J. Acerca de temer a Dios y apartarse del mal

544. Un ser creado genuino debe saber quién es el Creador, para qué sirve la creación del hombre, cómo cumplir con las responsabilidades de un ser creado y cómo adorar al Señor de toda la creación, uno debe entender, comprender, conocer y preocuparse por los propósitos, los deseos y las exigencias del Creador, y debe actuar de acuerdo con Su camino —temer a Dios y apartarse del mal—.

¿Qué es temer a Dios? ¿Y cómo puede alguien apartarse del mal?

“Temer a Dios” no significa sentir un terror u horror indescriptibles ni evadirse, ni colocarse a una distancia; no es idolatría ni superstición. Más bien es admiración, estima, confianza, entendimiento, preocupación, obediencia, consagración, amor, así como adoración, compensación, y sumisión incondicionales y resignadas. Sin un conocimiento genuino de Dios, la humanidad no tendrá una admiración, una confianza, un entendimiento, una preocupación u obediencia genuinos, sino sólo pavor e inquietud, sólo duda, malentendido, evasión, y elusión; sin un conocimiento genuino de Dios, la humanidad no tendrá una consagración y una compensación genuinas; sin un conocimiento genuino de Dios, la humanidad no tendrá una adoración y una sumisión genuinas, sólo idolatría y superstición ciegas; sin un conocimiento genuino de Dios, la humanidad no puede actuar de acuerdo a Su camino ni temerle, ni apartarse del mal. Por el contrario, toda actividad y conducta en las que el hombre se involucre estarán llenas de rebelión y desafío, con imputaciones difamatorias y juicios malignos sobre Él, y con la conducta malvada yendo en contra de la verdad y el verdadero significado de las palabras de Dios.

Cuando la humanidad tiene una confianza real en Dios, será sincera cuando le sigua y dependa de Él; sólo con una confianza real en Dios y una dependencia de Él la humanidad puede tener un entendimiento y una comprensión genuinos; junto con la comprensión real de Dios, viene la preocupación real por Él; sólo con una preocupación genuina por Dios, la humanidad puede tener una obediencia genuina y sólo con esta la humanidad puede alcanzar una consagración genuina. Sólo con una consagración genuina a Dios la humanidad puede tener una compensación incondicional y sin queja. Sólo con una confianza, una dependencia, un entendimiento, preocupación, una obediencia, una consagración y una compensación genuinos, la humanidad puede llegar verdaderamente a conocer el carácter y la esencia de Dios, y la identidad del Creador. Sólo cuando ha llegado a conocer verdaderamente al Creador, la humanidad puede despertar en sí misma la adoración y la sumisión genuinas. Sólo cuando tiene una adoración y una sumisión reales al Creador, la humanidad podrá ser verdaderamente capaz de dejar de lado sus caminos malvados, es decir, apartarse del mal.

Esto constituye todo el proceso de “temer a Dios y apartarse del mal”, y es también el contenido en su totalidad del temor a Dios y apartarse del mal. Este es el camino que se debe recorrer para lograr temer a Dios y apartarse del mal.

Extracto de ‘Conocer a Dios es el camino para temer a Dios y apartarse del mal’ en “La Palabra manifestada en carne”

545. En primer lugar, sabemos que el carácter de Dios es majestad e ira. Él no es una oveja a la que cualquiera puede matar; menos aún un muñeco para que las personas lo controlen como quieran. Tampoco es un montón de aire que se pueda manejar a su antojo. Si crees realmente que Dios existe, entonces debes tener un corazón que teme a Dios y debes saber que no se debe enojar Su esencia. Este enojo puede ser causado por una palabra, o tal vez por un pensamiento o por cierto tipo de comportamiento vil; quizá incluso por un comportamiento apacible, una conducta que sea aceptable a los ojos y a la ética humana; o quizás sea causado por una doctrina o una teoría. Sin embargo, una vez que has enojado a Dios, has perdido tu oportunidad y han llegado tus últimos días. ¡Esto es algo terrible! Si no entiendes que no se debe ofender a Dios, es posible que no le tengas miedo, y le ofendas rutinariamente. Si no sabes cómo temer a Dios, eres incapaz de hacerlo, y desconocerás la forma de situarte en la senda para andar en Su camino: temer a Dios y apartarse del mal. Una vez que te das cuenta de ello y eres consciente de que a Dios no se le debe ofender, sabrás lo que es temer a Dios y apartarse del mal.

Extracto de ‘Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra’ en “La Palabra manifestada en carne”

546. Aunque la esencia de Dios contiene un elemento de amor, y Él es misericordioso con todas y cada una de las personas, estas pasan por alto y olvidan el hecho de que Su esencia también es una de dignidad. Que Él tenga amor no quiere decir que las personas puedan ofenderle libremente, sin incitar en Él sentimiento o reacción, ni el hecho de que tenga misericordia significa que no tenga principios en Su forma de tratar a las personas. Dios está vivo; existe de verdad. No es un muñeco imaginario ni cualquier otro objeto. Dado que Él existe, deberíamos escuchar atentamente la voz de Su corazón en todo momento, prestar mucha atención a Su actitud y llegar a entender Sus sentimientos. No deberíamos usar las imaginaciones humanas para definir a Dios ni debemos imponer en Él pensamientos o deseos humanos, obligando a Dios a tratar a las personas de una manera humana basada en sus imaginaciones. Si lo haces, ¡estás enojando a Dios, estás tentando Su ira, y desafiando a Su dignidad! Por tanto, una vez hayáis comprendido la gravedad de este asunto, insto a todos y cada uno de vosotros presentes a ser cautos y prudentes en vuestras acciones, en vuestro discurso. Respecto a vuestro trato con Dios, ¡cuanto más cautos y prudentes seáis, mejor! Cuando no entiendas cuál es la actitud de Dios, evita hablar con descuido, no seas negligente en tus acciones ni apliques etiquetas a la ligera. Todavía más importante, no llegues a conclusiones de manera arbitraria. En su lugar, debes esperar y buscar; estas acciones son también una expresión del temor a Dios y de apartarse del mal.

Extracto de ‘Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra’ en “La Palabra manifestada en carne”

547. Si no comprendes el carácter de Dios, entonces te será imposible realizar la labor que deberías hacer para Él. Si no conoces la esencia de Dios, entonces te será imposible tener reverencia y temor por Él; antes bien, solo habrá indiferencia y prevaricación despreocupadas, y lo que es más, blasfemia incorregible. Aunque comprender el carácter de Dios es sin duda importante, y conocer la esencia de Dios no puede tomarse a la ligera, nadie jamás ha examinado o indagado a fondo estas cuestiones. Es evidente que todos vosotros habéis descartado los decretos administrativos que Yo he decretado. Si vosotros no comprendéis el carácter de Dios, entonces será muy probable que ofendáis Su carácter. Ofender Su carácter equivale a provocar la ira de Dios mismo, en cuyo caso, el fruto final de tus acciones será la transgresión de los decretos administrativos. Ahora debes darte cuenta de que cuando conoces la sustancia de Dios, también puedes entender Su carácter, y cuando entiendes Su carácter, también habrás comprendido Sus decretos administrativos. No hace falta decir que, mucho de lo que contienen los decretos administrativos alude al carácter de Dios, pero no todo Su carácter es expresado en dentro de ellos. En consecuencia, debéis ir un paso más allá en el desarrollo de vuestra comprensión del carácter de Dios.

Extracto de ‘Es muy importante comprender el carácter de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

548. Las personas que genuinamente creen en Dios siempre lo tienen en su corazón y siempre llevan en su interior un corazón reverente a Dios, un corazón que ama a Dios. Aquellos que creen en Dios deben hacer las cosas con cautela y prudencia, y todo lo que hagan debe estar de acuerdo con los requisitos de Dios y ser capaz de satisfacer Su corazón. No deben ser obstinados y hacer lo que les plazca; eso no corresponde al decoro santo. Las personas no deben desbocarse y ondear el estandarte de Dios por todas partes al tiempo que van fanfarroneando y estafando por todos lados; este es el tipo de conducta más rebelde. Las familias tienen sus reglas; ¿acaso no ocurre con más razón en la casa de Dios? ¿No son los estándares todavía más estrictos? ¿No hay todavía más decretos administrativos? Las personas son libres de hacer lo que quieran, pero los decretos administrativos de Dios no pueden alterarse a voluntad. Dios es un Dios que no tolera las ofensas por parte de los humanos; Él es un Dios que condena a muerte a las personas. ¿Acaso las personas realmente no lo saben ya?

Extracto de ‘Una advertencia a los que no practican la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

549. En cada era, mientras obra entre los seres humanos, Dios les otorga algunas palabras y les comunica algunas verdades. Estas les sirven a las personas como el camino al que deben adherirse, por el que deben andar, la senda que les permite temer a Dios y apartarse del mal, y el que las personas deberían poner en práctica y respetar en sus vidas y a lo largo de sus viajes vitales. Por estas razones Dios expresa estas declaraciones a la humanidad. Las personas deben observar estas palabras que vienen de Él, pues observarlas es recibir vida. Si una persona no las observa y no las pone en práctica, y tampoco las vive en su vida, entonces no está practicando la verdad. Asimismo, si esto es así, las personas ni le temen a Dios ni se apartan del mal ni pueden satisfacerlo. Los que no pueden satisfacerle tampoco pueden recibir Su elogio, y este tipo de personas no tienen desenlace.

Extracto de ‘Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra’ en “La Palabra manifestada en carne”

550. Andar en el camino de Dios no tiene que ver con observar reglas superficiales, significa que al enfrentarte a un problema, ante todo lo veas como una situación organizada por Dios, una responsabilidad que Él te ha concedido, o una tarea que Él te ha confiado. Cuando te enfrentes a este problema, deberías considerarlo incluso como una prueba que te ha puesto Dios. Entonces, debes tener un estándar en tu corazón y debes pensar que este asunto procede de Dios. Debes reflexionar en cómo lidiar con ello de forma que puedas cumplir con tu responsabilidad, mientras le seas fiel a Dios; además de cómo hacerlo sin enfurecerle ni ofender Su carácter. […] Esto es porque para mantenerse en el camino de Dios, no podemos descuidar nada que tenga que ver con nosotros, o que ocurra a nuestro alrededor; ni siquiera las cosas pequeñas. Aunque nos parezca que debamos prestarle atención o no, mientras estemos haciendo frente a un asunto, no deberíamos pasarlo por alto. Deberíamos considerar todas las cosas que nos suceden como una prueba que nos ha dado Dios. ¿Qué piensas de esta manera de considerar las cosas? Si tienes esta clase de actitud se confirma el siguiente hecho; en el fondo temes a Dios y estás dispuesto a apartarte del mal. Si tienes este deseo de satisfacer a Dios, lo que pones en práctica no estará lejos de cumplir el estándar de temer a Dios y apartarse del mal.

Extracto de ‘Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra’ en “La Palabra manifestada en carne”

551. El temor que Job tenía de Dios y su obediencia a Él son un ejemplo para la humanidad, y su perfección y rectitud fueron la cúspide de la humanidad que el hombre debía poseer. Aunque no vio a Dios, se dio cuenta de que Él existía realmente y como resultado de esta comprensión temió a Dios, y debido a su temor de Dios fue capaz de obedecerlo. Dio rienda suelta a Dios para que tomase todo lo que tenía, sin quejarse, y se postró delante de Él y le dijo que, incluso si Dios tomaba su carne en ese mismo momento, él le permitiría hacerlo con alegría, sin quejarse. Toda su conducta se debió a su humanidad perfecta y recta. Es decir, como consecuencia de su inocencia, honestidad y bondad Job fue firme en su comprensión y experiencia de la existencia de Dios, y sobre este fundamento se impuso exigencias y estandarizó su pensamiento, comportamiento, conducta y principios de acción delante de Dios, según Él lo dirigiera y de acuerdo con Sus hechos, que él había visto entre todas las cosas. Con el tiempo, sus experiencias provocaron en él un temor auténtico y real de Dios y le hicieron apartarse del mal. Esta era la fuente de la integridad a la que Job se aferraba con firmeza. Job era poseedor de una humanidad sincera, inocente y amable, y tenía una experiencia real de temer a Dios, obedecerlo y de apartarse del mal, así como el conocimiento de que “Jehová dio y Jehová quitó”. Solo por estas cosas fue capaz de mantenerse firme en su testimonio en medio de los ataques tan despiadados de Satanás; solo por ellas fue capaz de no decepcionar a Dios y darle una respuesta satisfactoria cuando Sus pruebas cayeron sobre él.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”

552. Job no había visto el rostro de Dios ni había oído palabras pronunciadas por Él, y mucho menos experimentado personalmente Su obra; sin embargo, todos han sido testigos de su temor de Dios y de su testimonio durante las pruebas; Él los ama, se deleita en ellos y los elogia, y las personas los envidian, admiran, y además cantan sus alabanzas. No había nada extraordinario ni grandioso en su vida: como cualquier persona ordinaria, vivía una vida común y corriente: salía a trabajar al amanecer y regresaba al hogar para descansar al anochecer. La diferencia es que durante varias décadas poco destacables de su vida, adquirió una perspectiva del camino de Dios, fue consciente y entendió Su gran poder y Su soberanía, como ninguna otra persona lo había hecho nunca. No era más listo que cualquier otra persona común, su vida no era especialmente férrea ni, aún menos, él tampoco tenía habilidades especiales invisibles. Sin embargo, poseía una personalidad honesta, bondadosa y recta, que amaba la ecuanimidad, la justicia, y las cosas positivas, algo que la mayoría de las personas ordinarias no poseen. Diferenciaba entre el amor y el odio, tenía sentido de la justicia, era inflexible y persistente, y prestó meticulosa atención al detalle en su pensamiento. Así, durante su tiempo común y corriente sobre la tierra vio todas las cosas extraordinarias que Dios había hecho, Su grandeza, Su santidad y Su justicia; Su preocupación por el hombre, Su gracia y Su protección sobre este, así como la honorabilidad y la autoridad del Dios supremo. La primera razón por la que Job fue capaz de obtener estas cosas, que estaban fuera del alcance de cualquier persona normal, era que tenía un corazón puro; este le pertenecía a Dios, y el Creador lo dirigía. La segunda razón era su búsqueda: procuraba ser impecable y perfecto, alguien que cumpliera la voluntad del Cielo, que fuera amado por Dios, y que se apartara del mal. Job poseía y buscaba estas cosas aunque fuera incapaz de ver a Dios u oír Sus palabras; aunque nunca le había visto, había llegado a conocer los medios por los que Él domina todas las cosas, y entendió la sabiduría con la que Él lo hace. Aunque nunca había oído las palabras habladas por Dios, Job sabía que el recompensar al hombre y el quitarle cosas, todo procede de Él. Aunque los años de su vida no fueron diferentes de los de una persona ordinaria, no permitió que lo poco destacado de su existencia afectase a su conocimiento de la soberanía de Dios sobre todas las cosas, o a seguir el camino de temer a Dios y apartarse del mal. A sus ojos, las leyes de todas las cosas estaban llenas de Sus hechos, y Su soberanía podía contemplarse en cualquier parte de la vida de la persona. No había visto a Dios, pero era capaz de darse cuenta de que Sus hechos están por todas partes, y durante su tiempo común y corriente sobre la tierra, fue capaz de ver y de ser consciente de los hechos extraordinarios y maravillosos de Dios, y Sus maravillosas disposiciones, en cada rincón de su vida. Que Dios estuviese escondido y en silencioso no le estorbó para tomar consciencia de Sus hechos ni afectó a su conocimiento de Su soberanía sobre todas las cosas. Su existencia fue la comprensión, durante su vida diaria, de la soberanía y de las disposiciones de Dios, quien está escondido entre todas las cosas. En ella también oyó y entendió la voz del corazón de Dios y las palabras de Dios, quien permanece callado entre todas las cosas, pero que expresa la voz de Su corazón y Sus palabras al gobernar las leyes de todas las cosas. Ves, pues, que si las personas tienen la misma humanidad y búsqueda que Job, pueden obtener la misma conciencia y conocimiento, y adquirir el mismo entendimiento y conocimiento de la soberanía de Dios sobre todas las cosas que él. Dios no se le había aparecido ni le había hablado, pero él fue capaz de ser perfecto y recto, de temerle y apartarse del mal. En otras palabras, sin que Dios se le aparezca o le hable al hombre, Sus hechos entre todas las cosas y Su soberanía sobre estas son suficientes para que el ser humano sea consciente de Su existencia, Su poder y Su autoridad; estos dos últimos son suficientes para que el hombre siga el camino de temer a Dios y apartarse del mal.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”

553. “Temer a Dios y apartarse del mal” y conocer a Dios, están indivisiblemente conectados por miles de hilos, y la conexión entre ellos es evidente por sí sola. Si uno desea conseguir apartarse del mal, debe sentir primero un temor real de Dios; si uno desea conseguir un temor real de Dios, debe tener primero un conocimiento real de Dios; si uno desea conseguir el conocimiento de Dios, debe experimentar primero las palabras de Dios, entrar en la realidad de Sus palabras, experimentar Su reprensión y Su disciplina, Su castigo y juicio; si uno desea experimentar las palabras de Dios, debe encontrarse cara a cara con las palabras de Dios, encontrarse cara a cara con Dios, y pedirle que proporcione oportunidades para experimentar Sus palabras en la forma de todas las clases de entornos que impliquen a personas, acontecimientos, y objetos; si uno desea encontrarse cara a cara con Dios y con Sus palabras, debe poseer primero un corazón simple y sincero, la actitud a aceptar la verdad, la voluntad de resistir el sufrimiento, la determinación y la valentía de apartarse del mal, y la aspiración de convertirse en un ser creado genuino… De esta forma, yendo adelante paso a paso te acercarás cada vez más a Dios, tu corazón será cada vez más puro, y tu vida y el valor de estar vivo, junto a tu conocimiento de Dios, estarán cada vez más llenos de sentido y se expandirán cada vez más radiantes.

Extracto de ‘Conocer a Dios es el camino para temer a Dios y apartarse del mal’ en “La Palabra manifestada en carne”

Anterior: I. Acerca de cumplir el deber propio adecuadamente

Siguiente: K. Acerca de conocer a Dios

Los desastres son frecuentes. ¿Quieres saber cómo recibir al Señor antes de los grandes? Contáctanos ahora y exploremos juntos para encontrar el camino.
Contacta con nosotros por Messenger
Contacta con nosotros por WhatsApp

Contenido relacionado

Capítulo 35

¡Siete truenos salen del trono, hacen temblar el universo, vuelcan el cielo y la tierra y resuenan por los cielos! El sonido penetra los...

Capítulo 28

Cuando vine de Sion, todas las cosas me esperaban y, cuando regresé a Sion, todos los hombres me recibieron. Conforme iba y venía, Mis...

Ajustes

  • Texto
  • Temas

Colores lisos

Temas

Fuente

Tamaño de fuente

Interlineado

Interlineado

Ancho de página

Índice

Buscar

  • Buscar en este texto
  • Buscar en este libro