Palabras diarias de Dios | Fragmento 490 | "Aquellos que de verdad aman a Dios son los que pueden someterse completamente a Su practicidad"

En la actualidad, muchas personas están experimentando pruebas y no entienden la obra de Dios, pero Yo te digo: si no la entiendes, entonces sería mejor que no emitieras juicios sobre ella. Quizás habrá un día en el que la verdad al completo saldrá a la luz, y entonces la entenderás. No emitir juicios sería beneficioso para ti, sin embargo no puedes limitarte a esperar pasivamente. Debes buscar entrar activamente, sólo entonces serás alguien que entra de verdad. Por su rebeldía, las personas siempre están desarrollando nociones sobre el Dios práctico. Esto hace necesario que todas las personas aprendan a ser sumisas, ya que el Dios práctico es una prueba enorme para la humanidad. Si no puedes mantenerte firme, todo se ha acabado; si no posees un entendimiento de la practicidad real del Dios práctico, entonces no podrás ser perfeccionado por Dios. Un paso crítico en cuanto a si las personas pueden ser perfeccionadas o no, consiste en entender la practicidad de Dios. La practicidad del Dios encarnado venido a la tierra es una prueba para cada persona. Si eres capaz de mantenerte firme en este aspecto, entonces serás alguien que conoce a Dios y que lo ama de verdad. Si no puedes mantenerte firme en este aspecto y sólo crees en el Espíritu y eres incapaz de creer en la practicidad de Dios, por grande que sea tu fe en Dios, será inútil. Si no puedes creer en el Dios visible, entonces ¿puedes creer en el Espíritu de Dios? ¿No estás intentando simplemente engañar a Dios? No eres sumiso ante el Dios visible y tangible; ¿eres, pues, capaz de someterte al Espíritu? El espíritu es invisible e intangible, así que cuando dices que te sometes al Espíritu de Dios, ¿no estás diciendo sencillamente un sinsentido? La clave para guardar los mandamientos es tener un entendimiento del Dios práctico. Una vez tengas dicho entendimiento, serás capaz de guardar los mandamientos. Existen dos componentes a la hora de guardarlos: uno es mantener la esencia de Su Espíritu y, ante este, ser capaz de aceptar el examen del Espíritu; el otro es ser capaz de tener un entendimiento genuino de la carne encarnada, y lograr una auténtica sumisión. Tanto si es ante la carne como ante el Espíritu, uno debe siempre albergar sumisión y reverencia a Dios. Sólo alguien así es apto para ser perfeccionado. Si tienes un entendimiento de la practicidad del Dios práctico, eso es, si te has mantenido firme en esta prueba, entonces nada será demasiado para ti.

Algunas personas afirman: “Los mandamientos son fáciles de guardar, sólo necesitas hablar con franqueza y de manera devota cuando estés ante Dios, sin gesticular; en eso consiste guardar los mandamientos”. ¿Es esto correcto? Así que si haces algunas cosas a espaldas de Dios que se resistan a Él; ¿cuenta eso como guardar los mandamientos? Debéis tener una comprensión profunda sobre qué implica guardar los mandamientos. Está relacionado con que tengas un entendimiento real de la practicidad de Dios; si tienes un entendimiento de la practicidad, y no tropiezas ni caes en esta prueba, entonces se te puede contar entre los que tienen un fuerte testimonio. Dar un testimonio contundente de Dios tiene relación principalmente con que tengas o no un entendimiento del Dios práctico, y con que seas o no capaz de someterte ante esa persona que no sólo es corriente, sino normal, e incluso someterte hasta la muerte. Si mediante esta sumisión das de verdad un testimonio de Dios, eso significa que Dios te ha obtenido. Si puedes someterte hasta la muerte y estar libre de quejas ante Él, no emitir juicios, no difamar, no tener nociones ni ningún otro propósito, entonces de esta forma Dios obtendrá gloria. La sumisión ante una persona corriente, a la que el hombre mira con desprecio, y ser capaz de someterte hasta la muerte sin noción alguna, esto es un testimonio verdadero. La realidad a la que Dios exige que entren las personas es ser capaz de obedecer Sus palabras, de ponerlas en práctica, de inclinarse ante el Dios práctico y conocer la propia corrupción; ser capaz de abrir el corazón ante Él y, al final, ser ganado por Él a través de estas palabras suyas. Dios obtiene gloria cuando estas declaraciones te conquistan y te hacen totalmente obediente a Él; a través de esto, Él avergüenza a Satanás, y completa Su obra. Cuando tú no tienes nociones sobre la practicidad del Dios encarnado, es decir, cuando te has mantenido firme en esta prueba, entonces has dado un buen testimonio. Si llega un día en el que tienes un entendimiento pleno del Dios práctico y puedes someterte hasta la muerte como hizo Pedro, entonces Dios te ganará y te perfeccionará. Cualquier cosa que Dios hace, que no está en sintonía con tus nociones, es una prueba para ti. Si la obra de Dios estuviera en sintonía con tus nociones no te exigiría que sufrieras ni que fueras refinado. Su obra exige que abandones tales nociones, porque es muy práctica, y no está en sintonía con estas. Por esta razón es una prueba para ti. Todas las personas se hallan en medio de pruebas por la practicidad de Dios; Su obra es práctica, no sobrenatural. Al entender plenamente Sus palabras y Sus declaraciones prácticas sin noción alguna, y al ser capaz de amarlo a medida que Su obra se hace más práctica, Él te ganará. El grupo de personas a los que Dios ganará son aquellos que conocen a Dios, es decir, los que conocen Su practicidad. Es más, son aquellos capaces de someterse a la obra práctica de Dios.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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