La senda de práctica para la transformación del carácter
¿Qué es la transformación del carácter? La mayoría de las personas no acaban de entender en qué consiste. La transformación del carácter es la visión principal para quienes creen en Dios. Esta transformación no es un asunto simple. Esto se debe a que Dios no salva a los seres humanos recién creados a quienes Satanás no ha corrompido, sino a un grupo de seres humanos profundamente corrompidos por él, llenos de los venenos y actitudes de Satanás, que son iguales a él, se resisten a Dios y se rebelan contra Él. Transformar las actitudes corruptas de una persona es como tratar a alguien que tiene cáncer. Se trata de un proceso complejo, ¿verdad? Requiere cirugía, quimioterapia a largo plazo y reexaminación tras un período. El proceso es muy complejo. Por lo tanto, no consideres la transformación del carácter como un asunto simple. No es el cambio de conducta o personalidad que la gente imagina. No es algo que las personas puedan conseguir fácilmente solo porque quieran. En cambio, deben experimentar muchos procesos complejos, los cuales se explican muy claramente en las palabras de Dios. Se reduce a si la gente puede aceptar y practicar o no la verdad. De modo que, desde el primer día que llegas a creer en Dios, deberías entender cómo Él salva a las personas y los resultados que quiere lograr con ello. Si quieres perseguir la verdad y transformar el carácter, debes cambiar tus puntos de vista erróneos sobre la fe en Dios. Creer en Dios no significa que se requiera que seas una persona educada y buena por fuera o una que cumpla con las normas y obedezca las leyes, ni que hagas mucho bien para ganar la aprobación de otros. En el pasado, las personas pensaban que creer en Dios y aspirar a transformar el carácter significaba ser complaciente, tener externamente cierta semejanza humana, ciertos modales, cierta paciencia, o bien demostrar algo de amor y aparente piedad por otras personas, ayudar a los demás y ser caritativo. En síntesis, ser lo que se considera una buena persona en el contexto de las nociones y las figuraciones humanas. Todo el mundo tiene estas nociones y cosas en el corazón: es un aspecto de los venenos de Satanás. Antiguamente, nadie que creyera en Dios podía explicar a fondo la cuestión de la transformación del carácter. Nadie estaba familiarizado con los asuntos de la fe en Dios; estos temas no eran algo que entendieran de manera innata ni que pudieran comprender al cabo de unos años de creer en el cristianismo. Dado que Dios todavía no había llevado a cabo este aspecto de Su obra, ni había hablado sobre este aspecto de la verdad, muchas personas, sobre la base de sus nociones y figuraciones, consideraron que la fe en Dios consistía en realizar algunos cambios en la conducta y prácticas de cara al exterior, así como en modificar en cierta medida sus puntos de vista obviamente erróneos. Algunos incluso creyeron que tener fe en Dios se trataba simplemente de soportar más adversidades, no comer buenos alimentos o no vestirse con ropa elegante. Sucedía exactamente lo mismo que con las monjas católicas de los países occidentales en el pasado, que creían que la fe en Dios simplemente significaba soportar más adversidades y disfrutar de menos cosas buenas en la vida, así como dar dinero a los pobres, cuando tenían, hacer más cosas virtuosas y ayudar más a los demás. A lo largo de toda la vida, hacían hincapié en el sufrimiento. No comían alimentos buenos ni lucían atuendos elegantes. Cuando morían, la vestimenta que llevaban sobre su cuerpo apenas tenía algún valor. Puede que se haya hablado de sus obras en los noticiarios de todo el mundo. ¿Qué significa esto? Significa que la gente piensa que solo este tipo de personas son buenas y virtuosas; que en el mundo religioso se considera que únicamente ellas han hecho acciones virtuosas y cosas buenas, han experimentado una transformación y tienen verdaderamente convicción. Y, por lo tanto, vosotros quizá no seáis ninguna excepción: tal vez también creéis que la fe en Dios debe significar ser una buena persona, alguien que no golpea ni insulta a los demás, que no emplea un lenguaje soez ni comete malas acciones, alguien que por su apariencia externa parece que cree en Dios y lo glorifica. Es un estado mental de los que acaban de comenzar a creer en Dios. Creen que esto es una transformación del carácter, y que esta es la clase de persona que complace a Dios. ¿Es correcto este punto de vista? Solo quienes acaban de iniciarse en la fe tienen estos pensamientos tan ingenuos. Una vez que uno ha entendido algunas verdades, este tipo de pensamientos desaparecen de forma natural. Por muy profundo que antes tuvieras arraigado este punto de vista en el corazón, no has descubierto sus errores y desviaciones. Por muchos años que hayas creído en Dios, estos puntos de vista erróneos no se han resuelto completamente. A partir de esto, queda claro que pocas personas entienden verdaderamente qué es la transformación del carácter, qué significa creer de verdad en Dios, cómo ser alguien genuino, a qué clase de persona ama Dios, a qué clase considera aceptable y a cuál quiere ganar Él. Si no entiendes estas cosas, eso muestra que no has echado cimientos en el camino verdadero y que esas nociones, imaginaciones y pensamientos subjetivos humanos todavía dominan tu pensamiento y tus puntos de vista.
Algunos dicen: “Siento que todavía no he cambiado. Me enfado si mi hijo desobedece, o si mi esposo hace algo que no me gusta. Cuando veo a los no creyentes que no creen en Dios, los odio. ¿Acaso estos sentimientos no son todavía revelaciones de corrupción y una falta de transformación del carácter?”. ¿Es correcta esta declaración? (No). ¿Cuál es el problema? Solo se centra en la conducta externa. Decidme, cuando Dios habla de transformación del carácter, ¿se refiere a un cambio en la personalidad o el temperamento de una persona? En absoluto. Algunos creen que la transformación del carácter es simplemente un cambio en la personalidad y piensan que consiste en ser particularmente paciente y no perder nunca los estribos, pero esto es un error grave. La mayoría de las personas no puede ver claramente la cuestión de la transformación del carácter. Cree que ahora está más cerca de Dios y es compatible con Él en ciertas áreas, y que, a pesar de que a veces no puede someterse y pierde la compostura al enfrentarse a cosas que no se ajustan a sus nociones y figuraciones, dado que es capaz de reflexionar sobre este asunto posteriormente, de llegar a conocerlo, y de orar y arrepentirse ante Dios, esto significa que ha cambiado. ¿Creéis que este tipo de cambio representa una transformación del carácter? ¿Cómo discerniríais esta clase de estado? ¿Qué conlleva la transformación del carácter? ¿Qué estados y manifestaciones se producen en alguien cuyo carácter se ha transformado? (La transformación del carácter consiste en aceptar el juicio y el castigo de las palabras de Dios, en llegar a conocer la esencia corrupta propia, en cambiar los puntos de vista sobre las cosas y, gradualmente, en lograr ser compatible con Dios. No se trata de no enfadarse nunca, ni de ser capaz de frenarse para perder los estribos no tan a menudo. Esto no tiene nada que ver con la transformación del carácter). Es un entendimiento bastante puro. Primero os plantearé una pregunta y, después, podéis meditar sobre ella: si tu carácter se ha transformado y entiendes la verdad, tu punto de vista sobre las cosas será compatible con Dios. Cuando esto sea así, ¿seguirás siendo compatible con la humanidad corrupta? No. Serás capaz de odiar a Satanás y los diablos en el corazón, y sentirás oposición, aversión y aborrecimiento hacia la humanidad corrupta que se resiste a Dios y lo traiciona; serás capaz de aborrecer todo tipo de cosas negativas, estarás incluso menos dispuesto a relacionarte con los que son propios de los diablos, y serás capaz de amar lo que Dios ama y odiar lo que Él odia. Estos son los resultados de entender la verdad. Si puedes conocerte verdaderamente y calar tu propia esencia-naturaleza, serás capaz de desentrañar la esencia común de la humanidad corrupta y de aborrecer de manera natural a los humanos corruptos que se resisten a Dios. Cuando observes sus puntos de vista falaces y absurdos, no estarás dispuesto a relacionarte con ellos, y te repugnarán y los rechazarás. Especialmente al ver cómo el ámbito religioso condena rabiosamente la encarnación y odia y aborrece la verdad en grado sumo, llegarás de manera natural a detestar a estas fuerzas del anticristo y las rechazarás por completo. Si entiendes la verdad y conoces a Dios auténticamente, aborrecerás de manera natural a los que son hostiles a Dios, se rebelan contra Él, lo rechazan y lo traicionan. ¿Cómo podrías seguir siendo compatible con esa gente? Por tanto, si tu carácter-vida ha cambiado, los no creyentes, y todos los que se resisten a Dios, te repugnarán particularmente y los aborrecerás. No obstante, dado que actualmente vivimos entre humanos corruptos, solo podemos soportar, y basar nuestra vida en la sabiduría. No podemos desdeñarlos, mantenernos alejados de ellos, ignorarlos o discutir con ellos cuando los veamos porque precisamente entendemos la verdad y se ha transformado nuestro carácter. No debemos hacer estas cosas, debemos ser sabios. Hay otra cuestión que todavía no habéis acabado de entender: algunos de vosotros creéis que la transformación del carácter y ser compatible con Dios significa no tener temperamento alguno, ser agradable y amable, y sonreír cordialmente incluso a los satanases y diablos; consideráis que esto es una transformación del carácter. ¿Es correcto este entendimiento? (No). Es un malentendido grave. Pero ¿por qué es incorrecto? Dios quiere salvar a la gente y ha expresado muchas palabras y ha realizado muchas obras, pero ¿en qué clase de persona quiere que se convierta la gente? En alguien cuyos pensamientos se basen en la verdad, y que la acoja como su consigna en la vida. Él no quiere que nadie carezca de pensamiento, como una especie de mentecato, y mucho menos que no tenga temperamento o emociones normales, como una persona en estado vegetativo. Quiere que se convierta en alguien que entienda la verdad y pueda escuchar Sus palabras y someterse a Él, una persona normal que ame lo que Él ama y odie lo que Él odia, a la que le guste lo que a Él le gusta y aborrezca y rechace lo que Él aborrece. Ahora deberíais tener claro qué quiere Dios transformar en el carácter de la gente. Él ha pronunciado muchas palabras y ha expresado muchas verdades; quiere salvar a la gente y cambiar a cada persona con Sus palabras. ¿Habéis pensado alguna vez en la semejanza que Dios quiere que tenga la gente a quien Él hace completa? Oigo a muchos hermanos y hermanas decir: “He creído en Dios durante mucho tiempo, pero hay muchos asuntos externos que todavía me limitan”. Algunas hermanas dicen: “Quiero llevar las ropas que veo que llevan los no creyentes, y mirar más de soslayo a quien vea que viste con elegancia”. Algunos hermanos dicen: “Veo familias ricas y adineradas, y también yo quiero ganar dinero. Cuando veo a una chica hermosa, quiero volver a mirarla y me dan ganas de enfadarme cada vez que veo algo que me disgusta. Estas actitudes corruptas que tengo todavía no han cambiado y, cuando me pasan cosas, siempre dejo que la imaginación se desenfrene. ¿Cómo puedo controlar todo esto? ¿Cuándo seré capaz de cambiar?”. Estas ideas son las que me llevan a decir que no entendéis qué es la transformación del carácter. Meramente os contenéis en cuanto a la conducta, las acciones externas, el temperamento y la personalidad. De esta manera no es posible transformar el carácter. ¿Cuáles de las palabras de Dios dicen que no deberíais hablar libremente, o mostrar las emociones cuando queráis, o enfadaros, etcétera? ¿Es esto lo que dice la palabra de Dios? Sus palabras simplemente desenmascaran de manera profusa la esencia corrupta del hombre y le indican cómo reconocer su carácter corrupto, desecharlo y transformarlo, emerger de la influencia de Satanás y, entonces, actuar según los requisitos de Dios, y convertirse en alguien que se ajuste a las intenciones de Dios y las satisfaga. Cuando entiendas la cuestión de qué es la transformación del carácter, ¿te seguirás escandalizando por estas acciones externas? ¿Seguirás enredado en todos estos asuntos externos? (No). Si no entiendes qué es la transformación del carácter, nunca captarás su esencia ni la lograrás. En particular, en el caso de algunos de los que se acaban de convertir desde la religión, sus puntos de vista sobre la fe en Dios aún no se han transformado a partir de las ideas y las nociones de la religión. Todavía buscan ser personas espirituales, pías, humildes y pacientes, complacientes amorosos y buenos samaritanos, ¡pero esto es un grave error! Si buscas ser esta clase de persona espiritual y complaciente, eres alguien que no posee entendimiento espiritual. ¿Puede una persona complaciente entender la verdad? ¿Puede conocerse a sí misma y desechar su carácter corrupto? Definitivamente no. Quienes buscan ser complacientes, jamás llegarán a la verdad, ni serán capaces de conocerse y transformar el carácter, y nunca obtendrán la aprobación de Dios. Por tanto, si quieres transformar el carácter, primero debes entender qué es y en qué consisten la fe verdadera en Dios y la sumisión a Él. Solo entonces serás capaz de embarcarte en la senda de perseguir la verdad.
La transformación del carácter no se basa en cambios en los rituales o los preceptos, y mucho menos en la ropa o la vestimenta, el comportamiento externo, la personalidad o el temperamento. No se trata de transformar un temperamento lento en uno rápido, o viceversa, ni un introvertido en un extrovertido, ni un parlanchín en alguien que no lo sea. ¡No es así, y queda muy lejos de los requisitos de Dios, muy distante! Cuando la gente comienza a creer en Dios, debido a que no entiende la verdad, siempre hace cosas según sus nociones y figuraciones. El resultado es que se desvía de la senda correcta y pierde varios años de su tiempo sin ganar nada real. En ese momento, no sabe que debería recorrer la senda de perseguir la verdad en la fe en Dios. En consecuencia, se desvía durante varios años antes de darse cuenta de que lo más importante de creer en Dios es entender la verdad y entrar en la realidad para alcanzar la salvación, de que este es el aspecto más crucial. Solo entonces entiende que la transformación del carácter de la que Dios habla no se refiere a cambios en la conducta externa, sino más bien a que las personas primero se entiendan a sí mismas —a que entiendan su propia esencia corrupta, se esfuercen por encontrar la causa principal relativa a comprender la esencia-naturaleza del hombre— y entonces se despojen de sus actitudes corruptas, pongan en práctica la verdad y sean capaces de someterse a Dios y adorarlo; esto es lo que significa cambiar el propio carácter-vida. ¿Conocéis ahora la raíz de por qué habéis creído en Dios durante años sin lograr ninguna transformación del carácter? Es porque no entendéis en qué consiste esta transformación y no sabéis los resultados y los estándares que Dios quiere conseguir al salvar a la gente. Es posible que algunos no acepten este aspecto de la verdad y digan: “Sé qué es la transformación del carácter, pero no me puedo controlar. Siempre hago lo que me gusta hacer y lo que pienso que está bien”. En general, no importa cómo lo expreses, esta manera de hablar demuestra que todavía no entiendes qué es la transformación del carácter, razón por la cual has producido todo tipo de nociones y figuraciones. Cuanto más se habla de esa transformación del carácter, más lejos de ti y de tu alcance se siente, y más incapaz pareces de realizarla. Cuanto más se debate sobre esa transformación del carácter y sobre desenmascarar la esencia-naturaleza de la humanidad, ¿no sentís, incluso con más fuerza, que vuestro carácter no ha cambiado en absoluto y que debéis seguir esforzándoos? ¿Por qué os pregunto sobre la transformación del carácter? En realidad, sé que no seréis capaces de responder. Algunos dirán: “Bien, ¿acaso no nos pones las cosas difíciles? ¿Por qué nos preguntas si sabes que no podemos contestar?”. No os pongo las cosas difíciles. Espero que os toméis a pecho cada pregunta que hago. No penséis simplemente en las frases o los temas de los que hablo ni consideréis el asunto cerrado una vez que parezca que ya lo habéis entendido. Cada frase, y cada aspecto del contenido que comparto ahora es un proceso por el que tendréis que pasar en el futuro. No se puede omitir ninguna parte, y se trata de cosas que, fundamentalmente, no poseéis. Os pregunto con la esperanza de que reflexionéis sobre vosotros mismos y de que examinéis si tenéis nociones y figuraciones humanas en el corazón. Deberíais reflexionar atentamente sobre si tenéis nociones humanas o pensamientos e ideas erróneos en vuestro acercamiento a la fe en Dios. En realidad, la gente tiene su propia mente y manera de pensar, y los asuntos relativos a la fe en Dios no son ninguna excepción. Por tanto, debes examinar la esencia de estos pensamientos y estas nociones. Ahora mismo, en nuestras reuniones, no nos limitamos a las formalidades que la gente sigue en el ámbito religioso: leer la Biblia, orar, escuchar sermones, y ahí acaba todo. ¿Puede ser así de simple? Por supuesto que no. Las materias que debatimos ahora son las más elevadas de todos los temas humanos, y más importantes que cualquier otra, porque conciernen al destino futuro de la humanidad y a los requisitos que Dios, quien ejerce soberanía sobre todas las cosas, tiene para el hombre. Exploramos esta clase de temas y los compartimos a diario, pero quizá, incluso ahora, haya quien no acabe de entenderlos. No hemos terminado de hablar sobre estos temas, y ninguno de ellos puede describirse o explicarse por completo. Por tanto, los asuntos de la vida no son tan simples como la gente imagina. No se trata únicamente de escuchar más sermones, de leer más la palabra de Dios, de hacer más anotaciones y después memorizar algunas frases famosas, ni de utilizar todas estas cosas para compartir con los hermanos y las hermanas en las reuniones. No es tan simple. Debes prestar atención y entender cada aspecto de la verdad del que Dios habla; estas también son verdades con las que debe dotarse cualquiera que busque alcanzar la salvación. Si entiendes por qué Dios requiere que la gente transforme el carácter, prestarás atención a eso en el corazón y te esforzarás por llegar a la verdad. Si no puedes ver claramente de qué trata la transformación del carácter, no amarás la verdad ni le prestarás atención. Al contrario, la verdad no te interesará, de modo que nunca serás capaz de obtenerla. Dios esclarece a los sedientos de verdad y se oculta de los que no la persiguen. Si tienes un corazón anhelante y buscador, Dios te esclarecerá, obrará en ti y, poco a poco, te hará entender claramente todos los aspectos de la verdad. ¿Creéis que el tema de la transformación del carácter es importante? (Sí, lo es). Definitivamente, es importante, porque necesitáis con urgencia entender este aspecto de la verdad ahora mismo. Teméis que no tenéis la verdad, que no habéis cambiado, que os abandonarán cuando se produzcan las catástrofes, y que caeréis y sufriréis en ellas. Por supuesto, algunos temen entender demasiado poco la verdad en estos momentos, y que, cuando Dios los somete a pruebas en el futuro, tropiecen y no sean capaces de mantenerse firmes, con lo que malgastarían todos los esfuerzos anteriores. Debido a que esta es la última etapa de la obra de Dios para salvar a la humanidad, si la gente no consigue alcanzar la salvación a estas alturas, su fe en Dios habrá fracasado completamente, su vida de fe en Dios habrá concluido y, finalmente, será destruida.
Si quieres lograr la transformación del carácter, primero debes entender qué es. Acabo de hablar de lo que algunos imaginan que es la transformación del carácter según sus nociones, y todos habéis estado de acuerdo en que las declaraciones y los puntos de vista de estas personas son incorrectos, erróneos e incompatibles con la transformación del carácter que Dios requiere. Así pues, ¿cómo deberíais entender la transformación del carácter? ¿Cómo deberíais conseguirla? Lograr transformar el carácter no es algo simple. Primero debéis tener la capacidad de comer, beber y comprender las palabras de Dios. Si no poseéis esta aptitud, no podréis entender la verdad ni conoceros a vosotros mismos y, por tanto, no seréis capaces de lograr la transformación del carácter. Esto se debe a que, si queréis conseguir esta transformación, debéis tener conocimiento de vuestro propio carácter corrupto y discernir según las palabras de Dios vuestros diversos pensamientos, puntos de vista, comportamientos y manifestaciones falaces. Debéis comparar vuestro estado con la palabra de Dios, llegar a entender vuestro propio carácter corrupto y ver claramente que la esencia de este carácter corrupto es algo que se resiste a Dios y lo traiciona, y algo que Él desdeña. Así, podréis despojaros de vuestro carácter corrupto y lograr gradualmente la transformación del carácter. Decidme, ya que la humanidad se ha corrompido tan profundamente, ¿será capaz de entender su carácter corrupto si no acepta las verdades que Dios expresa? ¿Podrá ver la realidad de su profunda corrupción? Todas las personas corruptas abogan por la educación, aceptan el conocimiento y compiten por adquirirlo; sin embargo, el mundo humano es cada vez más oscuro y malvado. ¿Y quién puede salvar a la humanidad de esta influencia de la oscuridad? De modo que es totalmente imposible lograr la transformación del carácter y vivir con semejanza humana si os apartáis de la palabra de Dios y no aceptáis Su juicio y purificación. Algunos dicen: “No quiero leer las palabras de Dios que hablan de juzgar y poner en evidencia a las personas porque se me clavan en el corazón y me provocan incomodidad”. ¿Serán capaces de conocerse a sí mismos si abordan las palabras de Dios de esta manera? ¿Podrán lograr la transformación del carácter fácilmente? No pasa nada si no te gusta leer las palabras de Dios que juzgan y castigan a la humanidad, porque en la casa de Dios hay himnos de Su palabra, así como vídeos de testimonios vivenciales para que los mires y aprendas. Canta más esos himnos, ya que cuentan con melodías que hacen que sea fácil aprenderlos y memorizarlos. Aprender a cantar estos himnos de la palabra de Dios de esta manera te aportará resultados, y te será sencillo recordar algunas de Sus palabras. Comienza a despertar tu interés por la verdad con estas palabras. Que sea necesario despertar el interés de las personas incluso cuando se trata de comer y beber la palabra de Dios… Decidme, ¿hasta qué punto dista la humanidad de los requisitos de Dios que se debe despertar el interés de la gente a través de himnos? ¡Esto demuestra que la humanidad en realidad no ama la verdad! Las palabras de Dios están muy bien pronunciadas e, independientemente del aspecto de la verdad que se comparta, son para el beneficio del hombre, de principio a fin, pero a las personas todavía no les gusta comerlas y beberlas. ¡La humanidad está realmente demasiado lejos de los requisitos de Dios! Por tanto, ¿qué se debe hacer al respecto? En primer lugar, debes orar a Dios cada vez que comas y bebas Sus palabras, y decir: “Oh, Dios, deseo buscar el cambio de carácter y conseguir un buen destino, porque temo caer en las catástrofes. También quiero comer y beber más Tus palabras, pero las que juzgan y ponen en evidencia a las personas son demasiado duras y se me clavan en el corazón, de modo que no me apetece leerlas. Por favor, esclaréceme, ayúdame, permíteme entender Tus palabras y ver que son todo lo que necesito en la vida y que son la vida que debería conseguir”. Si oras sinceramente de esta manera, Dios obrará en ti sin que ni siquiera te des cuenta y, poco a poco, te llevará a entender más Sus palabras, de una forma cada vez más profunda. Algunos dicen: “Me gusta mucho comer y beber las palabras de Dios, y ya las he leído de principio a fin, pero no sé qué verdades son las más importantes que se deben comprender ni qué realidades-verdad son las más importantes en las que se debe entrar, ni cómo debería ser mi búsqueda tendiente a lograr la transformación del carácter”. ¿Cómo se puede resolver este problema? En primer lugar, debes esforzarte mucho más con las palabras de Dios. No basta con meramente leerlas unas cuantas veces. Debes leerlas con atención muchas veces, sopesarlas y compartirlas a menudo, y practicarlas en tu vida, hasta que tengas una experiencia verdadera. Solo entonces podrás entender la verdad. Además, si no podéis hablar claramente sobre algunos temas, simplemente hacedlo en la medida que podáis. Dejad de lado los temas que realmente no podáis compartir con claridad por el momento; primero elegid hablar, desde lo trivial a lo profundo, sobre los temas que comprendáis más fácilmente y a los que podáis llegar con vuestro nivel actual de experiencia. La entrada en la vida no es un asunto simple, y es imposible entrar en profundidad después de creer simplemente durante tres o cinco años. Es lo mismo que el proceso de convertirse en una persona adulta: crecer poco a poco desde la infancia, de manera acumulativa, hasta que al final te conviertes en adulto al cabo de 20 o 30 años. Creer en Dios también requiere toda esta cantidad de años de experiencia y, por lo que respecta a las verdades relativas a someterse a Dios y amarlo, se tarda toda una vida en experimentarlas. Algunos dicen: “Como y bebo las palabras de Dios de esta manera, pero ¿cómo puedo calibrar exactamente si he transformado mi carácter de alguna forma?”. Esta pregunta preocupa a muchos hermanos y hermanas. Decidme, cuando un bebé acaba de nacer, y la madre lo alimenta y cuida de él, ¿se preocupa el bebé por cuándo crecerá y se convertirá en adulto? Por supuesto que no, porque no lo entiende. Por tanto, no es necesario hacer esta pregunta. Simplemente, espera a que aumente tu estatura y, entonces, lo entenderás de manera natural, y cuando llegue el momento en el que debas cambiar, también lo harás de manera natural. Dios hará cosas en cada etapa y período que atravieses, y dispondrá ciertos entornos o personas, acontecimientos y cosas para que aprendas lecciones. Haz memoria de tu fe en Dios, desde el principio hasta ahora, compara el tipo de puntos de vista que tenías cuando comenzaste a creer en Dios con los que tienes ahora, y sabrás si has cambiado. Ahora mismo, lo más importante es que comáis y bebáis más las palabras de Dios, que compartáis más, que escuchéis más sermones y que profundicéis más en Sus palabras. Esto es crucial, y es la condición principal para lograr la transformación del carácter. ¿Puedes lograr resultados si no lees las palabras de Dios ni compartes la verdad, sino que simplemente te centras en cómo sentir el toque del Espíritu Santo, cómo vivir dentro del espíritu y ser espiritual? No tiene sentido centrarse siempre en estas cosas, ya que todas son secundarias. Por tanto, ¿qué es lo más importante? Comer y beber más las palabras de Dios. Si no comes y bebes cuidadosamente Sus palabras, entonces, aunque te reúnas a diario o dirijas bien las ceremonias religiosas, no serás capaz de entender la verdad, y mucho menos de ponerla en práctica. Esto se debe a que la verdad está toda contenida en las palabras de Dios, y nunca podrás obtenerla si no comes y bebes Sus palabras. Toda la verdad proviene de las palabras de Dios, y si las abandonas, eso equivale a abandonar a Dios. Si te apartas de comer y beber las palabras de Dios, entonces no crees en Él y eres uno de los no creyentes. En ese caso, por muy buena que pueda ser tu conducta, nunca podrás alcanzar la salvación. En consecuencia, para los que creen en Dios, comer y beber Sus palabras es lo más importante. Si profundizas en la palabra de Dios, obtendrás resultados en función de cuánto te esfuerces. No hace falta que sopeses cuán destacados son exactamente estos resultados, ni que indagues en ello, ni mucho menos que te preocupes por eso. Esa no es tu responsabilidad. Dios hará Su obra y te dejará las cosas claras, te esclarecerá y te hará saber. Así pues, si alguien vuelve a preguntar en el futuro: “¿Cuándo me pondrá a prueba Dios? ¿Seré capaz de mantenerme firme? ¿Hasta qué punto he transformado el carácter realmente? ¿No puede Dios darme una respuesta definitiva?”, esto es intolerable e irrazonable. No es necesario que te preocupes por estas cosas. Cuando un día tengas estatura, y hayas transformado el carácter de verdad, serás capaz de superar una situación a la que te enfrentes y llevar el asunto correctamente, empleando los métodos que Dios requiere. Entonces sabrás que has cambiado. No se trata de un cambio externo, sino interno, y es una transformación del carácter y de la esencia.
La transformación del carácter no sobreviene de la noche a la mañana ni es algo que se pueda conseguir tras varios años de experiencia. Algunas personas a menudo fracasan y tropiezan cuando empiezan a cambiar sus defectos, y piensan: “Estoy acabado. No tengo remedio. El cambio de carácter no tiene nada que ver conmigo, es imposible que yo cambie. Incluso me cuesta mucho cambiar estos pequeños defectos y malos hábitos, así que ¿no será aún más difícil cambiar mi carácter?”. Se vuelven negativas y sienten que no tienen esperanza. No están dispuestas a comer y beber las palabras de Dios durante mucho tiempo. Cada vez que alguien las poda, sienten repulsión y negatividad y no están dispuestas a hacer sus deberes. No les interesa en absoluto la verdad. ¿Qué estado es este? Es un problema grave. ¿Habéis tenido alguna vez este tipo de experiencia? En vuestras experiencias de vida, a menudo sois negativos y débiles, así que ¿tenéis miedo de fracasar y tropezar? Muchas personas tienen miedo de hacerlo y de ser reveladas y descartadas. De hecho, no hay necesidad de tener miedo. Es normal fracasar y tropezar en el proceso de experimentar un cambio de carácter, y debería abordarse correctamente. Mientras puedas perseguir la verdad, no sentirás temor en tu corazón. El cambio de carácter no ocurre de la noche a la mañana; resolver las actitudes corruptas requiere muchos procesos. Esto se debe a que el cambio de carácter comienza desde la raíz misma —la naturaleza corrupta del hombre— y es una transformación radical y total. Es como cuando alguien contrae cáncer y desarrolla un tumor: deben operarlo para extraerlo, esa persona debe soportar mucho sufrimiento y es un proceso muy complejo. Durante la transformación del carácter, es posible que pases por muchas cosas antes de entender un poco la verdad o de lograr cierta transformación, o que experimentes muchas personas y muchos acontecimientos, cosas y distintos entornos, a la vez que tomes muchos desvíos, antes de alcanzar finalmente algún pequeño cambio. Esta transformación es valiosa, no importa lo grande que sea y se aprecia y se recuerda a ojos de Dios, porque has sufrido mucho y has pagado un precio muy alto por ella. Dios escruta las profundidades del corazón de las personas, conoce sus pensamientos, deseos y debilidades, y aún más sabe qué necesitan. Mientras seguimos al Dios práctico, deberíamos tener esta determinación: por muy grandes que sean los entornos en los que nos encontremos, o sean cuales sean las dificultades a las que nos enfrentemos, y por muy débiles o negativos que seamos, no podemos perder la fe en nuestra transformación del carácter ni en las palabras que Dios ha pronunciado. Él ha hecho una promesa a la gente y esto requiere que esta tenga determinación, fe y perseverancia para soportarla. A Dios no le gustan los cobardes, sino las personas con determinación. Incluso si has revelado mucha corrupción, si te has desviado mucho o has cometido muchas transgresiones, si te has quejado de Dios o si, mientras estabas en la religión, te has resistido a Él o has albergado blasfemias en contra de Él en el corazón, etcétera, Dios no se fija en nada de eso. Él solo observa si persigues la verdad y si algún día puedes cambiar. En la Biblia, hay una historia sobre el regreso del hijo pródigo; ¿por qué el Señor Jesús utilizó esta parábola? Para que la gente entienda que la intención de Dios de salvar a la humanidad es sincera y que Él le da a la gente la oportunidad de arrepentirse y cambiar. A lo largo de este proceso, Dios entiende a las personas, pues tiene un conocimiento profundo de sus debilidades y del grado de su corrupción. Sabe que las personas tropezarán y fracasarán. Al igual que un niño que aprende a caminar, por muy fuerte que sea físicamente, habrá momentos en los que tropezará y caerá, así como ocasiones en las que se golpeará con las cosas y dará un traspié. Dios entiende a cada uno tanto como una madre entiende a su hijo. Entiende las dificultades de cada persona, sus debilidades y sus necesidades. Incluso más, Dios entiende las dificultades, las debilidades y los fracasos a los que la gente se enfrentará en el proceso de la entrada en la vida y la transformación del carácter. Estas son las cosas que Dios entiende mejor. De esta manera, se dice que Él escruta las profundidades del corazón de las personas. Por muy débil que seas, mientras no renuncies al nombre de Dios ni lo abandones a Él ni este camino, siempre tendrás la oportunidad de transformar el carácter. Si dispones de esta oportunidad, tendrás esperanza de sobrevivir y, por tanto, de que Dios te salve. Cuando entendemos qué es la transformación del carácter, y qué tipo de proceso es necesario para lograrla, no deberíamos tener miedo, sino fe, y orar ante Dios: “¡Oh, Dios! Estoy profundamente corrupto. Ni siquiera sé qué es la verdad, y mucho menos qué es la transformación del carácter. Necesito realmente Tu salvación, y que me ayudes y me proveas, de modo que pueda saber cómo entender y poner en práctica Tus palabras y adquirir conocimientos y experiencia a partir de ellas; así, podré llevar Tus palabras a mi vida y tener Tu esclarecimiento y Tu orientación en cada una de mis palabras y acciones, en cada uno de mis movimientos, en todas mis intenciones y en todo lo que haga. Espero esto, lo anhelo, ansío vivir con humanidad normal y verdadera semejanza humana para satisfacerte. Pero todavía no puedo conseguirlo; mi corrupción aún es tan grande que ni siquiera me doy cuenta de ella. Por favor, revélame, ayúdame y provéeme. Esto es lo que necesito en este momento”. Debes orar de esta manera y tener esta determinación. Después de orar así, tu corazón y tu vida cambiarán sin que ni siquiera te des cuenta, porque tu forma de orar y buscar se refleja en tu determinación y en cómo Dios la hace realidad. No sirve de nada que siempre tengas miedo a fracasar, y atemorizarse antes de que algo realmente te suceda simplemente demuestra que careces de determinación y fe por lo que respecta al asunto de la transformación del carácter. En primer lugar, debes entender que dicha transformación no se produce de la noche a la mañana. ¿Pensáis que Satanás corrompió tan profundamente a la humanidad de un día para otro? No, Satanás ha corrompido a la gente durante milenios, su naturaleza satánica ya se ha puesto en evidencia por completo, y ha avanzado hasta un punto en el que ya no puede controlarla y sus revelaciones naturales solo pueden superar a las de Satanás. Ha llegado al nivel de ser enemiga de Dios, y al punto en el que siente desinterés, repulsión y aborrecimiento cada vez que oye que algo es la verdad, o la palabra de Dios, o que proviene de Dios. Las personas son corruptas e insensibles hasta ese punto, por eso no les resulta fácil entender la verdad, y mucho menos transformar el carácter. Eso no es tan simple como cambiar la conducta. Por tanto, debemos entender correctamente este asunto y abordarlo con la actitud adecuada. No podemos permitirnos tener fantasías exaltadas y decir: “Creo en Dios, y he comido y bebido Sus palabras en todo momento. ¿No cambiaré si Dios simplemente hace un poco más de Su obra y realiza algunas señales y prodigios?”. Este punto de vista no es realista, es figuración humana. Si siguiéramos las nociones y figuraciones humanas, no habría ninguna necesidad de que Dios hiciera Su obra de juicio, ni de que Él expresara tantas palabras que desenmascaran la corrupción de la humanidad, y mucho menos de que Él pusiera a prueba y refinara a la gente. Decidme, en el plan de gestión de Dios, ¿Él salva a la humanidad para derrotar a Satanás o lucha contra este para salvar a la humanidad? (Dios lucha contra Satanás a fin de salvar a la humanidad). Correcto. Debemos entender con precisión el plan de gestión de Dios. Por tanto, en el futuro, no digáis esta estupidez: “¿Por qué Dios simplemente no destruye a Satanás?”. Sin la corrupción de Satanás, ¿expresaría Dios tantas verdades para salvarnos? ¿Habríamos obtenido tantas verdades a estas alturas? Sin la corrupción de Satanás, nunca habría surgido el plan de gestión de Dios de salvar a la humanidad, ni Él habría planeado perfeccionar a este grupo de personas en los últimos días para convertirse en las que permanecen. Dios combate a Satanás para salvar a la humanidad y ganar a un grupo de personas. También puede decirse que Dios se hizo carne para luchar contra Satanás absolutamente en aras de perfeccionar a nuestro grupo de gente. Así pues, hemos visto que la intención de Dios, y el objetivo y la esencia de Su plan de gestión, es ganar a un grupo de personas verdaderas. Ese es el plan de gestión de Dios. ¡Ya podéis ver lo importante que es lograr la transformación del carácter en la propia fe en Dios y ser capaz de convertirse plenamente en una persona verdadera a quien Dios ama y desea ganar!
¿Tenéis una senda para lograr la transformación del carácter? ¿Sabéis qué cosas cambiarán? ¿Soléis hablar sobre este aspecto de la verdad? Acabamos de compartir que la transformación del carácter no se refiere a cambios en la conducta y la práctica externas, ni en los preceptos, ni en la personalidad. Entonces, ¿a través de qué medios se logra exactamente el cambio de carácter? ¿Habéis considerado esto alguna vez? Primero, debemos entender y conocer el carácter de Dios; solo entonces podemos llegar a entender la verdad. Entender la verdad no hace a las personas más instruidas o eruditas. Da lugar a un cambio que no se produce en el comportamiento ni la personalidad, sino en el carácter-vida, el cual es claramente diferente del cambio de comportamiento; produce un cambio en la esencia-vida. El efecto que se logra después de que las personas entienden la verdad es que son capaces de conocerse a sí mismas, y sus perspectivas sobre las cosas, así como sus pensamientos y opiniones, experimentan una transformación fundamental y se alinean con la verdad. Este es un aspecto. Otro es que cambian los principios que sustentan la manera en que se comportan las personas; en otras palabras, cambian su perspectiva de la vida y sus valores. Otro aspecto más de este cambio es que la naturaleza satánica y el carácter satánico profundamente arraigados en las personas cambian por completo, se despojan de sus actitudes corruptas y se vuelven capaces de someterse verdaderamente a Dios y adorarlo. Este es el cambio más fundamental. A grandes rasgos, estos son los tres aspectos del cambio del carácter-vida.
Vamos a hablar inicialmente del primer aspecto de la transformación del carácter: cómo la gente ve las cosas. Los pensamientos y los puntos de vista de las personas son, a saber, su manera de verlo todo. Satanás ha corrompido tan profundamente al hombre que muchos de estos pensamientos y puntos de vista son erróneos y absurdos, y para salvar a las personas, en primer lugar, Dios les cambia su manera de ver las cosas. Tomad un ejemplo simple: ¿Qué entendéis del conocimiento? ¿O de la ciencia? ¿Son el conocimiento y la ciencia la verdad? ¿Pueden resolver el carácter corrupto de las personas y capacitarlas para vivir con semejanza humana? ¿Pueden salvarlas de la influencia de Satanás? ¿Pueden llevarlas a conocer y someterse a Dios? ¿Pueden llevarlas a la salvación y a conseguir un buen destino? Ciertamente, no pueden. ¿De qué sirve el conocimiento en la vida de una persona? ¿Qué puede aportarles? Algunos piensan que el conocimiento es algo valioso en este mundo y que, cuanto más conocimiento tengan, mayor será su estatus y más pertenecerán a la élite, más nobles y cultos serán, de modo que no pueden vivir sin el conocimiento. Algunos piensan: “Si te va bien en tus estudios y obtienes abundante conocimiento, lo tendrás todo. Tendrás estatus, dinero, un buen trabajo y buenas perspectivas; tienes que tener conocimiento en este mundo. Sin conocimiento, todos te menosprecian. Te discriminarían y nadie querría tener nada que ver contigo; los que no tienen conocimiento solo pueden vivir en los escalones más bajos de la sociedad”. Así pues, adoran intensamente el conocimiento, lo valoran muchísimo y lo consideran sumamente importante, incluso más que la verdad. Algunos podrían decir: “Sin conocimiento, ¿puedo entender las palabras de Dios? ¿Acaso no habla Él también a través del conocimiento y de las palabras?”. Estas son dos cosas bastante diferentes. El conocimiento del que hablo ahora se refiere a historia humana, geografía, política, literatura, ciencia y tecnología modernas, o a ciertas aptitudes o materias, etcétera. La gente piensa que todo esto forma parte de la fortaleza de la humanidad y que los que tienen conocimiento lo tienen todo y pueden mantenerse firmes en este mundo, y así, todos consideran el conocimiento como algo extraordinariamente importante. En pocas palabras, se mire como se mire, este es un aspecto de los pensamientos y los puntos de vista humanos. Hay un dicho antiguo que reza: “Lee diez mil libros y recorre diez mil kilómetros”. ¿Qué significa esto? Significa que cuanto más leas, más culto y próspero serás, y sin importar en qué grupo de personas te encuentres, se te tendrá en muy alta estima y tendrás estatus. Todos albergan este tipo de pensamientos y opiniones en su corazón. Si alguien no puede ir a la universidad y obtener un diploma porque su familia no tiene los medios, lo lamentará toda la vida, por lo que se propondrá asegurarse de que sus descendientes estudien más, asistan a la universidad y obtengan títulos superiores, o incluso que cursen estudios superiores en el extranjero. Este es el pensamiento y el punto de vista que todos tienen con respecto al conocimiento; todos anhelan alcanzar el conocimiento. Muchos padres, por lo tanto, no escatiman esfuerzos ni gastos —llegando incluso a llevar a la familia a la bancarrota— para que sus hijos se eduquen y para pagar sus estudios. ¿Y qué hay de los extremos a los que llegan algunos padres para disciplinar a sus hijos? Les permiten solo tres horas de sueño por noche, los obligan a aprender y estudiar continuamente, o incluso los hacen emular a los antiguos y atarse el pelo al techo, con lo que les niegan el sueño por completo. Este tipo de historias, estas tragedias, siempre han ocurrido desde tiempos ancestrales hasta la actualidad, y son las consecuencias de la sed y la adoración del conocimiento por parte de la humanidad. Tal vez os parezcan desagradables estas palabras, ya que entre vosotros hay algunos con unos conocimientos y unas calificaciones académicas impresionantes. Por supuesto, no quiero decir que sea malo que tengáis educación, pero debéis tratar este asunto correctamente. Es decir, ahora debéis contar con una manera adecuada de tratar las cosas satánicas y de comprenderlas y entenderlas. No os prohíbo que estudiéis, ni mucho menos os impido que eduquéis a vuestros hijos y que les hagáis conseguir un título universitario y un buen trabajo. No me refiero a eso. No os restrinjo. Solo expreso Mi opinión, y pongo en evidencia el grado en el que la humanidad corrupta venera el conocimiento. Independientemente de lo elevado que sea tu nivel de conocimiento o de lo avanzados que sean vuestros grados y cualificaciones académicas, ahora hablo de los puntos de vista de la humanidad sobre el conocimiento y Mi opinión al respecto. ¿Sabéis qué piensa Dios del conocimiento? Alguien podría decir que Dios desea para la humanidad una ciencia desarrollada y que entienda más del conocimiento científico, y que no quiere que el hombre sea demasiado retrógrado, ignorante e incomprensivo. Estas palabras son correctas, pero Dios detesta cosas como el conocimiento científico. Algunos conocimientos científicos positivos —aunque no son la verdad— siguen siendo algo útiles para las personas; como mínimo, pueden rendir un poco de servicio. Por muy bueno que sea el conocimiento científico a los ojos del hombre, no es la verdad ni es un sustituto de esta. El conocimiento científico no puede salvar a las personas de la influencia de Satanás; solo la verdad puede permitirles despojarse de sus actitudes satánicas y ver claramente el rostro de Satanás. Por tanto, Dios expresa la verdad para purificar y cambiar a las personas, así como para transformar sus actitudes. Aunque en ocasiones las palabras de Dios pueden tocar puntos de vista o maneras de observar el conocimiento, como el confucianismo o las ciencias sociales, solo se mencionan de forma representativa. Al leer entre líneas las palabras de Dios, deberíamos ver que Él detesta el conocimiento humano. Dicho conocimiento no consiste solo en enunciados y principios simples; abarca algunos pensamientos y puntos de vista, además de absurdidad y prejuicios humanos, así como venenos de Satanás, y ciertos tipos de conocimiento pueden incluso desorientar y corromper a la gente. Son el veneno de Satanás. Una vez que alguien acepta este veneno y lo domina, se convertirá en un tumor en su interior, que se extenderá por todo el cuerpo e, inevitablemente, derivará en la muerte si esa persona no se sana con las palabras de Dios y la verdad. De modo que, cuanto más conocimiento adquiera y capte la gente, menos probable será que crea en la existencia de Dios y, al contrario, lo negará y se resistirá a Él. Esto se debe a que el conocimiento es algo que puede ver y a lo que tiene acceso, y se relaciona directamente con su vida, sus perspectivas y su porvenir. Las personas pueden adquirir mucho conocimiento en la escuela, pero están ciegas a la fuente del conocimiento y a su relación con el reino espiritual. La mayoría del conocimiento que la gente aprende y capta va en contra de la verdad de las palabras de Dios. En particular, el materialismo filosófico y la evolución encuadran en las herejías y las falacias del ateísmo y, sin duda, son falacias que se resisten a Dios. ¿Qué ganarás si lees libros de historia, las obras de autores muy conocidos o las biografías de grandes personalidades, o quizá si estudias ciertos aspectos científicos o tecnológicos? Por ejemplo, si estudias física, dominarás algunos principios físicos, la teoría newtoniana u otras doctrinas, pero, una vez aprendidas y asimiladas, estas cosas te controlarán la mente y te dominarán el pensamiento. Después, cuando llegues a leer las palabras de Dios, pensarás: “¿Cómo es que Dios no menciona la gravedad? ¿Por qué no se habla del espacio exterior? ¿Por qué Dios no habla de si la Luna tiene atmósfera o de cuánto oxígeno hay en la Tierra? Dios debería divulgar estas cosas, ya que realmente se deben hacer saber y contar a la humanidad”. Si albergas este tipo de pensamientos en el corazón, le darás la mayor importancia al conocimiento y las teorías que has estudiado, a la vez que considerarás la verdad y las palabras de Dios como algo secundario. Así es como tratarás la palabra de Dios. En cualquier caso, estas cosas relacionadas con el conocimiento desorientan y corrompen a las personas y las hacen apartarse de Dios, negarlo, resistirse a Él e incluso ser hostiles a Él. No importa si creéis o no, o si podéis aceptarlo hoy: llegará el día en el que admitiréis este hecho. El conocimiento puede llevar a la gente a la destrucción, al infierno; ¿podéis ver esto con claridad? Es posible que algunos no estén dispuestos a aceptarlo, porque entre vosotros hay algunas personas con un alto nivel de educación y muy cultas. No me burlo de vosotros ni soy sarcástico, simplemente expongo un hecho. Tampoco os pido que lo aceptéis aquí y ahora mismo, sino que lleguéis gradualmente a entender este aspecto. El conocimiento hace que utilices la mente y el intelecto para analizar y tratar todo lo que Dios hace. Se convertirá en una traba y un obstáculo para que conozcas a Dios y experimentes Su obra, y te llevará a apartarte de Dios y a resistirte a Él. Pero ya tienes conocimiento, así que, ¿qué debes hacer? Debes diferenciar entre el conocimiento práctico y el que proviene de Satanás y pertenece a la herejía y la falacia. Si lo único que aceptas es el conocimiento ateísta absurdo, esto puede obstruir tu fe en Dios, perturbar tu relación normal con Él y tu aceptación de la verdad, y bloquear tu entrada en la vida. Así es como deberías considerarlo, es lo correcto. Deberíais comprender este tema correctamente. Sé que algunos hermanos y hermanas tienen un alto nivel de educación, y no os ataco, ni me burlo de vosotros ni os margino. Este tema ha surgido hoy de repente, y estas son simplemente algunas palabras para advertiros, no para causar intencionadamente problemas a aquellos de vosotros que tienen cualificaciones académicas altas o cierto conocimiento y cultura. No se trata de haceros sentir negativos o abatidos, esa no es la intención en absoluto. Así pues, ¿podéis comprenderlo adecuadamente? (Sí, podemos). Siendo así, me siento aliviado y puedo respirar un poco mejor.
Después de haber hablado tanto sobre esto, ahora podéis ver que lograr la transformación del carácter no es una cuestión simple. No es algo que se consiga meramente a través de entender doctrinas y de seguir preceptos. Primero debes llegar a entenderte, ser capaz de reflexionar sobre tus pensamientos y puntos de vista, y descubrir cuáles de los que habitan en tu corazón niegan a Dios y se resisten a Él, así como esas cosas que Dios aborrece y que no le agradan. ¿Llegas a entender realmente tu propia naturaleza satánica, o las diversas actitudes satánicas que sueles revelar? ¿Eres capaz de diseccionarlas de verdad? Todos los seres humanos corruptos tienen actitudes satánicas, así como pensamientos e ideas erróneos profundamente arraigados. Todo el mundo es igual, con cierto grado de corrupción en el interior que es hostil a la verdad y se resiste a Dios. Nada de todo esto es compatible con la verdad, y la mayoría de las personas puede aceptarlo. Hace un momento, he hablado de cómo entender el conocimiento humano, y por qué digo que gran parte de todo ello es absurdo y erróneo. Es posible que algunos de vosotros os sintáis incómodos al oír eso, como si os hubieran metido el dedo en la llaga, pero se tenía que decir. Muchos de vuestros puntos de vista equivocados provienen del conocimiento, y este conocimiento falaz genera pensamientos y puntos de vista erróneos, que se os arraigan profundamente en el corazón. Si no resolvéis estos puntos de vista desatinados, os costará aceptar la verdad, y mucho más ponerla en práctica. Por tanto, espero que podáis aceptar las palabras de Dios y todas las verdades que Él expresa. Incluso si no estás dispuesto a hacerlo, deberías aprender de todos modos e intentar aceptarlas. De esta manera, vuestro corazón se acercará más al de Dios y os aproximaréis más a Sus requisitos. Si no experimentáis de manera práctica las palabras de Dios de esta forma, poniendo en práctica la verdad, vuestra fe en Dios siempre será mera palabrería, y será imposible entrar en la realidad-verdad. ¿Acaso no es así? Hoy he hablado un poco sobre el conocimiento, cosa que quizá os haya incomodado. Si realmente es así, lo siento, pero debéis afrontar estas realidades, ya que no se pueden obviar. Si las rehúyes, ¿cuándo podrás saber qué aspectos de tus pensamientos y puntos de vista son correctos y cuáles son erróneos? No puedes saberlo. Algún día tendrás que afrontar estos hechos; como dicen los no creyentes: “Una esposa fea finalmente conocerá a su familia política”. Ahora que crees en Dios, si quieres aceptar Su castigo y juicio, si quieres tener entrada en la vida, lograr la transformación del carácter y conseguir la salvación, debes afrontar estos hechos, aprender tus lecciones y soportar cierto tormento y sufrimiento. Deseas orar a Dios en el corazón, pero careces de las palabras adecuadas, de modo que te quedas sin habla, y la próxima vez que te encuentres con algo así volverás a estar incómodo durante varios días, y de nuevo te quedarás sin habla. No obstante, la siguiente vez que te encuentres con eso, descubrirás de forma inconsciente que realmente hay algunas cosas en tus pensamientos y puntos de vista que se resisten a Dios; serás capaz de asentir con la cabeza y admitir, de manera honesta y seria, que todo lo que Dios ha dicho es cierto, sin falsedad alguna, y que verdaderamente Dios es quien mejor conoce a la humanidad y entiende lo que existe en el corazón de cada uno. Llegará el día en el que tendrás este nivel de experiencia y, entonces, estarás en la senda correcta de creer en Dios y de cambiar el carácter-vida. En ese momento, puesto que no te resistirás a ninguna de las palabras que Dios dice, no te sentirás incómodo cuando las escuches y podrás aceptar todos los hechos que Dios pone al descubierto sin aversión y sin huir. Los afrontarás adecuadamente, y eso demostrará que ya has entrado en la palabra de Dios. Hoy no hemos hecho más que comenzar brevemente, ha sido un pequeño experimento. Tal vez os habéis sentido un poco incómodos, en una situación algo embarazosa, pero eso no importa. A Mí no me molesta, y espero que a vosotros tampoco, porque las palabras de juicio de Dios son mucho más duras que estas. Si Dios quiere realmente juzgaros, Sus palabras serán mucho más severas. ¿Pensáis que Dios hablará con amabilidad cuando ve una especie humana corrupta sin humanidad normal, irrazonable, con ojos completamente abiertos, pero que a la vez niegan y condenan a Dios y se resisten a Él? ¿Podría ser buena la actitud de Dios al poner en evidencia al hombre? Por supuesto que no. ¡Las palabras de Dios serían sin duda bastante severas, profundas y directas! Si podéis aceptar los pocos hechos que hoy hemos compartido, eso demuestra que habéis comenzado bien el camino de aceptar la palabra de Dios y Su castigo y juicio. En este primer aspecto, hemos hablado del problema de los pensamientos y los puntos de vista, con un pequeño ejemplo que todos conocéis, y hemos echado un vistazo al tema del conocimiento. No hablé mucho sobre esta materia por miedo a que algunos se sintieran incómodos, de modo que solo he hablado un poco en consideración a sus sentimientos, aunque de manera imperfecta y breve. Espero que podáis descubrirlo gradualmente a través de la experiencia, que busquéis lentamente la verdad en esta área y que experimentéis lo que el conocimiento puede reportar a la gente. Quizá hablemos más sobre este tema en el futuro, y espero que no os sintáis incómodos en ese momento y que no penséis: “¿Esto es algo contra mí? ¿Va dirigido a mí?”. Ninguno de esos pensamientos o ideas. Pero, por ahora, concluiremos aquí nuestra charla sobre el primer aspecto.
Ahora vamos a hablar del segundo aspecto de la transformación del carácter: la perspectiva sobre la vida. ¿Cuál es la vuestra? ¿Según qué principios vivís? ¿Entendéis algo? ¿Tenéis siquiera algún principio? ¿Tenéis alguna idea? Es decir, ¿qué clase de persona quieres ser? ¿Cuál es tu perspectiva sobre la vida, la dirección hacia la que la encaminas? (Ser alguien que le guste a Dios). (Seguir a Dios hasta el final durante el resto de mi vida). (Conocer a Dios). (Desechar mi carácter corrupto y que Dios me salve). Todo lo que habéis dicho es excelente, y demuestra que os esforzáis mucho en el corazón para perseguir la verdad, que estáis determinados a seguir a Dios para obtenerla y que tenéis un objetivo y un rumbo correctos en vuestra conducta propia, lo que demuestra que, en vuestra fe en Dios, no tenéis el corazón vacío ni perdéis simplemente el tiempo. Habéis hecho algún progreso durante este tiempo, y eso es cambiar; al menos, no diréis, como los no creyentes: “La vida solo consiste en comer rico y vestirse bien”. Si oís a alguien decir estas cosas, os desagradará y lo desdeñaréis. Independientemente de la medida en la que hayáis entrado en la verdad, deberíais tener determinación y seguir bien a Dios. Deberíais saber en el corazón: “Dado que Dios nos ha revelado los objetivos y los misterios de Su plan de gestión, y Su intención de salvar a la humanidad, y puesto que hemos visto Sus promesas y bendiciones, entonces, si permanecemos pasivos y no somos considerados con las intenciones de Dios, ¡realmente lo decepcionaríamos y estaríamos muy en deuda con Él!”. Tener este tipo de corazón demuestra que vuestros espíritus ya se han despertado y han comenzado a cambiar. En cualquier caso, a juzgar por vuestros esfuerzos para hacer el deber, todos os esmeráis en tomar la dirección y alcanzar los objetivos que Dios requiere, y eso es correcto. No importan las diferencias que haya en las perspectivas detrás de tus búsquedas, ya que todas son bastante prácticas y no son imaginarias ni vacías. ¿Pensáis que deberíamos tener el punto de vista de querer ser alguien que verdaderamente se somete y adora a Dios? ¿Acaso no deberíamos tener una perspectiva sobre la vida en la que ya no nos resistamos a Dios, y ya no hagamos que nos aborrezca ni que se enfade con nosotros, en un estado de furia constante, sino en la que el corazón de Dios sienta consuelo y seamos, como Abraham, verdaderos adoradores? Esta es la perspectiva sobre la vida que la gente debería tener. Cuando este tipo de perspectiva de la vida y esta clase de pensamientos hayan arraigado en tu corazón, y busques en esta dirección, ¿acaso no tendrán menos importancia la tentación y la seducción de las riquezas, el estatus, la fama y la ganancia mundanales? Cuando te esfuerzas, practicas y experimentas en esta dirección, sin que ni siquiera te des cuenta, las palabras de Dios se convertirán en tu consigna de vida en el corazón y en la base de tu existencia. Antes de que te percates, las palabras de Dios se convertirán en tu vida, la senda vital en tu interior. En ese momento, ¿no dejará de ser importante para ti todo lo relacionado con el mundo? Por tanto, también es importante cuál sea tu perspectiva sobre la vida. ¿En qué dirección buscas, en tu fe en Dios? ¿Es el rumbo correcto? ¿Es la senda adecuada? ¿Cuánto distas de los requisitos de Dios? Si buscas según los requisitos de Dios, vas en la dirección correcta. No importa siquiera si te descarrías un poco, te muestras algo débil o tienes algún fracaso; Dios no lo recordará y siempre te apoyará hasta que tu vida crezca. Considera esto: ¿qué tipo de gente le gusta a Dios? A Él le gustan los que persiguen la verdad, tienen determinación y son honestos. Él no teme que seas ignorante, débil o carente de sabiduría. Sin embargo, aborrece que no persigas la verdad, o que entiendas la verdad pero no la pongas en práctica, o que vivas sin leer Sus palabras, como una bestia desalmada, sin dirección ni objetivo en la vida; Dios aborrece que tengas esta actitud al creer en Él. Por tanto, para lograr la transformación del carácter a través de la fe en Dios, es muy importante la clase de perspectiva que tienes sobre la vida. Algunos dicen: “Mi objetivo en la vida es ser alguien de gran utilidad para Dios, alguien que pueda servirlo”. ¿Es esta una buena aspiración? Puede ser buena, pero la estatura humana está limitada y las aptitudes y las condiciones de la gente son distintas, de modo que aspirar a este objetivo está bien, pero tal vez no sea apto para ti. La perspectiva sobre la vida que las personas deberían tener es convertirse en alguien con verdad, humanidad, conciencia y razón que adora a Dios; es decir, una persona de verdad. Esta es la búsqueda más apropiada. Alguien podría decir: “¿Acaso no somos ahora personas reales?”. Por fuera lo eres, ya que tienes nariz y ojos, y una forma humana, pero según tu esencia, todavía no te has convertido en una persona real. Aún te falta demasiado y entiendes demasiadas pocas verdades. Para ser una persona real, alguien que posea la verdad y tenga humanidad, alguien que tema a Dios y se aparte del mal, que siga Su voluntad y lo adore, debes perseguir la verdad y obtenerla. Es una cuestión de práctica personal.
El tercer aspecto de la transformación del carácter es la naturaleza satánica de cada uno. Es el rasgo que más debemos entender y captar, ya que es el más importante en relación con la transformación del carácter. La naturaleza satánica es el carácter y la esencia corruptos de la humanidad, y este tema cubre muchas de las palabras de Dios que más ponen al descubierto este aspecto. Las palabras de Dios sobre esta cuestión también son las más estrictas, con muchos estilos distintos: algunas directamente dejan en evidencia y juzgan, mientras que otras presentan un giro más discreto por si la gente no pudiera aceptarlas. Pero no importa cómo se exprese ni el estilo o el tono utilizado, es cierto que lo que Dios desenmascara es la esencia del hombre. Dios pone al descubierto el aspecto más distintivo de la naturaleza satánica en dos capítulos. ¿Cuál es la esencia típica de la naturaleza satánica? ¿Lo sabéis? (Una naturaleza traidora). La naturaleza traidora desenmascarada en las palabras de Dios “Un problema muy serio: la traición (1)” y “Un problema muy serio: la traición (2)” es la representación típica de la naturaleza satánica. Otros rasgos como la sentenciosidad, la arrogancia, la falsedad, la perversidad y la resistencia de la humanidad se mencionan todas de alguna manera en cada capítulo; sin embargo, no hay ningún capítulo exclusivo en el que se explique especialmente la verdad de estos aspectos. Dios solo ha hablado sobre el tema de la “traición” en dos capítulos completos. A partir de esto, podemos ver que, a ojos de Dios, la traición humana es sumamente grave, ofende de manera directa a Su carácter y es lo que Él más odia y lo que maldice. ¿Cómo disecciona y trata Dios la esencia de la traición humana? Por supuesto, a Dios le desagrada la traición humana. La odia y la aborrece, y detesta a quienes lo traicionan. La traición es una faceta arquetípica de la naturaleza satánica. ¿De dónde proviene el origen de la naturaleza de la traición humana? De Satanás. Por tanto, debemos entender este aspecto del carácter. La causa fundamental de la traición proviene de Satanás, la naturaleza de Satanás es la traición, y Dios considera traición todo carácter que la gente revela en sus actos. ¿Por qué Dios habla tan extensamente de este asunto? Porque la traición humana es constante, sin importar el lugar o el tiempo e, independientemente de la conducta de las personas, algo profundamente arraigado en su naturaleza es su esencia de oponerse a Dios. Aunque digas que no quieres oponerte ni resistirte a Dios, eres incapaz de no hacerlo, pues tienes una naturaleza traidora en el interior. En virtud de esta naturaleza traidora, no puedes someterte a Dios, ni seguirlo hasta el final, ni aceptar completamente las palabras de Dios como tu vida. ¿Cómo deberías entender el problema de la traición? No importa el tiempo que haga que creas en Dios, ni cuántas de Sus palabras hayas comido y bebido, ni cuánto llegues a entenderlo, mientras tu naturaleza sea la de traicionar a Dios, no hayas aceptado Sus palabras en tu corazón ni hayas practicado y entrado en Sus palabras, así como tampoco estas se hayan convertido en tu vida, tu esencia siempre será la de traicionarlo. Es decir, si no has transformado el carácter, eres alguien que traiciona a Dios. Algunos dicen: “Puedo comprender las palabras de Dios y entiendo todo lo que Él dice. También estoy dispuesto a aceptarlas. Así pues, ¿cómo pueden decir que soy alguien que traiciona a Dios?”. Tu disposición a aceptarlas no implica que seas capaz de vivir las palabras de Dios, y mucho menos que hayas obtenido la verdad y que ellas ya te hayan hecho perfecto. La verdad de la naturaleza traidora de la humanidad es un tanto profunda y, a fin de que entendáis este aspecto de la verdad, tal vez necesitéis un período de experiencia. A ojos de Dios, todo lo que hace cada persona que cree en Dios es contrario a la verdad, es incompatible con la palabra de Dios y hostil a Él. Quizá tampoco seáis capaces de aceptar esto y digáis: “Servimos a Dios, lo adoramos, hacemos nuestros deberes en Su casa. Hemos hecho mucho, todo según las palabras y los requisitos de Dios, y de acuerdo con los arreglos del trabajo. ¿Cómo se puede afirmar que nos resistimos y traicionamos a Dios? ¿Por qué siempre nos desanimas? Nos costó mucho renunciar a nuestra familia y nuestras carreras y decidir seguir a Dios, así que ¿cómo puedes hablar así de nosotros?”. El objetivo de hablar así es que todos entiendan: tener algún buen comportamiento, renunciar a algo o sufrir algunas dificultades no significa que la naturaleza traicionera de una persona haya cambiado, ¡no es así! Sufrir es necesario, como lo es hacer tu deber, pero el hecho de que puedas sufrir o hacer tu deber no significa que las actitudes corruptas dentro de ti ya no existan. Esto se debe a que nadie ha experimentado un cambio real en su carácter-vida interior, nadie se ha convertido en una persona que se someta a Dios, y todos están todavía lejos de satisfacer Sus intenciones, por lo que no se ha cumplido el estándar para alcanzar la salvación. La fe de las personas en Dios está demasiado adulterada, sus actitudes corruptas se revelan demasiado. Muchas personas se convierten en líderes u obreros; aunque sirven a Dios, también se resisten a Él. ¿Qué significa esto? Significa que van intencionadamente en contra de las palabras de Dios, en contra de la verdad, y no practican según los deseos de Dios. Insisten en actuar según su propia voluntad, para lograr sus propios designios y objetivos, para poder ostentar el poder y tomar las decisiones, y para establecer sus propios reinos independientes y traicionar a Dios. Así, se han embarcado en la senda de Satanás. Este es el significado de servir a Dios pero a la vez resistirse a Él. ¿Lo entendéis ahora? (Sí).
Dejemos de hablar sobre la “traición” por ahora. Sigue habiendo un problema crucial, que es el de la arrogancia y la vanidad características de la naturaleza satánica. La arrogancia de la humanidad se revela y se muestra por todas partes, y no se puede restringir, aunque el hombre quiera. Se revela y brota de vez en cuando, y la gente no puede hacer nada al respecto. Después de que se manifiesta, las personas sienten remordimiento, y posteriormente deciden con firmeza que nunca permitirán que ocurra de nuevo, que jamás volverán a revelarla, pero aun así no son capaces de controlarla. ¿A qué se debe esto? A que el carácter de la gente no se ha transformado y su carácter corrupto sigue estando ahí. Esto nunca desaparecerá automáticamente de su interior y, cuando suceda algo, su carácter corrupto se revelará de manera natural. La causa de todo esto es el carácter arrogante y vanidoso de la humanidad. Cuando entiendes más la verdad, puedes ponerla en práctica y captar los principios-verdad, y a medida que tu entendimiento de la verdad sea cada vez más práctico, conozcas a Dios, te acerques más a Sus requisitos y tus puntos de vista sobre las cosas hayan cambiado, tu carácter arrogante menguará gradualmente, desaparecerá poco a poco, y tu carácter-vida comenzará a transformarse. En ese momento, el problema de la traición se podrá considerar completamente resuelto, y solo entonces serás alguien que ha sido salvado de verdad.
Otoño de 2007