Cómo perseguir la verdad (9) Parte 1

La última vez que nos reunimos, hablamos sobre la segunda parte de aquello de lo que hace falta desprenderse en el contexto de “cómo perseguir la verdad”, es decir, de desprenderse de las búsquedas, los ideales y deseos de las personas. Sobre este tema, enumeramos cuatro cosas en total: primero, los intereses y las aficiones; segundo, el matrimonio; tercero, la familia; y cuarto, la carrera profesional. La vez anterior hablamos sobre los intereses y las aficiones. Uno de los elementos relacionados con desprenderse de las búsquedas, los ideales y deseos de las personas se refiere a aquellos que surgen como resultado de los intereses y las aficiones. Después de escuchar Mi charla, ¿adopta todo el mundo una postura y una perspectiva correctas en cuanto a los intereses y las aficiones? (Sí). El cometido de compartir sobre esto es desprenderse de las búsquedas, los ideales y deseos que surgen como resultado de los intereses y las aficiones. Pero para hacerlo, primero debes entender qué son estos intereses y aficiones, luego entender cómo debes tratarlos y cómo desprenderte de todo aquello que surge a consecuencia de ellos. No importa que hablemos sobre lo positivo o sobre lo negativo. En resumen, el objetivo es permitir que la gente entienda qué son los intereses y las aficiones, para después tratarlos y aplicarlos correctamente y darles el espacio o valor apropiado para existir. Al mismo tiempo, se busca permitir que las personas se desprendan de las búsquedas, deseos e ideales que son incorrectos, inapropiados, que no deberían tener, que influyen en su creencia en Dios y en el cumplimiento de su deber. Se podría decir que las búsquedas, los ideales y deseos que surgen de tus intereses y aficiones influirán en tu vida, tu supervivencia y tu visión sobre esta; por supuesto, tendrán una influencia aún mayor en la senda que recorras y en tu deber y misión en esta vida. Entonces, desde una perspectiva pasiva, las búsquedas, los ideales y deseos que los intereses y las aficiones traen a las personas no son los objetivos ni el rumbo que estas persiguen. Tampoco representan el punto de vista sobre la vida y los valores que deberían establecer a lo largo de esta. Al hablar sobre qué son los intereses y las aficiones, les digo a las personas cómo conocerlos y tratarlos correctamente. Luego les hago saber si sus búsquedas, ideales y deseos son correctos o no considerando la influencia de los intereses y las aficiones. Es decir, utilizo tanto los aspectos positivos como los negativos para permitir a las personas ver con claridad cómo tratar correctamente los intereses y las aficiones. Por un lado, si alguien tiene un conocimiento correcto y un entendimiento preciso de los intereses y las aficiones, y puede tratarlos con precisión, entonces también se está desprendiendo realmente de los ideales y deseos que surgen de los intereses y las aficiones. Una vez que tengas un entendimiento correcto de ellos, los métodos y las formas en que los trates serán acertados y relativamente acordes con los principios y los requisitos de Dios para el hombre. De esta manera, podrás desprenderte de manera positiva de las búsquedas, los ideales y deseos que surgen de los intereses y las aficiones. Además, esta enseñanza también te permite observar con claridad las diversas influencias perjudiciales que conllevan las búsquedas, los ideales y deseos que surgen de los intereses y las aficiones, o la influencia negativa y de oposición que producen, lo que te permite desprenderte activamente de estas búsquedas, ideales y deseos inapropiados. Después de nuestra charla acerca de todo esto, habrá quien diga: “Cada una de las distintas clases de personas en este mundo tienen diferentes intereses y aficiones, y dichos intereses y aficiones individuales dan lugar a diferentes búsquedas, ideales y deseos. Supongamos que procediéramos según nuestra forma actual de hablar, y nadie se hubiera puesto a buscar sus ideales y deseos, ¿se habría desarrollado este mundo? ¿Cómo podrían haber evolucionado campos como la tecnología, la cultura y la educación de la humanidad, que atañen a la supervivencia y la vida de esta? ¿Podría la humanidad seguir disfrutando del estilo de vida que gozamos en la actualidad? ¿Se habría desarrollado el mundo hasta el estado que hoy conocemos? ¿Acaso no sería como una sociedad primitiva? ¿Tendríamos el estilo de vida humano moderno actual?”. ¿Supone esto un problema? Es posible que, con independencia del tema que tratemos, todos lo aceptéis desde el punto de vista de que “las palabras de Dios son la verdad, se las debe aceptar y hay que someterse a ellas”, por lo que la mayoría de las veces no tenéis opiniones diferentes con las que refutar las palabras que os comparto. Pero eso no equivale a que no haya nadie, o no haya un tercero, que planteara tales dudas, ¿verdad? Si realmente hubiera alguien que planteara tal pregunta, ¿cómo responderíais? (Me parece que la perspectiva expresada en esta pregunta es errónea, porque los intereses y las aficiones de las personas no controlan el desarrollo de la tecnología, ni tampoco el progreso de las eras. El desarrollo de la tecnología y el avance de los tiempos están bajo la soberanía de Dios. No puedes decir que alguien con un interés o una afición pueda impulsar el desarrollo del mundo, que pueda cambiarlo). Estás hablando a un nivel macroscópico. ¿Hay diferentes formas de verlo? Depende de si realmente entiendes la verdad. ¿Creéis que después de oír estas palabras de enseñanza, los incrédulos van a plantear tal pregunta? (Es probable). Entonces, si la plantean, ¿cómo puedes responder de acuerdo con los hechos objetivos, con la verdad? Si no puedes hacerlo, entonces dirán que te han desorientado. El hecho de que no puedas responder al menos demuestra que no entiendes este aspecto de la verdad. ¿Acaso sois capaces de responder? (No). Entonces hablemos de este asunto.

Hay quien dice: “Si la humanidad no hubiera perseguido sus ideales, ¿se habría desarrollado el mundo hasta su estado actual?”. La respuesta es “sí”. ¿No es sencillo? (Sí). ¿Cuál es la explicación más simple y directa para este “sí”? Que la humanidad persiga o no sus ideales es algo que no tiene ninguna influencia en el mundo, porque su desarrollo hasta el presente no lo han impulsado ni liderado los ideales de la humanidad; más bien, el Creador ha llevado a la humanidad al presente, al día de hoy. Sin sus búsquedas, ideales y deseos, la humanidad habría llegado hasta hoy de todos modos, pero sin el liderazgo y la soberanía del Creador, no lo habría hecho. ¿Es esta una explicación adecuada? (Sí). ¿En qué sentido lo es? ¿Responde a la pregunta? ¿Explica la esencia de la pregunta? No la explica; simplemente la responde de manera teórica, en lo que se podría llamar los términos de una visión. Pero existe una explicación más detallada y esencial que no se ha expresado. ¿Cuál es esa explicación detallada? Primero hablemos con simpleza. En toda la humanidad, las personas siguen a los de su propia clase, y cada una tiene su propia misión. La de quienes creen en Dios es dar testimonio de la soberanía del Creador, de Su conducta, completar lo que Él les ha encomendado, hacer bien su deber y, al final, obtener la salvación. Esta es su misión. Si entramos en más detalle, se trata de difundir la palabra y la obra de Dios, y luego, al aceptar Su liderazgo y experimentar Su obra, deshacerse del carácter corrupto y lograr la salvación. Es a esta clase de personas a las que Dios escoge, las que cooperan con la obra que Él hace en Su obra de gestión. La misión de este tipo de personas es hacer bien su deber y completar lo que Dios les ha encomendado. Se podría decir que tales personas son un grupo único entre toda la humanidad. Este singular grupo carga con una misión específica en la obra de gestión de Dios, en Su plan de gestión de seis mil años; tienen un deber y una responsabilidad únicos. Entonces, cuando hablo de desprenderse de las búsquedas, los ideales y deseos que surgen de los intereses y aficiones, estoy exigiendo a estas personas, es decir, a todos vosotros, que abandonéis las búsquedas, los ideales y deseos personales, porque vuestra misión, vuestro deber y vuestra responsabilidad están en la casa de Dios y en la iglesia, no en este mundo. Es decir, no tenéis nada que ver con el desarrollo y avance de este mundo ni con ninguna de sus tendencias. También se podría decir que Dios no os ha encomendado ninguna misión con respecto al desarrollo y avance de este mundo. Esta es Su ordenación. ¿Cuál es la misión que Dios les ha encargado a los que ha escogido, a aquellos que va a salvar? Que cumplan bien con su deber en la casa de Dios y obtengan la salvación. Para obtenerla, una de las cosas que Él requiere de ellos es que persigan la verdad, y una de las formas en la que exige que lo hagan consiste en desprenderse de las búsquedas, los ideales y deseos de las personas. Así que estas palabras y requerimientos no están dirigidos a toda la humanidad; más bien, a vosotros, a cada uno de los escogidos de Dios que Él ha seleccionado y a todos los que quieren obtener la salvación, y por supuesto, a todo aquel capaz de cumplir con su deber en la obra de gestión de Dios para la salvación de la humanidad. ¿Qué papel podéis desempeñar en la obra del plan de gestión de Dios? Sois a los que Dios va a salvar. Entonces, cuando se trata de aquellos a los que Dios va a salvar, ¿qué incluye esta “salvación”? Aceptar las palabras de Dios, Su castigo y juicio, Su ordenación, Su soberanía y arreglos, someterse a todas Sus palabras, seguir Sus caminos y, en última instancia, adorarlo y evitar el mal. Al hacer todo esto, obtendrás la salvación y entrarás en la siguiente era. Este es el papel que desempeñáis entre toda la humanidad y es la singular misión que Dios os ha otorgado entre todas las personas. Por supuesto, desde vuestra perspectiva, se trata de una responsabilidad y un deber especiales que tenéis entre toda la humanidad. Consiste en hablar de este asunto desde la perspectiva de aquellos escogidos de Dios que Él ha seleccionado. En segundo lugar, entre toda la humanidad, Dios ha encargado a este grupo singular de personas una misión única. Él no necesita que tengan ninguna obligación o responsabilidad hacia el desarrollo, avance o cualquier otra cosa relacionada con el mundo. Además de a este grupo único de gente, Dios ha encargado diversas misiones al resto de personas de todo tipo que Él no ha escogido, con independencia de la esencia-naturaleza. En las diferentes épocas de la humanidad, en diferentes entornos sociales y entre diferentes razas, sus distintas misiones les hacen desempeñar todo tipo de roles, que abarcan todos los ámbitos de la vida. Debido a los diversos roles que Dios les ha ordenado desempeñar, cada uno tiene sus propios intereses y aficiones. Bajo las condiciones previas de esos intereses y aficiones, surgen en ellos todo tipo de búsquedas, ideales y deseos. A consecuencia de esto, el mundo produce en diferentes épocas y entornos sociales cosas nuevas de todo tipo, además de nuevas industrias, por ejemplo en tecnología, medicina, negocios, economía y educación, o en la industria ligera, como la textil y la artesanía, así como en las industrias de la aviación y la marítima, entre otras. Por tanto, las figuras destacadas, los individuos sobresalientes y los singulares entusiastas que surgen en cada campo como resultado de sus diversas búsquedas, ideales y deseos tienen sus propias misiones en diferentes momentos y en diferentes entornos sociales. Al mismo tiempo, en su entorno social particular, también están cumpliendo continuamente su misión. De esta manera, en las diferentes épocas y entornos sociales de la humanidad, la sociedad continúa desarrollándose y avanzando como resultado de la materialización de las búsquedas, los ideales y deseos de estas personas únicas. Y por supuesto, esto también aporta continuamente a la humanidad distintas calidades de vida material. Por ejemplo, hace pocos cientos de años no había electricidad, así que la gente usaba lámparas de aceite. En estas circunstancias únicas, apareció una persona singular que inventó la electricidad, y la humanidad comenzó a usarla para iluminarse. Por mencionar otro ejemplo, en un entorno social particular apareció otra persona única. Observó que escribir en tablillas de bambú era demasiado complicado y tenía la esperanza de que llegara un día en que se pudiera escribir en una superficie plana y fina, que sería cómoda y fácil de leer. Entonces comenzó a investigar las técnicas de fabricación de papel y, gracias a su investigación, exploración y experimentación continuas, acabó por inventar el papel. Luego tuvo lugar también la invención del motor de vapor. En una época única, apareció una persona extraordinaria que pensó que el trabajo manual resultaba demasiado agotador, que derrochaba mucha energía humana y que era sumamente ineficaz. Si hubiera una máquina o algún otro método que pudiera reemplazar la mano de obra humana, la gente ahorraría mucho tiempo y podría hacer otras cosas. Por tanto, con investigación y exploración, se inventó el motor de vapor y después, una tras otra, todo tipo de cosas mecánicas que utilizaban los mismos principios de funcionamiento. ¿No es así? (Sí). Por consiguiente, en diferentes momentos, la continua materialización y verificación de las búsquedas, los ideales y deseos de una persona o un grupo de gente avanzan y desarrollan gradual y continuamente tanto la industria ligera como la pesada, haciendo que la calidad y las condiciones de vida de toda la humanidad mejoren sin cesar. Las industrias ligeras, como la textil y la artesanal, se están desarrollando a niveles cada vez mayores de calidad, excelencia y precisión, y la humanidad disfruta de ellas cada vez más. Las industrias pesadas, al igual que todo tipo de transportes, como los automóviles, trenes, barcos de vapor y aviones, facilitan en gran medida la vida de la gente, ya que le permite desplazarse de forma simple y cómoda. Este es el verdadero proceso y la detallada manifestación del desarrollo de la humanidad. En resumen, ya sea la industria ligera o la pesada, sea cual sea el aspecto, todo lo inician y producen los intereses y las aficiones de una persona o de un grupo singular de individuos. Debido a sus intereses y aficiones únicos, tienen sus propias búsquedas, ideales y deseos. A su vez, a consecuencia de esto, en las diferentes épocas y entornos sociales en los que vive la humanidad, los diversos campos entre ellos dan lugar a todo tipo de cosas más avanzadas, más convenientes, que generan un mayor beneficio para elevar la calidad de vida de toda la humanidad. Esto concede facilidades a los seres humanos y mejora su calidad de vida. No vamos a hablar sobre todo ello. En cambio, echaremos un vistazo a los orígenes de estas personas únicas. ¿De dónde provienen en cada época? ¿Acaso no las ordena Dios? (Sí). No cabe ninguna duda de que ese aspecto es cierto, y nadie puede negarlo. Ya que las ordena Dios, sus misiones también están relacionadas con la ordenación de Dios. ¿Qué significa que están “relacionadas con la ordenación de Dios”? Significa que Dios les ha encomendado misiones únicas a estas personas singulares, las ha hecho aparecer y hacer lo que querían en momentos concretos, y luego ha estimulado a la humanidad en distintos periodos mediante las cosas singulares que hacen. Gracias a estas personas únicas, el mundo experimenta constantes cambios y renovaciones sutiles. Así es como se desarrolla la humanidad.

¿Cuál es la diferencia entre aquellos que tienen estos intereses y aficiones únicos y el pueblo escogido que Dios ha seleccionado? Es que, aunque Él ha ordenado una misión única a estas personas, no son las que Él ha destinado a la salvación, por lo que simplemente les exige que hagan algo singular en su era y momento concretos. Completan su misión y luego, en cuanto toca, se marchan. Mientras viven en la tierra, Dios no realiza en ellos la obra de salvación. Simplemente tienen una misión para el desarrollo y avance de esta sociedad y de la humanidad, o para cambiar las condiciones de vida de esta en diferentes periodos. No tienen absolutamente nada que ver con la obra de salvación de la humanidad en el plan de gestión de Dios. De modo que no importa qué tipo de misión completen, el tamaño de sus contribuciones a la humanidad ni lo profunda que sea su influencia en ella, no tienen nada que ver con la obra de salvación de Dios. Pertenecen al mundo, a sus tendencias, a su desarrollo y a cada campo y cada industria; no tienen nada que ver con la obra de Dios para la salvación de la humanidad, por lo que tampoco con cada palabra que Él dice, que Él proporciona a la humanidad, con la verdad y la vida que expresa ni con los diversos requerimientos que tiene para la humanidad. ¿Qué significa esto? Que las declaraciones de Dios a toda la humanidad, a todo el universo, que incluso los requerimientos y principios específicos de los que habla, no están dirigidos a todo el mundo. Por supuesto, mucho menos están dirigidos a esas personas singulares que tienen un papel importante en el desarrollo de la sociedad humana. Las palabras de Dios —la verdad, el camino y la vida— están dirigidas solo al pueblo escogido que Él ha seleccionado. Este tema se explica fácilmente: las palabras de Dios están dirigidas a quien Él escoge, a quien quiere salvar, a quien quiere que se salve. Si Dios no escoge a alguien, y si Él no planea salvarlo, estas palabras de vida no van dirigidas a esa persona; no les corresponden. ¿Lo entendéis? (Sí). Estas personas singulares tienen intereses y aficiones únicos, por lo que tienen búsquedas, ideales y deseos diferentes y superiores a los de las personas corrientes. Debido a que cuentan con todo esto, desempeñan un papel importante en el desarrollo de la sociedad humana y, por supuesto, en momentos diferentes, completan sus importantes misiones. Sin importar si acaban por completar sus misiones a un estándar aceptable, son los únicos que tienen algo que ver con las búsquedas, los ideales y deseos que surgen debido a estos intereses y aficiones. Ya que estas personas tienen misiones únicas, deben materializar sus búsquedas, ideales y deseos en momentos particulares y bajo circunstancias sociales determinadas. Esta es la misión que Dios les encomienda, la que Él les confiere; esta es su responsabilidad, y es cómo deben actuar. No importa cuánto estrés soporten su carne, su corazón o sus mentes, ni lo grande que sea el precio que paguen, para perseguir la materialización de sus ideales y deseos, todos completarán la misión que les corresponde, o deben hacerlo, porque esta es la ordenación de Dios. Nadie puede escapar de la ordenación de Dios ni de Su soberanía y arreglos. Por tanto, esto no tiene absolutamente nada que ver con lo que estamos hablando respecto a desprenderse de las búsquedas, los ideales y deseos de las personas. ¿Qué quiere decir que no tiene nada que ver lo uno con lo otro? Que estas palabras sobre desprenderse de las búsquedas, los ideales y deseos de las personas no están dirigidas a ellos. No importa la época, las circunstancias sociales ni hasta qué punto se desarrolle la humanidad, estas palabras de Dios no tienen nada que ver con ellos. Al no ir dirigidas a ellos, tales palabras no son una exigencia. Deben completar la misión que les corresponde bajo la ordenación, soberanía y arreglos de Dios. Deben hacer lo que les corresponde en los diferentes momentos y en las diferentes circunstancias sociales de la humanidad malvada y corrupta, cumplir con sus obligaciones y completar la misión que les corresponde. Entonces, ¿están desempeñando el papel de un hacedor de servicio o de un contraste? Lo digas como lo digas, está bien. En resumen, no son los escogidos de Dios ni los que Él quiere salvar, eso es todo. Por tanto, no importa cómo se desprendan de las búsquedas, los ideales y deseos los creyentes, eso no retrasará el desarrollo del mundo ni de la humanidad; y por supuesto, tampoco retrasará el desarrollo de los diversos campos e industrias en las diferentes épocas y circunstancias sociales del mundo. ¿No es así? (Sí). ¿Cuál es la razón? El desarrollo de la humanidad y de las industrias de la sociedad no tiene nada que ver con los creyentes, ni con el pueblo que Dios ha escogido, por lo que no debes preocuparte: “Si hacemos lo que Tú dices y nos desprendemos de las búsquedas, los ideales y deseos, ¿seguirá desarrollándose esta sociedad y la humanidad?”. ¿Por qué tendrías ansiedad? No hace falta. Dios tiene planes y arreglos. Lo entiendes, ¿verdad? (Sí). Tu ansiedad es superflua, viene causada por no ver las cosas con claridad y no entender la verdad.

¿Cuáles son las búsquedas, los ideales y deseos que un creyente en Dios ha de tener? Debes desempeñar bien tu deber, con un estándar aceptable, completar lo que Dios te ha encomendado, perseguir y practicar la verdad durante el proceso de realización de tu deber, lograr entrar en la realidad-verdad, contemplar a las personas y las cosas, y comportarte y actuar en todo de acuerdo con las palabras de Dios, con la verdad por criterio. Estas son las búsquedas, los ideales y deseos que has de tener. Te debes desprender de las búsquedas, los ideales y deseos mundanos que surgen de los intereses y aficiones. ¿Por qué debes desprenderte de ellos? Eres distinto a la gente externa a la iglesia; Dios te ha escogido, has elegido perseguir la verdad y has decidido seguir esa senda, por lo que tus metas y el rumbo de tu vida han de experimentar un cambio, y debes desprenderte total y completamente de todo aquello. ¿Por qué debes hacerlo? Porque ese no es el camino que debes recorrer. Ese es el de los incrédulos, el de aquellos que no creen en Dios. Si buscas recorrer ese camino, entonces no eres uno de los escogidos de Dios. Si persigues los mismos ideales y deseos que los incrédulos, no puedes perseguir la verdad ni alcanzar la salvación. Para ser más concretos, si no puedes desprenderte de tus búsquedas, ideales y deseos, y además quieres que se hagan realidad, entonces no puedes someterte a la obra de Dios ni temerle y evitar el mal, y nunca podrás obtener la salvación. ¿Qué significa esto? No poder desprenderte de tus búsquedas, ideales y deseos, y además querer materializarlos, equivale a abandonar tu búsqueda de la verdad y la salvación, y a no querer someterte a la soberanía y arreglos de Dios. ¿No es así? (Sí). Entonces, al final es como dije: si quieres perseguir la verdad, primero debes desprenderte de todas esas cosas. Debes hacerlo porque la búsqueda de ideales y deseos mundanos no tiene nada que ver con aquellos que persiguen la verdad y la salvación; ese no es el camino que debes recorrer, ni la meta y el rumbo que has de marcarte y tener en la vida. Si a menudo planeas y calculas en tu corazón, te devanas los sesos para reflexionar y considerarlo, entonces debes desprenderte de ello lo antes posible. No puedes ser ambivalente y querer perseguir la verdad y alcanzar la salvación, al tiempo que deseas perseguir el mundo y materializar tus propios ideales y deseos. De esta manera, no solo no podrías alcanzar ni materializar ninguno de los dos, sino que, lo más importante, afectaría a tu salvación. Al final, te perderás la obra de Dios para la salvación de la humanidad, dejarás pasar la mejor ocasión para que esta ocurra, y perderás la oportunidad de obtener la salvación. Te acabarás precipitando a la catástrofe, te darás golpes en el pecho y patalearás, y será demasiado tarde para arrepentirse; ese sería tu triste destino. Si eres inteligente y ya has decidido perseguir la verdad, debes desprenderte de los ideales y deseos que una vez tuviste o todavía sigues persiguiendo. Los tontos, los idiotas, los imprudentes y los confundidos quieren perseguir la verdad y obtener la salvación, pero no quieren desprenderse de sus búsquedas, ideales y deseos mundanos. Quieren tener ambas cosas. Piensan que actuar de esta manera es tomar ventaja, que es inteligente, cuando de hecho, es el modo de proceder más estúpido de todos. Las personas inteligentes abandonarán por completo sus búsquedas, ideales y deseos mundanos, y elegirán perseguir la verdad y obtener la salvación. No importa hasta qué punto se desarrolle el mundo, ni tampoco el estado de los asuntos o el desarrollo de los distintos campos e industrias, nada de eso tiene que ver contigo. Deja que aquellos que pertenecen al mundo, esos diablos que viven en la tierra, hagan lo que tengan que hacer. Lo que haremos nosotros es, por un lado, completar el deber que nos corresponde, y por otro, disfrutar de los frutos de su trabajo. ¡Qué maravilla! Por ejemplo, las computadoras y el software que inventan son muy beneficiosos para que cumplas con tu deber y trabajes. Lo tomas y lo usas, haces que te sirva, que te asista en el buen desempeño de tu deber, en completar mejor tu trabajo, aumentar la eficiencia y mejorar los resultados, a la vez que también ahorras tiempo. ¡Qué maravilla! No hace falta romperse la cabeza investigando: “¿Cómo se inventó este software? ¿De dónde proviene? ¿Cómo debo dedicarle mis esfuerzos en este ámbito técnico?”. Es inútil devanarse así los sesos. Tus pensamientos y energías no están para eso. No hace falta contribuir con tu energía o tus células cerebrales a este asunto. Deja que lo hagan esas personas mundanas que deben hacerlo; después de sus contribuciones, lo tomamos y lo usamos. ¡Qué maravilla! Todo está preparado. Dios organizó todo de antemano, así que a ti no te hace falta buscarlo, y en estos asuntos, no es necesario que estés ansioso ni te esfuerces. No hace falta que asumas nada, ni que te preocupes o te inquietes por nada. Lo único que has de hacer es desempeñar bien tu deber, perseguir la verdad, llegar a entenderla y entrar en la realidad-verdad. ¿Acaso no es esa la senda más correcta en la vida? (Sí).

¿Entendéis ahora la cuestión de perseguir los ideales y deseos? Algunas personas dicen: “Si la gente no persiguiera sus ideales, ¿seguiría el mundo avanzando en su desarrollo?”. Yo digo que sí. ¿Comprendéis esta respuesta? ¿La entendéis? (Sí). Entonces, ¿también veis claramente la esencia del problema del que estamos hablando? ¿Acaso no es un hecho que sea así? (Sí). En lo que respecta a la última cuestión —el desarrollo, el progreso y los asuntos del mundo—, deja que los diablos o los supuestos “humanos” que pertenecen al mundo se ocupen de ello. No tiene nada que ver con aquellos que creen en Dios. ¿Cuál es la misión y responsabilidad de los que creen en Él? (Hacer bien su deber, perseguir la verdad y lograr la salvación). Eso es. Es muy específico y práctico. ¿Acaso no es sencillo? (Sí). Aquellos que creen en Dios solo necesitan perseguir la verdad y seguir el camino de Dios, y al final obtendrán la salvación. Esa es tu misión, y la mayor expectativa y esperanza que alberga Dios de vosotros. Él se encarga del resto de asuntos, así que no hace falta que te angusties ni preocupes. Cuando llegue el momento, disfrutarás, comerás y harás uso de todo como debiera ser. Todo superará tu imaginación y tus expectativas, y será abundante. Dios no dejará que te falte de nada ni que seas pobre. Hay una frase en la Biblia que dice que la carga del Señor es ligera. ¿Qué dice el original? (“Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera” (Mateo 11:30)). ¿Acaso no es ese su significado? (Sí). No se te pide que te desprendas de tus propias búsquedas, ideales y deseos con la intención de que te conviertas en un mediocre, un perezoso, alguien sin aspiraciones, un cadáver andante o una persona sin alma. En realidad, es para que cambies el rumbo y las metas incorrectas de tus búsquedas. Se supone que debes desprenderte de las búsquedas, los ideales y los deseos que no deberías tener, y marcarte otros que sean correctos. Solo de esa manera puedes caminar por la senda correcta de la vida. Entonces, ¿se resuelve así el problema? Si la gente no persiguiera sus ideales, ¿seguiría desarrollándose el mundo? La respuesta es “sí”. ¿Por qué? (Porque Dios ha ordenado una misión para aquellos que pertenecen al mundo: llevar a cabo esa tarea). Sí, porque Dios tiene Su ordenación y arreglos, así que no has de angustiarte. El mundo va a desarrollarse, y no hace falta que los creyentes en Dios asuman esa misión ni que cumplan con esa responsabilidad y obligación. Dios ya ha dispuesto las cosas. No hace falta que te preocupes por cuál es la persona que Dios dispone para ello. Basta con que persigas la verdad, sigas el camino de Dios y alcances la salvación. ¿Te tienes que preocupar por algo más? (No). No. Por tanto, desprenderte de las búsquedas, los ideales y deseos de las personas es una senda que debes practicar. Después de hacerlo, no hace falta que te preocupes por el futuro del mundo o la humanidad. No es algo que deba preocuparte. No tiene nada que ver contigo. Dios ya ha dispuesto las cosas. Es así de simple. ¿Lo entiendes? (Sí). Al compartir de esta manera, estoy resolviendo el problema de raíz, ¿verdad? (Sí). Si alguien os lo volviera a preguntar, ¿cómo plantearíais y explicaríais este problema? Si alguien que no cree en Dios preguntara: “Siempre habláis de no perseguir ideales, de desprenderse de los ideales y deseos. Si todos practicaran como vosotros, ¿existiría aún el mundo? ¿Seguiría desarrollándose la humanidad?”. A esto puedes responder diciendo: “Cada persona tiene sus propias aspiraciones; no puedes obligarlas”. Este es un dicho popular en el mundo. Deberías decir: “Dios requiere que las personas se desprendan de sus búsquedas, ideales y deseos; esa es la verdad. Si estás dispuesto a aceptar eso, entonces puedes desprenderte de tales cosas. Si no estás dispuesto a aceptarlo, también puedes elegir no desprenderte de ellas. Dios no obliga a nadie. Desprenderte de tus búsquedas, ideales y deseos es algo voluntario, así como tu derecho. No hacerlo también. Cada individuo tiene una misión específica. Entre toda la humanidad, cada persona tiene su propia misión, su propio papel a desempeñar. Cada persona toma decisiones diferentes, por lo que las sendas que recorren también lo son. Tú eliges perseguir lo mundano, hacer realidad tus ideales y deseos en el mundo y encarnar tus valores, mientras que yo elijo desprenderme de mis búsquedas, ideales y deseos para seguir a Dios, escuchar Sus palabras, seguir Su camino y satisfacerle. Al final, lograré alcanzar la salvación. Tú no persigues esa senda, y eres libre de no hacerlo. Nadie puede obligarte”. ¿Qué tal esta respuesta? (Está bien). Si eres capaz de aceptar la idea de “desprenderte de las búsquedas, los ideales y los deseos de las personas”, estas palabras van dirigidas a ti. Si no eres capaz, entonces no existe indicio alguno de que debas escuchar y aceptar estas palabras. Puedes elegir no escuchar, renunciar a la obra de gestión de Dios para la salvación de la humanidad y a tu oportunidad de salvarte. Es tu derecho. También puedes no desprenderte de tus búsquedas, ideales y deseos, y salir al mundo y hacerlos realidad con seguridad y audacia. Nadie te va a obligar ni te va a condenar. Es tu derecho. Tu elección también es tu misión, y tu misión es el papel que Dios te ha ordenado desempeñar entre los hombres. Eso es todo. Así son las cosas realmente. Según lo que elijas, así será el tipo de camino que recorras, y de este dependerá el papel que desempeñes entre los hombres. Es así de simple. Esa es la realidad. Por tanto, las palabras mencionadas anteriormente siguen presentes: “Cada persona tiene sus propias aspiraciones; no puedes obligarlas”. Pero, ¿de dónde vienen esas aspiraciones? En su origen, las ordena Dios. Si no eliges aceptar la verdad y cumplir bien con tu deber, significa que Dios no te ha escogido y que no tienes la oportunidad de salvarte. Dicho claramente: no cuentas con esa bendición; no la ordenó Dios. Si no te interesa creer en Dios ni perseguir la verdad, si no perseveras en ese aspecto, careces de tal bendición. Aquellos a los que se ordena entrar en la casa de Dios están dispuestos a cumplir con su deber allí. Diga lo que diga Dios, ellos escuchan; si Él quiere que se desprendan de sus búsquedas, ideales y deseos, eso hacen. Si no pueden hacerlo, se devanan los sesos pensando la manera. Alguien así está dispuesto a perseguir la salvación. Se trata de la necesidad y la exigencia más profundas de su alma, las ordena Dios, por lo que tienen esa bendición, que es su buena fortuna. El papel que Dios te ordena es el que debes desempeñar. De ahí parte todo. Aquellos que no están bendecidos persiguen lo mundano, mientras que aquellos que lo están persiguen la verdad, ¿no es así? (Sí). Entonces, si alguien os vuelve a preguntar, ¿seréis capaces de responder? (Sí). ¿Cuál es la respuesta más simple? (Cada persona tiene sus propias aspiraciones; no puedes obligarlas). Cada persona tiene sus propias aspiraciones; no puedes obligarlas. Exigirte que te desprendas de tus búsquedas, ideales y deseos tiene como único fin proporcionarte una senda de práctica. Puedes elegir tanto desprenderte de ellos como no hacerlo. Cada persona tiene sus propias aspiraciones; no puedes obligarlas. Si aceptas, estas palabras van dirigidas a ti. Si no lo haces, significa que no eres el destinatario, y desprenderse de las búsquedas, los ideales y los deseos no tiene nada que ver contigo; eres libre. ¿Se ha resuelto este asunto? (Sí). Así es, nadie va a seguir insistiendo en ello, ¿verdad? (Cierto).

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