aspecto puede decirse que llevo autoridad, es decir, que he obtenido la gloria). Nada será difícil para Mí. Todas las cosas serán destruidas por las palabras de Mi boca y es gracias a las palabras de Mi boca que ellas existirán y serán hechas completas, así es Mi gran poder y así es Mi autoridad. Como Yo estoy lleno de poder y repleto de autoridad, no hay persona que pueda atreverse a obstaculizarme. Yo ya he triunfado sobre todas las cosas y he convencido a todos los hijos de la rebelión.

de ‘Capítulo 120’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

5. Le di Mi gloria a Israel y luego la retiré, y después llevé a los israelitas al oriente, así como a toda la humanidad. Los he traído a todos a la luz para que puedan reunirse y asociarse con ella, y que ya no tengan que buscarla. Dejaré que todos los que están buscando vuelvan a ver la luz y vean la gloria que tuve en Israel; les haré ver que hace mucho tiempo descendí sobre una nube blanca en medio de la humanidad, que vean las innumerables nubes blancas y frutos en sus racimos abundantes y, más aún, que vean a Jehová, el Dios de Israel. Dejaré que vean al Maestro de los judíos, al Mesías anhelado y a la aparición completa de Mí, quien ha sido perseguido por los reyes a lo largo de las eras. Obraré en todo el universo y realizaré una obra maravillosa, revelando toda Mi gloria y todas Mis acciones al hombre en los últimos días. Mostraré Mi semblante glorioso en toda su plenitud a quienes han esperado muchos años por Mí, a quienes han anhelado que Yo llegue sobre una nube blanca, a Israel, que ha anhelado que Yo aparezca de nuevo, y a toda la humanidad que me persigue, para que todos sepan que hace mucho tiempo retiré Mi gloria y la llevé al oriente, así que ya no está en Judea. ¡Porque ya han llegado los últimos días!

de ‘Los siete truenos retumban: profetizan que el evangelio del reino se extenderá por todo el universo’ en “La Palabra manifestada en carne”

6. Estoy llevando a cabo Mi obra por todo el universo y en el oriente se producen choques interminables como de truenos que sacuden a todas las naciones y denominaciones. Es Mi voz la que ha guiado a todos los hombres al presente. Haré que todos los hombres sean conquistados por Mi voz, que caigan en esta corriente y se sometan ante Mí, porque desde hace mucho tiempo he recuperado Mi gloria de toda la tierra y la he emitido nuevamente en el oriente. ¿Quién no anhela ver Mi gloria? ¿Quién no espera ansiosamente Mi regreso? ¿Quién no tiene sed de Mi reaparición? ¿Quién no suspira por Mi hermosura? ¿Quién no vendría a la luz? ¿Quién no contemplaría la riqueza de Canaán? ¿Quién no anhela el regreso del Redentor? ¿Quién no adora al Gran Todopoderoso? Mi voz se extenderá por toda la tierra; quiero, frente a Mi pueblo elegido, decirles más palabras. Como los poderosos truenos que sacuden las montañas y los ríos, digo Mis palabras a todo el universo y a la humanidad. Por tanto, las palabras en Mi boca se han convertido en el tesoro del hombre y todos los hombres aprecian Mis palabras. El relámpago destella desde el oriente hasta el occidente. Mis palabras son tales que el hombre se resiste a renunciar a ellas y, al mismo tiempo, las encuentra insondables, pero se regocija aún más en ellas. Al igual que un recién nacido, todos los hombres se alegran y regocijan, celebrando Mi llegada. Por medio de Mi voz, traeré a todos los hombres delante de Mí. A partir de entonces, entraré formalmente a la raza de los hombres para que ellos vengan a adorarme. Con la gloria que irradio y las palabras en Mi boca, haré que todos los hombres se presenten ante Mí y vean que el relámpago destella desde el oriente, y que Yo también he descendido al “Monte de los Olivos” del oriente. Verán que llevo ya mucho tiempo en la tierra, ya no como el Hijo de los judíos, sino como el Relámpago del oriente. Porque he resucitado hace mucho tiempo, me he alejado del seno de la humanidad y reaparecido luego con gloria entre los hombres. Soy Aquel que fue adorado en eras innumerables antes de ahora y también soy el infante abandonado por los israelitas en eras innumerables antes de ahora. ¡Además, soy el todo glorioso Dios Todopoderoso de la era actual! Que todos se presenten ante Mi trono y vean Mi semblante glorioso, oigan Mi voz y contemplen Mis obras. Esta es la totalidad de Mi voluntad; es el fin y el clímax de Mi plan, así como el propósito de Mi gestión. ¡Que cada nación me adore, que cada lengua me reconozca, que todos los hombres depositen su fe en Mí y que todas las personas se sometan a Mí!

de ‘Los siete truenos retumban: profetizan que el evangelio del reino se extenderá por todo el universo’ en “La Palabra manifestada en carne”

7. Conforme Mi voz aumenta en intensidad, también observo el estado del universo. A través de Mis palabras, las innumerables cosas de la creación son todas hechas nuevas. El cielo cambia y la tierra también. La humanidad queda expuesta en su forma original; lentamente, cada uno según su tipo, los hombres encuentran sin saberlo su camino de vuelta al seno de sus familias. En esto, me agradaré en gran manera. Yo estoy libre de interrupciones; Mi gran obra se completa y las innumerables cosas de la creación se transforman, sin que nadie lo sepa. Cuando creé el mundo, moldeé todas las cosas según su especie, haciendo que todo lo que tuviera una forma visible se reuniera con su especie. Cuando se acerque el final de Mi plan de gestión, restauraré el estado antiguo de la creación, lo restauraré todo a la forma en que estaba en su origen; lo cambiaré todo profundamente, para que todo retorne al seno de Mi plan. ¡El tiempo ha llegado! La última etapa de Mi plan está a punto de cumplirse. ¡Oh, viejo mundo inmundo! ¡Caerás sin duda bajo Mis palabras! ¡Sin la menor duda, Mi plan te reducirá a la nada! ¡Oh, las innumerables cosas de la creación! ¡Todos obtendréis nueva vida en Mis palabras; ahora tenéis un Señor Soberano! ¡Oh, nuevo mundo puro e inmaculado! ¡Revivirás sin duda en Mi gloria! ¡Oh, Monte Sion! No estés más en silencio. ¡He regresado en triunfo! Desde dentro de la creación, escudriño toda la tierra. Sobre esta, la humanidad ha comenzado una nueva vida, ha obtenido nueva esperanza. ¡Oh, pueblo mío! ¿Cómo puedes no volver a la vida en Mi luz? ¿Cómo no saltas de alegría bajo Mi guía? ¡Las tierras están gritando de júbilo, las aguas son una cacofonía de alegres risas! ¡Oh, el Israel resucitado! ¿Cómo no sientes orgullo por causa de Mi predestinación? ¿Quién ha llorado? ¿Quién se ha lamentado? El antiguo Israel ha dejado de ser; Israel se levanta hoy enhiesto y alto, en el mundo, se ha puesto en pie en los corazones de toda la humanidad. ¡Hoy Israel alcanzará sin duda la fuente de la existencia por medio de Mi pueblo! ¡Oh, odioso Egipto! ¿Seguro que sigues en pie contra Mí? ¿Cómo puedes aprovecharte de Mi misericordia e intentas escapar a Mi castigo? ¿Cómo puedes no existir en Mi castigo? Todos los que amo vivirán sin duda eternamente, y los que están contra Mí serán con seguridad castigados por Mí eternamente. Porque Yo soy un Dios celoso, no perdonaré a la ligera a los hombres por todo lo que han hecho. ¡Vigilaré toda la tierra y, apareciendo en el Este del mundo con justicia, majestad, ira y castigo, me revelaré a las innumerables huestes de la humanidad!

de ‘Capítulo 26’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

8. Yo soy el único Dios mismo; más aún, Yo soy la única y exclusiva persona de Dios, y Yo, la totalidad de la carne, soy incluso más la manifestación completa de Dios. Cualquiera que se atreva a no venerarme, cualquiera que ose mostrar desafío en sus ojos, cualquiera que ose hablar palabras desafiantes contra Mí, morirá ciertamente por Mis maldiciones y Mi ira (habrá maldiciones debido a Mi ira). Y cualquiera que se atreva a no ser leal o filial hacia Mí, cualquiera que ose intentar engañarme, morirá sin duda en Mi odio. Mi justicia, Mi majestad y Mi juicio perdurarán eternamente y para siempre. Primero, fui amoroso y misericordioso, pero este no es el carácter de Mi divinidad completo; la justicia, la majestad y el juicio son exactamente Mi carácter: Dios mismo completo. Durante la Era de la Gracia fui amoroso y misericordioso. Dada la obra que tenía que terminar, tuve compasión y misericordia, pero después ya no hubo necesidad de compasión o misericordia alguna (no ha habido ninguna desde entonces). Todo es justicia, majestad y juicio, y este es el carácter completo de Mi humanidad normal emparejado con Mi divinidad completa.

de ‘Capítulo 79’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

9. ¡Siete truenos salen del trono, hacen temblar el universo, vuelcan el cielo y la tierra y resuenan por los cielos! El sonido es tan penetrante que las personas ni pueden escapar de él ni se pueden esconder de él. Se envían centellas de relámpagos y repiques de truenos trastrocando el cielo y la tierra en un instante y las personas están al borde de la muerte. ¡Entonces, un violento aguacero barre todo el cosmos a la velocidad de la luz, cayendo del cielo! En los rincones más alejados de la tierra, como un chubasco desembocando en cada recoveco y grieta, no queda una sola mancha, y a medida que lava todo de la cabeza a los pies, nada se esconde de él ni ninguna persona se puede resguardar de él. ¡Los repiques de truenos, como el frío resplandor de las centellas de los relámpagos, hacen que los hombres tiemblen de miedo! La espada de doble filo derriba a los hijos de la rebelión y el enemigo enfrenta la catástrofe sin refugio alguno al cual llegar, sus cabezas girando en la violencia de la tormenta y, golpeados inconscientes, de inmediato caen muertos en las aguas que fluyen para ser arrastrados. Simplemente mueren sin ninguna manera de salvar sus vidas. Los siete truenos emanan de Mí y dan a conocer Mi intención, que es derribar a los hijos mayores de Egipto, castigar a los malvados y limpiar Mis iglesias, para que todos estén estrechamente unidos entre sí, piensen y actúen de la misma manera y sean de un corazón conmigo, de manera que todas las iglesias en el universo se puedan edificar en una sola. Este es Mi propósito.

Cuando el trueno suena, se desatan olas de lamentos. Algunos son despertados de su sopor y, sumamente alarmados, buscan profundo en sus almas y vuelven de prisa al trono. Cesan de estafar y engañar y de cometer crímenes, y no es demasiado tarde para que esas personas sean despertadas. Yo observo desde el trono. Observo las profundidades del corazón de las personas. Salvo a aquellos que me desean ardientemente y me apiado de ellos. Salvaré por la eternidad a los que me aman en sus corazones más que a todo lo demás, a los que entienden Mi voluntad y que me siguen hasta el final del camino. Mi mano los mantendrá seguros para que no enfrenten esta escena y no sufran ningún daño. Algunos, cuando ven esta visión de relámpago centellante, tienen miseria en sus corazones que se les hará difícil expresar y sus arrepentimientos han llegado demasiado tarde. Si persisten en comportarse de esta manera, es demasiado tarde para ellos. ¡Oh, todo, todo! Todo será hecho. Este es uno de Mis medios de salvación. Salvo a los que me aman y derribo a los malvados. Así pues, Mi reino será firme y estable en la tierra y todas las naciones y pueblos y todas las personas en los confines del universo sabrán que Yo soy majestad, que soy fuego furioso, que Yo soy el Dios que observa los rincones más profundos del corazón de cada hombre. ¡De este momento en adelante, el juicio del gran trono blanco se revela públicamente a las masas y se anuncia a todos los pueblos que el juicio ha comenzado!

de ‘Capítulo 35’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

10. Una voz estruendosa es emitida sacudiendo todo el universo, ensordeciendo a las personas, haciendo que sea demasiado tarde para ellas salirse del camino, y algunas mueren, otras son destruidas y otras son juzgadas. Es verdaderamente un espectáculo jamás visto. Escuchad atentamente, los estallidos de truenos vienen acompañados por sonidos de llanto y estos provienen del Hades, del infierno. Es el sonido amargo de esos hijos de la rebelión que han sido juzgados por Mí. Los que no escuchan lo que Yo digo y no practican Mis palabras son severamente juzgados y reciben la maldición de Mi ira. Mi voz es juicio e ira y Yo no soy bueno con nadie y no muestro misericordia a nadie, porque Yo soy el Dios mismo justo, y soy iracundo, estoy quemando, purificando y destruyendo. En Mí no hay nada oculto, nada emocional, más bien todo está abierto, todo es justo e imparcial. Como Mis hijos primogénitos ya están conmigo en el trono gobernando todas las naciones y pueblos, esas cosas y personas injustas e impías están empezando a ser juzgadas. Yo las sondearé una por una, sin dejarme nada atrás, revelándolas completamente. Porque Mi juicio ha sido revelado y abierto plenamente y nada en absoluto ha sido retenido; Yo desecharé cualquier cosa que no sea acorde con Mi voluntad y la dejaré perecer eternamente en el pozo sin fondo; dejaré que arda eternamente en el pozo sin fondo. Esta es Mi justicia; esta es Mi rectitud. Nadie puede cambiar esto y eso debe ser según Mi mandato.

de ‘Capítulo 103’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

11. ¡Yo soy justo, Yo soy fiel, Yo soy el Dios que examina el corazón más íntimo del hombre! Yo revelaré por fin quién es verdadero y quién es falso. No es necesario alarmarse, todas las cosas obran para Mi tiempo. Quién me quiere sinceramente, quién no me quiere sinceramente —Yo os lo diré—. Sólo comed bien, bebed bien, venid delante de Mí y acercaos a Mí y Yo haré Mi obra por Mí mismo. No estéis demasiado inquietos ni esperéis resultados rápidos; Mi obra no es algo que pueda hacerse de golpe. En ella están Mis pasos y Mi sabiduría, para que Mi sabiduría pueda revelarse. Yo os permitiré ver lo que hacen Mis manos, el castigo del mal y la recompensa del bien. Ciertamente no favorezco a nadie. Te amo con sinceridad a ti que me amas sinceramente, y Mi ira siempre estará con el que no me ama así, de forma que pueda recordar siempre que Yo soy el Dios verdadero, el Dios que examina el corazón más íntimo del hombre.

de ‘Capítulo 44’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

12. Yo amo a todos los que se gastan sinceramente por Mí y se dedican a Mí. Yo odio a todos los nacidos de Mí, pero que no me conocen e incluso se resisten a Mí. Yo no abandonaré a ninguna persona que sea sinceramente para Mí, sino que duplicaré sus bendiciones. A los desagradecidos los castigaré doblemente y no los perdonaré a la ligera. En Mi reino no hay deshonestidad ni engaño, no hay mundanalidad; esto es, no hay olor a muerto, sino que todo es rectitud, justicia, todo es pureza, franqueza, no hay nada escondido, no hay nada oculto; todo es fresco, todo es disfrute, todo es edificación. Si cualquiera retiene el olor de los muertos, sin duda no puede permanecer en Mi reino, sino que será gobernado por Mi vara de hierro.

de ‘Capítulo 70’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

13. Los que reinan verdaderamente como reyes dependen de Mi predestinación y selección, y no debe haber ninguna voluntad humana. Si cualquiera se atreve a tomar parte en esto, debe experimentar el golpe de Mi mano y será el objeto de Mi fuego intenso; este es otro lado de Mi justicia y majestad. Yo he dicho, Yo gobierno todas las cosas, soy el Dios sabio que ejerce la plena autoridad y no soy indulgente con nadie, soy implacable, sin sentimientos personales. Yo trato a cualquier persona (por muy bien que hable, no la absolveré) con Mi justicia, rectitud y majestad, mientras permito a todo el mundo ver mejor la maravilla de Mis hechos, ver lo que significan Mis hechos. Yo castigo toda clase de acciones de los espíritus malignos una por una, echándolos uno por uno al pozo sin fondo. Esta obra la terminé antes de que empezara el tiempo, dejándolos sin posición alguna, sin lugar para llevar a cabo su obra. Todos los de Mi pueblo escogido, los predestinados y seleccionados por Mí, nunca pueden ser poseídos por ellos en ningún momento, sino que siempre son santos. Yo entrego a Satanás a los que no he predestinado y seleccionado y no les permitiré permanecer más tiempo.

de ‘Capítulo 70’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

14. Debes saber qué tipo de personas deseo; los impuros no tienen permitido entrar en el reino, no pueden mancillar el suelo santo. Aunque puedes haber realizado muchas obras y has obrado durante muchos años, si al final sigues siendo deplorablemente inmundo, ¡es intolerable para la ley del Cielo que desees entrar en Mi reino! Desde la fundación del mundo hasta hoy, nunca he ofrecido acceso fácil a Mi reino a cualquiera que se congracia conmigo. Esta es una norma celestial ¡y nadie puede quebrantarla!

de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

15. Cuando todo esté en orden, ese será el día en el que Yo regresaré a Sion y ese día será conmemorado por todos los pueblos. Cuando Yo regrese a Sion, todas las cosas sobre la tierra quedarán en silencio y estarán en paz. Cuando Yo haya regresado a Sion, todo recuperará su aspecto original. En ese momento, Yo comenzaré Mi obra en Sion, Castigaré al malvado y recompensaré al bueno, pondré en vigor Mi justicia y llevaré a cabo Mi juicio. Usaré Mis palabras para lograr todo y haré que todos y todo experimenten Mi mano que castiga. Haré que todas las personas vean Mi completa gloria, vean Mi completa sabiduría, vean Mi completa abundancia. Ninguna persona se atreverá a levantarse a emitir un juicio ya que todo se completa conmigo. En esto, todos verán Mi completo honor y todos experimentarán Mi completa victoria ya que todo se manifiesta conmigo. A partir de esto, una persona es muy capaz de ver Mi gran poder y Mi autoridad. Nadie se atreverá a ofenderme ni a obstaculizarme. Todo es hecho público conmigo, ¿quién se atrevería a esconder cualquier cosa? ¡Yo estoy seguro de no mostrarle misericordia! Tales desgraciados deben recibir Mi castigo severo y tal escoria debe ser quitada de Mi vista. Yo los gobernaré con una vara de hierro y usaré Mi autoridad para juzgarlos, sin la menor misericordia y sin evitar lastimar en absoluto sus sentimientos, porque Yo soy Dios mismo que no tiene emociones, es majestuoso y no puede ser ofendido. Todos deben entender y ver esto para evitar, “sin causa ni razón”, ser derribados por Mí y ser aniquilados por Mí cuando llegue el momento, porque Mi vara derribará a todos los que me ofendan. No me importará si conocen o no Mis decretos administrativos; eso no tendrá consecuencia alguna para Mí ya que Mi persona no puede tolerar la ofensa de nadie. Esta es la razón por la que se dice que Yo soy un león; seas quien seas, si te toco, te derribaré. Esa es la razón por la que se dice que decir ahora que Yo soy el Dios de la compasión y la misericordia es blasfemarme. Esencialmente no soy un cordero sino un león. Nadie se atreve a ofenderme y a quienquiera que lo haga lo castigaré inmediatamente con la muerte, ¡sin ningún sentimiento en absoluto!

de ‘Capítulo 120’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

16. Yo soy un fuego consumidor, y no tolero la ofensa. Porque los seres humanos fueron todos creados por Mí, las personas tienen que obedecer lo que Yo digo y hago, y sin rebelarse. Las personas no tienen derecho de entrometerse en Mi obra ni están particularmente cualificadas para analizar lo que está bien o mal en Mi obra ni en Mis palabras. Yo soy el Señor de la creación, y las criaturas deberían lograr todo lo que Yo exijo, con un corazón de reverencia hacia Mí; no deberían razonar conmigo y, en especial, no deberían resistirse. Estoy usando Mi autoridad para reinar sobre Mi pueblo, y todos los que forman parte de Mi creación deberían obedecer Mi autoridad. Aunque hoy seáis osados y presuntuosos ante Mí, desobedezcáis las palabras con las que os enseño, y no temáis, Yo sólo respondo a vuestra rebeldía con tolerancia. No perdería los estribos e impactaría a Mi obra porque los diminutos gusanos revolcaran en el montón de estiércol. Yo soporto la incesante existencia de todo lo que odio y de las cosas que aborrezco en aras de la voluntad de Mi Padre, hasta completar Mis declaraciones, hasta Mi ultimísimo momento.

de ‘Cuando las hojas caídas regresen a sus raíces lamentarás todo el mal que has hecho’ en “La Palabra manifestada en carne”

17. Mi misericordia es para los que me aman y se niegan a sí mismos. Y el castigo traído sobre los malvados es una prueba de Mi justo carácter y, más aún, testimonio de Mi ira. Cuando llegue el desastre, el hambre y la peste caerán sobre todos aquellos que se oponen a Mí y llorarán. Quienes hayan cometido toda clase de maldades pero que me hayan seguido durante muchos años no escaparán a la acusación; ellos también vivirán en un constante estado de pánico y miedo en medio de la catástrofe que apenas se ha visto a lo largo de las épocas. Y todos Mis seguidores que han sido leales a Mí y a ningún otro, se regocijarán y aplaudirán Mi grandeza. Ellos experimentarán una alegría inefable y vivirán en un júbilo que Yo nunca antes he otorgado a la humanidad. Porque Yo atesoro las buenas acciones de los hombres y aborrezco sus acciones malvadas. Desde que comencé a liderar a la humanidad, he estado esperando por un grupo de hombres que piense igual que Yo. Y nunca me he olvidado de los que no piensan igual; los he aborrecido en Mi corazón, sólo a la espera de la oportunidad de ver Mi retribución administrada sobre esos malhechores y disfrutar de ello. ¡Mi día finalmente ha llegado y ya no necesito esperar!

de ‘Deberías preparar suficientes buenas obras para tu destino’ en “La Palabra manifestada en carne”

18. Como ya has establecido tu determinación de servirme, no te dejaré ir. Yo soy un Dios que odia el mal y soy un Dios que es celoso del hombre. Como ya has colocado tus palabras sobre el altar, no toleraré que huyas ante Mis propios ojos ni que sirvas a dos señores. ¿Piensas que podrías tener otro amor después de colocar tus palabras sobre Mi altar, después de colocarlas ante Mis ojos? ¿Cómo podría Yo permitir que las personas hicieran de Mí un necio así? ¿Pensabas que podías hacer votos a la ligera, hacer juramentos de boca hacia Mí? ¿Cómo podrías hacer juramentos junto a Mi trono, el del Altísimo? ¿Pensabas que tus juramentos ya habían pasado? Yo os digo: aunque vuestra carne pase, vuestros juramentos no lo harán. Al final, os condenaré en base a vuestros juramentos. Sin embargo, pensáis que podéis colocar vuestras palabras ante Mí para lidiar conmigo, y que vuestro corazón puede servir a los espíritus inmundos y malignos. ¿Cómo podría tolerar Mi ira a esas personas que son como perros y cerdos, y que me engañan? Yo debo llevar a cabo Mis decretos administrativos, y arrebatar de las manos de los espíritus inmundos a todos esos remilgados, “piadosos” que creen en Mí para “atenderme” de una forma ordenada, para ser Mi buey, Mi caballo, y estar a merced de Mi matanza. Yo haré que retomes tu determinación anterior, y me sirvas una vez más. Yo no toleraré que nadie de la creación me engañe. ¿Pensabas que podías simplemente formular peticiones, y mentir de forma caprichosa ante Mí? ¿Pensabas que Yo no había oído o visto tus palabras y hechos? ¿Cómo no iban a estar tus palabras y tus hechos ante Mi vista? ¿Cómo podría Yo permitirles a las personas engañarme de esa forma?

de ‘¡Sois todos muy básicos en vuestro carácter!’ en “La Palabra manifestada en carne”

19. Cuando los ángeles tocan música y percusión para alabarme, no puedo evitar que se evoque Mi compasión por el hombre. De repente me siento extremadamente triste en Mi corazón y me es difícil deshacerme de esta dolorosa emoción. En las alegrías y tristezas de ser desgarrado del hombre para luego reunirme a él, no podemos intercambiar sentimientos. Separados arriba en el cielo y abajo en la tierra, somos incapaces de encontrarnos regularmente. ¿Quién podría liberarse de la nostalgia? ¿Quién podría jamás dejar de recordar el pasado? ¿Quién no podría anticipar con impaciencia la continuación de los buenos sentimientos pasados? ¿Quién no esperaría Mi regreso? ¿Quién no anhelaría Mi reencuentro con el hombre? Mi corazón está profundamente atribulado y sus espíritus están profundamente preocupados. Aunque somos iguales en nuestros espíritus, no podemos estar juntos a menudo y no nos podemos ver con frecuencia. De este modo la vida de toda la humanidad está profundamente afligida y faltándole vitalidad, ya que siempre me han anhelado. Es como si fueran objetos eyectados del cielo, clamando por Mi nombre desde la tierra, levantando su vista a Mí desde el suelo, pero, ¿cómo pueden escapar de la boca del lobo hambriento? ¿Cómo se pueden liberar de sus amenazas y tentaciones? ¿Cómo los humanos no se pueden sacrificar a sí mismos por medio de su obediencia a los arreglos de Mi plan? Cuando suplican en voz alta, les volteo Mi rostro, ya no puedo soportar continuar viendo aquello; sin embargo, ¿cómo no podría escuchar su clamor lleno de lágrimas? Corregiré las injusticias del mundo humano. Llevaré a cabo Mi obra con Mis propias manos por todo el mundo, prohibiendo a Satanás que dañe otra vez a Mi pueblo, prohibiendo a los enemigos que hagan otra vez lo que les plazca. Me convertiré en Rey en la tierra y moveré allá Mi trono, haciendo que todos Mis enemigos se postren ante Mí y confiesen sus crímenes. En Mi tristeza la ira está mezclada, pisotearé a todo el universo hasta aplastarlo, sin perdonar a nadie y encendiendo terror en los corazones de Mis enemigos. Reduciré toda la tierra a ruinas y haré que Mis enemigos caigan entre las ruinas, para que a partir de entonces ya no puedan corromper más a la humanidad. Mi plan ya está fijado y nadie, sin importar quién sea, lo podrá cambiar. Mientras deambulo en pomposa majestuosidad por encima del universo, toda la humanidad será renovada, y todo será revivido. El hombre ya no llorará y ya no clamará a Mí por ayuda. Entonces Mi corazón se regocijará y el pueblo regresará a Mí en celebración. Todo el universo, de arriba abajo, se estremecerá de júbilo…

de ‘Capítulo 27’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

20. En el vasto mundo, innumerables cambios han ocurrido una y otra vez. Ninguno es capaz de guiar y dirigir a esta humanidad excepto por Él, quien gobierna sobre todas las cosas en el universo. No hay poderoso que trabaje o haga los preparativos para esta humanidad, mucho menos una persona que sea capaz de dirigir a esta humanidad hacia el destino de la luz y la liberación de las injusticias terrenales. Dios lamenta el futuro de la humanidad y se duele de la caída de la humanidad. Siente pena por la lenta marcha de la humanidad hacia la decadencia y el camino sin regreso. La humanidad ha roto el corazón de Dios y renunció a Él para buscar al maligno. Nadie ha pensado jamás sobre la dirección en la que una humanidad como esta se moverá. Es precisamente por esta razón que ninguno siente la ira de Dios. Ninguno busca una forma de agradar a Dios o de tratar de acercarse a Dios. Además, ninguno busca comprender el dolor y la pena de Dios. Incluso después de escuchar la voz de Dios, el hombre sigue en su camino apartado de Dios, evadiendo la gracia y el cuidado de Dios y rehuyendo la verdad de Dios y preferiría venderse a sí mismo a Satanás, el enemigo de Dios. ¿Y quién ha pensado en cómo Dios actuará con un hombre no arrepentido que lo ha desechado? Ninguno sabe que los recordatorios y las exhortaciones repetidos de Dios son porque Él sostiene en Su mano un desastre sin precedentes que Él ha preparado, uno que será insoportable para la carne y el alma del hombre. Este desastre no es solamente un castigo de la carne sino también del alma. Debes saber esto: cuando el plan de Dios sea invalidado y cuando Sus recordatorios y exhortaciones no produzcan respuesta alguna, ¿qué ira se desatará? Esto será como nada que ninguna creación haya experimentado ni escuchado hasta ahora. Y por eso digo, este desastre no tiene precedentes y nunca se repetirá. Esto será así porque sólo una creación y una salvación están dentro del plan de Dios. Esta es la primera vez y también la última. Por lo tanto, nadie puede comprender la buena intención y la ferviente anticipación que Dios tiene por la salvación de la humanidad.

de ‘Dios es la fuente de la vida del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

21. Lo he dicho antes: Yo soy un Dios sabio. Uso Mi humanidad normal para poner al descubierto a todas las personas y el comportamiento satánico, para exponer a los que tienen intenciones equivocadas, a aquellos que actúan de una manera frente a los demás y, de otra, cuando están a sus espaldas, a aquellos que se resisten a Mí, a aquellos que me son desleales, a aquellos que codician el dinero, a aquellos que no son considerados con Mi carga, a aquellos que se involucran en el engaño y la deshonestidad con los hermanos y hermanas, a aquellos que hablan con labia para hacer que las personas se regocijen y a aquellos que no se pueden coordinar con los hermanos y hermanas unánimemente en corazón y mente. Así que muchas personas, debido a Mi humanidad normal, secretamente me resisten y se involucran en el engaño y el torcimiento, suponiendo que Mi humanidad normal no lo sabe. Y tantas personas prestan especial atención a Mi humanidad normal, dándome cosas buenas para comer y beber, sirviéndome como siervos y diciéndome lo que hay en sus corazones, actuando todo el tiempo completamente diferente a Mis espaldas. ¡Humanos ciegos! Simplemente no me conocen: el Dios que mira profundo en el corazón del hombre. Sigues sin conocerme incluso ahora; sigues pensando que no soy consciente de lo que estás tramando. Pensad en ello: ¿cuántas personas se han arruinado a sí mismas a causa de Mi humanidad normal? ¡Despierta! No me engañes más. Debes poner ante Mí toda tu conducta y comportamiento, todas tus palabras y hechos, y aceptar Mi inspección de todo ello.

de ‘Capítulo 76’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

22. En Mi plan, Satanás siempre ha seguido cada uno de Mis pasos, y como el contraste de Mi sabiduría, siempre ha intentado encontrar formas y medios para interrumpir Mi plan original. ¿Pero podría Yo sucumbir a sus esquemas engañosos? Todos en el cielo y en la tierra me sirven, ¿podrían los esquemas engañosos de Satanás ser diferentes? Esta es precisamente la intersección de Mi sabiduría; es precisamente eso lo que es maravilloso de Mi obra, y es el principio por medio del cual todo Mi plan de gestión se lleva a cabo. Incluso aun durante los tiempos de edificación del reino, Yo no evito los esquemas engañosos de Satanás, sino que continúo adelante con la obra que debo cumplir. Entre todas las cosas del universo, he elegido las obras de Satanás como Mi contraste. ¿Acaso no es esta Mi sabiduría? ¿No es esto precisamente lo que es maravilloso acerca de Mi obra?

de ‘Capítulo 8’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

23. Cuando comienzo formalmente Mi obra, todas las personas se mueven después de que Yo me muevo, de tal manera que, en todo el universo, las personas se mantienen ocupadas siguiendo el mismo paso que Yo; hay “júbilo” por todo el universo y el hombre es impulsado hacia adelante por Mí. En consecuencia, el gran dragón rojo mismo es puesto por Mí en un estado de frenesí y de desconcierto y sirve a Mi obra, y, a pesar de no estar dispuesto, es incapaz de seguir sus propios deseos, dejándolo sin otra opción que la de someterse a Mi control. En todos Mis planes, el gran dragón rojo es Mi contraste, Mi enemigo, pero también es Mi sirviente; siendo así, nunca he flexibilizado Mis “requisitos” con respecto a él. Por lo tanto, la etapa final de la obra de Mi encarnación se completa en su casa. De esta manera, el gran dragón rojo es más capaz de darme un servicio propiamente, por medio de lo cual Yo lo conquistaré y completaré Mi plan.

de ‘Capítulo 29’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

24. Yo soy el Principio y Yo soy el Fin. Yo soy el único Dios verdadero resucitado y completo. Hablo Mis palabras delante de vosotros y vosotros debéis firmemente creer lo que digo. El cielo y la tierra pueden pasar pero ni una letra ni una tilde de lo que digo nunca pasará. ¡Recordad esto! ¡Recordad esto! Una vez que he hablado ni una palabra ha sido nunca revocada y cada palabra se cumplirá.

de ‘Capítulo 53’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

25. Yo significo lo que digo, y lo que significo se logrará, y nadie puede cambiar esto; es algo absoluto. Sea lo que he expresado en el pasado o lo que diga en el futuro, todo se realizará, y toda la humanidad lo verá. Este es el principio subyacente a la obra de Mis palabras. […] De todo lo que acontece en el universo, no hay nada en lo que Yo no tenga la última palabra. ¿Qué existe que no esté en Mis manos? Todo lo que Yo digo es ley, y entre los hombres, ¿quién hay que pueda cambiar Mi mente? ¿Podría ser el pacto que Yo hice en la tierra? Nada puede obstaculizar Mi plan; Yo estoy siempre presente en Mi obra, así como en el plan de Mi gestión. ¿En qué puede interferir el hombre? ¿No soy Yo quien ha hecho personalmente estas disposiciones? Al entrar en esta situación hoy, todo sigue sin desviarse de Mi plan o de lo que predije; Yo lo determiné todo hace mucho. ¿Quién de entre vosotros puede comprender Mi plan para este paso? Mi pueblo escuchará Mi voz, y todos y cada uno de los que me aman realmente regresarán ante Mi trono.

de ‘Capítulo 1’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

26. Confiamos en que ningún país o poder pueda interponerse en el camino de lo que Dios quiere lograr. Aquellos que obstruyen Su obra, se resisten a Su palabra, interrumpen y perjudican Su plan serán castigados por Él en última instancia. Quien resiste la obra de Dios será enviado al infierno; cualquier país que lo haga, será destruido; cualquier nación que se levante para oponerse a la obra de Dios será barrida de esta tierra, y dejará de existir.

de ‘Dios preside el destino de toda la humanidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

27. Mis palabras cumplirán todo; ningún hombre puede participar y ningún hombre puede hacer la obra que Yo llevaré a cabo. Voy a limpiar el aire de todas las tierras y a erradicar de la tierra todo rastro de los demonios. Ya he comenzado y voy a empezar el primer paso de Mi obra de castigo en la morada del gran dragón rojo. Así, se puede ver que Mi castigo ha caído en todo el universo, y que el gran dragón rojo y toda clase de espíritus inmundos no tendrán poder para escapar de Mi castigo, porque Yo contemplo todas las tierras. Cuando Mi obra en la tierra se termine, es decir, cuando la época del juicio llegue a su fin, formalmente castigaré al gran dragón rojo. Mi pueblo verá Mi justo castigo hacia el gran dragón rojo, derramará sus alabanzas por Mi justicia y para siempre exaltará Mi santo nombre por Mi justicia. De ahí que llevaréis a cabo formalmente vuestro deber y formalmente me alabaréis por todas las tierras, ¡por los siglos de los siglos!

de ‘Capítulo 28’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

28. Cuando resuena la salva del reino, que es también cuando repican los siete truenos, este sonido convulsiona los cielos y la tierra, sacudiendo el empíreo y provocando que las fibras sensibles de cada humano vibren. Un himno al reino se eleva formalmente en la nación del gran dragón rojo, demostrando que la he destruido y después he establecido Mi reino. Y, lo que es más importante, Mi reino se establece en la tierra. En este momento, empiezo a enviar a Mis ángeles a cada una de las naciones del mundo de forma que puedan pastorear a Mis hijos, Mi pueblo; también para satisfacer las necesidades del siguiente paso de Mi obra. Pero voy personalmente al lugar en el que el gran dragón rojo yace enroscado, para librar la batalla con él. Y cuando toda la humanidad llegue a conocerme desde el interior de la carne, y sea capaz de ver Mis obras desde ahí, entonces la guarida del gran dragón rojo quedará reducida a cenizas y desaparecerá sin dejar rastro.

de ‘Capítulo 10’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

29. Cuando todo el pueblo haya sido hecho completo, y todas las naciones de la tierra se conviertan en el reino de Cristo, entonces será el momento en que retumben los siete truenos. El día presente es una zancada adelante en la dirección de esa etapa, se ha desencadenado la embestida sobre el tiempo venidero. Este es el plan de Dios; en un futuro cercano se realizará. Sin embargo, Dios ya ha cumplido todo lo que ha dicho. Por tanto, queda claro que las naciones de la tierra no son sino castillos en la arena, que tiemblan cuando se acerca la marea alta: el último día es inminente y el gran dragón rojo se vendrá abajo a la palabra de Dios. Para asegurarse de que el plan de Dios se lleve a cabo con éxito, los ángeles del cielo han descendido a la tierra, y hacen lo máximo por satisfacer a Dios. El Dios encarnado mismo se ha desplegado en el campo de batalla para librar guerra contra el enemigo. Dondequiera aparece la encarnación, el enemigo es destruido en dicho lugar. China es la primera en ser aniquilada, en ser devastada por la mano de Dios. Él no le da en absoluto cuartel a China.

de ‘Capítulo 10’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

30. Yo gobierno en el reino, y, aún más, Yo gobierno en el universo entero; soy tanto el Rey del reino como el líder del universo. A partir de este momento, voy a reunir a todos los que no son los elegidos y comenzaré Mi obra entre los gentiles, y anunciaré Mis decretos administrativos a todo el universo, a fin de poder embarcarme satisfactoriamente en el siguiente paso de Mi obra. Utilizaré el castigo para difundir Mi obra entre los gentiles; es decir que usaré la fuerza contra todos aquellos que son gentiles. Naturalmente, esta obra se llevará a cabo al mismo tiempo que Mi obra entre los elegidos. Cuando Mi pueblo gobierne y ejerza el poder en la tierra, también será el día en que todas las personas en la tierra hayan sido conquistadas, y, además, llegará el momento de Mi descanso, y sólo entonces me apareceré ante todos los que han sido conquistados. Me aparezco ante el reino santo y me oculto de la tierra de la inmundicia. Todos los que hayan sido conquistados y se hayan vuelto obedientes ante Mí podrán ver Mi rostro con sus propios ojos y oír Mi voz con sus propios oídos. Esta es la bendición para aquellos que nazcan en los últimos días; esta es la bendición predestinada por Mí, y ningún hombre la puede alterar.

de ‘Capítulo 29’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

31. ¡El mundo está cayendo! ¡Babilonia está paralizada! ¿Cómo no iba a poder ser destruido el mundo religioso por Mi autoridad en la tierra? ¿Quién sigue atreviéndose a desobedecerme y a oponerse a Mí? ¿Los escribas? ¿Todos los oficiales religiosos? ¿Los gobernantes y las autoridades sobre la tierra? ¿Los ángeles? ¿Quién no celebra la perfección y la plenitud de Mi cuerpo? Entre todos los pueblos, ¿quién no canta Mis alabanzas sin cesar? ¿Quién no está indefectiblemente feliz? Yo vivo en la tierra de la guarida del gran dragón rojo, pero esto no me hace temblar de temor ni huir, porque todo su pueblo ha empezado a aborrecerlo. Nunca ha tenido el “deber” de realizar algo delante del dragón, sino que todas las cosas afrontan sus propios asuntos y toman la ruta que mejor les viene. ¿Cómo no iban a perecer los países de la tierra? ¿Cómo no iban a caer?

de ‘Capítulo 22’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

32. Mi obra final es no sólo castigar al hombre, sino ordenar el destino del hombre. Adicionalmente, es recibir reconocimiento de todos por todo lo que he hecho. Quiero que cada hombre vea que todo lo que he hecho es lo correcto y que es una expresión de Mi carácter; no es la obra del hombre, ni mucho menos toda la naturaleza, la que creó a la humanidad. Por el contrario, soy Yo el que nutre cada ser vivo entre todas las cosas. Sin Mi existencia, la humanidad sólo puede morir y sufrir la invasión de plagas. Nadie podrá ver nunca más la belleza del sol y la luna o el mundo verde; la humanidad sólo se enfrentará a la noche frígida y al valle inexorable de la sombra de la muerte. Yo soy la única salvación de la humanidad. Soy la única esperanza de la humanidad y, aún más, Yo soy Aquel sobre quien descansa la existencia de toda la humanidad. Sin Mí, la humanidad se detendrá de inmediato y por completo. Sin Mí, la humanidad sufrirá una catástrofe y será pisoteada por todo tipo de fantasmas, aunque nadie me presta atención.

de ‘Deberías preparar suficientes buenas obras para tu destino’ en “La Palabra manifestada en carne”

33. Cuando Yo regrese otra vez, ya las naciones habrán sido divididas según las fronteras establecidas por Mis llamas ardientes. En ese momento, me volveré a manifestar a la humanidad como el sol abrasador y me mostraré abiertamente a ella bajo la imagen del Santo al que ella nunca ha visto y caminaré entre las naciones multitudinarias, tal como Yo, Jehová, anduve una vez entre las tribus judías. A partir de ese momento, guiaré a la humanidad en su vida sobre la tierra. Allí, ella verá sin duda alguna Mi gloria y también verá con toda seguridad una columna de nubes en el aire que los dirigirá en su vida, porque me apareceré en los lugares santos. El hombre verá Mi día de justicia y también Mi manifestación gloriosa. Esto sucederá cuando Yo reine sobre toda la tierra y lleve a Mis muchos hijos a la gloria. En todas partes en la tierra los hombres se inclinarán y Mi tabernáculo se erigirá firmemente en medio de la humanidad, sobre la roca de la obra que estoy llevando a cabo hoy. Los hombres también me servirán en el templo. Haré pedazos el altar cubierto de cosas sucias y detestables y lo edificaré de nuevo. Los corderos y terneros recién nacidos serán apilados sobre el altar sagrado. Derribaré el templo actual y construiré uno nuevo. El templo que hoy existe, lleno de personas aborrecibles, se desplomará, y el que Yo edificaré estará lleno de siervos leales a Mí. Una vez más, se pondrán de pie y me servirán por el bien de la gloria de Mi templo. Veréis sin duda alguna el día en que recibiré inmensa gloria y también veréis el día en el que derribe el templo y construya uno nuevo. Además, seguramente veréis el día de la llegada de Mi tabernáculo al mundo de los hombres. Al destrozar el tempo, así traeré mi tabernáculo al mundo de los hombres, justo cuando contemplan Mi descenso. Después de aplastar a todas las naciones, las reuniré de nuevo y, a partir de ese momento, edificaré Mi templo y estableceré Mi altar, para que todos puedan ofrecerme sacrificios, me sirvan en Mi templo y se dediquen fielmente a Mi obra en las naciones gentiles. Serán como los israelitas del presente, ataviados con una túnica sacerdotal y una corona, con Mi gloria, la de Jehová, en medio de ellos, y con Mi majestad sobrevolándolos y morando con ellos. Mi obra en las naciones gentiles también se ejecutará del mismo modo. Como fue Mi obra en Israel, así será Mi obra entre las naciones gentiles, porque Yo expandiré Mi obra en Israel y la extenderé a las naciones gentiles.

de ‘La obra de difundir el evangelio es también la obra de salvar al hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

34. El pueblo me aclama, el pueblo me alaba; todas las bocas nombran al único Dios verdadero, toda la gente alza sus ojos para observar Mis obras. El reino desciende entre los hombres, Mi persona es rica y abundante. ¿Quién no celebraría por esto? ¿Quién no danzaría con alegría por esto? ¡Oh, Sion! ¡Levanta tu triunfante bandera para celebrarme! ¡Canta tu triunfante canción de victoria y esparce Mi santo nombre! ¡Todas las cosas en la tierra! ¡Ahora purificaos en sacrifico para Mí! ¡Estrellas en el cielo! ¡Ahora regresad a vuestros lugares y mostrad Mi poderoso poder en el firmamento! ¡Atiendo a las voces de la gente en la tierra, que derrama amor y reverencia infinitos por Mí en canción! En este día, mientras todas las cosas rejuvenecen, desciendo al mundo de los hombres. ¡En este momento, las flores florecen, los pájaros cantan, toda la vida está llena de júbilo! En el sonido del saludo del reino, el reino de Satanás se colapsa, destruido en el coro resonante del himno del reino. ¡Y nunca más se levantará!

¿Quién en la tierra se atreve a levantarse y resistirse? Al descender a la tierra traigo ardor, traigo ira, traigo todos los desastres. ¡Los reinos terrenales ahora son Mi reino! Arriba en el cielo, las nubes dan vueltas y se hinchan; bajo el cielo, lagos y ríos surgen y producen una melodía en movimiento. Animales en reposo salen de sus guaridas y todos los pueblos que duermen son despertados por Mí. ¡El día que todos los pueblos han esperado finalmente ha llegado! ¡Me ofrecen las canciones más hermosas!

de ‘Himno del Reino’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

35. El camino de la vida no es algo que cualquiera pueda tener ni tampoco todos lo pueden conseguir con facilidad. Esto se debe a que la vida sólo puede proceder de Dios, es decir, sólo Dios mismo posee la esencia de la vida; no hay camino de vida sin Dios mismo y por eso sólo Dios es la fuente de la vida y el manantial del agua viva de la vida que siempre fluye. Desde que Él creó el mundo, Dios ha hecho mucha obra que implica la vitalidad de la vida, ha hecho mucha obra que le da vida al hombre y ha pagado un gran precio para que el hombre pueda alcanzar la vida, porque Dios mismo es la vida eterna y Dios mismo es el camino por el cual el hombre resucita. Dios nunca está ausente del corazón del hombre y vive entre los hombres todo el tiempo. Ha sido la fuerza que impulsa la vida del hombre, el fundamento de la existencia del hombre, y un rico depósito para la existencia del hombre después del nacimiento. Él hace que el hombre vuelva a nacer y le permite vivir con constancia en cada función de su vida. Gracias a Su poder y Su fuerza de vida inextinguible, el hombre ha vivido generación tras generación, a través de las cuales el poder de la vida de Dios ha sido el pilar de la existencia del hombre, y por el cual Dios ha pagado un precio que ningún hombre ordinario ha pagado alguna vez. La fuerza de vida de Dios puede prevalecer sobre cualquier poder; además, excede cualquier poder. Su vida es eterna, Su poder extraordinario, y Su fuerza de vida ningún ser creado o fuerza enemiga la puede aplastar fácilmente. La fuerza de vida de Dios existe e irradia su reluciente resplandor, independientemente del tiempo o el lugar. La vida de Dios permanece inmutable para siempre a través de la agitación del cielo y la tierra. Todas las cosas pasan, pero la vida de Dios todavía permanece porque Dios es la fuente de la existencia de todas las cosas y la raíz de su existencia. La vida del hombre proviene de Dios, la existencia del cielo se debe a Dios, y la existencia de la tierra procede del poder de la vida de Dios. Ningún objeto que tenga vitalidad puede trascender la soberanía de Dios, y ninguna cosa que tenga vigor puede librarse del ámbito de la autoridad de Dios. De esta manera, independientemente de quiénes sean, todos se deben someter bajo el dominio de Dios, todos deben vivir bajo el mandato de Dios y nadie puede escapar de Su control.

de ‘Sólo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna’ en “La Palabra manifestada en carne”

36. Cuántas criaturas existen viviendo y reproduciéndose en la vasta extensión del universo, siguiendo la ley de la vida una y otra vez, ciñéndose a una norma continua. Los que mueren se llevan con ellos las historias de los vivos, y estos repiten la misma trágica historia de los que han muerto. Y, así, la humanidad no puede evitar preguntarse: ¿por qué vivimos? ¿Y por qué tenemos que morir? ¿Quién está al mando de este mundo? ¿Y quién creó a esta humanidad? ¿Fue la humanidad realmente creada por la Madre Naturaleza? ¿Controla realmente la humanidad su propio destino?… Durante miles de años, la humanidad se ha hecho estas preguntas, una y otra vez. Desgraciadamente, cuanto más se ha obsesionado con ellas, más ha desarrollado una sed por la ciencia. Esta ofrece una breve satisfacción y un disfrute temporal de la carne, pero está lejos de ser suficiente para liberar a la humanidad de la soledad, del aislamiento, del terror y del desamparo apenas encubiertos en lo profundo de su alma. La humanidad usa simplemente el conocimiento científico que el ojo humano puede ver y el cerebro puede comprender para anestesiar su corazón, no obstante, esto no puede hacer que la humanidad deje de explorar misterios. La humanidad no sabe quién es el Soberano de todas las cosas en el universo, y, mucho menos, su principio y su futuro. Simplemente vive, forzosamente, en medio de esta ley. Nadie puede escapar a ella y nadie puede cambiarla, porque entre todas las cosas y en los cielos sólo hay Uno desde la eternidad hasta la eternidad que tiene la soberanía sobre todas las cosas. Él es Aquel al que el hombre nunca ha visto, que la humanidad nunca ha conocido, en cuya existencia nunca ha creído, pero es Aquel que insufló el aliento en los ancestros de la humanidad y dio vida a esta. Él es Aquel que provee y alimenta a la humanidad para su existencia, y la guía hasta el día presente. Además, Él y sólo Él es de quien depende la humanidad para su supervivencia. Tiene la soberanía sobre todas las cosas y rige sobre todos los seres vivos en el universo. Domina las cuatro estaciones, y es quien convoca al viento, a la escarcha, a la nieve y a la lluvia. Él da el sol a la humanidad y trae la venida de la noche. Él fue quien ordenó los cielos y la tierra, brindando al hombre montañas, lagos y ríos, así como todas las cosas vivientes en ellos. Sus hechos están en todas partes, Su poder está en todas partes, Su sabiduría está en todas partes y Su autoridad está en todas partes. Cada una de estas leyes y normas es la representación de Sus hechos, y cada una de ellas revela Su sabiduría y autoridad. ¿Quién puede eximirse de Su soberanía? ¿Y quién puede liberarse de Sus designios? Todas las cosas existen bajo Su mirada; es más, todas viven bajo Su soberanía. Sus hechos y Su poder no le dejan a la humanidad otra opción más que la de reconocer que Él existe realmente y tiene soberanía sobre todas las cosas. Ninguna otra cosa aparte de Él puede dominar el universo, y menos aún proveer incesantemente a esta humanidad. Independientemente de que seas capaz de reconocer los hechos de Dios y creer en Su existencia, no hay duda de que tu destino se encuentra en las disposiciones de Dios, y que Él siempre tendrá soberanía sobre todas las cosas. Su existencia y autoridad no se predican en función de que el hombre pueda o no reconocerlas y comprenderlas. Sólo Él conoce el pasado, el presente y el futuro del hombre, y sólo Él puede determinar el destino de la humanidad. Independientemente de que seas capaz o no de aceptar este hecho, no pasará mucho tiempo antes de que la humanidad presencie todo esto con sus propios ojos, y esta es la realidad que Dios pronto empleará. La humanidad vive y muere bajo los ojos de Dios. Vive para la gestión de Dios, y cuando sus ojos se cierran para el tiempo final, también es por esa misma gestión. Una y otra vez, el hombre va y viene, de un lado para el otro. Sin excepción, todo forma parte de la soberanía y los designios de Dios. Su gestión siempre está avanzando y nunca ha cesado. Él hará a la humanidad consciente de Su existencia, que confíe en Su soberanía, vea Sus hechos, y vuelva a Su reino. Este es Su plan, y la obra que Él ha estado llevando a cabo durante miles de años.

de ‘El hombre sólo puede salvarse en medio de la gestión de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

37. El carácter de Dios es un tema que a todos parece muy abstracto, y es además algo difícil de aceptar, ya que Su carácter es diferente a la personalidad de un ser humano. Dios también tiene Sus propias emociones de alegría, ira, tristeza y felicidad, pero estas emociones son distintas a las de los hombres. Dios es lo que Él es, y tiene lo que Él tiene. Todo lo que Él expresa y revela es representación de Su esencia y de Su identidad. Lo que Él es y lo que Él tiene, así como Su esencia e identidad, son cosas que ningún hombre puede reemplazar. Su carácter abarca Su amor por la humanidad, Su solaz por la humanidad, Su odio por la humanidad, y aún más, una comprensión profunda por la humanidad. Sin embargo, la personalidad del hombre puede ser optimista, vivaz o insensible. El carácter de Dios es uno que pertenece al Soberano de los seres vivos entre todas las cosas, al Señor de toda la creación. Su carácter representa honor, poder, nobleza, grandeza y, sobre todo, supremacía. Su carácter es símbolo de autoridad, símbolo de todo lo que es justo, símbolo de todo lo que es hermoso y bueno. Más que esto, es un símbolo de Aquel que no puede ser[a] vencido o invadido por la oscuridad ni por ninguna fuerza enemiga, así como un símbolo de Aquel que no puede ser ofendido (y que tampoco tolerará ser ofendido)[b] por ningún ser creado. Su carácter es símbolo de la mayor autoridad. No hay persona o personas que trastornen o puedan trastornar Su obra o Su carácter. Pero la personalidad del hombre no es más que un mero símbolo de su leve superioridad sobre la bestia. El hombre en sí mismo y por sí mismo no tiene ninguna autoridad, ninguna autonomía y ninguna destreza para trascender el yo, sino que en su esencia es alguien que se acobarda a merced de todo tipo de personas, sucesos y cosas.

de ‘Es muy importante comprender el carácter de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

38. Cada frase que he pronunciado contiene dentro de sí el carácter de Dios. Vosotros haríais bien en reflexionar cuidadosamente en Mis palabras, y seguramente obtendréis gran provecho de ellas. La esencia de Dios es muy difícil de captar, pero confío en que todos vosotros tengáis por lo menos cierta idea del carácter de Dios. Espero, entonces, que me mostréis y hagáis más de aquello que no ofende el carácter de Dios. Entonces estaré tranquilo. Por ejemplo, mantén a Dios en tu corazón en todo momento. Cuando actúes, hazlo de acuerdo con Sus Palabras. Busca las intenciones de Dios en todas las cosas, y abstente de hacer aquello que le falte al respeto y lo deshonre. Mucho menos deberías colocar a Dios al fondo de tu mente para llenar el vacío futuro de tu corazón. Si haces esto, habrás ofendido el carácter de Dios. Una vez más, suponiendo que nunca haces observaciones blasfemas contra Dios ni te quejas de Él durante toda tu vida, y una vez más, suponiendo que eres capaz de cumplir apropiadamente con todo lo que Él te ha encomendado, y que también eres capaz de someterte a todas Sus palabras durante toda tu vida, entonces habrás tenido éxito en evitar transgredir los decretos administrativos. Por ejemplo, si alguna vez has dicho: “¿Por qué no creo que Él es Dios?”, “Creo que estas palabras no son sino cierta iluminación del Espíritu Santo”, “En mi opinión, no todo lo que Dios hace es necesariamente correcto”, “La humanidad de Dios no es superior a la mía”, “Sencillamente, las palabras de Dios no son creíbles”, u otras observaciones sentenciosas de este tipo, entonces te exhorto a confesar tus pecados y a arrepentirte de ellos más a menudo. De lo contrario, nunca tendrás la oportunidad de recibir perdón, ya que no ofendes a un hombre sino a Dios mismo. Podrías creer que estás juzgando a un hombre, pero el Espíritu de Dios no lo considera así. Tu falta de respeto hacia Su carne es lo mismo que faltarle al respeto a Él. Siendo esto así, ¿acaso no has ofendido el carácter de Dios? Debes recordar que todo lo hecho por el Espíritu de Dios se hace para salvaguardar Su obra en la carne y tiene el fin de que esta obra se haga bien. Si descuidas esto, entonces Yo digo que eres alguien que nunca serás capaz de lograr creer en Dios. Debido a que has provocado la ira de Dios, Él recurrirá a un castigo adecuado para enseñarte una lección.

de ‘Es muy importante comprender el carácter de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Notas al pie:

a. El texto original dice: “es un símbolo de no poder ser”.

b. El texto original dice: “así como un símbolo de no poder ser ofendido (y de no tolerar ser ofendido)”.

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