Qué significa perseguir la verdad (15) Parte 2

La última vez terminamos de hablar acerca del dicho sobre la conducta moral “esmérate en manejar con lealtad aquello que te hayan confiado”. A continuación hablaremos sobre el dicho “la palabra de un caballero es sagrada”. En primer lugar, deberíamos tratar de averiguar cómo diseccionar los pensamientos y puntos de vista falaces de este dicho sobre la conducta moral y cuál es la intención de Satanás al crearlo. Según un proverbio chino, “es difícil conocer las verdaderas intenciones de una persona”; entonces, ¿en qué radican las verdaderas intenciones de Satanás? Eso es lo que tenemos que descubrir y diseccionar. “La palabra de un caballero es sagrada” es otro pensamiento y enunciado de Satanás presente entre la gente, y visto desde fuera parece bastante noble; es conmovedor y poderoso. ¿Qué hace que ese dicho sea tan impresionante? ¿Merece la pena valorarlo y tomárselo en serio? ¿Merece la pena contemplar a las personas y las cosas, comportarse y actuar de acuerdo con este pensamiento y punto de vista? ¿Tiene algún mérito? ¿Es un dicho positivo? Si no es algo positivo ni un pensamiento y punto de vista correctos, ¿cuál es su efecto negativo sobre las personas? ¿Cuál es la intención de Satanás al crear ese dicho e inculcar ese pensamiento y punto de vista en la gente? ¿De qué manera debemos discernirlo? Si eres capaz de discernir ese dicho, lo negarás y rechazarás desde lo más profundo de tu corazón y dejarás de estar bajo su influencia. Aunque de vez en cuando se te pase por la cabeza y te perturbe en lo más profundo de tu ser, si eres capaz de discernirlo, no estarás sometido ni atado a él. ¿Creéis que tiene algún mérito el dicho “la palabra de un caballero es sagrada”? ¿Es un dicho que tenga algún efecto positivo sobre la gente? (No). ¿Os gustaría ser caballeros? ¿Es bueno o malo ser caballero? ¿Es mejor ser caballero o un falso caballero? ¿Es mejor ser caballero o villano? ¿No habéis pensado en estas cuestiones? (No). Aunque no hayáis pensado en ellas, hay algo que es cierto: que soléis emplear el término “caballero” al decir cosas como “Mejor ser un auténtico villano que un falso caballero” y “Un auténtico caballero es tan generoso de espíritu que, si alguien le ofende, no se lo echa en cara y puede perdonarlo. ¡Eso es lo que se dice un caballero!”. ¿Qué demuestra de ti el hecho de que seas capaz de decir esas cosas? ¿Demuestra que el caballero tiene determinado estatus en tus pensamientos y puntos de vista, y que tu mente alberga esos pensamientos y dichos acerca del caballero? ¿Cabría afirmar eso? (Sí). Miras con buenos ojos y admiras a aquellas personas de la sociedad que se comportan como caballeros o son calificadas de ese modo, y te esfuerzas por llegar a ser un caballero y ser visto como tal, en lugar de como un villano. Si alguien te dice “eres un auténtico villano”, te sientes muy triste. Sin embargo, si te dicen “eres un auténtico caballero”, te sientes eufórico. Esto es así porque crees que si alguien te ha elogiado llamándote caballero, ha elevado tu personalidad y reconocido las formas y métodos con que te comportas y abordas los asuntos. Por supuesto, tras recibir esa clase de reconocimiento en la sociedad, crees tener un estatus noble y no ser una persona de clase baja o inferior. El caballero recto, sea un mito o exista realmente, ocupa un lugar definido en lo más profundo del corazón de la gente. Por eso, cuando os pregunté si es mejor ser caballero o villano, nadie se atrevió a responder. ¿Por qué? Porque pensasteis: “¿Cómo puedes preguntar eso? Claro que es mejor ser caballero que villano. ¿Acaso un caballero no es bueno, recto y de moral elevada? Decir que ser caballero no es bueno va en contra del sentido común, ¿no? Iría en contra de la humanidad normal, ¿no? Si un caballero no es bueno, entonces ¿qué clase de persona sí lo es?”. Por eso no os atrevisteis a responder, ¿no es cierto? (Sí). ¿Corrobora eso que tenéis clara en vuestro corazón la elección entre caballero y villano? ¿Cuál preferís? (Al caballero). Entonces está claro nuestro objetivo. Centrémonos en identificar y diseccionar al caballero. A nadie le caen bien los villanos, huelga decirlo. ¿Y qué es exactamente un caballero? Si preguntáis “¿Es mejor ser caballero o villano?”, para Mí, la respuesta está clara: ambos son malos, porque ni el caballero ni el villano son figuras positivas. Lo que pasa es que la gente juzga que la conducta, los actos, la personalidad y la moralidad del villano son relativamente malos, y por eso no le cae bien. Cuando la moralidad y la personalidad básicas del villano se muestran abiertamente, la gente lo considera aún más villano. Sin embargo, un caballero muestra más a menudo su manera elegante de hablar y actuar, su buena moral y su personalidad refinada, por lo que la gente lo respeta y siente que les aporta valores. En consecuencia, lo califican de caballero. Cuando un caballero se presenta de este modo, es elogiado, admirado y estimado. Por consiguiente, la gente adora al caballero y detesta al villano. Ahora bien, ¿en qué se basan las personas para determinar que alguien es un caballero o un villano? (En su conducta externa). La gente juzga a una persona como noble o vil por la conducta de esa persona, pero ¿por qué juzga a los demás por su conducta? La respuesta es porque la aptitud de la mayoría de la gente únicamente puede llegar a ese nivel. Solamente pueden ver si la conducta de una persona es buena o mala; no pueden ver con claridad la esencia de esa persona. Como resultado, solo son capaces de determinar si la persona es un caballero o un villano basándose en su conducta. ¿Es correcto ese método de discernimiento? (No). Es absolutamente incorrecto. ¿Es correcto, entonces, considerar que un caballero tiene una personalidad refinada y una buena moral? (No). Exacto, no es correcto. Es incorrecto interpretar que los caballeros son de personalidad refinada, morales, dignos y virtuosos. Por lo tanto, mirándolo ahora, ¿es positivo el término “caballero”? (No). No es positivo. Un caballero no es más noble que un villano. Entonces, si alguien pregunta “¿es mejor ser caballero o villano?”, ¿cuál es la respuesta? (Que ambos son malos). Exacto. Si alguien pregunta por qué ambos son malos, la respuesta es sencilla. Tanto el caballero como el villano no son figuras positivas; ninguno es realmente buena persona. Rezuman el carácter corrupto y el veneno de Satanás. Controlados y envenenados por Satanás, viven según su lógica y sus leyes. Por tal motivo se puede decir con certeza que, si bien un villano no es buena persona, un caballero tampoco puede ser una persona positiva. Aunque un caballero sea considerado buena persona por los demás, simplemente finge ser bueno. No es una persona honesta que cuente con la aprobación de Dios, y ni mucho menos una persona que tema a Dios y evite el mal. Lo que sucede es que el caballero se comporta bien algo más a menudo y mal algo menos a menudo, mientras que el villano se comporta mal algo más a menudo y bien algo menos a menudo. Al caballero se le respeta un poco más, mientras que al villano se le desprecia un poco más. Esa es la única diferencia entre un caballero y un villano. Si la gente los juzga por su conducta, ese es el único resultado que obtiene.

La gente determina si alguien es un caballero o un villano por su conducta. Puede que diga: “Esta persona es un caballero porque ha hecho muchas cosas en beneficio de todos. Todo el mundo lo cree así. Por tanto, es un caballero y una persona de moral elevada”. Si todo el mundo afirma sobre una persona que es un caballero, ¿la convierte eso en una persona buena y una figura positiva? (No). ¿Por qué no? Porque todas las personas son corruptas, tienen actitudes corruptas y carecen de los principios-verdad. Así pues, sin importar quién afirme que una persona es un caballero, ese enunciado proviene de Satanás y de una persona corrupta. El criterio de evaluación de la gente no es correcto, por lo que el resultado que arroja tampoco lo es. Dios nunca habla en términos de caballeros o villanos. No exige que las personas sean auténticos caballeros en vez de falsos caballeros, ni tampoco dice jamás “Sois todos unos villanos. Yo no quiero un villano, quiero un caballero”. ¿Dice eso Dios? (No). Dios nunca evalúa ni determina si una persona es buena o mala por sus palabras y actos. Por el contrario, lo evalúa y determina basándose en la esencia de dicha persona. ¿Qué significa eso? En primer lugar, significa que juzga a las personas a partir de la calidad de su humanidad y en función de si tienen o no conciencia y sentido. En segundo lugar, significa que las juzga según su actitud hacia la verdad y hacia Él. Así es como Dios evalúa y determina si una persona es superior o inferior. Por eso no hay caballeros ni villanos en las palabras de Dios. En la iglesia, entre las personas a las que Dios salva, Él no les exige que sean caballeros ni promueve la idea de ser un caballero, y no pide a la gente que critique a los villanos. La casa de Dios, desde luego, no juzga quién tiene una moral elevada de acuerdo con los dichos de la cultura tradicional sobre la conducta moral. No promueve ni fomenta a nadie que sea un caballero, así como tampoco descarta ni se deshace de nadie que sea un villano. La casa de Dios promueve, fomenta, descarta y se deshace de la gente según sus propios principios. No contempla a las personas según los criterios y dichos sobre la conducta moral, promoviendo a cualquiera que sea un caballero y rechazando a cualquiera que sea un villano, sino que trata a todas las personas según la palabra de Dios y la verdad. ¿Qué opináis de ciertas personas de la iglesia que siempre están tratando de ser caballeros? (Que no son buenas). Algunos nuevos creyentes siempre juzgan a las personas por el criterio de ser caballero o villano. Cuando ven a los líderes de la iglesia podar a personas que provocan trastornos y perturbación, exclaman: “¡Este líder no es un caballero! Cuando un hermano o hermana comete un pequeño error, se aferra a él y no lo olvida. Un caballero no se preocuparía por eso. Un caballero sería tolerante, indulgente y hasta apaciguador; ¡lo aceptaría mucho mejor! Este líder es muy duro con la gente. ¡Está claro que es un villano!”. Para estas personas, aquellos que defienden los intereses de la casa de Dios no son caballeros. Según ellas, quienes trabajan con seriedad, meticulosidad y responsabilidad son villanos. ¿Qué opináis de las personas que contemplan a los demás de esa forma? ¿Contemplan a las personas de acuerdo con la verdad o la palabra de Dios? (No). No contemplan a las personas de acuerdo con la verdad y la palabra de Dios. Además, adoptan los pensamientos, los puntos de vista, los métodos y los medios por los que Satanás evalúa a las personas, y los difunden y dejan brotar en la iglesia. Es obvio que esas cosas son pensamientos y puntos de vista de los no creyentes y de los incrédulos. Si no eres capaz de discernir y piensas que un caballero es una buena persona, de moral elevada y pilar de la iglesia, puede que este te desoriente. Como tienes sus mismos pensamientos y puntos de vista, cuando alguien emita enunciados o dichos sobre los caballeros, seguro que te atraerá y desorientará sin que te des cuenta. No obstante, si eres capaz de discernir en relación con esas cosas, rechazarás tales dichos y estos no te desorientarán. En lugar de eso, insistirás en evaluar a las personas y las cosas, y en juzgar lo que está bien y mal, según la palabra de Dios y los principios-verdad. Entonces verás acertadamente a las personas y las cosas y actuarás conforme a las intenciones de Dios. Aquellos incrédulos que no persiguen la verdad y quienes no tienen discernimiento ni están dispuestos a acatar las reglas de la casa de Dios suelen emitir pensamientos y enunciados que provienen de Satanás y son comunes entre los no creyentes, a fin de desorientar a los hermanos y hermanas y de perturbar su entendimiento de la verdad. Si la gente no es capaz de discernir, aunque no se deje desorientar ni perturbar por esas personas, a menudo estará controlada por sus enunciados y evitará actuar o alzar la voz. No se atreverán a sostener los principios-verdad ni a insistir en actuar según las exigencias de la palabra de Dios, y ni mucho menos se atreverán a defender los intereses de la casa de Dios. ¿Se debe eso a su falta de discernimiento acerca de los pensamientos y enunciados de Satanás? (Sí). Es evidente que ese es el motivo. Los términos “caballero” y “villano” no son válidos en la iglesia. A los no creyentes se les da bien fingir y vivir tras una máscara. Abogan por ser caballero en vez de villano y adoptan ese disfraz en la vida. Con esas cosas se afianzan entre la gente, engañan a otras personas para que les den prestigio y buena reputación, y obtienen fama y fortuna. En la casa de Dios hay que descartar todo eso y prohibirlo. No debe permitirse que tales cosas se difundan en la casa de Dios ni entre el pueblo escogido de Dios, ni se les debe dar la oportunidad de perturbar y desorientar a este. El motivo radica en que todas esas cosas provienen de Satanás, no se fundamentan en la palabra de Dios y, decididamente, no son unos principios-verdad que la gente deba seguir con respecto a cómo contemplar a las personas y las cosas, comportarse y actuar. Por tanto, “caballero”, “falso caballero” y “villano” no son términos correctos para definir la esencia de una persona. ¿He explicado claramente el término “caballero”? (Sí).

Echemos otro vistazo al dicho “la palabra de un caballero es sagrada” para ver lo que significa realmente. El significado literal de esta frase es que un caballero debe tomarse en serio sus palabras. Según el refrán, una persona vale lo que vale su palabra; un caballero debe hablar en serio y cumplir sus promesas. Por consiguiente, para llegar a ser un caballero de moral elevada, apreciado y muy bien considerado, una persona debe actuar conforme al dicho “la palabra de un caballero es sagrada”. En pocas palabras, un caballero ha de ser digno de confianza. Debe responsabilizarse de lo que dice y promete y cumplirlo. No puede faltar a su palabra ni incumplir las promesas que hace a los demás. Una persona que incumple a menudo sus promesas con los demás no es un caballero ni una buena persona, sino un villano. Así es como puede interpretarse la frase “la palabra de un caballero es sagrada”. Enfatiza sobre todo las palabras y actos del caballero en cuestiones de moralidad y fiabilidad. Antes de nada, permitidme una pregunta: ¿qué significa “palabra” en “la palabra de un caballero”? Significa dos cosas: una promesa que hace o el compromiso de hacer algo. Como ya señalé, los caballeros no son buenas personas, sino gente normal profundamente corrompida por Satanás. Entonces, en lo referente a la esencia de las personas, ¿cuáles son las principales maneras en que la gente se pone en evidencia en las cosas que prometen? Cuando se expresan con arrogancia, exageran, hablan maravillas de sí mismas, cuentan cosas de ellas mismas que no son ciertas, dicen cosas que no coinciden con la realidad, mienten, hablan ásperamente y se desahogan. Es posible descubrir todo eso en lo que dice y promete la gente. Así, después de que una persona diga esas cosas, tú le pides que mantenga su promesa, respete su palabra y no la incumpla, y si la cumple, te parece un caballero y buena persona. ¿No es absurdo? Si se investigaran y comprobaran detenidamente las cosas que la gente corrupta dice todos los días, se descubriría que son cien por cien mentiras, palabras vacías o medias verdades. Ni una sola palabra es fiable, cierta ni objetiva, sino que sus enunciados distorsionan los hechos, confunden lo blanco con lo negro, y algunos incluso albergan intenciones malvadas o artimañas satánicas. Si hubiera que cumplir todas esas palabras, se crearía un enorme caos. No vamos a hablar de lo que sucedería en un grupo grande de personas; hablaremos solamente de lo que ocurriría en una familia donde hubiera un supuesto caballero que constantemente hiciera comentarios indiscriminados y lanzara numerosas teorías sin sentido, además de palabras arrogantes, erradas, siniestras y ruines. Si se tomara en serio lo que dice y su palabra fuera sagrada, ¿cuáles serían las consecuencias? ¿Hasta qué punto se sumiría dicha familia en el caos? Es como el rey diabólico del país del gran dragón rojo. Por muy absurdas o malvadas que sean sus políticas, las lleva adelante de todos modos y sus subordinados las ejecutan y aplican a la perfección; nadie se atreve a oponerse a ellas ni a frenarlas, lo que acarrea caos a nivel nacional. Por otro lado, se avecinan desastres diversos y han comenzado los preparativos para la guerra. Todo el país está sumido en la más absoluta confusión. Si un líder diabólico rige un país o nación durante mucho tiempo, el pueblo de ese país tendrá graves problemas. ¿Hasta dónde llegará el caos? Si el pueblo lleva a cabo y aplica todas las barbaridades, falacias y mentiras irracionales que dictan los reyes diabólicos, ¿saldrá de ello algo bueno para la humanidad? La humanidad será cada vez más caótica, oscura y malvada. Afortunadamente, “la palabra de un caballero es sagrada” no son más que palabras vacías; es mera retórica, Satanás no es capaz de materializarlas ni de hacerlas realidad. Por lo tanto, todavía hay algo de orden en el mundo y la gente sigue gozando de relativa estabilidad. Si no fuera así, todos los rincones del mundo humano, todos los lugares donde hay “caballeros”, serían un caos. Esa es una de las falacias que presenta el dicho “la palabra de un caballero es sagrada”. Desde la perspectiva de la esencia de las personas, vemos que sus enunciados, las cosas que dicen y sus promesas no son fiables. Otra cosa que falla al respecto es que la humanidad está controlada por el pensamiento y punto de vista de que “la palabra de un caballero es sagrada”. Piensa: “Debemos cumplir nuestra palabra y llevar a cabo lo prometido porque así se es un caballero”. Este pensamiento y punto de vista domina el pensamiento de la gente y llega a ser el criterio a partir del cual consideran, juzgan y califican a una persona. ¿Es apropiado y acertado? (No, no es acertado). ¿Por qué no es acertado? En primer lugar, porque lo que dice la gente tiene poco valor y no son más que palabras vacías, mentiras y exageraciones. En segundo lugar, porque es injusto utilizar ese pensamiento y punto de vista para controlar a la gente y exigirle que cumpla con su palabra. Las personas suelen utilizar el dicho “la palabra de un caballero es sagrada” para medir la superioridad o inferioridad de alguien. Sin darse cuenta, suelen preocuparse por cómo cumplir sus promesas y eso acaba controlándolas. Si no pueden cumplirlas, son sometidas a discriminación y reprimenda por parte de los demás, y les resulta difícil afianzarse en la sociedad si no son capaces de cumplir algo trivial. Esto es injusto e inhumano para ellas. Debido a sus actitudes corruptas, la gente habla en función de sus preferencias y dice lo que le apetece; no le importa lo absurdos o contrarios a la realidad que sean sus enunciados. Así es la gente corrupta. Es natural que todo proceda según su propio carácter: una gallina debe aprender a cacarear, un perro debe aprender a ladrar y un lobo debe aprender a aullar. Si algo no fuera humano, pero se le exigiera estrictamente que dijera e hiciera cosas humanas, le resultaría muy difícil. La gente tiene el carácter corrupto de Satanás, un carácter arrogante y falso, por lo que es natural que mienta, exagere y pronuncie palabras vacías. Si comprendes la verdad y eres capaz de ver el interior de la gente, todo eso debería parecerte normal y corriente. No debes utilizar el pensamiento y la perspectiva falaces de que “la palabra de un caballero es sagrada” para contemplar a las personas y las cosas ni para juzgarlas y calificarlas como buenas o dignas de confianza. Ese método de evaluación no es correcto y no debe adoptarse. ¿Cuál es el método correcto? Como la gente tiene un carácter corrupto, es normal que exagere y diga cosas que no reflejan su situación real. Debes abordar esto correctamente. No debes pedir a una persona que cumpla sus promesas en función de los criterios de un caballero y, desde luego, no debes obligar a nadie ni a ti mismo partiendo del pensamiento y punto de vista de que “la palabra de un caballero es sagrada”. Eso no está bien. Es más, juzgar la humanidad y la condición moral de una persona por el hecho de que sea o no un caballero es un error de fondo, no un planteamiento correcto. Parte de una base errónea y no se ajusta a la palabra de Dios ni a la verdad. Por consiguiente, independientemente del tipo de pensamientos y puntos de vista que aplique el mundo de los no creyentes para juzgar a una persona, y de si este aboga por ser caballero o villano, en la casa de Dios, no se promueve el dicho “la palabra de un caballero es sagrada”, no se recomienda que nadie sea un caballero, y de ningún modo se te exige actuar de acuerdo con el dicho “la palabra de un caballero es sagrada”. ¿Y qué pasa si te autoexiges estrictamente ser un caballero y eres la personificación del dicho “la palabra de un caballero es sagrada”? Puedes hacerlo perfectamente y llegar a ser un humilde caballero que mantenga sus promesas y nunca incumpla su palabra. Ahora bien, si nunca contemplas a las personas y las cosas, ni te comportas y actúas de acuerdo con las palabras de Dios, así como tampoco obedeces los principios-verdad, serás un absoluto incrédulo. Aunque mucha gente esté de acuerdo contigo, te apoye, afirme que eres un caballero, que nunca incumples tu palabra y que te tomas en serio tus promesas, ¿de qué servirá? ¿Implica eso que comprendes la verdad? ¿Significa que sigues el camino de Dios? Por muy bien y muy adecuadamente que cumplas el dicho sobre la conducta moral “la palabra de un caballero es sagrada”, si no comprendes la palabra de Dios, no sigues los principios-verdad y no actúas en función de ellos, no recibirás la aprobación de Dios.

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