32. Cómo aceptar el escrutinio de Dios
Palabras de Dios Todopoderoso de los últimos días
¡Yo soy justo, soy digno de confianza y soy el Dios que escruta lo más íntimo del corazón del hombre! Yo revelaré inmediatamente quién es verdadero y quién es falso. No os alarméis; todas las cosas obran de acuerdo con Mis tiempos. Quién me quiere sinceramente y quién no, yo os lo diré, uno por uno. Solo procurad comer y beber, y acercaros a Mí cuando vengáis a Mi presencia; y Yo mismo haré Mi obra. No estéis demasiado ansiosos por obtener resultados rápidos; Mi obra no es algo que pueda hacerse de golpe. En ella están Mis pasos y Mi sabiduría, y es por eso que Mi sabiduría puede revelarse. Yo os permitiré ver lo que hacen Mis manos: el castigo del mal y la recompensa del bien. Ciertamente, Yo no favorezco a nadie. A ti, que me amas sinceramente, Yo te amaré sinceramente, y en cuanto a aquellos que no me aman sinceramente, Mi ira estará siempre con ellos, de forma que puedan recordar por toda la eternidad que Yo soy el Dios verdadero, el Dios que escruta lo más íntimo del corazón del hombre. No actúes de una manera frente a los demás, pero de otra a sus espaldas; Yo veo con claridad todo lo que haces y, aunque puedas engañar a los demás, no puedes engañarme a Mí. Lo veo todo claramente. No es posible que ocultes nada; todo está en Mis manos. No te creas tan inteligente por hacer que tus pequeños cálculos sean para tu beneficio. Yo te digo: no importa cuántos planes pueda incubar el hombre, aunque sean miles o decenas de miles, al final, no pueden escapar de la palma de Mi mano. Mis manos controlan todas las cosas y objetos, ¡y, ni hablar de una persona! No intentes evadirme u ocultarte; no trates de engatusarme o de esconderte. ¿Puede ser que aún no veas que Mi glorioso rostro, Mi ira y Mi juicio se han revelado públicamente? A aquel que no me quiera sinceramente, Yo lo juzgaré de inmediato y sin misericordia. Mi piedad ha llegado a su fin; ya no queda más. Ya no sean hipócritas y detengan sus comportamientos salvajes e imprudentes.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Declaraciones de Cristo en el principio, Capítulo 44
Ser creyente en Dios significa que todo lo que haces debe ser llevado delante de Él y sometido a Su escrutinio. Si lo que haces puede ser llevado delante del Espíritu de Dios, pero no delante de Su carne, esto muestra que no te has sometido al escrutinio de Su Espíritu. ¿Quién es el Espíritu de Dios? ¿Quién es la persona de quien Dios da testimonio? ¿No son la misma persona? La mayoría los ve como dos seres separados, pues creen que el Espíritu de Dios es el Espíritu de Dios y que la persona de quien Dios da testimonio es meramente, un humano. Pero ¿acaso no te equivocas? ¿En nombre de quién obra esta persona? Aquellos que no conocen a Dios encarnado no tienen entendimiento espiritual. El Espíritu de Dios y Su encarnación son uno porque el Espíritu de Dios se ha materializado en la carne. Si esta persona no es amable contigo, ¿será amable el Espíritu de Dios? ¿Acaso no estás confundido? Hoy, todos aquellos que no pueden aceptar el escrutinio de Dios no pueden recibir Su aprobación, y aquellos que no conocen a Dios encarnado no pueden ser perfeccionados. Mira todo lo que haces y ve si puede ser llevado delante de Dios. Si no puedes llevar delante de Dios todo lo que haces, esto muestra que eres un hacedor de maldad. ¿Pueden los hacedores de maldad ser perfeccionados? Todo lo que haces —cada acción, cada intención y cada reacción— debe ser llevado delante de Dios. Incluso tu vida espiritual diaria —tus oraciones, tu cercanía con Dios, cómo comes y bebes las palabras de Dios, tu charla con tus hermanos y hermanas y tu vida dentro de la iglesia, además de tu servicio en colaboración— puede ser llevado delante de Dios para Su escrutinio. Es esta práctica la que te ayudará a crecer en la vida. El proceso de aceptar el escrutinio de Dios es el proceso de la purificación. Cuanto más puedas aceptar el escrutinio de Dios, más eres purificado y más estás de acuerdo con las intenciones de Dios, de modo que no serás atraído hacia el libertinaje y tu corazón vivirá en Su presencia. Cuanto más aceptes Su escrutinio, mayor es la humillación de Satanás y tu capacidad de rebelarte contra la carne. Así pues, la aceptación del escrutinio de Dios es una senda de práctica que las personas deben seguir. No importa lo que hagas, incluso cuando compartes con tus hermanos y hermanas, puedes llevar tus actos ante Dios y buscar Su escrutinio e intentar someterte a Dios mismo; esto hará que tu práctica sea mucho más correcta. Solo si llevas todo lo que haces delante de Dios y aceptas Su escrutinio, puedes ser alguien que vive en la presencia de Dios.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios perfecciona a quienes son conformes a Sus intenciones
Debes utilizar la oración como una forma de aceptar el escrutinio de Dios en todas las cosas. Cuando oras, aunque Yo no esté delante de ti en persona, el Espíritu Santo está contigo y estás orando tanto a Mí como al Espíritu de Dios. ¿Por qué crees en esta carne? Crees porque Él posee el Espíritu de Dios. ¿Creerías en esta persona si no tuviera el Espíritu de Dios? Cuando crees en esta persona, crees en el Espíritu de Dios. Cuando temes a esta persona, temes al Espíritu de Dios. La fe en el Espíritu de Dios es la fe en esta persona, y la fe en esta persona es también la fe en el Espíritu de Dios. Cuando oras, sientes que el Espíritu de Dios está contigo y que Dios está frente a ti; por lo tanto, oras a Su Espíritu. Hoy en día, la mayoría de las personas tienen demasiado temor a presentar sus acciones delante de Dios; aunque puedes engañar a Su carne, no puedes engañar a Su Espíritu. Cualquier asunto que no pueda resistir el escrutinio de Dios está en conflicto con la verdad y debe hacerse a un lado; no hacerlo así es cometer un pecado contra Dios. Así pues, debes poner tu corazón delante de Dios en todo momento: cuando oras, cuando hablas y te comunicas con tus hermanos y hermanas, y cuando llevas a cabo tu deber y te dedicas a tus asuntos. Cuando cumples con tus funciones, Dios está contigo y, siempre que tu intención sea correcta y sea para la obra de la casa de Dios, Él aceptará todo lo que hagas; debes dedicarte sinceramente a cumplir con tus funciones. Si, cuando oras, tienes un corazón amante de Dios y buscas el cuidado, la protección y el escrutinio de Dios, si todo esto es tu intención, tus oraciones serán eficaces. Por ejemplo, si, cuando oras en las reuniones, abres tu corazón y oras a Dios, y le dices lo que hay en tu corazón sin falsedades, entonces con toda seguridad tus oraciones serán eficaces.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios perfecciona a quienes son conformes a Sus intenciones
Tener una relación normal con Dios quiere decir ser capaz de no dudar y no negar nada de Su obra y ser capaz de someterse a ella. Eso significa tener las intenciones correctas en presencia de Dios, no hacer planes para ti mismo y tomar en consideración los intereses de la casa de Dios primero en todas las cosas; significa aceptar el escrutinio de Dios y someterse a Sus disposiciones. Debes poder aquietar tu corazón en presencia de Dios en todo lo que hagas. Incluso si no entiendes las intenciones de Dios, debes seguir cumpliendo tus deberes y responsabilidades lo mejor posible. Cuando las intenciones de Dios se te hayan revelado, actúa conforme a ellas y no será demasiado tarde. Cuando tu relación con Dios se haya vuelto normal, también tendrás relaciones normales con las personas. Para establecer una relación normal con Dios, todo debe construirse sobre el fundamento de las palabras de Dios, debes ser capaz de cumplir con tu deber de acuerdo con Sus palabras y lo que Él pide, debes poner tus puntos de vista en orden, y debes buscar la verdad en todas las cosas. Debes practicar la verdad cuando la entiendas, e independientemente de lo que te ocurra, debes orar a Dios y buscar con un corazón sumiso a Dios. Practicando así, podrás mantener una relación normal con Dios. Al mismo tiempo que realizas tu deber correctamente, también debes asegurarte de no hacer nada que no beneficie a la entrada en la vida de los escogidos de Dios, y de no decir nada que no sea útil para los hermanos y hermanas. Como mínimo, no debes hacer nada que vaya en contra de tu conciencia y no debes hacer absolutamente nada que sea vergonzoso. En particular, no hagas nada en absoluto que se rebele o se resista a Dios, y no debes hacer nada que perturbe el trabajo de la iglesia o la vida de iglesia. Sé justo y honorable en todo lo que hagas y asegúrate de que cada acción sea presentable delante de Dios. Aunque la carne pueda algunas veces ser débil, debes ser capaz de poner los intereses de la casa de Dios en primer lugar, sin ambición de obtener un beneficio personal, sin hacer nada egoísta o despreciable, reflexionando a menudo sobre ti mismo. Así, podrás vivir a menudo ante Dios, y tu relación con Él se volverá completamente normal.
En todo lo que hagas, debes examinar si tus intenciones son correctas. Si puedes actuar conforme a los requisitos de Dios, entonces tu relación con Dios es normal. Este es el estándar mínimo. Observa tus intenciones, y si descubres que han surgido intenciones incorrectas, sé capaz de rebelarte contra ellas y actúa conforme a las palabras de Dios; así te convertirás en alguien que es correcto delante de Dios, que a la vez demuestra que tu relación con Dios es normal, y que todo lo que haces es en aras de Dios y no en aras de ti. En todo lo que hagas y digas, sé capaz de enderezar tu corazón y sé recto en tus acciones y no te dejes llevar por tus sentimientos ni actúes conforme a tu propia voluntad. Estos son principios por los cuales los que creen en Dios deben conducirse.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Cómo es tu relación con Dios?
Aquellos capaces de poner en práctica la verdad pueden aceptar el escrutinio de Dios en las cosas que hacen. Cuando aceptes el escrutinio de Dios, tu corazón se enderezará. Si solo haces las cosas para que otros las vean, y siempre quieres ganarte los elogios y la admiración de los demás, y no aceptas el escrutinio de Dios, ¿sigue estando Dios en tu corazón? Estas personas no tienen un corazón temeroso de Dios. No hagas siempre las cosas para tu propio beneficio y no consideres constantemente tus propios intereses; no consideres los intereses humanos ni tengas en cuenta tu propio orgullo, reputación y estatus. Primero debes considerar los intereses de la casa de Dios y hacer de ellos tu prioridad. Debes ser considerado con las intenciones de Dios y empezar por contemplar si ha habido impurezas en el cumplimiento de tu deber, si has sido leal, has cumplido con tus responsabilidades y lo has dado todo, y si has estado pensando de todo corazón en tu deber y en la obra de la iglesia. Debes meditar sobre estas cosas. Si piensas en ellas con frecuencia y las comprendes, te será más fácil cumplir bien con el deber. Si tu calibre es bajo, si tu experiencia es superficial, o si no eres experto en tu ocupación profesional, puede haber algunos errores o deficiencias en tu obra y puede que no consigas buenos resultados, pero habrás hecho todo lo posible. No satisfaces tus propios deseos egoístas ni preferencias. Por el contrario, consideras de forma constante la obra de la iglesia y los intereses de la casa de Dios. Aunque puede que no logres buenos resultados con tu deber, se habrá enderezado tu corazón; si además puedes buscar la verdad para resolver los problemas en tu deber, entonces estarás a la altura en el cumplimiento de este y, al mismo tiempo, podrás entrar en la realidad-verdad. Eso es lo que significa poseer testimonio.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. La libertad y la liberación solo se obtienen desechando la propia corrupción
Sois todos personas que cumplen deberes. Como poco, debes tener un corazón honesto y permitirle a Dios ver que eres sincero. Solo entonces puedes lograr el esclarecimiento, la iluminación y la guía de Dios. Lo fundamental es que aceptes Su escrutinio. No importa qué barreras existan entre los demás y tú, cuánto valores tu propia vanidad y reputación, y qué intenciones albergues, sobre las cuales no puedes sincerarte de una manera simple; todo esto debe cambiar poco a poco. Paso a paso, cada individuo debe liberarse de estas actitudes corruptas y esas dificultades, y superar los obstáculos que presentan dichas actitudes corruptas. Antes de que atravieses tales obstáculos, ¿es tu corazón realmente honesto con Dios? ¿Le escondes y le ocultas cosas o presentas una falsa imagen y le engañas? Debes tener esto claro en tu corazón. Si tienes estas cosas en el corazón, debes aceptar el escrutinio de Dios. No dejes nada al azar ni digas: “No quiero gastar toda mi vida por Dios. Quiero formar una familia y vivir mi propia vida. Espero que Dios no me escrute ni me condene”. Si escondes todas estas cosas de Dios, es decir, las intenciones, los objetivos, los planes y las metas de vida que albergas en lo más profundo de tu corazón, y si ocultas tus puntos de vista sobre muchas cosas y tus creencias sobre la fe en Dios, entonces te meterás en problemas. Si escondes estas cosas sin valor y no buscas la verdad para resolverlas, eso demuestra que no amas la verdad, y que te resulta difícil aceptarla y ganarla. Eres capaz de ocultarle cosas a otra gente, pero no se las puedes ocultar a Dios. Si no confías en Dios, ¿entonces por qué crees en Él? Si tienes unos cuantos secretos y te preocupa que la gente te menosprecie si te sinceras respecto a ellos, y si te falta el valor para alzar la voz, entonces puedes simplemente sincerarte con Dios. Debes orarle, confesar las viles intenciones que albergas en tu fe en Él, las cosas que has hecho en aras de tu futuro y tu sino, y cómo te has esforzado por conseguir fama y ganancia. Preséntale todo esto a Dios y revélaselo; no se lo escondas. No importa para cuántas personas esté cerrado tu corazón, no se lo cierres a Dios; debes abrírselo. Ese es el más mínimo grado de sinceridad que han de tener los que creen en Él. Si tienes un corazón abierto a Dios y no se lo cierras, y si puedes aceptar Su escrutinio, ¿cómo te contemplará Él? Aunque puede que no te abras a los demás, si puedes abrirte a Dios, Él te verá como una persona honesta con un corazón honesto. Si tu corazón honesto es capaz de aceptar Su escrutinio, entonces, eso es precioso a ojos de Dios, y no cabe duda de que Él va a obrar en ti. Por ejemplo, si has hecho un acto taimado hacia Dios, Él te va a disciplinar. Entonces debes aceptar Su disciplina, arrepentirte y confesarte enseguida ante Él, y reconocer tus errores. Debes reconocer tu rebeldía y corrupción, aceptar el castigo y juicio de Dios, conocer tus actitudes corruptas, practicar de acuerdo con Sus palabras y arrepentirte de veras. Esto es una prueba de tu sincera fe en Dios y de tu auténtica fe en Él.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo una persona honesta puede vivir con auténtica semejanza humana
Cuando las personas tienen pensamientos, tienen elecciones. Si les ocurre algo y toman la decisión equivocada, deben rectificarse y tomar la decisión correcta; no deben aferrarse a su error en absoluto. La gente así es inteligente. Pero si saben que tomaron la decisión equivocada y no se rectifican, entonces se trata de alguien que no ama la verdad, y tal persona no quiere verdaderamente a Dios. Digamos, por ejemplo, que quieres ser superficial cuando cumples con tu deber. Tratas de holgazanear y de evitar el escrutinio de Dios. En tales momentos, apresúrate a ir ante Dios para orar, y reflexiona sobre si esa fue la forma correcta de actuar. Luego piensa en ello: “¿Por qué creo en Dios? Esa superficialidad puede pasar desapercibida para la gente, pero ¿pasará desapercibida para Dios? Es más, mi creencia en Dios no es para holgazanear, sino para ser salvado. Que yo actúe de esta manera no es la expresión de una humanidad normal ni es algo estimado por Dios. No, podría holgazanear y hacer lo que quisiera en el mundo exterior, pero ahora mismo estoy en la casa de Dios, estoy bajo Su soberanía, bajo el escrutinio de Sus ojos. Soy una persona, debo actuar en conciencia, no puedo hacer lo que me plazca. Debo actuar según las palabras de Dios, no debo ser superficial, no puedo holgazanear. Entonces, ¿cómo debo actuar para no holgazanear, para no ser superficial? Debo esforzarme un poco. En ese momento me parecía que era demasiado problemático hacerlo de ese modo, quería evitar las dificultades, pero ahora lo entiendo: puede que suponga mucha molestia hacerlo así, pero es eficaz, y por eso hay que hacerlo de esa manera”. Cuando estés trabajando y sigas sintiendo miedo de las dificultades, en esos momentos debes orar a Dios: “¡Oh, Dios! Soy una persona perezosa y taimada, te ruego que me disciplines, que me reproches, para que mi conciencia sienta algo y yo tenga sentido de la vergüenza. No quiero ser superficial. Te ruego que me guíes y esclarezcas, que me muestres mi rebeldía y mi fealdad”. Cuando ores así, reflexiones y trates de conocerte a ti mismo, esto hará surgir un sentimiento de arrepentimiento, serás capaz de odiar tu fealdad y tu estado incorrecto comenzará a cambiar, serás capaz de contemplar esto y decirte a ti mismo: “¿Por qué soy superficial? ¿Por qué trato siempre de holgazanear? Actuar de ese modo carece de toda conciencia y razón: ¿sigo siendo alguien que cree en Dios? ¿Por qué no me tomo las cosas en serio? ¿No será que me hace falta dedicar un poco más de tiempo y esfuerzo? No supone una gran carga. Esto es lo que debería hacer; si ni siquiera puedo hacer esto, ¿merezco que se me considere un ser humano?”. A consecuencia de ello, tomarás una determinación y harás un juramento: “¡Oh, Dios mío! Te he decepcionado, en verdad estoy muy hondamente corrompido, no tengo conciencia ni razón, no tengo humanidad, deseo arrepentirme. Te ruego que me perdones, sin duda cambiaré. Si no me arrepiento, quiero que me castigues”. Después, tu mentalidad dará un vuelco y empezarás a cambiar. Te comportarás y cumplirás con tu deber con esmero, con menos superficialidad, y serás capaz de sufrir y pagar un precio. Cumplir con tu deber de esta manera te parecerá maravilloso, y tu corazón permanecerá tranquilo y gozoso. Cuando las personas saben aceptar el escrutinio de Dios, cuando son capaces de orarle y de ampararse en Él, sus estados pronto terminan cambiando. Cuando el estado negativo de tu corazón se haya revertido y te hayas rebelado contra tus propios propósitos y contra los deseos egoístas de la carne, cuando seas capaz de desprenderte de la comodidad y el gozo de la carne, actuando según los requerimientos de Dios, y ya no seas ni arbitrario ni imprudente, entonces tendrás paz en tu corazón y tu conciencia no te hará reproches. ¿Resulta fácil rebelarte contra la carne y actuar según los requerimientos de Dios de esta manera? Mientras las personas tengan una tremenda aspiración por Dios, pueden rebelarse contra la carne y practicar la verdad. Y mientras seas capaz de practicar de este modo, antes de darte cuenta estarás entrando en la realidad-verdad. No será difícil en absoluto.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Atesorar las palabras de Dios es la base de la fe en Dios
Cuando alguien dedica algo de tiempo a supervisarte u observarte, o logra entenderte a un nivel profundo, trata de conversar contigo de corazón a corazón y averiguar tu estado durante este tiempo; e incluso a veces, cuando su actitud es algo más dura y te poda, disciplina y te reprueba un poco, hace todo esto porque tiene una actitud meticulosa y responsable hacia el trabajo de la casa de Dios. No deberías albergar ningunos pensamientos ni emociones negativos al respecto. ¿Qué significa que puedas aceptar que otros te supervisen, te observen y traten de entenderte? Que, en tu interior, aceptas el escrutinio de Dios. Si no aceptas la supervisión, la observación ni los intentos por entenderte de la gente, si te resistes a todo esto, ¿puedes aceptar el escrutinio de Dios? El escrutinio de Dios es más detallado, profundo y preciso que cuando la gente trata de entenderte; los requisitos de Dios son más específicos, exigentes y profundos. Si no eres capaz de aceptar que el pueblo escogido de Dios te supervise, ¿no son vacías tus afirmaciones de que puedes aceptar el escrutinio de Dios? Para que puedas aceptar el escrutinio y el examen de Dios, primero debes aceptar que la casa de Dios, los líderes y obreros o los hermanos y las hermanas te supervisen.
La Palabra, Vol. V. Las responsabilidades de los líderes y obreros. Las responsabilidades de los líderes y obreros (7)
Sin importar lo que suceda a tu alrededor, debes orar a Dios sobre todas las cosas. Siempre debes buscar la verdad, restringirte, asegurarte de estar viviendo en presencia de Dios y tener una relación normal con Él. Dios escruta a las personas en todo momento, y el Espíritu Santo obra dentro de estas clases de personas. ¿Cómo escruta Dios el corazón de una persona? No solo mira con Sus ojos, sino que dispone entornos para ti y te toca el corazón con Su mano. ¿Por qué lo digo? Porque cuando Dios dispone un entorno para ti, Él se fija en si lo rechazas y lo detestas o si te gusta y te sometes a él, si esperas con pasividad o si buscas activamente la verdad. Dios observa cómo se transforman tu corazón y tus pensamientos, y en qué sentido evolucionan. A veces, el estado de tu corazón es positivo y, otras, negativo. Si puedes aceptar la verdad, podrás aceptar de parte de Dios a las personas, los acontecimientos y las cosas, y los diversos entornos que Él disponga para ti, y serás capaz de abordarlos correctamente. Leyendo las palabras de Dios y a través de la contemplación, todos tus pensamientos e ideas, todas tus opiniones y todos tus estados de ánimo cambiarán en función de Sus palabras. Tendrás esto en claro, y Dios también escrutará todo eso. Aunque no se lo hayas contado a nadie, o no hayas orado al respecto, y solo lo pienses en tu interior y en tu propio mundo, desde la perspectiva de Dios ya estará muy claro: será evidente para Él. La gente te mira con sus ojos, pero Dios te toca el corazón con el Suyo: así de cerca de ti está. Si puedes percibir el escrutinio de Dios, vives en Su presencia. Si no lo puedes percibir en absoluto, vives en tu propio mundo y según tus sentimientos y actitudes corruptas, y entonces estás en problemas. Si no vives en presencia de Dios, si existe una gran distancia entre tú y Dios, y estás lejos de Él, si no consideras para nada las intenciones de Dios y no aceptas Su escrutinio, Él sabrá todo esto. Le resultará sumamente fácil percibirlo. Así pues, cuando tienes determinación y un objetivo, y estás dispuesto a ser perfeccionado por Dios y a convertirte en alguien que sigue Su voluntad, que teme a Dios y evita el mal, cuando tienes esta determinación y puedes orar y suplicar a menudo por estas cosas, vives en presencia de Dios y jamás te distancias de Él ni lo abandonas, tienes estas cosas en claro y Dios también las conoce.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo si se vive a menudo ante Dios es posible tener una relación normal con Él
Ya sea que las personas comprendan la verdad o no, no deben hacer cosas malas en absoluto, no deben hacer nada basándose en sus ambiciones y deseos y no deben tener una mentalidad de correr riesgos, ya que Dios escruta los corazones de los hombres y toda la tierra. ¿Qué se incluye en “toda la tierra”? Se incluyen tanto las cosas materiales como las inmateriales. No pruebes medir a Dios, a la autoridad de Dios ni a la omnipotencia de Dios usando tu propio cerebro. Las personas son seres creados y sus vidas son muy insignificantes; ¿cómo pueden medir la grandeza del Creador? ¿Cómo pueden medir la omnipotencia y la sabiduría del Creador en Su creación de todas las cosas y Su soberanía sobre todas las cosas? No debes hacer cosas ignorantes ni hacer el mal en absoluto. Si haces el mal, inevitablemente recibirás una retribución y, cuando un día Dios te revele, obtendrás más de lo que esperabas, y ese día llorarás y rechinarás los dientes. Debes conducirte con autoconocimiento. En ciertos asuntos, antes de que Dios te ponga en evidencia, sería mejor que te compares con Sus palabras, reflexiones sobre ti mismo y saques a la luz lo que está enterrado, descubras tus propios problemas y luego busques la verdad para resolverlos; no esperes a que Dios te revele. Una vez que Él te haya revelado, ¿no hará eso que te vuelvas pasivo? En ese momento, ya habrás cometido una transgresión. Desde que Dios te escruta hasta que te revela, tu valor y la opinión que Él tiene de ti pueden experimentar un gran cambio. Esto se debe a que, mientras Dios te escruta, te está dando oportunidades y encomendándote Sus esperanzas, hasta el momento en que seas revelado. Desde que Él le encomienda Sus esperanzas a alguien hasta que estas esperanzas no se cumplen al final, ¿cuál es el estado de ánimo de Dios? Experimenta una gran caída. ¿Y cuál será la consecuencia para ti? En los casos leves, puedes convertirte en un objeto que Dios detesta y te dejará de lado. ¿Qué significa “dejará de lado”? Significa que serás retenido y observado. ¿Y cuál será la consecuencia en casos más graves? Dios dirá: “Esta persona es una calamidad y no merece ni siquiera rendir servicio. ¡No la salvaré en absoluto!”. Una vez que Dios se forme esta idea, ya no tendrás ningún desenlace y, cuando eso ocurra, podrás postrarte y sangrar, pero no servirá de nada, porque Él ya te habrá dado suficientes oportunidades, pero nunca te arrepentiste y fuiste demasiado lejos. Por lo tanto, sin importar los problemas que tengas o la corrupción que reveles, siempre debes reflexionar y conocerte a ti mismo a la luz de las palabras de Dios o pedir a los hermanos y hermanas que te señalen estas cosas. Lo más importante es que aceptes el escrutinio de Dios, te presentes ante Él y le pidas que te ilumine y esclarezca. No importa qué método utilices: descubrir los problemas a tiempo y luego resolverlos es el efecto que se logra mediante la autorreflexión, y es lo mejor que puedes hacer. ¡No debes esperar hasta que Dios te haya revelado y descartado para sentir remordimiento, ya que será demasiado tarde para arrepentirte! Cuando Dios revela a alguien, ¿tiene profunda ira o abundante misericordia? Es difícil de decir, es incierto y no te daré esa garantía; la senda que sigues depende de ti.
La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 7: Son perversos, insidiosos y falsos (I)
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