V. Palabras esenciales sobre Conocer la obra de Dios

146. Dios es el principio y el fin; es Él mismo quien pone en marcha Su obra y, por tanto, debe ser Él mismo quien concluya la era anterior. Esa es la prueba de Su derrota a Satanás y de Su conquista del mundo. Cada vez que Él mismo obra entre los hombres, es el comienzo de una nueva batalla. Sin el comienzo de una nueva obra no habría, naturalmente, la conclusión de la antigua, y el que no concluya la antigua es prueba de que la batalla contra Satanás aún no ha llegado a su fin. Sólo si Dios mismo viene y lleva a cabo la nueva obra entre los hombres, el hombre puede liberarse totalmente del campo de acción de Satanás y obtener una nueva vida y un nuevo comienzo. De lo contrario, el ser humano vivirá para siempre en la era antigua y bajo la antigua influencia de Satanás. Con cada era dirigida por Dios se libera una parte del hombre, y, así, el hombre avanza junto con la obra de Dios hacia la nueva era. La victoria de Dios significa una victoria para todos aquellos que le siguen. Si la raza de los seres humanos creados estuviera encargada de concluir la era, entonces, ya sea desde el punto de vista del hombre o de Satanás, esto no sería más que un acto de oposición a Dios o de traición a Él y no de obediencia a Dios, y la obra del hombre se convertiría en una herramienta para Satanás. Sólo si el hombre obedece y sigue a Dios en una era a la que Él mismo le ha dado paso, Satanás puede quedar totalmente convencido, porque ese es el deber de un ser creado. Por eso digo que sólo necesitáis seguir y obedecer, y no se os pide nada más. Esto es lo que quiere decir que cada uno cumpla con su deber y desempeñe su respectiva función. Dios lleva a cabo Su propia obra y no necesita que el hombre la haga en Su lugar ni participa en la obra de los seres creados. El hombre cumple su propio deber y no participa en la obra de Dios. Sólo esto es obediencia y la prueba de la derrota de Satanás. Después de que Dios mismo ha terminado de dar paso a la nueva era, ya no baja para obrar en medio de la humanidad. Sólo entonces el hombre entra oficialmente en la nueva era para cumplir su deber y llevar a cabo su misión como un ser creado. Estos son los principios a través de los cuales Dios obra y que nadie puede transgredir. Sólo obrar de esta forma es sensato y razonable. Dios mismo es quien debe llevar a cabo Su obra. Él es quien la pone en marcha y también quien la concluye. Él es quien planea la obra y también quien la gestiona, y, aún más, Él es quien la lleva a buen término. Tal y como se dice en la Biblia: “Yo soy el principio y el fin; soy el Sembrador y el Segador”. Todo lo relacionado con la obra de Su gestión, lo hace Dios mismo. Él es el gobernante del plan de gestión de seis mil años; nadie puede llevar a cabo Su obra en Su lugar ni concluirla, porque Él es quien tiene todo en Sus manos. Como Él creó el mundo, ¡guiará al mundo entero para que viva en Su luz y también concluirá la era en su totalidad y llevará, así, a buen término la totalidad de Su plan!

Extracto de ‘El misterio de la encarnación (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

147. Todas las personas necesitan entender el propósito de Mi obra en la tierra; es decir, lo que al final deseo obtener y el nivel que debo alcanzar en esta obra antes de que pueda estar completa. Si después de caminar conmigo hasta hoy, las personas no entienden de qué se trata Mi obra, entonces ¿acaso no han caminado conmigo en vano? Si las personas me siguen deben conocer Mi voluntad. He estado obrando en la tierra durante miles de años y, hasta la fecha, sigo realizando Mi obra de este modo. Aunque Mi obra contiene muchos proyectos, su propósito permanece inmutable; aunque Yo esté lleno de juicio y castigo hacia el hombre, lo que hago sigue siendo en aras de salvarlo, de difundir mejor Mi evangelio y de expandir más Mi obra entre todas las naciones gentiles una vez que el hombre haya sido hecho completo. Así pues, hoy, en una época en la que muchas personas han caído en una consternación profunda desde hace mucho tiempo, Yo sigo adelante con Mi obra; sigo adelante con la obra que debo llevar a cabo para juzgar y castigar al hombre. A pesar de que el hombre está harto de lo que digo y de que no tenga deseos de preocuparse por Mi obra, Yo sigo llevando a cabo Mi deber, pues el propósito de Mi obra sigue inmutable y Mi plan original no será quebrantado. La función de Mi juicio consiste en permitirle al hombre obedecerme mejor, y la función de Mi castigo es permitirle al hombre ser transformado de forma más eficaz. Aunque lo que hago es en aras de Mi gestión, jamás he hecho nada que no haya sido beneficioso para el hombre, pues Yo deseo hacer que todas las naciones fuera de Israel sean tan obedientes como los israelitas y convertirlas en verdaderos seres humanos para que Yo pueda establecerme en las tierras fuera de Israel. Esta es Mi gestión; es la obra que estoy realizando entre las naciones gentiles. Aun ahora, muchos siguen sin entender Mi gestión porque no les interesan estas cosas y sólo se preocupan por su propio futuro y por su propio destino. Sin importar lo que Yo diga, siguen siendo indiferentes a la obra que realizo en lugar de enfocarse exclusivamente en su destino de mañana. Si las cosas siguen así, ¿cómo puede expandirse Mi obra? ¿Cómo puede difundirse Mi evangelio por todo el mundo? Sabed que, cuando Mi obra se difunda, Yo os dispersaré y os castigaré, tal como Jehová castigó a cada una de las tribus de Israel. Todo esto se hará para que Mi evangelio pueda difundirse por toda la tierra, para que pueda llegar a las naciones gentiles, para que Mi nombre pueda ser engrandecido por adultos y niños por igual y para que Mi santo nombre sea exaltado en boca de las personas de todas las tribus y naciones. Esto es así para que, en esta era final, Mi nombre pueda ser exaltado entre las naciones gentiles, para que Mis acciones sean vistas por los gentiles y para que me llamen el Todopoderoso en virtud de Mis acciones, y para que Mis palabras se cumplan pronto. Haré que todas las personas sepan que no sólo soy el Dios de los israelitas, sino que también soy el Dios de todas las naciones de los gentiles, incluso de aquellas a las que he maldecido. Permitiré que todos vean que Yo soy el Dios de toda la creación. Esta es Mi mayor obra, el propósito del plan de Mi obra para los últimos días y la única obra que se ha de llevar a cabo en los últimos días.

Extracto de ‘La obra de difundir el evangelio es también la obra de salvar al hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

148. En el plan de Dios de varios miles de años, dos partes de obra se realizan en la carne. En primer lugar está la obra de la crucifixión, por la cual Él es glorificado; la otra es la obra de la conquista y la perfección en los últimos días, por la cual Él es glorificado. Esta es la gestión de Dios. Así, no consideréis un tema sencillo la obra de Dios o la labor que os ha encomendado. Todos vosotros sois herederos de la relevancia superior y eterna de la gloria de Dios, y esto fue ordenado especialmente por Dios. De las dos partes de Su gloria, una se manifiesta en vosotros; la totalidad de una de las partes de la gloria de Dios ha sido conferida a vosotros para que pueda ser vuestra herencia. Esta es la exaltación de Dios y también el plan que Él predeterminó hace mucho tiempo. Dada la magnitud de la obra que Dios ha hecho en la tierra donde reside el gran dragón rojo, si se traslada a otra parte esta obra, hace mucho tiempo que hubiese dado grandes frutos y que hubiese sido aceptada fácilmente por el hombre. Además, esta obra sería demasiado fácil de aceptar para los clérigos de Occidente que creen en Dios, porque la etapa de la obra de Jesús sirve como precedente. Por este motivo Él no puede alcanzar esta etapa de la obra de glorificación en otro lugar, ser apoyada por la gente y reconocida por las naciones, no puede arraigarse. Esta es, precisamente, la extraordinaria importancia que esta etapa de la obra contiene en esta tierra. No hay ni una sola persona entre vosotros que reciba la protección de la ley; en su lugar sois castigados por ella. Incluso más problemático es que la gente no os entienda. Ya sean vuestros familiares, vuestros padres, amigos o colegas, nadie os comprende. Cuando sois “abandonados” por Dios des imposible que continuéis viviendo en la tierra pero, aun así, la gente no puede soportar estar lejos de Dios, lo cual es el significado de Su conquista sobre la gente y es la gloria de Dios. Lo que habéis heredado en el presente supera lo dado a los apóstoles y profetas a lo largo de las eras, y es incluso más grande que lo dado a Moisés y Pedro. Las bendiciones no pueden ser obtenidas en un día o dos; deben ser ganadas por medio de gran sacrificio. Es decir, debéis poseer un amor que ha sido sometido al refinamiento, debes poseer una gran fe, y debéis tener las muchas verdades que Dios requiere que alcancéis. Es más, debéis volveros hacia la justicia, sin estar intimidados o ser evasivos, y debéis mantener un amor constante e inquebrantable por Dios. Debéis tener determinación, ha de haber cambios en vuestro carácter vital, vuestra corrupción debe ser sanada y debéis aceptar todas las orquestaciones de Dios sin quejaros, e incluso debéis ser obedientes hasta la muerte. Esto es lo que debéis alcanzar, este es el objetivo final de Dios y lo que Dios solicita a este grupo de personas. Ya que Él os da, Él seguro va a pediros cosas a cambio y haceros exigencias adecuadas. Por tanto, hay razón para toda la obra que hace, lo que demuestra por qué Dios hace obra rigurosa y exigente una y otra vez. Debido a esto debéis estar llenos de fe en Dios. En resumen, toda la obra de Dios se hace por vuestro bien, para que podáis ser dignos de recibir Su herencia. Esto no es tanto por el bien de la propia gloria de Dios, sino por el bien de vuestra salvación y para el perfeccionamiento de este grupo de personas que han sufrido tan profundamente en la tierra impura. Debéis comprender la voluntad de Dios. Y por eso exhorto a los muchos ignorantes que no tienen ninguna visión o sentido: no pongáis a Dios a prueba y no os resistáis más. Dios ya ha soportado sufrimientos que el hombre jamás ha padecido, y hace mucho sufrió por el hombre una humillación incluso mayor. ¿A qué más no podéis renunciar? ¿Qué podría ser más importante que la voluntad de Dios? ¿Qué podría estar por encima del amor de Dios? Ya es bastante difícil para Dios llevar a cabo Su obra en esta tierra impura. Si, además de esto, el hombre transgrede a sabiendas e intencionadamente, la obra de Dios tendrá que ser extendida. En resumen, esto no es conveniente ni beneficia a nadie. Dios no está limitado por el tiempo; Su obra y Su gloria son lo primero. Por tanto, no importa el tiempo que requiera, Él pagará cualquier precio por Su obra. Este es el carácter de Dios: Él no descansará hasta que se realice Su obra. Su obra sólo terminará cuando obtenga la segunda parte de Su gloria. Si, en todo el universo, Dios no finaliza la segunda parte de Su glorificación, Su día nunca llegará, Su mano nunca dejará a Sus elegidos, Su gloria nunca descenderá sobre Israel, y Su plan nunca concluirá. Deberéis ser capaces de ver la voluntad de Dios y debéis ver que la obra de Dios no es tan simple como la creación de los cielos y la tierra y de todas las cosas. Esto es porque la obra del presente es la transformación de los que han sido corrompidos, que están aletargados hasta un grado extremo; es para purificar a los que fueron creados pero procesados por Satanás. No es la creación de Adán o Eva, y menos todavía es la creación de la luz o la creación de toda planta y animal. Dios purifica las cosas que han sido corrompidas por Satanás y luego las vuelve a ganar. Se convierten en cosas que le pertenecen a Él, y se convierten en Su gloria. Esto no es como el hombre imagina, no es tan sencillo como la creación de los cielos y la tierra y de todas las cosas en ellos, o la obra de maldecir a Satanás y enviarlo al abismo, más bien es la obra de transformar al hombre, de transformar lo que es negativo en positivo, tornar las cosas negativas que no le pertenecen a Él en cosas positivas que sí le pertenecen. Esta es la verdad detrás de esta etapa de la obra de Dios. Debéis entender esto, y evitar simplificar las cosas en exceso. La obra de Dios no es como ninguna obra ordinaria. Su maravilla y sabiduría están más allá de la mente del hombre. Dios no crea todas las cosas durante esta etapa de obra, pero tampoco las destruye. En cambio, Él transforma todas las cosas que creó, y purifica todas las cosas que han sido contaminadas por Satanás. Y así Dios se embarca en una gran empresa, que es todo el significado de la obra de Dios.

Extracto de ‘¿Es la obra de Dios tan sencilla como el hombre imagina?’ en “La Palabra manifestada en carne”

149. La obra de Jehová fue la creación del mundo, el principio; esta etapa de la obra es el final de la misma, la conclusión. Al principio, la obra de Dios se llevó a cabo entre los escogidos de Israel, y fue el comienzo de una nueva época en el más santo de todos los lugares. La última etapa de la obra se lleva a cabo en el más inmundo de todos los países, para juzgar al mundo y poner fin a la era. En la primera etapa, la obra de Dios se llevó a cabo en el más brillante de todos los lugares, y la última etapa tiene lugar en el más oscuro de todos ellos; estas tinieblas serán eliminadas, se traerá la luz y todas las personas serán conquistadas. Cuando las personas de este, el más inmundo y oscuro de todos los lugares, hayan sido conquistadas, y toda la población haya reconocido que hay un Dios, que es el Dios verdadero, y toda persona haya sido totalmente convencida, esta realidad se usará para llevar a cabo la obra de conquista en todo el universo. Esta etapa de la obra es simbólica: una vez haya finalizado la obra de esta era, la de seis mil años de gestión llegará a un completo final. Una vez conquistados los que pertenecen al lugar más oscuro de los lugares, sobra decir que también ocurrirá lo mismo en todas partes. Por tanto, sólo la obra de conquista en China conlleva un simbolismo significativo. China personifica a todas las fuerzas de las tinieblas, y el pueblo chino representa a todos los que son de la carne, de Satanás, y de la carne y la sangre. El pueblo chino es el que ha sido más corrompido por el gran dragón rojo, el que se opone a Dios con más fuerza, el que tiene una humanidad más vulgar e inmunda y, por tanto, es el arquetipo de toda la humanidad corrupta. Esto no quiere decir que otros países no tengan problemas en absoluto; las nociones del hombre son todas iguales, y aunque las personas de estos países puedan ser de un buen calibre, si no conocen a Dios entonces es que se oponen a Él. ¿Por qué se opusieron también los judíos a Dios y le desafiaron? ¿Por qué se opusieron a Él los fariseos? ¿Por qué traicionó Judas a Jesús? En ese momento, muchos de los discípulos no conocían a Jesús. ¿Por qué, tras ser crucificado y resucitar, las personas seguían sin creer en Él? ¿No es igual la desobediencia del hombre? Simplemente, se hace un ejemplo del pueblo de China, y cuando este sea conquistado sus gentes pasarán a ser modelos y muestras, y servirán de referencia para los demás. ¿Por qué he dicho siempre que sois un apéndice a Mi plan de gestión? Es en el pueblo de China donde la corrupción, la inmundicia, la injusticia, la oposición y la rebeldía se manifiestan de manera más completa y se revelan en todas sus diversas formas. Por un lado, son de pobre calibre, y por otro, sus vidas y su mentalidad son retrógradas, y sus hábitos, su entorno social, su familia de nacimiento son pobres y de lo más atrasado. Su estatus también es bajo. La obra en este lugar es simbólica, y después de que esta obra de prueba se haya llevado a cabo en su totalidad, la obra de Dios subsiguiente irá mucho mejor. Si esta etapa de la misma puede completarse, la subsiguiente no admite discusión. Una vez que esta etapa de la obra se haya cumplido, se habrá logrado por completo un gran éxito, y la obra de conquista a lo largo de todo el universo habrá llegado a su entero fin.

Extracto de ‘La visión de la obra de Dios (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

150. Obrar ahora en los descendientes de Moab es salvar a aquellos que han caído en la más grande oscuridad. Aunque fueron maldecidos, Dios está dispuesto a obtener la gloria a partir de ellos, pues, al principio, todos eran personas que no tenían a Dios en su corazón; solo hacer que quienes no tienen a Dios en su corazón lo obedezcan y lo amen es una verdadera conquista, y el fruto de tal obra es el más valioso y el más convincente. Sólo esto es obtener gloria; esta es la gloria que Dios quiere obtener en los últimos días. Aunque estas personas son de una posición inferior, que ahora sean capaces de obtener una salvación tan grande, es, verdaderamente, una elevación hecha por Dios. Esta obra tiene mucho sentido, y Él gana a estas personas a través del juicio. No es Su intención castigar a estas personas, sino salvarlas. Si Él siguiera haciendo la obra de conquista en Israel durante los últimos días, esto sería inútil; aunque diera fruto, no tendría valor ni gran importancia, y Él no sería capaz de obtener toda la gloria. Él está obrando en vosotros, en los que han caído en el más oscuro de los lugares, en los más retrógrados. Estas personas no reconocen que hay un Dios ni lo han sabido nunca. Satanás ha corrompido a estas criaturas hasta el punto de olvidar a Dios. Satanás las ha cegado y no saben en absoluto que hay un Dios en el cielo. En vuestro corazón, todos adoráis ídolos y adoráis a Satanás; ¿no sois las personas más inferiores, las más retrógradas? Sois lo más bajo de la carne, sin ninguna libertad personal, y también sufrís dificultades. También sois las personas con el nivel más bajo de esta sociedad, sin ninguna libertad de creencia. Aquí yace la relevancia de obrar en vosotros.

Extracto de ‘La relevancia de salvar a los descendientes de Moab’ en “La Palabra manifestada en carne”

151. Dios ha hecho de este grupo de personas el único foco de Su obra a través de todo el universo. Él ha sacrificado toda la sangre de Su corazón por vosotros; Él ha reclamado y os ha dado toda la obra del Espíritu en todo el universo. Por eso os digo que sois los afortunados. Más aun, Él ha trasladado Su gloria de Israel, Su pueblo elegido, a vosotros, y hará que el propósito de Su plan se manifieste completamente a través de este grupo. Por lo tanto, vosotros sois los que vais a recibir la herencia de Dios y, es más, sois los herederos de la gloria de Dios. Tal vez todos recordáis estas palabras: “Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación”. Todos habéis oído estas palabras antes, sin embargo, ninguno de vosotros comprendió su verdadero significado, del que hoy en día ya sois profundamente conscientes. Dios cumplirá estas palabras durante los últimos días y se cumplirán en aquellos que han sido brutalmente perseguidos por el gran dragón rojo en la tierra donde yace enroscado. El gran dragón rojo persigue a Dios y es Su enemigo, y por lo tanto, en esta tierra, los que creen en Dios son sometidos a humillación y opresión y, como resultado, las palabras de Dios se cumplirán en este grupo de personas. Al estar situado en una tierra que se opone a Dios, toda Su obra se enfrenta a tremendos obstáculos y cumplir muchas de Sus palabras lleva tiempo; así, la gente es refinada a causa de las palabras de Dios, lo que también forma parte del sufrimiento. Es tremendamente difícil para Dios llevar a cabo Su obra en la tierra del gran dragón rojo, pero es a través de esta dificultad que Dios realiza una etapa de Su obra, para manifestar Su sabiduría y acciones maravillosas, y usa esta oportunidad para hacer que este grupo de personas sean completadas. Dios lleva a cabo Su obra de purificación y conquista mediante el sufrimiento, calibre y todo el carácter satánico de la gente en esta tierra inmunda, de tal manera que Él pueda obtener la gloria y así ganarse a los que dan testimonio de Sus obras. Este es el significado completo de todos los sacrificios que Dios ha hecho por este grupo de personas. Es decir, Dios hace la obra de conquista a través de aquellos que se oponen a Él, y sólo así se puede poner de manifiesto el gran poder de Dios. En otras palabras, sólo los que están en la tierra impura son dignos de heredar la gloria de Dios, y sólo esto puede resaltar el gran poder de Dios. Por eso digo que es de la tierra impura y de aquellos que viven en ella de donde se obtiene la gloria de Dios. Tal es Su voluntad. La etapa de la obra de Jesús era la misma; Él solamente podía ser glorificado entre aquellos fariseos que lo persiguieron. Si no hubiese sido por la persecución de los fariseos y por la traición de Judas, Jesús no habría sido ridiculizado o calumniado, ni mucho menos crucificado, y por tanto no hubiese obtenido la gloria. Donde Dios obra en cada Era, y donde Él realiza Su obra en la carne, allí es donde Él obtiene la gloria y donde gana a quienes Él tiene intención de ganarse. Este es el plan de la obra de Dios, y esta es Su gestión.

Extracto de ‘¿Es la obra de Dios tan sencilla como el hombre imagina?’ en “La Palabra manifestada en carne”

152. La totalidad de la obra llevada a cabo durante seis mil años ha cambiado gradualmente a medida que las eras diferentes se han ido sucediendo. Los cambios en esta obra se han dado en función de la situación general del mundo y de las tendencias del desarrollo de la humanidad en su conjunto; la obra de gestión se ha limitado a cambiar poco a poco a consecuencia de esto. No estaba todo planeado desde el comienzo de la creación. Antes de que el mundo fuese creado, o muy poco después de que lo fuera, Jehová todavía no había planeado la primera etapa de la obra, la de la ley; la segunda etapa de la obra, la de la gracia; o la tercera etapa de la obra, la de la conquista, en la cual Él empezaría por algunos de los descendientes de Moab y a partir de ahí conquistaría el universo entero. Tras crear el mundo, Él no pronunció nunca estas palabras ni tampoco las dijo después de Moab; de hecho, antes que Lot, nunca las declaró. Toda Su obra se lleva a cabo de manera espontánea. Así fue exactamente cómo toda Su obra de gestión se desarrolló durante seis mil años; de ninguna manera Él tuvo tal plan escrito antes de crear el mundo en algo parecido a un “Cuadro resumen para el desarrollo de la humanidad”. En la obra de Dios, Él expresa directamente lo que Él es; no se rompe los sesos para formular un plan. Por supuesto, unos cuantos profetas han expresado muchas profecías, pero aun así no puede decirse que la obra de Dios siempre ha consistido en un preciso plan; esas profecías se hicieron de acuerdo con la obra de Dios en ese momento. Toda la obra que Él hace es la obra más actual. Él la lleva a cabo en base al desarrollo de cada era, y la basa en cómo cambian las cosas. Para Él, la realización de la obra es similar a la administración de medicamentos para tratar una enfermedad; mientras hace Su obra; Él observa y continúa Su obra de acuerdo con Sus observaciones. En cada etapa de Su obra, Dios es capaz de expresar Su amplia sabiduría y capacidad; Él revela Su abundante sabiduría y autoridad de acuerdo con la obra de cualquier era, y permite que todas esas personas que Él ha traído de vuelta durante esa era vean todo Su carácter. Él provee las necesidades de las personas según la obra que ha de llevarse a cabo en cada era, hace toda la obra que debe hacer. Suple a las personas de lo que necesitan de acuerdo con el grado en que Satanás las ha corrompido. […] Ninguna de las obras de Dios entre la humanidad había sido ya preparada cuando se creó el mundo; más bien, fue el desarrollo de las cosas lo que ha permitido que Dios realice Su obra entre la humanidad paso a paso y de manera más realista y práctica. Por ejemplo, Jehová Dios no creó a la serpiente para tentar a la mujer, ese no era Su plan específico, ni tampoco era algo que Él había predestinado intencionadamente. Uno podría decir que esto fue un suceso inesperado. Entonces, fue debido a esto que Jehová expulsó a Adán y a Eva del jardín del Edén y juró que nunca más crearía a otro hombre. Sin embargo, las personas sólo descubren la sabiduría de Dios sobre estas bases. Es como dije previamente: “Ejerzo Mi sabiduría sobre la base de las tramas de Satanás”. No importa cuán corrupta se vuelva la humanidad o cómo la tiente la serpiente, Jehová todavía tiene Su sabiduría; así, Él se ha involucrado en una nueva obra desde que Él creó el mundo, y ninguno de los pasos de esta obra se han repetido jamás. Satanás continuamente ha puesto tramas en movimiento; la humanidad ha sido corrompida constantemente por Satanás, y Jehová Dios también ha llevado a cabo de manera incesante Su obra sabia. Nunca ha fallado ni ha parado de obrar desde que se creó el mundo. Después de que los seres humanos fuesen corrompidos por Satanás, Él ha continuado obrando entre ellos para derrotarla, el enemigo que fue el origen de su corrupción. Esta batalla se ha librado desde el principio y continuará hasta que el mundo llegue a su fin. Al hacer toda esta obra, Jehová Dios no sólo ha permitido a los seres humanos, que han sido corrompidos por Satanás, recibir Su gran salvación, sino que también le ha permitido ver Su sabiduría, omnipotencia y autoridad. Además, al final Él les permitirá ver Su carácter justo, al castigar a los malvados y recompensar a los buenos. Él ha luchado contra Satanás hasta el día de hoy y nunca ha sido derrotado. Esto se debe a que Él es un Dios sabio, y ejerce Su sabiduría sobre la base de las tramas de Satanás. Por tanto, Dios no sólo hace que todo en el cielo se someta a Su autoridad; sino que también hace que todo sobre la tierra se ubique bajo el estrado de Sus pies, y no menos, Él hace que los malvados que invaden y acosan a la humanidad caigan dentro de Su castigo. Los resultados de toda esta obra son producidos por Su sabiduría. Nunca había puesto de manifiesto Su sabiduría antes de la existencia de la humanidad, porque Él no tenía enemigos en el cielo, sobre la tierra, o en cualquier lugar del universo entero, y no había fuerzas oscuras que invadieran nada en la naturaleza. Después de que el arcángel lo traicionase, Él creó a la humanidad sobre la tierra, y fue a causa de la humanidad que Él inició formalmente Su milenaria guerra con Satanás, el arcángel, una guerra que se intensifica cada vez más con cada etapa sucesiva. Su omnipotencia y sabiduría están presentes en cada una de estas etapas. Sólo entonces todos en el cielo y en la tierra han sido testigos de la sabiduría de Dios, Su omnipotencia, y en particular la realidad de Dios. Aún sigue llevando a cabo Su obra de esta misma manera realista en el presente; además, a medida que Él desempeña Su obra, revela paralelamente Su sabiduría y omnipotencia; Dios os permite ver la verdad en el interior de cada etapa de Su obra, para así explicar exactamente Su omnipotencia y además ver una explicación definitiva de la realidad de Dios.

Extracto de ‘Deberías saber cómo la humanidad completa se ha desarrollado hasta el día de hoy’ en “La Palabra manifestada en carne”

153. En Mi plan, Satanás ha estado siempre acechando tras cada uno de Mis pasos y, como el contraste de Mi sabiduría, siempre ha intentado encontrar formas y medios para interrumpir Mi plan original. ¿Pero podría Yo sucumbir a sus esquemas engañosos? Todo en el cielo y en la tierra está a Mi servicio; ¿podrían los esquemas engañosos de Satanás ser diferentes? Es precisamente allí donde interviene Mi sabiduría; es precisamente eso lo que es maravilloso de Mi obra, y es el principio en que se basa el funcionamiento de todo Mi plan de gestión. Incluso aun durante la era de edificación del reino, Yo no evito los esquemas engañosos de Satanás, sino que continúo adelante con la obra que debo cumplir. Entre el universo y todas las cosas, he elegido las obras de Satanás como Mi contraste. ¿Acaso no es esta una manifestación de Mi sabiduría? ¿No es esto precisamente lo que es maravilloso acerca de Mi obra? Con motivo de la entrada a la Era del Reino, todas las cosas en el cielo y en la tierra se transforman por completo, y celebran y se alegran. ¿Sois vosotros diferentes? ¿Quién no siente su corazón tan dulce como la miel? ¿Quién no estalla de alegría? ¿Quién no baila con deleite? ¿Quién no pronuncia palabras de elogio?

Extracto de ‘Capítulo 8’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

154. En la nación del gran dragón rojo, he llevado a cabo una etapa de una obra insondable para los seres humanos, haciendo que se mezan en el viento, después de lo cual muchos se alejan silenciosamente con el soplo del viento. En verdad, esta es la “terreno” que estoy a punto de limpiar; es lo que anhelo y también es Mi plan. Porque muchos malvados han entrado con sigilo mientras estoy obrando, pero no tengo ninguna prisa por ahuyentarlos. Más bien, los dispersaré cuando sea el momento adecuado. Sólo después de eso seré la fuente de vida, permitiendo que los que verdaderamente me aman reciban de Mí el fruto de la higuera y la fragancia del lirio. En la tierra del polvo, donde Satanás reside temporalmente, no queda oro puro, sólo arena, y así, frente a estas circunstancias, llevo a cabo tal etapa de la obra. Debes saber que lo que Yo obtengo es oro puro y refinado, no arena. ¿Cómo pueden los malvados permanecer en Mi casa? ¿Cómo puedo permitir que los zorros sean parásitos en Mi paraíso? Empleo todos los métodos concebibles para ahuyentar estas cosas. Antes de que Mi voluntad sea revelada, nadie sabe lo que voy a hacer. Aprovechando esta oportunidad, ahuyento a esos malvados y ellos se ven obligados a abandonar Mi presencia. Esto es lo que hago con los malvados, pero aún habrá un día en el que ellos harán el servicio por Mí. El deseo de obtener bendiciones que tienen los hombres es excesivamente fuerte; por lo tanto, volteo Mi cuerpo y muestro Mi semblante glorioso a las Gentiles, para que todos los hombres vivan en un mundo propio y se juzguen a sí mismos, mientras Yo sigo diciendo las palabras que debo decir y les proporciono a los hombres lo que necesitan. Cuando los hombres entren en razón, hará mucho tiempo que habré difundido Mi obra. Luego expresaré Mi voluntad a los hombres y comenzaré la segunda parte de Mi obra sobre los hombres, dejando que todos me sigan de cerca para colaborar con Mi obra y permitiendo que los hombres hagan todo lo posible para realizar conmigo la obra que debo hacer.

Extracto de ‘Los siete truenos retumban: profetizan que el evangelio del reino se extenderá por todo el universo’ en “La Palabra manifestada en carne”

155. Dios no sigue haciendo la misma obra, Su obra siempre está cambiando y siempre es nueva, del mismo modo que a diario os digo nuevas palabras y realizo obra nueva. Esta es la obra que realizo, y lo que es clave son las palabras “nueva” y “maravillosa”. “Dios es inmutable y Dios siempre será Dios”; este dicho es realmente cierto. La esencia de Dios no cambia, Él es siempre Dios y nunca podría convertirse en Satanás; pero esto no demuestra que Su obra sea tan constante e invariable como Su esencia. Tú declaras que Dios es inmutable, pero ¿cómo puedes explicar, pues, que Dios es siempre nuevo y nunca viejo? La obra de Dios se extiende de continuo y cambia de forma constante, y Su voluntad se manifiesta y se da a conocer continuamente al hombre. A medida que el hombre experimenta la obra de Dios, su carácter cambia sin cesar, al igual que su conocimiento. ¿De dónde surge, pues, este cambio? ¿Acaso no es de la obra siempre cambiante de Dios? Si el carácter del hombre puede cambiar, ¿por qué no puede permitir el hombre que Mi obra y Mis palabras también cambien continuamente? ¿Debo someterme a las restricciones del hombre? En esto, ¿acaso no estás usando argumentos forzados y una lógica distorsionada?

Extracto de ‘¿Cómo puede el hombre que ha delimitado a Dios con sus nociones recibir Sus revelaciones?’ en “La Palabra manifestada en carne”

156. Cuando el Señor Jesús vino, usó Sus actos prácticos para decirles a las personas que Dios se había marchado de la Era de la Ley, y había comenzado una nueva obra; y que esta no requería la observancia del Sabbat. La salida de Dios de los límites del día de reposo sólo fue un anticipo de Su nueva obra; la verdadera gran obra estaba por venir. Cuando el Señor Jesús empezó Su obra, ya había dejado atrás los “grilletes” de la Era de la Ley, y se había abierto paso entre las normas y los principios de esa era. En Él no había rastro de nada relacionado con la ley; la había desechado por completo y ya no la observaba; ya no requería que la humanidad la cumpliera. De modo que aquí ves que el Señor Jesús atravesó los maizales en el día de reposo, y que el Señor no descansó, sino que salió a trabajar, no a descansar. Este acto suyo fue una conmoción para las nociones de las personas y les comunicaba que Él ya no vivía bajo ella; que Él había abandonado los límites del Sabbat y apareció delante de la humanidad y en medio de ellos con una nueva imagen, con una nueva forma de obrar. Este acto suyo les decía a las personas que Él había traído consigo una nueva obra que empezó emergiendo del alcance de la ley y apartándose del día de reposo. Cuando Dios llevó a cabo Su nueva obra, dejó de aferrarse al pasado y ya no se preocupó más por la normativa de la Era de la Ley. Tampoco le afectó Su obra en la era anterior, sino que, en cambio, obró durante el día de reposo, tal como lo hacía en los demás días, y cuando Sus discípulos tuvieron hambre en el Sabbat, pudieron arrancar espigas de maíz para comer. Todo aquello era muy normal a los ojos de Dios. Para Él, se permite tener un nuevo comienzo para gran parte de la obra nueva que quería hacer y las nuevas palabras que quería decir. Cuando Él comienza con algo nuevo, no menciona Su obra previa ni sigue con ella. Y es que Dios tiene Sus principios en Su obra. Cuando quiere empezar una nueva obra es cuando quiere llevar a la humanidad a una nueva etapa de esta, y cuando Su obra ha de entrar en una fase más alta. Si las personas siguen actuando según los antiguos dichos o normas, o siguen aferrados a ellos, Él no lo recordará ni lo aprobará. Esto se debe a que ya ha introducido una nueva obra y ha entrado en una nueva fase de la suya. Cuando inicia una nueva obra, se aparece a la humanidad con una imagen completamente nueva, desde un ángulo totalmente nuevo y de un modo plenamente nuevo para que las personas puedan ver distintos aspectos de Su carácter y lo que Él tiene y es. Esta es una de Sus metas en Su nueva obra. Dios no se aferra a lo antiguo ni toma el camino trillado; cuando obra y habla no es tan prohibitivo como los seres humanos imaginan. En Dios, todo es libre y está liberado, y no hay prohibición ni coacción: lo que Él le trae a la humanidad es libertad y liberación. Es un Dios vivo, que existe genuina y verdaderamente. No es una marioneta ni una escultura de arcilla, y es por completo diferente de los ídolos que las personas consagran y adoran. Está vivo y vibrante, y lo que Sus palabras y Su obra les aporta a la humanidad es todo vida y luz, libertad y liberación, porque Él contiene la verdad, la vida y el camino; Él no está obligado por nada en parte alguna de Su obra. Independientemente de lo que digan las personas y de cómo vean o valoren Su nueva obra, Él la realizará sin reparos. No se preocupará por las nociones de nadie ni por los dedos que señalen Su obra y Sus palabras, o tan siquiera por la fuerte oposición y resistencia de ellos a Su nueva obra. Nadie, en toda la creación, puede usar la razón, la imaginación, el conocimiento o la moralidad humanos para medir o definir lo que Dios hace para desacreditar, interrumpir o sabotear Su obra. No existe prohibición en Su obra y en lo que Él hace; no se verá obligado por ningún hombre, acontecimiento o cosa, y esta no será alterada por ninguna fuerza hostil. En lo que se refiere a Su nueva obra, Él es el Rey siempre victorioso y pisotea bajo Su escabel, cualquier fuerza hostil y todas las herejías y las falacias de la humanidad. Independientemente de la nueva etapa de Su obra que esté llevando a cabo, seguro será desarrollada y expandida en medio de la humanidad, y seguro será llevada a cabo sin estorbo a lo largo del universo, hasta que Su gran obra haya concluido. Esta es la omnipotencia y la sabiduría de Dios, Su autoridad y Su poder.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne”

157. Las palabras habladas por el Dios encarnado de los últimos días son acordes con la esencia de la naturaleza del hombre, con el comportamiento de este, y con aquello en lo que el hombre debería entrar hoy. Sus palabras son tanto reales como normales: Él no habla del mañana ni mira atrás al ayer; sólo habla de aquello en lo que se debería entrar, ponerse en práctica y entenderse hoy. Si durante la época actual emerge una persona capaz de exhibir señales y maravillas, echar fuera demonios, sanar a los enfermos y llevar a cabo muchos milagros, y si esta persona declara ser Jesús que ha venido, sería una falsificación por producida por espíritus malignos que imitan a Jesús. ¡Recuerda esto! Dios no repite la misma obra. La etapa de la obra de Jesús ya ha sido completada, y Dios nunca más la acometerá. La obra de Dios es irreconciliable con las nociones del hombre; por ejemplo, el Antiguo Testamento predijo la venida de un Mesías, y el resultado de esta profecía fue la venida de Jesús. Como esto ya había ocurrido, sería erróneo que viniera otro Mesías de nuevo. Jesús ya ha venido una vez, y sería incorrecto que Jesús viniera de nuevo en esta ocasión. Hay un nombre para cada era, y cada nombre contiene una caracterización de esa era. En las nociones del hombre, Dios siempre debe hacer señales y maravillas, siempre debe sanar a los enfermos y echar fuera demonios, y siempre debe ser como Jesús. Pero esta vez Dios no es así en absoluto. Si durante los últimos días, Dios siguiera exhibiendo señales y maravillas, echara fuera demonios y sanara a los enfermos —si hiciera exactamente lo mismo que Jesús—, Dios estaría repitiendo la misma obra, y la de Jesús no tendría significado ni valor. Así pues, Dios lleva a cabo una etapa de la obra en cada era. Una vez completada cada etapa de la obra, los espíritus malignos la imitan pronto, y después de que Satanás empiece a pisarle los talones a Dios, este cambia a un método diferente. Una vez que Dios ha completado una etapa de Su obra, los espíritus malignos la imitan. Debéis tener claro esto. ¿Por qué es diferente hoy la obra de Dios de la de Jesús? ¿Por qué no exhibe Dios hoy señales y maravillas, no echa fuera demonios, y no sana a los enfermos? Si la obra de Jesús fuera la misma que la realizada durante la Era de la Ley, ¿podría Él haber representado al Dios de la Era de la Gracia? ¿Podría Él haber completado la obra de la crucifixión? Si como en la Era de la Ley, Jesús hubiera entrado en el templo y observado el día de reposo, nadie lo habría perseguido y todos lo habrían aceptado. Si esto fuera así, ¿podría haber sido crucificado? ¿Podría haber completado la obra de redención? ¿Cuál sería el sentido de que el Dios encarnado de los últimos días exhibiese señales y maravillas, como Jesús? Sólo si Dios realiza otra parte de Su obra durante los últimos días, una que represente parte de Su plan de gestión, puede el hombre obtener un conocimiento más profundo de Dios, y sólo entonces puede completarse dicho plan de gestión.

Extracto de ‘Conocer la obra de Dios hoy’ en “La Palabra manifestada en carne”

158. Dios no duplica Su obra en cada era. Como los últimos días han llegado, Él hará la obra de los últimos días, y revelará todo Su carácter en los últimos días. Cuando se habla de los últimos días, esto se refiere a una era independiente; una en la que Jesús dijo que sin duda deberéis afrontar desastres y terremotos, hambrunas y plagas, lo que señalará que es una nueva era, y no la antigua Era de la Gracia. Si, como afirman las personas, Dios es eternamente inmutable, Su carácter es siempre compasivo y amoroso, Él ama al hombre como a sí mismo, ofrece a cada hombre la salvación y nunca lo aborrece, ¿sería capaz de completar Su obra? Cuando Jesús vino, fue clavado en la cruz y se sacrificó por todos los pecadores ofreciéndose sobre el altar, Él ya había completado la obra de redención y puesto fin a la Era de la Gracia; ¿qué sentido tendría entonces repetir la obra de aquella era en los últimos días? ¿Actuar así no sería una negación de la obra de Jesús? Si Dios no hiciera la obra de la crucifixión cuando vino en esta etapa, pero siguiera siendo amoroso y compasivo, ¿sería capaz de poner fin a la era? ¿Podría concluirla un Dios amoroso y compasivo? En Su obra final de dar por concluida la era, el carácter de Dios es de castigo y juicio, revela todo lo que es injusto, juzga públicamente a todos los pueblos y perfecciona a aquellos que le aman con un corazón sincero. Solo un carácter así puede concluir la era. Los últimos días ya han llegado. Todas las cosas se clasificarán según su especie, y se dividirán en diferentes categorías en base a su naturaleza. Este es el momento en el que Dios revela el final y el destino del hombre. Si este no pasa por el castigo y el juicio, no habrá forma de revelar su desobediencia y su injusticia. Solo por este medio se puede manifestar el final de todas las cosas. El hombre solo muestra lo que realmente es cuando es castigado y juzgado. El mal se pondrá con el mal, el bien con el bien, y toda la humanidad será clasificada según su especie. A través del castigo y del juicio se revelará el final de todas las cosas, de forma que los malos serán castigados y los buenos recompensados, y todas las personas se someterán al dominio de Dios. Toda la obra debe lograrse por medio del castigo y juicio justos. Como la corrupción del hombre ha alcanzado su punto culminante y su desobediencia ha sido demasiado grave, solo el carácter justo de Dios, que es principalmente de castigo y juicio, y se revela durante los últimos días, puede transformar y completar totalmente al hombre. Solo este carácter puede dejar el mal al descubierto y castigar así con severidad a todos los injustos. Por tanto, un carácter como este está imbuido de la importancia de la era y la revelación y exhibición de Su carácter se hacen manifiestas en aras de la obra de cada nueva era. Dios no revela Su carácter de manera arbitraria y sin sentido. Si al revelar el final del hombre durante los últimos días, Dios fuera a concederle al hombre una compasión y un amor inagotables y fuera amoroso hacia él, sin someterle a un juicio justo, sino demostrándole tolerancia, paciencia y perdón, y perdonara al hombre por muy graves que fueran los pecados que cometiera, sin un atisbo de juicio justo, ¿llegaría entonces alguna vez a su conclusión toda la gestión de Dios? ¿Cuándo podría un carácter así guiar a la humanidad al destino apropiado? Por ejemplo, un juez que siempre es amoroso, bondadoso y amable, que ama a las personas independientemente de los crímenes que hayan cometido, y es amoroso y tolerante con las personas sean quienes sean, ¿cuándo será capaz de alcanzar un veredicto justo? Durante los últimos días, solo el juicio justo puede clasificar al hombre según cada especie y llevarlo a un nuevo reino. De esta forma, se pone fin a toda la era por medio del carácter justo de Dios de juicio y castigo.

Extracto de ‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

159. El Espíritu de Dios ha puesto en marcha esta gran obra y, además, ha realizado obras diferentes en distintas eras y entre naciones diferentes. Las personas de cada era ven un carácter diferente de Él, el cual se revela de forma natural por medio de la obra diferente que Él realiza. Él es Dios, lleno de misericordia y bondad; Él es la ofrenda por el pecado para el hombre y su pastor, pero Él también es el juicio, el castigo y la maldición del hombre. Él pudo guiar al hombre para que viviese sobre la tierra durante dos mil años y también pudo redimir del pecado a la humanidad corrupta. Hoy, también es capaz de conquistar a la humanidad, que no lo conoce, y someterla bajo Su dominio, de forma que todos se sometan totalmente a Él. Al final, Él quemará todo lo impuro e injusto dentro de las personas en todo el universo para mostrarles que Él no sólo es un Dios misericordioso y amoroso, un Dios de sabiduría y maravillas, un Dios santo, sino, además, un Dios que juzga al hombre. Para los malvados entre la humanidad, Él es fuego, juicio y castigo; para aquellos que deben ser perfeccionados, Él es tribulación, refinamiento y pruebas, así como consuelo, sustento, provisión de palabras, trato y poda. Y para los que son eliminados, Él es castigo y retribución.

Extracto de ‘Las dos encarnaciones completan el sentido de la encarnación’ en “La Palabra manifestada en carne”

160. Hoy, no sólo estoy descendiendo sobre la nación del gran dragón rojo; también estoy volviendo el rostro hacia todo el universo, provocando que todo el empíreo tiemble. ¿Existe un solo lugar que no esté sujeto a Mi juicio? ¿Hay un solo lugar que no exista bajo las calamidades que Yo hago descender sobre él? Dondequiera que voy he esparcido todo tipo de “semillas de desastre”. Esta es una de las formas en las que obro, y, sin duda, es un acto de salvación para la humanidad, y lo que les extiendo sigue siendo un tipo de amor. Deseo permitir que incluso más personas lleguen a conocerme y puedan verme, y, de esta forma, lleguen a venerar al Dios a quien no han podido ver durante tantos años, pero que, en este momento, es real.

Extracto de ‘Capítulo 10’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

161. Yo gobierno en el reino, y, aún más, Yo gobierno en el universo entero; soy tanto el Rey del reino como el líder del universo. A partir de este momento, voy a reunir a todos los que no son los elegidos y comenzaré Mi obra entre los gentiles, y anunciaré Mis decretos administrativos a todo el universo, a fin de poder embarcarme satisfactoriamente en el siguiente paso de Mi obra. Utilizaré el castigo para difundir Mi obra entre los gentiles; es decir que usaré la fuerza contra todos aquellos que son gentiles. Naturalmente, esta obra se llevará a cabo al mismo tiempo que Mi obra entre los elegidos. Cuando Mi pueblo gobierne y ejerza el poder en la tierra, también será el día en que todas las personas en la tierra hayan sido conquistadas, y, además, llegará el momento de Mi descanso, y sólo entonces me apareceré ante todos los que han sido conquistados. Me aparezco ante el reino santo y me oculto de la tierra de la inmundicia. Todos los que hayan sido conquistados y se hayan vuelto obedientes ante Mí podrán ver Mi rostro con sus propios ojos y oír Mi voz con sus propios oídos. Esta es la bendición para aquellos que nazcan en los últimos días; esta es la bendición predestinada por Mí, y ningún hombre la puede alterar.

Extracto de ‘Capítulo 29’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

162. Cuando las personas hayan sido hechas completas y todas las naciones de la tierra se conviertan en el reino de Cristo, será el momento en que retumben los siete truenos. El hoy es un paso en dirección a esa etapa; se ha desencadenado el ataque hacia ese día. Este es el plan de Dios, y en el futuro cercano se llevará a cabo. Sin embargo, Dios ya ha cumplido todo lo que ha dicho. Por tanto, queda claro que las naciones de la tierra no son sino castillos en la arena que tiemblan cuando se acerca la marea alta: el último día es inminente y el gran dragón rojo se vendrá abajo y será aplastado por la palabra de Dios. Para asegurarse de que Su plan se lleve a cabo con éxito, los ángeles del cielo han descendido a la tierra, y hacen su máximo esfuerzo por satisfacer a Dios. El Dios encarnado mismo se ha movilizado al campo de batalla para librar la guerra contra el enemigo. Cualquier lugar donde aparezca la encarnación es un lugar desde el cual el enemigo es exterminado. China será la primera en ser aniquilada; será devastada por la mano de Dios. Él no le dará cuartel a China. La prueba del colapso progresivo del gran dragón rojo se puede ver en la maduración continua del pueblo; esto es evidente y visible para cualquiera. La maduración del pueblo es una señal de la caída del enemigo. Esto es una pequeña explicación de lo que quiere decir “compito con él”.

Extracto de ‘Capítulo 10’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

163. Cuando Sinim se realice en la tierra —cuando se lleve a cabo el reino— no habrá más guerra en la tierra; nunca más habrá hambrunas, plagas y terremotos; las personas dejarán de fabricar armas; todos vivirán en paz y estabilidad, y habrá interacciones normales entre las personas y entre países. Con todo, el presente no tiene comparación con esto. Todo lo que hay bajo los cielos está en caos, los golpes de estados empiezan a producirse poco a poco en cada país. Al emitir Dios Su voz, las personas cambian gradualmente y, de forma interna, cada país se está destrozando lentamente. Los fundamentos firmes de Babilonia empiezan a temblar, como un castillo en la arena, y al cambiar la voluntad de Dios, se producen tremendas alteraciones desapercibidas en el mundo, y toda suerte de señales aparece en cualquier momento, ¡para mostrar a las personas que el último día del mundo ha llegado! Este es el plan de Dios; estas son las etapas mediante las que Él obra, y cada país será hecho pedazos con seguridad. La vieja Sodoma será aniquilada por segunda vez y, así, Dios afirma: “¡El mundo está cayendo! ¡Babilonia está paralizada!”. Nadie, sino Dios mismo, es capaz de entender esto por completo; después de todo, hay un límite en el conocimiento de las personas. Por ejemplo, los ministros de asuntos internos podrían saber que las circunstancias presentes son inestables y caóticas, pero son incapaces de ocuparse de ellas. Sólo pueden seguir la corriente y esperar en su corazón el día en el que puedan mantener la cabeza erguida; que llegue el día en el que el sol vuelva a salir por el Oriente, brillando por toda la tierra y revirtiendo este terrible estado en el que se encuentran las cosas. Poco saben, sin embargo, que cuando el sol salga por segunda vez no saldrá para restaurar el viejo orden, sino que será un resurgimiento, un cambio riguroso. Tal es el plan de Dios para todo el universo. Él producirá un nuevo mundo, pero, por encima de todo Él renovará primero al hombre.

Extracto de ‘Capítulo 22 y 23’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

164. Se puede decir que todas las declaraciones de hoy profetizan asuntos futuros, indican cómo Dios prepara el siguiente paso de Su obra. Dios casi ha terminado Su obra en las personas de la iglesia y después aparecerá ante todas las personas con ira. Como Dios dice: “Haré que las personas en la tierra reconozcan Mis acciones y Mis obras serán probadas delante del ‘tribunal’ para que sean reconocidas entre las personas en toda la tierra, quienes se rendirán”. ¿Viste algo en estas palabras? En ellas está el resumen de la siguiente parte de la obra de Dios. Primero, Dios hará que todos los perros guardianes que manejan el poder político se convenzan sinceramente y hará que retrocedan del escenario de la historia por su voluntad para nunca más pelear por estatus y nunca más involucrase en ardid ni intriga. Esta obra se debe llevar a cabo por medio de Dios, al traer varios desastres a la tierra. Pero no es cierto que Dios aparecerá. En este momento, la nación del gran dragón rojo todavía será una tierra de inmundicia, y, por tanto, Dios no aparecerá, sino que solamente emergerá a través del castigo. Tal es el carácter justo de Dios y nadie puede escapar de él. Durante este tiempo, todo el que habite en la nación del gran dragón rojo sufrirá calamidad, lo que naturalmente también incluye el reino en la tierra (la iglesia). Este es el momento preciso en que los hechos aparecen y así es experimentado por todas las personas, y nadie puede escapar. Esto ha sido predestinado por Dios. Es precisamente por este paso de la obra que Dios dice: “Ahora es el momento de llevar a cabo grandes planes”. Porque, en el futuro, no habrá iglesia en la tierra, y debido a la llegada de la catástrofe, las personas solo podrán pensar en lo que está frente a ellas y abandonarán todo lo demás y será difícil para ellas gozar de Dios en medio de la catástrofe. Por consiguiente, a las personas se les pide amar a Dios con todo su corazón durante este maravilloso tiempo, para que no pierdan la oportunidad. Cuando este hecho pase, Dios habrá derrotado completamente al gran dragón rojo y así la obra de testimonio del pueblo de Dios habrá llegado a su fin; después, Dios comenzará el siguiente paso de la obra, desolando al país del gran dragón rojo y, finalmente, clavando a las personas al revés en la cruz en todo el universo, después de lo cual Él aniquilará a toda la humanidad; estos son los pasos futuros de la obra de Dios.

Extracto de ‘Capítulo 42’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

165. Un día, cuando todo el universo regrese a Dios, el centro de Su obra en todo el cosmos seguirá Sus declaraciones; en otro lugar, algunas personas llamarán por teléfono, algunas tomarán un avión, algunas tomarán un barco al otro lado del mar y otras usarán láser para recibir las declaraciones de Dios. Todos estarán adorando y deseosos; todos se acercarán a Dios y se congregarán con Dios, y todos adorarán a Dios, y todo esto serán las obras de Dios. ¡Recuerda esto! De cierto, Dios nunca volverá a empezar en otro lugar. Dios cumplirá este hecho: Él hará que todas las personas en todo el universo vengan ante Él y adoren al Dios que está en la tierra, y Su obra en otros lugares cesará, y las personas serán obligadas a buscar el camino verdadero. Será como José: todos fueron a él por comida y se postraron ante él porque él tenía cosas para comer. Con el fin de evitar la hambruna, las personas serán obligadas a buscar el camino verdadero. Toda la comunidad religiosa sufrirá una severa hambruna y sólo el Dios de hoy es la fuente de agua viva, que posee la fuente que siempre fluye provista para el disfrute del hombre, y las personas vendrán y dependerán de Él. Ese será el tiempo cuando las obras de Dios sean reveladas y Dios sea glorificado; todas las personas en todo el universo adorarán a este “ser humano” común y corriente. ¿No será este el día de la gloria de Dios? Un día, los pastores ancianos enviarán telegramas buscando el agua de la fuente de agua viva. Ellos serán ancianos, pero aun así vendrán a adorar a esta persona, a quien despreciaron. Con sus bocas reconocerán y en sus corazones confiarán en Él, ¿no es esto una señal y una maravilla? Cuando todo el reino se regocije será el día de la gloria de Dios, y cualquiera que venga a vosotros y reciba la buena noticia de Dios, Dios lo bendecirá, y a los países y a las personas que lo hagan Dios los bendecirá y los cuidará. La dirección futura será así: los que obtengan las declaraciones de la boca de Dios tendrán una senda para caminar en la tierra, y sean hombres de negocios o científicos o educadores o industriales, los que estén sin las palabras de Dios tendrán dificultades en dar siquiera un solo paso y serán obligados a buscar el camino verdadero. Esto es lo que quiere decir, “Con la verdad caminarás por todo el mundo; sin la verdad, no irás a ningún lado”. Los hechos son así: Dios usará el Camino (el cual se refiere a todas Sus palabras) para mandar sobre todo el universo y gobernar y conquistar a la humanidad. Las personas siempre están esperando un gran cambio en los medios por los cuales Dios obra. Para hablar claramente, Dios controla a las personas por medio de las palabras y debes hacer lo que Él dice, lo desees o no; este es un hecho objetivo y todos lo deben obedecer y, de igual manera, es algo inexorable y conocido por todos.

Extracto de ‘El Reino Milenario ha llegado’ en “La Palabra manifestada en carne”

166. Las palabras de Dios se esparcirán entre incontables hogares, llegarán a ser conocidas por todos, y sólo entonces Su obra se esparcirá por todo el universo. Es decir, si la obra de Dios debe esparcirse por todo el universo, entonces Sus palabras se deben esparcir. En el día de la gloria de Dios, las palabras de Dios mostrarán su poder y autoridad. Cada una de Sus palabras desde tiempos inmemoriales hasta hoy se cumplirá y se hará realidad. De esta manera, la gloria será para Dios en la tierra, es decir, Sus palabras reinarán en la tierra. Todos los que sean malvados serán castigados por las palabras que proceden de la boca de Dios; todos los que sean justos serán benditos por las palabras que salen de Su boca, y todos serán establecidos y hechos completos por las palabras en Su boca. Él tampoco manifestará ninguna señal o maravilla; todo se cumplirá por Sus palabras y Sus palabras producirán hechos. Todos en la tierra celebrarán las palabras de Dios, ya sean adultos o niños, hombres, mujeres, viejos o jóvenes: todas las personas se someterán bajo las palabras de Dios. Las palabras de Dios aparecen en la carne, permitiendo que la gente las vea en la tierra, nítidas y realistas. Esto es lo que quiere decir que la Palabra se haga carne. Dios ha venido a la tierra principalmente para cumplir el hecho de que “la Palabra se hizo carne”, es decir, Él ha venido para que Sus palabras puedan ser emitidas desde la carne (no como en el tiempo de Moisés en el Antiguo Testamento, cuando la voz de Dios habló directamente desde el cielo). Después de eso, cada una de Sus palabras se cumplirá durante la Era del Reino Milenario, se volverán hechos visibles ante los ojos del hombre, y las personas los contemplarán con sus propios ojos sin la menor disparidad. Este es el significado supremo de la encarnación de Dios. Es decir, la obra del Espíritu se cumple a través de la carne y por medio de las palabras. Este es el verdadero significado de “la Palabra se hizo carne” y “la aparición de la Palabra en la carne”. Sólo Dios puede hablar la voluntad del Espíritu y sólo Dios en la carne puede hablar en nombre del Espíritu; las palabras de Dios se hacen claras en Dios encarnado, y ellas guían a todos los demás. Nadie está exento, todos existen dentro de este ámbito. Solo por estas declaraciones las personas pueden llegar a conocer; los que no ganan de esta manera están soñando despiertos si piensan que pueden ganar las declaraciones del cielo. Tal es la autoridad demostrada en la carne encarnada de Dios y hace que todos crean en ella con completa convicción. Ni siquiera los más venerables expertos y pastores religiosos pueden hablar estas palabras. Todos se deben someter a ellas y nadie podrá hacer otro comienzo. Dios usará palabras para conquistar el universo. Él hará esto, no por Su carne encarnada, sino por medio de las declaraciones de la boca de Dios hecho carne para conquistar a todas las personas en todo el universo; sólo esto es el Verbo se hizo carne y sólo esto es la aparición de la Palabra en la carne. Tal vez, los humanos tengan la impresión de que Dios no ha realizado mucha obra, pero Dios solo tiene que declarar Sus palabras y ellas estarán completamente convencidas e impresionadas. Sin hechos, las personas gritan y chillan; con las palabras de Dios, se quedan calladas. Con toda seguridad Dios logrará este hecho, porque este es el plan de Dios establecido hace mucho tiempo: cumplir el hecho de la llegada de la Palabra a la tierra. De hecho, no hay necesidad de que Yo lo explique: la llegada del Reino Milenario a la tierra es la llegada de las palabras de Dios a la tierra. El descenso de la Nueva Jerusalén desde el cielo es la llegada de las palabras de Dios para vivir entre los hombres, para acompañar cada acción del hombre y todos sus pensamientos más secretos. Este también es un hecho que Dios cumplirá; esta es la belleza del Reino Milenario. Este es el plan que estableció Dios: Sus palabras aparecerán en la tierra por mil años, y manifestarán todos Sus hechos, y completarán toda Su obra en la tierra, después de lo cual esta etapa de la humanidad llegará a su fin.

Extracto de ‘El Reino Milenario ha llegado’ en “La Palabra manifestada en carne”

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