H. Acerca de cómo lograr temer a Dios y apartarse del mal
415. Un auténtico ser creado debe saber quién es el Creador, cuál es el propósito de la creación del hombre, cómo llevar a cabo las responsabilidades de un ser creado y cómo adorar al Creador; debe entender, captar, conocer y mostrar consideración por las intenciones, los deseos y los requerimientos del Creador, así como seguir Su camino: temer a Dios y apartarse del mal.
¿Qué es temer a Dios? ¿Y cómo puede alguien apartarse del mal?
“Temer a Dios” no significa sentir un miedo o un terror inexplicables, tampoco ser evasivo ni mantener las distancias; no es idolatría ni superstición. Más bien significa admiración, reverencia, confianza, comprensión, consideración, sumisión, dedicación, amor, así como adoración, retribución y rendición incondicionales y sin queja. Sin un conocimiento genuino de Dios, las personas no tendrán una admiración genuina, una confianza genuina, una comprensión genuina, una consideración o una sumisión genuinas, solo terror e inquietud; solo duda, malinterpretaciones, una actitud evasiva y de mantener las distancias. Sin un conocimiento genuino de Dios, las personas no tendrán una dedicación y una retribución auténticas; sin un conocimiento genuino de Dios, no tendrán una adoración y una rendición auténticas, solo idolatría y superstición ciegas; sin un conocimiento genuino de Dios, las personas no pueden de ninguna manera seguir Su camino ni temerlo ni apartarse del mal. Por el contrario, toda actividad y conducta en las que participan estará llena de rebeldía y resistencia contra Dios, de calumnias y juicios sobre Él, de acciones malvadas contrarias a la verdad y al verdadero significado de las palabras de Dios.
Una vez que las personas tengan verdadera confianza en Dios, de veras lo seguirán y dependerán de Él; solo con auténtica dependencia de Dios pueden las personas entenderlo y comprenderlo de manera genuina; junto con la comprensión genuina de Dios viene la consideración genuina por Él; solo con auténtica consideración hacia Dios pueden las personas tener auténtica sumisión; solo con auténtica sumisión a Dios pueden tener las personas auténtica dedicación; solo cuando se dedican de manera genuina a Dios pueden corresponderle de manera incondicional y sin queja; solo con auténtica dependencia, una comprensión, una consideración, una sumisión, una dedicación y una retribución genuinas, las personas pueden llegar a conocer de verdad el carácter y la esencia de Dios, así como la identidad del Creador. Solo cuando han llegado a conocer verdaderamente al Creador, puede surgir en ellas la adoración y la rendición genuinas. Solo cuando tengan una adoración y una rendición reales hacia el Creador, podrán librarse de veras de las acciones malvadas, es decir, apartarse del mal.
Esto constituye la totalidad del proceso de “temer a Dios y apartarse del mal” y es también la totalidad del contenido relativo a esta cuestión. Esta es la senda que debe recorrerse para lograr temer a Dios y apartarse del mal.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Prefacio
416. En primer lugar, sabemos que el carácter de Dios es majestad e ira; Él no es una oveja que se deja para que cualquiera la sacrifique, y mucho menos una marioneta que se deja para que las personas la manipulen como quieran. Él tampoco es el simple aire que se convoca y se despide a voluntad. Si de veras crees que Dios existe, deberías tener un corazón temeroso de Dios y saber que no se debe hacer enfadar a Su esencia. Él puede enfurecerse debido a una palabra, o tal vez a un pensamiento, o tal vez a algún tipo de conducta vil, o tal vez a una forma de conducta leve, una conducta que es aceptable a los ojos y la ética de los humanos, o debido a una doctrina o una teoría. Sin embargo, una vez que has enfurecido a Dios, has perdido tu oportunidad y tus últimos días han llegado. ¡Esto es algo terrible! Si no entiendes que Dios no tolera ofensa, tal vez no le tengas miedo y cometas ofensas contra Él a menudo. Si no sabes cómo temer a Dios, es imposible que lo temas y no sabrás cómo embarcarte en la senda de seguir el camino de Dios: temer a Dios y apartarse del mal. Una vez que te des cuenta y seas consciente de que Dios no tolera ofensa, sabrás qué hacer para temer a Dios y apartarte del mal.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra
417. Aunque la esencia de Dios contiene un elemento de amor y Él es misericordioso con todas y cada una de las personas, la gente ha pasado por alto y ha olvidado el hecho de que Su esencia es poseer dignidad. Que Él tenga amor no significa que las personas puedan cometer ofensas contra Él a voluntad, sin que Él sienta nada ni reaccione de ninguna manera; que Él tenga misericordia no significa que no tenga principios en Su manera de tratar a las personas. Dios es un Dios viviente; Su existencia es sumamente real. Él no es una marioneta de fantasía ni ningún otro objeto. Dado que Él sí existe, deberíamos estar atentos en todo momento a la voz de Su corazón, prestar mucha atención a Su actitud e intentar comprender Sus sentimientos. No uses las figuraciones humanas para delimitar a Dios y no le impongas los pensamientos de la mente humana ni los deseos de la voluntad humana, pidiéndole a Dios que trate a las personas usando métodos humanos y basándose en figuraciones humanas. Si lo haces, ¡estás provocando a Dios, sometiendo a examen Su cólera y desafiando Su dignidad! Por tanto, una vez que hayáis llegado a entender la gravedad de este asunto, ¡os insto a todos y cada uno de vosotros a ser cautelosos y prudentes en vuestras acciones y en vuestras palabras, y a ejercer la máxima cautela y prudencia en cómo tratáis los asuntos relativos a Dios! Cuando no entiendas cuál es la actitud de Dios, no hables de manera imprudente, no actúes de manera imprudente ni pongas etiquetas de manera imprudente; más aún, no saques conclusiones arbitrariamente. En su lugar, deberías esperar y buscar. Estas son manifestaciones de temer a Dios y apartarse del mal. Si puedes lograr esto y poseer esta actitud antes que nada, Dios no te culpará por tu necedad, ignorancia y falta de entendimiento de las cosas; en cambio, debido a tu actitud —tu temor a ofender a Dios, tu respeto por Sus intenciones y tu disposición a someterte a Él—, Dios te recordará, te guiará y te esclarecerá, o bien mostrará indulgencia hacia tu inmadurez e ignorancia. De lo contrario, a consecuencia de la actitud irreverente que tienes hacia Él —al juzgarlo como deseas o especular arbitrariamente sobre Sus deseos y definirlos—, Dios te condenará, te disciplinará e incluso te castigará; o bien, tendrá algo que decir sobre ti y tal vez lo que diga sea relativo a tu desenlace. Por tanto, lo enfatizo una vez más: cada uno de vosotros debería ser cauteloso y prudente respecto a todo lo que proviene de Dios. No habléis ni actuéis de manera imprudente. Antes de decir nada, deberías considerar: “¿Enfadará a Dios esta acción mía? Al hacerla, ¿estoy temiendo a Dios?”. Incluso en los asuntos sencillos, deberías meditar más sobre estas preguntas y considerarlas más. Si de veras puedes practicar de acuerdo con estos principios en todos los aspectos, en todas las cosas, en todo momento, y adoptar tal actitud especialmente cuando no entiendas algo, entonces Dios siempre te guiará y te proporcionará una senda a seguir.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra
418. Os exhorto a que hagáis un esfuerzo real para entender el contenido de los decretos administrativos y a que os esforcéis por conocer el carácter de Dios. De lo contrario, os resultará difícil mantener vuestros labios sellados, se os soltará la lengua y pronunciaréis palabras altisonantes. Sin querer ofenderéis el carácter de Dios, caeréis en las tinieblas y perderéis la presencia del Espíritu Santo y la luz. Ya que no tenéis principios cuando actuáis, haces y dices lo que no debes, entonces recibirás la retribución que mereces. Debes saber que, aun cuando careces de principios en las palabras y las acciones, Dios posee altos principios en ambas. La razón por la que recibes retribución es porque has ofendido a Dios, no a una persona. Si en tu vida ofendes muchas veces el carácter de Dios, entonces estás destinado a ser un hijo del infierno. Al hombre le puede parecer que solo has cometido unos pocos actos que no concuerdan con la verdad, y nada más. Pero ¿eres consciente de que, a los ojos de Dios, ya eres alguien para quien no hay más ofrenda por el pecado? Debido a que has infringido los decretos administrativos de Dios más de una vez y, además, no muestras ninguna señal de arrepentimiento o de dar marcha atrás, no te queda más remedio que precipitarte en el infierno donde Dios castiga al hombre. Mientras siguen a Dios, un pequeño número de personas ha cometido algunos hechos que infringen los principios, pero, después de ser podadas y guiadas, gradualmente descubrieron su propia corrupción y, acto seguido, entraron en el camino correcto de la realidad, y hoy siguen con los pies en la tierra. Tales son las personas que han de sobrevivir al final. Sin embargo, es al honesto a quien quiero; si eres una persona honesta y actúas de acuerdo con principios, entonces puedes ser un confidente de Dios. Si en tus acciones no ofendes el carácter de Dios y buscas Sus deseos y tienes un corazón temeroso de Dios, entonces tu fe cumple con el estándar. Es muy probable que quien no teme a Dios y no posee un corazón que tiembla terriblemente vulnere los decretos administrativos de Dios. Muchos sirven a Dios gracias a la fuerza de su pasión, pero no entienden los decretos administrativos de Dios y, mucho menos, tienen idea de las implicaciones de Sus palabras. Así que, con sus buenas intenciones, a menudo terminan haciendo cosas que perturban la gestión de Dios. En casos graves, son expulsados de la casa de Dios, privados de cualquier otra oportunidad de seguirlo, y son arrojados al infierno, poniendo fin a toda relación con la casa de Dios. Estas personas hacen el trabajo de la casa de Dios con base en la fuerza de sus buenas intenciones ignorantes y terminan enfureciendo el carácter de Dios. La gente trae a la casa de Dios sus formas de servir a funcionarios y a señores e intentan ponerlas en práctica, pensando inútilmente que pueden aplicarlas aquí sin esfuerzo. Nunca imaginan que Dios no tiene el carácter de un cordero, sino el de un león. Por tanto, aquellos que se relacionan con Dios por primera vez no pueden comunicarse con Él, ya que el corazón de Dios es diferente al del hombre. Solo después de que entiendas muchas verdades puedes llegar a conocer continuamente a Dios. Este conocimiento no está compuesto por palabras y doctrinas, sino que puede ser utilizado como un tesoro por medio del cual entras en una relación cercana de confianza con Dios, y como prueba de que Él se deleita en ti. Si careces de la realidad del conocimiento y no estás equipado con la verdad, entonces tu servicio apasionado solo puede traerte la aversión y el asco de Dios.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Tres advertencias
419. Si no comprendes el carácter de Dios, entonces te será imposible realizar la labor que deberías hacer para Él. Si no conoces la esencia de Dios, entonces te será imposible tener miedo y temor hacia Él; en su lugar, solo habrá superficialidad y evasivas despreocupadas e, incluso más que eso, blasfemia incorregible. Aunque comprender el carácter de Dios es sin duda importante y conocer la esencia de Dios no puede tomarse a la ligera, nadie jamás ha examinado estas cuestiones ni indagado seriamente en ellas. Es evidente que todos vosotros habéis desestimado los decretos administrativos que Yo he emitido. Si no comprendéis el carácter de Dios, entonces será muy probable que ofendáis Su carácter. Ofender Su carácter equivale a provocar la cólera de Dios mismo, en cuyo caso, el fruto final de tus acciones será la vulneración de los decretos administrativos. Ahora debes darte cuenta de que cuando conoces la esencia de Dios, también puedes entender Su carácter, y cuando entiendes Su carácter, también habrás comprendido los decretos administrativos. No hace falta decir que mucho de lo que contienen los decretos administrativos alude al carácter de Dios, pero no todo Su carácter es expresado dentro de ellos. En consecuencia, debéis ir un paso más allá en el desarrollo de vuestra comprensión del carácter de Dios.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Es muy importante comprender el carácter de Dios
420. Dios es un Dios viviente. Las personas se comportan de manera diferente en distintas situaciones, y la actitud de Dios hacia estas conductas difiere porque Él no es una marioneta ni es un montón de aire vacío. Llegar a conocer la actitud de Dios es una búsqueda digna para la especie humana. Las personas deberían aprender cómo pueden lograr poco a poco el conocimiento del carácter de Dios y llegar a entender Su corazón a partir de conocer la actitud de Dios. Cuando llegues a entender gradualmente el corazón de Dios, no sentirás que temerle y apartarse del mal sea algo tan difícil de lograr. Además, cuando sí entiendas a Dios, no serás tan propenso a delimitarlo. Una vez que hayas dejado de delimitar a Dios, serás menos propenso a cometer una ofensa contra Él, y sin que te des cuenta, Dios te guiará para que obtengas conocimiento de Él, y así tendrás temor a Dios en tu corazón. Entonces dejarás de definirlo en función de las palabras y doctrinas o las teorías que has dominado, y en su lugar buscarás constantemente los deseos de Dios en todas las cosas. De esta manera, sin darte cuenta, te convertirás en una persona que es conforme a las intenciones de Dios.
La obra de Dios es invisible e intocable para los humanos, pero en lo que a Él respecta, las acciones de todas y cada una de las personas —junto con su actitud hacia Él— no solo son perceptibles para Dios, sino también visibles para Él. Esto es algo de lo que todo el mundo debería ser consciente y que debería tener claro. Puede que siempre pienses: “¿Sabe Dios lo que estoy haciendo aquí? ¿Sabe en qué estoy pensando? Tal vez sí, y tal vez no”. Si sostienes este punto de vista al creer en Dios y seguirlo, y también dudas de Su obra y de Su existencia de esta manera, entonces tarde o temprano llegará un día en el que provocarás Su ira, pues ya estás al borde de un peligroso precipicio. He visto a gente que ha creído en Dios durante muchos años y, sin embargo, todavía no ha obtenido la realidad-verdad, y mucho menos ha entendido las intenciones de Dios. Estas personas no logran ningún progreso en su vida y su estatura, se atienen solo a la más superficial de las doctrinas. Esto se debe a que nunca han aceptado la palabra de Dios como su vida y nunca han afrontado ni aceptado Su existencia. Dime, cuando Dios ve a tales personas, ¿le agrada? ¿Siente consuelo Su corazón? Por tanto, la manera en que las personas creen en Dios es lo que decide su porvenir. En lo que respecta a cómo buscan las personas y cómo abordan a Dios, sus actitudes son de primordial importancia. No relegues a Dios al fondo de tu mente como si Él fuera solo aire; en cambio, siempre debes pensar que el Dios en el que crees es un Dios viviente, un Dios real. Él no está sentado allí arriba en el tercer cielo sin nada que hacer. En su lugar, está escrutando constantemente el corazón de todos, escrutando las acciones de todos, escrutando cada una de tus palabras y de tus obras, escrutando cómo te comportas y cuál es tu actitud hacia Él. Ya sea que estés dispuesto a entregarte a Dios o no, toda tu conducta y tus pensamientos e ideas están expuestos ante Él y Él los está escrutando. Debido a tu conducta, a tus obras y a tu actitud hacia Él, la opinión que Dios tiene de ti y Su actitud hacia ti cambian constantemente. Aun así, debo advertir a algunos de vosotros: no te consideres un bebé en las manos de Dios, como si Él te mimara mucho, como si no pudiera prescindir de ti y como si Su actitud hacia ti fuera inmutable y nunca pudiera cambiar; ¡deja de soñar! Dios es justo en Su trato hacia todas y cada una de las personas y lleva a cabo la obra de conquista y salvación de estas con gran seriedad. Esta es Su gestión. Él trata a todas y cada una de las personas con seriedad; no las trata como a mascotas ni las engatusa ni juega con ellas. El amor de Dios por los humanos no es del tipo que mima o consiente, ni Su misericordia y tolerancia hacia la especie humana son indulgentes ni permisivas. Por el contrario, el amor de Dios por los humanos implica apreciarlos, compadecerse de ellos y respetar la vida; Su misericordia y tolerancia conllevan Sus expectativas respecto de los humanos y son el fundamento necesario para la supervivencia de la humanidad. Dios está vivo y Dios existe realmente; Su actitud hacia la especie humana tiene principios, no es en absoluto una clase de precepto, y puede cambiar. Sus intenciones para la humanidad cambian y se transforman gradualmente con el tiempo, dependiendo de las circunstancias y junto con la actitud de todas y cada una de las personas. Por tanto, deberías saber en tu corazón con absoluta claridad que la esencia de Dios es inmutable, y que Su carácter se expresará en diferentes momentos y en diferentes contextos. Puede que no pienses que este es un asunto serio y que uses tus propias nociones personales para imaginar cómo debería hacer las cosas Dios. Sin embargo, hay veces en las que sucede lo diametralmente opuesto, y al usar tus propias nociones personales para intentar evaluar a Dios, ya lo has enfurecido. Esto se debe a que Dios de ninguna manera opera tal como piensas que lo hace ni tratará este asunto como dices que lo hará. Por tanto, te recuerdo que seas cuidadoso y prudente en tu manera de abordar todo lo que te rodea y que aprendas a practicar de acuerdo con el principio de “seguir el camino de Dios: temer a Dios y apartarse del mal” en todas las cosas. Debes determinar con precisión los asuntos relativos a las intenciones y la actitud de Dios, debes encontrar personas esclarecidas con las que compartir sobre estos asuntos y debes buscar con seriedad. No contemples al Dios en el que crees como a una marioneta, juzgándolo a voluntad, llegando a conclusiones arbitrarias sobre Él y abordándolo con una actitud irreverente. Mientras Dios te trae la salvación y determina tu desenlace, puede mostrarte misericordia y tolerancia o administrar Su juicio y castigo sobre ti, pero en cualquier caso, Su actitud hacia ti no es inamovible. Depende de tu propia actitud hacia Él, así como de tu entendimiento de Él.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra
421. Las personas que genuinamente creen en Dios siempre lo tienen en su corazón y siempre llevan en su interior un corazón temeroso de Dios, un corazón amante de Dios. Aquellos que creen en Dios deben hacer las cosas con cautela y prudencia, y todo lo que hagan debe estar de acuerdo con los requisitos de Dios y ser capaz de satisfacer Su corazón. No deben ser obstinados y hacer lo que les plazca; eso no corresponde al decoro santo. Las personas no deben desbocarse, fanfarroneando y estafando por todos lados, al tiempo que ondean el estandarte de Dios; este es el tipo de conducta más rebelde. Las familias tienen sus reglas, y las naciones, sus leyes; ¿acaso no ocurre con más razón en la casa de Dios? ¿Acaso no tiene estándares todavía más estrictos? ¿No tiene todavía más decretos administrativos? Las personas son libres de hacer lo que quieran, pero los decretos administrativos de Dios no pueden alterarse a voluntad. Dios es un Dios que no tolera las ofensas por parte de los humanos; Él es un Dios que derriba a las personas. ¿Acaso las personas realmente no lo saben ya?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Una advertencia a los que no practican la verdad
422. En cada era de la obra de Dios, Él otorga algunas palabras a la gente y le cuenta algunas verdades. Estas verdades les sirven a las personas como el camino al que deben apegarse, el que deben seguir, el camino que les permite temer a Dios y apartarse del mal; estas verdades son las que las personas deberían poner en práctica y a las que atenerse en su vida y a lo largo de su viaje de vida. Este es el propósito de Dios al expresar estas palabras a la humanidad. Las personas deben apegarse a estas palabras que vienen de Dios, pues apegarse a ellas es obtener vida. Si una persona no se apega a ellas y no las pone en práctica, y tampoco las vive en su vida, entonces no está poniendo en práctica la verdad. Y si las personas no están poniendo en práctica la verdad, entonces no le están temiendo a Dios ni se están apartando del mal ni pueden satisfacer a Dios. Si las personas no pueden satisfacer a Dios, no pueden recibir Su aprobación; en ese caso, no tendrán un desenlace.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra
423. Seguir el camino de Dios no tiene que ver con observar preceptos superficiales; más bien, significa que, al enfrentarte a un problema, ante todo lo contemplas como una situación instrumentada por Dios, como una responsabilidad que Él te ha dado o una tarea que Él te ha encomendado. Cuando te enfrentes a este problema, deberías considerarlo incluso como una prueba que te está poniendo Dios. Cuando te enfrentes a este problema, debes tener un estándar en tu corazón y debes pensar que este asunto procede de Dios. Debes reflexionar sobre cómo lidiar con ello de forma que puedas cumplir con tu responsabilidad al tiempo que le eres leal a Dios, así como sobre cómo hacerlo sin enfadarle ni ofender Su carácter. […] Esto es porque, para seguir el camino de Dios, no podemos descuidar nada que tenga que ver con nosotros, o que ocurra a nuestro alrededor; ni siquiera las cosas pequeñas; siempre que algún asunto nos sobrevenga, ya sea que nos parezca que deberíamos prestarle atención o no, no debemos pasarlo por alto, sino que deberíamos contemplarlo como una prueba que nos ha dado Dios. ¿Qué piensas de esta actitud? Si tienes esta clase de actitud, se confirma el siguiente hecho: tu corazón teme a Dios y tu corazón quiere apartarse del mal. Si tienes este deseo de satisfacer a Dios, lo que pones en práctica no estará lejos de cumplir el estándar de temer a Dios y apartarse del mal.
A menudo hay quienes creen que los asuntos a los que las personas no prestan mucha atención y que no suelen mencionar no son más que cosas menores y no tienen nada que ver con practicar la verdad. Cuando se enfrentan precisamente a una cuestión así, estas personas no le dan muchas vueltas y lo dejan pasar. En realidad, cuando te encuentras con esta cuestión, es precisamente el momento en el que deberías aprender la lección de cómo temer a Dios y apartarte del mal, y deberías ser aún más consciente de lo que Dios está haciendo cuando te encuentras con ella. Dios está justo a tu lado, observando cada una de tus palabras y acciones y mirando todo lo que haces y qué cambios se producen en tus pensamientos: esta es la obra de Dios. Algunos preguntan: “Entonces, ¿por qué no lo he sentido?”. No lo has sentido porque no has tratado el camino de temer a Dios y apartarse del mal como el camino más importante al que atenerse. Por tanto, no puedes percibir la sutil obra que Dios hace en las personas de acuerdo con sus diversos pensamientos y manifestaciones. ¡Eres un cabeza de chorlito! ¿Qué es un asunto mayor? ¿Qué es un asunto menor? Los asuntos que implican seguir el camino de Dios no se dividen en mayores y menores, todos son muy importantes: ¿lo entendéis? (Lo entendemos). En términos de asuntos cotidianos, hay algunos que las personas consideran muy importantes, y otros que se consideran cosas menores. Las personas a menudo ven estos asuntos mayores como muy importantes y consideran que provienen de Dios. Sin embargo, en medio de estos grandes acontecimientos, debido a la estatura inmadura de las personas y a su escaso calibre, con frecuencia no están a la altura de las intenciones de Dios, no pueden obtener ninguna revelación ni adquirir ningún conocimiento real que sea de valor. En cuanto a los asuntos menores, la gente simplemente los pasa por alto y deja que desaparezcan poco a poco. Así pues, las personas han perdido muchas oportunidades de ser examinadas y puestas a prueba ante Dios. ¿Qué significa si siempre pasas por alto a las personas, los acontecimientos y las cosas, así como las situaciones que Dios ha instrumentado para ti? Significa que cada día, e incluso en cada momento, estás renunciando constantemente a que Dios te perfeccione, así como a Su guía. Cada vez que Dios instrumenta una situación para ti, Él está observando en secreto, escrutando tu corazón y tus pensamientos e ideas, mirando cómo piensas y cómo actuarás. Si eres una persona descuidada —alguien que nunca se ha tomado en serio el camino de Dios, Sus palabras o la verdad—, no serás consciente ni prestarás atención a lo que Dios desea lograr o lo que requiere de ti en los entornos que dispone para ti. Tampoco sabrás cómo las personas, los acontecimientos y las cosas que encuentras se relacionan con la verdad o las intenciones de Dios. Después de que te enfrentes a circunstancias y pruebas reiteradas como estas sin que Dios vea ningún resultado en ti, ¿cómo actuará? Tras haberte enfrentado repetidamente a pruebas, no has honrado la grandeza de Dios en tu corazón, ni te has tomado en serio las circunstancias que Él instrumentó para ti, ni las has considerado como pruebas o exámenes Suyos. En su lugar, una tras otra, has apartado las oportunidades que Dios te otorgó, dejándolas escapar una y otra vez. ¿No es esta una rebeldía extrema que exhiben las personas? (Sí). ¿Se sentirá herido Dios debido a esto? (Sí). ¡Incorrecto, Dios no se sentirá herido! Oírme decir eso os ha sorprendido una vez más. Puede que penséis: “¿No se dijo antes que Dios siempre se siente herido? Entonces, ¿no se sentirá herido? ¿Y cuándo se siente herido?”. En resumen, Dios no se sentirá herido en esta situación. Así pues, ¿cuál es la actitud de Dios hacia el tipo de conducta descrito anteriormente? Cuando las personas rechazan las pruebas y los exámenes que Dios les envía y cuando los eluden, solo hay una actitud que Él tiene hacia esa gente. ¿Qué actitud es? Dios desdeña a esta clase de persona desde el fondo de Su corazón. Existen dos capas de significado para la palabra “desdeñar”. ¿Cómo lo explico desde Mi punto de vista? La palabra “desdeñar” conlleva connotaciones de profundo aborrecimiento y odio. ¿Y cuál es la otra capa de significado? Es el aspecto que implica renunciar a algo. Todos sabéis lo que significa “renunciar”, ¿verdad? En pocas palabras, “desdeñar” es una palabra que representa la reacción y actitud definitivas de Dios hacia aquellas personas que se comportan de esa manera; es aborrecimiento y antipatía extremos hacia ellas, y por tanto conduce a la decisión de renunciar a ellas. Esta es la decisión final de Dios hacia una persona que nunca ha seguido Su camino y que nunca ha temido a Dios ni se ha apartado del mal.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra
424. El temor y la sumisión de Job hacia Dios son un ejemplo para la especie humana, y su perfección y honradez fueron la cima de la humanidad que debería poseer el hombre. Aunque no vio a Dios, llegó a comprender que Él existía verdaderamente y debido a esta comprensión temía a Dios y, debido a su temor de Dios, fue capaz de someterse a Él. Le dio a Dios rienda suelta para que tomara todo lo que tenía, pero no se quejó y se postró ante Dios y le dijo que, en ese mismo momento, incluso si Dios tomaba su carne, él le permitiría hacerlo con gusto, sin quejarse. Toda su conducta se debió a su humanidad perfecta y honrada. Es decir, a causa de su inocencia, honestidad y bondad, Job creía firmemente en la existencia de Dios que había comprendido y percibido. Sobre este cimiento se exigió a sí mismo y reguló su pensamiento, comportamiento, conducta y principios de acción ante Dios de acuerdo con la guía que Él le dispensaba y los hechos de Dios que había visto entre todas las cosas. Con el tiempo, sus experiencias causaron en él un temor real y verdadero de Dios y le hicieron apartarse del mal. Esta fue la fuente de la integridad a la que Job se aferraba. Job poseía una humanidad honesta, inocente y bondadosa, y tenía experiencia real de temer a Dios, someterse a Él y apartarse del mal, así como el conocimiento de que “Jehová dio y Jehová quitó”. Solo debido a estas cosas fue capaz de mantenerse firme en su testimonio en medio de ataques tan malévolos de Satanás, y solo debido a ellas fue capaz de no decepcionar a Dios y de proporcionarle una respuesta satisfactoria cuando Sus pruebas recayeron sobre él.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II
425. Job no había visto el rostro de Dios ni había oído palabras pronunciadas por Él, y mucho menos experimentado personalmente Su obra; sin embargo, todos han sido testigos de su temor de Dios y de su testimonio durante las pruebas; Él los ama, se deleita en ellos y los aprueba, las personas los envidian, admiran y además cantan sus alabanzas. No había nada extraordinario ni grandioso en su vida: como cualquier persona ordinaria, vivía una vida común y corriente: salía a trabajar al amanecer y regresaba al hogar para descansar al anochecer. La diferencia es que durante varias décadas poco destacables de su vida, adquirió una perspectiva del camino de Dios, experimentó en persona y entendió Su gran poder y Su soberanía, como ninguna otra persona lo había hecho nunca. No era más listo que cualquier otra persona común, su vida no era especialmente férrea ni, aún menos, él tampoco tenía habilidades especiales invisibles. Sin embargo, poseía una calidad humana honesta, bondadosa y honrada, una calidad humana que amaba la ecuanimidad, la justicia, y las cosas positivas, algo que la mayoría de las personas ordinarias no poseen. Diferenciaba entre el amor y el odio, tenía sentido de la justicia, era inflexible y persistente, y prestó meticulosa atención al detalle en su pensamiento. Así, durante su tiempo común y corriente sobre la tierra vio todas las cosas extraordinarias que Dios había hecho, Su grandeza, Su santidad y Su justicia; Su preocupación por el hombre, Su gracia y Su protección sobre este, así como la honorabilidad y la autoridad del Dios supremo. La primera razón por la que Job fue capaz de obtener estas cosas, que estaban fuera del alcance de cualquier persona normal, era que tenía un corazón puro; este le pertenecía a Dios, y el Creador lo dirigía. La segunda razón era su búsqueda: procuraba ser una persona impecable y perfecta, alguien que cumpliera la voluntad del Cielo, que fuera amado por Dios, y que se apartara del mal. Job poseía y perseguía estas cosas sin haber visto a Dios ni haberlo oído hablar; aunque nunca había visto a Dios, había llegado a conocer los medios a través de los cuales Él tiene soberanía sobre todas las cosas y obtuvo una comprensión de la sabiduría con la que Dios hace esto. Aunque nunca había oído las palabras pronunciadas por Dios, Job sabía que los hechos de recompensar al hombre y quitarle al hombre provienen todos de Dios. Aunque los años de su vida no fueron diferentes de los de cualquier persona común, no permitió que lo poco destacable de su vida afectara su conocimiento de la soberanía de Dios sobre todas las cosas ni su recorrido por el camino de temer a Dios y apartarse del mal. A sus ojos, las leyes que gobiernan el funcionamiento de todas las cosas estaban llenas de los hechos de Dios, y la soberanía de Dios podía verse en cualquier aspecto de la vida de una persona. No había visto a Dios, pero era capaz de experimentar la ubicuidad de los hechos de Dios, y durante los días de su vida corriente, en cada rincón de su vida era capaz de ver y comprender los hechos extraordinarios y maravillosos de Dios, así como podía ver Sus maravillosos arreglos. La ocultación y el silencio de Dios no impidieron que Job comprendiera Sus hechos ni afectaron su conocimiento de la soberanía de Dios sobre todas las cosas. Durante su vida corriente, su vida fue la experiencia personal de la soberanía y los arreglos de Dios, quien está oculto entre todas las cosas. Además, durante el transcurso de su vida corriente, escuchó atentamente y entendió la voz del corazón de Dios y Sus palabras, las cuales, aunque Él permanecía en silencio entre todas las cosas, se expresaban a través de Su soberanía sobre las leyes que gobiernan el funcionamiento de todas las cosas. Como veis, entonces, si las personas tienen la misma humanidad y búsqueda que Job, pueden obtener la misma comprensión y conocimiento que él y pueden adquirir el mismo entendimiento y conocimiento de la soberanía de Dios sobre todas las cosas que Job. Dios no se le había aparecido a Job ni le había hablado, pero este fue capaz de ser perfecto y honrado y de temer a Dios y apartarse del mal. En otras palabras, sin que Dios se haya aparecido o haya hablado al hombre, los hechos de Dios entre todas las cosas y Su soberanía sobre todas las cosas son suficientes para que el hombre experimente la existencia, el gran poder y la autoridad de Dios, y el gran poder y la autoridad de Dios son suficientes para hacer que el hombre recorra el camino de temer a Dios y apartarse del mal.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II
426. “Temer a Dios y apartarse del mal” y conocer a Dios son cosas que están indivisiblemente conectadas por infinidad de hilos, y la conexión entre ellas es evidente. Si deseas conseguir apartarte del mal, debes sentir primero un temor real de Dios; si deseas lograr tener un temor real de Dios, debes tener primero un conocimiento real de Él; si deseas conseguir el conocimiento de Dios, debes experimentar primero las palabras de Dios, entrar en la realidad de Sus palabras, experimentar Su reprensión y Su disciplina, Su castigo y Su juicio; si deseas experimentar las palabras de Dios, primero debes encontrarte cara a cara con ellas, encontrarte cara a cara con Él y pedirle que disponga personas, acontecimientos y cosas, así como todo tipo de entornos, de forma que tengas oportunidades para experimentar Sus palabras; si deseas encontrarte cara a cara con Dios y con Sus palabras, debes poseer primero un corazón sencillo y honesto, la actitud de aceptar la verdad, la decisión de soportar el sufrimiento, la determinación y la valentía de apartarte del mal, y el deseo de convertirte en un ser creado auténtico. … De esta forma, avanzando paso a paso, te acercarás cada vez más a Dios, tu corazón será cada vez más puro, y tu vida y el valor de estar vivo, a medida que vayas conociendo a Dios, estarán cada vez más llenos de sentido y serán cada vez más radiantes. Hasta que, un día, sentirás que el Creador ya no es un misterio, que nunca se ha escondido de ti, que nunca te ha ocultado Su rostro, que no está lejos de ti, que ya no es Aquel al que solo puedes anhelar día y noche pero no puedes percibir con tus sentidos, que Él está real y verdaderamente montando guardia a tu lado, así como proveyendo tu vida y controlando tu porvenir. Sentirás que Él no se encuentra en el lejano horizonte ni se ha ocultado en lo alto de las nubes, que está justo a tu lado, tiene soberanía sobre ti por completo, y que para ti lo es todo y es el único. Ese Dios te permite amarlo y adorarlo desde el corazón, sentir apego hacia Él, estar cerca de Él, admirarlo, temer perderlo y no estar dispuesto a renunciar más a Él ni a rebelarte más contra Él, ni a evitarlo o alejarte de Él nunca más. Lo único que quieres es ser considerado con Él, solo deseas someterte a Él, retribuirle todo lo que te da y rendirte ante Su dominio. Ya no te niegas a que Él te guíe, te provea, te cuide y te proteja; ya no te resistes a Su soberanía ni a Sus disposiciones respecto a ti. Solo deseas seguirlo, acompañarlo; solo deseas aceptarlo a Él como tu única vida, como tu único Señor, como tu único Dios.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Prefacio
427. Cuando las personas experimentan la obra de Dios, lo que primero llegan a conocer de Él es que es insondable, sabio y maravilloso; empiezan naturalmente a temerlo, sienten que la obra que Él hace es misteriosa y que está más allá del conocimiento de la mente del hombre. Las personas solo quieren poder cumplir Sus requisitos y satisfacer Sus intenciones; no quieren superarlo, porque la obra que Él hace va más allá del pensamiento y la imaginación del hombre y este no la podría hacer en Su lugar. Incluso el mismo hombre no conoce sus propias insuficiencias, sin embargo Dios ha forjado una nueva senda, y ha venido a traer al hombre a un mundo más nuevo y hermoso, y así la humanidad ha progresado nuevamente y ha tenido un nuevo inicio. Lo que la gente siente por Dios no es admiración, o más bien, no es solo admiración. Su experiencia más profunda es el temor y el amor; su sentimiento es que Dios es, en efecto, maravilloso. Él hace la obra que el hombre no puede hacer, y dice cosas que el hombre no puede decir. Las personas que han experimentado la obra de Dios siempre tienen un sentimiento indescriptible. Las personas con una experiencia lo bastante profunda pueden entender el amor de Dios, sentir Su hermosura, sentir que Su obra es muy sabia, muy maravillosa, y de ese modo se genera entonces un poder infinito entre ellos. No se trata de miedo o de un amor y respeto ocasionales, sino de una profunda sensación de misericordia y tolerancia de Dios hacia el hombre. Sin embargo, las personas que han experimentado Su castigo y juicio sienten Su majestad y que no tolera ofensa. Hasta las personas que han experimentado mucho de Su obra no pueden desentrañarlo; todos los que verdaderamente lo temen saben que Su obra no concuerda con las nociones de las personas, sino que siempre va en contra de estas. No necesita que las personas lo admiren completamente o aparenten someterse a Él, en su lugar, deberían alcanzar un auténtico temor y una verdadera sumisión. En mucha de Su obra, cualquiera que tenga una experiencia verdadera desarrolla un corazón temeroso de Él, que es más que admiración. Las personas han visto Su carácter por Su obra de castigo y juicio y, por lo tanto, tienen corazones temerosos de Él. Hay que temer a Dios y someterse a Él, porque Su ser y Su carácter no son los mismos que los de un ser creado y están por encima de los de un ser creado. Dios existe por sí mismo, Él es eterno, no es un ser creado y solo Dios es digno de temor y sumisión; el hombre no está calificado para esto. Así, todos los que han experimentado Su obra y verdaderamente lo conocen desarrollan corazones temerosos de Él. Sin embargo, los que no se desprenden de sus nociones acerca de Él, es decir, los que sencillamente no lo ven como Dios, carecen totalmente de un corazón temeroso de Dios y aunque lo siguen no son conquistados; por naturaleza son personas rebeldes. Lo que Él pretende lograr obrando así es que todos los seres creados tengan corazones temerosos del Creador, que lo adoren y se rindan incondicionalmente ante Su dominio. Este es el resultado final que toda Su obra pretende lograr. Si las personas que han experimentado esa obra no tienen corazones temerosos de Dios, aunque sea un poco, y si su rebeldía pasada no cambia para nada, entonces seguro serán descartadas. Si la actitud que una persona tiene hacia Dios es solo la de admirarlo, o mostrarle respeto desde la distancia y no amarlo en lo más mínimo, entonces ese es el resultado al que llega una persona que no tiene un corazón amante de Dios, y a esa persona le hacen falta las condiciones para ser perfeccionada. Si tanta obra no es capaz de obtener el amor verdadero de una persona, entonces esa persona no ha ganado a Dios y no persigue la verdad de un modo genuino. Una persona que no ama a Dios no ama la verdad y, por lo tanto, no puede ganar a Dios ni mucho menos recibir la aprobación de Dios. Tales personas, independientemente de cómo experimenten la obra del Espíritu Santo y de cómo experimenten el juicio, siguen siendo incapaces de tener un corazón temeroso de Dios. Estas son personas cuya naturaleza es inmutable y que tienen actitudes extremadamente odiosas. Todos los que no tengan un corazón temeroso de Dios serán descartados, serán objetos de castigo y serán castigados igual que los que hacen el mal, y han de sufrir aún más que aquellos que han hecho cosas injustas.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra de Dios y la obra del hombre