35. La relación entre someterse a Dios y la salvación
Palabras de Dios Todopoderoso de los últimos días
Dios creó a los humanos, los colocó sobre la tierra y los ha guiado desde entonces; después los salvó y sirvió como ofrenda por el pecado para la especie humana y, al final, Él aún debe conquistar a la especie humana, salvarla por completo y restaurar al hombre a su semejanza original. Esta es la obra a la que Él se ha dedicado de principio a fin; la de restaurar al hombre a su imagen y semejanza originales. Dios establecerá Su reino y restaurará la semejanza original del hombre, lo que significa que Él restaurará Su autoridad sobre la tierra y entre todos los seres creados. Los seres humanos, después de que Satanás los corrompiera, perdieron su corazón temeroso de Dios y la función que deberían tener los seres creados. Todos se convirtieron en enemigos rebeldes contra Dios, vivieron bajo el poder de Satanás y estuvieron sometidos a la manipulación de este; en consecuencia, Dios no tuvo manera de obrar entre Sus seres creados, y menos aún pudo obtener su temor. El hombre fue creado por Dios y debe adorarlo, pero en realidad le dio la espalda y, en cambio, adoró a Satanás. Satanás se convirtió en el ídolo de su corazón. De esta manera, Dios perdió Su lugar en el corazón del hombre, lo que quiere decir que se perdió el significado de Su creación del hombre. Por tanto, para restaurar el significado que hay detrás de Su creación del hombre, Él debe restaurar su semejanza original y librarlo de sus actitudes corruptas. Para rescatar al hombre de Satanás, debe salvarlo del pecado. Solo de esta manera puede Dios restaurar poco a poco su semejanza y función originales, y al final restaurar Su reino. La destrucción total de esos hijos de la rebelión al final también será en aras de permitir al hombre adorar mejor a Dios y vivir mejor sobre la tierra. Puesto que Dios creó a los humanos, Él hará que lo adoren; como desea restaurar la función original del hombre, la va a restaurar por completo y sin ninguna adulteración. Restaurar Su autoridad quiere decir hacer que el hombre lo adore y se someta a Él; quiere decir que va a hacer que el hombre viva por Él y que Sus enemigos sean destruidos debido a Su autoridad. Quiere decir que Dios hará que todo lo Suyo continúe entre los humanos sin resistencia por parte de nadie. El reino que Dios anhela establecer es Su propio reino. La especie humana que Él desea es una que lo adore, que se someta a Él por completo y que posea Su gloria. Si Dios no salvara a la especie humana corrupta, el significado de Su creación del hombre se perdería; no tendría más autoridad entre los humanos y Su reino ya no sería capaz de existir en la tierra. Si Dios no destruyera a esos enemigos que son rebeldes contra Él, no podría obtener Su gloria plena ni tampoco podría establecer Su reino sobre la tierra. Destruir completamente a aquellos entre la especie humana que son rebeldes contra Él y llevar al reposo a los que han sido hechos completos: estas serán las señales de la terminación de Su obra y de Su gran logro. Cuando los humanos hayan sido restaurados a su semejanza original y cuando puedan cumplir sus deberes respectivos, permanecer en su sitio adecuado y someterse a todos los arreglos de Dios, Él habrá ganado un grupo de personas sobre la tierra que lo adoren y también habrá establecido un reino sobre la tierra que lo adore.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo
Es perfectamente natural y justificado que los seres creados se sometan al Creador y es precisamente lo que deberían hacer. Esta verdad permanecerá inmutable por toda la eternidad, sin importar el tiempo, el lugar, el año ni el mes, ni cualquier espacio o entorno geográfico. Incluso si este mundo y esta especie humana perecieran y con ellos todas las cosas, el enunciado “los seres creados deben someterse al Creador” no puede cambiar jamás. Esto es algo que tu racionalidad debería poseer; es la primera verdad que deberías poseer como creyente en Dios. Si algunas personas dicen que no comprenden estas palabras, resulta muy sospechoso y genera dudas acerca de si tienen un espíritu humano y si tienen conciencia y razón. De hecho, algunas sí entienden, pero simplemente no aman la verdad en su corazón y no quieren aceptarla. La implicación de no querer aceptar la verdad supone que no reconocen que Dios es el Creador ni admiten que son seres creados. Si admitieran su condición de seres creados, tendrían que someterse al Creador, pero como no quieren someterse, se niegan a admitirlo. ¿No son este tipo de personas increíblemente rebeldes? En palabras simples, son escoria. Hoy, Dios ha venido a salvar a la especie humana. El requerimiento que les hace a las personas es que deben someterse a Él. Solo así podrán alcanzar la salvación. Entonces, ¿qué es lo primero que debería hacer una persona que cree en Dios? (Someterse a Dios). Exactamente, hacerlo está de acuerdo con las intenciones de Dios, es absolutamente sensato y justificado. Decidme, si las personas entienden que someterse a Dios es la verdad más elevada, ¿acaso no les ayuda a practicar la verdad, recorrer la senda de perseguir la verdad y corregir su actitud hacia Dios? (Sí). Si una persona es capaz de someterse a Dios, asume la posición correcta y está dotada de razón. […] Dado que no te sometes a la verdad ni a Dios y te opones a Él, ¿te sigue reconociendo Su ser creado? Dios no quiere un ser creado como tú. Perteneces a la calaña de Satanás y a la de la víbora, y esto es muy peligroso porque Dios no salva a Satanás, ni a la calaña de la víbora.
La enseñanza de Dios
Si las personas desean ser salvadas cuando creen en Dios, lo fundamental es si tienen o no un corazón temeroso de Dios, si Él ocupa o no un lugar en su corazón, así como si son capaces o no de vivir ante Dios y mantener una relación normal con Él. Lo esencial es si las personas son capaces o no de practicar la verdad, y alcanzar la sumisión a Dios. Tales son la senda hacia la salvación y las condiciones para ser salvadas. Si tu corazón no es capaz de vivir ante Dios, si no oras a menudo a Dios y ni compartes con Él y pierdes la relación normal con Dios, nunca serás salvado, pues has bloqueado la senda de la salvación. Si no tienes ninguna relación con Dios, estás caminando por una senda condenada a la perdición. Si Dios no está en tu corazón, simplemente afirmar que tienes fe y creer en Dios de manera nominal es inútil. No importa cuán dotado seas, cuántas palabras y doctrinas seas capaz de predicar o cuánto hayas sufrido debido a tu fe en Dios, es inútil. Mientras Dios no tenga lugar en tu corazón, no temas a Dios y no puedas poner en práctica ni la más mínima parte de la verdad, entonces, no importa cómo creas en Dios, es inútil, y Él dice: “Apártate de Mí, malhechor”. Tal persona es catalogada como malhechor porque no puede practicar la verdad y no tiene un corazón temeroso de Dios. Y así, aunque hayas creído en Dios durante muchos años, no tienes nada que ver con Él; Dios dice que eres un no creyente y una persona malvada, y Él no es tu Señor ni tu Dios. Aunque reconoces que Dios tiene soberanía sobre todo, y que es el Creador, no adoras a Dios y no te sometes a Su soberanía. Sigues a Satanás y los diablos; solo Satanás y los diablos son tus señores. Si, en todas las cosas, confías en ti mismo, y sigues tu propia voluntad, si confías en que tu porvenir está en tus propias manos, entonces en lo que crees es en ti mismo. Aunque afirmas creer en Dios y reconocerlo, Él no te reconoce. No tienes relación con Él, y por eso estás destinado a ser finalmente desdeñado por Dios, a ser castigado y descartado por Él; Dios no salva a gente como tú. Las personas que creen verdaderamente en Dios son aquellas que lo aceptan como el Salvador, que aceptan que Él es la verdad, el camino y la vida, y que son capaces de entregarse sinceramente para Él y hacer el deber de un ser creado. Lo que experimentan es la obra de Dios; lo que practican son Sus palabras y la verdad; y la senda que recorren es la de perseguir la verdad. Son personas que se someten a la soberanía y los arreglos de Dios y que siguen Su voluntad. Solo creyendo en Dios de esta manera uno puede salvarse; de lo contrario, será condenado. Si, en su fe en Dios, las personas albergan pensamientos ilusorios y siempre se aferran a sus propias nociones y figuraciones ilusorias, ¿pueden obtener la verdad? ¿Pueden alcanzar finalmente la salvación? De ninguna manera. Cuando las personas creen en Dios, deben comer y beber Sus palabras, deben aceptar la verdad, creer en Él según Sus requerimientos y ser capaces de experimentar la obra de Dios, con lo cual logran la sumisión a Sus orquestaciones y arreglos; solo entonces pueden alcanzar la salvación. Hagas lo que hagas, no debes albergar pensamientos ilusorios y creer en Dios solo para obtener bendiciones; eso es engañar a Dios y hacer tratos con Él, y solo te arruinará. Compartir este tema es muy importante para las personas, ¿no es así? Esto es una llamada de atención para vosotros.
Ahora que habéis oído estos sermones, ya deberíais entender la verdad y tener claro lo que conlleva la salvación. Da igual lo que le guste a la gente, lo que busque o lo que le apasione, nada de esto es importante. Lo más importante es aceptar la verdad. En definitiva, ser capaz de obtener la verdad es lo más importante, y lo que puede permitirte llegar a temer a Dios y evitar el mal es la senda correcta. Si has creído en Dios durante varios años y siempre te has centrado en la búsqueda de cosas que no tienen relación con la verdad, entonces tu fe no tiene nada que ver con ella, y nada que ver con Dios. Puedes afirmar que crees en Dios y lo reconoces verbalmente, pero Él no es tu Señor, no es tu Dios; no aceptas la soberanía de Dios sobre tu porvenir, no te sometes a todo lo que Dios instrumenta para ti y no reconoces el hecho de que Él es la verdad. En este caso, tu esperanza de salvación se ha hecho añicos. Si no te embarcas en la senda de la búsqueda de la verdad, caminas por la senda de la destrucción. Si todo lo que persigues, en lo que te concentras, por lo que oras y lo que pides, se basa en las palabras de Dios y en lo que Dios exige, y si tienes cada vez más la sensación de que te estás sometiendo y adorando al Creador, y sientes que Dios es tu Señor, tu Dios, si estás cada vez más contento de someterte a todo lo que Dios orquesta y dispone para ti, y si tu relación con Él es cada vez más estrecha, y cada vez más normal, y si tu amor a Dios es cada vez más puro y verdadero, entonces tus quejas y malentendidos sobre Dios, y tus deseos extravagantes hacia Él serán cada vez menos, y habrás logrado por completo temer a Dios y evitar el mal, lo que significa que ya habrás puesto el pie en la senda de la salvación. Aunque caminar por la senda de la salvación viene acompañado de la disciplina, la poda, el juicio y el castigo de Dios, y estos te hacen sufrir mucho dolor, este es el amor de Dios que te sobreviene. Si, en tu fe en Dios, solo buscas bendiciones, estatus, fama y provecho, y nunca eres disciplinado, podado o juzgado y castigado —a pesar de tener una vida cómoda, tu corazón se aleja cada vez más de Dios, pierdes la relación normal que tenías con Él y no estás dispuesto a aceptar Su escrutinio, pues quieres ser tu propio amo—, todo esto demuestra que la senda que recorres no es la correcta. Si experimentas la obra de Dios por un tiempo y tienes un sentido creciente de cómo la humanidad está tan profundamente corrompida, y es tan propensa a oponerse a Dios, y si te da miedo que llegue un día en que hagas algo que se oponga a Dios y lo ofendas y seas abandonado por Él, y por lo tanto sientes que nada es más espantoso que resistirse a Dios, entonces tendrás un corazón temeroso de Dios. Sentirás que, cuando la gente cree en Dios, no debe alejarse de Él; si se aleja de Dios, si se aleja de Su disciplina y de Su juicio y castigo, entonces esto equivale a perder la protección y el cuidado de Dios, a perder Sus bendiciones, y todo habrá terminado para la gente; solo podrán volverse cada vez más depravados y serán capaces de resistirse a Dios mientras creen en Él, tal como lo hace la gente del mundo religioso, y así se habrán convertido en anticristos. Si puedes darte cuenta de esto, orarás a Dios: “¡Dios! Por favor, júzgame y castígame. En todo lo que hago, te ruego que me escrutes. Si hago algo que vulnera la verdad y va en contra de Tus intenciones, que me juzgues y castigues severamente, no puedo estar sin Tu juicio y castigo”. Esta es la senda correcta por la que deben caminar las personas en su fe en Dios.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo con temor a Dios se puede recorrer la senda de salvación
La obra de salvación que Dios está haciendo ahora es para tomar a los cadáveres andantes que viven según las actitudes corruptas de Satanás y su esencia corrupta —los muertos— y convertirlos en personas vivas. Esa es la importancia de salvarse. Uno cree en Dios para salvarse, ¿y qué es salvarse? Alcanzar la salvación de Dios significa que una persona muerta se ha convertido en una viva. Aquel que una vez fue propio de Satanás, que estaba destinado a morir, ahora ha cobrado vida como una persona que pertenece al bando de Dios. El que es capaz de someterse a Dios, conocerle y postrarse ante Él en adoración cuando cree en Dios y lo sigue, si no tiene más resistencia y rebeldía contra Él en su corazón y ya no va a resistirse ni atacarle más, así como puede someterse realmente a Él, entonces, a ojos de Dios, es una persona viva real. ¿Es una persona viva alguien que meramente reconoce a Dios de palabra? (No). ¿Qué clase de persona es entonces una persona viva? ¿Cuáles son las manifestaciones reales de las personas vivas? ¿Qué deben poseer? Contadme vuestras opiniones. (Quienes pueden aceptar la verdad son personas vivas. Cuando los pensamientos y opiniones de las personas, así como sus puntos de vista sobre las cosas, cambian y se conforman a la palabra de Dios, se trata de personas vivas). (Las personas vivas son aquellas que entienden la verdad y pueden practicarla). (Alguien que teme a Dios y evita el mal como Job es una persona viva). (Aquellas que conocen a Dios, pueden vivir según Sus palabras y son capaces de vivir la realidad-verdad; esas son las personas vivas). Cada uno de vosotros ha hablado de un tipo de manifestación. Para que alguien en definitiva se salve y se convierta en una persona viva, debe al menos prestar atención a las palabras de Dios, ser capaz de pronunciar palabras de conciencia y razón, y debe tener pensamiento y discernimiento, ser capaz de entender la verdad y practicarla, de someterse a Dios y adorarle. Eso es una persona viva auténtica. ¿Qué suelen pensar y hacer las personas vivas? Pueden hacer parte de lo que deberían hacer las personas normales. Sobre todo, hacen bien sus deberes; temen a Dios y evitan el mal tanto en lo que piensan y revelan en su mente como en lo que dicen y hacen normalmente. Esa es la naturaleza de lo que suelen pensar y hacer. Para ser un poco más precisos, como poco, lo que dicen y hacen concuerda en gran medida con la verdad. Dios no lo condena ni lo desdeña, sino que lo reconoce y aprueba. Esto es lo que hacen las personas vivas, y es lo que deben hacer.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo con auténtica sumisión puede tenerse confianza real
¿Por qué crees en Dios exactamente? La mayoría de las personas todavía están confundidas respecto a esta pregunta y siempre tienen dos puntos de vista completamente diferentes acerca del Dios práctico y del Dios que está en el cielo. Demuestra que el hombre cree en Dios, no con el fin de someterse a Él, sino para recibir ciertos beneficios o para escapar del sufrimiento que trae el desastre; solo entonces es algo sumiso. Este tipo de sumisión es condicional: su perspectiva personal es la condición previa de su sumisión; se somete porque no tiene alternativa. Así que ¿por qué precisamente crees en Dios? Si solo es por el bien de tus perspectivas y de tu sino, entonces sería mejor que no creyeras en Él. Creer de esta manera es engañarte a ti mismo, buscar tu propio consuelo y admirarte a ti mismo. Si tu fe no se construye sobre el fundamento de la sumisión a Dios, entonces al final serás castigado por oponerte a Él. Todos los que no buscan la sumisión a Dios en su fe son personas que se oponen a Dios. Él pide que el hombre busque la verdad, que tenga sed de las palabras de Dios, coma y beba Sus palabras y que las ponga en práctica, todo ello para que pueda lograr la sumisión a Dios. Si esa es tu verdadera intención, entonces con toda seguridad Dios te exaltará y con toda seguridad te mostrará favor. Esto es indudable y no se puede cambiar. Si tu intención no es someterte a Dios, y si tienes otras metas, entonces todo lo que digas y hagas, incluso tus oraciones ante Dios y, yendo incluso más lejos, cada uno de tus movimientos, se opondrá a Él. Incluso si tus palabras son gentiles y eres de trato afable, incluso si cada uno de tus movimientos y expresiones parece apropiado para otros, como si fueras una persona sumisa, cuando se trata de tus intenciones y tus puntos de vista acerca de la fe en Dios, cada una de tus acciones está en oposición a Dios, es hacer el mal. Las personas que parecen tan obedientes como corderos, pero cuyo corazón alberga malas intenciones, son lobos con piel de cordero y las que cometen directamente una ofensa contra Dios. Dios no perdonará a ni una sola de ellas y el Espíritu Santo revelará a todas y cada una de ellas. Todo el mundo verá que todos los que son hipócritas serán, con certeza, desdeñados por el Espíritu Santo. No seas impaciente: Dios se encargará y se deshará de cada una de ellas, una por una.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Debes someterte a Dios al creer en Dios
Antes de que la humanidad entre en el reposo, cada clase de persona será castigada o recompensada según si busca la verdad, si conoce a Dios y si puede someterse al Dios visible. Aquellos que han sido mano de obra y aun así no conocen al Dios visible ni se someten a Él, no tienen la verdad. Estas personas son unos malhechores y los malhechores, sin duda, serán objeto de castigo; además, serán castigados de acuerdo con sus acciones malvadas. Dios está para que los humanos crean en Él, y también es digno de su sumisión. Los que solo tienen fe en el dios ilusorio e invisible son personas que no creen en Dios y son incapaces de someterse a Él. Si estas personas aún no logran creer en el Dios visible en el momento en que Su obra de conquista se termine, y siguen rebelándose y resistiéndose al Dios visible encarnado, estos “difusos”, sin duda, serán objetos de destrucción. Sucede lo mismo entre vosotros: todos aquellos que verbalmente reconocen al Dios encarnado, pero no pueden practicar la verdad de la sumisión al Dios encarnado, finalmente serán descartados y destruidos. Y todos aquellos que reconocen verbalmente al Dios visible y comen y beben la verdad que Él expresa y, sin embargo, buscan al dios ilusorio e invisible, más si cabe serán objetos de destrucción. Ninguna de estas personas podrá permanecer hasta el tiempo del reposo, que vendrá después de que haya terminado la obra de Dios, ni podrá haber ni un solo individuo así que permanezca hasta ese tiempo de reposo. Las personas que son propias de los demonios no practican la verdad; su esencia es la de resistencia y rebeldía hacia Dios y no tienen la más mínima intención de someterse a Él. Tales personas van a ser todas destruidas.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo
El estándar por el que los humanos juzgan a otros humanos se basa en su comportamiento; aquellos cuyo comportamiento es bueno son personas justas y aquellos cuyo comportamiento es abominable son malvados. El estándar por el que Dios juzga a los humanos se basa en si la esencia de alguien se somete a Él; uno que se somete a Dios es una persona justa y uno que no, es un enemigo y una persona malvada, independientemente de si el comportamiento de esta persona es bueno o malo, o si su discurso es correcto o incorrecto. Algunas personas desean usar buenas obras para obtener un buen destino en el futuro, y otras desean usar bellas palabras para procurarse un buen destino. Todos creen erróneamente que Dios determina los resultados de las personas basándose en su comportamiento o su discurso; por lo tanto, muchos desean aprovecharse de esto para conseguir para sí mismos una gracia momentánea. Todas las personas que sobrevivan en el tiempo del reposo venidero habrán soportado el día del sufrimiento y habrán dado testimonio por Dios; todas serán personas que han cumplido sus deberes y que se han sometido deliberadamente a Dios. Aquellos que simplemente desean usar la oportunidad de rendir servicio para evitar practicar la verdad no permanecerán. Dios tiene estándares apropiados para disponer el resultado de todos los individuos; Él no toma estas decisiones simplemente de acuerdo con palabras y conductas, ni tampoco las toma de acuerdo con su comportamiento durante un solo periodo de tiempo. De ninguna manera será indulgente con todas las acciones malvadas de alguien debido al servicio pasado que haya rendido para Él, ni tampoco va a perdonar de la muerte a alguien por haberse gastado para Dios durante un tiempo. Nadie puede evadir la retribución por haber sido malvado y nadie puede cubrir sus acciones malvadas y, así, evadir el sufrimiento de perecer. Si las personas de veras pueden cumplir con sus propios deberes, esto quiere decir que son eternamente leales a Dios y no buscan recompensas, independientemente de si reciben bendiciones o sufren la calamidad. Si las personas son leales a Dios cuando ven bendiciones, pero pierden su lealtad cuando no pueden ver bendiciones, y si al final estas personas —que una vez fueron mano de obra para Dios con lealtad— todavía son incapaces de dar testimonio por Dios y cumplir los deberes que les corresponden, entonces tales personas seguirán siendo aquellos que perezcan. En resumen, las personas malvadas no pueden sobrevivir para siempre ni tampoco pueden entrar en el reposo; solo los justos serán los maestros en el reposo. Después de que la humanidad esté en el camino correcto, las personas van a tener vidas humanas normales. Todas serán capaces de realizar sus propios deberes y serán absolutamente leales a Dios. Desecharán por completo su rebeldía y sus actitudes corruptas y vivirán para Dios y por causa de Dios, sin rebeldía ni resistencia. Todos van a poder someterse por completo a Él. Esta será la vida de Dios y los humanos; será la vida del reino, y será la vida del reposo.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo